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viernes, octubre 23, 2026

Tormenta en los mercados

Ayer fue un día tempestuoso en bolsas y mercados, nacionales y del exterior. El Ibex se fu un 2% para abajo y ha caído por debajo de los 19.000 puntos, en un año en el que ha superado los 20.000. La tarde europea no fue mucho mejor para Wall Street, con el SP cayendo algo más de un 1% y el Nasdaq tecnológico dejándose más de un 2%, con incrementos de la volatilidad en todas sus medidas. Quizás es que, ayer, tras unos días de calma, tocaba bajar, quizás algunos de los factores que amenazan al mercado se materializaron en forma de ventas, a saber. En todo caso, fue un día duro.

Con la vista puesta en el martes 3 de noviembre, elecciones de medio término en EEUU, y lo que pueda pasar financieramente tras ellas (lo político parece claro pero ya veremos) son tres factores los que están ahora mismo poniendo de los nervios a los mercados. El primero es oriente medio, con Ormuz, y los constantes rumores sobre in incremento de las tensiones entre EEUU e Irán y posibles nuevos planes de ataque, también vinculados con las elecciones legislativas israelíes, que se celebran el martes de la semana que viene. Eso, junto a los ataques hutíes sobre instalaciones saudíes, que no cesan, ha hecho que el barril de petróleo haya seguido subiendo a lo largo de toda la semana, situándose ayer en el entorno de los 113 dólares en su referencia europea Brent. Petróleo, y gas, desatados son condición necesaria para que la inflación suba y las economías sufran. El segundo factor es el del descalabro global de los bonos de deuda y la subida de sus rentabilidades, con Francia como objeto de inquietud en la UE, pero ni mucho menos como el único que preocupa. A lo largo de esta semana el bono galo a diez años ha tocado la referencia del 5% de rentabilidad, eso es un disparate, y supone un coste para las finanzas del país que puede hacerse insoportable con el paso del tiempo y la acumulación de deudas financiadas a esos elevados tipos. Los disturbios vividos el fin de semana pasado, y los que puedan darse a lo largo del que viene, no contribuyen a calmar los ánimos y pesan en los inversores, que detectan inestabilidad política y polarización en un país que va a ser muy observado en estos tiempos. Esa subida de la rentabilidad de los tipos de la deuda se vincula también al primer factor, la inflación, y la subida de tipos que los bancos centrales ya ha comenzado a realizar para tratar de dominarla, y eso, por lo que parece, ha empezado a contagiar al tercer factor de incertidumbre al que aludía al principio, que es la IA. La semana pasada, y esta, se han vivido momentos de mucho nervio en lo que hace a la financiación de varias empresas del ecosistema IA, especialmente las relacionadas con la nube que le sirve de soporte. Una de ellas, Corewave, ha visto como su cotización se ha desplomado en los mercados a la vez que lo hacía el riesgo de impago de la enorme deuda que ha emitido para financiar sus infraestructuras. La IA se sustenta en una montaña de deuda privada que se ha emitido en la confianza de un negocio futuro muy prometedor y unos tipos de interés bajos. El negocio no se sabe si llega, pero los tipos bajos se han acabado, y ahora mismo las cuentas financieras de muchas de las empresas vinculadas a ese mundo, no todas, pero si bastantes, presentan unas cifras que son, directamente, insostenibles. La financiación circular que se da entre ellas les permite sostenerse unas a otras en caso de que surjan problemas, pero por la misma razón, puede arrastrarlas en cascada si se produce un impago muy relevante, provocado por unos resultados malos, que provoque el miedo. La sostenibilidad financiera de la IA es algo de lo que se lleva hablando mucho tiempo, y con tipos de interés al alza se ha convertido en uno de los temas más preocupantes en ese mundo.

Para rematar, ayer se vieron las dimensiones del agujero de seguridad en internet, vinculado a fallos en el lenguaje PHP, que algunas IA habían detectado, y que obligó a cerrar sistemas y servicios para corregir los problemas, y también se hizo público, por parte de bancos norteamericanos, el problema que han detectado en forma de agentes de IA que realizan intrusiones en las cuentas bancarias y operan, sin poder distinguirlos de humanos, con la inseguridad que eso supone para el sistema financiero o las propios ahorros de los particulares. En definitiva, la IA como peligro conceptual, no sólo financiero. Con todo esto era imposible que la bolsa subiera ayer.

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