lunes, junio 08, 2026

León XIV triunfa en Madrid

Robert Prevost lleva poco más de un año de pontificado, tras su elección en el cónclave de 2025, después de la muerte del Papa Francisco nada más terminar la semana santa de ese año. Norteamericano, con aspecto de tímido, sus primeros meses de mandato fueron grises, poco dado a crear titulares. Tras la verborrea excesiva de su predecesor, Prevost decidió aplicar un criterio de reserva y no meterse en charcos, defendiendo el legado de Francisco, pero también el de sus predecesores, en lo que se consideraba un papado de compromiso. Pero claro, llegó Trump, y ante el huracán naranja es imposible no posicionarse, y el Papa lo ha hecho, y eso ha elevado notablemente su figura mediática, quizás por encima de lo que desea.

En el viaje a España que está realizando Prevost es defendido por todos, que toman parte de su discurso para apropiarse de él y adaptarlo a sus necesidades, obviando otros aspectos, y haciendo así del papado una carta que pueda servir a los intereses de parte. Y ese comportamiento es comprensible, dada la capacidad de movilización del pontífice, que arrasa como nadie. ¿Qué líder es capaz de llenar el centro de una ciudad como Madrid con más de un millón de personas en un encuentro como el de ayer? Sin incidentes, sin destrozos, sin violencia alguna, en plena serenidad, el movimiento de masas que ha logrado León XIV es llamativo y muestra una sensibilidad religiosa en la sociedad que permanece frente a todo. También, por qué no negarlo, una papolatría, una adoración al famoso y una búsqueda de recuerdo, imagen o presencia de alguien importante, cosa que es típica en el comportamiento social. En todo caso, la misa celebrada ayer en el centro de la ciudad fue un éxito desde todos los puntos de vista, tanto organizativo como en la imagen de congregación que se produjo. León XVI está de moda, como parece estarlo parte del imaginario católico, y eso arrastra masas. Ejerce un liderazgo espiritual blando, que pide y exige, pero con formas cuidadas, alejadas del insulto y la demagogia, y sólo por eso ya merece la pena escuchar su discurso. Frente al líder polarizante que caracteriza a la política de nuestro tiempo, simplista y dedicado a segmentarlo todo en un claro sí a él y no a todo lo demás, Prevost presenta un discurso en el que la fe se erige como pilar de todo, como respuesta a los dilemas de la persona, pero que no se impone, ni se exige ni se dicta. Se ofrece. Sus alocuciones son amables, buscan el entendimiento y se ofrecen a la sociedad como una alternativa en tiempos de pérdida, de confusión. Se proclama su mensaje, no se grita. El liderazgo del Papa no se produce por exclusión, porque le escucho a él frente a otros, sino por añadidura, lo escucho a él junto a otros, de ahí que cada uno escoja de su discurso lo que mejor le plazca y agrade a los oídos. Al Papa no le gusta eso, sabe que los políticos manipulan sus palabras para ser cada uno de ellos los beneficiarios de las mismas, conoce hasta qué punto un acto como el de ayer genera una inmensa envidia en los corazones de los “líderes” que tenemos, incapaces de salir a la calle sin ser abucheados, que reúnen cifras ínfimas de personas en sus encuentros y que todas ellas son coincidentes en plenitud con el discurso al que van a asistir. Frente a esa selección social medida, controlada, cercada, el Papa ofrece un encuentro abierto en el que el evangelio, algo conocido por todos, es la base, guía y referencia absoluta. Realmente no hay muchas novedades en los mensajes papales de los últimos siglos, ya que, por definición, su obra es la de mantener el legado de Jesucristo, pero los matices sobre cómo se hace esa labor son importantes. León XVI aún no ha asentado su pontificado, tiene que darle un toque personal que, por lo poco que lleva en el cargo, aún no ha sido capaz, pero en este viaje, en su primera experiencia ante las masas, está aprendiendo poco a poco a lanzar los mensajes que quiere y en el tono adecuado. Aún no es un líder global, pero puede llegar a serlo.

En lo que lleva de visita todo a transcurrido como estaba previsto, sin incidente alguno y con asistencia masiva a los actos, tan masiva como se esperaba por parte de la organización, que está funcionando de manera adecuada, ante los enormes retos que supone unas concentraciones como las de este fin de semana. Para los católicos la visita de León XVI es un chute de autoestima y un impulso necesario para mantener su fe y llevara a la práctica en el día a día. Para el conjunto de la sociedad, esta visita es una llamada de atención sobre cómo vivir en los tiempos que nos tocan, y cómo hacerlo de la manera más humana posible. Ya sólo por eso su presencia tiene una importancia imposible de eludir.

viernes, junio 05, 2026

Bad Bunny arrasa, aunque no lo soporte

Creo que de las pocas veces que he estado de acuerdo con Donald Trump fue cuando se quejó porque en el intermedio de la Superbowl de este año salió a actuar un cantante al que no se le entendía nada. Los hablantes españoles asentimos diciendo que nosotros tampoco le entendíamos, aunque se suponga que habla castellano. El artista se llama Bad Bunny, conejo malo, y arrasó en ese espectáculo, uno de los de mayor audiencia televisiva a lo largo de todo el año en los EEUU. Yo le conocía de antes, pero apenas había escuchado temas suyos. Me bastaron unos pocos minutos para tener claro que no, que el conejo malo me parece malo malo malo, que no me gusta nada de nada.

Como casi siempre, debo estar en minoría. Ya por entonces se estaba planificando su gira y las fechas de los conciertos que iba a dar en España y otros países. La demanda de entradas se disparó y las fechas de los eventos se iban sucediendo sin cesar, de tal manera que se acabó creando una secuencia de días que resulta asombrosa. Entre mayo y junio el conejo acabaría dando dos conciertos en Barcelona y, pásmense, diez en Madrid, con un aforo de unas cincuenta mil entradas en cada uno. Un conjunto de seiscientas mil entradas vendidas, que ya serán algunas más, a un precio mínimo de cien euros, que supone una de las mayores concentraciones de pago jamás registradas por un solo cantante. En estos días estamos inmersos en la secuencia de conciertos del malote en Madrid, que se celebran en el Metropolitano, el estadio del Atlético que se encuentra en la zona este de la ciudad, afortunadamente lejos del centro, donde los cortes y preparativos para la llegada mañana del Papa León XIV complican notablemente el tránsito. Creo que tendrían que pagarme más de cien euros, pongamos que bastante más, para que asistiera a un concierto de ese tipo, pero se ve que hay multitudes dispuestas a ello, y se congregan para un espectáculo musical y visual que, sinceramente, me echa mucho para atrás. Soy de los pringados que creen que un concierto es música, con aderezos, pero música, y si la música del intérprete no me gusta, el resto me da igual. Ahora no, los conciertos se han convertido en “experiencias” en las que la música es uno de los factores que congregan a la masa, pero no parece ser el más relevante en ciertos casos. Luces, juegos visuales, representaciones, cosas como lo de “la casita”, presuntos posicionamientos políticos y demás estrategias de marketing acaban ocupando las portadas de los medios y el interés de los asistentes y los que hablan del concierto mucho más allá de lo que en él se cante o haga. En general, todo eso que rodea al espectáculo me da bastante igual, creo que su sobreabundancia en estos tiempos tiene mucho que ver con el desplome de la calidad musical que se interpreta, y que todo lo demás consigue llenar el hueco que dejan unos temas plúmbeos, repetitivos y sazonados de reguetón y cosas así, que me parecen insoportables. Es realmente difícil distinguir un tema del conejo malo de otro de artistas de apodos similares, en los que la letra, si se llega a comprender parcialmente, suele ser la descripción de un par de escenas de porno barato y la música se reitera reguetoneramente sin cesar, inmisericorde, constantemente, aderezada según sea el caso con toques de bachata, salsa, merengue o algún otro tipo de aderezo latino que se le añade en función de la procedencia del cantante o del público o de lo que sea. A los pocos minutos la secuencia musical es una mera iteración de lo ya escuchado y el espectáculo se prolonga durante horas, en medio del éxtasis de los asistentes, sin que apenas haya nada de música que pueda ser calificada como tal. Muy, pero que muy muy interesante, debiera ser la acompañante que me hiciera ir a un concierto de este tipo, o muy sustanciosa la comisión (Leire, estírate) que me cayera si franquease las puertas del estadio para ir a la grada y pasar horas con Bad Bunny.

En todo caso, lo que yo opine da un poco igual. Realmente no sirve para nada. Hoy en día el éxito global del reguetón y asociados es incuestionable, y ha logrado que la música en español (si acordamos que eso que suena es nuestro idioma) logre superar en facturación a la anglosajona, cosa que no había sucedido nunca. Bad Bunny arrasa y convoca multitudes, yo escucho lo que me gusta y todos contentos. No cambiaré mi opinión sobre ese tipo de música por mucho éxito que tenga, aun a sabiendas que, en unas décadas, el reguetón será visto por no pocos como algo “bueno” frente a lo que suene en ese momento, que será lo peor. Es lo normal en cuestiones musicales, donde el gusto es personal y, no pocas veces, intransferible.

jueves, junio 04, 2026

La guerra escala en Ucrania

Huyamos de la pestilencia de los que nos desgobiernan y sus tramas mafiosas, vayamos a la guerra. En Ucrania esta semana ha sido especialmente trágica. El martes el país sufrió una de las mayores oleadas de ataques desde el inicio de la invasión rusa, con decenas de muertos en Kiev, causados por unos seiscientos drones y algo más de medio centenar de misiles de diferente tipo. Edificios residenciales, principalmente, y algún complejo industrial, fueron los objetivos de este “blitz” que sumió a la capital del país en el caos y la lleno de columnas ardientes, elevando sus humaredas al cielo. Las defensas aéreas locales poco pudieron hacer ante semejante oleada.

Ayer, en la inauguración del llamado “Davos de Putin” encuentro económico y político de alto nivel que el dictador ruso organiza anualmente en San Petersburgo, los ucranianos lograron golpear esa ciudad, que está a mil kilómetros en línea recta desde Kiev, con varios drones, no tan numerosos, pero sí efectivos, que causaron daños en el puerto, en algún buque militar ruso y en instalaciones fabriles de las afueras. A menor escala, pero la imagen que ofrecía ayer la bella ciudad rusa del Báltico era similar a la de Kiev, con varias columnas de humo elevándose, señal inequívoca de los impactos logrados. Las defensas rusas abatieron a la mayor parte de los proyectiles ucranianos, pero la escena no dejaba lugar a dudas. Kiev logró golpear la ciudad cuando Putin estaba en ella y, aunque los daños no son serios, mostró su enorme capacidad de ataque y la necedad de las defensas rusas. Ayer Zelensky humilló al dictador ruso, llevando el golpe hasta las mismas puertas de su acto de propaganda. Estos hechos son el culmen de un par de meses en los que Ucrania ha logrado detener el avance de las fuerzas rusas y, aunque de manera minúscula, ha recuperado kilómetros cuadrados de frente en el Dombas, región masacrada en la que no se si quedará algo en pie. Ante la creciente falta de efectivos humanos Kiev lo está apostando todo a la tecnología, principalmente drones, tanto aéreos como terrestres, que atacan las líneas enemigas y logran rescatar heridos de las primeras posiciones del frente. También está haciendo sus pinitos con la IA, empleando armas con cierta capacidad de decisión, que dan mucho miedo a todo el que las está analizando, porque el riesgo de que se escapen de control existe. Por parte rusa, sigue la leva de tropas y las bajas se cuentan por miles y miles cada mes, tanto en fallecidos como heridos de diversa consideración, mientras que el rendimiento de las unidades terrestres sigue siendo decepcionante. Los analistas observan un frente estancado en el que los avances rusos del invierno se han detenido y la primavera ha resultado ser positiva para la estrategia de Kiev. En este contexto crecen las voces para que se llegue a un acuerdo entre las partes, acuerdo en el que los ucranianos pudieran tener en estos momentos en una posición de poder negociador mayor que en ocasiones anteriores. Hay rumores crecientes de disensiones en el entorno de Putin sobre el desarrollo de la guerra, el creciente e inasumible coste, financiero y en vidas, que está suponiendo, y la necesidad de frenar esta sangría. Es difícil saber qué hay de cierto o no en estas informaciones, que se solapan con amenazas cada vez más explícitas de portavoces oficiales rusos hacia las naciones europeas, quien sabe si en un intento de amedrentamiento para que cesen su ayuda a Kiev o como una escalada real en la que Rusia puede intentar algún golpe de efecto que cause un miedo europeo que atenace a las capitales occidentales. ¿Una escalada para desescalar? ¿Un golpe, pongamos, en los bálticos, que exija a la UE ceder en sus posiciones para no arriesgar? ¿Es un farol? Hay serias dudas sobre la capacidad militar rusa, y su ineptitud se ha mostrado a las claras durante lo que llevamos de guerra, pero sería un error subestimar el daño que puede causarnos.

Con unos EEUU cada vez más ausentes de la seguridad europea, desentendiéndose de lo que pasa en Ucrania y errando de manera clamorosa en sus propios laberintos, Kiev sabe que lo que pueda conseguir pasa por el autosacrificio y la capacidad que tenga la UE de sostener sus gastos. Conoce las limitaciones del armamento europeo, de su incapacidad de producción, y se ha volcado en una evolución tecnológica que le está permitiendo resistir y convertirse, quien lo hubiera dicho, en líder mundial en la guerra de drones. ¿Será eso suficiente para mantener a Rusia a raya? ¿Cuánto tiempo más pueden mantener ambas naciones las hostilidades? No hay respuestas claras, sólo víctimas, destrozos y columnas de humo en el cielo.

miércoles, junio 03, 2026

Moción de censura atascada

Esta semana se ha cumplido el octavo aniversario de la moción de censura que descabalgó a Rajoy del gobierno y se lo otorgó a Pedro Sánchez, sujeto del que apenas sabíamos nada entonces, y del que ya hemos descubierto demasiadas cosas. Induce al sonrojo ver a Ábalos recitando un discurso lleno de presuntos compromisos éticos cuando ahora conocemos que estaba a punto de hacer desde su posición de poder, hasta qué nivel iba a degradarse él y su jefe y el resto de sus compañeros de gobierno y partido. Ver esas escenas inducen a volverse el sujeto más cínico del universo, para evitar la sensación de ser el engañado, el pagador de esa fiesta obscena.

Ocho años después, ¿Está justificada una moción de censura contra este desgobierno? Sí. ¿Es viable? No. La suma de PP y Vox sigue siendo insuficiente, y una iniciativa así sólo puede prosperar con el apoyo del PNV o Junts, partidos que se saben perjudicados por la deriva del sanchismo, que ven reducidas sus expectativas electorales por formaciones que les fagocitan, llámense Aliança catalana o Bildu, pero que saben que sus tácticas de chantajeo pueden prosperar unos meses más gracias a la debilidad del ejecutivo y no quieren aparecer ante sus propios electorados como los que han propiciado la llegada de los populistas de Vox al gobierno. La acumulación de escándalos seguirá su ritmo procesal, lento pero determinado, y el atrincheramiento del gobierno en posiciones trumpistas, conspiranoicas, parece que es su única estrategia para sobrevivir ante lo que no tiene defensa alguna, pero el mecanismo electoral para cambiar de ejecutivo sólo pasa por dos vías. O que Sánchez, a quien todo le da igual, adelante las elecciones, o que una moción imponga otro candidato como presidente del gobierno y sea ese el que convoque. De hecho, creo que la única opción para que una moción de censura prosperase, y es escasa, es precisamente que sea un candidato anónimo el que sea presentado como alternativa. Piense usted en alguien con el que se cruce por la calle o sus quehaceres a lo largo del día de hoy. Que sea él o ella la que ostente esa candidatura, con el único programa electoral de, una vez jurado el cargo de presidente del gobierno, disolver las Cortes y convocar elecciones generales. Nada más, sólo eso, que no es poco. Que no sea Feijoo ni nadie relevante del PP el que se presente como candidato. Aún en este supuesto, la posición de Junts o del PNV sería delicada, y probablemente no aceptarían votar a favor. La declaración de Junts de ayer retando a Feijoo para que acuda a Waterloo para negociar con el sedicioso las condiciones de una moción era una manera de expresar su no rotundo a cualquier colaboración con el PP, a sabiendas de que los populares no pueden acudir a la casa del fugado, como sí hizo el colaboracionista Sánchez. Por lo tanto, la discusión sobre la posible moción de censura no deja de ser un juego teórico muy interesante para las tertulias de café y bar, pero con pocas consecuencias prácticas, y nulos visos de realidad, al menos a día de hoy. Desde el principio de esta legislatura, una vez que Sánchez traicionó a los suyos, antes ya se lo había hecho al resto, otorgando una amnistía que negó una y mil veces, y consiguiendo los votos para ser investido presidente, en sus cálculos entraba que no iba a dejar el gobierno en los cuatro años que restaban por delante, pasara lo que pasase, porque todo le da igual, y porque sabe que descabalgarle implica la unión de fuerzas cuyo odio mutuo es superior al deseo que tienen de acceder al poder. NI imputado, ni aunque aparezcan vínculos con pagos ilegales, pase lo que pase, Sánchez no cederá el poder antes de tiempo. Esa es su principal garantía de inmunidad para lo que teme que le puede alcanzar, judicialmente hablando.

Los suyos, que van al degolladero en todas las elecciones futuras que se celebren mientras él siga en el poder, podían exigirle presentar una cuestión de confianza, pero tampoco creo que lo hagan. Tienen miedo de perder los carguitos de los que viven, y un año de altas nóminas públicas es una gran ayuda para las finanzas personales. El destrozo en la marca PSOE y el arrastrar nombres sin cesar por el calvario de los juzgados durante meses no causará mella en el líder que ha destrozado al partido y que se cree por encima de todo y de todos. Ajeno a la realidad, Sánchez seguirá lo que pueda, y querrá volverse a presentar. Y los suyos, en un acto de suicidio colectivo, se lo consentirán. Salvo gran sorpresa, es lo que creo que pasará.

martes, junio 02, 2026

Trump, troleado por Irán

Hace unas semanas les comentaba que Trump estaba cada vez más ansioso por firmar un acuerdo con Irán para poner fin a las hostilidades, reabrir Ormuz y desplomar el precio del petróleo, que se filtra entre los votantes norteamericanos en forma de inflación a cinco meses de las elecciones de medio mandato. Les comentaba que, en su ansia, se estaba plegando a muchas de las condiciones iraníes y que el ridículo que estaba haciendo EEUU en todo este asunto era de unas dimensiones difíciles de imaginar. Siete días después las cosas son aún más absurdas, ya que ni hay acuerdo firmado, ni hay bajada del petróleo ni reapertura de Ormuz ni credibilidad por parte de EEUU.

Trump publica en su red social, más o menos cada hora, un mensaje lleno de mayúsculas, que parece escrito por un alumno de parvulitos, en el que afirma que las negociaciones avanzan muy bien y que, prácticamente, está ya todo acordado, que no falta casi nada. Así lleva una semana, por lo que la mayor parte de los que siguen la actualidad y quieren tener una cierta información fiable de lo que sucede ya no hacen caso alguno a lo que dice este personaje. En estos días se han producido algunas escaramuzas militares entre ambas naciones, con el derribo de drones, hundimiento de lanchas y, en general, ataques de baja dimensión, pero que han dejado claro que las hostilidades siguen ahí y que no se van a ir de un día para otro. Quien ha aprovechado este impasse para su propio beneficio es Netanyahu, que ha iniciado una nueva y sangrienta ofensiva contra el Líbano, en un ejercicio de destrucción descarado que no tiene otro fin que el de la mera venganza. Irán, contemplando los actos de Netanyahu, ha encontrado la excusa perfecta para lanzar un órdago a EEUU y ha amenazado con levantarse por completo de la mesa en la que presuntamente negocia con Washington, afirmando que nada sucederá en ella hasta que Israel detenga su ofensiva. Ayer Trump afirmó haber hablado con Netanyahu con la intención de forzarle a cesar sus ataques, lo que sería, de ser cierto, toda una sumisión de la estrategia norteamericana a los deseos iraníes y a la actitud despiadada de Israel. Según algunas fuentes, la relación entre Trump y Bibi se ha agriado completamente en estos meses, porque parece que el magnate se ha dado cuenta de hasta qué punto cometió un error enorme involucrándose en la guerra iraní, que Netanyahu le vendió como rápida e indolora. Desde marzo EEUU se ha metido en un avispero del que no es capaz de salir, donde ha sufrido pocas bajas militares, pero sí significativos daños en instalaciones de gran valor estratégico, ha dilapidado munición cara de precisión y ha dejado su prestigio dañado. A cambio sólo ha obtenido inflación y la imagen de ser rehén de su aliado israelí. Los ayatolas, a los que nada les importa la nación que oprimen sin cesar, han descubierto el valor de Ormuz como arma estratégica, y es casi imposible que el tráfico por el estrecho vuelva a ser el que existía antes de la guerra, uno libre por aguas internacionales no tuteladas. Desde Washington algún iluminado pensó que atacar Teherán sería algo más ruidoso, sí, pero poco más difícil que la operación de cambio de régimen emprendida en Venezuela en enero, y con semejante ilusión, tan ilusa, se dio la orden para movilizar efectivos y armamentos en una operación carente de pensamiento que será estudiada como una de las más estúpidas jamás emprendidas por el soberbio ejército norteamericano. Tres meses después del inicio de esa guerra, lo que antes denominaba como ridículo de EEUU se extiende en el tiempo y la sensación de haber perdido el control de los acontecimientos se acrecienta. Se alcance un acuerdo explícito con Irán o no, la sensación de derrota es inevitable en Washington, aunque evidentemente nadie que no quiera ser despedido de su cargo pueda expresarla.

El cierre de Ormuz sigue tras estos tres meses, y la subida de precios del crudo va camino de convertirse en estructural. El agotamiento de las reservas de las que se está tirando para paliar la falta de suministros del golfo empieza a ser relevante y es casi seguro que habrá efectos de escasez en determinados componentes de la oferta y en algunas naciones que irán haciéndose evidentes a lo largo del verano. El daño económico global causado por esta crisis es de serias dimensiones, y era plenamente evitable. Todo es fruto de la soberbia de unos y la estupidez de otros. Todos lo pagaremos, y no poco, en el coste de lo que adquirimos. Duele pensar que semejante destrozo era plenamente evitable.

lunes, junio 01, 2026

Grave accidente de Blue Origin

SpaceX nos ha malacostumbrado. Su altísimo porcentaje de éxito en los lanzamientos espaciales y en todo tipo de pruebas con los cohetes ha convertido a esos momentos en rutina, pero nada más lejos de la realidad. Un cohete es algo muy parecido a una bomba, pero que se detona de manera controlada. Supone quemar, de forma salvaje, combustible y oxígeno a todo trapo con el fin de alcanzar la velocidad de escape. Los motores son cámaras de combustión aceleradas donde los flujos y temperaturas que se alcanzan resultan mareantes. Cualquier problema puede acabar en desastre.

Y eso es lo que pasó el viernes en la prueba estática de Blue Origin. Esta prueba consiste en llenar el cohete de todo el combustible que puede cargar, no incorporar la carga útil que se prevea pueda portar en el lanzamiento, y poner en marcha sus motores durante un par de segundos o tres para comprobar todos los sistemas en condiciones reales. El cohete permanece atrapado junto a la plataforma de lanzamiento y no va a despegar. Todo el sistema se arranca y, pasados esos instantes, si todo es correcto, se corta el flujo de combustible y la maquinaria se apaga. A partir de ahí se puede empezar a instalar la carga útil del viaje, recargar los depósitos y planificar el despegue correcto. Pues bien, en la estática del viernes algo falló, aún no está claro que, pero algo en los motores de la primera etapa degeneró y provocó un fallo estructural en el cohete, que se extendió hasta la segunda, donde se inició un incendio no previsto. Las imágenes, nocturnas, eran las tres de la mañana en Florida, son muy veloces, y apenas permiten distinguir la ignición de algunos puntos a lo largo del cohete, pero en una fracción de segundo apenas perceptible todo se convierte en una inmensa bolsa de fuego que devora la escena, cubre por completo la plataforma e instalaciones auxiliares y se convierte en una gigantesca explosión dotada de su propio hongo, con una potencia que se ha estimado en un kilotón. El cohete estaba lleno del combustible, creo que queroseno, y oxígeno líquido, necesario para mantener la combustión cuando el cohete abandona la atmósfera y se encuentra en el vacío espacial, donde desde luego no hay aire. El incidente se produjo, por tanto, con la máxima cantidad de sustancia inflamable posible, y de ahí que la secuencia de la explosión sea tan salvaje. Se percibe como una de las torres de servicio, que actúa como pararrayos, tiembla como un árbol movido por el viento, muestra de la fuerza de la explosión. Las imágenes diurnas describen un escenario horrendo, con una de esas torres auxiliares completamente destrozada, daños significativos en la torre principal de lanzamiento y destrozos severos en el conjunto de la plataforma, que deberá ser reconstruida. La torre que sostiene el depósito de agua, necesaria para amortiguar el impacto del despegue en la estructura del lanzamiento, parece haber aguantado, pero está completamente ennegrecida y habrá que ver si sufre algún daño estructural. Son innumerables los fragmentos de material carbonizado que se extienden por toda el área y la sensación que produce la escena es de desastre total. Afortunadamente no había nadie cerca de allí, por lo que no se han registrado ni heridos ni percances personales de ningún tipo, pero el destrozo alcanza enormes dimensiones, no sólo por la pérdida del cohete en sí, sino también por lo que hace a la plataforma, que va a quedar inutilizada durante un buen tiempo, probablemente varios meses. Esa plataforma era la que se había habilitado, dentro del complejo de Cabo Cañaveral, para ser utilizada por Blue Origin, por lo que, o bien se destina otra de las plataformas a su uso, con la necesaria inversión para adaptarla a los cohetes de la empresa de Bezos, o la empresa tendrá que esperar a la reconstrucción de toda la instalación. En todo caso, pinta que habrá que esperar varios meses, no pocos, para ver un nuevo lanzamiento de Blue Origin.

Este desastre también tiene consecuencias para el programa lunar de la NASA. Las naves de Blue Origin juegan un papel muy importante tanto en el desarrollo de la futura base lunar como en el de la puesta en marcha del módulo lunar, que es el que permitirá a los astronautas salir de Artemisa y poder poner nuevamente el pie en el satélite. Si ya el calendario de las misiones II y IV se antojaba forzado, el percance del viernes pone completamente en entredicho todo el cronograma que la NASA se había impuesto, y generará retrasos de todo tipo en el programa lunar. La explosión del viernes le va a salir cara a Jeff Bezos, pero mucho más al programa espacial norteamericano.

viernes, mayo 29, 2026

Los bonos siguen cayendo

En medio de nuestras miserias patrias, y de los que los provocan, el mundo ahí fuera sigue en marcha, y con datos que llaman la atención. Los índices bursátiles de EEUU siguen en máximos, batiendo récords día tras día, con la ya cercana colocación de acciones de SpaceX como uno de sus puntos culminantes (alguno dice que ahí se tocará el techo) pero, en paralelo, el mercado de bonos vive horas bajas, con caídas generalizadas de los valores de estos activos y, en paralelo, tal y como están definidos, ascensos en los tipos de interés, que es como miden su rentabilidad implícita. Los treasuries americanos a diez años están en el 4,45%, nivel muy alto.

Algún analista ha dicho estos días que, en medio de la complacencia general de las bolsas, los mercados de bonos están gritando, chillando de dolor. El desplome que se vive en ellos es general, tanto en el mercado norteamericano como en el europeo, y las carteras de renta fijan llevan unos rendimientos anuales muy malos, nefastos si se comparan con las variables. ¿Por qué está pasando esto? Este movimiento es relativamente habitual cuando se prevé un ascenso de la inflación en las economías, y de ahí esas subidas en los tipos de interés. Se descuenta el hecho de que, para tratar de frenar los precios, los bancos centrales van a subir los tipos y eso encarecerá las nuevas emisiones de deuda, haciéndolas más rentables respecto a los bonos que ya cotizan en el mercado. Eso genera un movimiento de venta de los bonos viejos para adquirir los nuevos, lo que hace descender el valor nominal de los valores antiguos, y su rentabilidad, como es fija sobre el valor de emisión, crece respecto al valor nominal. Una sobredemanda de bonos genera un efecto inverso y hunde los tipos de interés. ¿Recuerdan cuando estuvieron a cero o en negativo? El mercado de bonos también es el mayor del mundo, el más líquido, en el que más participantes operan, y por ello sirve también de termómetro global de riesgo país. Por ejemplo, la escalada que ha vivido el bono británico, desde el 4,23% de finales de febrero hasta el 5,18% de mediados de mayo era un buen indicador del estado político del país, con la debacle laborista y las presiones contra el primer ministro Starmer. Ahora el bono cotiza en el 4,83%, muy alto, pero no imposible. Un bono de reino Unido al 5% durante un tiempo prolongado sería insostenible para el gobierno de aquel país y sus finanzas, y obligaría a tomar medidas drásticas, tanto económicas como de personal. El que los bonos norteamericanos estén caros es una medida, también, de la incertidumbre que aqueja a aquel país desde que Trump empezó a hacer barrabasadas en todos los sentidos. Los bonos caros suponen presión para las arcas del estado, porque incrementan notablemente el coste de financiación de la deuda, y dados los enormes volúmenes de deuda pública sobre las que se asientan nuestras economías, tampoco es necesario que los tipos se vayan hasta el infinito para que su ascenso implique daños severos al presupuesto (afortunados los que lo tengan). Un país que puede meterse en problemas a no mucho tardar por este asunto es Japón. Atenazad por el estancamiento de precios durante muchos años, sus bonos han rendido tradicionalmente muy poco. Empezaron este año en el 1%, nivel que para ellos ya era elevado, dado de donde venían, pero ahora se encuentran en el 2,6%, un valor que supone zona de peligro para un país sobreendeudado, en pleno proceso de desplome demográfico y con problemas geoestratégicos crecientes. Japón es una de las naciones más golpeadas directamente por el cierre de Ormuz, y sus precios suben al ritmo al que lo hace un barril de crudo del que dependen más que otros. Este ascenso en sus bonos refleja tensiones inflacionistas como no se recordaban allí desde hace muchos años, e introduce una enorme presión en su economía. Veremos a ver cuáles serán las consecuencias de todo esto y lo que Tokyo se verá obligada a hacer.

¿Es compatible la subida bursátil con la bajada de los bonos? Los hechos de los últimos tiempos demuestran que sí, pero no deja de ser algo que llama mucho la atención. Por un lado, los bonos reflejan preocupación creciente por la inflación, considerándola como algo que ha venido para quedarse, mientras que las bolsas juegan a que el shock de precios será tan intenso como fugaz, un susto sin efectos sostenidos. Ambas interpretaciones no son posibles, por lo que uno de los dos mercados parece estar valorando erróneamente lo que sucede, o no queriéndolo admitir ¿Quién tendrá razón? Como casi siempre, el tiempo será el juez adecuado para salir de dudas.

jueves, mayo 28, 2026

Descomposición

Quizás recuerden ustedes cómo acabó el felipismo a mediados de los noventa. Se sucedía una causa tras otras de corrupción, a cada cual más escandalosa, en la que se veían implicados ministerios, todas las ramas del PSOE e instituciones como el Banco de España o el BOe, era un no parar de sobresaltos, con dos procedimientos largos que, día a día, proporcionaban noticias. Uno era el relacionado con los GAL, la X famosa y las pesquisas del entonces prestigioso Baltasar Garzón, quién le ha visto y quien le ve. La otra era la trama de financiación ilegal del PSOE, lo de Filesa, Malesa y Time Export, instruida por el vilipendiado juez Marino Barbero.

El aire de derrumbe era constante, la parálisis dominaba todo y, tras los fastos de 1992, la sensación era de desplome, de abatimiento, de lo que se pudo hacer en un país por modernizarlo y el destrozo que, desde el gobierno, estaban realizando una panda de mangantes insaciables. González, al frente de todo aquello, negaba sin cesar su participación en las tramas y decía sentirse traicionado por ellas, en unas declaraciones que quizás reflejasen la verdad, pero que no eran sino insultos dirigidos a los pagadores de impuestos, usted y yo entre ellos, que éramos los que financiábamos la juerga. Aquello no podía seguir y se acabó en las elecciones de 1996, donde el PSOE sacó un muy buen resultado, perdiendo sólo por 300.000 votos frente al PP, el ganador. Ni todo el descrédito de la corrupción sangrante pudo erosionar la base socialista, que sí se derrumbó en las elecciones de 2000, cuando Aznar logró una mayoría absoluta. ¿Soy el único que ve paralelismos entre aquel año socialista de 1996 y este de 2026? Treinta años son bastantes, la verdad, pero la similitud de los procedimientos que se ven resultan tan tiernos como curiosos. Tenemos una trama que afecta a las finanzas del PSOE, en la que, por ahora, no ha salido financiación ilegal, pero sí el uso ilegal de fondos para obstaculizar a la justicia en los procedimientos en los que el gobierno se vea implicado. La ristra de procesos que afectan a antiguos miembros del gabinete de Sánchez y a organismos del estado por ellos controlados no dejan de crecer, aportando nombres y estructuras a unas tramas que son cada vez más difíciles de comprender, aunque en todas ellas algunos seres se repitan y sean los nexos que permiten ir saltando de unas a otras. El destino del dinero de las corruptelas sigue aún sin ser descubierto en plenitud, y las mordidas de las que se está hablando en los medios se cifran en los centenares de miles o unos pocos millones, pero tramas como la presunta del ex presidente Zapatero en los negocios petrolíferos de Venezuela pueden elevar estos importes en varios órdenes de magnitud. La precariedad del actual gobierno es mucho mayor que la del de Gonzalez de finales de los noventa, dado que entonces sólo dependía de la que sería la procesada familia Pujol y ahora está en manos de una banda de aprovechados a los que les importa más el dinero que cobran por sus cargos parlamentarios o gubernamentales que cualquier otra cosa, a sabiendas de que jamás volverán a tener semejante oportunidad de acceso a sueldos y prebendas equivalentes. Una de las diferencias del pasado respecto a la actualidad es la talla de las cúspides de ambos gobiernos. González acabó deshecho por la corrupción, pero tuvo años de gloria en los que revolucionó el país y creo instituciones, derechos y conceptos que lo modernizaron por completo, la historia se lo ha ido reconociendo. Frente a él Sánchez ha demostrado ser un perfecto arribista, un sujeto arrogante obsesionado por el poder personal, que ha destrozado la imagen de su partido y de todo aquel que se le ha acercado, sin que eso le suponga rubor alguno. Poco quedará del sanchismo para la historia, salvo su obsesión por la resistencia personal, y un comportamiento más propio de un psicótico que de una persona en sus cabales.

Como pasó en 1996, creo que aún falta mucha trama por descubrir, y grandes tracas explosivas. Recuerdan sin duda la que se organizó cuando Roldán escapó de España para huir de la justicia tras su fraude en la Guardia Civil. Ese fue quizás el momento más chusco de todo aquello, y em da que aún veremos a alguno de los implicados en estas tramas, y a nombres nuevos que saldrán, escapándose para eludir la justicia, apuesten por República Dominicana como destino, en medio de la comprensión de no pocos medios de comunicación y periodistas, así se hacen llamar, que les defenderán hasta que, seguro, también aparezcan sus nombres en listados de cobro de mordidas. Sí, esto tiene pinta de derrumbe.

miércoles, mayo 27, 2026

Abucheos a la IA

Fin de curso, las ceremonias de graduación se extienden por todas partes imitando las que se celebran en EEUU, que de tanto verse en las películas han generado envidia sin cesar. Se organizan con un boato similar y se convierten un festejo, orgullo de padres y antesala de una noche de desmadre. En EEUU existe la costumbre de que gente famosa, de los negocios o la farándula, den un discurso en esas ceremonias con el objeto de alentar a los nuevos graduados ante su inminente entrada en el mundo laboral, el abandono de la incubadora universitaria y su inmersión en el crudo mundo del empleo, del que muchos saldrán despedazados.

La semana pasada fue Eric Schmidt el que disertó ante un auditorio lleno de birretes. Schmidt fue durante varios años el Consejero Delegado de Alphabet, la matriz de Google, lo que le convirtió en uno de los más poderosos en el mundo de la empresa y tecnología en el mundo. Desde que ha dejado su puesto ha simultaneado sus apariciones como gurú tecnológico y como experto en gestión empresarial, con un cache de cobro con tantos ceros como usted pueda imaginar. Un invitado de relumbrón al acto. La cuestión es que las cosas no sucedieron como nadie de los que lo organizaron esperaba. Schmidt comienza su alocución y, en un momento dado, habla de la IA, del reto que supone para los nuevos empleos y para los estudiantes graduados que van a comenzar sus carreras laborales, y se empiezan a escuchar pitos, abucheos, silbidos, ruidos que interrumpen el discurso y cargan el ambiente. Se produce una rebelión en la audiencia ante uno de los hombres más poderosos del mundo, y Schmidt tiene que cambiar su intervención e irse por otros derroteros para salvar los muebles. La escena muestra una cierta incredulidad en el ponente, que no es precisamente dado a expresar emociones, pero se le ve incómodo, sorprendido. Es justo la IA, la gran criatura que su empresa y otras del sector han alumbrado como promesa de solución de muchos de los males, la que ha suscitado el rechazo entre los que van a ser parte del empleo norteamericano en unas pocas semanas. En vez de abrazarla como una oportunidad, como el reto que no dejan de insistir los que la desarrollan, esos chavales la ven como una amenaza, como un problema que puede condenarles a no conseguir empleo, o a alcanzar uno que diste mucho de sus aspiraciones, y que les genere muchos menos ingresos de los que esperaban, y de paso no les permita cubrir las deudas que han contraído para sufragar sus estudios universitarios. El paco faústico norteamericano, en el ámbito de la Universidad, consiste en que uno se arruina para alcanzar la titulación de prestigio que otorga una de esos campus de ensueño de nombres por todos admirados, y con eso en el mercado de trabajo las oportunidades de empleo se disparan, a la par que los salarios, y los costes de la educación se recuperan en un plazo breve gracias al éxito profesional. Ese compromiso, que involucra a instituciones educativas, empresas, familias y estudiantes, empieza a romperse porque, entre otras cosas, la IA hace que las nuevas generaciones de estudiantes entren en un mercado laboral que no les demanda. Saben que las consultoras, despachos de abogados, empresas tecnológicas y demás nichos atractivos de empleo han frenado la contratación de juniors, el primer escalón de empleabilidad en sus sectores, porque la IA empieza a realizar esos trabajos. Eso estudiantes saben que compiten con algo que, durante estos últimos años de la carrera, les ha resuelto casi todos sus problemas educativos, hecho gran parte de sus trabajos y esquematizado lo que tenían que aprender. Conocen muy bien la capacidad de la IA, por eso la temen como competidora.

Este quizás sea uno de los primeros momentos en el que se vislumbra la ruptura entre el sueño tecnológico y la realidad, el fin del enamoramiento perdido entre la sociedad, encantada de contemplar las novedades sin fin que surgen de Silicon Valley, y el mundo de los tecnólogos y sus ensoñaciones. Internet supuso una revolución en muchos aspectos, pero que fue abrazada por todos como algo que generó un progreso evidente, aunque dejase profesiones enteras extinguidas. El caso de la IA, mucho más complejo y potencialmente profundo en sus implicaciones, ya no se ve como algo “molón” por así decirlo. La sensación de problema crece al mencionar ese asunto, sea un temor real o figurado. Y eso es una profunda novedad.

martes, mayo 26, 2026

Lo de Alsina

Más de una vez ha declarado Carlos Alsina que su intención no era la de perpetuarse, sino jubilarse pronto, descansar, no trabajar tanto para poder disfrutar de eso que te ofrece la vida y que el día a día te lo niega. Creo que ni sus oyentes ni los jefes le hacíamos demasiado caso ante esas palabras, su carrera está en lo más alto en popularidad y facturación, su prestigio es grande, su imagen y nombre ya son marca de la radio en España y, también, no es muy mayor. Con 57 años se está en plenitud de facultades y aún se tiene cuerda para rato. Es cierto que las generaciones jóvenes ya vienen a coger el relevo, pero eso es ley de vida, ley natural. No es una edad para retirarse de nada, salvo que uno sea deportista, claro.

Por eso, conocer la decisión de Alsina de dejar el tramo de las noticias de su programa para presentar sólo la segunda parte, esa que huye de la política, ha supuesto una cierta conmoción para muchos, empezando por mi mismo, y más sabiendo que es la decisión menos mala posible, porque las intenciones iniciales de Alsina eran la de dejarlo todo, abandonar, renunciar a su carrera y colgar los micrófonos. Persuadido por los ejecutivos de su empresa, ha aceptado quedarse en lo que muchos consideran un destino menor, residual, secundario, el jiji jaja como él mismo afirmaba ayer que lo consideran muchos profesionales del medio, frente al portaviones blindado que supone el tramo político de muy primera hora hasta las 10 de la mañana. Declaró ayer Alsina que se siente gastado, cansado de dar la perorata todos los días, de incidir una y otra vez en una actualidad que, sí, cada vez es más amarga, en comentar una política que ha degenerado con el paso del tiempo y que no necesita casi ni comentarios, porque se ve lo cutre que es con sólo echarle un vistazo. Él, que es muy listo, sin duda ha llegado a hartarse de hacer entrevistas en las que sabe sin duda alguna que el entrevistado le está mintiendo de la manera más descarada, y que por mucho que intente sacarle algo de verdad, no de jugo, sino de simple sinceridad, no habrá manera, porque hace tiempo que la política ha huido de la verdad para esconderse en el relato fabricado, y ha visto en los medios, algunos quebrados, todos necesitados de ingresos en un mercado menguantes, a los siervos que les puedan ofrecer el servicio adecuado. Carlos ha visto, sin duda, la degeneración de la profesión, el banderismo que se ha instalado entre unos y otros, la obsesión por analizarlo todo desde la trinchera política (qué coñazo de gente, como ayer reiteró) y el papel cada vez menos relevante para la sociedad de un periodismo que se encuentra, quizás, en el nivel de prestigio más bajo de su profesión desde hace mucho tiempo. No son pocos los factores que han contribuido a ello, empezando por el cambio tecnológico y social que vivimos desde hace años, pero uno de ellos, y muy relevante, ha sido el abandono de la profesionalidad del periodista para hacerse amigo a sueldo de una corriente política que sea la que le garantice ingresos. Muchos periodistas y medios ya no cuentan lo que pasa, cuentan lo que les dicen que cuenten para justificar las decisiones que unos u otros toman. Para eso, ¿para qué consumir periodismo? piensa más de uno y de dos. Alsina ha tratado de huir de ese comportamiento, y en un país polarizado como el nuestro, sometido al infantilismo de unos y otros sobre cualquier asunto, en el que la carencia de razonamiento, criterio técnico y solvencia es la nota dominante de casi la totalidad de quienes hablan y opinan de manera remunerada y constante, Alsina ha tratado de escapar y crear, desde un medio de gran porte y alcance, una radio política que no diera vergüenza, que no tuviera fieles escuchantes, adeptos a la consigna que es conocida de antemano. Lo mejor que se puede decir de Alsina es que, antes de escucharle opinar sobre un tema, no está nada clara cual va a ser su postura, y en muchas ocasiones resulta sorprendente. E ilustra. Puede que esa sea una de las obligaciones del periodista, la de plantearse sus convicciones en contraste con la realidad. Alsina es de los pocos que ha tratado de hacerlo, día a día, año a año. Y sí, eso cansa. Eso gasta.

No les voy a engañar, parafraseando a Rufián, vaya vaya, estoy jodido, porque a partir de septiembre voy a tener una cierta orfandad informativa. No nos sobran las mentes lúcidas en este país, ni las voces con algo relevante que decir, como para que Alsina deje de opinar sobre lo que nos pasa y lo que los gobernantes nos imponen. Su marcha es una pérdida enorme que muchos lamentaremos, aunque más de uno y dos brindarán al no tener que soportarle. En un mundo de bandos Alsina ha tratado de escapar de ellos, y en no pocas ocasiones, por ambos ha sido atacado. No hay mayor elogio posible para un periodista, un opinador, un escritor, español. Muchas gracias por tanto, y fortuna en la nueva etapa, y vida.

lunes, mayo 25, 2026

Posible acuerdo entre EEUU e Irán

A lo largo del fin de semana se ha ido consolidando la posibilidad de un acuerdo entre EEUU e Irán para poner fin a las hostilidades mediante un compromiso escrito de cese el fuego. El plan que ha trascendido incluye que, en el plazo de un mes, se produzca una apertura progresiva del estrecho de Ormuz y se reestablezca el tráfico de buques, con lo que volvería a fluir el petróleo de esa zona al resto del mundo. En dos meses se lograría un acuerdo respecto al programa nuclear, dejado aparte para permitir que el resto de los asuntos salgan adelante. Si todo lo demás es impreciso, en el caso nuclear la bruma es total.

Si se llega a un acuerdo de este tipo, se puede afirmar claramente que EEUU ha perdido la guerra de Irán, una guerra electiva, no buscada, de la que ha salido dañado en varios aspectos. La derrota no es de las clásicas, como no lo es la victoria de Irán, dado que no se ha producido un enfrentamiento terrestre ni toma de posiciones sobre el terreno. Irán ha soportado bombardeos intensos que han dañado todos sus intereses como país; infraestructuras, recursos, capacidades militares, edificaciones, instalaciones industriales…. Es difícil calibrar los daños, pero a buen seguro son extensos e importantes. Sin embargo, lo que más le interesa al régimen que oprime a esa sociedad, que es su supervivencia, se ha dado. La dictadura teocrática se mantiene en el poder, debilitada en sus capacidades, pero fortalecida al presentarse ante el mundo como un resistente. Ha ejecutado una táctica muy similar a la que ha desarrollado Ucrania, de tal forma que su objetivo era no perder mediante una resistencia asimétrica, con el empleo de drones y técnicas de ataque que han infundido el pánico en todos sus vecinos, y ha descubierto que Ormuz es casi más relevante para el mundo que el programa nuclear. Si el acuerdo se firma, la dictadura islámica seguirá al frente de la nación y ya podrá centrarse en la represión interna, por lo que para los habitantes del país todo habrá ido a peor. Por su parte, EEUU, que se embarcó en una campaña de bombardeos improvisada, animado por lo que parece por el deseo de Netanyahu de que le hiciera el trabajo sucio en su conflicto con los Ayatolas, ha terminado pidiendo la hora en este conflicto al verse superado. Entiéndaseme, la capacidad militar norteamericana es abrumadora, pero sólo resulta efectiva contra un enemigo después de un planificado proceso de despliegue y concentración de fuerzas, y nada de eso se ha dado aquí. Los drones iraníes, baratos y abundantes, se enfrentaban a los caros y escasos proyectiles de precisión norteamericanos, diseñados para otro tipo de misiones, más quirúrgicas que masivas. El consumo de munición carísima por parte de EEUU ha sido muy alto, y es de suponer que sus stocks han quedado bastante reducidos, debilitados en exceso, cosa de la que es consciente él y sus enemigos que observan lo sucedido. Además, aunque ha costado reconocerlo, ha sufrido daños significativos en algunas de sus bases en la zona y ha perdido instalaciones de radar que son vitales a la hora de coordinar ataques, gestionar la información y mantener el seguimiento de las operaciones. Los daños que Irán ha infringido a EEUU son superiores a los que el imperio puede permitirse, mientras que, desde la óptica contraria, al régimen teocrático bien poco le importa lo que sufra la población de su país. Esta asimetría también ha jugado en contra de EEUU, que pensaba ingenuamente que la dictadura de Teherán caería tras su descabezamiento, sin tener en cuenta el martirologio que impera en la zona y en la creencia chií, mostrando nuevamente como el uso de la inteligencia por parte de EEUU deja mucho que desear. La sensación de que estaba improvisando a cada paso ha sido evidente, y la imagen que deja el comportamiento de su ejército no ha sido la mejor posible, ni mucho menos.

En el frente interno, el castillo de naipes que iba a ser el régimen iraní, tal y como se le vendió a Trump por parte de algunos ilusos, se ha transformado en un petróleo disparado por encima de los 100 dólares y una gasolina cara que golpea al consumidor, y votante. Trump podía permitirse un par de semanas o tres de conflicto, no los casi tres meses que llevamos, y que han erosionado aún más sus perspectivas de cara a las elecciones de medio término de noviembre, para las que quedan menos de seis meses. Desesperado, el acuerdo es una manera de ganar tiempo de cara a esos comicios. En definitiva, si se firma, EEUU venderá una victoria, pero cosechará un fracaso.

viernes, mayo 22, 2026

¿Un asesinato familiar?

Una de las noticias nacionales de esta semana en España ha tenido trascendencia en los medios internacionales, y se ha comentado mucho, pero no es la relacionado con la trama de ZP y las ramificaciones venezolanas, no, pese a su gravedad. Es todo lo relacionado con la muerte de Isak Andic, el fundador y dueño de la cadena de ropa Mango, una multinacional presente en numerosos países, que falleció hace no mucho en un accidente de montaña en Monserrat, mientras daba un paseo con su hijo. Desde un primer momento se rumoreó lo sospechoso que resultaba la presencia del primogénito, Jonathan, en aquellos hechos y el escaso peligro que tenía la ruta que estaban realizando ese día, más propia de senderismo que de montaña.

Pues bien, en el mismo día en el que la Audiencia Nacional revolucionaba la política con la imputación de ZP, la jueza que lleva el caso de la muerte de Andic padre ha imputado al hijo de homicidio, de haber sido el causante de ese fallecimiento, provocando la caída del padre en el único sitio del paseo en el que realmente se podía producir un accidente serio y realizando todo tipo de labores para disimular lo que era un acto de agresión y transformarlo en un accidente. Jonathan es, ahora mismo, vicepresidente de la compañía y, por tanto, sigue ocupando un puesto muy relevante en el organigrama de la empresa, con poder de decisión y remuneración muy elevada. Esto ha hecho que la relevancia de la decisión judicial sea máxima, porque no estamos ante un familiar que, tras la muerte del padre, abandona el negocio, ni mucho menos. Las sospechas sobre las ambiciones de Jonathan han ido salpicando los medios durante todo el tiempo transcurrido desde el fallecimiento de Andic padre, y los números que se barajaban como herencias y similares eran mareantes, y muy tentadores si los escrúpulos de alguno de los implicados no eran excesivos. Se suponía que, a la muerte de Andic, la empresa, gestionada de manera profesional, pero que seguía siendo un negocio familiar, pasaría a manos de los hijos del patriarca, que son tres; el mencionado Jonathan y sus hermanas, Judith y Sarah (todos con h, ¿deseo del padre?). La brusquedad de lo sucedido precipitó los hechos, nunca mejor dicho, y en este tiempo se han cruzado algunas demandas y líos judiciales sobre la posesión del imperio, el reparto de los beneficios y cosas por el estilo. Ahora, además, se ha sabido que Isak planeaba alterar su testamento de tal manera que iba a donar la mayor parte de su fortuna a una fundación con el propósito que de se destinase a fines sociales, en la idea, muy norteamericana, de devolver a la sociedad algo de lo que ella le ha dado al magnate en su proceso de construcción del imperio. ¿Sabía Jonathan ese propósito testamentario y actuó antes de que se produjera? ¿Vio en la decisión de su padre un peligro de cara a la idea de millonario que se había hecho como heredero del imperio? ¿Le entró el pánico a verse desposeído de lo que creía que era suyo de pleno derecho? Son preguntas bastante lógicas, que la investigación judicial debiera tratar de resolver. Por ahora los peritos, en sus informes, tienen pocas dudas sobre la artificialidad de algunas de las marcas encontradas en el paseo de los Andik justo antes de la caída, de tal manera de que su tesis es que el hijo empujó al padre y luego pretendió simular un resbalón propio en la pista de piedras, de tal manera que esa fuera la causa del accidente. Ambos resbalaron y él se salvó, pero el padre no. Esa es la tesis que ha defendido desde el principio, pero claro, si se logra demostrar que esas marcas de resbalón son “forzadas” la cosa se complicaría mucho para Jonathan. El conocimiento de ese cambio en el testamento sería la excusa perfecta para justificar un acto de este tipo por parte de alguien corroído por la ambición, y de ahí a planificar los hechos y ejecutarlos no habría demasiado. Eso es lo que debe ser probado y, si así fuera, Jonathan pasaría un buen tiempo de lo que le resta de vida entre rejas.

Evidentemente todo esto tiene un aire de telefilme que resulta muy atractivo. Conjuga las horribles tramas violentas que llenan la programación de los sábados por la tarde de algunas cadenas televisivas con el glamour del negocio de la moda y con cifras de facturación de cientos de millones de euros, lo que lo convierte en un serial de ricos. La presencia de Mango en muchas naciones, su imagen global de marca y las similitudes con alguna serie de reciente factura y notable éxito (sí, Succession) he hecho que muchos medios pongan sus ojos en los Andic, en un pedregal de Monserrat y en un juzgado de Barcelona. La investigación y juicio pueden dar para bastantes películas más.

jueves, mayo 21, 2026

Cuidado con los ídolos

Dice OOM, compañero de trabajo y amigo, que no hay que idolatrar a nadie, que elevar en pedestales es un error, porque luego descubres que lo que antaño era dorado ahora está lleno de herrumbre. No usa términos tan cursis, pero vamos, nos entendemos. Elevar a alguien a la categoría de mito cuando no está es complicado, y tiene sus riesgos. Hacerlo en vida resulta de lo más peligroso, porque en cualquier momento una investigación judicial lo desnuda y te revela secretos de su ser y sus cuentas que son muy desagradables. Ante ello, muchos optan por la negación, por mantener su frente a la realidad. Y eso, además de peligroso, es inútil.

No se muy bien por qué, pero para mucha gente ZP se había convertido en un referente, cuando su paso por la presidencia del gobierno fue un desastre. En su primera legislatura, marcada por el 11M, la apertura del melón estatutario catalán y el inflado de la burbuja, se vio que el personaje no tenía nada de consistencia, mucho marketing y poco más. En la segunda, tras el estallido burbujil, se comprobó la inutilidad del personaje, que casi provoca la quiebra del estado por su negación de la crisis y por su irresponsable gestión de la misma. En fin, uno escoge a los ídolos que desea, y no pocos en este país, que se autodenominan de izquierdas, elevaron a los altares laicos a este personaje lleno de carencias. Su aura para ese conglomerado ideológico ha ido creciendo con los años, y se le ha sacado, como si fuera un paso procesional, en todo tipo de campañas electorales para defender la marca del PSOE y la izquierda, uniendo su destino al de un sanchismo que ha supuesto la consumación de todo el desastre que se veía ya fraguando desde los gobiernos del propio ZP. La simbiosis entre el desgobierno actual y la figura de ZP es total, con constantes expresiones y gestos de admiración mutua entre ambos a cada día. Por eso, el auto de imputación del juez Calama es tan devastador para el desgobierno que padecemos, porque ataca las bases de una de sus figuras con menos poder nominal, pero mayor predicamento entre los que se supone que son sus electores. ZP no tiene cargo público alguno, pero es sabido que ha hecho gestiones para el gobierno actual, entre ellas negociaciones con el sedicioso puigdemoníaco y cosas por el estilo, de las que él se ha mostrado plenamente orgulloso, lo cual da que pensar sobre la solidez mental del personaje. No ocupa cargo alguno en la administración, y creo que hace ya algunos años que dejó el Consejo de Estado. Carece, por tanto, de cualquier tipo de aforamiento, y no será ante el Supremo donde tenga que comparecer en los procesos judiciales que, a partir de ahora, van a marcar su existencia. Lo que se produjo a lo largo del lunes fue el descabalgamiento del ídolo, el derrumbe de su estatua, la cuerda que, enganchada en uno de los extremos de la figura, tira de ella y la lleva a estrellarse contra el suelo, haciéndola pedazos para que la escena sea aún más metafórica. Años de presunta honradez, sencillez, escrupuloso respeto a la legalidad y demás expresiones al uso deshechos en unas horas, las necesarias para leer el auto de procesamiento, dictado por el juez de la Audiencia Nacional en el marco de una investigación criminal de ámbito europeo, con ramificaciones norte y centro americanas más que obvias, que deja al personaje a los pies de los caballos. Las explicaciones que por ahora ha dado el imputado han sido escasas, apenas ese vídeo de minuto y medio en el que proclama su inocencia y poco más, en medio de un frondoso jardín privado. Claramente insuficientes hasta para los suyos, ni les cuento para el resto del país, que asiste sin desgarro, pero sí con asombro, a una historia de presunta corruptela que deja a tramas pasadas convertidas en juegos de aprendices. La sofisticación de la corrupción patria no deja de alcanzar nuevas cotas. Ahí sí que innovamos, no como en otras cosas donde debiéramos.

La respuesta de los fieles ante el auto muestra el infantiloide mundo en el que vivimos, en el que la fe es superior a la realidad. Ante la acusación, cierre de filas de los “míos” y acusaciones sin freno, llenas de bulos, ante los “otros”, en un proceso tan falaz como ridículo, que ante la magnitud y gravedad de los datos expuestos obligó ayer a más de uno de entre la feligresía a empezar a dudar de sus creencias zapateriles. No parece que sea ese el caso de Sánchez, que sólo cree en él mismo y en su propio beneficio. Ayer apoyó públicamente a ZP, con la misma rotundidad con la que pasado mañana lo negará si es necesario, con tal de salvarse. Él no cree en ídolos, él se cree el único ídolo posible.

miércoles, mayo 20, 2026

ZP en problemas

Hace no mucho se publicó en España la versión traducida del libro que el ex presidente francés Nicolas Sarkozy ha escrito tras su breve paso por la cárcel. Fueron apenas dos meses de encierro, si no recuerdo mal, y le salen algo más de dos páginas por día entre rejas, lo que es una buena muestra de cómo el personaje se quiere a sí mismo. Sarkozy fue condenado en una de las causas que tiene abiertas por financiación ilegal de sus campañas electorales, con el dinero libio del dictador Gadaffi de por medio. En Francia un presidente es como un rey absoluto con carácter temporal, tiempo tasado, pero poder y boato hasta aburrir. Comparados con ellos, nuestros presidentes son unos vulgares primeros ministros, casi como los suyos.

Por eso la imputación de ZP nos hace un poco franceses, así que los que siempre tienen el complejo de que somos menos que el resto de los europeos ya pueden sentirse satisfechos, nos hemos igualado en otra categoría más, aunque esta sea de las indignas. ZP es el primer presidente del gobierno de la democracia que se ve imputado y con el serio riesgo de acabar enjuiciado en un asunto que suena muy mal desde el primer día en el que se supo algo de él. Todo lo relacionado con el rescate de Plus Ultra lleva años sometido a un escándalo constante, y desde el mismo momento en el que se conoció la millonada que se llevaba esa línea aérea casi inexistente y sus vinculaciones con el régimen de Maduro las especulaciones sobre negocios turbios no cesaron. La constante presencia de ZP en lo que se llamaban labores de mediación ante el régimen chavista, que no eran otra cosa que respaldo político desde su posición de prestigio institucional a la dictadura venezolana, alimentaba las especulaciones sobre si algo de la millonada del rescate no habría acabado en sus bolsillos, o en el de allegados muy cercanos, fueran familia o amigos. ZP ha negado una y otra vez el cobro de comisiones por los trabajos que se han ido conociendo a lo largo de estos años, labores de consultoría y de informes que siempre han aparentado ser cortinas de humo para encubrir una acción de lobbysmo profesional, de intermediación al más alto nivel para lograr que el gobierno de España aprobase el rescate a la compañía, por una cifra de entorno a 53 millones de euros, importe más que suficiente para que las comisiones asociadas fueran sustanciosas. La presencia de Julio Martínez, conocida a lo largo de las investigaciones periodísticas que han ido indagando sobre ese rescate, su amistad con ZP, su colaboración profesional en la consultora Análisis Relevante y otros cabos sueltos han ido creando un relato en el que la sospecha sobre el expresidente era creciente, pero la negación constante de los hechos por parte de ZP y la defensa cerrada que los medios afines han hecho de su figura, uno de los mayores baluartes que le queda al socialismo patrio. Por eso, la conmoción general que se produjo ayer al conocerse la imputación de ZP por parte de la Audiencia Nacional fue absoluta, especialmente en las filas propias, que empezaron a lanzar la típica campaña de desinformación para ver si podían minimizar lo que era un hecho gravísimo, pero la realidad puede aplastarlo todo. El auto del juez Calama responde a una investigación internacional en la que están implicadas las fiscalías francesa y suiza, y para sorpresa de todos, va mucho más allá de Plus Ultra, hasta configurar toda una trama de corrupción asociada a la figura de ZP como el conseguidor máximo en la que el caso de la aerolínea sería uno de los posibles, pero ni mucho menos el único. La asociación de ZP con los gerifaltes chavistas lo llevaría a negocios turbios en los que el petróleo, oro y ayuda internacional al desarrollo podrían verse envueltos, y con la clásica creación de sociedades pantalla en el extranjero para canalizar y blanquear ingresos ilícitos.

Lo que se fue conociendo ayer es un escrito de acusación gravísimo que, de ser cierto, pondría al expresidente Zapatero a las puertas de un proceso judicial con implicaciones penales rigurosas. Por de pronto está citado a declarar ante la Audiencia Nacional el 2 de junio, creo, y el juez pudiera dictar medidas cautelares tras ese momento si considera que hay riesgo de fuga o destrucción de pruebas. Como hicieron Koldo y Ábalos, ZP puede tener que ir a declarar con un petate preparado en el caso de que se le mande a Soto del Real tras su comparecencia, cosa que veo poco probable, pero, tras lo de ayer, posible. Su horizonte se ha oscurecido de una forma siniestra, y con él el de sus allegados y partidarios.

martes, mayo 19, 2026

Victorias y derrotas andaluzas

De la serie de cuatro elecciones autonómicas con la que se inauguraba este año, el plato fuerte, la más importante, era la de Andalucía. Es la comunidad más poblada de España, granero de votos para el partido que la domine, y contaba con mayoría absoluta del PP tras los comicios de 2022. Por ello todos los partidos lo veían, con razón, como caza mayor, pieza que cobrada vale mucho y perdida es dolorosa en extremo, aunque ya se sabe que casi nadie miente tanto como un político a la hora de minusvalorar sus derrotas. El PP salía a ganar y revalidar la absoluta, y el PSOE a remontar con una candidata casi tan sanchista como el propio presidente del gobierno.

El resultado no ha tenido grandes sorpresas, salvo una que casi nadie vio, yo menos, que es el gran ascenso experimentado por Adelante Andalucía, antigua marca podemita que se salió de la secta de Iglesias hace ya tiempo y que ha derivado a una curiosa mezcla entre ortodoxia de ultraizquierda y andalucismo. Subió de dos a ocho escaños, eso es como para sentirse muy ganador, y se quedó con el último escaño en varios de los repartos de restos, y eso es lo que le ha privado al PP de reeditar la mayoría absoluta, habiéndose quedado a dos de los 55 escaños que otorgaban la plena tranquilidad. El propio Moreno Bonilla reconocía la noche electoral, en su alocución ante militantes y prensa, que habían logrado el objetivo de la victoria y no el de la absoluta, porque lo que D’Hont da unas veces te lo quita otras, y efectivamente fue así. Es curioso, y meritorio, que el candidato del PP dijera una verdad tan clara y sencilla como esa. Su victoria es incuestionable, arrasante, aunque al no tener la absoluta se ve abocado a entrar en el lío, como el mismo lo definió, de acordar políticas con Vox, está por ver si puestos en el gobierno. Los de Abascal han mejorado un solo escaño, se consolida la idea vista en las elecciones de Castilla y León de que su ascenso meteórico ha podido tocar techo y que ya han alcanzado el máximo de sus aspiraciones. Eso no les está quitando nada de su verborrea y chulería, impropia ante unos resultados que son buenos pero que ofrecen unas expectativas de estancamiento, que es el paso previo a descender. Los 13 escaños voxeros son poco frente a los 52 peperos, por lo que las exigencias que puedan plantear se antojan menores, pero en tiempos de chantajismo irracional como el que vivimos todo es posible, y no es descartable que los de Abascal acaben consiguiendo consejerías desde las que pregonar sus ideas locuelas e irrealizables, que en nada arreglan los problemas reales de la gente, incluyendo algunos de los que ellos denuncian sin cesar. El resultado del PSOE ha sido el que muchos esperaban y desde el partido y gobierno no se quería admitir. Partían de 30 escaños, el mínimo histórico cosechado por Juan Espadas en los comicios de 2022, y la candidata María Jesús Montero, probablemente la peor de las posibles a excepción del propio Sánchez, ha logrado perforar ese suelo, llegando a los 28 parlamentarios, y dándose por satisfecha de que el guarismo no hubiera sido aún menor. Si el PSOE planteaba estas elecciones como un plebiscito sobre la figura de Sánchez y la que ha sido su entregada número dos durante todos estos años, el veredicto es claro. Los numerosos errores protagonizados por la candidata durante la campaña, con meteduras de pata serias, han contribuido a crear la imagen de una improvisación constante y de una mera fachada para colocar a alguien a quien el dedo del presidente le ha otorgado prebendas constantes, sin que en ella recaiga capacidad ni valor alguno. Tras dejar el Ministerio de Hacienda arrastras, sólo tras la convocatoria oficial de los comicios, la candidata llegó al territorio como una paracaidista de libro, y su campaña ha sido el perfecto ejemplo de lo que no se debe hacer. Ha sido, de hecho, tan mala, como algunas de las últimas campañas desarrolladas por el PP, que es experto en pifiarla. Que eso lo haga una maquinaria mucho más profesionalizada como es el PSOE resulta curioso.

Como era de esperar, tras la derrota aplastante, no se ha visto en ningún momento al líder del partido saliendo a dar la cara. El PSOE se ha convertido en una extraña secta de entregados a un sujeto que los sacrifica en el altar de su ego, al que todos ellos aplauden sin cesar hasta que son derrotados uno tras otro, sin que nadie pida explicaciones al soberbio sobre su comportamiento, decisiones y actos. Visto desde fuera es incomprensible ese amor a la inmolación que surge en las filas socialistas, e insultante para los sacrificados la desvergüenza con la que, tras cada elección, el líder se escabulle, no asume responsabilidad alguna y hace como si nada de todo eso fuera con él. No hay más ciego que quien no quiere ver, y el PSOE ahora mismo es una nave de cegados en manos de un desquiciado.

jueves, mayo 14, 2026

Cumbre Xi Trump

Hoy comienzan las reuniones de Xi Jinping y Trump en el marco de la visita del norteamericano a Beijing. El agente naranja se ha hecho acompañar de un séquito en el que se incluyen luminarias como Musk, Cook (CEO de Apple) o Larry Flink, CEO de Black Rock, la mayor gestora de activos del mundo. Es un encuentro entre dos emperadores que ansían la supremacía global, encarnada desde hace décadas en Washington, pero amenazada cada vez con mayor descaro por Beijing, en un proceso de ascenso chino que, pese a sus problemas, por ahora no parece tener freno. Saldrá de ahí lo que ellos decidan y sus desacuerdos, y el resto, empezando por los europeos, acataremos y no se nos tendrá en cuenta para nada. Así es el mundo de hoy.

Los temas de debate son amplios, complicados y con numerosos puntos de fricción. El que ha surgido como último es el relacionado con Irán, aliado de China, y Ormuz, donde Trump acude como jugador de una partida en la que no va ganando, y el bloqueo del petróleo del golfo supone un agobio más para Asia que para EEUU, pero hay otros asuntos de fondo, de largo recorrido, que serán tratados. Está el tema de la guerra comercial, los aranceles que EEUU le ha impuesto a todos los países, obviamente también a China, y que Beijing trata de salvar con el mantenimiento de la cotización del yuan por debajo de lo debido (recordemos, no es convertible en mercados) y la subvención encubierta a sus productos que inundan los mercados globales, y sino dese una vuelta por su calle y cuente el número de coches chinos, de los que apenas sabía nada. Puede haber un acuerdo en este tema si se alientan opciones de inversión mutua, tanto industriales como financieras, pero ahí la disputa es intensa. Otro gran tema de discusión es la IA, la carrera tecnológica en la que ambas naciones están invirtiendo recursos a lo loco, con una ventaja competitiva actualmente por parte de EEUU frente a los modelos “low cost” chinos, y con las restricciones a la exportación de chips de última generación a Beijing por parte de Washington, en una medida que puede no haber funcionado como se esperaba. China ha respondido habitualmente a todo este tipo de sanciones con la amenaza, a veces llevada al efecto, de restringir sus exportaciones de tierras raras, fundamentales para el desarrollo de productos de alta tecnología y de carácter militar, de las que EEUU es muy demandante y dependiente. Uno le tiene pillado al otro con los chips, el otro a uno con los minerales, por lo que ambos saben que no pueden hacerse demasiado daño sin sufrir mutuamente más de lo que pueden aguantar. Realmente China es el único país que puede llevar la contraria claramente a EEUU, dado que su dependencia de seguridad respecto a Washington es nula, y EEUU sabe que las presiones que ejerce al resto de naciones, presuntas aliada o no, sólo serán respondidas de con amenazas creíbles desde China. Puede parecer que la situación actual es de tablas, pero la mayor parte de analistas recalcan que las desquiciadas decisiones que está tomando Trump en su segundo mandato hacen que EEUU afronte este momento desde una posición de debilidad. Arrasando con sus alianzas de seguridad y comercio, deteriorando su imagen global, empantanado en el golfo, los errores de EEUU son un regalo para una China que se quiere presentar ante el resto del mundo como fiable, asertiva, deseosa de hacer negocios y sin afán de inmiscuirse en las cuestiones internas del resto de naciones. A la dictadura de Beijing le interesa mantener el control sobre su población, pero parece darle igual lo que pasa en el resto del mundo, siempre que compren sus productos. Ese mensaje amable contrasta con la fiereza naranja, y en medio del caos, la competitividad china crece y crece.

Taiwán va a ser otro de los temas que estarán sobre la mesa, y no se descarta incluso que EEUU, en su política actual de desentenderse de la seguridad de quienes han sido sus aliados de toda la vida, se avenga a un pacto que acabe concediendo a China la soberanía de la isla, que ansía por encima de todo. En el contexto de la seguridad de Asia Pacífico, sin guerras abiertas como en Europa, los antiguos socios de EEUU contemplan como China crece militarmente sin freno y Washington se repliega entre insultos y exigencias. Hoy y mañana serán días muy importantes para todos, días en la mano de dos emperadores.

Mañana es fiesta en Madrid, subo a Elorrio y me cojo el lunes festivo, así que nos leeremos el martes 19, tras más frío y lluvia.

miércoles, mayo 13, 2026

Ya asoma la inflación

Ayer se supo el dato de inflación de abril de EEUU. Se esperaba alto, pero superó las expectativas, y se quedó en una tasa anual del 3,8%, la mayor subida desde la escalada salvaje que se vivió con la reapertura del Covid y los problemas de la cadena logística posterior. Una cifra que revela que los problemas en el suministro energético se empiezan a filtrar en la cadena productiva y de consumos intermedios. Allí la gasolina ahora mismo supera ampliamente los cuatro dólares por galón, una medida que equivale, más o menos, a los cinco litros. Nos puede parecer barato, y lo es frente a lo nuestro, pero a principios de año ese galón les costaba dos dólares y poco.

Ormuz sigue cerrado, el corte de suministro se mantiene y lo que podría haber sido una crisis transitoria va camino de cronificarse en una estructura de precios altos y escasez. Es una combinación perversa que, poco a poco, como la sequía, cuartea las estructuras económicas y genera efectos constantes que no son tan dramáticos como lo pueden ser en el caso de un shock de impacto, pero que calan. Esa es la diferencia entre los destrozos que, en meteorología, provocan las inundaciones frente a las sequías. Son más mediáticas, dramáticas y puntuales las primeras, pero resultan mucho más dañinas y olvidadas las segundas. La sequía de petróleo que afrontamos empieza a hacer el daño que muchos auguraban en las estadísticas, y será inevitable que se note a pie de calle. Comercios, empresas y demás agentes han podido hacer un esfuerzo de aguantar su subida de costes y no trasladarlos directamente al precio final con la esperanza de que lo de Ormuz se acabase en unas semanas, pero no, no se acaba, y esa capacidad de aguante sí que se muestra finita. Por ello es de esperar una nueva ola inflacionaria que golpee a todos los sectores, con distinta incidencia, y que el consumidor final perciba con toda su crudeza cuando haga la compra, tome un café, se vaya de vacaciones o similar. ¿Cómo van a reaccionar las autoridades económicas ante esto? Dice el manual que las subidas de precios implican subidas de tipos de los bancos centrales, y eso es lo que se anuncia cada vez con más insistencia desde Frankfurt, la sede del BCE, pero en Washington la FED va a ser presidida dentro de unas semanas por un candidato nombrado por Trump que tiene la misión, encomendada por el agente naranja, de bajar los tipos, para aliviar la carga de la deuda inmensa que soporta el país y generar un crecimiento disparado que enjuague el estado de las encuestas de popularidad del amado líder norteamericano. Kevin Warsh, que es así como se llama el futuro gobernador de la FED, se ha mostrado partidario de las bajadas de tipos, pero todo eso era antes de Ormuz. Llevar a cabo esa política con una inflación en el entorno del 4% es algo disparatado, y sólo tendría sentido si, en paralelo, se produce una retirada de liquidez por parte del Tesoro de EEUU y la propia FED, cancelando los programas de QE que se han venido utilizando desde el derrumbe de 2008. Hay algunos expertos que opinan que llevando a cabo ambas políticas a la vez la bajada de tipos no sería inflacionaria, porque se compensarían nominalmente, y sí se vería un alivio en los préstamos que consumidores y empresas soliciten (y en el pago de intereses de la deuda pública). Esos expertos se agarran a que el mercado se ha enganchado al dopaje financiero y que subir tipos ante la inflación generaría un desplome de las cotizaciones y, quizás, un reventón en lo que algunos califican de burbuja en los mercados de crédito privado y la financiación de la IA. Sería peor el efecto de la subida de tipos que el daño de la inflación, vienen a decir. El argumento tiene puntos fuertes, sí, pero la credibilidad de la FED, y de las autoridades monetarias, quedaría muy en entredicho si en un episodio de subida de precios no actúan con la destreza e intensidad que se les da por sentado. Eso supondría desanclar las expectativas de inflación, los agentes sospecharían que las instituciones que velan por el control de precios no hacen su trabajo y el riesgo de una espiral de subidas de precios sería cierto. Y eso, además de ruinoso, entraña muchos peligros más allá de lo económico.

Me temo que los datos de inflación en Europa van a ser también muy malos en este mes y los que vienen, y a las puertas del verano, con el tema del queroseno en el aire, nunca mejor dicho, los efectos del cierre de Ormuz se irán convirtiendo en una pesadilla que nos vaya golpeando de manera constante, sector a sector, negocio a negocio. Dada la parálisis que se vive en el conflicto EEUU Irán, el barril se ha asentado cómodamente en la cota de los 100$, y ese precio es dañino, no letal, pero sí doloroso. Es necesario que baje, pero cada día que pasa es más difícil evitar las consecuencias de ese coste en nuestras economías. Nos vamos a empobrecer, la duda es cuánto, pero no el qué.

martes, mayo 12, 2026

Otros dos guardias civiles muertos por el narco

Este fin de semana, mientras los ojos de medio mundo y toda la logística del estado estaban puestos en Canarias, en la operación de desembarco y reparto de los pasajeros del Hondius, el crucero afectado por el brote de hantavirus, morían dos guardias civiles, otros dos guardias civiles, en medio de una persecución a narcolanchas en la zona de Huelva. En el fragor de la carrera, persiguiendo a la nave de los delincuentes, las embarcaciones de la benemérita sufrieron un choque y el fatal desenlace deja dos fallecidos y dos heridos, que fueron trasladados lo más rápidamente posible al hospital para tratar de recuperarlos. Los malos huyeron

Otra vez en aguas próximas a la costa andaluza, esta vez no en Barbate, pero no muy lejos, y nuevamente la sensación absoluta de desamparo por parte de los que se dedican a la persecución de la delincuencia, los que trabajan para que nosotros estemos seguros, al comprobar como su voluntad choca contra el muro de la falta de medios frente a un enemigo que rebosa de dinero y es capaz de hacerse con embarcaciones, armas, coches y cualquier otro dispositivo que supera con creces todo lo que puedan llevar a cuestas los miembros de la benemérita. Casi siempre en estas persecuciones en el agua las lanchas de los narcos son, directamente, inalcanzables, llevan una capacidad motora fuera de toda regla, y la única posibilidad de frenarlos es una actuación coordinada que las intercepte, que trate de romper sus trayectorias rectas, lanzadas, y que en una de estas se vean bloqueados. Eso expone cada vez más a los agentes frente a unos delincuentes que tampoco se cortan a la hora de usar la violencia. Los métodos desatados que reinan en el mundo del narco latinoamericano, piense usted en México por unos instantes, ya han llegado aquí, y dotados de armas de precisión y potencia casi militar, los traficantes no dudan en disparar contra las patrulleras, o directamente embestirlas, confiando en que su velocidad sea la fuerza que les permita eludir las intercepciones. Es un juego asimétrico en el que las posibilidades de fuga de los malvados son altas, casi tanto como las de los agentes de salir mal parados. La sensación de desánimo cunde sin freno entre los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que operan en toda esa zona, que incluye al estrecho, al ver que día sí y día también se enfrentan a un juego de toreo en el que ellos no llevan el estoque y, cada vez más, son los que caen y acaban arrastrados en la plaza. La mayor parte del país descubrió esta situación cuando se produjo el asesinato, porque no tiene otra denominación posible, de dos guardias en Barbate cuando su patrullera fue embestida por una narcolancha que iba con el propósito directo de acabar con ellos, cosa que consiguió. En los días posteriores, de luto y rabia, el clamor de la impotencia llegó con fuerza desde una zona en la que el narco cada vez tiene más poder real en la calle, gracias al riego de dinero con el que inunda comercios, empleos, vidas y esperanzas. Frente a ello, los servidores de la ley malviven con sueldos bajos, material escaso, cuando no claramente defectuoso, y una gran parte de la sociedad que, o está temerosa por el poder del narco y su imperio de la violencia, lo que le hace callar, o ve en el negocio de la droga una alternativa vital que no es la que prefiere, pero que le permite acceder a un nivel de vida que sería completamente impensable de alcanzar de maneras legales. La imbricación del narco en la sociedad en esa zona del país está alcanzando niveles de gravedad extrema, y si no se muestra voluntad para dotar de medios a los agentes, piensen en lo que se hace (nada) para evitar que cientos de chavales y mayores se conviertan en prósperos empleados de unas redes de narcotráfico que son casi multinacionales.

El ministro de Interior no acudió al funeral de los guardias en Huelva. Estaba en Madrid en el dispositivo organizado en relación con el hantavirus. Sin duda prefirió la tranquilidad de la oficina y los medios sedosos que pisar una población en la que dos personas habían fallecido en el acto del deber. Nada hacía Marlaska en Madrid que fuera más importante que estar en la capilla ardiente de los agentes muertos. Su ausencia en ese acto, la ausencia clamorosa de ministro alguno es una muestra de lo que le importa al gobierno este tema, de los medios que dedica a ello, de la prioridad que le otorga a este asunto. Abandonados por el estado murieron los agentes, abandonados por el estado fueron durante su despedida.

lunes, mayo 11, 2026

Debacle laborista en Reino Unido

Sir Keith Starmer fue elegido primer ministro de Reino Unido en julio de 2024, en breve se cumplirán dos años. Al frente de una versión moderada del laborismo, recogió el gobierno tras la debacle conservadora en la que se sucedieron mandatarios errando uno tras otro. Cosechó una amplia mayoría absoluta en el parlamento de Londres y puede que sea el mandatario europeo que goza de mayor comodidad a la hora de presentar proyectos a las cámaras y de hacer su trabajo. Pues bien, a un par de meses del segundo aniversario, su figura ya es una sombra de la que fue y tiene pinta de estar tan achicharrado como sus predecesores, aunque la línea ideológica de estos fuera la opuesta.

Parte de su derrumbe no es achacable a él mismo, sino a una economía como la británica, que al igual que el resto de las occidentales, no carbura como antes en un mundo en el que perdemos preponderancia, y eso lo nota el ciudadano de a pie en forma de precios más altos, carestía general, vivienda inasequible, salarios que no son capaces de soportar estos ascensos y competencia apabullante por parte de Asia, sea China o no. La llegada de Trump tampoco le ha ayudado nada, sino más bien todo lo contrario. Por motivos obvios, UK es el país europeo que posee la relación más estrecha con EEUU, de ahí que si en Washington hay tormenta en Londres no puedan evitar mojarse. Esa relación especial, como la llaman, sufre la misma crisis que la que vivimos los demás países occidentales con el gigante norteamericano, pero en el caso de UK los intensos y constantes vínculos entre ambas naciones amplifican el problema. Ver cómo desde el despacho oval se pone a parir al primer ministro británico es inaudito, y para el inquilino de Downing Street es algo para lo que no hay manual, dada su profunda anomalía. El resto de los problemas sí son achacables a Starmes y su partido, empezando por el incumplimiento de promesas económicas y sociales, lanzadas con la frivolidad habitual de las campañas electorales, que luego se estrellan contra unas cuentas públicas endeudadas que apenas son capaces de superar la prueba de los intereses de la deuda. El bono británico a diez años cotiza a unos tipos que superan ampliamente el 4%, bastante por encima del nuestro, y eso es una losa para las finanzas del país. Esos bonos que tiraron a la incompetente Lizz Truss a la basura a la par que se caducaba aquella famosa lechuga miran con el mismo recelo a Starmer y, sin ponerlo en la picota, lo amenazan día y noche. Las consecuencias del escándalo Epstein también le han perjudicado mucho. El gobierno nombró de embajador en EEUU a Pater Mandelson, un todopoderoso del laborismo, a sabiendas, como se ha conocido después, de que mantuvo una relación con Epstein, que luego ha salido en los papeles del pederasta, con frecuentes visitas a la isla de los horrores. No está claro si Starmer sabía todos los detalles, pero sí que era conocedor de esa relación entre el poderoso Mandelson y el sucio Epstein y, a pesar de todo, siguió adelante con el nombramiento. Eso es algo más que un error, y desde hace semanas, muchas, la sombra de este caso persigue al primer ministro con saña, sobre todo después de que Mandelson fuera cesado y, metido ya en sus propios líos, dejara de ser parapeto para el ejecutivo. En fin, un montón de hechos que han contribuido a que la figura del laborismo, y de Starmer como representante máximo del mismo, se hayan deshecho a una velocidad asombrosa. Curiosamente, o no, esto no ha servido para que los conservadores recuperen algo del prestigio perdido tras sus debacles. No, siguen sumidos en las sombras y, la verdad, con una perspectiva como partido y máquina de gestión del poder, realmente preocupante. La posibilidad de que el conservadurismo británico acabe siendo una formación anecdótica es, ahora mismo, algo más que una conjetura. Otro de esos hechos insólitos que cuesta creer aunque se vea.

El ganador de todo este tumulto es, se lo imaginan, el populismo, encarnado en UK por Nigel Farage y otra serie de personajes, a cada cual más inquietante. Al frente del Reform UK, ha obtenido un triunfo sonado en las municipales celebradas el pasado jueves, alcanzado miles de concejales y superando en intención de voto claramente a las dos formaciones clásicas. Con un mensaje anti inmigratorio duro, nacionalismo económico de garrafón y muchas dosis de demagogia, los de Reform han dado el golpe sobre la mesa que auguraban las encuestas y pueden convertirse en la primera formación política del país sin muchas dificultades. Starmer se ha negado a dimitir tras la derrota, pero crece la presión contra él en sus propias filas. Ya ven, para uno que gobernaba con mayoría…

viernes, mayo 08, 2026

Musk vs Altman, juicio a la IA

Estos días, en Oakland, California, muy cerca de San Francisco, se está desarrollando un juicio interesantísimo donde no se determinará un veredicto sobre la IA, pero sí se enfrentan dos enormes inteligencias humanas muy vinculadas a este asunto, y lo que se dirime es un tema monetario, derechos, dinero, cantidades enormes de dinero, en relación con una industria que está configurando el mundo a una velocidad nunca vista. Por un lado, Elon Musk, que no necesita muchas presentaciones, y creo que estaremos de acuerdo que tampoco precisa de más dinero, es el demandante. Por otro lado, Sam Altman, el principal directivo de OpenAI, la matriz de ChatGPT, el modelo LLM de IA más famoso del mundo.

Musk ha demandado a Altman porque considera que le ha estafado. Cuando se funda OpenAu se crea no como una empresa, sino como una fundación sin ánimo de lucro, sin el componente de negocio ni su presión, que es una de las características definitorias del mundo del emprendedor, y más en el entorno de Silicon Valley. Musk fue uno de los que invirtió dinero en su momento en OpenAI, aunque también fue rápido a la hora de abandonar la idea, absorbido por entonces con el desarrollo de Tesla, que estaba cada día al borde de la quiebra. Su planta matriz está, por cierto, en Fremont, a pocos kilómetros de Oakland. La cuestión es que OpenAI crece y crece, y necesita recursos financieros sin cesar porque sus modelos iniciales funcionan, pero consumen energía y capacidad de procesamiento de una manera no vista. El dinero aportado por los fundadores no es suficiente y Altman, con otros miembros de la compañía, busca nuevos inversores. Ahí aparece Microsoft, que insufla una buena cantidad de dinero, bastantes miles de millones de dólares, y permite a OpenAI seguir su desarrollo y llegar hasta la primera versión abierta al público de ChatGPT, y el resto es tanto historia como revolución. OpenAI hoy en día sigue siendo una entidad que no genera dinero, pero su tecnología sí, y tanto Microsoft como otras empresas la utilizan para desarrollar sus propios LLM (Copilot, Gemini, etc) y la propia valoración de ChatGPT está disparada en medio del mercado efervescente que rodea a la IA. Se supone que este año va a salir a bolsa y se habla de cientos de miles de millones de dólares de valor en acciones. Musk cree que ChatGPT engañó a los inversores iniciales que, como él, creyeron en la idea cuando era poco más que una fantasía, y que se ha producido un cambio completo en la filosofía de la entidad, donde el componente de lucro ha suplido por completo a la fundación originaria. Demanda una cifra que, creo, se sitúa en los 15.000 millones de dólares como indemnización. Por su parte Altman defiende que la entidad que dirige no ha engañado a nadie, que todo el mundo veía que el desarrollo de la tecnología era exitoso pero inasumible sin más recursos, y que era necesaria la entrada de mucho capital para ello, y que Musk pasó de ellos en un estadio bastante inicial del proyecto, aunque reconoce que sí les ayudó en las primeras etapas. Alega, además, que Musk y sus empresas también han copiado la tecnología LLM de ChatGPT, porque qué otra cosa es Grok, al IA de X, sino un ChatGPT desarrollado por los ingenieros de Musk inspirado en la empresa originaria. Considera que Musk apostó inicialmente pero luego se fue a por otras ideas y se retiró voluntariamente, y no tiene derecho a indemnización alguna. Como pueden ver, el juez de Oakland se enfrenta a un dilema financiero complejo y a dos genios, acompañados de caros abogados, que si se ponen a discutir entre ellos puede que nadie sea capaz de entenderlos.

Dicen las crónicas que es poco probable que Musk se salga con la suya, y que el veredicto, a lo sumo, le puede otorgar una cifra testimonial, de decenas o cientos de millones (entiéndase lo de testimonial en el contexto de las cifras que manejan estos sujetos) y que las comparecencias están siendo dignas de ser seguidas. Lo cierto es que OpenAI, junto con Anthropic, surgida de una escisión suya, se han convertido en líderes globales de una tecnología que casi todo el mundo observa como el santo grial ante cualquier problema, y que de momento ha solucionado tantos como los que ha contribuido a crear. Sea cual sea el veredicto del tribunal, la IA no deja de crecer, y que se sepa, no redactará la sentencia que de por juzgado el caso.