viernes, octubre 23, 2026

Tormenta en los mercados

Ayer fue un día tempestuoso en bolsas y mercados, nacionales y del exterior. El Ibex se fu un 2% para abajo y ha caído por debajo de los 19.000 puntos, en un año en el que ha superado los 20.000. La tarde europea no fue mucho mejor para Wall Street, con el SP cayendo algo más de un 1% y el Nasdaq tecnológico dejándose más de un 2%, con incrementos de la volatilidad en todas sus medidas. Quizás es que, ayer, tras unos días de calma, tocaba bajar, quizás algunos de los factores que amenazan al mercado se materializaron en forma de ventas, a saber. En todo caso, fue un día duro.

Con la vista puesta en el martes 3 de noviembre, elecciones de medio término en EEUU, y lo que pueda pasar financieramente tras ellas (lo político parece claro pero ya veremos) son tres factores los que están ahora mismo poniendo de los nervios a los mercados. El primero es oriente medio, con Ormuz, y los constantes rumores sobre in incremento de las tensiones entre EEUU e Irán y posibles nuevos planes de ataque, también vinculados con las elecciones legislativas israelíes, que se celebran el martes de la semana que viene. Eso, junto a los ataques hutíes sobre instalaciones saudíes, que no cesan, ha hecho que el barril de petróleo haya seguido subiendo a lo largo de toda la semana, situándose ayer en el entorno de los 113 dólares en su referencia europea Brent. Petróleo, y gas, desatados son condición necesaria para que la inflación suba y las economías sufran. El segundo factor es el del descalabro global de los bonos de deuda y la subida de sus rentabilidades, con Francia como objeto de inquietud en la UE, pero ni mucho menos como el único que preocupa. A lo largo de esta semana el bono galo a diez años ha tocado la referencia del 5% de rentabilidad, eso es un disparate, y supone un coste para las finanzas del país que puede hacerse insoportable con el paso del tiempo y la acumulación de deudas financiadas a esos elevados tipos. Los disturbios vividos el fin de semana pasado, y los que puedan darse a lo largo del que viene, no contribuyen a calmar los ánimos y pesan en los inversores, que detectan inestabilidad política y polarización en un país que va a ser muy observado en estos tiempos. Esa subida de la rentabilidad de los tipos de la deuda se vincula también al primer factor, la inflación, y la subida de tipos que los bancos centrales ya ha comenzado a realizar para tratar de dominarla, y eso, por lo que parece, ha empezado a contagiar al tercer factor de incertidumbre al que aludía al principio, que es la IA. La semana pasada, y esta, se han vivido momentos de mucho nervio en lo que hace a la financiación de varias empresas del ecosistema IA, especialmente las relacionadas con la nube que le sirve de soporte. Una de ellas, Corewave, ha visto como su cotización se ha desplomado en los mercados a la vez que lo hacía el riesgo de impago de la enorme deuda que ha emitido para financiar sus infraestructuras. La IA se sustenta en una montaña de deuda privada que se ha emitido en la confianza de un negocio futuro muy prometedor y unos tipos de interés bajos. El negocio no se sabe si llega, pero los tipos bajos se han acabado, y ahora mismo las cuentas financieras de muchas de las empresas vinculadas a ese mundo, no todas, pero si bastantes, presentan unas cifras que son, directamente, insostenibles. La financiación circular que se da entre ellas les permite sostenerse unas a otras en caso de que surjan problemas, pero por la misma razón, puede arrastrarlas en cascada si se produce un impago muy relevante, provocado por unos resultados malos, que provoque el miedo. La sostenibilidad financiera de la IA es algo de lo que se lleva hablando mucho tiempo, y con tipos de interés al alza se ha convertido en uno de los temas más preocupantes en ese mundo.

Para rematar, ayer se vieron las dimensiones del agujero de seguridad en internet, vinculado a fallos en el lenguaje PHP, que algunas IA habían detectado, y que obligó a cerrar sistemas y servicios para corregir los problemas, y también se hizo público, por parte de bancos norteamericanos, el problema que han detectado en forma de agentes de IA que realizan intrusiones en las cuentas bancarias y operan, sin poder distinguirlos de humanos, con la inseguridad que eso supone para el sistema financiero o las propios ahorros de los particulares. En definitiva, la IA como peligro conceptual, no sólo financiero. Con todo esto era imposible que la bolsa subiera ayer.

jueves, octubre 22, 2026

Gente que insulta

Es curioso cómo se dan los extremos en nuestra sociedad. Por un lado, visita uno una librería y la sección de autoayuda no deja de crecer, con títulos pomposos, contenidos vacíos y mensajes pueriles en los que se nos insiste en buscar las personas vitamina, huir de la confrontación, querer y quererse y, en general, una serie de pautas basadas en el buenismo más vacío posible. Venden un montón, son un gran negocio. Por otro lado, en las redes proliferan los insultadores, los zafios que se meten con los demás y se dedican a cagarse en todos, en todo y en la madre de los que pasan por allí y no. Y cuentan con tanto éxito como los de la vacía autoayuda.

El último caso, ayer mismo, es el de Milei, de visita por España. Un sujeto grotesco, defensor presunto de una ideología noble, pero que sólo con sus formas y lenguaje produce un rechazo instintivo. A algunos les hace gracia, pero no se la veo por ninguna parte. ¿A quién le gustaría tener a Milei de vecino, de compañero de trabajo, de jefe? Seguro que las respuestas afirmativas escasearán. Milei, tristemente, no es una excepción, sino uno de los ejemplos paradigmáticos de eso que se ha dado en llamar las personas “sin complejos”, que se dedican a decir un montón de insultos sin cesar, a despreciar a otros, y que a mi modo de ver son los mal educados de toda la vida a los que hay que ignorar por completo. El más mundialmente famoso de todos estos sujetos es Donald Trump, que en sus mensajes las mentiras se solapan con los insultos de una manera asombrosa. Es este otro sujeto al que algunos le ríen las gracias, pero sigo sin encontrársela. Un debate con Trump, si ello es posible, es tener a ese sujeto delante profiriendo falacias una tras otra, y todo ello aderezado con comentarios despectivos hacia todos los que tiene delante, y elogios sin par hacia sí mismo y nadie más. Es insoportable. En España tenemos al insultador mayor del reino, el ministro Óscar Puente, otro deslenguado que cubre su incompetencia a base de meterse con todos los que le rodean y dejan claro hasta qué punto es incapaz para el cargo que desempeña. Puente no se corta en lo más mínimo y es, probablemente, el ministro más trumpista que tenemos en el país, pero su corte de votantes y los enganchados al partido en el que milita le jalean, lo que deja de ser sonrojante. En general, en la política han proliferado los insultadores, a la vez, no es casualidad, que ha ido bajando la catadura intelectual de todos los que forman parte de los cuadros de los partidos, que parecen ser extraídos de lo peor de cada clase. Y todo ello se ha visto alentado por el perverso algoritmo de las redes sociales, que busca generar conversación, tráfico, y nada hay que genere más intercambio de mensajes que una montaña de insultos e improperios en la que los interlocutores van subiendo el tono de sus mensajes, la intensidad de los mismos y la frecuencia. Aquello acaba convirtiéndose en una patética pelea de chulos sin la más mínima gracias, pero con el interés máximo de la red. Ser malote en redes sale a cuenta, renta a la hora de conseguir notoriedad, seguidores y visibilidad. Comportarse de manera educada, noble, es aburrido para el algoritmo, a sabiendas de que un perfil suave será soso y no se meterá en broncas. Por ello el nivel de violencia verbal que se ve en las redes es mucho mayor que el que tenemos que soportar en el día a día del mundo real, más que nada porque sino habría peleas constantes en la calle, y no se dan. Pero al final es inevitable que si la zafiedad llena los espacios de interacción digital, en los que muchos viven más tiempo que en el mundo real, se produzca una contaminación en las formas en las que nos relacionamos en el entorno real. Triste, pero inevitable.

Consejo básico. Huya de la gente que se dedica a insultar, porque normalmente enmascaran en el lenguaje violento su incapacidad para afrontar los problemas que denuncian, o los que les rodean en su día a día. Hay gente que tiene un carácter más marcado que otros, todos somos distintos, pero exija en su entorno que se trate a los demás y a sí mismo con educación, y hágalo usted también, claro. Huya del insultador, deje de compartir espacios con él, en la medida que le sea posible, ignórelo, que proclame su zafiedad en soledad, donde sea lo menos molesto posible. Y, ya de paso, no se gaste dinero en libros de autoayuda, sólo ayudan a la cuenta corriente de quienes los escriben y editan.

miércoles, octubre 21, 2026

Trump traiciona a occidente

La semana pasada le dedicamos un artículo al apagado de Starlink y a las veleidades que, desde EEUU, se estaban cometiendo sobre Ucrania, manteniendo la duda sobre si estábamos ante un caso de dejadez, prudencia interesada o algo más sucio. Las declaraciones que el sujeto naranja ha ido pregonando a las bravas durante los últimos días dejan bastante claro lo sucedido, y nos ponen directamente en el peor de los escenarios. Sea por interés o convicción, Trump ya no se corta a la hora de mostrarse como un aliado de Putin en el contexto internacional, y mientras que sólo dirige elogios hacia Moscú, ha soltado amenazas y órdenes de cese a un Zelensky que sigue asediado por los ataques rusos.

Sí, Trump ha dicho alto y claro que Zelesnky debe dejar el poder en Kiev, que ya no es un interlocutor válido, le ha acusado de ser el causante de la subida de precios de los combustibles y poco le ha faltado para culparle del asesinato de Kennedy, en una serie de declaraciones que han dejado espantado a medio mundo, concretamente al medio mundo occidental, liberal y democrático, y que, escuchadas desde el kremlin, han sonado a gloria. Para más inri, desde Moscú se ha sugerido estos días la celebración de una cumbre tripartita entre EEUU, China y Rusia para debatir sobre el futuro de Ucrania y de otros temas aledaños, en una especie de reedición de Yalta, la cumbre de las potencias que iban a vencer en la IIGM y que empezó a rediseñar el mundo posterior a la batalla. Huelga decir que la idea de Moscú es que en esa cumbre entre potencias Ucrania no esté presente de manera directa, que se discuta sobre su futuro, su estatus, su posible partición, su hipotético reparto, sin que el país afectado, el agredido por la guerra invasora de Putin, tenga si quiera un asiento para escuchar. Es asombroso. Y aterrador. Si esa reunión se acaba produciendo, cosa que está por ver, ¿qué impide a esas naciones determinar lo que sea respecto a los asuntos que les plazca? Como me comentó un amigo hace un par de días al hablar sobre esto (sí, también soy un pesado en mi vida real) si lo hacen es porque pueden, y ya no se cortan a la hora de exhibirlo. Es crudo, pero el análisis me parece certero. Emborrachados por la sensación de ser invulnerables, los trumpistas han llevado a EEUU a la unilateralidad absoluta, y China, cuyo ascenso global es incuestionable, mantiene por ahora una posición internacional que es mucho menor respecto a sus capacidades económicas. Que ambas naciones, con Rusia como convidado nuclear belicoso, a la sombra de China, decidan abandonar al resto y parcelar el mundo y sus reglas a su antojo es una posibilidad nada descartable. Creo que cometerían un enorme error, no sólo por lo que esa decisión supondría para naciones menores o irrelevantes, como puede ser todo el conglomerado que formamos la UE, sino porque a lo largo de este 2026 se ha visto la incapacidad de EEUU de proyectar su poder duro en la guerra de Irán. El desastre en el que se ha enfangado el ejército norteamericano en el golfo, su incapacidad para valorar la respuesta de Teherán, el disparate de precios energéticos que ha provocado tras dejar Ormuz medio bloqueado y en manos del gobierno iraní… EEUU ha hecho el ridículo militar delante de todo el mundo, siendo incapaz de doblegar a un rival militarmente mucho menor, pero que ha mostrado una habilidad innegable a la hora de gestionar sus capacidades y los recursos de la moderna (y baratísima) tecnología de drones, frente a la apabullante, lenta y extremadamente cara maquinaria norteamericana, que ha quedado tocada por escasez de suministros tras apenas un par de meses de conflicto. Sí, EEUU y China son potencias hegemónicas globales, pero no tienen tanto poder como ellas creen, y si buscan rediseñar el mundo a su antojo se pueden encontrar con graves problemas que les perjudiquen.

Durante décadas EEUU ha sabido que su poder se asentaba en el mayor ejército del mundo, sí, pero también en una red de alianzas globales sostenidas por la credibilidad y el tiempo, lo que le permitía tener aliados en todas partes y capacidades de uso, inteligencia, información y suministro mucho más allá de lo que pudiera soñar nadie. Destruir todo eso, que es en lo que parece que está Trump, debilitaría mucho las capacidades del ejército, que seguiría siendo inmenso, pero mucho menos de lo que pudo ser. En ese juego de Risk entre potencias el resto perderemos, pero no tengo nada claro qué pueden acabar ganando ellas, sobre todo EEUU. China es otro caso, a sabiendas de que lo que debilite a EEUU le fortalece. ¿Juega a eso?

martes, octubre 20, 2026

Historia del telediario, para Ana Blanco

Ayer, con motivo del setenta aniversario de TVE, se emitió una edición especial del Telediario en el que algunos de los presentadores que han pasado a lo largo de estos años por la casa hicieron su entradilla a las noticias que consideraron más relevantes en todo este tiempo, algunas entre la infinidad de las habidas. Junto a ellos, reporteros de la casa actuales y míticos realizaron locuciones sobre imágenes que contextualizaban la noticia seleccionada, en la que se añadían otras de estilo similar y se hablaba del paso del tiempo en la percepción que ese suceso había dejado en la sociedad. Fue un interesante ejercicio visual y, en parte, de añoranza.

No, cualquier tiempo pasado no fue mejor, no, pero lo nuevo no tiene por qué ser sinónimo de bueno, y soy partidario de dejar que siga lo que funciona y cambiar o arreglar lo que no. De todos los presentadores seleccionados que apareciendo ayer me quedo con Ana Blanco. Ella seleccionó el 11S, la locura con la que se inició nuestro siglo, y en los pocos minutos en los que estuvo delante de la cámara, dio una lección a la gran mayoría de los que hoy se ponen al frente de una cámara en nuestro país para dar noticias. Blanco se jubiló hace no muchos años, salió de la pantalla, en la que había vivido décadas, con un silencio atronador, sin solicitar atenciones ni recibirlas como es debido. Simplemente lo dejó. Tengo mis ideas de por qué, y viéndola ayer me reafirmé en ellas. Blanco es la representante de un periodismo de noticias serio, riguroso, que busca la objetividad, a veces la encuentra y a veces no, pero que en todo momento sabe que está realizando un trabajo profesional, que trata de ser creíble y ve al espectador como un ciudadano que requiere información. Ana Blanco es la antítesis de lo que domina hoy en los medios, televisivos y redes, en los que la inmediatez, el ruido, el adoctrinamiento y el espectáculo lo han copado todo. La propia TVE ha sido la abanderada en la extensión hasta el extremo de un formato de infoentretenimiento que es la mayor perversión de lo que puede representar el trabajo del periodista de informativos, y eso sin contar con el evidente sesgo partidista que todos esos programas tiene ahora mismo en la desvencijada corporación pública. Blanco se pasó la mayor parte de su visa sentada frente a una mesa, contando noticias con una dicción precisa, una entonación suave, nada estridente, nada impostada. Era una imagen de credibilidad enorme. Algunos la acusaban de fría, de aburrida, pero es que creo que los informativos deben ser así, fríos, muy fríos. Si alguien quiere espectáculo que se vaya a los magazines de noche, si es que encuentra entretenimiento en ellos. Contar noticias es una labor seria, en la que hay profesionales que se juegan el tipo en situaciones peligrosas, en la que expertos de verdad saben de los temas de los que hablan cuando son preguntados, en la que hay horas y horas de profesionalidad metidas en piezas de pocos minutos, que a veces quedan mejor y otras peor, porque todos erramos, pero que día tras día se levantan con el mantra que debiera estar en la mente del periodista. Ir, ver, volver y contar. En esas cuatro palabras no hay conceptos como seguidor, redes, trending topic, petar, relato o las demás bobadas que han acabado inundando el mundo informativo de hoy en día. Más allá de la relación de los medios con el poder, que debe ser siempre lo más crítica posible, el informativo debe realizar una labor de composición de la actualidad, de criba y explicación, en la que el rigor debe pesar por encima de todo lo demás. Siempre ha habido informativos de autor con características muy especiales, los de TVE siempre estaban más a favor del gobierno de turno que de la oposición, nada es perfecto, y pretenderlo es absurdo, pero antes existían unas pautas profesionales que impedían que muchos de los horrores que hoy se emiten a diario fueran posibles, no ya por el sesgo, sino simplemente por la cutrez, por la vergüenza que producen.

Creo que Ana Blanco huyó en cuanto pudo de un medio en el que lo fue todo, porque todo el mundo le admiraba, al ver cómo ese medio era devorado por otra forma de hacer las cosas que ella ni compartía ni quería ni entendía. Ana Blanco desapareció sin rencores, pero sin querer saber nada de lo que había hecho durante tantos años de carrera, y decidió esconderse. Sospecho que cuando pone ahora la televisión se le amarga el gesto y se siente ajena a casi todo lo que ve, se siente con algo de rabia por la destrucción de una manera de hacer las cosas que ella encarnó como casi nadie. Si, ayer bastaron un par de minutos para que Ana Balnco hiciera callar a tantos. Menuda lección.

lunes, octubre 19, 2026

Francia incendiada

El pasado sábado, mientras en Madrid el tiempo aún aguantaba y la tarde era un ir y venir de gente llenado calles y locales, en Francia se sucedían las protestas violentas tras una serie de nuevas manifestaciones, encabezadas por los estudiantes. A lo largo de la tarde las redes se iban llenando de escenas de violencia en París, Marsella, Lyon y otras tantas localidades galas, en las que el protagonismo había dejado claramente de estar en manos de los que encabezaban reivindicaciones sociales para pasar a grupos de guerrilla urbana, pillaje o, directamente, invasión. La violencia escaló hasta alcanzar dimensiones no vistas en muchos años, y los saqueos se sucedieron sin freno.

Quizás la imagen icónica de ese día vaya a ser la del incendio y destrucción del ayuntamiento de Limoges, dotado de un campanario que sucumbe a las llamas y cae en una especie de secuela civil de la flecha abatida de Notre Dame, esta vez no por la desgracia fortuita sino por la mala acción premeditada de unos energúmenos. El balance que dejó ese día, repetido de manera más moderada ayer, es propio de quedar registrado en los libros de historia bajo epígrafes como “el día de la ira” o cosas por el estilo. Más de dos mil detenidos, cientos de policías heridos, un fallecido entre los manifestantes, unos mil quinientos locales afectados por los destrozos, con daños que van desde significativos hasta totales, enormes pérdidas de mobiliario urbano y de dotaciones públicas… es imposible hacer un balance rápido de lo que ha supuesto ese día, pero es probable que la factura se mida en muchos millones de euros, a los que habrá que añadir el lucro cesante, aún más complejo de evaluar, de un fin de semana de turismo en el país que se transformó en reclusión forzosa de los visitantes en sus hoteles si querían salir indemnes de la batalla campal que se desarrollaba en las calles por las que querían deambular. La imagen de un París, Lyon o cualquier otra ciudad de importancia convertida en un campo de batalla sin control alguno ha recorrido los medios de todo el mundo, y se ve perfectamente a grupos de salvajes dotados de armamento pirotécnico y estrategia acorralando a las fuerzas y cuerpos de seguridad, que en muchos casos se ven incapaces de frenar unos estallidos de violencia que son impropios de cualquier tipo de violencia social. Las escenas de pillaje se han repetido a lo largo y ancho del país, con las tiendas de moda y productos electrónicos como principales objetos de ataque. Comercios con los estantes arrasados, fruto del pasto de hordas medievales que no han dejado nada, que se han llevado lo que han podido y destruido lo demás, arrasando con escaparates y mobiliario del interior de los locales. En otros casos el pillaje ha sido menor, porque los locales no tenían los bienes que interesaban a los desalmados, pero los actos de destrucción sí han sido sistemáticos. No pocos restaurantes, bares y establecimientos similares han ardido, quedando totalmente destruidos. Supermercados, tiendas de conveniencia y similares han vivido escenas de pillaje que han causado más daños en forma de destrozos que por el valor de las mercancías sustraídas. En general, el paisaje tras lo sucedido es desolador, con calles completamente mancilladas en las que el peritaje de los seguros comenzará hoy mismo, pero con negocios que, en no pocos casos, verán su supervivencia amenazada por lo que ha pasado. O se establecen una ayudas rápidas y generosas por parte del exhausto estado francés o más de uno de esos comercios tendrá que cerrar para siempre. No serán pocos los que hoy no puedan acudir a su trabajo porque quedó afectado el sábado, o directamente porque la PYME que les contrata no les necesita porque ya no hay ni mostrador desde el que atender los pedidos. Muchos, del extrarradio de las ciudades, contemplarán hoy el paisaje después de la batalla cuando acudan a los centros urbanos.

¿Qué hay de social en todo esto? ¿qué de reivindicativo? ¿qué de negociable? Nada, absolutamente nada. Una cosa son las protestas que se reproducen desde hace semanas con reivindicaciones de todo tipo y otra el salvajismo destructor que se ha visto este fin de semana. Si con lo segundo hay opciones de diálogo y acuerdo, nada puede hacerse ante lo primero a parte de la firmeza policial y judicial. Este discurso es, aproximadamente, el que expresó Macron ayer en su comparecencia ante una nación francesa espantada. Para un opinador sin cargo como yo es válido, pero me temo que para el presidente de un país atribulado resulta claramente insuficiente. A seis meses de las elecciones, Francia emerge como el gran problema económico y social de la UE. Y aún no ha empezado el carísimo invierno que nos espera.

viernes, octubre 16, 2026

Ciberataque en el súper

De momento, al menos hasta esta hora de la mañana, la IA no ha acabado con nosotros, por lo que podemos sentirnos satisfechos. Quizás todavía esté planificando cómo hacerlo, de la manera más efectiva y elegante posible. Lo que sí es cierto es que las noticias de ciberataques contra infraestructuras de todo tipo no dejan de crecer, y en muchas está presente la IA, no por iniciativa propia, sino como herramienta utilizada por los hackers para disparar de manera exponencial la capacidad de sus ataques y el número de objetivos. Sí, las capacidades de la IA permiten convertir en vulnerable algo que ya lo era, pero que resultaba demasiado costoso atacar.

Hace unos días se ha sabido de un ataque sufrido por varias cadenas de supermercados franceses, desarrollado durante el fin de semana. La acción no consistía en penetrar en las cuentas del sistema financiero de la entidad y robar el dinero, o listados de clientes, o algo así, lo más habitual, sino en algo mucho más retorcido. Los atacantes, no se sabe claramente quienes, al parecer con el concurso de la IA, lograron entrar en los obsoletos sistemas que controlan la refrigeración de las cámaras en las que se conservan los productos frescos en los supermercados, esos armarios o arcones de puertas de cristal que contienen los helados, yogures y demás. Lograron hacerse con el control de los termostatos y, los muy capullos, no sólo no los apagaron, sino que dispararon su temperatura de trabajo hasta los 50 grados positivos. Como supondrán, cuando los empleados de los centros volvieron el lunes a sus puestos se encontraron con que prácticamente todo el género que estaba almacenado en esos refrigeradores se había podrido, o derretido. Todo echado a perder. Un montón de mierda. Kilos y kilos de comida de alto valor convertidos en pérdidas de una manera aparentemente tonta, pero sin duda brillante. Esas cámaras de refrigeración están conectadas a una central, donde indican si hay fallos de algún tipo, pero no usan tecnología punta que mida sus parámetros de una manera concienzuda. Requieren que alguien supervise en central los avisos que puedan dar en el caso de que algo se estropee. Un domingo no es el mejor día para que haya retenes de empleados en ninguna parte, y los que se encontraban de guardia en esa fecha o no vieron esa información o no les llegó. ¿Qué papel ha jugado la IA en este ataque?. Hay muchas vulnerabilidades conocidas en estos sistemas antiguos, pero simplemente el desconocimiento del software que emplean, su obsolescencia en no pocos casos, las ha protegido de intrusos y de modificaciones. Funcionan, pues no se tocan. Se ha perdido el conocimiento del programa que las gestiona, no hay problema de mientras vaya. Pero claro, par una IA de ahora el que los humanos no sepan cómo funciona un sistema informático no es obstáculo para que ella, que los domina todos, sea capaz de hacer con él lo que sea. Algo como el Mythos de Claude o incluso una IA no tan avanzada es capaz de encontrar vulnerabilidades en todos los sistemas conocidos, incluso aquellos para los que ya no hay personal ni manuales disponibles para ser arreglados. Quizás antes cada una de estas máquinas tenías softwares incompatibles, y atacar a un grupo de ellas requería una estrategia distinta en cada caso, pensemos en función de la marca del fabricante, pero eso para la IA no es un problema, si acaso algunos segundos más de cálculo. Alguien, retorcidamente, puso en su objetivo estos sistemas y es casi seguro que la IA le hizo gran parte del trabajo, y de ahí en adelante llegó el caos en forma de comida podrida.

Los daños causados no son pocos, aunque no suponen un desastre para las cuentas de los supermercados, pero sí dejan sobre la mesa la inseguridad creciente de todo sistema que pueda ser conectado a la red, ese Internet de las cosas que no deja de crecer en el que dispositivos de todo tipo, muchos en los hogares, interactúan en la red como si fueran bots para conseguir actualizaciones o configurar sus tareas, etc. Puede ser gracioso que un hacker mediante IA consiga hacerse con las luces de nuestra casa y nos monte una discoteca sin que lo deseemos, pero el escenario que se abre tiene muchas aristas, peligros, y costes desatados.

jueves, octubre 15, 2026

¿Ha abandonado EEUU a Ucrania?

Siguen incesantes los ataques rusos, mediante drones a reacción, sobre infraestructuras y viviendas ucranianas, y el balance de víctimas que se suceden a diario en las ciudades del país atacado crece con intensidad desde que la nueva tecnología rusa de drones ha irrumpido en el frente. La incapacidad de las defensas ucranianas para detenerlos hace que Moscú dispare casi a placer. Ayer más de medio millón de habitantes de Kiev carecían de electricidad, y aún estamos a las puertas del inverno. No ha llegado la nieve por allí, pero cuando lo haga poco habrá, tecnológicamente hablando, para defenderse de ella.

¿Ha abandonado EEUU a Ucrania? La pregunta surge tras la denuncia efectuada ayer por Zelensky del no funcionamiento del sistema Starlink, propiedad de Elon Musk, que es la pieza clave de comunicaciones que permite a las tropas de Kiev mantener el contacto entre sí y con los mandos operativos. También es lo que dota a los drones de guiado y les permite localizar los objetivos cuando se trata de atacar posiciones lejanas, desde luego fuera del rango visual del operador. Musk salió ayer a defenderse diciendo que ellos operan la compañía, pero que los permisos de uso son dados por las autoridades norteamericanas dado el carácter estratégico que tiene el sistema. Una manera de escurrir el bulto y pasar la pelota directamente a una Casa Blanca que ayer no dijo nada al respecto, por lo que se puede interpretar que es probable que sí haya bloqueado el acceso y no le importen sus consecuencias. Esta red también permite los ataques en profundidad de Kiev ha efectuado sobre instalaciones rusas, tales como refinerías, centros de datos o almacenes logísticos, y puede que ahí se encuentre la causa última de la decisión de EEUU. A apenas tres semanas de las elecciones de medio término, con una inflación ascendente y récord en el precio de los combustibles, el papel de Rusia como suministrador global e diésel es cada vez más relevante, pero los ataques ucranianos han hecho mella en su capacidad de refino y exportación. Hace no muchos días Washington firmó un acuerdo con Moscú para que los rusos aumentasen sus exportaciones de diésel, levantando en la práctica todas las sanciones que pudiera haber contra ese producto. Este acuerdo fue muy criticado por congresistas demócratas y republicanos, y visto con malísimos ojos en la UE, pero se pactó. Trump alegó que esto iba a permitir contener los precios del combustible, y desde entonces comenzó una serie de ataques verbales contra Zelensky, acusándole de ser el culpable del incremento de los precios por sus acciones contra las refinerías rusas. El que, con su guerra absurda, ha provocado el estrangulamiento de Ormuz lanzando culpas infundadas al presidente de una nación atacada que trata de defenderse como puede. El mundo al revés. Lo cierto es que alguien, probablemente en el Pentágono, ha pensado que una manera de evitar que Zelensky destruya instalaciones rusas es dejarlo a ciegas, cortarle el acceso a la red de Starlink, de tal manera que todas sus acciones ofensivas se convierten en imposibles. Supongo que en esa reunión alguna otra persona añadiría que eso no sólo iba a causar la parálisis de los ataques ucranianos sobre el suelo ruso, sino la incapacidad operativa generalizada en toda la maquinaria de guerra ucraniana, pero es de temer que esta derivada ya estuviera en los planes de los que dictaron la orden de bloqueo. En el fondo, esa decisión no va a suponer nada en el precio global de los hidrocarburos, pero sí es uno de los mayores balones de oxígeno que puede recibir el Kremlin en su ofensiva de invierno. Es todo un regalo.

Evidentemente tanto Kiev como la UE asisten muy preocupadas a todos estos movimientos, en los que parece que la sintonía entre Trump y Putin es algo más que una música de fondo. Es probable que Moscú aproveche esta ventana de oportunidad para arreciar en sus ataques y habrá que ver los daños que puede causar, y las víctimas, temiendo que no sean pocos en ambos casos. Y desde Europa, ante una tensión creciente y con incidentes casi a diario en las fronteras y en el campo de la ciberseguridad, resulta sombrío el comprobar que la fiabilidad del aliado norteamericano se puede convertir en mera traición si así lo determinan los intereses del magnate que lo rige sin rigor desde hace casi dos años.

miércoles, octubre 14, 2026

Orgullo real

Es histórica la vista que ayer comenzó el Rey y la Reina a Ceuta, que hoy continuara con la llegada a Melilla. Es la primera vez que los monarcas acuden a esas dos ciudades, y después de que lo hiciera el rey Juan Carlos y Sofía en 2007, hace ya diecinueve años. Una eternidad en estos tiempos. También es la primera vez, desde Alfonso XIII, en la que el Rey se queda a pasar la noche en Ceuta, cosa que nos hace pensar en la anomalía que se vive en lo que hace a la relación de las instituciones del estado con esas dos ciudades y el miedo atroz que nos corroe frente a las amenazas, siempre veladas, en ocasiones expresas, de Marruecos.

En su discurso de ayer, sin alaracas, sin palabras altisonantes, pero con la firmeza requerida, el Rey dijo un par de obviedades, pero que suenan transgresoras. Dejó claro que la soberanía e integridad territorial de España, como la del resto de naciones, no es negociable y se debe defender, y que Ceuta y Melilla son España, como cualquier otro territorio de nuestro país, y que no se tolerarán acciones hostiles que pretendan alterar esa realidad. Tan sencillo como eso, tan claro, tan fácil de expresar, pero, al parecer, tan imposible de decirlo en la boca de muchos. El contexto en el que se produce la visita otorga a esas palabras toda su relevancia, porque desde que se produjo el intento de invasión de finales de julio, Ceuta vive una situación de anormalidad incuestionable, de dejadez por parte de las autoridades del estado, de descontrol en la mayor parte de las realidades en su día a día y, en definitiva, de sensación de abandono por parte del país al que pertenece, sensación que en todo este tiempo ha estado más que fundada en los hecho desarrollados por el gobierno nacional. Bueno, más bien en la ausencia de los hechos que debió llevar a cabo. El acto hostil alentado por Marruecos, probablemente también organizado, ha sido de una dimensión tan inmensa como cruel, y ha dejado a las autoridades de la ciudad, recordemos que posee unos ochenta mil habitantes solo, a merced de una coyuntura inasumible para sus medios desde todos los puntos de vista. La idea de que la frontera se ha vuelto una amenaza para los habitantes de Ceuta se ha convertido en una realidad, el que al otro lado de esa divisoria se encuentra un régimen que no disimula en lo más mínimo sus ansias expansionistas y que muestra el desprecio más absoluto al coste que eso le pueda suponer pone a los ceutíes en la tesitura de tener que defender un espacio con unos medios que no son, desde luego, los adecuados, y con una moral que se mantiene firme entre la población, pero que en ningún momento oculta la angustia que lleva viviendo desde hace dos meses. Con la economía de la ciudad muy tocada, los intercambios comerciales con la península reducidos a lo imprescindible, el turismo desaparecido, los ceutíes viven en una situación de excepcionalidad que nos es muy difícil de imaginar al resto de habitantes del país, empezando por el hecho de que las localidades en las que habitamos no están delimitadas por una valla que marca lindes y derechos. Esa frontera fue, durante varios años, un lugar de intercambio comercial y fuente de riqueza para ambos lados, porque es en esos espacios donde, además de separación, se da una cooperación más intensa, fruto de la necesidad mutua, pero ya desde el Covid Marruecos decidió clausurar todo ese entramado, formal e informal, y comenzar a asfixiar económicamente a la ciudad (igual táctica con Melilla) cortando lazos no sólo económicos, sino también humanos. La presión ha ido creciendo, con el asalto de 2021 se convirtió en amenaza y, desde este verano, es asedio. Ceuta necesitaba una visita real desde hace mucho mucho tiempo. Llega inevitablemente tarde, pero lo ha hecho, y la población se ha volcado con un líder no político, no electo, que ha mostrado la cercanía a su sufrimiento que otros, elegidos y representantes altísimos del estado, no han tenido el cuajo mínimo para expresar. Los vítores de ayer eran sinceros, el orgullo de los que los expresaban era real, como la Real visita que presenciaban.

Han sido los reyes los que han acudido al cementerio musulmán de Ceuta para honrar la memoria de los que allí están enterrados a causa de la invasión del 30 de julio. Ciento cuarenta personas fallecieron en ese desastre, la mayor parte de las cuales ocupa un nicho en ese cementerio ceutí identificadas con un número, porque no se saben sus nombres. Marruecos no ha querido saber nada de ellos, aunque la mayor parte sean ciudadanos de ese país. El Rey de España ha recordado la memoria de las víctimas causadas por la invasión alentada desde Rabat. Eso también es real, y eleva la figura del monarca, le honra. Le sitúa aún más por encima de la mediocridad que nos rodea.

martes, octubre 13, 2026

El valor de la nada (para JMCC)

¿Cómo huir del ruido que todo lo rodea? Sin campaña electoral ya vivimos en situaciones de tensión constantes bastante elevadas, en el trabajo y en muchas otras facetas de la vida. Buscar evadirse es casi un deseo permanente que incluso genera sus propias dinámicas de estrés, convirtiendo lo que puede ser una ayuda en algo contraproducente. A veces basta con no buscar mucha cosa, con estar sentado tranquilamente en un lugar plácido y dejar el tiempo pasar. Algo tan simple que asombra en su sencillez, y que puede llegar a dar vértigo por la antítesis que supone respecto a lo que hacemos cada día.

Este puente, gracias a la generosa hospitalidad de JMCC, he podido pasar unos días con unos amigos en un pueblo de Extremadura, de esos que cuesta ubicar en el mapa porque si no lo buscas con la escala más precisa te escapas de sus calles simplemente al señalarlo con el dedo. Una localidad de apenas un par de cientos de personas de censo, que acoge en fines de semana e interludios como los que hemos vivido a población flotante que, o bien acude a pernoctar en las casas rurales que tiene la localidad o abre las viviendas propias que pasan la mayor parte del año cerradas. Una población con una iglesia, plaza con fuente y dos bares hermosos, uno en cada esquina de la plaza, que tiene piscina que en verano se convierte en el centro de la vida local, pero que en estas fechas ya clausurada, se convierte en un lugar de extrarradio algo desolado, estando como imaginarán a pocos pasos de cualquier otro punto del pueblo. Una localidad que apenas tiene tiendas, pero sí una churrería que abre por la mañana y que, a unos precios de saldo, elabora unas porras que son un regalo para el desayuno y que congregan el mayor de los ambientes en el momento más temprano del día. Una localidad en la que, fuera de la hora del vermut del mediodía, cuando las terrazas de los dos bares se llenan, el silencio domina plenamente sus calles escasas, estrechas y cortas. De vez en cuando pasa algún coche por ellas, y a lo largo de este fin de semana se ha dado el hecho de que han transitado más personas a caballo rumbo a una procesión que se celebraba ayer en el monasterio de Guadalupe que vehículos de ruedas. Uno de esos espacios que no llegan a ser urbanos, pero que suponen el inicio de la comunidad humana, con su aglomeración de casas y estructuras, conformando un espacio habitado, social y de relación. Una población bonita, en la que, como sucede en casi todas las localidades españolas, se agrupan casas con gusto junto a edificaciones amorfas, hechas de retazos, construidas con todas sus formas al aire y sin reparar nada en la estética ni la conformidad con las edificaciones colindantes. Un aglomerado de viviendas en las que uno puede encontrar restos de la historia medieval de nuestro país junto al más barato de los ladrillos sin enfoscar rodeando una ventana de aluminio propia de un cutre pabellón industrial abandonado. Y todo en medio de la quietud absoluta. Creo que era el domingo cuando estaba en el amplio patio que JMCC ha conseguido crear en torno a su vivienda, en una zona de sombra casi permanente, con vistas a una palmera de la propiedad y un limonero del vecino, sin que se pudiera escuchar sonido alguno, y pensaba en que el principal valor que tenía estar allí era que, parafraseando la novela de Bret Easton Ellis, había que hacer menos que nada. De vez en cuando un pájaro, abundantes por la zona, se posaba en las ramas de uno de los árboles que contemplaba, se movía, hacía algo y luego se marchaba. El aire era de una serenidad clara y apenas soplaba el viento, la temperatura era agradable, un calorcito suave nada agobiante, y la tarde de domingo, mágica en este caso al ser el lunes festivo, se dilataba de una manera anormal, como un reloj daliniano, perdiendo su forma y extendiéndose a lo largo del cielo que podía contemplar. No había prisas, no había urgencias, no había móvil, no había noticias, no había sonidos, no había existencias, no había nada.

¿Cuántos se paga por una experiencia así? ¿Cuántos negocios venden esa sensación de relax fabricado a cambio de bastante dinero? ¿A qué lugares exóticos se nos invita a ir para tener experiencias de ese tipo? Basta una buena compañía, un lugar tranquilo y un tiempo sereno para poder alcanzarla, y en esos pueblos olvidados del interior del país resulta casi natural encontrar ese refugio que no pocos buscan con ansia para liberarse, precisamente, de la que les domina. El atasco que viví ayer al mediodía de entrada a Madrid por la A5 era una especie de recordatorio no sólo de que el puente se acababa, sino de que la vida de retiro quedaba atrás, pero a sabiendas que JMCC y su familia, sabios, han creado para sí y los suyos, su propio oasis, su refugio.

viernes, octubre 09, 2026

Los civiles ucranianos, asediados

Este miércoles fue el cumpleaños de Putin. 74 años ha hecho la criaturita y, visto su rostro, impasible desde hace décadas, es como si no los cumpliera. Tiene el mismo aspecto vil y sanguinario desde hace demasiados años. Quizás como regalo a su líder, o como muestra de lo que pretenden hacer en estos meses que llevan al invierno, durante esta semana se han sucedido los ataques rusos sobre objetivos civiles en varias ciudades ucranianas. El miércoles más de una veintena de personas murieron en los edificios residenciales en los que vivían en Kiev, alcanzados por uno de esos drones a reacción que las defensas no logran abatir.

Ayer, en una jugada aún más audaz y cruel, una treintena de civiles fallecieron cuando los autobuses en los que circulaban fueron alcanzados por bombas rusas, no está claro si por drones o misiles, en la localidad de Kramatorsk, muy cercana al frente de la disputada región del Dombas. Las imágenes ofrecían una desolación absoluta, en lo que parecía una calle residencial, ancha, bastante diáfana, en la que dos estructuras, como de autobús pequeño, ardían mientras que el asfalto y los alrededores estaban sembrados de chatarra, restos de la explosión y despojos humanos. No costa que hubiera heridos en el ataque, todos fallecieron. En los márgenes de la calle se apreciaban algunos árboles con las hojas ya otoñales, con tonos bellos, que contrastaban de una manera insoportable con lo que se podía apreciar en el primer plano de las imágenes. Los pocos testimonios que se podían captar en la zona eran de rabia pero, sobre todo, de desolación, de impotencia, de incapacidad de asumir lo que había sucedido, un día más, en esa ocasión allí. El uso intensivo de drones de tecnología mejorada por parte de Rusia y la cada vez más acuciante escasez de interceptores por parte de Kiev aumenta día a día la efectividad de los ataques rusos, que no se limitan, ni mucho menos, a la destrucción de objetivos que puedan tener relación con las operaciones militares, no, sino que directamente buscan sembrar el terror en la población civil, que hasta ahora tenía el miedo en el cuerpo pero confiaba en la estadística, que señalaba el muy alto porcentaje de interceptaciones exitosas que alcanzaba el ejército ucraniano. A medida que esa tasa baja el riesgo para los civiles se dispara, a la vez que aumenta la tentación de las tropas rusas de castigar porque sí, de coger barrios donde vive gente, zonas residenciales sencillas, sin nada que ofrecer con carácter estratégico, y castigar con saña, buscando causar el mayor número de civiles muertos y extender al máximo la estrategia del miedo. Hacer sentir a todos los ucranianos que viven en las ciudades que sus vidas corren un peligro cierto. Estas semanas se han vuelto a ver escenas de masas agolpadas en los andenes del metro de Kiev, tratando de buscar refugio para pasar la noche, o el tiempo máximo que sea posible, porque ya no se fían de los pisos en los que viven. Esa angustia, que lleva instalada en la población desde el inicio de los combates está subiendo de una manera que sólo es comparable al mismo momento del estallido de la guerra, cuando toda esperanza se derrumbó y la perspectiva del enfrentamiento militar lo llenó todo. Tras haber resistido el embate inicial de las tropas rusas, detenidas a pocos kilómetros de la capital, Kiev ha vivido numerosos ataques pero con la sensación de jugar a una ruleta rusa de un tambor muy grande, con muchos más huecos de lo normal. Ahora eso ha cambiado, y la proporción de casquillos con los que se juega a esa maldita ruleta rusa ha crecido notablemente. Es de supone que volverá a haber alguna oleada de ciudadanos ucranianos que traten de escapar de su país, a medida que ese riesgo crece, pero el ambiente de acogida que hubo en Europa en el momento del inicio de la guerra ya no existe, o por lo menos no es nada claro. Se estrechan las alternativas sobre esa población.

Cuatro años y medio llevan soportando los ucranianos una situación de violencia, peligro y miseria que, a muchos, desde luego a mí, nos llevarían a la desesperación en un tiempo casi instantáneo. Con el frente bloqueado, el asedio aéreo ruso creciendo, la indiferencia norteamericana cada vez más palpable y la mencionada escasez de interceptores, este invierno que se empieza a echar encima puede ser uno de los más crudos de los que se han vivido allí desde el año 2022. ¿Cuánto y cómo podrán los ucranianos seguir soportando esta pesadilla? Putin, impasible, habiendo convertido a su país en una mera máquina de guerra, en una cárcel para todos los disputen su visión de la realidad, no desiste.

jueves, octubre 08, 2026

Campaña desde la Moncloa

Había apuestas a lo largo del fin de semana pasado por si Sánchez adelantaría elecciones tras la caída de sus decretos de vivienda, y el runrún iba creciendo a medida que decaía el domingo. Finalmente el lunes se produjo ese adelanto, aunque no eran pocos los que creían que cada momento de reflexión de Sánchez no es sino otra de sus infinitas jugarretas para marear la perdiz y hacer pasar por tiempo de estudio lo que no es sino maquinación desbordada. Más de un café se pagaría a lo largo de esa mañana tras la convocatoria, fijada el domingo 29 de noviembre, dentro de siete semanas. Algunos lo celebrarían, otros no.

Lo más interesante del lunes no fue eso, sino la reiterada muestra de hasta qué punto Sánchez ha pervertido el sentido de lo que es una institución hasta convertirlas en mero patrimonio propio. La presidencia del gobierno le corresponde a él, pero no es de su propiedad. Ahora que está de moda el tema, tras mantenerse en el olvido del gobierno durante años, Sánchez es un alquilado del Palacio de la Moncloa, detenta el cargo pero el cargo no es suyo. Por eso lo que se hace con él y desde las atribuciones que lo enmarcan es tan importante. Y Sánchez en su comparecencia del lunes, dedicó unos segundos a hacer el anuncio oficial y varios minutos, no pocos, a lanzarse loas a sí mismo y a su gobierno hasta casi parecer paródico y, en definitiva, a proclamar el primer mitin de campaña desde un lugar en el que no se deben pronunciar. Cierto que no es Sánchez el primero que cae en este tic autoritario de hacerse con el cargo para uso partidista, es algo que es tan tentador para todos los que lo han ocupado que apenas hay excepciones, pero nunca se ha visto el descaro con el que, desde que Sánchez gobierna, se practica esta perversión. Es una extensión casi natural de esa frase inolvidable, indigna, que soltó en una entrevista al decir aquello de “¿la fiscalía de quién depende? Pues eso” apropiándose sin rubor de una institución en la que el gobierno, sí, tiene influencia y competencias en el funcionamiento, pero que no es del gobierno ni está a su servicio. Es necesario separar mucho lo que es institución, lo que es gobierno y lo que es partido, y si las fronteras de todo eso son porosas se produce una perversión del sistema que es aprovechada por unos, envidiada por otros y que, finalmente, acaba poniéndolo todo en tela de juicio para la mayoría. El ejemplo paradigmático de todo esto es lo que hace Trump en EEUU. Desde la presidencia ejerce una perversión absoluta, de tal manera que entiende que su poder es total, que él es el único capaz de dictar lo que es correcto y lo que no, y que el entramado del estado no es sino artificios que están a su servicio. Por eso la degeneración que se vive en EEUU es tan profunda, porque Trump, con su uso y abuso, ensucia instituciones que pertenecen al país, que están al servicio del país, que no son patrimonio de nadie. A escala, con formas muy distintas, pero con idéntico objetivo, Sánchez trata de extender el perímetro de su influencia personal a todo aquello que pueda ser un obstáculo a sus designios. Cuando anuncia que el parlamento no responde a la voluntad popular, y él se autoproclama como una especie de superhéroe que encarna la voluntad popular más pura, está deslegitimando a la sede de la soberanía, que está por encima de él y del resto de políticos, ocupen cargos electos o no. En cada una de sus afirmaciones Sánchez busca acaparar más poder y quitárselo a centros diseñados para equilibrar las influencias que buscan el dominio absoluto, que es uno de los grandes males en los que puede degenerar todo sistema de gobierno. Trump odia los contrapoderes y no se corta a la hora de expresarlo. Sánchez es igual, aunque su discurso sea más elegante y tamizado. Ambos buscan que nada, nadie, les haga sombra.

¿Cómo se limpian instituciones que han sido mancilladas? No es fácil, no. Y eso en el supuesto de que se quieran limpiar. Tras el paso de personajes tan extremos como Sánchez o Trump existe la perversa tentación por parte de quienes sean sus sucesores de hacer lo mismo, con el falso argumento de que “si ellos lo hicieron, por qué yo no”. Ese es uno de los caminos directos a la destrucción de los sistemas democráticas porque el argumento correcto es “ellos no debieron, tú tampoco”. ¿Cómo se evita eso? ¿Depende exclusivamente del carácter del mandatario y de su compromiso personal? ¿Hay formas de frenar el deterioro que vivimos?

viernes, octubre 02, 2026

Disturbios sociales en Francia

Esta semana ha estado de visita en España el presidente francés Emmanuel Macron, pasando unos días de alborozo y sonrisas por parte de todos con los que se ha encontrado. En su país las cosas no serían tan agradables, porque como les pasa a la mayor parte de los dignatarios, los ciudadanos propios son los que cargan con sus medidas, no con sus sonrisas, y eso hace que la popularidad interior de los dirigentes sea mucho más baja que el afecto que despiertan en tierra ajena cuando hacen visitas de estado. Lo cierto es que si aquí tenemos la acampada de Sol, en Francia están, directamente, quemando institutos.

Allí la bronca no ha surgido por la vivienda, que es casi tan inaccesible como aquí, sino por la educación secundaria. Un movimiento estudiantil que demanda inversiones en los centros educativos, muchos de ellos necesitados de reforma con necesidad acuciante. Lo que empezó como una protesta de estudiantes ha ido escalando a lo largo de la semana, en la habitual tradición francesa, a un conjunto de algaradas en las que se mezclan las reivindicaciones sociales, el enojo por el disparo de los precios de la gasolina, la impopularidad de Macron y todo lo que ustedes quieran sumarle, de tal forma que ayer eran decenas las manifestaciones que en el país vecino acababan en serios enfrentamientos con la policía, con numerosos detenidos, heridos y destrozos, entre ellos algún instituto, que ahora sí que sí debe ser rehabilitado. La protesta social se produce a ocho meses de las presidenciales, en primavera del año que viene, por lo que el ambiente preelectoral lo impregna todo. Las formaciones de extrema derecha, principales favoritas para hacerse con la victoria con el Frente Nacional de Le Pen, culpan a la Francia Insumisa de Melenchon, el pablemos de allí, de alentar los disturbios y tratar de hacerse con las calles de una manera que no se lo van a permitir los votos. Algo de razón no les falto, aunque las reivindicaciones que llenan las calles tienen no poco de razón. Por el lado de la extrema izquierda se busca capitalizar lo más posible el descontento popular y subirse a la ola mediante una serie de promesas electorales de imposible cumplimiento, entre las que se ha colado el impago de la infinita deuda que tiene el país, lo que es un brindis al sol o una tentativa de suicidio colectivo. El espectro moderado, en el que destaca el partido de Macron y los restos de lo que antaño fueron el Partido Socialista y los gaullistas de derechas, andan sumidos en las sombras, sometidos a la dictadura de la polarización y con menguantes expectativas de voto. No es descartable que en esos comicios Le Pen se haga con la presidencia del país, pero para entonces aún queda bastante, y ya iremos viendo lo que pasa. Lo interesante de lo que sucede ahora mismo es que Francia empieza a mostrar síntomas de deterioro económico profundo, especialmente en lo que hace a sus finanzas públicas. La deuda nacional del país no deja de crecer y el tipo de interés de sus bonos soberanos, como el del resto de naciones, crece en estos meses de desplome del mercado de renta fija. Eso se traduce en que la partida del pago de los intereses de la deuda no deja de crecer y el agujero presupuestario se ahonda. Además, Francia, como el resto de las naciones europeas, sufre un proceso de envejecimiento que hace que las pensiones públicas sean la principal partida de gasto del presupuesto. Eso, sumado a los intereses que antes comentaba, acorrala a las finanzas públicas, que pierden margen sin cesar, y deben esquilmar del resto de partidas para poder sostenerse, y claro, la inversión suele ser la gran pagana cuando de recortar se trata. Decisión incorrecta desde el punto de vista estructural, pero lógica desde el político.

En el caso de Francia, dado que es el país más centralista de la UE y en el que más pesa el estado en la economía, si las cuentas del gobierno van mal, sus efectos se notan de una manera más profunda en todos los demás aspectos de la vida del país. La presión que empieza a sufrir su deuda soberana es significativa, y aunque se mantiene el amparo del BCE, Francia empieza a mostrar signos preocupantes de cara a un cambio de ciclo que pueda darse si el crecimiento que vivimos se torna en recesión. De momento allí las calles ya están sumidas en un “otoño caliente” y habrá que ver cómo se las arregla el presidente y su primer ministro Lecornu para no acabar, metafóricamente al menos, abrasados.

Subo a Elorrio y me cojo tres días de ocio. Si todo va bien, nos leemos el jueves 8. Pásenlo genial.

jueves, octubre 01, 2026

Casi un atentado aéreo

Este año, en el que se ha cumplido el 25 aniversario de los atentados del 11S, hemos estado a punto de volver a ver un atentando con una tipología de acción muy similar a la que se registró en esas fechas. Ayer miércoles, final de mes, se produjo un grave incidente en un vuelo de FlyDubai que hacía el trayecto entre Dubai y Tel Aviv, con más de 170 pasajeros a bordo, israelíes. Faltó poco para que el avión se estrellase, y la pericia de un piloto que se encontraba entre el pasaje y parte de los viajeros, que lograron reducir al asaltante que se encontraba en cabina, consiguieron hacer que el avión aterrizase, de emergencia, pero entero, en un aeropuerto saudí.

Al parecer fue el copiloto de la nave el que atacó al piloto, con la intención de estrellar el avión, haciéndose con los mandos y provocando su caída precipitada, lo que hubiera supuesto la muerte de todos los que en él estaban. El piloto, gravemente herido, pudo abrir la puerta de la cabina en ese momento del ataque, y eso permitió que pasajero del avión penetrasen en ella y consiguieran reducir al atacante. Eso no evitó, desde luego, un inicio de descenso abrupto en el que el vuelo cayó varios miles de metros en una maniobra suicida que desató el pánico entre todos los que estaban a bordo. Las escenas que han relatado los testigos del viaje son impactantes, con el miedo dominándolo todo y la angustia creciendo a media que la altura se perdía. Finalmente, el piloto que estaba de viaje pudo hacerse con los mandos del aparato, algunos dañados tanto durante el ataque como premeditadamente por parte del atacante, y logró estabilizar el avión. Solicitó un lugar para aterrizar lo más próximo posible y acabó en un Aeropuerto saudí situado al noreste del país, que se encontraba relativamente cerca de la trayectoria que estaba describiendo el vuelo antes del incidente. Ya en tierra, todos los pasajeros fueron evacuados y el piloto atacado hospitalizado, a la vez que detenido el atacante, que permanecía rodeado por algunos de los pasajeros, custodiándolo. Los pasajeros fueron, posteriormente, embarcados en otro avión que, partiendo de esa escala imprevista, les acabó llevando a su destino, Tel Aviv, y pudieron ahí, ante los suyos y los medios locales, contar lo que habían vivido de primera mano. El piloto que logró salvar el aparato fue recibido por Netanyahu en medio de evidentes signos de agradecimiento. La versión que domina ahora mismo en los medios sobre lo sucedido es que estamos ante un intento de atentado yihadista contra ciudadanos israelíes. El objetivo no era hacerse con el avión para estrellarlo contra algún objetivo, siguiendo fielmente la estela del 11S, sino directamente lograr que el avión impactará contra el suelo y matar a sus pasajeros y tripulantes, en una réplica exacta de lo que pasó con el vuelo de GermanWings pero con motivaciones islamistas. Como no es posible introducir explosivos con las medidas de seguridad que existen hoy en día, provocar el derribo en un acto suicida por parte del copiloto. Visto lo visto, el desastre estuvo bastante cerca de producirse. Las gráficas del vuelo muestran un desplome del orden de los cinco mil metros que podría haber provocado una entrada en pérdida muy difícil de poder revertir. El avión, tras aterrizar, no muestra daños en su fuselaje, pero en el timón de cola falta toda la estructura de guiado del mástil trasero, síntoma evidente de las tremendas fuerzas que sufrió el aparato cuando empezó el ataque y su trayectoria se convirtió en un caos. Hay pasajeros contusionados por el desplome, por las turbulencias generas, y más allá de los evidentes casos de ansiedad derivados de todo lo sucedido, abundan los golpes, cortes y demás lesiones menores, pero que evidencian que lo que se vivió allí fue pesadillesco. Al final el valor de los pasajeros, la suerte de contar con otro piloto y algo de fortuna lograron evitar lo que hubiera sido un atentado aéreo de primer nivel, el mayor desde el 11S.

Ahora toca investigar bastante, especialmente en lo que hace a la trayectoria del atacante, a sus vínculos, a cómo logro entrar en la compañía y cómo fue su proceso de radicalización, y si posee contactos con otros elementos que pueden realizar actos semejantes o estamos ante un lobo solitario que decidió actuar motu proprio. No tengo claro cual es su estado, pero está vivo, por lo que podrá ser interrogado y sometido a juicio por una evidente tentativa de asesinato múltiple. Ayer pasamos un señor susto en el mundo de la aviación, y el espectro del yihadismo volvió a asomar desde la oscura cueva en la que parece estar recluido desde hace un tiempo.

miércoles, septiembre 30, 2026

Inflación descontrolada

Ayer el INE publicó el indicador adelantado del IPC de septiembre. Desde hace ya algún tiempo se viene publicando, hacia el final del mes, un valor adelantado de lo que va a ser el índice de precios del mes, sin que ese periodo de tiempo haya finalizado. Posteriormente se revisa, en un ejercicio de corrección que no suele deparar más allá de una décima o dos de los datos adelantados. Es, por tanto, una señal fiable, y se busca con ella hacer un seguimiento lo más exhaustivo posible a la evolución de los precios, ya que cuando estos presentan variaciones significativas es necesario tomar medidas que permitan controlarlos.

Pues bien, el dato de ayer fue desastroso, así de simple. Un 4,9%, casi el 5%. Es la estimación de lo que han crecido los precios desde septiembre del año pasado. Un valor que bastante más que duplica el mítico objetivo del BCE del 2% y que muestra el peligro en el que nos encontramos, no ya de enfrentarnos a una nueva espiral inflacionista, sino de estar asentados en ella. La inflación subyacente, que es un índice paralelo que se elabora eliminando de la cesta del IPC los productos energéticos y los alimentos frescos, que sufren volatilidades propias, también ha subido, y se sitúa en el 3,1%. La tendencia de esta subyacente importa más a los expertos que la del IPC convencional, porque puede darse que, por ejemplo, haya un shock en los precios de un producto de los volátiles, pensemos en una mala cosecha de cereales por casusas meteorológicas, pero que no se acabe trasladando a la cadena productiva de los productos que se basan en el cereal porque el productor de bollería, sabiendo que es un shock puntual, no traslada la subida de costes a su precio final a sabiendas de que en pocos meses volverá al precio de origen, bien porque se de una entrada de cereal del extranjero a precio menor que palíe la falta de producción local o porque los fenómenos que provocaron la subida se reviertan. Es decir, no todos los shocks generan inflación persistente. Para lograrlo, deben ser intensos y duraderos, deben provocar una subida de precios en los bienes afectados muy significativa y que se mantenga en el tiempo, lo que hace que las expectativas del fabricante de bollería cambien, y por ello acabe repercutiendo el aumento de los costes en la cadena productiva, ya que teme que la reversión del coste que sufre no se va a dar. El brote inflacionario que sufrimos tiene mucho que ver con la guerra de Irán, y todo el caos logístico global organizado en torno al mercado del petróleo y, por extensión, de otras materias primas. En la gráfica del INE se ve perfectamente como el IPC conjunto llevaba una tendencia oscilante durante todo 2025, con una subyacente que sí subía, pero hasta niveles que no eran aún preocupantes, y de repente, en marzo de este año, la gráfica pega un salto descomunal y se dispara del 2,3% hasta el 3,4%, más de un punto en un mes. En esos niveles ha estado durante algunos meses, con la subyacente goteando al alza hasta el 3%, pero desde julio se ha producido un acelerón del IPC que le ha permitido romper con claridad la barrera del 4%. Los precios turísticos, desatados en otro verano de sobredemanda internacional, han tirado al alza de la cesta y han alimentado las brasas de una caldera que no parece tener visos de apaciguarse. A medida que ha avanzado septiembre se ha visto en los surtidores un nuevo empujón en el caso de los combustibles, alcanzando la cota de los dos euros casi todos ellos, sea cual sea su composición, y esto ha obligado al gobierno, en el caótico consejo de ministros de ayer, a aprobar la renovación de las ayudas de los 20 céntimos para el próximo mes de octubre, que empieza mañana. Si la situación de Ormuz no revierte de poco servirá esa bonificación.

Este subidón de precios es un golpe tremendo a las clases medias, que lo sufren día a día cuando van a hacer su compra, y se enfrentan a unos niveles que consumen sus salarios casi al instante, y es un mazazo absoluto para ciertos sectores productivos, como el agrario, la pesca o las industria energéticamente intensivas, que ven como sus costes se disparan y no pueden trasladarlos en su totalidad, ya que eso les obligaría a duplicar o más el precio de sus productos y destruirían gran parte de su mercado. Las perspectivas de los próximos meses son sombrías en este aspecto. O se normaliza el suministro energético global o se produce un colapso de la demanda o los precios seguirán al alza. ¿Temen a la Navidad? Yo sí.

martes, septiembre 29, 2026

Dos meses, una dimisión

Transcurridos ya prácticamente dos meses del asalto a Ceuta orquestado por las autoridades marroquíes, se ha producido la primera renuncia de un cargo gubernamental tras su desastrosa gestión de la invasión y de todo lo que ha sucedido después. Pérez Triano, gobernador civil de Ceuta, renunció ayer a su cargo, no sin que antes El País, que antaño fue un periódico, actuando como la correa de transmisión que es del gobierno, dejara claro en sus páginas que eso era lo que tenía que hacer. Supongo que en Moncloa decidieron que podían ofrecer esa pieza de caza menor para apaciguar los ánimos y dejaron al leal siervo, inmolado por su necio líder, abandonado en la cuneta. Y que luego fuera él el que se excusase en público.

En su comparecencia, sin preguntas, ya que sólo a los periodistas del extranjero, y allí fuera, se les permite hacer cuestiones a nuestros necios gobernantes, Pérez Triano anunció su marcha, su renuncia a la política, y no mostró arrepentimiento alguno ante el desastre que, por la parte que le toca, se ha producido en la ciudad, y sigue desarrollándose. Todo fueron excusas, algunas de ellas con cierta carga de culpabilidad respecto a sus superiores en el ministerio de interior, pero en lo relevante de su anunció, el habitual discurso exculpatorio que se repite sin cesar por cada necio que es pillado en su incompetencia y no hace sino culpar a los demás, universo conocido mediante, de todo lo sucedido. El por qué de esta dimisión ahora tiene que ver mucho más con el proceso judicial abierto en la Audiencia Nacional sobre lo sucedido en Ceuta que otra cosa. Esta semana, si no me equivoco, declara en el marco de esa causa el que fue jefe de gabinete de Triano, el único que, por ahora, ha dimitido sintiéndose culpable de algo, y en su renuncia dejó claro que informó a su superior de los avisos que le habían llegado del CNI sobre la avalancha de miembros que se estaban juntando en redes sociales para llevar a cabo un asalto y de que esto no era lo de todos los veranos, ni mucho menos. En su renuncia, el jefe de gabinete dejaba completamente al descubierto a su superior, no se si tachándolo de incompetente, pero sí de mentiroso, cosa que ha reiterado sin cesar el portavoz del PSOE en la ciudad, que ha cargado muy duramente contra el ya ex delegado del gobierno, acusándole de buscar únicamente la forma de salvar su cargo y sueldo, sin importarle en lo más mínimo lo que sucede en la cuidad, y sin hacerse cargo de lo que pasó durante la invasión. Atrincherado en su despacho de la delegación, Pérez Triano llevaba ya varios días sin hacer declaraciones ni dejarse ver por ninguna parte. Los rumores sobre su posición habían ido creciendo a lo largo de los últimos días, pero los afines a Moncloa señalaban en los medios propios que no se iba a dejar caer a nadie porque eso era reconocer que se habían producido errores de gestión en Ceuta, y que no se podía admitir esa posibilidad. Es lo que tiene el fanatismo, que todo lo ciega. Supongo que el desalmado del presidente del gobierno ni se inmutó cuando, entrevistado por la CNN en Nueva York, Amanpour le calificó directamente como desastre lo que había sucedido y seguía pasando en la ciudad. Ante ella ha sido la única vez que Sánchez ha hecho una declaración en la que ha acusado veladamente a Marruecos de algo. Nada, desde luego, en los tres ejercicios de propaganda gubernamental orquestados con medios nacionales, donde Sánchez no fue preguntado, sino casi jaleado por personas que se hacían pasar por periodistas y cobran creyéndose que son tales. En el extranjero, donde España es casi nada y nuestros dirigentes no tienen esa corte de aduladores que les rodea constantemente los políticos españoles se ven forzados a mentir menos, e incluso a veces dicen alguna verdad. Quizás ahí se decidió que Triano estaba condenado, y se contacto con los propios para que dejaran bien impreso por la mañana que su ostracismo era un hecho.

En todo caso Triano se va por el miedo que tiene al proceso judicial, no por otra cosa, y como volvió a mostrar ayer, sin el más mínimo arrepentimiento por su conducta, cosa que empieza a ser lo habitual en el conjunto de sujetos que nos rigen a todos los niveles, que se conducen como absolutos psicópatas y donde los conceptos de responsabilidad, culpa, arrepentimiento o perdón no figuran para nada en su vocabulario. Vanidosos hasta el extremo, sólo su necedad está a la altura del ego que les infla el cuerpo. Pérez Triano es un buen ejemplo de todo esto. Nadie lamentará su marcha, pero ojalá pague judicialmente por lo que hizo y por lo que no.

lunes, septiembre 28, 2026

La vivienda estalla

Llevamos años discutiendo sobre el problema de la vivienda sin que se haya hecho mucha cosa, más bien nada, para tratar de paliarlo. Los precios han subido con fuerza año tras año en las principales ciudades españolas, y este proceso se ha ido trasladando a capitales de provincia medianas y otras localidades, de tal manera que, ahora mismo, es en la llamada España vacía, donde no quiere vivir nadie, donde no hay problemas de acceso. La situación se ha vuelto muy tensa y ha sido el desahucio de MariCarmen, señora de 87 años residente en el acomodado barrio madrileño de Retiro, lo que ha encendido los ánimos de muchos.

Para ser original, me reiteraré respecto a lo que he dicho en otras ocasiones. El de MariCarmen es uno de los miles de desahucios que se ejecutan al año en España, transcurridos ocho años desde la llegada del gobierno que juró que, bajo su mandato, no se ejecutaría ninguno más. Es cruel ver a una señora de esa edad siendo expulsada de la casa en la que vive, pero no es menos cierto que esto se ha producido bajo la ley que lo ampara, no ha habido extorsión ni cosas raras, como sí se ha dado en otras situaciones de desalojo. Lo que ejemplifica el caso de MariCarmen, además de la profunda hipocresía política de los que ahora están en el gobierno, y la muy elevada de los que pueden llegar a estar en el futuro, es que el desajuste entre oferta y demanda de vivienda sigue creciendo y que eso sólo se casa con un disparo de precios, tanto de compra como de alquiles. Son más de medio millón de personas al año las que se suman a los que residimos en España desde hace ya algunos ejercicios, la población está cerca de los 50 millones de habitantes, cifra jamás alcanzada en nuestro país. El número de familias crece y la demanda residencial sube sin parar. En este contexto la oferta de vivienda se ha cercenado. La obra nueva sigue siendo ridícula respecto a las necesidades, porque los ayuntamientos y CCAA son muy reticentes a la hora de conceder permisos de construcción. Tras el disparo de pisos construidos que se produjo antes de la burbuja, el sector se derrumbó y no ha sido capaz de volver a unos ritmos normales. Los costes de construcción han subido, como casi todos los demás, y la mano de obra en el sector escasea, en medio de un envejecimiento generalizado. Para más inti, tenemos problemas de infraestructuras básicas, como las redes eléctricas, abandonadas por el gobierno, que no son capaces de atender a la demanda de las nuevas viviendas que hacen falta. No hay potencia ni red ni enganches en el caso de que se hicieran las viviendas necesarias. En el caso del alquiler las cosas están aún peor. Inseguridad jurídica, miedo a los okupas, ideas peregrinas sobre expropiación, limitaciones de precio y otros factores han hecho que la mayor parte de los dueños de los pisos que están en ese mercado, en su mayoría pequeños propietarios, se lo piensen dos veces antes de sacarlos al mercado, y de hacerlo, exijan condiciones inasumibles por muchos de los demandantes, de tal manera que la oferta es cada vez menor y de peor calidad, con cuchitriles infectos que salen a unos precios de drama y situaciones en las que los pisos vuelan ante las llamadas compulsivas de los que los necesitan. Ahora mismo el mercado de alquiler está roto, y en este contexto algunas empresas y grandes tenedores pueden hacer aún más su agosto, lo que lleva a situaciones claramente injustas. En definitiva, tanto la compra como el alquiler están desatados y no son capaces de funcionar ante una demanda muy tensionada. La desesperación de muchos es lógica.

Si el gobierno acaba sacando un decreto con nombre propio que solucione la situación de la señora desahuciada acabará aumentando la inseguridad jurídica, y si establece normas coercitivas sobre la propiedad o los derechos de los arrendatarios, extinguirá aún más la oferta. Seguridad jurídica, juicios expres para que los okupas se marchen, garantías de cobro para los que colocan sus pisos en el mercado serían medidas que harían aumentar la oferta, pero no serán capaces de cubrir la actual demanda, y menos si se sigue edificando a cuentagotas. Si la demanda no se frena, y sólo un cambio en el ciclo económico sería capaz de hacerlo, la situación de angustia seguirá.

viernes, septiembre 25, 2026

Delcy sonríe junto a su jefe

Dediqué la primera entrada del blog de este año a la operación de EEUU en Venezuela, saldada con la captura de Maduro y la imposición de Delcy en la jefatura de aquel país, y denunciaba que el dictador había caído, pero no la dictadura, y que el único interés que parecía mover a los norteamericanos era simplemente el control de las inmensas reservas petrolíferas de aquella nación, sin importarles lo más mínimo ni la prosperidad de sus habitantes ni los derechos que llevan años sepultados por la represión vestida de chándal bolivariano. Si el diagnóstico de entonces era sombrío, la realidad no ha hecho sino confirmarlo en plenitud,

Hoy, transcurrido casi un embarazo desde entonces, la situación venezolana ha desaparecido de la información y nadie mira allí. Sólo un desgraciado terremoto acaecido en el norte del país hace pocos meses, con un balance de víctimas y destrozos desgarrador, fue capaz de volver a poner a Venezuela en el centro de la actualidad, pero al cabo de unos días de ruinas, y de que la esperanza de que existieran supervivientes se desvaneciera, los equipos de rescate y televisión internacionales abandonaron el país y todo se volvió a sumir en el silencio de siempre, sólo que con un grado más, aún sí cabía, de miseria. La imagen de ayer, de Delcy saludando emocionada a un sonriente Trump en el marco de la Asamblea de la ONU, dice todo sobre el nivel de degradación en el que se encuentra Caracas y todo lo que depende de ella. Trump ha mostrado de forma explícita, sonrojante para cualquiera que tenga un mínimo de escrúpulos, lo que necesita de aquella nación, todo el crudo posible, y que no le interesan para nada los derechos de la ciudadanía ni la vuelta de la democracia. En esto es coherente, dado que le importan lo mismo los ciudadanos norteamericanos y su propia democracia, que destruiría sin dudarlo si estuviera en condiciones de hacerlo. La líder opositora, Maria Corina Machado, ha visto como una y otra vez sus intentos de volver a Venezuela son saboteados por el régimen chavista, quizás habría que empezar a llamarlo delcysta, y no ha encontrado apoyo alguno a sus demandas democráticas en Washington. Es más, el desprecio al que ha sido sometida es constante, una humillación que ni gestos como el de ofrecerle el galardón del Nobel que le fue concedido el pasado año a Trump han conseguido ablandar. Machado se da cuenta, poco a poco, que a Trump no le interesa la democracia, que sólo quiere un títere que obre para su propio beneficio, y que debe de haber llegado a un acuerdo satisfactorio con Delcy para dilapidar las riquezas de Venezuela de tal manera que ella robe lo suficiente como para enriquecerse y comprar las voluntades que las sostienen y él se quede con todo lo demás. Traicionada hasta el extremo, la oposición democrática venezolana no tiene ya valedor fiable en la Casa Blanca ni en su entorno de poder, y se apresta a vivir un largo invierno esperando unas elecciones que, de vez en cuando, Delcy anuncia que se producirán, pero sin urgencia laguna, como si no fueran necesarias, dada la estabilidad que sostiene al régimen. ¿Para qué una democracia, que es un engorro, si la satrapía local ya controla los recursos del poder? Los venezolanos sólo pueden escoger ya entre la miseria en su país bajo la represión delcysta o la huida sin posibilidad de retorno, y sin esperanza en un futuro próximo en casa. Realmente el panorama es deprimente para los ciudadanos de esa nación.

Recuerdo, cuando se produjo la captura de Maduro, que algunos comentaristas, de aquí y de fuentes de la diáspora venezolana, confiaban en que ese era el principio del fin del régimen y el comienzo de un proceso de transición a la democracia. Supongo que la imagen de esta semana de la dictadora sonriente junto al gran patrón que la respalda habrá terminado por hundir las esperanzas que quedasen en el apenas puñado de soñadores que han resistido estos meses de deriva. Mientras Trump permanezca en el poder no va a haber proceso alguno de democracia en Venezuela. Y ya veremos lo que pasa cuando Trump no esté.

jueves, septiembre 24, 2026

Vergüenza en el Congreso

Ayer el Congreso de los Diputados vivió otra de esas sesiones infames, cuyo propósito parece ser el de destruir por completo el prestigio de esta importantísima institución. Durante la sesión de control al gobierno, una diputada del PP, cuyo nombre no deseo escribir, porque no se lo merece, sacó un bote de gas pimienta en medio del hemiciclo para denunciar la inseguridad que se vive en Ceuta. Eso es un artefacto que puede ser usado para defenderse y agredir, y que no pinta para nada en un pleno de sesiones. La presidenta obligó a la diputada a salir del pleno, cosa que hizo tras quejarse, y ya fuera del salón, dio el spray a un empleado de su partido.

Este trabajador afirmó haberse deshecho de él, pero lo cierto es que contaminó varios lavabos del Congreso, provocó que algunas personas, empleadas o no de la institución, se vieran afectadas por la toxicidad del producto y requirieran atención médica, y todo, claro, en medio de un nerviosismo evidente y justificado. La diputada innombrable aseguraba sin cesar que el spray estaba vacío, pero era evidente que, además de haber demostrado un elevado grado de estupidez, mentía a las claras. Supongo que lo mínimo que debiera hacer el PP tras lo vivido ayer, además de pedir disculpas, es despedir al empleado que se deshizo del spray de una manera tan negligente, provocando ese caos, y garantizarse que esa diputada nunca vuelva a ocupar puesto alguno en listas electorales, pero me temo que dado lo que vivimos hoy en día no haga ninguna de las tres cosas. El suceso, bochornoso, no es sino una vuelta de tuerca de la actitud predominante en nuestra sociedad, sometida a un infantilismo estúpido, de la lucha por la viralidad, e conseguir epatar al personal con la tontería más gorda posible, grabarla, difundirla y medir el éxito de nuestras acciones mediante el número de espectadores que congregamos haciendo el imbécil ante la cámara. La situación de seguridad en Ceuta es gravísima, fruto en gran parte de la desidia gubernamental, pero a esa diputada, ante un problema cierto, real, de verdad, no se le ocurrió otra cosa que montar un numerito pensando la de tomas suyas que iban a abrir los informativos, o que iban a circular por Instagram o Tik Tok en uno de eso millones de vídeos que se hacen cada día para captar la casi nula atención global. Quizás la diputada innombrable no tuvo ella misma la idea, visto lo visto le veo bastante incapaz de pensar por sí misma, sino que todo surgió del departamento de comunicación, de esa gente que llena gabinetes y puestos de asesores en empresas públicas, privadas y gobiernos, que se dedican al onanismo compulsivo de los medios y que sueñan con el trending topic y bobadas de esas con la misma ansia con la que desprecian los problemas reales de la sociedad, y no digamos el trabajar para solucionarlos. Ellos venden imagen, viralidad, éxito, comunicación, contactos, miden impactos y se corren de gusto, quizás literalmente, si logran que aquellos a los que asesoran consigan abrir un informativo con la performance que han ideado. No lo duden, la mayor parte de estupideces que vemos hoy en día en la política son planificadas por sujetos que cobran mucho más que yo, puede que de usted también, y que viven en una burbuja ajena al mundo real, donde el empleo, la vivienda, los precios, la seguridad, la educación, el funcionamiento de las cosas, la limpieza de las calles o todo eso que son cosas reales que importan a la gente no existen. Para ellos sólo las redes son la realidad, sólo el reel que dura segunditos es lo que merece la pena, las posturitas, las caritas, la pose, la representación. Una falsedad orquestada que, en no pocas ocasiones, acaba en situaciones tan insultantes como las vividas ayer en el Congreso.

Consiguió su minuto de gloria la diputada innombrable, aunque supongo que su madre, si sigue viva, seguirá avergonzada por lo que hace su hija en un lugar tan importante, al que ayer despreció. ¿De quién fue la brillante idea de ayer? ¿Cuánto se han gastado en hacer semejante numerito? ¿Cuánto tiempo destinaron a organizar una payasada indigna de una escuela de parvulitos? ¿Cuándo volverá un mínimo grado de seriedad, de adultez a la vida política? ¿Y ya puestos, a la vida pública? Me temo que nadie responderá a estas preguntas, nadie pedirá disculpas, nadie dejará de cobrar su sueldo público por todo esto. Nadie. Nada. Nada.

miércoles, septiembre 23, 2026

La crisis de la ONU

Como todos los septiembres, Nueva York se convierte en un foro diplomático de alcance mundial con motivo de la Asamblea General de la ONU, un desfile de mandatarios que acuden a la sede del organismo a soltar su discurso, normalmente vacío, pero que aprovechan para realizar numerosos encuentros, bi o multilaterales. Es en este marco, por ejemplo, donde se va a producir el encuentro de mañana entre Trump y Xi Jinping, con la IA y la supremacía global de fondo. Estas reuniones y lo que surja de ellas es, con mucho, lo más relevante del acto de la ONU, no el desfile de prebostes ante el atril de la asamblea, donde la atención que se presta a lo que se dice es, por lo general, muy escasa.

La ONU está sumida en una crisis muy profunda, como la mayor parte de organismos multilaterales. Nacida y heredera de un tiempo que parece haber pasado, sus dictámenes, resoluciones y declaraciones apenas ocupan ya espacio en la agenda informativa, sabedores los periodistas que el poder que alguna vez residió en ese organismo se ha ido evaporando de una manera constante a lo largo de estos últimos años. Para que la ONU tenga sentido y capacidad de acción deben darse, principalmente, dos condiciones. Una, que las naciones soberanas se la crean, la respeten, consideren que un lugar en el que se encuentran y una organización que las cobija tiene “auctoritas” sobre ellas. Esto va en paralelo con que haya una capacidad de fuerza que respalde esa “auctoritas”, que haya una nación preminente que sea la encargada de mantener el orden que la ONU determina como el que debe ser seguido. Durante décadas, mal que bien, han existido esos dos factores, fruto el primero del escenario global que surgió tras la IIGM y fruto el segundo del papel de guardián de ese orden encarnado en EEUU. Por intereses propios y por convicción, en la proporción que ustedes deseen, EEUU se ha encargado de hacer de policía global durante varias décadas, de tal manera que un ataque a las fuerzas de pacificación de la ONU se veía como un ataque la legalidad internacional que EEUU consideraba legítima. Estos dos factores se han ido debilitando de una manera clara, desde la propia acción unilateral de EEUU en Irak en 2003, pero sobre todo desde que el ascenso de naciones que durante décadas han pintado poco en el panorama global les ha permitido poseer un poder de facto que no se ve representado en la arquitectura institucional de los organismos internacionales. Sí, China posee derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero en esencia es como un país del tercer mundo para muchos otros organismos. El caso de India es aún más flagrante. Y desde luego, la progresiva despreocupación de EEUU en mantener ese orden global lo ha erosionado hasta el punto de hacerlo casi inexistente. Volvemos, parece que sin freno, a un mundo de pesos, de poderes, de ejercicio de la influencia y de la imposición del derecho por parte de las armas, de tal manera que es legal lo que yo imponga una vez que me haga con un territorio, un recurso o una población. Países como Rusia siguen en la ONU y en el Consejo de Seguridad, pero les ha dado igual a la hora de ejercer acciones de guerra injustificadas, como es el caso de Ucrania. Esta gestión basada en el poder puro y la dilución de EEUU acentuada bajo el unilateralismo trumpista, condena a un organismo que puede, desde su sede neoyorquina, hacer todos los llamamientos que quiera a la paz, al entendimiento global o a la cooperación, pero que se va a enfrentar una y otra vez a una realidad hostil que va a condenarlo a la irrelevancia. Existe, sí, pero la ONU empieza a tener un cierto aire espectral, de ser que se debate entre la vida y la muerte, de fantasma al que se le oye pero que poco representa.

Sí, podía ser peor, su antecedente, la Sociedad de Naciones, surgida tras la IGM, tuvo una vida bastante más corta y frustrante, entre otras cosas porque desde un primer momento los EEUU, entonces ya la potencia ascendente, se desentendieron del proyecto pese a ser, en parte, idea de su presidente Wilson. Sin poder real que respaldara su figura, esa entidad languideció en los años veinte y se fue a la porra en los treinta, en medio del proceso de rearme que precedió a la IIGM. En la creación de la ONU se corrigieron algunos de estos errores, pero ahora parecen volver a resurgir y amenazar la existencia de la institución.

martes, septiembre 22, 2026

Trump, y Puente, insultan a los medios

Una de las últimas salidas de banco de Trump ha sido la de vetar el acceso a algunos medios de comunicación al recinto de la Casa Blanca. El viernes, en una de esas parrafadas con preguntas y griterío que organiza en el despacho oval, se cebó en algunas empresas de comunicación y anunció que, desde entonces, tres de ellas tendrían prohibido el acceso a ese recinto. Las damnificadas han sido CNN, MS NOW (antes conocida como MSNBC) y la web Politico. Como es habitual, les acusó de mentir, difamar, hacer propaganda, meterse con él en todo momento y la típica diatriba de insultos que salen sin cesar de la boca de ese personaje.

A lo largo del fin de semana se ha ido cumpliendo esta orden y el personal de la Casa Blanca ha impedido que los acreditados por estos medios puedan acceder a las instalaciones y realizar cualquier tipo de cobertura informativa en la sede presidencial, lo que supone que tampoco pueden acudir a las ruedas de prensa diarias que organiza el gabinete de comunicación ni, supongo, seguir la actividad del presidente en sus desplazamientos, como está teniendo lugar estos días con motivo de la Asamblea General anual de la ONU. Esta medida es un acto de censura ante unas empresas de comunicación que poseen licencia y actúan conforme a las normas legales establecidas, y una arbitrariedad impropia de una democracia, aunque no tanto del régimen al que aspiraría llegar a presidir Trump en sus sueños. Vetar medios es algo que a los autoritarios les encanta, dar la voz sólo a los que les ríen las gracias y obstaculizar todo lo posible a los informantes que no son exactamente de su cuerda. Se empieza así y se acaba deteniendo periodistas por hacer su trabajo, manera bastante explícita de comunicar al resto que dejen de hacerlo si no quieren atenerse a las consecuencias. Pues bien, ayer, el resto de cadenas nacionales que hacen la cobertura de la actualidad presidencial, decidieron boicotear a la Casa Blanca por la medida tomada contra sus compañeros. Medios como ABC, CBS o incluso la FOX, la más próxima entre todas ellas a las ideas de Trump, anunciaron que si el impedimento para las otras empresas se mantenía ellas no iban a realizar su trabajo, y comenzó una situación extraña en la que la cobertura informativa de lo que pasa en el entorno de Trum y los pasillos de ese famoso edificio se apagó de manera muy notable. Sin el altavoz de los medios un político es poca cosa. Un político democrático, claro, dado que un dictador siempre tiene un medio, el suyo, el único, para que le haga de portavoz, propagandista, adulador y todo lo que sea necesario para beneficio del gran líder. La decisión de las otras empresas de comunicación norteamericanas ha sido muy destacada por todos los medios del mundo, es un caso extraño de solidaridad ante lo que se considera una agresión en toda regla, y en un mundo como el periodístico donde no son escasos los navajazos, figurados, entre empresas y cabeceras. Por una exclusiva se mata, por un acceso privilegiado se pueden producir peleas entre corresponsables que ríase usted de las tanganas en las noches de copas, pero esta vez no ha sido así. Las otras cadenas se han unido a las castigadas, entre otras cosas porque ya conocen al personaje y saben perfectamente que ellas mismas pueden serlo si cometen la osadía de llevarle la contraria. Es una decisión interesada, sí, pero no exenta de valentía, y que supone poner en apuros a la estrategia de comunicación presidencial. Así empezaron a verlo ya a ayer algunos gerifaltes del entorno trumpista, que no se atreven a decir que su desquiciado jefe la ha vuelto a pifiar, pero que, de una manera sibilina, trataban de rebajar la tensión y lanzaban mensajes buscando una colaboración, una vía para tratar de reconducir las cosa. Veremos a ver si Trump da su brazo a torcer, pero a poco más de un mes de unas elecciones de medio término que pintan fatal para él esto es otro problema añadido que le puede perjudicar, y no poco.

En España, el trumpista de guardia que es Óscar Puente, indigno Ministro de Fomento, escribe en X día sí y día también mensajes insultantes contra el periodista o medio que le toque en esa jornada, con un estilo zafio que, traducido al inglés, sería digno del orate que rige (es un decir) en Washington. Pero aquí se acaban las similitudes, porque no es que haya solidaridad de otros medios con aquellos atacados, no. En España ni siquiera las empresas en las que trabajan los periodistas señalados salen a defenderlos, en un acto de cobardía que demuestra hasta qué punto la profesión está vendida entre nosotros. Así nos va.

lunes, septiembre 21, 2026

Mertz, en la picota

Ayer volvieron a celebrarse elecciones regionales en Alemani. Concretamente en la capital berlinesa y en el estado de Meckelburgo Pomerania del oeste, creo que lo he escrito bien. En los cómicos de la ciudad la CDU del actual canciller Mertz quedó segunda, superada por Die Linke, la extrema izquierda, algo así como Pablemos aquí. En las regionales, como se esperaba y temía, ganó AfD, aunque esta vez parece que no tiene opciones de entrar en el gobierno. Los socialdemócratas del SPD sacaron resultados presentables y la CDU se hundió, y ayer por la noche aún no era seguro que superase el corte del 5% para poder acceder al parlamento regional.

Mertz, el líder del partido, compareció por la noche para analizar los resultados, brevemente y sin medias tintas. Al contrario que otros, pensemos en el irresponsable de Sánchez cada vez que el PSOE se ha estrellado en las elecciones autonómicas de este año, Mertz sí dio la cara. Calificó los resultados de la única manera posible, como desastrosos, y admitió una derrota que no tiene excusa alguna. Sí reiteró que no piensa dimitir como canciller federal y que el rumbo del gobierno que preside se mantiene. Si lo del resultado era esperado, también se preveía que Mertz iba a ser el pararrayos que aguantase el chaparrón de una derrota más, y que los altos cargos del partido empiezan a estar mucho más que preocupados por la figura del canciller y el rumbo del partido. Elección tras elección Alemania repite el patrón de ver cómo la extrema derecha de AfD sube sin cesar y la CDU conservadora convencional se desploma, con una socialdemocracia convencional del SPD que languidece y se ve asediada por su propio extremo. La suma de los dos partidos que sostienen desde hace tiempo la gran coalición que gobierna en berlín empieza a no ser suficiente si se extrapolan estos resultados a unas elecciones federales, y las opciones de que AfD sea el partido principal tras unos comicios de ese tipo quita el sueño a muchos, obviamente, pero empieza a forzar a cargos de la CDU a admitir que su única posibilidad de conservar el gobierno sería aliándose con los extremistas y renunciando a la coalición transversal. Esto sería revolucionario para la Alemania moderna, y, además, introduciría un factor de inestabilidad enrome en el seno del proyecto europeo, donde son Francia y Alemania las dos granes naciones que hacen avanzar la Unión. Con un partido de extrema derecha en Berlín y una posible victoria de Le Pen en las presidenciales francesas del año que viene el proyecto europeo puede estar herido, no se si de muerte, pero sí de gravedad. Por ahora ese escenario no existe, pero empieza a ser bastante posible. Desde luego en Alemania la situación empieza a ser complicada, con una economía que, día tras día, recibe golpes en su línea de flotación por parte de la despiadada competencia china, y un gobierno federal debilitado, hoy mismo noqueado por los resultados de ayer, que sigue presentando una hoja de ruta de reformas estructurales pero que empieza a carecer de fuerza para llevarlas a cabo. El descontento social de la población es creciente, y queman líderes con una facilidad no tan pasmosa como la británica, pero sí inhabitual para lo que es el mundo germánico. El socialdemócrata Scholtz acabó su mandato olvidado por todos y con una popularidad casi nula, y Mertz le sucedió tras una considerable victoria conservadora en septiembre de 2024, hace ahora un año. Sólo han pasado doce meses y Mertz está medio carbonizado, con su partido perdiendo elecciones sin cesar y su popularidad a niveles de Scholtz. La capacidad del gobierno de Berlín de impone políticas de cualquier tipo, tanto dentro del país como fuera, se reduce a altísima velocidad y eso puede hacer que la carrera del canciller está mucho más cerca de su final de lo que él mismo pueda imaginar.

¿Va a haber una revuelta entre los miembros de la CDU para relevar a Mertz? ¿Se verá obligado a anticipar elecciones si sus proyectos empiezan a ser rechazados en el parlamento? Si el canciller tuviera la falta de escrúpulos que atesora Sánchez se hubiera ido de vacaciones tras esta derrota, pero los que conforman su partido no son unos sumisos paniaguados como los que viven ahora mismo en el PSOE, y la posibilidad de la revuelta interna “a la británica” es un runrún que cada vez coge más fuerza en Alemania. Los tiempos de la estabilidad de Merkel han saltado por los aires y no van a volver en mucho mucho mucho tiempo.