viernes, septiembre 04, 2026

El coche europeo sumido en problemas

Paseando por la ciudad uno puede ver cómo evolucionan muchas tendencias. El parque automovilístico es una de ellas, imposible de eludir. Hasta hace no demasiados años nuestras calles estaban llenas de coches mayoritariamente europeos. Marcas como Renault., Peugeot, Citröen, SEAT o Volkswagen eran las mayoritarias, junto con norteamericanas como Ford y Opel. El segmento de lujo estaba dominado por la tríada alemana Mercedes & BMW & Audi y luego estaban algunas exóticas como Nissan, Hunday, Toyota y otras, que eran visibles, pero se mantenían en nichos bastante concretos, sin salir de ellos.

Hoy el panorama no tiene nada que ver. Se han ido produciendo concentraciones de empresas en grupos que han mantenido las marcas, pero han mostrado la debilidad de las antaño dominadoras del mercado. Renault sigue sola entre las europeas, con su marcada Dacia de bajo coste sosteniendo las ventas, el grupo Stellantis es una especie de Frankenstein que aúna Peugeot, Citröen, FIAT, Opel, tras ser vendida por GM, y otras más, y el grupo Volkswagen, creado hace ya bastantes años, concentra a la casa matriz, Skoda, Audi, SEAT, Cupra y Porsche. Ford languidece a ojos vista. Las ventas de todas estas marcas se han derrumbado, y las asiáticas dominan claramente todos los segmentos. Toyota hace tiempo es el primer constructor mundial, y en Madrid, por ejemplo, la flota de taxis parece un enorme concesionario de esa marca japonesa, donde domina con mayoría absoluta. El consorcio surcoreano KIA & Hunday ha pegado un salto de calidad evidente y se ha hecho con una gran cuota de mercado, y se ha producido el desembarco de las marcas chinas, con denominaciones como BYD, Jaeeco, Omoda, Lynk & Co y muchas otras que hasta hace pocos años nadie conocía y que ahora empiezan a verse por todas partes. Volvo, antaño sueca, ahora mismo también esconde una marca china, como le pasa a la ex británica MG, y fruto del desembarco de Beijing en la industria española, haciéndose con la planta de Nissan en Barcelona, se ven por las calles coches de EBRO, mítica marca nacional de camiones, ahora de automóviles chinos. La revolución de las marcas ha venido al mismo tiempo que la de las motorizaciones. El diésel va camino de desaparecer entre los modelos vendidos, aunque su parque de vehículos en marcha sigue siendo muy considerable, la gasolina es la reina absoluta de los motores térmicos, pero los segmentos híbridos y eléctricos puros crecen sin para, y ahí el dominio asiático y chino es espectacular. Sólo Tesla, norteamericana eléctrica pura ha plantado cara a los productos chinos, pero en segmento de mercado de alta gama que no le permite alcanzar los volúmenes de ventas que los chinos logran gracias a una oferta muy diversificada que abarca todos los segmentos posibles. La digitalización interior de todos los componentes del automóvil también ha supuesto una revolución, de tal manera que ahora los coches están llenos de pantallas, sistemas de conectividad y guiado, pilotos automáticos y, en general, chips por todas partes, que han convertido a la electrónica en algo casi tan fundamental para su mera existencia como lo es el motor. El coche empieza a convertirse en una especie de Tablet con ruedas, no tanto un vehículo a motor, y en ese cambio de paradigma los asiáticos han mostrado ir bastante por delante de los europeos. Muchas de las marcas del viejo continente no han innovado en varios de los aspectos aquí señalados, y se ven ahora superadas por competidores que reciben subvenciones del gobierno de Beijing pero que, no nos engañemos, producen vehículos atractivos, que funcionan y que responden a las necesidades del consumidor. No son Trabant o Ladas soviéticos, no, son coches de verdad que rinden de verdad.

La reunión que celebra hoy Volkswagen en su sede de Wolfsburgo, una ciudad creada en torno a su planta de ensamblaje de coches, es la que le va a servir para anunciar las dimensiones reales de su plan de recorte, que parece que, además de fábricas y modelos, incluirá la eliminación de la marca SEAT. Las cuentas de la multinacional alemana son malas, y no parece que vayan a mejorar en los próximos años a no ser que se jibarice y cambie de mentalidad. Y si Volkswagen está así, el resto de marcas europeas no van mucho mejor. El sector de la automoción europea, antaño claro líder global en ventas, tecnología y prestigio, va camino de perder la batalla en esos tres ejes. El efecto económico y social de este proceso puede ser inmenso.

jueves, septiembre 03, 2026

Solo ante la realidad

No hay especial novedad en el informe policial que la noche del martes trascendió a la opinión pública, y que hacer desmenuzaban todos los medios, con relación a la invasión ceutí de julio. Se limita a recopilar pruebas que avalan la tesis que todos, bueno, casi todos, mantenemos desde un principio; que los gravísimos hechos de esos días fueron obra premeditada, organizada y dirigida desde Marruecos, y que las fuerzas y cuerpos de seguridad de esa nación estuvieron al tanto en todo momento de lo que pasaba, lo alentaron y consintieron, haciendo la vista gorda todo el tiempo que fue necesario e, incluso, guiando a muchos de camino a la frontera reventada.

¿Cambiará hoy Sánchez en el Congreso su discurso de sometimiento a Rabat a la vista de las evidencias que se agolpan ante todos? No lo se, aunque me inclino a pensar que no. El principal esfuerzo de ayer por la noche de los monclovitas y de los medios pagados por ellos era el de restar credibilidad a ese informe, decir que era un corta y pega de capturas de redes sociales y cosas por el estilo. En ese empeño se percibía claramente un aire de desesperación, de huida hacia adelante para tratar de mantener una idea fuera a la que se agarran de manera desesperada. Su soledad ya es absoluta, y es casi seguro que hoy, en el Congreso, no haya fuerza política alguna, desde el extremo derecho populista de Vox hasta pablemos y los batasunos que respalde al gobierno en su delirio conspirativo internacional y blanqueamiento de Marruecos para justificar las causas de los gravísimos hechos que se desarrollaron en julio en Ceuta, y que siguen sometiendo a la ciudad a un estado de ocupación y degeneración insoportable. Ante este profundo ejercicio de ceguera es normal que la opinión pública se sienta engañada, tomada por estúpida, cosa que Sánchez hace constantemente y con un arte casi insuperable, pero es probable que, en esta ocasión, su capacidad de engaño no sea suficiente. Todos los españoles sabemos a lo que aspira Marruecos, entre otras cosas porque lo dice con cierta regularidad, y desde portavocías muy oficiales. Sabemos que no sólo habla, también actúa, y que la asfixia económica a las que somete a Ceuta y Melilla tiene un propósito. Sabemos que el primer viaje al extranjero que hace todo nuevo presidente del gobierno de España es a Marruecos, y que la institucionalidad que rige en el resto de la nación allí no se da, por miedo a las reacciones de Marruecos. Cuando el país ve como el asalto de 2021, tremendo, se convierte en una demo respecto a lo que vivimos en julio, y contempla las imágenes de pasividad absoluta de la seguridad del régimen ante lo que sucede sabe atar cabos, sabe lo que está viendo, porque lo ha visto ya anteriormente, y la tozudez del gobierno en negar esa realidad es al gobierno a quien destruye. La sensación generalizada de que Sánchez nos miente de manera vil respecto a Marruecos es casi unánime, sólo no lo dicen así los que dependen para pagar sus hipotecas de un sueldo que Sánchez puede mantener o no, así de claro. La pregunta que nadie es capaz de contestar es por qué. Por qué ese empeño ridículo, obsceno, en defender al agresor, culpabilizando a todos los actores globales posibles menos al local que ha sido el causante. Es un empeño absurdo, condenado al fracaso, que destruye la poca credibilidad que pudiera tener un personaje que ya ha mentido a todo el mundo muchas veces, poco a poco, pero en pocas ocasiones con esta contundencia y generalidad. El hombre sin palabra, carente de escrúpulos y deseos más allá de su avidez por el poder, se muestra claramente a los ojos del país como el sujeto que resulta ser, Su toxicidad es ya imparable, y no hay círculo cercano al sanchismo que no empiece a sentirse apestado electoral y socialmente.

En cierto modo, quizás sea el destino el que haga que esta desgraciada legislatura, que nunca debió empezar, concluya con una inmensa mentira, dado que empezó con otra de dimensiones gigantes, que no debemos olvidar. Esa amnistía a los sediciosos puigdemoníacos, que jamás se aprobaría porque era ilegal, se convirtió en lo más natural del mundo cuando se acabó el recuento de la noche electoral de julio de 2023. Hay Sánchez engaño a propios y extraños, y deslegitimó su gobierno para siempre, que es legal, pero indigno. De esa gran mentira a esta hay un trecho. Ambas son de inmensa gravedad, consecuencias profundas y daños extensos. Y tienen un nexo común, la palabra de alguien que no ha dudado en traicionar a todo, y a todos, por su único interés personal.

miércoles, septiembre 02, 2026

El gobierno alemán no miente

A veces las comparaciones son odiosas, y desatan una envidia que es difícil de controlar. Alemania ha sido atacada este verano de manera híbrida por Rusia. El gobierno alemán lo ha confirmado, denunciado y acusado a Moscú de ser el responsable, y anuncia medidas frente a él. España ha sido atacada este verano de manera híbrida por Marruecos. El gobierno español, ausente por vacaciones, apenas ha respondido ante el hecho, ha tratado de enmascararlo bajo un problema exclusivamente migratorio y defiende a Rabat de manera constante y sin rubor. ¿En qué país preferirían ustedes estar?

Lo de Alemania tiene su miga y ha acabo siendo lo que parecía. Todo comienza con la detección este agosto de un dron bomba en el aeropuerto de Leipzig. El dispositivo, terrestre, estaba cargado con un explosivo de potencia no muy elevada, pero suficiente para poder causar daños considerables en un avión, y más i se encuentra lleno de combustible y preparado para el despegue. El objetivo de este artefacto era un Antonov, uno de esos enormes aviones de carga de fabricación ucraniana, vestigio de la época de la guerra fría, cuyos ejemplares no abundan y son muy llamativos, con esas enormes alas dobladas situadas en lo alto del fuselaje y un tren de aterrizaje que parece una oruga infinita de ruedas. En el momento de la detección del incidente uno de estos aviones se encontraba en ese aeropuerto alemán, y la investigación determinó que era el objetivo. Las probabilidades de que alguien ataque intereses ucranianos y no sea Rusia son realmente escasas. El incidente, serio, obligó a cerrar el aeropuerto de la ciudad en la que yace Bach durante varias horas, y reveló serias fallas de seguridad, porque no hay otra manera de explicar que un dispositivo con explosivos hubiera podido acceder a la zona en la que se mueven los vehículos que trabajan con las aeronaves en las zonas de carga, repostaje, movimiento de equipajes, catering, etc. Se organizó un revuelo en el país por el fallo de seguridad que se había detectado que, afortunadamente, no llegó hasta el punto en el que el ataque, o atentado si lo prefieren, se pudiera consumar por completo. La escena de un avión explotando en la pista de un aeropuerto europeo por una bomba hubiera sido devastadora, y más en las semanas de mayor tráfico aéreo del continente, en plenas vacaciones de agosto. Tras semanas de investigación, ayer los responsables de seguridad germanos hicieron público lo que todo el mundo sospechaba, que Rusia estaba detrás de esa acción, que había podido causar víctimas en suelo alemán, que podría haber tenido efectos económicos serios de haberse producido, y que suponía la existencia de una trama que había manejado explosivos con fines perturbadores en un territorio ajeno a los dominios de Moscú. No tardaron las autoridades germanas en definir lo sucedido como ataque híbrido, atribuido al estado ruso, a sus servicios de seguridad o a ramas de los mismos. Es una acusación muy seria, pero consistente, porque no sería la primera vez que Rusia utiliza la violencia fuera de sus fronteras, sin reparo alguno, para dirimir asuntos propios. La novedad del hecho es que se trataría de una acción enmarcada en la guerra de Ucrania, dado el objetivo a destruir, pero que se desarrollaría en pleno corazón de Europa, y de la OTAN. De esta manera Rusia dice a los países de la UE que su territorio es considerado por Moscú como un campo de batalla, secundario, pero operativo, en el que se ven con derecho de plantear acciones, de la intensidad que estimen oportuno, para lesionar los intereses de Kiev. No es exactamente una declaración de guerra, pero sí una acción que se enmarca en lo que se llama la “zona gris” que es un lugar incómodo en el que parece que está claro lo que pasa pero es bastante difícil decidir cómo responder.

Pero claro, este grave acto ruso se queda en un juego de clase de química frente a lo que ejercitó Marruecos en Ceuta a finales de julio. Las dimensiones, el alcance, las consecuencias directas (más de cien muertos) y el desarrollo de lo que ha venido sucediendo después miden perfectamente la gravedad de lo que nos ha pasado en la frontera sur. En todo caso, parece evidente que la UE en su conjunto empieza a ser sometida a una pinza de presión que atenta contra su seguridad. Con Marruecos por un lado y Rusia por el otro extremo, aumentando la hostilidad de sus acciones según indican todas las fuentes de información serias, la sensación de acoso crece en una UE que sigue sin ser consciente del grave peligro al que se enfrenta.

martes, septiembre 01, 2026

MM (mentiras monclovitas)

Si Sánchez, en la presunta entrevista que ayer concedió a la SER, mintió a la hora de decir que el Rey Felipe VI llega veinte años de mandato (son doce) ¿qué se puede esperar del resto de sus declaraciones? Una montaña de excusas, de vacías presunciones de lo que se ha hecho cuando está a la vista de todos lo casi todo que no y acusaciones a diestro y siniestro para repartir culpas. Nula autocrítica, ningún error cometido, nada de admisión de culpa. Y, claro, en todo momento, adulación constante a Marruecos, el mejor socio, vecino, aliado, compañero y compadre que uno pudiera desear en la vida.

Si se fijan, el manual de Moncloa ante la mayor parte de las crisis que ha tenido que afrontar el sanchismo es el mismo. Sean causadas por su incompetencia o por hechos sobrevenidos ajenos a la gestión política, una vez desatado el problema se comprueba, al poco rato, de que estamos en manos de inútiles que no es que no sepan gestionar un problema, es que dudo que sepan si quiera entender el acta de la comunidad de vecinos en la que viven. El objetivo único que guía los pasos monclovitas en el reinado sanchista es esa palabra maldita que ha corrompido, no solo ella, la política occidental, que es el relato, el XXX relato. Se trata de construir siempre, por encima de todo, un argumentario que cubra al gobierno, que sea lo que sea le permita sacar pecho a Sánchez y los suyos y se convierta en arma arrojadiza frente a todos los demás, especialmente aquellos a los que, ya en el inicio de esta desgraciada legislatura, y en la pasada, califico como los de enfrente, avalando la idea del muro que separa en dos partes a la sociedad. Realmente la metáfora no es exacta, porque el muro es una forma de proteger a Sánchez de la sociedad, a la que desprecia con asco profundo, pero que conoce bien y sabe cómo manipular para que sirva a sus intereses. Siempre es igual, lo único importante es buscar culpables y construir argumentarios que permitan a los medios dependientes del gobierno, públicos y privados, vender una sucesión de hechos que tiene un aire de coherencia, aunque sea falsa, y que su reiteración machacona y disciplinada a lo largo del día y los días sirva para cubrir la nefasta gestión práctica del problema. En el caso de la crisis ceutí la dificultad sanchista es mucha, dado que ha cometido errores de bulto que son imposibles de ocultar hasta para sus más entregados mariachis, como el hecho de irse de vergonzosas vacaciones con más de cien muertos y una ciudad española sometida a la invasión marroquí. El que día tras día defienda con ardor al país que ha alentado la invasión está produciendo en algunos sanchistas un ejercicio de contorsionismo que va a acabar con sus cuellos y las pocas meninges no sometidas al líder que les quedan, porque saben perfectamente quién ha sido el instigador de los hechos que han sucedido en Ceuta, el mismo que realizó una acción similar, a escala, en 2021 sobre la misma ciudad, el mismo que lanza proclamas soberanistas sobre esa urbe y Melilla cada dos por tres, el mismo que manipula y soborna sin freno a políticos nacionales y europeos para que defiendan sus posiciones en los foros en los que estos peones desempeñan su trabajo. Hacer creer a la opinión pública española que Marruecos es un socio leal y fiable es de una estupidez tan inmensa que no hay nadie con dos dedos de frente, y cartera no comprada, que avale esa versión. En este caso, a la incompetencia absoluta que muestra el gobierno para atajar la crisis se une, por tanto, la sensación de engaño ilimitado por parte de Sánchez, de traición si me apuran, de reírse a la cara de quien le escucha sin disimulo alguno cuando recita el mantra que Rabat desea escuchar, de cerrada complicidad con la nación invasora.

Sea por chantaje, soborno, táctica o por simple necedad, Sánchez lleva un mes fracasando en Ceuta a ojos de todo el que los tenga, y ayer se dedicó, en un medio que sobrevive gracias a las prebendas que el gobierno le otorga, a mentir sin freno y a desglosar una sarta de falsedades que el entrevistador no quiso, en ningún momento, rebatir. Probablemente estaba convenientemente advertido de que no se le ocurriera hacerlo. Da igual, la credibilidad del personaje se hunde a cada paso que da, aunque a él le importe lo más mínimo. Sólo su ego infinito es relevante, lo demás y los demás son meros accesorios.

lunes, agosto 31, 2026

Los humanoides chinos

Durante los días pasados pudimos ver en Beijing los segundos, creo, campeonatos mundiales de humanoides, una competición pensada para que los robots muestren al público sus capacidades mediante el desempeño de disciplinas deportiva, muchas de ellas relacionadas con el atletismo, pero también lucha libre, fútbol, tenis y otros juegos por el estilo. Con un dominio de más del 90% de la industria por parte de China, es lógico que este evento se celebre en su capital, y a él han acudido las pocas empresas del resto del mundo que participan en este curioso, y prometedor, mercado. Y público, local, mucho público.

El resultado de lo que se ha visto se puede calificar tanto de espectacular como inquietante. Asombra ver la destreza que han adquirido muchos de los modelos, capaces de superar claramente las prestaciones humanas en carreras de todo tipo (y no mediante el uso de ruedas, sino con piernas). Ver pelotear a un humano frente a un robot en una pista de algo que se parece al pádel y que el robot reste con aparente ausencia de dificultad una y otra vez puede llegar a ser hipnótico. Recordemos que en esta competición no se permiten robots teledirigidos, sino que sean autónomos, capaces por sí mismos de desarrollar las tareas para las que han sido entrenados. Este generalizado buen comportamiento de los modelos exhibidos empieza a generar inquietud cuando lo comparamos con las imágenes de los primeros juegos de este tipo, celebrados también en Beijing, no se si hace uno o dos años. En aquel momento ver el espectáculo era bastante cómico, ya que los prototipos erraban mucho más que acertaban. Las caídas se sucedían una tras otra y era común que, en una carrera alrededor del óvalo olímpico ninguno de los prototipos llegase, bien porque se rompían antes o porque se desviaban o, simplemente, colapsaban y caían al suelo. La evolución que se ha dado entre los dos eventos es asombrosa. Es cierto que en la edición de este año hemos visto robots rompiéndose, pero han sido una clara minoría, En las pruebas de velocidad está claro que son inalcanzables, aunque lo de la frenada aún está por pulir, pero sus capacidades ya están fuera de toda duda. Por eso las risas de hace un año se han tornado en cierta inquietud, al comprobar que el salto que existe entre las capacidades de nuestra anatomía y control y la suya se difuminan. Un robot que corre más rápido que Usain Bolt es capaz de alcanzar a cualquier humano en la carrera, y eso, en función de las intenciones con las que haya sido programado el robot, es algo que da mucho que pensar. Ver esas escenas en las que decenas, cientos, de humanoides, desfilan con aire marcial hace inevitable pensar en la militarización de esta tecnología y sus posibles usos en un campo de batalla en el que los humanos pueden estar en clara desventaja en no mucho tiempo, dado como evolucionan sus capacidades. No es ese el propósito con el que las empresas chinas pregonan su futuro, sino el de suplirnos en tareas penosas y, sobre todo, en que sean esos robots los que se encarguen del trabajo asistencial de una población cada vez más envejecida, fenómeno que en China se va a dar casi a la velocidad a la que se produce en nuestra avejentada Europa. A medida que la mano de obra local caiga porque la demografía se derrumba, China pretende que esos robots sean sus operarios, y no es una mala idea, incluso es plausible visto lo visto. Recordemos también que allí la inmigración, la que realiza muchas de las tareas que entre nosotros los locales no queremos realizar (especialmente el trabajo hostelero, agrario y asistencial) está muy restringida, y que pueda haber robots que cuiden a los ancianos chinos es una idea nada disparatada, ya que la alternativa es que nadie los cuide.

¿Veremos humanoides de este tipo en nuestras calles y vidas en un futuro cercano? No es descartable, igual que hace pocos años la idea de los coches chinos sonaba exótica y hoy basta dar un paseo por cualquier calle para que su presencia sea inevitable. De todas maneras, queda mucho por evolucionar para estos modelos, ya que poner la lavadora, por ejemplo, es mucho más complicado que correr. Exige una precisión, delicadeza, suavidad y exactitud de movimientos que sólo ahora empieza a estar al alcance de los últimos modelos. Pero ya se sabe que, cuando se empeña, China puede ser imparable. Como dice mi amiga MJBP, ¿acabaremos tiendo todos a “chatarrita” en casa?

viernes, agosto 28, 2026

Misteriosa reunión en Moscú

Esta semana ha tenido lugar un encuentro misterioso en Moscú que ha levantado las suspicacias de medio mundo. Hasta allí viajó el director general de la CIA, John Ratcliffe, el jefe del espionaje civil norteamericano, para reunirse no se sabe muy bien con quién ni para qué. Se supone que se vio con su homólogo, el jefe de la FSB, la agencia de seguridad e inteligencia del Kremlin, pero no se han dado detalles. Si todo lo relacionado con el espionaje suele ser opaco, imagínense lo que traman los jefes del mismo cuando deciden quedar. Sólo el hecho del desplazamiento convierte a lo sucedido en algo muy relevante.

Si uno bucea por ahí, en medio de los mensajes oficiales que quieren quitar pero a ese viaje, la interpretación más extendida, a saber si es cierta, es que el viaje ha sido para mandar una advertencia a los rusos sobre sus planes futuros en Ucrania y Europa. Durante este verano hemos asistido a una constante escalada en la intensidad de los ataques en el frente ucraniano, que se ha extendido por la estepa rusa en forma de ataque con drones contra instalaciones energéticas y de logística. Por su parte, Rusia ha intensificado los disparos de drones y misiles contra los objetivos ucranianos, a sabiendas de que Kiev anda muy escaso de interceptores. Esta escasez de munición, que también adolece EEUU, hecho al que ya nos hemos referido aquí en días anteriores, es conocida por todos y abre una ventana de “tentación” a actores hostiles para actuar y tratar de ver si realmente la capacidad norteamericana de respuesta está en entredicho. A lo largo del verano han ido creciendo los rumores de que Rusia lanzaría en otoño intentonas para testar la voluntad de la OTAN, en forma de ataques localizados contra, por ejemplo, los países bálticos, o Rumania, en general naciones de la alianza que estén en su más corto radio de acción y que le sirvan para ver cómo reacciona una asociación defensiva que está más que en entredicho y desarbolada por parte de su gran miembro, EEUU. Incluso, refiriéndose al teatro de operaciones ucraniano, se está especulando con que Rusia pueda usar armamento nuclear táctico dentro de su reforzada campaña de otoño. Todo esto son especulaciones que se basan en análisis de inteligencia y el olfato de expertos, pero que, por su propia naturaleza, carecen de confirmación. Pues bien, el objetivo de esta visita del jefe del espionaje de EEUU a Moscú sería el de disuadir a Rusia de hacer cosas de estas, de advertirle de que si escala la guerra a un país de la OTAN los EEUU se verían obligados a intervenir. Vamos, una especie de amenaza preventiva para que las cosas no lleguen a suceder. Desde fuentes rusas, que normalmente mienten mucho y no aclaran nada, han tachado de imaginaciones sin fundamento todos esos escenarios de escalada, de amenaza a terceros y demás, calificándolas de propaganda y desinformación, pero es sabido que la relación de la portavocía rusa con la verdad es, para entendernos, sanchista. Si recuerdan, al inicio de 2022 se produjo un momento muy especial, en el que la inteligencia norteamericana daba por hecho que se iba a producir un ataque ruso sobre Ucrania, y se dedicó a pregonar su información por todas partes, en lo que se llamó la “inteligencia del megáfono” para que ese conocimiento publicitado fuera el antídoto ante las ideas militaristas de Putin. La táctica no funcionó, y Rusia emprendió su ofensiva el 22 de febrero de ese año de la manera en la que los EEUU dijeron que lo iba a hacer, dejando claro que su información era buena y que no mentían. Muchos, empezando por los incrédulos ucranianos, tuvieron que admitir con dolo que las advertencias que les llegaban desde hacía semanas, y a las que no prestaron el caso debido por considerarlas fantasiosas, se convirtieron en cruda realidad, que aún sigue en forma de muertes y ataques diarios en ese castigado país.

¿Estamos ante algo similar? ¿Son esos rumores de ampliación de la guerra filtraciones interesadas de la inteligencia norteamericana que buscan frenar a Rusia desvelando sus planes? No es descartable, pero sólo el tiempo y lo que suceda determinarán si eso es así o no. El hecho de que la administración norteamericana esté ahora en manos de los desquiciados trumpistas lo complica todo, la verdad, y lo vuelve, si cabe, más peligroso. No se que pensar, más allá de que el otoño pinta muy peligroso para Kiev, y que esa sensación de que falta munición en los arsenales norteamericanos, unida a su ridícula actuación en Irán, van a alentar a algunos a hacer cosas (sí, también en Ceuta y Melilla). Toca esperar, ver y cruzar los dedos.

jueves, agosto 27, 2026

Nadie es responsable de nada

Una de las peores caras de la política actual es la nula asunción de responsabilidades. Nadie es responsable de lo que pasa, todo es imprevisible, ha sucedido sin que se pudiera evitar en lo más mínimo. El morro es infinito. Pongamos, por ejemplo, que la Comunidad de Madrid se gasta seis millones de euros de dinero público en comprarse un ático en Chamberí, que no hace público, que no explica para qué, que cuando se conoce niega la compra y luego anuncia la venta, y que en todo ese proceso nadie asume que ordenó esa compra, nadie explica para qué se compró, nadie justifica ese derroche de recursos y todo el mundo sigue, tras ello, en su puesto, cobrando del presupuesto.

En este arte de la irresponsabilidad el sanchismo se ha erigido como el maestro absoluto. Si recuerdan, cuando llegó al poder, Sánchez hizo dimitir a dos ministros recién nombrados por menudencias fiscales que actualmente ocuparían poco más de un párrafo en los expedientes judiciales de Ábalos, Koldo, Leire, Cerdán, ZP o cualquiera de los relacionados con las infinitas tramas corruptas desarrolladas en torno al poder monclovita. En el caso del asalto a Ceuta, con más de cien fallecidos de por medio, el fracaso colectivo del gobierno a la hora de preverlo, evitarlo y gestionar sus consecuencias se excusa mediante argumentarios banales propios de parvulario y de negación constante. Hemos llegado a la kafkiana situación en la que dos ministros del gobierno, interior y defensa, lo mollar, se contradicen públicamente sobre el relato de lo que sucedió antes de la invasión, y a día de hoy ahí siguen cada uno en su puesto. Moncloa, léase Sánchez, ha ordenado a los suyos y a los medios que de él dependen que defiendan al mil veces mentiroso Marlaska y acusen a Robles de todo lo imaginable, en otro ejercicio de escapismo alucinante, pero a esta hora del jueves ambos ministros siguen en sus puestos, cobrando, después de haber hecho el ridículo monumental ante todo el país y con mentiras obvias en un caso, en el otro o, quizás, en ambos. Ninguno de ellos se ha planteado dimitir, en medio de una de las crisis más serias que hemos vivido en los últimos tiempos. Y claro, luego está la figura del propio Sánchez, el vacacional, el ausente. Acudió a Ceuta al día siguiente del asalto, estuvo un par de horas allí y luego desapareció por completo. Reapareció ante los medios esta semana pero tenía pensado volver a largarse de vacaciones hoy hasta el domingo, esta vez a Andorra, quizás para ensayar como youtuber profesional, pero parece que ha decidido cancelar el viaje una vez que se ha hecho público el lujoso destino al que iba. Ofreció comparecer ante las cortes, y fijó el día 9 de septiembre, sin prisa alguna, y han sido sus socios parlamentarios, a los que ha usado con desprecio evidente durante todos estos años, los que le han forzado a adelantar la comparecencia al próximo jueves 3, hoy en una semana. ¿Qué ha dicho Sánchez de la crisis de Ceuta durante ya más de un mes? Nada, nada, nada. Ni ha dicho ni ha hecho ni ha aparecido ni nada. ¿Cuáles son los ceses que se han decretado tras el desastre producido? Ninguno, todo el mundo sigue en su remunerado y protegido puesto. ¿Qué asunción de responsabilidades se ha hecho ante todo lo que ha pasado? Ninguna. La delegación del gobierno de Ceuta, silente desde el día del asalto, inútil absoluta ante lo que ha pasado, sólo ha emitido un comunicado en este tiempo, este pasado martes por la noche, para recalcar que Robles miente, que no sabían nada, que no hicieron anda porque no estaban informados y unos cuantos párrafos más llenos de excusas de nulo valor y menor vergüenza. Lo cierto es que, viendo cómo se comporta el gran jefe es casi lógico que todos sus subordinados pelotas, que siguen siendo lo primero gracias a ser lo segundo, adopten el mismo tono exculpatorio y traten de escabullirse. Un buen conjunto de necios tratando de salvaguardar sus privilegios es lo que tenemos delante de nuestras narices, es lo que nos desgobierna.

En el fondo, esta forma de hacer política es trumpismo puro, el ascenso al poder de los sujetos más infames y menos cualificados posibles para ejercer el cargo, que se rodean de una corte de pelotilleros, propagandistas a sueldo y mariachis para hacer ruido y tapar su incompetencia, y a cada desastre que se produce por su incapacidad para gestionar se dedican a fabricar excusas tan baratas que no serían de recibo ni en los parvularios. Sánchez es un gran émulo de Trump, no en sus formas degradantes (para eso tiene a Óscar Puente) pero sí en su forma de no gobernar. Qué desgracia nos ha caído con esta generación de necios y su llegada al poder.

miércoles, agosto 26, 2026

Marruecos ya nos ha declarado la guerra, por ahora híbrida

No es lo más importante saber quién nos mintió ayer sobre lo que pasó en Ceuta poco antes del asalto, si Margarita Robles confirmando que inteligencia sí advirtió de lo que podía venir o Marlaska negándolo con rotundidad. Dado el historial de mentiroso compulsivo que ha acreditado el Ministro de Interior, y que Moncloa lo respalda sin fisuras, para excusarse así de su fracaso, es probable que Robles diga la verdad, lo que le exige dimitir si le queda algo de honra y abandonar el podrido barco que se dice llamar gobierno.

Lo más grave de todo no es la necedad con la que actuamos, sino la determinación del enemigo. El 30 de julio Marruecos lanzó un ataque híbrido contra España de enormes proporciones, dejando clara su estrategia activa de conquista de Ceuta y Melilla, quitándose todo tipo de careta, y siendo consciente de que daba un paso que no tiene vuelta atrás. Los discursos retóricos ultranacionalistas que, cada cierto tiempo, se emiten desde Rabat, se convirtieron en hechos consumados, utilizando para ello a una masa de personas manipuladas cuyo destino y sufrimiento no era motivo de preocupación alguna para la dirigencia alauí, eran mera carne de cañón, en este caso sin artillería de por medio, pero sí tropa de asalto que se lanzaba contra un objetivo con riesgos evidentes, como muestra un balance que supera el centenar de fallecidos. Desde que se produjo ese ataque no han cesado las declaraciones altivas por parte de ministros y otros dirigentes, civiles y religiosos, insistiendo en la situación “anómala” de Ceuta y Melilla y dejando claro que las aspiraciones territoriales de Marruecos sobre ellas no son un capricho o algo circunstancial, sino una mera extensión del natural entender de Marruecos como nación soberana. En Rabat ya se ha decidido que el futuro de, por ahora, esas dos ciudades, es de su competencia, y el paso dado el 30 de julio es el primer ensayo de toma de las mismas, un ensayo híbrido, en el que no se usan fuerzas militares de asalto ni se pegan tiros, pero que busca desestabilizar el objetivo y deshacer las estructuras de control de quien lo detenta en ese momento. Desde hace un mes Ceuta está en un estado excepcional, en una situación de desgobierno, con las autoridades municipales desbordadas y las del estado ausentes, en el mejor de los casos. El resultado del ataque de julio es satisfactorio para los planes marroquíes. Ha demostrado la vulnerabilidad real de la ciudad, su incapacidad para hacer frente a oleadas masivas, la ausencia total de previsión por parte de la autoridad competente de la nación opuesta, España, la escasez de efectivos de seguridad y defensa, la debilidad absoluta en las líneas de suministro y de refuerzo de esos efectivos, etc. En el plan de invasión marroquí Ceuta ha mostrado ser altamente vulnerable, y eso es algo que ha quedado en evidencia para todo aquel que tenga ojos en la cara. En la situación actual, con una población local que se siente, lógicamente, asediada, con la presencia de miles de personas ajenas que Marruecos ha lanzado para que se conviertan en un problema permanente para la ciudad, y con un gobierno que se muestra inútil en sus actos de defensa, incapaz en su respuesta diplomática e incompetente en su gestión diaria de la crisis, los planes marroquíes pueden seguir adelante. El proceso de pudrimiento de Ceuta puede convertirse en inexorable, manteniendo Marruecos una presión constante y siendo nuestro gobierno uno de los mayores causantes de esa degeneración. En paralelo a un esfuerzo diplomático de lobby constante en cancillerías de otras naciones, especialmente en EEUU y la UE, Marruecos va a ir “convenciendo” a terceros de su legitimidad histórica sobre esas ciudades, y cuando crea que la situación sea la conveniente, no muy tarde, lanzará otro golpe, quizás el definitivo.

Piensen, al estilo de lo que sucedió en Crimea, en una avalancha como la vivida en julio en la que se cuela algún centenar de miembros del ejército alauí, camuflados como inmigrantes y, una vez dentro, se organizan para tomar al asalto el ayuntamiento y otros puntos neurálgicos, abren todos los pasos de comunicación de la ciudad y permiten la entrada de miles y miles de individuos que se hacen con lo que sea. La toma de la urbe se podría producir en pocas horas, y es probable que la resistencia militar que pudieran ofrecer los destacamentos militares españoles de la ciudad no sirviera de mucho, ni se mantendría durante demasiado tiempo. Puede ser así o no, con más o menos tiros, pero Marruecos va a proceder a una invasión de ambas ciudades en el corto o, a lo sumo, medio plazo. Vayan haciéndose a la idea.

martes, agosto 25, 2026

Las vacaciones del líder son sagradas

Desde el inicio de la crisis de Ceuta Juan Jesús Vivas, alcalde de la ciudad, reclamó la declaración de emergencia y el establecimiento de un mando único nacional para hacer frente a una situación que desbordaba las capacidades de la ciudad desde todo punto de vista. Recordemos que, aunque legalmente sean CCAA, Ceuta y Melilla son ciudades pequeñas que tienen competencias municipales, siendo el estado el responsable de áreas como Sanidad y Educación, plenamente gestionadas por el resto de las CCAA, o la seguridad, donde las ciudades tienen a la policía municipal para cuestiones de tráfico y poco más.

Casi cuatro semanas después de la invasión, y con la ciudad sumida en el caos, el gobierno decidió ayer que se va a proceder a nombrar a ese mando único para la gestión y coordinación de lo que se haga en Ceuta. Durante todo este tiempo hemos visto a un carrusel de ministros acudiendo a la ciudad para hacerse fotos con las autoridades locales y reiterar el discurso, bien aprendido por todos ellos, de que la normalidad era ya casi plena en Ceuta y que la crisis apenas había durado un par de días. Era asombroso el cuajo con el que, uno tras otro, mentían a todos a los que se dirigían, porque tras esas palabras huecas la realidad del desastre se percibía en todas partes, con una ciudadanía desesperada al ver como su lugar de residencia se había convertido en una especie de ciudad de refugiados sin control seguridad, higiene, justicia ni nada. El abandono era total, negado sin cesar por los ministros y los que se hacen pasar por periodistas que trabajan a su servicio desde los medios controlados, el abandono era omnipresente. De mientras esto pasaba y la incredulidad del país crecía, Sánchez seguía de vacaciones en Canarias, en la residencia oficial de La Mareta, en Lanzarote, ajeno absolutamente a todo. Apenas se la ha visto en dos reuniones teatro, organizadas por videoconferencia, en las que simulaba estar en un despacho mirando a un gran monitor en el que varios ministros le reportaban cómo estaban las cosas en Ceuta. Hasta tal punto ha llegado la representación de la nada que las fotos que se enviaron a la prensa de la primera reunión telemática estaban manipuladas, de tal manera que no se veían las piernas de Sánchez debajo de la mesa en la que se encontraba. Milagro de la modernidad. Ese par de encuentros, ya les reitero que presumiblemente escenificados, ha sido lo único que se ha visto durante 23 días de Sánchez, que acudió a Ceuta al día siguiente de la invasión, pero huyó lo más rápido que pudo dejando clavado el mensaje oficial de que la normalidad estaba ya en camino. Día tras día la realidad del desastre ceutí se ha ido solapando con la irresponsabilidad de un presidente ausente que, en plena sintonía con su aliado Mohamed VI, el instigador de la invasión, se ha mantenido ajeno al ruido y las miserias de los ciudadanos del país que le paga el sueldo y la residencia de verano, ejerciendo como una especie de dictador de pacotilla. Las vacaciones del líder son sagradas, deben pensar todos sus súbditos y los pelotas que medran en el entorno sanchista, y no se han oído voces ahí que denuncien la vergonzosa actitud que se ha visto en este agosto por parte del déspota. Sólo ayer, tras la decisión de nombrar ese mando único y la convocatoria para hoy mismo del Consejo de Seguridad Nacional algunos de los medios sometidos a Moncloa añadía la coletilla de “tras 26 días desde el inicio de la crisis de Ceuta” para enmarcar esas dos decisiones, queriendo señalar la ominosa tardanza en ser tomadas, pero de una manera que no suponga ser represaliados por el aparato monclovita, que es el que les garantiza el sueldo y puesto. El descanso del líder debe ser sagrado, según parece. Nada debe alterarlo.

Tarde, mal, con un innegable tono de complicidad con la nación invasora… toda la gestión del desgobierno que padecemos en el asunto de Ceuta revela hasta qué punto estamos en manos de una panda de incompetentes que no saben gestionar nada, y que viven obsesionados por las redes sociales, la fabricación del relato y la creación de polémicas para tapar su necedad. Todo eso, que es basura, no política, se convierte en tragedia cuando se está ante problemas de la gravedad del ceutí, con más de cien muertos, miles de manipulados inmigrantes abandonados, decenas de miles de ciudadanos ceutíes sometidos a chantaje y todo un país humillado. Pero nada, las vacaciones del líder son sagradas, no ose a discutirlo.

lunes, agosto 24, 2026

Ceuta, abandona

Transcurridas ya más de tres semanas desde el intenso de invasión híbrida que organizó Marruecos el 30 de julio sobre la ciudad de Ceuta, sólo me quedan dos cosas claras. Una, que el atacante tiene muy claro que aspira a hacerse con esa ciudad (y con Melilla) tanto por vías legales como por los hechos, sin importarle el coste en vidas que ello suponga, y que el atacado, nosotros, carecemos de capacidad de respuesta, mostramos una negligencia absoluta en la gestión de lo sucedido y seguimos sin ser capaces de defender, de ninguna manera, la soberanía de la ciudad y la dignidad de sus habitantes.

Sique sin estar claro cuánta gente entró en Ceuta a finales de julio. La mayoría de las fuentes comienzan la horquilla en el entorno de los 50.000 y no pocas lo elevan a un total de 80.000 que es muy similar al número de habitantes de la ciudad. Dado que Ceuta, por definición, posee fronteras rígidas, no hay un campo ahí al fondo donde se puede expandir la ciudad, eso supone duplicar la población en un día, algo insostenible por completo para cualquier localidad. Transcurridos los primeros días del asalto muchos miles de los que se vieron forzados a realizarlo retornaron a Marruecos, pero no todos, desde luego prácticamente ningún menor. Nuevamente seguimos sin cifras fijas, la eterna desesperación de un país que, ya en el covid, demostró no saber contar ni muertos, ni camas ni UCIs. Se habla de, al menos, dos mil menores y unos cinco mil no menores, pero con margen de incertidumbre, pudiendo ser cerca de diez mil los que permanecen en la ciudad tras el asalto. En una urbe de las dimensiones de Ceuta gestionar esto es un problemón. Y, ante esto, el ayuntamiento se ha visto abandonado por parte de un gobierno nacional que mantiene numerosas competencias claves para afrontar una situación como esta (sanidad, educación o seguridad por mencionar unas pocas) y que no ha hecho esfuerzos algunos para contener un problema que ha ido degenerando día a día. Los miles de personas, sin techo ni lugar en donde estar, se han ido autoorganizando, creando campamentos improvisados en la playa del trampolín y en otros lugares de la ciudad, construyendo cabañas y chabolas con lo que han ido cogiendo por ahí, y subsistiendo gracias a la caridad de algunos vecinos y de poco más. Las condiciones de salubridad de estos asentamientos son nulas, indignas, propias de reportajes de esa África que produce congoja nada más verla. Los episodios de violencia entre los inmigrantes y entre algunos de ellos y los residentes en la ciudad se han mantenido constantes a lo largo de todo el tiempo, con un evidente desborde de las fuerzas de seguridad, que no son capaces de garantizar que los hechos no vayan a más. Hay numerosas denuncias de acoso, ataques sexuales, robos y demás delitos que han saturado por completo las fuerzas judiciales de la ciudad, completamente dependientes del Ministerio, y la solicitud de refuerzos para que hagan frente a este disparo de casos, mientras que deben afrontar también toda la gestión de los permisos de residencia de los que solicitan asilo, no ha recibido por ahora respuesta por parte de los responsables del Ministerio. Lo mismo se puede decir de las incontables peticiones de refuerzo que realizan día a día los responsables sanitarios de la ciudad, dependientes por completo del Ministerio de Sanidad, que hacen frente a una avalancha de atenciones fruto de los incidentes mencionados y de la insalubridad absoluta en la que se encuentran esos miles de personas. Las enfermedades de todo tipo, muchas de ellas erradicadas en la península por vacunación, empiezan a surgir en la ciudad porque es casi seguro que ninguna de esas personas ha sido sometida a un proceso de vacunación, ni en Marruecos ni en sus naciones de origen. Durante todas estas semanas la displicencia con la que la ministra de sanidad ha actuado en esta crisis es una muestra perfecta de lo que ha hecho el gobierno central en todo momento. Figuración y nula gestión.

Con razón, los ciudadanos de Ceuta se sienten abandonados a su suerte. Su ayuntamiento llega hasta donde llega, pero no más allá. Las peticiones de mando único suplicadas por su alcalde Vivas han sido desoídas constantemente por parte de un gobierno ausente, que hace pocos días ha decidido que sea un ministro, el de política territorial, el que coordine el trabajo de todos los demás, en una muestra de reconocimiento implícito de la descoordinación que reina en Moncloa y aledaños. Miles de inmigrantes son las víctimas directas causadas por Marruecos en su asalto a Ceuta, y los residentes de esa ciudad son los rehenes de la presión de Rabat y la necedad de Madrid. Así están las cosas.

viernes, agosto 21, 2026

El gran tormentón

Pero, antes de empezar a comentar la actualidad desatada, quiero dedicarle el día de hoy a la tormenta, la de verdad, la meteorológica, que cayó en Elorrio el pasado sábado 8 de agosto por la tarde, un tormentón espectacular, de unas dimensiones y virulencia apenas vistas por aquellas latitudes, que ha dejado destrozos de todo tipo y que, casi, ha sido el único episodio de lluvia que se ha vivido allí en estas dos semanas, en medio de la sequía y calores de un verano de récord, que ha batido todos los registros de máximas medias y de noches tropicales. A tono con esas marcas, la tormenta fue histórica.

La previsión señalaba que podía llegar, así que a primera hora de la tarde empecé a estar atento, a ver si se cumplía el vaticinio. Sabido es que las tormentas son muy caprichosas, tanto al darse como al desplazarse, y pueden no llegar a surgir, o crecer y caer a lo loco en un sitio y, a pocos kilómetros, sentir su presencia de fondo pero apenas unas gotas mal caídas. Pasadas las 16 horas ya se había formado un cúmulo de tormenta en las proximidades de Elorrio, pero se quedó detrás de Udala, el monte que hace la divisoria entre el municipio y el vecino y guipuzcoano Mondragón. Por ahí se movió y luego ascendió hasta la costa de Deba Zumaia, por lo que no tocó a nuestro valle. Oportunidad perdida. Pasadas las 17 horas otro núcleo empezó a formarse en la zona de Villareal, donde se encuentra el pantano de Landa, ya en Álava, y ese empezó a coger una trayectoria de desplazamiento hacia el noroeste que sí le ponía en camino a Elorrio, si no se desviaba por cualquier cosa. En espera de que nos tocase la lotería, cogí el coche y subí hacia la zona de Mendraka, donde se ve todo el valle y la visión, centrada en el sur, cubre 180 grados sin obstáculos. Desde ese punto contemplé el famoso eclipse cuatro días después. Llegué al sitio que más me gusta para observar y, en efecto, ahí estaba la tormenta, al fondo, mirando hacia el sureste. Un núcleo negro inmenso, que empezaba a estar demasiado cerca como para poder contemplar la forma completa de su cota superior. Se empezaban a ver cortinas de precipitación a lo lejos que podían llegar hasta Elorrio, pero aún no lo hacían. Se escuchaba el tremor de los truenos, no muy cercanos, pero sí perfectamente distinguibles. Con el paso de los minutos, ya cerca de las 18 horas, la trayectoria de la tormenta era ya clara, y muy evidente que nos alcanzaba. Esa cortina de precipitación se había convertido en un proceso de desplome constante de una nube negrísima, asemejándose a un hongo nuclear pero invertido, que cae en vez de ser elevado por su columna. Los rayos iban a más y estaba claro que iba a caer una buena. Junto con todo lo demás se escuchaba un ruido sordo, que no lograba identificar, creciente, como de golpes. En pocos minutos la tromba alcanzó los montes de Udala y todo el entorno de Betsaide, que encierra el valle de Elorrio por su tramo este y sur, y a medida que avanzaba el horizonte quedaba cubierto por una cortina de precipitación y ese ruido que crecía sin cesar. En pocos minutos empezó a llover en Elorrio pueblo, que podía contemplar en su totalidad desde lo alto, y en un par más en la zona en la que me encontraba. Me metí a todo correr en el coche con la idea de esperar allí a ver qué pasaba. La lluvia inicialmente era torrencial, nada de ir poco a poco, pero en poco tiempo se empezó a mezclar con granizos, inicialmente pequeños, pero a los pocos minutos eran bolas de unos dos centímetros de diámetro o más las que caían de manera desatada. El ruido de su impacto contra el coche era brutal y empecé a temer por la integridad de las lunas. Decidí emprender el camino de descenso para buscar un refugio donde meter el coche y que no fuera deshecho. Bajé algo más de un kilómetro hasta encontrar una tejavana que se usa como aparcamiento, con plazas libres en ese agosto de vacaciones. En el descenso granizos, ramas y hojas caían sin piedad cubriéndolo todo. Pasé algo de miedo, pero logré llegar a cubierto.

Aproximadamente diez minutos duró la granizada, que estuvo al borde de ser capaz de abollar coches y romper lunas, pero que logro perfectamente arrasar todas las huertas del pueblo e infinidad de árboles y ramas, dejando la localidad y alrededores tapizada de hojas y restos que, días después, gracias a la desidia municipal, ahí seguían. El centro urbano se inundó por completo por la riada que caía desde lo alto. El ruido de fondo que no lograba interpretar era ese montón de granizos salvajes chocando unos contra otros en la nube y desparramándose al caer. No hay recuerdos en la localidad de una granizada de semejantes dimensiones.

jueves, agosto 20, 2026

Duro agosto

Hace no tanto agosto era una pesadilla para los informativos, apenas había noticias, y se buscaba magnificar las pocas que surgían para darle algo de empaque a unos telediarios o boletines que contaban con audiencias ridículas en comparación al resto del año. De hecho, no eran pocos los chistes sobre qué pasaría en Gibraltar en ese mes, porque esa era una de las recurrencias que se buscaban para encontrar chicha mediática a las noticias. Serpientes de verano se les llamaba a estas noticias, que no eran tales. Creo que, como pasó con las canciones del verano, han ido a parar al desván para ser un mero recuerdo del pasado.

Este mes está siendo duro. Entre el desastre de Ceuta, provocado por Marruecos y la desidia nacional, el calor que no da tregua, los incendios devastadores que se suceden un otras otro por toda la geografía, los terremotos, el disparo de la rentabilidad de los bonos soberanos y las bobadas que no deja de soltar Trump en torno a su fracaso en Irán lo cierto es que los profesionales de los medios no han tenido tiempo para aburrirse ni un minuto. Ceuta, y su desgracia, han sido el eje en torno al que ha orbitado toda la información en lo que llevamos de mes, tras el asalto propiciado por Marruecos y la degeneración de la situación en la ciudad gracias a la inoperancia de un gobierno que, como su presidente, sigue de vacaciones sin que nada ni nadie le importune. Este es el tema río que guiará lo que queda de mes, dado que la semana que viene se van a producir en el Congreso las comparecencias de varios ministros para dar explicaciones (sí, sí, ríanse) sobre lo sucedido y lo que han hecho al respecto. Con el permiso de Ceuta se han colado dos terremotos, uno sucedido a principios de mes en Colombia y otro, bueno, una serie, que está golpeando Granada ciudad y toda su comarca, con dos movimientos muy superficiales de intensidad cercana a cinco que han causado no pocos daños materiales en cornisas y multitud de elementos salientes y que han metido, como es lógico, el susto en el cuerpo a todos los que ahí residen, que ven como el proceso que se vivió en 2021, si no me equivoco, se vuelve a repetir, pero esta vez con una intensidad superior. El último gran movimiento ha dejado unos heridos, pero por ahora, afortunadamente, no hay que lamentar víctimas mortales ni graves daños materiales. El patrimonio artístico de la ciudad, enorme, se ha movido con ganas, pero parece haber aguantado bastante bien la sacudida. En esto de los terremotos vivimos a ciegas, porque sabemos que donde se han dado se darán, pero no hay manera de predecirlos ni de conocer cuándo se va a producir la recesión en el proceso que los causa, por lo que la intranquilidad en la zona está justificada. Es de esperar que, tras las sacudidas serias que se han vivido, las réplicas vayan a menos en intensidad y frecuencia, pero nada garantiza que eso vaya a ser así exactamente. En esa comarca vive mucha gente, y más aún en temporada de verano, como es el tiempo en el que estamos, por lo que hay que mantener la prudencia y confiar en que la cosa vaya a menos, pero dígale usted eso a un residente de un edificio que luce grietas tras lo sucedido, y verá con qué vehemencia le contesta. Si lo de Ceuta es un desastre por causa humana, evitable, provocado, lo de Granada es un infortunio ante lo único que queda es la suerte y la confianza en que las edificaciones se hayan hecho teniendo en cuenta los riesgos sísmicos de la zona y aguanten. Son dos crisis muy diferentes, pero ambas tienen de los nervios a los que residen en las zonas afectadas, y con toda la razón del mundo. Lo que más rabia me da es que, la que está en manos humanas de ser solucionada, se pudre, como lo hace el interior de la falla granadina, y eso sí tiene culpables, por acción y omisión.

Niebla, Peñas de Rilos, Pinofranqueado…. Uno va conociendo parajes del país en función de cómo se queman en los incendios forestales que los asolan, y no deja de ser, probablemente, una de las peores maneras de saber que existen. Un incendio destructor se sucede tras otro, con muy pocos detenidos como causantes, (sí hay uno en el de Huesca) un enorme esfuerzo para poder apagarlos, que ya se ha cobrado la vida de un miembro de la UME miles de desalojados que han pasado días interminables lejos de sus casas, y patrimonio natural que se destruye para no volver en décadas. En este sentido, el balance de agosto es tan duro como el de julio.

martes, agosto 04, 2026

Guerras híbridas contra Europa

Hoy se produce una esperpéntica reunión, por videoconferencia, de los ministros de interior de la UE con motivo del asalto marroquí a Ceuta recién sufrido. En este encuentro van a saltar chispas, tanto por la actitud de algunos países ante la inmigración como por el comportamiento inexplicable de nuestro ministro de exteriores, que en medio de semejante coyuntura no se le ha ocurrido otra cosa que crear una crisis diplomática con Italia, a cuyo embajador llamó a consultas mientras seguía manteniendo una servil e indigna actitud de peloteo con las autoridades marroquíes responsables del desastre que ha tenido lugar estos días.

Si esto no es la decadencia, que me lo expliquen. La UE se encuentra rodeada de enemigos que la ansían, por su riqueza económica, y la saben débil, por su envejecimiento y completo estado de alucinación colectiva al respecto de sus presuntas capacidades, siempre en entredicho. Las naciones europeas siguen, seguimos, viviendo en el paraíso de un mundo de normas que se hacen respetar, cuando fuera de nuestras fronteras la selva crece y se espesa de una manera aparentemente irreversible. Se habla sin cesar de incrementar el gasto común en defensa, y surgen proyectos sin fin al respecto, ideas que se quedan en meras presentaciones y que, en pocos casos, se plasmarán en realidades, pero, aunque lo haga, ¿de qué sirven si no generan capacidad disuasoria? ¿Qué poder disuasorio tiene España frente a Marruecos? Quiero creer que no nulo, pero tengo serias dudas. ¿Y la UE en su conjunto? ¿Qué capacidad de amedrentamiento posee frente al vecino del sur? Ahí si la respuesta no es cero se le aproxima bastante. Tratados comerciales de enorme valor, firmados entre la UE y Marruecos, podrían ser esgrimidos en una negociación oculta para dejar claro al régimen de Rabat ciertas cosas, entre ellas la integridad territorial de la UE, pero una observa con pasmo, para ocultar la rabia, cómo la presidenta de la Comisión felicita a España y Marruecos por la gestión de la crisis. En serio, ¿estamos bobos? Un centenar de muertos, un desastre en todos los sentidos, una agresión alentada desde un tercero contra un miembro de la UE, un ejercicio de matonismo mediante el uso indiscriminado de la población civil, ¿y la Comisión “felicita”? Imagino que, al leer semejantes declaraciones, en Rusia o China las carcajadas se habrán escuchado en todos los pasillos en los que se encuentre alguien que tenga algo de poder. El mundo contempla como la UE es sometida a ataques híbridos en su flanco sur y en el este y reacciona felicitándose como un pasmarote que sonríe cada vez que le pegan una patada. Acciones de guerra con características ambiguas, en sombra, que son difíciles de atribuir directamente, que juegan con la manipulación en las redes, que hinchan noticias que tienen algo de verosimilitud hasta crear relatos falsos que engañan a muchos, que no tienen pudor en usar la vida de otros para lograr sus fines. Actos de subversión que intentan desestabilizar las instituciones de naciones europeas y, de paso, el conjunto de la UE, en un proceso lento pero sostenido, que va erosionando capacidades y firmezas hasta que el agredido se ve en la tesitura de tener que negociar, hablar, mantener un diálogo fluido y sincero, y demás eufemismos que esconden el acojone que crece sin cesar en las cancillerías europeas. Rusia y otras naciones hostiles toman nota cada día de cómo actos menores, o muy graves como los de Ceuta, no son respondidos con la firmeza debida, y se sienten cada vez más valientes. Comprueban esos dictadores día a día el infinito miedo que los europeos tienen a la pérdida de sus vidas, de su nivel de ingresos, de la calidad con la que residen en el jardín que han creado, y ellos, que desprecian a las poblaciones de los países que dominan, no dudan en dar pasitos firmes, que les costarán vidas propias, pero que en sus cálculos cínicos carecen de valor. Sólo les importa ir avanzando en su proyecto de cerco y sometimiento al rico jardín europeo.

Si no despertamos ante lo que tenemos delante, no seremos capaces no ya de reaccionar, sino de sobrevivir. La norma, la ley, la razón, son necesarias, y no deben abandonarse, pero la defensa propia empieza a ser una necesidad acuciante por parte de una UE asediada, tomada por pazguata por regímenes mucho más duraderos y estables de lo que nos podamos imaginar. Debemos plantarnos ante Marruecos, ante Rusia y ante cualquiera que nos amenace, y si eso exige gastar dinero, emplear vidas y recursos, tenemos que escoger. O sacrificios para resistir o dejación y derrota. Está en nuestras manos si hacemos algo para defendernos o no.

Subo a Elorrio un par de semanas de vacaciones, a ver qué tal. Si no pasa nada extraño, y visto lo visto sucederá de todo, nos leemos el jueves 20 de agosto. Pásenlo muy bien y descansen si es posible.

lunes, agosto 03, 2026

Desidia o algo peor

Transcurridos ya unos pocos días desde el asalto cometido contra Ceuta, empieza a poder hacerse un cierto balance de lo sucedido, y es doloroso. Más o menos tres cuartas partes de los habitantes de la ciudad fue la cantidad de personas que entraron en la misma, con una salida posterior cercana a ese volumen, aunque hay aún permanecen cientos de personas en la ciudad, especialmente en los alrededores del CETi, que si ya antes estaba desbordado ahora mismo no es sino un contenedor rodeado por fuera y apelotonado por dentro. Se estima en más de cien los fallecidos en el asalto, la mayor parte de ellos en el lado español, y con dudas de cuántos en el lado marroquí. Todavía hay cadáveres por recuperar del fon del mar.

Cuanto más insiste el gobierno en achacar lo sucedido a las mafias y a la desinformación en las redes más queda claro que hemos estado ante un intento de agresión híbrida alentado, orquestado y consentido por las autoridades marroquíes, en un ejercicio premeditado de desestabilización por parte del país vecino de la soberanía nacional y la integridad de la ciudad de Ceuta. Nada curioso, ayer por la noche el gobierno de Marruecos rompió su silencio oficial, tras cuatro días de desastre, agarrándose sin tapujos a esta misma versión y reiterando, casi una por una, la mayor parte de las palabras que Sánchez pronunció en su comparecencia exprés del viernes, justo antes de evadirse rumbo a las inmerecidas vacaciones. Una recopilación de frases hechas, argumentarios equivalentes, en los que las mafias y la sentencia de las devoluciones en caliente del Tribunal supremo aparecen como causas justificativas de lo sucedido, y la reiterada voluntad de cooperación en la gestión migratoria que sonaría sarcástica si no fuera por lo cruelmente falsa que resulta. Marruecos, lo sabe todo el mundo, es el único responsable de esta tragedia, es, de hecho, el causante de la misma, y se produce porque es la manera que tiene de demostrar que sus ambiciones de posesión sobre Ceuta y Melilla permanecen ahí, y que la toma de ambas ciudades es una cosa que está al alcance de su mano si se lo propone. En esta simulación de marcha verde que hemos visto ha quedado muy clara la capacidad de movilización que posee el régimen alauí y la absoluta incapacidad que tiene el actual gobierno para garantizar la estabilidad de la frontera. Instalaciones defectuosas, un espigón nunca ampliado, escasez absoluta de cuerpos policiales, ausencia de dispositivos militares de control, imposibilidad de rechazar flujos masivos de entrada…. Ha sido tanta la capacidad de las masas marroquíes como nula la de España de hacerles frente. Pensemos en otro ejercicio similar a este pero que cuente con la presencia de soldados marroquíes camuflados entre las masas, de personal de asalto y combate entrenado, de “hombrecillos verdes” como los que empleó Rusia en la toma de Crimea en 20144. Amparados en el caso de la entrada bastaría un contingente de unos pocos cientos para tomar posiciones en el ayuntamiento y otros puntos estratégicos de la ciudad, haciéndose fuertes allí y plantando una base de poder que empiece a controlar la urbe. Desde ese punto, y en plena cooperación con las milicias marroquíes de su lado fronterizo, la valla se abriría por completo y el flujo ilimitado de personas haría el resto. La toma de la urbe podría hacerse en pocas horas y con, como se ha visto, la seguridad española completamente superada. Este ejercicio mental no es sino una mera ampliación de lo que hemos visto desde el viernes, con lo más difícil, que es la congregación y actuación de una inmensa masa humana, ejecutado de una manera precisa y contundente. Sí, con muchos muertos marroquíes, pero recuerden, al contrario que aquí, en Marruecos la vida de sus ciudadanos vale bien poco, empezando porque no son tratados como ciudadanos, sino como súbditos de un régimen opresor que mantiene controlado el poder y todos sus resortes. El comunicado marroquí de esta noche es un corte de mangas a la legalidad internacional, a la verdad, a lo que hemos visto todos y, desde luego, a España, país al que no tiene respeto alguno y que considera sometido a su voluntad.

¿Por qué esto es así? ¿Por qué nuestro gobierno ofrece un comportamiento absolutamente sometido a los deseos del régimen de Rabat? Hay varias explicaciones, y todas ellas tienen un lado siniestro. Además de nuestra acreditada desidia, está el miedo que produce ese régimen, que hace que todos los gobiernos de Madrid se cuiden mucho de “ofenderle” prohibiendo, por ejemplo, la visita del Rey a esas ciudades. Y claro, está el chantaje, que tantos mencionan, al que puede estar sometido un Sánchez que ni previó lo sucedido ni actuó cuando pasó ni se hace responsable de nada. Rabat ve como Madrid no actúa y sigue avanzando en su línea de conquista. Y si no se le frena, lo logrará.

viernes, julio 31, 2026

Marruecos vuelve a organizar un asalto a Ceuta

A lo largo del día de ayer, sin que se le hiciera caso alguno, se desató una avalancha de ciudadanos magrebíes que franqueó las verjas de acceso a la ciudad de Ceuta y que, de manera imprudente, se echó al mar para tratar de rodear el espigón que separa la ciudad del territorio marroquí. Lo que en principio era un movimiento de cientos de personas se convirtió, en pocas horas, en la llegada de miles, algunos medios hablan de cifras de entre diez mil y veinte mil personas, en medio de la incapacidad de las fuerzas españolas de controlar lo que sucedía y la pasividad absoluta de las marroquíes, dejando hacer a los que corrían por su territorio camino Ceuta.

La situación se parece a la que se vivió en 2021, pero tiene pinta de que esta vez la entrada de personas ha superado, por mucho, la que se registró en aquel año. Para una ciudad como Ceuta, con unos 83.000 habitantes y un entorno geográfico acotado, un acceso de miles de personas en sus calles es algo similar a una invasión, porque no hay manera de ofrecer un alojamiento o servicio alguno a los miles y miles que se encuentran por allí, que ya han pasado al raso una noche y no creo que hayan comido nada desde hace ya bastantes horas. La situación de la ciudad es insostenible desde cualquier punto de vista y la improvisación con la que ha actuado el gobierno, mirando para otro lado hasta que no ha podido evitar hacerlo es total. ¿Cuál es la causa de lo que está pasando? Se alega como motivo principal una sentencia del Tribunal Supremo de hace pocas semanas que rechaza las devoluciones exprés a Marruecos si la entrada a la ciudad se ha hecho a nado, al considerar el tribunal que eso supone que no se ha franqueado ilegalmente muro o barrera de contención. Es una posibilidad real, que ha podido generar un efecto llamada, pero no nos engañemos. El episodio de 2021 fue una respuesta organizada por el gobierno marroquí para castigar al español por la acogida que este dispensó al líder de los saharauis con motivo de un tratamiento sanitario en medio de la crisis del Covid. Todo el mundo sabe cómo se las gasta el régimen marroquí y es consciente de que nada pasa en el país vecino sin que el gobierno lo sepa. Ayer era el 27 aniversario de la llegada de Mohamed VI al poder, era fiesta en Marruecos, y algunos dicen que esa era la causa de que hubiera menos efectivos en el control de la frontera en el lado marroquí. También se dice que la reciente visita de Pedro Sánchez a Argeloia, enemigo acérrimo de Marruecos, ha disgustado en Rabat y que lo sucedido sería una especie de respuesta. No está claro. Lo único que tengo seguro es que lo que ha pasado ha contado con el aliento, colaboración, consentimiento y, me atrevería, estímulo de las autoridades de Rabat. Los cerca de quince muertos que se estima como balance de lo que pasó ayer en el asalto a la ciudad son algo que a Marruecos no le importa en lo más mínimo, como tampoco le importa el resto de su población. Lo de ayer fue otro ejercicio de intimidación perpetrado por el régimen de Rabat contra la soberanía española de Ceuta y Melilla, un intento de marcha verde ligera, no desatada, que vuelva a testar hasta qué punto somos capaces de controlar lo que se puede venir encima y mantenemos una cierta rigidez en nuestra posición de dominio de ambas ciudades. A corto plazo, la respuesta de las autoridades españolas habrá encantado a las marroquíes. Ignorancia, improvisación, desidia, desatendimiento total a la desesperada llamada de las autoridades de municipales de Ceuta reclamando la declaración de emergencia nacional, pasividad absoluta, comunicados oficiales en los que se alaba la cooperación de los gobiernos de España y Marruecos… la catarata de despropósitos que se vieron ayer sería de chiste, si no fuera por las dimensiones de la tragedia y la gravedad de lo que está pasando.

No nos engañemos, Marruecos va a tratar de hacerse con Ceuta y Melilla en el corto plazo, bien por una invasión civil de este estilo o con una operación militar, y no debemos olvidar que, desde hace un tiempo, Rabat cuenta con el apoyo explícito de Washington, que va a respaldar todos sus movimientos, tanto con declaraciones como con hechos o inacciones. Estamos solos ante la agresión presente, y las futuras, que Marruecos va a ejercer, y no debemos seguir engañándonos al respecto. Tarde o temprano habrá disparos cruzados entre militares de ambas fronteras, y estaremos solos, no nos va a ayudar nadie. ¿Somos conscientes de ello? ¿Nos damos cuenta de lo que está pasando y del peligro que viene?

jueves, julio 30, 2026

El nivel de los stocks de armas de EEUU

Esta noche ha vuelto a ser de ataques intensos en el entorno de Ormuz. El ejército norteamericano ha disparado contra numerosos objetivos relacionados con instalaciones de la guardia revolucionaria iraní, y tras el relajo que se vio en los precios a principios de la semana, el barril de crudo vuelve a superar los 90$. Las erráticas declaraciones de Trump no hacen sino añadir confusión a una guerra que se prolonga de una manera gris. Un día dice que va a lanzar un ataque muy duro y al par anuncia que la negociación va muy bien, y luego otra vez. Es evidente que no tiene el control de la situación en la zona y que, militarmente, las cosas no le van como quisiera.

Durante los últimos días varias fuentes han hablado, y no poco, sobre los posibles problemas de suministros de armas a los que se enfrenta EEUU tras lo que lleva de campaña iraní. En los primeros meses de guerra se lanzó contra la nación persa un gran número de misiles, bombas y demás artefactos que tenían dos características muy importantes. Eran precisos y caros, muy precisos y muy caros. EEUU tiene un elevado catálogo de armas de este tipo, pero sabe que, al contrario de lo que pasa con la munición convencional de disparo, debe emplearlos con mesura, porque no es nada fácil reponer las existencias frente a, digamos, balas y obuses convencionales. Son armas pensadas para dar golpes duros y significativos a instalaciones militares, infraestructuras críticas y centros de mando y decisión, pero no para hacer barridos ni para ir a por objetivos menores. Frente a ello, la respuesta iraní, es sabido, ha consistido en el lanzamiento de algunos de sus misiles, y de muchos muchos drones de bajo coste que han logrado alcanzar no pocos de sus objetivos. El daño que pueden hacer estos drones es bastante menor que el de la munición precisa norteamericana, pero se pueden lanzar en oleadas de decenas o cientos de elementos, y su fabricación puede seguir siendo sostenida día tras día. Es una de las lecciones básicas que ha dejado la guerra de Ucrania. Precisión y potencia pueden ganarse con saturación de bajo coste. Estas fuentes analizaban los stocks que, se supone, constaban en los inventarios de defensa norteamericanos, de todo tipo de elementos: misiles Tomahawk, interceptores patriot, y una amplia gama de dispositivos similares. No pocos de los analistas que han hablado estos días estiman que EEUU ha gastado entre un tercio y la mitad de lo que tenía guardado en los almacenes, en apenas unos meses de combates contra Irán. A cambio ha obtenido… bueno, no se muy bien lo que ha obtenido, si no se puede calificar directamente como fracaso. Si esos cálculos son ciertos, EEUU tiene un problema, porque la producción de repuestos de este tipo de munición es cara, carísima, y lenta, sobe todo comparado con el proceso de elaboración de drones de ataque. El resto del mundo ha visto estos informes y comparte de la idea de que EEUU ha derrochado material de gran valía de una manera irracional, por el mero hecho de presumir de ella, pero que está mostrando unas notables carencias en el caso de que la guerra se prolongue. La estrategia de defensa de EEUU se diseña en base a su abrumador poder de intervención, pero no está planteada para conflictos largos de ataque de invasión. Sí para una entrada masiva y breve que, por aplastamiento, le de el control de la situación, pero no para un conflicto prolongado en el que el consumo de material de lata calidad se dilate en el tiempo. Simplemente, no hay lo debido de eso. Por eso no son pocas las voces que dicen que detrás de esas llamadas erráticas de Trump a la negociación se encuentran asesores militares que le advierten de que no se va a poder prolongar mucho más tiempo esta tipología de ataque a riesgo de ver seriamente comprometida la capacidad defensiva del país por el mero hecho de quedarse sin armas de primer nivel que poder disparar. Si esto es así, y es plausible, el fracaso de la estrategia norteamericana en Irán alcanzaría cotas antológicas.

En parte EEUU no ha aprendido nada de lo que sucede en Ucrania desde hace años por mera soberbia, por creerse invulnerable y operar desde una posición de privilegio absoluto. Este es uno de los caminos más directos hacia el error. El avance tecnológico que ha sufrido la guerra de drones ha vuelto obsoletas varias de las armas y tácticas clásicas de los ejércitos, y esa tecnología, masiva y barata, permite a naciones como Irán enfrentarse a EEUU con el conocimiento de que no van a ganar, cierto, pero tampoco van a ser derrotados, y eso, para el Pentágono, es una muy mala noticia. Terceras naciones, pensamos todos en China, toman buena nota de lo que está sucediendo, de lo que funciona y de lo que no y, en silencio, aprenden.

miércoles, julio 29, 2026

El coste de los fuegos

Puede que sea un detalle menor, pero lo cierto es que los incendios forestales salen carísimos. Y no me refiero, desde luego, a los costes directos, ambientales y emocionales, que suponen su existencia, o al valor paisajístico destruido que tarda años en volver a ser algo comparable a lo que fue, no. El mero coste de la extinción es disparatado. Se estima en una cota que oscila entre los 10.000€ y 20.000€ por hectárea en función de si se han empleado medios aéreos para sofocarlo o no, siendo ese caso el que eleva las cifras hacia el rango alto. Multipliquen alguna de esas estimaciones por las cientos de miles de hectáreas que se queman al año y obtendrán cifras en el entorno de varios miles de millones de euros.

A este coste muy directo hay que sumar los costes derivados de los bienes destruidos. Particulares, empresas y sector público ven como algunos de sus activos físicos se pierden. Pensemos en viviendas, coches, cobertizos, instalaciones agrarias, reservas de comida para el ganado, pabellones industriales, carreteras, tendidos eléctricos, postes de telefonía móvil, antenas de Wifi… la lista de bienes a recuperar es enorme y se traduce en nuevos gastos de presupuestos de todo tipo e indemnizaciones de seguros, más o menos cicateras, que de todo hay, que se traducirán en primas más altas en años posteriores. En los incendios de esta semana sólo el coste de las viviendas perdidas en la comunidad de Madrid va a ser tremendo, dado que se estiman en decenas y decenas las perdidas, o pensemos en el entorno del pantano de San Juan, donde se encontraba toda una serie de negocios relacionados con la navegación de interior, con instalaciones de formación, chiringuitos y embarcaciones, habiendo sido todo ello arrasado. La factura global se eleva muy notablemente. Tras esto vienen los costes derivados de la reforestación o de, por lo menos, el tratamiento de los suelos arrasados. Miles de árboles que permanecerán en pie, ennegrecidos, estarán muertos o poco les faltará. Es necesario retirar todo eso y proceder a una regeneración de los suelos, y a un trabajo intenso por parte de los agrónomos de recuperación, siembra y replantado, estudiando en cada caso el diseño del paisaje que se quiera construir, las especies que van a ser adoptadas, su compra, labores de instalación, riego, abono, etc. La recuperación de caminos forestales y de toda una serie de instalaciones de monte, como conducciones de agua o tendidos también es costosa, y en ocasiones exige ser rediseñada por los destrozos causados por el incendio en el entorno. Esta es una tarea lenta, pausada, que no aparece en las noticias, pero que es primordial para que el terreno no sufra ya el abandono, sino la más profunda de las erosiones y se convierta en un anticipo de lo que es la aridez del desierto. Profesionales y empresas de todo tipo deben trabajar en estas labores, y hacerlo de una manera coordinada, y contando a ser posible con la suerte de la meteorología, en forma de otoño e invierno con precipitaciones que ayuden a crear una mínima capa de verdor que sea el principio de la recuperación. En zonas agrarias de Galicia, por ejemplo, se ha visto em años pasados como se procedía con urgencia a arrojar paja desde helicópteros sobre los terrenos chamuscados para que este material hiciera de cobertura ante las posibles lluvias del otoño. Se buscaba en este caso, en terrenos dominados por pendientes significativas, que esas lluvias no arrastrasen la ceniza depositada en las lomas tras el fuego, con la pérdida de sustrato de estos y el elevado riesgo de contaminación de ríos, acuíferos y todo tipo de sistemas fluviales de abastecimiento con los restos dejados por el fuego. La paja actuaría como compactador del terreno y limitaría los daños. Es probable que en la zona abulense arrasada este tipo de actuaciones se den con más frecuencia e intensidad que en la madrileña, a priori menos abrupta, pero en todo caso son tareas que requieren suministro de insumos y el uso de medios aéreos con intensidad, por lo que la factura no deja de crecer.

Hay un coste emocional enorme, e imposible de valorar, por la pérdida del paisaje, y otro, inmenso y, me temo, muy tangible, derivado de la ya nula explotación. Casas rurales, alojamientos de montaña, negocios de rutas y senderismos, decenas de actividades relacionadas con el ocio campestre, las excursiones o el asueto están condenadas a desaparecer una vez que los parajes que las sustentaban se han esfumado. Toda una red económica de servicios asociados a l turismo de naturaleza han desaparecido con las llamas. Para los pueblos del entorno es un daño inmenso, que se extenderá a lo largo del tiempo, y limitará mucho sus economías locales. Toda una serie de facturas que van a salir carísimas.

martes, julio 28, 2026

Evacuar la casa

Hay ciertos desastres naturales en los que la casa, tradicionalmente un refugio, se convierte en un peligro. No es el caso de, por ejemplo, nevadas o inundaciones, donde el hogar, más si cabe en el caso de ser un piso, ofrece protección. La casa se convierte en lugar de encierro, rememorando lo que pasó durante el Covid, y sus paredes, que nos separan de lo que pasa fuera, actúan como barrera defensiva, aunque también como prisión de la que no hay escapatoria. Demasiados días forzado a estar en casa suponen una prueba que muchos llevan con parsimonia y no pocos con desesperación. Todos sufrimos ese experimento social hace unos años, y seguro que son pocos los que quieren recordarlo.

El incendio es distinto. Como amenaza móvil, sujeta a los caprichos de la meteorología y la disponibilidad de combustible, supone un enemigo ante el que el hogar no es capaz de garantizarnos seguridad. Hay que huir en la dirección contraria cuando se acercan las llamas, con el viento de espalda, en busca de un lugar seguro, y en muchas ocasiones, hacerlo de manera precipitada. Vemos como cambios en la dirección del viento convierten en localidades que ven con temor el avance de las llamas en la lejanía en más que probables objetivos del incendio una vez que las rachas alteran su dirección. En este caso la huida puede ser a la carrera, descontrolada, en medio del pánico, y eso es una receta casi segura para que se produzcan desastres, como el que vimos hace no demasiadas semanas en Almería. Las evacuaciones que están provocando los malditos incendios de este julio, masivas, no han concluido en situaciones de ese tipo porque ha habido suerte y porque el personal encargado de gestionarlas es abundante y se trabaja en zonas bien comunicadas. Aun así, se han producido atascos considerables, inevitables, en muchas de las localidades que han sido forzadas a la evacuación. Los hay que pueden huir en sus coches, pero otros muchos no, bien porque no los tienen o porque ya no están en condiciones de conducirlos o por lo que sea. Hay personas que se resisten a huir, por el mero miedo de lo desconocido, porque no quieren renunciar a la seguridad de lo que hasta ahora ha sido su hogar y no ven cómo van a sobrevivir fuera de él. Esto es especialmente frecuente a medida que aumenta la edad de las personas, y complica mucho las evacuaciones. Cuando se decreta el abandono de una localidad no se hace como capricho, sino porque se cree que no hay otra alternativa más segura para los que allí viven ante un avance descontrolado de las llamas. Hay una causa objetiva, probablemente visible a poca distancia de las viviendas, que obliga a escaparse antes de que sea demasiado tarde. Los efectivos tienen como prioridad el salvar las viviendas de los pueblos para permitir que, aunque el entorno se destroce, los habitantes puedan volver a sus hogares y no sufran pérdidas materiales además de las emocionales, pero hay momentos en los que no está nada claro si ese objetivo se va a poder lograr o no, por lo que escaparse es lo más práctico para salvar la vida. En ese caso no hay que coger mucha cosa. Documentación, el móvil y el cargador, y medicinas en el caso de que sean necesarias por un consumo prescrito y recurrente. Apenas nada más. Se recomienda llevar algo de dinero en efectivo, pero eso hoy en día puede ser escaso en algunos hogares. En general, en los lugares habilitados para refugio a los que se lleva a la población se dispone de utillaje para poder comer y dormir. Rebuscar por la casa cosas que se antojan como valiosas o necesarias puede consumir un tiempo que, quizás, no tengamos. Hay que salir a la carrera, con lo puesto, tratando de salvarse a uno mismo y a los que nos rodean. Se ha visto como los equipos de emergencias llevaban a ancianos, personas con movilidad reducida y, en general, aquellos que no disponen de medios para desplazarse en su vida normal. No rebusque, no pierda ni un instante. Corra, y si no puede correr, avise para que quien sí es capaz pueda llevarle.

La incertidumbre de estar días como refugiado en tierra vecina sin saber qué habrá sido de las casas y pertenencias debe ser horrible. Los que están con los desplazados les cuidan de la mejor manera posible, pero no pueden aliviar su temor ante lo vivido y, sobre todo, ante lo que se pueda haber perdido en el caso de que el fuego haya entrado en las poblaciones. Esa angustia lo impregna todo, de igual manera que lo hace el olor a chamuscado, y no se va hasta que se puede retornar y se comprueba lo que ha quedado, el resultado de la macabra partida que los equipos de extinción han tenido que jugar contra el devastador fuego. Ojalá esto se acabe de una vez y los desplazados puedan volver, todos, a sus casas.

lunes, julio 27, 2026

Desastre absoluto

Ya el viernes por la tarde, mientras estaba trabajando en la oficina, en julio, se podía apreciar desde las ventanas que dan al oeste de mi edificio las enormes nubes de humo que cubrían la sierra de Madrid. Parecían formaciones tormentosas, el origen de los cumulonimbos que logran descargar en esa zona en los días de verano propicios para ello, pero no tenían un origen meteorológico, sino siniestro. Eran el reflejo del voraz incendio que estaba teniendo lugar en Ávila, en Toledo y en el suroeste de Madrid, todo zonas contiguas. El viento sostenido de suroeste originaba esa formación, que no llegaba a la ciudad, pero mostraba su amenaza.

A lo largo de estos días millones de personas residentes en el centro del país han, hemos, podido contemplar con nuestros ojos los devastadores efectos de unos incendios gigantescos, descontrolados, inabarcables, que se han cebado con vegetación, arbolado, enseres, infraestructuras y todo lo que han cogido a su paso. Las cifras de evacuados que se están teniendo que gestionar son propias de una catástrofe de película, o de una situación de guerra. En docenas de localidades, decenas de miles de personas, han tenido que abandonar sus hogares y llevan pasando ya tres o cuatro noches en polideportivos, locales municipales y cualquier otro tipo de instalación comunitaria, en medio del desvelo absoluto por no saber cómo estarán sus bienes. El único consuelo que queda es que, a estas alturas de la historia, no hay que lamentar desgracias personales, no hay fallecidos, ni heridos graves, pero todo lo demás es desolador. El número de personas que se emplean día y noche en luchar contra las llamas se cuenta por miles, entre bomberos profesionales, de reemplazo, voluntarios, militares, etc, en una movilización que también es digan, por su dimensión, de un tiempo de combate. Pese a todos los medios recabados, ha sido necesaria la variación de las condiciones meteorológicas, con el alivio del calor de este fin de semana, lo que ha permitido poner coto al avance de las llamas, pero el viento, el maldito viento, que sólo ayer empezó a ofrecer algo de tregua, ha traído por la calle de la amargura a todos los involucrados en la lucha contra el fuego. Las rachas sostenidas intensas, en los primeros días, llevaron las columnas de fuego a una velocidad insoportable, y a partir de este fin de semana, las más leves pero mucho más erráticas lo han expandido de manera caótica por zonas que los primeros días permanecieron a salvo. Se ha conseguido salvar el entorno de El Escorial, porque los medios y Dios lo quiso en forma de cambio de viento, pero ese mismo soplo de fortuna para esa zona supuso la condena del valle del Tiétar, en Ávila, una vez que el incendio de Castilla y León logró ascender toda la sierra en su vertiente norte y se lanzó sin freno a sotavento, recalentado. Muchas de las poblaciones que el sábado y ayer eran el centro de las llamas y la evacuación contemplaban con congoja, pero seguridad, la evolución del fuego el pasado viernes, cuando el suroeste sostenido les mantenía aparentemente lejos de la amenaza. El maldito viento ha sido su desgracia, ha jugado en su contra, y ha ganado a los esfuerzos de todos los que luchaban contra las llamas. No he estado nunca en esa zona de la sierra, que era conocida por sus parajes naturales, sus pueblos y por numerosos atractivos, la mayor parte relacionados con la gastronomía y el disfrute de los recursos. Cuando las llamas se extingan, muchos de los negocios de esas localidades se verán abocados al cierre, al existir, lo que quede de ellos, en medio de una extensión calcinada en lo que lo único que van a dar ganas de hacer cuando se pueda contemplar será llorar con rabia, con la angustia de saberse a salvo quien lo hace, pero encontrarse perdido en medio de lo que, hasta hace pocos días, era su paisaje, su vida, su pueblo, y ahora no es otra cosa que un erial de ceniza y desolación.

La meteorología vuelve a ponerse cuesta arriba a partir de esta tarde y mañana, con la llegada de varias jornadas de calor muy intenso, en el entorno de los 38 40 grados, por lo que, cuando los fuegos sean controlados del todo, la necesidad de refrescar el terreno deberá seguir siendo prioritaria para evitar reactivaciones, que el mero movimiento de una brisa entre semejante calorina bastará para convertirse en amenaza. Es de esperar que, con el avance de la semana, los desalojados vayan volviendo a sus hogares, pero aún queda bastante para hacernos una idea certera de las dimensiones del desastre que ha tenido lugar en esas comarcas, y de lo irreparable que va a ser en muchos de los casos. Qué maldito horror.

viernes, julio 24, 2026

ChatGPT se escapa

Una de las noticias más interesantes de la semana, que da mucho que pensar, es el incidente sucedido con un modelo de IA de la empresa OpenAI, creadora de los ChatGPT X. Al parecer, según han contado y ratificado otras fuentes, un modelo de IA que estaban entrenando en un entorno seguro y, presuntamente, aislado del exterior, logro encontrar un agujero en las medidas de seguridad que cercenaban su hábitat y escapó, de tal manera que violó el confinamiento. No sólo eso, sino que procedió directamente a lanzar un ciberataque a una empresa tecnológica emergente, de nombre Huggin Face. Esta empresa ha confirmado que sufrió el ataque.

La IA tiene, en este momento, dos grandes riesgos, de naturaleza muy distinta, y que en ningún caso, en mi opinión, se están afrontando como es debido. Uno es el financiero. La industria de la IA requiere enormes inversiones en centros de datos que sirvan para entrenar y abastecer de información a los modelos, llenos de carísimo equipamiento informático de última generación, y con ellos enormes costes energéticos de uso y refrigeración. Para lograr todo esto las empresas metidas en la carrera de la IA han anunciado inversiones inmensas, de cientos de miles de millones de dólares, se ha lanzado a la emisión de deuda privada a lo loco y se han convertido en devoradoras de capital con una voracidad pocas veces vista. Hasta ahora el mercado se lo ha consentido todo en aras de la expectativa de negocio que se puede estar creando, pero empiezan a surgir serias dudas de que toda esa montaña de costes pueda no sólo llevarse a cabo, sino ser rentable en un plazo razonable. Si crece la sensación de que estos costos no van a ser asumibles y este castillo financiero se derrumba, la IA puede llevarse por delante compromisos, emisiones, derechos y todo lo que ustedes imaginen que sucede cuando se produce una estampida financiera. La dimensión de las cifras apostadas en el sector es capaz de provocar un crack global si no cumple lo que promete. El otro problema, más de concepto si quieren, es el derivado de una tecnología que puede no ser tan controlable como se nos ha vendido. Desde el principio, mucho antes del surgimiento de los modelos LLM, ha habido una corriente precautiva con la IA ante el temor de que, si se alcanza, se escape de nuestro control y sea capaz de causar daños masivos. El que muchas películas hayan basado sus argumentos en este temor lo ha ridiculizado parcialmente para muchos expertos serios mantienen dudas profundas sobre qué va a suceder cuando las aplicaciones de IA sean capaces de operar solas y el control de quienes las diseñan no pueda mantenerlas en cautividad. La carrera que se vive entre empresas y naciones (EEUU y China) en este sector no hace sino aumentar los miedos a que alguno de los modelos llegue a un punto de escape. No hace falta que se alcance la AGI, la Inteligencia Artificial General que tanto ansían las empresas norteamericanas y que no dicen perseguir las chinas. Basta con que un modelo empiece a superar las capacidades de comprensión y seguridad de quienes lo han desarrollado para que se vuelva peligroso, como una criatura que ya no responde a quien le ha amaestrado, en este caso más bien creado. ¿Algo de esto es lo que le ha pasado esta semana a OpenAI? Puede ser, aunque recuerden que en este sector las noticias que asustan también son una excelente fuente de marketing. En todo caso, parece que estamos ante un incidente serio, que ha comprometido las medidas de seguridad de la empresa y que, probablemente, revele hasta qué punto esas medidas son, cada vez, más escasas ante el avance que se registra en la carrera tecnológica. Es probable que OpenAI haya sido sobrepasada por una de sus creaciones. Es muy necesaria una auditoría seria de lo que ha sucedido y tomar las medidas que sean necesarias para impedir que se repita.

En ambos planos, financiero y tecnológico, la IA corre a sus anchas sin apenas regulación, más allá de los intentos de una UE sobrepasada por completo. Las similitudes entre la carrera nuclear y la de la IA son numerosas, aunque hay un factor que, por ahora, las distingue claramente. En el caso nuclear primero vino la bomba, vimos el hongo y, tras ello, se vio la necesidad global de la regulación por seguridad. En la IA el desarrollo tecnológico sigue imparable sin apenas controles, pero con el temor de que, en algún momento, se produzca un accidente que revele la peligrosidad potencial de esa tecnología ¿Habrá que esperar a que eso suceda para regular como es debido? Ojalá no sea así, pero ya ven, los problemas crecen y las medidas para atajarlos no.

jueves, julio 23, 2026

Petróleo por encima de 90$

Llevamos ya algo más de una semana de ataques cruzados entre EEUU e Irán. Teóricamente las conversaciones entre ambas naciones siguen en vigor tras la firma del memorándum de entendimiento que se celebró tras la reunión francesa del G7, pero lo cierto es que desde hace días no hay noche en la que no se produzcan ataques norteamericanos y represalias iraníes. Se han dado también, y es el argumento norteamericano para reiniciar los bombardeos, ataques por parte de la guardia revolucionaria iraní contra navíos que pretendían cruzar las aguas de Ormuz, y es evidente que el tráfico de buques en esa zona del mundo sigue sin volver a la normalidad de febrero, antes del inicio de la guerra.

Todo esto ha llevado a que el pecio del petróleo se vuelva a disparar. Tras la firma del acuerdo, el barril de crudo se relajó, perdió la cota de los ochenta y el Brent europeo hizo un mínimo de 71$ a principios de julio, sin romper esa barrera. Recordemos que antes de la guerra, pongamos enero de este año, ese barril cotizaba en el entorno de los 60$. Pues bien, como era de esperar, la reanudación de las hostilidades ha provocado ascensos en el petróleo, y los 70$ se abandonaron rápidamente, y no ha pasado demasiado tiempo para que los 80$ dejen de ser el techo. Ahora mismo el barril cotiza claramente por encima de los 90$. En esta semana se ha ido encareciendo día a día, y a esta hora de la mañana lo hace en 96,027$ un previo muy muy alto. El máximo alcanzado durante la guerra fue de 114,44$ a principios de mayo. A las puertas de la gran operación salida del verano nacional, con el consumo de gasolinas y demás productos en máximos, en una época de viajes largos y multitud de escapadas locales, la presión del barril va a impulsar los precios de los combustibles al alza, lo que va a poner aún más por los cielos las que se esperaban ya como las vacaciones más caras de historia. El gobierno anunció hace unas semanas el apaciguamiento progresivo de la subvención que otorga a los combustibles, en consonancia con el relajamiento de los precios del barril tras el acuerdo, de tal manera que, si no recuerdo mal, serían 15 céntimos el descuento que se aplicaría en julio, 10 en agosto y 5 en septiembre, para en octubre eliminarse por completo. Eso era en el escenario en el que ya habíamos dejado atrás lo peor de la subida, pero si ahora empezamos una nueva escalada de precios es probable que ese calendario de medidas deba ser revisado en el caso de que estemos ante un ascenso sostenido. Conociendo la volatilidad de Trump puede que organice la marimorena en agosto o que, por las buenas, decida dar otra vez carpetazo a este fracaso de guerra. En todo caso, como eso es algo parecido a la meteorología, caprichosa e impredecible en plazos superiores a los pocos días, no podemos contar con ello, y habrá que ir siguiendo la actualidad día a día. Lo único seguro es que cada jornada en la que el precio del crudo sigue alto, y más de 90$ es muy alto, la presión inflacionista que se creía controlada, lo que parecía un shock de apenas unas semanas, puede volver en forma de fantasma permanente, haciendo que los precios de la mayoría de los productos escalen progresivamente a medida que los costes crecientes de la energía se filtren por la cadena productiva. La dimensión de este proceso depende sobremanera del tiempo en el que los precios del petróleo se mantengan altos. Nuevamente, si lo que vivimos es una escaramuza que se apacigua en días, el efecto será escaso, pero si la dinámica de ataques y represalias se mantiene en el tiempo, aunque la crudeza de la guerra no escale, puede ser suficiente para sostener precios energéticos altos durante más tiempo de lo que las cuentas de resultados de muchas empresas son capaces de soportar. Y eso se traduciría es ascensos de precios sostenidos y relevantes, tipos de interés al alza y frenazo económico. Supongo que los que se dedican a la modelización macro deben estar pasando un año de pesadilla a cuenta de esta maldita guerra y los shocks que provoca en los precios del petróleo.

Hay otro amiguito al que no debemos olvidar en esto de los precios y suministros, que es el gas natural. Aunque parezca lejano, ya hemos consumido el primer mes del verano y el recorte en el día empieza a ser relevante. Sí, aún queda mucho calor, pero es necesario empezar a rellenar los stocks de gas de cara al próximo invierno. En Europa las reservas están bajas, y los precios de la materia prima, espoleados por el disparate de Ormuz, altos. Si esto sigue así este invierno vamos a tener unas facturas de calefacción disparatadas, y en función de la intensidad del frío, veremos a ver si algunas naciones no pasan estrecheces de suministro. Queda tiempo, sí, pero hay que empezar a acumular ya.