viernes, septiembre 25, 2026

Delcy sonríe junto a su jefe

Dediqué la primera entrada del blog de este año a la operación de EEUU en Venezuela, saldada con la captura de Maduro y la imposición de Delcy en la jefatura de aquel país, y denunciaba que el dictador había caído, pero no la dictadura, y que el único interés que parecía mover a los norteamericanos era simplemente el control de las inmensas reservas petrolíferas de aquella nación, sin importarles lo más mínimo ni la prosperidad de sus habitantes ni los derechos que llevan años sepultados por la represión vestida de chándal bolivariano. Si el diagnóstico de entonces era sombrío, la realidad no ha hecho sino confirmarlo en plenitud,

Hoy, transcurrido casi un embarazo desde entonces, la situación venezolana ha desaparecido de la información y nadie mira allí. Sólo un desgraciado terremoto acaecido en el norte del país hace pocos meses, con un balance de víctimas y destrozos desgarrador, fue capaz de volver a poner a Venezuela en el centro de la actualidad, pero al cabo de unos días de ruinas, y de que la esperanza de que existieran supervivientes se desvaneciera, los equipos de rescate y televisión internacionales abandonaron el país y todo se volvió a sumir en el silencio de siempre, sólo que con un grado más, aún sí cabía, de miseria. La imagen de ayer, de Delcy saludando emocionada a un sonriente Trump en el marco de la Asamblea de la ONU, dice todo sobre el nivel de degradación en el que se encuentra Caracas y todo lo que depende de ella. Trump ha mostrado de forma explícita, sonrojante para cualquiera que tenga un mínimo de escrúpulos, lo que necesita de aquella nación, todo el crudo posible, y que no le interesan para nada los derechos de la ciudadanía ni la vuelta de la democracia. En esto es coherente, dado que le importan lo mismo los ciudadanos norteamericanos y su propia democracia, que destruiría sin dudarlo si estuviera en condiciones de hacerlo. La líder opositora, Maria Corina Machado, ha visto como una y otra vez sus intentos de volver a Venezuela son saboteados por el régimen chavista, quizás habría que empezar a llamarlo delcysta, y no ha encontrado apoyo alguno a sus demandas democráticas en Washington. Es más, el desprecio al que ha sido sometida es constante, una humillación que ni gestos como el de ofrecerle el galardón del Nobel que le fue concedido el pasado año a Trump han conseguido ablandar. Machado se da cuenta, poco a poco, que a Trump no le interesa la democracia, que sólo quiere un títere que obre para su propio beneficio, y que debe de haber llegado a un acuerdo satisfactorio con Delcy para dilapidar las riquezas de Venezuela de tal manera que ella robe lo suficiente como para enriquecerse y comprar las voluntades que las sostienen y él se quede con todo lo demás. Traicionada hasta el extremo, la oposición democrática venezolana no tiene ya valedor fiable en la Casa Blanca ni en su entorno de poder, y se apresta a vivir un largo invierno esperando unas elecciones que, de vez en cuando, Delcy anuncia que se producirán, pero sin urgencia laguna, como si no fueran necesarias, dada la estabilidad que sostiene al régimen. ¿Para qué una democracia, que es un engorro, si la satrapía local ya controla los recursos del poder? Los venezolanos sólo pueden escoger ya entre la miseria en su país bajo la represión delcysta o la huida sin posibilidad de retorno, y sin esperanza en un futuro próximo en casa. Realmente el panorama es deprimente para los ciudadanos de esa nación.

Recuerdo, cuando se produjo la captura de Maduro, que algunos comentaristas, de aquí y de fuentes de la diáspora venezolana, confiaban en que ese era el principio del fin del régimen y el comienzo de un proceso de transición a la democracia. Supongo que la imagen de esta semana de la dictadora sonriente junto al gran patrón que la respalda habrá terminado por hundir las esperanzas que quedasen en el apenas puñado de soñadores que han resistido estos meses de deriva. Mientras Trump permanezca en el poder no va a haber proceso alguno de democracia en Venezuela. Y ya veremos lo que pasa cuando Trump no esté.

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