martes, julio 31, 2018

El poder absoluto del móvil


Ayer, al llegar a casa, cubrí el infinitesimal porcentaje de duda que me quedaba al comprobar que nada había en ella, y que la sustracción del móvil era realmente eso, y no un descuido. Tras emitir el típico suspiro de pena que le entra a uno al descartar la posibilidad positiva, que aunque sea ínfima tanto se valora, cogí la caja del móvil hurtado y me fui a la comisaría de policía del barrio, a dos paradas de metro de distancia, para poner una denuncia, aunque me temo que no servirá de mucho. Encontré el complejo policial, que era mucho más grande de lo que imaginaba, y estuve a la espera un rato antes de declarar lo sucedido y hacer trámites.

El edificio era ochentero, en la estética exterior y, sobre todo, interior, y la sala de espera en la que tuve que estar un tiempo largo era asimilable a la de un dispensario médico o cualquier otro espacio púbico de esos en los que el tiempo se detiene. Cuando llegué éramos cuatro las personas que estábamos en la habitación, y en mi espera tres de ellas se fueron y otras tres llegaron. La escena que resume todo lo que pasó en ese tiempo es la que, hoy en día, se da en todas partes. Todos los presentes consultaban en casi todo momento su móvil, tecleando o pasando pantallas, quizás de juegos, de redes sociales o vaya usted a saber de qué. Por motivos obvios, yo era el único que no presentaba ese comportamiento, y resultaba extraño, me veía a mi mismo como ajeno, rodeado de personas que desarrollaban, de manera completamente individual, aisladas hasta el extremo, un comportamiento de lo más gregario. Había una persiana veneciana descolgada de lo alto del marco de la ventana que llegaba hasta la altura de la silla en la que estaba sentado y, sostenida por cables que la sujetaban a lo alto, me ofrecía la posibilidad de jugar un poco con ella, dándole algún empuje de vez en cuando y observando así su bamboleo pendular. Mirando la persiana ir y volver, suavemente, en silencio, pensaba en el móvil, no tanto en el mío ya perdido, sino en su poder. Creo que se han publicado algunos estudios al respecto, a buen seguro que certeros, pero no son muy necesarios. Quizás sea el móvil el mayor acaparador de tiempo y atención que existe en nuestro mundo, la tecnología que más intensamente ha logrado penetrar en nuestras vidas, y hasta una profundidad inimaginable. Hace años, no muchos, la escena de la espera sería igual de aburrida que ahora, y probablemente tan improductiva, pero resultaría variada. Quizás fuéramos más de uno los que mirásemos a las musarañas, alguno a lo mejor leería, o vaya usted a saber. Hoy en día el comportamiento se ha condicionado completamente a la existencia del móvil y a su omnipresencia. Transportes públicos, parques, reuniones de amigos, eventos sociales… piense por un momento en cualquier actividad de su día a día o espacios públicos que comparta con otras personas y párese a pensar cuánto del tiempo que pasa en ellos lo emplea delante de la pantalla de su móvil, y cuál es el comportamiento de los que le rodean, que a buen seguro será bastante similar. ¿Esto es bueno o es malo? De momento lo único seguro es que “es”, se da, se produce, y no se cuáles son sus consecuencias ni la valoración moral que me provoca. Me apena ver cómo conversaciones y encuentros son constantemente interrumpidos por tonos de aviso de las infinitas aplicaciones con las que cargamos, que no son sino la extensión, elevada al infinito, del ring del teléfono de toda la vida que, cuando sonaba, interrumpía ya lo que estuviéramos haciendo. El teléfono antiguo ya tenía prioridad sobre todo. No lo portábamos, y eso nos libraba de su imposición permanente. Ahora el móvil se usa para todo, incluso a veces para llamar. Y su imposición es para casi todos un gusto, una necesidad.

El trámite de poner la denuncia fue rápido, sencillo y sin contratiempo alguno. Me atendió un chaval más joven que yo y, a buen seguro, mi caso le pareció de lo más rutinario y menos desagradable que puede pasar en una gran comisaría de policía, donde las malas noticias “de verdad” serán su pan nuestro de cada día. Un par de firmas del atestado, una hoja impresa como comprobante y ya está. Salí de allí con la hoja de resguardo del acto administrativo, a sabiendas de que apenas hay posibilidades de que el terminal aparezca, y hoy, muy a mi pesar, me tendré que comprar uno nuevo, con lo poco que me gusta gastar dinero en estos aparatos. A ver si dura más que el anterior y, cuando me deje, sea por senectud, no por extravío o manos ajenas.

lunes, julio 30, 2018

Empezamos mal la vuelta de vacaciones


No tenía pensado hablarles en este primer artículo tras la vuelta de la semana de vacaciones de mi estancia en Elorrio, porque ha sido muy tranquila y sin apenas sobresaltos, ni cosas reseñables. Iba a centrarme más en la actualidad diaria, que no cesa, con huelgas salvajes del taxi que bloquean ciudades y aguas marcianas que nos sorprenden y ofrecen nuevas perspectivas científicas en nuestro propio barrio sideral. Iba a hablarles de eso, pero me he dado cuenta cuando he llegado a la oficina que el móvil no estaba en su sitio, he movido el bolso que me acompaña y he comprobado que no estaba “lo” que debía.

Tras el susto inicial, que no se va del todo, he accedido a la web de google para que me lo localice y, mi gozo en el pozo de las tinieblas, nada me dice. Eso implica robo, porque de habérmelo dejado en casa, que pudiera ser, me lo encontraría. Incluso el remedio básico, que es llamar al mismo habría dado resultado, pero eso tampoco ha funcionado. Abocado a asumir el robo del dispositivo, no queda otra cosa más que hacer lo obvio. Llamar a la compañía para que anule la tarjeta SIM y no sea utilizable y esperar a llegar a casa para que, si como doy por seguro, el móvil no está allí, coger la caja del día de la compra y acercarme a una comisaría de la policía para poner la denuncia correspondiente, que sospecho servirá de poco, pero que habrá que interponer en todo caso. Una vez hecho esto, cosa que sucederá al final del día de hoy, tendré que plantearme mañana la compra de un nuevo dispositivo, y el gasto que eso supone, que no estaba previsto bajo ningún concepto, y el desagrado que me generan estos imprevistos, desagrado que se ve aumentado porque hoy en día perder el móvil ya es mucho peor que perder la documentación, y se ha equiparado a la sustracción de las tarjetas de crédito, por todo lo que en él llevamos y lo que nos pueden hacer con esa información. En mi caso no es mucho, dado que no tengo (no tenía, me temo) aplicaciones financieras, por lo que no pueden acceder a servicios bancarios, pagos y tarjetas, y confío en que el gran Hermano google, al que tanto se le implora en estos momentos, tenga guardados todos los contactos y registros, cosa que por lo que me indica la web, puede ser, dado que la última sincronización de datos tuvo lugar ayer por la noche. ¿Conserva google las fotos que se sacan con los dispositivos? Si es así podré recuperar algunas de las hechas esta semana, en las que abundan los paisajes locales y poco más, y que si se pierden son fácilmente recuperables dando nuevamente un par de paseos por los alrededores de Elorrio, que es lo que más he hecho en estas vacaciones. No eran demasiadas las aplicaciones que tenía instaladas, dado que pese a que se usa mucho, demasiado, no soy un compulsivo probador de programas, y aparte de las cuatro o cinco a las que solía recurrir de vez en cuando, no instalaba más. Eso sí, todas ellas eran accesibles sin contraseña alguna, dado que estaban registradas, por lo que sospecho que a lo mejor hay alguien escribiendo en mi cuenta de Twitter sin mi permiso, sin ser yo, o mandando whatsapps a troche y moche y a saber con qué contenidos, a múltiples destinatarios, suplantándome, usurpando mi yo virtual.

Sin él, sin el complemento virtual, me va a tocar estar algunos días, con la extraña sensación de orfandad que se padece en estos tiempos cunado hemos convertido ese dispositivo no en una extensión de nosotros mismos, no, sino en una extremidad más, en otro brazo o pierna, en otro ojo y, en muchos casos, en el cerebro de verdad que nos guía y gobierna. Ya les diré como se vive sin móvil, ahora que me veo forzado a ello, o cómo se sobrevive a la sensación de aislamiento del mundo virtual en el que se desenvuelven nuestras actuales vidas. Confío en que en un par de días, pasta y papeleo mediante, solucione todo esto. Para casi todo hay una primera vez.

viernes, julio 20, 2018

Soraya y Casado buscan su Luna


Hoy, 20 de julio, se cumple el 49 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, del momento histórico en el que Neil Armstrong nos enseñó cómo hacer realidad las gestas. Desde entonces hemos vuelto cinco veces más, y luego décadas enormes, inmensas, sin que exista plan alguno de retorno, y menos financiación asociada. Ahora que la iniciativa privada bulle en el mundo aeroespacial sería entrañable que, de cara al medio siglo de ese acontecimiento, que se cumple el año que viene, un proyecto volviera a llevar hombres allí, esta vez con intenciones de permanencia, de quedarse tiempo, de investigar, colonizar y residir.

Cuando Armstrong bajaba por la escalerilla del módulo lunar aún faltaban algunos años para que nacieran Soraya Sáenz de Santamaría, apodada S3, y Pablo Casado (tampoco había nacido yo) y este fin de semana, que no será nada del otro mundo para mi, se convertirá en, quién sabe, definitivo para uno de ellos dos, porque sólo uno podrá ganar la batalla en la que se ha convertido la sucesión a la presidencia del PP. ¿Quién? No lo se, pero a buen seguro una vez que salga el resultado, mañana a eso de las 13 si se cumple el esquema previsto por la organización, serán muchos los que lo vean como obvio y directo. Quizás tantos como los muchos que decían que Rajoy estaba prensando en presentarse otra vez en las elecciones de 2020 tras acabar su mandato, quizás casi los mismos que tras la moción de censura afirmaban que Rajoy dimitiría para evitar la llegada de Sánchez al poder. Casi pueden ser los mismos, infinidad, que veían a Rajoy como líder de la oposición y que, en minutos, dieron como obvia su renuncia y le alabaron por lo que hasta minutos antes era un anatema. Tras el inicio de la carrera de candidatos casi todos los anteriores comentaristas daban por segura la entronización de Feijóo como delfín sucesorio natural, y tras la renuncia a concurrir del gallego todos esos expertos, muchos y que todo lo saben reconstruyeron su discurso para justificar la espantada del sucesor y dar a entender que era tan claro que no se iba a presentar como un despejado día de verano. ¿Qué quiere decir todo esto? Lo obvio, que nadie tiene ni idea de casi nada, que opinar es gratis, que decir que “fuentes relevantes del partido” me han dicho equivale a la nada y que todos esos opinadores y expertos esperan con ansia el resultado para unirse de manera descarada al caballo ganador y, haciendo l apelota mediante, conseguir favores y prebendas. Vamos, lo que ha pasado siempre en todos los ámbitos del poder. En la pelea entre S3 y Casado ha salido lo peor del PP, que es lo mismo que decir de cualquier estructura que lucha por el poder. Las rencillas, el ahondamiento de las fracturas ideológicas, los ataques bajo cuerda, las acusaciones y el comportamiento desleal de lo que hasta hace no mucho eran compañeros y colaboradores, que vivían unidos en torno a un núcleo de poder y que, ahora, al poder acceder a él, ya no respetan a los que hasta hace nada solicitaban ayuda. En este sentido se le ha visto mucho más el colmillo a Casado, que ha mostrado ser más hábil en el uso del juego sucio frente a una S3 que ve cómo parte del partido quiere cobrarle los años del gobierno en los que ellos no se llevaron la tajada perdida. Al menos este proceso ha servido para deslegitimar para siempre la teoría de la lista más votada cuando no se obtiene mayoría absoluta, dado que sólo la defiende el que la ha sacado, en este caso ella, y las llamadas “coaliciones de perdedores” son válidas si uno se encuentra en ellas. Cosas veredes.

Gane quien gane el congreso popular, empezará para su candidatura lo más difícil, que es recuperar el voto perdido. Sigo pensando que si fuera del PP S3 es mejor candidata para una batalla electoral que Casado, que no va a ser capaz de recuperar votantes centrados, pero está por ver todo lo que pase. Desde luego, cuando mañana se sepa el resultado, yo pensaré que no estaba nada claro, y leeré con ansia y deleite las crónicas, tuits y artículos de expertos que, a día de hoy, en privado, no se apuestan ni un euro de chocolate por quién vencerá y mañana por la tarde alabarán con fiereza al ganador, o ganadora, que tenía, desde el principio, todas las bazas en su mano. Y la Luna, ahí arriba, mirándonos, sola.

Subo a Elorrio y me cojo una semana de vacaciones. Si no sucede nada raro, nos leemos otra vez el lunes 30 de julio. Pásenlo bien y cuídense.

jueves, julio 19, 2018

Impuestos, impuestos, impuestos


En este mundo de neolengua en el que vivimos, en el que las palabras se retuercen de manera absurda para querer engañar y disimular, no hay ministro de Hacienda que no hable de contribuciones a la solidaridad, esfuerzo compartido, aportaciones y demás tonterías para describir una subida de impuestos. Ni algo tan obvio ni tan bien reflejado por la palabra que lo define se salva de la manipulación, por lo que háganse ustedes una idea de lo que puede suceder con ideas o situaciones más grises, donde no está claro de qué hablamos. Dicho en plata, si Montoro subió los impuestos, Montero los subirá, y no es un juego de palabras, sino la cruda, y ruinosa para nuestra cartera, realidad.

Previa a la subida, llegarán los aguinaldos. A finales de julio, creo que el 27 p 28, ingresará el gobierno a los pensionistas el devengo acumulado desde enero de la subida de la pensión pactada con el PNV, por lo que muchos millones de españoles recibirán una paga extra que no les vendrá mal, y parece ser que será con la nómina de agosto cuando suceda algo parecido con el colectivo de funcionarios y empleados públicos (eso me incluye a mi) que ingresaremos la subida del 1,75% (creo que es esas) también generada desde enero. Dinero fresco en el bolsillo, un poco más, proveniente sin duda de la deuda creciente, que muchos verán como una tentación para gastar, y más estando en verano. ¿Qué hacer con él? Mi consejo es que no lo dilapiden, porque no estamos sobrados como para hacerlo. Los últimos datos muestran que la tasa de ahorro de las familias españolas sigue bajando y se encuentra en niveles ínfimos. Esto quiere decir que el gasto de consumo está muy al límite de lo que puede ser sostenible, y que sustos no previstos (la lavadora se estropea) o subidas de precios mayores de las esperadas pueden poner a las familias en apuros. Esta caída del ahorro proviene tanto de un disparo en el consumo, alentado por la coyuntura económica favorable, como por un incremento de los precios de determinados bienes y servicios, entre los cuales los alquileres son uno de los principales para los residentes urbanos. Una manera, errónea, de arreglar este problema es acudir a préstamos al consumo, bien por cauces convencionales (bancarios) o mediante empresas que se anuncian sin cesar, que otorgan pequeños préstamos a particulares. Ambas vías son una manera bastante directa de caer en el pozo de la ruina, porque si nos paramos un instante a ver las condiciones de estos préstamos descubriremos condiciones abusivas y unos intereses de usura que dilapidan cualquier sueldo. Por lo tanto, salvo incidencia grave (léase rotura del coche que se necesita para trabajar o destrozo súbito en casa) jamás recurra a estas fuentes de financiación. Ahorre con vistas a comprar aquello que desea y, si no le llega, no sea inconsciente y no lo compre. No pasa nada por tener algo que sí posee el vecino o el compañero de trabajo, no caiga en el postureo ruinoso. De ahí que estos ingresos extra que muchos vamos a recibir este verano sean una opción para sanear las cuentas de cada uno. Mediten lo que van a hacer con ese dinero y, aunque sería el deseo del gobierno y de las empresas vendedoras, no se lo gasten de manera irracional, acelerada y sin freno. Párense un momento, hagan cuentas consigo mismo o su familia, con sus ingresos, gastos, previsiones futuras y deseos de compra, y vean hasta dónde pueden llegar y no. Es un ejercicio sencillo, que no lleva mucho tiempo y no es muy complicado, pero que, eso sí, requiere sinceridad y autocontrol. A todos nos vuelven locos ciertas cosas que nos gustaría tener pero que sabemos que lanzarnos a por ellas nos metería en un problema financiero. La cabeza fría puede ser nuestra mayor salvación.

Y en esas cuentas no olvide la subida de impuestos que mencionaba al principio. Muy probablemente aumenten los tipos de sociedades y se creen figuras nuevas para la banca y sociedades tecnológicas, que las repercutirán a sus usuarios, por lo que los pagaremos usted y yo. Los impuestos ecológicos al diésel y otras posibles ideas también serán abonados en la gasolinera por el dueño del coche correspondiente, y así todas las subidas. En sus cuentas, a partir de septiembre, el componente de “gastos” va a subir sin que usted haga nada, sólo porque esas contribuciones voluntarias llamadas impuestos crecerán. Sea consciente de ello, planifíquese, y guarde algo de estas subidas para afrontarlas. Y si nada le sube este verano, aún más prudencia.

miércoles, julio 18, 2018

Ortega masacra a los nicaragüenses


La concesión del premio Cervantes a Sergio Parra sirvió para que, por un momento, nuestros medios de comunicación pusieran un instante su atención en Nicaragua, ese pequeño país centroamericano que vivió su época de esplendor mediático en los ochenta y que, desde entonces, apenas ha sido noticia, y no porque no hayan sucedido cosas allí. Parra formó parte de los guerrilleros sandinistas que acabaron con la dictadura de Somoza y llevaron a aquella pobre nación los sueños de libertad y progreso. Pronto abandonó Parra, un hombre honesto, aquella estructura de poder al ver cómo degeneraba en algo muy parecido a lo que habían derribado.

El entonces líder del movimiento sandinista, Daniel Ortega, es quien hoy en día sigue presidiendo el país y controlando su rumbo, aunque el papel de su esposa en la toma de decisiones es cada vez menos disimulado. Ortega empezó como un joven guerrillero, un émulo del che, y en los ochenta era uno de los nombres que iban de boca en boca por parte de los izquierdistas europeos, que, veían en el sandinismo la perfecta encarnación de la lucha del pobre contra el rico. La presencia de la “contra” financiada por EEUU, el escándalo del Irán-contra-gate y las revelaciones de Oliver North al respecto supusieron el fracaso de la insurgencia patrocinada por EEUU y la consagración global del sandinismo como un movimiento libertario. El gobierno sandinista era, sin embargo, poco más que la copia del modelo castrista, una dictadura vestida con otros ropajes, pero igual de férrea, sólo que al mando de un país y sociedad mucho más pobre y aislada que la cubana. Con esos mimbres era lógico pensar que Nicaragua no iba progresar mucho y, en efecto, año tras año, aparecía en las listas de los países más pobres del mundo, sin experimentar avances de ningún tipo. La ausencia de violencia organizada sacó a esa nación de los informativos y sólo cuando había elecciones algunos enviados especiales volvían a la Managua que recordaban como revolucionaria para narrar una nueva y aplastante victoria de un Daniel Ortega al que se le iba poniendo cara de dictador latinoamericano, un rictus que parece ser inevitable cuando uno de esos personajes siniestros organiza un desfile para celebrar su particular “fiesta del chivo”, que diría el gran Vargas Llosa. Y entre medias, nada. Algunas noticias trascendían sobre la presencia de inversores chinos en el país y su proyecto de un canal alternativo al de Panamá aprovechando las aguas del lago Managua, pero poco más. Hace unos meses Nicaragua volvió a ser noticia, se imaginarán que por algo violento. Lo que empezó como una revuelta contra una subida de impuestos en forma de cotizaciones sociales más altas se ha convertido, con el tiempo, en todo un enfrentamiento civil entre partidarios y detractores del régimen de Ortega, convertido este último en un dictador fantoche que, como todos, se ve abocado a disparar a su pueblo para conservar el poder, que es lo único que le importa, aunque eso suponga muerte, destrucción y pobreza en su país. Ortega tuvo hace unas semanas unos gestos de acercamiento a la oposición, no se si por presiones externas o no, pero sólo fue una táctica para ganar tiempo y, puede, desorientar a los enemigos. Tras ello ha vuelto a la táctica de la mano dura, el disparo, el ataque y la represión. Hoy Masaya, una de las localidades en las que prendió la mecha contra el régimen, está asediada por fuerzas militares leales a Ortega y, no lo duden, dispararán cuando reciban la orden del dictador para hacerlo. Y matarán.

En las memorias de Sergio Parra, que he leído hace pocos meses, se percibe un desencanto profundo, una angustia fruto de la rotura de un sueño al que entregó los mejores años de su vida o, al menos, los más juveniles. No es raro el caso de Parra, porque a demasiados bienintencionados les sucede que son manipulados por los listillos, los Ortega de turno, que saben que les necesitan para alcanzar el poder pero que luego, instalados, en él, todos los demás son prescindibles. El futuro de Nicaragua se antoja tan pobre y triste como su pasado, y la esperanza de su población, la de vivir en libertar, se ahoga en otra dictadura latinoamericana que no tiene nada de novedoso respecto a tantas que en el pasado fueron.

martes, julio 17, 2018

Quousque tamden, Trump???


Fama eterna tiene la frase “quousque tamdem, Catilina, abutere patientia nostra”, que Cicerón arrojó en el senado romano dirigida contra Catilina, uno de los populistas que, violencia y soflama en mano, trataban de usurpar el poder en la república romana. Traducida como “hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia” se utiliza en momentos en los que uno se harta del comportamiento de aquel a quien se dirige, considera excesivos los malos modos, formas, actitudes y decisiones tomadas por el aludido y cree que, usando otra metáfora romana, se ha traspasado el rubicón de lo que se puede consentir. En la política española podría ser una muletilla.

Para muchos, incluso algunos de los suyos, ayer Trump acabó por convertirse en el moderno Catilina que ha agotado toda nuestra paciencia, y que con su reunión con Putin llegó al límite de lo tolerable, en el colofón de una sonrojante gira europea que ha supuesto la voladura de demasiados puentes y consensos. Durante estos días en Europa Trump ha insultado a todo el mundo, especialmente a los líderes europeos, pero de paso a los ciudadanos de este continente. Y con esos líderes se ha enfrentado sin descanso, no manteniendo el habitual pulso proanglosajón que ya se vio en pasados presidentes norteamericanos, no, sino traicionando tanto al aliado inglés como al resto de mandatarios continentales. La exigencia de aumento de gasto en defensa por parte de los países europeos, que tiene razones de fondo, se convirtió en la excusa con la que Trump nos acusó de vagos y de aprovecharnos de sus fondos y dotaciones militares. Alemania fue el principal foco de sus críticas, pero la vergonzosa entrevista que ofreció al sensacionalista The Sun horas antes de su encuentro con May fue un golpe igualmente duro a la débil primera ministra británica. Tras ello, y un intento de rectificar las cosas, en una nueva entrevista calificaba a la UE de enemigo, previamente a su encuentro con Putin, del que afirmaba tener pocas expectativas. Pues vaya. Una semana de insultos a todo el mundo y, tras el encuentro con su enemigo de siempre, abrazos, palmaditas, elogios y agradecimientos sin fin. La actitud que mostró ayer Trump en la kafkiana rueda de prensa que se ofreció tras la cumbre era digna de estudio. Toda la animadversión vertida sobre la UE convertida en alabanzas al liderazgo de Putin, todas las informaciones obtenidas por las agencias de inteligencia norteamericanas (las suyas) sobre la manipulación electoral rusa en las elecciones de 2016 refutadas por un Trump que afirmó creer más al líder ruso que a todos sus empleados. Y todo ello con un Putin al lado, con pocas sonrisas, cara hierática marca de la casa, pose de jefe, de señor, de ser el que manda, afirmando sin ruborizarse que prefería que fuese Trump el ganador de las elecciones, en las que no hizo nada para buscar ese resultado, y dejando caer perlitas en las que mostraba agradecimiento a la constructiva actitud de su homólogo. La cumbre ha tenido dos citas consecutivas, una segunda con cámaras y registro, y una primera privada, de ellos dos solos, con los traductores más fieles, sin guion, de la que no quedará constancia, de la que nada se sabe sobre lo que se ha tratado y qué ha sido lo dio. ¿Qué han tramado estos dos? ¿Cuáles son los poderes de Putin frente a Trump? ¿Sirvió la comparecencia de ayer para confirmar la sospecha de que el líder ruso tiene en su mano al presidente de EEUU? ¿Pero qué diablos es todo esto a lo que asistimos en medio de nuestra absoluta incredulidad?

Es habitual que haga calor en julio en Washington, pero ayer la capital de los EEUU hervía entre declaraciones de asombro, ira y enojo, asistiendo impotente a un encuentro y declaraciones que muchos consideraban, directamente, como un acto de traición. El partido republicano, conocido allí como GOP (siglas de great old party) sigue abducido por la estrategia de Trumpo, secuestrado por el personaje, pero al menos ayer voces de esa formación empezaron a clamar contra algo que les provocaba repulsión, la imagen de un presidente de EEUU que insulta a los aliados y las democracias y que alaba a hombres fuertes y dictadores como Putin. Más allá de la guerra comercial y la condicionada visión del mundo que otorga, ayer Trump, en público, sí traicionó a sus servicios de inteligencia y seguridad. Y de paso, a todos nosotros.

lunes, julio 16, 2018

Nunca cumpliremos el objetivo de déficit


Desde esta humilde ventana he criticado con intensidad la gestión del déficit que ha realizado el ministro Montoro durante los últimos años. Sometido a una elevada presión, derivada entre otras cosas de la minoría parlamentaria, el gobierno de Rajoy se olvidó del cuadre de las cuentas públicas y, con una economía creciendo a un ritmo del 3%, generaba déficits sin parar. Cada escenario remitido a Bruselas prometía una reducción de los mismos, pero era sistemáticamente incumplido, y la Comisión nos ha alertado sin cesar sobre este hecho. Los presupuestos de este año, expansivos, seguían esa línea de aumento de gasto y de bajada, insuficiente, del déficit.

Cayó el gobierno, llegó el nuevo equipo socialista, y uno de sus compromisos ha sido el de mantener los presupuestos aprobados por el PP, más que nada por la imposibilidad parlamentaria de hacer otra cosa. Los mensajes en los primeros días, especialmente por parte de Nadia Calviño, ministra de Economía, fueron rigoristas, centrados en el cuadre de las cuentas públicas y en la necesidad de ser serios en este aspecto. Como toma de postura no sonaba mal, pero el tiempo, escaso, trascurrido desde la llegada del nuevo gobierno, empieza a mostrar que esa toma de postura era más bien postureo. Cada uno de los nuevos ministros ha formulado u catálogo de políticas públicas que se basan, casi en exclusiva, en el aumento del gasto. El propio gabinete, sobredimensionado, es una muestra de querer gastar mucho más. Para afrontar esos incrementos de gasto se ha recurrido a la fórmula mágica de siempre, subir los impuestos, bien los ya existentes o creando algunos nuevos. Algo de esto ya apuntó Montoro al final de su mandato, con aquel debate sobre la llamada tasa google para financiar las pensiones. El nuevo gobierno mantiene esa posible tasa a las empresas tecnológicas, y amplia notablemente el campo de subidas, con impuestos medioambientales (van a crujir el diésel), destope de las cotizaciones sociales y nuevos impuestos a la maligna banca (que ellos creen que no repercutirán a los pobres clientes). ¿Qué escenario surge de todo esto? Supongo que los expertos de economía del PSOE estarán haciendo cuentas, pero de momento las cifras descuadran aún más de lo que ya lo hacían las populares. De momento Calviño ya ha comunicado a Bruselas que los objetivos de déficit prometidos no se cumplirán, con desvíos que hacen que el objetivo de este año pase del 2,2% al 2,8% y el de 2019 de 1,3% al 1,8%, medio punto o un poco más de añadidura a lo que ya se estimaba. Esto supone aumentar más , aún más, el volumen de deuda pública con el que cargamos, que está en el entorno del 100% del PIB, con leves movimientos. Como el PIB crece con vigor, a tasas superiores al 2%, el cociente deuda respecto al PIB se mantiene estable, incluso se reduce, a pesar de que el volumen de deuda crezca, pero esa estabilidad del cociente es engañosa, porque si el total de deuda crece es obvio que la carga que eso supone para el conjunto de la nación lo hará, poco en épocas de bonanza, mucho cuando vengan mal dadas. Llevamos un tiempo con los intereses de la deuda en mínimos y la prima de riesgo sin salir en las noticias, porque no presiona en exceso. Y eso es bueno, porque nos da margen, pero es muy irresponsable, tanto por el anterior gobierno como por el que acaba de empezar, no aprovechar esta ventana de oportunidad para reducir lo más posible el volumen de deuda, porque estas condiciones maravillosas no durarán para siempre. El Tesoro, emisor de deuda, que hace lo que el gobierno le pide, lleva tiempo realizando una estrategia de reducción de la carga de intereses de la deuda, de tal manera que sustituye emisiones antiguas de altos intereses por nuevas de bajos, con lo que el volumen total se mantiene estable pero el coste medio de la misma se reduce, lo que es la mejor de las estrategias cuando te obligan a emitir sí o sí, pero esto es un apaño. Lo ideal sería reducir el volumen. Y eso no se ve.

La estrategia de financiación del gobierno, el pasado y el presente, ha sobrevivido gracias al BCE (San Mario Draghi, que en gloria estés) y a la recuperación económica, que ha generado ingresos extra mediante unas figuras tributarias arcaicas pero que responden muy bien al ciclo. Reformar en profundidad los impuestos, modernizarlos y ser originales podría servir para aumentar la recaudación incluso permitiendo bajar los tipos en determinados tramos y sectores, pero no esperen reformar de calado en este ámbito, entre otras cosas por la división parlamentaria. Y por el lado del gasto, y de cara a las siguientes elecciones generales, que a saber cuándo serán, supongo que no habrá freno alguno para ofrecer promesas que se traduzcan en votos. Y la deuda, creciente, esperando su momento para agobiarnos a todos, de verdad, sin remisión.

viernes, julio 13, 2018

Con Trump, poca alianza, menos atlántica


Es deprimente asistir a encuentros internacionales en los que participa Trump. Se lleva todo el protagonismo por hechos absurdos, despiadados, vacíos y negativos, y acaba disolviendo consensos que, en algunos casos, han costado tiempo y esfuerzo en enormes cantidades para ser alcanzados. G8, Alianza atlántica, etc, sea el foro que sea, su presencia es corrosiva y ofrece la imagen no de un país en retirada, que también, sino la de un personaje enfrentado al mundo, un líder absolutista y ciego ante la realidad que le rodea, al que el contacto con el poder de Washington no ha domesticado ni ha logrado que aprenda que el mundo es mucho más complejo y retorcido que lo que pueda expresas en unos calientes y tronantes tuits.

Se puede discutir mucho sobre cuál es la inversión que las potencias europeas deben hacer para la defensa en el marco de la OTAN, y si es correcto que Europa haya subcontratado la seguridad a EEUU desde hace tantas décadas, en una medida que nos ha liberado presupuesto para otras cosas pero que nos genera dependencia. Todo eso es un gran debate, que algunos mantienen desde hace tiempo, y que posee diversas implicaciones, pero la seriedad y el rigor necesarios para abordar este tema se disuelven en el ácido de las palabras de Trump. Uno no puede venir a una cumbre de la OTAN con el mensaje de que sólo me interesa que el gasto en defensa de mis aliados suba, y a ser posible mucho más de lo que ninguno de ellos es capaz de afrontar, para garantizarme un no como respuesta y volver a casa con cara de “os lo dije, son unos cagados y aprovechados”. No se puede venir a una cumbre de la OTAN y lanzar constantes mensajes de ataque contra algunos de los aliados, especialmente Alemania, en relación a la dependencia del gas ruso (hecho cierto) con el telón de fondo de una guerra comercial y el odio visceral de Trump y sus asesores a la eficiencia de las empresas germanas, que inundan con sus coches las calles de EEU y el resto del mundo porque, sobre todo, son excelentes. Y menos aún son tolerables declaraciones de este tipo por parte de un personaje que está lleno de sospechas de connivencia, colaboración o incluso chantaje, con respecto a los servicios secretos rusos. Recordemos que sigue en marcha una investigación en Washington sobre la llamada trama rusa de las elecciones de 2016, y que independientemente de lo que concluya, nos hace ver que Trump tiene vínculos demasiado estrechos con un Putin, al que verá la semana que viene, y que esos enlaces no conocidos pueden condicionar sus políticas y medidas hasta extremos que no somos capaces de calibrar. Tienen las democracias, europeas y del resto del mundo, la cruda sensación de que Trump se lleva mucho mejor con dictadores, autócratas y personajes por el estilo que con mandatarios elegidos en las urnas. ¿Se considera a sí mismo como un hombre fuerte, como esos dictadores, frente a los blandos que se eligen y caen con tanta velocidad? La OTAN es un club variopinto en el que se juntan democracias consolidadas con países que están en procesos de involución, Turquía como caso paradigmático, pero que tiene en la autodefensa frente a potencias imperialistas, pongamos Rusia, uno de sus principales pilares. Que el país más poderoso de la tierra, el que posee el mayor presupuesto militar del mundo y el más potente ejército jamás conocido adopte posturas en las que flirtea con el autoritarismo y el desprecio a la democracia resulta, cuando menos, tan chocante como alarmante. Nunca pensamos que el vínculo trasatlántico se resquebrajaría porque fueran los norteamericanos los causantes de la fractura. Lecciones amargas te da la vida cada día.

Tras su paso por Bruselas, y antes de la cita con Putin, seguro que el encuentro que más desea de esta gira, Trump está en reino Unido en una visita oficial disimulada, por las protestas populares que genera y el descabezamiento del gobierno de May. Allí se ha vuelto a posicionar a favor de un brexit duro y en contra de la propuesta mixta de May, que ha causado la dimisión de Johnson. Las declaraciones de Trump vuelven a ser, sobre todo, anti UE. Es inaudito. Es cierto que Europa necesita a EEUU más de lo que EEUU necesita a Europa, pero comportamientos y declaraciones de este tipo son inadmisibles. ¿Cómo responder? ¿Cómo gestionar una coyuntura en la que desde el Atlántico vienen vientos de tormenta? No lo se.

jueves, julio 12, 2018

El futuro del diésel es muy oscuro


El coche que tengo, heredado, duerme en una lonja casi todo el mes hasta que, el fin de semana que subo a Elorrio, lo uso, no mucho, y compruebo con asombro cómo es capaz de arrancar cuando giro la llave. Es un C3 con un pequeño motor 1.1 gasolina, que no tira mucho, y que consume más de lo debido, o esa es mi sensación. Es lógico dado el escaso uso que se le hace y lo “dormido” que se irá quedando el motor a cada mes de inactividad. Pero funciona correctamente y hace el servicio debido a plena satisfacción Y, visto lo visto, al ser gasolina, podrá entrar en todas partes cuando dentro de unos años las restricciones se pongan serias.

Y es que los dueños de vehículos diésel se enfrentan a un serio problema. El aviso de ayer de la ministra de transición ecológica afirmando que el diésel tiene los días contados es el último de una cadena de advertencias que responsables políticos de todo el mundo lanzan sin cesar contra este combustible y los motores por él alimentados. Se preguntará el dueño de uno de estos coches sobre si el mundo se ha vuelto loco, porque hasta hace no mucho tiempo las recomendaciones de los gobiernos, tanto por sus mensajes explícitos como por la fiscalidad, eran que el coche diésel era más eficiente y ecológico que el gasolina, gracias a nuevas tecnologías como los motores TDI. Eso disparó sus ventas y provoca que, hoy en día, el parque de automóviles esté dominado por el diésel. La reversión de las ventas que se está dando en estos últimos meses años aún no ha logrado dar la vuelta a esas cifras globales, que se mueven lentamente. ¿En qué quedamos? ¿es peor un motor diésel o gasolina? Pues como siempre, depende de para qué. En emisiones de CO2 el gasolina es peor, dado que para igualdad de potencia y consumo sus emisiones son más altas. En emisiones de NOX, los óxidos de nitrógeno, el diésel es peor que el gasolina, cumpliéndose la inversa de la regla anterior. Si lo que queremos evitar es la contaminación directa, el CO2, es mejor usar diésel, mientras que si queremos reducir las emisiones nitrogenadas, muy relacionadas con cánceres, debemos utilizar gasolina. Es un lío, ¿verdad? Los últimos datos muestran que el disparo de ventas de coches de gasolina y la absurda moda de los SUV está haciendo aumentar las emisiones netas de CO2 del parque automovilístico, lo que parece un contrasentido dado que buscamos reducirlas a toda costa. Los vehículos actuales son más eficientes que los antiguos, pero los SUV poseen cilindradas altas y pesa mucho, por lo que sus consumos son elevados frente al del típico utilitario que, hasta no hace mucho, era el rey de las ventas. A medida que las restricciones al diésel aumenten, en forma de limitaciones de acceso y de subida de los impuestos asociados a ese carburante, los titulares de este tipo de vehículos se van a encontrar con graves problemas prácticos y con un mercado de segunda mano que se va a hundir, dado que nadie querrá comprarles su coche, a sabiendas de los problemas que arrastra. Los fabricantes también están metidos en un problema con este tema, dado que gran parte de sus líneas de producción siguen teniendo a la tecnología diésel como uno de sus pilares, y cambiar eso es lento y muy costoso. Hay innovaciones tecnológicas que logran minimizar en extremo las emisiones de NOX en los nuevos motores diésel, pero si se asienta la idea en la sociedad de que es un combustible sucio de poco servirán las inversiones de ningún tipo, ya que las ventas seguirán cayendo.

¿Acabarán los gobiernos por subvencionar la retirada de los coches diésel a los particulares para que estos no reciban la carga del coste? No lo se, ni se si es justo o no, porque eso lo financiaríamos todos, tengamos coche diésel, gasolina o no se tenga vehículo alguno. ¿Y qué va a suceder con el transporte pesado, léase autobuses y camiones, que es diésel casi en el 100% de los casos? Para ese uso intenso e intensivo el diésel es una tecnología mucho más robusta y eficiente que la gasolina. Como ven, el futuro de la movilidad limpia, eléctrica, parece aún lejano en la práctica, pero el presente de algunos combustibles (y negocios) pinta muy feo. Una buena crisis puede surgir de todo esto y, también, oportunidades enormes. A ver qué pasa.

miércoles, julio 11, 2018

Setién, o el religioso que no deja de pecar


Ayer, a los noventa años, falleció José María Setién, el que fue obispo de la diócesis de San Sebastián durante cerca de tres décadas y, sin duda, la figura más poderosa del clero vaso en todo ese tiempo y el que vino después. Y poder en la iglesia vasca, hasta hace nada, quería decir poder de verdad, sin adjetivos, del que se ejerce y genera respuestas, pleitesías y sumisiones. Nada sucedía en la iglesia vasca sin que Setién lo supiera y aprobara, y nada era permitido fuera de su idea de iglesia, de sociedad y de, por supuesto, patria. Llevaba alzacuellos Setién, sí, pero sobre todo portaba una ikurriña tatuada en su corazón y un deseo independentista.

A todos nos escandalizan esas imágenes en las que, en un blanco y negro que no sirve para dulcificarlas, vemos a unos obispos entronizando a Franco como glorioso caudillo vencedor de una reconquista imaginaria, paseándolo bajo palio y ejerciendo de lacayos de un militar que ganó una guerra y dictó un país. ¿Qué clase de fe juraron cumplir esos abades? ¿Cuál era su evangelio? De una manera similar, sin imágenes tan duras, pero con el mismo fondo, durante décadas la iglesia vasca sustituyó el nacional catolicismo por el nacionalismo católico. Curas de mayor o menor rango se fueron haciendo fuertes en los movimientos que luchaban contra el régimen y apoyaron a ETA y sus ramificaciones como estandarte de una lucha liberadora en la que creían, desde luego mucho más que en cualquier mensaje evangélico. El fin de la dictadura, la transición y la democracia no significaron nada para ETA y, desde luego, tampoco para muchos de esos religiosos, que seguían viendo con simpatía a los luchadores de la patria soñada, y que no dudaban en lo más mínimo en mostrar el vacío, el desprecio, la ignorancia, ante las víctimas y sus familiares. Y Setién, desde lo más alto de su púlpito y cargo, encarnaba perfectamente ese papel. Autor de discursos y libros alambicados, densos, llenos de palabrería en los que la ética aparecía sin cesar como hilo conductor, sus palabras eran el muro tras el que se ocultaba el fanatismo del que cree que para lograr sus fines no importan las almas de aquellos que se les oponen. Hubiera sido Setién uno de los grandes en los tiempos de la inquisición, pero quiso el destino que le pillara muy tarde para los autos sacramentales. En su lugar, bendecía al nacionalismo más extremo, disculpaba a los terroristas y sus cómplices, constantemente establecía una equidistancia entre aquellos que mataban y los que los perseguían, como si fueran los dos ladrones crucificados a los lados del magnánimo pastor, al que él, por su puesto, encarnaba. Y no dejaba de arengar a las masas nacionalistas, para que persiguieran su sueño y no descansasen nunca. Junto con Xabier Arzallus, encarnó la simbiosis perfecta entre el poder terrenal y el supremo en un nacionalismo, el vasco, imbuido de clericalismo hasta límites absurdos y en una sociedad, la vasca, en la que la palabra de un sacerdote era más poderosa que la de mil personas, fueran estas quienes fueran. Setién se hizo con un enorme poder y lo uso mal, no sólo mal. Lo uso de manera pecaminosa, violando todo aquello que, en algún momento, juró creer. Como los curas nacional catolicistas, como aquellos que son detenidos por abusos, Setién fue un religioso que abusó de una parte de la sociedad para que la otra pudiera dominarla. Y nunca, nunca, mostró arrepentimiento alguno por sus hechos.

Hoy en san Sebastián habrá un funeral de los de gran boato, pompa y ceremonia, con una catedral llena y muchos en ella, mostrando condolencias y pena. Durante muchos muchos años en esa iglesia, y en otras tantas de su diócesis y anexas, los familiares de las víctimas de ETA no podían celebrar funerales a sus víctimas, porque no se les dejaba. Esa iglesia, vasca y española, que hoy entonará duelo, pegaba simbólicamente el último disparo al cadáver del asesinado, mostrando así el desprecio absoluto por él y los suyos, que no eran sino unos traidores a la causa de la liberación nacionalista. Versioneando la palabra, vale más una lágrima derramada en la soledad por una de esas víctimas que todas las que hoy se den en una abarrotada catedral, en la que Dios, si existe, hace tiempo que dejó de visitar.

martes, julio 10, 2018

Caos en el Reino Unido por el Brexit


Hace poco se recordaba, celebrar no es el término adecuado, el segundo aniversario del malhadado referéndum del Brexit, cuyo resultado favorable a la salida nos conmocionó a casi todos. Transcurrido ese tiempo las negociaciones Reino Unido UE no han avanzado demasiado, y lo que ha progresado, y mucho, es el proceso de descomposición de la política británica, horadada por completo por este asunto, que no deja de ser un trauma para formaciones de uno y otro signo que no son capaces de gestionar aquel nefasto resultado ni de, con honestidad, reconocer que lo mejor sería anularlo, mediante una nueva consulta, en la que debieran dejarse la piel por la reentrada.

En dos días han dimitido dos ministros del gobierno de Theresa May, justo después de que el viernes ese gabinete alcanzase un principio de acuerdo sobre la postura final en la negociación con las autoridades europeas. Ese acuerdo fue calificado por muchos como blanco, componenda, solución de compromiso, y adjetivos similares que dejaban ver cómo los duros del Brexit estaban siendo arrinconados, o al menos ya no tenían el control de la situación. David Davies, encargado principal de la negociación con la UE, que no creía en el acuerdo que el gabinete en el que participaba le había impuesto, fue el primero en abandonar, y Boris Johnson, el extravagante, vocero y nada diplomático ministro de exteriores, ha sido el último. Ambos representan, dentro de los conservadores, el ala dura de los partidarios de la salida, los que proclaman una ruptura lo más brusca y unilateral posible con los socios europeos, los más encantados de que la isla se aísle, los más ciegos. Esa corriente ve, con amargura, como la débil y provisional May está logrando diluir su mensaje de dureza, y ay no aguanta más. El portazo de ayer puede no ser el último pero, sobre todo, es una manera de abrir el camino para derribar a la propia May, y para que esa corriente dura de los conservadores se haga con el control del gobierno y la cámara. Comentó ayer un corresponsal de radio en Londres, con agudeza, que por momentos la situación de May le recordaba a la de Rajoy. A los pocos día de haber aprobado unos presupuestos que, en teoría, le garantizaban estabilidad, el gobierno de Rajoy cae con una moción de censura que nadie había previsto. Y a los poquísimos días del acuerdo interno para el Brexit, que ofrecía a May un agarradero y un argumentario para sostener su discurso, el gobierno se le descompone entre las manos y no son pocas las voces que anuncian una posible moción de censura orquestada por esos duros del Brexit, con las ambiciones gubernamentales de Johnson, nunca ocultas, ahora libres de ataduras, y con la prensa sensacionalista, y parte de la otra, clamando contra la pusilánime primer ministra a la que nada respetan y ni consideran. ¿Va a pasar allí lo mismo que sucedió en Madrid a finales de mayo? Quién lo sabe, pero no lo descarten. No debemos olvidar tampoco que esta crisis que corroe al partido conservador se desarrolla, casi de igual manera, entre los laboristas, que poseen dos corrientes en su interior sobre el Brexit, siendo su actual líder, Jeremy Corbin, nada europeísta. Es absurdo, pero así es. Y de mientras tanto el tiempo avanza, la incertidumbre crece, las decisiones de inversión se aplazan, la economía real se resiente y el futuro de los ciudadanos británicos se oscurece por culpa de las necedades de muchos de sus políticos, que imbuidos por un sueño de nacionalismo tan falaz como peligroso, alumbraron la criatura llamada Brexit que, poco a poco, parece ir comiéndoselos uno a uno, devorando la estulticia de los que estaban llamados a liderar el país. Tan patético como asombroso, en una nación seria, racional y dominada siempre por el interés práctico como el Reino Unido.

Y esta crisis le estalla a May en un momento que no podía ser peor. Las relaciones con Rusia se agrietan aún más tras la muerte de un ciudadano británico intoxicado por accidente con veneno presuntamente utilizado por los servicios de espionaje de Moscú, justo cuando Inglaterra puede llegar a la final de eso que se está desarrollando en Rusia y que algunos llaman deporte. Y la cancillería de exteriores queda vacía a las puertas de una cumbre trascendental de la OTAN y la visita al reino de Isabel II de Donald Trump, abanderado del Brexit donde los haya. Mientras Suanzes analiza todo esto con una calidad que para mi es inalcanzable, el “Anarchy in the UK” de Sex Pistols suena con más fuerza y sentido que nunca. Lo dicho, tan triste como asombroso.

lunes, julio 09, 2018

El doble juego de Sánchez con los independentistas


Recibe hoy Sánchez en Moncloa a Quim torra, President de la Generalitat, y avatar del fugado Puigdemont, que debe estar muerto de celos al ver que la actualidad le resta protagonismo. No consta que Torra tenga ideas propias más allá de las que se le dicten desde Alemania, al menos en lo que hace a la gobernanza (es un decir) de Cataluña. Donde Torra tiene ideas muy suyas es en cuestiones identitarias, que asimila a genéticas y de raza. ¿Qué sentirá al estrechar la mano de un subhumano español esta mañana? ¿Cuánto tardará en acudir al baño para lavársela mediante unas friegas compulsivas? No dudo mucho de que algo así hará.

Lo interesante de la reunión de hoy es el juego al que se va a enfrentar Sánchez y, creo, la primera situación en la que no va a poder escabullirse del problema catalán. La forma de abordarlo, una vez llegado a la Moncloa, ha sido la de cambiar el talante de los discursos y hacer una serie de gestos, legales y posibles, para distender el ambiente. El traslado a cárceles catalanas de los políticos presos y las manifestaciones de una Meritxell Batet demasiado locuaz han sido la mano tendida al independentismo. En paralelo, especialmente con Borrell, se ha seguido una línea de firmeza ante el mensaje separatista, con respaldo expreso, como no podía ser de otra manera, a la valiente actitud mostrada por Pedro Morenés en Washington ante el desquiciado discurso de Torra de hace un par de semanas. Ya ven, una versión del clásico juego del “poli bueno, poli malo” en el que Sánchez aparece como el justo entre los dos extremos. ¿Qué busca esta estrategia? Probablemente agotar el catálogo de excusas, falsas, que los independentistas esgrimen ante cualquier posición negociadora. Que si el estado opresor, que si la falta de democracia, etc. Quizás busca Sánchez ofrecer una imagen de suavidad inversa a la que mostraba el gobierno de Rajoy para, en ese caso, resaltar aún más la intransigencia de los nacionalistas y retratarles ante todos como la caterva de extremistas que son. ¿Es válida esta interpretación? Puede serlo, pero si es así debe saber Sánchez que es una estrategia en la que corre serios riesgos, y que no puede mantener mucho tiempo en marcha si ni logra frutos claros. Si, como es lo más probable, los independentistas se mantienen en sus trece la táctica buenista puede acabar tan naufragada como la operación diálogo de Soraya. Si hay frutos, debe ser cuidadoso el gobierno para calibrar hasta dónde se cede y se ve como una debilidad. Y si no hay avances de ningún tipo el juego no podrá prolongarse mucho más allá de la paciencia del votantes socialista, que de momento ha ofrecido su confianza al nuevo gobierno, pero que reaccionaría con dureza ante lo que pudiera ser visto como un compadreo con fuerzas y personas que han mostrado hasta qué punto están dominados por el sectarismo y ejercen la villanía con el resto del país. Supongamos que, como se rumorea, se adelantan las elecciones andaluzas a octubre. Un acuerdo con los independentistas que fuera visto como cesión sería nefasto para las aspiraciones de voto de Susana Díaz, que difícilmente podría vender a su electorado un pacto o componenda en la que no creyese. Y sería gasolina para las expectativas de voto de Ciudadanos, que siguen desorientados desde la moción de censura.

¿Expectativas ante la reunión de hoy? Pocas. Más allá de la foto y de los lugares comunes, es previsible que se escenifique un desacuerdo profundo. El hecho de que se vaya a hablar de derecho de autodeterminación es grave, pero no lo será tanto si Sánchez mantiene la postura lógica de que es inexistente, y ante eso torra no podrá hace otra cosa que protestar y desgranar su lista de agravios ideológicos (y buscar el baño para lavarse con fruición). Quizás se ofrezcan, y acuerden, cuestiones económicas y competenciales, pero eso no soluciona el mar de fondo. Y la verdad es que ante un racista convencido como Torra no hay nada que los subhumanos hagamos que le pueda satisfacer.

viernes, julio 06, 2018

Soraya vs Casado


Con una participación muy alta, superior al 80%, del exiguo censo de votantes que podían hacerlo, la votación para la elección del presidente y compromisarios del PP celebrada ayer otorgó unos resultados más que interesantes, y que dejan bastante abierto el Congreso de dentro de dos semanas. El extraño sistema de doble vuelta, una abierta otra cerrada, credo por el PP puede hacer que los resultados finales sean confusos y, sobre todo, contestados por parte de la militancia. De momento, y por mil quinientos votos, algo más del 2,5% de margen, Soraya Sáenz de Santamaría ha ganado a Pablo Casado y al resto de candidatos. Ellos dos se disputarán el poder popular.

Muchos, antes de la proclamación de candidaturas, esperaban un duelo S vs C, Soraya vs Cospedal, pero finalmente esa “C” combatiente representa a Casado, un candidato no esperado hace semanas y que ha hecho una campaña que a punto le ha dado la victoria en votos. Las dos figuras representan almas distintas del partido, más ideologizado él, más práctica ella, con experiencia de mitineo y de partido él, con conocimiento de gobierno ella. De cara al éxito de la formación, lo ideal sería un perfil que tuviera ambas características, y dado que eso no existe, un acuerdo entre ellos, pero no parece que vaya a darse algo así, tras lo escuchado la pasada noche. Casado ha visto ante sí la oportunidad de su vida de alcanzar el poder real y Soraya tiene por delante la ardua tarea de hacer que los compromisarios que pudieran apoyar a otras candidaturas no se unan en su contra. En los discursos de anoche ya se vio esa diferencia de forma clara. Casado estaba exultante, se le escapaba la sonrisa en todo momento, sonrisa que no ocultaba un colmillo afilado que ansiaba ser clavado en la faz de Soraya. Sus declaraciones dejaban claro que él y el resto de candidatos tenían en común algo relacionado con las esencias del partido y las ideas (de las que nadie ha dicho nada en varios años, por cierto) frente a otros (queriendo decir otras). El discurso de casado era de ataque, de lucha hasta el final, y de ganas de ganar. Su ambición era enorme, como la de cualquier político. Soraya, en su alocución, sabedora de lo anteriormente dicho, tiró de la táctica de la magnanimidad. Como ganadora, ofreció pacto, cesión, acuerdo y reparto de poder. Llamaba a la unidad en todo momento, ofreciéndose como garante y gestora de la misma y, por tanto, acusando a los que no acepten su oferta, de ser los causantes de la desunión. Su discurso, mucho más amable en las formas, escondía también cargas de profundidad destinadas al resto de contrincantes, y dejaba claro que había partido, y que en estas dos semanas puede pasar de todo. Se sabe ganadora débil frente a la fortaleza del derrotado. Ahora, desde ya, los compromisarios elegidos para el congreso, más de tres mil, van a recibir constantes llamadas de ofertas, de puestos, de cargos, de colocaciones futuras para ellos y los suyos, por parte de ambos equipos. De la capacidad de convicción, de las promesas hechas, del precio que pongan los compromisarios, de todo lo que suceda entre las bambalinas justo antes de la votación del 20 – 21 de julio, dependerá quién sea el ganador. Y la cosa está muy abierta. Como en pasados congresos políticos, el del PSOE que eligió a ZP por ocho votos es un buen ejemplo, la política es así.

Creo que, de cara a unas elecciones generales, Soraya es mejor candidata que Casado de cara a que el PP recupere voto, pero mi opinión en este caso es irrelevante. De todas maneras, los compromisarios están mucho más pegados al cargo público electo que los militantes. Muchos son concejales, alcaldes y cosas por el estilo, y deben hacerse en todo momento la pregunta de Keynes. Si quieren acertar no deben votar al candidato que ellos prefieran, sino al que creen que el electorado le puede otorgar el voto. El PP, como todos los partidos, lo que busca no son las ideas y el discurso, sino el poder. Y eso es lo que está en juego. Y todo ello con el caso del máster de Casado que, en dos semanas, pudiera dar novedades.

jueves, julio 05, 2018

¿Qué esconde el mar de Encélado?


Cada cierto tiempo tenemos noticias sobre los hallazgos de los rovers y sondas marcianas que nos confirman la idea de que, en el pasado, Marte pudo ser un planeta muy distinto, con atmósfera más densa, agua en su superficie y condiciones necesarias, quizás, para ser precursoras de la vida. Pero también parece evidente que hoy en día Marte es hostil a la vida y las esperanzas de encontrar algo similar a moléculas orgánicas allí es escasa. De hecho casi podemos considerar que en todos los planetas del Sistema Solar no existe vida, ni nada que se le parezca. Siempre con el grado de duda necesario que requiere la ciencia, claro.

¿Descarta esto el Sistema Solar en su conjunto? No, porque existen otros cuerpos que se están demostrando mucho más interesantes. Las lunas que orbitan en torno a Júpiter y Saturno, por ejemplo, son sistemas solares en miniatura, dependientes del gigante gaseoso que los domina, y en algunas de ellas se esconden secretos que pueden ser apasionantes. Io y Europa han sido durante tiempo las más prometedoras, pero es ahora mismo Encélado, con acento esdrújulo, la que más interés suscita entre los científicos. Es este un cuerpo pequeño, 500 kilómetros de diámetro (la tierra tiene poco más de 12.000) que orbita en torno a Saturno. Visto desde fuera, Encélado brilla como pocos, porque es una blanca bola de hielo que refleja la luz con toda la fuerza posible. Una canica helada que podríamos suponer, con lógica, que alberga un mundo frío e inerte, pero no es así. Hay grietas en esa superficie de hielo y  por ellas, de vez en cuando, se escapan emanaciones a la atmósfera provenientes del interior. Gracias al análisis de esas fugas se ha podido determinar cómo es la estructura del planeta, y resulta sorprendente. Bajo el manto helado que cubre todo ese mundo, de decenas de kilómetros de espesor, se encuentra un océano de agua en estado líquido, existiendo por tanto fuentes de calor que permiten que el agua, a partir de cierto punto, no esté congelada. Esas fuentes pueden provenir tanto de la actividad del interior del planeta, que calienta las zonas aledañas, como de las llamadas fuerzas de marea, la diferencia de gravedad entre un extremo y otro del planeta que se sufre en un cuerpo como Encélado al orbitar tan cerca de un gigante como Saturno. Ese estruje de ida y vuelta, si así me lo permiten, agita todo el planeta y le otorga una fuente de calor. Agua líquida y fuentes de calor… eso suena muy bien si de lo que tratamos es de buscar un lugar acogedor para la vida, tal y como la entendemos. Ya tenemos dos ingredientes consideraos como básicos que no se dan en ningún otro planeta del Sistema Solar. Los análisis de las emanaciones que provienen del interior de Encélado, obtenidos gracias a las sondas que lo han orbitado, han sido fundamentales para añadir otra pata más a las opciones vitales de esa luna de Saturno. Resulta que esas emanaciones contienen componentes orgánicos, es decir, moléculas en las que el carbono está presente. Recordemos antes que nada que el concepto de química orgánica es muy engañoso, dado que engloba a moléculas que pueden pertenecer a seres vivos y no (todo el plástico es orgánico, pero no está nada vivo) por lo que la existencia de este tipo de moléculas no permite sacar conclusiones alocadas, pero sí saber que las fuerzas internas que agitan el mar de Encélado son capaces de proporcionar energía para que se produzcan reacciones químicas que generen esas moléculas. En la Tierra este proceso se da en lugares como las chimeneas hidrotermales, afloramientos en el océano de lava o vapor del interior del planeta que calientan el agua y le hacen reaccionar, generando polímeros y otras sustancias. Eso no es vida, pero es química que funciona bajo parámetros que conocemos y que tiene unas posibilidades enormes,

¿Hay peces en el mar de Encélado? Sugerir algo así sería, directamente, una sandez. No, no estamos hablando de eso, pero sí que en un cuerpo que no está muy lejos, en términos espaciales es el vecindario, se dan unas condiciones geológicas excepcionales para ir allí y estudiarlas. De momento sería necesario un plan de investigación basado en sondas que puedan analizar en detalle los compuestos que son expulsados, para conocerlos en profundidad y determinar cuál es, entre otras cosas, su grado de complejidad. Hace 50 años, en 2001, Kubrick nos llevó a Saturno y, cosas de la vida, hoy una de sus lunas nos vuelve a llamar la atención. Hay mucho trabajo por delante para investigar lo que sucede en, y bajo, Encélado.

miércoles, julio 04, 2018

Cambio político en México


Tres son las grandes elecciones que estaban marcadas a principios de este 2018 en el subcontinente latinoamericano. Las colombianas eran las primeras, y en ellas ha vencido Iván duque, candidato del centro derecha, relevando del poder a Juan Manuel Santos. La gestión de la paz firmada con las FARC, que ha criticado en fondo y forma, será uno de los retos de su mandato. La tercera de ellas, prevista para octubre, tendrá lugar en un convulso Brasil, sumido en la crisis económica y política. Lula, desde la cárcel, quiere presentarse, el descrédito de los políticos tradicionales es alto y las encuestas dan aire a candidatos populistas. La economía brasileña, sometida a grandes tensiones, será un enorme reto para quien gane.

La segunda de las votaciones ha tenido lugar este fin de semana, en México, y como señalaban las encuestas, la victoria ha correspondido a Andrés Manuel López Obrador, ALMA, candidato de la coalición izquierdista Morera, que ha desbancado el monopolio de victorias del PRI y su relevo, una coalición de centro derecha. ALMA ya fue alcalde del DF, la populosa capital del país, y varios han sido sus intentos de llegar al poder, frustrados todos ellos, hasta el día de hoy. Su discurso ha estado basado en la regeneración política, el relevo de los dirigentes de toda la vida y la lucha contra la corrupción, que si aquí es tan extensa que afecta hasta a los semáforos allí se mide en mordidas a cualquier tipo de colectivo. Visto desde fuera, dos son los retos, enormes, que debe afrontar la presidencia de ALMA y que, visto los precedentes, puede que le superen. Uno es de la guerra del narcotráfico. Actualmente México es un país en el que ciertas zonas han dejado de estar bajo el control del estado y están sometidas al poder del barco. Cárteles de la droga con unos recursos tan inmensos como escasos son sus escrúpulos imponen la ley del disparo en amplias regiones y varias ciudades del país, especialmente en la zona norte. El número de asesinatos se ha disparado y la violencia que no cesa alcanza dimensiones epidémica, propias de una guerra civil, que suponen muchas más bajas de las que se pueden registrar en países que asociamos a guerras constantes como pueden ser Irak o Afganistán. El gobierno del saliente Enrique Peña nieto se ha visto completamente superado por este asunto y ha pedido el control de áreas turísticas como Acapulco, donde el narco ya es el dueño de la situación. El otro problema se sitúa en su frontera del norte y el vecindario. Dice el dicho que pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de EEUU, y con Trump en la Casa Blanca esa expresión se vuelve más certera que nunca. Más allá de las declaraciones xenófobas y los muros, físicos y mentales, el peligro para México son los aranceles y el proteccionismo de corto vuelo que impera en Washington: gran parte del desarrollo económico del país proviene de las empresas norteñas que han instalado allí sus plantas de producción, atraídas por la cercanía, facilidad de las comunicaciones y, obviamente, los sueldos mucho más baratos de la mano de obra, ante los que no puede competir un trabajador norteamericano. Imponer aranceles en frontera dañará la competitividad de esas plantas, y alguna de ellas puede optar por trasladarse a EEUU, o al menos a echar cuentas sobre qué puede ser más barato, si permanecer con la tasa o moverse para eludirla. Y eso dañará a la economía mejicana, y hará aumentar el flujo de inmigrantes que desean cruzar hacia el rico vecino del norte. Como siempre, economía e inmigración caminan muy de la mano, creciendo una a la inversa de la otra. Trump y ALMA deberán verse antes o después, en principio desde posiciones opuestas, y este será uno de los grandes temas que no van a poder eludir.

Las empresas españolas, asentadas en México y que obtienen de allí gran cantidad de sus ingresos y beneficios, han visto con recelo la llegada de ALMA al poder, dado que sus discursos recuerdan mucho a otros escuchados en la región que han conducido a la ruina a prósperas naciones como Venezuela (de la que ya nada se dice pero que vive en un infierno). ¿Cómo será su presidencia? No lo sabemos, pero si somos optimistas puede que estemos ante algo similar a lo que hizo Lula durante su mandado brasileño, que fue positivo para locales y foráneos. Eso sí, los dos problemas citados pueden dar al traste con cualquier política racional que podamos imaginar y no se, sinceramente, como van a ser enfrentados por la nueva presidencia. Ni tengo muy claro cómo debieran abordarse. El reto para México es enorme, ojalá lo supere con éxito.

martes, julio 03, 2018

El Congreso es, a veces, como una votación de instituto


Ayer, en la primera votación del Congreso para la elección del consejo de RTVE, se produjo una extraña anécdota. Los votos se depositaban en urna y debían ser escritos por sus señorías entre los aspirantes que optaban al puesto, y uno de los parlamentarios, no se si con guasa, desprecio, cachondeo o ganas de hacer memoria, emitió un voto para Lauren Postigo, afamado cronista musical de la casa pública, centrado en el mundo de la copla, d aspecto singular y dicción muy reconocible, que lleva fallecido varios años desde que un infarto se lo llevó al otro barrio. Como anécdota no tiene precio, y como síntoma de hasta dónde ha llegado el bochorno en todo esto de la elección de RTVE, tampoco.

Esta votación alternativa me ha recordado a mis tiempos de instituto, en los que había muchas novedades respecto a la EGC. Edificio nuevo, ciudad nueva, profes nuevos, chicas nuevas, mismas indiferencias por su parte, etc. Una de las novedades interesantes era que había que escoger delegado de la clase, figura desconocida para todos nosotros, cuya labor no estaba muy definida, más allá de comunicar al resto lo que todos sabíamos respecto a las innumerables convocatorias de huelga que los de Jarrai, las juventudes de Batasuna, montaban sin cesar. Elegir delegado implicaba votar, y quizás, para muchos, esta fuera la primera vez en nuestra vida, con catorce años cumplidos, que ejercíamos ese derecho, sagrado y trascendental. Y lo cierto es que durante mucho tiempo ese ejercicio fue pueril. Nuestro estreno con la urna era para vejarlas, violentarla y hace que dijera lo que no podía ser. Muchas veces las votaciones degeneraban en un puro cachondeo, tanto porque no había candidatos para ejercer la figura como por el resultado de los votos. Hasta que llegué a la universidad a nadie postulándose para ser delegado, todos escurríamos el bulto y nadie quería formar parte de un cuerpo de representantes que, como antes he dejado caer, tenía que verse mucho con los conflictivos del instituto. En ocasiones era el profesor al que le había tocado en suerte que en su hora se ejerciera la votación el que animaba a algunos para presentarse, y al final surgían candidatos, casi siempre chicos, que lo veían como otra imposición más. Llegaba entonces el momento de votar y el surrealismo se disparaba. Aulas de poco más de treinta alumnos en los que se registraban cincuenta o sesenta votos, muchos de ellos a figuras televisivas, del cómic o cosas por el estilo (Mortadelo podría haber arrasado durante varias legislaturas de haber existido) y al final, depurando aquello, repitiendo el proceso, se llegaba a nombrar a un desafortunado para el cargo, sin que quedase nada claro si se podía dimitir o no. Quizás ese fuera el primer contacto con la hispánica costumbre de que, una vez que se alcanza el sillón, no lo sueltes nunca ni aunque quieras. Cierto es que no todas las votaciones eran así, sobre todo a medida que pasaban los cursos de instituto. Las de delegado no cambiaron demasiado, pero las otras sí. Las otras eran, sobre todo, para refrendar huelgas y cierres de aulas organizados por los incansables de Jarrai. Los de los primeros cursos siempre se sumaban a ellas porque así tenías fiesta o salías antes, pero ya en tercero o, sobre todo en COU, el voto en esas elecciones se volvía mucho más serio, tanto porque uno se daba cuenta de la importancia de no perder clases como por ver muy claro el oscuro motivo que organizaba aquellas movilizaciones. Y como bien relata Edurne Portela en “Mejor la ausencia” (léanla) en muchas ocasiones, los votos de las clases que no querían hacer huelga no eran respetados por los organizadores de la movilización. Para muchos fue el primer contacto con la desagradable sensación de que eso de votar era más importante de lo que parecía y que el que alguien no respetase el resultado de la votación era violento, intimidatorio, feo. Nos cachondeábamos de la democracia pero empezábamos a ver su importancia y, sobre todo, lo grave que era su ausencia.

Ya en la universidad las cosas se normalizaron un poco, tanto en el plano político (quizás porque mi facultad estaba en pleno Bilbao, y no en el territorio conquistado por Jarrai de Leioa) como en el de los delegados. Asistí asombrado, al poco de empezar las clases de primero, como dos chicos se disputaban el puesto de delegado, ambos querían serlo. Por primera vez veía a alguien postularse con deseos de ser elegido en una de esas votaciones. Curiosísimo. Los primeros escrutinios tuvieron sus toques cachondos, pero al poco la cosa se normalizó, el número de votos acababa coincidiendo con el de votantes y uno de los dos salió elegido. El perdedor lo volvió a intentar al año siguiente, y al final logró ser elegido en tercero de carrera. Y yo no salía de mi asombro cada vez que, al inicio del curso, en esas votaciones, seguía en la brecha.

lunes, julio 02, 2018

Nadie con poder quiere despolitizar TVE


Empecemos por el principio. Despolitizar TVE no es quitar de la presidencia a un señor que ocupa el cargo porque el PP lo quiso y sustituirlo por otro que es escogido por el PSOE o Podemos. Despolitizar TVE es hacer un concurso abierto, internacional, con unas bases de prestigio periodístico y de gestión consensuados, al que se puedan presentar profesionales de la casa, y de fuera, de España, y de fuera, y que sea el mérito y la capacidad lo que sirva de baremo para la elección. Y que luego el parlamento refrende, como trámite, no con cortapisas, el resultado de ese concurso. Lo demás son tonterías.

Es TVE el primer grandioso fracaso de este nuevo gobierno y sus socios, que tan rápido como ha sido posible se han subido al carro de las élites extractivas y han puesto sus manos sobre el ente para tratar de hacer con él lo que todos los políticos de España han deseado, que les sirva de correa de transmisión de sus mensajes y, si es posible, que les sirva como buen sirviente para todo lo que deseen. La usurpación de los medios de comunicación públicos por parte de los partidos es algo que en España se ve como una tradición tan arraigada como el veraneo o el salir de bares. Cada uno que llega pone a los suyos al frente de la corporación que toque, echando a los que habían puesto los otros. Ninguno piensa que son unos, otros y todos los demás, los que con sus impuestos pagan el ente de turno. Ninguno piensa en los profesionales que trabajan en esos medios de comunicación, acostumbrados a ser señalados como de uno u otro bando por los opositores, y movidos como fichas intercambiables cuando se producen los traspasos de poder. Ninguno piensa en garantizar un mínimo de objetividad, rigor y seriedad, a sabiendas de lo difícil que es todo eso, sino que ven a los medios públicos como las perfectas herramientas de propaganda para lanzar sus mensajes. Sólo son eso para sus cortas mentes, instrumentos que poder usar discrecionalmente, arbitrariamente, de manera sesgada y torticera. Cierto es que hay niveles en esto de la manipulación y el sesgo, y por su alcance nacional y escrutinio continuo, RTVE se escora, más o menos, pero mantiene unos estándares de calidad a lo largo del tiempo que pasa si quisieran el resto de cadenas nacionales. Es en las CCAA donde podemos asistir a espectáculos tan vergonzosos como, a mi modo de ver, ilegales, con canales autonómicos que cuestan una millonada y que son tan progubernamentales como los telediarios de Corea del Norte con el amado líder, eso sí, con una estética moderna. TVE3 o EITB son grandes ejemplos de manipulación informativa, de emisión de mensajes a favor de las consignas gobernantes, de mentira orquestada. Lo fue la TeleMadrid de los tiempos de Esperanza Aguirre, donde su liberalismo de boquilla se convertía en instrucciones de primera para la voz de su amo, y podemos darnos una vuelta por esos medios púbicos de ámbitos más pequeños hasta comprobar como muchos de ellos son hojas parroquiales en las que sólo falta incorporar el logo del partido de turno en la cabecera de los informativos que no informan. Y todo ello, recuerden, pagado con el dinero de todos los contribuyentes, veamos o no esos canales. Para hacer el chiste fácil, los ciegos también pagan RTVE, y hasta ellos pueden ver el pasteleo que día a día se produce en el poder para hacerse con su control.

PSOE y Podemos, llegados al gobierno, han viso en TVE esa herramienta de propaganda que ha encandilado a todos los políticos, y que en el caso de los podemitas ansían desde que se dieron cuenta de que “La Tuerka” podría ser el Aló presidente patrio. Lo ha dicho hasta el editorial de El País, ahora muy a favor de Sánchez. Todo lo que estos días está pasando con la elección y quema de periodistas y la manera de sesgar el consejo de TVE es lamentable, bochornoso, un insulto a los profesionales de la casa y una tomadura de pelo a todos los españoles que, por cierto, cada vez ven más plataformas de pago de series y menos cadenas generalistas. Quizás, en unos años, manipular TVE no sirva de nada. Sólo entonces los políticos dejarán de hacerlo.