jueves, enero 31, 2013

La muerte en directo, en Siria


Y de mientras en España seguimos hundidos en nuestro particular lodazal de crisis y corrupción, echándonos a la cara las miserias de unos y de otros, sin que se atisbe el más mínimo grado de sensatez y altura de miras para afrontar nuestros retos, en Siria sigue al guerra, una guerra que es como todas, cruel, atroz y miserable, salpicada de momentos de épica y llena de miles de escenas de miseria y deshonor. Día  tras día los combates prosiguen con saña mientras cada vez su importancia en los medios de comunicación se ve más y más relegada. Casi parece que allí ya no sucede nada.

Por eso artículos de fotoperiodismo como este son necesarios, porque nos muestran la realidad, sin edulcorantes, sin mentiras, sin ambages. El mérito hay que atribuírselo al fotógrafo Goran Tomasevic que, en una secuencia de diez imágenes consecutivas nos muestra la vida al límite, y la muerte que acude a su encuentro. La escena es cruda, sin decoración alguna, real. Dos milicianos que se enfrentan a tropas del ejército sirio se encuentran apoyados en cuclillas de espaldas a un muro que les hace de protección, apuntando con sus armas al fondo de lo que parece ser una calle o esquina, que queda a su izquierda. El hombre más expuesto al teórico campo de tiro enemigo blande en sus manos un kalashnikov, el emblema del combatiente armado, y a su lado derecho se agazapa un compañero. La segunda imagen ya nos muestra al primero de los hombres alcanzado por un proyectil enemigo. En una postura que denota dolor y falta de resistencia ya no se recoge protegiéndose, sino que está sentado con las piernas estiradas, ofreciendo un gran objetivo al enemigo, que sabe que le ha dado. En la tercera, aún vivo, su cara muestra el dolor que le producen las heridas y, probablemente, el saber que su vida se acabará en ese maldito callejón en el que está apostado. A su lado permanece el compañero, con cara de no saber qué hacer, asustado, conmocionado, con el miedo corriendo por sus venas sin freno alguno, con la tensión a mil, deseando salvar la vida de su compañero y temiendo como nunca por la suya propia. En las siguientes escenas vemos como otro miliciano, que se situaba en el punto de observación desde el que el fotógrafo toma las instantáneas, acude al relevo del compañero caído en batalla, mientras que el cuerpo del herido es retirado rápidamente por parte del acompañante fiel, sin que podamos adivinar hasta qué grado las heridas que tiene sin mortales o no. Esa duda, esa esperanza, queda resuelta de la manera más cruda posible en las últimas escenas, en las que, sin que se vean los rostros de las demás personas que conforman los cuadros, observamos como el miliciano se ha convertido un cadáver que, o bien yace arrinconado o es trasladado como un pesado fardo por sus compañeros hacia un destino incierto, posiblemente una fosa común, u otra esquina en la que pueda ser quemado o arrojado. Si inicialmente el cuerpo era arrastrado usando para ello sus ropas, en la última escena el cadáver viste una simple camiseta blanca, mostrando los brazos blancos y desnudos. Sus pantalones, chaqueta, jersey y demás vestimenta le han sido desposeídos, seguramente para ser utilizados por otros combatientes vivos que las necesiten, y su arma, que en una de las imágenes finales aparece abandonada en el suelo junto al muerto ya no se vuelve a ver. Probablemente sea la primera de las pertenencias que haya sido distribuida entre los compañeros, para que vuelva al trabajo, sea disparada de nuevo, vengue la muerte del amigo y produzca en el bando de enfrente una escena similar.

Son sólo diez fotos, diez escenas, que suceden ante el espectador a gran velocidad, pero que reflejan en toda su crudeza el drama, el absurdo, el horror de la guerra. Seguro que ayer en Siria se produjeron muchas escenas similares, causadas por disparos, metralla, explosivo, o cualquier otro tipo de arma, y no nos enteramos de ninguna de ellas. Gracias al trabajo de Goran, un fotoperiodista que a buen seguro tendrá un contrato freelance mal pagado, usted y yo podemos ser conscientes de lo que allí sucede, de lo que es la vida real más allá de la absurda burbuja que nos hemos construido en nuestro mundo, y de que la guerra no es algo que reside en los libros y en el pasado. Es real, y sucede hoy mismo, aquí mismo.

miércoles, enero 30, 2013

La irreal situación del Rey


En la semana en la que el Príncipe de Asturias cumple 45, va y abdica la reina de Holanda, enmascarando aún más de lo previsto la celebración de Zarzuela y metiendo todavía más presión a Don Juan Carlos para que se decida a seguir los pasos de Beatriz y se aparte del trono. Se ha comentado en algunos medios que la tradición holandesa de abdicar viene de lejos, lo han hecho Beatriz y sus dos antecesoras, cosa que yo desconocía, y aquí exceptuando Yuste no se conocen muchos más casos. Cierto, pero argumento algo insuficiente con la que está cayendo.

Me imagino al Rey todas las mañanas cuando se levanta tratando de adivinar qué sapo va a tener que tragarse por la pasada conducta de miembros de su familia o por otras causas. Cada vez las noticias sobre el caso Urdangarín son más preocupantes, y la onda expansiva judicial amenaza con derribar muros de protección que se creían sólidos y resistentes. Ayer mismo, con la imputación de Carlos García Revenga, secretario de las infantas, el riego de que finalmente sea imputada la propia Cristina se disparó, y me imagino que esta ha debido ser una noche compleja en Zarzuela, pensando en qué hacer. La crisis Urdangarín además, con la profusión de correos que el socio Diego Torres suelta en píldoras al juez, ha tomado un derrotero que más que institucional se acerca a lo chusco y soez. El desvergonzado lenguaje usado por el Duque “empalmado” no es sino un síntoma más de la impunidad absoluta con la que actuaba en sus años de gloria y con la que se imaginaba a resguardo de cualquier tipo de riesgo derivado de su irregular actuación. En fin, un asunto maravilloso para los medios, tertulias y charlas de cafetería, en el que se junta poder, intrigas, corrupción y sexo, al menos en su vertiente onanista. Sin embargo el problema de fondo, que es la imagen del rey, de la institución monárquica, es serio y no parece que nadie haga nada por restañar las heridas que, día sí y día también, se infringen en su figura. Y el que más debiera actuar al respecto es el propio Rey y su entorno, porque creo que su gestión de esta crisis está siendo nefasta. Empiezo a pensar que Bankia no es sólo un modelo de irracionalidad financiera y de gestión chapucera, sino una auténtica guía de cómo actúan (de mal) los españoles ante los problemas que tienen enfrente. Negación, ocultamiento, tácticas dilatorias, enjuagues, alargamiento de plazos, todo lo que sea con tal de dilatar la solución a la espera de que las cosas mejoren, cuando lo único que consigue esta táctica es aumentar el problema, pudrirlo del todo y convertirlo en una situación inmanejable. ¿Qué hacen los americanos, tipos prácticos y resolutivos? Atacan el problema de raíz, entran a fondo, intervienen bancos y los inundan de capital, desde la primera semana, soportan el golpe inicial y a partir de ahí todo va suavizándose. Aquí se pasan meses, años de goteo, de camino a la quiebra, de rumores y dolores larvados, que explotan en una catástrofe dolorosa y de muy difícil arreglo. Pues con Urdangarín está pasando lo mismo. La necesidad de tapar el escándalo, de disimularlo, de hacer como si no existiera sólo contribuye a alargarlo en el tiempo y en dimensión. Torres suelta sus correos a cuentagotas y las decisiones que se toman son lentas, dubitativas y sin afán de zanjar el problema. Y así el deterioro es constante, y la solución final se lja en el tiempo.

¿Cómo puede Don juan Carlos arreglar esto en una mañana? Fácil y duro. Sea o no culpable, que yo creo que sí lo es, el comportamiento ético y personal de Urdangarín ha sido deleznable, por lo que bastaría con un comunicado del propio Rey repudiándole por ello, por sus actos y palabras, desposeyéndole de toda significación y relación con la monarquía, y considerándole como lo que es en el fondo, un traidor a su familia, a la institución y al erario público. A partir de ahí que Doña Cristina haga lo que le plazca, y que el juez le juzgue y, con casi seguridad, condene y envíe a la cárcel, pero Urdangarín ya no será nadie, y la polémica desaparecerá. Sí, la familia del Rey se irá a la porra, pero todo no se puede salvar. Las imprudencias, de una manera o de otra, se pagan.

martes, enero 29, 2013

Rajoy y Merkel están enfadados


A lo largo de este fin de semana, un poco más largo de lo habitual para mi, se ha celebrado en Chile la reunión de la Unión europea con los países de América Latina y el Caribe, para estrechar los lazos comerciales, las ventas mutuas y el crecimiento a los dos lados del charco. Con esa excusa se han producido muchas reuniones bilaterales entre jefes de estado de distintos países que trataban de arreglar sus propios problemas. Una de esas reuniones, de apenas cinco minutos y en territorio neutral se dio entre un cada vez más derrotado Rajoy y una Ángela Merkel que no ceja en su empeño de austeridad.

Probablemente la cosa acabó en tablas de cara al próximo encuentro, que mantendrán con motivo del consejo europeo de principios de febrero en el que, entre otras cosas, también se tiene que abordar el asunto de las perspectivas financieras de la Unión Europea, ahora empantanadas y sin acuerdo. Lo que es seguro es que en ese nuevo encuentro entre Rajoy y Merkel saltarán chispas, y creo que se quién saldrá más chamuscado. Es interesante asistir a este viraje de la política española, ya que cuando accedió al poder el PP y Rajoy tenían como uno de sus objetivos de bandera engancharse al carro de Alemania, convertirse en el socio fiable del sur de Europa, en la Alemania del sur, se llegó a decir, y contando con el apoyo y beneplácito de Berlín lograr pasar lo que los estrategas del PP creían que era un mero bache de confianza. Un año después las cosas han cambiado mucho, aunque en la economía de cifras y realidades los movimientos hayan sido escasos dentro del ambiente depresivo en el que nos encontramos. El gobierno ha constatado que la economía está derrumbada, la deuda descontrolada y que el hada de la confianza habita en los cuentos, pero no en la cancillería del Reich. Así, poco a poco, los portavoces económicos, y últimamente el propio Mariano, han ido elevando el tono de su queja hacia Alemania, reclamándole que, como líder y economía saneada de la Unión, ejerza el papel de impulsor de la demanda que los países sometidos a la crisis de deuda y a los ajustes no pueden realizar. Desde una óptica en la que se ve a Europa como una economía agregada la petición tiene bastante lógica, dado que Alemania es el tractor, la locomotora que puede estimular la demanda agregada del conjunto de los países. Sin embargo, desde una óptica política, que mantiene a cada uno de los países sometido a ritmos de ajuste, elecciones, compromisos y obligaciones distintas, la situación es muy distinta. Merkel tiene elecciones en septiembre y, aunque está en máximos de popularidad, cada elección regional se cuenta por derrota en las filas de su partido, y no le veo yo dispuesta a lanzar un programa de estímulo económico para salvar a los países incumplidores del sur, estímulo que deberán pagar sus votantes. Sólo en el caso de que las recientes cifras de desaceleración alemana de finales de año se conviertan en recesión a la altura de Semana Santa Merkel actuará para presentarse en septiembre con una economía relanzada. ¿Qué está sucediendo aquí? Que nuevamente la visión cortoplacista, localista y de corta mira de cada uno de los dirigentes europeos, centrados en los votos y cifras de su terruño, es la que condiciona el devenir de la Unión en su conjunto, llevándola cada día a un nivel de irrelevancia superior. Ganar elecciones nacionales está bien, pero no es lo único, ni quizás lo más importante. Si el continente sigue desangrándose poco a poco en el camino de la depresión poco importará si se hacen estímulos o recortes, dado que habrá un momento en el que no haya una Europa unida que los contemple, avale o respalde.

Este es uno de esos casos prácticos que demuestran la necesidad de fortalecer a la Unión ante el riesgo de que finalmente se diluya, deseo imperioso que era expresado este fin de semana en un manifiesto suscrito por varios intelectuales y publicado en la prensa. La abierta disputa entre Rajoy y Merkel, en la que cada uno tiene una parte de razón pero se niega a ver al de su contrario, muestra un nuevo roto en el tejido europeo, y no olvidemos que la relevancia de las pequeñas y débiles naciones, entre las que España ahora mismo es un caso paradigmático, sólo es posible en un mundo global bajo el amparo de una Europa unida y fuerte. Probablemente no podamos pagar nuestras deudas dentro de Europa, pero es seguro que será imposible fuera de ella.

viernes, enero 25, 2013

Referéndum en el Reino Unido


Parece que se ha puesto de moda convocar referéndums y consultas, y un dirigente se siente como de segunda fila si no sale a los medios y anuncia una fecha en el lejano futuro en la que la ciudadanía será consultada sobre algo, dejando para otro día las respuestas a los acuciantes problemas del presente. Casi en todos los casos se demandan desanexiones, separaciones e independencias, falaces en el mundo en que vivimos.En el caso de Reino Unido se da la paradoja de que, como en las muñecas rusas, Escocia planeta consulta para salirse del Reino y el Reino plantea consulta para salirse de la Unión Europea. No me digan que no tiene su gracia.

El anuncio de David Cameron de esta semana al respecto de la consulta sobre la permanencia del Reino Unido en la UE, no por esperado ha dejado de ser una mala noticia. Mala para ambas partes, y para los habitantes de ambos territorios, para sus economías y para el devenir del mundo. En esta época, en la que se quiera reconocer o no, la Unión europea pasa por la mayor crisis económica, política y de legitimidad desde que se constituyó en los años cincuenta, el anuncio por parte de uno de sus miembros de peso de que se plantea abandonar supone otro golpe más al concepto mismo de Europa como punto de reunión y meta hacia la que se avanza. Podrá argumentarse que la vinculación entre el Reino Unido y el resto de Europa es extraña, débil y recelosa en muchas ocasiones. No pertenece al euro, pese a ser uno de los grandes países europeos no estuvo en la unión desde el principio (se adhirió en 1973), posee particularidades y excepciones muy serias en el diseño del presupuesto comunitario (el chuque británico, derivado de su no participación en la PAC) y está fuera del euro. Alguno añadiría que conducen por la izquierda y son raros hasta decir basta. Bien, todo esto es cierto, pero no dejan de ser particularidades más o menos salvables. El Reino Unido es Europa, y Europa no se puede concebir sin la presencia del Reino Unido. Y ambos se necesitan mutuamente, se complementan y salen beneficiados de su común unión. Londres trata, con este referéndum, de situarse tras años de dudas, en una posición firme. Un resultado favorable a la exclusión llevaría a la salida de la Unión, pero uno contraria daría manos libres al gobierno de Downing Street para integrarse mucho más con el resto de países europeos, abandonando la tradicional postura ambigua que durante años se ha ejercido más allá del canal y que ha acabado por exasperar a muchos de los socios continentales. Uno de los principales puntos de fricción es el financiero. Poseedora de moneda propia y Banco Central independiente y heterodoxo, Londres es, probablemente, la mayor plaza financiera del mundo, en dura competencia con Nueva York, Shanghái y Singapur, y quiere seguir manteniendo un estatus legal y monetario especial que le permita ejercer el poder económico que ostenta, y que supone más o menos para el conjunto del país lo que el turismo representa para España. Un proceso de integración fiscal y bancaria, como el que se quiere llevar a cabo en el continente, sería una amenaza para la City ya que, tarde o temprano, o se uniría a ese sistema de supervisión o quedaría en una situación de sombra, bordeando la ilegalidad. Sin embargo al resto de Europa también le interesa la pujanza financiera de Londres, ya que la mayor parte de grandes empresas continentales utilizan esa plaza como base de operaciones financieras. Una ruptura con el reino Unido les afectaría en la operativa diaria y en la visión que de esas operaciones se tendría en sus propios países. Quizás eso sirviera para desarrollar pequeñas Citys a este lado del canal, pero sería una ganancia escasa frente a tanta pérdida.

Hay muchas, miles de razones en contra de la separación, y una de ellas, y no la menor, es que en un mundo globalizado, en el que una ciudad china tiene en su extrarradio más población que varias naciones europeas, y que crece económicamente al 8%, los procesos de separación son suicidas. La única alternativa que le queda a Europa en este mundo para sobrevivir (fíjense que ni digo ser influyente) es unirse, compactarse, actuar como un único agente, y crecer. La alternativa es la fragmentación, la irrelevancia y la decadencia económica y política. Eso también está en juego en esa consulta.

El Lunes me lo cojo festivo, descansen mucho y hasta el Martes, si no hay novedades.

jueves, enero 24, 2013

Dos comparecencias, dos estilos


Muchos pensarían que hoy hablaría de la EPA que sale en aproximadamente una hora, y que será demencial, pero no, quiero retraerme al pasado y hablar de las dos comparecencias parlamentarias que tuvieron lugar ayer (¿dos? Sólo hubo una, no?) La más comentada tuvo lugar en el Congreso por parte de Cristóbal Montoro, en relación a la amnistía fiscal del gobierno y las vinculaciones con el caso Bárcenas. Fue interesante, pero dejó bastantes dudas en el aire. En lo que hace a los participantes, el diputado de UPyD Álvaro Anchuelo le dio mil vueltas al resto de intervinientes, Ministro incluido.

La otra comparecencia de desarrolló en el Capitolio de Washington y el interrogado era la hasta hace nada Secretaria de Estado Hillary Clinton, con motivo de lo sucedido en el consulado de EEUU Bengasi en septiembre del año pasado, el asalto que allí se produjo y la muerte de varios ciudadanos norteamericanos. Más que el contenido de la declaración en sí, hay algunos aspectos formales que me gustaría destacar que hacen que lo vivido por la mañana en Madrid y por la tarde en Washington, visto desde el horario europeo, sea la representación de dos visiones completamente opuestas de la política, aunque parezcan ser lo mismo. En las formas todo es distinto, empezando por que el compareciente en EEUU lo hace sólo, en una mesa, sin el apoyo de nadie a su lado. Se enfrenta a un examen individual, y el tribunal que lo examine tiene un poder sobre él, y una forma de reflejar ese poder es que los que preguntan son los que presiden la sala y se encuentran por encima del resto, subidas sus sillas y mesas en una tarima elevada. Así, el compareciente, que está en primera fila de la clase, dando la espalda a los asistentes, debe mirar hacia arriba para escuchar y contestar a las preguntas. Un simple vistazo sirve para darse cuenta, sin saber nada de política ni de quienes son los que allí se encuentran, de quién es el que manda y quién es el que obedece. Así mismo resulta apabullante la profesionalidad y el conocimiento que presentan los que efectúan el interrogatorio al compareciente que, de acuerdo o no con sus posturas, muestran que se han estudiado el tema, y son capaces de poner en un brete muy serio a quién allí se presenta. En contraste, en España, el nivel medio de los diputados que plantean las cuestiones en las comparecencias es, como mínimo, mejorable. Se ve que hay expertos en determinados asuntos, pero se echa en falta un mayor dominio de la materia en muchas ocasiones, como ayer se vio claramente, y es que Anchuelo, buen economista, sabía con gran propiedad de lo que estaba hablando, mientras que el resto deambulaba en un terreno pantanoso. Y todo en una sala que, en su diseño, plantea un escenario completamente opuesto al americano. En las comparecencias españolas el que acude a dar explicaciones lo hace en posición de profesor, acompañado de un séquito, y elevado sobre la audiencia, que le pregunta desde abajo, preparada para recibir en muchos casos la admonición del que debiera ser el cuestionado. Si ese efecto es palpable en las salas usadas para las comisiones, como la de ayer, resulta escandaloso cuando se utilizan otras estancias del congreso, como las diseñadas para las reuniones de los grupos parlamentarios. Ese fue el caso de las comparecencias de los responsables de las cajas rescatadas con motivo de la comisión abierta tras la nacionalización de Bankia. En aquel caso la distancia física que existía entre la elevada posición de Gayoso, Rato y demás intervinientes y entre los que les hacían preguntas era, simplemente, insultante.

En fin, que si así son las formas se imaginarán como salen los contenidos. No siempre, pero esa relación existe, al menos en lo que hace al resultado de las comisiones norteamericanas (útiles) y las españolas (circenses cuando menos). Si quieren pueden ver este video con los mejores momentos del interrogatorio a Hillary Clinton y deleitarse en lo que, sepan inglés o no, es una sesión política de altura, un debate riguroso, enconado, con posturas dispares y enfrentadas, pero lleno de matices y contenido. Debieran ponérselo a sus señorías en el Congreso para que aprendan.

miércoles, enero 23, 2013

Los partidos políticos no quieren luchar contra la corrupción.


Esta mañana Cristóbal Montoro se enfrenta a uno de los mayores retos de su carrera política, al comparecer ante la comisión permanente del Congreso de los Diputados para tratar de explicar la presencia (o no) de Luis Bárcenas entre los beneficiarios de la amnistía fiscal organizada por el gobierno del PP el año pasado. Los 22 millones de euros suizos del ex tesorero del PP, más allá de su origen y destino, son una bomba andante que enfanga la actuación del gobierno y hunde al PP en el fondo de una crisis de credibilidad y de imagen muy difícil de remontar.

Muchos estaremos de acuerdo en que el nivel de corrupción política que se ha alcanzado en España es, simplemente, insoportable, aunque esta frase tiene un matiz desde su primera palabra, y es que también hay mucha gente a la que todo esto le da igual, lo que en mi opinión es una de las cosas más graves que le pueden suceder a un régimen democrático. Pero sin entrar en ese aspecto, yo soy uno de los que se muestran indignados, asqueados y preocupados por cómo el nivel de corrupción no deja de subir y cada vez amenaza a más instituciones del estado, llegando a un punto en el que puede ser capaz de derrumbar el propio régimen democrático en el que vivimos. El número de casos es infinito, sus cifras mareantes y el postín y cargo de las figuras a las que implican parece corresponder a una selección de autoridades del estado. ¿Por qué sucede esto? O mejor, ¿Por qué no se combate? Todos los partidos políticos proclaman su inocencia absoluta y cargan las culpas contra el resto, acusándoles de lo mismo que se les podría imputar a ellos vistas sus cuentas internas. El espectáculo es deprimente. Creo que, más allá de que el nivel de corrupción media existente en España es muy elevado, y consentido por la sociedad, y aceptado con una cierta (y repulsiva) comprensión, el sistema de funcionamiento de los partidos políticos en España alienta que surjan casos corruptos en sus filas, especialmente en lo relativo a los procesos de financiación. Todo el mundo sabe que las fuentes “legales” de financiación de los partidos no dan para sufragar sus gastos corrientes, y no digamos las campañas electorales, que son carísimas. De ahí que se recurra a vías “alternativas” algunas de ellas legales pero peligrosas, como el recurso al crédito bancario que acaba siendo perdonado por la entidad financiera a cambio de favores futuros (corrupción indirecta) y en otros casos a caminos completamente ilegales y opacos, basados principalmente en el cobro de comisiones ilegales en la adjudicación de contratos, obras y demás puntos en los que los miembros de un determinado partido, pudiendo en ese momento ejercer poder público, se encargan de establecer el sistema de cobro como peaje para obtener una adjudicación o contrata. Si se fijan todos los casos son iguales en el fondo, aunque difieran mucho de la forma. El método del 3% catalán es el estándar utilizado por toda la política española. De ahí que los partidos, temerosos de que si estos sistemas se acaban se queden sin dinero, proclamen a voz en grito su escandalizada visión de la corrupción ajena pero, en el fondo, no vayan a hacer nada para desmontar este sistema, y cuando el ruido mediático del caso de turno se amortigüe, otra vez a recaudar…

La pregunta obvia es cómo se combate esto, y hay varias respuestas, pero muchas de ellas dependientes de reformas legislativas en las que, vaya vaya, los partidos políticos tienen capacidad de decisión. Aumento de medios en la justicia para que sea rápida, eficaz y contundente, reforma de la ley de financiación de los partidos, disminución del poder de sus estructuras y obligación de poseer cuentas públicas y verificables por todos, declaraciones de bienes auditadas de verdad, etc. Todo ello no eliminaría la corrupción, pero sí le pondría coto y bajaría su intensidad y volumen. La cuestión es si los “interesados” desean hacerlo o no. Tras más de treinta años de partidocracia, la respuesta sigue siendo un triste coro de noes.

martes, enero 22, 2013

La segunda coronación de Barack Obama


Empiezo mal cuando establezco una vinculación entre los EEUU y la monarquía, cuando aquel país es todo lo alejado que uno se pueda imaginar de una institución como la realeza, pero no es menos cierto que toda la pompa, boato y ceremonial del llamado Presidential Day, o día en el que el presidente jura su cargo, recuerda mucho a una coronación, y de las de antaño, de las que uno se imagina sucedían en los siglos XVIII y XIX, con carruajes, alabarderos, trompetas y genuflexiones por todas partes.

Pues ayer se volvió a repetir el rito y, por segunda vez, Barack Obama fue entronizado en su puesto de Presidente de los EEUU y comandante en jefe del mayor ejército del mundo, lo que le hace ser en teoría la persona con más poder en la tierra. No quiero fijarme tanto en el ceremonial de ayer, que da para mucho, ni en el tono y mensaje estrictamente político del discurso de Obama, sino en la filosofía y al idea imperante que en todo momento sobrevolaba el Mall de Washington, esa inmensa explanada alrededor de la cual se sitúan los centros del poder y de la cultura de esa nación. Y es que ver una ceremonia como la de ayer supone, nuevamente, darse cuenta de la inmensa diferencia que existe entre EEUU y el resto del mundo, entre ese país y todos los demás. Para resumirlo mucho, y tal como lo veo, EEUU es un ejemplo único de país creado por rechazados de todos los demás países, que buscaron un lugar en el que crear una arcadia feliz, una utopía, un espacio alejado de lo que ya conocían, especialmente la decrépita, clasista e intolerante Europa de su época. Así, EEUU se funda no como concepto geográfico, sino como idea, como aspiración. Se asienta sobre un terreno, pero se constituye como filosofía de vida. Esto es completamente revolucionario. Por ello, desde su fundación y hasta ayer mismo, los mensajes que lanzan todos sus dirigentes se basan en el teórico destino de la nación, en las aspiraciones de sus ciudadanos, libres e iguales, y en la preponderancia de sus derechos civiles frente a la colectividad de una nación, que debe ser querida, amada y protegida, pero nunca debe hallarse por encima de la libertad individual de cada uno de las personas que la componen. Independientemente de que una idea tan fascinante no haya podido ser llevada a la realidad, y los múltiples y serios problemas que existen en la sociedad norteamericana son una muestra de lo lejos que se está de conseguir ese objetivo, la mera asunción de esta idea, el hecho de repetirla constantemente desde hace tantos años, y el que los norteamericanos se la crean, hace de ellos una nación especial, poseedora de una especie de pócima de la eterna juventud, que ante las adversidades les otorga una fuerza nueva, que ante los retos les impulsa a crecerse, que ante las dificultades les proporciona una fuerza y capacidad de reinvención que sigue asombrando al mundo. En un planeta cada vez más global, y en el que por fuerza de la realidad EEUU cada vez pesará menos, sigue siendo asombroso como desde hace décadas se proclama el hundimiento de su poder y, de una manera completamente inimaginable, resurge y vuelve a demostrar su capacidad de liderazgo, y si en los ochenta el declive industrial de la nación parecía inevitable hoy su principal industria es el software que usamos en todos nuestros ordenadores, pensados y desarrollados allí. Y así muchos más ejemplos de los que debiéramos aprender.

Obviamente no todo es rosa en EEUU, ni mucho menos, hay grandes manchas oscuras que enturbian su futuro y hacen a veces de su presente un drama, pero quedémonos con lo bueno y copiémoslo, seamos prácticos, como ellos. En el discurso pronunciado antes del de Obama, el orador hacía referencia a cuatro virtudes que posee (o debiera) el pueblo americano y con él su presidente: humildad, fortaleza, honor y fe en el futuro. Visto desde una España decrépita y que amenaza ruina económica, moral y ética, esas cuatro palabras, esas cuatro ideas, debieran servirnos de guía para tratar de reconstruirnos, relanzarnos y recrearnos. Ojalá.

lunes, enero 21, 2013

Llegar a Navacerrada con la ventisca


A veces, pocas, cometo excesos. No piensen en grandes juergas de alcohol, sexo y vicio, no, porque aunque en el fondo del inconsciente las anhele, no se han dado nunca ni creo que se vayan a producir (y si así fuera no se las relataría en esta plaza pública, jeje) No, se trata de excesos físicos, motivados por la curiosidad o las ganas de alcanzar algo. Este fin de semana, en medio de la tormenta Gong, que es así como se ha denominado, la sierra de Madrid se llenaba de nieve mientras que la ciudad se agitaba y mojaba, y me dije que tenía que verlo.

Así, ayer por la mañana, cogí el autobús que lleva a Navacerrada, con la ilusión de alcanzar esa cima, a más de 1.800 metros de altitud y ver lo que es un temporal de nieve de verdad. Sin embargo el plan se torció desde el principio, porque el autobús llegaba hasta Navacerrada pueblo, a unos 1.200 metros, pero allí se quedaba. Sólo los primeros horarios de la mañana subían hasta el puerto. En el pueblo había nieve por las calles, bastante la verdad, pero no era eso lo que buscaba, y tras un rato de indecisión, decidí lanzarme por la calle por la que el autobús había penetrado al pueblo, llegar hasta la rotonda donde se bifurcaban los caminos y empezar a subir andando por la carretera del puerto, con la idea de llegar hasta arriba. El día estaba parcialmente cubierto, pero no nevaba, y la temperatura era fría, pero soportable, con poco viento. Dos veces en mi vida había subido hasta el puerto, una de ellas me llevaron en coche y la otra usé el tren que parte desde Cercedilla, por lo que el camino era para mi algo completamente desconocido. La carretera, ancha y con un arcén bueno, aunque cubierto de nieve en muchos de sus tramos, subía inmisericordemente, y yo, que tengo algo de práctica andando sobre llano, empezaba a notar que la cuesta se me atragantaba. Al cabo de una hora de ascenso ya había alcanzado la cota 1.600, gracias a los carteles que así lo indican a lo largo del recorrido, y empezaba a sentirme agotado, de pies y piernas, pero no podía rendirme. Avanzando tramos de 300 metros y con descansos de un par de minutos seguía ascendiendo y, a medida que lo hacía, el paisaje se tornaba blanco inmaculado. Los pinos que bordean la carretera y cubren las faldas del monte aparecían majestuosos, cargados de nieva hasta los topes, algunos de ellos con emanando una sensación de cansancio por el peso acumulado y otros, gráciles y con las hojas heladas, como posando para una estampa navideña. Mis piernas empezaron a decir basta cuando llegué a la cota 1.800 pero al poco, afortunadamente, empecé a vislumbrar los edificios que se ubican en lo alto del puerto, correspondientes a residencias, hoteles, cafeterías e instalaciones de esquí. El trasiego de coches era incesante y la nieve, que hasta entonces no había aparecido, empezó a caer en forma de fino polvo granulado con ventisca. La imagen de la cima era psicodélica, con cientos de personas y coches confundidos entre el vendaval y el polvillo blanco, y grandes capas de nieve acumuladas en los laterales de la carretera. Agotado, entré en uno de los locales y repuse fuerzas y calor, y a los pocos minutos, siendo ya pasadas las tres de la tarde, y sabiendo que el pronóstico del tiempo era de emporar, inicié el camino de descenso, que suponía más liviano pero que acabó con todas mis fuerzas.

A medida que bajaba las cotas de altura y mis piernas y pies empezaban a suplicarme piedad la ventisca iba en aumento. No fue hasta los 1.400 metros cuando dejó de nevar, por poco tiempo, ya que al regresar a Navacerrada pueblo la nieve empezó a caer nuevamente. Logré coger un autobús de vuelta a Madrid y, sin saber cómo, llegué hasta casa. Hoy he llegado al trabajo renqueando como si de un jubilado se tratase, pero las imágenes que pude ver ayer son de una preciosidad difícil de describir, así como el mayor conocimiento que ahora tengo de mi anatomía, porque hay bastantes partes de mi cuerpo de cuya existencia no tenía noticia y ahora… duelen.

viernes, enero 18, 2013

Argelia se contagia de la guerra de Mali


De mientras las nubes altas correteaban por el cielo de Madrid como preludio del temporal que se abatirá sobre España el fin de semana y, diecinueve plantas debajo de mi despacho Soraya Sáenz de Santamaría desgranaba un discurso sentido y, a mi entender, muy valiente, sobre el problema del desahucio, en Argelia se desataban los infiernos en la planta gasísitica secuestrada en medio del desierto por parte de los islamistas de ALQMI. La intervención del ejército argelino para rescatar a los numerosos rehenes allí retenidos, occidentales y oriundos del país, sigue al parecer en estos momentos y su resultado es muy incierto, aunque las cifras de entorno a cuarenta fallecidos son bastante esclarecedoras.

En este enlace que les adjunto pueden ustedes ver un plano de la red gasística que se teje sobre Argelia, para que puedan situarse de dónde y lo que estamos hablando. La planta asaltada se encuentra en el enclave de Anemas, sito al sureste del país. Pueden ustedes observar que existe una carretera que enlaza esta localidad con Hassi R’Mel, punto estratégico del que parten la mayoría de los gaseoductos dirigidos al norte del país, la zona poblada, y a Europa. El principal comprador internacional del gas. Verán también que justo al lado de Anemas, en Wafa, parte un gaseoducto independiente que, transitando por Libia, cruza el Mediterráneo para llegar hasta Sicilia y unirse allí con la línea de abastecimiento italiana que partía de Hassi R’Mel. En definitiva, que la planta asaltada por los islamistas no es una gasolinera de una remota área de servicio en medio de la nada, sino uno de los principales puntos de extracción, almacenamiento, procesamiento y distribución de gas del país, y por su situación el más cercano (o menos lejano dadas las inmensas dimensiones de Argelia) a la frontera de la zona de Mali ocupada por los islamistas. Así, además del componente político y puramente militar del conflicto de Mali, pueden ustedes observar que se empieza a configurar una peligrosa derivada en lo que hace al suministro y abastecimiento de gas por parte de Europa y, sospecho, un incremento en la tensión de los precios del conjunto de materias primas energéticas, como ayer ya reflejó un barril de Brent que subió más del 1% y que se situó en los redondos y altos 111 dólares. De ahí puede que venga la urgencia con la que el ejército argelino ha tratado de sofocar el secuestro, entrando a sangre y fuego, sin contemplaciones, y evitando que la situación se dilatase en el tiempo, convirtiéndolo en un problema internacional de gran calado dadas, entre otras cosas, la variada nacionalidad de los rehenes, provenientes los occidentales de casi todas las potencias imaginables. Esta forma de actuar por parte de Argelia no está exenta de graves riesgos, especialmente para los secuestrados, pero también para los asaltantes. El uso de la, llamémosle así, doctrina Putin, de asalto y aniquilación de los terroristas, se ha demostrado lesiva y generadora de bajas en gran número entre los rehenes, y no hay más que recordar como acabaron el asalto al teatro Dubrovka de Moscú o el secuestro de la escuela de Beslan en Osetia, con cientos de muertos en ambos casos y la imagen del gobierno ruso hundida en el fango de la incompetencia, la tragedia y la incapacidad. Como en aquellos casos víctimas y asaltantes eran rusos, o al menos de repúblicas ex soviéticas, la cosa quedó en casa y no se pasó de condenas morales por parte de terceros países. En este caso esos terceros países recibirán féretros.

A falta de saber finalmente como va a acabar este cruel episodio, lo mínimo que se puede decir es que en apenas una semana el conflicto de Mali ha alcanzado dimensión plantearía, logrando enfangar al ejército francés y obligando a las potencias occidentales a tomar postura en una crisis que no estaba en el radar de casi ninguno de los analistas, al menos con el marchamo de “urgente” impreso sobre ella. Mali se ha convertido en un perfecto ejemplo de eso que se da en llamar “cisne negro” un suceso altamente improbable de enormes consecuencias. Las derivadas estratégicas, militares, geopolíticas, sociales y económicas del conflicto son enormes y, no lo olvidemos, esto al contrario de Afganistán, sucede aquí al lado….

jueves, enero 17, 2013

Bárcenas, Gürtel y la corrupción sin fin


La noticia conocida ayer de que Luís Bárcenas, ex tesorero del PP e imputado en la trama corrupta Gürtel, era el titular de una cuenta suiza en la que estaban depositados más de veinte millones de euros ha vuelto a poner en primera plana la operación contra la corrupción destapada hace ya algunos años en la que personajes como el bigotes, Correa y demás sujetos se paseaban por los telediarios diciendo que eran inocentes y exhalaban culpabilidad a manos llenas. Bárcenas dimitió de sus cargos pero siempre negó haberse llevado un euro ilegalmente, ahora su declaración parece valer lo mismo que la deuda griega y enfanga a todo el PP en un viejo caso de nunca acabar.

Gürtel, los ERES andaluces, el ático de Ignacio González, el clan de los Pujol, el caso campeón, Duran y Lleida… corrupción sin fin. Se levanta uno por la mañana y se pregunta a ver quién cae hoy, el nombre de que político más o menos famoso o de qué cargo público vamos a ver encausado por lo de siempre, haberse llevado dinero para él y su partido. La sensación de la opinión pública es que la corrupción política es inmensa, como bien lo reflejan las diferentes encuestas de opinión, y que no conoce límites ni entre partidos ni clases dirigentes, sean estos regidores de pequeños municipios o altos cargos del estado. El que surjan noticias sobre la corrupción tiene ese efecto de gota malaya que acaba por destruir la moral y paciencia del ciudadano, pero también tiene un efecto positivo, y es que tarde o temprano la corrupción aflora, se conoce, se denuncia y persigue. Puede parecer una tontería o un efecto tan ridículo como despreciable, pero imaginémonos lo que sucedería en un régimen en el que no existiera la justicia o la opinión pública, en el que estos casos no se denunciaran y tampoco se persiguieran. Probablemente la sensación del ciudadano, más bien súbdito en ese caso, sería más tranquila, porque no tendría conciencia de que hechos así se produjeran, pero tengan por seguro que el nivel de corrupción real que soportaría sería muchísimo más elevado, y aunque pueda no creerlo es posible llegar a niveles de corrupción mayores que el nuestro. Sin embargo para un ciudadano responsable y honrado este es poco consuelo, y la sensación de que “tarde o temprano” se persigue la corrupción acaba transformándose en “demasiado tarde”. Aquí los responsables, en distinto grado, somos todos, desde la persona individual que consiente que en su entorno cercano se practique una corrupción de juguete, que crecerá sin límite, hasta el responsable público que, amparado en el poder que le otorga la ley, lo utiliza para su propio beneficio y el de sus amigos. En el primer caso la responsabilidad es menor que en el segundo, pero no tengamos dudas, muchas minicorrupciones acabarán generando grandes corrupciones sí o sí. Como yo soy de los que piensan que la inmensa mayoría de las personas tienen un precio y que acabarán tentadas de una u otra manera, suelo abogar no tanto porque aumenten los controles preventivos, que también, sino sobre todo para que la administración de justicia sea eficiente, muy rápida y dura, y que al corrupto se le juzgue rápido y con severidad por parte de un tribunal que esté lo más alejado del partido político que, siempre, defenderá a “sus” corruptos y atacará con saña a los de enfrente. Penas eficaces, rápidas y duras son el mejor escarmiento posible para disuadir a futuros ladonzuelos. Una justicia lenta, torpe y que dicta sentencias muchos años después de cometido el delito es el mejor incentivo a seguir delinquiendo.

Y esto nos lo debemos de tomar muy en serio. En las sociedades modernas, aparentemente ajenas a guerras, conflictos violentos y apasionamientos políticos y de clase, la corrupción es el principal cáncer capaz de generar una desafección total del ciudadano respecto al sistema democrático, y provocar que lo abandonen para echarse en manos de regímenes más duros, autoritarios, que prometan limpieza y justicia, y que sólo sean, como siempre, tapaderas para enmascarar ambiciones perversas de poder y lucro sin freno. Tirar a la basura la democracia por el afán de robo de unos, muchos o pocos, sería el mayor error que podríamos cometer. No demos esa última satisfacción a los que nos desean ver como siervos atados a una “correa”…

miércoles, enero 16, 2013

EEUU no construirá la Estrella de la Muerte


Últimamente el gobierno de Estados Unidos es una fuente de curiosas y hasta cierto punto lunáticas noticias. Hemos estado entretenidos unos cuantos días con la historia de la moneda del billón de dólares como posible escapatoria para el dilema del techo de deuda, historia que es curiosa pero factible. Sin embargo la auténtica mina de oro para los amantes del anecdotario es la obligación que otorga la ley de que el gobierno federal conteste a todas aquellas peticiones que lleguen a un determinado número de firmas, creo que son 30.000. Debe pronunciarse de manera oficial, aunque lo solicitado sea ridículo o fantasioso.

Y pocas cosas son más fantasiosas que esta. Resulta que 34.435 personas han solicitado a Obama que, como política de estímulo ante la crisis y como herramienta defensiva de la nación, el gobierno de EEUU construya una estrella de la muerte como la que aparece en las películas antiguas de la Guerra de las Galaxias, si ya saben, ese planetoide artificial, la joya del ejército imperial capaz de destruir mundos con su rayo de la muerte. Como lo oyen. Pero no dejen de leer, porque la contestación que ha elaborado la administración federal es, realmente, insuperable, y el reto ante semejante cuestión era muy difícil. Pueden leerla aquí. La negativa tiene tres argumentos principales. El primero es que su coste estimado es de 850 billones europeos de dólares, una cifra inimaginable, superior incluso a las pérdidas de Bankia o a todo lo que debe España (sí, hay cifras aún más grandes que esas) y, señala jocoso el funcionario, el objetivo de la actual administración es reducir el déficit, no aumentarlo aún más. El segundo argumento es que no está dentro de las intenciones del gobierno norteamericano i destruyendo planetas por ahí, cosa que tranquiliza mucho, al menos hasta que los talibanes lleguen a hacerse con su propia estrella mortífera, y el tercer argumento, decisivo, es que uno deduce, tras el visionado de las películas, que semejante infraestructura bélica resulta ser muy vulnerable ante ataques de pequeñas aeronaves, y lo cierto es que de dos enfrentamientos que se observan a lo largo de las seis películas entre la Estrella y una flota de naves la Estrella acaba destruida en ambos casos, por lo que no parece ser un arma tan efectiva, sobre todo en relación a su astronómico coste, nunca mejor dicho. Tras esta digresión la respuesta, ya en un tono menos lúdico, recuerda a los peticionarios que el gobierno federal, junto con los gobiernos de otras naciones del mundo, ya ha construido una estación espacial, la Estación Espacial Internacional que, si no es tan espectacular ni molona como la de las películas sí supone el fruto de años de esfuerzo inversor y cooperación científica entre multitud de naciones, por lo que se le debe mostrar el respeto y admiración debida. Pero a lo largo del texto el bueno de Paul Shawcross, que así se llama el encargado de elaborarlo, desliza varios chistes muy buenos sobre futuros desarrollos que acercarán bastante la posibilidad de tener algo parecido a espadas láser, o alusiones al programa que desarrolla la NASA en la actualidad con empresas privadas para la creación de nuevas naves de aprovisionamiento y de uso tripulado en misiones espaciales para sustituir a los transbordadores que, en su denominación anglosajona, NASA's Commercial Crew and Cargo Program Office, denomina mediante el acrónimo C3PO, el mítico androide de protocolo de la saga.. en fin, una colección de ironía, gracejo y buen gusto a la hora de ofrecer una contestación lo más sincera y honesta posible. Delicioso.

Pero lo mejor llega al final. Allí Paul, que es responsable de las áreas de ciencia y espacio en el departamento de presupuesto de la Casa Blanca., recomienda a los peticionarios, y al resto del mundo en general, que estudien una carrera de ciencias, tecnología, ingeniería o relacionada con las matemáticas, porque así la Fuerza estará en ellos. Y recuerda con sabiduría de Maestro Jedi que, sí, la Estrella de la Muerte podía destruir planetas, pero que incluso todo un sistema de estrellas es insignificante frente al poder de la Fuerza.

martes, enero 15, 2013

Fe de erratas sobre Mali


Opinar es lo que tiene. Uno se informa, emite veredictos más o menos fundados, que pueden ser compartidos o no, pero que se basan en la verdad que conoce. Y a veces se cometen errores, algunos leves, inevitables y poco peligrosos, pero otros son relevantes, de bulto y que condicionan en gran parte la opinión emitida y la impresión que de ella haya obtenido el lector. Ayer, sin ir más lejos, al hablar de la guerra de Mali, cometí un error de los de calibre grueso al afirmar que no había resolución de la ONU que soportase la intervención militar francesa en el país, cuando lo cierto es que sí que la hay.

Se trata de la resolución 2085, de la ONU, del 20 de Diciembre del año pasado. En ella se autoriza a que una fuerza militar internacional, con liderazgo africano, se despliegue en el país y actúe contra las milicias islamistas de AQMI, el mayor de los grupos terroristas que actualmente desarrollan su actividad allí y que es el que lidera la revuelta que se ha hecho con medio país. Por lo tanto la intervención francesa cuenta con el paraguas de la legalidad internacional, o al menos con su sombra, porque resulta muy curioso que Francia, ella sola, haya sido la nación que se haya lanzado al ataque sin esperar a organizar una mínima estructura regional, ese liderazgo africano que se menciona en la resolución, y sin contar con la opinión del resto de países de la UE o de Estados Unidos, que una vez iniciados los ataques se han mostrado solidarios y comprensivos con el gobierno de Hollande pero que no han expresado en qué piensan apoyarle, quizás porque esta intervención les ha pillado tan de sorpresa como al resto del mundo. Tal es así que si se fijan, en el documento PDF que se puede obtener del enlace que les he incorporado al principio del texto, el analista señala, en el párrafo resumen con el que se inicia el texto, que Naciones Unidas no prevé el lanzamiento de la operación ofensiva antes de Septiembre de 2013, y en las conclusiones se señala literalmente, tras apuntar las dificultades a las que haría frente la misión, que “todo apunta a que cualquier acción destinada a recuperar el norte del país, y a erradicar la grave amenaza de las organizaciones terroristas que controlan la región, no llegará de forma inmediata”. Pues bien, apenas tres semanas después de aprobado el texto, y desmintiendo el análisis de los expertos, esa misión está en marcha, aunque es evidente que no tal y como la había planteado la citada resolución. Quizás compartiendo este análisis, y sabiendo que si esperaba a la creación de esa fuerza africana las cosas nunca se pondrían en marcha, Francia ha decidido actuar de manera unilateral y directa, sin intermediario alguno. Más allá de su papel como antigua potencia colonial, y los vínculos afectivos, sociales y estratégicos entre ambas naciones, la rapidez en la intervención me hace pensar que Francia disponía información relevante que le hacía suponer que quedaba poco tiempo para que las milicias islamistas ampliasen su territorio de influencia, quien sabe si incluso mediante un asalto a Bamako, la capital. Quizás el gobierno de Mali, sintiéndose derrotado y asustado ha corrido a solicitar el auxilio de El Eliseo y lo ha obtenido. Lo cierto es que la velocidad de reacción de París ante la oportunidad otorgada por la resolución de la ONU ha sido fulgurante, indicativa en todo caso de la gravedad de la situación que se está viviendo sobre el terreno.

De momento las operaciones, según señalan fuentes francesas, no van mal, y tras cuatro días de ataques aéreos se ha logrado estabilizar el frente islamista e impedir su avance, aunque esas mismas fuentes señalan la capacidad militar de las tropas de AQMI, su preparación y el abundante y poderoso armamento que poseen, de origen desconocido, pero en parte proveniente, con elevada probabilidad, de los restos del ejército libio, revendido por traficantes tras la caída de Gadafi. En todo caso la situación en Mali es confusa, compleja y de difícil previsión, las amenazas terroristas contra Francia surgen por doquier y habrá que seguir este asunto con mucho interés.

lunes, enero 14, 2013

Francia y la guerra de Mali


Desde hace bastante tiempo se libra una guerra en Mali, uno de los países que comparten el desierto del Sahara, ente los islamistas situados en las zonas áridas y el gobierno y resto del país, sitos mucho más al sur. Los islamistas lograron una gran victoria al final del verano de 2012 tras conquistar la mítica ciudad de Tombuctú y hacerse con el control de todo el antiguo territorio tuareg, que en el fondo es más de la mitad de la extensión conjunta del país. Desde entonces han seguido avanzando, matando, destruyendo restos arqueológicos y monumentales y sembrando el caos. Hoy ya son una amenaza para toda la región.

Tarde, como suele ser habitual, ese esperpento que llamamos comunidad internacional se ha decidido a intervenir, de una manera muy prosaica, ciertamente. En esencia el resto del mundo deja que Francia, antigua potencia colonial, sea la que se involucre en la guerra y ataque a los islamistas para defender el estatus quo del gobierno vigente y la integridad del territorio. Así, desde este fin de semana aviones del ejército galo bombardean posiciones de los islamistas y tratan de impedir su avance hacia Bamako, capital del país, por lo que la guerra de Mali se internacionaliza del todo y se convierte en otro episodio, uno más, de la interminable lucha entre Al Queda y los países occidentales, en este caso en un escenario africano, negro y mucho más cerca de nuestras fronteras de lo que pudiéramos imaginar. De hecho creo que ha sido esta proximidad física con Europa lo que ha acelerado la intervención militar francesa, por encima de los vínculos coloniales, más o menos estrechos. En principio el plan de ataque s sencillo. Se busca una intervención aérea contundente que acabe con los puestos de mando, munición y aprovisionamiento de los islamistas y que consiga desbaratar la infraestructura que ya tengan organizada sobre el terreno conquistado, de manera que sea mucho más fácil para las tropas del ejército regular de Mali reconquistar el territorio. Por así decirlo Francia va a hacer de ejército del aire de Mali, dejando el trabajo a pie de trinchera, mucho más arriesgado y peligroso, a los nacionales. Sin embargo no está muy claro que esta táctica vaya a tener éxito. Operaciones militares muy recientes contra la insurgencia islamista demuestran que ni siquiera con el control del terreno es posible acabar del todo con las células islamistas, y no vamos a engañarnos, el dominio que sobre sus países poseen los gobiernos de Centroáfrica es, como mínimo, cuestionable. Amplias zonas de esas naciones siguen en situación de absoluto descontrol, dominadas por facciones, señores de la guerra y etnias locales que, a veces en frágil equilibrio, otras en abiertos enfrentamientos, tratan de mantener sus espacio de poder más allá de lo que puedan dictar las en muchos casos artificiales fronteras de las naciones en las que se encuentran. En este terreno tan propicio es donde surgió AQMI, Al Queda en el Magreb Islámico, una agrupación asociada a Al Queda y que lleva varios años combatiendo en la zona, y que se ha convertido en el grupo más influyente y peligroso de los muchos que allí operan. La intervención es probable que logre frenar el avance de AQMI e impida lo que parecía ser un proceso de conquista total del país, pero sospecho que erradicar a los grupos islamistas en Mali y su entorno va a ser otra de esas tareas largas, complejas y difíciles que a los occidentales se nos dan muy mal. Así, a un par de años de abandonar definitivamente Afganistán y, me temo, dejar aquel país nuevamente a merced de los talibanes, nos vuelve a estallar una crisis islamista a escasos mil kilómetros de las canarias, si no me equivoco.

Por cierto, un detalle menor de esta intervención pero que tiene su aquel es que, como era previsible, se ha desarrollado sin que la ONU intervenga para nada. Es decir, Francia está ahora mismo atacando militarmente a un tercer país sin que una resolución de la ONU le ampare. De hecho hoy está previsto que el Consejo de Seguridad de la ONU aborde este asunto. Por lo tanto, desde la óptica del siempre requerido derecho internacional, Francia está cometiendo una ilegalidad flagrante, similar a la que denunció en 2003 respecto a Estados Unidos e Irak. Sí, el contexto es muy distinto, pero la violación de la legalidad es idéntica. Curiosamente ahora nadie sale a manifestarse en contra de París.

viernes, enero 11, 2013

Derrumbe del Ayuntamiento de Madrid


Visto lo visto que un “botella” gobierne Madrid es sinónimo de desastre tanto para la ciudad como para el gobernante. La primera vez que esto sucedió, con José Bonaparte, apodado Pepe Botella, impuesto por Napoleón, la cosa acabó en guerra por la independencia en contra los franceses y el citado Pepe huyendo de la capital. En esta segunda ocasión es Ana, Botella de apellido, la que nominalmente gobierna en el remodelado y faraónico palacio de Cibeles, pero parece ser sólo una sombra que asiste, entre asustada y apenada, al derrumbe del poder que le fue cedido y que no está sabiendo ejercer.

La dimisión de Villanueva, el vicealcalde, producida el Miércoles por la tarde, es el último de los episodios, por ahora, del escándalo relacionado con el Madrid Arena, ese desgraciado suceso en el que nadie hizo lo que debía y que se saldó con cinco chicas muertas y millones de ciudadanos asombrados por la desidia y desvergüenza con la que son, somos, regidos por nuestras autoridades, en este caso municipales. Esta figura se chamuscó el primer día que compareció, con las víctimas aún en coma en diversos hospitales, para defender a capa y espada tanto al Ayuntamiento como al organizador de la fiesta, un sujeto apellidado flores que, por lo que se ha publicado, tenía en su ramillete de rosas más de relación intensa con el torno de Villanueva. Sin saber si será imputado por el juez que lleva el caso, probablemente sí, la marcha de Villanueva hace caer el último cordón de seguridad que le quedaba a Ana Botella en su entorno para protegerla de las llamas que amenazan con achicharrarla. A preguntas de los periodistas ayer, en su primera comparecencia tras la dimisión, la aún alcaldesa recalcó que en ningún momento se le ha pasado por la cabeza la idea de dimitir, y creo que no engañaba al expresarse de esta manera, porque dado que desde el primer momento ha sido incapaz de darse cuenta de la tragedia que tenía delante y la continua cascada de despropósitos, ilegalidades, fallos y chapuzas que afectaban a todos los departamentos municipales involucrados en el asunto, la dimisión era algo ajeno por completo a sus intenciones. ¿Por qué iba a dimitir, pensará Ana en sus ratos de soledad, si no he hecho nada malo? Mi opinión es que su dimisión, cuando esta se produzca, que llegará, lo hará tarde, muy tarde, demasiado tarde. En el cálculo político del PP en Madrid se cruzan varias intenciones, aviesas muchas ellas, y regidas por la batalla que se ha establecido entre varios clanes locales. Es probable que el entorno de Rajoy quiera que Botella no dimita porque la considera tan amortizada que le va a usar para “achicharrarla” ante los medios hasta que, a un año de las elecciones municipales, la reemplace por la persona que realmente sea el candidato electoral de verdad, y de mientras que Ana se coma todo el marrón del Arena y que su marcha se lleve el oprobio. Esta idea, no carente de lógica, choca con tres aspectos que la pueden desbaratar. Por un lado el PP alejado del entorno de Rajoy puede tener intereses distintos, y mucho, y puede que trata de organizar su propia sucesión a su estilo. Por otro lado está el proceso judicial abierto, que en función de las decisiones que de allí surjan puede alterar todos los calendarios posibles (por ejemplo, una imputación de la propia alcaldesa supondría su renuncia obligada al día siguiente) y el tercer aspecto, que es el más importante, y al que nadie hace caso, es el de la responsabilidad moral. La alcaldesa ha fallado a mucha gente, pero sobre todo a las familias de las cinco chicas fallecidas en aquella maldita fiesta. A ellas debía haberles entregado su dimisión hace tiempo, pero sí, pensar que eso fuera posible es tan ingenuo como irreal.

En fin, Ana Botella se encontró de rebote, no tengo nada claro si deseado o no, con el sillón de alcalde de la mayor y más compleja ciudad de España, y ha demostrado que es totalmente incapaz de desarrollar una gestión mínimamente profesional, y no les digo nada de lo relativo al liderazgo político o de masas. Acostumbrada a que los focos le adulen sin tener que estar involucrada en decisiones de ningún tipo, Botella ha descubierto que ser gestor es mucho, muchísimo más que cortar cintas de inauguración. Un fracaso absoluto, que será recordado por lo sucedido en la noche de Halloween de 2012, el día en el que el Ayuntamiento de Madrid se mostró tan sólido como la arena que da nombre al infausto recinto.

jueves, enero 10, 2013

¿Está muerto Hugo Chávez?


Hoy estaba previsto que tuviera lugar en Caracas la ceremonia de jura del cargo de presidente de la República de Venezuela, título que obtuvo Hugo Chávez tras su victoria electoral de hace escasos dos meses. Sin embargo, como ya es oficial, no va a haber acto institucional alguno, ni se espera que Chávez vuelva a Caracas hoy, mañana ni en un futuro cercano. El mero hecho de titular el artículo de hoy como lo he hecho muestra hasta qué punto no se tiene ni la más remota idea del estado real de salud del hasta hoy presidente de y a partir de mañana se supone que “regente”. Todo son rumores y especulaciones.

La ceremonia de la confusión desatada tras la marcha de Hugo a Cuba para volver a tratarse del cáncer que padece, por cuarta vez si no me falla la memoria, es total. Los agoreros señalan que si no ha muerto está terminal, entubado y enchufado a un montón de máquinas que lo mantienen artificialmente con vida, mientras que los muy fieles al régimen hablan de complicaciones, cada vez más complejas, pero siguen manteniendo que la vida y futuro del presidente no peligra. Entre tanto oscurantismo y ocultamiento es más fácil creer a los agoreros que a los voceros. De hecho está situación cada vez me recuerda más a lo que pasó con Franco en los setenta, cuando el dictador agonizaba en su cama, enchufado a todo lo que fuera necesario y posible para mantenerle en vida mientras que el régimen proclamaba su salud uno y otro día. Lo más curioso es que cuarenta años después, con los avances registrados en los medios de comunicación, los regímenes políticos sigan tratando de hacer creer al mundo una verdad sesgada y engañosa sobre la salud de sus dirigentes, cosa que no hace sino contribuir a aumentar el descrédito del propio régimen y las especulaciones. ¿A qué se debe este comportamiento? A que todos estos regímenes personalistas, sea el franquismo, chavismo, castrismo o cualquier otro apellido con el sufijo –ismo asociado, son inseparables de la figura de su líder, y la desaparición de éste suele conllevar, habitualmente, el derrumbe de la estructura de poder que se había organizado en torno a su figura. De hecho es algo que ya estamos viendo en Venezuela, cierto que aún en sus primeros estadios, pero con el cuerpo del líder encerrado en un hospital de La Habana la disputa sorda que mantienen su actual vicepresidente, Nicolás Maduro, nombrado como sucesor por el propio Chávez en un acto tan ilegítimo como psicodélico, y Diosdado Cabello, presidente del parlamento venezolano y, en ausencia del presidente, la figura con más poder según la constitución del país, empieza a adquirir proporciones de auténtica batalla sucesoria. Ambos representan distintas facciones de un chavismo unido como una piña en torno a su mesiánico líder, orgulloso y dueño de todo el poder en el país, pero que amenaza con fracturarse rápidamente si la figura del caudillo cae y el poder, vaciado de su dueño, es reclamado por otros. Por eso el régimen, antaño ya hora, trata de mantener a su líder vivo el mayor tiempo posible, para que esa estructura de poder no se colapse. De fondo está el ejército de Venezuela, de dónde provino, no lo olvidemos, el golpista comandante Chávez, que espera a ver cómo se desarrollan los acontecimientos y, supongo, estará haciendo sus propios cálculo de qué es lo que puede pasar y a quién le conviene apoyar en caso de disputa.

Lo único seguro de los acontecimientos que se están dando en torno al palacio de Miraflores es que Venezuela está haciendo honor al concepto de república bananera, porque posee una constitución, unas leyes y unas instituciones que le dan una imagen de democracia normal, pero que en el fondo son papel mojado, mera cortina decorativa, que pueden ser manipuladas, vejadas e incumplidas sin cortapisa alguna por los cabecillas del régimen que controlan el país. Una triste historia, y de fondo, aunque nadie hable de ello, un panorama económico devastador que amenaza con la ruina y el colapso social de la población del país. Hablaremos bastante de Venezuela este año, creo.

miércoles, enero 09, 2013

Extraños en un tren


Ajenos a la niebla que cubría media España y que nos tuvo ayer a los residentes en Madrid congelados y con la duda de si realmente había amanecido o no, un tren partió de Barcelona rumbo a Gerona y Figueras, en la inauguración de ese tramo, necesario para la conexión con la frontera francesa y para facilitar la intercomunicación de las ciudades catalanas, y en uno de los vagones, en un viaje en el que todos iban en primera, viajaban el príncipe, Rajoy, Artur Mas y Ana Pastor, Ministra de Fomento. Aunque leer esto así, de seguido, da para el inicio de mucho chistes, sospecho que pocas ganas de broma había en el ambiente.

Este viaje ha permitido que Rajoy y Mas se vean, cosa que no sucedía desde la reunión exprés que tuvo lugar hace cuatro meses en la que se constató la imposibilidad del pacto fiscal reclamado por la Generalitat. Desde entonces han pasado muchas cosas, siendo la más importante las elecciones anticipadas convocadas por el propio Mas, que se saldaron con la victoria más amarga posible de su candidatura, y en todo momento se ha mantenido firme el pulso soberanista por parte de los dirigentes de una CiU que, echada al monte, corre el peligro de acabar encerrada en el redil de ERC. Es una pena que la excusa de ayer fuera la que permitiera ese encuentro entre las dos autoridades, porque no se hayan visto con anterioridad, y además el contexto de una inauguración no es propicio para el diálogo sincero, privado y resolutivo, por lo que en la prensa de hoy tenemos numerosas anécdotas y fotos algo curiosas, pero poco contenido y menos respuestas. ¿Cuándo se va a producir al necesaria reunión entre Rajoy y Mas para que se alcancen acuerdos que permitan bajar el ruido independentista que no deja de surgir de Cataluña? No lo se, y no parece que haya un excesivo interés de momento para que ese encuentro se produzca, lo que me hace sospechar, unido a otras sensaciones, de que el problema no es tan serio como parece. Creo que, en el fondo, Mas está ejerciendo una pose muy teatrera, jugando de farol y amagando con dar un golpe sobre la mesa cuando sabe que ni puede ni debe hacerlo, ni le conviene. ¿Cuál es el problema de fondo? La economía, por supuesto. La Generalitat, en la práctica, está quebrada, y eso lo sabe Mas, Rajoy, ERC y cualquier inversor, y es la ayuda financiera proveniente del Ministerio de Hacienda la que permite a Mas pagar la nómina de sus empleados y sueños nacionales. En medio de este desastre la táctica de Artur es muy típica, fea y sucia, pero nada original. Se trata de buscar un culpable más allá de uno mismo, al que atribuirle las incapacidades de la gestión de su gobierno, en un rasgo que es de lo más hispánico, aunque no se quiera reconocer como tal. Mas recorta, deja a la sanidad catalana hecha unos zorros y a los colegios al borde del cierre pero no deja de alimentar con dinero público a una maquinaria de propaganda independentista destinada a alimentar el discurso de que la “culpa es de España” para tratar de desviar la ira del ciudadano hacia Madrid. Escapismo barato que suele abundar en épocas de crisis y miseria, y que sobre todo es muestra de egoísmo, corteza de miras e incapacidad.

¿La solución? Dinero, más dinero para Mas, como es habitual. En el fondo CiU sabe que el independentismo es inviable, no deseado por la mayoría de los catalanes y, lo que más les importa, un nefasto negocio para la región y sus intereses (los de la región y los de CiU, claro) por lo que amagará pero no golpeará en serio. Otra cosa es ERC, que se cree su discurso y prefiere ser independiente, pobre y arruinada. Espero que con el paso de los meses las cosas vayan poco a poco encauzándose, seguro que en encuentros de los que no dispondremos ni de fotos ni titulares, pero que tendrán lugar. De momento, ya hay más kilómetros de AVE y, sin entrar en el debate de la rentabilidad de estas inversiones, Gerona está desde hoy en el mapa. Enhorabuena a sus habitantes.

martes, enero 08, 2013

Solo y rodeado de pantallas


Ya es 2013, un nuevo año en el que vivir, experimentar, sufrir y disfrutar, a ver qué tal se porta y, sobre todo, que tal nos portamos en él. Tras unas largas vacaciones navideñas no puedo contarles experiencias renovadoras, o muy especiales, porque no han tenido lugar. Por ello, y para no empezar desde el primer día con la crónica política nacional o internacional, que está muy movida, les contaré la experiencia que tuve en mi viaje de vuelta ayer en autobús de Bilbao a Madrid, donde pude comprobar que los tiempos cambian cada vez más deprisa.

Antes de la parada, a mitad de trayecto, ya me di cuenta de que algo raro pasaba a mi alrededor, pero lo más interesante era que, como en el chiste del conductor suicida por la autopista, yo era el raro entre los que me rodeaban. Iba cerca del final de una novela policiaca, de Benjamin Black, muy buena, cuando empezaba ya estar cansado de la insistencia con la que la chica joven que estaba sentada a mi lado le mandaba mensajes vía whatsapp a su novio cuyo contenido fundamental era “cuánto te quiero” aderezado con todos los símbolos que uno pueda imaginarse, pero en una de las veces que la miré de reojo me percaté de que las dos personas que estaban sentadas al otro lado del pasillo, junto a nosotros, también tecleaban incesantes sus móviles, huelga decir que en este caso sin tener ni la más remota idea de qué era lo que escribían y a quién…. “Tres en raya” me dije, y cuando me dio por fijarme en las filas que estaba delante y detrás de mí descubrí, entre asombrado y asustado, que las ocho personas que ocupaban los asientos tecleaban de manera voraz en sus pantallas táctiles. Algunas llevaban los auriculares puestos y otras no, pero todas, las once personas que me rodeaban, estaban en aquel momento haciendo casi lo mismo, y cada una de manera muy similar, a dos pulgares por así decirlo, y con un dominio aplastante de la marca Samsung frente al resto, por lo que pude deducir. En ese momento me di cuenta de que yo era la única persona en mi entorno que iba leyendo un libro en papel, que no tecleaba nada, que tenía los pulgares quietos sujetando un pequeño ejemplar de bolsillo de escaso peso y rico contenido, que no estaba mandando mensajes a tutiplén ni contestándolos, o chateando con alguien, o consultando el correo o felicitaciones navideñas atrasadas…. Era un especie de museo, un reducto al que la tecnología capacitativa de las pantallas, lo que las hace táctiles, no había llegado aún. Poseedor como soy de un móvil de la antigua usanza, que por motivos técnicos reclama ya una renovación, a la que procederé en escasos días, me entró una sensación extraña en el cuerpo, porque la escena daba para todo tipo de reflexiones, empezando por el mero hecho de que hace sólo un par de años hubiera sido impensable, dado que el pasado 2012 ha sido el de la explosión de los smartphones y del mundo de las aplicaciones asociadas. En ese sentido era una imagen algo futurista, no lo voy a ocultar, pero también poseedora de connotaciones algo siniestras.

Porque si ya antes de su aparición el móvil tradicional había destrozado todas las reglas de protocolo y convivencia habidas y por haber, los nuevos equipos y la mensajería asociada han acabado por arruinar conversaciones, encuentros y citas de todo tipo. La gente observa alucinada sus pantallas y teclea con furia desmedida sin cesar, dejando muchas veces al interlocutor físico que se encuentra a su lado en una situación similar a la de fuera de cobertura, para hacer un chiste con esta tecnología. Quizás sea que, por novedosos, aún no hemos aprendido a amaestrar a nuestros nuevos y potentísimos móviles, ordenadores de apenas cuatro pulgadas, pero muchos ya están dominados por ellos, y es más, lo disfrutan.