jueves, diciembre 22, 2011

El fin de 2011

Hoy, con el soniquete de la lotería (que tengan suerte si han jugado y les toque) y los traspasos de cartera de los nuevos ministros nombrados ayer por Rajoy, acaba la edición 2011 de este blog, ya que mañana 23 por la mañana estaré camino a Elorrio y no volveré de las vacaciones hasta el Martes 3 de Enero de 2012, así que es probable que no haya entradas en todo ese tiempo. Me toca, como suele ser habitual, hacer un pequeño resumen de lo que ha dado este ejercicio en lo que hace a la actualidad, no tanto a lo personal, porque eso sería muy breve y poco interesante para ustedes, y lo cierto es que este año ha sido difícil, y más lo es para resumirlo.

Y es que 2011 pasará a la historia, y en este caso no es una frase hecha. Todo el mundo con el que uno hable estará de acuerdo que este año ha sido excepcional en acontecimientos nacionales e internacionales. Con ser muy importantes, los sucesos que han ocurrido en España han quedado empequeñecidos, pero pese a ello nunca olvidaremos que 2011 fue el año en el que ETA lo dejó, esperemos que para siempre jamás, el año en el que el PSOE vivió la derrota electoral más abultada de su historia y en ele que el PP volvió al gobierno, disfrutando de un poder casi absoluto que es probable que no le sirva de mucho. Pero es que más allá de nuestras fronteras el mundo parece haberse puesto a girar a muchas más revoluciones de las habituales, empezando por las revoluciones del Magreb, que nadie previó hace un año, que en Febrero empezaron como revueltas aisladas en Túnez y que se han llevado por delante gobiernos y tiranías tan asentadas como la de Gadafi, al que el propio corrector ortográfico del Word sigue reconociendo (si tu apellido es raro y Word te lo reconoce sin meterlo en el diccionario has triunfado, chaval). Esas revueltas han cambiado el mapa del Mediterráneo sur, han mostrado las vergüenzas y miserias de la comunidad internacional, una vez más, y ahora mismo se extienden por Siria, haciendo que, probablemente, el régimen de Al Asad caiga en la primera parte del nuevo año. Esto desestabilizará la situación en la zona, con un Irán cada vez más belicoso, lo que hará que en 2012 nos debamos fijar mucho en todo el golfo pérsico, Israel y sus vecinos. En este año el terrorismo islamista ha seguido masacrando, pero restringido a países periféricos como Afganistán, Pakistán o Irak, no se le ha prestado atención desde occidente, donde sólo la caída de Bin Laden y el décimo aniversario del 11S trajo de vuelta a la actualidad a Al Queda y su sombra de muerte. El peligro al loco del turbante ha sido sustituido por el miedo al loco a secas, tan nacional como cualquier otro, y que en Noruega demostró que basta la sangre fría y el convencimiento para sembrar el terror en cualquier parte, incluso allí donde menos se la pueda uno imaginar. 2011 será también para siempre el año del terremoto en Japón, del Tsunami, de las imágenes horrendas de la ola llevándoselo todo por delante, de la absoluta impotencia que genera ver como todo puede ser destruido en instantes por la furia desatada e irracional de la naturaleza, y de la sensación de que la más moderna tecnología, la nuclear por ejemplo, puede volverse muy peligrosa cuando se descontrola. Fukushima no ha adquirido el grado de “reconocida por el Word” pero es un lugar que ya no vamos a olvidar en mucho tiempo.

Y por encima de todo, sobrevolando e impregnado cada momento de nuestras vidas personales y de la actualidad, 2011 será contabilizado como el cuarto año de la crisis económica, el año de su enquistamiento, en el que mostró su crudeza a todo el mundo, en el que Europa se puso de rodillas ante su evidencia y mostró una debilidad y desunión alarmante. Llegamos a estas fechas en medio de razonables incertidumbres sobre la supervivencia del euro y de la propia UE, pensamientos que, con lógica, hubieran sido tachados de lunáticos hace un par de años. Este será, otra vez (sí, una pena) el gran tema de 2012, nuestra gran labor. Que entre todos seamos capaces de remontar y, aunque será muy duro, ganar la batalla.

Los mejores deseos para 2012, y que sus sueños se hagan realidad en la compañía de las personas a las que aman y les quieren, que son el puntal de nuestras vidas.

miércoles, diciembre 21, 2011

15 años sin Carl Sagan

Ayer se cumplió un aniversario que se me olvidó por completo, y que pude recordar al leerlo en algunas webs, dado que en televisión no se dijo nada al respecto, con gran injusticia, y es que se cumplieron quince años desde la muerte de Carl Sagan, astrónomo, científico y divulgador, hombre renacentista volcado en la exploración planetaria y la búsqueda de vida inteligente más allá de este mundo, hombre bueno, autor de “Cosmos”, el documental más recordado sobre el espacio y su estudio que jamás haya sido emitido por televisión, y el que generó en muchos el interés y la pasión para dedicar su vida a saber que hay “más allá” en el cielo profundo.

Yo era un crío cuando vi Cosmos, y como todos los niños a esa edad, mi curiosidad rebosaba. Ansiaba saberlo todo sobre todo, porque todo era nuevo y desconocido, y en lo que hace al espacio y la astronomía, Cosmos y Carl Sagan fueron el maestro que necesitábamos para que la lección nos gustase. La serie fue revolucionaria por su música (Vangelis) estética, muy moderna para la época, con efectos especiales de primera categoría, que situaban a Sagan a los mandos de una especie de nave espacial con la que surcaba mundos y épocas, en busca de los antiguos griegos y sus ideas sobre el cielo basadas en los sólidos fundamentales, las especulaciones de Galileo y Tycho Brahe, primeros entre todos a la hora de usar telescopios y enfocarlos hacia nuestros planetas vecinos, y así hasta llegar al tiempo actual, con los último que se sabía hasta el momento sobre la atmósfera y superficie de Venus y Marte, o los periodos de algunos cometas y las dimensiones de nuestra Vía Láctea en medio de la inmensidad del Universo… Sagan lo contaba de una manera tan apasionada que era imposible no quedarse fascinado por la cadencia de sus palabras, en un doblaje antológico llevado a cabo por José María del Río, y cuando se acababa cada capítulo, al irme a la cama, miraba al cielo desde mi ventana. Muchas veces estaba cubierto, típico del norte, y cuando despejaba las estrellas que se veían eran escasas, dada la contaminación luminosas y ambiental, pero soñaba con que algún día llegaríamos a conocerlas, saber que no estamos malditamente solos en medio de ninguna parte, y que, porque no, llegaría el día en el que contactásemos con otra civilización, otro mundo. Sagan hacia pensar que eso era posible, que mandar sondas hacia lo desconocido era algo que se podía y debía hacer, que enviar mensajes por radiofrecuencia o impresos en placas doradas era una de las cosas más útiles y nobles que podíamos hacer, y que la ciencia, esa palabra que en el fondo describe algo tan sencillo como la curiosidad infantil puesta a prueba, era el camino y guía para adentrarse en las profundidades del cielo. Mi carrera estudiantil y profesional ha derivado a lo largo de los años por otros derroteros (sinceramente no se ha donde ha llegado, o embarrancado) pero estoy seguro que muchos de los investigadores que hoy en día dedican horas, empeño y esfuerzo en el estudio del espacio exterior lo hacen siguiendo la estela que Carl Sagan les dejó marcada en sus corazones y mentes. De su trabajo y miles de horas de empeño, normalmente nada retribuidas ni valoradas, surgen descubrimientos como la hornada de
nuevos planetas extrasolares que se van descubriendo de manera constantes desde hace pocos años, los dos últimos ayer. Seguro que Sagan sería la persona más feliz del mundo de haber podido vivir esos hallazgos.

Pero además de descubrir, Sagan nos hizo pensar y reflexionar. Sus libros son una fuente de sabiduría y humildad como pocas existen, la película “Contact”, basada en uno de ellos, es un lúcido ejercicio de reflexión sobre el papel de la ciencia y la religión en nuestras vidas, y logró ponernos literalmente en nuestro sitio. Se le ocurrió que la sonda Voyager, a 6.000 millones de kilómetros de distancia en aquel momento, sacase una foto a la tierra, que desde allí no era sino un pequeño punto azul y pálido. Ver y oír lo que narraba Sagan al comentar esa imagen es, sencillamente, conmovedor.

martes, diciembre 20, 2011

Las rebajas empiezan en Enero

Ayer tuvo lugar la primera sesión del debate de investidura de Mariano Rajoy, que concluirá hoy en torno al mediodía con su elección como sexto presidente del gobierno de la etapa democrática. Fue una sesión blanca, sin enfrentamientos notables, salvo, curiosamente, al final, en las réplicas a Rosa Díez, justo donde menos me lo esperaba. Transmitió Rajoy en su discurso la gravedad de la situación que atravesamos y el resto de grupos, desde sus posturas, coincidieron en que los tiempos son difíciles y exigen unidad. Buenas palabras de todos que veremos cuanto duran.

En una de las críticas más habituales que se le hacen a Rajoy, y con mucho fundamento, se puede decir que ayer dijo QUÉ quiere hacer, pero en ningún momento dijo CÓMO quiere hacerlo,
en un nuevo ejercicio de su ya famosa ambigüedad. Hizo una promesa de gasto, la revalorización de las pensiones, congeladas desde hace un año, pero no concretó de dónde sacará los recursos para ello. Anunció pequeñas bajdas de impuesto en forma de desgravaciones en el impuesto de sociedades, compra de vivienda y subvenciones a la contratación, pero no quedó claro cómo se pagarían, y lo más importante, hizo referencia a la necesidad de recorte de gasto público para cumplir los compromisos de déficit para 2012 con la UE, fijados en el 4,4% del PIB. Cifró ese ajuste en 16.000 millones de euros, lo cual es mucho, pero probablemente se quede corto, dado que se basa en una previsión de final del año 2011 en un nivel de déficit del 6%. Dado que el PIB de España es, aproximadamente, un billón de euros, cada punto porcentual de PIB lo pueden asimilar a 10.000 millones. Todo lo que el déficit de este 2011 supere el 6% será una factura a añadir al recorte anunciado, y no duden que se superará esa barrera del 6%. Hace pocos meses se estimaba que podríamos alcanzar Diciembre con un valor cercano al 6,5%, pero eso era antes de comprobar como la actividad económica se está desplomando en este último trimestre del año. Casi seguro que acabaremos el año mucho más cerca del 7% que del 6%, y por ello con una necesidad de recorte que superará, ampliamente, los 20.000 millones de euros. ¿Cómo va a proceder Rajoy a reducir ese enorme volumen de gasto? Dijo ayer que salvo pensiones todas las partidas de gasto estarán en revisión, y así debe ser, pero esas cifras implican, muy probablemente, eliminar departamentos, despedir personal y afrontar una más que segura conflictividad social. Y el gobierno debe ser rápido de cara a poner en marcha su plan de austeridad, porque el tiempo corre en su contra, y en la de todos. Muy probablemente España llegue a Marzo en situación de recesión técnica, con dos trimestres de decrecimiento, y la primera y segunda EPA de la era del PP arroje resultados de destrucción de empleo que lo pueden llevar al entorno de los cinco millones y medio de desempleados en torno a Mayo. No quiero ponerme agorero, pero el panorama es el que es, y en un contexto internacional endiablado, en el que damos por sentado que la UE sobrevivirá y el euro permanecerá en nuestros bolsillos. De no ser así el panorama cambiaría radicalmente, y ni el PP ni nadie sería capaz de afrontar la situación a la que nos enfrentaríamos en caso de colapso monetario. ¿Tiene todo esto Rajoy en su cabeza? Espero que sí, y que sus asesores sean conscientes de a lo que se enfrentan, y que tengan suerte. Más nos vale.

Por de pronto, los que cobren nómina del sector público ya pueden hacerse a la idea de que no la van a ver crecer en mucho tiempo. En mi caso personal, como empleado del gobierno con contrato laboral, he dado por seguro que mi permanencia en este trabajo tiene los días contados, y así se lo digo a quien me pregunta, generando asombro a mi alrededor. Puede que finalmente no me echen, lo que estaría muy bien (cómo no!!!) y así, preparado ante el peor escenario posible, cualquier cosa que sucediera sería mejor, pero dado como está el panorama es conveniente prepararse para la tormenta, y luego que Ángel Merkel decida. En fin, ya les iré informando de cómo evolucionan las cosas.

lunes, diciembre 19, 2011

El querido líder se ha muerto, sniff, sniff

Parece que 2011 no va a dejar de darnos noticias impactantes hasta su final, y Corea del Norte, envidiosilla, quería un hueco en los programas resumen del año, que antes se hacían al final y a este paso los harán en Todos los Santos. En fin, que me levanto por la mañana y me entero que esta noche se ha muerto Kim Jong-Il, el dictador norcoreano, tras unos diecisiete años de estancia al mando en la cruel e infecta dictadura que somete a Corea del Norte a uno de los regímenes más despreciables, abyectos y crueles que se pueda uno imaginar. Bueno, lo cierto es que ni siquiera somos capaces de imaginar hasta dónde llega lo de Corea del Norte..

Al parecer, el simpático Kim ha fallecido de un infarto en un viaje en su tren privado. Desde hacía un tiempo se discutía sobre sui estado de salud dado que sufrió un infarto cerebral en 2008 y desde entonces sus apariciones públicas eran muy contadas, y en ellas ofrecía un aspecto de artificioso muñeco diabólico aún más marcado de lo que nos tenía acostumbrados. Si la salud de los mandatarios es un tema del que habitualmente poco se sabe, y menos aún con certeza, en el caso de Corea del Norte el tema es tan obtuso como todo lo que sucede en ese lugar. Si se acuerdan en los setenta empezaron a proliferar expertos médicos cuya labor era escrutar las apariciones de los cada vez más decrépitos líderes de la URSS en la Plaza Roja y, en función del aspecto que ofrecían, determinar si estaban enfermos o no, y cuánto tiempo podían durar en el poder. Vamos, una manera más profesional de llevar a cabo el sesudo análisis que hacemos de vez en cuando sobre alguien cuando decimos eso de “uy, qué mala pinta tiene ese….” Tras la caída de la URSS y la llegada del paro masivo a estos analistas tan curiosos, su único refugio se hallaba en Corea del Norte, pero el secretismo de ese país es tal que ni siquiera abundan las apariciones del líder. Aislado, en un profundo misterio, Corea del Norte es una nación carcelaria donde nada escapa y nada entra. Los niveles de paranoia instalados en el país son difíciles de creer, y el gobierno chino, único país con el que mantiene relaciones el régimen de Pyongyang, tampoco es muy comunicativo con el resto del mundo para decirnos qué es lo que allí pasa. Así, la muerte del amado líder abre el problema de la sucesión, que en este caso también es muy particular, porque la familia Kim, por así decirlo, inventó la primera y única monarquía comunista del mundo, si es que a eso se le puede llamar monarquía y comunismo a la atrocidad que allí se practica. Kim Jong-Il sucedió a su padre, Kim Il Sun, quién formalmente sigue presidiendo el país pese a casi llevar una veintena de años muerto y enterrado (eso es renovarse, chicos). El amigo Jong-Il tiene varios hijos, y
parece que el señalado por los hados para sucederle es el tercero, de nombre Kim Jong Un, otro Kim, y de apodo “Comandante Brillante” que suena más a anuncio de arroz instantáneo que a líder de un país. Ya en 2010 Jong Un fue señalado por el régimen como el futuro sucesor de su padre, que cómo se vería a sí mismo para nombrarlo… Poco se sabe de este personaje, y hasta se duda de su edad, suponiéndole ahora mismo en torno a la treintena. En las pocas fotos que hay del mismo se ve a una persona obesa, padece diabetes según se rumorea, y dicen que es irascible, por lo que a lo mejor se estrena cargándose a algunos miles de habitantes de su país, tradición también muy arraigada en al familia Kim. También figura en su biografía la sospecha de que estudió en un colegio suizo de incógnito cuando era un crío, lo que sería muy novedoso en la tradición familiar, tanto por el hecho de salir del país como por lo de estudiar en sí mismo.

Lo que no se tiene nada claro en este momento es qué actitud va a tomar el ejército norcoreano, auténtico poder fáctico, y de todos los tipos posibles, que es quién controla el país. Recordemos que Corea del Norte nos interesa tanto no sólo por su absoluto exotismo sino porque tiene armamento nuclear y misiles balísticos. Sus vecinos se han levantado (o acostado, según las hora) más nerviosos que ayer, sabiendo que al mando del país paranoico ya no está un líder enfermo y pirado sino un desconocido menos enfermo y puede que tan pirado como el anterior. ¡Qué gran avance!. Corea del Norte, siempre a la vanguardia de la infamia….

viernes, diciembre 16, 2011

Las bibliotecas molan (para LDN)

Me gusta leer. Me apasiona leer. Amo leer. Todo eso es algo más que una declaración de principios, es una expresión de una de las cosas más gozosas, plenas y bellas que hago a lo largo del día, y de las pocas en las que empleo un tiempo que realmente considero ganado, dado que en general pocas cosas en mi vida hay que sean envidiables o, simplemente, reseñables. Desde pequeño vivo pegado a una hoja con letras, encuadernada o no, y soy un apóstol de la lectura, un profeta de las letras, un pregonero de los libros allá donde vaya. A veces con mucho éxito, las más como la voz que clama en el desierto que menciona Marcos…


Y en estos tiempos de absoluto dominio de lo audiovisual sentarse a leer un libro es casi un acto de transgresión, pura rebeldía. Apagar la tele, apretar ese botón que elimina la luz y el sonido de la pantalla, a veces incluso el derrochador piloto LED, y sentarse en compañía de un libro es visto por algunos incluso como un ejercicio de esnobismo, de orgullo vacío por parte de quién lo hace, cuando no es sino un mero ejercicio de libertad y, por encima de todo, placer. Sí, leer es placentero, cierto que algo onanista, porque es un vicio privado del que sólo se beneficia el que lo practica, pero el lector en general, por encima de conocer y aprender, busca el disfrute, el dejar que su imaginación vuele y cree mundos y personajes, liberando durante un tiempo a ese diablillo que todos tenemos tan bien amordazado para impedirles que nos revele cuán lejos están nuestras vidas de nuestros sueños, ese músculo que debe ser ejercitado, como bien decía el otro día la gran Laura Gallego García. Acudir a una biblioteca o un café con un libro es un acto de puro disfrute, deleite y, las más de las veces, gozo. Sin embargo resulta obvio que defender esta postura hoy en día es difícil. Leer consume tiempo y no nos sobra, y preferimos dedicar los escasos ratos libres de que disponemos a otros menesteres. La competencia de elementos de ocio ha crecido mucho, y hay bibliotecas que languidecen poco a poco a medida que los clientes fieles dejan de acudir a ellas y que las nuevas generaciones, que cuentan con voraces y maravillosos lectores, no logran cubrir el hueco dejado por sus mayores. Así, para muchos, leer no mola, no es cool, no es guay, es atrasado, antiguo, aburrido, de carcas. Es esta imagen la que ha usado Pepsi para un anuncio, en el que acudiendo a todos los tópicos posibles, muestra las bibliotecas como lugares aburridos, desfasados, como túneles en el tiempo que son reductos de seres antiguos, feos y decrépitos. Pese a lo que pueda parecer no me resulta indignante la propuesta del anuncio, porque ser publicista por defecto es ser provocador, porque en el fondo lo que se busca siempre es llamar la atención. No, lo que más me ha preocupado del anuncio es que refleja una idea que existe, que es real, y que está asentada en mucha gente, más joven que mayor, pero que distingue poco de edades y clases sociales. Podrá gustarnos el lema más o menos, pero España es un país que lee muy poco, donde se editan y venden muchos libros, pero los que se leen son menos, y donde enormes capas de la población no lee prácticamente nada, y lo ve como algo normal, y el conjunto del país lo ve como algo normal. En el fondo el anuncio es una denuncia de un problema que a veces tratamos de ocultar, y es que la cultura, y leer es cultura, no está muy bien vista por mucha gente, o en todo caso resulta indiferente para un gran porcentaje de la población. La voz lectora que clama en el desierto hispánico a la que me refería antes…..


¿Hay esperanza? Sí. Hay personas que trabajan en el sector del libro y la biblioteca, como es mi homenajeada LDN de hoy, que cada vez cobran menos y desarrollan su labor en medio de penurias crecientes, pero que lo suplen con una vocación y entrega a los libros que hace que quienes les conocen se unan a ese maravillosos mundo, y por otra parte, sigue habiendo miles de niños y jóvenes a los que el gusanillo de la lectura les pica, les llama y emociona. De ellos será el futuro de los libros y las letras, y la existencia de autores como la citada Laura Gallego, JKK Rowling y tantos otros garantiza nuevas olas de fieles lectores. Sí, las letras resisten.

jueves, diciembre 15, 2011

El muñeco de Urdangarín

Cuando hace unas dos semanas empezaron a publicarse artículos y noticias sobre supuestos delitos cometidos por Iñaki Urdangarín, marido de la Infanta Cristina, el cachondo de David Gistáu comentó en la brújula de Onda Cero que se iba a reír mucho cuando viera como otro miembro de la familia real iba a ser sacado en carretilla del museo de cera, como paso con la efigie de Marichalar, apartado del círculo real tras su divorcio no divorciado de la Infanta Elena. Aquello del muñeco en la carretilla era una escena entre cutre y cruel, muy rara. Pero al paso que vamos el muñeco de Urdangarín no será retirado, sino directamente fundido.

Poco a poco ha ido aumentado la gravedad de las revelaciones del secreto sumario que vamos conociendo día a día, mostrando nuevamente que en la justicia de este país hay de todo menos rigor, seriedad y secreto. Con que sólo una quinta o sexta parte de lo que se ha publicado sea cierto Urdangarín se enfrenta a un futuro procesal muy largo y complejo que puede acabar con sus grandes y trabajados huesos en la cárcel. De esas noticias además se desprende que, amparado en el uso del nombre de la casa del Rey, el yerno hizo todos los chanchullos y tejemanejes posible sin ningún tipo de precaución o disimulo, como confiando en que su nombre le cubriera. Así mismo todos los que con él contrataron, especialmente autoridades públicas de distinto pelaje, mostraron que les daba absolutamente igual cuál fuese el producto del trabajo que Urdangarín, a través de sus múltiples sociedades interpuestas, les suministrase. Informes vacíos, corta y pega de documentos sin valor alguno, meras hojas impresas para cubrir expediente facturadas por miles y miles de euros al siempre flexible y aparentemente infinito presupuesto público. En el fondo, si uno obvia los apellidos de los involucrados, el caso Urdangarín no es sino un perfecto ejemplo de la burbuja, mejor orgía, de dinero fácil, falta de escrúpulos y mamoneo generalizado que ha presidido los últimos doce años de la historia económica y financiera de este país. Subidos a una ola de ingresos crecientes todos los agentes, públicos y privados, se lanzaron al gasto masivo, el derroche y el aparentar sin límites, la apariencia de nuevos ricos se generalizó y el que no facturaba millones por un pelotazo urbanístico o por un informe era un pringado. Al sistema se le adhirió una gruesa capa de costra, de podredumbre y zafiedad, de la que todos trataron de sacar tajada, algunos por lo visto de una manera tan descarada como ruin, y al final, como suele suceder, la podredumbre acaba por matar al organismo en el que se instala y crece. La burbuja reventó, y de aquellos polvos tenemos ahora enlodados a los ayuntamientos, CCAA y otros poderes públicos, quebrados e insolventes pese a que se nieguen a reconocerlo,
a las entidades financieras, que siguen proclamando su solvencia pero que son pilladas en su mentira contable cada vez que se escarba en los números que esconden en su balance, y a cientos, miles de empresas y particulares que se unieron al compadreo, y que ahora van transitando de juzgado en juzgado, o de periódico en periódico, acusado de lo de siempre. Soborno, corrupción, tráfico de influencias, derroche, estafa, etc. ¿Hay alguien que en estos años pueda decir que él no ha robado nada? Como en el caso bíblico de Sodoma y Gomorra, ¿Cuántos inocentes quedan? ¿Cuántos no se lo llevaron crudo? ¿Cuántos no estafaron? Por lo que se lee, y respetando la presunción de inocencia, Urdangarín no pertenece al selecto y exclusivo club de los decentes.

En el caso particular de Urdangarín, su reprobable actitud, además de ser delictiva a secas, perjudica a los intereses de España de una manera directa, al golpear a la institución de la Monarquía, una de las pocas que hasta ahora se salvaba de la quema corrupta. Esto le está haciendo daño al Rey y a lo que representa, y de paso al conjunto del país y a la moral, ya my maltrecha, de muchos ciudadanos asustados porque su empleo pende (en el peor de los casos pendía) de un hilo.
Ayer se supo que, al parecer, el Museo de cera ya está pensando en retirar el muñeco del yerno del grupo familiar del Rey. En fin, para uno que tiene origen familiar en Elorrio (por parte de padre) que se casa con los Borbones miren como ha salido.

miércoles, diciembre 14, 2011

El bosón de Higgs

Ayer tuvo lugar una esperada conferencia de prensa de los responsables del experimento que el CERN desarrolla en el LHC, esa enorme instalación subterránea que se encuentra en suiza, que consiste, básicamente, en un tubo por el que se lanzan partículas muy aceleradas para que se estrellen unas contra otras y se rompan. El motivo de la conferencia era anunciar novedades en el camino que puede llevar a descubrir eso que se llama “bosón de Higgs”, que no tiene nada que ver con Bilbo Bolsón, y que es muy importante pero que si usted pregunta a su alrededor, y mucho más allá, pocos podrán decirle que narices es. Y es que hay cosas que son casi tan complicadas como la crisis, y esta es una de esas.

Voy a ver si puedo explicarlo de manera breve, y como no soy un experto, si alguno que lo es me lee que me perdone por los errores que ahora vienen. Si se acuerdan cuando estudiaban de pequeños, nos decían que la materia estaba compuesta de protones, neutrones y electrones, que formaban átomos, dibujados como si fueran un pequeño sistema solar en miniatura con los electrones orbitando en torno al núcleo. Este esquema, comprensible, se ha ido difuminando poco a poco a medida que la teoría cuántica, que es la que explica el funcionamiento de la materia a esas escalas infinitesimales, ha ido progresando en descubrimientos teóricos y experimentales. Mediante grandes aceleradores, como el citado LHC, que es el mayor del mundo, se lleva años lanzando partículas unas contra otras, con el objeto de romperlas y ver si están compuestas de otras más elementales. Y así es. Simplificando mucho resulta que hay dos tipos de partículas elementales, los fermiones, de varias clases, que son los que componen los elementos “pesados” (en esencia protones, neutrones y electrones) y los bosones, partículas sin masa, o muy poca, que componen los “campos”, concepto este escurridizo, pero que hace referencia a áreas del espacio en el que una fuerza actúa sobre su entorno. Así la luz es un campo, y las partículas que transportan la energía contenida en la luz son los llamados fotones, que es un tipo de bosón. Si no se han perdido hasta aquí vamos bien. ¿Cuántos bosones hay? Pues al menos tantos como campos existan, sería la respuesta lógica. Así se han descubierto varios de ellos, de nombres muy curiosos (fotones, fonones, gluones, etc) asociados a campos variados (electromagnético, nuclear débil, etc) ¿Y el campo gravitatorio? ¿Tiene su propio bosón? Sí, en teoría. De hecho el campo gravitatorio es uno de los más misteriosos y del que menos se sabe. Por no saber no se sabe ni cómo actúa a gran escala ni, simplemente, porqué las cosas pesan. Sí, es curioso. Usted pesa ahora unos kilos, y después de navidades pesará un poco más, probablemente, pero, ¿por qué pesa? Porque su cuerpo está hecho de átomos que pesan, compuesto de partículas como protones y neutrones que “tiene” peso”. Sin embargo hay partículas, como los citados bosones, que no pesan. Y sobre ellas la gravedad no actúa. De aquí se deduce que debe haber alguna partícula de tipo portador de campo, bosón, que sea el que confiere el peso a determinadas partículas y no a otras, determinando así que la gravedad funcione o no. Y ese bosón que proporciona el peso es el llamado bosón de Higgs. ¿Curioso, verdad? Si uno profundiza en este campo de la ciencia se encuentra muy perdido al poco, porque la terminología de partículas y conceptos es muy compleja y habla de cosas que son, simplemente, pura imaginación para nuestras mentes corrientes. Pero baste saber que a medida que le damos más energía a las partículas que estrellamos más intensa son las colisiones y más información puede salir de ahí. Como en un accidente de tráfico, más pequeños serán los restos cuanto mayor sea la velocidad a la que nos la demos contra el muro.

Encontrar el bosón de Higgs sería muy importante, tanto por el sentido que ofrecería al poder explicar el funcionamiento del campo gravitatorio como por el hecho de que su existencia se deriva del sistema de ecuaciones y pensamiento que ahora poseemos. Así, no encontrarlo sería también muy importante, porque indicaría que algo falla en el modelo que hemos construido y del que se deriva su teórica existencia. Vamos, ciencia pura de hipótesis, experimentación y contraste, como la de toda la vida, sólo que con algo tan complicado como la gestión de la prima de riesgo, con al diferencia de que el mundo cuántico, dentro de su locura, parece incluso más sencillo y comprensible.

martes, diciembre 13, 2011

El fracaso de Durban

Este fin de semana, además de lo sucedido en Bruselas, también se ha vivido la resaca de otra cumbre que ha terminado con mal resultado, aún peor que la europea. Me refiero a la cumbre sobre el clima de la ONU que se ha celebrado durante dos semanas en Durban, Sudáfrica. Si no se han enterado de que ha tenido lugar es un buen indicador de hasta que punto ha fracasado. La cumbre, cuyo objetivo era extender el protocolo de Kioto, que caduca en 2012, acabó con un acuerdo de mínimos muy insuficiente, al que no se sumaron EEUU, China ni India, los principales contaminantes del mundo.

El asunto del clima es uno de los que más fracasos está provocando en las reuniones y foros internacionales. Kioto se vió como un referente al que no se ha vuelto a llegar, y reunión tras reunión se siguen escuchando bellas palabras, discursos emotivos y una total ausencia de compromisos reales sobre la reducción de emisiones de CO2. Y es que el problema es de una complejidad inmensa, básicamente por tres cuestiones: Técnica, de gestión y económica. Técnica porque hay muchas discusiones sobre el impacto real que el CO2 genera sobre el clima, y tampoco se tiene nada claro cómo se ve afectado algo tan complejo como el clima por esas emisiones y todo el resto de factores que día a día, influyen en su evolución. Hay estudios y perspectivas para todos los gustos, completamente incompatibles entre sí, y aunque hay un consenso básico sobre la maldad intrínseca del CO2 poco se ha avanzado sobre su gestión científica. Otro problema es el de la gestión, y es que al ser la atmósfera, lugar al que va la porquería que tiramos, un medio carente de fronteras y límites, carece de sentido que unos países adopten criterios restrictivos de emisión si otros no los cumplen, porque al final todos se comen la contaminación emitida por todos. Es un clásico ejemplo de la gestión de bienes comunes de economía. Al ser todo propiedad de todos no es posible determinar un precio correcto por el uso del recurso y se produce un abuso malsano para el conjunto de la comunidad, en este caso en forma de emisiones descontroladas. Kioto trató de solventarlo creando un mercado de emisiones, de tal manera que cada país poseía unas cuotas y se podía comerciar con ellas comprando y vendiendo derechos de emisión de CO2, en un intento ingenioso de poner un precio. Este mercado ha funcionado en parte, pero no acaba de ser plenamente efectivo porque falta una autoridad internacional que lo regule (¿y si mi salto mi límite de emisiones, que?) Como lo que vimos ayer sobre el pacto de estabilidad europeo, Kioto preveía sanciones para los países incumplidores del tratado o que sobrepasaran sus cuotas, pero resulta evidente que no hay manera de hacer cumplir esas sanciones, y ante este panorama el mercado de emisión y los precios y costes asociados, se derrumban.
De aquí que un país serio y fiable como Canadá anuncie que abandona Kioto porque no funciona. Nuevamente nos encontramos ante un problema de gestión global para el que el sistema de pensamiento y estructura institucional que poseemos no nos sirven.

Y el tercer factor de discusión es el económico en, al menos, dos vertientes. Por un lado los países en desarrollo se niegan a que la reducción de emisiones suponga para ellos un freno a su crecimiento, cuando los países ricos pudieron serlo gracias a, entre otras cosas, no tener límites al respecto. Y por otro lado la actual crisis económica, que ha ocultado el problema del clima, hace que el egoísmo de los actores nacionales se exacerbe y las medidas de reactivación económica consideren al asunto de las emisiones como el menor de sus problemas. Así, el panorama de la gestión del CO2 global se presenta confuso y abocado al descontrol, al menos en el corto y medio plazo. Sólo el progreso tecnológico nos podrá ayudar a resolver este inmenso problema.

lunes, diciembre 12, 2011

Maastricht, 20 años después

Ahora que estamos en plena resaca de las cumbres europeas y que no sabemos muy bien hacia donde nos dirigimos, resulta que ayer se cumplió el vigésimo aniversario del acuerdo firmado en la hasta entonces desconocida para muchos ciudad de Maastricht. Este aniversario se me ha pasado por completo, y al verlo ayer de refilón por la tale pensé la extraña casualidad que supone que, tras veinte años del mayor éxito de la Unión, llamada así desde entonces, hoy Europa frente unas horas inciertas sobre su futuro y existencia. En este caso el bolero se ha equivocado y veinte años dan para mucho.

Maastricht supuso una revolución, transformó el concepto de Europa para llevarla a la plena integración monetaria, puso las bases para la creación del euro, aprobó el calendario de implantación de la moneda única y el diseño de las instituciones que debieran respaldarla, y estableció, entre otras muchas cosas, los llamados criterios de convergencia, las reglas que serían usadas años después, en 1998, para determinar qué países entrarían a formar parte del club del euro, que entonces por no existir ni siquiera poseía ese nombre. De las varios criterios de convergencia que se crearon dos de ellos se hicieron muy famosos, el de no superar el 3% de déficit público ni el 60% de la deuda sobre el PIB, que seguro les suenan porque ahora vuelve a estar de actualidad. En aquel momento prácticamente ninguno de los países de la llamada Comunidad Económica Europea cumplían estos requisitos, y los que deseaban entrar tuvieron que hacer enormes esfuerzos para alcanzarlos, y en el caso español se llegó a esos límites partiendo de unas cifras muy muy alejadas, sin que hubiera mucha esperanza de poder conseguirlo. Los diseñadores del euro ya eran conscientes en su momento de que la mera implantación de la moneda no era suficiente para darle estabilidad al área económica. Se necesitaba una coordinación de políticas fiscales que permitiese que esos criterios de convergencia no se saltasen una vez cumplidos, para evitar así tensiones entre naciones (les suena???) Por ello en 1997 se firmó el llamado Pacto de Estabilidad, del que seguro han oído bastante menos, pero que es tan importante como todo lo anterior. En él los países de la UE se comprometían a cumplir los criterios de convergencia por mandato legal, y se establecía un sistema de sanciones para aquellos que se saltasen estas reglas. Sobre el papel comunitario el texto estaba muy bien, y en un principio funcionó, pero al poco de empezar a rodar el euro por nuestras manos las tensiones volvieron. Todo el mundo recuerda que fueron precisamente Francia y Alemania los primeros incumplidores del acuerdo, pero lo cierto es que al final casi todos los países se lo saltaron, algunos más, otros menos, unos esporádicamente, otros de manera continuada, y así el pacto de estabilidad seguí en vigor pero no valía para nada. En estas llegó la crisis que ahora vivimos, la convergencia económica y monetaria se fue al garete, los déficits se dispararon y la UE entró en barrena. ¿Cómo salir de este agujero?

Con disciplina, es el mensaje que proviene de Alemania, país que lidera la UE sin discusión.
Para ello el acuerdo de este pasado viernes en Bruselas obliga a los países firmantes a incluir reglas de oro sobre el déficit y la deuda en sus constituciones, en una manera de trasladar Maastricht a la base de la legislación de cada país, en vista de que escrita en un reglamento comunitario nadie la cumple. No es mala idea para garantizar el éxito del euro en tiempos estables y de bonanza, pero en épocas de crisis como las actuales escribir esas reglas sobre cualquier papel no generará crecimiento. Por ello, creo que el acuerdo del viernes llega, por lo menos, veinte años tarde.

viernes, diciembre 09, 2011

Todo el mundo nos mira

En 1999 viajé a Nueva York por primera vez, en compañía del gran MLLP. Allí vi cosas maravillosas, con las que soñaba desde pequeñito, y he vuelto años después para recorrer esas fascinantes calles, un ejercicio que recomiendo que todo el mundo haga al menos una vez en su vida. De los muchos recuerdos que tengo de ese primer viaje uno es el de la visita a la bolsa de Wall Street, y un gran cartel que entonces presidía el salón de cotizaciones, en el que se leía “The World puts his eyes in us” algo así como “Todo el mundo nos mira”.

Y es que Wall Street era, y sigue siéndolo, el corazón económico del mundo, y ese lema reflejaba que la atención de todos sigue estando allí puesta. A veces esa atención también se fija en otros puntos e instantes, y es entonces cuando te das cuenta de la responsabilidad que contraes ante el mundo, que te observa y espera tus decisiones. Eso es lo que está pasando ahora mismo con la cumbre de jefes de estado y de gobierno de los 27 países que conformamos la Unión Europea. Desde hace días ha ido aumentando la presión hacia esta cumbre, que empezó ayer en Bruselas, y que debiera terminar hoy, y en la que se espera un acuerdo para estabilizar el euro y salvar así el propio proyecto de construcción europea, sometido a una tensión económica y financiera insoportable. De los acuerdos, o de la falta de los mismos, que se den en esta reunión saldrá el diseño de una nueva Europa. No se si mejor o peor, pero desde luego distinta a lo que hemos conocido durante los últimos años. Fue el pasado 2010 el primero en el que estuvo completamente en vigor el Tratado de Lisboa, la nueva arquitectura de poder que la UE se dio a sí misma para tener relevancia global en el mundo y actuar como un único actor en el cada vez más complejo escenario global. Ese Tratado, rescoldo útil del malogrado incendio constitucional, supuso años de negociaciones y procesos de ratificación en los diferentes países. Bien, tras cerca de dos años de vigencia la realidad lo ha destrizado. Lisboa no funciona. La UE, tal y como está diseñada ahora mismo, no funciona. Durante este 2011 hemos visto como los cargos generados por ese tratado (Presidente del Consejo y Ministra de asuntos Exteriores) han sido cada vez más irrelevantes, la Comisión, el poder ejecutivo de la UE, ha dio cayendo poco a poco en la irrelevancia, y el directorio de Francia y Alemania, más bien el mandato de Alemania y el seguidismo interesado de Francia, ha sido quién ha marcado el rumbo y el calendario de las decisiones, o de su ausencia, sin que ese predominio de ambos países esté sustentado en ningún tratado, legislación o norma acordada por la UE. La gravedad de la crisis económica, el crecimiento imparable de los déficits cruzados entre los países del euro y las tensiones insoportables en los mercados de deuda soberana han acabado por derrumbar el sueño europeo de unión entre iguales y enterrarlo en una unión dirigida por los países determinantes. La Europa ha dos velocidades, que ya existe desde el momento en el que unos pertenecemos al Euro y otros no, puede llegar a ser un club con muchas categorías, clases y niveles, y está por ver que la mayor parte de los países podamos decidir individualmente a cuál pertenecemos.

Eso sí, la alternativa a una Europa diferente, desconocida y dirigida de esta manera es, en apariencia, el caos. El objetivo básico de la cumbre de hoy es salvar el euro, y enviar un mensaje a todo el mundo, que nos mira con interés y algo de angustia por lo que pueda pasar con sus inversiones, que sabremos resolver nuestros problemas solos, que podemos. Y es lo que debemos hacer.
De momento las informaciones que se conocen hablan de la oposición de Reino Unido y Hungría a la propuesta de Merkozy del pacto fiscal. Crucen los dedos y deseen el acuerdo, porque aunque no se lo crean, gran parte de nuestro futuro, de nuestros empleos y, en definitiva, bienestar, está en juego hoy en Bruselas.

miércoles, diciembre 07, 2011

El Putinazo

Hoy es Miércoles, ¿qué tal llevan el lío del calendario? Seguro que ya hay alguno que para estas horas ya no tiene claro ni que día es ni si tenía que ir a trabajar, al colegio o a llevar a la suegra a hacer recados (bueno, eso último siempre se olvida, jeje) Una forma de evitar este caos es vivir en un país en el que no sea fiesta estos días, por ejemplo Rusia, donde el 6 y el 8 es laborable. Eso sí, el cambio incluye un descenso de temperaturas, aún más bajas de las que hay en Madrid estas mañanas, y un régimen político que aparenta democracia pero que es una refinada versión del totalitarismo de toda la vida.

De hecho
este fin de semana han tenido lugar las elecciones parlamentarias en Rusia, a las que se presentaban varias formaciones, y en la que estaba claro que iba a ganar Rusia Unida, el partido dirigido por ese curioso tándem que forman Putin y Mevdeved. Y no, no hubo sorpresas, y el dúo ruso más famosos desde los hermanos Karamazov ganó, con una holgada mayoría, aunque perdieron bastantes escaños y por los pelos han conservado la mayoría absoluta en la Duma, que es como se llama el Congreso de allí. Esto de por los pelos es tan cierto que las sospechas de fraude en el proceso electoral, que ya existían en otros comicios pasados celebrados en Rusia, esta vez han sido tan evidentes que hasta los observadores internacionales, asustados, que han estado vigilando el proceso, las están denunciando a la opinión pública y medios internacionales. Y lo nunca visto en la era Putin, hay manifestaciones en Moscú por parte de ciudadanos que se consideran estafados ante este presunto fraude. Como es tradición en estos casos, la policía les ah detenido a casi todos y arrestado en se supone frías cárceles (no creo que haya nada cálido en Rusia en esta época) y el actual presidente Mevdeved ha declarado que “la política rusa no es asunto de Occidente'” con la evidente intención de que los gobiernos y medios de comunicación occidentales dejen de mirar a Moscú y no interfieran. Lo cierto es que lo de este fin de semana es un nuevo episodio, muy descarado eso sí, del proceso de construcción de un régimen totalitario en Rusia, en el que Vladimir Putin es el hombre fuerte que lo controla todo. Su idea de buscarse a un hombre de paja, Dimitri Mevdeved, con el que intercambiar los papeles de presidente y primer ministro en algunas de las elecciones es extraña, la verdad, pero el tiempo muestra que el dúo funciona mejor que los planes de Telefónica de igual nombre. Así, tras varios años con Putin en la presidencia del país, en el pasado turno de elecciones Mevdeved fue elegido como presidente y Putin fue nombrado primer ministro, motivo por el que llevamos algunos años viendo al gris Mevdeved en la tele más que la mediático y algo siniestro Putin. Pero el plan que sigue en vigor es que en las presidenciales que deben celebrarse a mediados del año que viene, si no recuerdo mal, vuelva a ser Putin el que encabece la candidatura y, como no, arrase, nombrando a (adivina, adivinanza) Mevdeved como primer ministro. Sí, sí, suena a chiste, pero es como el juego de las muñecas rusas, que abres una y luego dentro hay otra. En este caso solo hay dos muñecas, una grande llamada Putin y una pequeña llamada Mevdeved, que realmente oculta a la primera cuando ésta no quiere exponerse en público. Sumen a todo esto un férreo control de los medios de comunicación, la estructura económica y el ejército, e imagínense cual es el panorama al que se enfrentan los opositores y la sociedad civil rusa.

Evidentemente una situación de este tipo en cualquier otro país hubiera provocado muestras inmediatas de rechazo y condena en la llamada comunidad internacional, pero es obvio que Rusia no es un país cualquiera. Primer productor de petróleo del mundo, abastecedor de gas a toda Europa central y del este, poseedor de un territorio, ejército e influencias heredadas de su decadente imperio soviético, Rusia es un gigante en el que la democracia no logra implantarse, y en el que el ordeno y mando de Putin no hace sino reflejar un autoritarismo, con preocupantes toques nacionalistas, que se extiende por toda la nación. No, creo que no me voy allí a evadirme del puente….. hasta el Viernes!!!!

lunes, diciembre 05, 2011

The Golde Gate Week

Hoy es Lunes, 5 de Diciembre. Obvio, dirán, pero es que la composición de esta semana va a logar que en breve ninguno sepamos en que día vivimos. Gracias al calendario mañana Martes y el Jueves 8 son festivos, por lo que los que no nos hemos pillado puentes nos enfrentamos a tener que trabajar un día sí y uno no, otro sí otro no, y otro sí. Una locura. Seguro que más de uno se levanta el jueves pensando que es Miércoles y va a trabajar y cuando baja las escaleras se da cuenta de que es festivo, o al revés, se queda el Miércoles en la cama, como hay puente..

Si a este caos le sumamos los que se pillan uno de los festivos, o dos de ellos, y sólo trabajan hoy, o sólo el viernes, las combinaciones pueden ser de lo más retorcidas, y lo más probable es que al final el rendimiento de la semana sea bajísimo en comparación con una semana normal. Si hay algún momento en el que debatir la idea de organizar de otra manera el calendario laboral en España es en una semana como esta, en la que gracias a los festivos laicos y los religiosos la productividad va a ser mínima, y en medio de un calendario europeo de vértigo que nos va a pillar con el paso completamente cambiado. Fue hace ya algunas semanas cuando se propuso por parte de la CEOE la eliminación de los puentes, y hacer que todas las fiestas se celebrasen en Lunes, para tratar de evitar caos como el de esta semana. Se planteaban excepciones de fiestas universales, como son el 25 de Diciembre, 1 de Enero y 1 de Mayo (esta no lo es en EEUU) y las relativas a la semana santa española, y al 12 de octubre, creo recordar, pero el resto, todo al Lunes. La propuesta suscitó mucha discusión, ente los que la apoyaban porque les parecía racional (es mi caso) y los que se oponían desde muy diversos puntos de vista. Los hay que defienden que los puentes son el resultado de la historia nacional, plagada de festivos religiosos que han sido podados poco a poco, pero que han dejado el calendario laboral más rojo que un cardenal. Otros argumentan que el puente es una manera “ad hoc” de distribuir el descanso, y que permite realizar breves y necesarios paréntesis en el quehacer de los meses, lo que incrementa la productividad. También los empresarios y representantes del mundo del turismo y ocio se quejaron porque los puentes se suelen aprovechar para hacer escapadas y dar así vida al negocio hostelero y de recreo en las zonas de visita turística. Como ven hay opiniones para todos los gustos, y supongo que será algo que deba hacerse poco a poco, pero creo que esto de los puentes debe pasar a mejor vida. No estamos en una situación en la que nos lo podamos permitir, sinceramente, y es necesario racionalizar el calendario, que ahora está lleno de agujeros. Sin ir más lejos, en esta loca semana, hay guarderías y colegios que se han cogido puente y eso provoca que muchos trabajadores, que pueden cogérselo o no en función del calendario laboral y de negociaciones (a veces muy duras, jeje) con sus compañeros de trabajo, se encuentren con que deben ir a trabajar pero el niño se queda en casa, a saber con quién. ¿Cómo se arregla eso? Una manera obvia es eliminar el puente, y hacer que colegio y empresa trabajen los mismos días, minimizando de esta manera los tiempos en los que el “cole” está cerrado pero la oficina sigue abierta. Y así puede haber miles de casos particulares, muy distintos, pero todos ellos con un problema básico de fondo, la incompatibilidad del calendario.

Plantear el debate de remodelar el calendario también puede llevarnos al aún más complejo y necesario asunto de organizar de una vez el desquiciado horario laboral, y me atrevo añadir que vital, que rige en España. Eternas comidas que generan tardes infinitas y nada productivas con el resultado de millones de personas atascadas a horas muy tardías tratando de llegar a un hogar en el que hace tiempo que no hay nadie medio despierto. Si por el calendario se nos va productividad, por el reloj la tiramos de una manera escandalosa. Aprovechemos esta crisis, que lo va a cambiar todo (créanme) para, al menos, reorganizar el descontrolado tiempo de este país.

… lo dicho, es un lío, pero mañana no habrá entrada, y el Miércoles sí.

viernes, diciembre 02, 2011

En Fukushima siguen pasando cosas

Uno de los acontecimientos que más ha marcado este convulso 2011 ha sido el desastre provocado por el tsunami en Japón, la destrucción y muerte asociada al mismo y, como consecuencia imprevista, el desastre nuclear de la central de Fukushima. La explosión de sus edificios de contención y todas las tareas que se realizaron para tratar de controlar los reactores fueron seguidas con atención y nerviosismo por parte de todo el mundo. Meses después la atención sobre esa central ha decaído mucho, pero allí siguen pasando cosas muy importantes.

Se ha sabido ahora que, como muchos expertos sospechaban,
finalmente sí se produjeron fusiones en los núcleos de los reactores, parece que en tres de los cuatro con los que contaba la planta, y al menos en un caso la fusión fue completa. Esto de la fusión significa, de manera muy bruta e inexacta que, en ausencia de refrigeración, las barras de combustible nuclear alcanzan tal temperatura que se funden con el material que les rodea y, convertidas en una pasta viscosa y muy caliente, se depositan en el fondo de la vasija del reactor, pudiendo llegar a perforarlo y contaminar el suelo sobre el que se asienta la central. A partir de ahí el riesgo de fuga radioactiva a través de corrientes subterráneas de agua o similares se dispara. La fusión es el peor de los accidentes posibles, porque significa, entre otras cosas, el fin de la central, dado que los materiales que conformaban el reactor se han fundido para formar otra “cosa”. Ante este panorama es obvio que Fukushima jamás volverá a ser una central nuclear, por si quedaba alguna duda al respecto. Los trabajos se centran ahora en enfriar del todo el magma que sigue bullendo en la base del edificio de contención de los antiguos reactores, tratar de que no se produzcan emisiones de hidrógeno potencialmente explosivo ni compuestos radiactivos al exterior, y verificar que la base del edificio, una sólida y gruesa capa de hormigón, soporta lo que tiene sobre sí e impide que la contaminación se extienda más allá del recinto del edificio. Si esa base hormigonada aguanta, que esperemos que así sea, el trabajo se centrará en realizar el sellado de la central, cubriendo inicialmente todo ese magma mediante productos que rebajen la intensidad de su calor y emisiones (algo así como echar arena a un incendio para que las brasas se apaguen) y luego queda construir un recinto de contención, un sarcófago, que cubra la instalación y todo lo que en ella se ha contaminado, y haga que nada salga de allí y evite que cualquier cosa pueda entrar. El diseño del sarcófago deberá ser estudiado a conciencia por los técnicos de la central para ver qué es lo más efectivo, dado el estado de los reactores, si uno gigante que lo cubra todo, varios más pequeños que tapen individualmente cada uno de los reactores afectado, etc. Pero en todo caso es una obra de gran complejidad, coste y duración, y que requiere previamente que el magma nuclear se estabilice y enfríe lo suficiente como para poder empezar a realizar esos trabajos de construcción en condiciones de seguridad y garantías de que vayan a servir para algo. Es algo así como que no tiene sentido poner una tapa sobre una olla que sigue al fuego, ya que tarde o temprano la tapa saltará.

Por lo tanto, en Fukushima queda mucho trabajo, y muy complicado. Lejos de los focos y la atención de los medios, cientos de técnicos y empleados de Tepco, la empresa propietaria de la central, afrontan una tarea de la que sólo hay un precedente claro, Chernobil. Pero el desastre japonés también ha cambiado el panorama energético mundial, porque con la fusión del reactor japonés también se han fundido los planes de abastecimiento nuclear en gran parte del mundo. Si 2011 empezó con la energía nuclear como caballero blanco ante el cambio climático, acaba con Fukushima ardiente y los reactores vistos como un peligro público.

jueves, diciembre 01, 2011

Qué pasó ayer

Muchos de ustedes habrán visto la película de Pulp Fiction, y puede que les haya gustado o no (a mi me parece muy sobrevalorada, pero para eso están los gustos). Hay una escena en la que la protagonista, interpretada por Uma Thurman, después de una sobredosis de cocaína, sufre un infarto y queda tendida en el suelo. En ese momento aparece otro de los protagonistas, encarnado por el recuperado John Travolta, que al verla desplomada y saber cual es la causa de su mal, le inyecta, ni corto ni perezoso, una inyección de adrenalina directamente al corazón para salvarla… y Uma vuelve a la vida.

Pues bien, ayer pasó algo muy similar en el mundo de los mercados financieros, aunque sin la evidente y rotunda belleza de Uma Thurman, lamentablemente. Al mediodía se conoció que
se había producido una intervención coordinada entre los bancos centrales de medio mundo, el occidental, involucrando al BCE, la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra, Japón, Canadá y Australia. Este movimiento trataba de inyectar liquidez en dólares para permitir que bancos y entidades financieras varias pudieran aprovisionarse de ellos y cubrir sus agujeros de liquidez. Nada más saberse esto la bolsa se disparó, el ibex cerró con una subida de cerca del 4%, como luego lo hizo la bolsa americana, y las primas de riesgo cayeron, situándose la española por debajo de los malditos 400 puntos. Champán en los parqués y alegría en los inversores, que bien puede ser flor de un día, pero que fue festejada como un anticipado regalo de reyes. Lo cierto es que lo de ayer fue una intervención de urgencia ante un enfermo, el sistema financiero, que empeora un poco más cada día. El mercado interbancario, los préstamos que se hacen las entidades unas a otras, está roto desde hace meses, porque nadie se fía de nadie, y toda la liquidez que se obtiene se deposita a todo correr en el Banco Central de turno para evitar riesgos. El otro mercado donde los bancos suelen aprovisionarse, el de deuda, está hecho unos zorros, con tipos disparados (la prima) o irreales. Ayer de hecho se alcanzó el colmo, y es que en una subasta de bonos alemanes a un año se fijo un tipo negativo!!!! Sí, sí, negativo, -0,053% La gente está tan asustada que prefiere perder un poco con Alemania antes que perder mucho con lo desconocido. De risa. Pongo este resultado de tipos de interés en un examen en la carrera, cuando estudiaba en la facultad, y me suspenden de calle. Sí, ayer estuvimos cerca de eso que José Carlos Díez, el analista de Intermoney, denomina “el evento”, un suceso en el que un banco europeo quiebre, o se declare incapaz de hacer frente a sus obligaciones por falta de liquidez, y se precipite el marasmo, que puede incluso llevarse por delante al euro, en una pesadilla de la que debemos huir como sea. ¿Son todo esto fantasías? Pues sí y no. Sí porque el escenario de la ruptura es tan horroroso que hay que hacer lo que sea, repito, LO QUE SEA, para que no suceda. Sin embargo algunas empresas ya empiezan a hacer planes ante ese escenario, planes que anticipo serían insuficientes porque la destrucción financiera y económica que conllevaría el final del euro sería de tal magnitud que no veo manera de valorarla con objetividad. Eso sin contar con los controles de capitales, corralitos varios y el caos que se desataría en todo el mundo, no sólo en Europa. En fin, una pesadilla.

Y lo del evento, ¿es un farol? No, ya sucedió en 2008 y se llamó Lehman Brothers. Hay muchos candidatos en Europa a ser la entidad señalada para saltar.
Ayer por la tarde corrían rumores que, sin decir nombres, señalaban a un banco francés como el detonante de las alarmas, y que su inminente caída habría sido la llamada de alerta para la intervención de los bancos centrales. Así que nos fuimos ayer a la cama más contentos y con menos prima, pero sin sospechar en lo más mínimo lo cerca que estuvimos ayer de la catástrofe. Este juego de la ruleta rusa financiera no puede seguir mucho más tiempo, de tanto ir al límite al final algo va a descarrilar. Europa debe solucionar esto de una vez. Ya.

miércoles, noviembre 30, 2011

La ira en Irán

Visto con perspectiva las imágenes que llegaban ayer de Teherán tenían un cierto regusto familiar. Imagíneselas en blanco y negro, con más banderas americanas, y unas ropas tipo vintage, que se dice ahora, y no tardará en identificar el asalto a la embajada norteamericana que tuvo lugar a finales de los setenta en plena presidencia de Jimmy Carter, que derivo en secuestro de diplomáticos durante meses y que fue una de las causas de la derrota del demócrata frente a un entonces desconocido Ronald Reagan. Treinta años después, en la misma ciudad, el país asaltado es otro, Reino Unido, pero la escena es clavada.

Y diríase que el foco del problema también sigue siendo el mismo, la ambición sin límites del régimen clerical que gobierna con mano de hierro en Irán. A lo largo de los últimos meses la tensión permanente en la que se mueven las relaciones entre Irán y su gobierno, el amigo “Ajma” con el resto del mundo no ha hecho más que crecer. Los informes de las agencias internacionales advierten cada vez con mayor claridad del riesgo de que Irán se haga con la bomba atómica en un plazo que, dado como avanza el tiempo, puede situarse en meses, no en años. El régimen se siente cada vez más hostigado por estas revelaciones y acusa a todos los demás países de querer atacarle, para lo que promete venganza eterna y el consabido discurso de destrucción sin límites. Irán, su régimen más bien, también está muy nervioso por el desarrollo de la llamada primavera árabe, que ya ha tocado las puertas de Siria, vecino suyo, y amenaza con hacer caer a la siniestra dictadura que oprime a los sirios desde hace décadas. Siria es un país con el que Irán mantiene una relación de intereses mutuos, dado que, alejados en lo que hace al sentimiento religioso, comparten enemigos y odios comunes, materializados en Israel y EEUU. La caída del régimen de Basar Al Asad, que desde aquí deseo que se produzca cuanto antes, colocaría a Irán en una posición más débil que la actual. Perdería un socio estratégico, como antes he comentado, y su asfixiada población, sometida a una represión feroz en la calle y a una rígida mordaza en los medios de comunicación del país, tendría contacto directo con un país en el que la población se ha levantado y acabado con el régimen, a costa de su sacrificio y decenas, cientos de muertos. El peligro de contagio de la revolución podría ser real. Y esto a los clérigos les asusta, y mucho. Es cierto que demostraron hace pocos años, en lo que se llamó la revolución verde, que si no hay escrúpulos, pueden aplastar una revuelta y acabar con los cabecillas de la misma, pero hoy la dictadura iraní es más débil de lo que era hace unos años, y el contexto no le ayuda. No hay país vecino suyo que le apoye, y es más, casi todos estarían encantados de que el régimen chií de Teherán se derrumbara, empezando por sus vecinos del golfo pérsico que, aunque lo nieguen, están aún más dispuestos que la propia Israel a atacar si así se les pidiera. En este contexto tan volátil y peligroso, ¿cómo interpretamos el asalto de la embajada de ayer que, sin duda, ha sido promovido y alentado por el régimen? Difícil pregunta. Quizás el objetivo principal sea hacerse el gallito frente a occidente y demostrarle que las bravatas de la OIEA, ONU y demás organismos no amedrentarán al régimen. Una demostración de fuerza, con el aire de exaltación popular y de insurgencia frente al opresor extranjero, táctica muy usada en toda dictadura desde que se inventaron en el pasado. Probablemente todo este pulso acabe con la congelación de las relaciones diplomáticas entre Teherán y Londres y, si continúa en el tiempo, se volverá a la ruptura que ya se produjo en el pasado.

Pero más allá del incidente, grave y serio en sí mismo, resulta evidente que el “problema” de Irán no deja de crecer, y el tiempo contribuye a empeorar las cosas. De no actuar militarmente es seguro que Irán poseerá la bomba atómica en un plazo breve, y sus intenciones no son nada pacíficas, al menos según su discurso oficial. ¿Qué se puede o debe hacer? ¿Es el ataque preventivo una solución valida? ¿Sí? ¿No? Y en caso afirmativo, aunque la propuesta está llena de riesgos, ¿Quién lo llevaría a cabo? ¿A qué coste?. Como en el caso de la UE, la crisis puede llegar a un punto en el que, se haga lo que se haga, nada será creíble ni acertado. Muy atentos a lo que salga de este avispero, sospecho que algo nos acabará picando...

martes, noviembre 29, 2011

Europa a dos velocidades y marcha atrás

Ayer fue un día de euforia en las bolsas, como algunos otros que han existido a lo largo del año. Los anteriores fueron flores de un día, y queda por ver cuanto tiempo durará el rebote de ayer sin marchitarse. Todo al parecer se deriva del principio de acuerdo entre Francia y Alemania para, en el marco de una Europa a dos velocidades, permitir la emisión de eurobonos conjuntamente ente los países que firmasen un reforzado pacto de estabilidad, y de esa manera ayudar al resto de naciones que ahora están embarrancadas. Seguro que muchos de ustedes apenas han entendido nada del párrafo anterior, a ver si logro explicarlo.

Mucho se habla ahora, y con razón, de que el euro no es viable sin una unión fiscal de los países que lo conforman, que garantice ingresos similares, deudas y déficits parejos y, por tanto, solidez a las cuentas que en el fono respaldan el valor de la moneda. Esta teoría, una moneda, un tesoro, es sabida desde tiempo inmemorial, y la pregunta sería el porqué se diseñó el euro sin esa integración. Y no es que los señores que crearon el euro fueran tontos, ni mucho menos. Lo que sucedía, y sigue pasando, es que el euro es la moneda de un conjunto de naciones soberanas, que tiene sus propias reglas, constituciones y sistemas de decisión y poder (e idioma, asunto nada menor). Para lidiar con este grave obstáculo en 1997 se firmó lo que se llamó el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que era un texto vinculante para todos los países que quisieran entrar en el euro, por el que se comprometían a respetar los límites de déficit y deuda establecidos en Maastricht, en el acuerdo con el que se inició la carrera del euro. Así, cada país juraba ante los demás que sería fiscalmente responsable, y esa era la garantía de que el conjunto del área euro lo fuese. Muy bonito, sí, y en teoría sólido y seguro. De hecho se diseñaron mecanismos de castigo a los países que incumpliesen este pacto. Como ustedes supondrán, estos mecanismos nunca se utilizaron, empezando por el hecho de que fueron Francia y Alemania, los países más poderosos, los primeros que incumplieron este pacto al alcanzar déficits superiores al 3% a principios de la década del 00. Así, poco a poco, la exigencia que contenía este pacto se fue relajando, y en medio del boom de la burbuja inmobiliaria los países del euro no hicieron caso alguno a sus recomendaciones, y nadie, fuera un país o la Comisión Europea, exigió su cumplimiento. Cuando la crisis estalló los déficits y la deuda se dispararon y casi todos los países pasaron a ser incumplidores de un pacto que habían jurado respetar, por lo que la eficacia del mismo se vio seriamente comprometida. En estos años se han llegado a acuerdos en el seno de la Unión para volver a la senda de los requisitos de Maastricht en 2013, y esos acuerdos son los que obligan al gobierno de España a meter las tijeras en todo, porque desde el entorno del 7% de déficit con el que cerraremos este 2011 hasta el 3% que debemos cumplir en 2013 queda mucho trecho por recortar. Pero y luego, se llegue a ese límite o no, ¿qué sucederá en el futuro? ¿Cómo garantizar que el fracaso del Pacto de Estabilidad y Crecimiento no se vuelva a producir? Una posible vía es la de imponerse techos de gasto de manera muy coercitiva, como lo ha hecho España en la constitución, pero es una solución que un país puede adoptar y otro no querer. La vía más clara es la integración fiscal entre las naciones, de tal manera que cedan soberanía y sea el poder superior el que determine sus techos de gasto, pero ¿quién es el que da el paso y cede sus poderes? Volvemos a enfrentarnos al problema originario de 1997.

Y la solución aparente, que viene de Alemania, es “yo lo hago y el que quiera y pueda que me siga” Así parece que los países del norte de Europa, que oscilan en torno a la economía alemana, junto a una Francia que va a rebufo con tal de no perder su cuestionada triple A, firmarían un Pacto de Estabilidad entre ellos, con condiciones muy duras que si no cumplen ya lo harán en breve. Y el resto de países, si quieren se ayudados en el sostén de su deuda por el BCE, deberán suscribir esos acuerdos y permitir que ese núcleo dure supervise sus políticas fiscales. O el sometimiento o la quiebra, parece ser el dilema. Y seguro que si eso se hace varias naciones europeas quedarán descolgadas por completo, y la propia UE perderá parte de su sentido. ¿Es el camino adecuado? ¿Es el único posible? ¿A dónde nos conducirá?

viernes, noviembre 25, 2011

Nos vamos a Marte!!!!!

No es mala idea escaparse de este loco mundo, en el que día tras días asistimos a noticias que nos demuestran el escaso grado de evolución que hemos alcanzado en nuestros comportamientos sociales, por no hablar de los económicos. Lo cierto es que la fecha de hoy la tengo señalada en la mente desde hace tiempo, aunque al final sea mañana 26 el día escogido. Y es que tras años de trabajo y preparación, mañana 26 de Noviembre se lanza el laboratorio científico marciano, MSL en sus siglas inglesas, cuyo principal componente es un robot llamado Curiosity.

Curiosity es un vehículo todoterreno de seis ruedas,
bastante parecido a los que fueron enviados en el viaje anterior, hace ya varios años, pero mucho más grande y complejo. Su capacidad de movimiento es muy superior a los anteriores robots y es de esperar que sea capaz de rastrear una superficie mucho mayor. Además porta una pequeña unidad radiactiva que le dota de energía eléctrica supletoria, porque dadas sus dimensiones (y la distancia de Marte al Sol) no podría abastecerse mediante paneles solares. Posee las dimensiones de un coche utilitario, pesa bastante y contiene multitud de instrumentos para realizar análisis con el objetivo principal de determinar si hay trazas de vida en la superficie marciana, bajo al misma o, lo más importante, si las hubo. Como este es el objetivo fundamental de la misión se requería que Curosity aterrizara en un lugar “interesante” siendo eso un sitio que, por las imágenes que se han tomado de las sondas orbitales, pareciera apto para que en el pasado hubiese discurrido agua por su superficie, o estuviera en una cuenca volcánica o de aluvión, etc. De entre los muchos sitios que fueron estudiados por la NASA como posibles objetivos al final se seleccionó el cráter llamado Gale, una cuenca convexa y circular en cuya mitad se encuentran los restos de lo que se supone fue un extinto volcán. Dadas las características del lugar objeto de estudio y el peso de Curiosity, desde un principio se descartó el método de amartizaje que se ha usado en anteriores misiones, consistente en rodear la sonda de un conjunto de airbags que amortiguan el impacto contra el suelo y que luego, rodando, acaban por depositar el instrumental de manera segura en la superficie. Un objeto tan pesado como Curiosity necesitaría unos globos inmensos para amortiguar el golpe contra el suelo, y pesarían mucho en el lanzamiento y viaje. Además resulta intuitivo que esa manera de aterrizar es, por decirlo suave, muy poco precisa. El objeto inflado puede estar kilómetros dando tumbos sobre la superficie hasta que se queda quieto. Por ello los anteriores destinos de amartizaje fueron inmensas y llanas planicies, lo que es sinónimo de seguridad y de aburrimiento. Para solventar todos estos inconvenientes la NASA ha diseñado un revolucionario y muy arriesgado sistema de amartizaje llamado Sky Crane, o grúa espacial, de tal manera que la sonda caerá montada en una cofia dotada de retrocohetes que frenarán su descenso y, a pocos metros, se descolgará mediante cables hasta tocar suelo, momento en el que los cables se soltarán de la cofia y esta saldrá dispara, dejando al robot quieto y seguro sobre la superficie. Hay una animación en la que la NASA muestra todo el proceso que es, realmente, alucinante. Todo está automatizado, dada la distancia que hay entre la tierra y Marte (unos 8 minutos luz de media) y todo debe salir bien para que la sonda llegue en correcto estado a su destino.

Así, si mañana el despegue funciona como debe, la sonda sale de la órbita terrestre y se inserta en al trayectoria marciana como es debido (esto es lo que ha fallado en el caso de la sonsa rusa Fobos Grunt) se estima que en torno al 12 de agosto de 2012) Curiosity se adentrará en la órbita de Marte, ejecutará su compleja secuencia de despegue y empezará a explorar el cráter Gale. Ojala todo salga como se espera, y la sonda sea un éxito, porque seguro que descubre cosas muy interesantes. La cuenta atrás para el lanzamiento sigue, y se acerca el momento. Queda un día, 7 horas, 48 minutos, 22 segundos, 21, 20, 19….


Me cojo el Lunes de vacaciones, nos leemos el Martes 29….

jueves, noviembre 24, 2011

Cuando un columnista se va (para Javier Pradera)

Haciendo abstracción del desolador panorama económico al que se enfrenta una Europa sumida en la mayor de sus esquizofrenias, quiero dedicar hoy el hueco en esta columna a homenajear a los columnistas, esos autores que día tras día encontramos en su espacio reservado en la prensa, y que con sus reflexiones, que a veces compartimos y a veces no, siempre nos tratan de iluminar y proporcionar argumentos para la reflexión, y todo ello porque este Domingo 20 falleció Javier Pradera, uno de los granes columnistas y editorialistas de El País.

Desde pequeño me gustó la prensa. Daba la plasta a mis padres para que siempre hubiese un periódico en casa, y a cierta edad para que hubiera dos. Esto último lo conseguí comprándome yo el segundo, porque no hubo “colaboracionistas” en el régimen familiar, pero lo cierto es que he tenido la suerte de vivir en una casa en la que el periódico era parte de la decoración. Leía sus páginas y veía las firmas de muchos autores que, en las páginas de opinión (las páginas importantes pensaba yo) no dejaban de dar su punto de vista de lo que pasaba, día tras día. Quise ser como ellos, aunque mi trayectoria escolar y universitaria me alejó de ese campo, pero mi afán por dar la “plasta”, que sigue tan vigente como el primer día para sufrimiento de los que me deben tratar cada día, santos todos ellos, y esta maravilla que llamamos Internet me permitieron hace ya algunos años, 2006, poner en marcha esta ventana de opinión al mundo, emulando a esos columnistas que siguen en sus tronos de papel y que todos reverenciamos. Y esos tronos tienen espacios fijos, zonas naturales donde el columnista ya ha creado su ecosistema propio. Pradera “vivía” en la columna izquierda de la página par del suplemento Domingo de El País, Ignacio Camacho lo hace en la columna derecha de página impar de opinión de ABC, Manuel Alcántara en la columna de salida de la última página de El Correo, Forges editorializa sus viñetas en la base de la página impar de opinión de El País, Pérez Reverte acude fiel a la primera página impar de opinión de la revista XLSemanal, y así podríamos ir relatando los puntos en los que cada día, cuando compramos el periódico que más nos gusta, acudimos con puntualidad fija. Ese espacio, esa zona es la de un conocido, un amigo para cada uno de nosotros. Es su portal, su residencia, su buzón, en donde poder verle día tras día. Acudir a ese punto, y al conjunto del periódico, me parece uno de los rituales más sagrados, sublimes y bellos que uno puede llegar a hacer, o al menos de los que yo he experimentado. Leí una vez que leer el periódico en Domingo era la misa del laico, y me parece una expresión grandiosa y cierta, aunque yo la elevaría aún más, extendiéndolo a los religiosos también. Y en esa “misa” nos encontramos al oficiante, al escritor. Poco a poco vamos conociendo la vida del columnista, sus filias y fobias, manías, grandezas y miserias, sus opiniones y su sentido ante la vida y realidad que contempla desde sus personales ojos, tan propios y particulares como los de cada uno de nosotros, pero dotado como está él de la gracia y el arte de la escritura su visión se puede plasmar en reflexiones y opinión de altura. A medida que avanzamos en el tiempo y vivimos nuevas experiencias el columnista también lo hace, las suyas propias, pero ambos compartimos destino, crisis económica, revueltas políticas, el incomprensible éxito de Lady Gaga y, en general, todo eso que llamamos actualidad, que nos rodea y permite decir que todos vivimos en el mismo mundo. Y así, pasamos años leyendo y viviendo con nuestras columnas.

Pero, como sucede en todos los órdenes de la vida, el columnista también nos deja. A veces temporalmente por motivos de negocio, pero otras, como fue el caso de Pradera este Domingo, por enfermedad y muerte. Su residencia queda vacía, su espacio se convierte en hueco, y nuestra cita regular se rompe, porque ya nunca podremos volver a leerle sus escritos y reflexiones. ¿Cómo se vuelve a rellenar el agujero que deja en el papel y en nuestra conciencia la muerte de un periodista? Como al paso de un cometa que se aleja, queda la estela de su memoria en nuestro pensamiento, pero luego, una gran oscuridad y vacío, a la espera de ser cubierto.

miércoles, noviembre 23, 2011

Revolución egipcia, versión 2.0

A principios de año asistimos asombrados y con bastante ilusión a ese proceso que se dio en llamar “primavera árabe” que, tras la revuelta tunecina, tuvo su momento de máximo esplendor en la ocupación de la plaza Tahrir de El Cairo y el posterior derrocamiento de Mubarak y su régimen. Las imágenes de multitudes abarrotando la plaza, su actitud combatida pero no muy violenta, su empeño por zafarse de un dictador que llevaba décadas en el poder y su alegría tras la caída del tirano fueron seguidas en directo por todo el mundo. Tahrir prendió una mecha en todo el mundo, y desde entonces el hecho de tomar la plaza se ha extendido por Madrid, Nueva York y otras grandes ciudades.

Ahora, con el otoño meteorológico traspasado, parece que llegamos también a una especie de “otoño árabe” por seguir con la metáfora estacional. Salvo Túnez, donde prendió esta mecha y el proceso ha llevado a unas elecciones tan limpias como es posible en un lugar como aquel, sin tradición democrática alguna, Libia y Siria nos han mostrado la cara más cruel y despiadada de los levantamientos, con una guerra civil sangrienta y oscura en el país de Gadafi, de la que sólo sabemos que el dictador y su familia han sido ejecutados, y poco más. Ni balances de víctimas, ni estimaciones de muertos y heridos, ni desde luego idea alguna de hacia donde se encamina el país. En Siria, aprovechándose de su posición estratégica y de sus aliados, el régimen de Basar el Asad masacra día tras día a los ciudadanos que se levantan exigiendo reformas y democracia. Balances de una veintena de muertos cada fin de semana en distintas ciudades sirias se han convertido en rutina en los telediarios del fin de semana, y el riesgo de que se declare allí otra guerra civil es real. En todo caso la realidad demuestra que si uno tiene el poder no va a dejar lo sin más, y menos si lo ha obtenido y sostiene gracias a las armas. Las revueltas pueden arrojar dictadores al pozo de la historia, pero lograr hacerse con el control del país y destruir las estructuras de poder que el anterior régimen forjó es algo mucho más lento, complejo y difícil de lo que pueda parecer. Y Egipto, la joya de la corona, es el mejor ejemplo de todo esto. Tras la caída de Mubarak el ejército, la institución más valorada en el país, se ofreció a tutelar la transición para evitar un peligroso vacío de poder. Con los meses ha quedado muy claro que el ofrecimiento del ejército era tan desinteresado como una campaña comercial navideña. Con un enorme efectivo, tanto de tropas como de empresas y complejos de poder asociados, el ejército egipcio lleva meses controlando el país de manera férrea, llevándolo en apariencia hacia unas elecciones libres, pero logrando embridar todos los conatos de revolución y ahogando el incipiente espíritu de libertad que surgió tras la caída de Mubarak. Durante estas últimas semanas, ahogado entre los grandes titulares de las elecciones y la eterna crisis, el runrún de noticias sobre un nuevo levantamiento popular en Egipto ha ido subiendo de tono, en medio de detenciones y de un grado de violencia y de fallecidos que ni siquiera se alcanzó en las revueltas de inicio del año. Fue ayer para los españoles, con cierto retraso respecto al resto del mundo por la trifulca electoral, cuando 2lo de Egipto” volvió a la primera plana de los informativos.


Y lo hizo, nuevamente, con la imagen de la plaza Tahrir tomada por la multitud. La que fue rebautizada como plaza de la Libertad de El Cairo, ofrecía ayer, 22 de Noviembre, el mismo aspecto que en Febrero, cuando cayó Mubarak. Lonas, tiendas de campaña y miles de personas ansiosas por alcanzar la libertad soñada, que creyeron ya en sus manos a principios de año, pero que al final de este convulso 2011 se les vuelve a resistir. Parece que el ejército empieza a ceder en sus posiciones de tutela y control político, pero lo cierto es que, más allá de los necesarios símbolos, la conquista de la libertad es un arduo trabajo que lleva mucho mucho tiempo, como bien sabemos en España, y están comprobando en Egipto en carne propia.

martes, noviembre 22, 2011

El problema de la ley electoral

Uno de los debates que siempre se suscitan después de las elecciones generales es el de la representación que obtienen los partidos y las diferencias que hay entre ella y el número de votos conseguidos. Es el eterno debate sobre la ley electoral, agudizado estos días por llamamientos como el del movimiento 15M hacia esa democracia real que no se sabe muy bien que es, aunque sí es seguro que denuncia el sistema de reparto actual. Los resultados del 20N muestran casos sangrantes, como los de IU y UPyD, o EQUO, en los que millones de votos se traducen en muy pocos escaños. ¿Tiene esto solución?

Pues como suele ser habitual, depende. En el caso del Congreso (el Senado es distinto y dado que no sirve para mucho no me liaré con él) el sistema de reparto es proporcional corregido por la famosa ley D´Hondt, teniendo como circunscripción a la provincia, y por tanto son los votos obtenidos en cada provincia los que determinan los escaños a repartir en esa provincia. Así, concentraciones de voto en una región pequeña hacen que se obtenga representación en ese territorio (y acceso al Congreso) mientras que mucho voto disperso por toda España se acaba diluyendo provincia a provincia y se puede quedar en nada, o casi. Este es el gran problema que beneficia a los partidos nacionalistas o locales frente a las formaciones minoritarias de ámbito nacional. Otra de las características de la corrección proporcional que se usa en España es la tender a crear grandes grupos políticos que, habitualmente, acaban en un duopolio como tenemos, con un PP y un PSOE que se alternar en el ejercicio de la mayoría, penalizando a terceros partidos nacionales que, con un número de votos menor, siempre tendrán una representación mucho menor a la proporción de votos que suponen sobre los partidos grandes. ¿Por qué se escogió un sistema así? Hay muchas causas, pero las principales son de orden político. Al inicio de la democracia, saliendo de un sistema dictatorial, se buscaban gobiernos legitimados con amplio soporte social y que fueran estables, de tal manera que formar mayorías de gobierno en la cámara fuese sencillo y no se llegara a situaciones como la italiana, donde un sistema proporcional sin corrección deparó decenas de gobiernos con minúsculos partidos durante la práctica totalidad de la segunda mitad del siglo XX. Ese escenario daba mucho miedo, y se trató de evitar. El sobrepeso a la provincia y la representación localista tiene su sentido de base en evitar que las regiones pequeñas queden aplastadas por las grandes, donde se concentra mucha población, pero en el caso particular de España se hizo para que los nacionalistas vascos y catalanes se garantizasen representación en el Congreso, capacidad de influencia a la hora de la toma de decisiones y así, poder sentirse integrados en el país. Una especie de acuerdo del tipo “yo te dejo coger poder y tú te portas responsablemente dentro de casa” que a largo plazo se ha demostrado muy ingenuo dada la innata voracidad del nacionalismo. Además recordemos que en el momento de este diseño ETA mataba decenas de personas al año, y la integración de los nacionalistas era un asunto de primer orden.

¿Se puede corregir todo esto? Hay muchas ideas y simulaciones sobre como hacerlo, que pasan por cosas tan dispares como aumentar el número de escaños, disminuir la proporcionalidad, realizar las elecciones generales bajo circunscripción única (como las europeas) y no provincial, hacer un sistema proporcional puro para el Congreso y que sea un Senado efectivo el que realice el ejercicio de equilibrar territorios, etc. Cada solución tiene sus ventajas e inconvenientes, porque no hay fórmula perfecta, pero opciones hay, y con tiempo y voluntad se pueden corregir los excesos que el sistema actual produce. Otra cosa será lidiar con las consecuencias de dichas modificaciones, que generarán, en todo caso, ganadores y perdedores.

lunes, noviembre 21, 2011

La soledad de la derrota

Hoy será uno de los lunes en los que los periódicos usen más papel del año. Al seguimiento de los deportes, principal activo de la edición de un día como hoy, esta vez le ha quitado protagonismo el análisis de la jornada electoral de ayer, que no deparó sorpresa alguna salvo los resultados del País Vasco y Cataluña, donde el voto nacionalista sale mucho más reforzado y el descalabro socialista general no es recogido por el victorioso PP. Pero quiero hoy pararme en las comparecencias de anoche de Rubalcaba y Rajoy, más en la del primero que en la del ya virtual presidente.

El PSOE alcanzó ayer el mínimo histórico en lo que hace a escaños en el Congreso. 110, como el antiguo límite de velocidad, rompiendo el suelo de Almunia, 125, y los registros de las primeras elecciones constituyentes. Un desastre. Tenía por tanto que comparecer Rubalcaba ante los medios, dar la cara, y asumir sus responsabilidades ante este dato. E hizo todo eso menos lo último.
A eso de las 22:30 apareció Rubalcaba ante los medios, serio, dolorido, con una cara descompuesta, e hizo un breve discurso más de evasiva que de asunción del fracaso, que no me gustó, pero lo que más me asombró de su aparición fue su absoluta soledad. Rubalcaba estaba sólo. Nadie le acompañaba en el atril desde el que hablaba a sus militantes, necesitados de apoyo tanto como é. A su izquierda y derecha reinaba un silencio y un vacío desolador. Las escenografías de ahora, que ponen figurantes de fondo para dar sensación de cercanía, era incapaces de ocultar el hecho no ya de la derrota, sino del abandono al candidato. Desde luego no estaba Zapatero, secretario general de un PSOE derrumbado, que ayer debió comparecer ante su militancia y el país, ni Manuel Chaves, presidente de un dolorido partido que en estado grogui no era capaz de entender como ese 110 de las pantallas permanecía inalterado a lo largo de la noche. Ningún Ministro del todavía gobierno socialista estaba allí, arropando con su presencia a un candidato que hasta hace unas horas era esperanza de futuro y en ese momento era sinónimo del mayor fracaso imaginable. Nadie. Por no haber ni estaba ninguno de los miembros del equipo de campaña de Rubalcaba. Elena Valenciano, la jefa de su equipo, apareció poco después de las 20:00 para anunciar la comparecencia de Rubalcaba, que fijó a las 22:00, y con la esperanza de que los sondeos estuvieran equivocados, y cuando la realidad fue para el PSOE aún peor que la estadística, no se presentó. La imagen me pareció muy triste, humillante e innecesaria. Independientemente de los muchos errores de campaña que ha cometido Rubalcaba, que ahora todos detallarán pero que hasta ayer sólo unos pocos mostrábamos, el principal responsable de su derrota es Zapatero, emulando un poco lo que le sucedió a Rajoy en 2004, que perdió en nombre de Aznar. El PP ha organizado ya como un acto clásico la aparición en el balcón de Génova, que no deja de ser una chanza algo cutre, pero que impide que, ante la derrota, el candidato y su equipo se escondan, como vimos en la dramática aparición de Rajoy y su séquito en 2008. En el PSOE, más listos, organizan un acto externo cuando los datos son buenos, y en ocasiones como las de ayer la cosa era para hacer actos fúnebres. Sospecho que a partir de hoy empezará el clásico ejercicio de navajeo por optar al liderazgo de un partido deshecho, en el que todos los líderes regionales han perdido. Pero desde luego lo de ayer fue un acto cruel y nada elegante por parte de casi todo el PSOE.

Y sobre Rajoy…
hizo un discurso ante los medios bastante bueno y luego trato de que el acto del balcón no fuera tan chabacano como en otras ocasiones. El destino le ha deparado ser el presidente del gobierno con mayor poder en la historia de la democracia, con mayoría absoluta en las cámaras, control de casi todas las CCAA y la mayoría de los ayuntamientos pero, paradojas de la vida, su margen de maniobra es nulo y la tutela sobre todas sus decisiones es casi absoluta por parte del sistema financiero. Su responsabilidad es inmensa. Ahora le toca empezar a hacerse merecedor del triunfo cosechado ayer.

viernes, noviembre 18, 2011

Este finde hay elecciones

Sí, sí, las hay. Pese a que no lo parezca viendo la actualidad diaria, en la que la economía versión taquicardia se ha llevado todo por delante. Los comicios del 20N son de una enorme importancia, pero pese a ello han sido sepultados por algo de lo que Rajoy y Rubalcaba no tienen prácticamente ni idea. Los sondeos, además, han contribuido a quitarle emoción al proceso porque la duda es por cuánto sacara Rajoy su mayoría absoluta. Creo que pasará de 180 pero no llegará a los 190. En todo caso el resultado parece cantado, y eso que Rajoy ha hecho una campaña basada en dos premisas completamente erróneas.

Uno es el de la generación de la confianza, palabra talismán bajo la que, en mi opinión, se esconde la nada. No es malo tener confianza, no lo voy a negar, pero venimos de una época en la que ese concepto tan etéreo y escurridizo ha actuado como placebo para eludir una realidad que nos golpea ahora con toda su crudeza. La victoria del PP generará más confianza que el gobierno actual más que nada porque el gobierno de ZP hace tiempo que ha dejado de existir, pero tras las elecciones esa confianza deberá ser respaldada por hechos, realidades, concreciones de las que Rajoy huye como de un nublado. Si basa su inicio de gobierno en vagas apelaciones a conceptos de este estilo se estrellará mucho antes de lo que se prevé, y es que uno puede tener confianza en el futuro, pero si no tiene manera de pagar sus deudas no hay confianza que valga, algo así como que el deseo de volar me lleve a arrojarme por una terraza para incumplir al ley de la gravedad. El otro error, que han repetido todos los dirigentes del PP, es que ya en 1996 cogieron a un país hundido y lo levantaron, y que lo que se hizo entonces se puede hacer ahora. La primera parte del argumento es cierta, pero el resto es completamente falso. No hay nada en la coyuntura actual que pueda asemejarse a lo vivido en 1996. Cierto es que entonces nuestros ratios de paro eran enormes y debíamos mucho, pero Europa y el mundo caminaban hacia años de prosperidad económica, la ilusión del proyecto compartido del euro se instaló en el continente y todos hicimos sacrificios para llegar a esa meta, que al final se logró alcanzar, aunque para ello fuera necesario poner las bases de la burbuja inmobiliaria que nos enriqueció a todos durante una década y nos va a arruinar durante dos. La globalización era un fenómeno del que se hablaba en las escuelas de negocios y en centros de estudio, pero no existía en la vida real, China seguía siendo un lugar remoto del que sólo se hablaba para escoger restaurante o cena, y una cosa llamada Internet, que nadie sabía lo que era, empezaba a funcionar en algunos países. Si uno echa la vista atrás, y no queda muy lejos en el tiempo, 1996 era, con todos sus matices, un mundo mucho más sencillo, comprensible y pequeño que el que vivimos hoy.
Días como los de ayer eran completamente impensables hace pocos años, algunos dirían que hace pocos meses. De ahí que las recetas que el PP implantó en 1996 no vayan a ser muy útiles hoy en día. Sin política monetaria propia, con un crédito que no va a volver en muchos años y una economía en estado comatoso las medidas estructurales son necesarias y serán positivas, pero ejercerán su influencia dentro de algunos años. La travesía en el desierto que le espera a Rajoy y su gobierno va a ser durísima, solo superada por lo que vamos a sufrir el resto de los españoles.

¿Y Rubalcaba? Así como en 2004 Rajoy perdió en nombre de Aznar, el Domingo Rubalcaba perderá en nombre de ZP. No se le puede negar voluntad, pero era imposible remontar este partido, y su campaña, deslavazada, algo improvisada y dando muestras de agotamiento ideológico no ha contribuido mucho a recuperar posiciones.
El ataque preventivo lanzado por Carma Chacón el Miércoles demuestra que a partir del 21 el PSOE se va a enfrascar en un duro y canallesco debate por los restos del naufragio. En fin, vayan a votar el día 20, a quien quieran, pero por favor, vayan. Y a partir del 21, que la fuerza nos acompañe.