miércoles, abril 01, 2026

Artemisa II, volvemos a la Luna

Si no pasa nada raro, a las 00:24 de mañana 2 de abril, horario español, seis horas antes en Florida, la misión Artemisa II despegará de la plataforma de lanzamiento de Cabo Kennedy y emprenderá un viaje en el que los humanos, los cuatro tripulantes que se encuentran a bordo, llegarán hasta la Luna, en la primera misión tripulada que se manda a nuestro satélite desde el aterrizaje del Apollo XVII, en 1972. Han transcurrido cincuenta y cuatro años, más de medio siglo, en los que las misiones espaciales tripuladas no han pasado de la órbita baja, los cuatrocientos y poco kilómetros a los que se encuentra la Estación Espacial Internacional. Esto, y otras cosas, hacen a este vuelo algo histórico.

Si por lo que fuera hoy no se pudiera producir el lanzamiento hay varias ventanas para ello en estos primeros días de abril, posibilidades para que el cohete pueda salir y efectuar su misión. Por si lo están preguntando, no, no, no se va a producir un alunizaje, no se tocará el satélite. Tras entrar en órbita terrestre, la nave Artemisa II desarrollará algunas vueltas a nuestro planeta antes de encender sus motores para abandonar nuestra órbita y realizar la inyección translunar, esa maniobra en la que irá dejando la gravedad terrestre para ser, cada vez, más dependiente de la lunar. La idea es que llegue al satélite y realice lo que se llama una trayectoria de retorno libre, una vuelta a la Luna que le proporcione velocidad de escape para volver a caer hacia la gravedad terrestre, y de ahí a la inserción en nuestra órbita, penetración y amerizaje. Realmente la trayectoria de vuelo programada emula a la que, sin desearlo, hizo el Apollo XIII, el de la avería que casi deja a sus astronautas varados en tierra de nadie. Los cuatro tripulantes de Artemisa II verán la Luna, tanto su cara visible como la oculta, a una distancia algo superior a la que lo hicieron Lowell, Haise y Swigert, por lo que van a ser los humanos que más lejos van a estar de nuestro planeta en la historia, un mérito que ya es suyo. Estos cuatro astronautas, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen van a tener mucho trabajo durante los aproximadamente diez días que se espera tenga su misión, porque esto, en el fondo, es un vuelo de pruebas, un vuelo en el que se van a testar todos los sistemas de la nave y capacidades, toda la tecnología que lleva para el trayecto, soporte vital, instrumentación, investigación, seguridad, etc. En el interior de Artemisa II el espacio no es muy grande, son cuatro personas en un habitáculo más o menos comparable a una furgoneta mediana, y con infinidad de sistemas para todos los usos imaginables. Los astronautas y el equipo de control de misión de Tierra van a ir testando en todo momento cada una de las opciones posibles con la idea de ver cómo funcionan, cómo se desarrollan de manera real, a cientos de miles de kilómetros, rutinas que estarán muy ensayadas en los simuladores, pero que ahora se ejecutan en el espacio, uno de los entornos más hostiles que imaginarse pueda, donde un error o problema puede acabar siendo un riesgo vital. De hecho el testeo empieza directamente con el lanzamiento, ya que es el segundo de este tipo de cohete, un cohete con una tecnología reciclada de la de los transbordadores, en algunos aspectos bastante superada por lo que ahora mismo SpaceX muestra día a día, pero que por ahora es el único capaz de poner una nave tripulada con todo lo que eso requiere de peso, en una misión de este tipo. Los astronautas no son cobayas, pero en cierto modo también son estudiados de esa manera, y cómo afronten el reto al que se enfrentan también va a ser muy interesante. La experiencia que se adquirió con las misiones lunares del Apollo está bastante perdida y lo que se sabe de las estancias en la Estación Espacial Internacional, mucho más amplias en tiempo pero menos agobiantes en espacio y distancia, no es exactamente comparable a lo que ahora les espera.

La idea de la NASA es que Artemisa IV sea la primera misión de este tipo en la que, en efecto, se vuelva a poner el pie sobre la superficie lunar, pero no nos hagamos tantas ilusiones. Ahora mismo el que sería el módulo lunar para llegar hasta la superficie del satélite aún no está construido, y efectuar el alunizaje es una maniobra de enorme complejidad, que además requiere otro tipo de movimientos en el espacio que aún no están testados. La prisa de la NASA por volver a la Luna viene, en parte, de los innegables progresos chinos y la sensación de que ellos lo van a intentar en un plazo máximo de cuatro años. EEUU planea lograrlo en dos. De momento, es necesario que Artemisa II funcione como la seda para que eso sueños puedan volver a darse.

Hoy subo a Elorrio y me cojo dos días de ocio. Nos leemos, salvo sorpresa, el miércoles 8. Pásenlo muy bien