Mostrando entradas con la etiqueta Espionaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Espionaje. Mostrar todas las entradas

viernes, agosto 02, 2024

El puente de los espías

Ayer era un buen día para que alguna cadena de televisión echase la película de “El puente de los espías”. Hay bastantes filmes ambientados en la guerra fría, pero este, que es de los más recientes, se centra en las labores que subyacen a un proceso de intercambio de prisioneros entre EEUU y la URSS. El protagonista, un abogado de Nueva York, excelentemente encarnado por Tom Hanks, debe lograr la liberación de un aviador americano que ha caído en la Europa del este, usando como pieza de canje a un espía ruso detenido en Manhattan, (Mark Rielance borda su papel). La peli tiene tensión e intriga y, sobre todo, transmite verosimilitud.

Ayer, quién lo iba a decir a estas alturas, se produjo el mayor intercambio de presos entre EEUU y Rusia desde que se dan estos eventos, guerra fría del pasado incluida. Más de veinte personas fueron intercambiadas, y otras muchas naciones como Eslovenia, Polonia o Alemania participaron en el juego, trasladando las piezas con las que se iba a producir el trueque al aeropuerto de Ankara, en suelo turco, nación que, al parecer, ha ejercido un papel de mediador. Son más los occidentales liberados, entre ellos un periodista del Washington Post y un militar naval que habían sido condenados recientemente a penas poco inferiores a la veintena de años de cárcel en juicios sumarísimos celebrados en Moscú. En esas vistas se palpaba la sensación de poca justicia y de que las condenas rápidas y duras podían ser un claro mensaje de pacto para que, vía Washington, se produjera un trueque. Rusia obtiene a menos de diez del total de personas intercambiadas. Entre ellos está Pablo González, periodista español que llevaba dos años preso en Polonia, acusado por aquel gobierno de ser un espía ruso y de colaborar con las fuerzas invasoras desde que se produjo el inicio de la guerra de Ucrania. Pablo tiene la doble nacionalidad, rusa y española. Otro sujeto de los liberados y que llegó a Moscú lo hizo desde Alemania. Se trata de un hombre que asesinó en territorio germano a un líder de la oposición chechena, y que por ese crimen fue condenado por los tribunales germanos. En su momento Putin calificó el acto criminal de “patriótico” y bueno, ya se sabe cómo entiende el dictador ruso el concepto de patria. En un gesto poco habitual el propio Putin acudió anoche al aeropuerto moscovita al que llegaron los ex prisioneros rusos, y los recibió uno a uno al bajar la escalerilla del avión que los llevó a la capital rusa. Posteriormente se reunió con ellos en una sala de las instalaciones y les dio la bienvenida oficial a casa, en una ceremonia retransmitida por la televisión rusa en la que Putin aparecía como el salvador, el benefactor de los rusos, que promete cuidarlos cuando caen en las garras del depravado enemigo occidental y que cumple lo que ha comprometido. No se ha visto a Putin dando consuelos a los familiares de los miles de rusos a los que ha mandado ir a su infame guerra de invasión de Ucrania, para que mueran en la mayor de las indignidades, quizás el aparato de propaganda del Kremlin no lo ve conveniente, pero ayer sí era un día de oportunidad para que el sátrapa se sintiera orgulloso y, de cara al consumo interno, convirtiera el acuerdo en una victoria personal. Dado el perfil de los liberados, en parte lo es, dado que los cargos que tienen los acusados rusos son bastante más graves, y probados, que los que recaían en los occidentales, pero en todo caso, ayer se produjo un juego de tablas, de esos de suma cero, en el que ambas partes consiguen algo y se pueden quedar satisfechas, y hasta cierto punto, sentirse ganadoras.

Los comentarios de todos los medios coinciden tanto en la enorme magnitud del intercambio como en las complejas negociaciones que se han debido dar a escondidas para llevarlo a cabo. Y, también, en el amargo sabor a pura guerra fría que deja, a situación de incomunicación, de hostilidad total entre dos bloques cuyo enfrentamiento no hace sino crecer. Con China mirando y respaldando al Kremlin, el pulso entre Moscú y Washington es total y, aunque el decorado haya cambiado en lo tecnológico y la vestimenta, el aire que se respira ahora en ambas capitales al pensar en el otro está igualmente viciado a como lo estaba en los años tensos de la segunda mitad del pasado siglo XX. Un déjà vu nada tranquilizador recorrió ayer las cancillerías de medio mundo.

viernes, abril 14, 2023

La filtración, ¿una chiquillada?

Les contaba ayer lo poco que sabíamos sobre la filtración de información reservada que ha salido de la inteligencia norteamericana, y que seguramente tardaríamos mucho en saber quién estaba detrás y cómo se había desarrollado la operación. Como vivimos tiempos raros, acelerados, sin sentido, resulta que hoy mismo conocemos más información de lo que ha sucedido, y cómo, y al enterarme de ello no pude ayer sino tener una sensación de incredulidad y, también risa. Y algo de humildad, porque si pensaba que seguía teniendo alguna noción sobre cómo funciona el mundo, es evidente que la perdí hace tiempo, y cada vez entiendo menos de las cosas que pasan y el por qué suceden.

Con un apabullante despliegue de fuerzas de seguridad, armadas hasta los dientes, y vehículos policiales y del ejército, las televisiones de todo el mundo mostraban cómo los agentes reducían a un hombre menudo que iba en bermudas a las afueras de la casa donde, se supone, vivía, en las afueras de Massachusetts. Un sujeto que no suponía riesgo alguno para la seguridad del operativo de detención era inmovilizado, esposado y trasladado a uno de los furgones militares para ser encarcelado. Se trata de Jack Teixeira, un chaval de 21 años, sin que haya información sobre si el apellido que luce es de origen gallego y, en su caso, a qué generación de emigrantes se remonta. Un amigo de Jack, que aparecía en televisión de perfil con el rostro semioculto, lo define como amante de Dios y de pegar tiros, combinación que en EEUU es más habitual y aquí resulta ser una pura extravagancia (salvo en los grupos terroristas como ETA o el IRA). Jack es guardamarina, trabaja para el ejército de EEUU, y en sus ratos libres, que serán abundantes, ejerce como informático y jugador de videojuegos a pleno rendimiento. Participa con asiduidad en un chat de jugadores y ansía ser el líder carismático de su pandilla de enganchados a las consolas. Es en uno de esos foros de jugadores, de los que hay incontables por el mundo, donde hace ya algunos meses el Texeira famoso empezó a colgar imágenes de documentación secreta sacadas de fuentes de inteligencia de EEUU a las que, por su trabajo, tenía acceso. El objetivo de colgar eso ahí no era realizar un servicio a Rusia, previo pago, o actuar como un espía infiltrado en un proceso que llevó a Jack años desde su captación cuando era un crío, no… nada de eso. La idea de Jack era fardar, presumir ante sus compañeros de partidas de que era un tío importante y que tenía información que ellos, y todos los demás, no podían poseer. Quería que le adorasen en su grupo de enganchados a la play y para ello iba soltando piezas de información en un foro entre cientos de mensajes de cómo pasar pantallas o cómo evaluar los puntos obtenidos o cosas por el estilo. Jack no estaba a sueldo de una potencia extranjera, no ha participado, que se sepa, en una conspiración patrocinada por una entidad oscura de alcance global ni está inmerso en un grupo formado por profesionales del espionaje, ni nada por el estilo. Es sólo un chaval de 21 años, repitan la edad, 21 años, que ha tenido acceso a una información de muy alto nivel y que la ha visto como la herramienta perfecta para hacerse el más molón de la pandilla y, quien sabe, tener opciones para ligar con alguna amiga que no le hacía caso, y que al pasarle las imágenes de lo que Jack filtraba seguro que empezaría a echarle más de un ojo. De la acumulación de información en el chat compartido entre los jugadores amigos de Jack a que algo de todo eso circulase por la red no pasó mucho tiempo, y es por ello que el repositorio de información filtrada ha surgido en un foro de fanáticos de Minecraft, un juego de construcciones que cuenta con millones de participantes en todo el mundo, seguro que tan enganchados a los bloques y sus posibilidades como Jack y sus amigos.

Si esta historia es así, estamos ante un fracaso absoluto de las medidas de seguridad y control de la información reservada en EEUU, que debiera explicar cómo documentos de esa relevancia están disponibles para que un crío poco más que mayor de edad sea capaz de copiar y manejar como si fueran las instrucciones de una nueva demo de un juego. Resulta que las brechas de seguridad de los estados, en los tiempos actuales, no dependen tanto de una estrategia digna de película de James Bond o novela de Le Carré, sino que están en manos de un panda de críos que juegan a los videojuegos y se pasan los últimos informes de la guerra de Ucrania como cartas para poder alardear de lo chulos y guays que son. Sinceramente, cada vez entiendo menos de todo lo que me rodea.

jueves, abril 13, 2023

Filtraciones del Pentágono

Una de las mayores dificultades de una guerra es saber lo que realmente sucede. Los contendientes informan de manera sesgada, un poco como los medios nuestros referidos al partido al que aman y al que odian, minimizando sus daños y maximizando los del oponente. En paralelo, se juega a la intoxicación, soltando directamente mentiras para tratar de confundir al adversario, a veces fabricadas con tanto esmero que es imposible que no pasen por reales. Operaciones como la de “carne picada” de los aliados frente a los nazis, desarrollada en territorio español, son un buen ejemplo de ello.

Por ello es bastante difícil precisar qué es cierto y qué no de la información secreta del Pentágono que se ha filtrado estos días, y quién ha podido estar detrás de ella. El soporte de la filtración son imágenes, lo que parecen fotografías de documentos de trabajo de los miembros del espionaje y seguridad norteamericano, algunos con aspecto de ser borradores, con comentarios y tachones, y vistos en conjunto tienen un aire de verosimilitud que les da peso como posible caso de filtración real. Otro dato que juega a favor de que puedan realmente haber sido robados de la inteligencia norteamericana es que las reacciones que ha suscitado el conocimiento de lo que ahí se encuentra han supuesto un perjuicio para EEUU, por lo que realizando un análisis de quién gana y quién pierde es más fácil decantarse por la idea de que el filtrador actúa en contra de los intereses occidentales. Sin embargo, esto son meras suposiciones. Pudiera ser, en efecto, el trabajo de un espía antioccidental que accede a documentos reservados y los saca, Pudiéramos estar ante una pura intoxicación, algo orquestado por los propios servicios de EEUU, en los que se hace colar como filtración un ardid propio que contiene pizcas de información real junto con otra falsa, y que busca que el enemigo se crea lo mollar, lo mentiroso, a base de sacrificar algo la posición. Podemos estar ante una multitud de escenarios intermedios en los que, pongamos, el espía no sabe que ha sido detectado y la superioridad le cuela documentos manipulados para que haga su “trabajo” y así se le pueda seguir la pista, estando otra vez en este caso ante informaciones que pueden tener parte de verdad y de adulteración. El juego es de lo más enrevesado y, dado que se produce completamente ante nuestras espaldas, podemos estar ante cualquier opción posible. Que haya servicios de espionaje enfrentados es algo que se da por hecho y la captura de información requiere de los mayores esfuerzos y trampas posibles. Y es que, aunque vivamos en el mundo de la información constante, la opacidad de lo que realmente se cuece en los ámbitos de decisión que determinar el curso de una guerra sigue siendo una prioridad absoluta para los contendientes. Será más difícil lograrlo en estos tiempos, pero se mantiene la lucha por el secretismo. Sobre el contenido de la información divulgada, las sorpresas son escasas, si se me permite decir algo así. Se reconoce que Ucrania sobrevive militarmente por el apoyo que los aliados, especialmente EEUU, le prestan, y que no está sobrado de material, ni mucho menos, y se constata que, como toda potencia capaz de ello, EEUU espía a los enemigos y también a los aliados, empezando por el propio Zelensky y siguiendo con el resto de naciones que apoyan el esfuerzo bélico de defensa anti rusa en el este. Es sustanciosa la información sobre la presencia de tropas de élite, en pequeños contingentes, de EEUU y otras naciones sobre el terreno, y la posible predisposición de Corea del Sur y Egipto de enviar munición a Ucrania y Rusia respectivamente, actuando como suministradores en la sombra de los contendientes. En conjunto, la información da la imagen de una guerra bastante estancada, de puro desgaste, en la que los contendientes se desangran sin que se vean avances ni signos de negociación en el medio plazo.

Las autoridades militares de EEUU han anunciado que abren una investigación para saber lo que ha sucedido y averiguar cómo esta información acabó saliendo a la luz en un foro de jugadores de Minecraft, un videojuego de construcción de éxito global. A priori, y reconociendo que estamos medio a ciegas, pudiera parecer que estamos ante un traspiés de nuestro bando y que el daño afecta, sobre todo, a la inteligencia norteamericana, clave en esta guerra y en todo lo que sucede en el mundo. Quizás, dentro de unos años, sepamos lo que realmente ha pasado, los nombres de quiénes están detrás de todo esto, los intereses que los movían y cuánto de lo filtrado es cierto o no. De momento, sorpresa, misterio y dudas. Además de crueles, las guerras también son así.

lunes, febrero 13, 2023

Un globo, dos globos, tres gloooobos

Twitter, ese lugar en el que el odio campa por sus anchas como el levante en el Estrecho, es también un sitio lleno de gracia e ingenio. En estos días el número de gracias y memes sobre lo cerca que estamos de una guerra con los extraterrestres se ha disparado no tanto porque, tras lo que nos ha pasado, ya toca, sino por el hecho de que cada vez son más los objetos no identificados derribados por la fuerza aérea norteamericana, y muchos temen que en vez de espías chinos estemos tirando OVNIs con hombrecillos verdes. Y claro, de ahí a que una federación interestelar nos declare como hostiles e invada no hay nada.

Ayer fue derribado el cuarto de estos objetos, sobre la vertical del lago Hurón, uno de los grandes lagos del noreste de EEUU. El sábado Canadá derribó otro objeto sobre la zona de Yukón, muy al oeste del país, y el viernes EEUU lo volvió a hacer en Alaska. Tras el gran globo de la semana pasada, parece que el resto de objetos abatidos son de menor tamaño y que se encontraban a una altura superior a la de los vuelos comerciales pero menor que la que llegó a registrar el globo chino que desencadenó este curioso fenómeno. Un globo espía cazado es noticia. Varios tan seguidamente empieza a ser pura curiosidad. Y genera preguntas, muchas preguntas. Si estos objetos de espionaje son novedad, ¿por qué ahora los emplea China y no antes? Y si no estamos ante una novedad ¿Llevan tiempo surcando EEUU a gran altura y los servicios de seguridad del país no se han enterrado? ¿O sí y lo mantenían en secreto? Dentro del catálogo de avistamientos que ha dado lugar a gran parte de la fenomenología OVNI, la inmensa mayoría se han resuelto al identificarse tanto vuelos de tipo comercial o militar como fenómenos meteorológicos, pero un pequeño número de casos han quedado sin explicación clara. A ellos se han agarrado los que siguen creyendo en la posibilidad de que seres de otros mundos nos estén, realmente, visitando. Quizás los casos no aclarados puedan serlo si consideramos la posibilidad de que estemos ante objetos espías de naciones hostiles a EEUU, y que en su momento las autoridades del país no detectaron. No se si eso es así, pero de serlo el agujero de seguridad norteamericano sería tan grande como la información que esos dispositivos hayan sido capaces de recolectar. El que ahora se detecten esos objetos y se abatan puede ser síntoma de que, tras el gran globo, la inteligencia y el ejército norteamericano se ha dado cuenta de que tenía un agujero de seguridad. No lo se, y las dudas, en estos casos, alimentan las sospechas y los miedos. La sensación que puede cundir en el país es que China los espía sin mucha capacidad de respuesta por parte de la seguridad interior, y eso no va a hacer otra cosa que escalar las tensiones crecientes entre ambas naciones. La única información que ha trascendido de los aparatos derribados hace referencia al primero de ellos, y a su carácter de objeto de espionaje, y a su procedencia china, pero no se ha aclarado aún qué tipo de dispositivos portaba y de qué tipo de información era capaz de recolectar. De los otros tres objetos nada sabemos, salvo que son de menor tamaño. Urge que las autoridades norteamericanas empiecen a difundir datos y expliciten a qué tipo de situación nos enfrentamos. En el caso de la guerra de Ucrania EEUU ha adoptado lo que se ha dado en llamar la diplomacia “del megáfono” de tal manera que iba trasladando a los medios y opinión pública la información que tenía sobre las intenciones de Putin y sus secuaces, en un intento de debilitarle. Funcionó. Y no sólo por deshacer el factor sorpresa. Permitió dejar claro que las intenciones atacantes de Rusia no obedecían a un calentón, sino a una estrategia premeditada, planificada, buscada. En el caso de los objetos abatidos, sería conveniente una política de comunicación semejante, que dejará claro de qué nación provienen y cuáles son sus fines. Eso, además de tranquilizar, debilitaría el esfuerzo hostil de esa otra nación al dejar en evidencia sus sistemas y el fracaso de los mismos.

Todo esto sucede, como comentaba, en un contexto de creciente tensión entre EEUU y China, y de incomunicación entre las altas autoridades de ambas naciones. Se supone, o quiero suponer, que hay contactos entre niveles que no se ven, que hay llamadas en la sombra que permiten informarse mutuamente de los “movimientos” que se dan entre ambas potencias, pero es evidente que, ahora mismo, esa tensión no deja de crecer, y que, si como todo indica, los objetos son de origen chino, las acusaciones de espionaje mutuo van a alimentar una espiral de acusaciones que son peligrosas. Más allá de los chistes tuiteros, este tema tiene un fondo inquietante, y nos afecta a todos.

lunes, febrero 06, 2023

Pinchar el globo chino

Muchas son las metáforas y chistes que, en castellano, se pueden hacer a cuenta de los globos, y el episodio de vivido este fin de semana en los cielos norteamericanos a cuenta de uno chino ha dado juego a comentaristas y tuiteros ingeniosos. Las gracias han servido para rebajar algo la tensión en un incidente serio en el que, nuevamente, resulta cargante la absoluta hipocresía desplegada por el régimen de Beijing. De los portavoces que aconsejaban no obsesionarse por las cifras de covid en el país cuando eran miles los que caían al día ha salido el nuevo mensaje de no obsesión por lo que no es una actividad de espionaje. Lo de la política zen china es tan “oriental” como sarcástica.

El principal asunto en esto del globo es que muestra que la tensión entre las dos grandes potencias no deja de subir y, con ellas, el recelo mutuo. Nadie se cree que el globo, descubierto sobre los cielos de Montana, justo encima de un montón de silos nucleares, es un instrumento meteorológico. Cierto es que este tipo de globos se usan para investigar la atmósfera y que, por definición, la trayectoria de un globo está sujeta a un componente errático que puede llevarle a un sitio imprevisto, pero como mínimo, las sospechas de que Beijing no estaba estudiando el vórtice polar en la frontera entre EEUU y Canadá son elevadas., Estos globos permite observar con un coste mucho más reducido que el de un satélite y pueden aguantar hasta un mes en el cielo, en alturas de unos 20 kilómetros, bastante más allá del techo de la aviación comercial, y su uso como instrumento de espionaje está ampliamente documentado desde los tiempos de la guerra fría, la del siglo XX, va a haber que empezar a puntualizar. China y EEUU se observan de manera obsesiva y cada uno trata de inmiscuirse en el otro de la manera más efectiva y secreta posible. La opacidad de lo que sucede en Beijing es bastante más elevada de lo que conocemos de Washington, pero los servicios de inteligencia de ambas naciones juegan en las sombras y lo hacen sin que ni usted ni yo podamos adivinar qué es lo que traman. De hecho, es su trabajo actuar de tal manera que sean inexistentes. Cuanto menos se perciba su labor mejor la están haciendo. Para China lo de globo es un revés, porque ha quedado al descubierto uno de sus aparatos de manera clamorosa, y ahora corre el riesgo de que, si se puede recuperar algo del material transportado en volandas, la inteligencia americana pueda acceder no tanto a sus tecnologías de observación como a lo que interesaba al gobierno chino. El derribo del aparato se produjo una vez que abandonó la vertical de las aguas territoriales norteamericanas en la costa de las Carolinas, por lo que los restos no podían causar daño alguno en su caída, pero se han ido al agua. Hay equipos de la marina buscándolos con buzos y naves especializadas, y es poco probable que sepamos si el pecio es finalmente hallado y, menos aún, de que se trataba. A lo sumo es de esperar que EEUU confirme que estamos ante un acto de espionaje y presenta algunas pruebas que no podremos determinar plenamente si son reales o no, pero que servirán para asentar lo dicho. El comunicado oficial del gobierno chino, mostrando su enfado por el derribo y anunciando futuras acciones para compensarlo es ya la muestra de que lo que defiende EEUU es cierto y que el acto de espionaje denunciado realmente lo era. La suspensión del viaje del secretario de estado Blinken a Beijing, prevista para este fin de semana ha sido la primera gran consecuencia de este suceso, y un daño serio al sistema de relaciones y contactos entre ambas potencias. Los desencuentros mutuos no dejan de crecer, el apoyo poco disimulado de China a Rusia en su infame guerra ha posicionado claramente a China frente a occidente y las sanciones tecnológicas impuestas por EEUU al gigante asiático son una muestra de que la rivalidad entre las naciones sigue escalando posiciones en un proceso de “enfriamiento guerrero” que puede ser irreversible, con los riesgos que ello lleva.

Que China es el gran rival de EEUU, en todos los planos posibles, es de las pocas cosas en las que están de acuerdo demócratas y republicanos, y las posturas de fuerza de Washington frente a Beijing no aflojarán en un año este que es previo al de las elecciones presidenciales. Kevin McCarthy, el que republicano que fue elegido presidente de la cámara de representantes tras aquel montón de fracasadas votaciones, ya ha anunciado que tienen previsto viajar a Taiwán con toda la cohorte de asesores y representantes que sea capaz de reunir. El rumbo de colisión de los gigantes en torno a esa isla es cada vez más claro, y tarde o temprano puede suceder algo que desencadene una respuesta no “fría”. Esto del globo, en el fondo, tiene poco de broma.

miércoles, mayo 04, 2022

El sórdido mundo del espía

Atando cabos y analizando fechas no es nada descabellado suponer que Marruecos está detrás del asalto a los móviles de Sánchez y Robles. Aquí pueden ver como algún medio digital muy afín al gobierno se lanza a esa piscina sin disimulo, regalando de paso la cabeza de la responsable del CNI a los sediciosos. Es probable que haya agua en la que zambullirse. El historial de incidentes en los que han estado implicados los servicios secretos marroquíes es amplio, ni mucho menos sólo en España. Su carácter agresivo y la profesionalidad de la que hacen gala los acredita como elementos de primera división en el tema, y no sería nada de extrañar que estuvieran detrás de todo este asunto. Ello, obviamente, no exime al gobierno nacional de dar muchas explicaciones sobre un tema que, como mínimo, es sucio.

El mundo del espionaje tiene mucho glamour y prestigio, pero a la hora de la verdad creo que es un asunto donde lo sórdido triunfa y la traición está a la orden del día. Que las naciones y empresas se espían entre ellas es algo conocido desde tiempos inmemoriales, porque lo que uno sabe del otro y logra ocultarle son dos de las armas más poderosas que cualquier agente tiene en un conflicto, negociación o guerra. El cine ha contribuido notablemente a elevar la imagen el espía al estatus de personaje que causa envidia por las intrigas en las que se mete y, de paso, las señoritas que se liga y beneficia, pero aunque puede haber algo de esto, creo que todo es mucho más prosaico. Si uno lee novelas sobre el tema escritas por personas que saben de esto comprobará que el poso que dejan estas historias es muy triste, porque el riesgo y la tensión están ahí, sí, el sexo bastante menos de lo que se muestra en la pantalla, pero la ocultación de la vida propia y el temor a saber que nadie es de fiar lo llenan todo hasta el punto de convertir la vida del espía en algo que da mucho repelús. Quizás sea John LeCarré el maestro en este género, sabedor del tema en carne propia y creador de personajes e historias excelentes. Sus novelas, centradas en la época de la guerra fría y la posterior caída de la URSS, revelan sujetos amorales, sucios, clandestinos, taimados y fríos, que saben que el fracaso es lo que les ha esperado a todos los que les han precedido y tratan de ser ellos los que se libren de una traición que siempre merodea por los pasillos. Graham Greene o Frederick Forsyth son también maestros del género, aunque creo que LeCarré está por encima de ellos. En España Javier Marías ha hecho del espionaje, con raíces británicas, un creciente protagonista de sus novelas, donde las tramas de acción son un poco lo de menos, pero en donde se vuelve a mostrar un mundo del que dan ganas de huir, de no ser parte de ninguna manera. El enorme éxito que tuvo Kim Philby en su papel de agente encubierto soviético en la Inglaterra de la postguerra fue el culmen del espía, la figura que reflejaba los sueños que existían en la sociedad sobre los agentes, propios y ajenos, que se multiplicaban por doquier en medio de la guerra fría. Era un momento de gloria en el que las potencias reclutaban personal sin límite para todo tipo de operaciones de información y contrapropaganda. Con la caída de la URSS cundió la sensación de que el espionaje era algo que se quedaba atrás, propio de una época superada, pero era evidente que quienes así opinaban conocían poco de la historia humana y de los insaciables deseos de superación de unos frente a otros. Simplemente el espionaje se reconvirtió, se alteró en sus modos y objetivos, se tecnificó y diversificó. Las maneras de acceder a la información han cambiado estos años a medida que la tecnología lo ha dominado todo, simplificando curiosamente la capacidad de robo y apropiación de datos que antes, sólo en soporte físico, exigían medidas igualmente físicas de intrusión, pero la cada vez mayor complejidad de la sociedad y sus actores ha disparado las ganancias derivadas de una política de control de la información y de acceso a la ajena, y quizás hoy sea cuando más se espía de toda la historia, empezando por el hecho de que cada uno de nosotros ya somos objeto de espionaje comercial por las marcas que, vía smartphone, intentan sacarnos hasta el último euro posible.

Los antecedentes de espionaje en España, los conocidos, se rodean de la chusca presencia de personajes como Villarejo y la glamourosa, por contraste, de Francisco Paesa y, entre medio, mucha oscuridad. El que haya accedido a los móviles gubernamentales, sea Marruecos o no, triunfó en su intento, y puede que también en los objetivos que tenía en esa misión. Fuera o no el reino alauí, la situación actual de las relaciones entre ellos y nosotros, tras el bandazo de hace no muchas semanas de Sánchez, demuestra hasta qué punto Marruecos tiene poder e influencia en su entorno, y es capaz de torcer la voluntad del gobierno que reside en Madrid, sea cual sea el color político. Cuadra que fueran ellos, tanto como descuadra que sea ahora cuando se publicite, como cortina de humo para tratar de salvar al desgobierno de sus propias crisis.

martes, mayo 03, 2022

¡Pegasus, espíame!!

Curiosamente, muy curiosamente, en medio de la bronca política que el gobierno mantiene con sus socios sediciosos a cuenta del espionaje que, según la prensa norteamericana, habrían sufrido los “indepes” con el software Pegasus, ayer Félix Bolaños, el Ministro de la Presidencia, anunció que el Presidente del Gobierno y la Ministra de Defensa, la pieza que los sediciosos quieren cobrarse, fueron espiados por ese mismo software israelí hace más o menos un año. El que el hecho se haya podido dar, algo que sería grave, debe deslindarse de que el anuncio se haga precisamente ahora, en medio de la enorme crisis surgida en la mayoría que invistió a Sánchez y que peligra, salvo que todos los implicados en ella quieran seguir cobrando cada mes.

Es perfectamente posible que Sánchez y Robles hayan sido espiados, principalmente porque son candidatos obvios para ello, por la información que manejan, y porque ya se han conocido otros casos de espionaje a mandatarios, y nada lejanos. Merkel, Macron o Johnson han sido víctimas de este mismo software hace ya varios meses y no ha quedado claro en ningún caso, o al menos no ha trascendido, ni quienes fueron los ejecutores del espionaje ni la información obtenida, aunque se supone que quien lo hizo algo sacaría de provecho, y hay algunas hipótesis plausibles sobre quiénes pudieron estar detrás de algunos de esos incidentes. En el caso que nos ocupa, la información que se ha dado es escasa, y se limita a decir que no ha sido ninguna institución nacional la que ha realizado las intrusiones en los móviles, lo que da pie a que sean, o bien alguna gran empresa o un gobierno extranjero. Sobre lo sustraído, sabemos menos, sólo el volumen a peso de los datos, escasos megas en el caso del terminal de Margarita Robles, varios gigas en el de Pedro Sánchez, pero sin que se haya comunicado qué tipo de archivos se pueden esconder tras esas cifras. Los expertos que hablaban sobre el tema ayer en los medios señalaban que incluso un análisis forense del dispositivo infectado puede tener muy difícil saber qué es lo que se ha sustraído y qué no, ya que la intrusión puede tener objetos muy diversos y distintos métodos de actuación. Piense usted que en la memoria del móvil dispone de archivos de todo tipo, tanto fotos y vídeos como de sonido, contactos, texto, ejecutables, etc. También tiene cámara y micrófono. Supongamos que uno de esos vídeos es interesante para el espía y, por ello, le infecta para robárselo. Pongamos otro supuesto, en el que usted acude a una reunión importantísima donde se va a tratar de algo muy secreto, y el espía consigue, vía infección, abrir el micrófono de su dispositivo y grabar el contenido de esa reunión, o fragmentos importantes de la misma, y luego se hace con el archivo de audio que los contiene. En ambos casos los datos se medirán megas o gigas, pero corresponden a cosas muy distintas, operativas de espionaje diferentes y archivos distintos, y está por ver si, a posteriori, resultan distinguibles e identificables. Las fechas en las que se ha señalado la existencia de esa intrusión coinciden con dos momentos importantes del gobierno de Sánchez; la decisión de indultar a los sediciosos del procés y la crisis diplomática con Marruecos, todo ello entre ola y ola pandémica. Si uno quisiera ir a lo verosímil se fijaría, de entre todo eso, en cierto gobierno regido por una monarquía alauí, que posee unos servicios de inteligencia de gran eficacia y que no descansa en su labor de zapa y chantaje (el periodista Ignacio Cembrero puede contarles muchas cosas al respecto de primera mano). De hecho, en el caso que antes les comentaba del espionaje a Macron se dijo en su momento que Marruecos era el país que estaba detrás de la intrusión. Evidentemente nadie confirmó nada, porque en estos casos nada llega a ser seguro y certero nunca, pero no era una hipótesis nada descabellada. Hay expertos que indican que, en función de cómo se haga el ataque, puede identificarse el origen del mismo, pero que a veces ni eso puede ser determinado del todo, por lo que a saber. En todo caso difícilmente usted y yo nos enteraremos de qué es lo que realmente ha pasado.

Evidentemente, al hacerse pública ayer esta noticia, empezaron a surgir chistes y memes variados, en los que se jugaba tanto con la egolatría de Pedro Sánchez y el número de autofotos que puede poseer en su móvil como con el hecho de que si Pegasus no te espía no eres nadie. Cuando, tras colgar este artículo, vuelva a proporcionar conexión de datos a mi móvil lo miraré con cariño, pensando que él no va a estar entre los espiados por la nula relevancia de la persona que lo porta o, porque si se diera el caso y algún personaje en gabardina (y quizás chilaba) me ausculta el móvil, sabrá de mi poco más de lo que saben quienes me rodean, y se hará a la idea de que mi vida no es nada emocionante ni atractiva. Poco durará la intrusión en ese caso.

jueves, julio 22, 2021

Pegasus quizás no, pero le espían

Decía un tertuliano hace unos días que en España uno no era nada si no figuraba entre la nómina de insultados que salen de la boca de Florentino Pérez, en esos audios que han circulado por todas partes donde el presidente de una de esas cosas del balón se despacha a gusto, en privado, y deja perlas exquisitas que muestran lo que es el auténtico poder sobre unos sujetos que se creen trascendentales y realmente no son nada. Algo parecido, a escala global, sucede con el listado telefónico de los que han sido espiados por el programa Pegasus. Si uno figura en él es alguien en la vida, tiene importancia, maneja información, resulta atractivo para poderosos sin escrúpulos. Sino, no pinta demasiado, es de la plebe, de la masa amorfa que paga y calla.

Si usted, querido lector, está entre los espiados por Pegasus, enhorabuena, el mero hecho de que ponga sus ojos sobre estas líneas las eleva de categoría y las hace relevantes. Siento mucho que le espíen y los problemas que ello le pueda traer, pero al menos es alguien importante. Si no es el caso, queridísimo lector, y no figura en ese listado VIP, espero que disfrute igualmente de estas líneas. Siento mucho que le espíen y los problemas que ello le pueda traer, y encima ni le queda el consuelo de ser alguien importante. Veo bastante improbable que Florentino o alguno de sus aludidos lean mis artículos, pero en ese caso, seguro que se encuentran en uno de esos dos grupos, Florentino más probablemente en el primero y los presuntos héroes, figuras de barro, en el segundo. El hecho de que se conozca que un grupo de gobiernos rudos y peleones con las libertades han usado software de gran desarrollo para espiar las comunicaciones de periodistas, empresarios y otras personalidades que pueden ser de interés para controlar y perseguir es algo infame, sí, pero que no debiera llamar a sorpresa alguna ni a escandalizarse en lo más mínimo. Que un gobierno espíe es tan natural como que cobre impuestos, porque la información es poder, y lo que normalmente diferencia a los gobiernos en estos temas es hasta qué punto están dispuestos a traspasar la ley y los derechos de las personas para espiarlas; algo, mucho, todo lo que sea necesario…. En función de eso pueden clasificarse muchos regímenes, tanto los de las democracias occidentales, que son más delicados en la forma pero bastante efectivos en el fondo, como las satrapías más oscuras, que pasan de guardar las apariencias, o estados totalitarios de rostro amable, que cuentan con todos los medios y recursos posibles para espiar a quién o lo qué les de le gana. Asumir que uno es espiado es uno de los primeros pasos que hay que hacer cuando se introduce en el mundo de las tecnologías de la información. Con nuestros smartphones en la mano y casi siempre en nuestros ojos y mentes, lo que hacemos, por dónde nos movemos, lo que compramos, lo que nos gusta, todo, casi todo si me apuran, está ahí, en unos ordenadores de enorme potencia que hacen muchas cosas que necesitamos, que a veces incluso sirven para llamar por teléfono, y que guardan y comparten una enorme cantidad de información. Para la mayoría de nosotros, personas normales y corrientes carentes de poder, contactos y relevancia, el principal valor de la información que otorgamos es de tipo económico, y busca quedarse con la mayor parte de la renta disponible que nos queda tras pagar las facturas debidas. Empresas de todo tipo estiman cuánto nos gastamos y en qué, y buscan desesperadamente que nos gastemos más y en ellas, y el móvil es su fuente de información perfecta sobre nuestros gustos y pautas de consumo. Como masa informe que somos, a cada uno nos pueden sacar poco, pero en agregado el botín alcanza cifras multimillonarias y toda inversión en cosechar, analizar y depurar esos datos es rentable. Sí, a usted y a mi nos espían a diario, supongo que de manera casi constante, para que compremos ese vestido, aquel coche, esa oferta de 3 x 2 en el supermercado de una esquina y no en el de la otra, y así hasta aburrir.

¿Somos interesantes como objeto de espionaje político? Sí, a veces, como se pudo ver en el caso de las manipulaciones en el referéndum del brexit, pero creo que son las menos habituales. La importancia política del personaje crece a medida que lo hace su influencia y con ella su voz. En ese caso el objeto de interés puede pasar de lo económico al juego del poder, y dependiendo de bajo qué gobierno nos encontremos eso puede ser un gran problema. Pero sí, a todos, en mayor o menor grado, nos espían. Asumirlo es algo necesario, una especie de peaje para poder disfrutar de las ventajas de la sociedad moderna, que tiene inconvenientes profundos y, como es este caso, tan relevantes como ocultos. Asumámoslo, no queda otra. Y que intente disfrutar el que monitoriza mi vida, creo que no se va a sentir muy “realizado” con su trabajo.