viernes, julio 10, 2026

Tragedia en el incendio de Los Gallardos

Esta noche se ha producido una tragedia en la comarca almeriense de Los Gallardos, por culpa del incendio forestal que se desató ayer por la tarde. Parece que, causado por la caída de un tendido eléctrico, y avivadas por el intenso viento, las llamas han corrido de manera caótica por un paraje en el que hay muchas casas de campo habitadas. Los fallecidos serían residentes que cogieron sus coches para huir del incendio y fueron atrapados en caminos rurales por zonas de incendio que cambiaban de curso a medida que el viento los zarandeaba. A esta hora de la mañana las llamas siguen descontroladas y son once los fallecidos confirmados.

Los medios de extinción trabajaban desde ayer en la zona del fuego y esta noche eran más de mil las personas desalojadas que, de manera controlada, habían abandonado sus hogares para buscar refugio, pero evidentemente la situación fue más grave de lo que los equipos presentes podían afrontar y la diseminación de la población en casas de campo sueltas ha contribuido a que el desastre se produzca. En este caso ha sido el maldito viento el que ha traicionado a los profesionales y a los residentes. Por lo que se cuenta, la virulencia del fuego no es extraordinaria, pero esas rachas intensas y cambiantes no dejan de extenderlo de una manera caótica, imposible de prever, que cambia de dirección a cada golpe de un viento caprichoso que no da tregua, y todo en un paraje agreste, lleno de recovecos donde el viento se comporta de una manera mucho más brusca y cambiante si cabe. Va a costar mucho llegar a las zonas en las que se ha dado la tragedia y ver lo que ha pasado, pero a escala, esto es lo que ha sucedido más de una vez en Portugal, donde desgraciadamente no son raros los casos de ciudadanos que huyen con sus vehículos de asentamientos rurales dispersos y fallecen al ser atrapados en caminos que eran seguros antes de convertirse en trampas infranqueables. Recuerdo un verano de no hace muchos años en el que la escena de vehículos carbonizados en medio de una carretera rural rodeados de lo que, creo, eran pinares ennegrecidos, resultaba sobrecogedora, y más sabiendo el elevado número de personas que viajaban en ese convoy de coches que fue atrapado y no tuvieron posibilidad alguna de escapar con vida de allí. En España los protocolos de desalojo de municipios se han mejorado mucho, y se llevan a cabo cuando los riesgos ya se consideran suficientes para la población, sin esperar a que la situación se vuelva extrema. En no pocas ocasiones estos desalojos cuentan con la oposición de los vecinos, cosa que puede parecer extraña a primera vista, pero no lo es tanto. En muchos casos estamos hablando de poblaciones rurales en las que los residentes conviven con su paisaje de una manera que se puede hacer difícil de entender para más de uno, que acrecen de muchos medios más allá de las propiedades residenciales y agrarias en las que viven, y que huir de allí es desubicarles por completo de su entorno, de donde y de lo que son. Al instinto del miedo ante el fuego puede, por no poco tiempo, vencer el de conservación de lo propio, y el intento de luchar contra las llamas, y ahí se puede perder un tiempo precioso. El incendio puede comportarse con una virulencia o impredecibilidad que deja sin respuesta hasta al más profesional, también al que mejor conoce el terreno, y el tiempo que se pierde desde que se pudo huir cuando la llama se intuía al que transcurre hasta que se admite la derrota ante el fuego puede ser vital. Es fácil decirlo sentado en una mesa de oficina, ya lo se, pero si las llamas se acercan a su finca lo mejor que pueden hacer, haya profesionales cerca o no, es huir, escaparse, tratar de salvar la vida. Es una mierda perderlo todo, pero es irremediable perder la vida.

Durante todo el día los servicios de extinción van a estar trabajando en la zona afectada por el fuego, y contra el resto de incendios que se desarrollan en España en estos momentos, a sabiendas de que en la zona mediterránea el calor no va a dar tregua y el viento se irá intensificando a medida que avance el día. Los 40 grados que se registran en gran parte del país no ayudan nada, se lo imaginan, para controlar incendio alguno, y aunque hoy se ha acabado la segunda ola de calor del verano, la fechada de levante y Baleares puede vivir la semana que viene un episodio de temperaturas muy altas que disparará todos los riesgos imaginables. Mucha prudencia, mucho cuidado, y no se lo piensen. Huyan antes de que sea demasiado tarde si el maldito incendio se les acerca.

jueves, julio 09, 2026

Ahora bombardeo, ahora no, ahora sí….

La conclusión casi unánime de todos los expertos es que el resultado de la guerra de elección de EEUU contra Irán ha resultado ser un fracaso para los intereses norteamericanos y, en general, para la imagen de su ejército. Un ejercicio de respuesta asimétrico por parte de Irán, el estrangulamiento de Ormuz y con ello del suministro de crudo y el desprecio absoluto del régimen iraní a las posibles bajas propias logró que los ataques aéreos de EEUU no doblegaran a la dictadura islamista como algunos ingenuos esperaban, sino que se consolidara el poder duro al frente de la nación. Y todo ello con los países del golfo siendo dañados por ataques iraníes y no protegidos por EEUU, en un papel de aliado completamente incomprensible.

Trump acabó casi suplicando la paz con Irán a medida que las reservas de crudo nacionales se agostaban, el barril no bajaba de los 100$ y el galón de gasolina llegaba a los 4 dólares, lo que para el consumidor norteamericano es carísimo (y eso que un galón son 3,78 litros). Pues nada, tras una serie de incidentes menores que han ido escalando poco a poco, ayer Trump, en la cumbre de la OTAN, se ciscó en los iraníes, a los que llamó escoria en varios momentos, y dijo que el memorándum de paz firmado en Versalles era papel mojado, que se iban a enterar y que bombardearía duro para que bla bla bla bla. Sus palabras tuvieron efecto inmediato en la cotización del petróleo, que subió un 7%, y en las caídas de las bolsas europeas, que arrastraron en un principio a los índices de EEUU, pero que luego estos lograron mitigar en un cierre en rojo pero con poca pérdida. A la noche, hora española, Trump reiteraba que iba a golpear Irán, pero ya descartaba que se reabriese la guerra en el sentido estricto, diciendo que esto que iba a hacer era una advertencia para que tomasen nota y no volvieran a causar más incidentes. Si uno juntaba las declaraciones de la mañana con las de la tarde le salía un personaje paródico, que se autocontradecía, que decía una cosa y la otra a la vez, con el que uno no sabe con que quedarse y que, de no ser alguien con el poder de Trump, lo consideraría como un vulgar payaso al que no se le debe hacer caso alguno en la sarta de tonterías que suelta sin cesar. Pero claro, Trump ocupa una posición en la que, si le entra un arrebato, hay un portaviones repleto de misiles y cazas de guerra que responden al poco, por lo que debe sus palabras deben ser tenidas en cuenta. En general, la devaluación de la palabra de Trump es ya muy elevada, han sido tantas veces las que ha dicho una cosa, su contraria y algunas versiones intermedias en tan corto plazo de tiempo que hace imposible mantener una cierta credibilidad respecto a sus intenciones reales. De hecho, se considera que carece de intenciones, de estrategia a largo plazo, por así decirlo. Su narcisismo descontrolado le impulsa a vivir el día a día y, como si fuera un niño, disfrutar en la nueva jornada de un nuevo juguete para su regocijo. Si consigue el juguete se ríe y aplaca. Es, a escala, el comportamiento que las crónicas clásicas otorgan a Calígula o Nerón, sujetos pueriles, volátiles, obsesos con sí mismos, que desean caprichos instantáneos y que, como ocupan la más alta posición del poder en su tiempo, obtienen dado que el resto de los mortales se desviven para proporcionárselos. En el caso de la corte de Washington el número de pelotas pusilánimes que rodean a Trump para agasajarlo es enorme. Pierden toda la dignidad y vergüenza posible arrodillados por completo ante su líder, con la esperanza de que algo de su fortuna les llegue y solucione para siempre su vida, pero para los analistas, estrategas militares, diseñadores de políticas, encargados de logística, financieros de presupuestos y todo tipo de profesiones que viven de prever, de estimar escenarios y de una cierta previsibilidad en los acontecimientos, los bandazos de Trump son una pesadilla. ¿Cuál va a ser el precio del petróleo hoy? ¿Mañana? ¿Dentro de seis meses? Es casi más sencillo acertar con la lotería que tratar de responder a esas preguntas.

Por de pronto, hoy mismo, veremos a ver si los ataques norteamericanos son respondidos por represalias iraníes y si esta escalada va a más o se convierte en tormenta en un vaso de agua y se va diluyendo con el paso de las horas. Lo cierto es que la seguridad en la zona es totalmente aleatoria, y el flujo de buques y crudo en Ormuz es algo tan volátil como la propia gasolina cuando se expone al aire. Trump no nos va a dejar un día tranquilo hasta que se acabe su mandato, ese es el único hecho seguro. Bueno, también que cada día que lo ejerce destruye la imagen de su nación y la credibilidad global de los Estados Unidos, regidos desde hace más de un año por un iluminado y una corte de aduladores.

miércoles, julio 08, 2026

El fin de la OTAN

En el mejor de los escenarios previstos, el resto de líderes congregados en Ankara esperan que Trump aguante hoy de cuerpo presente hasta el final de la cumbre de la OTAN, pero no son pocos los que temen que lleve el desplante hasta el extremo de largarse antes de tiempo. Ya en días pasados el mandatario norteamericano afirmó que acudía al encuentro por el respeto que le tiene al anfitrión, otro de esos autoritarios y nada demócratas que tanto le gustan, y esas palabras eran en sí mismas una muestra de desprecio hacia el resto de dirigentes. No hace falta ser muy brillante para deducirlo, pero Trump, carente de filtros, no pierde oportunidad en dejarlo claro.

Durante sus intervenciones de ayer todo fueron malas palabras hacia los demás asistentes, gestos oscos, miradas de desprecio y sensación arrogante de superioridad para nada disimulada. Centró sus críticas especialmente en Reino Unido, Alemania, Francia e Italia, ignorándonos al resto, ya que nos debe considerar como parte de Latinoamérica o similar. Su queja constante era que durante la fracasada guerra de Irán no ha podido usar las bases de utilización conjunta situadas en Europa porque los gobiernos nacionales no han dado permiso para ello. Pero no contento con esto, ayer volvió a sacar el espantajo de Groenlandia. Como me temía, mantiene sus obsesiones en este frente y el resto, sólo que la guerra con Irán ha supuesto un evidente tropezón en su marcha y le ha distraído tiempo y recursos. Ahora que parece que se ha aburrido del estrecho de Ormuz, no así los incidentes que se repiten allí sin cesar, vuelve a la carga con el tema de la gran isla de soberanía danesa, que considera debe pertenecer a EEUU por cuestiones estratégicas, y no se cortó ayer en lo más mínimo a la hora de redoblar sus exigencias en presencia de la primera ministra danesa, que debió quedarse con cara de circunstancias ante lo que escuchaba. Piensen un momento la escena. En la cumbre de una organización de países que buscan la seguridad mutua mediante el acuerdo de protegerse unos a otros, la nación más poderosa lanza amenazas nada veladas sobre una de las más pequeñas. Puede parecer absurdo, de hecho lo es, pero es lo que sucedió ayer delante de los medios de comunicación de todo el mundo. En principio la cumbre iba a servir para explicitar el incremento de gasto en defensa de todos los países miembros, y el compromiso europeo de aumentar sus capacidades de cara a un futuro en el que la responsabilidad de la seguridad del continente cada vez dependerá más de las propias naciones que lo conforman, pero todo eso quedó opacado por la actuación de un Trump desatado, sin filtro, sin cortapisa alguna. Quizás cabreado porque, pese a sus intentos, la selección de su país no ha podido clasificarse para la siguiente fase de la cosa esa de pegar patadas a un balón que se está desarrollando en EEUU, Trump decidió ciscarse en todo y en todos en un ejercicio definitorio de lo que es el abuso escolar. A medida que desgranaba agravios y exigencias las caras de los demás mandatarios y personal presente en la cumbre iban mudando de la sorpresa a la vergüenza colectiva, y es más que seguro que no faltarían gamas por parte de todos ellos de levantarse de la mesa y dar por terminada una reunión que no sirve para nada, pero no se produjo eso. Sólo el silencio, la pesadumbre y la sensación de que una era ha terminado, una puerta se cierra, una relación trasatlántica se ha quebrado y que nada volverá a ser igual con EEUU mientras Trump siga al frente del país. Los más espabilados saben que aunque Trump se vaya y las formas se dulcifiquen, el fondo seguirá quebrado, y que el vínculo occidental está naufragando a ojos vista de todo el planeta.

Sí, la OTAN ha muerto. Una organización de seguridad colectiva se basa en la confianza entre sus miembros y en la disuasión que la fuerza conjunta de todos ellos ofrece respecto a amenazas de terceros. Todo ese poder derivado de la unidad ha desaparecido, nadie se cree ya que EEUU acudirá a rescatar a, pongamos, un país del Báltico si sufre un ataque ruso. Es más, si Putin ofrece a Trump la gestión compartida de un puerto allí es incluso probable que EEUU participase conjuntamente en esa agresión. Paradojas de la historia, no ha sido el comunismo, el izquierdismo naif ni nada parecido lo que ha destruido la OTAN, no, sino la ceguera arrogante del ultranacionalismo norteamericano. Vivir para ver.

martes, julio 07, 2026

Demostración de fuerza de Irán

El régimen iraní ha decretado un duelo nacional durante seis días para celebrar las exequias del líder supremo Ali Jamenei, muerto al inicio de la guerra entre Irán y EEUU de marzo abril. No me pregunten en qué estado puede estar el cadáver del personaje, si en vida ya presentaba un aspecto propio de la muy avanzada edad con la que contaba. Lo cierto es que para honrar su muerte se ha previsto una serie de actos multitudinarios en Teherán y en la localidad de la que era natural, donde se espera que todo el mundo salga a la calle a honrarlo, y eso, más que una previsión, es una orden que muchos tendrán que cumplir.

Las imágenes que dejaba ayer Teherán eran impactantes, con mareas humanas llenando las avenidas de la ciudad en una concentración que varios medios elevan claramente por encima del millón de personas, y que es una cifra creíble viendo las escenas que se mostraban en la televisión. Más allá de que los iraníes hayan sido forzados a salir a manifestarse o no, la masa congregada es impactante, y no deja de ser un ejercicio de fuerza del régimen, que lejos de derrumbarse, se afianza en el poder, apoyado ahora en un sentimiento colectivo de martirologio y de exaltación nacionalista. Los daños que haya podido sufrir Irán durante esta guerra, probablemente intentos en infraestructuras y recursos militares, no han servido para derribar la dictadura teocrática que rige con mano firme los designios de esa nación desde muy finales de los setenta. Esas declaraciones grandilocuentes de Trump al inicio de los bombardeos alentando a la población oprimida del país a que se revele frente a la dictadura han quedado, como suele ser habitual en el personaje, en meras fanfarronadas sin sustento. El conflicto militar ha entrado en una situación de tregua inestable, pero sostenida, ya que el control por parte de Irán del estrecho de Ormuz se ha demostrado como una variable que le otorga a Teherán un poder sobre el precio del crudo que Washington no llegó a imaginar (bueno, siendo sincero, los ineptos que ahora gobiernan en Washington). Al régimen de los ayatolas le ha dado siempre igual la situación de los iraníes, menos aún la de las iraníes, que para ellos son poco más que vasijas reproductivas, por lo que las muertes causadas por los ataques norteamericanos no tienen efecto alguno. Si acaso sirven para cohesionar a la nación, ante el ataque cierto de un enemigo externo que se ha hecho realidad. La guerra ha hecho rebrotar el nacionalismo persa, algo que es compartido tanto por los jerarcas del régimen como por no pocos de sus opositores, que tienen a la nación iraní en el corazón, y los ataques perpetrados por EEUU e Israel han puesto de acuerdo a ambos bandos en la necesidad de defender al país de una injerencia que gran parte de la población no entendía, y menos aún a medida que el conflicto se desarrollaba. Desde las redes sociales el hijo del Sha Palevi, aspirante a volver a Irán tras un cambio de régimen que restaure su trono (esa es la idea de una de las facciones opositoras a los ayatolas) se mostró ilusionado con el inicio de los ataques norteamericanos, pero a medida que avanzaban las semanas y que la permanencia de la dictadura iraní iba siendo una variable fijada fuera cual fuese el resultado de los combates ha ido espaciando sus apariciones. Exiliado en EEUU, creyó a Trump cuando proclamó que la libertad llegaría a Teherán, y se ha visto tan frustrado como todos los demás con el resultado de la guerra. El mensaje de la concentración masiva de estos días en el país también se dirige a la oposición interna. Es una manera de advertir, de gritar “ni se os ocurra hacer algo” porque hay huestes de fieles al régimen, que no ha caído, que ahí siguen actuando de manera represora en su nombre, y tras lo sucedido es probable que la severidad de las condenas ante cualquier acto considerado opositor, lejos de aliviarse, se endurezcan sin cesar. La pena de muerte se dispensa en Irán con una facilidad pasmosa.

De quien sigue sin saberse nada es del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, del que se han escuchado algunos audios, a saber si son ciertos o no, pero ninguna imagen en vídeo desde que fuera nombrado sustituto de su padre. Quién sabe, quizás ni siquiera esté vivo, pero eso al régimen puede que ya no le importe mucho. Una de las derivadas de la guerra es el ascenso en la pirámide del poder de la guardia revolucionaria, la facción militar, que ahora es mucho más poderosa que la islamista. La dictadura sigue, pero ahora quizás más controlada por militares clásicos que por clérigos, que pueden ser paseados, pero teniendo claro que los de los fusiles son los que controlan la situación. Hoy Irán y su población está peor que antes de la guerra, y mira que era difícil, pero así es.

lunes, julio 06, 2026

Venezuela es una ruina

Transcurrida ya más de una semana desde que tuvo lugar el terremoto de Venezuela, aún es posible la existencia de milagros en forma de supervivientes rescatados bajo los escombros, pero las probabilidades son ya mínimas. Sólo aquellos que hayan sido localizados por los rescatistas y se les haya podido aprovisionar con agua pueden aguantar el tiempo necesario para que, tras el desescombro, sean rescatados con vida. El resto, o ya han fallecido o agonizan. Muchos de los voluntarios llegados de todo el mundo para auxiliar a las víctimas ya dejan el país ante la imposibilidad de nuevos rescates, y la tragedia empieza a perder puestos en el ranking informativo global.

Si Venezuela era ya una nación torturada por la opresión de su régimen, esta aleatoria catástrofe natural supone su ruina en el sentido literal del término. Antes sólo estaba arruinada, ahora el paisaje de escombros se repite por numerosas localidades del país. Como suele suceder en estas ocasiones, los gobiernos se ven superados por los acontecimientos, pero si en el caso de una democracia esto es grave, en una dictadura como la que se gestiona desde Caracas las consecuencias para la ciudadanía son insoportables. La incompetencia, la falta de recursos, de medios, de todo lo imaginable para rescatar o aliviar los daños personales aparecen con la mayor de las crudezas, porque el régimen chavista es muy bueno reprimiendo, por la cuenta que le trae para seguir en el poder, pero es la necedad absoluta en todo lo demás. Si en las coyunturas normales la gestión chavista ha sido capaz de hundir la economía venezolana hasta unos límites propios de la miseria más extrema, ni les cuento lo que va a pasar a partir de ahora. Privado de recursos y capacidad, el régimen tratará de cubrir con propaganda los desconchados y hacer creer a los propios que lo sucedido es poco más que una fatalidad, pero que en ningún caso es excusa para denunciar la corrupción que todo lo llena o la mera incompetencia. Por si fuera poco, el proceso de tutela que vive el país, sometido a los designios de Trump, no ayuda para nada. Al poco de producirse el seísmo se lanzaron declaraciones de apoyo desde la Casa blanca y se anunció el envío de material pesado y equipos especializados, pero la impresión de los que se encuentran sobre el terreno es que la ayuda norteamericana no se ve en abundancia. Algo hay, pero ni mucho menos de manera masiva. Conociendo los intereses de los que rigen la nación norteamericana es probable que su interés se mantenga puesto únicamente en las zonas extractoras de petróleo, situadas en una región bastante alejada de las que han sido más afectadas por el temblor. Si no se han producido daños importantes en las instalaciones petroleras del país es casi seguro que la administración Trump haya perdido todo interés en lo que hace a rescates y ayuda humanitaria, por lo que se mantendrá al margen y solo moverá un dedo para apuntalar al régimen. Si hay movimientos opositores de damnificados, que se ven, con toda la razón, abandonados a su suerte, es casi seguro que las fuerzas represoras manadas por Delcy y compañía sí que les respondan con la contundencia habitual y, de necesitarlo, contarán con todo el apoyo por parte de los norteamericanos. Las últimas noticias conocidas en las que EEUU actúa en contra del posible regreso de Marina Corina Machado a su país, en medio de la debacle, deja bien claro cuáles son las intenciones reales del régimen y de las fuerzas que lo controlan. Si los demócratas venezolanos esperan que de las ruinas de Caracas o la Guaira surja algún tipo de alternativa política al régimen, ya pueden ir perdiendo toda esperanza. Delcy es una buena lacaya de los intereses trumpistas, y si antes no se conmovía por la suerte de los suyos, ahora tampoco.

¿Qué esperar a partir de ahora? No lo se, pero las cifras de muertos y damnificados, que serán mucho más altas que las oficiales, abocan al país a una situación de desastre difícil de imaginar. Si la pobreza ya estaba generalizada, y la violencia urbana era un mal endémico, ahora a todo eso se le une un nivel de destrucción difícil de imaginar. La falta de recursos para reconstruir lo dañado aboca a miles de personas a malvivir en medio de un escenario de ruinas que pueden perpetuarse años y años. Quizás el terremoto sea el paso que lleve a Venezuela a “cubanizarse” a entrar en el más profundo escalón de la pobreza. Ojalá no sea así, pero pinta muy muy mal.

viernes, julio 03, 2026

250 años de EEUU

Mañana EEUU cumple 250 años, pocos países pueden decir que tienen una fecha de fundación dada, fija, y plasmada, en este caso en la famosa declaración de independencia de 1776. Una muestra de que la historia es impredecible es que nadie hubiera apostado en esas fechas, ni en muchas posteriores, a que esas trece colonias que se desgajaron de la corona británica iban a acabar siendo la nación más poderosa del mundo un par de siglos después y, depende de cómo lo veamos, la más poderosa que ha existido jamás en la Tierra. Con sus luces y sombras, EEUU tiene algo que celebrar mañana, y el objetivo de mantener lo logrado.

Precisamente llega este cumpleaños tan redondo en uno de los momentos más convulsos de la historia reciente del país. Hasta ahora, con aciertos y errores, era una nación que tenía clara su unidad y destino compartido, y también el papel que le correspondía en un mundo hecho, en parte, a imagen y semejanza de sus valores, al servicio de sus intereses. Desde la primera presidencia de Trump es evidente que ha nacido una división en el seno de la sociedad de aquella nación sobre cómo se ve a sí misma. A los europeos esto no nos suena raro, porque nuestros países han estado atravesados por conflictos civiles entre facciones que han tratado de hacerse con el conjunto de la nación desde premisas muy particulares, pero para los norteamericanos esto es nuevo. La unidad interna, el patrioterismo orgulloso que ellos exhiben, no pocas veces caricaturizado desde este lado del mundo, ha sido una de sus mayores fortalezas, y eso empieza a resquebrajarse. Hay una división profunda y creciente entre unos norteamericanos y otros, unos que ven a su nación de una forma radicalmente distinta a la que la contemplan los de enfrente, con una divergencia en las posturas que empieza a quebrar estructuras sociales en las que la política debe ser ajena. Eso es un peligro para toda sociedad, porque esa semilla de división, una vez que germina, resulta mucho más difícil de erradicar que cualquier otra cosa. La segunda presidencia de Trump no está haciendo sino ahondar en este problema, empezando por cuestionar las bases del sistema político de la nación, que ha soportado un cuarto de siglo de andadura sin haber sido jamás derribado por golpes civiles, militares o de otro tipo. Resulta cruel ver como desde naciones como la nuestra, con una experiencia democrática infantil, se pontifican lecciones hacia EEUU sobre cómo no perder la libertad. ¿Exime esto de riesgos a Norteamérica? No, ni mucho menos. Es difícil que suceda, pero también era difícil pensar que desde la presidencia de aquel país se desarrollara un programa de destrucción sistemática de los contrapesos y las costumbres legales que llevaban asentadas tanto y tanto tiempo. La disrupción que se ejecuta cada día desde el despacho oval por parte del populista naranja es asombrosa, pero también una advertencia de que EEUU no es inmune al virus de la degradación que tan bien conocemos los europeos y que, en el pasado, afectó a imperios y naciones que también se creyeron inmunes, bendecidas por los dioses, y elevadas a un rango más allá de la historia. El engreimiento es un camino seguro al fracaso, y no es fácil hacer ver a una potencia de las dimensiones de EEUU de los peligros a los que puede llevar una política populista ejercida desde sus propias instituciones. Para los que siempre hemos admirado a los padres fundadores de aquella nación, a los que pensamos que Franklin, Jefferson o Washington tuvieron la visión de crear una estructura política superior a todo lo conocido, la menos mala de las existentes, a los que creemos que presidentes como Lincoln o Roosevelt han encarnado lo mejor de eso que llamamos occidente, contemplar la deriva actual de EEUU nos duele, nos apena y, desde luego, nos preocupa. No podemos vivir en el mundo de hoy sin el papel que EEUU está destinado a cumplir en él.

Una muestra de la división del país es que gran parte de los actos previstos para este fin de semana se han suspendido porque Trump los ha querido patrimonializar para convertirlos en loas a su persona. Festivales de música que se iban a celebrar en Washington han visto como las estrellas de sus carteles se han caído a medida que el presidente iba convirtiendo lo que estaba previsto que fuera un homenaje a la historia de la nación en un mero acto de propaganda MAGA a su más absoluto beneficio. Este es el camino que acaba destruyendo consensos, generando rencillas profundas y debilitando a las sociedades. Sí, también las puede llevar a su enfrentamiento.

jueves, julio 02, 2026

Calor y errores europeos

Hay un debate que me asombra en gran parte de Europa, tras la ola de calor de la semana pasada, sobre la instalación o no de aires acondicionados en los hogares y distintas instalaciones colectivas. Existe un movimiento de pensadores y prescriptores que abogan porque no se deben poner estos dispositivos por sus emisiones y el efecto de calentamiento global que generan, y recomiendan a la gente que debe concienciarse con el planeta, sacrificarse y renunciar a la falsa comodidad que supone el dispositivo de aire en aras de la sostenibilidad global. Como discurso queda bien pero como estrategia es, como poco, estúpida.

¿Cuántos de los que así opinan tienen aire acondicionado en sus casas? ¿Cuántos trabajan en oficinas o lugares en los que sí funciona el aire acondicionado? ¿Cuánto CO2 emite un dispositivo de aire acondicionado frente a los jets privado en los que viajan no pocos de estos prescriptores medioambientalistas? Si uno empieza a hacerse preguntas puede obtener respuestas incómodas, todas ellas unidas a un comportamiento tan hipócrita como clasista, que se basa en el mantenimiento de unos privilegios para unos pocos y la negación de una calidad de vida media para los millones y millones de personas que conforman la sociedad real. Pongamos una ciudad europea, capital, un París, Madrid o Londres. ¿Cómo se refrigeran millones, repito, millones de viviendas en medio de los 40 grados? La instalación de sistemas de ventilación y aire acondicionado es obligatoria si uno no quiere asistir a crisis sanitarias de graves consecuencias. ¿Cómo se mantiene la calidad de vida, no educativa, sino de vida, en aulas de colegios en los que se superan los 30 grados? Al igual que los centros educativos poseen sistemas de calefacción para que los críos y profesores no se congelen en invierno, deben contar con métodos de refrigeración que sean capaces de controlar las temperaturas que se alcancen en ellos. Clases en las que se alcanzan los 30 grados son insoportables, como dormitorios o cualquier otro tipo de estancia a esa temperatura, pero quienes dicen que el aire acondicionado recalienta el planeta y no se debe utilizar seguramente viven y trabajan siempre a unos veintipocos grados, sostenidos por sistemas de climatización más o menos eficientes. Sí, hay que seguir trabajando en la mejora de los aislamientos, en sistemas pasivos que permitan que los edificios existentes se comporten mejor ante los retos térmicos, hacia arriba o hacia abajo, y sean más ahorrativos. Debemos tratar de crear todas las superficies de sombra que sean posible en medio de plazas y calles que tienden a convertirse en acumuladores de calor, fruto de diseños muchas veces erróneos, pero el mensaje de que usted no debe tener aire mientras yo sí lo tengo es de una hipocresía tan cutre que sólo sirve para crear indignación social, cabero y hartazgo. El que pretende defender el medio ambiente, o cualquier otra causa, y usa como argumentario que son otros los que deben sacrificarse por ello en vez de él mismo está destruyendo el objetivo que dice perseguir, porque va a crear una animadversión social absoluta hacia él. La sociedad va a considerar como falso el problema que se dice combatir por parte del experto y va a hacer todo lo contrario. Me sigue asombrando cómo, cada día, se observan conductas de este tipo, estúpidas en el más profundo de los términos, en nuestros medios de comunicación, y más entre los que se proclaman más concienciados con el cambio climático. ¿A qué temperatura mantienen sus redacciones estos medios? Los despachos de sus gerentes y consejeros delegados, ¿se refrigeran por las plantas que están en los alféizares de las ventanas o por el aire que sale de los extractores que circulan sobre sus cabezas? Lo de a Dios rogando y con el mazo dando en versión climática.

Sí, las temperaturas van a subir, sí, es un fenómeno global, y sí, depende ya mucho más de lo que hagan naciones como China o India de lo que los europeos pongamos de nuestra parte. Ante un panorama como este sólo queda adaptarse, mitigar los efectos, dado que no va a ser posible combatir las consecuencias (inapreciables cuando sólo los europeos vivíamos bien y a costa del resto). Y restringir el acceso de la refrigeración a las clases medias y bajas europeas es una política estúpida que sólo va a crear indignación y desafección. Me asombra que sigamos cometiendo errores tan burdos, de manera tan persistente, como si viviéremos en una realidad paralela.

miércoles, julio 01, 2026

Calor y renta

Cuatro días en el norte tras una de las olas de calor más intensas y persistentes que se han vivido por allí deja casi un monotema de conversación entre todo el mundo. Es habitual que los que conozco, llegadas estas fechas, se compadezcan de mi por vivir en el infierno madrileño, pero esta vez les recordaba que han pasado días más duros que los que se han dado en la gran ciudad y el semblante de mis interlocutores tornaba de lo gracioso a lo crudo, desesperado, todo atisbo de broma desaparecía y los rostros mostraban agotamiento, y casi hasta miedo por lo sucedido, por los días que han pasado, y por la mera posibilidad de que algo así vuelva.

Lo de combatir el calor cuando no hay costumbre ni instalaciones es un problema, y es algo que empieza a estar presente en esa zona del país, y en todo el continente europeo, hasta ahora ajeno en gran parte a eso de “la calor” que azota al centro y sur de los países mediterráneos. La compra de ventiladores se ha disparado entre mis conocidos, y obviamente el stock de las tiendas no ha dado abasto. En el chino de Elorrio quedaban algunos ejemplares de esos que se ponen en las mesillas, con aspas de quince centímetros de diámetro, como mucho. Ejemplares de pie, o portátiles de aspas grandes, nada de nada, y de los de techo para las habitaciones ni soñarlos. Los que los tenían de veranos pasados, como era el caso de mi madre, ejemplar mediano, los ha usado a espuertas, pero a muchos les ha pillado sin otra cosa que un abanico para poder darse algo de corriente. Si los ventiladores allí son algo escaso, lo del aire acondicionado es un exotismo. Las oficinas y comercios grandes lo tienen, junto a varios bares, pero en general escasea en tiendas y es prácticamente imposible de encontrar en viviendas particulares, sean pisos o chalets de privilegiados. No existe nada parecido a eso de la preinstalación de aire que se hace por defecto en todas las viviendas nuevas en Madrid, y ver cajas de extractores de aire en la calle resulta muy llamativo. Uno puede pasear en Madrid contemplando edificios viejos y contando las pocas viviendas que no lucen adosada en la pared una de esas cajas que quedan estéticamente como pegotes, pero que en estos días suponen la supervivencia y el sueño de más de uno. Cada uno, por aquí, ha ido instalando los equipos a la buena de Dios de tal manera que los exteriores de los edificios son realmente feos en muchos casos. Parece como si los hubiera asaltado una viruela o algo así. Arriba no, las fachadas son pulcras, porque no es posible encontrar esos dispositivos en ninguna parte. ¿Va a cambiar ese paisaje urbano en el norte? Sospecho que sí, y dado que el aire acondicionado es una instalación que supone una inversión considerable, sospecho que empezarán a proliferar en las viviendas y barrios pudientes, para ir extendiéndose poco a poco a los bloques de pisos convencionales, de barrios más modestos. En la lucha contra el calor la renta es una de las principales variables, como lo es en casi todas las cosas de la vida. Uno pasea por barrios y las viviendas y los coches suelen ser buenos indicativos de lo que ganan los residentes que allí viven. En el caso de las calefacciones los edificios suelen venir con ella instalada, sea cual sea el dispositivo escogido, y normalmente es el usuario el que decide lo que quiere, o puede, gastar. Arriba son muy escasos los piso que carecen de sistemas de calefacción, aunque los haya, pero en general es muy difícil saber desde la calle si eso es así o no. Acertarán al 90% si consideran que todos los tienen, sea cual sea la tipología de edificio que contemplen. En el caso del aire acondicionado el porcentaje de acierto será muy similar si apuestan por el no, y dado el funcionamiento de la tecnología, en breve empezará a distinguirse quién ha hecho la obra para instalárselo y quién no.

Se habla de pobreza energética cuando el ciudadano sufre para poder pagar las facturas de lo que se llama vulgarmente la luz, que es eso y mucho más. Normalmente se ha asociado a la época de invierno, en la que hay gente que pasa frío en casa porque no puede pagar las facturas si pone en marcha sus instalaciones. ¿Vamos a una extensión de ese concepto a todo el año, a medida que el calor empieza a condicionar la vida de la gente? No es descartable, la verdad. En todo caso, y como es habitual, el que tiene dinero podrá llevar una vida mucho más acomodada, en la que los veintipocos sean la norma que rija en su hogar, sea cual sea la época del año.

viernes, junio 26, 2026

Primera ola de calor

Si en lo político esta semana la cosa ha estado calentita, ni les cuento en lo meteorológico. Casi toda la España peninsular ha sufrido en sus carnes una ola de calor, de la que los más afortunados por su liviandad han sido los residentes en la esquina suroeste. Sí, esta vez Huelva o Sevilla no se han llevado la palma de las temperaturas, ni de las noches tropicales, que en el caso de Almería han pasado a ser dos niveles superiores, saltándose las tórridas y llegando a las infernales, cuando las mínimas no bajan de los 30 grados. Tres noches han tenido seguidas de este tipo, lo que supongo implica desesperación absoluta, porque las pasadas en Madrid claramente por encima de los 20 no han sido nada divertidas.

Donde esta ola, la primera del verano, ya ha sido histórica, es en el norte. Asturias pero, sobre todo, Cantabria, País Vasco y Navarra han superado récords de junio y absolutos con una facilidad pasmosa, en medio de un ambiente completamente despejado, con trazas de calima y escaso refresco nocturno. Noches tropicales que han ido seguidas de jornadas por encima de los cuarenta grados de manera consecutiva, enlazadas una tras otra en una secuencia que, tengo que revisar los datos de Elorrio, pueden haber sido récord desde que los tengo. Cuatro días seguidos por encima de cuarenta es algo anómalo allí, pero que se ha convertido en otro hito superado en el proceso de subida progresiva de las temperaturas medias que se vive en nuestro país y entorno. El calor en la meseta o en el sur es duro, pero existe costumbre frente a él, formas de vida, entornos, tecnología, etc. En el norte alcanzar los cuarenta no es tan exótico, es bastante habitual que un día al año se logre, pero es ese día, el día de los cuarenta, no una secuencia de varios y, sobre todo, tras ese día de cuarenta suele llegar algún tipo de derrumbe en forma de tormenta, role de viento o similar. Esta vez no se ha vivido nada de eso. Ayer, que se alcanzaron los treinta y ocho, como si fueran un regalo, hubo amagos de tormenta por el norte, pero tampoco nada del otro mundo. Parece que hoy la tendencia a bajar las temperaturas por allí se consolida y se mantendrá varios días, de tal manera que el inicio de la semana que viene pillará a Bilbao y alrededores en el entorno de los veintitantos. Y, como les anticipaba, frente a la costumbre del sur, el norte no sabe combatir esas temperaturas, no están preparados ni los cuerpos ni las viviendas ni las infraestructuras. No se si habrá algún piso con aire acondicionado en mi pueblo, pero tengo dudas. Es probable que alguna casa o chalet disponga de ello, pero como algo exótico, como la piscina particular, que es una de las mayores excentricidades que se pueden ver por arriba, signo de ostentación donde los haya. Sospecho que los ventiladores se habrán agotado en las tiendas y sus fabricantes estarán haciendo el agosto adelantado, pero un ventilador de esos pequeños que se ponen en las habitaciones, aunque hace su labor, no es capaz de cubrir las necesidades de una familia, o de alguien mayor para el que la regulación de la temperatura es algo que su cuerpo ya no realiza de manera correcta. Toldos, parasoles y ventiladores de techo son ideas muy prácticas y efectivas, pero que deben ser instaladas previamente, requiriendo una inversión mayor y obras, en algunos casos escasas, en otros no tantas. Se han dado casos de centros de salud urbanos en Bilbao en los que las temperaturas interiores superaban claramente los treinta grados, de tal manera que se convertían en lugares peligrosos para sus trabajadores y los que a ellos acuden, máxime cuando se supone que no lo hacen en la mejor de las condiciones físicas. Algunos de estos centros son de reciente construcción, lo que muestra las carencias con las que se han planificado. Es cierto que las olas de calor tienen un componente de punta que es breve en el tiempo, pero la persistencia de las altas temperaturas y los picos más altos es algo que se está cronificando poco a poco en esos entornos donde eso antes era un relato propio de la estancia de vacaciones en otros lugares. Salvo las oficinas modernas, las instalaciones de climatización no están para nada adaptadas a los veranos que nos tocan.

Y si en Bilbao esto ha sido duro, piensen en París o Burdeos, que también han superado claramente los 40, o en Londres por encima de los 35. Esas ciudades, países en general, tienen el calor como un elemento exótico, propio de relatos de verano en el sur de Europa o, directamente, de cuentos coloniales. Allí no ha hecho calor casi nunca, y las vías del tren o las carreteras empiezan a fallar cuando se superan umbrales de temperatura que en el sur de España son convencionales en verano. La ola en el norte y centro de Europa no ha remitido aún, y sus consecuencias son significativas. Las medidas preventivas ante hechos de este tipo deben ser planificadas con premura, porque estas temperaturas desatadas se van a repetir cada vez con más frecuencia.

Subo a Elorrio y me cojo dos días de ocio. Si no pasa nada raro nos leemos el miércoles 1 de julio

jueves, junio 25, 2026

La ciega soberbia

Se que me repito, a todos nos pasa, pero más a los que no callamos. Lo que no está en Homero o en la Biblia lo teatraliza Shakespeare o lo novela Cervantes. En Macbeth las tres brujas comen la cabeza al noble escoces, le hacen creer que él es el mejor y le anticipan su reinado, y preso de codicia, con el inestimable apoyo de su esposa, comienza una carrera de sangre y destrucción hasta lograr el soñado poder, desde el que ejercerá con la misma ira con la que llegó, y así cavará su tumba. La historia que se relata en la obra es la de un fracaso absoluto, la de la destrucción de un reino por las ambiciones de una persona. Los hay que prefieren ver un relato de heroísmo, pero no es así. Es una advertencia ante el peligro de creerse el poder.

Sánchez ejemplifica bastante bien el relato shakesperiano, trasladándolo a unos tiempos modernos en los que la liquidación de los adversarios políticos no pasa por su ejecución en la plaza público o por el sombrío asesinato en las alcobas. Llegado a la secretaría general del partido y a la presidencia del gobierno de una manera rupturista frente a los usos de la democracia española, se ha mantenido en el poder a base de mentir sin tapujos durante años, prometer cosas que nunca se cumplirían y traicionar a propios y extraños con el único objetivo de ser él el que se mantenga en el poder. A lo largo de este tiempo la figura de su gobierno se ha ido desdibujando, el mensaje socialdemócrata, que sirvió como trampantojo para enganchar al electorado, se ha travestido en mero culto al líder y su partido se ha ido jibarizando hasta convertirse en poco más de una secta de acólitos al que manda que ya no son capaces de hacer nada sin su permiso y que viven completamente desconectados de la realidad. Los constantes casos de corrupción que afloran desde hace tiempo en el entorno del presidente, sea cual sea el punto al que miremos, son tratados por él como algo ajeno, similar a fenómenos meteorológicos que se suceden en el cielo ante los que no hay responsabilidad alguna que se pueda achacar a quien lo dicta todo. Es precisamente la naturalidad con la que Sánchez miente sin cesar lo que ha destruido la credibilidad del personaje en el conjunto de la sociedad española, que en un momento dado lo recibió como un regenerador tras la estela de corrupción que arrasó el PP de Rajoy. Coincidía su llegada con las ascuas aún bien calientes del movimiento 15M, una llamada social a la regeneración del país que unos aprovecharon, otros desperdiciaron y, los más, exprimieron para su propio beneficio. Sánchez tuvo mucho olfato para detectar el sentimiento que existía cuando se embarcó de camino al poder, y desde entonces mantenerse en él ha sido su único objetivo, una obsesión que no logro entender, que se ha transformado en la destrucción del personaje y su marca a lo largo y ancho del país, de una manera que resulta tan obvia que sólo los que sigue cobrando gracias a él son capaces de combatir, como buenos empleados que son. El acto parlamentario que se vivió ayer, que vi de manera resumida por la noche, no fue sino la enésima reiteración de los comportamientos ya conocidos. Un sujeto soberbio hasta el extremo que se presenta ajeno a toda mancha que le rodea, una oposición cargada de razones pero que no logra construir el argumentario debido y unos socios de gobierno que sigue hundiéndose en la irrelevancia a cambio de las elevadas nóminas que ocupan en los cargos que, lo sabe, perderán el día en el caiga el gobierno, y, lo saben, al contrario que las oscuras golondrinas, no volverán. Un conjunto de mediocridades reiterativas en la sala de plenos del Congreso, en otro ejercicio de devaluación de la Cámara, uno más. En cierto modo, es algo coherente, dado el desprecio con el que Sánchez trata las instituciones que se diseñaron para limitar el poder, para deliberar, para frenar las ansias de quien se cree por encima de todo.

Con un estilo muy distinto, con formas opuestas, Sánchez es un presidente muy trumpista, muy en la línea de creerse por encima de todo y de todos que se estila en la Casa Blanca desde que el populista naranja se hizo con ella. Sánchez no se caga en los muertos de nadie, ni insulta sin cesar (Óscar, el indeseable, Puente sí) pero comparte el desprecio a la democracia como sistema de contrapesos y de limitaciones. Si el presidente soy yo, ¿quién me va a limitar? ¿Acaso no tengo derecho a hacer lo que me venga en gana porque mando yo, y sólo yo? Más de un pelota, bien remunerado, aún queda en los pasillos de Moncloa y en no pocos medios reiterando los síes fieles a estas preguntas cuando su líder se las hace. No esperen que Sánchez dimita, aunque se vea envuelto en causas corruptas que le afecten a él mismo. Nunca lo hará.

miércoles, junio 24, 2026

El infinito poder de Alan Greenspan

Hubo unos años en los que Alan Greenspan no sólo era una de las personas más poderosas del mundo, sino también de las más admiradas. Capacidad de decisión y calidad de conocimiento se aunaban en un personaje de gafas grandes y calvicie creciente que acabó completamente pelado cuando alcanzó sus años de gloria. Recuerdo una tarde en el centro de cálculo de la Universidad, cuando estaba haciendo cursos postdoctorales (qué tiempos, qué envidia) en la que Greenspan comparecía, y sus palabras hicieron caer la bolsa norteamericana a plomo. Uno de mis compañeros de entonces, el gran PBN, empezó a cagarse en los muertos de Alan y en toda su familia viva, mientras que el SP bajaba. Todos conocíamos a Alan.

Greenspan estuvo diecinueve años, que se dice rápido, al frente de la FED, el banco central de EEUU, el organismo monetario más importante del mundo. Su gestión abarcó cuatro presidencias, multitud de crisis pequeñas y medianas, booms del mercado y situaciones de todo tipo. Instauró una gestión profesionalizada al frente de la institución, sistematizando procesos y dando cada vez más importancia a la información cuantitativa a la hora de la toma de decisiones. En su mandato se pasó de los ordenadores como algo exótico al dominio de la tecnología para la gestión financiera y estadística, en lo que supuso una revolución que, aún hoy, sigue imparable. Greenspan supo ver la importancia de la informática tanto como herramienta para su trabajo como sector productivo capaz de revolucionar al resto. Amigo de la teoría de las expectativas racionales, que acabaría siendo el paradigma de la economía en esos tiempos, se encargo de dictar lo que se denominó desde entonces las “forward guidance”, catálogo de intenciones de política monetaria previsibles, de tal manera que la FED, además de un regulador, se convirtiera en un agente económico fiable, no dado a las sorpresas. La idea era que ese conocimiento anticipado de lo que la Fed iba a hacer diera a los mercados la tranquilidad de un rumbo, de que el objetivo de inflación del 2% se mantendría como foco inamovible y que la rigurosidad de la institución sería el ancla en los tiempos turbulentos y en los días despejados. Durante los años de la presidencia de Clinton formó un tándem operativo con Robert Rubin, Secretario del Tesoro de aquel gobierno, que les hizo mundialmente famosos en el mundo de la economía y que llevó a EEUU a tasas de crecimiento sostenidas durante muchos años. Empezó ahí el despegue absoluto de esa economía, que aún por entonces se podía ver desde la distancia desde la Europa occidental, pero que ya empezaba a marcharse al infinito. Los años de la gran moderación, como se le empezaría a llamar entonces, con tasas de crecimiento económico, desempleo a la baja e inflación controlada eran el paraíso de los economistas y la balsa de aceite sobre la que crecía la prosperidad occidental. Muchos veían a Greenspan como una especie de mago que tocaba pocas teclas, pero siempre las acertadas y en el momento preciso, y su aura de infalibilidad creció hasta niveles delirantes. Bob Bodward llegó a escribir uno de sus libros, titulado “maestro” en el que la imagen de Alan ocupa toda la portada y es una especie de hagiografía desatada, una larga carta de agradecimiento a quien el periodista veía como uno de los principales artífices de la prosperidad de su país. También se recuerda mucho ese día en el que Greenspan habló de la “exhuberancia irraciona” de los mercados, pronunciada en 1996, en medio de la subida bursátil de la tecnología, que advertía de una posible burbuja en aquel mercado. Greenspan acertó, pero cuatro años antes de lo debido, lo que en economía es errar por mucho. Ese día sus palabras hundieron una bolsa que se recuperó al poco. Quizás fuera ese justo el momento en el que mi querido PBN se ciscó en todo, o no.

Greenspan pudo lidiar con la burbuja puntocom de 2000, y se fue de la FED en 2006 en medio de la aclamación global, sucedido por un desconocido profesor de Princeton llamado Ben Bernanke. En 2007 comenzó una tormenta que se convirtió, en 2008, en la gran recesión, que lo hundió todo. También la imagen del propio Greenspan, que se vio acusado por todos de no haber visto lo que venía y haber mantenido la burbuja de crédito desatada en los últimos años de su mandato. Greenspan trató de defender su legado, inútilmente, y fue Bernanke quien, junto con otros, nos salvó del desastre. Amante del jazz, saxofonista de gran nivel, ha fallecido a los 100 años. Hace tiempo que dejó de ser historia para convertirse en mito.

martes, junio 23, 2026

Spielberg, y El día de la revelación

Acudir a una sala de cine y que se proyecté eso de “Dirigido por Steven Speilberg” no es sólo una garantía de calidad asegurada, sino volver al terreno añorado, a una casa en la que se sabe uno querido y se encuentra a gusto. Aún las películas que no son redondas de Spielberg entregan mucho más de la medía, y sospecho que nunca podremos agradecerlo lo que ha creado para todos, las imágenes en las que ha plasmado sus propios deseos vitales y nos los ha convertido en propios. Todos tenemos una peli de Spielberg, una escena particular, que ha penetrado hasta lo más profundo, que nos ha marcado. Eso pocos autores lo pueden decir. Muy muy pocos.

El título de la película no hace referencia al momento en el que Aldama empezó a desvelar las andanzas de Ábalos y la troupe de golfos que conformaban todos juntos, sino a la visión que el genio muestra de las conspiraciones ufológicas. Quiere creer el maestro que los extraterrestres han llegado hasta nosotros, en décadas pasadas, y que permanecen de alguna manera aquí. Sueña con el hecho de que si han logrado alcanzarnos no sólo poseen una tecnología fascinantemente superior a la nuestras, sino un grado evolutivo mucho mayor en el que la mayor parte de los instintos violentos que los humanos mostramos en demasía se han perdido, en aras de una convivencia colectiva en armonía, que aporta muchos más beneficios. Esa premisa ha estado presente en todas sus historias en las que ha habido un componente extraterrestre, es marca de la casa, y por tanto se puede considerar como el mayor hándicap a la hora de disfrutar de esta película, pero el mismo problema lo tenía ET o Encuentros en la tercera fase. La diferencia, si me apuran, es el nivel de cinismo que se ha alcanzado actualmente en la sociedad, donde la desconfianza en la dirigencia y en quienes ostentan cualquier cargo de responsabilidad es no ya creciente, sino casi imposible de superar (y viendo lo de Ábalos y sus jefes qué decirles). Spielberg habla al mundo desde una visión buenista, aunque no me gusta la palabra, que la sociedad no comparte, o ya no siente como propia, y eso lastra el resultado de esta película, en la que el desenlace puede no estar a la altura de las expectativas, en la que el clímax se alcanza justo en el vacío del conocimiento de una verdad oculta que muchos considerarían como una patraña más en un mundo de pantallas en el que el consumo de contenidos artificiosos no deja de crecer y que acabará superando al de historias reales. Si nos abstraemos de ese problema, la película funciona muy bien como una historia de tensión, persecuciones y personajes sometidos a fuerzas que les superan, sean estas muy terrenales o de origen paranormal. Como es marca de la casa, la producción resulta impecable y el realismo de todo lo que se ve es incuestionable. Spielberg sigue demostrando que, a su edad, nadie rueda como él, nadie es capaz de contar sólo con imágenes escenas completas, en las que los personajes se desnudan y relatan historias sin decir una sola palabra, porque lo que vemos ya nos lo cuenta. Eso es cine. En este sentido las cotas alcanzadas en Los Fabelman, su anterior trabajo, uno de los más deslumbrantes de entre los suyos, se muestran insuperables, no llegando en este filme a ese nivel de relato, pero es cierto que, como película de acción, la cinta no pivota tanto como la anterior en la vida interior de los personajes y sus relaciones como en la propia supervivencia de los mismos y de sus huidas. En todo caso, sea en las escenas de acción o en las relajadas, la precisión con la que rueda Spielberg logra sacar todo el jugo posible a un conjunto de actores que se muestra algo irregular, especialmente en sus caracteres masculinos, pero que desborda en los femeninos, con Emily Blunt y Eve Hewson comiéndose la tostada a todos los que comparte escena con ellos.

Si se quiere ver como una peli de acción, lo es. Si se quiere interpretarla como un alegato conspiranoico, funciona, si se busca una historia de encuentro y redención en la que el cariño entre personas y seres sea lo dominante, también cumple como tal. Las críticas que ha recibido el filme son dispares, y creo que, como señalaba al principio, se envuelven en exceso en un cinismo social que tacha a Spielberg de ingenuo, de ñoño, de no ser el adulto serio y duro que debe ser en el mundo de hoy. Es curioso que quien logró que muchos cerrasen los ojos porque no soportaban lo que Steven les mostraba en Omaha Beach el Día D sea tachado de infantiloide. Cada uno de los planos de sus películas velen mucho más que lo que yo pueda crear a lo largo de mi vida, y ese es punto de partida desde el que establezco mi juicio hacia su obra.

lunes, junio 22, 2026

Starmer, amortizado

La capacidad de la política británica para destrozar liderazgos es asombrosa. Su queman figuras a una velocidad que parece muy superior a la que se crean, y uno tras otro, da igual la ideología, van cayendo en la pira que es la dirigencia de aquel país tras el Brexit, del que ahora se cumplen diez años. Está a punto de cumplirse el segundo aniversario de la arrolladora victoria de Keith Starmer al frente del laborismo en las elecciones de 2024. Tras la debacle conservadora, y es muy probable que hoy mismo el primer ministro presente o su renuncia o un calendario que acabe llevándole a ella en un breve plazo. Starmer ha pasado de ser una esperanza para el país a un lastre para los suyos, que se lo han cargado en una revuelta interna despiadada.

Su más que probable sustituto es Andy Burnham, hasta hace no mucho alcalde de Manchester, y que hace pocos días conseguía un escaño en el parlamento de Westminster al presentarse por un distrito que tocaba renovar en el que el candidato laborista renunció para dejar que Burnham se presentase. Al parecer es condición necesaria que el candidato a primer ministro en Reino Unido sea miembro del parlamento elegido, cosa que no sucede en España, y Burnham, que encabezaba la oposición a Starmer, estaba fuera de la bancada parlamentaria. Su elección abrumadora ha supuesto un mini referéndum sobre su figura entre las bases laboristas y ha dejado claro que no están con Starmer, por lo que la posición del primer ministro se ha debilitado de una manera que se considera ya irreversible. Si Starmer dimite el parlamento votaría la candidatura laborista de Burnham y, dado que poseen mayoría, accedería al cargo, en un movimiento similar a los muchos que se dieron durante el agitado mandato conservador de 2020 a 2024, donde se sucedieron en el cargo Borish Johnson, Theresa May, Lizz Trust y Risy Shunak, siendo sólo el desquiciado Johnson el que se presentó a las elecciones. La legitimidad del poder en un sistema parlamentario la otorga la cámara, por lo que todos los anteriores fueron primeros ministros válidos, como lo será Burnham si accede al cargo de esa manera (o como lo fue Sánchez aquí tras la moción de censura, o como lo sería alguien si ganase una moción de censura presentada contra Sánchez). Starmer ha sido devorado por la realidad y algunos errores propios. La realidad le ha devorado por tres frentes. La economía, que no acaba de despegar en un país que sigue sin ser consciente de su progresivamente menor tamaño en la economía global, la relación con EEUU, totalmente desarbolada tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, y el problema de la inmigración, que deriva cada cierto tiempo en episodios de inseguridad, reales, hábilmente explotados por los populistas ultranacionalistas, que no dejan de subir en las encuestas. Starmer logró una amplia mayoría en las elecciones de hace dos años, pero ha sido incapaz de domesticar estos problemas, quizás en parte porque no sea posible hacerlo. Entre los errores propios son destacados varios nombramientos que han salido rana en puestos de su ejecutivo y aledaños, minando su imagen de gestor y, sobre todo, lo relacionado con el caso Epstein. Las revelaciones vinculadas al pedófilo y a su círculo de influencia han causado, curioso, mucho más revuelo en Reino Unido que en EEUU, y la figura de Starmer, que no tuvo relación con el caso, ha quedado ligada a él a través de Peter Mandeloson, figura icónica del laborismo británico, embajador del país en EEUU, y que sí que participó en cosas feas de las de Epstein, con el conocimiento relativo de un Starmer que nunca ha aclarado lo suficiente por qué mantuvo su confianza en Mandelson cuando ese escándalo estaba teniendo lugar. Explicaciones vagas, excusas, cambios de versión (¿les suena?) han ido minando la credibilidad de Starmer entre la opinión pública y más entre los propios, que han pasado de verle de un dirigente valioso a un foco de problemas. Quizás hayan pensado eso de “muerto el perro, se acabó la rabia” y han considerado que liquidar a Starmer es la mejor manera de evitar todos los problemas que a él se asocian, y durante un tiempo así será, pero visto lo visto, ¿cuánto puede durar el liderazgo de la nueva figura laborista? No apuesten por demasiado tiempo.

Lo cierto es que, visto desde aquí, me da una cierta envidia lo sucedido entre las filas laboristas. Han descabalgado a su líder porque lo ven incapaz y fracasado, no condicionados por el cargo que cada uno de los sublevados desempeñase en el partido o gobierno. Ha habido dimisiones internas, renuncias, declaraciones de protesta acompañadas de hechos prácticos, etc. Desde la partitocracia dictatorial que se vive entre nosotros, donde el líder, aunque esté atrapado en todo tipo de casos de corrupción, no es capaz de ser cuestionado por los miembros de su partido pase lo que pase, resulta envidiable la sensación de libertad que se disfruta en la política británica. Quizás ellos sí se lo creen, quizás son válidos y saben como sacarse la vida sin recurrir a la usurpación del cargo público. Da que pensar, ¿eh?

viernes, junio 19, 2026

Moscú, asediado por drones ucranianos

Moscú sigue siendo la mayor ciudad de Europa, una conurbación de unos 12 millones de personas de enorme extensión, con dos aeropuertos internacionales de gran tamaño y viviendas para dar y regalar, en medio de la estepa rusa. Posee numerosas instalaciones industriales en sus aledaños, no pocas de carácter pesado, en parte herencia de la época soviética, y desde hace unos años de un complejo de rascacielos modernos en uno de los meandros del Moscova que imitan a La Defense parisina o al Cannary Wharf londinense, rivalizando con las siete hermanas de Stalin, que han marcado tradicionalmente su perfil.

Puer bien, ayer esta ciudad sufrió el mayor ataque militar que ha vivido en sus carnes desde que los nazis, en 1942, comenzaron su asedio a la entonces URSS, dentro de lo que se llamó operación Barbarroja. Cientos de drones ucranianos se lanzaron contra la ciudad, donde las defensas aéreas lograron interceptar a muchos de ellos, pero otros tantos lograron alcanzar sus objetivos. Algunos impactaron en edificios residenciales, en torres altas, en pisos superiores, causando heridos y daños materiales de consideración a varias de las viviendas de los edificios, pero los objetivos principales eran instalaciones industriales, especialmente todas las relacionadas con el refino de crudo. Hay varias refinerías cerca de Moscú, con sus torres de destilación, conglomerados infinitos de tuberías y depósitos de almacenamiento, y algunas de ellas fueron golpeadas reiteradamente. Es impresionante la imagen en la que uno de esos depósitos, de los que tienen la forma de una lata de conservas, de mayor diámetro que altura, de dimensiones impactantes, estalla tras ser alcanzado por el dron. El interior, repleto de combustible, explosiona de una manera muy violenta y la tapa del depósito sale disparada al cielo por la fuerza de la onda expansiva y los gases. Una estructura metálica de decenas de metros de diámetro se eleva como si nada, asemejándose a un platillo volante que hubiera decidido llegar a la ciudad, para después, alcanzada su cota máxima, precipitarse al suelo contra los restos ardientes de los que partía, contribuyendo a aumentar aún más la destrucción. Al cabo de un rato Moscú era una ciudad en la que se podían divisar varias y enormes columnas de humo negro, fruto de los ataques exitosos de la tecnología ucraniana. No eran uno o dos, no, sino un montón de instalaciones las dañadas, que ardían de manera descontrolada, creando un paisaje propio de una película, con humaredas negras, densas, compactas, amenazantes. No pasaron demasiadas horas hasta que numerosos residentes de la ciudad notaran la llegada a sus viviendas de la ceniza de los incendios y de algo de precipitación en forma de lluvia aceitosa, fruto de la evaporación parcial de los hidrocarburos y su arrastre por la lluvia. Esto se vivió también en Teherán durante las primeras semanas de bombardeos norteamericanos, y debe ser una sensación asquerosa, a la par que siniestra, ver como medio llueve gasolina del cielo. La imagen que ofrecía ayer Moscú era inédita. Todos los vuelos con destino o procedencia a la capital rusa estuvieron suspendidos, su espacio aéreo cerrado y la población de la urbe con el miedo en el cuerpo por no saber si a esa oleada de drones le seguiría otra y otra, y con la constatación de que las defensas aéreas de la ciudad no son capaces, para nada, de detener estos ataques, y que la capacidad militar de Kiev ha llegado a un punto en el que es capaz de alterar por completo la vida del urbanita ruso que vive ajeno a la guerra, en medio de las preocupaciones que nos llenan la cabeza a cada uno de los que vivimos en las ciudades de hoy, entre las que no está, ni mucho menos, el peligro de ser alcanzado en un ataque aéreo por otra nación.

Ucrania ha justificado su acción por el ataque que sufrió el monasterio de las cuevas de Kiev a principios de esta semana por parte de misiles rusos. El lugar es uno de los más santos para el mundo ortodoxo, y la imagen de parte de la techumbre de ese espacio, ardiendo o semi derrumbada, conmocionó a todos los ucranianos y, en general, a todos los ortodoxos. Ayer Ucrania volvió a demostrar que sus capacidades tecnológicas de ataque mediante drones han logrado una capacidad que está mucho más allá de, si me apuran, cualquier sistema de defensa conocido. Ahora mismo Ucrania es líder mundial en el empleo y fabricación de drones militares, y no hay objetivo que se le resista. Ayer Ucrania sembró el miedo en el corazón de Moscú.

jueves, junio 18, 2026

ZP, por ahora, sin medidas cautelares

La pregunta obvia que surge tras la comparecencia de ZP ante el juez de ayer y el comunicado que dio a conocer a los medios es por qué alguien debiera tener fe en su inocencia, sin argumento ni prueba alguna, cuando tras horas de declaración el juez sigue creyendo que hay indicios serios de delito. En sus palabras ante la sociedad ZP busca excusarse y requiere un auto de fe en su persona que no se compadece con los hechos que van aflorando, ni con la estrategia legal que está siguiendo en lo que va de procedimiento. Los habrá que, por su ideología, no necesiten nada para creer en él. Más allá de las ideas, a mi no me encontrarán en ese lado.

El argumento del juez para no imponerle cautelar alguna, especialmente la de la retirada del pasaporte, es que se trata de una personalidad de notoriedad y fama muy elevada, lo que dificulta su fuga. Eso es cierto, aunque lo de dificultar es una cuestión relativa. Uno puede salir de España en coche sin que se le vea y, con el pasaporte en la mano, coger un vuelo en un aeropuerto mediano de Europa rumbo a cualquier parte. Estimo que las probabilidades de que ZP huya no son nulas, pero que sí son bajas. No lo descarto, pero no es lo más probable que vaya a suceder a corto plazo, aunque todo estará en función de lo que vaya saliendo de la investigación. A medida que puedan aparecer pruebas que muestren pagos irregulares, o derivados de acciones inexistentes, como mero objeto de blanqueamiento, o se aten cabos respecto a posibles sociedades en el extranjero en las que él y / o sus socios puedan tener registradas participaciones o ingresos le puede ir rentando más el coger las de villadiego y largarse, aunque eso suponga la plena admisión de los delitos de los que se le acusa. La estrategia con la que ha iniciado el procedimiento, que antes señalaba, apunta preocupantemente por ahí, porque no se centra en rechazar la comisión de delito alguno, sino en buscar o bien la prescripción de los mismos o la anulación de pruebas del sumario que los justifiquen. Intenta hacer que sea el procedimiento el que le salve, no la inexistencia de los hechos, y eso es una manera de decir que sí, que los delitos existieron, pero que no son punibles en este momento. Curiosa forma de proceder del faro moral de muchos que ha resultado ser, como cuando ejerció de presidente, un trampantojo tras el que no había nada sólido. El haber elevado a los altares de su sector ideológico la figura de ZP por parte de los que ahora nos desgobiernan es la causa de que el daño que todo este asunto produce a su electorado sea tan serio. ZP salió del gobierno como el fracasado que fue, arrasado por una crisis económica brutal que nunca quiso ver ni entendió, que trato de evitar, como en el tema judicial, no combatiéndola, sino negando su existencia, buscando subterfugios para que políticamente no le causase daños el derrumbe de la burbuja que él contribuyó a inflar en su tramo final. El desastre de gestión económica de ZP lo dejó para el arrastre entre los suyos y los ajenos, lo mandó al desván de la historia, y desde ahí se fue construyendo la carrera de consultor, de lobista, de hombre de pazzz con los regímenes dictatoriales latinoamericanos, con especial querencia en la torturada Venezuela, donde el chavismo le recibía con las manos abiertas y él trabajaba sin descanso para limpiar la imagen de la dictadura. Es más que probable, tras lo conocido, que empezase a cobrar de ella desde sus primeras gestiones. Sánchez y compañía lo rescatan para la política nacional como muñidor de pactos con el sedicioso puigdeminíaco y otros elementos de nuestra cloaca política nacional, y lo van elevando poco a poco a estandarte del progresismo, en un ejercicio de recuperación como no se había visor en mucho tiempo, que no dejaba de sorprender a los muchos que no olvidábamos la inutilidad absoluta de su ejercicio como presidente. Lo de ahora es el segundo derrumbe, y parece que será aún más estrepitoso que el primero.

Socialmente, lo que más se habla de ZP en tertulias y comentarios es sobre el tema de las joyas, pero a mi eso me parece algo menor en comparación con el resto de delitos de los que está acusado, menor también en cuestiones monetarias. Algo más de un millón de euros en pedruscos tallados no declarados no es casi nada frente a las mordidas que se pueden haber creado con el contrabando de oro y petróleo venezolano. Como en el caso de la operación Malaya, lo llamativo era el Miró en el baño de Juan Antonio Roca, mientras que lo mollar era todo el robo del ayuntamiento de Marbella. Aquí las joyas sólo dicen mucho del personaje que nos pide que tengamos fe en él.

miércoles, junio 17, 2026

Un G7 descafeinado en Francia

Estos días tiene lugar en Evian, Francia, la reunión del G7, foro de las principales economías del mundo, diseñado sin la presencia de China, por lo que es ya la expresión de un mundo no vigente, en el que las grandes naciones occidentales y Japón se juntan para tratar asuntos de gobernanza global, tanto económica como política. Durante los años de la gran recesión este foro, junto con su versión ampliada del G20, sirvieron para coordinar esfuerzos ante un problema, el financiero, que angustió a todo el mundo y requirió acciones conjuntas a varias bandas y naciones para tratar de contenerlo. Funciono. Visto lo visto, tuvimos mucha suerte.

Hoy los tiempos han cambiado, y los aires de cooperación que se vivieron en esos turbulentos años han quedado atrás. Estamos en un mundo de competición despiadada en el que las viejas alianzas han caído, empezando por la que mantenía unida a occidente, a lo largo de las dos orillas del Atlántico. Europa ha visto como su socio fundamental, EEUU, se aleja sumido en el caos de su política interna, llena de populismo y soberbia, mientras que es Asia, liderada por China, quien aspira a un relevo en la dirección del mundo, al menos en las cuestiones económicas. Si en ese campo las cosas están disputadas, en todo lo demás el unilateralismo se ha hecho fuerte, como lo demuestran la eternizada guerra de Ucrania o la relámpago de EEUU con Irán, donde no hay organismo multilateral alguno que pese a la hora de determinar lo que sucede en ambos escenarios. Rusia primero, EEUU ahora, se han erigido en naciones que ponen su soberanía por encima de los designios globales, y hacen uso de la fuerza sin ni siquiera cumplir el paripé de presentar sus problemas y demandas ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Antaño EEUU ya desarrolló guerras ilegales, con Irak en el recuerdo de todos, pero si recuerdan se produjeron varias vistas en la sede de la ONU en la que la administración Bush trató de convencer al resto del mundo del problema que veía y la solución que iba a imponer. No sirvió para ello, pero al menos se cumplía un protocolo formal que hacía mantener la apariencia de que la multilateralidad importaba. Habrá quine prefiera esta versión descarnada de hoy en día a la hipócrita del pasado, dado que ambas acaban en situaciones similares, pero en mi caso prefirió que haya un mínimo grado de formalidad para que los que no podemos recurrir a la fuerza al menos tengamos tiempo para ir planificando cómo responder (huir). ¿Qué conclusiones se pueden esperar de la reunión de Evian si EEUU ha mostrado su desprecio a todo lo que no sea sometimiento a los intereses trumpistas? Acude Donald al encuentro tras haberse conocido parte del texto del MoU que van a firmar este viernes Washington y Teherán, si no sucede nada imprevisto. Un acuerdo que es bastante humillante para las posiciones de EEUU, que certifica el fracaso de su intervención y los enormes costes que le ha supuesto su imprudencia, pero Trump lo venderá como un éxito rotundo. En las imágenes que se han visto de la cumbre el emperador deambula solo la mayor parte del tiempo, como aburrido, medio ausente, desubicado. Se le veía más en su salsa junto al ring que se autoregaló en los jardines de la Casa Blanca por su cumpleaños. Se han visto algunos intentos de conciliación por parte de dirigentes europeos ante Trump, especialmente del canciller alemán Mertz, pero es patente la frialdad que existe entre Trump y Macron, anfitrión del encuentro, que mantiene una pose sonriente que no oculta su incomodidad cada vez que está cerca del mandatario norteamericano. La retahíla de comentarios despectivos que ha tenido que escuchar, él y el resto, por parte del dirigente de EEUU, lo dicen todo, y los europeos saben que los halagos a Trump lo moderan, lo alegran como el niño mimado que es, pero que no evitarán la pataleta a los pocos minutos si no sigue teniendo el juguete que desea en las manos. Sólo el poder efectivo, como el que es capaz de ejercer China, amilana a Trump, y los europeos carecemos ya de esa capacidad de persuasión, mejor dicho, coerción.

Aunque se han producido avances en el respaldo a Ucrania y Zelensky ha sido recibido por Trump con formas presentables, la verdad es que pocos esperan resultados prácticos de esta cumbre. El G7 está fracturado entre EEUU y el resto, con China como el ausente decisivo que cada vez condiciona más, y el núcleo europeo del foro se debate en cómo sobrevivir en un mundo inseguro, en una economía proteccionista, en un escenario tecnológico en el que la IA y otras herramientas no radican en sus fronteras y con costes energéticos y de seguridad crecientes. Muchas sonrisas de cara a la prensa, con ambiente de glamour francés, pero poco contenido y demasiadas dudas.

martes, junio 16, 2026

El acuerdo de Trump con Irán

Ayer fue un día de festejo en bolsas y mercados de todo el mundo tras el grandilocuente anuncio de Trump del acuerdo, tras más de una treintena de amagos, con Irán, y su inminente firma. Parece que esta vez va en serio, o eso es lo que compraron los valores, con subidas desatadas en las bolsas, récord del Ibex por encima de 19.000, caída del petróleo, con el Brent en 84$, aún caro, pero bastante menos que hace unas semanas, y sensación de que lo peor ha pasado. De todas maneras se mantiene una cautela lógica ante lo que pueda pasar estos días, sobre la estabilidad del acuerdo, y va a ser necesario bastante más tiempo del que muchos creen para que los flujos petrolíferos vuelvan a la normalidad, y los precios a niveles razonables.

Del acuerdo en sí hay dudas, porque se han filtrado versiones del mismo que son divergentes. Parece que existe consenso en cesar las hostilidades, en reabrir Ormuz, y poco más. Sí hay un compromiso de empezar a negociar desde este momento la cuestión nuclear, con la idea de que en sesenta días, que se antojan muy pocos, suscribir un acuerdo al respecto en el que Irán renuncie al arma atómica y se deje claro que pasa con cientos de kilogramos de uranio enriquecido a elevado porcentaje que el país mantiene. Se abre la puerta al desarrollo de un programa de energía nuclear civil, que necesita de un uranio con un nivel de enriquecimiento mucho más bajo (3,5% frente al más del 90% que necesita la bomba). A partir de aquí las dudas son crecientes, principalmente por tres aspectos. Uno, la posible compensación económica que Irán pueda recibir por parte de EEUU por los daños causados en los ataques, que el régimen de los Ayatolas da por cierto y la Casa Blanca lo desmiente. Dos, las renuncias al desarrollo de misiles y programas defensivos de ataque, entre los que se incluyen los drones, que EEUU considera como imprescindible y que Irán no quiere dejar de tener, y que según no pocos analistas sigue creando desde que se dio el cese parcial de las hostilidades. Esto incluye el final del respaldo a las milicias tipo Hamas y Hezbollah. Y tres, y el más espinoso de los asuntos, la deriva del Líbano Israel. Teherán considera que el acuerdo incluye el compromiso de cese de los ataques israelíes al Líbano y el fin de esa guerra, con el retorno de las poblaciones desplazadas y el fin del sufrimiento de la población civil, mientras que Washington no considera que este punto se incluya en el acuerdo por ser ajeno al enfrentamiento entre ambas naciones. Sin embargo, es evidente que Israel, más bien el desatado gobierno de Netanyahu, se opone frontalmente al acuerdo entre Irán y EEUU y ha declarado que no se ve concernido por él, de tal manera que seguirá con sus operaciones en Líbano y donde considere conveniente. Pero tan evidente como eso lo es la incomodidad creciente de EEUU con su socio israelí, principal causante de la entrada de los norteamericanos en el avispero iraní, y constante instigador de acciones sobre civiles que son imposibles de comprender por las opiniones públicas occidentales. Hasta la casa Blanca de Trump se ha dado cuenta de que la actitud de Netanyahu es tóxica para sus intereses, y se empiezan a filtrar con regularidad conversaciones en las que Donald insulta sin rubor al dirigente hebreo, acusándole de torpedear todos los acuerdos posibles y de actuar no ya por libre, sino de manera traicionera y estúpida, todo ello aderezado con el florido vocabulario insultante del magnate, que es tan claro como naranja su aspecto. Irán ha dejado claro que no sólo responderá a Israel ante ataques que sufra en su propio territorio, sino que si desde las IDF se siguen emprendiendo campañas contra el Líbano atacará objetivos militares y civiles israelíes. Está por ver si EEUU logrará meter en vereda a su socio israelí, pero entre las numerosas dudas que sugiere lo que se conoce del acuerdo, este flanco parece ser el más propicio para que se pueda romper, y las ganas que tiene Netanyahu de forzar esa ruptura son tan claras como peligrosas.

Lo único seguro de lo sucedido estas semanas de negociación es que, pese a que ambas partes lo vendan como una victoria, EEUU ha sido el más interesado en que la guerra se acabe para que los costes económicos de la misma no sigan erosionando las expectativas electorales de Trump en noviembre. EEUU ha perdido una guerra en la que no debió entrar, que imaginó como paseo militar con conquista de régimen a lo venezolano y que se ha convertido en una fuente de grandes daños en la infraestructura militar en la región, desaires profundos con sus socios de las monarquías del golfo, destrozos económicos, consumo desaforado de valiosos y difícilmente reemplazables stocks militares y, en general, ha dado la sensación de haber fracasado, con una carencia de estrategia absoluta.

lunes, junio 15, 2026

SpaceX o el negocio espacial

El pasado viernes inició en Wall Street la cotización de SpaceX, la empresa de cohetes de Elon Musk. Salió a bolsa una parte pequeña de la compañía, en torno al 5%, con un valor estimado de 75.000 millones de dólares, así que multipliquen por veinte para calcular lo que la empresa estima como su propio valor. Como se esperaba, el debut fue exitoso, las acciones subieron por momentos por encima del 20% y acabaron cerrando con una revalorización del 19%, lo que supone una ganancia muy notable para todos los que estuvieron metidos en el ajo. Desde el viernes muchos de los empleados de la empresa son millonarios. Lo de su jefe ya está en otra dimensión.

¿Vale tanto SpaceX? Es difícil decirlo, porque el plan de negocio de la compañía es un compendio de realidades conseguidas y ambiciones fantasiosa que no se las cree casi nadie, salvo el propio Elon Musk. Lo seguro es lo que ha logrado ya. SpaceX ha revolucionado los lanzamientos con el desarrollo de un cohete reutilizable, uno que pone en órbita la carga útil, principalmente satélites, y luego vuelve a la Tierra, logra aterrizar y se puede volver a utilizar tras una revisión relativamente rutinaria. Es algo asombroso de contemplar, e inaudito. Nadie lo había conseguido. Hasta entonces lanzar cohetes era como coger un autobús para ir de un lugar a otro sabiendo que, una vez alcanzado el destino, el autobús se destruye. Tantos viajes a realizar, tantos autobuses a construir. Ruina garantizada. Este avance tecnológico ha supuesto una enorme reducción de los costes operativos y, con ello, ha permitido a la empresa hacerse con el mercado de lanzamientos, siento ahora mismo la dominante absoluta de los mismos. También ha logrado que su cápsula Dragon sea operativa, de tal manera que es capaz de poner astronautas en órbita baja, la Estación Espacial Internacional, de manera sencilla, eficaz y segura. Todo esto le ha costado no pocos accidentes, como es habitual en este mundillo, pero lo han conseguido, y sólo con eso SpaceX ya sería, es, la principal empresa espacial del mundo. Pero las ambiciones de Musk van mucho más allá. Desde hace tiempo mantiene en pie el proyecto StarShip, una nave de gran tamaño que serviría para llevar tripulaciones amplias y carga, en principio, bastante más allá de la órbita terrestre, con la Luna y Marte como principales objetivos. Cada pocos meses se realiza un lanzamiento de prueba del sistema StarShip, actualmente el mayo cohete del mundo, desde la base que SpaceX tiene en Bocachica, Texas, muy cerca de la frontera con Méjico. Ahí el número de incidentes está siendo elevado, y caso cada uno de estos intentos acaba con algo explotando de manea más o menos controlada, predominando lo segundo. “Proceso de desmontaje no programado” es como denomina Musk a todos esos incidentes. El proyecto StarShip es prometedor, pero hoy en día no cumple ninguno de sus objetivos y queda bastante para que pueda convertirse en una nave con un mínimo de fiabilidad. En lo que hace a la apuesta lunar, SpaceX tiene numerosos contratos con la NASA para poder dar servicio a las ambiciones de la agencia norteamericana de volver al satélite, tanto en lo que hace al mero retorno y poner el pie en él como para el desarrollo de una futura base estable que pueda mantener una tripulación constante en el satélite. Para ello SpaceX se ha comprometido a entregar un modelo de módulo de aterrizaje lunar, equivalente al LEM de los Apollo, que sufre una serie de retrasos nada anecdóticos, y en paralelo Musk sigue espoleando a sus ingenieros para que diseñen habitáculos y plataformas de aterrizaje lunares en las que las StarShip funcionarían como lanzaderas de conveniencia, haciendo posible el viaje que el viaje a la Luna sea algo tan rutinario como lo que ahora es un lanzamiento de satélites de su empresa. Pero, por ahora, todo esto son promesas, como la idea de instalar centros de datos para la IA en órbita terrestre, huyendo así de las restricciones que imponen los costes energéticos de los emplazamientos terrestres. Las ideas de SpaceX son numerosas y bastante rupturistas, pero por ahora muchas de ellas no pasan de bocetos.

No les he comentado nada de Marte porque, sinceramente, si lo de la Luna está verde, lo de Marte es pura fantasía, con el nivel tecnológico actual. Así pues, SpaceX es una empresa disruptiva a más no poder y trabaja en un campo de potencial enorme, costes que pueden convertirse en prohibitivos y riesgos muy elevados. Su apuesta es muy alta, y puede ser exitosa, lo que redundaría en beneficio propio y en el de toda la humanidad, o fracasar en varios de sus objetivos, creando agujeros económicos de imposible cobertura. Tener al desquiciado de Musk al frente vista su secuencia de éxitos empresariales, es uno de sus mayores activos. Invertir en ella es arriesgado, pero puede ser todo un pelotazo. El viernes pasado ya lo fue.

viernes, junio 12, 2026

Suben los precios, suben los tipos

El anuncio de ayer de Trump de un acuerdo con Irán para este fin de semana disparó los índices de la bolsa de EEUU e hizo caer el petróleo, pero esta supuesta tregua es parecida a la que se ha anunciado unas treinta veces en las últimas semanas, y sospecho que el único objetivo de ese anuncio era el de espolear los mercados justo en el momento de la colocación de las acciones de SpaceX, garantizándose así hoy una salida al mercado exitosa de la espectacular empresa espacial de Elon Musk. ¿Un mero amaño de mercado? No sería la primera vez que el tahúr de Trump lo hace, ni sería la última.

En lo relevante, el miércoles se supo el dato de inflación de EEUU, que en tasa interanual ha subido en mayo hasta el 4,2% , la más alta desde los tiempos del descenso de la tasa tras el disparate de la salida del Covid y el inicio de la guerra de Ucrania. Es un valor muy alto, altísimo, que erosiona profundamente la capacidad de compra del consumidor, devalúa sus ingresos y activos y, dado su carácter regresivo, destruye mucho más a las clases bajas y medias que a las adineradas. Ante un panorama semejante, con daños estructurales en Ormuz y su entorno que van a hacer que los precios de la energía no vuelvan a ser bajos en bastante tiempo, es de esperar que las tasas de inflación no retornen a corto plazo al nivel deseado del 2%, por lo que las autoridades monetarias deben actuar, les guste o no. De ahí la intervención del BCE de ayer, con una subida de tipos de 0,25%, dejando los oficiales de la eurozona en el 2,25%. Esto se va a traducir rápidamente en un encarecimiento del crédito, tanto el de inversión como el de consumo o el hipotecario. Este último lleva ya unos meses poniéndose cuesta arriba, porque el euríbor está actuando como buena señal de tensión monetaria, alcanzando cotas de cierre mensual del 2,8% Esto encarece las hipotecas a tipo variable, y por ello el porcentaje de las que se firman a fijo sube y sube, pero decisiones como las de ayer encarecerán las ofertas de fijo de los bancos, por lo que la financiación para la compra de inmuebles se pondrá más difícil sí o sí. ¿Puede ser esa la causa por la que parece que hemos llegado a un techo en el precio de los inmuebles? Quizás, aunque también el que su precio sea disparatado y la demanda no tenga fuerza infinita influirán sobremanera. En todo caso, y como pasó ante el disparo inflacionario de 2022, las causas de esta subida de precios no son estrictamente monetarias, no hay un disparate de emisión de moneda o algo así, son causas físicas, principalmente la escasez en el abastecimiento de energía, pero el BCE y el resto de autoridades monetarias no disponen de fragatas u otro tipo de elementos “reales” con los que hacer frente a las crisis de precios. Sólo pueden actuar sobre variables intermedias, como los tipos, los coeficientes de reserva y cosas por el estilo, para tratar de buscar una contención de la demanda y que así los precios se vean menos tensionados. Combatir problemas de escasez de oferta frenando la demanda no parece la mejor de las soluciones posibles, y no lo es, pero no hay muchas alternativas si no hay movimientos que arreglen los problemas en el mundo real. Las autoridades monetarias son las responsables de variables financieras, y no tienen muchas más opciones. Deben controlar el nivel de precios y no pueden consentir que, sea cual sea la causa, se dispare. A partir de ahora el BCE está a expensas de los anuncios de Trump, y de lo que acabe sucediendo en Ormuz. Si la crisis se mitiga en el medio plazo podrá volver a una senda de moderación, pero si las cosas se enquistan y, con ello, los precios, no tendrá más remedio que volver a subir tipos.

Para la economía de la UE, débil y golpeada por varios frentes, la subida de tipos va a sentar mal a muchos sectores, nuevamente los más débiles, los necesitados de financiación o los que tienen ingresos bajos. Los precios aquí no han llegado a ese 4% de ascenso que se registra en EEUU, pero en gran parte eso se debe a las subvenciones que se siguen aplicando, por parte de los gobiernos, a los combustibles, por lo que un gasto fiscal extra está sosteniendo artificialmente los precios de la gasolina, y esto no puede ser indefinido. O baja el barril en origen o las subvenciones se irán recortando. Las medidas de estímulo necesarias para que nuestras economías remonten allí donde lo necesitan se encarecerán.

jueves, junio 11, 2026

Antonio Gaudí en la Torre de Jesús

Cojan una cuerda con las manos y extiendan sus brazos, a lo ancho, creando envergadura, poniéndolos en cruz. Mantengan la cuerda tensa. Ahora, poco a poco, vayan cerrando los brazos y verán cómo, al destensarse, la cuerda cae poco a poco creando una curva. Esa curva se llama catenaria, es la forma que se genera cuando una misma tensión se aplica a cada punto. Es la que se puede ver en cualquier tendido eléctrico o en las que sostienen los puentes colgantes. Quizás les parezca una parábola, pero no lo es. A medida que acerquen sus brazos la cuerda colgará más y empezará a caer con fuerza, creando una imagen similar a un arco apuntado, pero raro.

Con las manos cerca una de otra, la extensión de la cuerda hacia abajo es casi máxima y su base estrecha. Ahora imagen ese trazado justamente invertido, con la base en el suelo y la cuerda elevándose al cielo y bajando. Acaban de crear ustedes una bóveda catenaria, y eso es lo que define gran parte de la arquitectura de Gaudí. Aunque parezca que son góticas, las naves y muchas de sus edificaciones no tienen nada que ver con ese estilo, de paredes rectas y bóvedas de arista, que inevitablemente acaban generando descargas que se salen de la verticalidad de las paredes y requieren apoyos, los arbotantes y contrafuertes que inventaron los constructores de las catedrales. Gaudí era un arquitecto genial que sabía de estructuras modernas. Jugaba con las formas y se exaltaba en la decoración, pero conocía los materiales modernos y el comportamiento de las estructuras como un buen ingeniero de su época, principios del siglo XX, cuando el desarrollo de arcos y otras formas había alcanzado niveles inauditos para los constructores del pasado. Sus edificios son raros por fuera, también por dentro, pero estructuralmente siguen las ecuaciones que rigen los que ahora utilizamos, ecuaciones que él conocía. Su genialidad absoluta fue llevar a ciertas formas estructurales a límites que no se habían intentado jamás y, desde luego, su inspiración en la naturaleza para dotar de organicidad (disculpen el palabro) a todo lo que edificaba, creando así obras con un sello muy propio que son inconfundibles. Algunas de sus creaciones se enmarcan dentro de la corriente de Art Nouveau, que si visitan Bruselas, por ejemplo, podrán admirar en todo su esplendor, pero es cierto que Gaudí va más allá, y su Nouveau no sólo tiene esteroides por la dimensión que alcanza, sino por el exuberante barroquismo que llega a ser invasivo. Las fachadas de Gaudí son sobrecargadas en extremo, y suponen un reto constante para el que las contempla, como una especie de cuadro de El Bosco donde los detalles se agolpan uno contra otro hasta llenarlo todo. No hay detalle del edificio, desde las barandillas de las escaleras hasta la última teja del techo, que no sea trabajado en extremo por el artista, que concebía sus edificios como un todo, como un conjunto en el que cada parte tenía la misma importancia que las demás, y no dejaba nada al azar. Este afán obsesivo encarecía mucho sus proyectos y le hacía incumplir plazos, aunque en general dejaba satisfechos a los mecenas que financiaban sus obras, que sabían hasta qué punto la dedicación del creador de las mismas había sido plena. Esa obsesión profesional, junto con su profunda vocación religiosa, se unieron en el que fue el mayor de sus proyectos, el de la creación de una iglesia a la mayor de las glorias, con motivo expiativo, lo que sería el templo de la sagrada familia. Una construcción en la que todo su genio se llevaría al extremo, en el interior y el exterior, con doce torres para los apóstoles, cuatro para los evangelistas, una para José, una para María y, como cimborrio, la de Jesús, la torre de iglesia proyectada con mayor altura del mundo para su tiempo, que superaría a la mítica catedral alemana de Ulm, y que se quedaría unos pocos metros por debajo de la altura de la colina del Tibidabo, techo geográfico del municipio de Barcelona, para no rivalizar con lo que Dios creo en la tierra.

Ayer, en una ceremonia emotiva, bella y con mucho sentido de la luz, con música plena, y en el marco de la visita del Papa León XIV, tras la misa que tuvo lugar en el templo, se procedió a la inauguración oficial de la torre, una vez que fue coronada hace no mucho por la cruz mirador de cuatro brazos que remata su cúspide. Entre toques de órgano, orquesta y voces de niños, la luz del interior de la torre y la imagen del propio Gaudí generada por drones luminosos en el cielo de Barcelona consagraron la cúspide de una obra asombrosa, que sigue impactando a quien la ve y provocando reacciones de todo tipo. Gaudí era un genio, y creo que le hubiera gustado ver el espectáculo de ayer.