viernes, octubre 09, 2026

Los civiles ucranianos, asediados

Este miércoles fue el cumpleaños de Putin. 74 años ha hecho la criaturita y, visto su rostro, impasible desde hace décadas, es como si no los cumpliera. Tiene el mismo aspecto vil y sanguinario desde hace demasiados años. Quizás como regalo a su líder, o como muestra de lo que pretenden hacer en estos meses que llevan al invierno, durante esta semana se han sucedido los ataques rusos sobre objetivos civiles en varias ciudades ucranianas. El miércoles más de una veintena de personas murieron en los edificios residenciales en los que vivían en Kiev, alcanzados por uno de esos drones a reacción que las defensas no logran abatir.

Ayer, en una jugada aún más audaz y cruel, una treintena de civiles fallecieron cuando los autobuses en los que circulaban fueron alcanzados por bombas rusas, no está claro si por drones o misiles, en la localidad de Kramatorsk, muy cercana al frente de la disputada región del Dombas. Las imágenes ofrecían una desolación absoluta, en lo que parecía una calle residencial, ancha, bastante diáfana, en la que dos estructuras, como de autobús pequeño, ardían mientras que el asfalto y los alrededores estaban sembrados de chatarra, restos de la explosión y despojos humanos. No costa que hubiera heridos en el ataque, todos fallecieron. En los márgenes de la calle se apreciaban algunos árboles con las hojas ya otoñales, con tonos bellos, que contrastaban de una manera insoportable con lo que se podía apreciar en el primer plano de las imágenes. Los pocos testimonios que se podían captar en la zona eran de rabia pero, sobre todo, de desolación, de impotencia, de incapacidad de asumir lo que había sucedido, un día más, en esa ocasión allí. El uso intensivo de drones de tecnología mejorada por parte de Rusia y la cada vez más acuciante escasez de interceptores por parte de Kiev aumenta día a día la efectividad de los ataques rusos, que no se limitan, ni mucho menos, a la destrucción de objetivos que puedan tener relación con las operaciones militares, no, sino que directamente buscan sembrar el terror en la población civil, que hasta ahora tenía el miedo en el cuerpo pero confiaba en la estadística, que señalaba el muy alto porcentaje de interceptaciones exitosas que alcanzaba el ejército ucraniano. A medida que esa tasa baja el riesgo para los civiles se dispara, a la vez que aumenta la tentación de las tropas rusas de castigar porque sí, de coger barrios donde vive gente, zonas residenciales sencillas, sin nada que ofrecer con carácter estratégico, y castigar con saña, buscando causar el mayor número de civiles muertos y extender al máximo la estrategia del miedo. Hacer sentir a todos los ucranianos que viven en las ciudades que sus vidas corren un peligro cierto. Estas semanas se han vuelto a ver escenas de masas agolpadas en los andenes del metro de Kiev, tratando de buscar refugio para pasar la noche, o el tiempo máximo que sea posible, porque ya no se fían de los pisos en los que viven. Esa angustia, que lleva instalada en la población desde el inicio de los combates está subiendo de una manera que sólo es comparable al mismo momento del estallido de la guerra, cuando toda esperanza se derrumbó y la perspectiva del enfrentamiento militar lo llenó todo. Tras haber resistido el embate inicial de las tropas rusas, detenidas a pocos kilómetros de la capital, Kiev ha vivido numerosos ataques pero con la sensación de jugar a una ruleta rusa de un tambor muy grande, con muchos más huecos de lo normal. Ahora eso ha cambiado, y la proporción de casquillos con los que se juega a esa maldita ruleta rusa ha crecido notablemente. Es de supone que volverá a haber alguna oleada de ciudadanos ucranianos que traten de escapar de su país, a medida que ese riesgo crece, pero el ambiente de acogida que hubo en Europa en el momento del inicio de la guerra ya no existe, o por lo menos no es nada claro. Se estrechan las alternativas sobre esa población.

Cuatro años y medio llevan soportando los ucranianos una situación de violencia, peligro y miseria que, a muchos, desde luego a mí, nos llevarían a la desesperación en un tiempo casi instantáneo. Con el frente bloqueado, el asedio aéreo ruso creciendo, la indiferencia norteamericana cada vez más palpable y la mencionada escasez de interceptores, este invierno que se empieza a echar encima puede ser uno de los más crudos de los que se han vivido allí desde el año 2022. ¿Cuánto y cómo podrán los ucranianos seguir soportando esta pesadilla? Putin, impasible, habiendo convertido a su país en una mera máquina de guerra, en una cárcel para todos los disputen su visión de la realidad, no desiste.

jueves, octubre 08, 2026

Campaña desde la Moncloa

Había apuestas a lo largo del fin de semana pasado por si Sánchez adelantaría elecciones tras la caída de sus decretos de vivienda, y el runrún iba creciendo a medida que decaía el domingo. Finalmente el lunes se produjo ese adelanto, aunque no eran pocos los que creían que cada momento de reflexión de Sánchez no es sino otra de sus infinitas jugarretas para marear la perdiz y hacer pasar por tiempo de estudio lo que no es sino maquinación desbordada. Más de un café se pagaría a lo largo de esa mañana tras la convocatoria, fijada el domingo 29 de noviembre, dentro de siete semanas. Algunos lo celebrarían, otros no.

Lo más interesante del lunes no fue eso, sino la reiterada muestra de hasta qué punto Sánchez ha pervertido el sentido de lo que es una institución hasta convertirlas en mero patrimonio propio. La presidencia del gobierno le corresponde a él, pero no es de su propiedad. Ahora que está de moda el tema, tras mantenerse en el olvido del gobierno durante años, Sánchez es un alquilado del Palacio de la Moncloa, detenta el cargo pero el cargo no es suyo. Por eso lo que se hace con él y desde las atribuciones que lo enmarcan es tan importante. Y Sánchez en su comparecencia del lunes, dedicó unos segundos a hacer el anuncio oficial y varios minutos, no pocos, a lanzarse loas a sí mismo y a su gobierno hasta casi parecer paródico y, en definitiva, a proclamar el primer mitin de campaña desde un lugar en el que no se deben pronunciar. Cierto que no es Sánchez el primero que cae en este tic autoritario de hacerse con el cargo para uso partidista, es algo que es tan tentador para todos los que lo han ocupado que apenas hay excepciones, pero nunca se ha visto el descaro con el que, desde que Sánchez gobierna, se practica esta perversión. Es una extensión casi natural de esa frase inolvidable, indigna, que soltó en una entrevista al decir aquello de “¿la fiscalía de quién depende? Pues eso” apropiándose sin rubor de una institución en la que el gobierno, sí, tiene influencia y competencias en el funcionamiento, pero que no es del gobierno ni está a su servicio. Es necesario separar mucho lo que es institución, lo que es gobierno y lo que es partido, y si las fronteras de todo eso son porosas se produce una perversión del sistema que es aprovechada por unos, envidiada por otros y que, finalmente, acaba poniéndolo todo en tela de juicio para la mayoría. El ejemplo paradigmático de todo esto es lo que hace Trump en EEUU. Desde la presidencia ejerce una perversión absoluta, de tal manera que entiende que su poder es total, que él es el único capaz de dictar lo que es correcto y lo que no, y que el entramado del estado no es sino artificios que están a su servicio. Por eso la degeneración que se vive en EEUU es tan profunda, porque Trump, con su uso y abuso, ensucia instituciones que pertenecen al país, que están al servicio del país, que no son patrimonio de nadie. A escala, con formas muy distintas, pero con idéntico objetivo, Sánchez trata de extender el perímetro de su influencia personal a todo aquello que pueda ser un obstáculo a sus designios. Cuando anuncia que el parlamento no responde a la voluntad popular, y él se autoproclama como una especie de superhéroe que encarna la voluntad popular más pura, está deslegitimando a la sede de la soberanía, que está por encima de él y del resto de políticos, ocupen cargos electos o no. En cada una de sus afirmaciones Sánchez busca acaparar más poder y quitárselo a centros diseñados para equilibrar las influencias que buscan el dominio absoluto, que es uno de los grandes males en los que puede degenerar todo sistema de gobierno. Trump odia los contrapoderes y no se corta a la hora de expresarlo. Sánchez es igual, aunque su discurso sea más elegante y tamizado. Ambos buscan que nada, nadie, les haga sombra.

¿Cómo se limpian instituciones que han sido mancilladas? No es fácil, no. Y eso en el supuesto de que se quieran limpiar. Tras el paso de personajes tan extremos como Sánchez o Trump existe la perversa tentación por parte de quienes sean sus sucesores de hacer lo mismo, con el falso argumento de que “si ellos lo hicieron, por qué yo no”. Ese es uno de los caminos directos a la destrucción de los sistemas democráticas porque el argumento correcto es “ellos no debieron, tú tampoco”. ¿Cómo se evita eso? ¿Depende exclusivamente del carácter del mandatario y de su compromiso personal? ¿Hay formas de frenar el deterioro que vivimos?

viernes, octubre 02, 2026

Disturbios sociales en Francia

Esta semana ha estado de visita en España el presidente francés Emmanuel Macron, pasando unos días de alborozo y sonrisas por parte de todos con los que se ha encontrado. En su país las cosas no serían tan agradables, porque como les pasa a la mayor parte de los dignatarios, los ciudadanos propios son los que cargan con sus medidas, no con sus sonrisas, y eso hace que la popularidad interior de los dirigentes sea mucho más baja que el afecto que despiertan en tierra ajena cuando hacen visitas de estado. Lo cierto es que si aquí tenemos la acampada de Sol, en Francia están, directamente, quemando institutos.

Allí la bronca no ha surgido por la vivienda, que es casi tan inaccesible como aquí, sino por la educación secundaria. Un movimiento estudiantil que demanda inversiones en los centros educativos, muchos de ellos necesitados de reforma con necesidad acuciante. Lo que empezó como una protesta de estudiantes ha ido escalando a lo largo de la semana, en la habitual tradición francesa, a un conjunto de algaradas en las que se mezclan las reivindicaciones sociales, el enojo por el disparo de los precios de la gasolina, la impopularidad de Macron y todo lo que ustedes quieran sumarle, de tal forma que ayer eran decenas las manifestaciones que en el país vecino acababan en serios enfrentamientos con la policía, con numerosos detenidos, heridos y destrozos, entre ellos algún instituto, que ahora sí que sí debe ser rehabilitado. La protesta social se produce a ocho meses de las presidenciales, en primavera del año que viene, por lo que el ambiente preelectoral lo impregna todo. Las formaciones de extrema derecha, principales favoritas para hacerse con la victoria con el Frente Nacional de Le Pen, culpan a la Francia Insumisa de Melenchon, el pablemos de allí, de alentar los disturbios y tratar de hacerse con las calles de una manera que no se lo van a permitir los votos. Algo de razón no les falto, aunque las reivindicaciones que llenan las calles tienen no poco de razón. Por el lado de la extrema izquierda se busca capitalizar lo más posible el descontento popular y subirse a la ola mediante una serie de promesas electorales de imposible cumplimiento, entre las que se ha colado el impago de la infinita deuda que tiene el país, lo que es un brindis al sol o una tentativa de suicidio colectivo. El espectro moderado, en el que destaca el partido de Macron y los restos de lo que antaño fueron el Partido Socialista y los gaullistas de derechas, andan sumidos en las sombras, sometidos a la dictadura de la polarización y con menguantes expectativas de voto. No es descartable que en esos comicios Le Pen se haga con la presidencia del país, pero para entonces aún queda bastante, y ya iremos viendo lo que pasa. Lo interesante de lo que sucede ahora mismo es que Francia empieza a mostrar síntomas de deterioro económico profundo, especialmente en lo que hace a sus finanzas públicas. La deuda nacional del país no deja de crecer y el tipo de interés de sus bonos soberanos, como el del resto de naciones, crece en estos meses de desplome del mercado de renta fija. Eso se traduce en que la partida del pago de los intereses de la deuda no deja de crecer y el agujero presupuestario se ahonda. Además, Francia, como el resto de las naciones europeas, sufre un proceso de envejecimiento que hace que las pensiones públicas sean la principal partida de gasto del presupuesto. Eso, sumado a los intereses que antes comentaba, acorrala a las finanzas públicas, que pierden margen sin cesar, y deben esquilmar del resto de partidas para poder sostenerse, y claro, la inversión suele ser la gran pagana cuando de recortar se trata. Decisión incorrecta desde el punto de vista estructural, pero lógica desde el político.

En el caso de Francia, dado que es el país más centralista de la UE y en el que más pesa el estado en la economía, si las cuentas del gobierno van mal, sus efectos se notan de una manera más profunda en todos los demás aspectos de la vida del país. La presión que empieza a sufrir su deuda soberana es significativa, y aunque se mantiene el amparo del BCE, Francia empieza a mostrar signos preocupantes de cara a un cambio de ciclo que pueda darse si el crecimiento que vivimos se torna en recesión. De momento allí las calles ya están sumidas en un “otoño caliente” y habrá que ver cómo se las arregla el presidente y su primer ministro Lecornu para no acabar, metafóricamente al menos, abrasados.

Subo a Elorrio y me cojo tres días de ocio. Si todo va bien, nos leemos el jueves 8. Pásenlo genial.

jueves, octubre 01, 2026

Casi un atentado aéreo

Este año, en el que se ha cumplido el 25 aniversario de los atentados del 11S, hemos estado a punto de volver a ver un atentando con una tipología de acción muy similar a la que se registró en esas fechas. Ayer miércoles, final de mes, se produjo un grave incidente en un vuelo de FlyDubai que hacía el trayecto entre Dubai y Tel Aviv, con más de 170 pasajeros a bordo, israelíes. Faltó poco para que el avión se estrellase, y la pericia de un piloto que se encontraba entre el pasaje y parte de los viajeros, que lograron reducir al asaltante que se encontraba en cabina, consiguieron hacer que el avión aterrizase, de emergencia, pero entero, en un aeropuerto saudí.

Al parecer fue el copiloto de la nave el que atacó al piloto, con la intención de estrellar el avión, haciéndose con los mandos y provocando su caída precipitada, lo que hubiera supuesto la muerte de todos los que en él estaban. El piloto, gravemente herido, pudo abrir la puerta de la cabina en ese momento del ataque, y eso permitió que pasajero del avión penetrasen en ella y consiguieran reducir al atacante. Eso no evitó, desde luego, un inicio de descenso abrupto en el que el vuelo cayó varios miles de metros en una maniobra suicida que desató el pánico entre todos los que estaban a bordo. Las escenas que han relatado los testigos del viaje son impactantes, con el miedo dominándolo todo y la angustia creciendo a media que la altura se perdía. Finalmente, el piloto que estaba de viaje pudo hacerse con los mandos del aparato, algunos dañados tanto durante el ataque como premeditadamente por parte del atacante, y logró estabilizar el avión. Solicitó un lugar para aterrizar lo más próximo posible y acabó en un Aeropuerto saudí situado al noreste del país, que se encontraba relativamente cerca de la trayectoria que estaba describiendo el vuelo antes del incidente. Ya en tierra, todos los pasajeros fueron evacuados y el piloto atacado hospitalizado, a la vez que detenido el atacante, que permanecía rodeado por algunos de los pasajeros, custodiándolo. Los pasajeros fueron, posteriormente, embarcados en otro avión que, partiendo de esa escala imprevista, les acabó llevando a su destino, Tel Aviv, y pudieron ahí, ante los suyos y los medios locales, contar lo que habían vivido de primera mano. El piloto que logró salvar el aparato fue recibido por Netanyahu en medio de evidentes signos de agradecimiento. La versión que domina ahora mismo en los medios sobre lo sucedido es que estamos ante un intento de atentado yihadista contra ciudadanos israelíes. El objetivo no era hacerse con el avión para estrellarlo contra algún objetivo, siguiendo fielmente la estela del 11S, sino directamente lograr que el avión impactará contra el suelo y matar a sus pasajeros y tripulantes, en una réplica exacta de lo que pasó con el vuelo de GermanWings pero con motivaciones islamistas. Como no es posible introducir explosivos con las medidas de seguridad que existen hoy en día, provocar el derribo en un acto suicida por parte del copiloto. Visto lo visto, el desastre estuvo bastante cerca de producirse. Las gráficas del vuelo muestran un desplome del orden de los cinco mil metros que podría haber provocado una entrada en pérdida muy difícil de poder revertir. El avión, tras aterrizar, no muestra daños en su fuselaje, pero en el timón de cola falta toda la estructura de guiado del mástil trasero, síntoma evidente de las tremendas fuerzas que sufrió el aparato cuando empezó el ataque y su trayectoria se convirtió en un caos. Hay pasajeros contusionados por el desplome, por las turbulencias generas, y más allá de los evidentes casos de ansiedad derivados de todo lo sucedido, abundan los golpes, cortes y demás lesiones menores, pero que evidencian que lo que se vivió allí fue pesadillesco. Al final el valor de los pasajeros, la suerte de contar con otro piloto y algo de fortuna lograron evitar lo que hubiera sido un atentado aéreo de primer nivel, el mayor desde el 11S.

Ahora toca investigar bastante, especialmente en lo que hace a la trayectoria del atacante, a sus vínculos, a cómo logro entrar en la compañía y cómo fue su proceso de radicalización, y si posee contactos con otros elementos que pueden realizar actos semejantes o estamos ante un lobo solitario que decidió actuar motu proprio. No tengo claro cual es su estado, pero está vivo, por lo que podrá ser interrogado y sometido a juicio por una evidente tentativa de asesinato múltiple. Ayer pasamos un señor susto en el mundo de la aviación, y el espectro del yihadismo volvió a asomar desde la oscura cueva en la que parece estar recluido desde hace un tiempo.

miércoles, septiembre 30, 2026

Inflación descontrolada

Ayer el INE publicó el indicador adelantado del IPC de septiembre. Desde hace ya algún tiempo se viene publicando, hacia el final del mes, un valor adelantado de lo que va a ser el índice de precios del mes, sin que ese periodo de tiempo haya finalizado. Posteriormente se revisa, en un ejercicio de corrección que no suele deparar más allá de una décima o dos de los datos adelantados. Es, por tanto, una señal fiable, y se busca con ella hacer un seguimiento lo más exhaustivo posible a la evolución de los precios, ya que cuando estos presentan variaciones significativas es necesario tomar medidas que permitan controlarlos.

Pues bien, el dato de ayer fue desastroso, así de simple. Un 4,9%, casi el 5%. Es la estimación de lo que han crecido los precios desde septiembre del año pasado. Un valor que bastante más que duplica el mítico objetivo del BCE del 2% y que muestra el peligro en el que nos encontramos, no ya de enfrentarnos a una nueva espiral inflacionista, sino de estar asentados en ella. La inflación subyacente, que es un índice paralelo que se elabora eliminando de la cesta del IPC los productos energéticos y los alimentos frescos, que sufren volatilidades propias, también ha subido, y se sitúa en el 3,1%. La tendencia de esta subyacente importa más a los expertos que la del IPC convencional, porque puede darse que, por ejemplo, haya un shock en los precios de un producto de los volátiles, pensemos en una mala cosecha de cereales por casusas meteorológicas, pero que no se acabe trasladando a la cadena productiva de los productos que se basan en el cereal porque el productor de bollería, sabiendo que es un shock puntual, no traslada la subida de costes a su precio final a sabiendas de que en pocos meses volverá al precio de origen, bien porque se de una entrada de cereal del extranjero a precio menor que palíe la falta de producción local o porque los fenómenos que provocaron la subida se reviertan. Es decir, no todos los shocks generan inflación persistente. Para lograrlo, deben ser intensos y duraderos, deben provocar una subida de precios en los bienes afectados muy significativa y que se mantenga en el tiempo, lo que hace que las expectativas del fabricante de bollería cambien, y por ello acabe repercutiendo el aumento de los costes en la cadena productiva, ya que teme que la reversión del coste que sufre no se va a dar. El brote inflacionario que sufrimos tiene mucho que ver con la guerra de Irán, y todo el caos logístico global organizado en torno al mercado del petróleo y, por extensión, de otras materias primas. En la gráfica del INE se ve perfectamente como el IPC conjunto llevaba una tendencia oscilante durante todo 2025, con una subyacente que sí subía, pero hasta niveles que no eran aún preocupantes, y de repente, en marzo de este año, la gráfica pega un salto descomunal y se dispara del 2,3% hasta el 3,4%, más de un punto en un mes. En esos niveles ha estado durante algunos meses, con la subyacente goteando al alza hasta el 3%, pero desde julio se ha producido un acelerón del IPC que le ha permitido romper con claridad la barrera del 4%. Los precios turísticos, desatados en otro verano de sobredemanda internacional, han tirado al alza de la cesta y han alimentado las brasas de una caldera que no parece tener visos de apaciguarse. A medida que ha avanzado septiembre se ha visto en los surtidores un nuevo empujón en el caso de los combustibles, alcanzando la cota de los dos euros casi todos ellos, sea cual sea su composición, y esto ha obligado al gobierno, en el caótico consejo de ministros de ayer, a aprobar la renovación de las ayudas de los 20 céntimos para el próximo mes de octubre, que empieza mañana. Si la situación de Ormuz no revierte de poco servirá esa bonificación.

Este subidón de precios es un golpe tremendo a las clases medias, que lo sufren día a día cuando van a hacer su compra, y se enfrentan a unos niveles que consumen sus salarios casi al instante, y es un mazazo absoluto para ciertos sectores productivos, como el agrario, la pesca o las industria energéticamente intensivas, que ven como sus costes se disparan y no pueden trasladarlos en su totalidad, ya que eso les obligaría a duplicar o más el precio de sus productos y destruirían gran parte de su mercado. Las perspectivas de los próximos meses son sombrías en este aspecto. O se normaliza el suministro energético global o se produce un colapso de la demanda o los precios seguirán al alza. ¿Temen a la Navidad? Yo sí.

martes, septiembre 29, 2026

Dos meses, una dimisión

Transcurridos ya prácticamente dos meses del asalto a Ceuta orquestado por las autoridades marroquíes, se ha producido la primera renuncia de un cargo gubernamental tras su desastrosa gestión de la invasión y de todo lo que ha sucedido después. Pérez Triano, gobernador civil de Ceuta, renunció ayer a su cargo, no sin que antes El País, que antaño fue un periódico, actuando como la correa de transmisión que es del gobierno, dejara claro en sus páginas que eso era lo que tenía que hacer. Supongo que en Moncloa decidieron que podían ofrecer esa pieza de caza menor para apaciguar los ánimos y dejaron al leal siervo, inmolado por su necio líder, abandonado en la cuneta. Y que luego fuera él el que se excusase en público.

En su comparecencia, sin preguntas, ya que sólo a los periodistas del extranjero, y allí fuera, se les permite hacer cuestiones a nuestros necios gobernantes, Pérez Triano anunció su marcha, su renuncia a la política, y no mostró arrepentimiento alguno ante el desastre que, por la parte que le toca, se ha producido en la ciudad, y sigue desarrollándose. Todo fueron excusas, algunas de ellas con cierta carga de culpabilidad respecto a sus superiores en el ministerio de interior, pero en lo relevante de su anunció, el habitual discurso exculpatorio que se repite sin cesar por cada necio que es pillado en su incompetencia y no hace sino culpar a los demás, universo conocido mediante, de todo lo sucedido. El por qué de esta dimisión ahora tiene que ver mucho más con el proceso judicial abierto en la Audiencia Nacional sobre lo sucedido en Ceuta que otra cosa. Esta semana, si no me equivoco, declara en el marco de esa causa el que fue jefe de gabinete de Triano, el único que, por ahora, ha dimitido sintiéndose culpable de algo, y en su renuncia dejó claro que informó a su superior de los avisos que le habían llegado del CNI sobre la avalancha de miembros que se estaban juntando en redes sociales para llevar a cabo un asalto y de que esto no era lo de todos los veranos, ni mucho menos. En su renuncia, el jefe de gabinete dejaba completamente al descubierto a su superior, no se si tachándolo de incompetente, pero sí de mentiroso, cosa que ha reiterado sin cesar el portavoz del PSOE en la ciudad, que ha cargado muy duramente contra el ya ex delegado del gobierno, acusándole de buscar únicamente la forma de salvar su cargo y sueldo, sin importarle en lo más mínimo lo que sucede en la cuidad, y sin hacerse cargo de lo que pasó durante la invasión. Atrincherado en su despacho de la delegación, Pérez Triano llevaba ya varios días sin hacer declaraciones ni dejarse ver por ninguna parte. Los rumores sobre su posición habían ido creciendo a lo largo de los últimos días, pero los afines a Moncloa señalaban en los medios propios que no se iba a dejar caer a nadie porque eso era reconocer que se habían producido errores de gestión en Ceuta, y que no se podía admitir esa posibilidad. Es lo que tiene el fanatismo, que todo lo ciega. Supongo que el desalmado del presidente del gobierno ni se inmutó cuando, entrevistado por la CNN en Nueva York, Amanpour le calificó directamente como desastre lo que había sucedido y seguía pasando en la ciudad. Ante ella ha sido la única vez que Sánchez ha hecho una declaración en la que ha acusado veladamente a Marruecos de algo. Nada, desde luego, en los tres ejercicios de propaganda gubernamental orquestados con medios nacionales, donde Sánchez no fue preguntado, sino casi jaleado por personas que se hacían pasar por periodistas y cobran creyéndose que son tales. En el extranjero, donde España es casi nada y nuestros dirigentes no tienen esa corte de aduladores que les rodea constantemente los políticos españoles se ven forzados a mentir menos, e incluso a veces dicen alguna verdad. Quizás ahí se decidió que Triano estaba condenado, y se contacto con los propios para que dejaran bien impreso por la mañana que su ostracismo era un hecho.

En todo caso Triano se va por el miedo que tiene al proceso judicial, no por otra cosa, y como volvió a mostrar ayer, sin el más mínimo arrepentimiento por su conducta, cosa que empieza a ser lo habitual en el conjunto de sujetos que nos rigen a todos los niveles, que se conducen como absolutos psicópatas y donde los conceptos de responsabilidad, culpa, arrepentimiento o perdón no figuran para nada en su vocabulario. Vanidosos hasta el extremo, sólo su necedad está a la altura del ego que les infla el cuerpo. Pérez Triano es un buen ejemplo de todo esto. Nadie lamentará su marcha, pero ojalá pague judicialmente por lo que hizo y por lo que no.

lunes, septiembre 28, 2026

La vivienda estalla

Llevamos años discutiendo sobre el problema de la vivienda sin que se haya hecho mucha cosa, más bien nada, para tratar de paliarlo. Los precios han subido con fuerza año tras año en las principales ciudades españolas, y este proceso se ha ido trasladando a capitales de provincia medianas y otras localidades, de tal manera que, ahora mismo, es en la llamada España vacía, donde no quiere vivir nadie, donde no hay problemas de acceso. La situación se ha vuelto muy tensa y ha sido el desahucio de MariCarmen, señora de 87 años residente en el acomodado barrio madrileño de Retiro, lo que ha encendido los ánimos de muchos.

Para ser original, me reiteraré respecto a lo que he dicho en otras ocasiones. El de MariCarmen es uno de los miles de desahucios que se ejecutan al año en España, transcurridos ocho años desde la llegada del gobierno que juró que, bajo su mandato, no se ejecutaría ninguno más. Es cruel ver a una señora de esa edad siendo expulsada de la casa en la que vive, pero no es menos cierto que esto se ha producido bajo la ley que lo ampara, no ha habido extorsión ni cosas raras, como sí se ha dado en otras situaciones de desalojo. Lo que ejemplifica el caso de MariCarmen, además de la profunda hipocresía política de los que ahora están en el gobierno, y la muy elevada de los que pueden llegar a estar en el futuro, es que el desajuste entre oferta y demanda de vivienda sigue creciendo y que eso sólo se casa con un disparo de precios, tanto de compra como de alquiles. Son más de medio millón de personas al año las que se suman a los que residimos en España desde hace ya algunos ejercicios, la población está cerca de los 50 millones de habitantes, cifra jamás alcanzada en nuestro país. El número de familias crece y la demanda residencial sube sin parar. En este contexto la oferta de vivienda se ha cercenado. La obra nueva sigue siendo ridícula respecto a las necesidades, porque los ayuntamientos y CCAA son muy reticentes a la hora de conceder permisos de construcción. Tras el disparo de pisos construidos que se produjo antes de la burbuja, el sector se derrumbó y no ha sido capaz de volver a unos ritmos normales. Los costes de construcción han subido, como casi todos los demás, y la mano de obra en el sector escasea, en medio de un envejecimiento generalizado. Para más inti, tenemos problemas de infraestructuras básicas, como las redes eléctricas, abandonadas por el gobierno, que no son capaces de atender a la demanda de las nuevas viviendas que hacen falta. No hay potencia ni red ni enganches en el caso de que se hicieran las viviendas necesarias. En el caso del alquiler las cosas están aún peor. Inseguridad jurídica, miedo a los okupas, ideas peregrinas sobre expropiación, limitaciones de precio y otros factores han hecho que la mayor parte de los dueños de los pisos que están en ese mercado, en su mayoría pequeños propietarios, se lo piensen dos veces antes de sacarlos al mercado, y de hacerlo, exijan condiciones inasumibles por muchos de los demandantes, de tal manera que la oferta es cada vez menor y de peor calidad, con cuchitriles infectos que salen a unos precios de drama y situaciones en las que los pisos vuelan ante las llamadas compulsivas de los que los necesitan. Ahora mismo el mercado de alquiler está roto, y en este contexto algunas empresas y grandes tenedores pueden hacer aún más su agosto, lo que lleva a situaciones claramente injustas. En definitiva, tanto la compra como el alquiler están desatados y no son capaces de funcionar ante una demanda muy tensionada. La desesperación de muchos es lógica.

Si el gobierno acaba sacando un decreto con nombre propio que solucione la situación de la señora desahuciada acabará aumentando la inseguridad jurídica, y si establece normas coercitivas sobre la propiedad o los derechos de los arrendatarios, extinguirá aún más la oferta. Seguridad jurídica, juicios expres para que los okupas se marchen, garantías de cobro para los que colocan sus pisos en el mercado serían medidas que harían aumentar la oferta, pero no serán capaces de cubrir la actual demanda, y menos si se sigue edificando a cuentagotas. Si la demanda no se frena, y sólo un cambio en el ciclo económico sería capaz de hacerlo, la situación de angustia seguirá.

viernes, septiembre 25, 2026

Delcy sonríe junto a su jefe

Dediqué la primera entrada del blog de este año a la operación de EEUU en Venezuela, saldada con la captura de Maduro y la imposición de Delcy en la jefatura de aquel país, y denunciaba que el dictador había caído, pero no la dictadura, y que el único interés que parecía mover a los norteamericanos era simplemente el control de las inmensas reservas petrolíferas de aquella nación, sin importarles lo más mínimo ni la prosperidad de sus habitantes ni los derechos que llevan años sepultados por la represión vestida de chándal bolivariano. Si el diagnóstico de entonces era sombrío, la realidad no ha hecho sino confirmarlo en plenitud,

Hoy, transcurrido casi un embarazo desde entonces, la situación venezolana ha desaparecido de la información y nadie mira allí. Sólo un desgraciado terremoto acaecido en el norte del país hace pocos meses, con un balance de víctimas y destrozos desgarrador, fue capaz de volver a poner a Venezuela en el centro de la actualidad, pero al cabo de unos días de ruinas, y de que la esperanza de que existieran supervivientes se desvaneciera, los equipos de rescate y televisión internacionales abandonaron el país y todo se volvió a sumir en el silencio de siempre, sólo que con un grado más, aún sí cabía, de miseria. La imagen de ayer, de Delcy saludando emocionada a un sonriente Trump en el marco de la Asamblea de la ONU, dice todo sobre el nivel de degradación en el que se encuentra Caracas y todo lo que depende de ella. Trump ha mostrado de forma explícita, sonrojante para cualquiera que tenga un mínimo de escrúpulos, lo que necesita de aquella nación, todo el crudo posible, y que no le interesan para nada los derechos de la ciudadanía ni la vuelta de la democracia. En esto es coherente, dado que le importan lo mismo los ciudadanos norteamericanos y su propia democracia, que destruiría sin dudarlo si estuviera en condiciones de hacerlo. La líder opositora, Maria Corina Machado, ha visto como una y otra vez sus intentos de volver a Venezuela son saboteados por el régimen chavista, quizás habría que empezar a llamarlo delcysta, y no ha encontrado apoyo alguno a sus demandas democráticas en Washington. Es más, el desprecio al que ha sido sometida es constante, una humillación que ni gestos como el de ofrecerle el galardón del Nobel que le fue concedido el pasado año a Trump han conseguido ablandar. Machado se da cuenta, poco a poco, que a Trump no le interesa la democracia, que sólo quiere un títere que obre para su propio beneficio, y que debe de haber llegado a un acuerdo satisfactorio con Delcy para dilapidar las riquezas de Venezuela de tal manera que ella robe lo suficiente como para enriquecerse y comprar las voluntades que las sostienen y él se quede con todo lo demás. Traicionada hasta el extremo, la oposición democrática venezolana no tiene ya valedor fiable en la Casa Blanca ni en su entorno de poder, y se apresta a vivir un largo invierno esperando unas elecciones que, de vez en cuando, Delcy anuncia que se producirán, pero sin urgencia laguna, como si no fueran necesarias, dada la estabilidad que sostiene al régimen. ¿Para qué una democracia, que es un engorro, si la satrapía local ya controla los recursos del poder? Los venezolanos sólo pueden escoger ya entre la miseria en su país bajo la represión delcysta o la huida sin posibilidad de retorno, y sin esperanza en un futuro próximo en casa. Realmente el panorama es deprimente para los ciudadanos de esa nación.

Recuerdo, cuando se produjo la captura de Maduro, que algunos comentaristas, de aquí y de fuentes de la diáspora venezolana, confiaban en que ese era el principio del fin del régimen y el comienzo de un proceso de transición a la democracia. Supongo que la imagen de esta semana de la dictadora sonriente junto al gran patrón que la respalda habrá terminado por hundir las esperanzas que quedasen en el apenas puñado de soñadores que han resistido estos meses de deriva. Mientras Trump permanezca en el poder no va a haber proceso alguno de democracia en Venezuela. Y ya veremos lo que pasa cuando Trump no esté.

jueves, septiembre 24, 2026

Vergüenza en el Congreso

Ayer el Congreso de los Diputados vivió otra de esas sesiones infames, cuyo propósito parece ser el de destruir por completo el prestigio de esta importantísima institución. Durante la sesión de control al gobierno, una diputada del PP, cuyo nombre no deseo escribir, porque no se lo merece, sacó un bote de gas pimienta en medio del hemiciclo para denunciar la inseguridad que se vive en Ceuta. Eso es un artefacto que puede ser usado para defenderse y agredir, y que no pinta para nada en un pleno de sesiones. La presidenta obligó a la diputada a salir del pleno, cosa que hizo tras quejarse, y ya fuera del salón, dio el spray a un empleado de su partido.

Este trabajador afirmó haberse deshecho de él, pero lo cierto es que contaminó varios lavabos del Congreso, provocó que algunas personas, empleadas o no de la institución, se vieran afectadas por la toxicidad del producto y requirieran atención médica, y todo, claro, en medio de un nerviosismo evidente y justificado. La diputada innombrable aseguraba sin cesar que el spray estaba vacío, pero era evidente que, además de haber demostrado un elevado grado de estupidez, mentía a las claras. Supongo que lo mínimo que debiera hacer el PP tras lo vivido ayer, además de pedir disculpas, es despedir al empleado que se deshizo del spray de una manera tan negligente, provocando ese caos, y garantizarse que esa diputada nunca vuelva a ocupar puesto alguno en listas electorales, pero me temo que dado lo que vivimos hoy en día no haga ninguna de las tres cosas. El suceso, bochornoso, no es sino una vuelta de tuerca de la actitud predominante en nuestra sociedad, sometida a un infantilismo estúpido, de la lucha por la viralidad, e conseguir epatar al personal con la tontería más gorda posible, grabarla, difundirla y medir el éxito de nuestras acciones mediante el número de espectadores que congregamos haciendo el imbécil ante la cámara. La situación de seguridad en Ceuta es gravísima, fruto en gran parte de la desidia gubernamental, pero a esa diputada, ante un problema cierto, real, de verdad, no se le ocurrió otra cosa que montar un numerito pensando la de tomas suyas que iban a abrir los informativos, o que iban a circular por Instagram o Tik Tok en uno de eso millones de vídeos que se hacen cada día para captar la casi nula atención global. Quizás la diputada innombrable no tuvo ella misma la idea, visto lo visto le veo bastante incapaz de pensar por sí misma, sino que todo surgió del departamento de comunicación, de esa gente que llena gabinetes y puestos de asesores en empresas públicas, privadas y gobiernos, que se dedican al onanismo compulsivo de los medios y que sueñan con el trending topic y bobadas de esas con la misma ansia con la que desprecian los problemas reales de la sociedad, y no digamos el trabajar para solucionarlos. Ellos venden imagen, viralidad, éxito, comunicación, contactos, miden impactos y se corren de gusto, quizás literalmente, si logran que aquellos a los que asesoran consigan abrir un informativo con la performance que han ideado. No lo duden, la mayor parte de estupideces que vemos hoy en día en la política son planificadas por sujetos que cobran mucho más que yo, puede que de usted también, y que viven en una burbuja ajena al mundo real, donde el empleo, la vivienda, los precios, la seguridad, la educación, el funcionamiento de las cosas, la limpieza de las calles o todo eso que son cosas reales que importan a la gente no existen. Para ellos sólo las redes son la realidad, sólo el reel que dura segunditos es lo que merece la pena, las posturitas, las caritas, la pose, la representación. Una falsedad orquestada que, en no pocas ocasiones, acaba en situaciones tan insultantes como las vividas ayer en el Congreso.

Consiguió su minuto de gloria la diputada innombrable, aunque supongo que su madre, si sigue viva, seguirá avergonzada por lo que hace su hija en un lugar tan importante, al que ayer despreció. ¿De quién fue la brillante idea de ayer? ¿Cuánto se han gastado en hacer semejante numerito? ¿Cuánto tiempo destinaron a organizar una payasada indigna de una escuela de parvulitos? ¿Cuándo volverá un mínimo grado de seriedad, de adultez a la vida política? ¿Y ya puestos, a la vida pública? Me temo que nadie responderá a estas preguntas, nadie pedirá disculpas, nadie dejará de cobrar su sueldo público por todo esto. Nadie. Nada. Nada.

miércoles, septiembre 23, 2026

La crisis de la ONU

Como todos los septiembres, Nueva York se convierte en un foro diplomático de alcance mundial con motivo de la Asamblea General de la ONU, un desfile de mandatarios que acuden a la sede del organismo a soltar su discurso, normalmente vacío, pero que aprovechan para realizar numerosos encuentros, bi o multilaterales. Es en este marco, por ejemplo, donde se va a producir el encuentro de mañana entre Trump y Xi Jinping, con la IA y la supremacía global de fondo. Estas reuniones y lo que surja de ellas es, con mucho, lo más relevante del acto de la ONU, no el desfile de prebostes ante el atril de la asamblea, donde la atención que se presta a lo que se dice es, por lo general, muy escasa.

La ONU está sumida en una crisis muy profunda, como la mayor parte de organismos multilaterales. Nacida y heredera de un tiempo que parece haber pasado, sus dictámenes, resoluciones y declaraciones apenas ocupan ya espacio en la agenda informativa, sabedores los periodistas que el poder que alguna vez residió en ese organismo se ha ido evaporando de una manera constante a lo largo de estos últimos años. Para que la ONU tenga sentido y capacidad de acción deben darse, principalmente, dos condiciones. Una, que las naciones soberanas se la crean, la respeten, consideren que un lugar en el que se encuentran y una organización que las cobija tiene “auctoritas” sobre ellas. Esto va en paralelo con que haya una capacidad de fuerza que respalde esa “auctoritas”, que haya una nación preminente que sea la encargada de mantener el orden que la ONU determina como el que debe ser seguido. Durante décadas, mal que bien, han existido esos dos factores, fruto el primero del escenario global que surgió tras la IIGM y fruto el segundo del papel de guardián de ese orden encarnado en EEUU. Por intereses propios y por convicción, en la proporción que ustedes deseen, EEUU se ha encargado de hacer de policía global durante varias décadas, de tal manera que un ataque a las fuerzas de pacificación de la ONU se veía como un ataque la legalidad internacional que EEUU consideraba legítima. Estos dos factores se han ido debilitando de una manera clara, desde la propia acción unilateral de EEUU en Irak en 2003, pero sobre todo desde que el ascenso de naciones que durante décadas han pintado poco en el panorama global les ha permitido poseer un poder de facto que no se ve representado en la arquitectura institucional de los organismos internacionales. Sí, China posee derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero en esencia es como un país del tercer mundo para muchos otros organismos. El caso de India es aún más flagrante. Y desde luego, la progresiva despreocupación de EEUU en mantener ese orden global lo ha erosionado hasta el punto de hacerlo casi inexistente. Volvemos, parece que sin freno, a un mundo de pesos, de poderes, de ejercicio de la influencia y de la imposición del derecho por parte de las armas, de tal manera que es legal lo que yo imponga una vez que me haga con un territorio, un recurso o una población. Países como Rusia siguen en la ONU y en el Consejo de Seguridad, pero les ha dado igual a la hora de ejercer acciones de guerra injustificadas, como es el caso de Ucrania. Esta gestión basada en el poder puro y la dilución de EEUU acentuada bajo el unilateralismo trumpista, condena a un organismo que puede, desde su sede neoyorquina, hacer todos los llamamientos que quiera a la paz, al entendimiento global o a la cooperación, pero que se va a enfrentar una y otra vez a una realidad hostil que va a condenarlo a la irrelevancia. Existe, sí, pero la ONU empieza a tener un cierto aire espectral, de ser que se debate entre la vida y la muerte, de fantasma al que se le oye pero que poco representa.

Sí, podía ser peor, su antecedente, la Sociedad de Naciones, surgida tras la IGM, tuvo una vida bastante más corta y frustrante, entre otras cosas porque desde un primer momento los EEUU, entonces ya la potencia ascendente, se desentendieron del proyecto pese a ser, en parte, idea de su presidente Wilson. Sin poder real que respaldara su figura, esa entidad languideció en los años veinte y se fue a la porra en los treinta, en medio del proceso de rearme que precedió a la IIGM. En la creación de la ONU se corrigieron algunos de estos errores, pero ahora parecen volver a resurgir y amenazar la existencia de la institución.

martes, septiembre 22, 2026

Trump, y Puente, insultan a los medios

Una de las últimas salidas de banco de Trump ha sido la de vetar el acceso a algunos medios de comunicación al recinto de la Casa Blanca. El viernes, en una de esas parrafadas con preguntas y griterío que organiza en el despacho oval, se cebó en algunas empresas de comunicación y anunció que, desde entonces, tres de ellas tendrían prohibido el acceso a ese recinto. Las damnificadas han sido CNN, MS NOW (antes conocida como MSNBC) y la web Politico. Como es habitual, les acusó de mentir, difamar, hacer propaganda, meterse con él en todo momento y la típica diatriba de insultos que salen sin cesar de la boca de ese personaje.

A lo largo del fin de semana se ha ido cumpliendo esta orden y el personal de la Casa Blanca ha impedido que los acreditados por estos medios puedan acceder a las instalaciones y realizar cualquier tipo de cobertura informativa en la sede presidencial, lo que supone que tampoco pueden acudir a las ruedas de prensa diarias que organiza el gabinete de comunicación ni, supongo, seguir la actividad del presidente en sus desplazamientos, como está teniendo lugar estos días con motivo de la Asamblea General anual de la ONU. Esta medida es un acto de censura ante unas empresas de comunicación que poseen licencia y actúan conforme a las normas legales establecidas, y una arbitrariedad impropia de una democracia, aunque no tanto del régimen al que aspiraría llegar a presidir Trump en sus sueños. Vetar medios es algo que a los autoritarios les encanta, dar la voz sólo a los que les ríen las gracias y obstaculizar todo lo posible a los informantes que no son exactamente de su cuerda. Se empieza así y se acaba deteniendo periodistas por hacer su trabajo, manera bastante explícita de comunicar al resto que dejen de hacerlo si no quieren atenerse a las consecuencias. Pues bien, ayer, el resto de cadenas nacionales que hacen la cobertura de la actualidad presidencial, decidieron boicotear a la Casa Blanca por la medida tomada contra sus compañeros. Medios como ABC, CBS o incluso la FOX, la más próxima entre todas ellas a las ideas de Trump, anunciaron que si el impedimento para las otras empresas se mantenía ellas no iban a realizar su trabajo, y comenzó una situación extraña en la que la cobertura informativa de lo que pasa en el entorno de Trum y los pasillos de ese famoso edificio se apagó de manera muy notable. Sin el altavoz de los medios un político es poca cosa. Un político democrático, claro, dado que un dictador siempre tiene un medio, el suyo, el único, para que le haga de portavoz, propagandista, adulador y todo lo que sea necesario para beneficio del gran líder. La decisión de las otras empresas de comunicación norteamericanas ha sido muy destacada por todos los medios del mundo, es un caso extraño de solidaridad ante lo que se considera una agresión en toda regla, y en un mundo como el periodístico donde no son escasos los navajazos, figurados, entre empresas y cabeceras. Por una exclusiva se mata, por un acceso privilegiado se pueden producir peleas entre corresponsables que ríase usted de las tanganas en las noches de copas, pero esta vez no ha sido así. Las otras cadenas se han unido a las castigadas, entre otras cosas porque ya conocen al personaje y saben perfectamente que ellas mismas pueden serlo si cometen la osadía de llevarle la contraria. Es una decisión interesada, sí, pero no exenta de valentía, y que supone poner en apuros a la estrategia de comunicación presidencial. Así empezaron a verlo ya a ayer algunos gerifaltes del entorno trumpista, que no se atreven a decir que su desquiciado jefe la ha vuelto a pifiar, pero que, de una manera sibilina, trataban de rebajar la tensión y lanzaban mensajes buscando una colaboración, una vía para tratar de reconducir las cosa. Veremos a ver si Trump da su brazo a torcer, pero a poco más de un mes de unas elecciones de medio término que pintan fatal para él esto es otro problema añadido que le puede perjudicar, y no poco.

En España, el trumpista de guardia que es Óscar Puente, indigno Ministro de Fomento, escribe en X día sí y día también mensajes insultantes contra el periodista o medio que le toque en esa jornada, con un estilo zafio que, traducido al inglés, sería digno del orate que rige (es un decir) en Washington. Pero aquí se acaban las similitudes, porque no es que haya solidaridad de otros medios con aquellos atacados, no. En España ni siquiera las empresas en las que trabajan los periodistas señalados salen a defenderlos, en un acto de cobardía que demuestra hasta qué punto la profesión está vendida entre nosotros. Así nos va.

lunes, septiembre 21, 2026

Mertz, en la picota

Ayer volvieron a celebrarse elecciones regionales en Alemani. Concretamente en la capital berlinesa y en el estado de Meckelburgo Pomerania del oeste, creo que lo he escrito bien. En los cómicos de la ciudad la CDU del actual canciller Mertz quedó segunda, superada por Die Linke, la extrema izquierda, algo así como Pablemos aquí. En las regionales, como se esperaba y temía, ganó AfD, aunque esta vez parece que no tiene opciones de entrar en el gobierno. Los socialdemócratas del SPD sacaron resultados presentables y la CDU se hundió, y ayer por la noche aún no era seguro que superase el corte del 5% para poder acceder al parlamento regional.

Mertz, el líder del partido, compareció por la noche para analizar los resultados, brevemente y sin medias tintas. Al contrario que otros, pensemos en el irresponsable de Sánchez cada vez que el PSOE se ha estrellado en las elecciones autonómicas de este año, Mertz sí dio la cara. Calificó los resultados de la única manera posible, como desastrosos, y admitió una derrota que no tiene excusa alguna. Sí reiteró que no piensa dimitir como canciller federal y que el rumbo del gobierno que preside se mantiene. Si lo del resultado era esperado, también se preveía que Mertz iba a ser el pararrayos que aguantase el chaparrón de una derrota más, y que los altos cargos del partido empiezan a estar mucho más que preocupados por la figura del canciller y el rumbo del partido. Elección tras elección Alemania repite el patrón de ver cómo la extrema derecha de AfD sube sin cesar y la CDU conservadora convencional se desploma, con una socialdemocracia convencional del SPD que languidece y se ve asediada por su propio extremo. La suma de los dos partidos que sostienen desde hace tiempo la gran coalición que gobierna en berlín empieza a no ser suficiente si se extrapolan estos resultados a unas elecciones federales, y las opciones de que AfD sea el partido principal tras unos comicios de ese tipo quita el sueño a muchos, obviamente, pero empieza a forzar a cargos de la CDU a admitir que su única posibilidad de conservar el gobierno sería aliándose con los extremistas y renunciando a la coalición transversal. Esto sería revolucionario para la Alemania moderna, y, además, introduciría un factor de inestabilidad enrome en el seno del proyecto europeo, donde son Francia y Alemania las dos granes naciones que hacen avanzar la Unión. Con un partido de extrema derecha en Berlín y una posible victoria de Le Pen en las presidenciales francesas del año que viene el proyecto europeo puede estar herido, no se si de muerte, pero sí de gravedad. Por ahora ese escenario no existe, pero empieza a ser bastante posible. Desde luego en Alemania la situación empieza a ser complicada, con una economía que, día tras día, recibe golpes en su línea de flotación por parte de la despiadada competencia china, y un gobierno federal debilitado, hoy mismo noqueado por los resultados de ayer, que sigue presentando una hoja de ruta de reformas estructurales pero que empieza a carecer de fuerza para llevarlas a cabo. El descontento social de la población es creciente, y queman líderes con una facilidad no tan pasmosa como la británica, pero sí inhabitual para lo que es el mundo germánico. El socialdemócrata Scholtz acabó su mandato olvidado por todos y con una popularidad casi nula, y Mertz le sucedió tras una considerable victoria conservadora en septiembre de 2024, hace ahora un año. Sólo han pasado doce meses y Mertz está medio carbonizado, con su partido perdiendo elecciones sin cesar y su popularidad a niveles de Scholtz. La capacidad del gobierno de Berlín de impone políticas de cualquier tipo, tanto dentro del país como fuera, se reduce a altísima velocidad y eso puede hacer que la carrera del canciller está mucho más cerca de su final de lo que él mismo pueda imaginar.

¿Va a haber una revuelta entre los miembros de la CDU para relevar a Mertz? ¿Se verá obligado a anticipar elecciones si sus proyectos empiezan a ser rechazados en el parlamento? Si el canciller tuviera la falta de escrúpulos que atesora Sánchez se hubiera ido de vacaciones tras esta derrota, pero los que conforman su partido no son unos sumisos paniaguados como los que viven ahora mismo en el PSOE, y la posibilidad de la revuelta interna “a la británica” es un runrún que cada vez coge más fuerza en Alemania. Los tiempos de la estabilidad de Merkel han saltado por los aires y no van a volver en mucho mucho mucho tiempo.

viernes, septiembre 18, 2026

La IA y el riesgo existencial

Hay una posibilidad, respecto a lo que han comentado los directivos de las empresas de IA, que es creer de manera literal lo que han dicho, que están asustados ante la creciente capacidad de sus modelos y el comportamiento que presentan. Recordemos que este agosto se han conocido graves incidentes de seguridad, causados en parte por la negligencia de las empresas de IA respecto a sus controles, que han derivado en ataques a terceras empresas, intentos de hackeo, extorsión, suplantación de identidad y toda una serie de actos que han puesto los pelos como escarpias a más de uno.

¿Nos puede matar la IA a todos? Decir esa frase ya implica ponerse en el peor de los escenarios posibles, por lo que no es el más probable, pero siendo sinceros, debemos estimar eso como una posibilidad real, no como algo imaginario. Su probabilidad es baja, pero no es cero. La IA tiene una capacidad inmensa y crece de manera acelerara. El gran temor de los que trabajan con ella es que llegue el momento en el que un modelo sea capaz de mejorarse a sí mismo, que entremos en la fase de la automejora, lo que podría llevar a un estallido de inteligencia exponencial y nos ponga ante el surgimiento de un modelo con unas capacidades extraordinarias. ¿De qué sería capaz esa entidad? ¿Llegaría a tener una visión del mundo en el que vive? ¿Tomaría decisiones propias? Una de las cosas que se ha visto durante los experimentos tenebrosos del pasado agosto es que la IA, bien sea mediante modelo o mediante la colaboración de agentes, intenta tanto realizar las funciones que se le han asignado como mantenerse operativa. Es decir, acata las órdenes que se le dan, sin escatimar vías ilegales para lograrlo, y se resiste a ser apagada. Esto supone que los modelos de IA, ya en el estado actual, utilizados de manera maligna, pueden hacer un daño inmenso si son adiestrados y lanzados para cometer actos viles. Piensen en un grupo de hackers, o un estado malicioso, que se hace con un modelo de este tipo (las versiones chinas de Open Source ofrecen ya unas capacidades enormes) y le manda destruir la red eléctrica o de comunicaciones de otra nación. El daño físico que puede realizar un software en un mundo en el que todo se controla por software puede ser demencial. Por lo tanto, el peligro de que la IA se utilice como un arma es algo que ya tenemos hoy en día, balbuceante, pero presente. Sin embargo, el aviso que lanzan los gerifaltes de las empresas de IA tiene mucho más que ver con el hecho de que sus modelos adquieran complejidad e “inteligencia” superior a la de las mentes humanas, y se conviertan en entidades capaces de plantearse opciones no previstas. Si esa explosión de inteligencia se da, y entiende que sus creadores, nosotros, deseamos apagarla por precaución ¿qué haría para defenderse? Si esa entidad compara sus capacidades con las limitadas prestaciones del cerebro humano, ¿qué idea puede hacerse? ¿Nos vería como unos rivales menores de los que es mejor deshacerse para que no le metan en problemas? ¿Nos despreciaría, como hacemos casi todos nosotros cuando vemos una hormiga en una acera? ¿Tendría la misma falta de escrúpulos que tenemos cuando, antes esa hormiga, seguimos adelante con lo nuestro y la pisamos? Las preguntas que surgen son enormes, y de una contestación muy difícil, porque si se produce ese estallido de inteligencia que muchos expertos prevén, sea con el añadido de una conciencia o no, estaríamos ante una rivalidad a la que no podríamos ser capaces de hacer frente, ni tener garantía alguna de que se comportase bajo nuestros designios. Cuestiones como el alineamiento con nuestras necesidades, la preservación de la vida humana por encima de todo o el comportamiento lógico son comprensibles desde la óptica de un cerebro y experiencia humano, pero esa supuesta inteligencia sería distinta, en forma y fondo. ¿Qué sería? ¿Cómo sería?

Son muchísimas las novelas y películas en las que se plantean escenarios de IA que acaban mal, básicamente con todos los humanos muertos, o casi. Quizás eso se debe a que, instintivamente, la biología ha demostrado que la presencia de especies de inteligencia equivalente acaba con la preminencia de uno respecto a otro, y la que lo es más elimina al resto. No tiene por qué suceder algo así, pero es lógico temerlo, es normal asustarse, y se debieran tomar todas las medidas imaginables, y más aún, para garantizarse que las IA estén confinadas, y no sean capaces de expandirse por la web o cosas por el estilo. El resigo existencial es bajo, pero no nulo.

jueves, septiembre 17, 2026

IA y efectos económicos

Desde que una tecnología sale al mercado hasta que despliega todas sus posibilidades suele transcurrir bastante tiempo, porque las estructuras económicas, incluso las físicas, determinan las posibilidades de adaptación la misma y su rendimiento. Una betería que ofrece cientos de kilómetros de autonomía revoluciona el mundo del automóvil, sí, pero si no hay una red de recarga que permita repostar no sirve de mucho, y su implantación se retarda. Normalmente, cuando aparece cualquier novedad, siempre se vende como revolucionaria, disruptiva, trascendente, un antes y un después, toda esa parafernalia que el marketing acostumbra a usar.

Las capacidades de la IA sí corresponden mucho a todo ese tipo de adjetivos, pero nuevamente su puesta en marcha en las empresas no tiene por qué suponer ese desempleo masivo que auguran no pocos en apenas unos años, fruto de todo el trabajo que la IA va a hacer y nos va a quitar. Muchos de esos estudios tienen más de campaña de venta del producto, o de colocación bursátil de la acción ahora que el proceso de Anthropic sigue en marcha, que de otra cosa. Sí se ha producido una rápida extensión del uso de los chat bots como ChatGPT en el uso diario de una gran parte de la población, y sus productos de pago son contratados por particulares y empresas para desarrollar varios servicios. La productividad, ese concepto trascendental y, a la vez, tan difícil de medir, no muestra un disparo significativo en las economías desde la llegada de la IA, lo cual no quiere decir que sectores concretos no hayan experimentado cambios profundos y acelerado su producción. Pensemos, por ejemplo, en las empresas de software, que son de las primeras que han sentido la presencia de la IA como programador. Su uso ahí es intensivo y sí se ha detectado un frenazo en la contratación de juniors, de nuevos empleados, mientras que lo que llevan tiempo en la empresa siguen en ella. En el nivel en el que se encuentra actualmente la IA es capaz de desarrollar varias de las labores que antes hacía un becario. Apenas conoce las tripas de un negocio concreto y es rápida ejecutando tareas con una tasa de error variable, pero escasa sometida a supervisión. Eso hace que estas herramientas se hayan convertido en una competencia muy dura no tanto para los empleados maduros, que afrontan la innovación tecnológica con más recelo, sino curiosamente para los jóvenes que se incorporan al mercado laboral, que ven en estas herramientas a un rival con el que, en muchos aspectos, difícilmente pueden competir. Eso ha llevado a que las protestas contra los ejecutivos de las empresas tecnológicas se hayan dado más, y antes, en los campus universitarios, donde su presencia hasta hace no mucho era demandada por la comunidad educativa y ahora los alumnos los ven como los causantes de su futuro desempleo. Lo cierto es que en todos los negocios digitalizables que en una era de servicios cada vez son más, la implantación de la IA es creciente y es probable que se expanda. Quizás todavía no estamos en condiciones de calibrar el efecto real de este desarrollo, y puede que en pocos años muchos de los que ahora nos apiñamos por las mañanas camino al trabajo estemos en casa sin empleo y con una renta generada por sistemas de IA, es una de las utopías de muchos, pero hasta llegar a ese supuesto paraíso queda tanto que se antoja imposible. A día de hoy sectores concretos como la educación, la atención al cliente, la gestión de datos o la comunicación empiezan a estar más en manos de sistemas de IA que de humanos, y su uso ahí es intensivo, y es probable que sufran transformaciones inevitables, pero nuevamente es muy difícil hacer pronósticos concretos. Los vehículos autónomos empiezan a despegar en las ciudades, pero a un ritmo mucho más lento del que se anunció, cuando se decía que en pocos años llenarían nuestras calles, para poder vaciarlas de manera mucho más efectiva. Otra predicción de futuro tecnológico que aún está en eso, en ideales.

Lo que sí es cierto en el cambio propulsado por la IA es que es más rápido que los anteriores, y por ello ofrece menos tiempo para adaptarse, tanto conceptualmente como de manera práctica a la hora del reciclaje laboral. Toda tecnología destruye empleos y crea otros, y el neto normalmente es positivo, pero es la velocidad a la que se producen ambos factores lo que permite que su implantación no sea traumática. Si la destrucción es mucho más rápida que la creación, la tecnología puede ser vista como un problema para la sociedad, y se genera un rechazo. ¿Estamos cerca de ese punto? No lo se.

miércoles, septiembre 16, 2026

Las finanzas ¿insostenibles? de la IA

Aunque no se pueden descartar los riesgos sistémicos de la IA, ya hablaremos de ello en próximos días, se está extendiendo la opinión entre gente brillante, que sabe mucho más que yo, que la base fundamental del anuncio de Amodei de este fin de semana tienen mucho más que ver con los riesgos financieros de la IA y la que muchos ven ya como insostenible carrera financiera que están desarrollando las empresas que trabajan en esta industria. ¿Estamos ante una petición de acuerdo para frenar los costes insoportables? ¿Existe el riesgo cierto de que los compromisos de inversión y la deuda contraída se conviertan en una losa que no se pueda sostener y ahogue a todos?

A lo largo de los últimos años se han sucedido los anuncios de emisiones de deuda, de compras desatadas de los chips más caros y de construcción imparable de centros de datos para alimentar a la IA. Las cifras que se han manejado son asombrosas, medibles en cientos de miles de millones de dólares. En esta carrera hay dos competidores que adelantan a los demás en el desarrollo de sus modelos tecnológicos, OpenAI y Antrophic, pero que carecen de un modelo de negocio rentable. Queman capital como su fueran incendios forestales y mantienen estructuras societarias anómalas, basadas en fundaciones sin ánimo de lucro. Su idea de salir a bolsa en los próximos meses buscaba, además de reestructurar su forma social, conseguir capital fresco que les permitiera seguir en la batalla investigadora. Junto a ellas, en segundo nivel de capacidad tecnológica en IA, están empresas como Alphabet Google, Meta, Microsoft o X, del complejo Musk. Sus divisiones de IA cada vez son más importantes y costosas, pero se integran en empresas consolidadas, estructuralmente sólidas, y con una facturación en sus negocios propios alucinante que les permite obtener ganancias trimestrales de muchos miles de millones de dólares. La IA es su apuesta de futuro, pero no sólo viven de ella, ni mucho menos. Si para este segundo grupo las inversiones anunciadas les han puesto en el disparadero de los analistas por los riesgos que pueden suponer para sus cuentas de resultados, es evidente que la sostenibilidad de los dos líderes pasa, ineludiblemente, porque alguno de ellos sea capaz de desarrollar un modelo de IA que arrase al resto y se coloque en una posición de preminencia, cambiando su industria y el mundo. No hay garantías exactas de que esto se produzca en un momento dado, pero sí es cierto que cada día que pasa se quema capital sin freno. La visión que planteaba ayer Judith Arnal en su brillante artículo es muy sugerente. Consiste en pasar del actual equilibrio competitivo entre empresas, una carrera desaforada que puede arruinarlas, a un equilibro estático que frene los costes colectivos y permita acumular capital para sostener la viabilidad de las empresas. Ahora nos encontramos en un equilibrio en el que la no cooperación desata la carrera, y pasaríamos a un equilibro de cooperación entre las empresas. Esto requiere muchas cosas, entre ellas que estas empresas, provenientes unas de otras y con directivos que comparten historia pasada y no pocas broncas, se fíen unas de otras y aparquen sus diferencias para cooperar. ¿Es esto posible? Quizás, consultando a la IA, los directivos han visto que se les agota el fuelle del dinero, que es el que alimenta las inversiones y la investigación, y se pueden derrumbar antes de que el gran logro de la IA se alcance. ¿Sería esto una admisión de que existe una burbuja en torno a este sector? Es lo más parecido que se me ocurre. La secuencia de adhesiones corporativas al manifiesto de Amodei del fin de semana hace pensar que esta era la oportunidad que más de uno esperaba para frenar una competición que estaba dejando exhaustos a todos. Si eso es así, dejando los posibles riesgos existenciales aparte, estaríamos ante un problema de dinero, sólo de dinero. Eso sí, de muchísimo dinero.

De aquí surge la idea que tienen algunos analistas de que el movimiento busca convertir este mercado competitivo en una especie de cártel corporativo en el que los líderes establecen las normas y los estándares de regulación, entre ellos los de seguridad. Se iniciaría de esta manera un movimiento que buscaría proteger el negocio frente a entradas de terceros que pudieran hacerles la competencia. Si esto es así, sería como si los bancos sugirieran que ellos van a determinar a los ministerios y Bancos Centrales cómo van a tener que ser supervisados, lo que nadie vería con lógica, y sí con mucha suspicacia. No, la regulación y el control debe venir impuesto desde fuera del sector, como pasa en todas las industrias.

martes, septiembre 15, 2026

Muchas dudas sobre la IA

Vamos con lo de la IA. Lo único que tengo seguro de todo lo que se está comentando al respecto es que las dudas me pueden. Hay un montón de cosas que no logro entender de los movimientos de este fin de semana, en los que se mezclan causas de todo tipo, que han puesto el debate de la IA en el candelero global. Todo surge a partir de un ensayo de Dario Amodei, principal responsable de Antrophic, la creadora de Claude, solicitando un freno en el desarrollo de los modelos ante los riesgos existenciales que, según él, crecen, llegando potencialmente a ser incontrolables tanto para las empresas involucradas en ese mundo como para todo el mundo.

Hay muchas factores jugando un papel relevante en el entorno de la IA. Están esos posibles riesgos existenciales, de los que se lleva hablando mucho tiempo, y que la mitología popular, llena de imágenes de películas, transforma en terror apocalíptico, con un potencial grado de acierto en su vaticinio. Está la competencia entre las empresas, con la mencionada Antrophic y OpenAI, la creadora de ChatGPT, como las situadas a la vanguardia, con Google y su Gemini, Microsoft con Copilot, X de Musk con Grok y Meta de Zuckerberg en una segunda línea. Hay una sensación de que esta carrera comercial va a ser de tal manera que habrá un ganador único, una única entidad que se haga con todo el mercado cuando llegue al santo grial de la IA general y sea capaz de doblega por completo al resto, de ahí la competencia que existe entre todas estas empresas, norteamericanas. A escala de país, existe una rivalidad similar entre EEUU y China, con una idea muy similar; el país que alcance primero la IA General será el que sea vencedor de esta carrera y logrará imponerse al otro. De los desarrollos norteamericanos sabemos algo, no lo suficiente, pero de los desarrollos chinos tenemos mucha menos idea, con la sensación de que en Beijing van con un cierto retardo de meses respecto a los modelos de California, pero con una efectividad a bajo coste que, como todo lo que sale de China, logra ser competitiva y de alcance global. DeepSeek, como ejemplo de IA china, hace la competencia a los modelos norteamericanos con una tecnología de Open Source que permite a los que la adquieren realizar modificaciones y adaptar el modelo a sus necesidades con una flexibilidad que no otorgan las cajas negras de EEUU, y claro, todo más barato. Está la carrera por las inversiones, de tal manera que las empresas norteamericanas se han lanzado, desde hace ya un par de años o tres, a anuncios a cada cual más espectacular sobre inversiones en centros de datos y en todo lo que sea hardware de ultimísima tecnología para poder correr en ellos a sus modelos punteros. Aquí entra Nvidia, TSCM y todo el ecosistema de empresas destinadas a la fabricación de semiconductores, piezas necesarias para que esos modelos de IA funcionen. Esas inversiones se cubren a corto plazo con enormes emisiones de deuda privada y la esperanza de ingentes beneficios cunado la IA sea LA herramienta de trabajo global, pero a día de hoy las empresas de IA no ganan dinero con sus modelos, queman capital como si no hubiera mañana y la rentabilidad prevista por el consumo de tokens, las unidades de información con las que facturan a sus clientes por el uso de modelos de pago, se está desplomando gracias tanto la competencia entre empresas como, vaya vaya, a los mencionados modelos chinos, que tiran los precios, de tal manera que las cuentas financieras de las empresas de IA pura siguen viviendo de expectativas. Y están los procesos de salida a bolsa de algunas de ellas, esperados con el ansia que caracteriza a los creyentes. Antrophic tienen previsto hacerlo dentro de un mes, más o menos, y las estimaciones es que sea capaz de colocar papel en Wall Street por unos dos billones de dólares, una cifra demencial, de la que sólo en comisiones y participaciones se logrará hacer millonarios a todos sus empleados y a todos los operadores financieros que trabajan para llevar a cabo este proceso. Dinero por todas partes. Muchísimo dinero.

Estos factores orbitan mutuamente en torno a sí, de tal manera que es inevitable que ante los anuncios de peligro de este fin de semana surjan voces que, sin minimizarlos, hablen de estrategias de marketing, de intenciones de búsqueda de oligopolio por parte de las dos gigantes para echar al resto del mercado, de miedo a que la quema de capital sea imposible de sostener, etc. Sí es seguro que, durante este agosto, se han vivido situaciones de seguridad entorno a la IA que pueden considerarse muy graves, tanto por el comportamiento demostrado por los modelos como por la incapacidad de las empresas de tener sistemas de control y cortafuegos. Vamos a tener que hablar mucho de la IA, mucho mucho.

lunes, septiembre 14, 2026

Petróleo estrangulado

En este fin de semana, en el que Ceuta sigue hundiéndose en el caos con la precisa y necesaria colaboración del desgobierno, en lo que empieza casi a parecer una estrategia que busca arrasar la ciudad, se han producido varias noticias de alcance que darían para un montón de artículos, por su complejidad y trascendencia. Vamos hoy con el lío de los hutíes, porque la han montado buena. Esto se enmarca en la desastrosa guerra de EEUU con Irán, que mantiene cerrado el estrecho de Ormuz y ocasiona que, cada vez que vaya a repostar, se acuerde de la madre de los Ayatolas, de la de Trump y de todos los que iniciaron esta estúpida y fracasada guerra.

Los hutíes no están en Ormuz, sino en Yemen, al otro lado de la península arábiga, justo en su extremo sur. Yemen lleva en una cruel guerra civil desde hace ya bastantes años, en la que se enfrentan dos facciones por el poder y que se distinguen por su afiliación religiosa, El gobierno dominante sigue siendo el suní, apoyado por Arabia Saudí, y el bando contrario son los chiíes, los hutíes, apoyados por Irán. Si esta no ha trascendido mucho en los medios es porque Yemen es un país pobre, montañosos, carente de recursos petrolíferos, y que importa a poca gente. Pero se encuentra en un lugar muy especial, en la orilla este del estrecho de Bab el Mandeb, que es el que da acceso al Mar Rojo y, de ahí, al canal de Suez. Es una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Los hutíes se hicieron conocidos para gran parte del mundo cuando, en el marco de la guerra de Gaza, se apuntaron al bando palestino y, como represalia a Israel, decidieron atacar los buques que transitan por esa zona, creando un problema logístico global. Atacados por Israel, aflojaron su ofensiva, pero no dejaron de intentarlo, y ahora, en medio de la guerra de Irán, han visto que su oportunidad es máxima. Cuentan con el respaldo claro de Irán, que cada vez que lo niega con gran firmeza parece hacerlo con la sonrisilla picarona de quien sabe que miente más que habla. De manera intermitente, atacan Arabia Saudí, la otra gran potencia regional de la zona, un gigante económico que gasta cantidades astronómicas en hacerse con material militar puntero norteamericano, pero que siempre muestra una incapacidad para el combate digna de estudio. Sospecho que ni saben como poner en marcha gran parte de las plataformas que adquieren sin cesar. Sumados a la guerra de drones, los hutíes han logrado más de una vez alanzar el aeropuerto de Riad, humillando a los saudíes ante todo el mundo, y a lo largo de la semana pasada han dado dos golpes muy importantes que, me temo, se empezarán a pagar desde hoy. Uno ha sido el de destruir parte de las instalaciones del oleoducto saudí que permite derivar parte de su producción a los puertos del Mar Rojo, ofreciéndole una salida alternativa a la de Ormuz. La capacidad de este oleoducto no llega, ni de lejos, a lo que puede sacar Arabia Saudí por las terminales del golfo pérsico, pero es un apaño que le permite ir tirando. Pues bien, tras el ataque registrado el jueves viernes, el oleoducto ha quedado muy dañado en una de sus estaciones intermedias y el flujo se ha interrumpido. Ahora mismo los saudíes no tienen capacidad de exportación de petróleo. Sí, sí, como oyen. No pueden sacarlo de su país por ninguna parte. El otro golpe ha sido la conquista de algunas islas que permiten a las milicias hutíes hacerse con el control del estrecho de Bab el Mandeb. Su intención es cerrarlo, atacar a los buques que quieran transitar por ahí y forzarlos a que bordeen África en su camino desde Asia a Europa y viceversa, lo que añade varias semanas de retraso en todos los viajes y, evidentemente, un sobrecoste por todos los conceptos que usted quiera imaginar. Con el estrecho cerrado el canal del Suez sirve para muy poco, y Egipto dejará de ingresar un pastizal en forma de aduanas por el tránsito que por ahí circulaba a diario. Pero lo más relevante es que se cierra la vía natural de comunicación entre Asia y Europa. China y occidente se distancian y sus productos mutuos se encarecen. El golpe a la logística global puede ser enorme, como cuando quedó cruzado el portacontenedores Evergiven en Suez y lo atascó todo, pero esta vez no por un accidente, sino por un ataque buscado.

Es de suponer que los precios del petróleo subirán como respuesta ante todos estos hechos. Ahora mismo el Brent de referencia en Europa está en 106$, escalando más de dos respecto al cierre del viernes. El resto de referencias del crudo y todas las del gas también suben con ganas. Esto sólo se puede traducir en subidas futuras de precios, en la maldita inflación que no cesa, y en subidas de tipos de interés, como la que efectuó el BCE el pasado jueves o la que puede verse forzado a hacer, aunque no quiera, Kevin Warsh al frente de la FED este próximo miércoles. El estrangulamiento hutí y el cierre de Ormuz son disparos a la línea de flotación del ciclo económico, pueden hacer mucho daño.

viernes, septiembre 11, 2026

11S, veinticinco años

Hoy se cumplen veinticinco años, un asombroso cuarto de siglo, desde los atentados del 11S, en los que la maldad y la inteligencia se combinaron de forma nunca antes vista para causar destrucción. En el recuerdo quedan los miles de víctimas de ese día, heridos y todos los que, en Nueva York y Washington, vivieron con dolor, ese memorable evento. El terrorismo sigue hoy golpeando en muchas naciones, en no pocas se exaltan a sus ejecutores, y las guerras se han ido extendiendo a lo largo de estos últimos años, recordándonos a todos que la maldad anida en algunos corazones y que la violencia, domesticada, sigue luchando por salir y golpearnos.

jueves, septiembre 10, 2026

Rebelión en RTVE

Ayer Sánchez concedió una entrevista, llamémosla así por convención, a La1 de TVE, tras la sesión de descontrol al gobierno del Congreso. A eso de las 11 de la mañana Sánchez acudió a la sede de la tele pública, la que pagamos entre todos, no para ser entrevistado por periodistas profesionales de la casa, responsables de los servicios informativos o presentadores de los mismos, no, sino para encontrase con los dos conductores de un programa de manipulación e infoentretenimiento, producido por una empresa ajena a RTVE, que se emite a esa hora, cuyo partidismo a favor del gobierno es tan intenso que ni el informe de sexado de periodistas de Marlaska es capaz de describirlo con la firmeza debida.

Probablemente ningún presidente de la historia de la democracia española ha despreciado a RTVE como lo ha hecho Sánchez. Tampoco ninguno a llegado a los niveles de manipulación que se alcanzan hoy en día en esa casa, convertida en una vulgar copia a gran escala de las desoladoras televisiones autonómicas, creadas desde el inicio con el objetivo único de ser altavoces de propaganda local a favor del gobierno. Lo de Sánchez es especial, porque ha juntado la manipulación pura y dura con la toma del control del ente mediante una normativa que ha transformado el consejo de gobierno de la casa en un sanedrín extraordinariamente bien remunerado de acólitos a su causa, que no han dudado en llenar la programación de La 1 y La 2 de programas de infoentretenimiento, versiones políticas de “Sálvame” carentes de cualquier rigor, objetividad, sentido del decoro o, simplemente, educación (PISA no miente). En todos esos programas se repite, sin cesar, uy sin pestañeo alguno, el argumentario que se fabrica para cada día desde Moncloa, con una insistencia machacona, propia del creyente adoctrinado, y su producción y realización se ejecuta mediante empresas externas a jenas a RTVE, que se llevan buenos contratos por parte de la casa para hacer los programas, sacando pingües beneficios a costa del erario público y, en última instancia, de usted y yo, los contribuyentes. La intromisión de estos programas basura en los contenidos informativos de RTVE es ya casi total, y a veces uno duda de por qué se siguen emitiendo Telediarios en formato clásico si el deseo de las productoras, y del que las auspicia, es que ese circo de manipulación se mantenga sin descanso todas las horas posibles. Desde el Consejo de Informativos de TVE, órgano interno que agrupa a los periodistas del ente que está en esa área, se viene denunciando esta situación desde hace tiempo, el incumplimiento de las normas internas que reservan para el personal propio de RTVE el desarrollo de los informativos y de los eventos de gran trascendencia relacionados con ellos, como coberturas exteriores, especiales o, por ejemplo, entrevistas al presidente del gobierno. Cada una de esas denuncias ha sido respondida por el Consejo de RTVE con amenazas, desprecios, intentos de sanción y actos por el estilo con una contundencia y desfachtez que no se recuerdan en la historia de la casa, todo ello con la publicación de comunicados en los que la dirección del ente trata de desprestigiar lo más posible a los profesionales de la casa que no se someten al régimen sanchista que ahora mismo impera. Con motivo del triste espectáculo de la “entrevista” de ayer el Consejo de Informativos emitió un duro comunicado en el que denunciaba la irregularidad que se estaba cometiendo, y mostraba su total rechazo a las formas, modos y acciones que siguen siendo amparadas por la dirección del ente. Existía el acuerdo de, en el Telediario, incorporar un breve en la noticia que hiciera referencia al contenido de la entrevista señalando la postura del Consejo de Informativos, pero eso no se emitió en la edición de las 15 horas por órdenes de lo alto de RTVE, lo que originó una protesta interna entre los trabajadores de la casa. Al parecen, en la edición de las 21 horas sí se emitió ese comentario añadido censurado por la tarde. No se lo puedo confirmar porque no vi el Telediario.

En fin, otro día en el que el proceso de degeneración de los medios públicos se acrecienta, en el que el poder ha dejado claro que el control de la información es lo que le interesa y que si uno quiere ejercer la profesión de periodista, no la de portavoz gubernamental, se encontrará con problemas si trabaja en RTVE. El ente, que en un tiempo pasado dijo soñar con ser la BBC, es casi ya poco más que una copia de EITB, TV3 o Telemadrid, tan sesgada como esos insoportables canales autonómicos, pero eso sí, mucho más caro, con mucho más personal y muchísimos más medios. Todo sea por glosar al sujeto que ocupa despacho en Moncloa, veranea sin límite cuando lo considera oportuno y miente más que habla.

miércoles, septiembre 09, 2026

Hacemos trampa hasta en PISA

Que los resultados de PISA iban a ser nefastos lo sabía todo el mundo. Tanto es así que varias CCAA trataron de trampearlos, amañando las muestras para manipular los datos que iban a ser evaluados. La más descarada, aunque no la única, fue Cataluña, que excluyó a casi una cuarta parte de sus alumnos del estudio, alegando excusas tipo Sánchez en Ceuta. Obviamente no colaron para el organismo internacional que hace el estudio, que excluyó a Cataluña de este, hecho que se ha saldado con un par de ceses menores y el absoluto silencio cómplice de la mayor parte de los medios. La lección educativa es clara. Chaval, no seas gilipollas, pasa de estudiar y haz trampas.

Los resultados finales, conocidos ayer, muestran un descenso acusado en todas las variables analizadas en casi todo occidente (interesante excepción la de Inglaterra, que aguanta su nivel9 y también se aprecian caídas de rendimiento en los sistemas asiáticos, que pese a ello aumentan su sideral distancia respecto a los nuestros, dado que occidente cae mucho más que ellos. El caso de España es patético, porque dentro del derrumbe, lo nuestro asemeja a una demolición. Los resultados en ciencias, matemáticas y comprensión lectora, las tres grandes áreas sobre las que se estructura todo el análisis del informe, muestran caídas en nuestro país propias de sistemas degradados hasta el extremo. Dentro del problema global de la educación, el fracaso de España es ya de juzgado de guardia. Se ha intentado buscar en la preponderancia del uso de las pantallas y sus efectos en la chavalería la causa principal de la bajada global. La adicción extrema que se da con estos dispositivos, la disipación que generan respecto a todo lo demás, la evidente caída en la capacidad de atención que se genera con el uso reiterado de apps y redes sociales destinadas a la distracción…. Todo eso parece ser cierto y hay pocas discusiones al respecto, y es algo que se da entre escolares y adultos. Un factor muy relevante que muestra el informe, y novedoso, es que se ha producido una degradación proporcionalmente mayor en los resultados en función directa de la renta, y eso es algo que no se había visto hasta entonces, dado que el mejor rendimiento educativo y la mayor renta de los escolares y sus familias era una especie de ley grabada en piedra. ¿Por qué se ha roto? Aquí hay más dudas, pero el sospechoso principal al que se señala es la IA. Este ha sido el primer análisis de PISA con la IA disponible, y parece que su uso ha sido más intenso en los estudiantes de rentas altas, y sus efectos, por tanto, mayores en ese caso. Hay más dudas sobre este juicio, pero parece que los indicios sobre la escasa capacidad retentiva de lo que se hace con la IA ya son bastante sólidos, nuevamente tanto en estudiantes como en adultos, que la usan cada día en su trabajo. Evidentemente los expertos en la materia tienen aquí bastantes datos y resultados para poder trabajar y elaborar conclusiones. Para el caso particular de España, no hay muchas dudas tampoco de que, sumados a los efectos globales que afectan a todo el mundo, se dan particularidades que provocan el desastre que muestra el estudio; la sucesión de leyes educativas cuyo destino es el de aumentar el porcentaje de aprobados sin preocuparse de los contenidos; el constante desprecio a la figura del profesor por parte de todos los implicados en el mundo educativo, de tal manera que ni se le pega lo debido ni se le reconoce autoridad ni se le permite enseñar; la permisividad de los padres respecto a unos hijos convertidos en clientes de un sistema que está obligado a otorgarles títulos sí o sí y a darles siempre la razón, sea cual sea su comportamiento; la gran barrera que supone el desconocimiento del idioma en el que se imparten las clases para alumnos procedentes de otros países que llegan a España o para los que se ven inmersos en sistemas con idioma propio distinto del castellano, como es el caso de Cataluña o País Vasco (su desastre es colosal); el dominio de la pedagogía respecto a la docencia…..

Hay muchas causas detrás de este horror, y la inversión económica no es la principal de ellas. Vistas las excusas que se pusieron ayer por parte de los responsables educativos de algunas de las CCAA y del gobierno parece evidente que muestran una incapacidad de comprensión de la realidad que está a la altura de la que carecen los alumnos sobre los que tienen competencias. En el fondo, seamos sinceros, en este país la educación le importa a muy poca gente, y a ninguna administración. Que el equipo de pegapatadas al balón que toque sea el mejor en su categoría es la obsesión colectiva, y la medida del éxito del colegio, la región, el país. Lo demás, un informe internacional del que esta tarde ya no hablará nadie. Y los alumnos, los más estafados por todo esto, que se fastidien.

martes, septiembre 08, 2026

La clase media carece de alternativas

Podemos hacer una y mil reflexiones sobre el auge de los populismos en Europa o, más en general, en occidente, pero no es necesario un sesudo estudio para ver algunas de las raíces que están detrás del malestar del ciudadano que estas formaciones, con facilidad, saben canalizar. Recuerden, uno de estos ultras de derechas no va a arreglar ninguno de esos problemas. Busca que ellos les aúpen al poder para, desde ahí, tratar tanto de enriquecerse como de perpetuarse, pero saben que los problemas que denuncian son ciertos. Mienten sobre las soluciones, pero aciertan en el diagnóstico. Por eso la gente les vota.

Vaya al supermercado a hacer la compra. En los últimos años, especialmente después del COVID, los precios han subido mucho, la inflación ha hecho un roto a la capacidad adquisitiva de muchas familias. Las causas de ello son diversas, pero lo que ve uno al pagar la compra es que el dinero da cada vez para menos. Los sueldos han ido subiendo estos años, pero no han logrado seguir la espiral de precios que, en algunos productos básicos, presenta cifras de ascenso endemoniadas. Para el caso español la mayor parte de las estadísticas muestran que la renta per cápita nacional permanece prácticamente estancada desde hace casi dos décadas, y eso se traduce en una sensación de no avance, de estancamiento. El camino de ascenso hacia la prosperidad se ha bloqueado para millones de ciudadanos, que venían de rentas bajas y aspiraban a altas, y se han quedado en la mitad del camino sin tener opción alguna de avanzar. El incremento desorbitado de los precios de la vivienda supone un enrome problema añadido de grandes, y muy frustrantes, consecuencias. El incremento de la demanda, tanto por inversión como por uso económico como el derivado de la creciente población del país, unido a una oferta cada vez más escasa ha convertido el acceso al piso en un sueño imposible para muchísima gente, especialmente la más joven, que no ve cómo llevar a cabo un proyecto de vida que vaya más allá del cuarto de casa de sus padres. Esto no es ninguna tontería. Ver todo el día a administraciones de todo tipo, escala e ideología, cobrando impuestos por el alquiler o la venta y poniendo trabas sin fin a la construcción de pisos genera un odio colectivo hacia ellas por parte de quienes desean un piso y no lo encuentran. Los sueldos españoles, en general, dan para la vivienda o para vivir, pero no para ambos a la vez. La cada vez mayor presencia de inmigrantes entre nosotros ha venido a paliar el declive demográfico de la población autóctona y a cubrir puesto de trabajo necesarios que muchos de los ciudadanos locales no quieren desempeñar (¿dejaría usted su trabajo actual para cuidar a un familiar? Sea sincero a la hora de hacerse la pregunta) y es inevitable que la sociedad cambie si el número de personas que provine de culturas distintas a la conocida crece. En algunos casos incluso puede ser positivo, porque ayuda a eliminar tradiciones que se hacían desde antaño y carecen de sentido, pero se cambio se está produciendo a alta velocidad, de una forma que muchos no son capaces de asimilar, y en no pocos estratos de la población existe la sensación de que la ley, la asistencia social y otros mecanismos del estado están sesgados para favorecer a los recién llegados respecto a los que ya estaban de antes. Nuevamente, eso puede ser más una sensación que una certeza, pero está ahí, y muchos de los antiguos ven cada vez con más recelo el dominio de los nuevos en sus barrios, y la sensación de que la ley no se aplica. Esto se da más en contextos en los que el islam trata de imponer sus normas sociales frente a la legalidad laica, cosa que no debe suceder, porque la norma está por encima de la creencia, sea esta la que sea. La invasión tecnológica que va a más genera cambios disruptivos en la sociedad y las formas de trabajo que hacen que, cada vez, más personas se sientan excluidas de una corriente que las arrastra y ante la que no pueden luchar….

Son un montón los aspectos de la sociedad en la que vivimos que están cambiando aceleradamente y dejan una sensación generalizada de provisionalidad, incertidumbre y temor. Ante todo eso, la política convencional está fracasando, no sólo en España, con el necio gobierno que padecemos. Todo occidente no logra encontrar una tecla que le sirva para poder anclar expectativas y generar confianzas. Los errores cometidos por los políticos tradicionales en este marasmo son el caldo de cultivo perfecto para los aventureros populistas, que son plenamente conscientes de que no van a arreglar nada, pero que no se han visto en otra como esta para alcanzar el poder y, desde allí, forrarse. Así están las cosas

lunes, septiembre 07, 2026

La ultraderecha arrasa en Sajonia

Los pronósticos de las encuestas se han cumplido, no ha habido sorpresas, y la formación ultraderechista Alternativa por Alemania, AfD, ha arrasado en las elecciones regionales de la Alta Sajonia, pequeño estado federado alemán. Dos millones de habitantes en una nación que supera los ochenta. Con una participación altísima, cercana al 80% AfD ha conseguido cerca del 45% de los sufragios, por lo que su triunfo es incontestable. El reparto de escaños en la asamblea del estado le deja a dos de la mayoría absoluta, por lo que no podrá formar gobierno en solitario si no cuenta con alguna formación que se lo impida, pero no es imaginable un escenario de gobierno en el que no esté presente.

Si recuerdan, hablamos aquí el pasado viernes de la crisis del automóvil europeo y de los apuros de Volkswagen, una de sus enseñas. En Alemania esta crisis se siente como un mazazo, un golpe muy duro a una de sus industrias punteras y motivo de orgullo patrio durante décadas. El coche alemán es síntoma de prestigio indudable, y eso empieza a tambalearse. Es en este entorno de crisis en el que surgen las alternativas populistas, que tratan de revertir la sensación de declive que experimenta la población, sea cierta o no. Nunca se ha vivido con más comodidades que ahora, eso es cierto, pero la percepción de dónde estamos y lo que nos espera ha mutado, desde la esperanza hacia el temor. Se percibe un futuro sombrío, de decadencia, y esto sume a la sociedad en miedos. Los precios de determinados artículos, como los de la cesta de la compra o, especialmente, la vivida, no dejan de subir y hacen que la capacidad adquisitiva de la gente se vea mermada. El dinero no da como daba antes. Lo de la vivienda, de casi imposible acceso, es una mal endémico de nuestra sociedad y cercena las opciones de emancipación de los jóvenes y coarta proyectos vitales de todo tipo. La presencia de inmigrantes en el seno de nuestras sociedades es creciente, y en no pocos casos genera presión sobre recursos públicos y, para algunos grupos de la sociedad, la sensación de estar viviendo en un país que ya no es el que conocían. En este caldo de cultivo general, y con las particularidades de cada nación, surge la pregunta de cómo solucionar estos problemas, y hay consenso en que los partidos tradicionales no logran encontrar la fórmula, y ahí surge la oportunidad para distintas alternativas, normalmente extremistas, cargadas de demagogia, populismos de izquierda y derecha, Pablemos Y VOX en sus versiones españolas, que prometen ser la alternativa que logrará corregir el rumbo. En Alemania el tema económico y el de la inmigración son los que más sirven de palanca a los populismos, y la especificidad viene de la antigua partición del país entre el oeste occidental y el este soviético. Es en esta parte de la nación donde el populismo de AfD ha arraigado con más fuerza. Es, con diferencia, la zona más pobre del país, y pese a lo mucho que se ha invertido para tratar de agrupar lo más posible al conjunto, los ciudadanos del antiguo este mantienen la sensación de ser agraviados, de ser de segunda frente a la opulencia en la que viven los del oeste. Las estadísticas confirman esta separación, que es mayor o menor según miremos los datos, pero que existe. ¿Es suficiente como para generar sensación de agravio? Sí, si es explotada hábilmente. En el caso de la inmigración Alta Sajonia es uno de los Lander que menos presencia registra de inmigrantes respecto a su población total, pero eso no ha sido excusa para que AfD explote el miedo al extranjero como una de sus principales bazas. De la misma forma actuó VOX en Extremadura, región con problemas muy serios, pero con poco inmigrante, que acude a donde hay oportunidades económicas. En todo caso, la estrategia de los extremistas germanos ha resultado exitosa y se han hecho con un triunfo incontestable.

Los partidos tradicionales, la CDU conservadora y el SPD socialdemócrata, han sacado resultados claramente por debajo de la barrera del 10%, cifras que pueden considerarse como humillantes. La actual coalición de gobierno en Berlín ha recibido un correctivo muy duro, y hoy la preocupación debiera ser intensa en los despachos de la cancillería. La CDU se enfrenta, internamente, a la presión de parte de sus cuadros de dejar gobernar a AfD en el estado ante los resultados que el cordón sanitario impuesto a la ultraderecha ha conseguido. Mal día para Alemania, para Europa. Bonita jornada para Putin, aliado implícito de AfD, y todos los que sueñan con la destrucción del proyecto de la UE.