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jueves, junio 25, 2026

La ciega soberbia

Se que me repito, a todos nos pasa, pero más a los que no callamos. Lo que no está en Homero o en la Biblia lo teatraliza Shakespeare o lo novela Cervantes. En Macbeth las tres brujas comen la cabeza al noble escoces, le hacen creer que él es el mejor y le anticipan su reinado, y preso de codicia, con el inestimable apoyo de su esposa, comienza una carrera de sangre y destrucción hasta lograr el soñado poder, desde el que ejercerá con la misma ira con la que llegó, y así cavará su tumba. La historia que se relata en la obra es la de un fracaso absoluto, la de la destrucción de un reino por las ambiciones de una persona. Los hay que prefieren ver un relato de heroísmo, pero no es así. Es una advertencia ante el peligro de creerse el poder.

Sánchez ejemplifica bastante bien el relato shakesperiano, trasladándolo a unos tiempos modernos en los que la liquidación de los adversarios políticos no pasa por su ejecución en la plaza público o por el sombrío asesinato en las alcobas. Llegado a la secretaría general del partido y a la presidencia del gobierno de una manera rupturista frente a los usos de la democracia española, se ha mantenido en el poder a base de mentir sin tapujos durante años, prometer cosas que nunca se cumplirían y traicionar a propios y extraños con el único objetivo de ser él el que se mantenga en el poder. A lo largo de este tiempo la figura de su gobierno se ha ido desdibujando, el mensaje socialdemócrata, que sirvió como trampantojo para enganchar al electorado, se ha travestido en mero culto al líder y su partido se ha ido jibarizando hasta convertirse en poco más de una secta de acólitos al que manda que ya no son capaces de hacer nada sin su permiso y que viven completamente desconectados de la realidad. Los constantes casos de corrupción que afloran desde hace tiempo en el entorno del presidente, sea cual sea el punto al que miremos, son tratados por él como algo ajeno, similar a fenómenos meteorológicos que se suceden en el cielo ante los que no hay responsabilidad alguna que se pueda achacar a quien lo dicta todo. Es precisamente la naturalidad con la que Sánchez miente sin cesar lo que ha destruido la credibilidad del personaje en el conjunto de la sociedad española, que en un momento dado lo recibió como un regenerador tras la estela de corrupción que arrasó el PP de Rajoy. Coincidía su llegada con las ascuas aún bien calientes del movimiento 15M, una llamada social a la regeneración del país que unos aprovecharon, otros desperdiciaron y, los más, exprimieron para su propio beneficio. Sánchez tuvo mucho olfato para detectar el sentimiento que existía cuando se embarcó de camino al poder, y desde entonces mantenerse en él ha sido su único objetivo, una obsesión que no logro entender, que se ha transformado en la destrucción del personaje y su marca a lo largo y ancho del país, de una manera que resulta tan obvia que sólo los que sigue cobrando gracias a él son capaces de combatir, como buenos empleados que son. El acto parlamentario que se vivió ayer, que vi de manera resumida por la noche, no fue sino la enésima reiteración de los comportamientos ya conocidos. Un sujeto soberbio hasta el extremo que se presenta ajeno a toda mancha que le rodea, una oposición cargada de razones pero que no logra construir el argumentario debido y unos socios de gobierno que sigue hundiéndose en la irrelevancia a cambio de las elevadas nóminas que ocupan en los cargos que, lo sabe, perderán el día en el caiga el gobierno, y, lo saben, al contrario que las oscuras golondrinas, no volverán. Un conjunto de mediocridades reiterativas en la sala de plenos del Congreso, en otro ejercicio de devaluación de la Cámara, uno más. En cierto modo, es algo coherente, dado el desprecio con el que Sánchez trata las instituciones que se diseñaron para limitar el poder, para deliberar, para frenar las ansias de quien se cree por encima de todo.

Con un estilo muy distinto, con formas opuestas, Sánchez es un presidente muy trumpista, muy en la línea de creerse por encima de todo y de todos que se estila en la Casa Blanca desde que el populista naranja se hizo con ella. Sánchez no se caga en los muertos de nadie, ni insulta sin cesar (Óscar, el indeseable, Puente sí) pero comparte el desprecio a la democracia como sistema de contrapesos y de limitaciones. Si el presidente soy yo, ¿quién me va a limitar? ¿Acaso no tengo derecho a hacer lo que me venga en gana porque mando yo, y sólo yo? Más de un pelota, bien remunerado, aún queda en los pasillos de Moncloa y en no pocos medios reiterando los síes fieles a estas preguntas cuando su líder se las hace. No esperen que Sánchez dimita, aunque se vea envuelto en causas corruptas que le afecten a él mismo. Nunca lo hará.

jueves, junio 18, 2026

ZP, por ahora, sin medidas cautelares

La pregunta obvia que surge tras la comparecencia de ZP ante el juez de ayer y el comunicado que dio a conocer a los medios es por qué alguien debiera tener fe en su inocencia, sin argumento ni prueba alguna, cuando tras horas de declaración el juez sigue creyendo que hay indicios serios de delito. En sus palabras ante la sociedad ZP busca excusarse y requiere un auto de fe en su persona que no se compadece con los hechos que van aflorando, ni con la estrategia legal que está siguiendo en lo que va de procedimiento. Los habrá que, por su ideología, no necesiten nada para creer en él. Más allá de las ideas, a mi no me encontrarán en ese lado.

El argumento del juez para no imponerle cautelar alguna, especialmente la de la retirada del pasaporte, es que se trata de una personalidad de notoriedad y fama muy elevada, lo que dificulta su fuga. Eso es cierto, aunque lo de dificultar es una cuestión relativa. Uno puede salir de España en coche sin que se le vea y, con el pasaporte en la mano, coger un vuelo en un aeropuerto mediano de Europa rumbo a cualquier parte. Estimo que las probabilidades de que ZP huya no son nulas, pero que sí son bajas. No lo descarto, pero no es lo más probable que vaya a suceder a corto plazo, aunque todo estará en función de lo que vaya saliendo de la investigación. A medida que puedan aparecer pruebas que muestren pagos irregulares, o derivados de acciones inexistentes, como mero objeto de blanqueamiento, o se aten cabos respecto a posibles sociedades en el extranjero en las que él y / o sus socios puedan tener registradas participaciones o ingresos le puede ir rentando más el coger las de villadiego y largarse, aunque eso suponga la plena admisión de los delitos de los que se le acusa. La estrategia con la que ha iniciado el procedimiento, que antes señalaba, apunta preocupantemente por ahí, porque no se centra en rechazar la comisión de delito alguno, sino en buscar o bien la prescripción de los mismos o la anulación de pruebas del sumario que los justifiquen. Intenta hacer que sea el procedimiento el que le salve, no la inexistencia de los hechos, y eso es una manera de decir que sí, que los delitos existieron, pero que no son punibles en este momento. Curiosa forma de proceder del faro moral de muchos que ha resultado ser, como cuando ejerció de presidente, un trampantojo tras el que no había nada sólido. El haber elevado a los altares de su sector ideológico la figura de ZP por parte de los que ahora nos desgobiernan es la causa de que el daño que todo este asunto produce a su electorado sea tan serio. ZP salió del gobierno como el fracasado que fue, arrasado por una crisis económica brutal que nunca quiso ver ni entendió, que trato de evitar, como en el tema judicial, no combatiéndola, sino negando su existencia, buscando subterfugios para que políticamente no le causase daños el derrumbe de la burbuja que él contribuyó a inflar en su tramo final. El desastre de gestión económica de ZP lo dejó para el arrastre entre los suyos y los ajenos, lo mandó al desván de la historia, y desde ahí se fue construyendo la carrera de consultor, de lobista, de hombre de pazzz con los regímenes dictatoriales latinoamericanos, con especial querencia en la torturada Venezuela, donde el chavismo le recibía con las manos abiertas y él trabajaba sin descanso para limpiar la imagen de la dictadura. Es más que probable, tras lo conocido, que empezase a cobrar de ella desde sus primeras gestiones. Sánchez y compañía lo rescatan para la política nacional como muñidor de pactos con el sedicioso puigdeminíaco y otros elementos de nuestra cloaca política nacional, y lo van elevando poco a poco a estandarte del progresismo, en un ejercicio de recuperación como no se había visor en mucho tiempo, que no dejaba de sorprender a los muchos que no olvidábamos la inutilidad absoluta de su ejercicio como presidente. Lo de ahora es el segundo derrumbe, y parece que será aún más estrepitoso que el primero.

Socialmente, lo que más se habla de ZP en tertulias y comentarios es sobre el tema de las joyas, pero a mi eso me parece algo menor en comparación con el resto de delitos de los que está acusado, menor también en cuestiones monetarias. Algo más de un millón de euros en pedruscos tallados no declarados no es casi nada frente a las mordidas que se pueden haber creado con el contrabando de oro y petróleo venezolano. Como en el caso de la operación Malaya, lo llamativo era el Miró en el baño de Juan Antonio Roca, mientras que lo mollar era todo el robo del ayuntamiento de Marbella. Aquí las joyas sólo dicen mucho del personaje que nos pide que tengamos fe en él.

miércoles, junio 03, 2026

Moción de censura atascada

Esta semana se ha cumplido el octavo aniversario de la moción de censura que descabalgó a Rajoy del gobierno y se lo otorgó a Pedro Sánchez, sujeto del que apenas sabíamos nada entonces, y del que ya hemos descubierto demasiadas cosas. Induce al sonrojo ver a Ábalos recitando un discurso lleno de presuntos compromisos éticos cuando ahora conocemos que estaba a punto de hacer desde su posición de poder, hasta qué nivel iba a degradarse él y su jefe y el resto de sus compañeros de gobierno y partido. Ver esas escenas inducen a volverse el sujeto más cínico del universo, para evitar la sensación de ser el engañado, el pagador de esa fiesta obscena.

Ocho años después, ¿Está justificada una moción de censura contra este desgobierno? Sí. ¿Es viable? No. La suma de PP y Vox sigue siendo insuficiente, y una iniciativa así sólo puede prosperar con el apoyo del PNV o Junts, partidos que se saben perjudicados por la deriva del sanchismo, que ven reducidas sus expectativas electorales por formaciones que les fagocitan, llámense Aliança catalana o Bildu, pero que saben que sus tácticas de chantajeo pueden prosperar unos meses más gracias a la debilidad del ejecutivo y no quieren aparecer ante sus propios electorados como los que han propiciado la llegada de los populistas de Vox al gobierno. La acumulación de escándalos seguirá su ritmo procesal, lento pero determinado, y el atrincheramiento del gobierno en posiciones trumpistas, conspiranoicas, parece que es su única estrategia para sobrevivir ante lo que no tiene defensa alguna, pero el mecanismo electoral para cambiar de ejecutivo sólo pasa por dos vías. O que Sánchez, a quien todo le da igual, adelante las elecciones, o que una moción imponga otro candidato como presidente del gobierno y sea ese el que convoque. De hecho, creo que la única opción para que una moción de censura prosperase, y es escasa, es precisamente que sea un candidato anónimo el que sea presentado como alternativa. Piense usted en alguien con el que se cruce por la calle o sus quehaceres a lo largo del día de hoy. Que sea él o ella la que ostente esa candidatura, con el único programa electoral de, una vez jurado el cargo de presidente del gobierno, disolver las Cortes y convocar elecciones generales. Nada más, sólo eso, que no es poco. Que no sea Feijoo ni nadie relevante del PP el que se presente como candidato. Aún en este supuesto, la posición de Junts o del PNV sería delicada, y probablemente no aceptarían votar a favor. La declaración de Junts de ayer retando a Feijoo para que acuda a Waterloo para negociar con el sedicioso las condiciones de una moción era una manera de expresar su no rotundo a cualquier colaboración con el PP, a sabiendas de que los populares no pueden acudir a la casa del fugado, como sí hizo el colaboracionista Sánchez. Por lo tanto, la discusión sobre la posible moción de censura no deja de ser un juego teórico muy interesante para las tertulias de café y bar, pero con pocas consecuencias prácticas, y nulos visos de realidad, al menos a día de hoy. Desde el principio de esta legislatura, una vez que Sánchez traicionó a los suyos, antes ya se lo había hecho al resto, otorgando una amnistía que negó una y mil veces, y consiguiendo los votos para ser investido presidente, en sus cálculos entraba que no iba a dejar el gobierno en los cuatro años que restaban por delante, pasara lo que pasase, porque todo le da igual, y porque sabe que descabalgarle implica la unión de fuerzas cuyo odio mutuo es superior al deseo que tienen de acceder al poder. NI imputado, ni aunque aparezcan vínculos con pagos ilegales, pase lo que pase, Sánchez no cederá el poder antes de tiempo. Esa es su principal garantía de inmunidad para lo que teme que le puede alcanzar, judicialmente hablando.

Los suyos, que van al degolladero en todas las elecciones futuras que se celebren mientras él siga en el poder, podían exigirle presentar una cuestión de confianza, pero tampoco creo que lo hagan. Tienen miedo de perder los carguitos de los que viven, y un año de altas nóminas públicas es una gran ayuda para las finanzas personales. El destrozo en la marca PSOE y el arrastrar nombres sin cesar por el calvario de los juzgados durante meses no causará mella en el líder que ha destrozado al partido y que se cree por encima de todo y de todos. Ajeno a la realidad, Sánchez seguirá lo que pueda, y querrá volverse a presentar. Y los suyos, en un acto de suicidio colectivo, se lo consentirán. Salvo gran sorpresa, es lo que creo que pasará.

jueves, mayo 28, 2026

Descomposición

Quizás recuerden ustedes cómo acabó el felipismo a mediados de los noventa. Se sucedía una causa tras otras de corrupción, a cada cual más escandalosa, en la que se veían implicados ministerios, todas las ramas del PSOE e instituciones como el Banco de España o el BOe, era un no parar de sobresaltos, con dos procedimientos largos que, día a día, proporcionaban noticias. Uno era el relacionado con los GAL, la X famosa y las pesquisas del entonces prestigioso Baltasar Garzón, quién le ha visto y quien le ve. La otra era la trama de financiación ilegal del PSOE, lo de Filesa, Malesa y Time Export, instruida por el vilipendiado juez Marino Barbero.

El aire de derrumbe era constante, la parálisis dominaba todo y, tras los fastos de 1992, la sensación era de desplome, de abatimiento, de lo que se pudo hacer en un país por modernizarlo y el destrozo que, desde el gobierno, estaban realizando una panda de mangantes insaciables. González, al frente de todo aquello, negaba sin cesar su participación en las tramas y decía sentirse traicionado por ellas, en unas declaraciones que quizás reflejasen la verdad, pero que no eran sino insultos dirigidos a los pagadores de impuestos, usted y yo entre ellos, que éramos los que financiábamos la juerga. Aquello no podía seguir y se acabó en las elecciones de 1996, donde el PSOE sacó un muy buen resultado, perdiendo sólo por 300.000 votos frente al PP, el ganador. Ni todo el descrédito de la corrupción sangrante pudo erosionar la base socialista, que sí se derrumbó en las elecciones de 2000, cuando Aznar logró una mayoría absoluta. ¿Soy el único que ve paralelismos entre aquel año socialista de 1996 y este de 2026? Treinta años son bastantes, la verdad, pero la similitud de los procedimientos que se ven resultan tan tiernos como curiosos. Tenemos una trama que afecta a las finanzas del PSOE, en la que, por ahora, no ha salido financiación ilegal, pero sí el uso ilegal de fondos para obstaculizar a la justicia en los procedimientos en los que el gobierno se vea implicado. La ristra de procesos que afectan a antiguos miembros del gabinete de Sánchez y a organismos del estado por ellos controlados no dejan de crecer, aportando nombres y estructuras a unas tramas que son cada vez más difíciles de comprender, aunque en todas ellas algunos seres se repitan y sean los nexos que permiten ir saltando de unas a otras. El destino del dinero de las corruptelas sigue aún sin ser descubierto en plenitud, y las mordidas de las que se está hablando en los medios se cifran en los centenares de miles o unos pocos millones, pero tramas como la presunta del ex presidente Zapatero en los negocios petrolíferos de Venezuela pueden elevar estos importes en varios órdenes de magnitud. La precariedad del actual gobierno es mucho mayor que la del de Gonzalez de finales de los noventa, dado que entonces sólo dependía de la que sería la procesada familia Pujol y ahora está en manos de una banda de aprovechados a los que les importa más el dinero que cobran por sus cargos parlamentarios o gubernamentales que cualquier otra cosa, a sabiendas de que jamás volverán a tener semejante oportunidad de acceso a sueldos y prebendas equivalentes. Una de las diferencias del pasado respecto a la actualidad es la talla de las cúspides de ambos gobiernos. González acabó deshecho por la corrupción, pero tuvo años de gloria en los que revolucionó el país y creo instituciones, derechos y conceptos que lo modernizaron por completo, la historia se lo ha ido reconociendo. Frente a él Sánchez ha demostrado ser un perfecto arribista, un sujeto arrogante obsesionado por el poder personal, que ha destrozado la imagen de su partido y de todo aquel que se le ha acercado, sin que eso le suponga rubor alguno. Poco quedará del sanchismo para la historia, salvo su obsesión por la resistencia personal, y un comportamiento más propio de un psicótico que de una persona en sus cabales.

Como pasó en 1996, creo que aún falta mucha trama por descubrir, y grandes tracas explosivas. Recuerdan sin duda la que se organizó cuando Roldán escapó de España para huir de la justicia tras su fraude en la Guardia Civil. Ese fue quizás el momento más chusco de todo aquello, y em da que aún veremos a alguno de los implicados en estas tramas, y a nombres nuevos que saldrán, escapándose para eludir la justicia, apuesten por República Dominicana como destino, en medio de la comprensión de no pocos medios de comunicación y periodistas, así se hacen llamar, que les defenderán hasta que, seguro, también aparezcan sus nombres en listados de cobro de mordidas. Sí, esto tiene pinta de derrumbe.

jueves, mayo 21, 2026

Cuidado con los ídolos

Dice OOM, compañero de trabajo y amigo, que no hay que idolatrar a nadie, que elevar en pedestales es un error, porque luego descubres que lo que antaño era dorado ahora está lleno de herrumbre. No usa términos tan cursis, pero vamos, nos entendemos. Elevar a alguien a la categoría de mito cuando no está es complicado, y tiene sus riesgos. Hacerlo en vida resulta de lo más peligroso, porque en cualquier momento una investigación judicial lo desnuda y te revela secretos de su ser y sus cuentas que son muy desagradables. Ante ello, muchos optan por la negación, por mantener su frente a la realidad. Y eso, además de peligroso, es inútil.

No se muy bien por qué, pero para mucha gente ZP se había convertido en un referente, cuando su paso por la presidencia del gobierno fue un desastre. En su primera legislatura, marcada por el 11M, la apertura del melón estatutario catalán y el inflado de la burbuja, se vio que el personaje no tenía nada de consistencia, mucho marketing y poco más. En la segunda, tras el estallido burbujil, se comprobó la inutilidad del personaje, que casi provoca la quiebra del estado por su negación de la crisis y por su irresponsable gestión de la misma. En fin, uno escoge a los ídolos que desea, y no pocos en este país, que se autodenominan de izquierdas, elevaron a los altares laicos a este personaje lleno de carencias. Su aura para ese conglomerado ideológico ha ido creciendo con los años, y se le ha sacado, como si fuera un paso procesional, en todo tipo de campañas electorales para defender la marca del PSOE y la izquierda, uniendo su destino al de un sanchismo que ha supuesto la consumación de todo el desastre que se veía ya fraguando desde los gobiernos del propio ZP. La simbiosis entre el desgobierno actual y la figura de ZP es total, con constantes expresiones y gestos de admiración mutua entre ambos a cada día. Por eso, el auto de imputación del juez Calama es tan devastador para el desgobierno que padecemos, porque ataca las bases de una de sus figuras con menos poder nominal, pero mayor predicamento entre los que se supone que son sus electores. ZP no tiene cargo público alguno, pero es sabido que ha hecho gestiones para el gobierno actual, entre ellas negociaciones con el sedicioso puigdemoníaco y cosas por el estilo, de las que él se ha mostrado plenamente orgulloso, lo cual da que pensar sobre la solidez mental del personaje. No ocupa cargo alguno en la administración, y creo que hace ya algunos años que dejó el Consejo de Estado. Carece, por tanto, de cualquier tipo de aforamiento, y no será ante el Supremo donde tenga que comparecer en los procesos judiciales que, a partir de ahora, van a marcar su existencia. Lo que se produjo a lo largo del lunes fue el descabalgamiento del ídolo, el derrumbe de su estatua, la cuerda que, enganchada en uno de los extremos de la figura, tira de ella y la lleva a estrellarse contra el suelo, haciéndola pedazos para que la escena sea aún más metafórica. Años de presunta honradez, sencillez, escrupuloso respeto a la legalidad y demás expresiones al uso deshechos en unas horas, las necesarias para leer el auto de procesamiento, dictado por el juez de la Audiencia Nacional en el marco de una investigación criminal de ámbito europeo, con ramificaciones norte y centro americanas más que obvias, que deja al personaje a los pies de los caballos. Las explicaciones que por ahora ha dado el imputado han sido escasas, apenas ese vídeo de minuto y medio en el que proclama su inocencia y poco más, en medio de un frondoso jardín privado. Claramente insuficientes hasta para los suyos, ni les cuento para el resto del país, que asiste sin desgarro, pero sí con asombro, a una historia de presunta corruptela que deja a tramas pasadas convertidas en juegos de aprendices. La sofisticación de la corrupción patria no deja de alcanzar nuevas cotas. Ahí sí que innovamos, no como en otras cosas donde debiéramos.

La respuesta de los fieles ante el auto muestra el infantiloide mundo en el que vivimos, en el que la fe es superior a la realidad. Ante la acusación, cierre de filas de los “míos” y acusaciones sin freno, llenas de bulos, ante los “otros”, en un proceso tan falaz como ridículo, que ante la magnitud y gravedad de los datos expuestos obligó ayer a más de uno de entre la feligresía a empezar a dudar de sus creencias zapateriles. No parece que sea ese el caso de Sánchez, que sólo cree en él mismo y en su propio beneficio. Ayer apoyó públicamente a ZP, con la misma rotundidad con la que pasado mañana lo negará si es necesario, con tal de salvarse. Él no cree en ídolos, él se cree el único ídolo posible.

miércoles, mayo 20, 2026

ZP en problemas

Hace no mucho se publicó en España la versión traducida del libro que el ex presidente francés Nicolas Sarkozy ha escrito tras su breve paso por la cárcel. Fueron apenas dos meses de encierro, si no recuerdo mal, y le salen algo más de dos páginas por día entre rejas, lo que es una buena muestra de cómo el personaje se quiere a sí mismo. Sarkozy fue condenado en una de las causas que tiene abiertas por financiación ilegal de sus campañas electorales, con el dinero libio del dictador Gadaffi de por medio. En Francia un presidente es como un rey absoluto con carácter temporal, tiempo tasado, pero poder y boato hasta aburrir. Comparados con ellos, nuestros presidentes son unos vulgares primeros ministros, casi como los suyos.

Por eso la imputación de ZP nos hace un poco franceses, así que los que siempre tienen el complejo de que somos menos que el resto de los europeos ya pueden sentirse satisfechos, nos hemos igualado en otra categoría más, aunque esta sea de las indignas. ZP es el primer presidente del gobierno de la democracia que se ve imputado y con el serio riesgo de acabar enjuiciado en un asunto que suena muy mal desde el primer día en el que se supo algo de él. Todo lo relacionado con el rescate de Plus Ultra lleva años sometido a un escándalo constante, y desde el mismo momento en el que se conoció la millonada que se llevaba esa línea aérea casi inexistente y sus vinculaciones con el régimen de Maduro las especulaciones sobre negocios turbios no cesaron. La constante presencia de ZP en lo que se llamaban labores de mediación ante el régimen chavista, que no eran otra cosa que respaldo político desde su posición de prestigio institucional a la dictadura venezolana, alimentaba las especulaciones sobre si algo de la millonada del rescate no habría acabado en sus bolsillos, o en el de allegados muy cercanos, fueran familia o amigos. ZP ha negado una y otra vez el cobro de comisiones por los trabajos que se han ido conociendo a lo largo de estos años, labores de consultoría y de informes que siempre han aparentado ser cortinas de humo para encubrir una acción de lobbysmo profesional, de intermediación al más alto nivel para lograr que el gobierno de España aprobase el rescate a la compañía, por una cifra de entorno a 53 millones de euros, importe más que suficiente para que las comisiones asociadas fueran sustanciosas. La presencia de Julio Martínez, conocida a lo largo de las investigaciones periodísticas que han ido indagando sobre ese rescate, su amistad con ZP, su colaboración profesional en la consultora Análisis Relevante y otros cabos sueltos han ido creando un relato en el que la sospecha sobre el expresidente era creciente, pero la negación constante de los hechos por parte de ZP y la defensa cerrada que los medios afines han hecho de su figura, uno de los mayores baluartes que le queda al socialismo patrio. Por eso, la conmoción general que se produjo ayer al conocerse la imputación de ZP por parte de la Audiencia Nacional fue absoluta, especialmente en las filas propias, que empezaron a lanzar la típica campaña de desinformación para ver si podían minimizar lo que era un hecho gravísimo, pero la realidad puede aplastarlo todo. El auto del juez Calama responde a una investigación internacional en la que están implicadas las fiscalías francesa y suiza, y para sorpresa de todos, va mucho más allá de Plus Ultra, hasta configurar toda una trama de corrupción asociada a la figura de ZP como el conseguidor máximo en la que el caso de la aerolínea sería uno de los posibles, pero ni mucho menos el único. La asociación de ZP con los gerifaltes chavistas lo llevaría a negocios turbios en los que el petróleo, oro y ayuda internacional al desarrollo podrían verse envueltos, y con la clásica creación de sociedades pantalla en el extranjero para canalizar y blanquear ingresos ilícitos.

Lo que se fue conociendo ayer es un escrito de acusación gravísimo que, de ser cierto, pondría al expresidente Zapatero a las puertas de un proceso judicial con implicaciones penales rigurosas. Por de pronto está citado a declarar ante la Audiencia Nacional el 2 de junio, creo, y el juez pudiera dictar medidas cautelares tras ese momento si considera que hay riesgo de fuga o destrucción de pruebas. Como hicieron Koldo y Ábalos, ZP puede tener que ir a declarar con un petate preparado en el caso de que se le mande a Soto del Real tras su comparecencia, cosa que veo poco probable, pero, tras lo de ayer, posible. Su horizonte se ha oscurecido de una forma siniestra, y con él el de sus allegados y partidarios.

miércoles, mayo 06, 2026

Escribano sale de Indra

Ayer, al final de la tarde, saltó la sorpresa en el mundo financiero y empresarial patrio. Se hizo público que Escribano había colocado su participación, del 14%, en Indra, por lo que la vendía y dejaba la compañía. Una noticia poco esperada y que, por ahora, pone fin a uno de los culebrones más sucios y volátiles de los vividos en la empresa española, y en la política, en el que el papel del gobierno y sus meteduras de pata (y mano) han sido memorables. Los hermanos Escribano ya tienen argumentos para que un buen profesional les escriba un libro en el que la intriga y los quiebros superna a muchas de las series de ficción imaginadas por guionistas que no alcanzan a ver hasta qué punto la realidad es insuperable.

Escribano, la empresa familiar, que empezó como un taller mecánico y creció hasta convertirse en una gran empresa de mecanizados, ha pasado de ser el ojito derecho del gobierno a un apestado, sin que se sepa claramente el por qué de lo uno y ni de lo otro. Desde que desembarcó en el accionariado de Indra, para lo que solicitó un préstamo a JP Morgan, se veía que contaba con el beneplácito de Moncloa para hacer una operación conjunta, dado el papel de la SEPI como accionista mayoritaria en la entidad suprema. Ángel desembarca en el consejo de administración y se empieza a hablar de una operación de fusión en la que Indra compra Escribano, creándose un espectacular conflicto de intereses dada la participación de la absorbida en la absorbente. Valoraciones de hasta 2.000 millones de euros para la empresa de mecanizados empiezan a circular por los medios, y no deja de asombrar a propios y extraños tanto el inflado de los números como el vicio profundo de la operación. Consejeros independientes de Indra rechazan la idea y empiezan a ver cómo Moncloa les trata con hostilidad. El augur económico de Sánchez, Manuel de la Rocha, que manda más en el tema que cualquier ministerio, bendice una operación que todo el mundo ve como imposible por su zafiedad. Indra y el ministerio de defensa, el contratista en todos los temas militares, defienden día sí y día también a Escribano frente a Santa Bárbara, el proveedor habitual de sistemas mecanizados de defensa, desde hace unos años propiedad de la norteamericana General Dynamics, alegando que Indra va a ser un campeón nacional en defensa y Escribano, carente de experiencia en el desarrollo de plataformas complejas, su suministrador de hardware, por así decirlo. La batalla dentro de Indra crece y crece, con zancadillas, golpes, broncas monumentales que se airean en público o se relatan en confidenciales, y personajes del poder de un lado y otro, con El País, de la mano de su principal accionista Joseph Oughourlian (y accionista también de Indra) defendiendo a muerte a los Escribano, entregándoles incluso el premio al ejecutivo del año del IBEX 35 hace un par de meses, frente a, por ejemplo, Iván Redondo, el consultor, el lobista, ahora a sueldo de Santa Bárbara, tratando de frenar el proceso de fusión / absorción / pelotazo. Todo iba bien hasta que, sin saber por qué, como pasó con la decisión de Sánchez con el Sáhara, Moncloa vira 180 grados y repudia a Escribano, y paraliza la operación. Ángel Escribano, presente en el consejo de Indra, se revuelve y no acata el cambio de postura de quien, hasta el día anterior, fue su principal valedor, y trata de seguir en la compañía con poder ejecutivo, pero finalmente es descabalgado y la situación entra en un impase desde hace unas semanas, con las espadas en alto pero con la adquisición aberrante frustrada. Finalmente, con la operación de ayer se pone fin a la presencia de los Escribano en la cotizada y, de momento, se cierra este extraño serial, en el que todo el mundo ha salido bastante perjudicado en su imagen.

Pero sí, algunos salen más beneficiados que otros. Se estima que Escribano, con su venta, ha generado unas plusvalías de unos 800 millones de euros, porque durante toda esta batalla, en la que Moncloa daba alas al futuro campeón nacional de defensa, las acciones de Indra se han revalorizado una barbaridad, por lo que más de uno se ha hecho de oro, y los Escribano, desde luego, sí. El margen es más que suficiente para liquidar el préstamo de JP Morgan y prácticamente equivale a lo que era toda la facturación prevista para la empresa durante este año 2026. Nuevos millonarios en la city madrileña, después de haber sido sacrificados en todo un Juego de Tronos. Desde luego la historia meceré ser escrita con detalle.

viernes, marzo 20, 2026

Lo de Indra

He estado pensado usar algún tipo de epíteto que roza lo soez al respecto de lo que lleva pasando un tiempo en Indra, pero creo que será mejor mantener la frialdad lo máximo posible, aunque las formas y el fondo corrupto que tiene toda esta historia es propio de trileros de clase baja, gentes de mal vivir de los que haría uno bien en alejarse, para no salir perjudicado, o vilmente estafado. Y entre todos ellos, los más tramposos, son los que desde el gobierno han ido moviendo las piezas de una partida en la que la corrupción ha sido la palabra que mejor define lo sucedido, y el de élites extractivas el concepto académico ideal para enmarcarlo.

Indra es una importante empresa tecnológica muy vinculada al mundo de la defensa, participada por la SEPI, organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, en más de un 20%, de tal manera que el gobierno es su principal accionista. Con la marcha de su anterior presidente, Marc Murtra, puesto por Moncloa al frente de Telefónica, quedó vacante la dirección de la entidad y desde el gobierno se alentó la creación de un campeón nacional de defensa que fuera capaz de competir a nivel internacional con otras empresas en un momento en el que la defensa iba camino de convertirse en el sector estratégico que lo es desde el despegue de guerras que vivimos. Indra siempre ha sido muy tecnológica, desarrolla software, sistemas de control y vigilancia, pero nunca ha estado en el mundo del hardware, en el de los blindados, armamento físico, vehículos, etec. Ahí la empresa española de referencia era Santa Bárbara, hasta que hace unos años fue adquirida por la norteamericana General Dynamics. Indra, por tanto, necesitaba un socio industrial, y aquí es cuando entran en escena los hermanos Escribano, Javier y Ángel, creadores y dueños de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) empresa madrileña que, de un taller de mecanizado, ha pasado a ser una de las principales en el desarrollo de sistemas militares, como torretas móviles, soportes de artillería, etc. EM&E es bastante más pequeña que Indra, cientos de millones de valoración frente a miles de millones de una cotizada en el Ibex, pero el movimiento de integración se alienta desde Moncloa, y se produce el nombramiento de Ángel Escribano como presidente de Indra. Desde ese momento se pone en marcha una operación de compra en la que Indra adquirirá Escribano, en un movimiento que todo el mundo contempla con asombro y repulsión, porque se da que la empresa absorbente es dirigida por el que es co dueño de la empresa absorbida, una colusión de intereses de dimensiones absurdas y aspecto repulsivo que, pese a todo, es alentada ciegamente desde Moncloa y defendida con uñas y dientes por las fuentes del poder y por los comprados medios que de ellas dependen. En el proceso de compra surgen obstáculos abundantes, especialmente por parte de consejeros independientes de ambas empresas, que no soportan lo que se está produciendo, porque es insoportable, y cada semana que la compra se alarga el valor de Indra y Escribano sube, La adquisición se eleva a cifras del entorno de los dos mil millones y se intuyen comisiones y ganancias fabulosas, especialmente para los beneficiados por la venta. El gobierno, oficialmente, se pone de perfil, y oficiosamente fuerza sin cesar la operación, levantando críticas de todo el mundo, y propiciando de paso un enfrentamiento con Santa Bárbara sobre contratos ya firmados y posibles adjudicaciones futuras. Un lío monumental que es la comidilla de muchos círculos económicos y políticos, que relatan casi a diario las batallas que se producen entre todos los implicados en la trama.

Y hete aquí que, apenas hace unas semanas, se produce un vuelco en la situación, y Moncloa cambia de idea. Decide que, vaya vaya, hay un conflicto de intereses en el proceso de compra y solicita a Ángel Escribano que renuncie a la presidencia de la entidad para que las cosas sean transparentes. De repente, el caballero blanco, que se creía intocable y superior, se ve atacado por quien le puso ahí, como el mero peón que era de los que realmente mandan. Ayer Indra comunicó oficialmente que renuncia a la compra de Escribano pero que su presidente no se marcha, por lo que ahora Ángel Escribano se planta ante los que antes le favorecieron. Al cierre del Ibex la empresa perdió un 12% de su valor.

martes, enero 13, 2026

Destruir instituciones

El poder tiende a expandirse sin límites hasta que encuentra algo que lo frena. Es como el agua cuando llueve, llena huecos y se desborda, y si no encuentra obstáculos avanza sin freno. Ante uno, lo rodea, evita, y cambia de curso. En una planicie llana se genera un lago si llueve lo suficiente, todo se cubre. Así actúa el poder, dado que los deseos humanos son infinitos, y por naturaleza insaciables (sí, hay excepciones, pero el mundo no se hace mediante ellas) y es necesario imponer obstáculos que frenen las ansias de dominación. Lo hacen de formas mejorables, a veces son incapaces, pero algo logran. Uno de esos frenos son las instituciones.

Son un invento legal que crea entes que están más allá de la vida y figura de las personas humanas, que permanecen en el tiempo más de lo que pueden durar los gobiernos, y que poseen competencias, poder, que supone un obstáculo para que el gobernante pueda ejercer sus deseos en el ámbito en el que ellas rigen. ¿Son perfectas? No, nada lo es, y no pocas veces esa labor de freno se ve adulterada por la decadencia de la institución, sus propios errores. Pero las más de las veces el final de la institución llega por la toma del control de la misma por parte del gobernante, que logra poner a afines a su mando y la convierte en una extensión de sus dominios. Cuando eso se produce se alcanza un nivel de corrupción profundo, y a veces irreversible, porque la confianza que la sociedad pueda tener en un ente destinado a permanecer en el tiempo, si se pierde, es muy difícil que logre ser restaurada aunque otras personas ocupen ese cargo. En España tenemos abundantes ejemplos sobre cómo el poder trata de hacerse con instituciones para que estén a su servicio. A finales del año pasado se produjo la sentencia del juicio al Fiscal General, una institución judicial de primer orden, con el resultado de condena dada la actitud de quien entonces ocupaba ese cargo en un caso en el que se encontraba implicado el novio de una de las mayores rivales políticas del presidente del gobierno. Este es un ejemplo claro de corrupción institucional de primer orden, de elevada gravedad, pero tenemos ejemplos muy abundantes por todas partes, con un CIS que no es sino un portavoz no ya de los deseos demoscópicos del gobierno, sino de sus meras fantasías, o las televisiones públicas, que en sus distintos ámbitos territoriales de emisión, y bajo marcas políticas distintas, operan como meras cadenas de transmisión de consignas del gobernante de turno. Todos estos casos, y muchos otros, involucran a entidades que son pagadas con dinero público, mediante los impuestos que abonamos todos los ciudadanos, y que no realizan una labor al servicio de todos ellos, sino sólo para una parte. Eso es corrupción. En España la tradición de tomar al asalto las instituciones por parte del gobernante viene de lejos, y los años de dictadura del siglo XX dejaron el pabellón muy alto respecto de hasta qué punto el conjunto del estado se puede convertir en una mera maquinaria al servicio de los intereses de una sola persona, en aquel caso el dictador. Es el caso extremo de corrupción. Desde que vivimos en democracia ha habido escándalos de todo tipo en instituciones fundamentales, en las que tanto el PP como el PSOE, en el ámbito nacional, han dado ejemplo de cómo no comportarse en el ejercicio de sus competencias de poder, y sí de cómo tratar de hacerse con todo lo que sea posible con tal de apuntalar la labor del gobierno. Si se quiere, en los tiempos del sanchismo, este proceso es mucho más burdo, más descarado, propio de una época en la que el desprejuicio domina la gestión pública y la autenticidad, entendida como el ejercicio descarado de las malas formas, nos posee.

Si en España las cosas no han ido a más es porque tenemos un freno institucional superior a nosotros, que es la UE, que impide que ciertas áreas puedan ser abordadas por el gobierno. Pero, sin la pertenencia a la Unión, ¿qué sería de nosotros en manos de un gobernante carente de escrúpulos que quisiera hacerse con todo el poder y no encontrase freno moral alguno para llevar a cabo su plan? Da miedo pensarlo, desde luego. Pues bien, a ese experimento es al que asistimos en EEUU, donde no hay institución superior a las leyes del país y la voluntad de su gobernante. Lo que Sánchez hace en España es trumpismo con t minúscula, porque no puede más. En EEUU, como siempre, todo es a lo grande, empezando por una T mayúscula.

jueves, diciembre 11, 2025

Puertas giratorias con nueces

La cascada de casos de corrupción que se acumulan en las postrimerías del sanchismo sólo es comparable a la verborrea de Trump. Ambos fenómenos son imposibles de abordar en su conjunto, saturan al que los recibe, estresan sin piedad al consumidor de noticias, que no logra enterarse de uno de los asuntos cuando aparece otro que lo sepulta. El ruido es total, la sensación de derrumbe creciente y la percepción pública, al menos en lo nacional, bastante coincidente en que esto es la agonía de un desgobierno que no arrancó traicionando su promesa electoral de no amnistiar y que acabará con un rosario de vistas a los juzgados y, quizás, a las prisiones.

Pero siempre los hay que sacan tajada en todas las ocasiones, y en esto es justo reconocer que el PNV es el maestro absoluto a la hora de llevárselo, crudo, cocinado o a medio hacer, da igual. Una de las peores consecuencias de la corrupción es la disolvente evidencia de que uno es imbécil, y que el corrupto así te trata a la cara. Véase lo que pasa en Telefónica. En esa empresa los gobiernos de turno siempre han metido más o menos mano, en función de la época y de la participación que el estado tenía en la compañía y, también, el descaro con el que se actuaba. Ahora mismo, con una posición del 10% en el capital de la empresa, Moncloa manda mucho y se cree el mandamás de la compañía, y eso afecta a todas las líneas estratégicas de la empresa, a sus negocios presentes y futuros, al valor depauperado de la acción y a un montón de cosas. En este contexto, se ha presentado un nuevo ERE que afectará a varios miles de personas. Se empezó a hablar de unas seis mil y ahora la cifra que se baraja ronda los cuatro mil. En todo caso, mucha gente, un porcentaje significativo de la empresa, que afecta a todas las estructuras de la misma. Vendidos como una herramienta para optimizar las cuentas, normalmente estos EREs suelen ser bastante generosos, y esconden en sus condiciones el desprecio que supone el que personas valiosas que puedan llevar mucho tiempo trabajando en la empresa y conocen del negocio sean echadas a unas edades en las que su productividad aún es alta para, en general, ser suplidos o por gente joven inexperta, que debe formarse, pero que cobra mucho menos, y en no pocos casos amiguetes que ni saben ni se espera que trabajen, pero que suponen la devolución de favores pasados en forma de lustrosos despachos, cargos con gran pompa en su denominación y presencia garantizada en eventos y todo tipo de saraos públicos, junto a un sueldo equivalente a varios de los válidos empleados echados de manera indigna. Ayer se supo que Movistar Plus, una de las grandes divisiones de la compañía, va a incorporar como consejero a Andoni Ortúzar, hasta hace poco presidente del PNV. El conocimiento de Ortúzar sobre el mercado audiovisual, el mundo de las plataformas, la conectividad y otras tareas que desarrolla la empresa en la que desembarcas es, probablemente, casi nulo, pero eso da igual. A Ortúzar no se le coloca por su valía o por los contactos, otra de las excusas que se usa en estos casos, a veces con cierto peso argumental, sino para compensarle por lo mucho que ha hecho para que el actual gobierno de Sánchez siga en el poder, empezando por el apoyo de los diputados peneuvistas a la moción de censura que descabalgó a Rajoy. Ortúzar siempre ha sido muy de Euskaltel, la operadora de telecomunicaciones vasca, lo que es una manera de decir que su nacionalismo siempre ha estado por encima de todo, un nacionalismo en versión chulesca en el que siempre ha tenido claro hasta qué punto él y los que considera “los suyos” tienen derecho a una posición de privilegio absoluto sobre todos los demás, a los que considera inferiores en todos los aspectos. Ortúzar siempre ha tenido a gala que el vasco, lo que él entiende como el vasco, claro está, está por encima de todo lo demás, en una visión medieval y retrógrada que puede ser blanqueada como “progresista” si se vota a favor de las medidas de los que venden el carnet de “progresista”. Visto lo que se va a embolsar ahora, es evidente el buen negocio personal que ha hecho.

Póngase usted en la piel de uno de los empleados de la empresa, pasada la cincuentena de años, con la vida a medio hacer y aún un montón de retos por delante, que recibe la comunicación de que es expulsado de la entidad a la que ha dedicado tiempo y sacrificios de todo tipo, y ve como alguien como Ortúzar es aupado (le encantaría a Andoni ese término) a la dirección de la entidad con unos costes que el empleado y gran parte de su departamento juntos jamás alcanzarían. La sensación de cabreo, de estafa, de engaño, es inevitable. Y sí, la sensación de que quienes nos gobiernan consideran que somos imbéciles, y como tales nos tratan.

jueves, diciembre 04, 2025

Salazar o la hipocresía absoluta

Supongo que ustedes no conocían hace unos meses, allá por el verano, a Francisco Salazar, alto cargo de la Moncloa sanchista. Yo tampoco. Le puse nombre y cara cuando, durante unas horas, sonó como sustituto de Cerdán al frente de la secretaría general de algo que en sus tiempos se llamaba PSOE, pero que apenas duró un par de días en las quinielas al destaparse unas denuncias de acoso sexual durante su desempeño como gran jefazo en el entorno laboral de la presidencia del gobierno. Después de ese incidente sus opciones decayeron y se le apartó de la vida pública, según informaron fuentes del partido.

Pues bien, Salazar ha vuelto a la actualidad pública no porque se ha solventado el expediente que se le abrió en su momento y se han determinado sus culpas, no sino por todo lo contrario, porque el partido ni le apartó de verdad ni, en la práctica, ha realizado gestión alguna para averiguar qué había detrás de las denuncias ni para escuchar a las posibles víctimas de los abusos señalados ni nada de nada. En estos meses lo que ha hecho el partido son dos cosas. Por un lado, dejar que el tema se duerma y desaparezca de los medios, y por otro, trabajar para rehabilitar a Salazar y devolverle algún cargo relevante. Sobre el acoso y las denuncias, nada de nada. Ahora, con el intento de recolocación del personaje, ha saltado a la web la denuncia de las víctimas de la total inacción del partido, de todas sus estructuras, de los altos cargos que las ocupan, a la hora de hacer algo en defensa de las mujeres que denunciaron unos comportamientos no se si delictivos, quizás sí, pero desde luego asquerosos y reprobables. Esas víctimas han sido tratadas por la organización, por eso que un día se llamó PSOE, con el mismo respeto con el que unos críos perciben a una papelera en la calle cuando pasean. Ante semejante desprecio, las víctimas han alzado su voz y la reacción del partido, pásmense, no ha sido la de darles la razón y rectificar lo hecho, no, sino intentar silenciarlas. La obsesión del PSOE ha sido en todo momento la de que nada de todo esto trascienda, de que una especie de omertá se imponga entre los militantes y cuadros directivos de la organización, que las vergüenzas se tapen de la manera más oculta y discreta posible, que esto no pueda ser utilizado como arma política por parte de ninguno de los adversarios del arco parlamentario. Realmente eso último es lo único que les importa. Tras un par de días de escalada en las noticias, y vista la imposibilidad de tapar lo que era una gestión imposible de defender, han empezado a surgir voces significativas que tachan a Salazar de lo que parece que es, voces que durante estos meses han callado con toda su fuerza y que, hasta hace apenas un mes, mantenían una relación de cordialidad absoluta con el personaje, porque el que tuvo poder algo mantendrá, y todo lo que hay en Moncloa tiene capacidad de decisión sobre el partido de una manera tan absoluta como no se ha visto nunca en esa organización que se llamaba PSOE. Ayer por la noche, a ser posible sin testigos, se convocó una reunión telemática en Ferraz con las delegaciones territoriales de igualdad para tratar el caso. Por lo que parece, las directrices del partido, léase de Moncloa, no han cambiado. Actuaremos, prietas las filas, silencio, fe en la organización y nada de preocupaciones. El mantra habitual de estos casos en los que la complicidad y el fracaso lo impregnan todo, pero por lo que se sabe esta sarta de mentiras tan repetidas ya no han colado como antaño, y la bronca entre las agrupaciones regionales del partido debe ser significativa. Quizás Ferraz, es decir, Moncloa, deba hacer algo de una vez, algo como tomarse en serio las denuncias de las víctimas y acudir a la fiscalía. Basta que pongan en los rostros de las acosadas un carnet de partido distinto al suyo para que empiecen a verlas como lo que parece que son, mujeres abusadas, no herramientas de disfrute al servicio del alto cargo de los “míos” que como tal a todo tiene derecho.

Quizás lo más relevante de este caso de inmensa hipocresía política, que ahora sucede en el PSOE, pero se repite a buen seguro en el resto de partidos de nuestro entorno, es que las informaciones que han destapado la necedad de la organización han partido de un medio afín, de eldiario.es, uno de los más fieles de la sincronizada sanchista, y el trabajo de ocultamiento de la televisión, radio y prensa oficiales no ha servido para cerrar la brecha. Si esta información la hubiera publicado, digamos, El Mundo, ¿qué recorrido habría tenido? Como siempre en la mierda de sectarismo político que vivimos en estos tiempos, no es el qué, sino el quién, y la víctima que se joda si no puedo usarla políticamente. Todo muy asqueroso, pero sin el estilo literario de Santiago Lorenzo

jueves, noviembre 27, 2025

¿Ábalos en prisión?

Que sea mandado a prisión preventiva es una de las opciones principales a las que se enfrenta Ábalos, y su lugarteniente Koldo, como resultado de la cita ante el juez que ambos tienen esta mañana. Las elevadas penas de prisión solicitadas por la fiscalía y el ya final de la instrucción del caso mascarillas, una de las tramas en las que se encuentran involucrados, pone la fecha del juicio sobre el tema en el horizonte próximo y aumenta el riesgo de que ambos se fuguen o hagan cosas indebidas. No sería raro que esta noche la pasasen resguardados del frío tras las rejas.

En previsión de que eso ocurra, o no, quién sabe, ayer Ábalos empezó a tuitear directamente en contra de la figura de su jefe, Sánchez, que lo fue y sigue siéndolo, sin la menor duda. Confirmó la noticia que difundió El Español el fin de semana sobre una reunión en un caserío vasco, el de Etxillarre, entre Sánchez y Otegi para pactar su acuerdo de cara a la moción de censura de 2018, movimiento previo al que se dio con otras formaciones, y que supuso el inicio de la excelente relación que mantiene el sujeto que reside en Moncloa con el jefe de lo que fue la rama política de ETA y lo que hoy sigue siendo el principal elemento blanqueador de los crímenes del terrorismo. Esa reunión no era ilegal, pero si inmoral para el PSOE que existía en esos tiempos, bueno, para el PSOE, no para lo que hay hoy, claro. La cosa es que ayer, cuando Ábalos escribe en relación a este asunto y confirma algo que Sánchez, Otegi y todos los medios a sus servicios han desmentido pone en un serio brete a Moncloa, y una de las preguntas que nos podemos hacer es por qué ahora el corrupto tira de esta estrategia. ¿Empieza a verse realmente acorralado y quiere que el marrón se lo coman otros? ¿Es venganza? ¿Es un aviso reclamando protección? ¿Pidiendo al gobierno que depende de él que lo siga siendo y por ello deben ayudarle? ¿Es distracción? Cualquiera de las alternativas es posible. El comportamiento conocido de Ábalos, Koldo, Cerdán y de lo que les rodea, y ahí evidentemente entra Sánchez, es lo suficientemente sórdido como para suponer que todos ellos se tienen atrapados por sus partes por lo que han ido creando a su alrededor en los años en los que ascendieron al poder y usaron de él. Se ha visto, con Cerdán, que el dinero de verdad no estaba en los sobres con billetes que se trajinaban en Ferraz como si fuera una sucursal bancaria de pueblo, sino en las mordidas a la contratación pública que se decidía desde instancias gubernamentales, tanto autonómicas como locales, y si de las prácticas guarras de los personajes sabemos algo, lo desconocemos casi todo del resto de asuntos, especialmente de esos mollares. En todas las tramas de corrupción se acaba descubriendo que los personajes involucrados acumulan exceso de información para cubrirse las espaldas, Una vez que el montaje empieza a ser de gran dimensión hasta el más inútil sabe que existe un riesgo de ser atrapado, por errores propios o ajenos, y se empiezan a diseñar no coartadas, pero sí algo que cubra las espaldas, que pueda ser ofrecido a las fuerzas y cuerpos de seguridad como información de cara a que, en futuros procesos, uno se pueda ver beneficiado ante condenas elevadas. Esas acumulaciones de pruebas dejan rastros, en ocasiones difíciles de seguir, pero los que las persiguen también tienen experiencia en ello, y acaban por desenredar madejas que parecían imposibles. Tengo pocas dudas de que Ábalos sabe mucho más de lo que dice, del resto de personajes se puede afirmar algo parecido, y que en Moncloa hacen bien en tener miedo por lo que puedan llegar a revelar, o a ofrecer como intercambio. Lo de confesar para ser el arrepentido de la trama se ha visto varias veces tanto en la ficción como en la realidad. Casi nunca es un arrepentimiento sincero, siempre es por egoísmo, pero bueno, son delincuentes corruptos, no puede esperar uno de ellos lecciones de ética.

Siendo muy muy malo, lo que más teme Ábalos de entrar en la cárcel es la soledad, lo de pasar las noches solo y no tener a ninguna de sus “amigas” (patético el uso de la corrección política en los medios ante un comportamiento de puteros tan explícito como el de estos sujetos) a mano para retozar. A buen seguro, si va a la cárcel, los vigilantes rondarán por la noche su celda para ver si el tío aguanta célibe, y cuando se den los “bis a bis” el morbo en el centro penitenciario estará servido, porque habrá algún abogado y varias “mujeres con un estrecho vínculo” con Jose Luís. Jo que si estrecho el vínculo. Canta, Abalos, canta, elude tu soledad relatando lo que sabes.

Subo hoy a Elorrio y me cojo el lunes. Nos leemos ya en diciembre, el martes 2

miércoles, julio 23, 2025

Zelensky comete un grave error político

Miles de manifestantes, con pancartas de todo tipo, abarrotan el centro de la ciudad y protestan ante las instituciones donde reside el poder parlamentario y ejecutivo del país por una decisión de su gobierno que coarta a la magistratura que persigue la corrupción, mal endémico del país. El parlamento ha aprobado una ley por la que esa institución que lucha contra los corruptos pasa a ser controlada completamente por el ejecutivo, de tal manera que puede someterla y evitar que, si el propio ejecutivo o algunos de sus miembros cometen actos delictivos de ese tipo, sean perseguidos. Es un golpe durísimo a la legitimidad del gobierno y un acto indigno.

¿Es este el sueño húmedo de Pedro Sánchez? A buen seguro que sí, pero la escena no se produce en Madrid, por ahora, sino en Kiev. Sí, en medio de la guerra de Ucrania miles de habitantes de la castigada capital han salido a protestar contra una medida de su gobierno que consideran lesiva para los intereses de la nación. Es algo digno de ser destacado, y merece la pena verlo con la importancia que tiene, tanto por lo que se discute como por la libertad que existe en la nación asediada a la que apoyamos, donde la sociedad civil puede protestar contra su gobierno, aún en medio de los combates, cosa que es imposible en la Rusia agresora, donde la dictadura de Putin prohíbe cualquier tipo de manifestación civil que no sea para alabar a su líder. El problema de la corrupción en Ucrania es, para que se hagan una idea de su dimensión, aún más grave que en España. Allí, durante muchos años, los oligarcas han sido los auténticos dueños y señores de la nación y sus recursos, ocuparan cargos en el ejecutivo o no. Más de uno, por ejemplo Petro Poroshenko, han llegado hasta la presidencia del país, después de haber amasado amplias fortunas en las que la captura de las instituciones, la información privilegiada y, en algunos casos, el simple reparto del botín de lo que el estado les podía proporcionar, han sido el modus operandi de todos ellos. Un régimen en el que la cleptocracia ha estado a la orden del día. En esto Ucrania era muy similar a Rusia. Sin embargo, ha habido movimientos sociales en el país que han tratado de frenar esa deriva, que en Moscú se pervirtió hasta el extremo de que la mafia putinesca se hiciera con las riendas de todo, estado, economía, poder. Zelensky mismo representó, en su candidatura a las presidenciales de 2021, una alternativa a los oligarcas. Su discurso tenía como bandera principal no la relación con Rusia, con la que se mantenía una guerra de baja intensidad en el Dombas, sino la lucha contra la corrupción. Proveniente de fuera de cualquier entorno de poder económico establecido, famoso por su participación como actor en series de televisión de corte satírico, Zelensky representaba la nueva política, para que nos entendamos, frente a las castas establecidas que deseaban seguir repartiéndose el botín. Su victoria electoral fue sonada y le otorgó una amplia mayoría parlamentaria, con la que podía reformar las instituciones del estado, pero el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022 alteró todos los planes y convirtió al gobierno y al propio Zelensky en un símbolo de resistencia patrio. Desde entonces se ha hecho muy poco en Ucrania respecto a asuntos no relacionados con el frente militar, por motivos obvios, y la integridad del país, el reclutamiento y la disponibilidad de munición han sido las obsesiones de Kiev, dejando atrás las promesas de política interna que dominaron la ya muy olvidada campaña electoral. Es comprensible que así haya sido, porque lo urgente prevalece ante todo, pero tarde o temprano algunos de los problemas de fondo que siguen existiendo en el país afloran, y no son pocos los casos de corrupción destapados con relación a suministros militares y, en definitiva, todo lo relacionado con la guerra. Su persecución exige ser drásticos y ejemplarizantes si se quiere mantener la moral del país en una lucha desesperada y eterna frente al invasor.

Pues bien, la votación en la Rada, parlamento ucraniano, y la posterior firma de Zelensky del decreto antes mencionado es una nefasta decisión, un grave error, que va en contra de no pocas de las ideas con las que Ucrania lucha su guerra frente a Rusia. La opinión unánime de analistas e instituciones que apoyan sin fisuras a Kiev en su lucha frente a Moscú es que lo de ayer es uno de los mayores errores estratégicos que ha podido cometer Zelensky, un auténtico baldón a su figura y gestión, y un golpe bajo a la sociedad ucraniana, que ve como la guerra no acaba y su gobierno dicta una norma en contra de sus más íntimas aspiraciones de transparencia. Ayer Ucrania perdió una batalla importante, pero no en el frente del este, ni a manos del enemigo ruso.

lunes, julio 21, 2025

Negocios Montoro SA

Los sumarios judiciales pueden ser inabordables, por su tamaño y complejidad. Afortunadamente los hay que se los leen, desmenuzan y extractan lo más relevante para que el conjunto de los mortales podamos entender algo. El que ha salido a la luz a cuenta de la imputación del ex ministro Cristóbal Montoro y gran parte de su organigrama ejecutivo durante el gobierno de Rajoy es de los grandes, en tamaño y contenido, y deja a las claras que la corrupción en España puede albergar todo tipo de estilos, desde el zafio de Ábalos y cía al reservado para aquellos que quieren guardar las formas, pero todas las vías acaban llevando al mangoneo más evidente y al fraude al ciudadano, da igual quién y cómo lo haga.

Por lo que parece, Montoro no accedía a presiones directas por parte de algunas empresas interesadas en que su fiscalidad se viera reducida, deseo que compartimos todos los seres vivos del planeta. Esas empresas fallaban en su objetivo, y tras un primer intento legal, convencional, iban por la puerta de atrás. Montoro fundó una consultora, Equipo Económico, EE, a la que no le fue mal antes de que el PP llegase al gobierno, y de la que formalmente se desvinculó al acceder al cargo de ministro. Al frente de la empresa se quedaron personas de plena confianza de Cristóbal, algunas de las cuales acabaron siendo nombradas altos cargos del ministerio de Hacienda. Las empresas que lo habían intentado por lo legal descubrieron que había una vía encubierta para lograr sus objetivos, que era a través de EE. Se reunían con ellos, les contaban sus deseos y pagaban favores, y el equipo de EE accedía a la sala de mandos del ministerio y acababa convirtiendo los deseos de esas empresas en realidades, normalmente mediante decretos o normas presupuestarias que aliviaban su carga fiscal. Así, mientras Montoro subía a la tribuna del Congreso y se ciscaba en media nación a cuenta de sus incumplimientos fiscales, algunas empresas apalabraban con su mano derecha e izquierda cómo pagar menos de lo debido. Todo un ejercicio de corrupción organizada, en el que no consta que el propio Montoro recibiera ingresos ilegales, pero hay sospechas que muchos de los de su equipo sí lo hacían. Esto no es sino un entramado corrupto adosado a la administración, algo muy similar en el fondo a lo que hemos visto en el caso Cerdán, que ahora nos tiene bastante ocupados. Sí, hay diferencias, porque no está claro aún el papel del partido, en este caso el PP, en esta trama, y si existía una connivencia entre las estructuras de Génova y los altos cargos de Hacienda que se llevaban tajada, pero lo que es seguro es que la trama era real, que había personas que, haciéndose valor de su cargo, alto en denominación y poder, influían para beneficio injusto de terceros y se llevaban mordidas a cambio. Todo un entramado de corrupción del que aún queda bastante por saber, tanto en dimensión económica (cuánto se han llevado) como en protagonistas (corruptos y corruptores) como en las ramificaciones que pueden existir, pero una vez destapado el caso en su superficie, es de esperar que el procedimiento judicial vaya contestando a varias de estas preguntas, y que los presuntos acusados, al verse acorralados por la justicia y el oprobio social, comiencen a cantar para que se sepa todo. Es probable que muchos de ellos tiren por elevación y le echen el muerto a Montoro, que es un personaje que se ganó el odio de gran parte de la sociedad por esa actitud que poseía a la hora de denunciar el fraude, con tics inquisitoriales y formas propias de un Scrugge recién salido de un cuento de Dickens. Pero eso, si es así, no va a librar ni a unos ni a otro de la responsabilidad sobre lo que han cometido, ni de la pena en el caso de que se demuestre la veracidad de todo lo que se señala en el sumario, que pinta verosímil. El caso es muy feo, es corrupción de primer grado, aborrecible, injustificable, odiosa, cometida en este caso por altos cargos de un gobierno del PP.

Hay un matiz especialmente odioso en este caso, y es la implicación de Hacienda en él. Ese ministerio, con el de Economía, es la base de cualquier gobierno, y se encarga de recaudar los ingresos que permiten a todo el gobierno y la administración pública llevar a cabo su labor. Hacienda impone tributos, por eso se llaman impuestos, los exige y cobra a todo el mundo, y que sea precisamente Hacienda el lugar en el que anide una trama corrupta supone un golpe muy duro en la credibilidad del estado en su conjunto, en la creencia del ciudadano contribuyente en la necesidad de pagar esos impuestos que se le requieren. En definitiva, es una traición profunda al contrato social que vertebra nuestra sociedad y al régimen político que, así misma, se ha dado.

martes, julio 01, 2025

Mentir sin rubor

Entraba dentro de lo posible, pero sabido es que la mayor parte de los opinadores siguen teniendo un sesgo a favor de este desgobierno que padecemos, por lo que la opción de que Cerdán fuera enviada a prisión preventiva se despachaba con un “seguro que no” generalizado. Lo peor es que en Moncloa y en los aledaños de ese poder que se pudre seguían manteniendo la esperanza de que eso no sucedería jamás, de ahí que la conmoción ante lo sucedido, ver al furgón de la Guardia Civil entrar en Soto del Real con el ex secretario general del PSOE hasta hace unos pocos días, haya sido enorme entre quienes fueron sus compañeros y subordinados.

A partir de ahí es la capacidad de mentir sin rubor alguno lo que define no ya lo pétreo que uno tiene el rostro, sino la capacidad de sobrevivir como político en un entorno cruel en el que la mentira, el engaño y la traición es lo único que importa para mantenerse en unos cargos bien remunerados y que ofrecen defensa ante la actuación de la justicia. Contemplar a la vicepresidenta del gobierno, de cuyo nombre no quiero acordarme, decir que el encarcelado no tiene relación con el partido cuando era el segundo de mayor rango en él hasta hace tres semanas, resulta impúdico. Piensa esa mujer que, con declaraciones como esas, salva el trámite, pero no hace sino hundirse aún más en el mayor de los ridículos, uno que empieza a causar vergüenza ajena a todo el que lo contemple. Quizás ella, y desde luego su jefe, unos sujetos profundamente amorales, estén satisfechos al oírse y se crean las mentiras que sueltan. Lo que es seguro es que piensan que a los que se las dirigen son imbéciles, que se les puede decir A y no A en la misma frase con el semblante igual de serio, haciéndose pasar por compungido a la vez que por enfadado, como si la cosa no fuera con ellos. Siempre hemos visto a políticos mentir descaradamente cuando se trataba de ocultar casos de corrupción en el partido propio, caso con el mismo descaro con el que lanzaban acusaciones al de enfrente, pero creo que jamás hemos asistido a un caso de sinvergonzonería pública como el presente en el que la dirigencia del partido y gobierno asediado por la corrupción se muestre de una forma tan descarada a la hora de escaquearse de sus responsabilidades. Cospedal puso altísimo el listón en su rueda de prensa del despido en diferido de Bárcenas, uno de los mayores ridículos de la historia reciente del país, que todo el mundo tomo como lo que era, un insulto hacia quienes estaban en la sala y viendo aquello, pero la actual vicepresidenta, su psicótico jefe, y el resto de los que forman actualmente el desgobierno que nos ha tocado padecer, lo han superado. Han pasado en un par de semanas de poner la mano en el fuego sin duda alguna por Cerdán a referirse a él como “ese señor” logrando parafrasear a Rajoy a una velocidad que el propio dirigente popular jamás sería capaz de lograr. ¿Somos realmente tan imbéciles como estos sujetos nos imaginan? El comprobar como, a cada episodio corrupto más vergonzoso, sigue surgiendo argumentario basura desde Moncloa para tratar de evadirse de todo y que algunos sean capaces de comprarlo es indicativo de que sí, cierta imbecilidad anida en la sociedad en la que estos sujetos indignos chapotean, medran y logran mordidas, llámense comisiones o sueldos públicos asociados a cargos que ostentan pero no desempeñan. Es desolador, pero es lo que hay. Seguro que a esta hora algunos de los ideólogos que cobran por fabricar esas mentiras que libren al gobierno se están devanando los sesos y llamando a amigos que se dicen periodistas para tratar de rizar el rizo y que lo que ayer vimos sea introducido en otro relato basura que trate de contextualizarlo. Sí, hay gente para todo, y con las nóminas que ellos se levantan, no me extraña que se esfuercen. No va ya a ser que a quien pelotean sin freno pierda el poder y ellos sus ingresos.

Lo más asombroso es que no sólo hay gente que se cree relatos basura de estos, sino que los lleva a todas partes, acabando por existir en una realidad paralela artificial. El propio Cerdán, pillado hasta las trancas en una red de mordidas y amaños, le contó al juez el relato de la persecución, de los bulos, de las conspiraciones y demás bobadas, que tiene recorrido entre los adeptos a sueldo del gobierno, pero no más allá. Imagino al magistrado asombrado ante semejante argumentario de defensa, y dudando si mandar al encausado a la cárcel o a una institución mental. Creerse las propias mentiras sólo conlleva al desastre. Me alegro de que eso sea lo que le ha pasado a Cerdán, ojalá no acabe sólo en su celda y aledaños.

martes, junio 17, 2025

El ególatra se atrinchera

Bienaventurados los ingenuos que pensaban que, tras su fin de semana de reflexión en Quintos de Mora, Sánchez tomaría algunas medidas realmente efectivas contra la corrupción y respondería al clamor que, asqueado por las prácticas de su entorno y partido, exigen limpieza, responsabilidades políticas y dimisiones en cascada, empezando por la suya. Si algo vimos en la época de Bárcenas es que la dirigencia de un partido puede llegar a extremos absurdos para tratar de ocultar lo obvio. Pensábamos que aquella escena de Cospedal del despido en diferido era insuperable, pero no, Sánchez ha logrado escalar un peldaño más en el escaqueo de la responsabilidad por la corrupción. Era difícil, pero para el ególatra no hay reto pequeño.

Sánchez salió ayer ante los medios atacando, tras la patética comparecencia del jueves. Sólo le faltó mostrarse orgulloso de los suyos, de los muy suyos, de toda esa panda de puteros y ladrones que le han escoltado a lo largo de toda su carrera política. Echó balones fuera, vio la corruptela ya juzgada en el ojo ajeno, pero se escaqueó miserablemente de la propia, y en un ejercicio de cinismo absoluto dijo representar a los millones de personas que no quieren un gobierno de la oposición, cuando por su cargo debe representar a todos los españoles, a los que votan y a los que no. Su sectarismo quedó tan retratado como su psicopatía personal. Admitió implícitamente que, de haber elecciones, las perdería de calle, porque dijo que no se podía dar la oportunidad a la derecha de acceder al poder, lo que es una muestra de asunción de la minoría social en la que se encuentra ahora mismo, y, también, de la prevaricación continua que realiza el CIS cada vez que, con dinero público, se inventa encuestas electorales en las que Sánchez es alabado hasta allí donde no se presenta. Toda la comparecencia fue un vulgar mitin sin el más mínimo acto de contrición, sin rastro alguno de la pena falsamente fingida el jueves en su lamentable actuación, todo fue rabia, enfado, miradas torvas, ausencia de culpa en sí mismo y, en todo caso, algo en otros. Nada en él. Su autoproclamación como capitán dejó a las claras que el partido y el gobierno son suyos, y hasta el último día que pueda ejercer el poder, lo hará a su forma, de manera autoritaria, secreta, sectaria y rencorosa. La fuga de la realidad del personaje sólo es comparable al ego que posee y a las ganas constantes de venganza respecto a todos los que no le adoran que le inflama continuamente. Supongo que desde ayer empezarían a darse llamadas desde Moncloa a los miembros del equipo de opinión sincronizada, antaño se hacían llamar a sí mismos periodistas, para que vuelvan al redil, rebajen el enfado mostrado desde el jueves y se sometan ante quien deben y, casi seguro, les paga. La idea de que tres pillos de poca monta han sido los corruptos en una organización limpia y se han ocultado a la bondadosa vista del líder es tan increíble como imaginarse a Jésica recatada en una fiesta, pero seguro que los más fieles que rodean al ególatra en Moncloa, los que más cobran del dinero público que allí se dilapida, son tan entregados a la causa que logran vencer alguna voluntad, cuotas hipotecarias sufragadas mediante, para que la causa del gran líder de la social democracia occidental pueda seguir viva. Como el apagón de hace un par de meses, seguro que se intenta acabar convenciendo a la gente de que no sucedió nada, de que no hubo mordidas, grabaciones, putas, chanchullos y demás cosas abálicas o cerdanescas, si se me permiten los términos. Se buscará ocultar en montañas de propaganda barata lo que está ante los ojos de todo el mundo, y se confiará en el calor del verano, las vacaciones y la cesión ante nuevos chantajes de los socios sediciosos para dar la ilusión de que las cosas están bajo control y siguen su curso con normalidad. Recuerden, como la mierda del sálvame felizmente fracasado de TVE, todo financiado con el dinero de sus impuestos, y de los míos, con el mismo dinero con el que Cerdán y medio sanchismo se forraban y pagaban sus orgías. Con ese dinero que a usted y a mi se nos extrae sin conmiseración alguna pretende Sánchez cubrir sus vergüenzas y alimentar a los lacayos que le laven la cara.

Pues no, no y no. Sánchez, aunque no quiera verlo, está muerto. Su descrédito ante la sociedad es enorme, e incluso en el mundo sectario en el que se han convertido los partidos, su figura cotiza a la baja en un PSOE herido gravemente que debe escoger entre su supervivencia o su sanchidad. Va a haber más grabaciones, y escándalos de todo tipo, porque esta mafia era bastante eficiente usando sus móviles para dejar constancia de todo lo que pasaba, y aparecerán nuevas figuras en este enredo asqueroso. Y, creo, más de uno acabará sus días exiliado en República Dominicana, donde tienen dinero y propiedades a buen recaudo. Las similitudes entre Sánchez y Rubiales crecen. El primero ya está en el tiempo de la interinidad. Será más o menos largo, pero inexorable.

viernes, junio 13, 2025

Sánchez, un personaje psicótico

La compungida actuación de Pedro Sánchez de ayer pasará a los anales de la política española como uno de los mayores ejercicios jamás representados, pero no conseguiría nominación alguna a los Goya o a otro premio de interpretación. El mal actor Sánchez ya ha enseñado todos los recursos de los que disponía y su repertorio de gestos, poses, trucos y trampas está ya más que visto. Hacerse la víctima por la presunta corrupción de casi todos los miembros de confianza que le han rodeado han cometido es de una burdez que cuela en las guarderías, ante unos cuidadores saturados, y quizás en el núcleo duro de los sectarios que siguen en sus filas. Poco más.

Santos Cerdán cometió el imperdonable delito de corrupción y traición cuando negoció la ilegal amnistía con el sedicioso Puigdemont, por orden del sujeto que ocupa, desde ese momento de manera formal, pero sin legitimidad pública, el palacio de la Moncloa. Ese es, para mi, el delito imborrable de Cerdán. Lo que se supo ayer en forma de aplastante informe de la UCO es que, además, Cerdán era un ladrón, un estafador, un comisionista, y responsable parcial de una banda dedicada al saqueo de las cuentas públicas. Eso, con ser serio, y mucho, es para mi lo de menos. Que se le juzgue, ojalá le caigan varios años de cárcel, soñemos con que devuelva el dinero que se ha llevado (soñar es gratis, no sucederá) y confiemos en que no haya otro sinvergüenza que saque una norma para absolverle, como ha sucedido con los delincuentes de los EREs, rescatados por este indigno gobierno. Cerdán, Ábalos, Koldo y cía, con los personajes auxiliares de la trama, son los responsables del tinglado de extorsión y reparto del botín, al parecer en euros y carne, pero son piezas habituales en estas tramas, sujetos basura que se tirarían por un barranco si ven en el fondo una onza de oro o que no dudarían en arrojar a su madre, o a la de cualquier otro, a cambio de una mordida. Son basuras como las ha habido siempre, como fueron Correa y demás en el caso de la Gürtel pepera, o los comisionistas del 3% catalán, o casi todos los miembros del consejo de administración de la expoliada Bankia, sujetos carentes de escrúpulo que sólo piensan en dinero (bueno, en este caso curiosamente también en sexo, mucho sexo). Su devenir judicial será largo y rezaré para que se pudran en la cárcel el resto de sus días, a ser posible numerosos. Lo interesante no son ellos, no. Es su jefe, Sánchez, el que lo ha consentido y permitido todo, el que durante años y años, ya lleva más en la presidencia del gobierno que Rajoy, ha mantenido una estructura de poder en una organización, el PSOE, que ha convertido en poco más que una carcasa a su servicio, destruyendo por completo lo que antaño fue un partido político, una organización, para dejarla en poco más que cartel, logo y secta de prietas filas en torno al liderazgo cesarista de un sujeto que tiene una concepción de sí misma tan elevada que nadie llegará a ella. A Sánchez no le preocupa la corrupción, siempre que se beneficie de ella. A Sánchez no le preocupa el desempleo, siempre que no llegue al entorno de los suyos. A Sánchez no le preocupa la subida de los precios, porque va a tener ingresos en su entorno de sobra para soportarlos. A Sánchez sólo le importa el mismo, su persona, su imagen, su poder. Su soberbia es tan enorme que incluso ayer, ante el hundimiento de toda la estructura orgánica de las siglas con las que se ha presentado a las elecciones, optó por no asumir responsabilidad alguna. Eran otros los que habían delinquido, eran otras organizaciones las que habían fallado. Él, sacrificado hasta el extremo, se ofrecía a pasar el trance de pedir perdón por ello, pero otros serán los que paguen por los delitos que bajo su absoluto mando se han producido. Él ni adelanta elecciones ni cesa a nadie ni se plantea no ser nuevamente candidato. Él, por siempre jamás, será el que todo lo dirija, pero de nada se responsabilice. La comparecencia de ayer fue un ejercicio de psicopatía absoluta, estremecedora.

Era divertidísimo escuchar ayer a algunos, que hasta hace años se autocalificaban de periodistas, mostrarse indignados porque se sentían engañados por el PSOE y por la banda de Sánchez. Los más se rompían las vestiduras en público de una manera tan teatral como, seguro, temerosa, al ver que a lo mejor las prebendas que han disfrutado por parte de este gobierno (veremos si también de sus tramas) pudieran estar cerca de acabarse. El equipo de opinión sincronizada que controla (y seguro financia) Moncloa empezó ayer a agrietarse. Lo de que las ratas son las primeras que abandonan el barco cuando empieza a hundirse pasa en todos lados. También en el sanchismo cuando empieza a ser un concepto terminal.

miércoles, junio 04, 2025

Leire como síntoma

El caso de la fontanera Leire, un personaje salido del guion no tan zafio como el que relata la vida de Ábalos y su troupe sexy, pero sí de igual dimensión en lo que hace a la indignidad, es el último en la larga lista de corruptelas que asedian al desgobierno sanchista, del que ya sólo espero su final, probablemente dentro de un par de años, dada la nula moralidad del presidente y su consciencia, pese a las encuestas amañadas que le obliga a hacer al CIS con nuestro dinero, que nova a volver a gobernar si se presenta a unas nuevas elecciones. Su idea será durar todo lo que pueda, llevarse lo que sea posible y reírse de todo el mundo hasta que la cosa ya no de para más. Bonita regeneración la que nos vendieron.

Con todo, la repugnancia de lo de Leire ejemplifica perfectamente el implacable proceso de degeneración en el que han caído los partidos, convertidos en meras agencias de colocación de sujetos carentes de escrúpulos y sí de ambiciones personales. El proceso de selección adversa que se ha ido dando a lo largo de los años ha provocado que los más capaces, los que tienen más cabeza y pueden pensar algo huyan de la política, dejando a los más necios la gestión y organización de unas entidades, los partidos, llenos de carcoma. Cierto, hay gente competente y estúpida en todas partes, pero en la política la proporción es bastante más sesgada a los otros que a los unos. Sin fijarnos en el PSOE, corroído por la corrupción y sometido al despotismo sanchista hasta dejar de ser lo que fue, el PP ha creado entidades como el pequeño Nicolas que, no nos engañemos, difícilmente vivirían en un entorno empresarial o se ganarían sueldo alguno en cualquier empresa seria. Carromero, ese hombre que un día perteneció a las juventudes peperas y que, ya talludito, empalmaba cargos orgánicos sin cesar causando desastres allí por donde pasaba es otro buen ejemplo de necio sin límites. Ahora la mayor parte de los focos de la corrupción están en el PSOE, y es lógico, porque al detentar el poder tiene una mayor capacidad de colocación de propios en puestos bien pagados y con acceso a la caja, y dado el nivel de los sujetos que ha posicionado es inevitable que el desfalco, la mentira y la juerga al estilo Torrente sean la marca de la casa. Muchos de esos sujetos se quedarán colgados de la brocha si el PSOE pierde el poder, y el PP, al llegar, empieza a colocar a los suyos en esos puestos. Y con el tiempo, empezaríamos a conocer apellidos, nombres de tramas e historietas en las que la repetición de la jugada corrupta sería constante. Eso sí, con la presunción de inocencia por delante, el “y tú más” de constante y la sensación ciudadana de que realmente debemos ser tontos porque los que se encargan de dilapidar la caja pública nos tratan como tales y ahí seguimos, permitiéndoselo. Los movimientos de regeneración política que surgieron en España por hartazgo ante corrupciones y precariedades derivadas de la crisis económica y financiera de 2008 – 2012 acabaron por cristalizar en una acampada en Sol el 15M, y de aquello apenas queda nada, salvo una gran sensación de fracaso. A mi entender, las cosas han empeorado con el tiempo no porque ahora haya más corruptos que antes, dado que siempre los ha habido y los habrá, sino porque se ha impuesto un discurso sectario en parte de la población que defiende plenamente las corruptelas y todo tipo de presuntos delitos si son cometidos por los “suyos”. Algo parecido a la futbolización se ha dado en la política, y en los medios de comunicación, de tal manera que el sentido crítico que antes permanecía asediado, pero presente, ha sido directamente barrido del mapa. Mazón es una desgracia como político y como gestor, pero no hay cargo del PP que lo afirme a riesgo de dejar de serlo. Leire, Ábalos y demás son unos sinvergüenzas y, presuntamente, autores de una larguísima serie de delitos, pero cualquier socialista con carnet y nómina negará que hayan hecho algo malo. Y todo así. Es una porquería absoluta, y eso aumenta la desafección ciudadana y la selección adversa que antes les comentaba, acelerando la salida de quien, por un mínimo de dignidad, no quiera saber nada de toda esta mierda y aumentando la llegada de arribistas sin escrúpulos a cargos de responsabilidad pública.

Todo esto también se ha visto favorecido por el contexto tecnológico, con la presencia de las redes sociales, su inmediatez, su sesgo y su necesidad constante de actualización, y la debacle financiera de los medios convencionales, que ahora sobreviven gracias a lo que el gobierno de turno pueda darles como dádiva a cambio de su servilismo fiel. Lo de Leire es asqueroso en todo, tanto en el fondo como en la forma, pero no es extraño en el ecosistema que hemos creado, y eso es lo peor, porque alguien tan necia y sectaria como Leire es la más adaptada para prosperar en medio de semejante mundo. Darwinismo puro.

martes, mayo 27, 2025

Hipocresías Gallardo

Una de las cosas que llaman la atención de las corruptelas que se van conociendo sin cesar del actual desgobierno es la impudicia absoluta con la que se manejan todos los presuntos implicados, y el recurso sistemático a la denuncia de bulo ante todo lo que sean informaciones inculpatorias. El hecho de echarle morro a la vida por parte del corrupto es una de las condiciones necesarias que tiene todo aquel que quiere llevarse dinero de la caja sin trabajar, en la política y fuera de ella, pero lo que ahora contemplamos es tan burdo, tan cutre, tan falso, que produce sonrojo hasta unos niveles no conocidos. Para qué inventar coartadas elaboradas si basta con gritas a los cielos que todo es una conspiración. Y los auténticos conspiradores, encantados.

En el caso del hermano de Pedro Sánchez, que no era nada, no iba a llegar a nada y todo era falso, el PSOE de Extremadura ha corrido lo que nunca para aforar a Gallardo, el secretario general de la formación en la región, porque los indicios de enchufismo en el asunto son tan palmarios que es evidente que iba a verse procesado. Casi a la vez que la jueza iba a dictaminar que el político sería encausado con vistas a un futuro proceso judicial, la maquinaria del partido se puso a trabajar, que cuando le interesa bien que lo hace, para cargarse a una buena parte de la lista electoral que se presentó por Badajoz en las últimas elecciones autonómicas para que Gallardo, que no fue de candidato, pudiera acceder a un puesto en la cámara autonómica. El único objetivo de esta medida es aforarle, de tal manera que el proceso que se iba a abrir contra él ya no lo pueda llevar la jueza encargada hasta ahora del asunto, sino el Tribunal Superior de Justicia regional. El aforamiento es un privilegio que dota a los parlamentarios de cobertura judicial, de tal manera que si uno quiere denunciarles por algo debe acudir a instancias muy altas, de trámites lentos y costes elevados. La figura busca evitar que los cargos aforados sean presionados por menudencias o acusaciones falsas en el ejercicio de su labor par parte de los muchos que puedan sentirse perjudicados por sus decisiones, pero desde luego no es una vía pensada para evitar las responsabilidades. Con el zafio movimiento socialista, no se busca evitar a Gallardo problemas judiciales, porque eso no es posible, pero sí entorpecerlos, enfangarlos, sacarle del procedimiento en el que se encuentran los demás para que el caso se reinicie en otra instancia que debe hacer sus propias investigaciones, actos y demás labores, lo que consume tiempo y aleja al aforado del resto de encausados. Con este acto el PSOE extremeño no retuerce la norma, sino que la desvirtúa completamente, la tergiversa y la viola para tratar de mejorar, hasta donde sea posible, las expectativas de uno de sus altos cargos, pasando por encima de los militantes que sí acudieron en las listas electorales, y desde luego, ninguneando a los electores de Badajoz que confiaron en una lista cuya validez es, obviamente, nula. Pero, por encima de todo, con este movimiento de una cutrez pasmosa, lo Gallardo y su partido admiten es su culpabilidad en unos hechos aún no juzgados, pero que, como les señalaba, huelen a enchufe que echan para atrás. Sólo se corre con la urgencia con la que se ha hecho con medidas similares cuando la culpa que se siente es tan grande como el temor a ser castigado por ella. La cobardía de Gallardo y la de todo el PSOE local, amparado por la maquinaria nacional de un partido en descomposición, es antológica, y ante todos aquellos que dudaban de la solidez del caso, deja a las claras que las denuncias de enchufe a favor del hermano de Sánchez eran certeras. Gallardo se sabe culpable de un posible delito y trata de salvarse todo lo que pueda, y deja en evidencia, ante todo el mundo, su posición en el caso, y que lo único que le importa es salvar su propio trasero, bien remunerado. Todo lo demás, sea política o no, se la trae al pairo. Y lo mismo se puede decir del partido en el que ejerce un cargo de responsabilidad.

El ciudadano que observa la escena no necesita mucho para hacerse una idea de lo que ha sucedido, y sin tener muy claro cuál es la condena merecida para cada uno de los implicados, deduce con razón que delito sí que se ha cometido, y que por ello se busca salvar a quien se pueda. Y todo envuelto en la chatarra argumental de la cacería contra el gobierno, los bulos de la ultraderecha y demás farfolla hueca, que cada vez rinde menos ante el peso de las evidencias. Pobres los palmeros mediáticos del gobierno, que deben defender, a costa de perder su sueldo, a sujetos de tan nulo calibre moral e intelectual como Gallardo. A pesar de lo que cobran del dinero que el gobierno les da, tienen razón cuando, seguro, piensan que lo suyo no está pagado.

miércoles, mayo 14, 2025

Mensajes soeces

Si recuerdan, allá por 2018, el clamor contra la corrupción política era generalizado, y justificado. La sentencia de un tribunal que condenaba al PP por alguna de las ramas de la trama Gürtel fue la espoleta que disparó la moción de censura que llevó a Sánchez al poder, en medio de constantes mensajes de regeneración y limpieza, que eran proclamados a los cuatro vientos por el entonces ya investido presidente, su lugarteniente Ábalos y lo que luego se ha dado en llamar el equipo de opinión sincronizada, el conjunto de medios que vive gracias a lo que el gobierno les da a cambio de que digan, claro, lo que el gobierno les da.

El macarrismo en las formas de Sánchez parecía contrastar con el fondo de su discurso, pero en poco tiempo se vio que el personaje era uno de los mayores trileros de la historia política moderna en España, y que no iba a dudar en nada con tal de mantenerse en el poder, fueran cuales fuesen los pactos a los que llegara y lo que tuviera que prometer. Al poco se comprobó que su palabra nada valía, tanto por la velocidad a la que se desdecía de ella como por los compromisos que juraba cumplir y que, en instantes, pasaban a ser textos matizables. En cierto sentido, con unas formas mejores, eso sí, Sánchez ha sido uno de los mayores trumpistas de nuestro tiempo, dada su capacidad de perversión del sistema con el único objetivo de aprovecharse de él para seguir en el poder. Quién sí que ha cumplido todos los cánones del trumpismo, en fondo y forma, es Ábalos, un sujeto que está reclamando a gritos una gran novela que, inspirada en sus andanzas y corruptelas, retrate la España moderna, digital y, la vez, casposa y putera, una mezcla algo bizarra, pero fiel ante un sujeto que se erige como el auténtico definidor de la época política que hemos vivido estos años, y que parece que se encamina hacia su ocaso sepultada por su propia mugre. Sánchez ponía la cara bonita, muy bonita en ocasiones, y Ábalos era su reverso para hacer lo que fuera necesario. Da igual si estábamos ante miembros de la oposición o compañeros de partido. El “yo” de Sánchez es absoluto, sólo él importa, y los demás no son sino piezas intercambiables que pueden y deben sacrificarse si no muestran ante el poder que encarna el presidente la pleitesía debida. Es lamentable, sí, pero tampoco supone una gran novedad en los usos políticos desde que esa especialidad de las relaciones humanas existe. La vida, no nos engañemos, se parece mucho más a “House of cards” que al “Ala Oeste de la Casa Blanca” y Sánchez ejemplifica lo peor de muchos de los peores comportamientos que se dan en los aledaños del poder. Su figura interesa a los historiadores en el futuro como ejemplo de hasta qué punto la nada llego a semejante grado de influencia y control de la sociedad, pero a mi me interesa más Ábalos, el muñidor, el fontanero, el que hacía el trabajo sucio, el que ejercía las labores que le requería su jefe para deshacerse de los problemas que surgían. Al frente de un equipo en el que Koldo y otro tipo de sujetos sacados de una mala película de gánster ejercía su labor por los despachos oficiales sin ningún tipo de control ni recato, Ábalos era capaz de mantener una vida institucional para cierta parte de la sociedad, llevar un tren de vida personal y sexual digno de un campeón de la más desatada fiesta ibicenca y, todo ello a la vez, realizar todas las maniobras en la sombra que sean requeridas por parte de Sánchez para mantener el control del partido y el gobierno. Sánchez odia a un líder regional porque no acata sus indecentes pactos, Sánchez recurre a Ábalos y, entre Jésica y Miss Asturias, el ministro secretario general del partido se encarga de que el barón díscolo se calle mediante todo tipo de diatribas, amenazas, insultos y cosas similares, con un estilo tabernario de baja estofa propio no ya de una película de Berlanga, sino de una mala copia de Torrente. Así funcionaban las cosas, eso era la regeneración prometida.

Los mensajes que ahora estamos conociendo, me apuesto casi todo a que filtrados por el entorno de Ábalos para dejar claro lo que debe hacer el PSOE para mantener calladito y no atacarle, sólo aportan algo de salsa a un plato cuya receta estaba clara, y muestra las intimidades de unos sujetos vacíos, cutres, carentes de cualquier atractivo. En general la vida de privada de cada uno de nosotros apenas aguantaría unos minutos de detallado escrutinio público, y en el caso de los políticos, que son parte de nuestra sociedad, y cada vez un estrato más representativo de sus carencias, al tercer mensaje se convierten en algo que, sobre todo, genera vergüenza ajena sin límite. Es lo que hay, es lo que tenemos. Es lo que somos.

Mañana es fiesta en Madrid, así que nos leemos el viernes, salvo sorpresa.