viernes, marzo 20, 2026

Lo de Indra

He estado pensado usar algún tipo de epíteto que roza lo soez al respecto de lo que lleva pasando un tiempo en Indra, pero creo que será mejor mantener la frialdad lo máximo posible, aunque las formas y el fondo corrupto que tiene toda esta historia es propio de trileros de clase baja, gentes de mal vivir de los que haría uno bien en alejarse, para no salir perjudicado, o vilmente estafado. Y entre todos ellos, los más tramposos, son los que desde el gobierno han ido moviendo las piezas de una partida en la que la corrupción ha sido la palabra que mejor define lo sucedido, y el de élites extractivas el concepto académico ideal para enmarcarlo.

Indra es una importante empresa tecnológica muy vinculada al mundo de la defensa, participada por la SEPI, organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, en más de un 20%, de tal manera que el gobierno es su principal accionista. Con la marcha de su anterior presidente, Marc Murtra, puesto por Moncloa al frente de Telefónica, quedó vacante la dirección de la entidad y desde el gobierno se alentó la creación de un campeón nacional de defensa que fuera capaz de competir a nivel internacional con otras empresas en un momento en el que la defensa iba camino de convertirse en el sector estratégico que lo es desde el despegue de guerras que vivimos. Indra siempre ha sido muy tecnológica, desarrolla software, sistemas de control y vigilancia, pero nunca ha estado en el mundo del hardware, en el de los blindados, armamento físico, vehículos, etec. Ahí la empresa española de referencia era Santa Bárbara, hasta que hace unos años fue adquirida por la norteamericana General Dynamics. Indra, por tanto, necesitaba un socio industrial, y aquí es cuando entran en escena los hermanos Escribano, Javier y Ángel, creadores y dueños de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) empresa madrileña que, de un taller de mecanizado, ha pasado a ser una de las principales en el desarrollo de sistemas militares, como torretas móviles, soportes de artillería, etc. EM&E es bastante más pequeña que Indra, cientos de millones de valoración frente a miles de millones de una cotizada en el Ibex, pero el movimiento de integración se alienta desde Moncloa, y se produce el nombramiento de Ángel Escribano como presidente de Indra. Desde ese momento se pone en marcha una operación de compra en la que Indra adquirirá Escribano, en un movimiento que todo el mundo contempla con asombro y repulsión, porque se da que la empresa absorbente es dirigida por el que es co dueño de la empresa absorbida, una colusión de intereses de dimensiones absurdas y aspecto repulsivo que, pese a todo, es alentada ciegamente desde Moncloa y defendida con uñas y dientes por las fuentes del poder y por los comprados medios que de ellas dependen. En el proceso de compra surgen obstáculos abundantes, especialmente por parte de consejeros independientes de ambas empresas, que no soportan lo que se está produciendo, porque es insoportable, y cada semana que la compra se alarga el valor de Indra y Escribano sube, La adquisición se eleva a cifras del entorno de los dos mil millones y se intuyen comisiones y ganancias fabulosas, especialmente para los beneficiados por la venta. El gobierno, oficialmente, se pone de perfil, y oficiosamente fuerza sin cesar la operación, levantando críticas de todo el mundo, y propiciando de paso un enfrentamiento con Santa Bárbara sobre contratos ya firmados y posibles adjudicaciones futuras. Un lío monumental que es la comidilla de muchos círculos económicos y políticos, que relatan casi a diario las batallas que se producen entre todos los implicados en la trama.

Y hete aquí que, apenas hace unas semanas, se produce un vuelco en la situación, y Moncloa cambia de idea. Decide que, vaya vaya, hay un conflicto de intereses en el proceso de compra y solicita a Ángel Escribano que renuncie a la presidencia de la entidad para que las cosas sean transparentes. De repente, el caballero blanco, que se creía intocable y superior, se ve atacado por quien le puso ahí, como el mero peón que era de los que realmente mandan. Ayer Indra comunicó oficialmente que renuncia a la compra de Escribano pero que su presidente no se marcha, por lo que ahora Ángel Escribano se planta ante los que antes le favorecieron. Al cierre del Ibex la empresa perdió un 12% de su valor.

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