lunes, mayo 11, 2026

Debacle laborista en Reino Unido

Sir Keith Starmer fue elegido primer ministro de Reino Unido en julio de 2024, en breve se cumplirán dos años. Al frente de una versión moderada del laborismo, recogió el gobierno tras la debacle conservadora en la que se sucedieron mandatarios errando uno tras otro. Cosechó una amplia mayoría absoluta en el parlamento de Londres y puede que sea el mandatario europeo que goza de mayor comodidad a la hora de presentar proyectos a las cámaras y de hacer su trabajo. Pues bien, a un par de meses del segundo aniversario, su figura ya es una sombra de la que fue y tiene pinta de estar tan achicharrado como sus predecesores, aunque la línea ideológica de estos fuera la opuesta.

Parte de su derrumbe no es achacable a él mismo, sino a una economía como la británica, que al igual que el resto de las occidentales, no carbura como antes en un mundo en el que perdemos preponderancia, y eso lo nota el ciudadano de a pie en forma de precios más altos, carestía general, vivienda inasequible, salarios que no son capaces de soportar estos ascensos y competencia apabullante por parte de Asia, sea China o no. La llegada de Trump tampoco le ha ayudado nada, sino más bien todo lo contrario. Por motivos obvios, UK es el país europeo que posee la relación más estrecha con EEUU, de ahí que si en Washington hay tormenta en Londres no puedan evitar mojarse. Esa relación especial, como la llaman, sufre la misma crisis que la que vivimos los demás países occidentales con el gigante norteamericano, pero en el caso de UK los intensos y constantes vínculos entre ambas naciones amplifican el problema. Ver cómo desde el despacho oval se pone a parir al primer ministro británico es inaudito, y para el inquilino de Downing Street es algo para lo que no hay manual, dada su profunda anomalía. El resto de los problemas sí son achacables a Starmes y su partido, empezando por el incumplimiento de promesas económicas y sociales, lanzadas con la frivolidad habitual de las campañas electorales, que luego se estrellan contra unas cuentas públicas endeudadas que apenas son capaces de superar la prueba de los intereses de la deuda. El bono británico a diez años cotiza a unos tipos que superan ampliamente el 4%, bastante por encima del nuestro, y eso es una losa para las finanzas del país. Esos bonos que tiraron a la incompetente Lizz Truss a la basura a la par que se caducaba aquella famosa lechuga miran con el mismo recelo a Starmer y, sin ponerlo en la picota, lo amenazan día y noche. Las consecuencias del escándalo Epstein también le han perjudicado mucho. El gobierno nombró de embajador en EEUU a Pater Mandelson, un todopoderoso del laborismo, a sabiendas, como se ha conocido después, de que mantuvo una relación con Epstein, que luego ha salido en los papeles del pederasta, con frecuentes visitas a la isla de los horrores. No está claro si Starmer sabía todos los detalles, pero sí que era conocedor de esa relación entre el poderoso Mandelson y el sucio Epstein y, a pesar de todo, siguió adelante con el nombramiento. Eso es algo más que un error, y desde hace semanas, muchas, la sombra de este caso persigue al primer ministro con saña, sobre todo después de que Mandelson fuera cesado y, metido ya en sus propios líos, dejara de ser parapeto para el ejecutivo. En fin, un montón de hechos que han contribuido a que la figura del laborismo, y de Starmer como representante máximo del mismo, se hayan deshecho a una velocidad asombrosa. Curiosamente, o no, esto no ha servido para que los conservadores recuperen algo del prestigio perdido tras sus debacles. No, siguen sumidos en las sombras y, la verdad, con una perspectiva como partido y máquina de gestión del poder, realmente preocupante. La posibilidad de que el conservadurismo británico acabe siendo una formación anecdótica es, ahora mismo, algo más que una conjetura. Otro de esos hechos insólitos que cuesta creer aunque se vea.

El ganador de todo este tumulto es, se lo imaginan, el populismo, encarnado en UK por Nigel Farage y otra serie de personajes, a cada cual más inquietante. Al frente del Reform UK, ha obtenido un triunfo sonado en las municipales celebradas el pasado jueves, alcanzado miles de concejales y superando en intención de voto claramente a las dos formaciones clásicas. Con un mensaje anti inmigratorio duro, nacionalismo económico de garrafón y muchas dosis de demagogia, los de Reform han dado el golpe sobre la mesa que auguraban las encuestas y pueden convertirse en la primera formación política del país sin muchas dificultades. Starmer se ha negado a dimitir tras la derrota, pero crece la presión contra él en sus propias filas. Ya ven, para uno que gobernaba con mayoría…

viernes, mayo 08, 2026

Musk vs Altman, juicio a la IA

Estos días, en Oakland, California, muy cerca de San Francisco, se está desarrollando un juicio interesantísimo donde no se determinará un veredicto sobre la IA, pero sí se enfrentan dos enormes inteligencias humanas muy vinculadas a este asunto, y lo que se dirime es un tema monetario, derechos, dinero, cantidades enormes de dinero, en relación con una industria que está configurando el mundo a una velocidad nunca vista. Por un lado, Elon Musk, que no necesita muchas presentaciones, y creo que estaremos de acuerdo que tampoco precisa de más dinero, es el demandante. Por otro lado, Sam Altman, el principal directivo de OpenAI, la matriz de ChatGPT, el modelo LLM de IA más famoso del mundo.

Musk ha demandado a Altman porque considera que le ha estafado. Cuando se funda OpenAu se crea no como una empresa, sino como una fundación sin ánimo de lucro, sin el componente de negocio ni su presión, que es una de las características definitorias del mundo del emprendedor, y más en el entorno de Silicon Valley. Musk fue uno de los que invirtió dinero en su momento en OpenAI, aunque también fue rápido a la hora de abandonar la idea, absorbido por entonces con el desarrollo de Tesla, que estaba cada día al borde de la quiebra. Su planta matriz está, por cierto, en Fremont, a pocos kilómetros de Oakland. La cuestión es que OpenAI crece y crece, y necesita recursos financieros sin cesar porque sus modelos iniciales funcionan, pero consumen energía y capacidad de procesamiento de una manera no vista. El dinero aportado por los fundadores no es suficiente y Altman, con otros miembros de la compañía, busca nuevos inversores. Ahí aparece Microsoft, que insufla una buena cantidad de dinero, bastantes miles de millones de dólares, y permite a OpenAI seguir su desarrollo y llegar hasta la primera versión abierta al público de ChatGPT, y el resto es tanto historia como revolución. OpenAI hoy en día sigue siendo una entidad que no genera dinero, pero su tecnología sí, y tanto Microsoft como otras empresas la utilizan para desarrollar sus propios LLM (Copilot, Gemini, etc) y la propia valoración de ChatGPT está disparada en medio del mercado efervescente que rodea a la IA. Se supone que este año va a salir a bolsa y se habla de cientos de miles de millones de dólares de valor en acciones. Musk cree que ChatGPT engañó a los inversores iniciales que, como él, creyeron en la idea cuando era poco más que una fantasía, y que se ha producido un cambio completo en la filosofía de la entidad, donde el componente de lucro ha suplido por completo a la fundación originaria. Demanda una cifra que, creo, se sitúa en los 15.000 millones de dólares como indemnización. Por su parte Altman defiende que la entidad que dirige no ha engañado a nadie, que todo el mundo veía que el desarrollo de la tecnología era exitoso pero inasumible sin más recursos, y que era necesaria la entrada de mucho capital para ello, y que Musk pasó de ellos en un estadio bastante inicial del proyecto, aunque reconoce que sí les ayudó en las primeras etapas. Alega, además, que Musk y sus empresas también han copiado la tecnología LLM de ChatGPT, porque qué otra cosa es Grok, al IA de X, sino un ChatGPT desarrollado por los ingenieros de Musk inspirado en la empresa originaria. Considera que Musk apostó inicialmente pero luego se fue a por otras ideas y se retiró voluntariamente, y no tiene derecho a indemnización alguna. Como pueden ver, el juez de Oakland se enfrenta a un dilema financiero complejo y a dos genios, acompañados de caros abogados, que si se ponen a discutir entre ellos puede que nadie sea capaz de entenderlos.

Dicen las crónicas que es poco probable que Musk se salga con la suya, y que el veredicto, a lo sumo, le puede otorgar una cifra testimonial, de decenas o cientos de millones (entiéndase lo de testimonial en el contexto de las cifras que manejan estos sujetos) y que las comparecencias están siendo dignas de ser seguidas. Lo cierto es que OpenAI, junto con Anthropic, surgida de una escisión suya, se han convertido en líderes globales de una tecnología que casi todo el mundo observa como el santo grial ante cualquier problema, y que de momento ha solucionado tantos como los que ha contribuido a crear. Sea cual sea el veredicto del tribunal, la IA no deja de crecer, y que se sepa, no redactará la sentencia que de por juzgado el caso.

jueves, mayo 07, 2026

El hantavirus

Es inevitable retrotraerse a los años del Covid cuando en los medios asalta con fuerza la presencia de un virus, un confinamiento, los asintomáticos y cosas de esas. Los recuerdos afloran con fuerza, y más cuando se escucha la voz de Fernando Simón, uno de los emblemas de nuestro fracaso nacional ante el Covid, diciendo que es probable que los casos no sean muchos más allá de los que se han conocido. Fue escuchar y ver al personaje en los medios y las redes se llenaron de memes sobre la urgencia de ir a por papel higiénico y demás, en un ejercicio de broma colectiva que sabía sacar lo poco que, de aquellos tiempos, resultó útil.

Ahora, con un poco más de rigor, vamos con el hantavirus, y lo que puede ser capaz de provocar y no. Resumidamente, y por lo que he leído a expertos que saben de esto mucho mucho más que yo, es un virus que tiene una muy alta tasa de mortalidad, de entorno al 30% o 40&, por lo que es un mal bicho, pero una limitadísima capacidad de contagio, lo que lo convierte en un transmisor casi imposible para propagar algo mínimamente parecido a una ola de infectados. Su reservorio son un tipo de ratas, y ahí dos variantes. Una, la asiática, de donde toma su nombre por un río coreano en cuyo entorno se detectó, y otra, la llamada de los Andes o sudamericana. Esta última parece ser la que está afectando a los pasajeros del crucero de la discordia. Tiene un grado de letalidad algo mayor que la asiática pero es igualmente difícil de transmitir. Al contrario que el Covid, la gripe o similares, no se propaga por el aire al ser exhalada, sino que requiere un contacto estrecho, físico, con el infectado, lo que implica que el aislamiento de los pacientes es más que suficiente para cortar la transmisión del virus. Así, el bicho es malo pero tiene las patas tan cortas que no puede llegar lejos, y eso evita que sea un problema serio. De hecho es endémico en ciertas zonas de Argentina, en su parte sur, y se sospecha que de ahí haya podido surgir el brote, probablemente llevado al crucero por algún pasajero que se infectó en tierra, a saber cómo, antes de embarcar, y a partir de ahí el brote ha surgido. Si se fijan por los datos que se han conocido, hay algunos cientos de personas en el barco y, a pesar de que el número de fallecidos es relevante, tres, el de contagiados que presentan síntomas es realmente bajo, síntoma de la dificultad de transmisión incluso en un entorno tan cerrado y limitado como es un crucero, en el que las interacciones entre pasajeros y tripulación son constantes, por el mero hecho de compartir pasillos, comedores o demás servicios comunes. Por lo tanto, tiene toda la pinta de que estamos ante un problema sanitario que afecta a los que se encuentran a bordo, a pocos de ellos, y que es muy difícil que se puede propaga en tierra, se realicen escalas para trasladar a los cruceristas a sus países de origen o no. La peligrosidad de un virus la da el producto entre su letalidad y su capacidad de transmisión, y la selección natural hace que aquellos que sean muy letales no tengan alta capacidad de transmisión, dado que acaban con sus huéspedes antes de que puedan acceder a otros cuerpos donde reinicien su proceso de incubación. Los virus exitosos, como la gripe o el Covid, sin ir más lejos, combinan baja letalidad con alta capacidad de transmisión, porque esto es lo que les permite maximizar el número de huéspedes que los van a “cultivar” y así prosperan biológicamente sobre el resto. Una combinación de alta letalidad y elevada capacidad de transmisión se da en las películas, pero es prácticamente imposible de encontrarla de manera natural. ¿Es posible generarla como arma biológica? Sí, si no ahora probablemente sí en el futuro, pero no estamos ante nada de eso.

En definitiva, la probabilidad de que el hantavirus acabe derivando en una crisis sanitaria de grandes dimensiones es mínima. No debemos alarmarnos ante ello, y pese a las incongruencias e incapacidades de nuestras autoridades, que ya el Covid demostró hasta qué punto son capaces de llegar, la biología está de nuestro lado y lo más probable es que este asunto se acabe disolviendo en los medios una vez que los pacientes lleguen a tierra y pasen las cuarentenas establecidas, sin que se produzcan demasiadas novedades al respecto. Eso sí, a los pasajeros del crucero, un viaje de lujo, se les ha amargado la aventura por completo, y a los que han fallecido y sus allegados ni les cuento.

miércoles, mayo 06, 2026

Escribano sale de Indra

Ayer, al final de la tarde, saltó la sorpresa en el mundo financiero y empresarial patrio. Se hizo público que Escribano había colocado su participación, del 14%, en Indra, por lo que la vendía y dejaba la compañía. Una noticia poco esperada y que, por ahora, pone fin a uno de los culebrones más sucios y volátiles de los vividos en la empresa española, y en la política, en el que el papel del gobierno y sus meteduras de pata (y mano) han sido memorables. Los hermanos Escribano ya tienen argumentos para que un buen profesional les escriba un libro en el que la intriga y los quiebros superna a muchas de las series de ficción imaginadas por guionistas que no alcanzan a ver hasta qué punto la realidad es insuperable.

Escribano, la empresa familiar, que empezó como un taller mecánico y creció hasta convertirse en una gran empresa de mecanizados, ha pasado de ser el ojito derecho del gobierno a un apestado, sin que se sepa claramente el por qué de lo uno y ni de lo otro. Desde que desembarcó en el accionariado de Indra, para lo que solicitó un préstamo a JP Morgan, se veía que contaba con el beneplácito de Moncloa para hacer una operación conjunta, dado el papel de la SEPI como accionista mayoritaria en la entidad suprema. Ángel desembarca en el consejo de administración y se empieza a hablar de una operación de fusión en la que Indra compra Escribano, creándose un espectacular conflicto de intereses dada la participación de la absorbida en la absorbente. Valoraciones de hasta 2.000 millones de euros para la empresa de mecanizados empiezan a circular por los medios, y no deja de asombrar a propios y extraños tanto el inflado de los números como el vicio profundo de la operación. Consejeros independientes de Indra rechazan la idea y empiezan a ver cómo Moncloa les trata con hostilidad. El augur económico de Sánchez, Manuel de la Rocha, que manda más en el tema que cualquier ministerio, bendice una operación que todo el mundo ve como imposible por su zafiedad. Indra y el ministerio de defensa, el contratista en todos los temas militares, defienden día sí y día también a Escribano frente a Santa Bárbara, el proveedor habitual de sistemas mecanizados de defensa, desde hace unos años propiedad de la norteamericana General Dynamics, alegando que Indra va a ser un campeón nacional en defensa y Escribano, carente de experiencia en el desarrollo de plataformas complejas, su suministrador de hardware, por así decirlo. La batalla dentro de Indra crece y crece, con zancadillas, golpes, broncas monumentales que se airean en público o se relatan en confidenciales, y personajes del poder de un lado y otro, con El País, de la mano de su principal accionista Joseph Oughourlian (y accionista también de Indra) defendiendo a muerte a los Escribano, entregándoles incluso el premio al ejecutivo del año del IBEX 35 hace un par de meses, frente a, por ejemplo, Iván Redondo, el consultor, el lobista, ahora a sueldo de Santa Bárbara, tratando de frenar el proceso de fusión / absorción / pelotazo. Todo iba bien hasta que, sin saber por qué, como pasó con la decisión de Sánchez con el Sáhara, Moncloa vira 180 grados y repudia a Escribano, y paraliza la operación. Ángel Escribano, presente en el consejo de Indra, se revuelve y no acata el cambio de postura de quien, hasta el día anterior, fue su principal valedor, y trata de seguir en la compañía con poder ejecutivo, pero finalmente es descabalgado y la situación entra en un impase desde hace unas semanas, con las espadas en alto pero con la adquisición aberrante frustrada. Finalmente, con la operación de ayer se pone fin a la presencia de los Escribano en la cotizada y, de momento, se cierra este extraño serial, en el que todo el mundo ha salido bastante perjudicado en su imagen.

Pero sí, algunos salen más beneficiados que otros. Se estima que Escribano, con su venta, ha generado unas plusvalías de unos 800 millones de euros, porque durante toda esta batalla, en la que Moncloa daba alas al futuro campeón nacional de defensa, las acciones de Indra se han revalorizado una barbaridad, por lo que más de uno se ha hecho de oro, y los Escribano, desde luego, sí. El margen es más que suficiente para liquidar el préstamo de JP Morgan y prácticamente equivale a lo que era toda la facturación prevista para la empresa durante este año 2026. Nuevos millonarios en la city madrileña, después de haber sido sacrificados en todo un Juego de Tronos. Desde luego la historia meceré ser escrita con detalle.

martes, mayo 05, 2026

Americanos en retirada

Muchos son los pilares que sostienen al ejército de EEUU, y lo convierten en el más poderoso jamás conocido. Su personal, el empleo incesante de la tecnología más avanzada, una dotación de medios apabullante, unos cuadros de mando formados de manera moderna y rigurosa, un presupuesto descomunal… la lista es larga, y cada una de las piezas que podamos añadir resulta determinante. Como en toda maquinaria, una de ellas rota supone un problema para el conjunto del sistema, y en el caso de la defensa, o ataque, que de eso va el ejército, un problema es un paso claro hacia el fracaso. Todo debe tenerse lo mejor engrasado posible.

Las bases que EEUU tiene en el resto del mundo son uno de esos puntales, a los que no se les presta especial atención, pero resulta determinante. En cada momento del año son decenas de miles, cientos, los soldados de EEUU que están fuera de su país en las bases que el Pentágono tiene por todas partes, cubriendo la mayor parte de la geografía global. Estas bases ejercen un poder de disuasión en sí mismas, es verdad, pero sobre todo, son la punta de lanza logística que permite al ejército del país poder operar en todo el mundo de manera eficaz. Suponen un acopio de provisiones, suministros, munición, combustible, etc, que hace que aviones que partan desde el territorio norteamericano puedan ejercer las tareas asignadas en cualquier parte del mundo en cualquier momento, a sabiendas de que es esa rede de bases la que les va a permitir reabastecerse de queroseno, de armamento, o de lo que sea, no quedándose tirados en el camino. Como si fueran portaviones inmensos, que no se mueven, sino que están varados en un punto concreto del globo, las bases actúan como elemento imprescindible para proyectar la fuerza que el ejército es capaz de desplegar, y se convierten en un elemento decisivo cuando se pasa de las palabras a los hechos. Es impensable la realización de operaciones como las que ahora están sucediendo en Irán sin la red de bases que proporcionan cobertura logística a todo el despliegue de fuerzas militares. La negativa de algunas naciones a prestar el uso de sus bases compartidas para esta guerra, como ha sido el caso de España o Italia, ha obligado al Pentágono a rediseñar sus rutas de suministro, a alterar los planes logísticos, pero con la red de bases de que dispone la situación se parece mucho a la del metro de una ciudad, en la que el cierre de una estación por obras supone un incordio, pero el mallado de la red permite el diseño de caminos alternativos, de tal manera que las cosas no funcionan con fluidez plena, pero lo hacen de manera efectiva, y el problema se solventa. Por eso, mantener esa red de bases y alcanzar acuerdos de colaboración con las naciones en las que se sitúan es primordial. China lo sabe, y esa estructura es una de las patas de las que no dispone su ejército, que está diseñando asentamientos en África para convertirlos en protobases, por así decirlo, dentro de los contratos de inversión civil que patrocina en muchos de los países de la zona, pero es evidente que carece de esa red, y de su inmenso poder de proyección. Beijing lo sabe, y es consciente de que, por mucho que su ejército crezca, no deja de ser un poder regional, incapaz de actuar en naciones situadas lejos de su vecindad. Puede llegar a convertirse en el hegemón regional, es a lo que aspira, a ser un rival insuperable en su área de influencia, pero conoce sus limitaciones y la imposibilidad de proyectar un poder militar global si quiera mínimamente comparable al norteamericano. En esto los EEUU han jugado muy bien su estrategia en el largo plazo, y han creado una estructura inigualable, tanto por su poder como por su extensión planetaria. Son los únicos que pueden actuar en todo el mundo en un momento dado.

Por eso, decisiones como las de Trump de retirar soldados de sus bases europeas por el berrinche que ha cogido tras la negativa de esos países de colaborar en la desnortada ofensiva contra Irán, además de ser otra muestra del infantilismo de su persona, es uno de los mayores daños que puede hacer a la propia capacidad militar de su país. Esas bases son joyas que deben ser mimadas, porque su papel logístico es de una importancia abrumadora. Desmantelarlas, reducirlas, abandonarlas, sería ir minando una red hasta el punto de que ya no pudiera ser operativa. Eso, el sueño dorado de la mayor parte de los enemigos de EEUU, es lo que el desquiciado de Trump está ejecutando en cada una de sus órdenes. Ver para creer.

lunes, mayo 04, 2026

El nacionalismo no admite bromas

El humor es una de las mayores armas que el ciudadano tiene frente al poder. Reírse de alguien, y más si ese alguien manda, es corrosivo, y despoja al que dicta de gran parte de su aura inexpugnable. Puede no servir de nada en caso de dictadura, pero son esos, los tiranos, los que más odian los chistes y los censuran hasta la paranoia absoluta, porque saben que quien se ríe de ellos no está totalmente sometido. Viñetistas, humoristas y demás siempre han tenido problemas con la autoridad y su censura, tanto en tiempos de dictaduras establecidas como en los actuales, donde la corrección política, el gremialismo exacerbado o el sentimiento constante de agravio tratan de imponer los mismos corsés que antaño los uniformados.

La pasada semana se vivió una trifulca relativa entre Sánchez y el PNV a cuenta de una viñeta publicada por los socialistas vascos, socios de gobierno en Vitoria, hecha con IA en la que Aitor Esteban, sonriente y trajeado, se tiraba a una piscina, en referencia a la alusión hecha por los peneuvistas hace meses de que no había agua a la que arrojarse en cuanto al nuevo estatuto de autonomía, del que llevan hablando ya demasiado tiempo, y al cambio reciente de opinión sobre si ahora sería posible llevarlo a cabo. Una imagen caricaturesca de elevada ñoñería y, para lo que se estila en las redes, apenas carga mordaz, bastante blanca. Propia del infantilismo en el que se ha convertido la política en nuestro tiempo, pero para nada ofensiva. Pues bien, el PNV, que mantiene un silencio sepulcral sobre todo lo que se dice a diario en el juicio a Ábalos y su tropa, salió en tromba haciéndose el ofendido máximo ante la publicación de la imagen y exigió, de la manera más ruidosa posible, una retractación de los socialistas vascos y una disculpa del propio Sánchez ante algo que consideraban intolerable. Tal escandalera montó que hasta los medios gubernamentales, que ocultan con exquisita profesionalidad todo lo que sea escándalo o problema de gestión que se den en el País Vasco, se vieron forzados a hablar del tema, escondiéndolo algo, pero publicándolo. Había mucho de impostura en la posición del PNV, de ego forzado, de chulería, de querer que se hable de mi, de solicitar un “casito” que los de Sabin Etxea creen que no reciben con la frecuencia deseada, cierto, pero también hay un fondo profundo en esa reacción que debe ser tenido en cuenta por parte de todo el mundo, y es que el nacionalismo, y el vasco hasta el extremo, no soporta el humor. No se pueden hacer chistes sobre cuestiones que el nacionalismo considera sacralizadas, como sus símbolos, dirigentes, historia, mitos y demás, porque son algo sagrado para ellos. Existe un componente de fe en el nacionalismo que llena su irracionalidad de misticismo, de creencia, de verdad revelada, de religión en la que la patria, la bandera y toda esa parafernalia sustituye al Dios de la religión organizada, y claro, los que se ríen de todo eso no pueden sino ser considerados como blasfemos, y el mayor de los castigos es poco para ellos. Vive el nacionalismo en un mundo imaginario, falaz, totemizado hasta el extremo, donde el poder de la simbología no debe ser alterada jamás, nunca puesta en duda y, desde luego, no ridiculizada. La gravedad de tono de todo lo que rodea a ese mundo puede resultar aplastante, no hay espacio para la risa, la broma o el desliz, todo es trascendente, eterno, infinito, lleno de futuro y destino. Las grandes palabras como la patria y demás son grabadas en piedra y adoradas como reliquias todos los restos del pasado mítico de la formación política y lo que ella decida que corresponde a los ancestros. En ese contexto, un bromista es visto como lo más subversivo que se pueda uno imaginar, y debe ser castigado sin demora, y sin apelación posible. No se puede consentir que alguien se ría de las ideas nacionalistas, no vaya a ser que eso las ablande, las muestre como la fantasía que son, y pierdan la fuerza que sirve de cohesión a ese mundo. No, el PNV no permite las bromas.

Hay programas de humor en la ETB, sí, y el “Vaya semanita” es quizás el mejor ejemplo de eso, pero es una excepción consentida, una válvula de escape que el nacionalismo otorga como dádiva, y desde luego bajo el control del medio propio, la televisión autonómica, chiringuito al servicio inexcusable del partido, la patria y toda esa serie de tonterías. En general, el fanatismo está reñido con el sentido del humor, y el exceso de ofensa ante las bromas revela, principalmente, una debilidad interna que se expresa en ira hacia los demás para tratar de escapar de las contradicciones propias, que el humor logra reflejar como casi nadie. Por eso, cuanto más autoritario es un régimen, más se persigue al humorista. Aquí y en todas partes.

jueves, abril 30, 2026

Powell deja la FED

Ayer fue la última reunión de la FED, la autoridad monetaria norteamericana, presidida por Jermo Powell, tras la cual termina su mandato y deja la institución. Powell fue puesto al frente de este organismo por elección de Trump en el año 2018, a mitad de su primer mandato, que nos parecía caótico y no sabíamos lo que nos esperaba. Ha demostrado ser un hombre pausado, reflexivo, serio, y profesional, en un mundo cada vez más turbio y desquiciado. Sus años al frente de la institución se recordarán por las dos crisis exógenas con las que ha tenido que lidiar y el gran problema, que nadie esperaba, y que ha marcado por completo su tramo final de mandato.

Las dos crisis han sido el Covid y la guerra de Ucrania, muy distintas, muy serias, y ambas han requerido determinación y buen hacer. El Covid se presentó como algo totalmente inesperado y novedoso, mandándonos a casi todos a casa, derrumbando la demanda y provocando una recesión artificial porque la economía, como todo lo demás, entró en suspenso. Ahí el problema era la inexistencia de demanda y el riesgo de que la falta de liquidez de las empresas al derrumbarse la actividad se convirtiera en insolvencia y quiebra. La FED, junto con otras instituciones similares, actuaron de manera coordinada y con una hoja de ruta similar, realizando inyecciones de liquidez como no se veían desde la crisis de 2008 – 2013 y garantizando la solvencia temporal de empresas, negocios y estados hasta que la situación sanitaria permitiese una vuelta a la normalidad. No había una guía muy clara de qué hacer ante ese problema, pero se trabajó bien y se superó, vacunación mediante. La otra crisis ha sido la de la guerra de Ucrania, muy distinta, no fruto del azar genético sino de la maldad deseada de Putin. Coincidiendo con la salida del Covid y la reactivación de la demanda se produjo el estallido del conflicto y la consiguiente tensión en las cadenas logísticas, con especial impacto en las que atañen a alimentación y productos energéticos. Si el Covid hundía la demanda y dejó la inflación en cero Ucrania provocó un disparo de precios, una crisis inflacionaria como no se veía desde hacía décadas. Las causas no eran monetarias, sino cruelmente físicas, pero la FED no podía quedarse de brazos cruzados viendo como los precios subían sin cesar, por lo que pasó de un modo Covid ultraexpansivo a una posición restrictiva, con subidas de tipos que trataban de contener los precios. Su éxito aquí fue relativo. Sí consiguió que las expectativas de inflación siguieran ancladas en el entorno del 2%, de tal manera que todos los agentes consideraron, como así fue, que el brote inflacionario sería temporal, pero no logró contener su dimensión, y el daño que esas subidas han hecho a la capacidad adquisitiva de los ciudadanos, especialmente en sus compras diarias, es algo que no ha sido paliado, ni por la autoridad monetaria ni por ninguna otra. La guerra de Ucrania nos ha empobrecido a todos en términos, reales, cierto que a algunos más que a otros, pero ha devaluado los salarios y rentas. Ahí la FED actuaba con las herramientas que tiene para tratar un problema que derivó en monetario, pero que tenía unas causas reales que no se pudieron atajar como es debido. Hizo lo que pudo con lo que tenía, y logró algo, pero menos de lo deseado. Powell ha sido el primer responsable de la FED desde Volcker que se ha enfrentado a un brote inflacionario, justo después de una crisis de deflación, como le pasó a Bernanke. Las dos pesadillas del banquero central casi seguidas una tras otra. Ha tenido mala suerte el bueno de Jerome.

El gran problema, jamás imaginado, ha sido el acoso de Trump en el segundo mandato. Por encima de todas las cuestiones económicas comentadas, Powell pasará a la historia como el gobernador que se enfrentó al presidente en defensa de la independencia de la institución, como el funcionario que recibió insultos y desprecios incesantes desde la alocada Casa Blanca y que no tuvo miedo, pese a ello, a responder a Trump cuando lo consideró necesario. Esa independencia de la FED es su valor máximo, su capital intangible por excelencia, y Powell se ha dejado horas, la vida, su aspecto físico lo denota, en batallar para defenderla. Sólo por eso merece el mayor de los homenajes