martes, abril 28, 2026

Un año del apagón, cero responsables

Hoy se cumple un año del apagón que llevó todo el país a negro y nos puso delante de una de esas situaciones peliculeras que cada vez se dan más en nuestras vidas. Al mediodía de hace 365 días la luz se fue en la oficina en la que trabajo, y lo que parecía el efecto de alguna obra de mantenimiento, cosa que antes pasaba con cierta regularidad, derivó en otra cosa mucho más extraña. Los semáforos del barrio no funcionaban, y la información que llegaba indicaba que la situación no se daba en mi puesto de trabajo, sino en todas partes, en todo el país. Algo anómalo estaba sucediendo sin que nadie supiera ni el qué ni el por qué. Incertidumbre máxima en un día completamente soleado, como de película.

Un año después se ha producido un apagón de responsabilidades, lo que dice mucho del nivel de degeneración en el que han caído no ya las instituciones, que también, sino sobre todo el músculo moral de la sociedad, que si siempre ha estado fofo ahora no es más que un acomodaticio depósito de grasa. Si uno escucha a los expertos sobre el tema, a los de verdad, no a los tertulianos incultos pagados por el gobierno y afines, sabe bastante bien lo que pasó, una mezcla de mala suerte, irresponsabilidad en la gestión y deseos de experimentar con cosas con las que no se debe jugar. El hecho de que, desde entonces, la factura de la luz haya subido en promedio más de un 10%, evento iraní aparte, por las medidas impuestas por Red Eléctrica para que no se vuelva a repetir algo así es sintomático de que se podía haber evitado el suceso si la gestión actual se hubiera dado ese día, y los precedentes, donde ahora sabemos que se dieron momentos que podían también haber generado una situación de colapso como la vivida el 28 de abril. Un año después la gestión de Red Eléctrica ha cambiado, y es casi seguro que algunos de sus técnicos, los profesionales que más saben de esto, habrán sido purgados, pero la cúpula directiva de la entidad, con su presidenta Beatriz Corredor a la cabeza, ahí sigue, cobrando los cientos de miles de euros anuales con los que está retribuido su cargo, para el que no poseía ni mérito ni conocimiento cuando fue nombrada para ello, y que desde el día de la desgracia no ha hecho otra cosa que esforzarse sin cesar para salvar su nómina y exculpar a todos los demás de sus propios errores. Reconozco que cuando llegue el día del cese de este señora me alegraré aún más que el del de Tezanos, porque lo del sociólogo manipulador es de vergüenza, pero el daño que produce resulta mínimo respecto al destrozo económico y social que supuso el apagón. Beatriz Corredor es el perfecto ejemplo de incompetente puesto al frente de una entidad gestora pública, que está ahí por su lealtad al partido gobernante y a sus dirigente, no por nada más, sólo por hacer la pelota mejor que otros a los que mandan, y que gracias a ello se lleva una retribución inmensa, que a cualquier ciudadano le supondría el fin de sus problemas económicos. Corredor es el exponente perfecto de esas élites extractivas que Acemoglu y Robinson tan bien describieron en su obra seminal, y que lejos de perseguirse, por lo dañinas que son, han proliferado como los mosquitos en las aguas estancadas de nuestra sociedad. Su presencia se da a todos los niveles y en todas las administraciones, sea cual sea su color político, pero es evidente que cuanto mayor es el grado de poder que detenta una entidad política más lejos pueden llegar sus inútiles, más pueden cobrar y más destrozos son capaces de crear. En los ayuntamientos de España, donde hay todas las ideologías que quieran, hay miles de Beatrices Corredores cobrando sin merecerlo y haciendo destrozos que afectan a la vida de los residentes en esas localidades, pero su impacto es muy local, no trasciende. Destruye, como las termitas que corroen el tronco, pero es difícil de apreciar. En el caso de un organismo de la importancia de Red Eléctrica los aciertos también son invisibles, pero los errores pueden ser tremendos e imposibles de disimular. La oscuridad total se ve perfectamente.

Corredor se ha mimetizado perfectamente con el zeitgeist de nuestro tiempo, ese que viene a decir que admitir las responsabilidades de lo hecho y asumir los errores, pagando por ello, es de pringados, de cobardes, de débiles. Que el ciudadano que paga impuestos es un sujeto despreciable al que se le puede engañar todo lo posible y que dimitir es para otros, no para los que tienen el rostro pétreo, el morro infinito y se encargan de que haya siempre alguien a sueldo que les cubra las espaldas y defienda, a ser posible en medios controlado. Caerá Corredor algún día, lo festejaré, pero la probabilidad de que sea sustituida por una necedad semejante es muy alta. Y si hay otro apagón, ya saben a joderse tocan, que culpables no hay. Ni habrá.

lunes, abril 27, 2026

Monserrat Torrent, cien años

No, no voy a dar el protagonismo de hoy a Trump, pese a la gravedad de lo sucedido este fin de semana en la cena de corresponsales. Se lo voy a otorgar a una mujer que cumplió el centenar de años el pasado 17 de abril, hace una semana y media, y que no sólo merece reconocimiento por haber llegado a semejante edad, que también, sino porque es una de las personas más importantes de la historia de la música en España, reina eterna de la interpretación del órgano, instrumento al que ha dedicado la inmensa mayoría de todos esos años, y que, pásmense, sigue en activo, tocando con sus manos centenarias el teclado como si el tiempo no hubiera pasado.

Este sábado, en el ciclo de órgano que se celebra cada temporada en el Auditorio Nacional, se organizó un homenaje e Monserrat Torrent, la artista, la mujer, la matriarca, en el que ocho organistas españoles de estilos y trayectorias distintos interpretaron una pieza delante de ella. Todos, junto con muchos otros, han sido alumnos de Monserrat a lo largo de las pasadas décadas, y han aprendido de sus enseñanzas, y ahora alguno de ellos también la cuida y ayuda en la medida de lo posible. El concierto era muy especial, porque no se trataba sólo de una reunión de amantes de la música, sino también una fiesta de cumpleaños, y un reconocimiento a una longevidad y capacidad casi inimaginables. La movilidad de Monserrat es limitada, como resulta fácil de imaginar, por lo que cuando empezó el concierto ella no salió al escenario, sino que apareció directamente en la grada en la que se encuentra la consola del órgano junto con el resto de los intérpretes, que ya recibieron una ovación de gala por parte del público, que llenábamos el recinto. A partir de entonces Monserrat se quedó en un lateral de esa grada, oculta al público, cerca de los teclados, y cada uno de los intérpretes sí fue saliendo de manera convencional al escenario, en goteo, subiendo luego a la grada e interpretando la pieza del programa que le correspondía. Tras ello, saludaban a Monserrat, momento que se podía ver porque un sistema de cámaras retransmite la interpretación del organista (que se sitúa lejos del público y dándole la espalda) y dejaba su posición de intérprete y se sentaba en una parte de la bancada lateral, donde sí hay púbico, que está muy cerca del instrumento. Así uno a uno, cada uno con una pieza no muy amplia, de unos cinco o siete minutos, con repertorio barroco, impresionista, moderno, o antiguo, variado, hasta el momento en el que el programa indicaba que la última pieza sería interpretada por la propia Monserrat. Se trataba de la pastoral en fa mayor BWV 590 de JS Bach, composición compuesta de cuatro fragmentos de escucha agradable, estilo pastoril y de dificultad, como siempre en Bach, rozando lo imposible. Monserrat subió al banco de la consola ayudada por dos de los organistas que habían participado en el concierto, y uno de ellos, en la primera parte de las cuatro de la obra, interpreto las partes de pedal, porque Monserrat ya no llega desde su posición de sentada, con sus pequeñas piernas, hasta el pedalero. Pero en el momento en el que puso sus manos arrugadas sobre el teclado los dedos, centenarios, cobraron una vida inimaginable, y durante unos minutos que se antojaron suspiro se podía ver la proyección de sus brazos, manos y rostro atentos a la partitura, ejecutándola con precisión. Si durante el concierto el nivel de toses fue el habitual en una sala sinfónica, mayor de lo deseado, se suspendió de manera casi milagrosa en la interpretación de Monserrat, en un silencio de comunión y respeto como pocas veces se da en un recinto abarrotado, y que sólo la admiración por la música y un intérprete son capaces de lograr.

Terminada la interpretación, todos prorrumpimos en un aplauso absoluto, y nos pusimos en pie sin dudarlo. Casi dos mil personas entregadas a una mujer empequeñecida que era sostenida por el resto de organistas, pero que sigue siendo un prodigio al teclado. Con un micrófono pudo decir unas palabras, que entendí regular, en las que mostraba un agradecimiento profundo a todos los que a lo largo de su vida le han ayudado y a todos los alumnos que ha tenido, entre ellos los presentes en ese día, y agradecimiento rendido al público que siempre le ha respetado y admirado. Tras eso la ovación siguió, siendo nosotros los que agradecíamos la presencia de una profesional así y su magisterio. Historia viva de música y vida. Cien años de plenitud. Qué gozo.

viernes, abril 24, 2026

Mythos de la IA

Mientras el estrecho de Ormuz sigue bloqueado y la crisis energética global se agrava, la IA sigue generando noticias sin que se le preste demasiada atención. Es verdad que muchas de ellas tienen un componente, digamos, apocalíptico, que hace difícil saber que tienen de cierto, de propaganda por parte de sus difundidores o de real, pero bueno, las cosas son como se cuentan, no tanto como son en sí. Anthropic, la empresa desarrolladora de Claude, quizás la más avanzada en este mundo, y la que ha tenido los famosos problemas con el Pentágono por cuestiones de ética de uso de su IA para fines militares, vuelve a ser la protagonista.

Hace unos días desveló la existencia de una variante de su modelo Claude, al que apodó como Mythos. Las empresas de IA desarrollan modelos completos en los que mejoran las capacidades de sus precedentes, de ahí ChatGPT 3, 3.5, 4, etc pero como pasa con el software de toda la vida, hay versiones intermedias que no salen al mercado masivamente pero sí son probadas por desarrolladores y especialistas de la comunidad. Esta es una de esas. La cosa es que Anthropic ha anunciado que Mythos existe, pero que no la va a dejar nunca de acceso libre al mercado, por el peligro que supone. No, no Mythos no mata a la gente ni nada por el estilo, lo que sucede es que parece ser muy buena para detectar vulnerabilidades en el software, fallos en el código de la programación de programas que sí existen ya en el mercado y que muchos utilizamos, fallos que pueden servir para que maliciosos se infiltren en ellos o los derrumben o se apropien de los datos o hagan cosas ilegales. Pues bien, dice Anthropic que son miles y miles los fallos de vulnerabilidad que ha encontrado en software que lleva años en servicio, y que muchos de esos errores son vulnerabilidades críticas que comprometen seriamente al programa y a sus usuarios. Afirma también que la mayor parte de esos fallos jamás hubieran sido detectados por humanos, y que los riesgos que abriría la divulgación de esos errores son enormes. Nuevamente, ¿cuánto hay de cierto en esta noticia y de propaganda publicitaria de Anthropic? Es imposible saberlo, y en todo caso debiera ser alguien muy experto en programación, o mejor, un buen hacker, el que responda a esta pregunta después de analizar lo que Mythos proporciona. Como no es el caso de quien esto escribe, no les puedo responder con capacidad. Lo único seguro es que la empresa de los hermanos Amodei ha organizado una ronda de reuniones al más alto nivel con empresas de software punteras (Microsoft, Oracle, Google… ) para analizar en privado, y bajo una confidencialidad aparentemente estricta, lo que el modelo ha descubierto y las formas de corregir esos fallos. Supongo que los desarrolladores de esas empresas podrán valorar correctamente hasta qué punto las vulnerabilidades encontradas son comprometedoras, pero dado que las IA a las que podemos acudir todos en el mercado sí son capaces de programar correctamente y hacer cosas de desarrollo que hace un par de años o tres hubieran requerido grandes equipos humanos y tiempo abundante, es posible suponer que las más avanzadas serán capaces de hallar fallos en líneas de código realizadas hace tiempo por humanos bajo unos estándares de seguridad menores que los actuales. De hecho eso es el trabajo del hácker, encontrar fallos, o puertas no diseñadas pero que existen y se abren, que permiten que el software o no se comporte como se esperaba o que lo haga al servicio de quien se introduce en él, y no al de quien lo diseño u opera. Quizás Mythos no sea el hacker universal como se anuncia, pero es fácil que haya encontrado algo feo y potencialmente peligroso, así que mejor corregirlo.

En todo caso, lo que sí es cierto es que, sin inteligencia comparable, las IA empiezan a mostrar capacidades que no se les suponía hasta dentro de mucho tiempo, y su mejora continua no cesa de producirse en un bucle de retroalimentación interesante. Su presencia en la sociedad es creciente y sus consecuencias económicas no hacen sino crecer. Ayer Meta, la empresa de Zuckerberg, anunció el despido de 8.000 empleados, que resultan ser redundantes dado el desarrollo de la IA en la evolución diaria de su corporación. ¿IA creciente a la par que la tontería humana? Viendo Ormuz no es descartable.

jueves, abril 23, 2026

Libros más o menos densos

Hoy es el día del libro, san Jorge en varias CCAA, y las calles se llenarán de tenderetes con autores y ejemplares, y rosas acompañantes, en un maridaje espléndido de belleza editada y natural, a pesar de que más de uno me acusará de ser cursi hasta el extremo. El poder de las tradiciones es su vigencia, pero las hay que, por sí mismas, valen la pena, y otras que no, y lo de comprar libros y rosas me parece algo no sólo digno de que se mantenga en el tiempo, sino una de esas cosas bonitas que no debieran dejar de existir en una sociedad que tiende a la grisura en muchos otros aspectos. El que critique, bien, y el que compre, también.

Hace unos días leía un artículo en el que se estudiaban algunas características de los libros editados en los últimos años. El tema de investigación, centrado en la pérdida de atención que se vive en nuestro mundo, comparaba la densidad de los textos, la longitud de las frases y su complejidad, y le salía como resultado que, progresivamente, los éxitos de ventas se van volviendo lingüísticamente más sencillos. La media de palabras por frases está bajando, poco a poco, pero de manera sostenida, y la ausencia de subordinadas es cada vez mayor, en unas estructuras mucho más lineales de lo que lo eran antes. Para los apocalípticos del tema esta es otra evidencia de la debacle a la que nos enfrentamos tras el dominio aplastante de las pantallas y del vídeo como fuente de conocimiento y diversión, mientras que para los integrados (Eco, Eco) el estudio es relevante pero no es indicativo de que se esté produciendo una decadencia de las capacidades lectoras, máxime cuando se venden más libros que nunca y el número de lectores activos se mantiene en cotas elevadas, sin haber sufrido desplomes como ha sucedido con el de los cinéfilos. Steve Pinker, psicólogo, uno de los estudiosos más relevantes sobre el comportamiento humano, y que tiende a estar en el lado de los optimistas vitales, ha comentado en algunas de sus últimas intervenciones que la preminencia del vídeo, gracias a la tecnología que lo ha hecho omnipresente, está sustituyendo al texto explicativo, y que leer algo es un esfuerzo que va en contra del instinto de ahorro que llevamos grabado a fuego en nuestro interior. Ver es más natural que leer, que no deja de ser una técnica introducida hace varios miles de años. Comenta Pinker que las búsquedas en internet de cualquier tema ofrecen, en la actualidad, como primera referencia un texto explicativo elaborado por la IA y, a continuación, una serie de vídeos que comentan sobre el tema. Esto es mucho más claro en búsquedas de carácter técnico que en otras (pruebe a buscar en Google cómo cambiar un grifo o enchufe, por ejemplo) y es probable que tenga razón. La pasividad que supone contemplar imágenes que nos explican las cosas es insuperable, frente al esfuerzo que supone leer e imaginarlas. Eso ya lo descubrieron los programadores de televisión hace varias décadas, de tal manera que consiguieron no ya hacerse un hueco, sino modificar completamente los estándares de ocio y acceso de la información de la sociedad. La tele se convirtió en la reina de los hogares, en un movimiento criticado por muchos por la escasa calidad de sus contenidos. “La caja tonta” es algo que se ha dicho toda la vida. Ese fenómeno se ha hecho exponencial con el móvil, de tal manera que esa pantalla es la absorbente completa de nuestras vidas, o de gran parte de ellas. El suministro de vídeo que supone acceder a algunas apps llega a ser infinito, y más de uno se puede pasar toda la tarde, o toda la vida, contemplando clips más o menos cortos de un tema para saltar a otro y a otro en un bucle absoluto. ¿Se está contagiando la literatura de ese concepto de la inmediatez, brevedad, concentración? Puede ser. De momento, bastante hace el sector con sobrevivir ante semejante competencia, que ha laminado industrias enteras, de ocio y de otro tipo.

No se va a dejar de leer, ni de publicarse novelas y ensayos relevantes, junto a muchos otros que no lo son tanto, porque no todo el campo está lleno de flores. La lectura siempre resultará más exigente que otras formas de ocio, pero ofrece a cambio una de las mayores posibilidades imaginadas, que es precisamente esa, la de imaginar lo que está sucediendo, la de ser uno el creador del vídeo personalizado que refleja lo que las letras le están contando. El vídeo de la web es idéntico para todo el que lo ve, la novela también, pero el resultado de la lectura es completamente distinto para cada lector que se enfrenta a ella. Esa es parte de su magia, de los pétalos de colores de esa rosa que, con sus espinas, sigue subyugando a tantos.

miércoles, abril 22, 2026

Trampas del nacionalismo voxero

Si no pasa nada raro, esta mañana María Guardiola será investida como presidenta de la Junta de Extremadura tras la segunda jornada del debate destinado a ese fin. Los votos de Vox, conseguidos tras el acuerdo firmado la semana pasada, permitirán a la del PP alcanzar una presidencia que ya ostentó la vez pasada gracias a otro acuerdo con los populistas de derechas que se frustró tras la espantada voxera a cuenta del acuerdo de reparto de menores inmigrantes. En esta ocasión los de Abascal han bajado algo sus exigencias tras los últimos resultados electorales, pero han conseguido que su idea, falsa, de los nacionales primero, esté presente en el debate político.

Y digo falsa porque el ideario voxero, como el de todos los nacionalistas populistas, se basa en la asunción de una superioridad (falsa) de un conjunto de personas respecto a otras por cuestiones que se asocian a la raza, el origen y tonterías por el estilo. En esto los profesionales en España son los nacionalistas vascos y catalanes, que exhiben su racismo sin tapujos y han conseguido que parte de la inútil izquierda del país les compre el discurso y lo califique de progresista. Pues bien, los de Vox son igualmente racistas, sólo que cogen a otro grupo de población para determinar cuáles son los privilegiados y cuáles los discriminados. Es lo que tiene ser sectario, tu defines a conveniencia quiénes son los elegidos y desprecias con la mayor fuerza posible al resto. Y ese comportamiento, además de inmoral, es ilegal. La ley, eso que empieza a ser poco más que una referencia en papel pero que cada vez se respeta menos, empezando por nuestro desgobierno, define a los españoles como ciudadanos sujetos de derechos y obligaciones. No es posible discriminar a unos de otros, porque las leyes modernas occidentales, fruto de la evolución ilustrada y liberal, se basan en el reconocimiento de la individualidad como el sujeto del derecho, en la preminencia del ciudadano como el titular, y en la igualdad entre todos ellos, sean hombres o mujeres, blancos o negros, niños o ancianos, calvos o poseedores de melenas… todo eso no es relevante respecto a los derechos que posee el ciudadano. Vox, como el resto de nacionalistas, además de ser racistas, y otras cosas igualmente malas, vive en un mundo preilustrado, un mundo medieval en el que los derechos no son de los ciudadanos, sino regalías otorgadas por el poder absoluto, del que emana todo, que permiten a unos medrar y mantienen a otros eternamente condenados a la discriminación. Los delitos con los que tanto se le llena a Vox la boca, son delitos, los cometa quien los cometa, y tenemos capullos integrales causantes de daño, dolor, muerte y corrupción nacidos en España, nacidos en Senegal y nacidos en Noruega. La ley no juzga orígenes, juzga hechos y actitudes. ¿Acaso la ocupación ilegal de viviendas es menos ilegal si la realiza un ciudadano nacional que uno comunitario o uno nacido fuera de la UE? ¿En qué cabeza entra que el castigo ante los delitos deba estar condicionado a la procedencia de los que los llevan a cabo? Las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado deben perseguir a los delincuentes que lo sean, por los delitos que cometen, no por otra cosa, y los juzgados sancionar las conductas delictivas que sean probadas. Y todo ello, a ser posible, con celeridad. Es así de simple. Los voxeros han encontrado un presunto filón en el tema de la inmigración, que provoca tensiones en el acceso a los servicios sociales y a mercados como el de la vivienda, pero no tanto por el origen de los que vienen de fuera como por el mero hecho de que la población se dispara. Es tan complicado comprar piso en Alicante por la cantidad de nórdicos que se hacen por ellos como lograrlo en barrios del extrarradio de las grandes ciudades por la llegada de, pongamos, latinoamericanos. Curiosamente, o no, Vox sólo se fija en los segundos, para nada en los primeros. Es un racismo el suyo, como suele ser habitual, muy mediatizado por la renta per cápita del que llega al país, poniendo el umbral de la “españolidad” que otorga con displicencia en, intuyo, unos 35.000 euros de ingresos anuales. Por encima de esa cifra no le ve tantos problemas, seguro.

La gestión de los flujos migratorios es un problema para sociedades envejecidas como la europea, necesitadas de la llegada de gente de otras nacionalidades pero que ve, con temor e hipocresía, que el mundo que conocía se convierte en algo bastante distinto. Es un asunto en el que los populistas encuentran un buen caldo de cultivo para vender soluciones falsas, que logran prosperar en medio de la agitación social y la dejadez de las administraciones, más preocupadas por pillar mordidas que hacer su trabajo, como se intuye de los juicios que vemos a diario. Votar a populistas como Vox no solucionará problema alguno, sólo empeorará los que hay y creará a nuevos. Probablemente la sociedad lo descubra bastante más tarde de lo debido.

martes, abril 21, 2026

Marineros atrapados en el golfo

Mientras estamos en el brete de si hay negociaciones o no entre EEUU e Irán, y cada uno hace ejercicios de pose cara a la galería mezclado con movimientos profundos, el estrecho de Ormuz sigue cerrado, por lo que la asfixia económica y energética que provoca se cronifica, y sus efectos, que pudieron llegar a ser transitorios, empieza a adquirir dimensiones más y más intensas. Sin embargo, hay un problema muy grave al que hasta ahora muy poca gente le habría prestado atención y que empieza a requerir la debida. No es económico, sino humano, y hace referencia directamente a miles de personas, las atrapadas en el golfo.

Se calcula que hay cerca de dos mil barcos que, en su mayor parte, siguen en las aguas interiores del golfo o están ala espera de entrar al mismo, y que no pueden franquear Ormuz. Y son miles, se estiman en más de veinte mil, los marineros que llevan ya más de mes y medio a bordo de esos buques en una estancia que se prolonga sin visos de que se pueda revertir en breve. En cada barco habrá una tripulación de distintos rangos y cometidos, pero que de manera indistinta come, bebe y duerme. Las provisiones que esos buques llevan tendrán unos márgenes de seguridad, para mantener el abastecimiento de la tripulación en caso de incidencias en el viaje, pero la que se está viviendo ahora es más que probable que haya desbordado muchos de los criterios de precaución con los que armadores y capitanes han planificado el viaje. Comienzan a llegar noticias de racionamiento de agua y víveres a bordo de muchas de las naves, y los problemas irán a más en una zona no precisamente fresca, donde las temperaturas seguirán subiendo cada día y el calor comenzará a ser un serio problema para todos. A todo esto se debe sumar el habitual caos que se produce en el sector marítimo, donde el armador suele ser uno, el pabellón bajo el que se navega otro, y las tripulaciones muchas veces parecen un espejo de la ONU, con procedencias muy diversas, idiomas y culturas de lo más diferente y sólo el trabajo a bordo como nexo común que agrupa a todos. Si las cosas se complican, y pasar hambre y sed son cosas muy complicadas, es fácil suponer que la tensión dentro de las tripulaciones se disparará y habrá incidentes de todo tipo. En el barco la máxima autoridad es el capitán, es un mundo reglado donde está bastante clara la jerarquía, el reparto de tareas y lo que cada uno representa en la vida a bordo, pero en situaciones como estas son clásicos los relatos de motines, revueltas, insubordinaciones, tomas de control, camarillas enfrentadas y todo tipo de incidencias en las que el orden interno va degenerando y la sociedad colapsa. ¿Alguien ha pensado en el estado de esas tripulaciones? ¿Hay previstos planes de reabastecimiento? No se si existe la posibilidad de que esos buques puedan arribar a puerto en el interior del golfo, y más dada como está la tensión bélica. Con ese riesgo, que ya se ha llevado a más de un marinero en los ataques infringidos por parte de los contendientes en este mes y medio de guerra, es la orilla sur del golfo, la que comparte Kuwait, Arabia Saudí, EAU y Omán la única que parece viable para que estas naves puedan tomar puerto y aprovisionarse de víveres y agua. También tengo dudas de en qué estado estarán sus reservas de fuel. Es fácil suponer que eso es algo que se carga con mucho margen, pero también es verdad que en mes y medio de vida a bordo los motores del barco son la única fuente de energía para todo, empezando por la luz de los camarotes y todos los sistemas de navegación. ¿Van a poder repostar? Si alguno de los buques llega a agotar su combustible se convierte en un objeto flotante sin rumbo ni capacidad de imponerlo, un gran objeto a merced de las corrientes que puede convertirse en un peligro para la navegación de todos los demás. Que se sepa aún no ha sucedido nada de eso, pero no es descartable que pase si la situación se prolonga en el tiempo.

Las familias de esos miles de marineros, que sabían que los suyos iban a hacer un viaje por el mar, de esos que siempre llevan su tiempo, ya están esperando más de la cuenta, y su angustia irá creciendo ante la incertidumbre de la situación y la prolongación de algo que nadie esperaba. Los testimonios de personas que se encuentran atrapadas en esta situación empiezan a circular, bien es cierto que, de manera escasa, y relatan miedo, angustia y desesperación creciente. Junto con la guerra hay miles de damnificados que han visto convertido su trabajo en una pesadilla, y su barco en una cárcel de la que no pueden salir de ninguna manera. Una odisea nada poética.

lunes, abril 20, 2026

Ya nos ganan corriendo

Ayer tuvo lugar la media maratón de Beijing, algo no muy raro dada la fiebre, que sí veo rara, de salir a correr distancias inconmensurables que dejan los cuerpos hechos polvo. Eso se ha extendido por todo el mundo, y en Madrid hay momentos en los que parece que han soltado un monstruo por las calles, de la cantidad de gente que ves corriendo, como si huyera de él. La cuestión es que en esa media, en paralelo al recorrido oficial, había un carril reservado para que por el fueran robots humanoides, no artefactos con ruedas en plan cochecito, no sino robots bípedos como nosotros que corriesen de una manera similar.

A la prueba se presentaron algo más de cien robots, de aspecto y tamaño similares, más o menos como un humano bien grandote. La inmensa mayoría de los participantes eran de fabricación china, siendo sólo unos poquitos del resto del mundo. De entre todos los concursantes, algo más de la mitad eran dirigidos por control remoto, es decir, un operador los controlaba y, supongo, era el encargado de mantener el ritmo de la carrera y hacer los giros y demás efectos necesarios para mantenerse dentro del recorrido, una especie de piloto de coches radiocontrol pero llevando un aparato sin ruedas. El resto de los participantes eran sistemas manejados por IA, autónomos, que evaluaban por sí mismos el recorrido y decidían cuándo acelerar o cómo tomar las curvas y pendientes que surgían a su paso. El año pasado también se celebró esta carrera, con bastantes menos participantes, y muchos de ellos generaban simpatía al ver cómo tropezaban o caían de una manera un poco patosa. El ganador de esa competición robótica tardó más de dos horas en recorrer la distancia reglamentaria. Este año las cosas han sido un poco distintas. Mucho. Ha habido algunos ejemplares que se han caído, tropezado y quedado por el camino, pero la mayor parte de los participantes lograron llegar a la meta, tanto los controlados por remoto como los que usaban la IA. No sólo la ratio de éxito de los participantes ha sido exitoso, sino que las marcas ya son memorables. El ganador de la competición, creo que radiocontrolado, ha tardado unos cincuenta minutos en hacer los 21 kilómetros de la carrera, lo que bate con creces las mejores marcas humanas. Apodado relámpago, luce un color rojo intenso y unos bracitos pequeñitos, con un tronco esbelto y un par de piernas que se mueven de manera impetuosa. No hacen falta pies como tales para semejante comportamiento, y sus extremidades se parecen a esas prótesis que lucía Pistorius, el famoso atleta paraolímpico. La cabeza es enjuta, con un sistema de visión que le da un cierto toque dimensional humano pero con notable ausencia de rostro. Al parecer fue necesario cambiarle la batería a mitad de recorrido, pero sólo con dos cargas pudo mantener todo el tiempo una velocidad constante que le llevó a batir todos los récords. Relámpago ha corrido una distancia enorme, una media maratón, a un ritmo que ningún humano conocido es capaz de alcanzar, por lo que sería capaz de pillar a quien quisiera en una competición de distancia, superando poco a poco a humanos que desarrollarían velocidades mayores en distancias más cortas, pero que con el paso de los kilómetros quedarían agotados. En la competición del hombre contra la máquina es evidente que ya perdimos hace tiempo la batalla frente a los objetos con ruedas, simplemente piense una bajada de un puerto de montaña en bicicleta respecto a la carrera humana, y ni les cuento en las comparativas con coches o cualquier otro tipo de vehículo a motor. Lo ultranovedoso de este caso es que el bipedismo artificial ya es capaz de superar al biológico en prestaciones. Recuerden, relámpago tenía las mismas ruedas que usted y yo: ninguna.

El progreso alcanzado por este tipo de robots en el lapso de unos pocos años es realmente asombroso. China se ha propuesto liderar esta carrera, la conceptual, y desde hace un par de años no deja de hacer demostraciones en las que humanoides cada vez más sofisticados no sólo ya replican nuestros movimientos, sino que los multiplican de una manera asombrosa en coordinación, precisión y capacidad. El ejercicio de artes marciales y baile que mostró al mundo hace un par de meses con motivo del nuevo año lunar ya dejó epatado a medio planeta. Lo de ayer fue otra exhibición de control y, también, marketing. Espectacular.