jueves, agosto 27, 2026

Nadie es responsable de nada

Una de las peores caras de la política actual es la nula asunción de responsabilidades. Nadie es responsable de lo que pasa, todo es imprevisible, ha sucedido sin que se pudiera evitar en lo más mínimo. El morro es infinito. Pongamos, por ejemplo, que la Comunidad de Madrid se gasta seis millones de euros de dinero público en comprarse un ático en Chamberí, que no hace público, que no explica para qué, que cuando se conoce niega la compra y luego anuncia la venta, y que en todo ese proceso nadie asume que ordenó esa compra, nadie explica para qué se compró, nadie justifica ese derroche de recursos y todo el mundo sigue, tras ello, en su puesto, cobrando del presupuesto.

En este arte de la irresponsabilidad el sanchismo se ha erigido como el maestro absoluto. Si recuerdan, cuando llegó al poder, Sánchez hizo dimitir a dos ministros recién nombrados por menudencias fiscales que actualmente ocuparían poco más de un párrafo en los expedientes judiciales de Ábalos, Koldo, Leire, Cerdán, ZP o cualquiera de los relacionados con las infinitas tramas corruptas desarrolladas en torno al poder monclovita. En el caso del asalto a Ceuta, con más de cien fallecidos de por medio, el fracaso colectivo del gobierno a la hora de preverlo, evitarlo y gestionar sus consecuencias se excusa mediante argumentarios banales propios de parvulario y de negación constante. Hemos llegado a la kafkiana situación en la que dos ministros del gobierno, interior y defensa, lo mollar, se contradicen públicamente sobre el relato de lo que sucedió antes de la invasión, y a día de hoy ahí siguen cada uno en su puesto. Moncloa, léase Sánchez, ha ordenado a los suyos y a los medios que de él dependen que defiendan al mil veces mentiroso Marlaska y acusen a Robles de todo lo imaginable, en otro ejercicio de escapismo alucinante, pero a esta hora del jueves ambos ministros siguen en sus puestos, cobrando, después de haber hecho el ridículo monumental ante todo el país y con mentiras obvias en un caso, en el otro o, quizás, en ambos. Ninguno de ellos se ha planteado dimitir, en medio de una de las crisis más serias que hemos vivido en los últimos tiempos. Y claro, luego está la figura del propio Sánchez, el vacacional, el ausente. Acudió a Ceuta al día siguiente del asalto, estuvo un par de horas allí y luego desapareció por completo. Reapareció ante los medios esta semana pero tenía pensado volver a largarse de vacaciones hoy hasta el domingo, esta vez a Andorra, quizás para ensayar como youtuber profesional, pero parece que ha decidido cancelar el viaje una vez que se ha hecho público el lujoso destino al que iba. Ofreció comparecer ante las cortes, y fijó el día 9 de septiembre, sin prisa alguna, y han sido sus socios parlamentarios, a los que ha usado con desprecio evidente durante todos estos años, los que le han forzado a adelantar la comparecencia al próximo jueves 3, hoy en una semana. ¿Qué ha dicho Sánchez de la crisis de Ceuta durante ya más de un mes? Nada, nada, nada. Ni ha dicho ni ha hecho ni ha aparecido ni nada. ¿Cuáles son los ceses que se han decretado tras el desastre producido? Ninguno, todo el mundo sigue en su remunerado y protegido puesto. ¿Qué asunción de responsabilidades se ha hecho ante todo lo que ha pasado? Ninguna. La delegación del gobierno de Ceuta, silente desde el día del asalto, inútil absoluta ante lo que ha pasado, sólo ha emitido un comunicado en este tiempo, este pasado martes por la noche, para recalcar que Robles miente, que no sabían nada, que no hicieron anda porque no estaban informados y unos cuantos párrafos más llenos de excusas de nulo valor y menor vergüenza. Lo cierto es que, viendo cómo se comporta el gran jefe es casi lógico que todos sus subordinados pelotas, que siguen siendo lo primero gracias a ser lo segundo, adopten el mismo tono exculpatorio y traten de escabullirse. Un buen conjunto de necios tratando de salvaguardar sus privilegios es lo que tenemos delante de nuestras narices, es lo que nos desgobierna.

En el fondo, esta forma de hacer política es trumpismo puro, el ascenso al poder de los sujetos más infames y menos cualificados posibles para ejercer el cargo, que se rodean de una corte de pelotilleros, propagandistas a sueldo y mariachis para hacer ruido y tapar su incompetencia, y a cada desastre que se produce por su incapacidad para gestionar se dedican a fabricar excusas tan baratas que no serían de recibo ni en los parvularios. Sánchez es un gran émulo de Trump, no en sus formas degradantes (para eso tiene a Óscar Puente) pero sí en su forma de no gobernar. Qué desgracia nos ha caído con esta generación de necios y su llegada al poder.

miércoles, agosto 26, 2026

Marruecos ya nos ha declarado la guerra, por ahora híbrida

No es lo más importante saber quién nos mintió ayer sobre lo que pasó en Ceuta poco antes del asalto, si Margarita Robles confirmando que inteligencia sí advirtió de lo que podía venir o Marlaska negándolo con rotundidad. Dado el historial de mentiroso compulsivo que ha acreditado el Ministro de Interior, y que Moncloa lo respalda sin fisuras, para excusarse así de su fracaso, es probable que Robles diga la verdad, lo que le exige dimitir si le queda algo de honra y abandonar el podrido barco que se dice llamar gobierno.

Lo más grave de todo no es la necedad con la que actuamos, sino la determinación del enemigo. El 30 de julio Marruecos lanzó un ataque híbrido contra España de enormes proporciones, dejando clara su estrategia activa de conquista de Ceuta y Melilla, quitándose todo tipo de careta, y siendo consciente de que daba un paso que no tiene vuelta atrás. Los discursos retóricos ultranacionalistas que, cada cierto tiempo, se emiten desde Rabat, se convirtieron en hechos consumados, utilizando para ello a una masa de personas manipuladas cuyo destino y sufrimiento no era motivo de preocupación alguna para la dirigencia alauí, eran mera carne de cañón, en este caso sin artillería de por medio, pero sí tropa de asalto que se lanzaba contra un objetivo con riesgos evidentes, como muestra un balance que supera el centenar de fallecidos. Desde que se produjo ese ataque no han cesado las declaraciones altivas por parte de ministros y otros dirigentes, civiles y religiosos, insistiendo en la situación “anómala” de Ceuta y Melilla y dejando claro que las aspiraciones territoriales de Marruecos sobre ellas no son un capricho o algo circunstancial, sino una mera extensión del natural entender de Marruecos como nación soberana. En Rabat ya se ha decidido que el futuro de, por ahora, esas dos ciudades, es de su competencia, y el paso dado el 30 de julio es el primer ensayo de toma de las mismas, un ensayo híbrido, en el que no se usan fuerzas militares de asalto ni se pegan tiros, pero que busca desestabilizar el objetivo y deshacer las estructuras de control de quien lo detenta en ese momento. Desde hace un mes Ceuta está en un estado excepcional, en una situación de desgobierno, con las autoridades municipales desbordadas y las del estado ausentes, en el mejor de los casos. El resultado del ataque de julio es satisfactorio para los planes marroquíes. Ha demostrado la vulnerabilidad real de la ciudad, su incapacidad para hacer frente a oleadas masivas, la ausencia total de previsión por parte de la autoridad competente de la nación opuesta, España, la escasez de efectivos de seguridad y defensa, la debilidad absoluta en las líneas de suministro y de refuerzo de esos efectivos, etc. En el plan de invasión marroquí Ceuta ha mostrado ser altamente vulnerable, y eso es algo que ha quedado en evidencia para todo aquel que tenga ojos en la cara. En la situación actual, con una población local que se siente, lógicamente, asediada, con la presencia de miles de personas ajenas que Marruecos ha lanzado para que se conviertan en un problema permanente para la ciudad, y con un gobierno que se muestra inútil en sus actos de defensa, incapaz en su respuesta diplomática e incompetente en su gestión diaria de la crisis, los planes marroquíes pueden seguir adelante. El proceso de pudrimiento de Ceuta puede convertirse en inexorable, manteniendo Marruecos una presión constante y siendo nuestro gobierno uno de los mayores causantes de esa degeneración. En paralelo a un esfuerzo diplomático de lobby constante en cancillerías de otras naciones, especialmente en EEUU y la UE, Marruecos va a ir “convenciendo” a terceros de su legitimidad histórica sobre esas ciudades, y cuando crea que la situación sea la conveniente, no muy tarde, lanzará otro golpe, quizás el definitivo.

Piensen, al estilo de lo que sucedió en Crimea, en una avalancha como la vivida en julio en la que se cuela algún centenar de miembros del ejército alauí, camuflados como inmigrantes y, una vez dentro, se organizan para tomar al asalto el ayuntamiento y otros puntos neurálgicos, abren todos los pasos de comunicación de la ciudad y permiten la entrada de miles y miles de individuos que se hacen con lo que sea. La toma de la urbe se podría producir en pocas horas, y es probable que la resistencia militar que pudieran ofrecer los destacamentos militares españoles de la ciudad no sirviera de mucho, ni se mantendría durante demasiado tiempo. Puede ser así o no, con más o menos tiros, pero Marruecos va a proceder a una invasión de ambas ciudades en el corto o, a lo sumo, medio plazo. Vayan haciéndose a la idea.

martes, agosto 25, 2026

Las vacaciones del líder son sagradas

Desde el inicio de la crisis de Ceuta Juan Jesús Vivas, alcalde de la ciudad, reclamó la declaración de emergencia y el establecimiento de un mando único nacional para hacer frente a una situación que desbordaba las capacidades de la ciudad desde todo punto de vista. Recordemos que, aunque legalmente sean CCAA, Ceuta y Melilla son ciudades pequeñas que tienen competencias municipales, siendo el estado el responsable de áreas como Sanidad y Educación, plenamente gestionadas por el resto de las CCAA, o la seguridad, donde las ciudades tienen a la policía municipal para cuestiones de tráfico y poco más.

Casi cuatro semanas después de la invasión, y con la ciudad sumida en el caos, el gobierno decidió ayer que se va a proceder a nombrar a ese mando único para la gestión y coordinación de lo que se haga en Ceuta. Durante todo este tiempo hemos visto a un carrusel de ministros acudiendo a la ciudad para hacerse fotos con las autoridades locales y reiterar el discurso, bien aprendido por todos ellos, de que la normalidad era ya casi plena en Ceuta y que la crisis apenas había durado un par de días. Era asombroso el cuajo con el que, uno tras otro, mentían a todos a los que se dirigían, porque tras esas palabras huecas la realidad del desastre se percibía en todas partes, con una ciudadanía desesperada al ver como su lugar de residencia se había convertido en una especie de ciudad de refugiados sin control seguridad, higiene, justicia ni nada. El abandono era total, negado sin cesar por los ministros y los que se hacen pasar por periodistas que trabajan a su servicio desde los medios controlados, el abandono era omnipresente. De mientras esto pasaba y la incredulidad del país crecía, Sánchez seguía de vacaciones en Canarias, en la residencia oficial de La Mareta, en Lanzarote, ajeno absolutamente a todo. Apenas se la ha visto en dos reuniones teatro, organizadas por videoconferencia, en las que simulaba estar en un despacho mirando a un gran monitor en el que varios ministros le reportaban cómo estaban las cosas en Ceuta. Hasta tal punto ha llegado la representación de la nada que las fotos que se enviaron a la prensa de la primera reunión telemática estaban manipuladas, de tal manera que no se veían las piernas de Sánchez debajo de la mesa en la que se encontraba. Milagro de la modernidad. Ese par de encuentros, ya les reitero que presumiblemente escenificados, ha sido lo único que se ha visto durante 23 días de Sánchez, que acudió a Ceuta al día siguiente de la invasión, pero huyó lo más rápido que pudo dejando clavado el mensaje oficial de que la normalidad estaba ya en camino. Día tras día la realidad del desastre ceutí se ha ido solapando con la irresponsabilidad de un presidente ausente que, en plena sintonía con su aliado Mohamed VI, el instigador de la invasión, se ha mantenido ajeno al ruido y las miserias de los ciudadanos del país que le paga el sueldo y la residencia de verano, ejerciendo como una especie de dictador de pacotilla. Las vacaciones del líder son sagradas, deben pensar todos sus súbditos y los pelotas que medran en el entorno sanchista, y no se han oído voces ahí que denuncien la vergonzosa actitud que se ha visto en este agosto por parte del déspota. Sólo ayer, tras la decisión de nombrar ese mando único y la convocatoria para hoy mismo del Consejo de Seguridad Nacional algunos de los medios sometidos a Moncloa añadía la coletilla de “tras 26 días desde el inicio de la crisis de Ceuta” para enmarcar esas dos decisiones, queriendo señalar la ominosa tardanza en ser tomadas, pero de una manera que no suponga ser represaliados por el aparato monclovita, que es el que les garantiza el sueldo y puesto. El descanso del líder debe ser sagrado, según parece. Nada debe alterarlo.

Tarde, mal, con un innegable tono de complicidad con la nación invasora… toda la gestión del desgobierno que padecemos en el asunto de Ceuta revela hasta qué punto estamos en manos de una panda de incompetentes que no saben gestionar nada, y que viven obsesionados por las redes sociales, la fabricación del relato y la creación de polémicas para tapar su necedad. Todo eso, que es basura, no política, se convierte en tragedia cuando se está ante problemas de la gravedad del ceutí, con más de cien muertos, miles de manipulados inmigrantes abandonados, decenas de miles de ciudadanos ceutíes sometidos a chantaje y todo un país humillado. Pero nada, las vacaciones del líder son sagradas, no ose a discutirlo.

lunes, agosto 24, 2026

Ceuta, abandona

Transcurridas ya más de tres semanas desde el intenso de invasión híbrida que organizó Marruecos el 30 de julio sobre la ciudad de Ceuta, sólo me quedan dos cosas claras. Una, que el atacante tiene muy claro que aspira a hacerse con esa ciudad (y con Melilla) tanto por vías legales como por los hechos, sin importarle el coste en vidas que ello suponga, y que el atacado, nosotros, carecemos de capacidad de respuesta, mostramos una negligencia absoluta en la gestión de lo sucedido y seguimos sin ser capaces de defender, de ninguna manera, la soberanía de la ciudad y la dignidad de sus habitantes.

Sique sin estar claro cuánta gente entró en Ceuta a finales de julio. La mayoría de las fuentes comienzan la horquilla en el entorno de los 50.000 y no pocas lo elevan a un total de 80.000 que es muy similar al número de habitantes de la ciudad. Dado que Ceuta, por definición, posee fronteras rígidas, no hay un campo ahí al fondo donde se puede expandir la ciudad, eso supone duplicar la población en un día, algo insostenible por completo para cualquier localidad. Transcurridos los primeros días del asalto muchos miles de los que se vieron forzados a realizarlo retornaron a Marruecos, pero no todos, desde luego prácticamente ningún menor. Nuevamente seguimos sin cifras fijas, la eterna desesperación de un país que, ya en el covid, demostró no saber contar ni muertos, ni camas ni UCIs. Se habla de, al menos, dos mil menores y unos cinco mil no menores, pero con margen de incertidumbre, pudiendo ser cerca de diez mil los que permanecen en la ciudad tras el asalto. En una urbe de las dimensiones de Ceuta gestionar esto es un problemón. Y, ante esto, el ayuntamiento se ha visto abandonado por parte de un gobierno nacional que mantiene numerosas competencias claves para afrontar una situación como esta (sanidad, educación o seguridad por mencionar unas pocas) y que no ha hecho esfuerzos algunos para contener un problema que ha ido degenerando día a día. Los miles de personas, sin techo ni lugar en donde estar, se han ido autoorganizando, creando campamentos improvisados en la playa del trampolín y en otros lugares de la ciudad, construyendo cabañas y chabolas con lo que han ido cogiendo por ahí, y subsistiendo gracias a la caridad de algunos vecinos y de poco más. Las condiciones de salubridad de estos asentamientos son nulas, indignas, propias de reportajes de esa África que produce congoja nada más verla. Los episodios de violencia entre los inmigrantes y entre algunos de ellos y los residentes en la ciudad se han mantenido constantes a lo largo de todo el tiempo, con un evidente desborde de las fuerzas de seguridad, que no son capaces de garantizar que los hechos no vayan a más. Hay numerosas denuncias de acoso, ataques sexuales, robos y demás delitos que han saturado por completo las fuerzas judiciales de la ciudad, completamente dependientes del Ministerio, y la solicitud de refuerzos para que hagan frente a este disparo de casos, mientras que deben afrontar también toda la gestión de los permisos de residencia de los que solicitan asilo, no ha recibido por ahora respuesta por parte de los responsables del Ministerio. Lo mismo se puede decir de las incontables peticiones de refuerzo que realizan día a día los responsables sanitarios de la ciudad, dependientes por completo del Ministerio de Sanidad, que hacen frente a una avalancha de atenciones fruto de los incidentes mencionados y de la insalubridad absoluta en la que se encuentran esos miles de personas. Las enfermedades de todo tipo, muchas de ellas erradicadas en la península por vacunación, empiezan a surgir en la ciudad porque es casi seguro que ninguna de esas personas ha sido sometida a un proceso de vacunación, ni en Marruecos ni en sus naciones de origen. Durante todas estas semanas la displicencia con la que la ministra de sanidad ha actuado en esta crisis es una muestra perfecta de lo que ha hecho el gobierno central en todo momento. Figuración y nula gestión.

Con razón, los ciudadanos de Ceuta se sienten abandonados a su suerte. Su ayuntamiento llega hasta donde llega, pero no más allá. Las peticiones de mando único suplicadas por su alcalde Vivas han sido desoídas constantemente por parte de un gobierno ausente, que hace pocos días ha decidido que sea un ministro, el de política territorial, el que coordine el trabajo de todos los demás, en una muestra de reconocimiento implícito de la descoordinación que reina en Moncloa y aledaños. Miles de inmigrantes son las víctimas directas causadas por Marruecos en su asalto a Ceuta, y los residentes de esa ciudad son los rehenes de la presión de Rabat y la necedad de Madrid. Así están las cosas.

viernes, agosto 21, 2026

El gran tormentón

Pero, antes de empezar a comentar la actualidad desatada, quiero dedicarle el día de hoy a la tormenta, la de verdad, la meteorológica, que cayó en Elorrio el pasado sábado 8 de agosto por la tarde, un tormentón espectacular, de unas dimensiones y virulencia apenas vistas por aquellas latitudes, que ha dejado destrozos de todo tipo y que, casi, ha sido el único episodio de lluvia que se ha vivido allí en estas dos semanas, en medio de la sequía y calores de un verano de récord, que ha batido todos los registros de máximas medias y de noches tropicales. A tono con esas marcas, la tormenta fue histórica.

La previsión señalaba que podía llegar, así que a primera hora de la tarde empecé a estar atento, a ver si se cumplía el vaticinio. Sabido es que las tormentas son muy caprichosas, tanto al darse como al desplazarse, y pueden no llegar a surgir, o crecer y caer a lo loco en un sitio y, a pocos kilómetros, sentir su presencia de fondo pero apenas unas gotas mal caídas. Pasadas las 16 horas ya se había formado un cúmulo de tormenta en las proximidades de Elorrio, pero se quedó detrás de Udala, el monte que hace la divisoria entre el municipio y el vecino y guipuzcoano Mondragón. Por ahí se movió y luego ascendió hasta la costa de Deba Zumaia, por lo que no tocó a nuestro valle. Oportunidad perdida. Pasadas las 17 horas otro núcleo empezó a formarse en la zona de Villareal, donde se encuentra el pantano de Landa, ya en Álava, y ese empezó a coger una trayectoria de desplazamiento hacia el noroeste que sí le ponía en camino a Elorrio, si no se desviaba por cualquier cosa. En espera de que nos tocase la lotería, cogí el coche y subí hacia la zona de Mendraka, donde se ve todo el valle y la visión, centrada en el sur, cubre 180 grados sin obstáculos. Desde ese punto contemplé el famoso eclipse cuatro días después. Llegué al sitio que más me gusta para observar y, en efecto, ahí estaba la tormenta, al fondo, mirando hacia el sureste. Un núcleo negro inmenso, que empezaba a estar demasiado cerca como para poder contemplar la forma completa de su cota superior. Se empezaban a ver cortinas de precipitación a lo lejos que podían llegar hasta Elorrio, pero aún no lo hacían. Se escuchaba el tremor de los truenos, no muy cercanos, pero sí perfectamente distinguibles. Con el paso de los minutos, ya cerca de las 18 horas, la trayectoria de la tormenta era ya clara, y muy evidente que nos alcanzaba. Esa cortina de precipitación se había convertido en un proceso de desplome constante de una nube negrísima, asemejándose a un hongo nuclear pero invertido, que cae en vez de ser elevado por su columna. Los rayos iban a más y estaba claro que iba a caer una buena. Junto con todo lo demás se escuchaba un ruido sordo, que no lograba identificar, creciente, como de golpes. En pocos minutos la tromba alcanzó los montes de Udala y todo el entorno de Betsaide, que encierra el valle de Elorrio por su tramo este y sur, y a medida que avanzaba el horizonte quedaba cubierto por una cortina de precipitación y ese ruido que crecía sin cesar. En pocos minutos empezó a llover en Elorrio pueblo, que podía contemplar en su totalidad desde lo alto, y en un par más en la zona en la que me encontraba. Me metí a todo correr en el coche con la idea de esperar allí a ver qué pasaba. La lluvia inicialmente era torrencial, nada de ir poco a poco, pero en poco tiempo se empezó a mezclar con granizos, inicialmente pequeños, pero a los pocos minutos eran bolas de unos dos centímetros de diámetro o más las que caían de manera desatada. El ruido de su impacto contra el coche era brutal y empecé a temer por la integridad de las lunas. Decidí emprender el camino de descenso para buscar un refugio donde meter el coche y que no fuera deshecho. Bajé algo más de un kilómetro hasta encontrar una tejavana que se usa como aparcamiento, con plazas libres en ese agosto de vacaciones. En el descenso granizos, ramas y hojas caían sin piedad cubriéndolo todo. Pasé algo de miedo, pero logré llegar a cubierto.

Aproximadamente diez minutos duró la granizada, que estuvo al borde de ser capaz de abollar coches y romper lunas, pero que logro perfectamente arrasar todas las huertas del pueblo e infinidad de árboles y ramas, dejando la localidad y alrededores tapizada de hojas y restos que, días después, gracias a la desidia municipal, ahí seguían. El centro urbano se inundó por completo por la riada que caía desde lo alto. El ruido de fondo que no lograba interpretar era ese montón de granizos salvajes chocando unos contra otros en la nube y desparramándose al caer. No hay recuerdos en la localidad de una granizada de semejantes dimensiones.

jueves, agosto 20, 2026

Duro agosto

Hace no tanto agosto era una pesadilla para los informativos, apenas había noticias, y se buscaba magnificar las pocas que surgían para darle algo de empaque a unos telediarios o boletines que contaban con audiencias ridículas en comparación al resto del año. De hecho, no eran pocos los chistes sobre qué pasaría en Gibraltar en ese mes, porque esa era una de las recurrencias que se buscaban para encontrar chicha mediática a las noticias. Serpientes de verano se les llamaba a estas noticias, que no eran tales. Creo que, como pasó con las canciones del verano, han ido a parar al desván para ser un mero recuerdo del pasado.

Este mes está siendo duro. Entre el desastre de Ceuta, provocado por Marruecos y la desidia nacional, el calor que no da tregua, los incendios devastadores que se suceden un otras otro por toda la geografía, los terremotos, el disparo de la rentabilidad de los bonos soberanos y las bobadas que no deja de soltar Trump en torno a su fracaso en Irán lo cierto es que los profesionales de los medios no han tenido tiempo para aburrirse ni un minuto. Ceuta, y su desgracia, han sido el eje en torno al que ha orbitado toda la información en lo que llevamos de mes, tras el asalto propiciado por Marruecos y la degeneración de la situación en la ciudad gracias a la inoperancia de un gobierno que, como su presidente, sigue de vacaciones sin que nada ni nadie le importune. Este es el tema río que guiará lo que queda de mes, dado que la semana que viene se van a producir en el Congreso las comparecencias de varios ministros para dar explicaciones (sí, sí, ríanse) sobre lo sucedido y lo que han hecho al respecto. Con el permiso de Ceuta se han colado dos terremotos, uno sucedido a principios de mes en Colombia y otro, bueno, una serie, que está golpeando Granada ciudad y toda su comarca, con dos movimientos muy superficiales de intensidad cercana a cinco que han causado no pocos daños materiales en cornisas y multitud de elementos salientes y que han metido, como es lógico, el susto en el cuerpo a todos los que ahí residen, que ven como el proceso que se vivió en 2021, si no me equivoco, se vuelve a repetir, pero esta vez con una intensidad superior. El último gran movimiento ha dejado unos heridos, pero por ahora, afortunadamente, no hay que lamentar víctimas mortales ni graves daños materiales. El patrimonio artístico de la ciudad, enorme, se ha movido con ganas, pero parece haber aguantado bastante bien la sacudida. En esto de los terremotos vivimos a ciegas, porque sabemos que donde se han dado se darán, pero no hay manera de predecirlos ni de conocer cuándo se va a producir la recesión en el proceso que los causa, por lo que la intranquilidad en la zona está justificada. Es de esperar que, tras las sacudidas serias que se han vivido, las réplicas vayan a menos en intensidad y frecuencia, pero nada garantiza que eso vaya a ser así exactamente. En esa comarca vive mucha gente, y más aún en temporada de verano, como es el tiempo en el que estamos, por lo que hay que mantener la prudencia y confiar en que la cosa vaya a menos, pero dígale usted eso a un residente de un edificio que luce grietas tras lo sucedido, y verá con qué vehemencia le contesta. Si lo de Ceuta es un desastre por causa humana, evitable, provocado, lo de Granada es un infortunio ante lo único que queda es la suerte y la confianza en que las edificaciones se hayan hecho teniendo en cuenta los riesgos sísmicos de la zona y aguanten. Son dos crisis muy diferentes, pero ambas tienen de los nervios a los que residen en las zonas afectadas, y con toda la razón del mundo. Lo que más rabia me da es que, la que está en manos humanas de ser solucionada, se pudre, como lo hace el interior de la falla granadina, y eso sí tiene culpables, por acción y omisión.

Niebla, Peñas de Rilos, Pinofranqueado…. Uno va conociendo parajes del país en función de cómo se queman en los incendios forestales que los asolan, y no deja de ser, probablemente, una de las peores maneras de saber que existen. Un incendio destructor se sucede tras otro, con muy pocos detenidos como causantes, (sí hay uno en el de Huesca) un enorme esfuerzo para poder apagarlos, que ya se ha cobrado la vida de un miembro de la UME miles de desalojados que han pasado días interminables lejos de sus casas, y patrimonio natural que se destruye para no volver en décadas. En este sentido, el balance de agosto es tan duro como el de julio.

martes, agosto 04, 2026

Guerras híbridas contra Europa

Hoy se produce una esperpéntica reunión, por videoconferencia, de los ministros de interior de la UE con motivo del asalto marroquí a Ceuta recién sufrido. En este encuentro van a saltar chispas, tanto por la actitud de algunos países ante la inmigración como por el comportamiento inexplicable de nuestro ministro de exteriores, que en medio de semejante coyuntura no se le ha ocurrido otra cosa que crear una crisis diplomática con Italia, a cuyo embajador llamó a consultas mientras seguía manteniendo una servil e indigna actitud de peloteo con las autoridades marroquíes responsables del desastre que ha tenido lugar estos días.

Si esto no es la decadencia, que me lo expliquen. La UE se encuentra rodeada de enemigos que la ansían, por su riqueza económica, y la saben débil, por su envejecimiento y completo estado de alucinación colectiva al respecto de sus presuntas capacidades, siempre en entredicho. Las naciones europeas siguen, seguimos, viviendo en el paraíso de un mundo de normas que se hacen respetar, cuando fuera de nuestras fronteras la selva crece y se espesa de una manera aparentemente irreversible. Se habla sin cesar de incrementar el gasto común en defensa, y surgen proyectos sin fin al respecto, ideas que se quedan en meras presentaciones y que, en pocos casos, se plasmarán en realidades, pero, aunque lo haga, ¿de qué sirven si no generan capacidad disuasoria? ¿Qué poder disuasorio tiene España frente a Marruecos? Quiero creer que no nulo, pero tengo serias dudas. ¿Y la UE en su conjunto? ¿Qué capacidad de amedrentamiento posee frente al vecino del sur? Ahí si la respuesta no es cero se le aproxima bastante. Tratados comerciales de enorme valor, firmados entre la UE y Marruecos, podrían ser esgrimidos en una negociación oculta para dejar claro al régimen de Rabat ciertas cosas, entre ellas la integridad territorial de la UE, pero una observa con pasmo, para ocultar la rabia, cómo la presidenta de la Comisión felicita a España y Marruecos por la gestión de la crisis. En serio, ¿estamos bobos? Un centenar de muertos, un desastre en todos los sentidos, una agresión alentada desde un tercero contra un miembro de la UE, un ejercicio de matonismo mediante el uso indiscriminado de la población civil, ¿y la Comisión “felicita”? Imagino que, al leer semejantes declaraciones, en Rusia o China las carcajadas se habrán escuchado en todos los pasillos en los que se encuentre alguien que tenga algo de poder. El mundo contempla como la UE es sometida a ataques híbridos en su flanco sur y en el este y reacciona felicitándose como un pasmarote que sonríe cada vez que le pegan una patada. Acciones de guerra con características ambiguas, en sombra, que son difíciles de atribuir directamente, que juegan con la manipulación en las redes, que hinchan noticias que tienen algo de verosimilitud hasta crear relatos falsos que engañan a muchos, que no tienen pudor en usar la vida de otros para lograr sus fines. Actos de subversión que intentan desestabilizar las instituciones de naciones europeas y, de paso, el conjunto de la UE, en un proceso lento pero sostenido, que va erosionando capacidades y firmezas hasta que el agredido se ve en la tesitura de tener que negociar, hablar, mantener un diálogo fluido y sincero, y demás eufemismos que esconden el acojone que crece sin cesar en las cancillerías europeas. Rusia y otras naciones hostiles toman nota cada día de cómo actos menores, o muy graves como los de Ceuta, no son respondidos con la firmeza debida, y se sienten cada vez más valientes. Comprueban esos dictadores día a día el infinito miedo que los europeos tienen a la pérdida de sus vidas, de su nivel de ingresos, de la calidad con la que residen en el jardín que han creado, y ellos, que desprecian a las poblaciones de los países que dominan, no dudan en dar pasitos firmes, que les costarán vidas propias, pero que en sus cálculos cínicos carecen de valor. Sólo les importa ir avanzando en su proyecto de cerco y sometimiento al rico jardín europeo.

Si no despertamos ante lo que tenemos delante, no seremos capaces no ya de reaccionar, sino de sobrevivir. La norma, la ley, la razón, son necesarias, y no deben abandonarse, pero la defensa propia empieza a ser una necesidad acuciante por parte de una UE asediada, tomada por pazguata por regímenes mucho más duraderos y estables de lo que nos podamos imaginar. Debemos plantarnos ante Marruecos, ante Rusia y ante cualquiera que nos amenace, y si eso exige gastar dinero, emplear vidas y recursos, tenemos que escoger. O sacrificios para resistir o dejación y derrota. Está en nuestras manos si hacemos algo para defendernos o no.

Subo a Elorrio un par de semanas de vacaciones, a ver qué tal. Si no pasa nada extraño, y visto lo visto sucederá de todo, nos leemos el jueves 20 de agosto. Pásenlo muy bien y descansen si es posible.