La semana pasada le dedicamos un artículo al apagado de Starlink y a las veleidades que, desde EEUU, se estaban cometiendo sobre Ucrania, manteniendo la duda sobre si estábamos ante un caso de dejadez, prudencia interesada o algo más sucio. Las declaraciones que el sujeto naranja ha ido pregonando a las bravas durante los últimos días dejan bastante claro lo sucedido, y nos ponen directamente en el peor de los escenarios. Sea por interés o convicción, Trump ya no se corta a la hora de mostrarse como un aliado de Putin en el contexto internacional, y mientras que sólo dirige elogios hacia Moscú, ha soltado amenazas y órdenes de cese a un Zelensky que sigue asediado por los ataques rusos.
Sí, Trump ha dicho alto y claro que Zelesnky debe dejar el poder en Kiev, que ya no es un interlocutor válido, le ha acusado de ser el causante de la subida de precios de los combustibles y poco le ha faltado para culparle del asesinato de Kennedy, en una serie de declaraciones que han dejado espantado a medio mundo, concretamente al medio mundo occidental, liberal y democrático, y que, escuchadas desde el kremlin, han sonado a gloria. Para más inri, desde Moscú se ha sugerido estos días la celebración de una cumbre tripartita entre EEUU, China y Rusia para debatir sobre el futuro de Ucrania y de otros temas aledaños, en una especie de reedición de Yalta, la cumbre de las potencias que iban a vencer en la IIGM y que empezó a rediseñar el mundo posterior a la batalla. Huelga decir que la idea de Moscú es que en esa cumbre entre potencias Ucrania no esté presente de manera directa, que se discuta sobre su futuro, su estatus, su posible partición, su hipotético reparto, sin que el país afectado, el agredido por la guerra invasora de Putin, tenga si quiera un asiento para escuchar. Es asombroso. Y aterrador. Si esa reunión se acaba produciendo, cosa que está por ver, ¿qué impide a esas naciones determinar lo que sea respecto a los asuntos que les plazca? Como me comentó un amigo hace un par de días al hablar sobre esto (sí, también soy un pesado en mi vida real) si lo hacen es porque pueden, y ya no se cortan a la hora de exhibirlo. Es crudo, pero el análisis me parece certero. Emborrachados por la sensación de ser invulnerables, los trumpistas han llevado a EEUU a la unilateralidad absoluta, y China, cuyo ascenso global es incuestionable, mantiene por ahora una posición internacional que es mucho menor respecto a sus capacidades económicas. Que ambas naciones, con Rusia como convidado nuclear belicoso, a la sombra de China, decidan abandonar al resto y parcelar el mundo y sus reglas a su antojo es una posibilidad nada descartable. Creo que cometerían un enorme error, no sólo por lo que esa decisión supondría para naciones menores o irrelevantes, como puede ser todo el conglomerado que formamos la UE, sino porque a lo largo de este 2026 se ha visto la incapacidad de EEUU de proyectar su poder duro en la guerra de Irán. El desastre en el que se ha enfangado el ejército norteamericano en el golfo, su incapacidad para valorar la respuesta de Teherán, el disparate de precios energéticos que ha provocado tras dejar Ormuz medio bloqueado y en manos del gobierno iraní… EEUU ha hecho el ridículo militar delante de todo el mundo, siendo incapaz de doblegar a un rival militarmente mucho menor, pero que ha mostrado una habilidad innegable a la hora de gestionar sus capacidades y los recursos de la moderna (y baratísima) tecnología de drones, frente a la apabullante, lenta y extremadamente cara maquinaria norteamericana, que ha quedado tocada por escasez de suministros tras apenas un par de meses de conflicto. Sí, EEUU y China son potencias hegemónicas globales, pero no tienen tanto poder como ellas creen, y si buscan rediseñar el mundo a su antojo se pueden encontrar con graves problemas que les perjudiquen.
Durante décadas EEUU ha sabido que su poder se asentaba en el mayor ejército del mundo, sí, pero también en una red de alianzas globales sostenidas por la credibilidad y el tiempo, lo que le permitía tener aliados en todas partes y capacidades de uso, inteligencia, información y suministro mucho más allá de lo que pudiera soñar nadie. Destruir todo eso, que es en lo que parece que está Trump, debilitaría mucho las capacidades del ejército, que seguiría siendo inmenso, pero mucho menos de lo que pudo ser. En ese juego de Risk entre potencias el resto perderemos, pero no tengo nada claro qué pueden acabar ganando ellas, sobre todo EEUU. China es otro caso, a sabiendas de que lo que debilite a EEUU le fortalece. ¿Juega a eso?