viernes, julio 10, 2026

Tragedia en el incendio de Los Gallardos

Esta noche se ha producido una tragedia en la comarca almeriense de Los Gallardos, por culpa del incendio forestal que se desató ayer por la tarde. Parece que, causado por la caída de un tendido eléctrico, y avivadas por el intenso viento, las llamas han corrido de manera caótica por un paraje en el que hay muchas casas de campo habitadas. Los fallecidos serían residentes que cogieron sus coches para huir del incendio y fueron atrapados en caminos rurales por zonas de incendio que cambiaban de curso a medida que el viento los zarandeaba. A esta hora de la mañana las llamas siguen descontroladas y son once los fallecidos confirmados.

Los medios de extinción trabajaban desde ayer en la zona del fuego y esta noche eran más de mil las personas desalojadas que, de manera controlada, habían abandonado sus hogares para buscar refugio, pero evidentemente la situación fue más grave de lo que los equipos presentes podían afrontar y la diseminación de la población en casas de campo sueltas ha contribuido a que el desastre se produzca. En este caso ha sido el maldito viento el que ha traicionado a los profesionales y a los residentes. Por lo que se cuenta, la virulencia del fuego no es extraordinaria, pero esas rachas intensas y cambiantes no dejan de extenderlo de una manera caótica, imposible de prever, que cambia de dirección a cada golpe de un viento caprichoso que no da tregua, y todo en un paraje agreste, lleno de recovecos donde el viento se comporta de una manera mucho más brusca y cambiante si cabe. Va a costar mucho llegar a las zonas en las que se ha dado la tragedia y ver lo que ha pasado, pero a escala, esto es lo que ha sucedido más de una vez en Portugal, donde desgraciadamente no son raros los casos de ciudadanos que huyen con sus vehículos de asentamientos rurales dispersos y fallecen al ser atrapados en caminos que eran seguros antes de convertirse en trampas infranqueables. Recuerdo un verano de no hace muchos años en el que la escena de vehículos carbonizados en medio de una carretera rural rodeados de lo que, creo, eran pinares ennegrecidos, resultaba sobrecogedora, y más sabiendo el elevado número de personas que viajaban en ese convoy de coches que fue atrapado y no tuvieron posibilidad alguna de escapar con vida de allí. En España los protocolos de desalojo de municipios se han mejorado mucho, y se llevan a cabo cuando los riesgos ya se consideran suficientes para la población, sin esperar a que la situación se vuelva extrema. En no pocas ocasiones estos desalojos cuentan con la oposición de los vecinos, cosa que puede parecer extraña a primera vista, pero no lo es tanto. En muchos casos estamos hablando de poblaciones rurales en las que los residentes conviven con su paisaje de una manera que se puede hacer difícil de entender para más de uno, que acrecen de muchos medios más allá de las propiedades residenciales y agrarias en las que viven, y que huir de allí es desubicarles por completo de su entorno, de donde y de lo que son. Al instinto del miedo ante el fuego puede, por no poco tiempo, vencer el de conservación de lo propio, y el intento de luchar contra las llamas, y ahí se puede perder un tiempo precioso. El incendio puede comportarse con una virulencia o impredecibilidad que deja sin respuesta hasta al más profesional, también al que mejor conoce el terreno, y el tiempo que se pierde desde que se pudo huir cuando la llama se intuía al que transcurre hasta que se admite la derrota ante el fuego puede ser vital. Es fácil decirlo sentado en una mesa de oficina, ya lo se, pero si las llamas se acercan a su finca lo mejor que pueden hacer, haya profesionales cerca o no, es huir, escaparse, tratar de salvar la vida. Es una mierda perderlo todo, pero es irremediable perder la vida.

Durante todo el día los servicios de extinción van a estar trabajando en la zona afectada por el fuego, y contra el resto de incendios que se desarrollan en España en estos momentos, a sabiendas de que en la zona mediterránea el calor no va a dar tregua y el viento se irá intensificando a medida que avance el día. Los 40 grados que se registran en gran parte del país no ayudan nada, se lo imaginan, para controlar incendio alguno, y aunque hoy se ha acabado la segunda ola de calor del verano, la fechada de levante y Baleares puede vivir la semana que viene un episodio de temperaturas muy altas que disparará todos los riesgos imaginables. Mucha prudencia, mucho cuidado, y no se lo piensen. Huyan antes de que sea demasiado tarde si el maldito incendio se les acerca.

jueves, julio 09, 2026

Ahora bombardeo, ahora no, ahora sí….

La conclusión casi unánime de todos los expertos es que el resultado de la guerra de elección de EEUU contra Irán ha resultado ser un fracaso para los intereses norteamericanos y, en general, para la imagen de su ejército. Un ejercicio de respuesta asimétrico por parte de Irán, el estrangulamiento de Ormuz y con ello del suministro de crudo y el desprecio absoluto del régimen iraní a las posibles bajas propias logró que los ataques aéreos de EEUU no doblegaran a la dictadura islamista como algunos ingenuos esperaban, sino que se consolidara el poder duro al frente de la nación. Y todo ello con los países del golfo siendo dañados por ataques iraníes y no protegidos por EEUU, en un papel de aliado completamente incomprensible.

Trump acabó casi suplicando la paz con Irán a medida que las reservas de crudo nacionales se agostaban, el barril no bajaba de los 100$ y el galón de gasolina llegaba a los 4 dólares, lo que para el consumidor norteamericano es carísimo (y eso que un galón son 3,78 litros). Pues nada, tras una serie de incidentes menores que han ido escalando poco a poco, ayer Trump, en la cumbre de la OTAN, se ciscó en los iraníes, a los que llamó escoria en varios momentos, y dijo que el memorándum de paz firmado en Versalles era papel mojado, que se iban a enterar y que bombardearía duro para que bla bla bla bla. Sus palabras tuvieron efecto inmediato en la cotización del petróleo, que subió un 7%, y en las caídas de las bolsas europeas, que arrastraron en un principio a los índices de EEUU, pero que luego estos lograron mitigar en un cierre en rojo pero con poca pérdida. A la noche, hora española, Trump reiteraba que iba a golpear Irán, pero ya descartaba que se reabriese la guerra en el sentido estricto, diciendo que esto que iba a hacer era una advertencia para que tomasen nota y no volvieran a causar más incidentes. Si uno juntaba las declaraciones de la mañana con las de la tarde le salía un personaje paródico, que se autocontradecía, que decía una cosa y la otra a la vez, con el que uno no sabe con que quedarse y que, de no ser alguien con el poder de Trump, lo consideraría como un vulgar payaso al que no se le debe hacer caso alguno en la sarta de tonterías que suelta sin cesar. Pero claro, Trump ocupa una posición en la que, si le entra un arrebato, hay un portaviones repleto de misiles y cazas de guerra que responden al poco, por lo que debe sus palabras deben ser tenidas en cuenta. En general, la devaluación de la palabra de Trump es ya muy elevada, han sido tantas veces las que ha dicho una cosa, su contraria y algunas versiones intermedias en tan corto plazo de tiempo que hace imposible mantener una cierta credibilidad respecto a sus intenciones reales. De hecho, se considera que carece de intenciones, de estrategia a largo plazo, por así decirlo. Su narcisismo descontrolado le impulsa a vivir el día a día y, como si fuera un niño, disfrutar en la nueva jornada de un nuevo juguete para su regocijo. Si consigue el juguete se ríe y aplaca. Es, a escala, el comportamiento que las crónicas clásicas otorgan a Calígula o Nerón, sujetos pueriles, volátiles, obsesos con sí mismos, que desean caprichos instantáneos y que, como ocupan la más alta posición del poder en su tiempo, obtienen dado que el resto de los mortales se desviven para proporcionárselos. En el caso de la corte de Washington el número de pelotas pusilánimes que rodean a Trump para agasajarlo es enorme. Pierden toda la dignidad y vergüenza posible arrodillados por completo ante su líder, con la esperanza de que algo de su fortuna les llegue y solucione para siempre su vida, pero para los analistas, estrategas militares, diseñadores de políticas, encargados de logística, financieros de presupuestos y todo tipo de profesiones que viven de prever, de estimar escenarios y de una cierta previsibilidad en los acontecimientos, los bandazos de Trump son una pesadilla. ¿Cuál va a ser el precio del petróleo hoy? ¿Mañana? ¿Dentro de seis meses? Es casi más sencillo acertar con la lotería que tratar de responder a esas preguntas.

Por de pronto, hoy mismo, veremos a ver si los ataques norteamericanos son respondidos por represalias iraníes y si esta escalada va a más o se convierte en tormenta en un vaso de agua y se va diluyendo con el paso de las horas. Lo cierto es que la seguridad en la zona es totalmente aleatoria, y el flujo de buques y crudo en Ormuz es algo tan volátil como la propia gasolina cuando se expone al aire. Trump no nos va a dejar un día tranquilo hasta que se acabe su mandato, ese es el único hecho seguro. Bueno, también que cada día que lo ejerce destruye la imagen de su nación y la credibilidad global de los Estados Unidos, regidos desde hace más de un año por un iluminado y una corte de aduladores.

miércoles, julio 08, 2026

El fin de la OTAN

En el mejor de los escenarios previstos, el resto de líderes congregados en Ankara esperan que Trump aguante hoy de cuerpo presente hasta el final de la cumbre de la OTAN, pero no son pocos los que temen que lleve el desplante hasta el extremo de largarse antes de tiempo. Ya en días pasados el mandatario norteamericano afirmó que acudía al encuentro por el respeto que le tiene al anfitrión, otro de esos autoritarios y nada demócratas que tanto le gustan, y esas palabras eran en sí mismas una muestra de desprecio hacia el resto de dirigentes. No hace falta ser muy brillante para deducirlo, pero Trump, carente de filtros, no pierde oportunidad en dejarlo claro.

Durante sus intervenciones de ayer todo fueron malas palabras hacia los demás asistentes, gestos oscos, miradas de desprecio y sensación arrogante de superioridad para nada disimulada. Centró sus críticas especialmente en Reino Unido, Alemania, Francia e Italia, ignorándonos al resto, ya que nos debe considerar como parte de Latinoamérica o similar. Su queja constante era que durante la fracasada guerra de Irán no ha podido usar las bases de utilización conjunta situadas en Europa porque los gobiernos nacionales no han dado permiso para ello. Pero no contento con esto, ayer volvió a sacar el espantajo de Groenlandia. Como me temía, mantiene sus obsesiones en este frente y el resto, sólo que la guerra con Irán ha supuesto un evidente tropezón en su marcha y le ha distraído tiempo y recursos. Ahora que parece que se ha aburrido del estrecho de Ormuz, no así los incidentes que se repiten allí sin cesar, vuelve a la carga con el tema de la gran isla de soberanía danesa, que considera debe pertenecer a EEUU por cuestiones estratégicas, y no se cortó ayer en lo más mínimo a la hora de redoblar sus exigencias en presencia de la primera ministra danesa, que debió quedarse con cara de circunstancias ante lo que escuchaba. Piensen un momento la escena. En la cumbre de una organización de países que buscan la seguridad mutua mediante el acuerdo de protegerse unos a otros, la nación más poderosa lanza amenazas nada veladas sobre una de las más pequeñas. Puede parecer absurdo, de hecho lo es, pero es lo que sucedió ayer delante de los medios de comunicación de todo el mundo. En principio la cumbre iba a servir para explicitar el incremento de gasto en defensa de todos los países miembros, y el compromiso europeo de aumentar sus capacidades de cara a un futuro en el que la responsabilidad de la seguridad del continente cada vez dependerá más de las propias naciones que lo conforman, pero todo eso quedó opacado por la actuación de un Trump desatado, sin filtro, sin cortapisa alguna. Quizás cabreado porque, pese a sus intentos, la selección de su país no ha podido clasificarse para la siguiente fase de la cosa esa de pegar patadas a un balón que se está desarrollando en EEUU, Trump decidió ciscarse en todo y en todos en un ejercicio definitorio de lo que es el abuso escolar. A medida que desgranaba agravios y exigencias las caras de los demás mandatarios y personal presente en la cumbre iban mudando de la sorpresa a la vergüenza colectiva, y es más que seguro que no faltarían gamas por parte de todos ellos de levantarse de la mesa y dar por terminada una reunión que no sirve para nada, pero no se produjo eso. Sólo el silencio, la pesadumbre y la sensación de que una era ha terminado, una puerta se cierra, una relación trasatlántica se ha quebrado y que nada volverá a ser igual con EEUU mientras Trump siga al frente del país. Los más espabilados saben que aunque Trump se vaya y las formas se dulcifiquen, el fondo seguirá quebrado, y que el vínculo occidental está naufragando a ojos vista de todo el planeta.

Sí, la OTAN ha muerto. Una organización de seguridad colectiva se basa en la confianza entre sus miembros y en la disuasión que la fuerza conjunta de todos ellos ofrece respecto a amenazas de terceros. Todo ese poder derivado de la unidad ha desaparecido, nadie se cree ya que EEUU acudirá a rescatar a, pongamos, un país del Báltico si sufre un ataque ruso. Es más, si Putin ofrece a Trump la gestión compartida de un puerto allí es incluso probable que EEUU participase conjuntamente en esa agresión. Paradojas de la historia, no ha sido el comunismo, el izquierdismo naif ni nada parecido lo que ha destruido la OTAN, no, sino la ceguera arrogante del ultranacionalismo norteamericano. Vivir para ver.

martes, julio 07, 2026

Demostración de fuerza de Irán

El régimen iraní ha decretado un duelo nacional durante seis días para celebrar las exequias del líder supremo Ali Jamenei, muerto al inicio de la guerra entre Irán y EEUU de marzo abril. No me pregunten en qué estado puede estar el cadáver del personaje, si en vida ya presentaba un aspecto propio de la muy avanzada edad con la que contaba. Lo cierto es que para honrar su muerte se ha previsto una serie de actos multitudinarios en Teherán y en la localidad de la que era natural, donde se espera que todo el mundo salga a la calle a honrarlo, y eso, más que una previsión, es una orden que muchos tendrán que cumplir.

Las imágenes que dejaba ayer Teherán eran impactantes, con mareas humanas llenando las avenidas de la ciudad en una concentración que varios medios elevan claramente por encima del millón de personas, y que es una cifra creíble viendo las escenas que se mostraban en la televisión. Más allá de que los iraníes hayan sido forzados a salir a manifestarse o no, la masa congregada es impactante, y no deja de ser un ejercicio de fuerza del régimen, que lejos de derrumbarse, se afianza en el poder, apoyado ahora en un sentimiento colectivo de martirologio y de exaltación nacionalista. Los daños que haya podido sufrir Irán durante esta guerra, probablemente intentos en infraestructuras y recursos militares, no han servido para derribar la dictadura teocrática que rige con mano firme los designios de esa nación desde muy finales de los setenta. Esas declaraciones grandilocuentes de Trump al inicio de los bombardeos alentando a la población oprimida del país a que se revele frente a la dictadura han quedado, como suele ser habitual en el personaje, en meras fanfarronadas sin sustento. El conflicto militar ha entrado en una situación de tregua inestable, pero sostenida, ya que el control por parte de Irán del estrecho de Ormuz se ha demostrado como una variable que le otorga a Teherán un poder sobre el precio del crudo que Washington no llegó a imaginar (bueno, siendo sincero, los ineptos que ahora gobiernan en Washington). Al régimen de los ayatolas le ha dado siempre igual la situación de los iraníes, menos aún la de las iraníes, que para ellos son poco más que vasijas reproductivas, por lo que las muertes causadas por los ataques norteamericanos no tienen efecto alguno. Si acaso sirven para cohesionar a la nación, ante el ataque cierto de un enemigo externo que se ha hecho realidad. La guerra ha hecho rebrotar el nacionalismo persa, algo que es compartido tanto por los jerarcas del régimen como por no pocos de sus opositores, que tienen a la nación iraní en el corazón, y los ataques perpetrados por EEUU e Israel han puesto de acuerdo a ambos bandos en la necesidad de defender al país de una injerencia que gran parte de la población no entendía, y menos aún a medida que el conflicto se desarrollaba. Desde las redes sociales el hijo del Sha Palevi, aspirante a volver a Irán tras un cambio de régimen que restaure su trono (esa es la idea de una de las facciones opositoras a los ayatolas) se mostró ilusionado con el inicio de los ataques norteamericanos, pero a medida que avanzaban las semanas y que la permanencia de la dictadura iraní iba siendo una variable fijada fuera cual fuese el resultado de los combates ha ido espaciando sus apariciones. Exiliado en EEUU, creyó a Trump cuando proclamó que la libertad llegaría a Teherán, y se ha visto tan frustrado como todos los demás con el resultado de la guerra. El mensaje de la concentración masiva de estos días en el país también se dirige a la oposición interna. Es una manera de advertir, de gritar “ni se os ocurra hacer algo” porque hay huestes de fieles al régimen, que no ha caído, que ahí siguen actuando de manera represora en su nombre, y tras lo sucedido es probable que la severidad de las condenas ante cualquier acto considerado opositor, lejos de aliviarse, se endurezcan sin cesar. La pena de muerte se dispensa en Irán con una facilidad pasmosa.

De quien sigue sin saberse nada es del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, del que se han escuchado algunos audios, a saber si son ciertos o no, pero ninguna imagen en vídeo desde que fuera nombrado sustituto de su padre. Quién sabe, quizás ni siquiera esté vivo, pero eso al régimen puede que ya no le importe mucho. Una de las derivadas de la guerra es el ascenso en la pirámide del poder de la guardia revolucionaria, la facción militar, que ahora es mucho más poderosa que la islamista. La dictadura sigue, pero ahora quizás más controlada por militares clásicos que por clérigos, que pueden ser paseados, pero teniendo claro que los de los fusiles son los que controlan la situación. Hoy Irán y su población está peor que antes de la guerra, y mira que era difícil, pero así es.

lunes, julio 06, 2026

Venezuela es una ruina

Transcurrida ya más de una semana desde que tuvo lugar el terremoto de Venezuela, aún es posible la existencia de milagros en forma de supervivientes rescatados bajo los escombros, pero las probabilidades son ya mínimas. Sólo aquellos que hayan sido localizados por los rescatistas y se les haya podido aprovisionar con agua pueden aguantar el tiempo necesario para que, tras el desescombro, sean rescatados con vida. El resto, o ya han fallecido o agonizan. Muchos de los voluntarios llegados de todo el mundo para auxiliar a las víctimas ya dejan el país ante la imposibilidad de nuevos rescates, y la tragedia empieza a perder puestos en el ranking informativo global.

Si Venezuela era ya una nación torturada por la opresión de su régimen, esta aleatoria catástrofe natural supone su ruina en el sentido literal del término. Antes sólo estaba arruinada, ahora el paisaje de escombros se repite por numerosas localidades del país. Como suele suceder en estas ocasiones, los gobiernos se ven superados por los acontecimientos, pero si en el caso de una democracia esto es grave, en una dictadura como la que se gestiona desde Caracas las consecuencias para la ciudadanía son insoportables. La incompetencia, la falta de recursos, de medios, de todo lo imaginable para rescatar o aliviar los daños personales aparecen con la mayor de las crudezas, porque el régimen chavista es muy bueno reprimiendo, por la cuenta que le trae para seguir en el poder, pero es la necedad absoluta en todo lo demás. Si en las coyunturas normales la gestión chavista ha sido capaz de hundir la economía venezolana hasta unos límites propios de la miseria más extrema, ni les cuento lo que va a pasar a partir de ahora. Privado de recursos y capacidad, el régimen tratará de cubrir con propaganda los desconchados y hacer creer a los propios que lo sucedido es poco más que una fatalidad, pero que en ningún caso es excusa para denunciar la corrupción que todo lo llena o la mera incompetencia. Por si fuera poco, el proceso de tutela que vive el país, sometido a los designios de Trump, no ayuda para nada. Al poco de producirse el seísmo se lanzaron declaraciones de apoyo desde la Casa blanca y se anunció el envío de material pesado y equipos especializados, pero la impresión de los que se encuentran sobre el terreno es que la ayuda norteamericana no se ve en abundancia. Algo hay, pero ni mucho menos de manera masiva. Conociendo los intereses de los que rigen la nación norteamericana es probable que su interés se mantenga puesto únicamente en las zonas extractoras de petróleo, situadas en una región bastante alejada de las que han sido más afectadas por el temblor. Si no se han producido daños importantes en las instalaciones petroleras del país es casi seguro que la administración Trump haya perdido todo interés en lo que hace a rescates y ayuda humanitaria, por lo que se mantendrá al margen y solo moverá un dedo para apuntalar al régimen. Si hay movimientos opositores de damnificados, que se ven, con toda la razón, abandonados a su suerte, es casi seguro que las fuerzas represoras manadas por Delcy y compañía sí que les respondan con la contundencia habitual y, de necesitarlo, contarán con todo el apoyo por parte de los norteamericanos. Las últimas noticias conocidas en las que EEUU actúa en contra del posible regreso de Marina Corina Machado a su país, en medio de la debacle, deja bien claro cuáles son las intenciones reales del régimen y de las fuerzas que lo controlan. Si los demócratas venezolanos esperan que de las ruinas de Caracas o la Guaira surja algún tipo de alternativa política al régimen, ya pueden ir perdiendo toda esperanza. Delcy es una buena lacaya de los intereses trumpistas, y si antes no se conmovía por la suerte de los suyos, ahora tampoco.

¿Qué esperar a partir de ahora? No lo se, pero las cifras de muertos y damnificados, que serán mucho más altas que las oficiales, abocan al país a una situación de desastre difícil de imaginar. Si la pobreza ya estaba generalizada, y la violencia urbana era un mal endémico, ahora a todo eso se le une un nivel de destrucción difícil de imaginar. La falta de recursos para reconstruir lo dañado aboca a miles de personas a malvivir en medio de un escenario de ruinas que pueden perpetuarse años y años. Quizás el terremoto sea el paso que lleve a Venezuela a “cubanizarse” a entrar en el más profundo escalón de la pobreza. Ojalá no sea así, pero pinta muy muy mal.

viernes, julio 03, 2026

250 años de EEUU

Mañana EEUU cumple 250 años, pocos países pueden decir que tienen una fecha de fundación dada, fija, y plasmada, en este caso en la famosa declaración de independencia de 1776. Una muestra de que la historia es impredecible es que nadie hubiera apostado en esas fechas, ni en muchas posteriores, a que esas trece colonias que se desgajaron de la corona británica iban a acabar siendo la nación más poderosa del mundo un par de siglos después y, depende de cómo lo veamos, la más poderosa que ha existido jamás en la Tierra. Con sus luces y sombras, EEUU tiene algo que celebrar mañana, y el objetivo de mantener lo logrado.

Precisamente llega este cumpleaños tan redondo en uno de los momentos más convulsos de la historia reciente del país. Hasta ahora, con aciertos y errores, era una nación que tenía clara su unidad y destino compartido, y también el papel que le correspondía en un mundo hecho, en parte, a imagen y semejanza de sus valores, al servicio de sus intereses. Desde la primera presidencia de Trump es evidente que ha nacido una división en el seno de la sociedad de aquella nación sobre cómo se ve a sí misma. A los europeos esto no nos suena raro, porque nuestros países han estado atravesados por conflictos civiles entre facciones que han tratado de hacerse con el conjunto de la nación desde premisas muy particulares, pero para los norteamericanos esto es nuevo. La unidad interna, el patrioterismo orgulloso que ellos exhiben, no pocas veces caricaturizado desde este lado del mundo, ha sido una de sus mayores fortalezas, y eso empieza a resquebrajarse. Hay una división profunda y creciente entre unos norteamericanos y otros, unos que ven a su nación de una forma radicalmente distinta a la que la contemplan los de enfrente, con una divergencia en las posturas que empieza a quebrar estructuras sociales en las que la política debe ser ajena. Eso es un peligro para toda sociedad, porque esa semilla de división, una vez que germina, resulta mucho más difícil de erradicar que cualquier otra cosa. La segunda presidencia de Trump no está haciendo sino ahondar en este problema, empezando por cuestionar las bases del sistema político de la nación, que ha soportado un cuarto de siglo de andadura sin haber sido jamás derribado por golpes civiles, militares o de otro tipo. Resulta cruel ver como desde naciones como la nuestra, con una experiencia democrática infantil, se pontifican lecciones hacia EEUU sobre cómo no perder la libertad. ¿Exime esto de riesgos a Norteamérica? No, ni mucho menos. Es difícil que suceda, pero también era difícil pensar que desde la presidencia de aquel país se desarrollara un programa de destrucción sistemática de los contrapesos y las costumbres legales que llevaban asentadas tanto y tanto tiempo. La disrupción que se ejecuta cada día desde el despacho oval por parte del populista naranja es asombrosa, pero también una advertencia de que EEUU no es inmune al virus de la degradación que tan bien conocemos los europeos y que, en el pasado, afectó a imperios y naciones que también se creyeron inmunes, bendecidas por los dioses, y elevadas a un rango más allá de la historia. El engreimiento es un camino seguro al fracaso, y no es fácil hacer ver a una potencia de las dimensiones de EEUU de los peligros a los que puede llevar una política populista ejercida desde sus propias instituciones. Para los que siempre hemos admirado a los padres fundadores de aquella nación, a los que pensamos que Franklin, Jefferson o Washington tuvieron la visión de crear una estructura política superior a todo lo conocido, la menos mala de las existentes, a los que creemos que presidentes como Lincoln o Roosevelt han encarnado lo mejor de eso que llamamos occidente, contemplar la deriva actual de EEUU nos duele, nos apena y, desde luego, nos preocupa. No podemos vivir en el mundo de hoy sin el papel que EEUU está destinado a cumplir en él.

Una muestra de la división del país es que gran parte de los actos previstos para este fin de semana se han suspendido porque Trump los ha querido patrimonializar para convertirlos en loas a su persona. Festivales de música que se iban a celebrar en Washington han visto como las estrellas de sus carteles se han caído a medida que el presidente iba convirtiendo lo que estaba previsto que fuera un homenaje a la historia de la nación en un mero acto de propaganda MAGA a su más absoluto beneficio. Este es el camino que acaba destruyendo consensos, generando rencillas profundas y debilitando a las sociedades. Sí, también las puede llevar a su enfrentamiento.

jueves, julio 02, 2026

Calor y errores europeos

Hay un debate que me asombra en gran parte de Europa, tras la ola de calor de la semana pasada, sobre la instalación o no de aires acondicionados en los hogares y distintas instalaciones colectivas. Existe un movimiento de pensadores y prescriptores que abogan porque no se deben poner estos dispositivos por sus emisiones y el efecto de calentamiento global que generan, y recomiendan a la gente que debe concienciarse con el planeta, sacrificarse y renunciar a la falsa comodidad que supone el dispositivo de aire en aras de la sostenibilidad global. Como discurso queda bien pero como estrategia es, como poco, estúpida.

¿Cuántos de los que así opinan tienen aire acondicionado en sus casas? ¿Cuántos trabajan en oficinas o lugares en los que sí funciona el aire acondicionado? ¿Cuánto CO2 emite un dispositivo de aire acondicionado frente a los jets privado en los que viajan no pocos de estos prescriptores medioambientalistas? Si uno empieza a hacerse preguntas puede obtener respuestas incómodas, todas ellas unidas a un comportamiento tan hipócrita como clasista, que se basa en el mantenimiento de unos privilegios para unos pocos y la negación de una calidad de vida media para los millones y millones de personas que conforman la sociedad real. Pongamos una ciudad europea, capital, un París, Madrid o Londres. ¿Cómo se refrigeran millones, repito, millones de viviendas en medio de los 40 grados? La instalación de sistemas de ventilación y aire acondicionado es obligatoria si uno no quiere asistir a crisis sanitarias de graves consecuencias. ¿Cómo se mantiene la calidad de vida, no educativa, sino de vida, en aulas de colegios en los que se superan los 30 grados? Al igual que los centros educativos poseen sistemas de calefacción para que los críos y profesores no se congelen en invierno, deben contar con métodos de refrigeración que sean capaces de controlar las temperaturas que se alcancen en ellos. Clases en las que se alcanzan los 30 grados son insoportables, como dormitorios o cualquier otro tipo de estancia a esa temperatura, pero quienes dicen que el aire acondicionado recalienta el planeta y no se debe utilizar seguramente viven y trabajan siempre a unos veintipocos grados, sostenidos por sistemas de climatización más o menos eficientes. Sí, hay que seguir trabajando en la mejora de los aislamientos, en sistemas pasivos que permitan que los edificios existentes se comporten mejor ante los retos térmicos, hacia arriba o hacia abajo, y sean más ahorrativos. Debemos tratar de crear todas las superficies de sombra que sean posible en medio de plazas y calles que tienden a convertirse en acumuladores de calor, fruto de diseños muchas veces erróneos, pero el mensaje de que usted no debe tener aire mientras yo sí lo tengo es de una hipocresía tan cutre que sólo sirve para crear indignación social, cabero y hartazgo. El que pretende defender el medio ambiente, o cualquier otra causa, y usa como argumentario que son otros los que deben sacrificarse por ello en vez de él mismo está destruyendo el objetivo que dice perseguir, porque va a crear una animadversión social absoluta hacia él. La sociedad va a considerar como falso el problema que se dice combatir por parte del experto y va a hacer todo lo contrario. Me sigue asombrando cómo, cada día, se observan conductas de este tipo, estúpidas en el más profundo de los términos, en nuestros medios de comunicación, y más entre los que se proclaman más concienciados con el cambio climático. ¿A qué temperatura mantienen sus redacciones estos medios? Los despachos de sus gerentes y consejeros delegados, ¿se refrigeran por las plantas que están en los alféizares de las ventanas o por el aire que sale de los extractores que circulan sobre sus cabezas? Lo de a Dios rogando y con el mazo dando en versión climática.

Sí, las temperaturas van a subir, sí, es un fenómeno global, y sí, depende ya mucho más de lo que hagan naciones como China o India de lo que los europeos pongamos de nuestra parte. Ante un panorama como este sólo queda adaptarse, mitigar los efectos, dado que no va a ser posible combatir las consecuencias (inapreciables cuando sólo los europeos vivíamos bien y a costa del resto). Y restringir el acceso de la refrigeración a las clases medias y bajas europeas es una política estúpida que sólo va a crear indignación y desafección. Me asombra que sigamos cometiendo errores tan burdos, de manera tan persistente, como si viviéremos en una realidad paralela.