viernes, marzo 27, 2026

Noelia, abandonada

Ya les avisó, el tema de hoy es feo, así que no va a haber motivos de sonrisa ni de aprendizaje alguno. La muerte de Noelia Castillo, tras llevarse a cabo finalmente su eutanasia, no es sino el final de un fracaso en todos los sentidos, un fracaso colectivo en el que ella ha sido la víctima de toda una serie de desastres vitales, familiares, institucionales y sociales, para los que sólo ha encontrado como vía de escape la muerte, lo único que no nos permite huir, dado que, con elevada probabilidad, supone el fin de la existencia y de toda sensación. Entre ellas, las de descanso y libertad. Noelia ha muerto y todos somos culpables de ello.

El proceso judicial en el que se ha visto envuelta ha reiterado sentencias favorables a su decisión, tomada como mayor de edad en plenas facultades según todos los tribunales que han estudiado el asunto, por lo que el tema legal, en el que no soy ningún experto, parece finiquitado. La ley sobre la eutanasia es una ley necesaria en un momento histórico en el que la prolongación médica de la vida se realiza muchas veces en contra de la voluntad de los pacientes, y también es correcta desde un punto de vista liberal, porque uno es poseedor de su propia vida y puede ejercer derechos sobre ella, y uno, el definitivo, también. Que este caso haya llegado a los medios, probablemente, se deba a que la protagonista es muy joven y que ha vivido una vida de horror que, para los amantes de la truculencia, entre los que no me encuentro, genera un atractivo irresistible. Su trayectoria ha sido la de un abandono familiar, una agresión sexual, posteriores intento de suicidio, que no lograron su propósito y la dejaron impedida y, desde entonces, la búsqueda de esa muerte que ansiaba por fines legales dada su incapacidad física para lograrlo. En todos esos años a Noelia le ha fallado todo y le han fallado todos. Le ha fallado la familia, el lugar en el que uno nace, que no se escoge, pero que debe ser el que acoge, como normalmente sucede, pero no en ocasiones, y esta es una de ellas. Le han fallado los servicios sociales y todo el entramado que tenemos organizado para intentar que los menores no sean víctimas de la depredación de sujetos abominables. En no pocos casos, estos servicios se han mostrado proclives a permitir conductas infames, y abundan, de manera incomprensible, casos de menores tutelados por instituciones que sufren abusos y otro tipo de episodios repugnantes sin que ningún responsable público de la cara o asuma consecuencias. A Noelia le ha fallado la red sanitaria y psicosocial que cuida de todos los que podemos sufrir males físicos o emocionales. Tras la agresión sexual que sufrió sólo encontró como remedio el suicidio, que intentó de manera efectiva, y eso es muestra de que no hubo el apoyo necesario que permitirá frenar ese impulso. Padecía un trastorno límite de la personalidad, una dolencia mental, que no fue tratada como es debido, sin que uno tenga que ser un gran experto en la materia para afirmar algo así, y tuvo que enfrentarse sóla, con sus limitaciones, con todos los obstáculos posibles, a una experiencia de la que muchos no saldríamos indemnes. Tras las secuelas de su tentativa, optó por la vía legal para conseguir llegar al final, lo único que deseaba, y desde entonces se han sucedido los recursos y apelaciones, en un esfuerzo judicial que podría haberse evitado si algunas de las múltiples cosas que fallaron antes se hubieran hecho bien por parte de familia e instituciones. Finalmente Noelia murió ayer, como deseaba, y su caso termina de la peor manera posible, tras un bagaje desolador en el que se ve cómo los derechos y esperanzas de una persona se pueden destruir a lo largo de una vida gracias al mal hacer de tantos, obsesionados por su egoísmo y comodidad.

Lo último, el uso de Noelia como estandarte partidista en una batalla mediática y política, es otro síntoma de la bajeza en la que nos henos instalado y en la necedad mental que nos domina. A casi nadie le importa el dolor de la víctima, sólo su capacidad para ser usada como arma arrojadiza para sostener la posición ególatra que uno, otro o el que sea, pretende imponer como debida. Asistir a todo esto desde la barrera es contemplar una degeneración absoluta, un espectáculo asqueroso protagonizado por sujetos que estarían encantados de fabricar “Noelias” si les sirvieran para sus fines. Este es el nivel del debate en el que estamos instalados.

jueves, marzo 26, 2026

Meta cierra el Metaverso

Predecir el futuro es un arte, sujeto a errores constantes. También, por supuesto, en el caso de la tecnología. Cosas que parecen revolucionarias pueden llegar a serlo o acabar arrumbadas en una esquina sin impacto relevante, mientras que otras que pasan desapercibidas a primera vista pueden cambiar el mundo. La ley de Moore sobre el crecimiento exponencial de las capacidades de los chips lo ha transformado todo, pregunte usted en su entorno a ver quién conoce esa idea y de lo que se refiere. La presentación del Iphone de Apple también es un caso paradigmático de revolución total, que no lo parecía en su momento, y vaya que si lo ha sido.

En 2021 y 2022, saliendo de la pandemia, Facebook, la empresa de Marck Zuckerberg, que ya se había hecho con Instagram y Whastapp, y era la reina de las redes sociales de origen occidental (lo sigue siendo) se lanzó de cabeza a la idea del metaverso, hasta el punto de cambiarse de nombre para pasar a denominarse Meta, con un logo similar a un símbolo de infinito doblado en los extremos para tratar de parecerse a una M. El metaverso es un mundo virtual, informático, al que se accede mediante dispositivos como gafas o cascos, y en el que uno interactúa mediante un avatar, personaje informático que lo representa, en un entorno en el que todo está construido de manera informática. El suelo, los espacios, el resto de entidades, la vida que ahí se desarrolla, es como una especie de juego inmersivo, y buscaba ser una realidad paralela en la que desarrollar otra vida. Meta se lanzó a un plan masivo de inversiones con el objeto de desarrollar el soporte informático que diera servicio a toda esta idea y los dispositivos físicos que permitieran acceder a él. Las cifras comunicadas rondaban los 80.000 millones de euros, cantidades enormes, y se produjo un cierto éxito mediático del concepto. Se habló bastante de él durante un tiempo y no fueron pocas las empresas que empezaron a invertir para crear sus espacios en ese mundo virtual, empresas que venden cosas reales, o no, pero que proporcionaban recursos en ese mundo. El avatar con el que uno entraba al Metaverso tendría que “vestirse” de alguna manera, portar algo que fuera visto por el resto de usuarios, y habría tiendas en ese mundo virtual, fueran ZARA u otras reales o entidades originarias de él, que venderían ropa. Y así decenas y cientos de negocios posibles, todos ellos con publicidad, también el de los espacios mismos, porque ese avatar viviría en un punto de ese metaverso, donde se podría construir una vivienda y venderse, previa compra venta del “suelo” virtual en el que se asentase…. La idea, coherente desde un cierto punto de vista, es que un número creciente de usuarios de este mundo generarían un ecosistema en el que actividades y negocios de todo tipo irían surgiendo, por lo que el volumen de transacciones financieras crecientes sería, también, una manera de financiar el soporte tecnológico y de generar beneficios para Meta, pero potencialmente para el resto de entidades que quisieran participar en ello. En 2021 se hablaba bastante de esto y cada poco tiempo surgían iniciativas particulares, o corporativas, que se apuntaban al metaverso y creaban ahí sus espacios, tiendas, negocios, productos, etc. Meta apuntaba a que este negocio iba a sr su gran matriz de facturación e ingresos, sustituyendo poco a poco a las redes sociales. El mundo parecía prometedor para esa idea y Zuckerberg la pregonaba con la fe del convencido y la necesidad del vendedor.

La semana pasada Meta anunció el cierre de los desarrollos del Metaverso, el fin del proyecto, que ha pasado de ser la esperanza de la compañía a la nada. Replicando de una manera curiosa lo que ya pasó con Second Life hace bastantes años, una idea similar en una época de conectividad y capacidad de procesamiento muy inferior a las actuales, el Metaverso ha ido muriendo porque no logró captar audiencia, no se produjo la demanda esperada, ese mundo virtual era poco más que un páramo, y no había nada relevante en él. Y desde luego, tampoco negocio. Meta ha fracasado en una apuesta que parecía buena, y ahora destina recursos ingentes a la IA. En este caso no está sóla.

miércoles, marzo 25, 2026

Manipulación de mercado

El lunes fue un día despiadado en los mercados financieros, con una volatilidad altísima y unas pérdidas y ganancias enormes. La sesión asiática cerró con caídas del más del 3% ante el incremento del precio del petróleo por las amenazas cruzadas entre EEUU e Irán. La apertura europea no fue mucho mejor, con un 2,5% de bajadas en nuestros parqués, pero, pasadas las doce de la mañana, Trump anunció contactos con el régimen de Teherán y el aplazamiento de las amenazas sobre las instalaciones eléctricas. En pocos minutos los índices se giraron completamente, pasando a subir más del 2%, y el petróleo cayó en torno al 10%. Giro de una brusquedad difícil de ver.

Pues bien, a lo largo de la tarde noche del lunes fueron publicándose algunos mensajes en redes que analizaban, con datos de alta frecuencia, los movimientos que habían tenido lugar minutos antes del anuncio de Trump, y se detectaba un patrón llamativo. Se habían producido de manera simultánea, antes del anuncio del magante, compras de futuros al alza en el SP500 de la bolsa de Nueva York y operaciones en corto en el mercado del petróleo, por unos volúmenes de entorno a 1.500 millones de dólares, demasiado para no dejar rastro. Unas operaciones que iban totalmente en contra del movimiento que estaba experimentando el mercado, y que sólo podrían ser beneficiosas si el signo de las cotizaciones se daba la vuelta… y eso es lo que pasó precisamente unos minutos después. Se calcula que los beneficios de esa jugada en el mismo lunes pudieron alcanzar los 60 millones de dólares, una ganancia de esas que te permiten retirarte para muchas vidas. ¿Casualidad? ¿Suerte? Nadie de los que conozco que analizan estas cosas, y que saben mucho más que yo, cree en eso. Todos se apuntan a la idea de la información privilegiada, del chivatazo, de la burda manipulación del mercado. Una jugada en la que algunos, casi con toda seguridad pertenecientes al círculo íntimo de Trump, familiar o no, fueron informados por el magnate de que iba a hacer un anuncio que cambiaría por completo las cotizaciones, y se les advertía de que tenían poco tiempo si querían aprovecharse de ello. Una jugada que parece una trampa colosal en la que unos manipuladores logran estafar a la banca, en este caso a muchos inversores particulares, que estaban actuando, como dictaba la lógica, ejecutando pérdidas ante el miedo por lo que pudiera suceder. Como en un homenaje a Regreso al Futuro II, Trump jugaba con una especie de almanaque deportivo que le permitía saber qué iba a pasar en los instantes posteriores a su anuncio, y que podía decidir cuándo y cómo hacerlo, estaba en condiciones de adivinar el futuro con exactitud y aprovecharse de ello antes de que ningún otro pudiera hacerlo. Jugar con cartas marcadas es hacer trampas, y la sensación general que existe en los mercados, desde hace tiempo, es que Trump ha hecho jugadas de este tipo en varias ocasiones, aprovechándose de que tiene acceso a información que nadie más sabe y a que el impacto de sus declaraciones, mensajes de red social y demás parafernalia mediática que moviliza con esmero es abrumador, planetario. La principal diferencia de lo que pasó el lunes respecto a otros episodios similares está en el volumen de las operaciones desarrolladas y, sobre todo, en la enorme gravedad de los hechos con los que Trump y sus socios estaban jugando. En medio de una guerra en la que muere gente y se destruyen infraestructuras críticas, con el mundo pendiente de las consecuencias de un conflicto que puede generar enormes problemas políticos y económicos, a Trump y cia lo que más parece importarles es cómo sacar tajada de ello, y si eso incluye manipular las bolsas, pues mejor que mejor, más beneficio.

¿Es posible encausar a Trump, o a alguien de su entorno, por lo que tienen todos los visos de ser un acto de manipulación? La SEC es el organismo regulador de los mercados de valores en EEUU, y es una institución seria, pero como todas las del país, ahora vive presionada por la ira de quien se sienta en la Casa Blanca. Es poco probable que se abra la necesaria investigación que los hechos del lunes demandan, y desde luego, vistos los precedentes, más difícil será que alguien se atreva a acusar o a abrir un procedimiento contra la banda naranja. La sensación de impunidad con la que se maneja el poder en Washington por parte de semejantes sujetos está alcanzando grados difícilmente imaginables.

martes, marzo 24, 2026

Sobre las medidas de alivio económico

Como la guerra va al vaivén de las alocadas decisiones de Trump, ayer comenzamos el día en el peor de los escenarios y lo acabamos con festejo, con una variación intradía en los mercados absolutamente salvaje, y con más que probable uso de información privilegiada del entorno del magnate a la hora de operar. En todo caso, el petróleo bajo hasta la cota, muy alta, de los 100$ y las bolsas subieron con fuerza. A saber si a lo largo de la semana vamos a asistir a un ensayo de acuerdo, con fin de las hostilidades, o todo esto es una pausa previa a un recrudecimiento. Lo que diga el hombre naranja será lo que suceda.

En este contexto, las medidas económicas aprobadas el viernes, y que deben ser ratificadas esta semana en lo que hace al decreto de verdad, no el de juguete fabricado para Restar, tienen bastante sentido y son un compromiso entre lo que sería más eficiente y lo equitativo. Ante estas situaciones los gobiernos siempre tienen el dilema de qué hacer, hasta dónde llegar, qué distorsiones introducir y qué coste va a suponer todo al erario público. Estamos ante un shock externo ante el que las decisiones de nuestros gobiernos no pueden hacer nada, y lo mejor es una posición de apoyo a los sectores más afectados y un enfoque gradual, a la espera de ver cómo evolucionan los acontecimientos. La medida estrella es una bajada de impuestos, del IVA en todo lo que hace a gas y producto petrolíferos y del de generación eléctrica. Esto se traduce directamente en una bajada del precio de los productos gravados, sin que los intermediarios ni el consumidor final tengan que hacer grandes esfuerzos técnicos, y en una reducción de la recaudación impositiva. Es una transferencia directa, un impuesto negativo al consumidor de esos bienes. Supone una medida lineal que afecta a toda la población, sea usted un asalariado con una nómina bajita o el residente en una urbanización de lujo, por lo que esa taba rasa conlleva, como siempre, un sesgo regresivo. Hubiera sido mejor poder discriminar el beneficio de la medida en función de la renta, de tal manera que el coste tributario es menor y se podría alcanzar una progresividad en la medida, pero las enormes carencias técnicas en las que vive la administración y la gestión en este país, donde la IA y otras tecnologías ni están ni se le esperan, y la parálisis burocrática que nos aplasta impedirían poder llevar a cabo algo así de manera rápida y eficaz. Por lo tanto, mejor algo rápido e imperfecto que algo mejor pero tardío y a saber cómo. En paralelo, para los sectores profesionales que usan el transporte como medio de trabajo, se ha establecido una bonificación de, creo, 20 céntimos por litro de combustible, de tal manera que vean una doble rebaja en sus facturas. Esta es una medida particular, destinada a combatir el daño de la subida de precios a quien, sí o sí, no tiene otro remedio que afrontarla. No tengo coche en Madrid, no tengo por qué repostar, pero si trabajo de transportista el llenar el depósito del vehículo es tan trascendente como el comer para la persona, y no hay manera de eludirlo. Combinadas ambas medidas, son una manera de afrontar el primer impacto de la subida. Los sectores profesionales han denunciado que las subidas que se han producido en los combustibles desde el 28 de febrero, inicio de la guerra, han sido bastante mayores que el efecto combinado de las ayudas aprobadas el pasado viernes, por lo que siguen en una situación de costes disparados en todo lo que llevamos de mes, que será inevitable trasladar a la cadena productiva, y que si se mantienen, pueden llevar a problemas, quiebras, movilizaciones, cierres, etc.

La observación diaria de la evolución de la guerra y los precios de las materias primas asociadas, a la par que el margen que los distribuidores petrolíferos aplican una vez puestas en marcha las medidas, es algo que va a ser muy necesario por parte de las autoridades. A eso se ha comprometido el Ministerio de Economía, y se juega bastante en ello. La graduación de las medidas y su duración, previstas en principio hasta el final de junio, van a depender mucho de lo que suceda en el teatro de operaciones. La posibilidad de unos precios del crudo enquistados en cotas altas es real, y eso, tarde o temprano, generaría efectos inflacionarios de segunda ronda y una contracción económica, ante la que estas medidas no serían sino simples paliativos.

lunes, marzo 23, 2026

Desgobierno absoluto

En la reunión especial del consejo de ministros del pasado viernes, en la que se aprobaba el Real Decreto de medidas de urgencia con motivo de la guerra de Irán, tuvimos un “deja vú” de lo que se vivía en la época pandémica cuando se celebraban reuniones extraordinarias para aprobar medidas semana a semana. Si recuerdan, esos consejos se anunciaban para el viernes por la mañana, no empezaban antes del viernes por la tarde y, ya de noche, a veces de madrugada, se publicaban en el BOE lo que se había acordado tras horas y horas de bronca interna que evidenciaba la fractura del gabinete. Era bastante patético.

Bueno, pues algo así tuvimos este viernes. La rueda de prensa para anunciar lo acordado se retrasó más de dos horas porque ese es el tiempo en el que los ministros de Restar estuvieron ausentes de la reunión, plantados sin entrar a ella. Al parecer sí había consenso entre todos los miembros del gobierno sobre el grueso de las medidas, muchas de ellas vilipendiadas hasta horas antes de la reunión por los portavoces oficiales y mediáticos del ejecutivo, al ser bajadas de impuestos propuestas por el PP, pero los de Restar querían incluir entre las medidas toda la batería relacionada con los alquileres, las prórrogas y congelación de los contratos que se mantienen de manera excepcional. Sabido es que Junts, esa formación tan de izquierdas y progresista con la que Sánchez mantiene una enamoradiza relación, no va a aprobar ninguna norma en el Congreso que suponga intervenir más el mercado de los alquileres, por lo que desde el sanchismos e enfatizaba que incorporar eso en el decreto de medidas económicas supondría casi seguro la garantía de que no iba a ser ratificado por el Congreso. Finalmente, tras el enfrentamiento, se optó por una solución absurda, que es la de crear dos decretos. Uno, con las medidas económicas energéticas, que es casi seguro que será respaldado, y otro con el paquete exigido por Restar, que casi con la misma seguridad que en el caso anterior será rechazado por el Congreso. En la rueda de prensa en la que se explicaron las medidas acordadas, Sánchez calificó de “salseo” la muestra evidente de ruptura que se vive en su gabinete, la incapacidad de mostrar una unidad, aunque sea falsa, en la mesa del consejo de ministros, y la evidencia de que la campaña electoral para las generales ya está en marcha, sean cuando sean. Los ministros de restar, que ya han vendido toda la dignidad que pudieron llegar a tener a cambio de puestazo y salario, y que viven a crédito desde hace mucho tiempo, saben que nunca, salvo mayúscula sorpresa, van a volver a ostentar cargo de representación tan significativos y tan bien remunerados. Nunca van a tener nóminas como las de ahora, y eso les importa mucho más que su propia dignidad o la formación política a la que dicen pertenecer. Elección tras elección las marcas de eso que se llama la izquierda de la izquierda, a la izquierda de la izquierda del PSOE, que supongo se puede llamar extrema izquierda de la misma manera que lo que está a la derecha del PP se llama extrema derecha, cosechan resultados más decepcionantes, hasta el caso de las últimas elecciones, las de Castilla y Léon, donde directamente no han obtenido representación. La habitual fragmentación con la que se presentan, las constantes rencillas sobre la pureza ideológica de unos grupos en los que el carácter dogmático se impone ante cualquier otra premisa, y la incompetencia manifiesta demostrada durante su acción de gobierno han acabado con la estrella que alguna vez pudo brillar en ese espectro ideológico, y ahora, los más pusilánimes buscan aventuras fuera de la política y los que más se han acostumbrado a la vidorra que les proporciona un escaño tratan como sea de mantenerlo, no vaya a ser que tengan que trabajar alguna vez. Porque ya se sabe, el que más defiende al trabajador sabe muy bien hasta qué punto es de pringados trabajar, y eso es lo último que quiere para sí.

La división del gobierno y la decadencia de Restar, con sus batallas internas abiertas, pone al actual ejecutivo en la tesitura de ser poco más que un trampantojo, como siempre al servicio de su sanchidad, pero sin capacidad operativa real. Con una oposición necia que no es capaz de alcanzar las cifras para una moción de investidura, el presidente sigue día a día al frente de un cargo que no ejerce, pero que engorda su infinito ego. Su partido sigue el proceso de demolición que se acentúa en cada cita electoral y la vida política nacional se convierte en una cutrez de dimensiones épicas, de la que huye cualquiera que tenga dos dedos de frente. Con estos mimbres afrontamos lo que pueda llegar del desquiciado exterior.

viernes, marzo 20, 2026

Lo de Indra

He estado pensado usar algún tipo de epíteto que roza lo soez al respecto de lo que lleva pasando un tiempo en Indra, pero creo que será mejor mantener la frialdad lo máximo posible, aunque las formas y el fondo corrupto que tiene toda esta historia es propio de trileros de clase baja, gentes de mal vivir de los que haría uno bien en alejarse, para no salir perjudicado, o vilmente estafado. Y entre todos ellos, los más tramposos, son los que desde el gobierno han ido moviendo las piezas de una partida en la que la corrupción ha sido la palabra que mejor define lo sucedido, y el de élites extractivas el concepto académico ideal para enmarcarlo.

Indra es una importante empresa tecnológica muy vinculada al mundo de la defensa, participada por la SEPI, organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, en más de un 20%, de tal manera que el gobierno es su principal accionista. Con la marcha de su anterior presidente, Marc Murtra, puesto por Moncloa al frente de Telefónica, quedó vacante la dirección de la entidad y desde el gobierno se alentó la creación de un campeón nacional de defensa que fuera capaz de competir a nivel internacional con otras empresas en un momento en el que la defensa iba camino de convertirse en el sector estratégico que lo es desde el despegue de guerras que vivimos. Indra siempre ha sido muy tecnológica, desarrolla software, sistemas de control y vigilancia, pero nunca ha estado en el mundo del hardware, en el de los blindados, armamento físico, vehículos, etec. Ahí la empresa española de referencia era Santa Bárbara, hasta que hace unos años fue adquirida por la norteamericana General Dynamics. Indra, por tanto, necesitaba un socio industrial, y aquí es cuando entran en escena los hermanos Escribano, Javier y Ángel, creadores y dueños de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) empresa madrileña que, de un taller de mecanizado, ha pasado a ser una de las principales en el desarrollo de sistemas militares, como torretas móviles, soportes de artillería, etc. EM&E es bastante más pequeña que Indra, cientos de millones de valoración frente a miles de millones de una cotizada en el Ibex, pero el movimiento de integración se alienta desde Moncloa, y se produce el nombramiento de Ángel Escribano como presidente de Indra. Desde ese momento se pone en marcha una operación de compra en la que Indra adquirirá Escribano, en un movimiento que todo el mundo contempla con asombro y repulsión, porque se da que la empresa absorbente es dirigida por el que es co dueño de la empresa absorbida, una colusión de intereses de dimensiones absurdas y aspecto repulsivo que, pese a todo, es alentada ciegamente desde Moncloa y defendida con uñas y dientes por las fuentes del poder y por los comprados medios que de ellas dependen. En el proceso de compra surgen obstáculos abundantes, especialmente por parte de consejeros independientes de ambas empresas, que no soportan lo que se está produciendo, porque es insoportable, y cada semana que la compra se alarga el valor de Indra y Escribano sube, La adquisición se eleva a cifras del entorno de los dos mil millones y se intuyen comisiones y ganancias fabulosas, especialmente para los beneficiados por la venta. El gobierno, oficialmente, se pone de perfil, y oficiosamente fuerza sin cesar la operación, levantando críticas de todo el mundo, y propiciando de paso un enfrentamiento con Santa Bárbara sobre contratos ya firmados y posibles adjudicaciones futuras. Un lío monumental que es la comidilla de muchos círculos económicos y políticos, que relatan casi a diario las batallas que se producen entre todos los implicados en la trama.

Y hete aquí que, apenas hace unas semanas, se produce un vuelco en la situación, y Moncloa cambia de idea. Decide que, vaya vaya, hay un conflicto de intereses en el proceso de compra y solicita a Ángel Escribano que renuncie a la presidencia de la entidad para que las cosas sean transparentes. De repente, el caballero blanco, que se creía intocable y superior, se ve atacado por quien le puso ahí, como el mero peón que era de los que realmente mandan. Ayer Indra comunicó oficialmente que renuncia a la compra de Escribano pero que su presidente no se marcha, por lo que ahora Ángel Escribano se planta ante los que antes le favorecieron. Al cierre del Ibex la empresa perdió un 12% de su valor.

jueves, marzo 19, 2026

Escalada energética

Ayer se produjo una serie de ataques cruzados que tuvieron como objetivo grandes y cruciales infraestructuras energéticas en la zona del Golfo Pérsico. Israel atacó las instalaciones iraníes de South Pars, que explotan el mayor yacimiento de gas natural del mundo, una bolsa que se encuentra bajo la parte interior del golfo pérsico, situado de manera perpendicular a la forma alargada que adopta el mar en esa zona. Ese yacimiento también es explotado por Qatar, país riquísimo precisamente gracias a él: Qatar no tiene petróleo, pero sí gas. Produce más o menos el 20% del Gas Natural Licuado del mundo, y lo hace desde el complejo de Ras Laffan.

Esas instalaciones, uno de los lugares más importantes del mundo en lo que hace a energía e industria, fueron atacadas por Irán como represalia ante el ataque a South Pars. No consta que haya habido víctimas, según las informaciones difundidas por el gobierno qatarí, pero sí daños materiales cuantiosos, imposibles de precisas, pero que afectan la estabilidad del complejo y a su operativa lo suficiente como para dejarlo en barbecho. Todo el mundo está mirando el petróleo, con razón, pero el gas es otra enorme fuente de energía, cuyo papel no ha hecho sino creer con el paso de los años, y que tiene unos usos mucho más extensos que el del transporte o la calefacción. El gas natural se usa mucho en procesos químicos básicos como el de la producción de nitratos, cuyo principal uso es el de los fertilizantes agrarios. Comemos todos, principalmente, a la industria global de fertilizantes, que permite que las cosechas alcancen las dimensiones que nos permiten subsistir. Si esa industria sufre las cosechas lo harán, y el precio de los alimentos puede experimentar subidas muy considerables a corto y medio plazo. El gas también se usa en otros procesos que acaban generando helio, gas noble que, además de para llenar globos de feria que tanto gustan a pequeños y mayores, se utiliza en procesos de fabricación de fibra óptica, chips y otros componentes tecnológicos avanzados…. Uno puede pensar que las cosas salen de las estanterías de los supermercados o centros comerciales como por arte de magia, pero no, cada objeto esconde una cadena de producción que tiene indeterminados eslabones, muchos de ellos cruzados, que se extiende en el espacio y el tiempo, y que logra que un paquete de macarrones o un disco duro externo con USB esté a nuestra disposición a un precio razonable. Y en el fondo de todos los productos se encuentra la energía y los procesos industriales básicos capaces de producir elementos imprescindibles para que todos los bienes, todos, se acaben elaborando. Los ataques cruzados de ayer no se dieron sobre arenales sin poder estratégico o pabellones de almacenamiento de enseres, no, se produjeron sobre algo parecido al corazón de la industria global, uno de los puntos en los que se inician procesos capaces de alcanzar dimensiones planetarias. No se izo un rasguño a un fragmento de piel del brazo, no, se produjo un trombo en una de las principales arterias de la economía, logística e industria global, con unos daños que tardarán mucho tiempo en ser reparados, a un coste muy elevado, y que a cortísimo plazo suponen la interrupción de suministro y el destrozo de las cadenas logísticas para muchos sectores, además de un obvio disparo de los precios en todas partes. Lo de ayer fue el típico cruce de actos estúpidos que se produce cuando la ira de los contendientes le da por destrozar cosas de comer, y eso acaba con los que se pelean mucho más pobres. Y de rebote todo el mundo. Ayer se destruyeron cosas de una importancia que no somos capaces de calibrar. 

Trump se mostró enojado por el ataque israelí a South Pars, más que por las consecuencias o porque Qatar sea un aliado suyo porque, quizás, ya le habían dicho cuánto iba a robar haciéndose con las instalaciones y ahora están medio inutilizadas, porque al ególatra supremo la estabilidad logística y productiva global le da igual, por decirlo de manera suave. En todo caso, lo de ayer también va a suponer un abrupto encarecimiento de la vida del consumidor norteamericano (ni le cuento la nuestra) y eso puede que sí le importe más otras cosas. A punto de llegar a la tercera semana de guerra la situación se descontrola, en lo económico y militar, y los costes de este desastre no hacen sino crecer sin límite conocido.