jueves, febrero 12, 2026

La disolución del Washington Post

Jeff Bezos es uno de los hombres más ricos del mundo. Es el dueño de Amazon, líder global en las compras por internet y una de las mayores empresas en el sector de la nube, a través de su división AWS. De vez en cuando Bezos se compra cosas, y hace unos años, como quien va al supermercado a reponer su nevera, adquirió el Washington Post, el segundo periódico más importante de EEUU y uno de los más famosos del mundo. Lo hizo, según sus palabras, por lo mucho que le importa la prensa y el mundo de la información. Lo cierto es que en esa compra había mucho interés en usar ese medio como palanca para la propia autopromoción y vía para acceder a personas famosas, influyentes. Los periodistas están cerca del poder.

Tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, Bezos es uno de los magnates a los que el sujeto presidente adula sin cesar, entre otras cosas por el dinero que le prestó para su campaña, y Bezos ya no necesita ni periódicos ni nada para pasearse por Washington con el aura de ser de los que deciden lo que va a pasar, así que ha empezado a olvidarse del medio o, más bien, ha comenzado su desguace. La semana pasada se anunció el despido de un tercio de la plantilla de la cabecera, formada por unos novecientos empleados, principalmente periodistas. El Post tiene unas cuentas precarias, y eso se observa con lupa por parte de un multimillonario que podría permitirse las pérdidas de toda la prensa global sin que su cuenta particular de resultados lo notara en exceso. Secciones enteras, como las de deportes o libros, cierran, y el recorte es muy intenso en internacional, donde áreas completas, como Ucrania o el sureste asiático se quedan sin nadie que las cubra. El Post se jibariza por completo en una decisión traumática para la empresa y mucho más aún para la profesión, que ve como una de las cabeceras más conocidas en el mundo entra en un proceso de achique del que, si nada lo remedia, acabará convirtiéndose apenas en la sombra de lo que fue. Ya antes de las elecciones de 2024 Bezos forzó a que el periódico no publicase su habitual artículo de “endorsement”, de apoyo o aprobación a uno de los candidatos que aspiraban a la contienda electoral. De todos era sabida la animadversión que en el Post suscitaba Trump, y también era más que obvia la sintonía entre el candidato y el dueño del periódico. Finalmente Bezos forzó a que no se publicase el texto que se esperaba de respaldo a Kamala Harris, y eso desató una oleada de cancelación de suscripciones, la vía principal junto a la publicidad con la que las cabeceras encuentran hoy la fuente de sus ingresos. Muchos habituales del Post consideraban que la vuelta de Trump a la presidencia era un error, y un peligro, y que su medio así debía de dejarlo claro en el posicionamiento editorial. Aquí ya se desató una seria crisis en la empresa que se ha ido agudizando a lo largo del primer año del segundo mandato, con algunas dimisiones, cuentas deterioradas y presiones crecientes desde el entorno de Bezos para que el periódico no realizara ataques a las cada vez más delirantes políticas de Trump. Finalmente, Bezos ha optado no ya por la tijera, sino por el hacha, y ha descabezado el periódico alegando las menguantes cifras de ingresos. De un día para otro articulistas que llevaban toda la vida allí o en corresponsalías, y que eran referentes de la profesión, se han visto en la calle, al modo americano, sin apenas indemnizaciones ni respaldos. Muchos simplemente ha recibido un correo notificándoles que ya no forman parte de la empresa y que se las arreglen como puedan. Si ese es el trato que reciben las grandes figuras de un medio más que centenario, ¿qué les esperará al resto?

Además de lo que esto supone para la prensa, para su libertad, y todo lo relacionado con el debate de los medios y la disputa entre los que en ellos trabajan y sus propietarios, este asunto revela que el movimiento de introspección que se vive en EEUU es profundo. Esa nación está cortando sus lazos con el resto del planeta, está demoliendo los puentes que la unen con los demás y que servían para mantener un canal de comunicación y, por qué no decirlo, de admiración hacia lo que pasaba en la gran nación norteamericana. La regresión crece, y la oscuridad en la que muere la democracia parece cernirse sobre los EEUU, rememorando cruelmente la advertencia que el Post incorporó a su mancheta con la primera presidencia de Trump

miércoles, febrero 11, 2026

Epstein y las redes de poder

En el caso Pellicot pudimos comprobar, con asombro y horror, cómo el marido de la abusada había organizado toda una trama en la que su mujer era el centro y decenas de hombres, de procedencias y vidas distintas, compartían un secreto y, ya de paso, ninguna moralidad. En esa situación la obscenidad se daba entre personas comunes, normales, sin fama ni relevancia, sujetos como cada uno de los que, aleatoriamente, usted puede seleccionar una tarde cualquiera en un vagón de metro o en el autobús en el que viaja, o entre los que se cruza por la acera en un momento dado. Maldad sin origen ni distinción. Cuesta imaginar que cosas así pasen, pero sucede.

Epstein nos pone ante una red muy similar, en la que la depravación y delito son equivalentes, con la única diferencia de que aquí nos encontramos ante un club exclusivo formado por personas famosas en todo el mundo, poderosas por sus influencias, cargos o cuentas corrientes, sujetos a los que medio mundo pone cara, nombre, responsabilidad y patrimonio estimado. Millonarios, políticos, personajes de relumbrón…. Como los socios del depravado marido Pellicot pero con todos los posibles imaginables. En la red de Esptein también se da un pacto de silencio, una complicidad para mantener el secreto de lo que sucede cuando los partícipes de la red se juntan, porque ellos saben que lo que hacen no sólo es ilegal, sino también repugnante, pero pueden hacerlo, y lo que les preocupa no es el hecho que cometen, sino que alguien se entere de ello. El secretismo es lo fundamental, el resto no importa. Epstein es el nexo común, el que los pone en contacto, el que dispone de un lugar perfecto para que se desarrollen los hechos lejos de la curiosidad del mundo, una isla privada, un enclave protegido. La socia de Epstein, Ghislane Maxwell es la organizadora de todo, la que se encarga de la logística, del funcionamiento, y también, claro, del abastecimiento de carne, de las chicas que van a ser abusadas por los potentados, que son tratadas como carne al peso, como muñecos sin valor, como objetos de usar y tirar. Ghislane sabe todo lo que pasa y le da igual, es una profesional en lo suyo, la más eficiente, la mejor. Todos le adoran. Los contactos y la red han permitido a Epstein hacerse con una fortuna respetable que le cubre todos los vicios posibles y le hace ser el rey de la fiesta. Es un síntoma de estatus poder accede a su isla, que te reciba, que Ghislane contacte previamente contigo para apalabrar los vuelos y la estancia, lo que deseas, el tipo de vicio que quieres consumir, rarezas y fetichismos que requieres, todas esas cosas necesarias de cara a maximizar la calidad de la experiencia. Sabes que si cas a la isla de Epstein estás en la cumbre del mundo, que las personas con las que contactas manejan información ultraprivilegiada, pueden hacer los mejores negocios del mundo, y escriben, si es necesario, las leyes que los convierten en lícitos. No hay cielo para el ego comparable a acudir a la isla de Epstein, y retozar allí con los sueños más oscuros que uno pueda imaginar. Quítenle todo el dinero, el lujo y el poder y tendrán nuevamente a la banda de malnacidos que abusaban de Giselle Pellicot, sin ostentaciones, sin palmeras ni villas con playas privadas de arenas finas, sin copazos de precio inimaginable ni excentricidades de millonario. Sólo sexo depravado, ilegal y abusivo, sólo violación, sólo abuso, sólo mierda. Ambas historias tienen un decorado muy distinto, casi antagónico, pero unos protagonistas que son de lo más similar. Y, desde luego, unas víctimas que sólo se han podido defender después de haber pasado una pesadilla inimaginable, una situación de horror que, vista desde fuera, es tan incomprensible como despiadada.

En el juicio del caso Pellicot los abusadores trataban de ocultarse, buscaban que no se conocieran sus rostros, rostros que no tuvieron problema de mostrar al marido organizador de la trama cuando se apuntaron a semejante asquerosidad. A medida que salen nombres de invitados a la fiestas de Epstein se repite el patrón de la negación, del callado arrepentimiento, del mea culpa, del “no sabía lo que pasaba” y demás clichés, predecibles y vacíos. Mentían los anónimos franceses, lo hacen los potentados epsteinianos. Ghislane Maxwell se puede cargar la imagen de medio mundo. Y lo sabe. Y los saben. Y, me temo, lo sabemos.

martes, febrero 10, 2026

Epstein y su derivada británica

El caso Epstein es una de los escándalos más profundos, densos y extensos de nuestro tiempo. La cantidad de personas de alto rango implicadas en él y lo que se sabe, y no, es realmente impresionante. Tenía pensado dedicarle algún artículo a este tema desde hace tiempo, especialmente por el uso que ha hecho Trump de él y por su falsedad para, cuando se le ha vuelto en contra, intentar diluirlo, pero la actualidad, ya saben, a veces atropella. Y de mientras pasan otras cosas siguen saliendo documentos sobre las actividades del pedófilo y de la red de amistades que cultivó a lo largo y ancho del mundo y el poder. Y la bola no deja de crecer.

Curiosamente, por ahora no es EEUU el lugar en el que más impacto tiene lo que se hizo al amparo del millonario abusador, sino en Reino Unido. Allí, desde el principio, la presencia de Andrés, hermano del actual rey Carlos III, en todos los papeles conocidos, supuso un escándalo mayúsculo en la casa real y, por extensión, todo el país. Cada vez que el príncipe negaba haber tenido relación con Epstein salía a la luz un documento o imagen aún más escabroso que lo ponía en entredicho. Obligado a renunciar a su distinción principesca, la policía se acerca cada vez más a su figura en medio del repudio popular, y el Rey ha optado, con inteligencia, por separarse lo más posible de su hermano para que todo esto no contamine a la institución, que no está muy sólida que digamos desde que la Reina Isabel II dejó el mundo de los vivos. Pero la cosa ya no es sólo monarquía, no. En la última tanda de papeles aparece muy destacada la figura de Peter Mandelson, Lord, prominente figura del laborismo, que en los tiempos de Tony Blair era apodado como el “príncipe de las tinieblas” por no tener cargo en el gobierno pero ser el que más mandaba por detrás, tano en el ejecutivo y en el partido. Mandelson llegó a ser nombrado embajador en EEUU, uno de los cargos más relevantes de la diplomacia británica, y su aura de poder nunca ha dejado de ser enorme. Pues bien, este señor aparece en el escándalo Epstein no sólo presuntamente en su faceta sexual, sin que de ello se hayan publicado pruebas claras, sino en otras dos vertientes muy feas. Una es la del desvío de dinero, de tal manera que Mandelson habría recibido ingresos de la trama Epstein que no habría declarado, y otro, que es muy grave desde la óptica del estado, es la sospecha de que Mandelson habría suministrado a Epstein y su círculo información confidencial sobre el Reino Unido, se supone que de seguridad y de carácter económico. Esto, desde la posición que representaba en EEUU, es directamente un acto de traición a la corona y al gobierno británico, y convierte al personaje en una de las cosas más repulsivas que en los estados pueden imaginarse, y más en aquel, donde la confidencialidad de la información ha sido siempre una obsesión. Mandelson ha contado, hasta hace muy poco, con el beneplácito de su partido y sus altos cargos, que lo han defendido sin cesar, pero desde hace unas semanas su situación se ha vuelto tan radioactiva que todo aquel que se acerca a él o ha tenido proximidad se arriesga a ser intoxicado. En los últimos días han dimitido dos altos cargos del ejecutivo británico, no dueños de carteras ministeriales, pero sí fontaneros de primer grado, de los que gestionan el poder real. El responsable de comunicación y el jefe de gabinete del primer ministro Stammer han cesado de sus cargos, y en sus renuncias se autoinculpan de haber confiado en la honestidad de Mandelson, y con ello haber respaldado su figura ante su jefe, el primer ministro. Ahora, afirman, al conocerse los hechos, se sienten traicionados y consideran que han errado, y deben irse. Su marcha es un pretendido cortafuegos para impedir que sea Stammer el que se abrase con este escándalo. ¿Funcionará?

Ayer mismo el jefe del laborismo en Escocia solicitaba públicamente la renuncia del primer ministro, que es de su partido, por si había dudas, dejando claro que Stammer no tiene, ni mucho menos, el control de la situación. Posee una mayoría clara en el parlamento, pero si figura, sin que hayan transcurrido dos años desde su elección, está claramente a la baja y sin visos de poder remontar. La crisis política que devastó al conservadurismo se puede replicar en el laborismo, por errores propios de gestión y por las derivadas de Epstein. Supongo que Stammer tratará de aguantar el chaparrón, pero esto le deja muy tocado. Y desde la barrera, Farage y los populistas ven como sus intenciones de voto se disparan sin hacer prácticamente nada.

lunes, febrero 09, 2026

Aragón replica los resultados extremeños

Los comicios celebrados ayer en Aragón no han mostrado unos resultados muy sorprendentes, ajustándose bastante a lo que señalaban las encuestas, y reforzando unas tendencias que vienen viéndose desde hace tiempo y se consolidan a nivel nacional. Se ha vuelto a dar que el partido gobernante de la región, el PP, adelanta los comicios para reducir su dependencia de VOX y logra, sí, la victoria electoral, pero a cambio de unos números que aumentan aún más su dependencia respecto a la formación populista de derechas, de tal manera que la gobernabilidad, que era difícil, se vuelve aún más enrevesada. Y el resto pierden, aunque con excepciones.

Azcón, el presidente regional aragonés, ha salido algo decepcionado de lo que pasó ayer, aunque no quiere exteriorizarlo. Baja dos escaños respecto a lo que tenía, y ve como VOX duplica su fuerza, de siete a catorce, por lo que lo que antes era un grupo minoritario ahora es la tercera fuerza en al cámara y poco se puede hacer sin su concurso. La posición negociadora de los de Abascal en las cortes aragonesas se vuelve mucho más fuerte, y la del PP, más débil, como ya sucedió en Extremadura. También, al igual que allí, el PSOE sufre un resultado desastroso, iguala el peor de sus registros regionales en la comunidad, con el agravante de que, cuando eso se produjo, tenía a un Podemos enorme fagocitándole voto, por lo que se encontraba desplazado en su espectro político, pero la izquierda era la dominante. Ahora el PSOE se desangra en un escenario de crecimiento de la derecha, que si aunamos sus votos tiene un dominio regional como no se si se ha dado alguna vez en las tierras mañas. La candidata del PSOE, ministra y portavoz sanchista hasta el último momento en el que pudo serlo, ha sido, como se esperaba, un fracaso, y ha recibido en carne propia el castigo del electorado regional dirigido al presidente que él trata de eludir a toda costa, poniendo a subalternos fieles que son lanzados a las hogueras electorales en una sucesión de inmolaciones absurdas. Los fieles del PSOE contemplan con angustia como, elección tras elección, su marca y poder se deshace, cosa que no le importa en lo más mínimo al inquilino de Moncloa, únicamente obsesionado consigo mismo, y nada con el partido que utilizó para encumbrarse en el poder y que ahora se volatiliza bajo sus pies. Del resto de formaciones políticas, es muy reseñable el ascenso de Chunta aragonesista, izquierda regional que ha absorbido gran parte de los votos del populismo a la izquierda del PSOE y que duplica representación, por lo que ellos y los de VOX son los que pueden estar más satisfechos tras la noche de ayer. Se confirmó que lo que parecía un ascenso de formaciones provinciales denunciantes del abandono en el que se encuentran muchas de sus comarcas no era sino un espejismo. Teruel existe ha calado como lema nacional y se usa ya en contextos muy distintos al de la política, pero la formación ha perdido un escaño, y su relevancia se va diluyendo poco a poco. IU saca un escaño con un porcentaje de voto poco más que residual y su candidata, lo más gris que he visto en mucho tiempo, presume en su discurso de la estabilidad de su electorado (que va de casi nada a nada o casi) y el PAR, fuerza regionalista de larga trayectoria, no consigue escaño, por lo que ya veremos si la formación logra sobrevivir al desierto electoral y, sobre todo, a la ausencia de ingresos derivada de la pérdida de representación institucional. La participación subió ligeramente respecto a las últimas autonómicas, que también eran municipales, algo que no se esperaba, y eso no se ha traducido en un aumento del voto de izquierdas, sino más bien lo contrario. Los lemas de toda la vida para explicar las dinámicas electorales caducan a la velocidad a la que lo hace el cambio social.

Si Aragón es nuestro Ohio, que algo de eso tiene, lo visto ayer tiene una sencilla extrapolación en el caso de unas elecciones generales. Ahora mismo la suma de PP y VOX alcanza una holgada mayoría absoluta, con una más que probable victoria del PP en unas cifras que parecen haber tocado techo, en el entorno de los 140 diputados, y un VOX crecido que puede romper sus límites y acercarse a los 70, y con un PSOE al que VOX come los talones (Ayer en Teruel ciudad el PSOE quedó tercero) Con unas estimaciones más o menos como estas es lógico que Sánchez quiera apurar su mandato aunque no tenga ni presupuestos ni votos ni nada. Es muy probable que al desastre de su gobierno le siga el caos de la derecha pegándose entre ella.

viernes, febrero 06, 2026

Desalojar un pueblo

La situación de desbordamientos crecientes que se vive especialmente en Andalucía no afloja, a pesar de que hoy las lluvias serán menores. Mañana la borrasca Marta aportará un nuevo chorro de precipitación, con intensidades que podrán superar el centenar de litros por metro cuadrado a lo largo del día en numerosas áreas de la región. Todo lo que caiga se derramará sobre una superficie que no soporta más agua, que no absorbe nada, e ira a crecidas de ríos, desbordes de pantanos y anegación de cauces y riberas, donde ya son miles los desalojados que llevan numerosas horas fuera de sus casas, y lo que aún les queda.

El caso más espectacular, y complicado, es el de la localidad de Grazalema, el lugar donde más llueve de España por el efecto que su orografía genera cuando los vientos atlánticos húmedos impactan sobre él. La zona es un macizo kárstico, rocas de carbonato cálcico, que son solubles en agua. Esto genera paisajes llamativos y multitud de oquedades en el terreno, propiciándose la formación de grutas, ríos subterráneos y acuíferos. El que se encuentra en la zona donde se asienta la localidad está repleto tras el aluvión de agua que le ha llegado, y ha empezado a rebosar. Su nivel freático ha superado el de la superficie terrestre y, aunque no llueva, el agua fluye desde el subsuelo, por lo que lo inunda de manera natural. Si en ese suelo existen edificaciones el agua no tendrá más que reventarlas o encontrar las fugas “naturales” para brotar, por lo que grietas en las paredes, enchufes, agujeros o cualquier otra cosa se convierten en nuevas fuentes de las que mana agua sin cesar. No importa ya si llueve o no, el volumen de agua acumulado fruto de lo que llega desde la cabecera mantendrá el nivel por encima de la superficie del municipio hasta que baje de forma natural, por absorción. Eso llevará su tiempo, y un periodo de gracia sin precipitaciones. Es fácil imaginar que ahora mismo ese pueblo es inhabitable, todas las construcciones tienen sus sótanos inundados y sus bajos cubiertos de aguas hasta el nuevo nivel natural del acuífero, por lo que el desalojo de toda la población es una medida más que lógica. El mayor problema, sin embargo, no es tanto por la inundación como por la estructura. El efecto de la presión del agua y de la erosión acelerada por la potencia del flujo que mana de lo alto de la sierra genera una erosión brutal sobre la formación rocosa en la que se asienta el pueblo, y ya desde el miércoles empezaron a sentirse vibraciones en las casas de la localidad, síntoma de inestabilidades. No es difícil imaginar que al daño que el agua pueda hacer en las estructuras de las casas se le va a sumar un efecto de “hinchado” en el terreno y que, cuando el nivel del acuífero bajo, pueden haberse producido rupturas geológicas que se traduzcan en hundimientos del terreno. Como señalo ayer el alcalde de la localidad, no es que una calle u otra pueda sufrir un mayor riesgo de este tipo de derrumbe, no, sino que todo el municipio puede llegar a verse afectado, y ahora mismo es imposible determinar cuándo y de qué manera, por lo que la mejor de las medidas es sacar a todo el mundo de sus casas, vaciar el pueblo, y esperar a que el temporal pase, luzca el sol, baje el nivel freático y se pueda comprobar qué es lo que ha dejado en forma de movimientos en el subsuelo. Esto, para los habitantes de la localidad, es una pesadilla, porque al contrario de otras zonas desalojadas, en las que la bajada de las aguas, cuando se de, dará paso a una cierta tranquilidad y al proceso de limpieza y reconstrucción, en su caso el descenso del agua puede originar problemas mayores, y de una manera traicionera. Es una situación muy especial, potencialmente peligrosa, pero que ahora mismo nadie puede estar en condiciones de calibrar en toda su dimensión.

Lo de desalojar un pueblo es algo que se da en las películas, y que supone un reto pero, sobre todo, un trauma para sus residentes. En el verano pasado vimos localidades asediadas por el fuego en las que se realizaron evacuaciones masivas, pero, afortunadamente, se trataba de lugares pequeños, escasamente poblados. No disminuye para nada la angustia del suceso para quienes lo viven, pero sí es más fácil de gestionar por parte de las autoridades que se ven obligadas a ello. Grazalema tiene una población cercana a los dos mil habitantes, no son cuatro casas. Y ahora mismo todos ellos, realojados en Ronda, si no me equivoco, viven una pesadilla que se extiende en el tiempo mientras el cielo no quiera dar tregua. Y mañana es seguro que no la habrá.

jueves, febrero 05, 2026

El diluvio sobre Andalucía

Ya enero, mes mitológico, arrancó con una meteorología llamativa, con temporales de frío que hicieron posible que el día de Reyes nevase en Elorrio y pudiera verlo blanco, cosa que no sucedía desde 2021. A lo largo de los días, la situación zonal se impuso en la península y un carrusel de borrascas, alguna de ellas de alto impacto, golpearon sucesivamente la fachada atlántica, de tal manera que las precipitaciones fueron remitiendo en el norte y disparándose en el centro y todo el oeste peninsular, con aislados pero intensos episodios de tormenta en el Mediterráneo central y norte. En Madrid se puso a llover a lo tonto, con nieve el miércoles 28, y así sigue.

La situación, anómala, ha ido derivando en extraordinaria, con el disparo en la intensidad de las borrascas. Kristin, a finales de la semana pasada, ya causó daños significativos en varias comarcas andaluzas y extremeñas, y contribuyó a saturar por completo unos suelos que ya no podían albergar más agua. La llegada de Leonardo, con menos intensidad ventosa, pero con una eficacia llovedora extraordinaria, está suponiendo graves problemas en numerosas comarcas de Cádiz, Granada y, en general toda Andalucía. Se ha configurado un impresionante pasillo húmedo que bebe del Caribe y que, impulsado por Leonardo, llega hasta nosotros, estrellándose de manera orográfica y descargando unas cantidades de agua salvajes. Ayer en Grazalema se superaron los 400 litros por metro cuadrado a lo largo del día. No hay infraestructura, paisaje o suelo que pueda hacer frente a eso. Toda esa montaña de agua caía calles y ríos debajo de manera salvaje e inútil, unida a la que el propio suelo vomitaba tras alcanzar la saturación plena. Casas y estructuras de todo tipo corren graves peligros en una situación como esta, y ha querido la fortuna que la buena previsión de la AEMET ha permitido establecer medidas preventivas, como la suspensión de colegios e institutos en casi toda Andalucía, por lo que los daños personales, por ahora, no son relevantes, salvo una mujer desaparecida en Málaga. La actuación previa de la UME y de protección civil en Grazalema y su entorno es seguro que ha salvado vidas, pero no va a poder evitar una situación en la localidad, y en muchas otras, en las que enseres, viviendas y muchas infraestructuras van a sufrir daños de gran intensidad. Desprendimientos por doquier, entre ellos uno que ha cortado las vías del AVE entre Córdoba y Málaga, derrumbes de muros de contención, presas que desaguan porque se encuentran ya al límite de su capacidad, cauces de ríos y arroyos, habitualmente escasos, convertidos en cataratas propias de zonas selváticas, completamente descontroladas…  prácticamente todos los ríos de la región se encuentran en un estado de alerta roja, con crecidas enormes y que siguen anegando riberas y zonas ya no tan aledañas. El Guadalquivir, que ya es de por sí un buen río, puede alcanzar cotas históricas, y la avenida que puede llegar a Sevilla será de las que hacen época. Con la luz del día se van a poder apreciar mejor las consecuencias del diluvio de ayer, pero se puede suponer que los daños se medirán en muchos millones de euros. Y hay daños que nos e ven, como todo lo que tiene que ver con zonas de cultivo inundadas y el campo olivarero completamente encharcado, con unos árboles que necesitan agua pero que llevan mal semejante aluvión de humedad. Todo el proceso agrario de invierno está detenido en Andalucía, y no sólo. Es imposible sembrar en el fango que es el terreno y lo que se pudiera haber puesto en los primeros días del año es probable que ya esté podrido, o se lo haya llevado alguna riada.

El río atmosférico de Leonardo ha subido unos grados de latitud y, desde la madrugada, afecta plenamente a toda la franja central, valle del Tajo y Castilla y León. Ahí también las alertas por inundaciones se están disparando por todas partes, con el Tajo y sus afluentes como los más peligrosos, pero en la zona de Salamanca y aledaños también el riesgo es elevado. Es de esperar que lo más intenso de las lluvias termine en torno al mediodía, pero mañana, y sobre todo el sábado, tendremos una nueva entrada intensa de precipitación. Jarrea sobre empapado. Máxima precaución en los desplazamientos, gran parte del país ahora mismo es una balsa rodeada de mares.

miércoles, febrero 04, 2026

Cierra Tipos Infames

Cafeterías y librerías son los locales que más frecuento en Madrid, con diferencia. De hecho creo que son los únicos que visito por gusto, ya que el resto suelen estar relacionados con obligaciones que uno debe cubrir (ropa, alimentación, etc) Pasar la tarde en un centro comercial me parece un plan tan absurdo como aburrido. En esos dos establecimientos me dejo bastante dinero, cada vez más dado el coste creciente del café. Por eso, que cierre alguno de esos locales me parece una mala notica, una pena, una pérdida, algo que lamentar. No entiendo la politización de esos hechos, simplemente lo veo como algo que me aportaba y deja de existir, y eso es malo.

Tipos Infames es una librería que está en Malasaña y que abrió en medio de la debacle de la crisis financiera, tras los años más duros del desplome y cuando estábamos en el fondo de un pozo al que no se le veía salida. Tres amigos montaron un local para vender libros y que tenía la cafetería como una forma paralela de negocio. De hecho era un bar con espacio en el que la mayor parte de este se ocupaba con estantes y mesas expositoras con títulos de todo tipo, especialmente novedades y de editoriales no masivas, en los que el gusto personal de los propietarios se notaba mucho en la selección de la oferta. Cuando descubrí el negocio lo anoté como uno de los que debiera visitar con cierta frecuencia, cosa que he hecho a lo largo de estos años. Al principio la cosa debía ir funcionando lentamente, porque era sencillo poder encontrar sitio en sus dos o tres mesitas para poder tomarse un café y leer (soy más de café que de vinos, aunque ellos publicitaban más las copas que las tazas) en una escena que era el sumun de lo que entonces empezaba a llamarse cultura hípster, sólo que yo no cumplía ninguno de los estereotipos estéticos de ese grupo de gente. Era muy urbanita, propio de la capi, por así decirlo, lo de tomarse algo y leer en el mismo local, y me parecía una idea excelente, por la misma razón por la que hay gente que disfruta en esas inmensas tiendas de ropa en las que la música no cesa y siguen llenas. Que se lo pasen genial así, pensaba, yo lo hago de otra manera, y todos contentos. Con el tiempo el local empezó a crecer en audiencia y ya no era posible encontrar sitio para tomar algo, pero sí se podían seguir comprando libros, y lo hacía de vez en cuando, de tal manera que soy de los que ha contribuido a mantener la empresa en pie durante estos tiempos, con mi modesta aportación de cultureta pringado compra volúmenes, que es lo único que soy capaz de hacer en condiciones. Por eso, hace unas semanas, cuando me enteré de la noticia de que van a cerrar el negocio em entró mucha tristeza. Salían entrevistas en varios medios a algunos de los propietarios, en los que comentaban el disparo de precios en los alquileres en el barrio, sometido a una demanda desesperada y constante, y el cómo ya no han podido hacer frente a la marea. Al poco, cosas infames de verdad que suceden en estos tiempos, en las redes sociales empezó una especie de batallita cutre en la que algunos, ante las declaraciones anticapitalistas de los propietarios (creo que erradas) empezaban a acusarles de subvencionados, de falsos y de todo tipo de cosas sin sentido. Se podía percibir un cierto aroma de venganza en esos mensajes, como de “os lo tenéis merecidos, por modernos” en un movimiento áspero y sucio que carecía de sentido. Lo observaba y no entendía nada. La politización basura que nos absorbe y que todo lo enfanga también entró ahí, para buscar rédito o para echar aún más sal en la herida. Y seguía sin entender nada. Lo único que sabía es que una librería que he visitado varias veces, en la que me lo he pasado bien, en la que me han tratado bien, va a cerrar, y eso, para mi, es una pena.

A veces he soñado con regentar yo una librería, dado que me paso tanto tiempo leyendo en mi tiempo de ocio, pero me he desengañado rápidamente porque me da que el negocio no es lo suficientemente lucrativo como para cubrir la hipoteca de casa y ciertas necesidades, entre ellas la de comprar libros. Los que crearon Tipos Infames lograron llegar a ver su sueño cumplido, y durante años les ha permitido vivir de ello, y eso es algo que merece admiración, y, sí, también, un punto de envidia, en este caso sana. Cuando dentro de un tiempo pasee por esa zona y vea que en ese negocio hay obras de reforma, o se abre cualquier otra cosa, me dará pena, por un pasado que se fue. Al menos pude disfrutarlo de mientras existió. Gracias por ello.