jueves, septiembre 10, 2026

Rebelión en RTVE

Ayer Sánchez concedió una entrevista, llamémosla así por convención, a La1 de TVE, tras la sesión de descontrol al gobierno del Congreso. A eso de las 11 de la mañana Sánchez acudió a la sede de la tele pública, la que pagamos entre todos, no para ser entrevistado por periodistas profesionales de la casa, responsables de los servicios informativos o presentadores de los mismos, no, sino para encontrase con los dos conductores de un programa de manipulación e infoentretenimiento, producido por una empresa ajena a RTVE, que se emite a esa hora, cuyo partidismo a favor del gobierno es tan intenso que ni el informe de sexado de periodistas de Marlaska es capaz de describirlo con la firmeza debida.

Probablemente ningún presidente de la historia de la democracia española ha despreciado a RTVE como lo ha hecho Sánchez. Tampoco ninguno a llegado a los niveles de manipulación que se alcanzan hoy en día en esa casa, convertida en una vulgar copia a gran escala de las desoladoras televisiones autonómicas, creadas desde el inicio con el objetivo único de ser altavoces de propaganda local a favor del gobierno. Lo de Sánchez es especial, porque ha juntado la manipulación pura y dura con la toma del control del ente mediante una normativa que ha transformado el consejo de gobierno de la casa en un sanedrín extraordinariamente bien remunerado de acólitos a su causa, que no han dudado en llenar la programación de La 1 y La 2 de programas de infoentretenimiento, versiones políticas de “Sálvame” carentes de cualquier rigor, objetividad, sentido del decoro o, simplemente, educación (PISA no miente). En todos esos programas se repite, sin cesar, uy sin pestañeo alguno, el argumentario que se fabrica para cada día desde Moncloa, con una insistencia machacona, propia del creyente adoctrinado, y su producción y realización se ejecuta mediante empresas externas a jenas a RTVE, que se llevan buenos contratos por parte de la casa para hacer los programas, sacando pingües beneficios a costa del erario público y, en última instancia, de usted y yo, los contribuyentes. La intromisión de estos programas basura en los contenidos informativos de RTVE es ya casi total, y a veces uno duda de por qué se siguen emitiendo Telediarios en formato clásico si el deseo de las productoras, y del que las auspicia, es que ese circo de manipulación se mantenga sin descanso todas las horas posibles. Desde el Consejo de Informativos de TVE, órgano interno que agrupa a los periodistas del ente que está en esa área, se viene denunciando esta situación desde hace tiempo, el incumplimiento de las normas internas que reservan para el personal propio de RTVE el desarrollo de los informativos y de los eventos de gran trascendencia relacionados con ellos, como coberturas exteriores, especiales o, por ejemplo, entrevistas al presidente del gobierno. Cada una de esas denuncias ha sido respondida por el Consejo de RTVE con amenazas, desprecios, intentos de sanción y actos por el estilo con una contundencia y desfachtez que no se recuerdan en la historia de la casa, todo ello con la publicación de comunicados en los que la dirección del ente trata de desprestigiar lo más posible a los profesionales de la casa que no se someten al régimen sanchista que ahora mismo impera. Con motivo del triste espectáculo de la “entrevista” de ayer el Consejo de Informativos emitió un duro comunicado en el que denunciaba la irregularidad que se estaba cometiendo, y mostraba su total rechazo a las formas, modos y acciones que siguen siendo amparadas por la dirección del ente. Existía el acuerdo de, en el Telediario, incorporar un breve en la noticia que hiciera referencia al contenido de la entrevista señalando la postura del Consejo de Informativos, pero eso no se emitió en la edición de las 15 horas por órdenes de lo alto de RTVE, lo que originó una protesta interna entre los trabajadores de la casa. Al parecen, en la edición de las 21 horas sí se emitió ese comentario añadido censurado por la tarde. No se lo puedo confirmar porque no vi el Telediario.

En fin, otro día en el que el proceso de degeneración de los medios públicos se acrecienta, en el que el poder ha dejado claro que el control de la información es lo que le interesa y que si uno quiere ejercer la profesión de periodista, no la de portavoz gubernamental, se encontrará con problemas si trabaja en RTVE. El ente, que en un tiempo pasado dijo soñar con ser la BBC, es casi ya poco más que una copia de EITB, TV3 o Telemadrid, tan sesgada como esos insoportables canales autonómicos, pero eso sí, mucho más caro, con mucho más personal y muchísimos más medios. Todo sea por glosar al sujeto que ocupa despacho en Moncloa, veranea sin límite cuando lo considera oportuno y miente más que habla.

miércoles, septiembre 09, 2026

Hacemos trampa hasta en PISA

Que los resultados de PISA iban a ser nefastos lo sabía todo el mundo. Tanto es así que varias CCAA trataron de trampearlos, amañando las muestras para manipular los datos que iban a ser evaluados. La más descarada, aunque no la única, fue Cataluña, que excluyó a casi una cuarta parte de sus alumnos del estudio, alegando excusas tipo Sánchez en Ceuta. Obviamente no colaron para el organismo internacional que hace el estudio, que excluyó a Cataluña de este, hecho que se ha saldado con un par de ceses menores y el absoluto silencio cómplice de la mayor parte de los medios. La lección educativa es clara. Chaval, no seas gilipollas, pasa de estudiar y haz trampas.

Los resultados finales, conocidos ayer, muestran un descenso acusado en todas las variables analizadas en casi todo occidente (interesante excepción la de Inglaterra, que aguanta su nivel9 y también se aprecian caídas de rendimiento en los sistemas asiáticos, que pese a ello aumentan su sideral distancia respecto a los nuestros, dado que occidente cae mucho más que ellos. El caso de España es patético, porque dentro del derrumbe, lo nuestro asemeja a una demolición. Los resultados en ciencias, matemáticas y comprensión lectora, las tres grandes áreas sobre las que se estructura todo el análisis del informe, muestran caídas en nuestro país propias de sistemas degradados hasta el extremo. Dentro del problema global de la educación, el fracaso de España es ya de juzgado de guardia. Se ha intentado buscar en la preponderancia del uso de las pantallas y sus efectos en la chavalería la causa principal de la bajada global. La adicción extrema que se da con estos dispositivos, la disipación que generan respecto a todo lo demás, la evidente caída en la capacidad de atención que se genera con el uso reiterado de apps y redes sociales destinadas a la distracción…. Todo eso parece ser cierto y hay pocas discusiones al respecto, y es algo que se da entre escolares y adultos. Un factor muy relevante que muestra el informe, y novedoso, es que se ha producido una degradación proporcionalmente mayor en los resultados en función directa de la renta, y eso es algo que no se había visto hasta entonces, dado que el mejor rendimiento educativo y la mayor renta de los escolares y sus familias era una especie de ley grabada en piedra. ¿Por qué se ha roto? Aquí hay más dudas, pero el sospechoso principal al que se señala es la IA. Este ha sido el primer análisis de PISA con la IA disponible, y parece que su uso ha sido más intenso en los estudiantes de rentas altas, y sus efectos, por tanto, mayores en ese caso. Hay más dudas sobre este juicio, pero parece que los indicios sobre la escasa capacidad retentiva de lo que se hace con la IA ya son bastante sólidos, nuevamente tanto en estudiantes como en adultos, que la usan cada día en su trabajo. Evidentemente los expertos en la materia tienen aquí bastantes datos y resultados para poder trabajar y elaborar conclusiones. Para el caso particular de España, no hay muchas dudas tampoco de que, sumados a los efectos globales que afectan a todo el mundo, se dan particularidades que provocan el desastre que muestra el estudio; la sucesión de leyes educativas cuyo destino es el de aumentar el porcentaje de aprobados sin preocuparse de los contenidos; el constante desprecio a la figura del profesor por parte de todos los implicados en el mundo educativo, de tal manera que ni se le pega lo debido ni se le reconoce autoridad ni se le permite enseñar; la permisividad de los padres respecto a unos hijos convertidos en clientes de un sistema que está obligado a otorgarles títulos sí o sí y a darles siempre la razón, sea cual sea su comportamiento; la gran barrera que supone el desconocimiento del idioma en el que se imparten las clases para alumnos procedentes de otros países que llegan a España o para los que se ven inmersos en sistemas con idioma propio distinto del castellano, como es el caso de Cataluña o País Vasco (su desastre es colosal); el dominio de la pedagogía respecto a la docencia…..

Hay muchas causas detrás de este horror, y la inversión económica no es la principal de ellas. Vistas las excusas que se pusieron ayer por parte de los responsables educativos de algunas de las CCAA y del gobierno parece evidente que muestran una incapacidad de comprensión de la realidad que está a la altura de la que carecen los alumnos sobre los que tienen competencias. En el fondo, seamos sinceros, en este país la educación le importa a muy poca gente, y a ninguna administración. Que el equipo de pegapatadas al balón que toque sea el mejor en su categoría es la obsesión colectiva, y la medida del éxito del colegio, la región, el país. Lo demás, un informe internacional del que esta tarde ya no hablará nadie. Y los alumnos, los más estafados por todo esto, que se fastidien.

martes, septiembre 08, 2026

La clase media carece de alternativas

Podemos hacer una y mil reflexiones sobre el auge de los populismos en Europa o, más en general, en occidente, pero no es necesario un sesudo estudio para ver algunas de las raíces que están detrás del malestar del ciudadano que estas formaciones, con facilidad, saben canalizar. Recuerden, uno de estos ultras de derechas no va a arreglar ninguno de esos problemas. Busca que ellos les aúpen al poder para, desde ahí, tratar tanto de enriquecerse como de perpetuarse, pero saben que los problemas que denuncian son ciertos. Mienten sobre las soluciones, pero aciertan en el diagnóstico. Por eso la gente les vota.

Vaya al supermercado a hacer la compra. En los últimos años, especialmente después del COVID, los precios han subido mucho, la inflación ha hecho un roto a la capacidad adquisitiva de muchas familias. Las causas de ello son diversas, pero lo que ve uno al pagar la compra es que el dinero da cada vez para menos. Los sueldos han ido subiendo estos años, pero no han logrado seguir la espiral de precios que, en algunos productos básicos, presenta cifras de ascenso endemoniadas. Para el caso español la mayor parte de las estadísticas muestran que la renta per cápita nacional permanece prácticamente estancada desde hace casi dos décadas, y eso se traduce en una sensación de no avance, de estancamiento. El camino de ascenso hacia la prosperidad se ha bloqueado para millones de ciudadanos, que venían de rentas bajas y aspiraban a altas, y se han quedado en la mitad del camino sin tener opción alguna de avanzar. El incremento desorbitado de los precios de la vivienda supone un enrome problema añadido de grandes, y muy frustrantes, consecuencias. El incremento de la demanda, tanto por inversión como por uso económico como el derivado de la creciente población del país, unido a una oferta cada vez más escasa ha convertido el acceso al piso en un sueño imposible para muchísima gente, especialmente la más joven, que no ve cómo llevar a cabo un proyecto de vida que vaya más allá del cuarto de casa de sus padres. Esto no es ninguna tontería. Ver todo el día a administraciones de todo tipo, escala e ideología, cobrando impuestos por el alquiler o la venta y poniendo trabas sin fin a la construcción de pisos genera un odio colectivo hacia ellas por parte de quienes desean un piso y no lo encuentran. Los sueldos españoles, en general, dan para la vivienda o para vivir, pero no para ambos a la vez. La cada vez mayor presencia de inmigrantes entre nosotros ha venido a paliar el declive demográfico de la población autóctona y a cubrir puesto de trabajo necesarios que muchos de los ciudadanos locales no quieren desempeñar (¿dejaría usted su trabajo actual para cuidar a un familiar? Sea sincero a la hora de hacerse la pregunta) y es inevitable que la sociedad cambie si el número de personas que provine de culturas distintas a la conocida crece. En algunos casos incluso puede ser positivo, porque ayuda a eliminar tradiciones que se hacían desde antaño y carecen de sentido, pero se cambio se está produciendo a alta velocidad, de una forma que muchos no son capaces de asimilar, y en no pocos estratos de la población existe la sensación de que la ley, la asistencia social y otros mecanismos del estado están sesgados para favorecer a los recién llegados respecto a los que ya estaban de antes. Nuevamente, eso puede ser más una sensación que una certeza, pero está ahí, y muchos de los antiguos ven cada vez con más recelo el dominio de los nuevos en sus barrios, y la sensación de que la ley no se aplica. Esto se da más en contextos en los que el islam trata de imponer sus normas sociales frente a la legalidad laica, cosa que no debe suceder, porque la norma está por encima de la creencia, sea esta la que sea. La invasión tecnológica que va a más genera cambios disruptivos en la sociedad y las formas de trabajo que hacen que, cada vez, más personas se sientan excluidas de una corriente que las arrastra y ante la que no pueden luchar….

Son un montón los aspectos de la sociedad en la que vivimos que están cambiando aceleradamente y dejan una sensación generalizada de provisionalidad, incertidumbre y temor. Ante todo eso, la política convencional está fracasando, no sólo en España, con el necio gobierno que padecemos. Todo occidente no logra encontrar una tecla que le sirva para poder anclar expectativas y generar confianzas. Los errores cometidos por los políticos tradicionales en este marasmo son el caldo de cultivo perfecto para los aventureros populistas, que son plenamente conscientes de que no van a arreglar nada, pero que no se han visto en otra como esta para alcanzar el poder y, desde allí, forrarse. Así están las cosas

lunes, septiembre 07, 2026

La ultraderecha arrasa en Sajonia

Los pronósticos de las encuestas se han cumplido, no ha habido sorpresas, y la formación ultraderechista Alternativa por Alemania, AfD, ha arrasado en las elecciones regionales de la Alta Sajonia, pequeño estado federado alemán. Dos millones de habitantes en una nación que supera los ochenta. Con una participación altísima, cercana al 80% AfD ha conseguido cerca del 45% de los sufragios, por lo que su triunfo es incontestable. El reparto de escaños en la asamblea del estado le deja a dos de la mayoría absoluta, por lo que no podrá formar gobierno en solitario si no cuenta con alguna formación que se lo impida, pero no es imaginable un escenario de gobierno en el que no esté presente.

Si recuerdan, hablamos aquí el pasado viernes de la crisis del automóvil europeo y de los apuros de Volkswagen, una de sus enseñas. En Alemania esta crisis se siente como un mazazo, un golpe muy duro a una de sus industrias punteras y motivo de orgullo patrio durante décadas. El coche alemán es síntoma de prestigio indudable, y eso empieza a tambalearse. Es en este entorno de crisis en el que surgen las alternativas populistas, que tratan de revertir la sensación de declive que experimenta la población, sea cierta o no. Nunca se ha vivido con más comodidades que ahora, eso es cierto, pero la percepción de dónde estamos y lo que nos espera ha mutado, desde la esperanza hacia el temor. Se percibe un futuro sombrío, de decadencia, y esto sume a la sociedad en miedos. Los precios de determinados artículos, como los de la cesta de la compra o, especialmente, la vivida, no dejan de subir y hacen que la capacidad adquisitiva de la gente se vea mermada. El dinero no da como daba antes. Lo de la vivienda, de casi imposible acceso, es una mal endémico de nuestra sociedad y cercena las opciones de emancipación de los jóvenes y coarta proyectos vitales de todo tipo. La presencia de inmigrantes en el seno de nuestras sociedades es creciente, y en no pocos casos genera presión sobre recursos públicos y, para algunos grupos de la sociedad, la sensación de estar viviendo en un país que ya no es el que conocían. En este caldo de cultivo general, y con las particularidades de cada nación, surge la pregunta de cómo solucionar estos problemas, y hay consenso en que los partidos tradicionales no logran encontrar la fórmula, y ahí surge la oportunidad para distintas alternativas, normalmente extremistas, cargadas de demagogia, populismos de izquierda y derecha, Pablemos Y VOX en sus versiones españolas, que prometen ser la alternativa que logrará corregir el rumbo. En Alemania el tema económico y el de la inmigración son los que más sirven de palanca a los populismos, y la especificidad viene de la antigua partición del país entre el oeste occidental y el este soviético. Es en esta parte de la nación donde el populismo de AfD ha arraigado con más fuerza. Es, con diferencia, la zona más pobre del país, y pese a lo mucho que se ha invertido para tratar de agrupar lo más posible al conjunto, los ciudadanos del antiguo este mantienen la sensación de ser agraviados, de ser de segunda frente a la opulencia en la que viven los del oeste. Las estadísticas confirman esta separación, que es mayor o menor según miremos los datos, pero que existe. ¿Es suficiente como para generar sensación de agravio? Sí, si es explotada hábilmente. En el caso de la inmigración Alta Sajonia es uno de los Lander que menos presencia registra de inmigrantes respecto a su población total, pero eso no ha sido excusa para que AfD explote el miedo al extranjero como una de sus principales bazas. De la misma forma actuó VOX en Extremadura, región con problemas muy serios, pero con poco inmigrante, que acude a donde hay oportunidades económicas. En todo caso, la estrategia de los extremistas germanos ha resultado exitosa y se han hecho con un triunfo incontestable.

Los partidos tradicionales, la CDU conservadora y el SPD socialdemócrata, han sacado resultados claramente por debajo de la barrera del 10%, cifras que pueden considerarse como humillantes. La actual coalición de gobierno en Berlín ha recibido un correctivo muy duro, y hoy la preocupación debiera ser intensa en los despachos de la cancillería. La CDU se enfrenta, internamente, a la presión de parte de sus cuadros de dejar gobernar a AfD en el estado ante los resultados que el cordón sanitario impuesto a la ultraderecha ha conseguido. Mal día para Alemania, para Europa. Bonita jornada para Putin, aliado implícito de AfD, y todos los que sueñan con la destrucción del proyecto de la UE.

viernes, septiembre 04, 2026

El coche europeo sumido en problemas

Paseando por la ciudad uno puede ver cómo evolucionan muchas tendencias. El parque automovilístico es una de ellas, imposible de eludir. Hasta hace no demasiados años nuestras calles estaban llenas de coches mayoritariamente europeos. Marcas como Renault., Peugeot, Citröen, SEAT o Volkswagen eran las mayoritarias, junto con norteamericanas como Ford y Opel. El segmento de lujo estaba dominado por la tríada alemana Mercedes & BMW & Audi y luego estaban algunas exóticas como Nissan, Hunday, Toyota y otras, que eran visibles, pero se mantenían en nichos bastante concretos, sin salir de ellos.

Hoy el panorama no tiene nada que ver. Se han ido produciendo concentraciones de empresas en grupos que han mantenido las marcas, pero han mostrado la debilidad de las antaño dominadoras del mercado. Renault sigue sola entre las europeas, con su marcada Dacia de bajo coste sosteniendo las ventas, el grupo Stellantis es una especie de Frankenstein que aúna Peugeot, Citröen, FIAT, Opel, tras ser vendida por GM, y otras más, y el grupo Volkswagen, creado hace ya bastantes años, concentra a la casa matriz, Skoda, Audi, SEAT, Cupra y Porsche. Ford languidece a ojos vista. Las ventas de todas estas marcas se han derrumbado, y las asiáticas dominan claramente todos los segmentos. Toyota hace tiempo es el primer constructor mundial, y en Madrid, por ejemplo, la flota de taxis parece un enorme concesionario de esa marca japonesa, donde domina con mayoría absoluta. El consorcio surcoreano KIA & Hunday ha pegado un salto de calidad evidente y se ha hecho con una gran cuota de mercado, y se ha producido el desembarco de las marcas chinas, con denominaciones como BYD, Jaeeco, Omoda, Lynk & Co y muchas otras que hasta hace pocos años nadie conocía y que ahora empiezan a verse por todas partes. Volvo, antaño sueca, ahora mismo también esconde una marca china, como le pasa a la ex británica MG, y fruto del desembarco de Beijing en la industria española, haciéndose con la planta de Nissan en Barcelona, se ven por las calles coches de EBRO, mítica marca nacional de camiones, ahora de automóviles chinos. La revolución de las marcas ha venido al mismo tiempo que la de las motorizaciones. El diésel va camino de desaparecer entre los modelos vendidos, aunque su parque de vehículos en marcha sigue siendo muy considerable, la gasolina es la reina absoluta de los motores térmicos, pero los segmentos híbridos y eléctricos puros crecen sin para, y ahí el dominio asiático y chino es espectacular. Sólo Tesla, norteamericana eléctrica pura ha plantado cara a los productos chinos, pero en segmento de mercado de alta gama que no le permite alcanzar los volúmenes de ventas que los chinos logran gracias a una oferta muy diversificada que abarca todos los segmentos posibles. La digitalización interior de todos los componentes del automóvil también ha supuesto una revolución, de tal manera que ahora los coches están llenos de pantallas, sistemas de conectividad y guiado, pilotos automáticos y, en general, chips por todas partes, que han convertido a la electrónica en algo casi tan fundamental para su mera existencia como lo es el motor. El coche empieza a convertirse en una especie de Tablet con ruedas, no tanto un vehículo a motor, y en ese cambio de paradigma los asiáticos han mostrado ir bastante por delante de los europeos. Muchas de las marcas del viejo continente no han innovado en varios de los aspectos aquí señalados, y se ven ahora superadas por competidores que reciben subvenciones del gobierno de Beijing pero que, no nos engañemos, producen vehículos atractivos, que funcionan y que responden a las necesidades del consumidor. No son Trabant o Ladas soviéticos, no, son coches de verdad que rinden de verdad.

La reunión que celebra hoy Volkswagen en su sede de Wolfsburgo, una ciudad creada en torno a su planta de ensamblaje de coches, es la que le va a servir para anunciar las dimensiones reales de su plan de recorte, que parece que, además de fábricas y modelos, incluirá la eliminación de la marca SEAT. Las cuentas de la multinacional alemana son malas, y no parece que vayan a mejorar en los próximos años a no ser que se jibarice y cambie de mentalidad. Y si Volkswagen está así, el resto de marcas europeas no van mucho mejor. El sector de la automoción europea, antaño claro líder global en ventas, tecnología y prestigio, va camino de perder la batalla en esos tres ejes. El efecto económico y social de este proceso puede ser inmenso.

jueves, septiembre 03, 2026

Solo ante la realidad

No hay especial novedad en el informe policial que la noche del martes trascendió a la opinión pública, y que hacer desmenuzaban todos los medios, con relación a la invasión ceutí de julio. Se limita a recopilar pruebas que avalan la tesis que todos, bueno, casi todos, mantenemos desde un principio; que los gravísimos hechos de esos días fueron obra premeditada, organizada y dirigida desde Marruecos, y que las fuerzas y cuerpos de seguridad de esa nación estuvieron al tanto en todo momento de lo que pasaba, lo alentaron y consintieron, haciendo la vista gorda todo el tiempo que fue necesario e, incluso, guiando a muchos de camino a la frontera reventada.

¿Cambiará hoy Sánchez en el Congreso su discurso de sometimiento a Rabat a la vista de las evidencias que se agolpan ante todos? No lo se, aunque me inclino a pensar que no. El principal esfuerzo de ayer por la noche de los monclovitas y de los medios pagados por ellos era el de restar credibilidad a ese informe, decir que era un corta y pega de capturas de redes sociales y cosas por el estilo. En ese empeño se percibía claramente un aire de desesperación, de huida hacia adelante para tratar de mantener una idea fuera a la que se agarran de manera desesperada. Su soledad ya es absoluta, y es casi seguro que hoy, en el Congreso, no haya fuerza política alguna, desde el extremo derecho populista de Vox hasta pablemos y los batasunos que respalde al gobierno en su delirio conspirativo internacional y blanqueamiento de Marruecos para justificar las causas de los gravísimos hechos que se desarrollaron en julio en Ceuta, y que siguen sometiendo a la ciudad a un estado de ocupación y degeneración insoportable. Ante este profundo ejercicio de ceguera es normal que la opinión pública se sienta engañada, tomada por estúpida, cosa que Sánchez hace constantemente y con un arte casi insuperable, pero es probable que, en esta ocasión, su capacidad de engaño no sea suficiente. Todos los españoles sabemos a lo que aspira Marruecos, entre otras cosas porque lo dice con cierta regularidad, y desde portavocías muy oficiales. Sabemos que no sólo habla, también actúa, y que la asfixia económica a las que somete a Ceuta y Melilla tiene un propósito. Sabemos que el primer viaje al extranjero que hace todo nuevo presidente del gobierno de España es a Marruecos, y que la institucionalidad que rige en el resto de la nación allí no se da, por miedo a las reacciones de Marruecos. Cuando el país ve como el asalto de 2021, tremendo, se convierte en una demo respecto a lo que vivimos en julio, y contempla las imágenes de pasividad absoluta de la seguridad del régimen ante lo que sucede sabe atar cabos, sabe lo que está viendo, porque lo ha visto ya anteriormente, y la tozudez del gobierno en negar esa realidad es al gobierno a quien destruye. La sensación generalizada de que Sánchez nos miente de manera vil respecto a Marruecos es casi unánime, sólo no lo dicen así los que dependen para pagar sus hipotecas de un sueldo que Sánchez puede mantener o no, así de claro. La pregunta que nadie es capaz de contestar es por qué. Por qué ese empeño ridículo, obsceno, en defender al agresor, culpabilizando a todos los actores globales posibles menos al local que ha sido el causante. Es un empeño absurdo, condenado al fracaso, que destruye la poca credibilidad que pudiera tener un personaje que ya ha mentido a todo el mundo muchas veces, poco a poco, pero en pocas ocasiones con esta contundencia y generalidad. El hombre sin palabra, carente de escrúpulos y deseos más allá de su avidez por el poder, se muestra claramente a los ojos del país como el sujeto que resulta ser, Su toxicidad es ya imparable, y no hay círculo cercano al sanchismo que no empiece a sentirse apestado electoral y socialmente.

En cierto modo, quizás sea el destino el que haga que esta desgraciada legislatura, que nunca debió empezar, concluya con una inmensa mentira, dado que empezó con otra de dimensiones gigantes, que no debemos olvidar. Esa amnistía a los sediciosos puigdemoníacos, que jamás se aprobaría porque era ilegal, se convirtió en lo más natural del mundo cuando se acabó el recuento de la noche electoral de julio de 2023. Hay Sánchez engaño a propios y extraños, y deslegitimó su gobierno para siempre, que es legal, pero indigno. De esa gran mentira a esta hay un trecho. Ambas son de inmensa gravedad, consecuencias profundas y daños extensos. Y tienen un nexo común, la palabra de alguien que no ha dudado en traicionar a todo, y a todos, por su único interés personal.

miércoles, septiembre 02, 2026

El gobierno alemán no miente

A veces las comparaciones son odiosas, y desatan una envidia que es difícil de controlar. Alemania ha sido atacada este verano de manera híbrida por Rusia. El gobierno alemán lo ha confirmado, denunciado y acusado a Moscú de ser el responsable, y anuncia medidas frente a él. España ha sido atacada este verano de manera híbrida por Marruecos. El gobierno español, ausente por vacaciones, apenas ha respondido ante el hecho, ha tratado de enmascararlo bajo un problema exclusivamente migratorio y defiende a Rabat de manera constante y sin rubor. ¿En qué país preferirían ustedes estar?

Lo de Alemania tiene su miga y ha acabo siendo lo que parecía. Todo comienza con la detección este agosto de un dron bomba en el aeropuerto de Leipzig. El dispositivo, terrestre, estaba cargado con un explosivo de potencia no muy elevada, pero suficiente para poder causar daños considerables en un avión, y más i se encuentra lleno de combustible y preparado para el despegue. El objetivo de este artefacto era un Antonov, uno de esos enormes aviones de carga de fabricación ucraniana, vestigio de la época de la guerra fría, cuyos ejemplares no abundan y son muy llamativos, con esas enormes alas dobladas situadas en lo alto del fuselaje y un tren de aterrizaje que parece una oruga infinita de ruedas. En el momento de la detección del incidente uno de estos aviones se encontraba en ese aeropuerto alemán, y la investigación determinó que era el objetivo. Las probabilidades de que alguien ataque intereses ucranianos y no sea Rusia son realmente escasas. El incidente, serio, obligó a cerrar el aeropuerto de la ciudad en la que yace Bach durante varias horas, y reveló serias fallas de seguridad, porque no hay otra manera de explicar que un dispositivo con explosivos hubiera podido acceder a la zona en la que se mueven los vehículos que trabajan con las aeronaves en las zonas de carga, repostaje, movimiento de equipajes, catering, etc. Se organizó un revuelo en el país por el fallo de seguridad que se había detectado que, afortunadamente, no llegó hasta el punto en el que el ataque, o atentado si lo prefieren, se pudiera consumar por completo. La escena de un avión explotando en la pista de un aeropuerto europeo por una bomba hubiera sido devastadora, y más en las semanas de mayor tráfico aéreo del continente, en plenas vacaciones de agosto. Tras semanas de investigación, ayer los responsables de seguridad germanos hicieron público lo que todo el mundo sospechaba, que Rusia estaba detrás de esa acción, que había podido causar víctimas en suelo alemán, que podría haber tenido efectos económicos serios de haberse producido, y que suponía la existencia de una trama que había manejado explosivos con fines perturbadores en un territorio ajeno a los dominios de Moscú. No tardaron las autoridades germanas en definir lo sucedido como ataque híbrido, atribuido al estado ruso, a sus servicios de seguridad o a ramas de los mismos. Es una acusación muy seria, pero consistente, porque no sería la primera vez que Rusia utiliza la violencia fuera de sus fronteras, sin reparo alguno, para dirimir asuntos propios. La novedad del hecho es que se trataría de una acción enmarcada en la guerra de Ucrania, dado el objetivo a destruir, pero que se desarrollaría en pleno corazón de Europa, y de la OTAN. De esta manera Rusia dice a los países de la UE que su territorio es considerado por Moscú como un campo de batalla, secundario, pero operativo, en el que se ven con derecho de plantear acciones, de la intensidad que estimen oportuno, para lesionar los intereses de Kiev. No es exactamente una declaración de guerra, pero sí una acción que se enmarca en lo que se llama la “zona gris” que es un lugar incómodo en el que parece que está claro lo que pasa pero es bastante difícil decidir cómo responder.

Pero claro, este grave acto ruso se queda en un juego de clase de química frente a lo que ejercitó Marruecos en Ceuta a finales de julio. Las dimensiones, el alcance, las consecuencias directas (más de cien muertos) y el desarrollo de lo que ha venido sucediendo después miden perfectamente la gravedad de lo que nos ha pasado en la frontera sur. En todo caso, parece evidente que la UE en su conjunto empieza a ser sometida a una pinza de presión que atenta contra su seguridad. Con Marruecos por un lado y Rusia por el otro extremo, aumentando la hostilidad de sus acciones según indican todas las fuentes de información serias, la sensación de acoso crece en una UE que sigue sin ser consciente del grave peligro al que se enfrenta.