Ayer por la tarde se vivió una situación muy extraña en la que el grado de paranoia global se disparó. A lo largo de la Semana Santa Trump ha ido escalando en el contenido insultante de sus mensajes en redes, alcanzado cotas barriobajeras que dejan al Pérez Reverte cabreado como un becario, hasta que hace dos noches escribió eso de que, a un día de expirar la fecha del ultimátum, anunciaba que en poco una civilización dejaría de existir. Así, por las buenas, de golpe, lamentándolo, pero sin remilgos. La amenaza máxima.
No hace falta ser una lumbrera para interpretar qué tipo de armamento se puede asociar a una amenaza así, y a lo largo de la tarde española, mañana en EEUU, a medida que el plazo se acercaba a su fin, empezó a circular la idea de si EEUU estaba dispuesto a utilizar armamento nuclear en su enfrentamiento con Irán. Sólo el especular con este hecho delata el riesgo que se vivió ayer, la tensión que se respiraba a medida que pasaban las horas. La idea general, a la que se agarraban casi todos, es que esto no era sino otro farol, enorme, del tahúr naranja en su proceso de negociación con los Ayatolas, pero el comportamiento errático y desquiciado que reina en el mundo Trump hace que alusiones imposibles dejen de serlo y que opciones que nadie contemplaría en su sano juicio tengan que ser puestas encima de la mesa para ser tratadas como viables. Con la llegada de la noche española la tensión se mantenía, pero los mercados, de bolsa y petróleo, no reaccionaban en modo pánico, apostaban a que por detrás del escenario se estaba dando una negociación que iba a permitir que el ultimátum no se ejecutara. La bolsa de Nueva York cotizó en rojo moderado todo el día, pero al final de la sesión recuperó pérdidas y cerró casi plana, con alguno de sus índices en un muy ligero tono positivo. No cotizaba el miedo que se percibía en no pocas de las opiniones globales. Dado que los que mueven el dinero tienen mejor información que muchos, la apuesta a que el mus de los mafiosos se mantenía y la dictadura iraní y el desquiciado naranja estaban regateando era lo más fácil de suponer. Pasadas las once de la noche españolas, a unas tres horas de expirar el plazo, se empezó a filtrar a los medios una propuesta de Pakistán, país que lleva ya varios días ejerciendo el papel de mediador improvisado, en la que se ofrecía una opción de acuerdo. Básicamente EEUU suspendía sus ataques a Irán durante dos semanas y, a cambio, los ayatolas reabrían el estrecho de Ormuz al tráfico internacional, se presume que peaje mediante, que sería utilizado para obtener unos ingresos que se venderían como compensaciones de guerra. De esta manera se detendrían los ataques cruzados en la zona, que afectan a Irán ya a todas las monarquías del golfo, se reducirían los daños que se siguen causando en infraestructuras energética vitales para la explotación de los yacimientos energéticos y la presión sobre los precios del crudo y sus derivados aflojaría. Esa propuesta implicaría reconocer, para EEUU, aunque no se diga, que el régimen de Teherán no sólo no ha caído, sino que pasa a tener una posición de control explícito de la zona de Ormuz, porque recordemos que antes del inicio de la guerra el paso de naves por ese punto era libra, sin peaje ni traba alguna. En este acuerdo Irán no saldría tan perjudicado como pudiera parecer
Pues bien, a estas horas de la mañana la noticia global es que estos son los términos acordados entre ambas naciones, y que por un plazo de dos semanas la guerra iraní queda en suspenso. EEUU consigue una vía de salida para intentar escapar del avispero en el que se había metido y los ayatolas van a tener tiempo para reconfigurar su mando y consolidar el control del país (y de paso liquidar a todo el que se mueva en su contra). El petróleo baja y las bolsas suben, todo el mundo suspira de alivio y la apuesta suicida de Trump parece haberse quedado en nada. Pese a ello, este acuerdo huele a fracaso para unos EEUU carentes de estrategia, cabeza y capacidad de análisis. Como mucho, es una victoria pírrica. Veremos a ver si se mantiene. Ojalá que sí.