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miércoles, julio 08, 2026

El fin de la OTAN

En el mejor de los escenarios previstos, el resto de líderes congregados en Ankara esperan que Trump aguante hoy de cuerpo presente hasta el final de la cumbre de la OTAN, pero no son pocos los que temen que lleve el desplante hasta el extremo de largarse antes de tiempo. Ya en días pasados el mandatario norteamericano afirmó que acudía al encuentro por el respeto que le tiene al anfitrión, otro de esos autoritarios y nada demócratas que tanto le gustan, y esas palabras eran en sí mismas una muestra de desprecio hacia el resto de dirigentes. No hace falta ser muy brillante para deducirlo, pero Trump, carente de filtros, no pierde oportunidad en dejarlo claro.

Durante sus intervenciones de ayer todo fueron malas palabras hacia los demás asistentes, gestos oscos, miradas de desprecio y sensación arrogante de superioridad para nada disimulada. Centró sus críticas especialmente en Reino Unido, Alemania, Francia e Italia, ignorándonos al resto, ya que nos debe considerar como parte de Latinoamérica o similar. Su queja constante era que durante la fracasada guerra de Irán no ha podido usar las bases de utilización conjunta situadas en Europa porque los gobiernos nacionales no han dado permiso para ello. Pero no contento con esto, ayer volvió a sacar el espantajo de Groenlandia. Como me temía, mantiene sus obsesiones en este frente y el resto, sólo que la guerra con Irán ha supuesto un evidente tropezón en su marcha y le ha distraído tiempo y recursos. Ahora que parece que se ha aburrido del estrecho de Ormuz, no así los incidentes que se repiten allí sin cesar, vuelve a la carga con el tema de la gran isla de soberanía danesa, que considera debe pertenecer a EEUU por cuestiones estratégicas, y no se cortó ayer en lo más mínimo a la hora de redoblar sus exigencias en presencia de la primera ministra danesa, que debió quedarse con cara de circunstancias ante lo que escuchaba. Piensen un momento la escena. En la cumbre de una organización de países que buscan la seguridad mutua mediante el acuerdo de protegerse unos a otros, la nación más poderosa lanza amenazas nada veladas sobre una de las más pequeñas. Puede parecer absurdo, de hecho lo es, pero es lo que sucedió ayer delante de los medios de comunicación de todo el mundo. En principio la cumbre iba a servir para explicitar el incremento de gasto en defensa de todos los países miembros, y el compromiso europeo de aumentar sus capacidades de cara a un futuro en el que la responsabilidad de la seguridad del continente cada vez dependerá más de las propias naciones que lo conforman, pero todo eso quedó opacado por la actuación de un Trump desatado, sin filtro, sin cortapisa alguna. Quizás cabreado porque, pese a sus intentos, la selección de su país no ha podido clasificarse para la siguiente fase de la cosa esa de pegar patadas a un balón que se está desarrollando en EEUU, Trump decidió ciscarse en todo y en todos en un ejercicio definitorio de lo que es el abuso escolar. A medida que desgranaba agravios y exigencias las caras de los demás mandatarios y personal presente en la cumbre iban mudando de la sorpresa a la vergüenza colectiva, y es más que seguro que no faltarían gamas por parte de todos ellos de levantarse de la mesa y dar por terminada una reunión que no sirve para nada, pero no se produjo eso. Sólo el silencio, la pesadumbre y la sensación de que una era ha terminado, una puerta se cierra, una relación trasatlántica se ha quebrado y que nada volverá a ser igual con EEUU mientras Trump siga al frente del país. Los más espabilados saben que aunque Trump se vaya y las formas se dulcifiquen, el fondo seguirá quebrado, y que el vínculo occidental está naufragando a ojos vista de todo el planeta.

Sí, la OTAN ha muerto. Una organización de seguridad colectiva se basa en la confianza entre sus miembros y en la disuasión que la fuerza conjunta de todos ellos ofrece respecto a amenazas de terceros. Todo ese poder derivado de la unidad ha desaparecido, nadie se cree ya que EEUU acudirá a rescatar a, pongamos, un país del Báltico si sufre un ataque ruso. Es más, si Putin ofrece a Trump la gestión compartida de un puerto allí es incluso probable que EEUU participase conjuntamente en esa agresión. Paradojas de la historia, no ha sido el comunismo, el izquierdismo naif ni nada parecido lo que ha destruido la OTAN, no, sino la ceguera arrogante del ultranacionalismo norteamericano. Vivir para ver.

martes, julio 07, 2026

Demostración de fuerza de Irán

El régimen iraní ha decretado un duelo nacional durante seis días para celebrar las exequias del líder supremo Ali Jamenei, muerto al inicio de la guerra entre Irán y EEUU de marzo abril. No me pregunten en qué estado puede estar el cadáver del personaje, si en vida ya presentaba un aspecto propio de la muy avanzada edad con la que contaba. Lo cierto es que para honrar su muerte se ha previsto una serie de actos multitudinarios en Teherán y en la localidad de la que era natural, donde se espera que todo el mundo salga a la calle a honrarlo, y eso, más que una previsión, es una orden que muchos tendrán que cumplir.

Las imágenes que dejaba ayer Teherán eran impactantes, con mareas humanas llenando las avenidas de la ciudad en una concentración que varios medios elevan claramente por encima del millón de personas, y que es una cifra creíble viendo las escenas que se mostraban en la televisión. Más allá de que los iraníes hayan sido forzados a salir a manifestarse o no, la masa congregada es impactante, y no deja de ser un ejercicio de fuerza del régimen, que lejos de derrumbarse, se afianza en el poder, apoyado ahora en un sentimiento colectivo de martirologio y de exaltación nacionalista. Los daños que haya podido sufrir Irán durante esta guerra, probablemente intentos en infraestructuras y recursos militares, no han servido para derribar la dictadura teocrática que rige con mano firme los designios de esa nación desde muy finales de los setenta. Esas declaraciones grandilocuentes de Trump al inicio de los bombardeos alentando a la población oprimida del país a que se revele frente a la dictadura han quedado, como suele ser habitual en el personaje, en meras fanfarronadas sin sustento. El conflicto militar ha entrado en una situación de tregua inestable, pero sostenida, ya que el control por parte de Irán del estrecho de Ormuz se ha demostrado como una variable que le otorga a Teherán un poder sobre el precio del crudo que Washington no llegó a imaginar (bueno, siendo sincero, los ineptos que ahora gobiernan en Washington). Al régimen de los ayatolas le ha dado siempre igual la situación de los iraníes, menos aún la de las iraníes, que para ellos son poco más que vasijas reproductivas, por lo que las muertes causadas por los ataques norteamericanos no tienen efecto alguno. Si acaso sirven para cohesionar a la nación, ante el ataque cierto de un enemigo externo que se ha hecho realidad. La guerra ha hecho rebrotar el nacionalismo persa, algo que es compartido tanto por los jerarcas del régimen como por no pocos de sus opositores, que tienen a la nación iraní en el corazón, y los ataques perpetrados por EEUU e Israel han puesto de acuerdo a ambos bandos en la necesidad de defender al país de una injerencia que gran parte de la población no entendía, y menos aún a medida que el conflicto se desarrollaba. Desde las redes sociales el hijo del Sha Palevi, aspirante a volver a Irán tras un cambio de régimen que restaure su trono (esa es la idea de una de las facciones opositoras a los ayatolas) se mostró ilusionado con el inicio de los ataques norteamericanos, pero a medida que avanzaban las semanas y que la permanencia de la dictadura iraní iba siendo una variable fijada fuera cual fuese el resultado de los combates ha ido espaciando sus apariciones. Exiliado en EEUU, creyó a Trump cuando proclamó que la libertad llegaría a Teherán, y se ha visto tan frustrado como todos los demás con el resultado de la guerra. El mensaje de la concentración masiva de estos días en el país también se dirige a la oposición interna. Es una manera de advertir, de gritar “ni se os ocurra hacer algo” porque hay huestes de fieles al régimen, que no ha caído, que ahí siguen actuando de manera represora en su nombre, y tras lo sucedido es probable que la severidad de las condenas ante cualquier acto considerado opositor, lejos de aliviarse, se endurezcan sin cesar. La pena de muerte se dispensa en Irán con una facilidad pasmosa.

De quien sigue sin saberse nada es del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, del que se han escuchado algunos audios, a saber si son ciertos o no, pero ninguna imagen en vídeo desde que fuera nombrado sustituto de su padre. Quién sabe, quizás ni siquiera esté vivo, pero eso al régimen puede que ya no le importe mucho. Una de las derivadas de la guerra es el ascenso en la pirámide del poder de la guardia revolucionaria, la facción militar, que ahora es mucho más poderosa que la islamista. La dictadura sigue, pero ahora quizás más controlada por militares clásicos que por clérigos, que pueden ser paseados, pero teniendo claro que los de los fusiles son los que controlan la situación. Hoy Irán y su población está peor que antes de la guerra, y mira que era difícil, pero así es.

miércoles, junio 17, 2026

Un G7 descafeinado en Francia

Estos días tiene lugar en Evian, Francia, la reunión del G7, foro de las principales economías del mundo, diseñado sin la presencia de China, por lo que es ya la expresión de un mundo no vigente, en el que las grandes naciones occidentales y Japón se juntan para tratar asuntos de gobernanza global, tanto económica como política. Durante los años de la gran recesión este foro, junto con su versión ampliada del G20, sirvieron para coordinar esfuerzos ante un problema, el financiero, que angustió a todo el mundo y requirió acciones conjuntas a varias bandas y naciones para tratar de contenerlo. Funciono. Visto lo visto, tuvimos mucha suerte.

Hoy los tiempos han cambiado, y los aires de cooperación que se vivieron en esos turbulentos años han quedado atrás. Estamos en un mundo de competición despiadada en el que las viejas alianzas han caído, empezando por la que mantenía unida a occidente, a lo largo de las dos orillas del Atlántico. Europa ha visto como su socio fundamental, EEUU, se aleja sumido en el caos de su política interna, llena de populismo y soberbia, mientras que es Asia, liderada por China, quien aspira a un relevo en la dirección del mundo, al menos en las cuestiones económicas. Si en ese campo las cosas están disputadas, en todo lo demás el unilateralismo se ha hecho fuerte, como lo demuestran la eternizada guerra de Ucrania o la relámpago de EEUU con Irán, donde no hay organismo multilateral alguno que pese a la hora de determinar lo que sucede en ambos escenarios. Rusia primero, EEUU ahora, se han erigido en naciones que ponen su soberanía por encima de los designios globales, y hacen uso de la fuerza sin ni siquiera cumplir el paripé de presentar sus problemas y demandas ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Antaño EEUU ya desarrolló guerras ilegales, con Irak en el recuerdo de todos, pero si recuerdan se produjeron varias vistas en la sede de la ONU en la que la administración Bush trató de convencer al resto del mundo del problema que veía y la solución que iba a imponer. No sirvió para ello, pero al menos se cumplía un protocolo formal que hacía mantener la apariencia de que la multilateralidad importaba. Habrá quine prefiera esta versión descarnada de hoy en día a la hipócrita del pasado, dado que ambas acaban en situaciones similares, pero en mi caso prefirió que haya un mínimo grado de formalidad para que los que no podemos recurrir a la fuerza al menos tengamos tiempo para ir planificando cómo responder (huir). ¿Qué conclusiones se pueden esperar de la reunión de Evian si EEUU ha mostrado su desprecio a todo lo que no sea sometimiento a los intereses trumpistas? Acude Donald al encuentro tras haberse conocido parte del texto del MoU que van a firmar este viernes Washington y Teherán, si no sucede nada imprevisto. Un acuerdo que es bastante humillante para las posiciones de EEUU, que certifica el fracaso de su intervención y los enormes costes que le ha supuesto su imprudencia, pero Trump lo venderá como un éxito rotundo. En las imágenes que se han visto de la cumbre el emperador deambula solo la mayor parte del tiempo, como aburrido, medio ausente, desubicado. Se le veía más en su salsa junto al ring que se autoregaló en los jardines de la Casa Blanca por su cumpleaños. Se han visto algunos intentos de conciliación por parte de dirigentes europeos ante Trump, especialmente del canciller alemán Mertz, pero es patente la frialdad que existe entre Trump y Macron, anfitrión del encuentro, que mantiene una pose sonriente que no oculta su incomodidad cada vez que está cerca del mandatario norteamericano. La retahíla de comentarios despectivos que ha tenido que escuchar, él y el resto, por parte del dirigente de EEUU, lo dicen todo, y los europeos saben que los halagos a Trump lo moderan, lo alegran como el niño mimado que es, pero que no evitarán la pataleta a los pocos minutos si no sigue teniendo el juguete que desea en las manos. Sólo el poder efectivo, como el que es capaz de ejercer China, amilana a Trump, y los europeos carecemos ya de esa capacidad de persuasión, mejor dicho, coerción.

Aunque se han producido avances en el respaldo a Ucrania y Zelensky ha sido recibido por Trump con formas presentables, la verdad es que pocos esperan resultados prácticos de esta cumbre. El G7 está fracturado entre EEUU y el resto, con China como el ausente decisivo que cada vez condiciona más, y el núcleo europeo del foro se debate en cómo sobrevivir en un mundo inseguro, en una economía proteccionista, en un escenario tecnológico en el que la IA y otras herramientas no radican en sus fronteras y con costes energéticos y de seguridad crecientes. Muchas sonrisas de cara a la prensa, con ambiente de glamour francés, pero poco contenido y demasiadas dudas.

lunes, marzo 30, 2026

La logística lo es todo

Hay un ensayo que es de lectura obligada para los amantes de la logística y, en general, para todo aquel que quiera entender cómo funcionan las cosas que hacen que sea posible todo lo demás. Se titula Ingenieros de la victoria, y es de Paul Kennedy. El texto se centra en la IIGM, y en el desarrollo espectacular de la logística militar que fue necesaria para que el ejército de EEUU adquiriera las capacidades necesarias para poder combatir en dos frentes globales con miles y miles de tropas en ellos. Recursos, aprovisionamiento, fabricación, distribución, reemplazo, cuestiones que hasta entonces eran importantes, se convertían en vitales, y fue necesario inventar multitud de procesos para hacer frente al reto.

Me acordaba de esto cuando hace unos días leía que el portaaviones más importante de la flota norteamericana, y el más nuevo, el Gerald Ford, destinado a las operaciones militares contra Irán, tenía que salir del escenario de combate y dirigirse a Creta porque estaba medio inutilizado por dos cuestiones que parecen de chiste, pero que no lo son. Por un lado, había sufrido un incendio en la lavandería que había acabado con cientos de juegos de camas destruido, de los más de cuatro mil que componen la intendencia sabanera que se requiere en la nave, si se me permite así decirlo. El incendio acabó sofocándose tras varias horas pero dejó inutilizada la instalación, por lo que las sábanas, y resto de ropa, de los miles de residentes en la nave, la que no había ardido, no podía ser lavada como es debido. Por otra parte, se informaba que un casi un tercio de los cientos y cientos de retretes con los que cuenta el buque estaban atascados, y que no había manera de convertirlos otra vez en operativos, de tal manera que las colas en los que funcionaban iban a más y, se imaginan, el proceso de atasco generaba un goteo de retretes cerrados que no dejaba de crecer. Sí, el portaviones es nuclear, no necesita repostar combustible para moverse sin cesar por el mundo durante varios años, pero la tropa y marinería que está en él, unas cinco mil personas creo recordar, requiere un montón de cosas cada día para mantenerse operativa, entre ellas dormir e ir al baño. Imagínense lo que come esa cantidad de gente cada día y los suministros que porta en forma de proteínas e hidratos de carbono. Por lo que salía en las noticias, el buque llevaba ya diez meses de travesía ininterrumpida, ya que participó también el año pasado el proceso de hostigamiento a Venezuela, y la tripulación no pisaba tierra desde entonces. Diseñada para realizar relevos de seis meses, la tropa de ese barco ha excedido notablemente el periodo de estancia previsto en el mismo, y es de esperar que la degradación de algunas de las instalaciones sea equivalente al malestar que se acumula entre los hombres, que llevan mucho más tiempo del previsto y prometido, fuera de casa, y en condiciones de deterioro notable. Este es un buen ejemplo en el que la capacidad militar de uno de los principales activos de la flota norteamericana puede ponerse en entredicho por algo aparentemente tan banal como que cientos de sus integrantes no puedan dormir en las camas en las que descansan como es debido. La gestión de un barco de este tipo es de un complejidad inmensa, sólo por el hecho de la cantidad de gente que hay en él, sin contar con el peligro que supone portar armas y cosas que explotan a lo bestia por todas partes, y la planificación necesaria para mantener a todos los sistemas de abordo a pleno rendimiento no sólo se debe centrar en el armamento o el combustible de los aviones, que también, sino en cosas como el famoso papel higiénico, que si se acaba hacen que el nerviosismo se adueñe de la nave, sea nuclear o impulsada por velas romanas.

Las guerras suelen ser el ejemplo perfecto de cómo campañas pensadas para una duración corta y sorpresiva se pueden alargar más de lo previsto y, con ello, sus costes asociados, y sus necesidades logísticas, que crecen de manera exponencial y lo complican todo. Un ejército de tierra devora combustible, comida, armamento y suministros sanitarios como si no hubiera mañana, y la extensión máxima a la que puede llegar en una invasión es la que le permite esa cadena de suministros que le mantiene operativo. Si se alarga más de lo posible y la cadena se rompe, el ejército ya no funciona. Rusia nunca ha aprendido esta lección, y EEUU, que sí lo hizo, parece estar olvidándola. Y los errores en logística se pueden pagar muy muy caros.

miércoles, febrero 11, 2026

Epstein y las redes de poder

En el caso Pellicot pudimos comprobar, con asombro y horror, cómo el marido de la abusada había organizado toda una trama en la que su mujer era el centro y decenas de hombres, de procedencias y vidas distintas, compartían un secreto y, ya de paso, ninguna moralidad. En esa situación la obscenidad se daba entre personas comunes, normales, sin fama ni relevancia, sujetos como cada uno de los que, aleatoriamente, usted puede seleccionar una tarde cualquiera en un vagón de metro o en el autobús en el que viaja, o entre los que se cruza por la acera en un momento dado. Maldad sin origen ni distinción. Cuesta imaginar que cosas así pasen, pero sucede.

Epstein nos pone ante una red muy similar, en la que la depravación y delito son equivalentes, con la única diferencia de que aquí nos encontramos ante un club exclusivo formado por personas famosas en todo el mundo, poderosas por sus influencias, cargos o cuentas corrientes, sujetos a los que medio mundo pone cara, nombre, responsabilidad y patrimonio estimado. Millonarios, políticos, personajes de relumbrón…. Como los socios del depravado marido Pellicot pero con todos los posibles imaginables. En la red de Esptein también se da un pacto de silencio, una complicidad para mantener el secreto de lo que sucede cuando los partícipes de la red se juntan, porque ellos saben que lo que hacen no sólo es ilegal, sino también repugnante, pero pueden hacerlo, y lo que les preocupa no es el hecho que cometen, sino que alguien se entere de ello. El secretismo es lo fundamental, el resto no importa. Epstein es el nexo común, el que los pone en contacto, el que dispone de un lugar perfecto para que se desarrollen los hechos lejos de la curiosidad del mundo, una isla privada, un enclave protegido. La socia de Epstein, Ghislane Maxwell es la organizadora de todo, la que se encarga de la logística, del funcionamiento, y también, claro, del abastecimiento de carne, de las chicas que van a ser abusadas por los potentados, que son tratadas como carne al peso, como muñecos sin valor, como objetos de usar y tirar. Ghislane sabe todo lo que pasa y le da igual, es una profesional en lo suyo, la más eficiente, la mejor. Todos le adoran. Los contactos y la red han permitido a Epstein hacerse con una fortuna respetable que le cubre todos los vicios posibles y le hace ser el rey de la fiesta. Es un síntoma de estatus poder accede a su isla, que te reciba, que Ghislane contacte previamente contigo para apalabrar los vuelos y la estancia, lo que deseas, el tipo de vicio que quieres consumir, rarezas y fetichismos que requieres, todas esas cosas necesarias de cara a maximizar la calidad de la experiencia. Sabes que si cas a la isla de Epstein estás en la cumbre del mundo, que las personas con las que contactas manejan información ultraprivilegiada, pueden hacer los mejores negocios del mundo, y escriben, si es necesario, las leyes que los convierten en lícitos. No hay cielo para el ego comparable a acudir a la isla de Epstein, y retozar allí con los sueños más oscuros que uno pueda imaginar. Quítenle todo el dinero, el lujo y el poder y tendrán nuevamente a la banda de malnacidos que abusaban de Giselle Pellicot, sin ostentaciones, sin palmeras ni villas con playas privadas de arenas finas, sin copazos de precio inimaginable ni excentricidades de millonario. Sólo sexo depravado, ilegal y abusivo, sólo violación, sólo abuso, sólo mierda. Ambas historias tienen un decorado muy distinto, casi antagónico, pero unos protagonistas que son de lo más similar. Y, desde luego, unas víctimas que sólo se han podido defender después de haber pasado una pesadilla inimaginable, una situación de horror que, vista desde fuera, es tan incomprensible como despiadada.

En el juicio del caso Pellicot los abusadores trataban de ocultarse, buscaban que no se conocieran sus rostros, rostros que no tuvieron problema de mostrar al marido organizador de la trama cuando se apuntaron a semejante asquerosidad. A medida que salen nombres de invitados a la fiestas de Epstein se repite el patrón de la negación, del callado arrepentimiento, del mea culpa, del “no sabía lo que pasaba” y demás clichés, predecibles y vacíos. Mentían los anónimos franceses, lo hacen los potentados epsteinianos. Ghislane Maxwell se puede cargar la imagen de medio mundo. Y lo sabe. Y los saben. Y, me temo, lo sabemos.

jueves, enero 29, 2026

El papel del dólar

Bastante relacionado con lo que hablábamos ayer, sobre el precio del oro, que sigue subiendo, está el papel que desempeña el dólar en la economía global y su presunto declive, de momento más un deseo por parte de algunos agentes que una realidad. Siempre la moneda del país dominante ha actuado como moneda de reserva global. Pasó con el real de a ocho de la monarquía hispánica (del que el dólar también hereda las columnas de Hércules de nuestro escudo nacional, eso son sus dos barras verticales). La libra británica cumplió ese papel en el tiempo del imperio victoriano y, tras las guerras mundiales y la victoria de EEUU, es el dólar el que desempeña la función.

Eso significa que la demanda de dólares es mucho mayor que la derivada de los flujos económicos que se desarrollan en y con EEUU. El petróleo cotiza en dólares, por lo que si un país europeo quiere comprarlo debe entregar dólares para ello, cambiando sus euros. Muchas materias primas funcionan de igual manera, y otro tipo de bienes. El dólar es una moneda aceptada en casi todas partes, especialmente en aquellos lugares donde hay inseguridad financiera y lo sistemas de pago son endebles. Piense usted en Argentina, en qué moneda ahorraría, ¿en pesos?. Los depósitos denominados en dólares se ofrecen por parte de la inmensa mayoría de entidades financieras como vehículo de ahorro global. Es una moneda plenamente convertible, que cotiza a diario en el mercado de divisas. Los títulos de deuda emitidos bajo su denominación suponen el mayor mercado de bonos del mundo, el más líquido, el que más se demanda, compra y vende. Y por detrás está la primera economía del mundo, el mayor ejército y el garante del sistema de reglas globales, financieras y no, bajo las que nos regimos. Esto otorga a EEUU un privilegio enorme, exorbitante lo denominada De Gaulle, porque puede endeudarse mucho más que el resto de naciones, ya que siempre habrá alguien a quine le convenga o necesite hacerse con dólares, mientras que la demanda del resto de monedas será menor, poco o mucho, pero menor. ¿Puede cambiar este panorama? Sí, pero no es tan fácil. Los cambios de moneda de reserva global han ido precedidos de derrumbes en el poder real del país que tenía esa enseña como propia, principalmente por la pérdida de guerras y el declive en su peso internacional. Si EEUU deja de ser la gran potencia global el papel del dólar se debilitaría, pero es necesario mucho más que eso para que la preminencia de esa moneda deje de ser la que es, y por ahora no se ven signos evidentes que puedan ser capaces de alterar el panorama. China, su economía, empieza a rivalizar con la norteamericana en extensión, capacidad y vinculaciones, eso es cierto, pero su sistema financiero sigue siendo un juguete intervenido por el régimen de Xi, que ni aporta garantías ni solidez ni convertibilidad. El yuan está muy lejos de ser moneda de reserva internacional. Cierto es que cada vez que China firma acuerdos comerciales con terceros países en los que obliga a intercambiar los bienes en yuanes trata de erosionar el papel global del dólar, y esta es una vía efectiva para lograrlo, pero aun así es necesaria una reconfiguración global enorme para que el cambio se dé. Realmente, las mayores amenazas para el dólar sólo pueden surgir desde los propios EEUU, en dos vertientes, financiera y política. Por el lado financiero, el gigantesco déficit público que no deja de crecer allí puede acabar siendo una bola indigerible que nadie sea capaz de abordar, y la historia demuestra que el derrumbe de muchos imperios ha ido acompañado de déficits que se disparan, fruto del cada vez más costoso mantenimiento de una estructura de poder que requiere recursos infinitos. ¿Puede la deuda norteamericana herir gravemente las finanzas del país y debilitarlo globalmente? Sí, es un elemento capaz de lograrlo, y la discusión sobre si eso va a pasar o no y cuándo, de suceder, es una constante en el debate de no pocos estudiosos.

La otra vertiente es la política. La previsibilidad de EEUU en sus actuaciones y su papel como garante del sistema global, político y financiero, son algo que se daban por sentado pero que, con la deriva trumpista, empiezan a ponerse en duda. Si instituciones, flujos comerciales, incluso la estabilidad interna de la nación empieza a ser puesta en cuestión, el temor a que el billete verde empiece a dejar de ser visto como algo respaldado por poder efectivo puede crecer, y pocas cosas son más miedosas que el dinero. Trump grita a los cuatro vientos que el sistema global roba a EEUU, cuando es justo al contrario, EEUU es mucho más fuerte gracias a un sistema global en el que resulta ser el pilar decisivo. Este asunto, de enorme calado, empieza a abrirse paso en el debate global como pocas veces en el pasado.

miércoles, enero 28, 2026

Oro a 5.000 dólares

Esta semana el oro ha batido un nuevo récord en su cotización, alcanzando la barrera de los 5.000$ la onza, registros nunca vistos. Su carrera ascendente a lo largo del año pasado fue ya imparable, rompiendo el 3.000 en marzo y el 4.000 en octubre. De hecho la gráfica muestra una aceleración en la subida que no cesa y que le está otorgando una forma exponencial típica de los movimientos burbujiles. Con la plata ha pasado algo parecido, disparándose de una manera loca y con bruscos movimientos intradía en las pasadas jornadas que no han afectado a los que se han quedado quietos, pero ha arruinado a más de uno que se ha subido a esa montaña rusa a jugar. Mucho cuidado.

¿Por qué sube el oro? Sus movimientos tradicionales son lentos, pausados, marcados por ciclos seculares de varios años, tanto de subida como de bajada, nunca ha sido, como hasta ahora, un activo de especulación rápida y de cambios en su cotización más propios del bitcoin o de cosas por el estilo. Normalmente el oro se entiende como un valor refugio. Comparto con Keynes la idea de que esto es absurdo, de que es un mero metal que no aporta nada, pero hay lago atávico en la psique humana que lo reconoce como especial, y no tiene sentido luchar contra ello. En épocas de incertidumbre el oro suele subir porque se considera como algo que ancla el valor, que no se devaluara frente a otro tipo de activos, sujetos a coyunturas tormentosas. Lo cierto es que, en el mundo en el que estamos, la incertidumbre sobra, por lo que ese argumento precautorio tiene un respaldo muy sólido. También se ha visto, a lo largo de los últimos años, especialmente desde el Covid, como los bancos centrales han ido aumentando sus compras de oro, de tal manera que este activo ha ido pesando cada vez más en la composición de sus reservas respecto a otros, especialmente bonos y divisas. ¿Tiene este movimiento un calado profundo? Pudiera ser, ya que no son pocos los que opinan que ciertas autoridades monetarias, se habla sobre todo de la China, pero no sólo, tratan de ir creando una base sobre la que construir un patrón monetario que tenga un cierto respaldo en ese valor, y mutar respecto al sistema fiat en el que nos encontramos, en el que la moneda sólo es válida como tal por la fe que tenemos en ella, dado que no hay nada que la respalde. Es difícil saber qué hay de cierto o no en este argumento, que de ser correcto, nos llevaría a un replanteamiento del sistema global de divisas respecto a la situación actual, pero es innegable que, declaradas o no, las adquisiciones de oro por parte de los Bancos Centrales suben y suben, y eso presiona a las cotizaciones. Por último, ligado a lo anterior, se encuentra la explosión de déficits públicos que atenaza a las economías de medio mundo, déficits que no se reducen de ninguna manera y que se someten a refinanciación constante vía nuevas emisiones de deuda en un mercado que no deja de crecer. Hay una sensación extendida de que esa deuda nunca podrá ser devuelta, que la moneda que respalda esa deuda pierde valor a ojos vista, y que procesos inflacionarios como el vivido tras la salida del Covid, a pesar de su evidente componente de estrangulamiento de oferta, ahondan en la idea de que las monedas se depauperan sin freno. Este ha sido uno de los argumentos favoritos de los defensores del Bitcoin, que algunos, fantasiosos a mi entender, denominan el oro digital. Lo cierto es que, como bien sabe todo el mundo, el aumento del precio de un bien se puede explicar tanto por la subida del valor que otorgamos en ese momento al bien como por la devaluación de la moneda en la que lo expresamos. Si una onza de oro pasa de 4.000$ a 5.000$ podemos entender que su valor ha crecido un 25% o que el dólar se ha devaluado en esa misma proporción. Y es probable que haya algo de ambos movimientos.

En todo caso, es anómalo que el oro se encuentre en un proceso de subida libre, no es normal. Indica que algo pasa en el sistema económico. No son pocos los que señalan que parte de su ascenso se debe al daño que Trump está haciendo a los EEUU y a lo que eso supone en forma de no ver al dólar como una reserva de valor, como un activo invertible, sino como un riesgo en el que no hay que aumentar la exposición. El dólar es la moneda de reserva global y eso supone una enorme ventaja y poder para EEUU. ¿Señala el disparo del oro que ese papel del dólar empieza a concluir? No lo se, eso serían palabras mayores. De momento, sigue subiendo, ya a 5.200$. Enhorabuena a los que han pillado la subida y precaución para los que juegan con él.

lunes, enero 26, 2026

La purga china

Seguimos paso a paso la degeneración que se vive en EEUU, el derrumbe de la fiabilidad y la creación de una fractura social violenta alentada principalmente desde el poder que desea ser absoluto, con testimonios, imágenes y análisis sin cesar. Nada nos pilla por sorpresa, pero no sabemos prácticamente nada de lo que sucede en China, el otro gran poder, camino de imperio rival del norteamericano, en cuyas estructuras de gobierno domina tanto la férrea jerarquía como la opacidad más absoluta. Xi Jinping es el presidente del país y ha decidido perpetuarse, generando mucha envidia a Trump, pero de ahí para abajo lo desconocemos casi todo. Es anómalo, y peligroso.

Este fin de semana ha trascendido que se ha producido una purga en la jefatura del ejército de China. En palabras oficiales, “se ha abierto una investigación contra el general de más alto rango del país, Zhang Youxia, el número dos del presidente del país, Xi Jinping, en la Comisión Militar Central (CMC), por supuestas infracciones graves de la disciplina y la ley”. Si el nombre de Youxia no les dice nada no se preocupen, a mi tampoco hasta que lo leí ayer, pero es el segundo al mando del segundo ejército más importante del mundo. Bueno, más bien lo era, porque ahora ha caído en las sombras. La acusación genérica cuando se produce un movimiento de este tipo en el poder chino es la de corrupción, el desvío de dinero público para el enriquecimiento personal, la ostentación fruto de las mordidas. Xi y su corte han mostrado públicamente un odio profundo a la corrupción y no les ha temblado la mano a la hora de cargarse a dirigentes del partido de altísimo nivel alegando limpieza y ejemplaridad. Curiosamente, o no, estos cambios siempre se han traducido en la consolidación del poder de Xi, acaparando en cada movimiento parcelas de control del país que, hasta entonces, no se encontraban directamente bajo sus designios. En este caso estamos hablando de un movimiento serio no por las acusaciones en sí, sino por la institución de que se trata, el ejército, en un momento de disparatadas inversiones militares y de constante empleo de la fuerza para mostrar las crecientes capacidades de una milicia, la china, que ansía hacerse con Taiwán pero que, sobre todo, busca rivalizar en el escenario asiático con unos EEUU que, hasta ahora, eran la fuerza incontestable. Por cada ejercicio de demostración de nuevas capacidades que se ordena ejecutar desde Beijing queda claro que el ejército chino ya es una fuerza capaz de oponer resistencia significativa, y ejercer poder de disuasión En este sentido, se han conocido desde hace meses las directrices de Xi buscando ampliar la capacidad y versatilidad de los arsenales nucleares del país. China posee la bomba, eso es más que sabido, pero frente a las miles de cabezas de que disponen Rusia y EEUU, y sus múltiples combinaciones de vectores de uso, se estima que el arsenal nuclear chino supera por poco los tres centenares de elementos, y sus capacidades tácticas están muy por debajo de las de los dos líderes en esta materia. Tiene la bomba, y le sirve como elemento de disuasión, pero la asimetría en este campo respecto a Moscú o Washington es aún muy evidente. Por ese motivo es relevante la información que circulaba ayer por algunos medios en los que se señalaba que la causa profunda del cese de Youxia no ha sido la corrupción de toda la vida, no, sino el que le hubieran pillado filtrando secretos del programa nuclear chino a EEUU, información que surgió de fuentes norteamericanas que parecen ser solventes. En este caso estaríamos ante un acto de traición en el seno del ejército de China, y evidentemente, ante algo así, los ceses es lo menor que puede decretar un dictador absoluto como Xi. ¿Será esa la causa real de la purga? ¿el espionaje norteamericano había llegado lograr hasta la cúpula del ejército chino? Si así fuera, bastante más van a ser los purgados en un movimiento de limpieza que no se andará con remilgos.

En todo caso, lo único que podemos hacer es especular. Las fuentes oficiales chinas son propiedad del gobierno, y las no oficiales no pueden hacer nada sin el permiso del régimen. Al oscurantismo con el que se gestionan allí las decisiones se suma una cultura de trabajo y vida totalmente ajena a la nuestra que dificulta interpretar los gestos que se muestran cara a la galería. Siempre hay rumores sobre la estabilidad del régimen chino, sobre disputas internas y el miedo a que el control de la nación no sea tan rígido como se nos quiere hacer ver, pero realmente China sigue siendo un misterio en el que las opiniones vertidas desde aquí tienen poco suelo firme sobre el que asentarse. Que esto suceda en el segundo país más poderoso del mundo es para que nos lo hagamos mirar. Y temer.

viernes, enero 23, 2026

El discurso de Marck Carney

Esta semana han pasado bastantes cosas fuera, mientras en España estábamos doloridos por la tragedia ferroviaria de Adamuz. Lo más trascendente ha sido la celebración del foro de Davos, antaño encuentro anual cumbre de la globalización financiera y del poder, que ha ido mutando, desde el crecimiento de los populistas, a una franquicia desde la que se intenta mantener el espíritu liberal en medio del acoso que sufre. Trump acudió y dio un discurso menos belicoso de lo esperado sobre Groenlandia, aunque como es habitual en él, resulto inconexo, vulgar y lleno de frase noticiables por su descaro.

Lo más relevante de lo que ha pasado en esa montaña suiza es el discurso del primer ministro canadiense, Marck Carney. Está disponible en YouTube en varios enlaces, por ejemplo este. Dura poco más de un cuarto de hora y es la mejor descripción de la situación que se vive ahora en el mundo. Carney adopta una postura didáctica, pero no elude en ningún momento las palabras claras y evita eufemismos. La base de toda la alocución es asumir que el mundo del pasado ya no va a volver, que la estructura internacional que ha funcionado desde la IIGM basada en un consenso tácito de respeto de reglas comerciales, políticas y sociales se ha fracturado porque las potencias que han sostenido ese consenso, especialmente EEUU, han decidido que ya no les vale, que pueden ejercer directamente el poder por el poder y la fuerza de la que disponen para hacer de sus deseos la voluntad de los demás. Curiosamente, EEUU ha sido uno de los países más beneficiados desde que este orden global se instauró, pero su posición hegemónica, derivada en parte de ese orden, le otorga la capacidad de poder destruirlo creyéndose inmune, y es lo que ha empezado a hacer, fruto del poder de las fuerzas populistas que se han hecho con el control del gobierno en Washington. Carne y llama a asumir lo que son hechos, que la Alianza trasatlántica se encuentra en grave riesgo, que la fiabilidad de Washington se ha ido, que la visión multilateral de responsabilidad compartida naufraga en medio de una competición de potencias globales, EEUU y China, que se dedican a realizar acuerdos transaccionales, meros intercambios diseñados para su propio beneficio donde la posición del otro no importa. Sólo el cómo presionarlo, chantajearlo. En este contexto depredativo, la posición de las potencias medias, como es Canadá, es precaria, ya que no cuentan con la capacidad para actuar de manera independiente en el mundo. Carney señaló, con acierto, que una tendencia de las naciones antes este escenario es el del aislamiento, el comportamiento autárquico, buscar la autonomía energética, estratégica, económica, cortar lazos con el resto para así no verse afectados por sus decisiones, pero eso es imposible para la mayor parte de las naciones existentes, y sólo va a generar enormes costes, tanto económicos como sociales. Los países medios sólo tienen la opción de buscar alianzas cooperativas con otras naciones que se encuentran en su misma tesitura, romper los vínculos exclusivos que les ataban a la potencia dominante y, en cada caso, definir acuerdos que unas veces serán con unos y otras con otros, buscando el beneficio e interés de la nación, en este caso Canadá, pero tratando de crear redes que permitan cooperar. Eso que se llama geometría variable, y que puede ser una vía para eludir el enfrentamiento con el gran patrón norteamericano. Su país, poseedor de enormes recursos naturales, situado en un lugar geoestratégico de primer orden y vinculado desde siempre al mundo occidental y al anglosajón, sabe que depende sobremanera del comercio con EEUU, una relación simbiótica en la que, hasta ahora, ambos países eran casi uno. El enfrentamiento con Washington supone un reto estratégico existencial para Canadá, y así es como lo ven.

En todo caso, Carney, por hacer un chiste, fue descarnado. Su alocución cosechó algunos aplausos pero, sobre todo, hizo cundir un silencio espeso de temor entre el auditorio, que quizás por primera vez escuchaba a un primer ministro de un país relevante llamar a las cosas por su nombre, huyendo de un apaciguamiento que, expresamente, recordó que no suele acabar con los problemas, sólo aplazarlos, como demuestra la historia del siglo XX. Fue una intervención churhilliana que no sólo merece verse, sino estudiarse en detalle. Y, sobre todo, asumir que es cierto y que no tenemos muchas alternativas.

martes, diciembre 23, 2025

Final de 2025. Resumen internacional

Este año ha estado completamente marcado por lo que pasó el 20 de enero. Como se esperaba, Trump juró su cargo como presidente de EEUU, en una ceremonia interior por las gélidas temperaturas que se registraban en Washington, y a partir de ahí ya nada fue previsible. La llamada Trump II, su segunda presidencia tras el periodo 2016 – 2020, es un acelerón obsceno y despiadado de todas sus fobias, una trituradora de realidades y todo lo que uno soñó como pesadillesco. En el cuarenta aniversario del estreno de Regreso al futuro ya estamos en el 1985 alternativo de la segunda parte con Beef como obsceno potentado y dueño de todo.

Trump ve el mundo como un negocio transaccional, no cooperativo, de suma cero, en el que él encarna la fuerza al dirigir el país más poderoso, y eso le permite imponer condiciones a todo el mundo. No busca alianzas, sino sumisiones, no cree en la cooperación, sino en el sometimiento, y el enriquecimiento de EEUU y, por encima de todo, el suyo propio, está por delante de todo lo demás. Le da igual el régimen político de la nación que sea si consigue hacer un trato que le reporte beneficios, y su admiración por los líderes autoritarios es más que descarada, despreciando a los que rigen naciones en las que la ley y los contrapoderes suponen freno a las ambiciones personales de sus regentes. Trump quiere relacionarse de tú a tú con mandatarios que no tengan cortapisas, que no se vean frenados por nada, y su máximo objetivo sería ese mismo, el de permanecer en el poder sin tener que recurrir a elecciones y otro tipo de trámites que considera propios de naciones débiles. Trump es la ley, su voluntad es la ley. En este marco mental, todo lo que suponíamos que era estable y consolidado va saltando por los aires de manera estrepitosa. EEUU ha dejado de ser el garante de la seguridad global y el defensor del llamado mundo libre, de la idea que domina la geopolítica de occidente como un espacio de normas, derechos, libertades y prosperidad. EEUU ha roto, en la práctica, el pacto trasatlántico y dejado a Europa de un lado, tanto por declaraciones altisonantes como por los hechos, siendo aquella infame reunión con Zelensky en la Casa Blanca, todo un ejercicio de matonismo, la perfecta imagen de cómo se rompe una relación con los que han sido los socios desde hace ochenta y cinco años. Trump no respeta las alianzas suscritas por EEUU en otras áreas globales, como Asia Pacífico o AUKUS, porque todo se supedita al interés personal del mandatario. La seguridad de los acuerdos que se suscriben con Washington ya no existe, porque lo que hoy se firma con pompa y boato mañana puede ser reescrito de arriba abajo porque a Donald se le ha ocurrido. EEUU deja de ser el socio fiable, y dado que, en este mundo, su papel como el socio fundamental para casi todo sigue siendo determinante, el factor de desorden que eso genera es enorme. El caos ha ido creciendo en este año en el que Rusia ha seguido devastando Ucrania, con avances escasos en el frente, Israel ha destruido Gaza y a no pocos de sus habitantes, a la vez que ha realizado ataques de todo tipo en su entorno, incluida una breve “guerra de salvas” con Irán, la guerra civil de Sudán ha registrado episodios de una intensidad atroz que apenas han trascendido, India y Pakistán se han enfrentado en breves conatos militares que casi acaban en guerra abierta, Thailandi y Camboya han comenzado dos veces una guerra fronteriza a la que se le presta menos caso del debido, en el Sahel africano los golpes de estado se han sucedido y la región se sume cada vez más en un desorden en el que el islamismo puede ser el gran vencedor final…. El panorama global se revuelve, y el papel de las instituciones internacionales, como pudiera ser la ONU, se evapora, porque las reglas globales bajo las que actúan y consiguen imponer su autoridad se basan en que alguien poderoso, EEUU, las impone a un resto que, más o menos, las acata. Las cosas ya no son así, la gobernanza global declina a toda velocidad.

En un mundo de esferas de influencia al que paree que nos dirigimos China, la otra gran potencia, contempla encantada como EEUU se pega tiros en los pies y destruye su poder blando global, mientras que ella ocupa espacios en África, Ásia o Latinoamérica que el gran poder va dejando libre. Europa, nosotros, hemos asistido como espectadores a nuestro desprecio por parte del garante de nuestra seguridad, y terminamos el año en una posición mucho peor de la que nadie hubiera imaginado. El miedo empieza a calar en las capitales de la UE al verse desnudos ante un escenario global de depredadores carentes de escrúpulos, que nos ven como lo que somos, un lugar privilegiado en lo económico y de una pasmosa debilidad en lo que atañe a seguridad colectiva. No imponemos nada en un mundo que comienza a dominarnos. Así comienza el ocaso de occidente.

Subo a Elorrio a pasar las navidades, y cojo vacaciones algo más largas de lo habitual. Si no pasa nada raro nos leemos el jueves 8 de enero. Pásenlo genial, abríguense y mis mejores deseos para estas fiestas y el nuevo año.

viernes, diciembre 19, 2025

Final de 2025. Resumen económico

En lo económico, y no sólo, probablemente el día más importante del año haya sido el 2 de abril. En esa jornada Trump organizó una ceremonia en el jardín de la rosaleda de la Casa Blanca, en lo que denominó el día de la liberación, para presentar ante un mundo asombrado unas tablas con los aranceles que les iba a imponer a cada país, para penalizar las exportaciones que EEUU realiza del resto del mundo. Esa acción grotesca generó una convulsión en los mercados, que les llevó a sus mínimos del año, y obligó a Trump a recular y a establecer negociaciones comerciales algo más serias, pero no mucho, para pulir esas tasas abusivas que pretendía cobrar.

Lo más relevante del acto en sí no fue el hecho económico puro, que también, sino la traición de EEUU al libre comercio, a la seguridad jurídica, al respeto a los acuerdos firmados y, sobre todo, a un mundo de reglas e instituciones económicas que permiten que la globalización en la que nos encontramos funcione y genere beneficios para todos. Las ideas autárquicas, proteccionistas, son un profundo error y surgen de un mundo arcaico en el que los bienes y servicios carecían de la inmensa complejidad con la que ahora se dota casi todo lo que tenemos en nuestras manos. Tras el golpe de Trump los tambores de recesión anunciada sonaron con fuerza en EEUU y otras economías, pero a lo largo del año esos augurios han sido desmentidos por unas economías globales que siguen creciendo, unos índices bursátiles que recuperaron sus caídas primaverales y llegan a final de año, en bastantes casos, en máximos históricos, y unos volúmenes de deuda pública global que, lejos de contenerse, crecen y crecen sin cesar en una espiral a la que nadie quiere ponerle freneo. En España la economía ha seguido creciendo por encima de lo que los analistas pronosticaban a principios del año, y lo ha hecho espoleada por alguna de las fuerzas que ya estuvieron presentes en ejercicios anteriores. El turismo sigue desbocado, aunque parece haber tocado techo, la entrada de población en el país, inmigración latinoamericana principalmente, se mantiene fuerte, y eso genera tirones en la demanda y un crecimiento de la economía, aunque sólo sea por la agregación de los factores. Hemos superado los 49 millones de habitantes. Los fondos europeos del plan de recuperación han seguido gastándose e inyectando fuelle a la inversión en gran número de empresas, aunque los datos a este respecto siguen siendo algo escasos para determinar el efecto global de este aluvión de recursos. A estas fuerzas de crecimiento ya no se le suma el sector exterior, que a lo largo del año ha ido alcanzado un saldo negativo, con importaciones crecientes y exportaciones contenidas. Lo de los aranceles y la demanda interna desatada explican parte de ese comportamiento, pero otra parte también viene de una pérdida de competitividad de nuestros productos por culpa de una subida de los precios mayor que en otras economías. La inflación no baja del 3% y eso se nota, sobre todo, al hacer la compra, donde muchos productos básicos se han encarecido bastante por encima de la media que supone el índice. La renta per cápita del país se mantiene casi estable, mostrando que las ganancias de productividad son muy escasas, y con rentas quietas las subidas de precios suponen detracción neta de capacidad adquisitiva y sensación de empobrecimiento. La economía nacional crece más que las economías de los nacionales. A esto se debe sumar el problema del acceso a la vivienda, que se ha agudizado a lo largo del año, dado que los precios no dejan de subir. Esto ya es un freno evidente no sólo para muchas cuestiones sociales y existenciales de la ciudadanía, sino simplemente para el desarrollo económico. Hay zonas en las que no se puede contratar gente porque nadie puede ir a ellas a trabajar al no tener dónde residir, y eso empieza a pasar no sólo en lugares turísticos en temporada, sino en grandes ciudades como Madrid o Barcelona. ¿Estamos llegando al techo del ciclo?

Con un Ibex en máximos históricos, por encima del 17.100, la pregunta que recorre a los analistas es si la economía global en 2026 se va a estrellar por la existencia de una burbuja en torno a la IA que puede reventar y llevarse las cotizaciones de las enormes empresas implicadas en esos desarrollos y dejar deudas impagadas de dimensiones monstruosas. Algunos de los implicados en el desarrollo de esa tecnología si muestran cuentas y gráficas propias de burbuja, pero otros no. Y ya saben, solo fue burbuja si reventó, no en caso contrario, por lo que habrá que ir viéndolo. El vaticinio para el 2026 es, a priori, positivo, pero con elevadas incertidumbres.

lunes, diciembre 15, 2025

Matanza en la playa

La escena es muy rápida, improvisada, sin dirección alguna, pero con más fuerza que muchas de las películas imaginadas. El tirador, fusil en mano, apunta y dispara bajo unos árboles con unos coches aparcados a su espalda. Desde esos vehículos surge un hombre, calvo, gordito, que corre hacia el que dispara y se le echa encima por la espalda. Le agarra el cuello con el brazo derecho y trata de doblarle es espinazo. Son un par de segundos o tres los que los dos individuos aparecen unidos, con el rifle asomando por el lado izquierdo de la imagen, y transcurrido ese tiempo el asaltante pierde el control del arma, el que se le ha abalanzado se hace con ella, y las posiciones de fuerza se invierten, quedando el atacante desorientado.

El señor que se hizo con el arma e impidió al terrorista seguir disparando se llama Ahmed al Amed, tiene 43 años y es frutero, y ayer pasó de la irrelevancia en la que vivimos casi todos a la fama global por su acción, de un heroísmo extremo, en las cercanías de la playa de Bondi Beach, en Sidney, un lugar que todo el mundo asocia al relax, disfrute, sensación de paraíso, pero que la intolerancia antisemita convirtió ayer en el escenario de una matanza. Dos eran los atacantes que decidieron exterminar a cuando judíos pudieran, aprovechando que en la playa ese día se celebraba una concentración con motivo de la fiesta de Hanukkah. Armados con fusiles, apostados en una especie de puentes que parecen situarse en una posición que permite observar gran parte de la playa, las imágenes de lo sucedido muestran a los tiradores recargando su arma y disparando sin piedad una y otra vez sobre la multitud que, presumiblemente, se expone ante su mirada, haciendo blancos como si se tratase de una jornada de caza de perdices. El proceso de recarga del arma es manual, por lo que se aprecia, y eso aletarga un poco la secuencia de disparos, pero uno intuye que cada uno de los que se escucha hace mella en una persona, por la concentración y seguridad con la que el tirador ejercita su siniestra labor. En segundos la playa ha pasado de ser un lugar de ocio a convertirse en un insospechado escenario de pesadilla donde los gritos y las carreras se unen al sonido de los disparos que lo llenan todo. Miles de personas allí congregadas no saben lo que pasa, pero escuchan los tiros, e inevitablemente ven algunas de sus consecuencias, con cuerpos en el suelo, sangre y muerte. La situación se descontrola rápidamente y la llegada de los primeros cuerpos de seguridad no es capaz de poner en jaque a unos atacantes que actúan con una organización precisa, fruto probablemente de un entrenamiento eficaz y una voluntad a prueba de todo. Más y más policía llega al lugar del atentado, y la escena que van descubriendo les dejará, como al resto, en shock durante bastante tiempo. Se ha producido una matanza, no estamos ante un mero pánico y algunos heridos, sino ante un atentado con muchas víctimas mortales. Los esfuerzos de la policía empiezan a dar sus frutos, y uno de los atacantes acaba siendo abatido por ellos en un enfrentamiento armado. El otro es el que aparece en la escena del héroe que da la vuelta al mundo, y posteriormente a perder su arma, es detenido por la policía y custodiado. Se descubre un vehículo, en el que al parecer los atacantes han llegado al lugar de su acción, en el que según varias fuentes se hallan algunos artefactos explosivos, que no han sido utilizados. Quizás la idea fuera arrojarlos contra multitudes congregadas en la playa, o convertir al coche en una trampa para que, en medio de la confusión, estallase y aumentara el balance de fallecidos y contribuyera al caos. No se sabe con precisión. Las autoridades logran acotar el escenario, confirmando que los atacantes eran esas dos personas, la abatida y la detenida, padre e hijo según algunas fuentes, y que tras su neutralización el ataque ha culminado. Esa noticia llega cuando la zona de la playa y aledaños ya es un desierto, tras la huida de todos los que han podido, y sólo queda un rastro de fallecidos y heridos diseminados a lo largo de un amplio espacio. El balance es desolador.

Quince son las personas asesinadas y decenas las heridas por este ataque terrorista, el más grave de la historia de Australia, creo, una nación en la que la violencia es escasa. La motivación es claramente antisemita, y habrá qué estudiar cuáles han sido los orígenes de todo esto, si esas dos personas se han radicalizado por su cuenta o no, si han contado con apoyo externo, eran una célula durmiente islamista, estamos ante una venganza por lo sucedido en Gaza…. En todo caso, más allá de lo que dictamine la investigación, el horror por lo sucedido es enorme, el trauma para los supervivientes inmenso, y la sinrazón de la violencia, otra vez, dejándonos al resto mirando sin entender nada, sólo padeciendo.

viernes, diciembre 12, 2025

Marina Corina Machado en Oslo

Mientras en España las tramas corruptas del desgobierno sanchista empiezan a reventar una detrás de otra y los juzgados se preparan para años y años de trabajo, en medio del silencio cobarde de los que respaldan o viven del agónico mandato de lo que antaño fue el PSOE, en Oslo, al día siguiente de al entrega del Nobel de la Paz, Marina Corina Machado pudo llegar a la ciudad y presentarse ante la multitud congregada en el hotel en el que se alojan las personalidades relacionadas con ese galardón. Fue su hija la que subió al estrado el jueves y pronunció el discurso de agradecimiento y aceptación. Ayer Marina era, nuevamente, la protagonista.

Su huida de la cárcel que es Venezuela refleja bastante bien lo que supone vivir en una dictadura, llevar una vida en la clandestinidad y oponerse, jugándose el tipo, a los designios del omnímodo poder que no duda en golpear con toda la fuerza posible a quien ose levantarse contra él. Las dictaduras funcionan como cárceles en ambos sentidos, acceder a ellas es difícil desde el exterior, y escaparse resulta aún más complicado, porque una de las obsesiones de todo régimen autoritario es que la población viva confinada, ajena al exterior, sin posibilidad de evadirse. Por eso la salida de Machado del país ha debido de ser una aventura de lo más rocambolesca, y con peligros de todo tipo, porque si llega a ser descubierta es más que seguro que las fuerzas del régimen la hubieran encarcelado en alguna prisión y su hubiese frustrado toda posibilidad de viajar a Oslo. Una vez que ha llegado, Machado tiene dos retos importantes por delante. Uno, el de intentar volver, algo poco recomendable y difícil de lograr de manera clandestina. El otro es el de lidiar con la situación en la que se encuentra ahora mismo su país fruto de la presión militar norteamericana y de sus desconocidas intenciones. Machado, y con ella todos los que ansiamos la libertad, soñamos con la caída del dictador Maduro y de su régimen, pero mi opinión es que esto no puede hacerse mediante una intervención militar expresa de EEUU que, por así decirlo, tome Caracas, o detenga al dictador, o se lo cargue. Esa no sería la manera de lograr la libertad para aquel país, porque contaminaría el proceso de oposición democrática que lleva años enfrentándose al régimen de manera pacífica. Machado lo sabe, y en sus declaraciones desde que ha llegado a Oslo se ha mostrado ambigua, alabando por un lado la presión que Trump está haciendo contra el régimen, pero dejando claro que serán los venezolanos los que recuperen su libertad. La imagen de soldados norteamericanos asaltando el país es lo que necesita un personaje siniestro como Maduro para convertirse en mártir a los ojos de una parte de la opinión pública global, y de, también, capas de la población venezolana. Si, como se ha dicho, se ha negociado una salida para el dictador de tal manera que tenga inmunidad y pueda dejar el país a la búsqueda de un exilo en lugares amigos (Rusia, Bielorrusia, no descarten Madrid) el fruto de esta movilización militar de EEUU puede hacer que caiga la dictadura sin que se produzca un enfrentamiento real, y en ese caso el amago habría sido válido, pero como realmente nadie sabe lo que planea Trump y su círculo más íntimo la inquietud no hace sino crecer en todas partes. El último de los movimientos ha sido la toma de un petrolero venezolano por parte de las fuerzas norteamericanas, acusado de contrabando. Es cierto que este barco parece que sí figuraba en algunas listas que recogen material usado por redes ilegales en sus procesos de tráfico de sustancias y mercancías, pero la imagen de los helicópteros y soldados de EEUU tomando el buque ha desatado aún más nerviosismo.

¿Estamos ante un proceso de amenazas crecientes para que Maduro se de cuenta de que no tiene alternativa y debe huir? ¿La marcha de Maduro provocará que el régimen, en manos de los militares, se avenga a razones y acepte un proceso de transición? ¿Tiene planes EEUU respecto al petróleo y recursos naturales de Venezuela que no ha hecho públicos? ¿Es Venezuela el primero de una serie de intentos de volver a someter bajo su dominio a los países latinoamericanos, renovando la doctrina Monroe del “patio trasero”? Nadie lo sabe, Machado tampoco. Por ahora, festejemos que disfruta de días de libertad y reencuentros con los suyos, pero el futuro de Venezuela es una total incógnita.

jueves, noviembre 06, 2025

A nadie le importa Sudán

Sudán está en medio de África, lo que le otorga el superpoder de la invisibilidad. A nadie le importa lo que allí suceda y conseguir información sobre ese sitio resulta tan peligroso como inútil, porque apenas nadie la compra. En Sudán se desarrolla una guerra civil desde hace unos pocos años tras el golpe militar que derrocó un intento de gestión del poder por parte de civiles. A los uniformados no les hizo gracia semejante atrevimiento de la población del país y determinaron que ellos eran los que tenían derecho a gobernar. Tras la llegada al poder de los militares hubo un pequeño tiempo de tranquilidad que se rompió con el alzamiento de un grupo paramilitar que fue el germen de la guerra que ahora se vive en aquella nación.

Los levantados en armas responden a la denominación de Fuerzas de Acción Rápida, RSF en inglés, y son una milicia de corte suní que pretende derrocar al gobierno militar que rige en Jartum para imponer su propio mando de violencia y, en este caso, aderezo islamista. Tras el inicio de los combates, centrados en la capital, la violencia se ha extendido por amplias zonas del país, y los combates han ido teniendo una intensidad variable en función de los suministros de armas, de la climatología local (en gran parte Sudán es un lugar árido y hostil) y la capacidad de movilización de ambas partes. Al régimen que controla el gobierno lo apoyan naciones como Turquía o Rusia, mientras que a la milicia RSF le suministra material UAE, los emiratos del golfo, Dubai, Abu Dabi y compañía. El poder de las RSF se ha ido incrementando con el tiempo y la situación, que en un principio parecía estar dominada por el régimen, ha ido derivando a un escenario de tablas en el que el territorio del país está parcelado, con zonas dominadas por unos y por otros. Sudán ha conseguido hacerse un pequeño hueco en los informativos internacionales, olvídense de los nuestros, debido a la toma por parte de las RSF de la localidad de Al Fasher, en la provincia de Darfur, y si ha logrado cierta atención mediática no se debe tanto al hecho mismo de la conquista como la salvajada con la que las RSF han actuado. Al Fasher tiene una población del entorno de las doscientas mil personas, o esos eran los datos más actualizados. Tras un asedio de corte medieval en el que las RSF no han dudado en usar el hambre como una de sus armas, la localidad ha caído y la irrupción de la milicia ha ido seguida de escenas de cacería humana sin límite. Hay fuentes que cifran en el millar los asesinados diarios que las RSF han causado en la población de la ciudad, y han circulado por las redes vídeos grabados por los propios milicianos en los que se ven convoyes de coches de los enemigos, de las fuerzas gubernamentales, embolsados y quemados, pudiéndose distinguir sin gran esfuerzo los restos de decenas de personas que fueron abrasadas en el interior de esos vehículos sin piedad alguna. La acción militar ha dado paso directamente a la venganza y al exterminio, en un movimiento en el que no se ha respetado derecho alguno de ninguno de los involucrados en la contienda, ni de las fuerzas gubernamentales ni de los civiles. Los que no han huido de Al Fasher o están muertos o viven en una ciudad sometida a un régimen de terror difícil de imaginar. Algunos de los pocos que han podido informar de lo que allí pasa, y han conseguido ser escuchados, relatan escenas que cuadran bastante con el concepto de genocidio, tan usado recientemente en el caso de la cruel guerra de Gaza. La diferencia fundamental entre ambos casos es la asimétrica atención internacional a lo que sucede en los dos escenarios de dolor, así como la evidente rentabilidad política de uno de ellos para ser utilizado y la indiferencia absoluta que provoca el segundo en una opinión pública, la nuestra, la occidental, que no tiene ni muy claro que es Sudán si se le pregunta. Ahora mismo esa guerra es, probablemente, la más cruel de las que se desarrollan en todo el mundo, la que más gente mata, en la que más depravación se produce.

¿Qué se puede hacer para frenarla? La verdad, creo, nada. Las imágenes que se han podido ver de lo sucedido en Al Fasher han conmovido a algunos en occidente y se han lanzado mensajes dirigidos a UAE para que frene su apoyo a las RSF, como vía para lograr una situación de estancamiento en los frentes, pero la verdad es que son pocas las voces con peso que tienen su mirada puesta en esa parte del mundo. No consta que Sudán exista para la administración Trump y que de ahí pueda sacar tajada de alguna manera, y las comunidades sudanesas en occidente son escasas y carecen de poder efectivo. Es probable que volvamos a oír algo desde allí cuando otra atrocidad imposible de ocultar surja esporádicamente en los medios. Lo demás, vacío, dolor e indiferencia global.

miércoles, octubre 15, 2025

Turbulencias en la cumbre

No, no me refiero a la que se ha organizado en el Everest a cuenta del último temporal y la evacuación de un montón de gente que por allí estaba, de manera incomprensible, pudiendo disfrutar de las comodidades de su hogar en vez de aventurarse por montañas inmensas, frías y peligrosas. Hablo de los días revueltos que se viven en los mercados financieros desde el pasado viernes, cuando un recrudecimiento del temporal arancelario, con fuerte cruce de vientos entre China y EEUU, provocó una caída abrupta de los índices bursátiles en EEUU y el desplome en no pocos activos, entre ellos el bitcoin, que se dejó en torno al 15%.

Este marasmo sucede en la cumbre de los índices, que llevan una racha de encadenar máximos históricos difícil de repetir. Desde el mínimo registrado en abril, tras la aberrante presentación de Trump de sus aranceles al mundo, las bolsas globales han subido de manera sostenida, y el SP 500, el principal índice de Wall Street, ha pasado del 4.700 en el fondo arancelario de abril al 6.670 al que cotiza ahora en los futuros de la próxima sesión, un ascenso enorme en un índice que, por la composición tan amplia que lo define, tiene movimientos amortiguados. Si las medias han subido, ni les cuento algunos valores relacionados con la tecnología y, especialmente, la IA, que han duplicado o triplicado ampliamente sus cotizaciones, lo que ha hecho saltar en todos medios la discusión sobre si nos encontramos en medio de una burbuja en este sector. Esta subida bursátil no ha supuesto que valores refugio como el oro se devalúen, cosa que se ha dado en muchas otras ocasiones, sino todo lo contrario. El metal dorado ha batido récords y cotiza claramente por encima de los 4.000 dólares la onza, en un año de enorme ganancia acumulada. Sí, está subiendo todo, casi se mire donde se mire los valores se disparan sin apenas opciones de arruinarse. En el mundo cripto, donde el dinero invertido se somete a una auténtica lotería, el bitcoin ha llegado al entorno de los 125.000 dólares como cota superior y, con sustos, acumula en el año una ganancia clara, pero el viernes su papel promocionado por muchos analistas como valor refugio y depósito de valor se vio claramente deshecho, con un derrumbe enorme que dejó a más de uno entrampado. Todas las criptos cayeron, algunas con recortes de cerca del 50%, arruinando a muchos y provocando algunos suicidios, según se ha podido leer este fin de semana en algunos medios, sin que tenga manera de poder confirmarles hasta qué punto es cierto o no, aunque depende de lo perdido no sería descartable. En general, es sana una corrección en los índices tras tantos meses de ascenso ininterrumpido, y la entrada masiva de dinero por parte de profesionales y particulares en todo tipo de activos, fruto de una liquidez que no afloja, hace que si se producen movimientos convulsos puedan tener serias consecuencias, porque cuanto más arriba está uno mayor es el porrazo que puede darse. A medida que las bolsas suben y suben el número de expertos, sea eso lo que sea en ese mundo, se ve superado por el de principiantes, oportunistas y avariciosos en general, que se lanzan a la piscina de las subidas con pocas precauciones, comprando a precios caros. El volumen de gente que entra en cada subida hace que las ganancias acumuladas por pocos sean elevadas y cada vez sean más los que han comprado caro y necesitan que la subida se mantenga para sacar un rendimiento, y esto a veces se da y otras no. Si uno lee a los que dicen saber de bolsa y mercados, en general sigue el sentimiento optimista, porque la liquidez no frena y la presión para que bajen los tipos en EEUU se mantiene, pero las suspicacias de algunos empiezan a verse claramente. El debate sobre la posible burbuja en la IA denota el vértigo que producen las subidas experimentadas, sostenidas, intensas y rápidas, y el miedo a que todo ese castillo de valor se pueda derrumbar, total o parcialmente, si se produce algún revés. No son pocos los que comparan la situación actual de la IA con la de las puntocom que reventaron en 2000. Tras aquello internet no desapareció, ni mucho menos, pero se hizo una limpia profunda. ¿Se va a repetir la historia? Quién sabe.

Lo cierto es que la impredecibilidad de los acontecimientos es ahora muy alta, las tensiones geopolíticas y comerciales intensas, y la incertidumbre sobre lo que va a pasar en economía y materias aledañas profunda, y eso casa de una manera no muy clara con un mercado alcista como el actual. El disparo del precio del oro introduce cada vez más señales sobre el debilitamiento de nuestras monedas y un posible cambio de patrón financiero, y el ruido crece en muchos sectores calientes, donde la inversión no deja de entrar pero los beneficios no se ven tan claramente. Está por ver si a este mercado alcista le queda mucho recorrido o poco. No lo se. Hagan sus apuestas.

jueves, septiembre 25, 2025

La grave crisis de la ONU

Septiembre es el mes de la ONU, cuando la institución se viste de gala para celebrar su asamblea general y dirigentes de todo el mundo acuden a Nueva York a intervenir ante el plenario con un tiempo tasado, breve. Muchos de los mandatarios usan esta oportunidad para reivindicarse, otros para huir de los problemas que les acechan en su país y algunos para proponer cosas interesantes. En general, son discursos ampulosos sobre grandes problemas globales que ningún país es capaz de resolver por sí sólo, pero que sirven para que los dirigentes aumenten su talla internacional, cosa que alimenta el ya bien nutrido ego de muchos de ellos.

La ONU está sumida en la que, quizás, es su mayor crisis desde que fue creada tras la IIGM, y esa crisis se deriva de la caída progresiva del orden internacional que se instauró tras esa contienda. Habiendo estudiado el fracaso de la Sociedad de Naciones que se desarrolló tras la IGM, la ONU se crea con mayores garantías, instituciones novedosas, como el consejo de seguridad, agencias paralelas que se encarguen de temas específicos de índoles social más allá de la geopolítica, como la UNESCO, FAO, etc. Y, lo más importante, el compromiso de los países poderosos de otorgarle representatividad y, con ello, poder. Como toda institución creada por acuerdos entre naciones, sobrevive y se desarrolla en la medida en la que sus creadores mantienen la fe en ella, sino está abocada al fracaso. Bajo el dominio occidental la ONU ha tenido un papel muy relevante en la diplomacia global y ha servido como punto de encuentro para tratar de buscar acuerdos que desencallen conflictos y acaben con las guerras. Su balance es positivo, pero con muchas sombras, porque cuando los países más poderosos, léase EEUU y la URSS durante la segunda mitad del siglo XX, querían hacer lo que les interesaba, no contaban para nada con la opinión del resto ni, claro, de este foro. En los tiempos actuales la ONU ha ido perdiendo relevancia a medida que varias naciones, encabezadas por China, han ido reclamando una cuota de poder global que no poseen en las instituciones, pero sí en la economía y sociedad mundial. EEUU, el hasta ahora líder del mundo, ha emprendido un camino de desentendimiento respecto a problemas globales, centrado cada vez más en sus intereses propios y en lo que le pasa de fronteras para dentro, y el discurso de Trump del martes ante la asamblea general fue casi el simulacro del portazo de la Casa Blanca a la institución. Si China busca un mundo moldeado a su imagen y EEUU no defiende las instituciones creadas en el pasado es casi imposible que la ONU, y otras muchas siglas que nos son familiares, tengan un contenido real más allá de las letras que las definen. Guerras como las de Rusia en Ucrania o Israel en Gaza muestran la quiebra total de un mecanismo de gobernanza global, con sus problemas ineludibles, que se basaba en el multilateralismo, en el respeto a la soberanía de las naciones y los derechos humanos como bandera. Las dos guerras que he mencionado, originadas de manera muy distinta, son ejercicios de fuerza despiadada por uno de los bandos que elude cualquier idea de someterse a una jurisdicción internacional, en la que no cree. Son ejercicios de poder duro, puro, de fuerza bruta por quienes han descubierto que la poseen y que las reglas de convivencia con las que se dotaron las naciones hace unas cuantas décadas están empezando a diluirse. Ante ambas guerras hay naciones que han optado por sancionar a los atacantes, y por protestar por sus crueles acciones, pero el respaldo de China a Rusia y el de EEUU a Israel muestran quienes realmente dirigen el mundo y operan al margen de lo que el resto puedan o no opinar. La sede de la ONU corre el grave riesgo de acabar siendo un cascarón vacío, un bello elemento decorativo en un Manhattan lleno de iconos, pero sin apenas relevancia global. Y eso sería una mala noticia

¿Para quién? No sólo para los que trabajan allí, desde luego, sino sobre todo para naciones que carecen de fuerza, que no son agresivas, que no tienen ejércitos que puedan servir de disuasión frente a terceros. Piense usted en la UE, pero no sólo. Sobando la metáfora clásica sobre el tema, en un mundo de carnívoros los herbívoros tienen las de perder. La ONU era el amparo global a muchas de las decisiones legales que surgían de instituciones como la Comisión Europea, el Tribunal Penal Internacional, la Organización Mundial de Comercio y otras. Su decadencia pone en tela de juicio todo ese trabajo legal y multilateral, que sólo genera efectos reales si todos creen en él lo respetan, y hacen respetar.

lunes, septiembre 22, 2025

Aviones que sí y que no

Ha sido este un fin de semana de lío en el mundo de los aviones, con presencia de algunos donde no debían estar y ausencia de otros que tenían que volar y no han podido hacerlo. El viernes sobre el espacio estonio y ayer sobre el mar Báltico, fueron detectados cazas rusos, en reiterados ejercicios de violación del espacio aéreo de la OTAN. Estonia, al igual que Polonia la semana pasada, invocó al artículo 4 de la OTAN y durante el fin de semana se han organizado patrullas de cazas de países de la Alianza, merodeando por allí para evitar nuevas incursiones no debidas. No está claro qué es lo que pretende Putin con estas acciones. Nada bueno, seguro.

Mientras los cazas rusos hacían de las suyas, el sábado fue un día de caos en el espacio aéreo civil europeo a cuenta de un ciberataque. La empresa atacada, norteamericana, se encarga del software que se emplea en la gestión de los embarques y facturación en varios aeropuertos, entre ellos Bruselas, Berlín y Heathrow. El sistema se cayó por el ataque y durante muchas horas esos aeropuertos tuvieron que cancelar montones de vuelos y operar los pocos que fueron posibles de manera manual. Siendo como son centros muy importantes en el continente, sus problemas se han ido extendiendo como una mancha de aceite a lo largo de toda Europa, ya que aunque otros aeropuertos no estuvieran afectados por la incidencia, por ejemplo, los que gestiona AENA en España, el hecho de que las conexiones con esos centros no funcionasen hacía imposible que vuelos que debían llegar a destino no afectado pudieran retornar. En definitiva, un lío de narices bastante grande, que aún hoy lunes se prolonga, al menos en el aeropuerto de Bruselas. Incomodidades, molestias, costes, desorganización, sensación de vulnerabilidad…. La pregunta que le ha surgido a mucha gente a lo largo del fin de semana es si los dos hechos comentados, las incursiones rusas y el ciberataque, están relacionados, si nos encontramos ante una cadena de actos que han surgido de la misma fuente y que, de manera física y de forma híbrida, han pretendido generar temores en el contienen europeo. En el caso de los cazas, la presencia y voluntad de Rusia es obvia, en el del ciberataque, la situación no es tan clara. Es difícil poder establecer a ciencia cierta el origen de este tipo de acciones porque, entre otras cosas, quienes las realizan son bastante buenos en lo suyo y dedican esfuerzos y trabajo en ocultar su procedencia, accediendo a los sistemas desde servidores pantalla, saltando de uno a otro y creando pistas falsas que puedan esconder su rastro. Es mucho más fácil saber que estamos siendo atacados en la web y descubrir lo que está pasando que quién y cómo se ha producido la incidencia. Muchas veces este tipo de ataques quedan impunes porque no está nada clara la procedencia de los mismos y quiénes han sido realmente sus autores. Por eso es apresurado atribuir a Rusia la culpabilidad de lo sucedido, pero no es ningún disparate, entre otras cosas porque sí ha sido su mano la que ha estado detrás de otras acciones de hackeo desarrolladas por las granjas de bots y activistas que operan desde su país. Es imprudente acusar a un país u organización de un acto de este tipo, porque para ello deben descartarse todas las demás alternativas, y la auditoría que la empresa atacada haga sobre lo sucedido es la condición necesaria para saber exactamente qué es lo que ha pasado y, a partir de ahí, determinar quién lo ha provocado. A veces este tipo de problemas ha surgido por fallos internos del software de la empresa afectada. Recordemos una actualización de Microsoft que dejó tirada a gran parte de la aviación comercial durante horas el año pasado, si no recuerdo mal. En ese caso no hubo una acción ofensiva por parte de un atacante, sino un fallo interno del procedimiento de la empresa informática que generó una caída en sus sistemas. El apagón de abril en España también parecía inicialmente un problema relacionado con ataques, y la realidad ha resultado ser bastante más prosaica. Por eso, no nos precipitemos…..

…pero, ¿y si ha sido Rusia? ¿Y si estamos ante una acción ofensiva de tanteo, como la de acercar los cazas a la frontera y hacerlos traspasarla unos pocos kilómetros? ¿Y si todo es una estrategia que busca ir aumentando los costes y miedos para los europeos occidentales para que rebajen la presión sobre el Kremlin? Algo así como “bueno, si nos seguís sancionando vais a empezar a tener problemas en vuestro elevado nivel de vida y os vamos a complicar la existencia”. Es una posibilidad, creíble, entre otras muchas. Desde luego da que pensar lo que ha pasado, y es necesario saber todo lo posible cuanto antes. Sea lo que sea, la vulnerabilidad europea sigue creciendo.

lunes, septiembre 08, 2025

Incidentes en la Vuelta a España

Ayer un corredor del Movistar resultó herido durante el transcurso de la etapa de la Vuelta a España al caerse por la irrupción de un espontáneo que, bandera palestina en ristre, trató de provocar un parón de todo el grupo principal. Afortunadamente no hubo más implicados en la caída, pero el susto fue monumental, y para el corredor afectado, doloroso. Pudo reincorporarse a la ruta, magullado. En la meta, antes de la llegada de los corredores, se reprodujeron los incidentes y algunas personas fueron detenidas por su actitud violenta. Finalmente, la llegada se produjo sin que hubiera problemas y la etapa acabo con normalidad.

Queda una semana de carrera y se está hablando mucho más de todos estos incidentes que de la propia competición. La presencia de un equipo patrocinado por Israel entre los integrantes del pelotón ha convertido a La Vuelta en el escaparate perfecto para los manifestantes que protestan por las acciones que Israel está desarrollando en Gaza. La presión para que este equipo se retire ha ido creciendo a medida que las protestas ganan fuerza, y el propio equipo ha decidido retirar el nombre de Israel de su equipación para disimularla y así pasar algo desapercibido, pero ha dejado claro que no va a abandonar voluntariamente la carrera. La Vuelta la organiza una entidad privada, que decide, en función de baremos deportivos y de negocio, los equipos que pueden correrla, y aunque se ha especulado con que se han lanzado mensajes al equipo israelí para que se retire, públicamente no ha hecho comunicado alguno. El gobierno, que no decide nada en este caso, ha mostrado su apoyo a la retirada del equipo, pero es una declaración voluntarista. A medida que pasan las etapas y se acerca la conclusión en Madrid, con un final de montaña el sábado y el domingo con el circuito por las calles de la capital, crece la preocupación ante lo que puede ser un acto de boicot completo en un evento que otorga una enorme visibilidad y que, por sus dimensiones físicas, es casi imposible de controlar en todo su recorrido, a pesar de que las fuerzas y cuerpos de seguridad se están empleando a fondo. Todo esto está pasando factura a varios corredores, que se sienten incómodos en medio de un clima de inseguridad creciente. Los serios incidentes que se produjeron en Bilbao, donde el final no pudo disputarse por invasión de la meta por parte de manifestantes, fueron el primer gran aviso del riesgo que corre la competición, y sus integrantes, ante los grupos violentos que pueden tomar el control de un espacio público. El mismo aficionado puede pensárselo dos veces si acudir al evento o no en vista de que las condiciones de seguridad se van deteriorando a medida que pasan los días. Hoy es jornada de descanso, y supongo que de reflexión de todos los organizadores y participantes, ante los días que quedan por delante, con las dos citadas etapas finales en Madrid y una contrarreloj individual en Valladolid que está por ver cómo se va a controlar. No hay ninguna noticia que haga supone que La Vuelta se vaya a cancelar ni nada por el estilo, pero es evidente que todo el mundo desea que acabe cuanto antes, y que en cuanto sea posible la sombra de la actualidad internacional desaparezca de un evento que no tiene nada que ver con la actuación del gobierno israelí. El Tour de Francia se salvó de este tipo de protestas, y eso que en él también corría en aquel caso el equipo de la discordia. Hace unos meses la guerra de Gaza y la crueldad que en ella se vive también se desarrollaba a plena luz del día, pero por lo que fuera en Francia no se vieron protestas al respecto, o no fueron relevantes, y desde luego no causaron incidencia alguna en la carrera. En este sentido La Vuelta ha tenido peor suerte, y o bien la mayor conciencia social de lo que pasa en Gaza o la presencia de alborotadores profesionales de origen local (en el caso de Bilbao es obvio) han sido factores distintivos que están llevando la carrera a una crisis bastante seria. Si el temor a lo que pueda pasar en los arcenes domina a lo que sucede en la carretera la carrera en sí queda bastante en entredicho.

Como siempre, me reitero, nada justifica la violencia. Se puede protestar por lo que se quiera, y lo que está haciendo Israel en Gaza merece todas las críticas posibles, pero la actitud violenta de los manifestantes deslegitima sus actos, siempre. También en este caso. Agredir a corredores, sabotear etapas y recorridos, enfrentarse a la policía, son actos violentos que no deben permitirse nunca, nunca, nunca. La Vuelta determinará lo que quiera respecto a su organización y los estados harán lo mismo, ya veremos si es así, en las competiciones en las que tengan competencias. Lo demás es bronca y malos modos. Y, por cierto, nada útil para aliviar el sufrimiento de los palestinos o para frenar a las tropas de Netanyahu.

jueves, septiembre 04, 2025

La sucesión en las dictaduras

Uno de los comentarios más reiterados ayer tras la aplastante parada militar de Beijing fue, además de la exhibición de poder que supuso, esa conversación pillada entre Putin y Xi en la que hablaban sobre la posibilidad de vivir hasta los 150 años, mediante trasplantes. Al parecer comentaban algunas de esas noticias medio fantasiosas que surgen a veces de gurús de Silicon Valley sobre posibilidades maravillosas de alargar la vida o alcanzar la inmortalidad. Ya les advierto que todas ellas están, por ahora, condenadas a la melancolía, porque son tan falsas como el valor de un dólar de chocolate. La vida no se va a alargar de esa manera, no.

Lo que sí es cierto es que Xi y Putin tienen intención de gobernar sus naciones hasta que se mueran, y a la edad que ambos comparten, 72 años, es algo que acabará pasando pero, probablemente, no a corto plazo. Eso les plantea, y lo saben, el problema de la sucesión en el régimen, uno de los mayores en lo que hace a la supervivencia de un estado y de su forma de poder. Las democracias tienen establecida una manera tortuosa pero efectiva, que son elecciones regulares cada pocos años, normalmente cuatro, y el pacto común entre todos de aceptar que gobierna el que gana cada vez. Eso permite que el traspaso de poderes sea un acto reglado, más o menos periódico y sin una especial trascendencia. En las dictaduras, regímenes personalistas muy jerarquizados, donde la cúspide lo controla todo, la muerte del dictador supone una convulsión profunda que puede acabar con la estructura de poder que controla la nación y desestabilizarla hasta límites insostenibles. Una solución tradicional a estos problemas es la sucesión de golpes de estado, en los que una facción se levanta y derroca al gobernante, y con el tiempo otra hará lo mismo, y así sucesivamente. La sociedad vive sometida, el país no se desarrolla, la violencia es endémica y la sensación de inestabilidad, permanente. En el caso de China estaba establecido que los mandatos del líder del PCCh fueran uno más uno, sin posibilidad de prórroga, y con la elección conocida de un delfín que, salvo sorpresa, sería el sucesor. Xi ha roto esa tradición y se ha convertido en líder indiscutido y prorrogable hasta el hartazgo. Ha verticalizado mucho la estructura de poder del PCCh y cada día que pasa complica la perspectiva de qué puede suceder en su ausencia. En todo caso, la estructura del partido sigue siendo enorme y, pongamos, si Xi fallece en el corto plazo, aunque haya diputas entre facciones, es probable que el liderazgo no quede vacante durante un tiempo significativo, y que otra figura, puede que de transición, sea puesta en su lugar. En el caso de Putin la cosa es más complicada, dado que hay consenso en que lo que gobierna en Rusia es una mafia, una camarilla de poderosos que se amenazan entre sí y que no dudan en recurrir a lo más sucio para mantenerse. Putin sabe que dejará el poder muerto, bien por causas naturales o provocadas, y de eso segundo sabe bastante. En el caso ruso la ausencia de Putin sí desencadenaría una lucha entre los distintos miembros de esa mafia para saber quién accede al Kremlin como el más poderoso, y no está nada claro qué es lo que pasaría. No son pocos los que opinan que sería un momento muy peligroso, porque ahora Putin ofrece una estabilidad interna en ese país que impide movimientos de todo tipo. Pensemos en los seres grises que se mueven por allí en la sombra, en la cantidad de oligarcas con mando, en los que disponen acceso a armamento y a fuerzas paramilitares, como fue el caso del ya asesinado dirigente de Wagner. La sucesión en Rusia a la muerte de Putin es una total incógnita y un momento peligroso que muchos temen, dentro y fuera de ese país.

El que mejor se lo ha montado de entre los dictadores del desfile de ayer es el norcoreano. Es el tercero de los Kim que se sucede en el poder después de que su abuelo se hiciera con el poder, implantase una dictadura demoniaca y no tuviera otra ocurrencia que convertirla en un reino hereditario, de tal marea que Corea del Norte es la única monarquía absoluta leninista conocida. Sus resultados como ejemplo de gobernanza son claros, y es mejor no imitarlos en nada. Kim Jong Un es joven, creo que no llega a cuarenta, aunque de salud mejorable, y tiene una hija, que le ha acompañado a su visita a China, que algunos apuntan como la sucesora, frente a la hermana de Kim, que también ha sonado. No se conoce a ningún hijo de Putin que pueda ser futuro Zar.

miércoles, septiembre 03, 2025

China exhibe músculo militar

Hoy se cumple el ochenta aniversario de la firma, por parte de Japón, de su rendición en la IIGM, acto con el que e ponía punto final definitivo a la mayor carnicería de la historia. En Asia este día es muy importante, porque la guerra no acabó en mayo en Europa, sino allí en septiembre, y para las naciones como China, que vivieron en sus carnes las atrocidades cometidas por Japón durante su invasión, esta jornada siempre ha sido muy importante. Normalmente se conmemora con un desfile militar y una exaltación de patriotismo muy controlada por el partido, que busca emocionar a su pueblo, mostrar poder al mundo y, de paso, presumir de sus logros.

Lo de esta vez ha sido especial, el aniversario tan redondo permitía hacer una exhibición muy espectacular, y en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái que les comentaba el otro día, China ha hecho alarde de todo su poderío militar en un desfile majestuoso que ha llenado la plaza de Tiananmen y aledaños, lo que ya de por sí es meritorio dadas las dimensiones gigantescas de ese entorno. En la tribuna presidencial se encontraba Xi Jinping, el máximo dirigente del PCCh y toda su corte de cargos intermedios, y junto a él, los presidentes de Rusia y Corea del Norte. Sólo el hecho de ver a estos tres personajes haciendo alardes juntos en medio de miles de soldados y armas de la mejor tecnología resulta inquietante. De hecho lo es cuando por separado se dedican a hacer estas cosas, desfiles de ejércitos que están sujetos a ciega obediencia ante su líder máximo. De las tres naciones una está en guerra contra nosotros, Rusia. Otra ayuda militar y humanamente al agresor, Corea del Norte, y la tercera, China, no consta que suministre material militar al Kremlin, pero es su principal socio comercial para todo tipo de productos, algunos de ellos de evidente doble uso, por lo que no sólo mantiene con vida a la economía rusa sino que le permite seguir con su agresión. El desfile de hoy es una enorme exhibición de poder duro por parte de una China creciente y una señal al resto del mundo por parte del grupo de naciones que allí se han reunido. Más allá de palabras, están dispuestas a rediseñar un orden mundial que surgió de las cenizas de esa conmemorada victoria en la IIGM, un orden mundial que ha derivado en el dominio económico y geopolítico de occidente de la mano de EEUU. China es la segunda economía del mundo, el segundo país más poblado, su peso global crece sea cual sea el indicador que usemos para medirlo y, al contrario de lo que pasaba con la URSS en la época de la guerra fría, su modelo, mezcla de autoritarismo estalinista y capitalismo salvaje, ofrece unos grandes resultados en lo que a prosperidad se refiere, por lo que más allá de las cuestiones ideológicas, China ofrece al resto de países del mundo una visión alternativa a la de EEUU, y con evidentes resultados económicos. La prosperidad no sólo se puede alcanzar vía democracia, también el autoritarismo puede lograrla. China supone el gran reto al que se enfrenta el mundo hoy en día, con empresas enormes de sectores tan diversos como la tecnología, automoción o farmacia que son capaces de invadir el mundo con sus productos a unos precios de derribo, ante los que muchas empresas occidentales no son capaces de competir. China mantiene unos subsidios a la exportación de sus bienes que los pone por debajo de los costes de producción de nuestros negocios, y les quita cuota de mercado sin cesar, y por si eso no bastara, posee un evidente mercado interno de más de mil millones de personas, de las cuales unos cuatrocientos millones se pueden considerar de clase media tal y como la entendemos aquí. Son más que toda la población de EEUU y se acerca a los registros de habitantes de Europa. Sí, China es un monstruo.

Y ese monstruo, con sus socios, reclama cada vez con más fuerza la remodelación de un mundo cuyas reglas le han sido impuestas y no ve con buenos ojos. La prevalencia de las economías de derecho capitalistas occidentales y sus sistemas de reglas y pactos es vista como algo caduco por parte de la cúpula del PCCh, que cree que su autoritarismo y eficacia son muy superiores a un occidente que asocian a inestabilidad y decadencia. Más allá de los problemas militares que puedan surgir en el sureste asiático, con Taiwán como foco, la gestión de qué hacer con China empieza a ser algo que puede llegar a superar nuestras capacidades como bloque, y ni les cuento en el caso de que EEUU siga haciendo trumpterías. El desfile de hoy es un alarde, también una advertencia al resto del mundo.