miércoles, febrero 18, 2026

La economía andaluza, golpeada

Ayer, con algunas incidencias menores, reabrió la línea de alta velocidad entre Madrid Córdoba y Sevilla, suspendida desde que se produjo el trágico accidente de Adamuz, del que hoy se cumple exactamente un mes. Tras todo el trabajo de rescate e indagación judicial se ha podido proceder a la reconstrucción de los cientos de metros afectados por el doble descarrilamiento, y la línea vuelve a estar operativa. No sucede lo mismo con el trayecto hacia Málaga, dado que sigue afectado por un desprendimiento sucedido entre la capital de la costa del sol y Antequera, ahí los plazos de reapertura son más dilatados, y los trabajos más costosos.

Entre el desastre del tren y las intensas lluvias que han azotado a todo el país, pero con especial incidencia al sur, se puede decir que Andalucía ha estado sometida a la tormenta perfecta, aislada en la práctica del resto del país no sólo por tren, sino también por carretera. En lo más crudo de las borrascas que nos han golpeado eran numerosas las vías locales y nacionales que se encontraban afectadas por balsas del agua, desprendimientos o cualquier otro tipo de incidencia y, en general, se desaconsejaba viajar hacia allí y moverse dentro de la región mientras la serenidad no volviera. Esto ha supuesto, como era de esperar, un duro golpe al sector turístico local. De por sí estos meses de invierno suelen ser los más flojos, pero es que sin tren ni visitantes no son pocos los negocios que se han visto completamente vacíos ante la ausencia de unos turistas que no llegaban porque no había manera de hacerlo. La mayor incidencia se vive en Málaga, que sigue sin conexión ferroviaria, y ha sido, junto a Cádiz, la provincia más dañada por las lluvias, pero el parón es generalizado. En BBAResearch han elaborado un análisis de coyuntura para poder medir este impacto, y los datos son claros. Los flujos bilaterales entre Madrid y Andalucía han caído y con ellos el gasto, en un 27,2% interanual, un desplome de algo más de la cuarta parte, lo que es imposible que no genere incidencias económicas. El gasto con tarjetas nacionales ha caído un 6,2% y el de extranjeras un 12,1%. A lo largo de esta semana habrán sido innumerables los eventos planificados en la región, de alcance nacional e internacional, que habrán sido suspendidos dadas las circunstancias. Congresos, ferias, reuniones de todo tipo… decisiones de gran volumen de masas que se han sumado al inmenso número de decisiones personales que, por prudencia, han optado por el repliegue. Muchos negocios, especialmente los ligados al ocio y la restauración, habrán visto caer su facturación una barbaridad y, dado que los costes para mantener sus stocks de productos ya se habrían producido, es de esperar que las cuentas de resultados de estas semanas sean de un rojo pasión nada agradable. Obviamente, a estos daños directos en el espacio y tiempo se les deberán sumar muchos otros, en forma de infraestructuras dañadas que deben ser reconstruidas, y, especialmente, del mundo agrario. Hay miles de hectáreas de todo tipo de cultivo que han sido dañadas de una u otra manera, o que permanecen encharcadas e inaccesibles. Se han perdido cosechas por el simple hecho de ser arrastradas por el agua, junto aquellas a las que no se ha podido acceder a recoger el fruto, mientras que otras se habrán podrido en los barrizales que son muchos campos. Adicionalmente, miles de hectáreas que debieran estar siendo plantadas para el cultivo no son trabajadas porque es imposible, por lo que no sólo los daños afectan a las cosechas presentes, sino a las futuras. Evaluar todo esto será mucho más complicado, y, me temo, costoso, que la medición del dolor del sector servicios.

La reapertura del tren, la vuelta de los vecinos de Grazalema a sus casas y, sobre todo, este fin de semana que viene, que será soleado en todo el país, marcarán el inicio de una recuperación que va a tener que ser sostenida para paliar los daños de cerca de dos meses de agonía y vendaval. El conjunto del país ha vivido una serie de episodios meteorológicos severos que han marcado ya 2026 como un año absolutamente histórico, sea lo que sea que pueda pasar en los meses que restan. Recuperar lo perdido es el principal afán ahora de muchos, esperemos que se pueda lograr lo antes posible, y que el Sol ayude.

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