Ayer, tras el desplome de los metales preciosos del fin de semana, las bolsas asiáticas vivieron un día duro, con bajadas generalizadas y superiores al 2%, y el arranque de las europeas tuvo un tono similar, pero luego las cosas se fueron enderezando y, finalmente, los índices occidentales cerraron en ganancias. En el caso del selectivo español, el Ibex35 cerró por primera vez por encima de los 18.000 puntos, en lo que vuelve a ser un récord histórico. El comportamiento de nuestro índice es de los mejores del mundo, sostenido fundamentalmente, aunque no sólo, por el peso de la banca, que sobrepondera en nuestra bolsa, y que está a unos niveles de cotización extraordinarios.
¿Cuál es el techo de este mercado bursátil? Desde hace tiempo se viene insistiendo que hemos llegado a él y nuevos registros no hacen sino contradecir esa idea, por lo que aventurarse a pronosticar se ha convertido en un ejercicio de pura fe, lleno de riesgo. Las tensiones comerciales desatadas por Trump en abril de 2025 provocaron un minicrash que se recuperó con gran velocidad, de tal manera que, si uno hubiera estado quieto durante esas semanas de turbulencias, habría acabado en el mismo punto y se habría podido anotar ganancias adicionales. Si es cierto que los índices norteamericanos, aunque siguen subiendo, lo están haciendo a un ritmo cada vez más pausado. El SP ha llegado a superar los 7.000 en cotización intradía, pero no ha cerrado aún por encima de esa marca, y en lo que llevamos de 2026 la evolución ofrece ganancias, pero cortas. Hay una sensación de que el mercado está muy alto, pero no deja de subir, y los agoreros llevan ya un tiempo medio callados en vista de que sus pronósticos no se han cumplido. Dos son las fuerzas, simplificando mucho las cosas, que tiran del merado. Por un lado, la liquidez creciente que llena de papelitos todo y hace que los precios de los activos suban en su denominación en unas monedas a las que la inflación erosiona sin cesar. El otro impulso es la IA, las enormes inversiones en esa tecnología que, día sí y día también, revientan marcas alcanzadas en acuerdos entre empresas del sector. Este de la IA es el puntal principal para asentar el crecimiento, especialmente en EEUU, y es, a la vez, el gran riesgo económico. La eterna discusión de hasta qué punto las expectativas que se están poniendo en esa tecnología serán capaces de cumplirse es la pregunta que obsesiona a todos, y se están dando respuestas de todo tipo, algunas que hacen ver que la IA es una solucionadora de problemas, como se ve casi a diario en publicaciones científicas de todo tipo, mientras que no son pocos los artículos que cuestionan el uso real de herramientas como Copilot, el asistente de IA de Office, en el día a día de las empresas, habiéndose detectado una reducción de su uso desde el disparo inicial tras su implantación. ChatGPT, la gran empresa que todos asociamos como el culmen de la IA, ejemplifica muy bien tanto las esperanzas en la tecnología como los costes de capital que supone desarrollarla. Sigue sin dar beneficios y consumiendo dinero para mantener un sistema informático colosal que es mundialmente conocido, pero que no sirve, hoy en día, como negocio. Su futura salida a bolsa, principalmente para obtener capital fresco con el que financiarse, ha sido señalada por más de uno como el momento culminante de la exuberancia de la IA, el punto en el que todo el mundo se lanzará a por acciones de esa empresa para subirse al carro de lo que promete ser el negocio perfecto, convirtiendo la expectativa en una burbuja de verdad, que puede ser el colofón de la época. ChatGPT no es Terra, pero no falta quien compara la locura que puede suponer su salida a bolsa con la que se vivió con aquel portal web. ¿Recuerdan lo mal que acabo todo aquello, verdad?
Sí tengo la sensación de que este año puede ser más irregular que los pasados en bolsa, especialmente viniendo de un 2025 con ganancias muy elevadas, pero no me atrevo a hacer pronóstico alguno. Creo que en lo de la IA hay algo de burbuja, de vendehúmos, pero también observo realidades tangibles. Quizás, como pasó con la web, sea necesaria una purga para hacer limpieza y que la tecnología se despliegue con todo su potencial y capacidades, y limitaciones, y en esa limpieza no pocos palmen sus ahorros e ilusiones, pero si eso se produce, a saber cuándo, cómo y por qué será. Lo comentaremos aquí, y si no pasa, no. De momento, las bolsas aguantan.
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