Desde el inicio de la crisis de Ceuta Juan Jesús Vivas, alcalde de la ciudad, reclamó la declaración de emergencia y el establecimiento de un mando único nacional para hacer frente a una situación que desbordaba las capacidades de la ciudad desde todo punto de vista. Recordemos que, aunque legalmente sean CCAA, Ceuta y Melilla son ciudades pequeñas que tienen competencias municipales, siendo el estado el responsable de áreas como Sanidad y Educación, plenamente gestionadas por el resto de las CCAA, o la seguridad, donde las ciudades tienen a la policía municipal para cuestiones de tráfico y poco más.
Casi cuatro semanas después de la invasión, y con la ciudad sumida en el caos, el gobierno decidió ayer que se va a proceder a nombrar a ese mando único para la gestión y coordinación de lo que se haga en Ceuta. Durante todo este tiempo hemos visto a un carrusel de ministros acudiendo a la ciudad para hacerse fotos con las autoridades locales y reiterar el discurso, bien aprendido por todos ellos, de que la normalidad era ya casi plena en Ceuta y que la crisis apenas había durado un par de días. Era asombroso el cuajo con el que, uno tras otro, mentían a todos a los que se dirigían, porque tras esas palabras huecas la realidad del desastre se percibía en todas partes, con una ciudadanía desesperada al ver como su lugar de residencia se había convertido en una especie de ciudad de refugiados sin control seguridad, higiene, justicia ni nada. El abandono era total, negado sin cesar por los ministros y los que se hacen pasar por periodistas que trabajan a su servicio desde los medios controlados, el abandono era omnipresente. De mientras esto pasaba y la incredulidad del país crecía, Sánchez seguía de vacaciones en Canarias, en la residencia oficial de La Mareta, en Lanzarote, ajeno absolutamente a todo. Apenas se la ha visto en dos reuniones teatro, organizadas por videoconferencia, en las que simulaba estar en un despacho mirando a un gran monitor en el que varios ministros le reportaban cómo estaban las cosas en Ceuta. Hasta tal punto ha llegado la representación de la nada que las fotos que se enviaron a la prensa de la primera reunión telemática estaban manipuladas, de tal manera que no se veían las piernas de Sánchez debajo de la mesa en la que se encontraba. Milagro de la modernidad. Ese par de encuentros, ya les reitero que presumiblemente escenificados, ha sido lo único que se ha visto durante 23 días de Sánchez, que acudió a Ceuta al día siguiente de la invasión, pero huyó lo más rápido que pudo dejando clavado el mensaje oficial de que la normalidad estaba ya en camino. Día tras día la realidad del desastre ceutí se ha ido solapando con la irresponsabilidad de un presidente ausente que, en plena sintonía con su aliado Mohamed VI, el instigador de la invasión, se ha mantenido ajeno al ruido y las miserias de los ciudadanos del país que le paga el sueldo y la residencia de verano, ejerciendo como una especie de dictador de pacotilla. Las vacaciones del líder son sagradas, deben pensar todos sus súbditos y los pelotas que medran en el entorno sanchista, y no se han oído voces ahí que denuncien la vergonzosa actitud que se ha visto en este agosto por parte del déspota. Sólo ayer, tras la decisión de nombrar ese mando único y la convocatoria para hoy mismo del Consejo de Seguridad Nacional algunos de los medios sometidos a Moncloa añadía la coletilla de “tras 26 días desde el inicio de la crisis de Ceuta” para enmarcar esas dos decisiones, queriendo señalar la ominosa tardanza en ser tomadas, pero de una manera que no suponga ser represaliados por el aparato monclovita, que es el que les garantiza el sueldo y puesto. El descanso del líder debe ser sagrado, según parece. Nada debe alterarlo.
Tarde, mal, con un innegable tono de complicidad con la nación invasora… toda la gestión del desgobierno que padecemos en el asunto de Ceuta revela hasta qué punto estamos en manos de una panda de incompetentes que no saben gestionar nada, y que viven obsesionados por las redes sociales, la fabricación del relato y la creación de polémicas para tapar su necedad. Todo eso, que es basura, no política, se convierte en tragedia cuando se está ante problemas de la gravedad del ceutí, con más de cien muertos, miles de manipulados inmigrantes abandonados, decenas de miles de ciudadanos ceutíes sometidos a chantaje y todo un país humillado. Pero nada, las vacaciones del líder son sagradas, no ose a discutirlo.
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