viernes, mayo 22, 2026

¿Un asesinato familiar?

Una de las noticias nacionales de esta semana en España ha tenido trascendencia en los medios internacionales, y se ha comentado mucho, pero no es la relacionado con la trama de ZP y las ramificaciones venezolanas, no, pese a su gravedad. Es todo lo relacionado con la muerte de Isak Andic, el fundador y dueño de la cadena de ropa Mango, una multinacional presente en numerosos países, que falleció hace no mucho en un accidente de montaña en Monserrat, mientras daba un paseo con su hijo. Desde un primer momento se rumoreó lo sospechoso que resultaba la presencia del primogénito, Jonathan, en aquellos hechos y el escaso peligro que tenía la ruta que estaban realizando ese día, más propia de senderismo que de montaña.

Pues bien, en el mismo día en el que la Audiencia Nacional revolucionaba la política con la imputación de ZP, la jueza que lleva el caso de la muerte de Andic padre ha imputado al hijo de homicidio, de haber sido el causante de ese fallecimiento, provocando la caída del padre en el único sitio del paseo en el que realmente se podía producir un accidente serio y realizando todo tipo de labores para disimular lo que era un acto de agresión y transformarlo en un accidente. Jonathan es, ahora mismo, vicepresidente de la compañía y, por tanto, sigue ocupando un puesto muy relevante en el organigrama de la empresa, con poder de decisión y remuneración muy elevada. Esto ha hecho que la relevancia de la decisión judicial sea máxima, porque no estamos ante un familiar que, tras la muerte del padre, abandona el negocio, ni mucho menos. Las sospechas sobre las ambiciones de Jonathan han ido salpicando los medios durante todo el tiempo transcurrido desde el fallecimiento de Andic padre, y los números que se barajaban como herencias y similares eran mareantes, y muy tentadores si los escrúpulos de alguno de los implicados no eran excesivos. Se suponía que, a la muerte de Andic, la empresa, gestionada de manera profesional, pero que seguía siendo un negocio familiar, pasaría a manos de los hijos del patriarca, que son tres; el mencionado Jonathan y sus hermanas, Judith y Sarah (todos con h, ¿deseo del padre?). La brusquedad de lo sucedido precipitó los hechos, nunca mejor dicho, y en este tiempo se han cruzado algunas demandas y líos judiciales sobre la posesión del imperio, el reparto de los beneficios y cosas por el estilo. Ahora, además, se ha sabido que Isak planeaba alterar su testamento de tal manera que iba a donar la mayor parte de su fortuna a una fundación con el propósito que de se destinase a fines sociales, en la idea, muy norteamericana, de devolver a la sociedad algo de lo que ella le ha dado al magnate en su proceso de construcción del imperio. ¿Sabía Jonathan ese propósito testamentario y actuó antes de que se produjera? ¿Vio en la decisión de su padre un peligro de cara a la idea de millonario que se había hecho como heredero del imperio? ¿Le entró el pánico a verse desposeído de lo que creía que era suyo de pleno derecho? Son preguntas bastante lógicas, que la investigación judicial debiera tratar de resolver. Por ahora los peritos, en sus informes, tienen pocas dudas sobre la artificialidad de algunas de las marcas encontradas en el paseo de los Andik justo antes de la caída, de tal manera de que su tesis es que el hijo empujó al padre y luego pretendió simular un resbalón propio en la pista de piedras, de tal manera que esa fuera la causa del accidente. Ambos resbalaron y él se salvó, pero el padre no. Esa es la tesis que ha defendido desde el principio, pero claro, si se logra demostrar que esas marcas de resbalón son “forzadas” la cosa se complicaría mucho para Jonathan. El conocimiento de ese cambio en el testamento sería la excusa perfecta para justificar un acto de este tipo por parte de alguien corroído por la ambición, y de ahí a planificar los hechos y ejecutarlos no habría demasiado. Eso es lo que debe ser probado y, si así fuera, Jonathan pasaría un buen tiempo de lo que le resta de vida entre rejas.

Evidentemente todo esto tiene un aire de telefilme que resulta muy atractivo. Conjuga las horribles tramas violentas que llenan la programación de los sábados por la tarde de algunas cadenas televisivas con el glamour del negocio de la moda y con cifras de facturación de cientos de millones de euros, lo que lo convierte en un serial de ricos. La presencia de Mango en muchas naciones, su imagen global de marca y las similitudes con alguna serie de reciente factura y notable éxito (sí, Succession) he hecho que muchos medios pongan sus ojos en los Andic, en un pedregal de Monserrat y en un juzgado de Barcelona. La investigación y juicio pueden dar para bastantes películas más.

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