miércoles, agosto 26, 2026

Marruecos ya nos ha declarado la guerra, por ahora híbrida

No es lo más importante saber quién nos mintió ayer sobre lo que pasó en Ceuta poco antes del asalto, si Margarita Robles confirmando que inteligencia sí advirtió de lo que podía venir o Marlaska negándolo con rotundidad. Dado el historial de mentiroso compulsivo que ha acreditado el Ministro de Interior, y que Moncloa lo respalda sin fisuras, para excusarse así de su fracaso, es probable que Robles diga la verdad, lo que le exige dimitir si le queda algo de honra y abandonar el podrido barco que se dice llamar gobierno.

Lo más grave de todo no es la necedad con la que actuamos, sino la determinación del enemigo. El 30 de julio Marruecos lanzó un ataque híbrido contra España de enormes proporciones, dejando clara su estrategia activa de conquista de Ceuta y Melilla, quitándose todo tipo de careta, y siendo consciente de que daba un paso que no tiene vuelta atrás. Los discursos retóricos ultranacionalistas que, cada cierto tiempo, se emiten desde Rabat, se convirtieron en hechos consumados, utilizando para ello a una masa de personas manipuladas cuyo destino y sufrimiento no era motivo de preocupación alguna para la dirigencia alauí, eran mera carne de cañón, en este caso sin artillería de por medio, pero sí tropa de asalto que se lanzaba contra un objetivo con riesgos evidentes, como muestra un balance que supera el centenar de fallecidos. Desde que se produjo ese ataque no han cesado las declaraciones altivas por parte de ministros y otros dirigentes, civiles y religiosos, insistiendo en la situación “anómala” de Ceuta y Melilla y dejando claro que las aspiraciones territoriales de Marruecos sobre ellas no son un capricho o algo circunstancial, sino una mera extensión del natural entender de Marruecos como nación soberana. En Rabat ya se ha decidido que el futuro de, por ahora, esas dos ciudades, es de su competencia, y el paso dado el 30 de julio es el primer ensayo de toma de las mismas, un ensayo híbrido, en el que no se usan fuerzas militares de asalto ni se pegan tiros, pero que busca desestabilizar el objetivo y deshacer las estructuras de control de quien lo detenta en ese momento. Desde hace un mes Ceuta está en un estado excepcional, en una situación de desgobierno, con las autoridades municipales desbordadas y las del estado ausentes, en el mejor de los casos. El resultado del ataque de julio es satisfactorio para los planes marroquíes. Ha demostrado la vulnerabilidad real de la ciudad, su incapacidad para hacer frente a oleadas masivas, la ausencia total de previsión por parte de la autoridad competente de la nación opuesta, España, la escasez de efectivos de seguridad y defensa, la debilidad absoluta en las líneas de suministro y de refuerzo de esos efectivos, etc. En el plan de invasión marroquí Ceuta ha mostrado ser altamente vulnerable, y eso es algo que ha quedado en evidencia para todo aquel que tenga ojos en la cara. En la situación actual, con una población local que se siente, lógicamente, asediada, con la presencia de miles de personas ajenas que Marruecos ha lanzado para que se conviertan en un problema permanente para la ciudad, y con un gobierno que se muestra inútil en sus actos de defensa, incapaz en su respuesta diplomática e incompetente en su gestión diaria de la crisis, los planes marroquíes pueden seguir adelante. El proceso de pudrimiento de Ceuta puede convertirse en inexorable, manteniendo Marruecos una presión constante y siendo nuestro gobierno uno de los mayores causantes de esa degeneración. En paralelo a un esfuerzo diplomático de lobby constante en cancillerías de otras naciones, especialmente en EEUU y la UE, Marruecos va a ir “convenciendo” a terceros de su legitimidad histórica sobre esas ciudades, y cuando crea que la situación sea la conveniente, no muy tarde, lanzará otro golpe, quizás el definitivo.

Piensen, al estilo de lo que sucedió en Crimea, en una avalancha como la vivida en julio en la que se cuela algún centenar de miembros del ejército alauí, camuflados como inmigrantes y, una vez dentro, se organizan para tomar al asalto el ayuntamiento y otros puntos neurálgicos, abren todos los pasos de comunicación de la ciudad y permiten la entrada de miles y miles de individuos que se hacen con lo que sea. La toma de la urbe se podría producir en pocas horas, y es probable que la resistencia militar que pudieran ofrecer los destacamentos militares españoles de la ciudad no sirviera de mucho, ni se mantendría durante demasiado tiempo. Puede ser así o no, con más o menos tiros, pero Marruecos va a proceder a una invasión de ambas ciudades en el corto o, a lo sumo, medio plazo. Vayan haciéndose a la idea.

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