miércoles, diciembre 05, 2012

Todos a la cola


Me asombra la capacidad que tenemos los humanos para desarrollar el comportamiento gregario, reflejo de que en el fondo seguimos siendo un grupo de monos, algunos muy ídem. Se ponen tres a hacer una cola y al poco surge la curiosidad y nuevas personas se animan a juntarse en fila en post de no se sabe que, pero con argumentos tan sólidos como que si algunos estaban antes, algo habrá. Creo que la densidad de población y al velocidad a la que se transmiten las noticias son las variables que determinan que hechos de este tipo sean más frecuentes e intentos, y hoy en día ambas alcanzan valores inmensos.

Así lo demostró ayer Samsung, el gigante surcoreano, que se merece un estudio aparte al ser una empresa que amenaza con colonizarlo todo frente a sus rivales norteamericanas. La creadora de los Galaxy, que empiezan a destronar a los iphone, tuvo la genial idea de ofrecer 50 euros de gasolina gratis en una estación de servicio del norte de Madrid a todos aquellos clientes que apareciesen por allí con uno de sus modelos de móvil o tablet, pero que fuese de la gama Galaxy. Se corrió la voz por todos los medios tecnológicos imaginables, la necesidad de combustible barato es perentoria y la palabra “gratis” es mágica, y todo ello juntado organizó el gran caos. Desde primera hora de la mañana largas colas de coches se apostaban junto a la estación de servicio sita en el Campo de las Naciones, y el atasco se iba extendiendo poco a poco a todo el norte de Madrid, sin que muchos de los sufridores del mismo supieran a qué era debido ese embotellamiento. Una de mis compañeras de trabajo, que reside de alquiler en Montecarmelo, zona norte, comentó ayer que al venir había visto el mayor atasco que recordaba en mucho tiempo, pero que nadie sabía si era por un accidente o por cualquier otra causa. Me imagino los alrededores de la gasolinera atestados, con un caos que va en aumento, y unos empleados surtidores en mano que empiezan a ver que no van a dar abasto, y a unos organizadores de la campaña, con las gorras de Samsung en al cabeza, que se las quitan par rascarse preocupados al ver que la cosa se les empieza a ir de las mano. El atasco no deja de crecer y llega un momento en el que hay que cortar una de las salidas de la M40 porque se ha convertido en un aparcamiento improvisado de coches que tratan de llegar a una gasolinera inaccesible. La Policía Municipal se ve desbordada y, tras hablar con los genios del marketing viral coreano, decide que el juego ha ido demasiado lejos y da por cerrado el evento ante las dimensiones del atasco. Para entonces son varios los conductores que llevan más de dos horas atrapados en el camino al combustible “gratis”, se supone que con el motor apagado porque sino el ralentí les habrá consumido toda la ganancia, y son muchos otros miles los que, por culpa del tapón, han llegado tarde a su trabajo, a citas concertadas, entrevistas, reuniones o cualquier otro tipo de actividad. Seguramente el comentario de muchos de ellos habrá sido que “hoy eso estaba imposible, pero no se porqué” y me gustaría haber visto sus caras al enterarse de la causa de su tardanza, del origen de su dilatada espera en el asfalto. El acto, que estaba previsto que durase hasta las 20 horas, se acaba mucho antes con varios cientos de coches beneficiados por la promoción y otros muchos miles frustrados y desesperados por haber perdido media jornada esperando ante el goloso reclamo que finalmente se ha traducido en nada. Seguro que a más de uno se le acabó la batería de su Samsung en la interminable espera.

Viendo algunas entrevistas ayer a personas que se quedaron a las puertas de la gasolinera algunos afirmaban su intención de denunciar a los organizadores porque el evento había acabado antes de lo previsto y no se habían llevado la gasolina, lo que me hace pensar que el que así opina no era consciente del lío monumental que se había organizado por una simple (y muy exitosa) campaña de publicidad ni los perjuicios que había ocasionado a miles de personas que ni sabían de que iba la cosa ni les importaba en lo más mínimo. ¿Lo ven? Gregarios como monos, y protestones como simios, sólo nos falta un poco de pelo en el cuerpo para ser auténticos miembros de la selva, urbana en este caso.

Mañana es festivo nacional, pero no me cojo puente, por lo que aquí estaré el Viernes 7.

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