Que los resultados de PISA iban a ser nefastos lo sabía todo el mundo. Tanto es así que varias CCAA trataron de trampearlos, amañando las muestras para manipular los datos que iban a ser evaluados. La más descarada, aunque no la única, fue Cataluña, que excluyó a casi una cuarta parte de sus alumnos del estudio, alegando excusas tipo Sánchez en Ceuta. Obviamente no colaron para el organismo internacional que hace el estudio, que excluyó a Cataluña de este, hecho que se ha saldado con un par de ceses menores y el absoluto silencio cómplice de la mayor parte de los medios. La lección educativa es clara. Chaval, no seas gilipollas, pasa de estudiar y haz trampas.
Los resultados finales, conocidos ayer, muestran un descenso acusado en todas las variables analizadas en casi todo occidente (interesante excepción la de Inglaterra, que aguanta su nivel9 y también se aprecian caídas de rendimiento en los sistemas asiáticos, que pese a ello aumentan su sideral distancia respecto a los nuestros, dado que occidente cae mucho más que ellos. El caso de España es patético, porque dentro del derrumbe, lo nuestro asemeja a una demolición. Los resultados en ciencias, matemáticas y comprensión lectora, las tres grandes áreas sobre las que se estructura todo el análisis del informe, muestran caídas en nuestro país propias de sistemas degradados hasta el extremo. Dentro del problema global de la educación, el fracaso de España es ya de juzgado de guardia. Se ha intentado buscar en la preponderancia del uso de las pantallas y sus efectos en la chavalería la causa principal de la bajada global. La adicción extrema que se da con estos dispositivos, la disipación que generan respecto a todo lo demás, la evidente caída en la capacidad de atención que se genera con el uso reiterado de apps y redes sociales destinadas a la distracción…. Todo eso parece ser cierto y hay pocas discusiones al respecto, y es algo que se da entre escolares y adultos. Un factor muy relevante que muestra el informe, y novedoso, es que se ha producido una degradación proporcionalmente mayor en los resultados en función directa de la renta, y eso es algo que no se había visto hasta entonces, dado que el mejor rendimiento educativo y la mayor renta de los escolares y sus familias era una especie de ley grabada en piedra. ¿Por qué se ha roto? Aquí hay más dudas, pero el sospechoso principal al que se señala es la IA. Este ha sido el primer análisis de PISA con la IA disponible, y parece que su uso ha sido más intenso en los estudiantes de rentas altas, y sus efectos, por tanto, mayores en ese caso. Hay más dudas sobre este juicio, pero parece que los indicios sobre la escasa capacidad retentiva de lo que se hace con la IA ya son bastante sólidos, nuevamente tanto en estudiantes como en adultos, que la usan cada día en su trabajo. Evidentemente los expertos en la materia tienen aquí bastantes datos y resultados para poder trabajar y elaborar conclusiones. Para el caso particular de España, no hay muchas dudas tampoco de que, sumados a los efectos globales que afectan a todo el mundo, se dan particularidades que provocan el desastre que muestra el estudio; la sucesión de leyes educativas cuyo destino es el de aumentar el porcentaje de aprobados sin preocuparse de los contenidos; el constante desprecio a la figura del profesor por parte de todos los implicados en el mundo educativo, de tal manera que ni se le pega lo debido ni se le reconoce autoridad ni se le permite enseñar; la permisividad de los padres respecto a unos hijos convertidos en clientes de un sistema que está obligado a otorgarles títulos sí o sí y a darles siempre la razón, sea cual sea su comportamiento; la gran barrera que supone el desconocimiento del idioma en el que se imparten las clases para alumnos procedentes de otros países que llegan a España o para los que se ven inmersos en sistemas con idioma propio distinto del castellano, como es el caso de Cataluña o País Vasco (su desastre es colosal); el dominio de la pedagogía respecto a la docencia…..
Hay muchas causas detrás de este horror, y la inversión económica no es la principal de ellas. Vistas las excusas que se pusieron ayer por parte de los responsables educativos de algunas de las CCAA y del gobierno parece evidente que muestran una incapacidad de comprensión de la realidad que está a la altura de la que carecen los alumnos sobre los que tienen competencias. En el fondo, seamos sinceros, en este país la educación le importa a muy poca gente, y a ninguna administración. Que el equipo de pegapatadas al balón que toque sea el mejor en su categoría es la obsesión colectiva, y la medida del éxito del colegio, la región, el país. Lo demás, un informe internacional del que esta tarde ya no hablará nadie. Y los alumnos, los más estafados por todo esto, que se fastidien.
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