Ayer Sánchez concedió una entrevista, llamémosla así por convención, a La1 de TVE, tras la sesión de descontrol al gobierno del Congreso. A eso de las 11 de la mañana Sánchez acudió a la sede de la tele pública, la que pagamos entre todos, no para ser entrevistado por periodistas profesionales de la casa, responsables de los servicios informativos o presentadores de los mismos, no, sino para encontrase con los dos conductores de un programa de manipulación e infoentretenimiento, producido por una empresa ajena a RTVE, que se emite a esa hora, cuyo partidismo a favor del gobierno es tan intenso que ni el informe de sexado de periodistas de Marlaska es capaz de describirlo con la firmeza debida.
Probablemente ningún presidente de la historia de la democracia española ha despreciado a RTVE como lo ha hecho Sánchez. Tampoco ninguno a llegado a los niveles de manipulación que se alcanzan hoy en día en esa casa, convertida en una vulgar copia a gran escala de las desoladoras televisiones autonómicas, creadas desde el inicio con el objetivo único de ser altavoces de propaganda local a favor del gobierno. Lo de Sánchez es especial, porque ha juntado la manipulación pura y dura con la toma del control del ente mediante una normativa que ha transformado el consejo de gobierno de la casa en un sanedrín extraordinariamente bien remunerado de acólitos a su causa, que no han dudado en llenar la programación de La 1 y La 2 de programas de infoentretenimiento, versiones políticas de “Sálvame” carentes de cualquier rigor, objetividad, sentido del decoro o, simplemente, educación (PISA no miente). En todos esos programas se repite, sin cesar, uy sin pestañeo alguno, el argumentario que se fabrica para cada día desde Moncloa, con una insistencia machacona, propia del creyente adoctrinado, y su producción y realización se ejecuta mediante empresas externas a jenas a RTVE, que se llevan buenos contratos por parte de la casa para hacer los programas, sacando pingües beneficios a costa del erario público y, en última instancia, de usted y yo, los contribuyentes. La intromisión de estos programas basura en los contenidos informativos de RTVE es ya casi total, y a veces uno duda de por qué se siguen emitiendo Telediarios en formato clásico si el deseo de las productoras, y del que las auspicia, es que ese circo de manipulación se mantenga sin descanso todas las horas posibles. Desde el Consejo de Informativos de TVE, órgano interno que agrupa a los periodistas del ente que está en esa área, se viene denunciando esta situación desde hace tiempo, el incumplimiento de las normas internas que reservan para el personal propio de RTVE el desarrollo de los informativos y de los eventos de gran trascendencia relacionados con ellos, como coberturas exteriores, especiales o, por ejemplo, entrevistas al presidente del gobierno. Cada una de esas denuncias ha sido respondida por el Consejo de RTVE con amenazas, desprecios, intentos de sanción y actos por el estilo con una contundencia y desfachtez que no se recuerdan en la historia de la casa, todo ello con la publicación de comunicados en los que la dirección del ente trata de desprestigiar lo más posible a los profesionales de la casa que no se someten al régimen sanchista que ahora mismo impera. Con motivo del triste espectáculo de la “entrevista” de ayer el Consejo de Informativos emitió un duro comunicado en el que denunciaba la irregularidad que se estaba cometiendo, y mostraba su total rechazo a las formas, modos y acciones que siguen siendo amparadas por la dirección del ente. Existía el acuerdo de, en el Telediario, incorporar un breve en la noticia que hiciera referencia al contenido de la entrevista señalando la postura del Consejo de Informativos, pero eso no se emitió en la edición de las 15 horas por órdenes de lo alto de RTVE, lo que originó una protesta interna entre los trabajadores de la casa. Al parecen, en la edición de las 21 horas sí se emitió ese comentario añadido censurado por la tarde. No se lo puedo confirmar porque no vi el Telediario.
En fin, otro día en el que el proceso de degeneración de los medios públicos se acrecienta, en el que el poder ha dejado claro que el control de la información es lo que le interesa y que si uno quiere ejercer la profesión de periodista, no la de portavoz gubernamental, se encontrará con problemas si trabaja en RTVE. El ente, que en un tiempo pasado dijo soñar con ser la BBC, es casi ya poco más que una copia de EITB, TV3 o Telemadrid, tan sesgada como esos insoportables canales autonómicos, pero eso sí, mucho más caro, con mucho más personal y muchísimos más medios. Todo sea por glosar al sujeto que ocupa despacho en Moncloa, veranea sin límite cuando lo considera oportuno y miente más que habla.
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