jueves, septiembre 19, 2013

Bernanke y la FED sorprenden a todo el mundo


Ayer tuvo lugar al muy esperada reunión de la Reserva Federal norteamericana, la FED, su banco central, entre rumores insistentes, con confirmaciones previas, de que con este encuentro se daría el pistoletazo de salida a lo que se ha denominado “tapering” o retirada de los estímulos monetarios que, dentro de sus políticas no convencionales, lleva a cabo la FED desde hace años, comprando 85.000 millones de dólares de bonos y cédulas hipotecarias al mes para insuflar liquidez y bajar los tipos a niveles negativos, los oficiales siguen a 0. Se anunció que estos estímulos se eliminarían de manera progresiva cuando la economía USA se recuperase, y ayer todo el mundo esperaba ese calendario de retirada.

Y Bernanke habló y dejó a todo el mundo atónito. En la que puede ser una de sus últimas comparecencias en el cargo de presidente, Ben anunció que nada de nada sobre la retirada de estímulos, porque sigue sin ver claro el fortalecimiento de la economía. Sí, es cierto, EEUU crece a unas tasas porcentuales que para sí las quisiéramos, crea empleo, y muestra signos de actividad en mercados como el hipotecario y, desde luego, el bursátil, pero opina la FED que aún es pronto para considerar que esta recuperación es sólida. Intuyen sus miembros que las muletas de los estímulos aún son necesarias, y que retirarlos ya puede conducir a un deterioro de la actividad prematuro, que ya pueden estar señalando algunas estadísticas conocidas este verano. En fin, que Bernanke y sus chicos no se fían, no lo ven claro, y ante la duda, no cambian de estrategia. Bombazo. Todos los analistas, expertos, medios… había unanimidad en que el mensaje sería distinto, y las medidas tomadas muy diferentes, tanto por el hecho de que los estímulos que lleva inyectados la FED ya son considerados excesivos para muchos analistas como porque los últimos mensajes del organismo dejaban intuir que, en efecto, había llegado la hora de retirar esa gasolina que, mes a mes, se lanza a unas brasas económicas que se calientan pero, parece, no acaban de arder con fuerza. La reacción de los mercados no se hizo esperar, y la bolsa norteamericana, que bajaba ligeramente, cambió su rumbo de manera drástica y acabó subiendo más del 1%, conquistando nuevos máximos históricos en índices como el Dow. Para los mercados financieros la noticia de Bernanke es muy buena, porque mes a mes ese estímulo monetario se cuela en su sistema y alimenta compras y ventas de activos, derivados y demás productos. Sin embargo mi idea, leyendo un poco las reacciones de analistas tras la decisión de ayer y basándome en mi propio criterio, es que Bernanke se ha equivocado. Tras los batacazos habidos en la bolsa y resto de mercados cuando la FED insinuó que el estímulo se acababa, la puesta en marcha de la reducción del programa de ayudas no hubiera tenido un efecto muy significativo en la bolsa, era algo descontado, y hubiera permitido afrontar un escenario de retirada gradual, progresiva, poco a poco, susceptible de ser corregido en plazos y cuantías en caso de necesidad, pero que dejaría en todo momento a la FED las manos libres para llevarlo a cabo. Tras su decisión de ayer, el sucesor de Bernanke, muy probablemente su segunda, Janet Yellen tras la retirada de Larry Summers en la carrera sucesoria, se va a ver presionada por unos mercados ávidos de dinero barato, adictos a él desde hace tiempo, y que han visto como las dosis se mantienen invariables. Como en el tratamiento de los “yonkis”, el proceso de retirada de la droga debe ser progresivo y lento, para que vaya asimilando el efecto de la falta de estupefaciente. Tras la decisión de ayer ese proceso de desenganche va a ser mucho más lento y costoso.

La única posibilidad por la que creo que bernanke haya podido tomar esa decisión, más allá de los maliciosos que le agradecen haber proporcionado a Wall Street el mejor bonus navideño como regalo de despedida, es que vea cifras que desconocemos, que le indiquen que esta recuperación que vive EEUU no lo es tal, sino una ilusión basada en algunos datos que no están reflejando realmente lo que sucede en la economía. La crisis financiera ha destrozado gran parte de la clase media a ambos lados del Atlántico y los patrones de consumo y demanda que existían en el pasado ya no valen. Si es por eso, la decisión de Bernanke puede indicar que el futuro es más sombrío de lo que se esperaba… Dudas, muchas dudas surgen tras el discurso de ayer, más allá de la borrachera rápida y fácil de bolsas y activos.

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