viernes, septiembre 05, 2014

Y Mario Draghi sacó su bazuca


Ayer pensé escribirles sobre la reunión del día del BCE, pero a última hora, o minuto, decidí cambiar de tema ante el riesgo de que las dos o tres personas que me leen huyeran corriendo ante un nuevo artículo sobre Draghi y sus medidas. Y menos mal que actué así, porque, les confieso, tenía previsiones sobre la reunión de ayer que, en gran parte, eran erróneas, así que mi escrito hubiera sido como el de cualquier otro oráculo. Lleno de sentido pero errado en lo profundo. Corolario, no se crean ni lo que yo les diga ni a los oráculos, en este y otros campos de la vida. La pose es importante para hacer creer que se sabe de lo que habla, pero en el fondo hay fenómenos, como la economía, donde predecir es, demasiadas veces, fracasar.

Tras su discurso de Jackson Hole había muchas expectativas sobre la reunión del BCE de ayer. La mayor parte de analistas daban por seguro que no se tocarían los tipos de interés (yo también lo pensaba) que se anunciaría la posibilidad de medidas no convencionales (yo también lo creía) que quizás se implantase un programa de compras de deuda pública (yo no lo creía) y que, osados los más, Draghi podría ponerse a comprar otras cosas que no fueran de estados (me parecía una opción muy interesante pero difícil de ser aprobada por el consejo del BCE). Ayer, a media mañana, la situación era divertida. Con las bolsas europeas cayendo suavemente, había titulares de prensa de sesudos analistas que daban por sentada la intervención del BCE mientras que otros, igual de sesudos, anticipaban una decepción, un exceso de expectativas que Mario se encargaría de enfriar. Uno leía un poco de todo y llegaba a la conclusión de que tanto unos opinadores como otros tenían razón, lo que era un poco carente de sentido. Parecía más bien que cada uno de ellos apostaba por una actuación en concreto y buscaba en su escrito la secuencia lógica de argumentos que justificara su posición. En el fondo, a eso de las 11 de la mañana, nadie en Europa tenía ni idea de qué haría Mario y sus chicos. Un poco antes de las 13 saltó la sorpresa, porque Reuters filtró, hecho inédito, que el BCE sí anunciaría un programa de compras de activos, no de deuda pública de estados, sino de los llamados ABS y cédulas hipotecarias. Esto es complicado de explicar, pero dicho de manera cutre viene a ser que el banco coge los préstamos que ha dado a empresas y particulares y los “vende” al BCE, que le otorga a cambio el importe del préstamo concedido, con la garantía de que el señor o empresa que recibió el préstamo lo pagará. Esto permite al banco transformar un derecho de cobro que figura en su activo en pura liquidez, que pudiera volver a ser prestada, por lo que la medida, si todo funciona correctamente, permite aumentar la capacidad de crédito del banco, uno de los objetivos expansionistas del BCE. Esta era la posible cuarta medida que comentaba al principio, la compra de activos no vinculados a deuda pública, que yo veía con buenos ojos, pero difícil de ser aprobada. La noticia era impactante, y las bolsas reaccionaron dándose la vuelta y pasando de una suave bajada a subidas del 0,5%. El BCE anunciaba compras de activos!!!, un QE a la europea, por fin!!! Sorpresa gorda. Sin embargo la sorpresa más gorda, que es más simbólica que efectiva, vino a las 13:50 cuando se supo que Mario bajaba los tipos de interés del 0,15% al 0,05%, mínimo absoluto en Europa. Esto era un mensaje de que el BCE iba a tirar la casa por la ventana, hacer lo que fuera necesario y más para reactivar la economía de la eurozona. La bolsa se disparó y cerró el día con subidas del 2% y el euro cayó por debajo de la barrera del 1,3 por primera vez en mucho tiempo.

Así, mis previsiones se vieron incumplidas en su mayor parte, y Draghi nos sorprendió a todos. Sus medidas tendrán grandes efectos en la eurozona, pero recordemos que no bastarán para salir de este agujero por sí mismas. De hecho una lectura tenebrosa de las mismas es que muy asustado tiene que estar el BCE ante los datos de la eurozona para hacer lo que hizo ayer. Tiene que ver la deflación instalada, el espectro de un Japón de los noventa reencarnado en una Europa actual, y eso da mucho que pensar. En todo caso Draghi hizo ayer historia en la economía europea, y nos lanzó un mensaje “Ahora que yo he puesto todo mi arsenal sobre la mesa, os toca al resto, políticos y ciudadanos, hacer lo mismo para salir de esta”: ¿Le seguiremos?

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