Vamos con lo de la IA. Lo único que tengo seguro de todo lo que se está comentando al respecto es que las dudas me pueden. Hay un montón de cosas que no logro entender de los movimientos de este fin de semana, en los que se mezclan causas de todo tipo, que han puesto el debate de la IA en el candelero global. Todo surge a partir de un ensayo de Dario Amodei, principal responsable de Antrophic, la creadora de Claude, solicitando un freno en el desarrollo de los modelos ante los riesgos existenciales que, según él, crecen, llegando potencialmente a ser incontrolables tanto para las empresas involucradas en ese mundo como para todo el mundo.
Hay muchas factores jugando un papel relevante en el entorno de la IA. Están esos posibles riesgos existenciales, de los que se lleva hablando mucho tiempo, y que la mitología popular, llena de imágenes de películas, transforma en terror apocalíptico, con un potencial grado de acierto en su vaticinio. Está la competencia entre las empresas, con la mencionada Antrophic y OpenAI, la creadora de ChatGPT, como las situadas a la vanguardia, con Google y su Gemini, Microsoft con Copilot, X de Musk con Grok y Meta de Zuckerberg en una segunda línea. Hay una sensación de que esta carrera comercial va a ser de tal manera que habrá un ganador único, una única entidad que se haga con todo el mercado cuando llegue al santo grial de la IA general y sea capaz de doblega por completo al resto, de ahí la competencia que existe entre todas estas empresas, norteamericanas. A escala de país, existe una rivalidad similar entre EEUU y China, con una idea muy similar; el país que alcance primero la IA General será el que sea vencedor de esta carrera y logrará imponerse al otro. De los desarrollos norteamericanos sabemos algo, no lo suficiente, pero de los desarrollos chinos tenemos mucha menos idea, con la sensación de que en Beijing van con un cierto retardo de meses respecto a los modelos de California, pero con una efectividad a bajo coste que, como todo lo que sale de China, logra ser competitiva y de alcance global. DeepSeek, como ejemplo de IA china, hace la competencia a los modelos norteamericanos con una tecnología de Open Source que permite a los que la adquieren realizar modificaciones y adaptar el modelo a sus necesidades con una flexibilidad que no otorgan las cajas negras de EEUU, y claro, todo más barato. Está la carrera por las inversiones, de tal manera que las empresas norteamericanas se han lanzado, desde hace ya un par de años o tres, a anuncios a cada cual más espectacular sobre inversiones en centros de datos y en todo lo que sea hardware de ultimísima tecnología para poder correr en ellos a sus modelos punteros. Aquí entra Nvidia, TSCM y todo el ecosistema de empresas destinadas a la fabricación de semiconductores, piezas necesarias para que esos modelos de IA funcionen. Esas inversiones se cubren a corto plazo con enormes emisiones de deuda privada y la esperanza de ingentes beneficios cunado la IA sea LA herramienta de trabajo global, pero a día de hoy las empresas de IA no ganan dinero con sus modelos, queman capital como si no hubiera mañana y la rentabilidad prevista por el consumo de tokens, las unidades de información con las que facturan a sus clientes por el uso de modelos de pago, se está desplomando gracias tanto la competencia entre empresas como, vaya vaya, a los mencionados modelos chinos, que tiran los precios, de tal manera que las cuentas financieras de las empresas de IA pura siguen viviendo de expectativas. Y están los procesos de salida a bolsa de algunas de ellas, esperados con el ansia que caracteriza a los creyentes. Antrophic tienen previsto hacerlo dentro de un mes, más o menos, y las estimaciones es que sea capaz de colocar papel en Wall Street por unos dos billones de dólares, una cifra demencial, de la que sólo en comisiones y participaciones se logrará hacer millonarios a todos sus empleados y a todos los operadores financieros que trabajan para llevar a cabo este proceso. Dinero por todas partes. Muchísimo dinero.
Estos factores orbitan mutuamente en torno a sí, de tal manera que es inevitable que ante los anuncios de peligro de este fin de semana surjan voces que, sin minimizarlos, hablen de estrategias de marketing, de intenciones de búsqueda de oligopolio por parte de las dos gigantes para echar al resto del mercado, de miedo a que la quema de capital sea imposible de sostener, etc. Sí es seguro que, durante este agosto, se han vivido situaciones de seguridad entorno a la IA que pueden considerarse muy graves, tanto por el comportamiento demostrado por los modelos como por la incapacidad de las empresas de tener sistemas de control y cortafuegos. Vamos a tener que hablar mucho de la IA, mucho mucho.
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