lunes, julio 30, 2007

Subidas y bajadas

Ya de vuelta de vacaciones, me doy cuenta de lo mucho que he echado en falta un teclado y la red para escribir, comentar cosas y ver más en detalle algo de lo que ha sucedido en esta apasionante semana. Y luego dicen que no ocurre nada... detienen a etarras como si vinieran en pateras, que también llegan, en Pakistan, tras haberla pintado de blanco, parece que vuelven a teñir la mezquita de rojo sangre, detienen a ese atracador solitario que parece una vedette de circo con muchos kilos de más, y por si faltaba poco, resulta que tenemos un espía doble, un topo de los rusos en el CNI que antes estuvo en ETA. De película.

Pero creo que lo que mas a hecho hablar a lo largo de esta semana ha sido el Tour y, lamentablemente, no tanto por lo deportivo sino por lo policial. Ayer Alberto Contador, de 24 años, se proclamó ganador del Tour en París, en una carrera extraña, en la que tras una semana tranquila, el ritmo de arrestos, detenciones y escándalos crecía como las rampas del Aubisque. El kazajo Vinokourov, que hizo una soberbia contrarreloj y luego se hundió en al montaña., fue acusado de inyectarse sangre ajena el día de su vuelo ante el reloj, y él y todo su equipo se retiraron, en lo que fue un primer golpe, ya que luego pillaron a uno de los pocos italianos que había en carrera, desconocido él. Se sucedieron las etapas, llegaron los Pirineos, y allí Contador atacaba al danés Rasmussen con pundonor y ganas, pero sin demasiado éxito, y de hecho en la cima reina de este Tour el danés consiguió demarrar al final y sacarle más de medio minuto. Todo se jugaba a la contrarreloj de este Sábado, hasta que el Miércoles por la noche, oyendo a mi querido Alsina, suena a las 23:30 el bombazo de que Rasmussen ha sido invitado abandonar el Tour por haberse saltado unos controles previos en su país natal. El escándalo crece, las voces que incluso claman porque se suspenda la carrera se elevan, pero al día siguiente el pelotón sale, sin fuerzas, de paseo por la campiña francesa con una desgana monumental, pero sale. Eso sí, la tristeza de los aficionados, como la mía, era grande, no tanto por el hecho de que detengan a gente, que es bueno pillar a los tramposos, sino por la sensación de que la opinión pública empieza a mirar al pelotón ciclista como a una tropa de delincuentes que no usan pasamontañas ni coches oscuros, sino relucientes maillots y bicicletas.

Hay quién afirma que este año ha sido el de la puntilla del ciclismo, y que el agujero en el que se encuentra este deporte es tan grande que ya nunca saldrá de allí. Espero que no sea así, pero el prestigio y la imagen de este deporte están muy tocados, y sus ingresos y contratos comerciales. ¿Quién va a patrocinar a un grupo de personas susceptibles de ser detenidas? Va a haber que replantarse todo esto, sin duda, pero a mi me queda una sombra de duda en todo esto. ¿Sólo los ciclistas se dopan? Si hiciéramos análisis tan rigurosos a los tenistas, futbolistas, nadadores, etc ¿qué obtendríamos? Creo que existe un doble rasero a la hora de juzgar a los deportistas, y eso sólo es malo para el concepto de deporte en sí, pero claro, lo que vemos todos los días por la tele no es deporte. Es negocio, y quizás hay esté el fondo del problema.

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