jueves, julio 19, 2012

La fuerza del imperio chino


Hablé ayer de la guerra en Siria y los acontecimientos se precipitaron a los pocos minutos, mediante un atentado, del que ahora se duda que se produjera ayer mismo, que segó parte de la cúpula del poder de la dictadura de Bashar Al Asad. Hoy se vota en el Consejo de Seguridad una nueva resolución exigiendo sanciones, y está por ver si esta vez Rusia y China permiten que prospere. El final de esta frase recoge uno de los mayores cambios que ha experimentado el mundo en estos últimos años. Los países emergentes ya han emergido y, con China a la cabeza, cada vez tienen más poder, y lo usan.

Se habla tanto de China en todas partes que es imposible seguir al actualidad de lo que allí sucede de manera continuada si uno no se dedica a ello de forma profesional. Es un mundo en sí mismo, muchos de cuyos patrones nos son completamente ajenos. Sin poder evitar contagiarse de la recesión europea y la desaceleración norteamericana, China sigue mostrando vigorosas tasas de crecimiento, superiores al 7% que son necesarias para mantener la estabilidad social en el país. Pero más allá de coyunturas, China ha cambiado nuestro mundo, y su poder económico es tal y crece a tal velocidad que se me antoja incontrolable, y hay imágenes que no dejan lugar a dudas e invitan a todo tipo de reflexiones. Hace unos días venía en la revista de El País un reportaje de un fotógrafo francés sobre los océanos, en los que mostraba parajes únicos y de gran belleza con el objeto de mostrar la fragilidad de esos ecosistemas y la necesidad de protegerlos. Sin embargo yo me fije sobre todo en una imagen tomada en China. Luego busqué por Internet y hallé la web del fotógrafo, muy recomendable, y, dentro de las tomas chinas, la foto que les quería comentar, que pueden ver en este enlace. Corresponde al muelle de contenedores del puerto de Shangai. Es un muelle normal, con grúas portacontenedores, barcos que se están cargando y contenedores en los muelles a la espera de ser cargados o transportados, pero lo que asusta es la dimensión, infinita, de la imagen. Cada una de esas grúas es enorme, del tamaño de los barcos se pueden imaginar ustedes, y al vista se pierde en el horizonte, donde las grúas, barcos y contenedores parecen continuar hasta el infinito. Comenta en el reportaje que este puerto de Shangai, el mayor de contenedores del mundo, consta de cuarenta kilómetros de muelles, cuarenta, una distancia como la que hay entre Elorrio y Bilbao para los que sean localistas, donde la actividad de carga es incesante, y el tráfico es, sobre todo, de salida. La foto refleja de maravilla eso que se da en llamar “la fábrica de mundo” y es que en esos contendores, que parecen piezas de Lego y que son tan inmensos como los camiones que los transportan, están llenos de millones de productos que acaban en nuestras casas. Piense en todo lo que haya Made in China a su alrededor… bueno, quizás piense antes en lo que no hay y acabará antes. Pues esos productos habrán pasado por ahí, o por un puerto similar de otra ciudad china, donde día y noche, sin freno, no se deja de trabajar, producir y transportar a todas partes del mundo. Lo primero que me vino a la cabeza al ver esta imagen fue, se van a reír, la Guerra de las Galaxias, imaginando estas grúas y barcos como si fueran silos de naves espaciales que, como en cualquiera de esas películas de ciencia ficción, se extienden hasta el infinito, prestas a salir disparadas al combate o a una exploración. Es una visión del futuro hecha presente.

Pero el segundo pensamiento, más profundo y menos imaginativo, fue que esa foto reflejaba el cambio del mundo que se ha producido y que, pase lo que pase, ha venido para quedarse. Independientemente de que China viva su crisis económica y política, que ambas sufrirá en el medio plazo, su fuerza y presencia en el mundo han llegado a un punto tal que lo ha cambiado todo, y no se va a ir. Y nosotros, pequeños países europeos enzarzados en disputas ruines, somos incapaces de competir con esta capacidad industrial en muchos sectores, cada vez en más. Si quieren una visión de hacia dónde camina el mundo, o quién lo hace andar, mediten sobre esa foto.

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