viernes, julio 13, 2012

Volar gracias al sol


Una de las cosas que más me fascinan del verano madrileño es el inmenso desperdicio que supone el sol que, día a día, nos golpea sin piedad. Uno tras otro, el sol sale por la mañana, da todo su paseo y se pone por el oeste, en ese juego figurado en el que realmente quien gira es la tierra. Ninguna nube, calor a raudales, paredes de las casas ardientes, ventanas intocables, aire caliente corriendo por todas partes, y toda esa energía se va a la porra, a puro calor residual sin que nadie ni nada la aproveche. Me parece un desperdicio insoportable.

Y los usos que hasta ahora se han desarrollado para utilizar esta energía solar no pasan de lo anecdótico e experimental. Dejando aparte el problema de los huertos solares y las primas que reciben, que hoy serán recortadas por el Consejo de Ministros en la presunta revolución eléctrica, me quiero fijar en la historia de ese avión, que puede que ustedes hayan visto en los medios, que alimentado exclusivamente por energía solar, ha realizado un vuelo desde Suiza a Marruecos con escala en Madrid. El Solar Impulse, que así se llama el aeroplano y el conjunto del proyecto, es muy distinto a los aviones que conocemos, ya que se dota de una envergadura inmensa, de punta a punta de ala es como un Airbus grandote, para transportar un habitáculo en el que apenas entra el piloto y la instrumentación. Esa envergadura, unida al pequeño peso del aparato, fabricado íntegramente en fibra de carbono, hacen que las hélices, movidas por motores alimentados por las placas solares sitas en las alas, puedan hacerlo despegar, creando en vuelo una extraña imagen en la que el avión parece levitar más que volar, siendo la inmensa ala la que domina su figura se mire por donde se mire. El proyecto ha sido un éxito, de primeras porque ha logrado que el avión vuele, que aunque parezca una trivialidad no lo es en lo más mínimo (empiecen a hacerlos de papel y a ver que éxito tienen) y de segundas porque ha conseguido relevancia en los medios, incluso en épocas como estas en las que la economía se lo come todo, y en las que la ciencia tiene que luchar con todas sus garras para arañar algunos segundos en la emisión de los informativos. Sin embargo resulta evidente que el avión no es viable en el sentido que entendemos por vehículo de transporte. Es un prototipo sugerente, bello, atractivo, pero tan curioso como poco práctico. Lo más importante de este experimento es, como siempre, no las utilidades que de él se extraigan, sino lo que se ha podido aprender en su desarrollo, lo que ha permitido que la estructura vuele, y las diferencias que hay entre el prototipo probado y la idea original de la que partían los ingenieros que una vez lo imaginaron. Pero no nos engañemos, este avión y su tecnología no es la alternativa al queroseno que llena nuestros aeropuertos y se quema en los reactores clásicos. Usando una escala equivalente, este avión se parece mucho al triciclo de juguete que Daimler creo a finales del siglo XIX, utilizando para ello el motor de combustión interna en una muy primitiva pero, por primera vez, funcional versión. Ese triciclo era poco más que un curioso juguete para casi todo el mundo que lo vio, pero su desarrollo alteró nuestro mundo de una manera que no somos capaces ni de imaginar. ¿Será el Solar Impulse una nueva versión de ese triciclo de Daimler? ¿Se le recordará como el precursor? Sólo el tiempo y el desarrollo tecnológico lo dirá.

Al menos ese proyecto ha triunfado, e incluso puede que haya sido rentable. Sin embargo, ahora que ya son las 8:10 de la mañana, el sol reina ya sobre Madrid sin ninguna oposición, como mucho la de la franja de contaminación que lo vela en parte. Millones, miles de millones de watios de potencia energética se volverán a derramar durante toda la jornada sobre la superficie de la ciudad y los resecos campos que la rodean, y seguimos sin tener una tecnología que nos permita aprovecharlos de manera mínimamente rentable. En este campo no sabemos ni siquiera si ha nacido el “Daimler” que lo revolucione. A ver si hay suerte y está bien vivo y experimentando en algún laboratorio…

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