jueves, noviembre 20, 2025

Todos pendientes de Nvidia

Ayer por la noche, horario español, todo el mundo económico estaba pendiente de la presentación de los resultados de Nvidia, la empresa más valiosa del mundo en bolsa, fabricante de chips y estructuras de soporte a la IA que se ha convertido no sólo en la joya de los mercados sino la piedra angular en la que se sostiene todo el mundo de la IA. Las empresas y demás actores que pretenden utilizar servicios de IA como ChatGPT, Copilot o cualquier otra de las que se encuentra en el mercado acaban dependiendo de la tecnología de Nvidia. Era la de ayer una noche especial, y que medio mundo estuviera cruzando los dedos esperando a los resultados por miedo a que si no eran demasiado buenos las cotizaciones de ese mundo se desplomasen es, admitámoslo, una anomalía.

Y los resultados, buenos, superaron ligeramente las expectativas del mercado, lo que da opciones a los que dicen que no estamos ante una burbuja. Durante el tercer trimestre de 2025 el beneficio neto ha sido de 31.190 millones de dólares, una barbaridad, y un 65% más de lo cosechado en el mismo periodo del año anterior. Tanto en beneficio por acción como en otros múltiplos de interés la compañía mejoró algo los exigentes vaores que le exigían los analistas, y eso se tradujo en subidas de la acción en post mercado de hasta un 5%, moderándose posteriormente al entorno del 2% – 3% Con eso el valor, tras la subida de casi el 3% que experimentó ayer, recupera prácticamente el 6% de bajada que había sufrido el lunes y martes de esta semana. El negocio de la empresa va viento en popa y su CEO, Jensen Huang, fue ayer tajante a la hora no sólo de prometer un futuro magnífico para su empresa y el sector de la IA; sino también en su negativa sobre la impresión de que estemos ante una burbuja en el sector. El miedo a ese fenómeno ha ido creciendo entre los analistas y otros muchos participantes en los mercados, y ahora mismo casi podíamos dividir a la opinión económica entre los que opinan que estamos ante una burbuja y los que no, y los primeros daban una importancia trascendental a los resultados de ayer para, en caso de ser decepcionantes, decretar el inicio de su estallido. Es cierto que se han visto desplomes en acciones ligadas al sector que tienen un perfil gráfico muy de burbuja reventada, casos como el del Oracle o Palantir, pero en las grandes, como es Nvidia, Microsoft, Alphabet y otras no se aprecian síntomas de una figura por el estilo. Obviamente el ascenso infinito no existe, las exigencias para Nvidia irán a más a medida que el tamaño de la empresa crezca y llegará un punto en el que sus cifras de ventas y beneficios se estanquen, como pasa en todo sector económico, pero parece que ese momento no es ya. En la opinión burbujil también hay dos sesgos significativos. Los que no lograron en su momento subirse al carro de las subidas se mueren de envidia ante lo que contemplan y creen que el derrumbe es inevitable, dado que ellos no lograron ver la oportunidad de ganancia. Por el contrario, los que están sobre una fortuna acumulada de subidas sostenidas necesitan que las cotizaciones no se derrumben para no perder lo acumulado en estos años de euforia. Eliminando estas opiniones interesadas, el miedo a que se produzca un porrazo en el mercado es lógico, y a medida que las valoraciones de las compañías se disparan es creciente, por el impacto que puede tener en la macroeconomía. El hecho de que muchas de las empresas del sector de la IA estén participadas también entre sí y aumente sin cesar el cruce de inversiones y préstamos que unas hacen sobre otras aumenta la sensación de que la caída de una de ellas pueda generar efectos de arrastre mucho más intensos de lo que sería deseable, por no hablar de las consecuencias puramente financieras sobre los volúmenes de deuda emitidos para financiar las inversiones mastodónticas que se anuncian día sí y día también. Es realmente difícil saber en qué situación nos encontramos.

Por definición, una burbuja lo es cuando ha reventado, porque si no lo hace no la subida podrá ser todo lo explosiva que queramos, pero responde una realidad. Es caso de las puntocom de principios de los dos mil es el que más se está recordando, como caso de una burbuja reventada que limpio el sector de internet, no lo arrasó, sino que sirvió para consolidarlo y convertirlo en lo que luego ha sido, la clave de bóveda de nuestra economía y sociedad. ¿Puede haber una burbuja de ese tipo en la IA, que borre muchos proyectos absurdos y ayude a consolidar los que realmente serán líderes? Sólo el tiempo lo dirá. De momento es eso, tiempo, lo que parecen haber comprado las cotizaciones. Disfrutemos de ello.

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