miércoles, noviembre 05, 2025

Victoria demócrata en EEUU

Hoy se cumple un año de la victoria electoral de Donald Trump en las presidenciales de 2024, y como cada martes después de cada primer lunes de noviembre se han celebrado comicios en aquel país. El año que viene tocan las elecciones de medio mandato, que marcarán el rumbo de la presidencia del magnate, pudiéndole recortar poder en las cámaras. Las de ayer eran mucho menores, básicamente la elección de dos gobernadores, estados de Virginia y Nueva Jersey, y algunas alcaldías, destacando sobre todas ellas la de la ciudad de Nueva York. Todo era terreno propicio para los demócratas, las encuestas auguraban buenos resultados para ellos y no ha habido sorpresas.

La victoria más mediática es la de Zohran Mamdami, que ocupará el despacho de alcalde en la capital simbólica del mundo. Mamdami pertenece a la corriente más a la izquierda del partido demócrata, y es un abanderado de las políticas públicas intervencionistas. Se define a sí mismo como socialista, aunque eso en EEUU es un concepto que no tiene por que ser lo que entendemos aquí al nombrar esa palabra. Es musulmán, lo que le ha granjeado enormes críticas, algunas de ellas con un tufo racista que echa para atrás, por parte del trumpismo. Las redes sociales han vomitado de todo en contra de su persona, empezando por memes en los que aparece una estatua de la libertar cubierta por un burka como uno de los primeros efectos de su posible mandato sobre la ciudad. Todo esto no ha sido óbice para que su victoria sea clara, con la mitad de los votos que se han emitido en la elección. A sus 34 años Mamdami se ha hecho famoso en todo el país por una campaña muy visual, muy de generación Z, con vídeos cortos en Tik Tok con diseño impactante y un discurso bastante alejado del político convencional. No es el reverso de Trump, pero en cierto modo se inspira en sus formas. Ha arrasado entre la juventud de la ciudad y se ha centrado en los dos grandes problemas que sufre la urbe, la carestía de los precios en general y la de la vivienda en particular. Hace tiempo que comprarse un piso en Manhattan se ha convertido imposible no sólo ya para el ciudadano medio, no, sino directamente para el potentado medio, dadas las cifras millonarias que allí se estilan. Ese efecto ha hecho que barrios antaño asequibles como Queens o Brooklyn se conviertan ya en prohibitivos para las rentas del ciudadano medio, en un fenómeno que les sonará, dado que no hay que viajar al otro lado del charco para encontrarse con un mercado inmobiliario desbocado. En lo que hace a la vida normal, esta semana se han publicado varios artículos en España sobre cómo los precios son insoportables en la gran manzana. Muchos han hecho referencia a esos nueve dólares que puede llegar a costar un tomate. Repito, un tomate, no un kilo o un saco, no, una sola pieza. Tomarse un café en Manhattan está a precio de menú del día español, y vivir allí se ha convertido en una odisea. Gente de todo el mundo, que acude a la ciudad por sus encantos y su dinamismo laboral se encuentra con una realidad áspera a más no poder, en la que la supervivencia se logra por los pelos, y siempre con el cruel invierno neoyorkino, cuyas nieves y fríos no son de postal si el coste de la calefacción desborda el presupuesto. Mamdami, con mensajes dirigidos a los jóvenes y la clase media, ha centrado todos sus esfuerzos en prometer el control de esos precios, cosa que desde la alcaldía de la ciudad se me antoja difícil, pero al menos sí ha visto dónde se encuentran los problemas del habitante de la calle en su urbe. Las consideraciones personales de su figura, empezando por su religión, son algo que me parecen bastante secundario. Londres lleva ya varios años con alcalde musulmán, y el mero hecho de la demografía y el cambio social harán que eso se de también aquí. Serán las políticas de Mamdami, como las del resto de mandatarios públicos, los que determinen su futuro y el aprecio de sus ciudadanos, no a qué Dios rece o de que creencia se muestre partidario.

Trump ha encontrado en Mamdami una némesis que, de momento, ha utilizado en su campaña de memes burdos y amenazas. Desde la Casa Blanca se ha dicho que retirarán fondos federales a Nueva York si Mamdami resultaba elegido, y es probable que, ya desde hoy, Donal dedique algunas palabras cada día para meterse con el nuevo regidor de la ciudad de la que es originario. A buen seguro la bronca entre ambos y las zancadillas que puedan ponerse mutuamente va a ser una de las comidillas para los medios desde el mismo momento de la toma de posesión del nuevo alcalde, así que Nueva York, cómo no, seguirá en el centro del mapa informativo. Así es esa ciudad, siempre brillante, aunque a veces la sordidez parezca derrotarla por completo.

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