viernes, enero 30, 2026

Liliana y la verdad

Es muy famoso el inicio de la novela del añorado Javier Marías Corazón tan blanco, ese “No he querido saber, pero he sabido” en el que el narrador relata como quiere negarse a conocer la verdad de un hecho cruel que ha sucedido en su entorno, prefiere vivir sin la carga que supone el conocimiento de lo que ha pasado. Lo evita. Yo tampoco quiero saber, no quiero, no quiero, no quiero, lo que viven las personas que han sufrido una pérdida, sin ir más lejos, en el desastre ferroviario de Adamuz. Esas familias rotas, que el domingo por la tarde no lo estaban, han conocido el dolor de una manera que no he vivido nunca. Y no quiero, no quiero, no quiero saberlo.

Ayer, en el funeral que tuvo lugar en Huelva como despedida a los fallecidos y homenaje a sus familias, subió Liliana Sáenz al atril para leer un comunicado en nombre de todos los fallecidos y sus familias. Con su hermano al lado, ambos despedían a su madre, que se quedó para siempre en ese rincón de Córdoba del que casi todos nada sabíamos, que se llama Adamuz. Liliana realizó una alocución de diez minutos tras la que, la verdad, todo lo que yo escriba, o lo que se añada desde cualquier medio, no sirve para nada, sólo es ruido y algarabía. Todo lo que había que decir lo dijo Liliana, y todo lo dijo bien. Desde una honda fe religiosa, que es la dominante en la ciudad onubense de la que procedían la mayor parte de los fallecidos en el desastre, Liliana trató de encontrar consuelo a su pérdida absoluta en la fe en Dios y en la esperanza de la resurrección, de un más allá de cielo al que su madre ha sido llamada con premura, inmensa premura. Liliana desgranó el sentimiento de angustia de las familias ante algo que no tiene sentido, ante la vivencia de unos hechos que son indeseables, que sólo generan dolor. En medio del desastre hay ayuda, sí, pero sólo sirve para paliar mínimamente el instante, no cubre la pérdida. En su alocución Liliana mencionó a todos los que, desde el domingo por la noche, se movilizaron sin cesar para asistir a los heridos, rescatar lo que fuera posible, dar cobijo… en este sentido los profesionales sanitaros y todo el pueblo de Adamuz, el que tuvo la desgracias de ser el más cercano al lugar de los hechos, estarán para siempre en la memoria de los supervivientes de la catástrofe, un lugar por el que algunos de ellos quizás pasaban regularmente, otros por primera vez, ni idea, pero que se volcó con sus recursos, todos los que disponía, para asistir en lo que fuera necesario. Agradecimiento sin límite expresó Liliana a todos los que han hecho posible que el dolor no creciera aún más, a sabiendas de que nada puede minimizarlo. Reclamó Liliana verdad sobre lo sucedido, expresando claramente que las familias la reclamarán sin cesar pero también sin rencor, e hizo mención expresa a la polarización indigna que ha calado entre todos nosotros, esa miseria moral que nos corroe y nos hace ver las cosas que suceden desde el sádico prisma de si beneficia “a los míos” y perjudica “a los de enfrente”, que pone en marcha calculadoras siniestras de votos en función de lo que ha sucedido, de donde y a quién le toca gestionarlo, para poder arrojarse las víctimas a la cara del contrario y así sacar un rédito repugnante. Liliana tuvo el valor de decir los que muchos piensan y, también, no pocos, callan. El valor de señalar una corrupción profunda que se ha quedado no sólo en la política, sino en los medios, en las opiniones, en el debate público, en las charlas del café, en tantos y tantos espacios de comunicación que han degenerado en vulgares cámaras de eco en las que los argumentarios de turno se suceden sea cual sea el hecho que se comenté, y que los muertos son uno de los activos que más se puede explotar de cara a herir a ese que se ve como el contrario. Liliana, con su discurso, se elevó muy por encima de la miseria moral que anida entre nosotros.

Sus palabras son un aldabonazo enorme, un grito que, a buen seguro, muchos no querrán escuchar, porque les deja desnudos ante la verdad, ante un dolor que no tiene cura, reparación, ante un hueco eterno que el tiempo suavizará, pero no logrará llenar. Ayer Liliana estuvo muy por encima de todos aquellos que se supone son representantes de la sociedad, fue la expresión del dolor y de la conciencia de una sociedad que se sabe manipulada, manejada, que entierra a sus muertos en medio de la incomprensión general, que se esconde ante la muerte y que, como mucho, la explota en beneficio propio. El discurso de Liliana es ya Historia de este país, pero, sobre todo, es ejemplo de ser y de estar. Todo sobra, basta lo que ella dijo.

jueves, enero 29, 2026

El papel del dólar

Bastante relacionado con lo que hablábamos ayer, sobre el precio del oro, que sigue subiendo, está el papel que desempeña el dólar en la economía global y su presunto declive, de momento más un deseo por parte de algunos agentes que una realidad. Siempre la moneda del país dominante ha actuado como moneda de reserva global. Pasó con el real de a ocho de la monarquía hispánica (del que el dólar también hereda las columnas de Hércules de nuestro escudo nacional, eso son sus dos barras verticales). La libra británica cumplió ese papel en el tiempo del imperio victoriano y, tras las guerras mundiales y la victoria de EEUU, es el dólar el que desempeña la función.

Eso significa que la demanda de dólares es mucho mayor que la derivada de los flujos económicos que se desarrollan en y con EEUU. El petróleo cotiza en dólares, por lo que si un país europeo quiere comprarlo debe entregar dólares para ello, cambiando sus euros. Muchas materias primas funcionan de igual manera, y otro tipo de bienes. El dólar es una moneda aceptada en casi todas partes, especialmente en aquellos lugares donde hay inseguridad financiera y lo sistemas de pago son endebles. Piense usted en Argentina, en qué moneda ahorraría, ¿en pesos?. Los depósitos denominados en dólares se ofrecen por parte de la inmensa mayoría de entidades financieras como vehículo de ahorro global. Es una moneda plenamente convertible, que cotiza a diario en el mercado de divisas. Los títulos de deuda emitidos bajo su denominación suponen el mayor mercado de bonos del mundo, el más líquido, el que más se demanda, compra y vende. Y por detrás está la primera economía del mundo, el mayor ejército y el garante del sistema de reglas globales, financieras y no, bajo las que nos regimos. Esto otorga a EEUU un privilegio enorme, exorbitante lo denominada De Gaulle, porque puede endeudarse mucho más que el resto de naciones, ya que siempre habrá alguien a quine le convenga o necesite hacerse con dólares, mientras que la demanda del resto de monedas será menor, poco o mucho, pero menor. ¿Puede cambiar este panorama? Sí, pero no es tan fácil. Los cambios de moneda de reserva global han ido precedidos de derrumbes en el poder real del país que tenía esa enseña como propia, principalmente por la pérdida de guerras y el declive en su peso internacional. Si EEUU deja de ser la gran potencia global el papel del dólar se debilitaría, pero es necesario mucho más que eso para que la preminencia de esa moneda deje de ser la que es, y por ahora no se ven signos evidentes que puedan ser capaces de alterar el panorama. China, su economía, empieza a rivalizar con la norteamericana en extensión, capacidad y vinculaciones, eso es cierto, pero su sistema financiero sigue siendo un juguete intervenido por el régimen de Xi, que ni aporta garantías ni solidez ni convertibilidad. El yuan está muy lejos de ser moneda de reserva internacional. Cierto es que cada vez que China firma acuerdos comerciales con terceros países en los que obliga a intercambiar los bienes en yuanes trata de erosionar el papel global del dólar, y esta es una vía efectiva para lograrlo, pero aun así es necesaria una reconfiguración global enorme para que el cambio se dé. Realmente, las mayores amenazas para el dólar sólo pueden surgir desde los propios EEUU, en dos vertientes, financiera y política. Por el lado financiero, el gigantesco déficit público que no deja de crecer allí puede acabar siendo una bola indigerible que nadie sea capaz de abordar, y la historia demuestra que el derrumbe de muchos imperios ha ido acompañado de déficits que se disparan, fruto del cada vez más costoso mantenimiento de una estructura de poder que requiere recursos infinitos. ¿Puede la deuda norteamericana herir gravemente las finanzas del país y debilitarlo globalmente? Sí, es un elemento capaz de lograrlo, y la discusión sobre si eso va a pasar o no y cuándo, de suceder, es una constante en el debate de no pocos estudiosos.

La otra vertiente es la política. La previsibilidad de EEUU en sus actuaciones y su papel como garante del sistema global, político y financiero, son algo que se daban por sentado pero que, con la deriva trumpista, empiezan a ponerse en duda. Si instituciones, flujos comerciales, incluso la estabilidad interna de la nación empieza a ser puesta en cuestión, el temor a que el billete verde empiece a dejar de ser visto como algo respaldado por poder efectivo puede crecer, y pocas cosas son más miedosas que el dinero. Trump grita a los cuatro vientos que el sistema global roba a EEUU, cuando es justo al contrario, EEUU es mucho más fuerte gracias a un sistema global en el que resulta ser el pilar decisivo. Este asunto, de enorme calado, empieza a abrirse paso en el debate global como pocas veces en el pasado.

miércoles, enero 28, 2026

Oro a 5.000 dólares

Esta semana el oro ha batido un nuevo récord en su cotización, alcanzando la barrera de los 5.000$ la onza, registros nunca vistos. Su carrera ascendente a lo largo del año pasado fue ya imparable, rompiendo el 3.000 en marzo y el 4.000 en octubre. De hecho la gráfica muestra una aceleración en la subida que no cesa y que le está otorgando una forma exponencial típica de los movimientos burbujiles. Con la plata ha pasado algo parecido, disparándose de una manera loca y con bruscos movimientos intradía en las pasadas jornadas que no han afectado a los que se han quedado quietos, pero ha arruinado a más de uno que se ha subido a esa montaña rusa a jugar. Mucho cuidado.

¿Por qué sube el oro? Sus movimientos tradicionales son lentos, pausados, marcados por ciclos seculares de varios años, tanto de subida como de bajada, nunca ha sido, como hasta ahora, un activo de especulación rápida y de cambios en su cotización más propios del bitcoin o de cosas por el estilo. Normalmente el oro se entiende como un valor refugio. Comparto con Keynes la idea de que esto es absurdo, de que es un mero metal que no aporta nada, pero hay lago atávico en la psique humana que lo reconoce como especial, y no tiene sentido luchar contra ello. En épocas de incertidumbre el oro suele subir porque se considera como algo que ancla el valor, que no se devaluara frente a otro tipo de activos, sujetos a coyunturas tormentosas. Lo cierto es que, en el mundo en el que estamos, la incertidumbre sobra, por lo que ese argumento precautorio tiene un respaldo muy sólido. También se ha visto, a lo largo de los últimos años, especialmente desde el Covid, como los bancos centrales han ido aumentando sus compras de oro, de tal manera que este activo ha ido pesando cada vez más en la composición de sus reservas respecto a otros, especialmente bonos y divisas. ¿Tiene este movimiento un calado profundo? Pudiera ser, ya que no son pocos los que opinan que ciertas autoridades monetarias, se habla sobre todo de la China, pero no sólo, tratan de ir creando una base sobre la que construir un patrón monetario que tenga un cierto respaldo en ese valor, y mutar respecto al sistema fiat en el que nos encontramos, en el que la moneda sólo es válida como tal por la fe que tenemos en ella, dado que no hay nada que la respalde. Es difícil saber qué hay de cierto o no en este argumento, que de ser correcto, nos llevaría a un replanteamiento del sistema global de divisas respecto a la situación actual, pero es innegable que, declaradas o no, las adquisiciones de oro por parte de los Bancos Centrales suben y suben, y eso presiona a las cotizaciones. Por último, ligado a lo anterior, se encuentra la explosión de déficits públicos que atenaza a las economías de medio mundo, déficits que no se reducen de ninguna manera y que se someten a refinanciación constante vía nuevas emisiones de deuda en un mercado que no deja de crecer. Hay una sensación extendida de que esa deuda nunca podrá ser devuelta, que la moneda que respalda esa deuda pierde valor a ojos vista, y que procesos inflacionarios como el vivido tras la salida del Covid, a pesar de su evidente componente de estrangulamiento de oferta, ahondan en la idea de que las monedas se depauperan sin freno. Este ha sido uno de los argumentos favoritos de los defensores del Bitcoin, que algunos, fantasiosos a mi entender, denominan el oro digital. Lo cierto es que, como bien sabe todo el mundo, el aumento del precio de un bien se puede explicar tanto por la subida del valor que otorgamos en ese momento al bien como por la devaluación de la moneda en la que lo expresamos. Si una onza de oro pasa de 4.000$ a 5.000$ podemos entender que su valor ha crecido un 25% o que el dólar se ha devaluado en esa misma proporción. Y es probable que haya algo de ambos movimientos.

En todo caso, es anómalo que el oro se encuentre en un proceso de subida libre, no es normal. Indica que algo pasa en el sistema económico. No son pocos los que señalan que parte de su ascenso se debe al daño que Trump está haciendo a los EEUU y a lo que eso supone en forma de no ver al dólar como una reserva de valor, como un activo invertible, sino como un riesgo en el que no hay que aumentar la exposición. El dólar es la moneda de reserva global y eso supone una enorme ventaja y poder para EEUU. ¿Señala el disparo del oro que ese papel del dólar empieza a concluir? No lo se, eso serían palabras mayores. De momento, sigue subiendo, ya a 5.200$. Enhorabuena a los que han pillado la subida y precaución para los que juegan con él.

martes, enero 27, 2026

El desastre de cercanías

Sobrevivo en Madrid gracias al metro. Tengo un coche que duerme en lonja en el pueblo y, hace años, pasó un verano en la capital, pero tengo la suerte de tener una boca de metro cerca de casa y más cerca aún de la oficina, por lo que no necesito vehículo para desplazarme. Sin ese servicio público de transporte la ciudad sería invivible, estaría sumida en el colapso permanente. Lo mismo se puede decir, a menor escala, respecto al servicio de autobuses o al de cercanías de RENFE. Entre semana, y en hora punta, somos cientos de miles de trabajadores los que los utilizamos para ir a nuestros empleos, y los cogemos otra vez para volver a casa. Sin ellos no sería posible.

Por eso, asistir como ha sucedido al constante proceso de degradación de los servicios de cercanías en nuestras ciudades, fruto del abandono por parte de la administración central, no me atrevo a decir que si por premeditación o por pura necedad, es sangrante, es injusto, y, sobre todo, supone un golpe para las rentas medias y bajas, que no disponen alternativa de transporte ni medios para sufragarse un vehículo o similar. Dejar morir las cercanías es golpear a las capas de la sociedad que más requieren el servicio público, con un gobierno cuyo constante marketing no hace sino pregonar su defensa de ese tipo de bienes, los públicos. El abandono es constante, y sus efectos progresivos, pero aquí también se puede utilizar esa frase que se le atribuía a Mark Twain. A la pregunta de cómo llegó a la ruina respondió “primero poco a poco, luego, de repente”. Desidias, faltas de inversión y mantenimiento, orillamiento, dejadez… el estado de la infraestructura y los trenes se va deteriorando poco a poco, como todo lo que se usa, y empiezan la catarata de incidencias que ataca la fiabilidad del servicio y lo convierte, poco a poco, en una lotería. Sus usuarios, recordemos que muchos de ellos sin alternativa, empiezan a ver al cercanías no como una solución, sino como el primero de sus problemas diarios. Aglomeraciones constantes, interrupciones de servicio, paradas no programadas, horarios que son fantasías… la dinámica del mal funcionamiento se instala como rutina, y de ahí a que se produzca un incidente serio no suele mediar demasiado. Todo esto se ha vivido así tanto en Madrid como en Barcelona, pero por las informaciones que han llegado desde allí, los incidentes han sido más serios y continuados en el área metropolitana catalana. A ninguno de los irresponsables políticos regionales que han pasado por cargos de poder en esa comunidad le ha interesado eso en lo más mínimo, seguramente porque muchos de ellos consideran en su fuero interno como chusma a la mayor parte de los usuarios del cercanías, no son “de los suyos”. En fin, ha querido la desgraciada casualidad que el Rodalies, que es la marca con la que el cercanías de RENFE opera allí (sí, para desvincularse del estado sí han sido efectivos, para nada más) tuviera un grave incidente en la misma semana de la tragedia de Adamuz, con el balance de un maquinista en prácticas fallecidos y decenas de heridos al descarrilar una unidad por desprendimiento de un talud de la AP7, en este caso parece que fruto de las intensas lluvias que han azotado toda aquella zona. A partir de ahí se ha producido un pulso entre los maquinistas, que llevaban tiempo denunciando el deterioro del servicio y la inseguridad creciente, y los gestores de las entidades ferroviarias y administrativas, que han hecho todo lo posible para acallar las críticas y no solucionar ninguno de los problemas. Plantes, huelga, revisión de las vías prometida y no realizada, nuevos sustos, nuevas huelgas, interrupción total del servicio durante el fin de semana ante la incapacidad del asegurar el funcionamiento correcto del mismo, rearranque ayer y un cúmulo de incidencias, incluidas las informáticas, que lo dejaron todo nuevamente medio parado…

Cientos de miles de usuarios catalanes ninguneados, burlados, despreciados por las administraciones a las que pagan sus impuestos y que ven como no hay manera de que el servicio de trenes funcione, mientras que el número de cargos y asesores en la administración y empresas paralelas no deja de crecer, al igual que sus nóminas. Lógica indignación, sensación de estafa, cabreo, descrédito absoluto ante las vacías promesas de un gobierno regional y nacional que miente más que habla, y en el día a día, incomparecencias en el trabajo, citas perdidas o aplazadas, malestar, angustia y todo lo que ustedes ya saben. Sí, sale muy caro tener a unos inútiles al mando. A ellos, a sus elevados ingresos, no. Al resto del país, carísimo.

lunes, enero 26, 2026

La purga china

Seguimos paso a paso la degeneración que se vive en EEUU, el derrumbe de la fiabilidad y la creación de una fractura social violenta alentada principalmente desde el poder que desea ser absoluto, con testimonios, imágenes y análisis sin cesar. Nada nos pilla por sorpresa, pero no sabemos prácticamente nada de lo que sucede en China, el otro gran poder, camino de imperio rival del norteamericano, en cuyas estructuras de gobierno domina tanto la férrea jerarquía como la opacidad más absoluta. Xi Jinping es el presidente del país y ha decidido perpetuarse, generando mucha envidia a Trump, pero de ahí para abajo lo desconocemos casi todo. Es anómalo, y peligroso.

Este fin de semana ha trascendido que se ha producido una purga en la jefatura del ejército de China. En palabras oficiales, “se ha abierto una investigación contra el general de más alto rango del país, Zhang Youxia, el número dos del presidente del país, Xi Jinping, en la Comisión Militar Central (CMC), por supuestas infracciones graves de la disciplina y la ley”. Si el nombre de Youxia no les dice nada no se preocupen, a mi tampoco hasta que lo leí ayer, pero es el segundo al mando del segundo ejército más importante del mundo. Bueno, más bien lo era, porque ahora ha caído en las sombras. La acusación genérica cuando se produce un movimiento de este tipo en el poder chino es la de corrupción, el desvío de dinero público para el enriquecimiento personal, la ostentación fruto de las mordidas. Xi y su corte han mostrado públicamente un odio profundo a la corrupción y no les ha temblado la mano a la hora de cargarse a dirigentes del partido de altísimo nivel alegando limpieza y ejemplaridad. Curiosamente, o no, estos cambios siempre se han traducido en la consolidación del poder de Xi, acaparando en cada movimiento parcelas de control del país que, hasta entonces, no se encontraban directamente bajo sus designios. En este caso estamos hablando de un movimiento serio no por las acusaciones en sí, sino por la institución de que se trata, el ejército, en un momento de disparatadas inversiones militares y de constante empleo de la fuerza para mostrar las crecientes capacidades de una milicia, la china, que ansía hacerse con Taiwán pero que, sobre todo, busca rivalizar en el escenario asiático con unos EEUU que, hasta ahora, eran la fuerza incontestable. Por cada ejercicio de demostración de nuevas capacidades que se ordena ejecutar desde Beijing queda claro que el ejército chino ya es una fuerza capaz de oponer resistencia significativa, y ejercer poder de disuasión En este sentido, se han conocido desde hace meses las directrices de Xi buscando ampliar la capacidad y versatilidad de los arsenales nucleares del país. China posee la bomba, eso es más que sabido, pero frente a las miles de cabezas de que disponen Rusia y EEUU, y sus múltiples combinaciones de vectores de uso, se estima que el arsenal nuclear chino supera por poco los tres centenares de elementos, y sus capacidades tácticas están muy por debajo de las de los dos líderes en esta materia. Tiene la bomba, y le sirve como elemento de disuasión, pero la asimetría en este campo respecto a Moscú o Washington es aún muy evidente. Por ese motivo es relevante la información que circulaba ayer por algunos medios en los que se señalaba que la causa profunda del cese de Youxia no ha sido la corrupción de toda la vida, no, sino el que le hubieran pillado filtrando secretos del programa nuclear chino a EEUU, información que surgió de fuentes norteamericanas que parecen ser solventes. En este caso estaríamos ante un acto de traición en el seno del ejército de China, y evidentemente, ante algo así, los ceses es lo menor que puede decretar un dictador absoluto como Xi. ¿Será esa la causa real de la purga? ¿el espionaje norteamericano había llegado lograr hasta la cúpula del ejército chino? Si así fuera, bastante más van a ser los purgados en un movimiento de limpieza que no se andará con remilgos.

En todo caso, lo único que podemos hacer es especular. Las fuentes oficiales chinas son propiedad del gobierno, y las no oficiales no pueden hacer nada sin el permiso del régimen. Al oscurantismo con el que se gestionan allí las decisiones se suma una cultura de trabajo y vida totalmente ajena a la nuestra que dificulta interpretar los gestos que se muestran cara a la galería. Siempre hay rumores sobre la estabilidad del régimen chino, sobre disputas internas y el miedo a que el control de la nación no sea tan rígido como se nos quiere hacer ver, pero realmente China sigue siendo un misterio en el que las opiniones vertidas desde aquí tienen poco suelo firme sobre el que asentarse. Que esto suceda en el segundo país más poderoso del mundo es para que nos lo hagamos mirar. Y temer.

viernes, enero 23, 2026

El discurso de Marck Carney

Esta semana han pasado bastantes cosas fuera, mientras en España estábamos doloridos por la tragedia ferroviaria de Adamuz. Lo más trascendente ha sido la celebración del foro de Davos, antaño encuentro anual cumbre de la globalización financiera y del poder, que ha ido mutando, desde el crecimiento de los populistas, a una franquicia desde la que se intenta mantener el espíritu liberal en medio del acoso que sufre. Trump acudió y dio un discurso menos belicoso de lo esperado sobre Groenlandia, aunque como es habitual en él, resulto inconexo, vulgar y lleno de frase noticiables por su descaro.

Lo más relevante de lo que ha pasado en esa montaña suiza es el discurso del primer ministro canadiense, Marck Carney. Está disponible en YouTube en varios enlaces, por ejemplo este. Dura poco más de un cuarto de hora y es la mejor descripción de la situación que se vive ahora en el mundo. Carney adopta una postura didáctica, pero no elude en ningún momento las palabras claras y evita eufemismos. La base de toda la alocución es asumir que el mundo del pasado ya no va a volver, que la estructura internacional que ha funcionado desde la IIGM basada en un consenso tácito de respeto de reglas comerciales, políticas y sociales se ha fracturado porque las potencias que han sostenido ese consenso, especialmente EEUU, han decidido que ya no les vale, que pueden ejercer directamente el poder por el poder y la fuerza de la que disponen para hacer de sus deseos la voluntad de los demás. Curiosamente, EEUU ha sido uno de los países más beneficiados desde que este orden global se instauró, pero su posición hegemónica, derivada en parte de ese orden, le otorga la capacidad de poder destruirlo creyéndose inmune, y es lo que ha empezado a hacer, fruto del poder de las fuerzas populistas que se han hecho con el control del gobierno en Washington. Carne y llama a asumir lo que son hechos, que la Alianza trasatlántica se encuentra en grave riesgo, que la fiabilidad de Washington se ha ido, que la visión multilateral de responsabilidad compartida naufraga en medio de una competición de potencias globales, EEUU y China, que se dedican a realizar acuerdos transaccionales, meros intercambios diseñados para su propio beneficio donde la posición del otro no importa. Sólo el cómo presionarlo, chantajearlo. En este contexto depredativo, la posición de las potencias medias, como es Canadá, es precaria, ya que no cuentan con la capacidad para actuar de manera independiente en el mundo. Carney señaló, con acierto, que una tendencia de las naciones antes este escenario es el del aislamiento, el comportamiento autárquico, buscar la autonomía energética, estratégica, económica, cortar lazos con el resto para así no verse afectados por sus decisiones, pero eso es imposible para la mayor parte de las naciones existentes, y sólo va a generar enormes costes, tanto económicos como sociales. Los países medios sólo tienen la opción de buscar alianzas cooperativas con otras naciones que se encuentran en su misma tesitura, romper los vínculos exclusivos que les ataban a la potencia dominante y, en cada caso, definir acuerdos que unas veces serán con unos y otras con otros, buscando el beneficio e interés de la nación, en este caso Canadá, pero tratando de crear redes que permitan cooperar. Eso que se llama geometría variable, y que puede ser una vía para eludir el enfrentamiento con el gran patrón norteamericano. Su país, poseedor de enormes recursos naturales, situado en un lugar geoestratégico de primer orden y vinculado desde siempre al mundo occidental y al anglosajón, sabe que depende sobremanera del comercio con EEUU, una relación simbiótica en la que, hasta ahora, ambos países eran casi uno. El enfrentamiento con Washington supone un reto estratégico existencial para Canadá, y así es como lo ven.

En todo caso, Carney, por hacer un chiste, fue descarnado. Su alocución cosechó algunos aplausos pero, sobre todo, hizo cundir un silencio espeso de temor entre el auditorio, que quizás por primera vez escuchaba a un primer ministro de un país relevante llamar a las cosas por su nombre, huyendo de un apaciguamiento que, expresamente, recordó que no suele acabar con los problemas, sólo aplazarlos, como demuestra la historia del siglo XX. Fue una intervención churhilliana que no sólo merece verse, sino estudiarse en detalle. Y, sobre todo, asumir que es cierto y que no tenemos muchas alternativas.

jueves, enero 22, 2026

Algunas certezas sobre el accidente, varias dudas

Ayer, mientras Trump ejercía de emperador gagá y no tan malévolo en su visita a la cumbre de Davos, el ministro Oscar puente y dos altos directivos de RENFE y ADIF, no sus presidentes, comparecían para explicar lo que sabían del accidente de Adamuz y las hipótesis con las que trabaja la investigación. Fueron más detallistas en la descripción cronológica de los hechos que en lo que hace a saber lo que realmente pasó, pero la hipótesis de fallo en la vía se abrió claramente a lo largo de su comparecencia como la más probable para justificar lo que ha sucedido. Quedó claramente descartada la responsabilidad humana y la del material rodante puede darse casi por eliminada.

Del relato de los hechos se deduce que ni el maquinista el Iryo ni el centro de control de tráfico de Atocha eran conscientes de que, además de haberse producido un descarrilamiento de la unidad que iba camino a Madrid, se había dado el impacto en la unidad Alvia, donde se han producido la inmensa mayoría de las muertes. El conductor del Iryo, en sus comunicaciones con el centro de mando, reporta una primera incidencia, que achaca a un enganche con la catenaria, y en dos o tres minutos vuelve a llamar para avisar que no, que la parte trasera del tren se ha salido y que ocupa parte de la vía contraria. Desde Atocha le indican que no viene nadie de frente, y son conscientes desde el primer instante, que el fluido eléctrico de la catenaria en la línea se ha interrumpido (no lo saben, pero medio kilómetro de cables están arrancados por completo) por lo que todos los convoyes están detenidos. Saben que el Alvia está cerca y llaman al maquinista, reiteradamente, pero no les contesta (tampoco sabe que lleva muerto ya unos minutos) y consiguen contactar con la interventora, que entre ruidos, les indica que está contusionada, que sangra de la cabeza, que todo le da vueltas. En ese momento es cuando en el control de Atocha surge el pánico, porque descubren que hay dos trenes involucrados en algo que ha pasado en el punto de Adamuz, y que todo pinta bastante mal, pero no son capaces de atisbar ni lo que ha sucedido ni sus dimensiones. La información que llega a los medios a partir de entonces habla de un accidente ferroviario en el que está implicada una unidad Iryo, y las primeras imágenes que llegan, noche cerrada, muestran, en efecto, unos vagones rojos detenidos sobre las vías, algunos de ellos correctamente posicionados, los que parecen ser la parte trasera del convoy salidos y doblados. Es al poco cuando se empieza a hablar de que hay otro tren involucrado, un Alvia, pero en las imágenes no se ve nada de ese vehículo (estaba a casi a medio kilómetro de ahí, nadie lo podía intuir en ese momento). Las llamadas de familiares y de allegados de los viajeros que a esa hora circulaban por la línea empieza a indicar que los que iban en el Iryo no se han visto muy gravemente afectados, pero hay decenas de personas que viajaban en la otra unidad que no responden a los suyos, y eso hace saltar todas las alarmas, por si quedaba alguna que ya no estuviera sonando. El balance de heridos y fallecidos, se empieza por confirmar dos, se circunscribe a la unidad Iryo, pero nadie de ese tren era medianamente consciente de que lo que les había pasado a ellos había tenido incidencia en otro convoy. La noche no contribuye a aclarar las cosas y los servicios de emergencia que acuden a la zona tardan en darse cuenta de que, a cientos de metros del tren rojo, empiezan a verse restos de un tren blanco que se encuentra en mucho peor estado. La dimensión del desastre crece aceleradamente y el escenario se convierte en doble, con la gestión de los viajeros accidentados del Iryo como problema fundamental de las asistencias médicas y civiles voluntarios, mientras que los pocos que han sobrevivido del Alvia, que ya de por sí transportaba bastantes menos personas, se mezclan con ellos.

El fallo en la vía, la posible ruptura del carril, parece que en uno de los puntos en los que se produce la soldadura entre raíles, ha dejado marcas en las ruedas del Iryo en los vagones uno a cinco, los que pasaron instantes antes que el seis, que es el que se sale. Es probable que ese punto de la vía se fuera deteriorando a cada paso que sufría y llegó al punto de ruptura en una de las ruedas del coche seis, provocando todo el desastre. Nada podía hacer el maquinista del convoy ni persona alguna para evitar lo que estaba a punto de suceder en el momento en el que el perfil de la rueda da el último paso útil sobre un carril fracturado que se astilla como si estuviera podrido. El resto ya solo es ruido, dolor y angustia.

miércoles, enero 21, 2026

Más accidentes

Se ve que en esto de las desgracias las rachas existen, como dicen que sucede en el juego cuando se encadenan victorias o derrotas. Ayer se produjo una colisión en el servicio de cercanías de Barcelona a la altura de Gelida de una unidad contra un muro de contención de una cercana autovía que, probablemente, a causa de las intensas lluvias de la borrasca Harry, había cedido. El balance actualmente es de decenas de heridos, algunos graves, y un fallecido, que algunas fuentes identifican con el maquinista, sin que a esta hora se pueda confirmar. El servicio ferroviario está suspendido en toda la provincia y se están revisando las líneas para ver si hay más afectaciones.

Este accidente no tiene nada que ver con el de Adamuz, entre otras cosas porque parece obvio que la causa del mismo es un imponderable fruto del temporal, pero no deja de ser otro desastre ferroviario en una semana marcada por informaciones donde los raíles han dejado de ser sinónimo de comunicación para convertirse en fuentes de dudas crecientes. Ayer mismo ADIF emitió una nota interna para los empleados de las operadoras en la que ordenaba limitar la velocidad en numerosos tramos de la línea Madrid Barcelona a los 160 kilómetros por hora, frente a los 300 para los que está diseñada y se supone que presta el servicio, catalogado y cobrado como de Alta Velocidad. Esa reducción implica que durante una cuarta parte del recorrido, más o menos, la velocidad máxima es apenas superior a la mitad posible, lo que supone una relativa estafa. La medida llega después de numerosos comunicados de los maquinistas de esa línea, y de otras, en los que se señalaban los constantes botes que los convoyes sufrían en unos tramos en los que la infraestructura no estaba, ni mucho menos, acorde a lo que debía ser. Esas quejas se han viralizado también gracias a vídeos de usuarios en los que han mostrado, vasos llenos de líquido en mano, cómo viajar en las líneas de AVE se ha convertido últimamente en una especie de danza espasmódica en la que el traqueteo se sustituye por un nada sugerente bamboleo que deriva en golpes constantes. No es difícil imaginar que cada uno de esos pequeños impactos supone un esfuerzo serio para los materiales con los que está fabricado el tren y para la vía, de tal manera que todo el sistema se somete a un esfuerzo extra que acelera su deterioro, hasta poder llevarlo a un punto de ruptura. Durante meses esas quejas de pasajeros y de trabajadores de las líneas, especialmente maquinistas, han sido ignoradas, cuando no ridiculizadas, por los portavoces del Ministerio de Fomento, acusándolas de alarmistas, de exageradas y cosas por el estilo. Tras la tragedia de Adamuz, ADIF ha hecho algo que se le demandaba desde hace tiempo y lo ha ejecutado de manera oculta para la ciudadanía, sin informar públicamente de ello en sus canales y sin que conste respaldo técnico a su decisión. ¿Se ha asustado el gestor de la infraestructura ante lo sucedido? ¿Sabía que algo no iba bien, lo minimizó, y tras el desastre, ha actuado con la prevención máxima? ¿Ha ocultado ADIF información relevante a los operadores de las líneas? ¿Hay estudios técnicos hechos después de las advertencias de los maquinistas? ¿Se ha jugado a la posibilidad de que “algo” no suceda frente a las consecuencias de que realmente sí había problemas? ¿Se parece esto a lo del apagón, que no iba a suceder, y tras él las renovables no eran las culpables, pero el uso del gas se ha disparado por orden del gestor de la red y con él la factura? ¿Hasta dónde se ha comprometido la seguridad de pasajeros y empleados de las operadoras? ¿Qué información relevante sobre el estado de las líneas ha tenido ADIF todo este tiempo y no ha compartido con nadie?

La catarata de preguntas que surgen con todo esto es tan enorme como grave, y aumenta la sensación de inseguridad del usuario de un servicio, y de quienes trabajan en él, al comprobar que no se trata ya sólo de denuncias de “baches” que uno ve en vídeos de las redes sino de riesgos evidentes, que pueden comprometer la seguridad y ocasionar accidentes de una enorme gravedad. Va a haber que dar muchas muchas explicaciones sobre lo que ha sucedido en Adamuz, y sobre el estado de toda la red de Alta Velocidad. ¿Tienen ustedes confianza en que eso se produzca?..... no, yo tampoco. Y sí, Beatriz Corredor, la responsable de REDEIA durante el apagón, sigue en su puesto y cobrando un dineral.

martes, enero 20, 2026

Buscar las causas del accidente

Ahora mismo hay dos investigaciones paralelas que estudian las posibles causas del gravísimo accidente ferroviario de Adamuz. Pese a las obvias prisas que nos entran a todos por saber qué es lo que ha pasado, un escenario de este tipo suele tener muchos factores y requiere un estudio pormenorizado de los restos y los testimonios de quienes lo han vivido, destacando en este caso el conductor del Iryo, superviviente. La recogida de pruebas se hace en paralelo al levantamiento de los últimos cadáveres, cosa que puede que suceda hoy si las grúas logran acceder definitivamente a la zona e izar los restos deshechos del Alvia.

Por un lado, la CIAF, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, organismo dependiente del Ministerio de Fomento, y por otro la Guardia Civil, en su labor de policía judicial por encargo del juzgado que se ha hecho cargo del procedimiento, están sobre el terreno desde ayer y estudian todo lo que hay intentando descubrir lo que pasó. Conocida la secuencia de los hechos, lo fundamental es descubrir por qué el Iryo descarriló en su parte trasera, haciendo que los dos últimos vagones de los ocho que lo componían se salieran de las vías y acabasen ocupando la vía contraria. La inmensa fatalidad de que a los 20 segundos pasara por esa otra vía el Alvia en sentido contrario es la causante de la tragedia a la que asistimos, ya que es bastante probable que, con un decalaje entre ambos hechos de un minuto o más, sólo un minuto, se hubiera podido detener el Alvia lo suficiente como para reducir mucho el impacto, y con algo más de margen no se habría dado la colisión, y tendríamos un serio problema pero un balance de víctimas mucho mucho menor. Ya se ha constatado que la velocidad de los dos convoyes era menor en ese tramo a la recomendada, por lo que no es esa la causa del siniestro, que el componente humano de la circulación no informó de nada anómalo y que el material rodante parece estar en un buen estado, con un Iryo que pasó su última revisión hace pocos días y con una edad de cuatro años, al principio de su vida útil. La mayor parte de las sospechas se están centrando en el estado de la vía, en un tramo recto y aparentemente sin problemas de ningún tipo. El accidente se produce junto a un aparato de vías, el sistema de carriles móviles que permite que un convoy pueda pasar de una vía a otra si es necesario, y se teme que, o bien alguna de las piezas de ese sistema falló y generó el descarrilamiento o, como se informó ayer, se produjo una rotura directamente en el carril, en un punto de soldadura que permite unir raíles unos con otros, evitando traqueteos, y que eso fue lo que generó la salida de las ruedas del Iryo. También pudiera ser que los hechos se dieran en el sentido contrario, que las ruedas del tren se salieran por una causa no determinada, suponga que algo extraño apareció en el carril y provocó la salida de la rueda, y que eso fuera lo que provocase la rotura del carril, hecho que es perfectamente posible. Sólo el estudio en el laboratorio por parte de los expertos podrá determinar si lo que se ha dado es por culpa del carril y cuál es la secuencia correcta de los acontecimientos, en un análisis que tiene bastante de forense, centrado en este caso en las piezas involucradas, sus roturas y las marcas que existan en el entorno. Que la causa sea una u otra es bastante importante, tanto para dirimir responsabilidades legales de lo sucedido como, obviamente, para impedir que algo así se vuelva a dar, y en este sentido sería más tranquilizador que el fallo fuera del material rodante que de la vía, porque es un punto mucho más concreto sobre el que poder actuar y corregir. Si se confirmase que el punto de rotura estuvo en la infraestructura sería necesario proceder a una revisión exhaustiva de la misma, y de otras similares, con el incremento de probabilidad de que se produjera algo similar en cualquier otro kilometraje de la red.

A las familias rotas por el dolor de las víctimas conocer las causas de lo sucedido no les va a aportar consuelo alguno, pero a la sociedad conmocionada sí le puede ayudar para dar algo de sentido a lo sucedido y, sobre todo, para saber que no se va a repetir algo así. Hay que dejar trabajar a los técnicos con los medios y tiempos que se requieran, teniendo presente que el escenario sigue siendo realmente dantesco, con cuerpos pendientes de recuperación (afortunadamente parece que pocos) pero, al contrario que otros graves fallos que hemos vivido recientemente, piensen en el apagón de abril de 2025, esto no puede quedar sin explicaciones ni asunción de responsabilidad. Como mínimo, es lo que las víctimas merecen.

lunes, enero 19, 2026

Choque de trenes en Córdoba

Las catástrofes suelen tener su propio ritmo en la generación de noticias. Aparecen brevemente como un suelto, un aviso de urgencia, una notificación que señal que algo ha pasado, y pasa un cierto tiempo para ponerle nombre y localización al hecho, y a partir de ahí suele ir sucediéndose un goteo de novedades que empieza a dimensionar lo que ha pasado, acentuando la intensidad del hecho en función del número de víctimas. Si la cosa sucede de noche y en un lugar apartado, esta secuencia se vuelve más angustiosa, por la lentitud y la ausencia de imágenes claras que permitan dimensionar. En esta era de redes sociales, junto con los bulos, se convierten en la vía principal de información que utilizan los afectados para hacer saber qué les ha pasado.

Ayer todo se produjo de esta manera, cuando al poco de pasar las 20 horas de la tarde empezó a llegar la información de un incidente ferroviario en la línea de Alta Velocidad Madrid Andalucía. Como últimamente los sucesos en los trenes son constantes, al principio la cosa parecía otra de esas incidencias que se basan en que el convoy se queda varado en medio de la desolación por a saber qué fallo técnico y los pasajeros comunican que ahí están, tirados, pero a los pocos minutos se podía comprobar que la cosa no era ni mucho menos algo por el estilo. Palabras como descarrilamiento o choque se asocian a accidente, y en convoyes de alta velocidad, repletos y raudos, esa situación puede convertirse en drama con una facilidad pasmosa. A eso de las 21 horas quedaba meridianamente claro que algo grave había sucedido en el entorno de Adamuz, pequeña localidad cordobesa situada a no demasiados kilómetros de la capital, antes de llegar a ella se viaja desde Madrid sentido Andalucía. En ese lugar hay un puesto técnico de ADIF y un cambio de agujas para permitir desvíos e intercambios de vía. En las imágenes que llegaban se veía la parte final de un convoy de Iryo, empresa italiana operadora de la línea, junto con RENFE y la francesa Ouigo. El tren, un Freccia Rossa de ocho vagones, con una máquina con cabina en cada extremo, estaba parado en las vías y se apreciaba que el penúltimo vagón estaba fuera de ellas y el último se encontraba caído de lado por completo sobre el balasto. Luces de emergencias, asistencias e imágenes titubeantes indicaban que la cosa era grave. Los primeros testimonios de pasajeros del tren aseguraban que se había movido mucho de manera extraña y luego habían sentido un fuerte golpe. Al poco se sabía que ese golpe no era sino el impacto de otro tren que circulaba por la vía anexa en sentido contrario. Sin que se sepan las causas, la parte trasera del Iryo descarriló e invadió las vías, siendo eso lo que mostraba la imagen de los vagones fuera de carril, y contra ellos impactó un Alvia que hacía el recorrido en sentido Andalucía, concretamente destino Huelva. Se supone que la maldita casualidad hizo que el descarrilamiento de uno se produjera justo cuando se cruzaba con el otro, de tal manera que el Alvia no tuvo opción alguna para poder frenar. En las imágenes no se ve nada de ese segundo tren, en medio de la noche heladora, pero los testimonios de los primeros auxilios que se habían desplazado a la zona hablaban de que era en ese segundo tren donde se concentraba la mayor gravedad. Debido a su velocidad, el impacto debió de ser bestial, y al menos dos de los vagones con los que contaba salieron despedidos, volando varios metros y acabando tras un terraplén, donde terminaron depositándose. La confusión de la noche no ayudaba en nada, pero era evidente que estábamos ante un accidente grave, con un número elevado de heridos y un balance de fallecidos que comenzó en la cifra de dos y escaló rápidamente a la decena, habiendo crecido a lo largo de la madrugada hasta la casi cuarentena que, a esta hora de la mañana, se informa en las webs de los medios de comunicación. No es difícil suponer que este balance crecerá con la luz del día si el choque ha tenido la virulencia que los testimonios de ayer indicaban, pero eso ya es un poco lo de menos. Cuantificar la dimensión exacta de la catástrofe es necesario, desde luego, pero eso no altera la sensación de desastre absoluto y de tragedia irreparable.

Ha sido una noche dura, muy dura, para cientos de viajeros, que fueron reubicados como se pudo en las instalaciones municipales de Adamuz, a donde han ido llegando algunos autobuses para trasladar a los que se encuentran ilesos, casi todos ellos del tren Iryo descarrilado, a sus lugares de destino, Madrid principalmente. Los heridos han sido llevados a los hospitales de Córdoba a lo largo de la noche y el trabajo abnegado de profesionales y voluntarios ha permitido dar algo de consuelo y cobijo a todos los afectados, pero lo más cruel comienza ahora, cuando se sepa el nombre de los fallecidos y sus familias salgan de la incertidumbre para caer en la cruda realidad. Es uno de los mayores desastres ferroviarios de la historia de España.

viernes, enero 16, 2026

El trumpismo violento en EEUU

Ya son varias las noches de disturbios que se registran en Mineápolis, capital del estado de Minnesota, con serios enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del ICE, la guardia pretoriana creada para realizar redadas en el marco de la política federal de inmigración a la búsqueda de ilegales en el país. Son altercados callejeros en los que las fuerzas del ICE responden con saña ante masas de gente, mayormente pacífica, y algunos alborotadores que tiran petardos y otro tipo de objetos. Las imágenes muestran una manera de protestar que dista mucho de los niveles de violencia vistos en algaradas en nuestro entorno, piense usted en País Vasco o Cataluña. Quizás el intenso frío que se vive en la zona contribuye a lo desatarlo todo.

El origen de estas protestas es el asesinato, no hay otro término para definirlo, por parte del ICE, de una mujer cuyo coche fue dado el alto por parte de miembros de ese cuerpo de seguridad. La conductora, que iba sola en el vehículo, se puso nerviosa ante la presencia de una serie de personas a su alrededor completamente militarizadas en aspecto y armamento, y comenzó a mover su coche con intención de evadirlos, momento en el que un par de agentes se acerca a la ventanilla más próxima a su puesto de conductora y uno, sin dudarlo, le dispara, causándole heridas fatales que provocarán su muerte pocas horas después. La escena es lenta, silenciosa, no hay muchos gritos ni acelerones. Ella no busca huir lanzando su vehículo a lo loco ni contra la patrulla ni en sentido contrario. Es el miedo lo que se intuye que mueve lentamente el coche, y asistimos a una ejecución a sangre fría sin conmiseración alguna. Este grave incidente es lo que ha soliviantado a la ciudadanía de Mineápolis y le ha hecho salir a la calle a protestar. Es una protesta legítima. Ante ello, el Ice está actuando sin cortarse en lo más mínimo, contraponiendo una respuesta violenta notablemente desproporcionada respecto a la amenaza que suponen los manifestantes. Desde el momento del crimen se ha producido una extravagante polarización de lo sucedido en los medios y autoridades de aquel país, y digo extravagante porque es normal que ante hechos que admiten visiones contrapuestas las opiniones se fragmenten y puedan ser no coincidentes, pero en este caso, viendo el vídeo de la escena, pocas dudas hay. Pues bien, la secretaria de seguridad interior del gobierno de Trump afirmó, en una entrevista televisiva, comentando las imágenes de lo sucedido, que era evidente que la conductora pretendía atropellar al agente y que éste había respondido en defensa propia, para salvar su vida ante lo que era una agresión premeditada. Las imágenes de la escena muestran justo lo contrario, pero Kristine Noem, que así se llama el alto cargo trumpista, no tenía reparo alguno en mentir ante el entrevistador y ante todo aquel que tuviera ojos y estuviese despierto. Era asombroso, un ejercicio de falsedad casi insuperable. Desde el primer momento los cargos trumpistas, y sus medios afines, han comprado la idea de la defensa propia del agente del ICE y de la culpabilización de la víctima, una peligrosa radical, una extremista, una bollera. Lo único cierto es que una mujer asustada fue asesinada por un empleado federal armado en el ejercicio absolutamente fuera de sentido de una violencia ejecutora para la que cuenta con el pleno respaldo de la autoridad del país. La población de EEUU asiste, en su mayor parte asombrada, ante el hecho y la no ya frialdad, sino simple descaro con el que las autoridades federales justifican lo que para casi todos es un ejercicio de violencia si escrúpulos por parte de quien debe tener más cuidado para no caer en ella.

Renee Nicole Good es el nombre de la mujer asesinada, y también la primera víctima conocida, hay muchas otras anónimas, de una campaña de intimidación perfectamente orquestada desde la presidencia del país con el objeto de meter miedo a la población, de hacerle saber que si protesta ante las medidas que tome el gobierno federal se arriesga a salir muy mal parada, o a incluso no hacerlo. El número de agentes del ICE no deja de crecer, supera ya los 10.000 y su impunidad legal es total. Van camino de ser una fuerza armada al servicio directo de Trump y sus deseos autocráticos. Son un ejemplo de violencia ejercida por el estado para secuestrar la libertad de los ciudadanos. El trumpismo ya es un peligro cierto para los habitantes de EEUU, y lo será cada vez más.

jueves, enero 15, 2026

Uno para uno, todos para él

Ayer tuvo lugar, en el complejo gubernamental en el que trabajo, la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, encuentro entre el gobierno central y las CCAA de régimen común, que excluye al País Vasco y Navarra, agraciadas con el sistema de concierto foral, eso que a veces se denomina “cuponazo” y que, dado el nivel de opacidad y chantajismo con el que se negocia, responde bastante a la realidad. El resto de las regiones mantiene un sistema de financiación común basado en gastos muy elevados, competencias fiscales escasas y unas notables aportaciones por parte de la Administración Central, que es la que recauda la inmensa mayoría de los ingresos tributarios.

Los cálculos y modos de reparto del sistema de financiación llevan y obsoletos un buen número de años. Su reforma es una necesidad de primer orden, dado que ha generado problemas de todo tipo, y para nada recoge cambios estructurales habidos en el país en estos últimos tiempos, empezando por el disparo demográfico fruto de la inmigración, que ha sido mucho más intenso en unas regiones que en otras. Está bastante demostrado que actualmente son Valencia y Murcia las que sufren una menor financiación respecto a otras, y que su precariedad crece con el tiempo. Esa necesidad de reforma se ha topado más de una vez con la pretensión de la Generalitat Catalana de ser tratada de una manera específica, distinta al resto. Desde la aspiración puigdemoniaca del concierto a la vasca a una sobrefinanciaciación descarada sobre las demás expresada por Esquerra, la cuestión catalana ha estado orbitando constantemente en el debate de financiación regional desde hace ya bastantes años. El actual desgobierno, en uno de sus actos de irresponsabilidad más graves, compró a Junts la propuesta del concierto, aunque afortunadamente la capacidad de mentir de Sánchez se ha demostrado tan intensa ante los que considera socios como ante el resto de la humanidad. Finalmente, el gobierno ha presentado una propuesta de reforma basada, diciéndolo de una forma muy burda, en unas mayores aportaciones de la administración central a los gobiernos regionales, de tal manera que la caja común a repartir crezca, y una concesión previa a Cataluña, de tal manera que esa región no pierda respecto al resto con relación a lo que aporta. Es lo que se llama el principio de ordinalidad, que el reparto a posteriori respete la importancia de las aportaciones a priori, de tal manera que si una región es la tercera que más aporta sea la tercera que más recibe. Esta ordinalidad se fuerza sólo para Cataluña, siendo en el resto de los casos posible que una región que aporte mucho reciba menos en proporción a ello y viceversa. Este acuerdo, presentado ayer al resto de regiones, ha sido negociado en exclusiva por Moncloa y Esquerra Republicana, ni si quiera por la Generalitat de Cataluña, y su acuerdo se escenificó la semana pasada en una reunión entre Sánchez y Junqueras celebrada en la presidencia del gobierno, reunión que se vendió como única y extraordinaria y que luego se ha sabido, patas cortas tienen las mentiras, que era la última de una serie de encuentros celebrados entre Sánchez y Llunqueras a escondidas del resto de líderes, nacionales y regionales. El resto de las regiones se ha encontrado con una propuesta sobre la mesa en la que no han sido consultadas, sino que se les ofrece un pack cerrado de aportaciones y cifras en las que el aportante y uno de los receptores ya han decidido cómo deben ser. Más allá de la justicia o injusticia de los números de los que se está hablando, que de todo hay, resulta evidente que aquí el gobierno de todos trata a algunos preferencialmente, como si fueran de primera, y al resto como un mero segundo plato, como un añadido molesto al que se debe soportar. Este ninguneo ha soliviantado a todas las regiones, la mayoría presididas por el PP, dos por el PSOE, y como era de esperar, la reunión de ayer sólo sirvió para poner de manifiesto la doble vara de medir con la que juega el desgobierno central y los agravios que el resto de las regiones, menos una, denuncian sentir.

Este asunto de la financiación autonómica es realmente complicado, difícil de entender, más aún de llevar a la práctica, y enrevesado al extremo por el pago de contraprestaciones políticas por parte de los distintos agentes que se desenvuelven en él. Si quieren saber cómo funciona en España y los sesgos y problemas que tiene, algunas soluciones, y los inconvenientes que se derivan, un texto excelente es el de “La factura del cupo catalán” de editorial Espasa, escrito por Francisco de la Torre y Jesús Fernández-Villaverde. No requiere muchos conocimientos previos y explica bastante sobre todo este lío, sobre cuáles son las soluciones posibles menos malas y cuáles son algunos de los injustos engendros que tenemos en España.

miércoles, enero 14, 2026

Parches en vivienda

Las últimas decisiones del desgobierno sobre la política de vivienda le han hecho aún más acreedor de ese término con el que le defino. Sánchez, sin comentárselo a nadie, presentó con el chaleco de obras, mientras asistía a unas demoliciones en el barrio madrileño de campamento, unas medidas fiscales destinadas a que los caseros limiten las subidas de los alquileres de los pisos que poseen, de tal manera que lo que fueran a ganar por la subida equivaliera a una desgravación fiscal, por lo que sería el estado el que retribuiría la ganancia al propietario y el alquilado no vería subir su coste vital. Al instante la parte de Restar del desgobierno salió en tromba en contra de la idea y mostró su oposición total.

Y mira que, por una vez, el caos que nos preside presentaba una medida que se destinaba a la oferta, el gran problema del mercado de vivienda, y ni aún así es probable que se apruebe. El año empieza con los datos de 2025 de subidas de precios, tanto de compra como de alquileres, que siguen siendo disparatados, y hacen casi inaccesible la vivienda para muchas capas de la población en las zonas en las que la gente quiere vivir. No hay problema de vivienda donde no hay demanda, por eso contabilizar el número de pisos vacíos que hay en España es una medida falsa de lo que sucede. Hay un enorme problema de vivienda en Madrid, Barcelona, Málaga, zaragoza, Sevilla, Valencia, Bilbao…. Ciudades en las que hay negocios, empresas, comercio, actividad y vida, y donde acuden propios y ajenos a residir. El gran problema del mercado de vivienda sigue siendo una demanda disparada y una oferta que no es capaz, ni mucho menos, de cubrirla. Los costes de todo tipo que las administraciones, especialmente las locales, ponen a la hora de iniciar promociones inmobiliarias siguen provocando que la oferta de vivienda nueva sea ridícula, en cifras que se pueden situar en el entorno de las cien mil viviendas nuevas al año, y el número de hogares que se crean es del doble, y a eso se le debe sumar la demanda por motivos no residenciales, como la de inversión o la turística. Eso provoca que los precios sigan escalando. Es importante tener en la cabeza que, si quitamos ese problema que es el alquiler turístico, la oferta de vivienda sigue muy por debajo de la creación de hogares, por lo que hay mucha más gente deseando comprar que pisos disponibles. El mercado se ha centrado, por lo tanto, en la segunda mano, donde hay de todo, desde viviendas que son tales hasta chamizos basura que resultan indignos hasta como trasteros. Todo sale al mercado a unos precios disparatados y la presión de la demanda se lo queda todo. Las fuerzas de la demanda están espoleadas por la generación joven que busca emanciparse de sus padres, generación que, en número, va decayendo respecto a las pasadas, y mantendrá esa tendencia descendente, y la constante entrada de población inmigrante, que por mucho compensa el crecimiento vegetativo negativo que padecemos desde hace algunos años, y logra que la población del país crezca año a año en varios cientos de miles de personas, de tal manera que la cifra de los cincuenta millones de habitantes esté ahí, al alcance. Toda esa gente tiene que vivir en algún lado, y eso requiere edificar de una manera sostenida, constante y rápida, procediendo a densificar ciertas zonas, especialmente las urbanas que tengan cerca nudos de transporte públicos, mediante la edificación de bloques de pisos de gran cantidad de unidades y alturas, si pueden ser industrializados mejor, que permitan duplicar en un plazo razonable el número de nuevas viviendas construidas al año. Esto requiere un enrome esfuerzo por parte de las empresas constructoras, agilidad máxima por las administraciones y un compromiso de contención de costes en no pocos casos. No es necesario que las urbanizaciones cuenten con piscina, porque pisos sin ella son mejores que no pisos. Esa es la filosofía que todos debiéramos tener en la cabeza.

Y aún así, seamos sinceros, si todos los hados se ponen de acuerdo y empezamos a construir vivienda a lo loco, no solucionaremos este problema en el corto plazo, y ya veremos en el medio. El residencial es un mercado que tiene inercias profundas y unos plazos de creación de stock que, pese a ciertos avances tecnológicos, son largos. Sólo una caída profunda de la actividad económica, con el freno a la inmigración y el empleo que eso supondría, frenaría notablemente la demanda y enfriaría de golpe el mercado residencial, y eso no es una solución aceptable ante el problema de los precios caros, sino otro señor problema. Lo de la vivienda va para largo, y no hay magia para arreglarlo, y la demagogia barata que tanto se estila ahora no ayuda para nada.

martes, enero 13, 2026

Destruir instituciones

El poder tiende a expandirse sin límites hasta que encuentra algo que lo frena. Es como el agua cuando llueve, llena huecos y se desborda, y si no encuentra obstáculos avanza sin freno. Ante uno, lo rodea, evita, y cambia de curso. En una planicie llana se genera un lago si llueve lo suficiente, todo se cubre. Así actúa el poder, dado que los deseos humanos son infinitos, y por naturaleza insaciables (sí, hay excepciones, pero el mundo no se hace mediante ellas) y es necesario imponer obstáculos que frenen las ansias de dominación. Lo hacen de formas mejorables, a veces son incapaces, pero algo logran. Uno de esos frenos son las instituciones.

Son un invento legal que crea entes que están más allá de la vida y figura de las personas humanas, que permanecen en el tiempo más de lo que pueden durar los gobiernos, y que poseen competencias, poder, que supone un obstáculo para que el gobernante pueda ejercer sus deseos en el ámbito en el que ellas rigen. ¿Son perfectas? No, nada lo es, y no pocas veces esa labor de freno se ve adulterada por la decadencia de la institución, sus propios errores. Pero las más de las veces el final de la institución llega por la toma del control de la misma por parte del gobernante, que logra poner a afines a su mando y la convierte en una extensión de sus dominios. Cuando eso se produce se alcanza un nivel de corrupción profundo, y a veces irreversible, porque la confianza que la sociedad pueda tener en un ente destinado a permanecer en el tiempo, si se pierde, es muy difícil que logre ser restaurada aunque otras personas ocupen ese cargo. En España tenemos abundantes ejemplos sobre cómo el poder trata de hacerse con instituciones para que estén a su servicio. A finales del año pasado se produjo la sentencia del juicio al Fiscal General, una institución judicial de primer orden, con el resultado de condena dada la actitud de quien entonces ocupaba ese cargo en un caso en el que se encontraba implicado el novio de una de las mayores rivales políticas del presidente del gobierno. Este es un ejemplo claro de corrupción institucional de primer orden, de elevada gravedad, pero tenemos ejemplos muy abundantes por todas partes, con un CIS que no es sino un portavoz no ya de los deseos demoscópicos del gobierno, sino de sus meras fantasías, o las televisiones públicas, que en sus distintos ámbitos territoriales de emisión, y bajo marcas políticas distintas, operan como meras cadenas de transmisión de consignas del gobernante de turno. Todos estos casos, y muchos otros, involucran a entidades que son pagadas con dinero público, mediante los impuestos que abonamos todos los ciudadanos, y que no realizan una labor al servicio de todos ellos, sino sólo para una parte. Eso es corrupción. En España la tradición de tomar al asalto las instituciones por parte del gobernante viene de lejos, y los años de dictadura del siglo XX dejaron el pabellón muy alto respecto de hasta qué punto el conjunto del estado se puede convertir en una mera maquinaria al servicio de los intereses de una sola persona, en aquel caso el dictador. Es el caso extremo de corrupción. Desde que vivimos en democracia ha habido escándalos de todo tipo en instituciones fundamentales, en las que tanto el PP como el PSOE, en el ámbito nacional, han dado ejemplo de cómo no comportarse en el ejercicio de sus competencias de poder, y sí de cómo tratar de hacerse con todo lo que sea posible con tal de apuntalar la labor del gobierno. Si se quiere, en los tiempos del sanchismo, este proceso es mucho más burdo, más descarado, propio de una época en la que el desprejuicio domina la gestión pública y la autenticidad, entendida como el ejercicio descarado de las malas formas, nos posee.

Si en España las cosas no han ido a más es porque tenemos un freno institucional superior a nosotros, que es la UE, que impide que ciertas áreas puedan ser abordadas por el gobierno. Pero, sin la pertenencia a la Unión, ¿qué sería de nosotros en manos de un gobernante carente de escrúpulos que quisiera hacerse con todo el poder y no encontrase freno moral alguno para llevar a cabo su plan? Da miedo pensarlo, desde luego. Pues bien, a ese experimento es al que asistimos en EEUU, donde no hay institución superior a las leyes del país y la voluntad de su gobernante. Lo que Sánchez hace en España es trumpismo con t minúscula, porque no puede más. En EEUU, como siempre, todo es a lo grande, empezando por una T mayúscula.

lunes, enero 12, 2026

Revuelta sangrienta en Irán

De entre las muchas cosas que están pasando en este inicio de año, las más esperanzadora y, probablemente, la más sangrienta, es la que está sucediendo en Irán. Allí, desde hace dos semanas, se viene registrando un alzamiento popular que ha ido cogiendo cada vez más fuerza, en medio de la opacidad de los medios occidentales, que sólo este fin de semana han decido poner sus ojos en el país. El origen de las revueltas era económico, por el disparo de precios tras la última pérdida de valor de la moneda local, lo que ha empobrecido aún más a la numerosa población del país, pero el movimiento ya es de lucha general contra la tiranía. Y puede vencer.

Irán es una dictadura teocrática islámica de corte chií en la que la libertad y los derechos humanos no existen desde hace décadas, sometidas al rigorismo de los clérigos, que han organizado un estado policial militar de notable eficacia a la hora de oprimir a su población, y más bien nula en lo que hace al desarrollo de la economía. Esta nación, obsesionada desde su dirigencia por el control regional y la lucha contra el satán occidental, ha desarrollado elementos militares controlados a distancia, proxys, en muchas de las naciones vecinas, siendo los más famosos Hezbollah en Líbano y Hamás en Palestina. A su entrenamiento y dotación se han destinado enromes cantidades de recursos que Israel ha destruido con saña a lo largo de 2025. Las derrotas sucesivas de Irán en esos frentes, y el ataque norteamericano a las instalaciones nucleares de Nathan y Fordo, llevaron el año pasado al régimen a uno de sus puntos más bajos, mostrando interna y externamente una debilidad que parecía no existir en el marco de la propaganda constante que sale de Teherán. Sus colaboradores entre nosotros, que no son pocos, y cobran más que la inmensa parte de la población de aquel país, también han contribuido a sostener al régimen y, probablemente, han forzado a que las revueltas que se han dado desde 202 reclamando libertada apenas tengan cobertura mediática y, desde luego, ninguna repercusión social. Bien está manifestarse a favor de los palestinos masacrados, pero no hay movilización alguna en contra de los iraníes masacrados, en este caso no por ningún otro país, sino por la fuerza bruta del propio régimen. Si la represión iraní es famosa en todo el mundo por su crueldad, ni les cuento lo que sucede en el caso de las mujeres, colectivo que allí es tratado con un desprecio casi talibánico. La mujer iraní lleva encarcelada en vida desde que triunfó la revolución chií, y a bien pocos les ha importado el sufrimiento que han padecido. Una de las anteriores revueltas en el país tuvo como detonante la detención, tortura y asesinato a manos del régimen de Masha Amini, joven iraní valiente que decidió quitarse el velo que la encerraba, y eso fue suficiente delito para que la policía de la moral le condujera a su tumba. Un acto de inmenso valor en una sociedad represiva hasta el extremo que provocó revueltas en la nación, reprimidas con saña, y una ligera movilización internacional, poco ruidosa, en la que las feministas occidentales apenas alzaron la voz ante una mujer que representaba, como pocas, su causa y su sufrimiento. Sí, lo de Irán da para varias indignaciones al día y ejercicios de hipocresía notables. Sin embargo, a pesar de la cobardía de occidente, la población del país lleva unos años en un contexto de agitación continua que se traduce en revueltas, represión, balance de daños y vuelta a empezar, con una cúpula del poder cada vez más encapsulada y blindada, con temor a perder su privilegiada posición. Las posibilidades de exilio de Jamenei y el resto de sus esbirros son escasas en un mundo en el que el chiismo es minoritario y la propia ceguera teológica que parece anidar en sus corazones les hace ver el martirio como última salida en el caso de que la represión no sea capaz de detener a las masas. Esto es lo que se dirime ahora mismo en las calles de Teherán y otras muchas ciudades del país, quizás con más fuerza e incertidumbre que nunca.

Que cayera el régimen de los Ayatolás sería una excelente noticia, pero eso es algo que sólo podremos celebrar si se produce, y si tras ello se da un proceso de consolidación de un poder que retome una senda de libertad y apertura. La oposición iraní está fragmentada y el hijo del Sha, que reside en EEUU, quiere representar una unidad que, en la práctica, no existe de una manera tan clara. La intención de Trump de atacar al régimen para apoyar la revuelta contribuye a oscurecerlo todo aún más y nos pone ante una situación volátil, peligrosa, en la que lo único seguro es que ya son muchos cientos, miles según algunas fuentes, los asesinados por el régimen en su intento desesperado por sobrevivir. En Irán se está haciendo historia, como suele ser habitual, con sangre.

viernes, enero 09, 2026

Los venezolanos no importan

En una entrevista que concedió ayer a su canal amigo de televisión, la FOX, el vicepresidente de EEUU, JD Vance, mano derecha de Trump y más que posible sucesor, a la pregunta del entrevistador sobre en qué iba a mejorar la vida del norteamericano medio con el ataque a Venezuela, se mostró tan directo y carente de escrúpulos como su jefe. Afirmó que ahora mismo los inmensos recursos naturales del país están en manos de EEUU y que en un futuro no muy lejano la gasolina y otros costes que pagan los americanos verán reducido su precio por la explotación que de esos recursos se va a llevar a cabo.

Es un perfecto ejemplo de mentalidad colonialista del siglo XIX. Si algo me interesa, me lo quedo, y si es de alguien, si soy más fuerte, se lo quito. Hasta no hace mucho EEUU mantenía un discurso de promoción de la democracia en el mundo, mezclado no pocas veces con explotación de recursos de por medio, pero existía un sustrato ideológico de desear la expansión de los regímenes liberales por el mundo, sobre todo cuando existía un antagonismo dictatorial como fue el caso de la época de la guerra fría. Ya no. Los actuales líderes de esa nación actúan desde la prepotencia más absoluta, la de saberse poseedores del mayor ejército del mundo y de la capacidad de imponer una fuerza desproporcionada sobre todos los demás que se les crucen en el camino. En el caso de Venezuela el argumento exprimido por la administración Trump ha sido el del vínculo de Maduro con redes de narcotráfico, y esa es la causa por la que va a ser juzgado en suelo norteamericano, pero es obvio que si Maduro estaba compinchado con cárteles, cosa que es perfectamente posible, otros miembros de su régimen no se dedicaban a la beneficencia. Diosdado Cabello o los hermanos Rodríguez también formarían parte de una estructura delictiva. Lo que es obvio es que todos ellos componían la cúpula del poder dictatorial venezolano, cúpula descabezada, pero que se mantiene casi intacta en el resto de niveles, tras el ascenso de Delcy al poder. Ayer varias fuentes de la administración Trump hablaban de que el control del país se puede mantener durante años, porque expoliar sus recursos no va a ser tarea fácil ni rápida. Eso va a requerir notables inversiones, presencia sobre el terreno de compañías privadas petroleras y fuerzas militares de defensa, y más que sustanciosos ingresos tanto para la potencia colonizadora como para los jerarcas actuales del chavismo, que van a ver cómo lo que antes robaban se queda convertido en poca cosa frente a lo que van a poder llevarse ahora. Con estos réditos a la espera es más que lógico suponer que Delcy, y otros, traicionasen a Maduro para quedarse con el poder y repartirse un jugoso botín. La falta de escrúpulos está bastante bien repartida entre todos los personajes de este drama. Y algo que también comparten todos ellos es el absoluto desprecio al pueblo venezolano. Los millones de ciudadanos de ese país que malviven en él y los que han tenido que huir, por la miseria o por la persecución, no cuentan para nada en esta ecuación, son comparsas, decorado sobre el que actúan los poderosos. Quizás algo de las inmensas cifras que se acaben deduciendo de toda la corrupción que se va a poner en marcha ahora caigan hacia algunos sectores de la población del país, pero lo que les pase a los venezolanos, en su futuro político y económico, es lo que menos le importa a Trump y a su camarilla, y a Delcy y los suyos. Ambos han firmado un pacto bañado en crudo, la necesaria sangre y fortunas futuras a la espera. Todo lo demás es disimulo, ruido y algo de propaganda, tampoco mucha, que no hace falta vestir demasiado la colonización que viene.

Ayer fueron liberados en Caracas cerca de un centenar de presos políticos, de esos que los que apoyan al régimen entre nuestros ciudadanos dicen que no existen, en lo que parece un gesto de buena voluntad, pero que no cambia mucho las cosas. La represión se mantiene, la posibilidad de reconocer a Edmundo González, ganador de las elecciones de 2024 como presidente es nula, y la estabilidad de Delcy y los suyos en el poder se consolida día a día en medio de cesiones ante los mandatos de Trump y promesas de enriquecimiento para los que le sean leales. El futuro del país es oscuro, y la esperada transición democrática no es deseada por ninguno de los que ahora mismo detentan el poder, tanto en Caracas como en Washington.

jueves, enero 08, 2026

Se lo lleva crudo

Cuando usted ya estaba incumpliendo los primeros propósitos de año nuevo, incluso antes de que muchos renunciaran a su primera sesión de gimnasio por eso de “bueno, queda mucho año por delante” Trump ya estaba maquinado cosas para dejarnos a todos pasmados, y escogió Venezuela como el primero de sus objetivos, país que se encontraba en el punto de mira, literalmente, desde hace ya tiempo. Era evidente que el despliegue militar realizado en torno a las aguas del país caribeño no podía ser sólo un teatro, era demasiado aparatoso e intenso para quedarse en mera fanfarronada. Y en efecto, se usó.

El Sábado 3 de enero se puso en marcha una operación militar que, con el bombardeo previo de algunas instalaciones militares en Caracas y alrededores, llevó a cabo la captura de Nicolas Maduro, el presidente del país, el líder de la dictadura que oprime a los venezolanos. A lo largo de ese día las impresiones de los que seguíamos las noticias, al menos las mías, iban cambiando a la vez que se superponían. Evidente sorpresa por lo sucedido, por la forma y el éxito aparente de una operación de descabezamiento del régimen. Alegría por la caída de un dictador que ha oprimido a su país durante años, condenándole a la miseria económica y la represión. Inquietud por las formas, por la absoluta violación del derecho internacional que suponía que una nación, EEUU, se arrojase por su cuenta y riesgo la labor de descabezar a otra nación soberana y atacar su territorio, aunque fuera de una manera quirúrgica, como parecía que había sido el golpe, sensación de “deja vu”, de vuelta a unos años sesenta y setenta donde Washington imponía a sangre y fuego los liderazgos en una América Central y del Sur donde la democracia era una aspiración vana… todo agolpado a lo largo de una mañana en la que las noticias se sucedían sin parar, hasta llegar a un mediodía en el que se confirmaba que Maduro, apresado, ya iba camino a EEUU, a una cárcel en Brooklyn, uno de los distritos de Nueva York. La sucesión de opiniones y especiales en los medios no cesaba, en medio de unas vacaciones navideñas pre Reyes que ya habían quedado suspendidas para todos. Había aún bastante confusión, incluida entre los venezolanos opositores al régimen, que veían con asombro el derribo del tirano y el surgimiento de una esperanza pero, al menos así lo creía yo, era necesario esperar a la comparecencia de Trump, prevista para la tarde de ese sábado, para tener una idea medianamente cierta tanto de lo que había pasado como el cómo y las consecuencias de lo que vendría después. Esa aparición ante los medios se produjo en su casa de Florida, desde donde se dirigió toda la operación, en una nueva muestra de cómo el magnate considera la presidencia de su país como un negocio privado en el que la institucionalidad y las formas no son sino obstáculos a su megalomanía. Las explicaciones empezaron con retraso, pero a los pocos minutos de la misma empezó a quedar bastante claro no sólo que estábamos ante un nuevo espectáculo televisivo de Trump, de esos que tanto le gustan, sino que la captura de Maduro no se enmarcaba en ningún plan de derrocamiento de la dictadura chavista y de la vuelta de la democracia al país, no. Todo era una operación destinada sí al descabezamiento del régimen, y sí, sobre todo, a la puesta de Venezuela bajo tutela norteamericana para que los recursos naturales del país, especialmente el petróleo, pero no sólo, fueran gestionados, explotados e ingresados por empresas norteamericanas. No estábamos ante la caída de la dictadura, sino a su sometimiento ante otro régimen, que parece ir encaminado a serlo.

Transcurridos algunos días desde los hechos del 3 de enero, es evidente la desvergüenza absoluta con la que la administración Trump trata a la oposición venezolana y la obsesión que mantiene con el control del petróleo y sus ingresos. Estamos ante una mera operación de robo, de apropiación, de asalto. La sucesión en el régimen, a cargo de la muy conocida Delcy, garantiza estabilidad y represión de puertas para dentro y la tutela que EEUU va a poner sobre ella determinará que la mayor parte de los ingresos generados por el país se queden en Washington, incluso en la propia familia Trump, convertida en una satrapía. No va a haber transición democrática en Venezuela, sí un acuerdo entre mangantes, nacionales y extranjeros.