martes, enero 20, 2026

Buscar las causas del accidente

Ahora mismo hay dos investigaciones paralelas que estudian las posibles causas del gravísimo accidente ferroviario de Adamuz. Pese a las obvias prisas que nos entran a todos por saber qué es lo que ha pasado, un escenario de este tipo suele tener muchos factores y requiere un estudio pormenorizado de los restos y los testimonios de quienes lo han vivido, destacando en este caso el conductor del Iryo, superviviente. La recogida de pruebas se hace en paralelo al levantamiento de los últimos cadáveres, cosa que puede que suceda hoy si las grúas logran acceder definitivamente a la zona e izar los restos deshechos del Alvia.

Por un lado, la CIAF, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, organismo dependiente del Ministerio de Fomento, y por otro la Guardia Civil, en su labor de policía judicial por encargo del juzgado que se ha hecho cargo del procedimiento, están sobre el terreno desde ayer y estudian todo lo que hay intentando descubrir lo que pasó. Conocida la secuencia de los hechos, lo fundamental es descubrir por qué el Iryo descarriló en su parte trasera, haciendo que los dos últimos vagones de los ocho que lo componían se salieran de las vías y acabasen ocupando la vía contraria. La inmensa fatalidad de que a los 20 segundos pasara por esa otra vía el Alvia en sentido contrario es la causante de la tragedia a la que asistimos, ya que es bastante probable que, con un decalaje entre ambos hechos de un minuto o más, sólo un minuto, se hubiera podido detener el Alvia lo suficiente como para reducir mucho el impacto, y con algo más de margen no se habría dado la colisión, y tendríamos un serio problema pero un balance de víctimas mucho mucho menor. Ya se ha constatado que la velocidad de los dos convoyes era menor en ese tramo a la recomendada, por lo que no es esa la causa del siniestro, que el componente humano de la circulación no informó de nada anómalo y que el material rodante parece estar en un buen estado, con un Iryo que pasó su última revisión hace pocos días y con una edad de cuatro años, al principio de su vida útil. La mayor parte de las sospechas se están centrando en el estado de la vía, en un tramo recto y aparentemente sin problemas de ningún tipo. El accidente se produce junto a un aparato de vías, el sistema de carriles móviles que permite que un convoy pueda pasar de una vía a otra si es necesario, y se teme que, o bien alguna de las piezas de ese sistema falló y generó el descarrilamiento o, como se informó ayer, se produjo una rotura directamente en el carril, en un punto de soldadura que permite unir raíles unos con otros, evitando traqueteos, y que eso fue lo que generó la salida de las ruedas del Iryo. También pudiera ser que los hechos se dieran en el sentido contrario, que las ruedas del tren se salieran por una causa no determinada, suponga que algo extraño apareció en el carril y provocó la salida de la rueda, y que eso fuera lo que provocase la rotura del carril, hecho que es perfectamente posible. Sólo el estudio en el laboratorio por parte de los expertos podrá determinar si lo que se ha dado es por culpa del carril y cuál es la secuencia correcta de los acontecimientos, en un análisis que tiene bastante de forense, centrado en este caso en las piezas involucradas, sus roturas y las marcas que existan en el entorno. Que la causa sea una u otra es bastante importante, tanto para dirimir responsabilidades legales de lo sucedido como, obviamente, para impedir que algo así se vuelva a dar, y en este sentido sería más tranquilizador que el fallo fuera del material rodante que de la vía, porque es un punto mucho más concreto sobre el que poder actuar y corregir. Si se confirmase que el punto de rotura estuvo en la infraestructura sería necesario proceder a una revisión exhaustiva de la misma, y de otras similares, con el incremento de probabilidad de que se produjera algo similar en cualquier otro kilometraje de la red.

A las familias rotas por el dolor de las víctimas conocer las causas de lo sucedido no les va a aportar consuelo alguno, pero a la sociedad conmocionada sí le puede ayudar para dar algo de sentido a lo sucedido y, sobre todo, para saber que no se va a repetir algo así. Hay que dejar trabajar a los técnicos con los medios y tiempos que se requieran, teniendo presente que el escenario sigue siendo realmente dantesco, con cuerpos pendientes de recuperación (afortunadamente parece que pocos) pero, al contrario que otros graves fallos que hemos vivido recientemente, piensen en el apagón de abril de 2025, esto no puede quedar sin explicaciones ni asunción de responsabilidad. Como mínimo, es lo que las víctimas merecen.

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