lunes, marzo 25, 2013

Fumata blanca en Bruselas sobre Chipre


Era de esperar que de esta noche bruselense, fría e invernal, saliera un acuerdo calentito sobre Chipre, y finalmente así ha sido. La eurozona no aumenta su aportación al rescate, que sigue siendo de unos 10.000 millones, el 60% del PIB de la isla, a cambio de que la aportación del país rescatado pase por la liquidación de su segundo mayor banco, la imposición de amplias quitas a los depositantes que tienen más de 100.000 euros y al eliminación de los privilegios que, como paraíso fiscal, ha disfrutado ese territorio desde hace mucho tiempo. Rescate sí, pero a cambio de la liquidación del país tal y como lo conocemos.

Más allá de que sea un buen o mal acuerdo, lo importante es que ha habido acuerdo como tal. Un día de hoy sin propuesta aceptada sobre la mesa sería terrible, y al menos tenemos una, que tiene pegas profundas, sobre todo para los chipriotas, pero que sirve de aviso a navegantes de cara a plantear rescates o intervenciones futuras. Y dos son las más obvias. Una es que la regulación y el diseño del sistema financiero vendrán impuestos desde Bruselas, por mucho que les guste o disguste a los banqueros locales, y por tanto no se permitirán cosas como el mantenimiento artificial de entidades inviables, como es el caso de Bankia o de otras cajas fusionadas en España. Aquí el MoU firmado imponía grandes condiciones, pero dejaba margen al estado para actuar vía banco malo, FROB y otros instrumentos para salvar a las entidades. En el plan de hoy eso ya no es posible, y se determina cuales se salvan, cuales no y cómo será el futuro de todas ellas. La otra conclusión es que, definitivamente, la seguridad de los depósitos ha pasado a mejor vida. Hasta ahora esa era la línea roja, creo que la única, que quedaba sin tocar, sin ser violada por acuerdos o pactos entre estados y organismos internacionales. Y se ha roto. Podrán argumentar que sólo para los de más de 100.000 euros, pero una vez que se rompe no veo cual es la seguridad de una cifra arbitraria decidida por Ley, y que por Ley se puede cambiar. Oiremos muchos argumentos sobre el hecho de que los grandes depositantes chipriotas son mafiosos rusos, delincuentes y blanqueadores de dinero, y es cierto que hay personajes de estos en abundancia, pero también que habrá chipriotas y no residentes que hayan trabajado duro, o que hayan recibido una herencia, o que en definitiva tengan más de 100.000 euros ahorrados que ahora van a ver confiscados por un capricho arbitrario, fruto de la incompetencia de unos gobernantes nacionales y europeos. Además el argumento del origen ilícito de los depósitos, sin saberlo en detalle, no hace sino extender la sospecha y se puede volver en contra de uno mismo. ¿Cuántos depositantes en España han logrado sus ahorros de manera honrada o a través de prácticas de corrupción? ¿Todo el que tiene dinero en el banco es sospechoso de haberlo robado por el mero hecho de ser titular de una cuenta generosa? Las cuentas que usan las empresas para darse liquidez y efectuar los pagos diarios, que en muchos casos superarán ese límite, ¿son sospechosas de fraude? Un señor que tiene dos cuentas de 90.000 euros es más serio y legal que uno que posee una de 110.000. En fin, la falacia de acusar de estafadores a los titulares es eso, una mentira que queda muy bien en la prensa para descargar las culpas, pero que no sirve nada más que para esconder el fracaso de todo lo que ha sucedido en y con Chipre. Las prácticas que ahora se denuncian como oscuras e ilegales eran conocidas desde hace muchos años por todo el mundo. No seamos falsos al usarlas como excusas.

Y ahora ¿qué? Es de suponer que cuando se abran las puertas de los bancos, en principio mañana, los titulares de depósitos elevados traten de sacar lo que puedan, y los que tienen su dinero en el segundo banco, el liquidable, hagan lo mismo, y se organice un cierto descontrol. Será entonces cuando el BCE deberá disponer toda la liquidez necesaria para amortiguar el golpe y permitir que el caos no se transforme en pánico. Habrá que ver la reacción de los mercados al acuerdo y su contenido, pero la sensación de zozobra que ha causado este episodio y sus múltiples incongruencias ha sido tal que ha dejado al conjunto de la UE tocada. Esta historia no ha hecho más que empezar.

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