jueves, enero 19, 2017

Muchísimo frío, carísima luz

La nieve siempre deja unos paisajes de una belleza especial, los cubre y remodela a su antojo, y refleja un blanco silencioso que aletarga. Si lo que se cubre es una playa, al espectáculo visual se le suma el impacto de lo que consideramos como poco probable, y si la playa cubierta es una de las mediterráneas, de esas que asociamos a verano, a miles de turistas y a calor sin piedad, la escena roza el asombro. Ayer gran parte de los arenales de Alicante y zonas aledañas se cubrieron de una capa de nieve que, tierra adentro, era un manto blanco de primera categoría. Hacía décadas, muchas en algunos casos, que no sucedía algo así.

Coincidiendo con esta ola de frío, en un invierno riguroso como el presente, y en parte causada por el tiempo de estas pasadas semanas, se han disparado los precios del megavatio hora en el mercado eléctrico, precios de variación horaria que afectan a más o menos la mitad de los consumidores, los que estén en el llamado “Precio Voluntario del Pequeño Consumidor”. La alta demanda producida por el frío genera los máximos de consumo del mercado de invierno, igual que las olas de calor del verano y el tirón de aires acondicionados producen los máximos de consumo en esa época, que hoy en día suelen son los máximos del año. Por el lado de la oferta estamos ante un momento de cierta tensión, nunca mejor dicho, en la producción. Semanas de anticiclón estable y quieto han eliminado el viento y la lluvia de nuestros mapas del tiempo, con lo que la generación hidráulica baja mucho y la eólica se detiene del todo. Eso hace que tengan que entrar en servicio centrales que, habitualmente, suelen estar apagadas cuando, por ejemplo, sopla el vendaval y los molinos giran como locos, a un coste muy reducido. La energía de esas centrales que entran para compensar la falta de viento es, por un lado, más contaminante (mucho más si se encienden las de carbón que las de ciclo combinado) y más cara, entre otras cosas por el incremento del precio de los hidrocarburos tras la subida del petróleo. A todo esto tenemos que sumarle un factor ajeno, y es que desde hace unos meses un tercio del parque nuclear francés está parado por revisiones y mantenimiento, y el flujo de electricidad que va de allí a aquí ahora mismo está detenido o circula con mayor intensidad en sentido contrario. De hecho en Francia viven una situación en el mercado eléctrico aún más tensa que nosotros, habiéndose registrado ya apagones en algunas zonas, incluso barrios de París. Allí tampoco sopla el viento y de frío andan bien servidos. Todo esto ha provocado que el precio del megavatio hora en el mercado libre se haya disparado hasta los noventa euros, cerca de sus máximos históricos y, desde luego, bastante más de lo registrado en los últimos inviernos, que fueron más livianos. Precios caros y necesidad de consumir hacen que la factura de la luz de muchos hogares sea, en este enero, una bola que no deja de crecer y que, al no ser precisamente de nieve, carece de su belleza. La CNMC ha empezado a investigar si, además de todos estos factores, objetivos y conocidos, hay algo más, en forma de aprovechamiento por parte de los operadores para aumentar aún más los precios o no competir por ellos, pero en todo caso las causas de fondo que generan esas subidas están ahí, son conocidas por todos y poco se puede hacer, a corto plazo, para evitarlas. Quizá lo más efectivo sea ponerse un jersey de más en casa para no encender tanto la calefacción. Otra cosa no se me ocurre para solucionar el gasto de hoy mismo, jueves 19.

En la web de Red Eléctrica de España pueden ustedes ver tanto los precios de mercado del megavatio a tiempo real que se encuentra ahora mismo a 94 euros para las diez de la mañana, dentro de hora y tres cuartos, como la evolución de los mismos a lo largo de los pasados días. El máximo de precio se da, normalmente, de 18 a 23 horas. También pueden consultar en esa web un gráfico apasionante que es la producción y demanda estimada de electricidad en tiempo real, que para la jornada de hoy presenta dos picos, uno en torno a las 11 de la mañana y otro, el mayor, a las 20:30. Los precios suelen ir bastante parejos a esta gráfica. Infórmense, traten de ahorrar lo posible en su consumo, no escatimen si son personas necesitadas (niños, ancianos, enfermos, etc) y pónganse mucho abrigo. El invierno puede ser muy duro.

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