miércoles, septiembre 10, 2025

Israel, descontrolada, ataca Qatar

Es una frase tan manida que apenas tiene sentido, pero el ataque que ejecutó ayer Israel sobre Qatar supone un salto cualitativo en todo lo que tiene que ver con la situación militar y geopolítica de Oriente Medio. En Qatar se encuentra alojada una delegación de Hamas que es la que mantiene el hilo negociador con el gobierno de Israel para mantener un hilo de comunicación entre ambas partes durante la cruel guerra que se vive en Gaza. Es de suponer que también allí se encuentran dirigentes de la organización islamista, que han escapado de las ruinas de Gaza, o que desde un principio se mantienen en la retaguardia a sabiendas de lo que iba a pasar en el territorio palestino.

La acción de ayer, en principio quirúrgica, pretendía acabar con esa delegación de Hamas, y consta que causó muertes en ella, aunque al parecer también hubo supervivientes, pero en todo caso se ejecutó violando la soberanía del país atacado, su espacio aéreo y la seguridad de todos sus habitantes, que se vieron expuestos a una acción militar de primer orden con fuego real y bombardeo efectivo. Qatar no es un país cualquiera, sino uno de los reinos de la zona con mayor capacidad de influencia, riqueza y poder. Es uno de los mayores exportadores de gas natural licuado del mundo y mantiene estrechas relaciones con Irán, al ser una nación chií. Más por lo primero que por lo segundo, sus relaciones con EEUU son muy estrechas, existiendo un nivel de cooperación económica y militar de primer orden. Qatar es uno de esos lugares del Golfo Pérsico en el que la riqueza se desborda, residen millonarios de medio mundo que llevan una vida artificiosa en resorts de una calidad y discreción difícil de imaginar y no tiene mucho que ver con las pobres naciones islámicas que asociamos al mundo del conflicto palestino. Atacar a Qatar es una decisión bruta por parte del gobierno de Israel que supone no sólo la extensión del conflicto, que también, sino atacar a un socio de EEUU, el principal, y ya único valedor de las autoridades de Tel Aviv. La manera en la que se ha producido el ataque, además, ha dejado a las claras que el gobierno de Netanyahu no se comporta precisamente como un socio fiable de la potencia americana, sino que, embravecido por su soberbia, ha decidido actuar por su cuenta y riesgo. Al mayor parte de las informaciones señalan que fue la inteligencia de EEUU la que detectó los movimientos de la aviación israelí y sus intenciones, sin que se hubiera producido una comunicación oficial por parte de las autoridades hebreas a sus homólogos norteamericanos. Ello provocó que el aviso que recibieron las autoridades qataríes por parte de EEUU de que se iba a producir un ataque se produjo cuando la acción ya se había iniciado y, dada la velocidad a la que se dan estos hechos, quizás ya hubiera concluido. Así lo confirmó la autoridad qatarí que ayer comentó lo sucedido a los medios internacionales por la noche, horario europeo, dejando clara la indignación del gobierno ante lo sucedido y anunciando que se producirían probables represalias o contramedidas de tipo no declarado. Es lógico el enfado profundo que puede tener ahora mismo ese gobierno y país. El comunicado de ayer por la noche de Trump en su red social haciendo referencia a lo sucedido también dejaba bastante claro que no había una especial satisfacción en la Casa Blanca por lo sucedido. Todo ha pasado a espaldas de las autoridades de EEUU, que han vuelto a ser toreadas por Netanyahu, a la manera a la que el maestro del engaño Putin ha convertido en su forma de actuar, dejando en el más absoluto de los ridículos a todo el Departamento de Estado, y a los responsables, por llamarlos de una manera, de la seguridad del país. Israel ayer se comportó como un macarra sin excusa ni justificación alguna ante un tercer estado. Y eso EEUU no lo puede consentir, por la sensación que transmite al mundo de que su aliado ya no está sujeto a su voluntad.

Lo cierto es que la degeneración que se vive en las autoridades israelíes en lo que hace a la gestión de la guerra en Gaza y todo lo que tiene que ver con ella ha entrado en una espiral difícil de contener. El componente ultranacionalista que mantiene en pie el gobierno de Netanyahu parece haberse hecho con el pleno control de la situación en el gabinete y no hay día en el que las acciones militares en la franja, y fuera de ella, aumenten en intensidad, gravedad y desparpajo. Israel va camino de convertirse en un estado paria global, en un apestado, y sólo la respuesta de su sociedad civil puede cambiar el rumbo, a mi entender suicida, en el que le ha embarcado su actual gobierno.

martes, septiembre 09, 2025

Otro gobierno francés a la basura

No hubo sorpresas, y ayer el gobierno francés del primer ministro Bayrou perdió la moción de confianza que había planteado ante el legislativo. Desde que se presentó el plan de recortes de gasto a principios del verano, la posición del ejecutivo se había debilitado notablemente, y el consenso en la cámara, por parte de la extrema derecha y la izquierda, era que esas medidas no podían salir adelante. La votación estaba cantada desde hace varios días, y eso ha permitido el curioso ejercicio de ver a Bayrou, un gobernante aún en ejercicio, expresarse con una absoluta sinceridad sobre la situación política y económica del país, a sabiendas de que la penalización por ello ya estaba fijada. Es algo notable.

Francia se enfrenta a graves problemas financieros, principalmente fiscales, con un déficit que no cesa, una deuda que se acumula sin freno y una competitividad de fondo que no deja de erosionarse. Es un país mucho más rico que nosotros, desde luego, pero no tanto como él mismo se cree, y como le pasaba a las economías periféricas de la UE, ahora también se mantiene gracias a la creencia de los acreedores en su deuda, lo que supone un hándicap enorme para sus posibilidades futuras. Es el país de la UE en el que el gasto del estado más supone sobre el PIB, superando ampliamente el 50%, cifras desorbitadas para una economía occidental de mercado, un estado además centralizado, tan poderoso como ramificado. El modelo francés se encuentra herido, tanto por problemas propios como por causas que soportamos el resto de naciones, pero allí hay una particularidad, que es la aparente ceguera de la población a admitir que su situación económica es la que es. Mientras que aquí y en otros países se mantienen debates profundos sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones, por el daño a la competitividad que van a suponer tanto los aranceles de Trump como la pujanza china, en Francia se sigue soñando con un excepcionalismo que les haga mantenerse inmunes ante la marejada global que vivimos. Junto a Alemania, es el corazón de la UE, en lo económico y en lo político, pero mientras que en Berlín se lleva ya un tiempo asumiendo que pintan bastos globales y que el problema es serio, en Francia no se ha hecho apenas nada para mirar de frente a la situación. Ha sido este ejecutivo de Bayrou el primero que realmente ha expuesto a la sociedad francesa la crudeza de las cifras, las dificultades por las que atraviesa el presupuesto, los costes elevados de financiación de una deuda cuya prima de riesgo respecto a la alemana (¿les suena, eh?) no deja de crecer, y la necesidad de empezar ya a realizar ajustes, con el riesgo de que todo lo que se dilate su puesta en marcha en el tiempo será una vía segura para tener que hacerlos de manera más intensa cuando el margen se estreche. La ventana de oportunidad para realizar reformas se está cerrando, allí y aquí, porque es cuando los ciclos suben cuando, al calor de la bonanza económica, es posible realizar ajustes que sean menos lesivos para el ciudadano. Si el ciclo ha tocado techo o empieza a bajar, a saber si estamos en ese punto o no, las medidas contractivas aumentarán la sensación de crisis del ciudadano y contribuirán a agravarla, creando una retroalimentación negativa de muy malas consecuencias. Por una vez, el ejecutivo galo ha actuado ante su ciudadanía, en materia económica, tratándola como la adulta que es, exponiéndole la situación y ofreciendo unas medidas paliativas para tratar de que no empeore. Políticamente ha sido un suicidio, y el resto de formaciones del parlamento, que saben que tarde o temprano habrá que tomar medidas de ese tipo, se regodean en que sean otros los que las propongan y paguen el precio del rechazo en sus carnes.

La posición de Macron es débil, y esta cascada de gobiernos fracasados está minando su segundo mandato de una manera, probablemente, definitiva. Las expectativas de voto de su formación son muy malas, descontando que creo que no puede presentarse a un tercer mandato, y la extrema derecha lidera ahora con ventaja las encuestas de una nación que ya ofrece una perspectiva similar a la que se podía intuir en la periferia europea antes de 2012. Cada crisis es distinta y cada nación tiene sus particularidades, pero el mero hecho de que en el “core” de la UE se esté hablando de problemas de sostenibilidad de la deuda es un paso significativo en el mal camino. Es probable que el nuevo ejecutivo que encargue Macron no tenga una vida mucho más larga y productiva que este y los que le han precedido.

lunes, septiembre 08, 2025

Incidentes en la Vuelta a España

Ayer un corredor del Movistar resultó herido durante el transcurso de la etapa de la Vuelta a España al caerse por la irrupción de un espontáneo que, bandera palestina en ristre, trató de provocar un parón de todo el grupo principal. Afortunadamente no hubo más implicados en la caída, pero el susto fue monumental, y para el corredor afectado, doloroso. Pudo reincorporarse a la ruta, magullado. En la meta, antes de la llegada de los corredores, se reprodujeron los incidentes y algunas personas fueron detenidas por su actitud violenta. Finalmente, la llegada se produjo sin que hubiera problemas y la etapa acabo con normalidad.

Queda una semana de carrera y se está hablando mucho más de todos estos incidentes que de la propia competición. La presencia de un equipo patrocinado por Israel entre los integrantes del pelotón ha convertido a La Vuelta en el escaparate perfecto para los manifestantes que protestan por las acciones que Israel está desarrollando en Gaza. La presión para que este equipo se retire ha ido creciendo a medida que las protestas ganan fuerza, y el propio equipo ha decidido retirar el nombre de Israel de su equipación para disimularla y así pasar algo desapercibido, pero ha dejado claro que no va a abandonar voluntariamente la carrera. La Vuelta la organiza una entidad privada, que decide, en función de baremos deportivos y de negocio, los equipos que pueden correrla, y aunque se ha especulado con que se han lanzado mensajes al equipo israelí para que se retire, públicamente no ha hecho comunicado alguno. El gobierno, que no decide nada en este caso, ha mostrado su apoyo a la retirada del equipo, pero es una declaración voluntarista. A medida que pasan las etapas y se acerca la conclusión en Madrid, con un final de montaña el sábado y el domingo con el circuito por las calles de la capital, crece la preocupación ante lo que puede ser un acto de boicot completo en un evento que otorga una enorme visibilidad y que, por sus dimensiones físicas, es casi imposible de controlar en todo su recorrido, a pesar de que las fuerzas y cuerpos de seguridad se están empleando a fondo. Todo esto está pasando factura a varios corredores, que se sienten incómodos en medio de un clima de inseguridad creciente. Los serios incidentes que se produjeron en Bilbao, donde el final no pudo disputarse por invasión de la meta por parte de manifestantes, fueron el primer gran aviso del riesgo que corre la competición, y sus integrantes, ante los grupos violentos que pueden tomar el control de un espacio público. El mismo aficionado puede pensárselo dos veces si acudir al evento o no en vista de que las condiciones de seguridad se van deteriorando a medida que pasan los días. Hoy es jornada de descanso, y supongo que de reflexión de todos los organizadores y participantes, ante los días que quedan por delante, con las dos citadas etapas finales en Madrid y una contrarreloj individual en Valladolid que está por ver cómo se va a controlar. No hay ninguna noticia que haga supone que La Vuelta se vaya a cancelar ni nada por el estilo, pero es evidente que todo el mundo desea que acabe cuanto antes, y que en cuanto sea posible la sombra de la actualidad internacional desaparezca de un evento que no tiene nada que ver con la actuación del gobierno israelí. El Tour de Francia se salvó de este tipo de protestas, y eso que en él también corría en aquel caso el equipo de la discordia. Hace unos meses la guerra de Gaza y la crueldad que en ella se vive también se desarrollaba a plena luz del día, pero por lo que fuera en Francia no se vieron protestas al respecto, o no fueron relevantes, y desde luego no causaron incidencia alguna en la carrera. En este sentido La Vuelta ha tenido peor suerte, y o bien la mayor conciencia social de lo que pasa en Gaza o la presencia de alborotadores profesionales de origen local (en el caso de Bilbao es obvio) han sido factores distintivos que están llevando la carrera a una crisis bastante seria. Si el temor a lo que pueda pasar en los arcenes domina a lo que sucede en la carretera la carrera en sí queda bastante en entredicho.

Como siempre, me reitero, nada justifica la violencia. Se puede protestar por lo que se quiera, y lo que está haciendo Israel en Gaza merece todas las críticas posibles, pero la actitud violenta de los manifestantes deslegitima sus actos, siempre. También en este caso. Agredir a corredores, sabotear etapas y recorridos, enfrentarse a la policía, son actos violentos que no deben permitirse nunca, nunca, nunca. La Vuelta determinará lo que quiera respecto a su organización y los estados harán lo mismo, ya veremos si es así, en las competiciones en las que tengan competencias. Lo demás es bronca y malos modos. Y, por cierto, nada útil para aliviar el sufrimiento de los palestinos o para frenar a las tropas de Netanyahu.

viernes, septiembre 05, 2025

María Pombo no lee

Esta semana he conocido a María Pombo o, más bien, le he puesto cara. Y sí, es muy guapa. Me sonaba ligeramente pero no la tenía ubicada, dado el poco caso que hago al mundo de los influencers, fenómeno que no logro entender del todo. Busqué algo para saber quién era después de unas declaraciones suyas que le han dado relevancia a lo largo de la semana, y la trayectoria que tiene se me hace ajena a más no poder. En todo caso es evidente que la vida, al menos en lo material, ha sido bastante más gratificante para ella que para mi, por lo que en lo que respecta a la supervivencia, me gana de calle. Para eso no le ha hecho falta leer, desde luego.

Pombo ha dicho que las personas que leen no las hace mejores respecto a las que no leen, y que el mero hecho de leer está sobrevalorado. Esto ha generado mucha polémica, ruido en las redes y respuestas de todo tipo, en general críticas hacia ella. Eso le ha obligado a reconocer que algún libro se ha leído, y ha mencionado a unos cuantos de autoayuda y el principito. Más allá de que la fama de Pombo sea merecida o no, creo que no pero eso da igual, en parte tiene razón con sus declaraciones, al menos respecto a la bondad personal asociada a la lectura, porque creo que las buenas personas, las que son mejores, no tienen por qué leer, o no es algo que sea distintivo en ello, pero eso mismo se puede decir de mil facetas distintas de la vida. Uno puede ser bondadoso e iletrado, culto y capullo, devorador de libros y generoso, amante de la cultura y racista, etc etc. La gente, en estos tiempos en los que todo es blanco y negro, no logra entender que las personas somos complejas, tenemos un montón de facetas distintas en nuestra personalidad, combinaciones de todo tipo de gustos, preferencias, recuerdos, historias, hechos que nos han marcado, etc, y suele ser el efecto de todo eso lo que determina cómo somos. Leer es una manera intensa de aprender y acceder a conocimientos acumulados por la humanidad, y genera empatía respecto a las historias que se cuentan de esta manera, pero eso puede generar efectos de todo tipo en cada persona y a algunos volverles más receptivos respecto a lo que pasa en el mundo y a su alrededor y a otros no. La superioridad moral, de la que tanto presumen determinados colectivos e ideologías que pululan entre nosotros es, a mi entender, un oxímoron, porque quien así se manifiesta está cayendo en un desprecio hacia los demás, lo que es un comportamiento poco moral. Pombo, a quien no conozco de nada, puede ser una bellísima persona, o lo contrario, o ni fu ni fa, haya leído o no. A mi, que la lectura me encanta, me resultará mucho más interesante alguien a quien también los libros le digan algo, porque tendré allí una afinidad común que es muy relevante en mi vida, pero yo no leo porque me crea que eso me hace ser mejor que otros, por la misma razón que cuando como espaguetis no me creo superior a quien come ensalada. Ese pensamiento es una estupidez profunda. Leo porque me gusta aprender cosas, porque me seduce el hecho de sumergirme en un contexto no visual en el que lo que se cuenta debe ser complementado por la imaginación para conformar un relato. Leo porque me gusta que me cuenten historias, igual que si vas al cine o escuchas un poadcast en el que se relatan anécdotas. Leo porque me lo paso bien, porque me entretengo, porque me parece una manera fantástica de pasar el rato, porque me produce placer sentarme en un banco, o en casa, o en donde sea, abrir un libro y meterme dentro. Leo principalmente por el mero hecho del entretenimiento, del disfrute. Decía Savater que de pequeño le caía alguna bronca en casa por estar “ahí, leyendo, sin hacer nada” y el respondía que leer es hacer algo, y que no había momento en el que se lo pasase mejor que metido en las novelas y ensayos que le absorbían. Leer por placer es, para mi, una excelente manera de pasar la vida, y el montón de obligaciones de la vida adulta (en mi caso no tan adulta como lo normal, lo que genera menos debes) quita tiempo para ello, pero una vida de horas libres para poder leer lo que se quiera es una buena idea de paraíso.

Leer, escuchar música, asistir a conciertos o exposiciones, visitar museos…. Todo ese tipo de actividades que asociamos con la cultura son buenas porque, en general, otorgan a quien las practicas mayores criterios y recursos para enfrentarse a la vida, por lo que puede ser de utilidad. Pero, por encima de todo, pueden resultar actos gratificantes, estéticos, de gozo, de pasarlo bien, de sonreír mientras se ejecutan. Dudo que la cultura nos haga ser mejores personas, hay contraejemplos profundos al respecto, pero al menos, a los que nos gusta, nos va a hacer pasar buenos momentos y aliviar el paso vital. Y eso, que esté tranquila, no afectará al elevado nivel de facturación del negocio de María Pombo.

jueves, septiembre 04, 2025

La sucesión en las dictaduras

Uno de los comentarios más reiterados ayer tras la aplastante parada militar de Beijing fue, además de la exhibición de poder que supuso, esa conversación pillada entre Putin y Xi en la que hablaban sobre la posibilidad de vivir hasta los 150 años, mediante trasplantes. Al parecer comentaban algunas de esas noticias medio fantasiosas que surgen a veces de gurús de Silicon Valley sobre posibilidades maravillosas de alargar la vida o alcanzar la inmortalidad. Ya les advierto que todas ellas están, por ahora, condenadas a la melancolía, porque son tan falsas como el valor de un dólar de chocolate. La vida no se va a alargar de esa manera, no.

Lo que sí es cierto es que Xi y Putin tienen intención de gobernar sus naciones hasta que se mueran, y a la edad que ambos comparten, 72 años, es algo que acabará pasando pero, probablemente, no a corto plazo. Eso les plantea, y lo saben, el problema de la sucesión en el régimen, uno de los mayores en lo que hace a la supervivencia de un estado y de su forma de poder. Las democracias tienen establecida una manera tortuosa pero efectiva, que son elecciones regulares cada pocos años, normalmente cuatro, y el pacto común entre todos de aceptar que gobierna el que gana cada vez. Eso permite que el traspaso de poderes sea un acto reglado, más o menos periódico y sin una especial trascendencia. En las dictaduras, regímenes personalistas muy jerarquizados, donde la cúspide lo controla todo, la muerte del dictador supone una convulsión profunda que puede acabar con la estructura de poder que controla la nación y desestabilizarla hasta límites insostenibles. Una solución tradicional a estos problemas es la sucesión de golpes de estado, en los que una facción se levanta y derroca al gobernante, y con el tiempo otra hará lo mismo, y así sucesivamente. La sociedad vive sometida, el país no se desarrolla, la violencia es endémica y la sensación de inestabilidad, permanente. En el caso de China estaba establecido que los mandatos del líder del PCCh fueran uno más uno, sin posibilidad de prórroga, y con la elección conocida de un delfín que, salvo sorpresa, sería el sucesor. Xi ha roto esa tradición y se ha convertido en líder indiscutido y prorrogable hasta el hartazgo. Ha verticalizado mucho la estructura de poder del PCCh y cada día que pasa complica la perspectiva de qué puede suceder en su ausencia. En todo caso, la estructura del partido sigue siendo enorme y, pongamos, si Xi fallece en el corto plazo, aunque haya diputas entre facciones, es probable que el liderazgo no quede vacante durante un tiempo significativo, y que otra figura, puede que de transición, sea puesta en su lugar. En el caso de Putin la cosa es más complicada, dado que hay consenso en que lo que gobierna en Rusia es una mafia, una camarilla de poderosos que se amenazan entre sí y que no dudan en recurrir a lo más sucio para mantenerse. Putin sabe que dejará el poder muerto, bien por causas naturales o provocadas, y de eso segundo sabe bastante. En el caso ruso la ausencia de Putin sí desencadenaría una lucha entre los distintos miembros de esa mafia para saber quién accede al Kremlin como el más poderoso, y no está nada claro qué es lo que pasaría. No son pocos los que opinan que sería un momento muy peligroso, porque ahora Putin ofrece una estabilidad interna en ese país que impide movimientos de todo tipo. Pensemos en los seres grises que se mueven por allí en la sombra, en la cantidad de oligarcas con mando, en los que disponen acceso a armamento y a fuerzas paramilitares, como fue el caso del ya asesinado dirigente de Wagner. La sucesión en Rusia a la muerte de Putin es una total incógnita y un momento peligroso que muchos temen, dentro y fuera de ese país.

El que mejor se lo ha montado de entre los dictadores del desfile de ayer es el norcoreano. Es el tercero de los Kim que se sucede en el poder después de que su abuelo se hiciera con el poder, implantase una dictadura demoniaca y no tuviera otra ocurrencia que convertirla en un reino hereditario, de tal marea que Corea del Norte es la única monarquía absoluta leninista conocida. Sus resultados como ejemplo de gobernanza son claros, y es mejor no imitarlos en nada. Kim Jong Un es joven, creo que no llega a cuarenta, aunque de salud mejorable, y tiene una hija, que le ha acompañado a su visita a China, que algunos apuntan como la sucesora, frente a la hermana de Kim, que también ha sonado. No se conoce a ningún hijo de Putin que pueda ser futuro Zar.

miércoles, septiembre 03, 2025

China exhibe músculo militar

Hoy se cumple el ochenta aniversario de la firma, por parte de Japón, de su rendición en la IIGM, acto con el que e ponía punto final definitivo a la mayor carnicería de la historia. En Asia este día es muy importante, porque la guerra no acabó en mayo en Europa, sino allí en septiembre, y para las naciones como China, que vivieron en sus carnes las atrocidades cometidas por Japón durante su invasión, esta jornada siempre ha sido muy importante. Normalmente se conmemora con un desfile militar y una exaltación de patriotismo muy controlada por el partido, que busca emocionar a su pueblo, mostrar poder al mundo y, de paso, presumir de sus logros.

Lo de esta vez ha sido especial, el aniversario tan redondo permitía hacer una exhibición muy espectacular, y en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái que les comentaba el otro día, China ha hecho alarde de todo su poderío militar en un desfile majestuoso que ha llenado la plaza de Tiananmen y aledaños, lo que ya de por sí es meritorio dadas las dimensiones gigantescas de ese entorno. En la tribuna presidencial se encontraba Xi Jinping, el máximo dirigente del PCCh y toda su corte de cargos intermedios, y junto a él, los presidentes de Rusia y Corea del Norte. Sólo el hecho de ver a estos tres personajes haciendo alardes juntos en medio de miles de soldados y armas de la mejor tecnología resulta inquietante. De hecho lo es cuando por separado se dedican a hacer estas cosas, desfiles de ejércitos que están sujetos a ciega obediencia ante su líder máximo. De las tres naciones una está en guerra contra nosotros, Rusia. Otra ayuda militar y humanamente al agresor, Corea del Norte, y la tercera, China, no consta que suministre material militar al Kremlin, pero es su principal socio comercial para todo tipo de productos, algunos de ellos de evidente doble uso, por lo que no sólo mantiene con vida a la economía rusa sino que le permite seguir con su agresión. El desfile de hoy es una enorme exhibición de poder duro por parte de una China creciente y una señal al resto del mundo por parte del grupo de naciones que allí se han reunido. Más allá de palabras, están dispuestas a rediseñar un orden mundial que surgió de las cenizas de esa conmemorada victoria en la IIGM, un orden mundial que ha derivado en el dominio económico y geopolítico de occidente de la mano de EEUU. China es la segunda economía del mundo, el segundo país más poblado, su peso global crece sea cual sea el indicador que usemos para medirlo y, al contrario de lo que pasaba con la URSS en la época de la guerra fría, su modelo, mezcla de autoritarismo estalinista y capitalismo salvaje, ofrece unos grandes resultados en lo que a prosperidad se refiere, por lo que más allá de las cuestiones ideológicas, China ofrece al resto de países del mundo una visión alternativa a la de EEUU, y con evidentes resultados económicos. La prosperidad no sólo se puede alcanzar vía democracia, también el autoritarismo puede lograrla. China supone el gran reto al que se enfrenta el mundo hoy en día, con empresas enormes de sectores tan diversos como la tecnología, automoción o farmacia que son capaces de invadir el mundo con sus productos a unos precios de derribo, ante los que muchas empresas occidentales no son capaces de competir. China mantiene unos subsidios a la exportación de sus bienes que los pone por debajo de los costes de producción de nuestros negocios, y les quita cuota de mercado sin cesar, y por si eso no bastara, posee un evidente mercado interno de más de mil millones de personas, de las cuales unos cuatrocientos millones se pueden considerar de clase media tal y como la entendemos aquí. Son más que toda la población de EEUU y se acerca a los registros de habitantes de Europa. Sí, China es un monstruo.

Y ese monstruo, con sus socios, reclama cada vez con más fuerza la remodelación de un mundo cuyas reglas le han sido impuestas y no ve con buenos ojos. La prevalencia de las economías de derecho capitalistas occidentales y sus sistemas de reglas y pactos es vista como algo caduco por parte de la cúpula del PCCh, que cree que su autoritarismo y eficacia son muy superiores a un occidente que asocian a inestabilidad y decadencia. Más allá de los problemas militares que puedan surgir en el sureste asiático, con Taiwán como foco, la gestión de qué hacer con China empieza a ser algo que puede llegar a superar nuestras capacidades como bloque, y ni les cuento en el caso de que EEUU siga haciendo trumpterías. El desfile de hoy es un alarde, también una advertencia al resto del mundo.

martes, septiembre 02, 2025

La vuelta al cole

Septiembre es un nuevo enero, un reinicio para muchas cosas, que viene expresado en esas tres palabras, vuelta al cole, que tanto contenido tienen. Los críos dejan el odio infinito y rehacen maletas para volver a llenar las aulas. Ahí tienen, por ejemplo, al crío de Illa, que sometido a la autoridad de Sánchez, acude hoy a visitar al prófugo puigdemoníaco para tratar de negociar, a escondidas, nuevos chantajes que permitan al inquilino de la Moncloa seguir ahí sin límite y al sedicioso manipular todo lo habido y por haber. Hay más decencia en el mayor repetidor de la clase más cutre del país que en esta banda de sujetos, alguno ya condenado, otros que quizás en el fututo también lo estén.

En los inevitables y repetitivos informativos en los que la “vuelta al cole” laboral es la apertura durante los últimos días de agosto se reiteran testimonios sin fin de los que vuelven agobiados por tener que hacerlo, que se lo han pasado bien en su descanso pero que querían seguir allí eternamente, y que desde que han empezado el camino de retorno hacen cuentas para cuándo va a ser el próximo puente o la siguiente escapadita. Todos los años igual. De vez en cuando se cuela entre los entrevistados alguno que afirma tener deseos de volver, porque echa de menos la rutina de su vida laboral, y ese testimonio de deseo, curiosamente, o no, se da más entre los chavales, que afirman querer volver al cole para reencontrarse con sus amigos, a muchos de los cuales no han podido ver en todo el verano. Como suele ejercer en mi entorno el papel de insidioso oficial reitero una y otra vez que los que vuelven de vacaciones son unos afortunados por tener un trabajo al que reincorporarse, porque el desempleado, que carece de él, no tiene vacaciones como tales, sino un tiempo de espera, de angustia, que se prolonga sin límite conocido. El concepto de vacación se define por su opuesto, el de trabajo, como el negro es lo contrario al blanco. En el mundo de los jubilados no existen las vacaciones, porque el tiempo se mide de una manera mucho más homogénea, ni hay distinciones relevantes entre martes y sábado, entre laborables y festivos. Los que trabajamos, y nos quejamos de las incomodidades que pueden tener las labores que desempeñamos, no queremos reconocer que el mundo laboral aporta una serie de certezas a la existencia, entre ellas la de la medición del tiempo y la distinción de los periodos, que ayudan mucho a mantenerse sano en cuestiones mentales. Hay gente que tiene trabajos desagradables o, mejor dicho, condiciones desagradables, o jefes nefastos, o malos compañeros, o situaciones de estrés muy abundantes. En esos casos la vuelta al curro supone un esfuerzo añadido, y las vacaciones, una necesidad de desconexión respecto a un entorno que aporta bastante menos de lo que quita, pero muchos otros tienen trabajos normales, donde se hacen cosas, y unos días son buenos y otros son malos, lo que viene siendo la normalidad de la vida. Enfrentar la jornada laboral por defecto con caras largas, con agobio, con sensación depresiva y cosas por el estilo es el mejor camino para que las cosas se tuerzan. Y no, no estoy cayendo en tópicos de autoayuda. Ir feliz al trabajo es tan absurdo como ir feliz al supermercado a rellenar el carrito. Uno va a ambos lugares porque debe y, una vez allí, ya se verá como va la cosa. Lo que no tiene sentido es ese bombardeo de negatividad constante que, sobre todo desde los informativos televisivos, se realiza a finales del pasado mes como si se tratara de la próxima ejecución de una condena global, como si todo lo bueno del mundo se terminara el 1 de septiembre, como si la vacación fuera el paraíso y el trabajo el infierno. Y no es así, Y pensar que así es puede llevar a serias equivocaciones. La mejor manera de frustrar unas vacaciones en poner sobre ellas unas expectativas imposibles. Eso, que ahora se lleva mucho, no se por qué, es la receta perfecta para que el tiempo de descanso se convierta en algo bastante más siniestro.

Además, no debemos olvidar nunca que, si uno está de vacaciones, y hace cosas, es porque otros que trabajan permiten que esas cosas sean posibles. Irse a comer a un chiringuito de verano se puede hacer, si se ha ampliado lo necesario la hipoteca para financiarlo, porque en el establecimiento trabajan cocineros, camareros, personal de limpieza, reponedores, y un largo desfile de empleados de todo tipo. Las vacaciones de unos suponen el trabajo de no pocos, y de eso también nos olvidamos (y los de la televisión no caen nunca en ello, faltaría más). Unas vacaciones completas de todo el mundo supondrían el fin de la sociedad tal y como la entendemos, nada funcionaría. Piense en ello cuando vuelva a estar en la playa, mirando a la nada.

lunes, septiembre 01, 2025

Cumbre de autócratas

Aunque la actualidad nacional siga centrada en la gresca política de bajísimo nivel y en la pseudo depresión por la vuelta al trabajo (el que no lo tiene sí posee derecho para agobiarse, el resto somos privilegiados por tener uno al que volver) el mundo por ahí se sigue moviendo, y cada vez lo hace más a la contra de nuestros intereses, y no meramente los de España, que nada pinta, sino los de la UE y eso que llamamos occidente, que comienza a estar bajo presión por parte de naciones que ven una oportunidad de hacerse con el control del mundo. En parte ese movimiento responde a su propia prosperidad, pero también refleja nuestros errores e incompetencias, que de todo hay.

Estos días se está celebrando en Beijing una cumbre de naciones que están asociadas a eso que se denomina el sur global, expresión buenista que esconde un significado bastante más recóndito. En el marco de la Organización de Cooperación de Shanghái, un foro comercial que reúne a varias naciones del sudeste asiático, Xi Jinping, el mandatario chino, ha recibido con todos los agasajos posibles a Putin, el presidente ruso. El mismo que día tras día ordena atacar Kiev y matar civiles sin frente en Ucrania es agasajado en esta cumbre como un igual, como un socio preferencial de China. Ambos líderes, dictadores de sus naciones, lucen en las imágenes de este encuentro en franca sintonía, aunque se dan menos agasajos entre ellos que los que el desquiciado Trump le ofreció al déspota ruso. Como tipos fríos que son no expresan muchos sentimientos en sus gestos, y el aspecto ligeramente robótico de sus pasos y rostros esconde el placer que sienten al coordinar de manera efectiva sus esfuerzos, economías e ideas de conquista. A este foro ha acudido la India, actualmente el país más poblado del mundo, ya que desde el año pasado superó a China. Entre las dos naciones reúnen a un tercio de la población mundial y algo más de una cuarta parte de su PIB. Las relaciones mutuas siempre han sido malas, por simplificar, con disputas territoriales fronterizas y rivalidades económicas, y por eso ha sido muy comentado que haya sido el propio Modi, el máximo dirigente indio, el que haya acudido a Shanghái y se haya mostrado tan receptivo a las propuestas chinas. La India ha oscilado durante muchos años entre su vinculación con occidente y su pertenencia física al mundo asiático. Cortejada por los gobiernos de EEUU, las interacciones entre ambas naciones han sido intensas, y basta con comprobar el número de CEOs y otros altos ejecutivos de origen indio que se encuentran en las grandes empresas norteamericanas. Cortejar a India ha sido uno de los mantras de toda administración norteamericana, y más a medida que el peso de China no ha dejado de crecer, pero es ahí donde empieza el mandato desequilibrado de Trump, lanzando amenazas y aranceles por doquier. Desde que la Casa Blanca ha comenzado su estrategia de guerra comercial global no son pocas las naciones que están dudando sobre a qué bando apoyar, si se puede usar esta expresión, dadas las formas de EEUU. Y una de las más afectadas es India. Delhi mantiene enormes vínculos tanto con sus vecinos como con occidente, y es uno de los lugares en los que la globalización más ha incidido de cara a la implantación de empresas y cadenas de valor. De hecho Apple y otras multinacionales norteamericanas habían empezado a derivar algunas de sus plantas de producción de China a India, buscando no alimentar más el crecimiento de la nación de Beijing y eludir parte de los aranceles que ya impuso Trump en su primer mandato. Por eso, las últimas decisiones de la Casa Blanca de penalizar tanto a Beijing como a Delhi en el disparate de la guerra comercial ha sido recibida en la India como un golpe bajo, como el comportamiento desquiciado de lo que siempre ha sido un socio comercial y político de primer orden, que ahora decide actuar con una prepotencia nunca vista. Modi, que es un nacionalista hindú por encima de todo, sabe que la prosperidad de su economía es la base sobre la que puede consolidar su poder y que las trabas comerciales suponen, para él mismo, una amenaza.

Por eso, el abrazo que se ha visto este fin de semana entre Xi y Modi es una imagen de un enorme valor global. Con Putin de fondo, es la representación de un eje alternativo, de una internacional autócrata que se organiza, pese a sus diferencias internas, para cooperar entre ellos y movilizar su enorme potencial económico de cara a rediseñar un mundo que se rige por unas normas que ellos no han creado, pero que se les imponen. Lo que se está viendo estos días en Shanghái es la posible creación de un polo global alternativo, que está diseñado para disputar el trono global a occidente. Y en él está Rusia, una nación que tratamos de aislar completamente, pero que, visto lo visto, no está sola para nada.

viernes, agosto 29, 2025

Cierto pinchazo del turismo en el verano

En homenaje a Manuel de la Calva, miembro del dúo dinámico, fallecido hace un par de días, se puede decir que este fin de semana que tenemos por delante sí que va a sonar con todo su sentido “el final del verano”: La operación retorno del domingo se prevé masiva y el lunes será 1 de septiembre, un lunes de esos enormes en el calendario, con L mayúscula, que significan un cambio temporal y de ánimo. Para muchos hoy y mañana serán de despedida de sus lugares de descanso, y el domingo el día del viaje y el agobio. Consuélense, tienen trabajo al que volver.

Aún es pronto para hacer balance del gran mes turístico del año, pero por lo que se puede leer en varios sitios, hay algunas sensaciones generales que parecen ser dominantes. Si exceptuamos las zonas azotadas por los devastadores incendios, donde las cancelaciones han hundido la temporada, en el resto del país las reservas de alojamientos han llegado a los picos que se esperaban, y el volumen de gente deambulando por los lugares turísticos ha sido el previsto, una marabunta. Pero eso sí, deambulando más que gastado. La sensación general en la hostelería es de pinchazo, de que no se han llenado sus locales. Paseantes a mansalva, pero clientes los justos, con unas cifras de facturación que no han cubierto las expectativas. Puede haber varias causas, pero una es la determinante, la subida disparatada, alocada, de los precios de todo lo relacionado con el ocio, restauración y vacaciones. No es sólo que los viajes y hoteles se han puesto por las nubes, que también, sino que una vez en destino, cualquier destino, tomar una copa o comer se ha convertido en toda una experiencia dolorosa para cualquier bolsillo. Ante esto, el turista español ha optado por una política de recortes. Se viaja a costa, sí, pero menos tiempo, y se toman tragos y comidas, sí, pero bastantes menos. Los volúmenes de ocupación que antes correspondían a turistas nacionales empiezan a ser suplidos en numerosos destinos por turistas extranjeros, que son los que tienen capacidad adquisitiva para permitirse ir, pongamos, a Baleares, archipiélago cuyos precios empiezan a ser disuasorios hasta para los que tienen ingresos elevados. En general, la sensación es que mucho turista ha tirado de bocadillos y compras en supermercados para cubrir la necesidad de alimentación, dejando el chiringuito a medio gas. El de la terraza, que había puesto en su cartel precios equivalentes a restaurante de Michelín, en parte se ha estrellado, y por ello, en general, se ha podido acudir a muchos locales sin reserva porque no todo el mundo puede pagarlo que se pide en ellos. Hay una cierta sensación, lógica, de abuso en los precios del sector y de que se ha producido un incremento ilógico, que a gran parte de la población le ha supuesto renunciar a días de ocio y a costumbres arraigadas en lo que hace a comidas y cenas. Es probable que, al menos en este sector, se haya podido llegar a un tope en lo que hace a la demanda, porque el precio de la oferta parece haberla agotado. Irse de vacaciones a los precios actuales empieza a ser un lujo en gran parte del país, y el residente nacional se encuentra con que el esfuerzo de pagarse unos días de ocio le puede suponer el gran roto de su economía familiar. El incremento de precios que se da en otros sectores ajenos al turismo, como es el de la cesta de la compra de cada día o el de lo relacionado con la vuelta al cole (ay, eso sí que es desmoralizante), por no hablar de todo lo relacionado con el acceso a la vivienda, agota por completo la capacidad de gasto del ciudadano medio. Han proliferado los estudios comparativos de los que se deduce que una semana en Mallorca equivale a otra en Bali o en un destino exóticos similar, dado los precios que ha alcanzado todo en el archipiélago balear. En este estado de cosas esos lugares antes frecuentados se vuelven prohibitivos para la clase media nacional, y los extranjeros pudientes cubren gran parte de ese nicho, pero no todo.

Cogerse vacaciones es una necesidad, irse por ahí durante ellas no. Las redes sociales, especialmente Instagram, han disparado el postureo vacacional y han masificado muchos destinos a la vez que convierten en pringados a los que no acuden a una cala o paisaje a posar. Esas fotos, vacías de contenido, cuestan una pasta, y suponen una sangría para muchos, que la sufren a cambio de no parecer menos frente a otros. Gran error. Nadie es más que otro, y tener dinero para irse a un lugar y no tenerlo y quedarse en casa no es la manera de medir a las personas, sus vidas y sus valores. En fin, que ánimo para el lunes, y a esperar a que las cifras de agosto ya cerradas nos den la imagen fiel de cómo se ha comportado la gran industria de este país, la del turismo.

jueves, agosto 28, 2025

Nvidia y la IA

Ayer presentó resultados trimestrales Nvidia, la mayor empresa del mundo por capitalización bursátil. Al cierre de ayer, antes de publicarlos, su valor en Wall Street era de 4,4 billones de dólares, billones europeos, billones burros. El PIB de España es de aproximadamente 1,6 billones de euros, por lo que esta empresa vale bastante más del doble de toda nuestra producción anual. Es una de las que está en el centro de la IA, la fabricante de los mejores chips para los centros de datos que alimentan a ChatGPT y demás modelos LLM que pueblan nuestros dispositivos, y reflejo de la fiebre que existe en el sector sobre la IA y todo lo que se le parezca.

Los resultados han estado en la línea de lo esperado, sin sorpresas. La empresa ha ingresado 46.700 millones de dólares en el trimestre que va de abril a junio, y el beneficio por acción se sitúa en 1,04 dólares (tiene unos 24.400 millones de acciones cotizando a diario). Son cifras mareantes que sonrojan a cualquier otro negocio, y que ayer fueron recibidas, tras el cierre de mercado, que es cuando se publican los resultados, con caídas en la cotización del entorno del 3%. Nvidia ha acostumbrado a los inversores a batir las expectativas, y eso de que se ajuste a ellas los dejó algo fríos. Los resultados de ayer son los primeros que se publican tras la puesta en funcionamiento de ChatGPT 5.0, la última evolución del LLM de OpenAI, que ha resultado ser parcialmente un fiasco, y la creciente publicación de estudios y opiniones que hablan de un riesgo de burbuja en el sector de la IA. Uno de los que ha utilizado esa palabra es Sam Altman, el todopoderoso líder de OpenAI, afirmando seguidamente que, pese a ello, la IA es la tecnología más importante en estos momentos y que cambiará nuestras vidas. Por definición una burbuja sólo se puede afirmar que ha existido una vez que se ha reventado, porque alzas explosivas sin bajadas no lo son. La IA ahora mismo cumple varias de las condiciones necesarias que se relacionan con estos fenómenos, como el acaparamiento de inversiones, el disparo de precios o cotizaciones de todo lo relacionado con ello y la sensación de vivir algo nuevo, nunca visto, el no va más, donde las expresiones grandilocuentes se suceden una tras otra. Todas las burbujas que han sido han tenido momentos similares y luego han pinchado, dejando tras ellas numerosas expectativas frustradas, ruinas abundantes, empresas quebradas, hileras de adosados abandonados o lo que tocase en aquel momento. Quizás la imagen de burbuja que más fácilmente nos viene a la cabeza es la de la inmobiliaria de 2008, pero creo que, dado el sector del que estamos hablando, puede que sea la de las puntocom del dos mil la que no sirva mejor como referente. Con el surgimiento de internet como fenómeno social y económico se produjo un disparo desaforado de inversión, creación de empresas y empleos, y anuncios maravillosos sobre todo aquello que tuviera una versión web, fuera lo que fuese. En España Terra se convirtió en el fenómeno burbujero. Partiendo de los 11 euros de cotización llego a superar los 130, y acabaría con el tiempo valiendo nada. Aquella burbuja, que arruinó a más de uno, produjo una depuración del ecosistema empresarial ligado a internet, arrasó muchas empresas, algunas de ellas valiosas, la mayoría superfluas, y creo las bases de lo que luego ha sido el negocio en la web tal y como lo conocemos. Internet sí transformó nuestras vidas, como se anunciaba por entonces, pero de una forma algo más lenta y para nada como se esperaba, ya que fue la eclosión de la web y sus simbiosis con los teléfonos móviles lo que realmente ha transformado las economías, y sociedades, en lo que ahora son. Por tanto, algo de aquellos mensajes de trascendencia que se postulaban en su momento sí se ha cumplido, pero obviamente no todo. La inversión en la red y en todo lo relacionado con ella ha seguido creciendo tras el derrumbe y hoy en día es imposible imaginar la vida sin conectividad. Los negocios que sí han sabido subirse a esa ola se han hecho de oro, el resto han logrado adaptarse o se han quedado atrás, y de aquel reventón queda bastante como resto útil, por lo menos si lo comparamos con el desastre del ladrillo patrio de hace tres lustros.

¿Va a pasar lo mismo con la IA? ¿Estamos en el punto álgido de una burbuja que ha sobreestimado sus efectos y va a generar una crisis? ¿Surgirá de esa crisis la economía de la IA libre de humo y promesas huecas que ahora pueden estar llenándolo todo? No lo se, es muy difícil hacer vaticinios sobre esto. Estudiar el pasado permite reconocer patrones que, como les señalo, se vuelven familiares en la situación actual, pero el futuro no está escrito y no tiene por qué repetirse de igual manera. En todo caso, Nvidia y el resto de las empresas que ahora, o pertenecen a ese sector o apuestan por él, son, hoy en día, las más punteras, valiosas e importantes del mundo. Y eso ya es mucho. Mañana ya se verá.

miércoles, agosto 27, 2025

Trump contra la FED

Son muchos los frentes abiertos por Trump en su proceso de deslegitimación de las instituciones norteamericanas y su búsqueda de suplirlas por un autoritarismo personalista, encarnada en él. Los ataques que realiza día sí y día también contra la FED, el Banco Central de EEUU, son seguidos con cierta distancia por los comentaristas políticos, que lo ven como una línea más de las muchas gruesas que traza el presidente, pero no es así. Es una de las más graves actuaciones que está llevando a cabo desde su despacho, y si consigue su propósito, puede tener consecuencias enormes, tanto en EEUU como en el resto del mundo.

El Banco Central tiene dos grandes cometidos en todos los países. Control de la política monetaria y supervisión del sistema financiero. La FED, adicionalmente, incluye entre sus mandatos la búsqueda del pleno empleo. Para la primera de las funciones, la más relevante, el Banco Central mantiene el control de las emisiones monetarias, los tipos de interés de referencia, los posibles procesos de compra y venta de títulos de deuda pública, etc. Muchas de estas acciones tienen que ver con las políticas que se desarrollan por parte de los gobiernos, pero la teoría de la independencia del Banco Central respecto al gobierno de turno es de las más asentadas en la doctrina económica. Se busca que la posible irresponsabilidad en el gasto en la que puede incurrir cualquier gobierno en cualquier momento no sea respaldada por su autoridad monetaria, para así frenar inflaciones descontroladas. Qué gobierno no tiraría de la impresora de billetes si pudiera para pagarse todos sus caprichos, empobreciendo de esta manera al país. Separar ambas instituciones y blindar lo máximo posible el Banco Central de las injerencias políticas ha sido uno de los mayores avances institucionales logrados en las últimas décadas. Adicionalmente, desde hace tiempo los economistas saben que una de las principales bazas para luchar contra la inflación es la gestión de las expectativas, es decir, si se hace creer que la política monetaria va a ser estricta y hará lo posible por mantener una tasa, digamos el 2%, lo más probable es que ese valor sea la referencia que se instale en la mente de particulares, empresas y demás agente, anclando las expectativas, que se suele decir, evitando movimientos de todo tipo que puedan alejarnos de él. Es un refuerzo, la credibilidad de la institución y su objetivo manifiesto de inflación, hecho público, contribuyen a saber hasta dónde se puede llegar y qué no se puede traspasar. Esto es difícil de lograr en la práctica, requiere tiempo, suerte, constancia y mucha perspicacia por parte de las autoridades monetarias, que normalmente toman sus decisiones con mucha incertidumbre, muy habitualmente con retardo respecto a la posición real del ciclo económico y con variables de control que son indirectas respecto a las que pretender realmente regular. La política monetaria tiene algo de arte, y por eso acertar con ella es tan difícil. Desde la crisis de 2008 los bancos centrales en occidente se han convertido en salvadores de última instancia de las democracias mediante la puesta en marcha de programas muy polémicos y transgresores, como los QE, criticados por no pocos, y que han solucionado los graves problemas que se pretendían corregir, aunque han generado distorsiones de otro tipo en otros mercados. Su relevancia ha ido creciendo mucho más allá de lo que nunca imaginaron sus titulares o aquellos que establecieron sus reglas básicas de funcionamiento, y en tiempos de deudas públicas crecientes y de costes de financiación disparatados para los erarios públicos, esas instituciones aparecen como jugosas manzanas disponibles para ser merendadas. Ejemplos históricos tanto de décadas pasadas como muy recientes muestran hasta qué punto la toma del poder del gobierno en la autoridad monetaria acaba en todo tipo de desmanes que se traducen en inflaciones disparatadas, empobrecimiento general, crisis y ruina. No se debe jugar con esas cosas.

¿Para qué quiere Trump controlar la FED? Principalmente para que derrumbe los tipos en EEUU y así el gobierno federal se ahorre un pastizal en intereses de la desbocada deuda pública que no deja de crecer. También para dejar claro que él es el que manda y nadie puede estar sin servirle ni complacer sus deseos, y eso de los organismos independientes es algo propio de democracias, no de la visión totalitaria del poder que tiene en su mente. Si Trump logra hacerse con el control de la FED, cosa que me temo acabará sucediendo, nos puede meter a todo el mundo en un monumental problema, porque el dólar es mucho mucho mucho más que la moneda de EEUU.

martes, agosto 26, 2025

Israel usa tácticas rusas en Gaza

Ayer, durante su ataque al hospital Nasser, en Gaza, las IDF de Israel utilizaron una táctica que Rusia ha empleado en numerosas ocasiones en la guerra de Ucrania, destinada a disparar el balance de fallecidos civiles. Se denomina “doble tap” o doble golpe, para entendernos. Se busca primero un objetivo civil, fuera de las líneas de frente de batalla, que cause daños significativos y víctimas, a ser posible más heridos que fallecidos, y se espera a que los servicios médicos o rescatadores acudan al lugar a prestar ayuda a los que allí se encuentran. Es en ese momento, en el de los auxilios, cuando se vuelve a atacar el mismo lugar y se disparan las bajas causadas.

Acciones de este tipo no son muy efectivas en lo que hace a la toma de posiciones, urbanas o de otro tipo, pero sí funcionan muy bien a la hora de conseguir dos objetivos. Matar al máximo número de personas posibles e inocular el miedo irracional entre todos los que sobrevivan. Desde el momento en el que se realiza un acto así, la pregunta que surge en muchos al día siguiente, cuando se vuelve a dar un ataque en otro punto será “¿me están esperando a que vaya a ayudar y erradicarme?” Cruz roja, sanitarios y demás personal de auxilio, así como los medios de comunicación, acuden a cada ataque porque es su obligación, y eso les pone en primera línea en caso de un doble golpe. Decidir no acudir en el rescate de alguien por miedo a ser cazado es un acto racional, sí, pero que viola la humanidad de la profesión sanitaria y deja inermes a los ciudadanos de las zonas atacadas. Es por eso que la crueldad de este tipo de acciones es conocida por todos, y denunciada día tras día por parte no sólo de la población atacada, sino por muchas voces de eso que se llamaba comunidad internacional. Voces que claman en el desierto, porque el atacante sabe de la enorme efectividad, en bajas y en moral, que le reportan este tipo de acciones. Ayer, en el segundo golpe, murieron, entre otras personas, cinco periodistas que acudieron a informar de lo que había sucedido. Ha tenido mala suerte Israel, porque lo que seguramente estaba planificado era que debían morir el mayor número de sanitarios y sin testigos, pero en el ataque de ayer la proporción de informadores muertos es salvaje. Ello ha obligado a los portavoces de las IDF a salir a dar explicaciones, ha decir que se ha cometido un error y que lo investigarán. Estas declaraciones son, obviamente, falsas. El ataque de ayer buscaba provocar la mayor de las carnicerías posibles, y en número lo logró. Era una acción perfectamente planificada, programada y ejecutada, en el amplio sentido de este último término, y se llevó a cabo con el pleno conocimiento y aprobación de los mandos militares de las IDF y de los responsables del gobierno israelí, que son en última instancia los que dirigen la guerra en Gaza. A menos de dos meses del segundo aniversario de los salvajes atentados de Hamas, la venganza ciega y el odio din fin que destila una parte extremista de Israel se ha hecho con el control de la fuerza del país y lo ha convertido en un exterminador en la franja, donde no se distingue de ninguna manera ni a civiles ni a combatientes de Hamas ni nada, sólo se busca la destrucción, el asesinato indiscriminado y la reducción de la población allí asentada a una masa informe que puede ser desplazada, aprisionada, apelmazada y eliminada sin pudor alguno. Las imágenes que llegan todos los días desde allí, sabiendo que la propaganda también está presente en ellas, son bastante claras, y muestran la muerte lenta del pueblo de Gaza y la destrucción de un espacio físico en el que no será posible que nadie habite en mucho tiempo. ¿Cuál es el último fin de las ofensivas de las IDF? No, no es rescatar a los rehenes aún en poder de Hamas, sino salvar el pellejo a un primer ministro, Netanyahu, asediado por casos de corrupción, que ha visto en la guerra la mejor de sus oportunidades para seguir en el poder y eludir su responsabilidad. Si para ello debe cometer crímenes sin cesar, es evidente que está dispuesto a hacerlo sin reparo alguno.

Toda la legitimidad que tenía Israel para responder tras los ataques yihadistas del 7 de octubre hace tiempo que ha quedado sepultada bajo los escombros y cadáveres en Gaza. La nación va camino de ser un paria internacional por el comportamiento extremista de su gobierno, y la crisis social en el país no deja de crecer. Las naciones que defienden a Israel hoy en día se cuentan con los dedos de una mano, y la destrucción de su imagen es total. El fruto sembrado por el islamismo yihadista ha devenido en árbol de odio que se expande por la región y ahoga por completo a la que fue la única democracia de la zona, ahora mismo sometida a un régimen que va camino de arrasarla, civil y legalmente. El desastre es total, absoluto.

lunes, agosto 25, 2025

Enanitos en la Casa Blanca

Como les iba contando el viernes, las cancillerías europeas tuvieron ataques de pánico cuando vieron el resultado de la reunión entre Trump y Putin, sintiéndose con razón amenazadas por el compadreo que mostraban ambos dirigentes. Tras el encuentro en Alaska, Trump citó a Zelensky en Washigton, y esta vez, los países importantes de la UE (obviamente España no estaba entre ellos) coordinaron una respuesta en forma de misión conjunta, para que Zelensky no estuviera solo y no se produjera el patético espectáculo que se dio en su primera reunión en el despacho oval, aquella encerrona indignante.

Así que a Washington viajaron varios de los presidentes de los países de la UE, y la Casa Blanca tuvo que establecer un protocolo de reunión, de tal manera que no consintió que Zelenskey se reuniera con la delegación europea y Trump. Primero sería el encuentro con el presidente ucraniano y luego el de EEUU con todos los europeos, pero la mera presencia de esos dignatarios allí lanzaba un mensaje interesante para todo el que quisiera entenderlo. Desde Europa no se iba a consentir otro acto de insultos hacia Zelensky. En las formas, esta vez, la reunión entre Trump y el presidente ucraniano fue bastante mejor que la vez pasada (cierto, había mucho margen de mejora) y el mero hecho de que Zelensky se pusiera una americana negra fue suficiente para que esta vez el magnate no se empezara a meter con él por su atuendo. El resultado de la reunión es que quedaba en manos de Ucrania tanto la realización de una bilateral con Putin, o una trilateral con Trump presente, y que también quedaba al alcance de Kiev dar por concluida la guerra si aceptaba cesiones. De una manera no disimulada, Trump actuaba como portavoz de las peticiones rusas, si se quiere no con la firmeza expresada por el Kremlin, pero sí con el mismo argumentario basura. Tras las formas, Zelensky se marchó y, al poco, se produjo el encuentro entre los mandatarios europeos y Trump. Hay una foto que recoge ese momento y no se si es ilustrativa de lo que allí se trató, pero si recoge fielmente dónde se encuentra el poder de decisión y dónde la necesidad. En esa escena Trump está sentado en su sillón frente a su escritorio, imagino que con su gesto soberbio habitual, dado que la toma está hecha a la altura de su hombre y no se ve su rostro. Frente a él, Macron, Stammer, Metz, Rutte y unos pocos más observan con cara de preocupación. Es la muestra de sumisión más clara que se ha visto, a los ojos del mundo, de lo que antaño fueron las potencias europeas ante el poder norteamericano, en este caso en relación a la seguridad de nuestro continente. Los presidentes de las naciones de la UE parecen implorar clemencia al emperador, que sin duda sabe ser magnánimo, pero que ofrece su caridad a cuentagotas y en función de quién le adule con la mayor de las convicciones. Hay una estrategia, que han revelado varios de los que trabajan con Trump, que viene a decir que Donald hace caso al último que habla con él, de tal manera que ser el primero es un error y que hay que tratar de cerrar la ronda de conversaciones para que tus argumentos sean los que tengan más peso. En este sentido la idea de los mandatarios de la UE fue buena, acudir allí y ser los que dejasen claras sus opiniones ante Trump después de la cumbre de Alaska y el encuentro con Zelensky, pero está claro que la escena ofreció al mundo una imagen contraproducente, muy cruda, sobre cuál es el papel de la UE y de sus distintas naciones en medio de la guerra de Ucrania y, si me apuran, sobre todo el tablero global. Se ha contrastado en varios medios esa foto con la escena, durante la primera presidencia de Trump, en la que Merkel, junto a otros dignatarios, se encara ante el magnate y, desde una posición altiva, le insta a reconsiderar su postura, en lo que, sino recuerdo mal, eran las primeras disputas comerciales instadas desde el proteccionismo trumpista. Ahora Merkel no está, su acuerdo con Putin no existe y Alemana ve como su PIB cae y su seguridad está en entredicho.

Comparar las dos escenas induce a la melancolía, pero es un ejercicio falso, porque entonces la UE no estaba tan fuerte como la imagen de Merkel parece transmitir. Lo que es seguro es que, desde entonces, nuestra posición económica y de poder se ha deteriorado, y la de EEUU no. El resultado de todos estos encuentros sobre Ucrania, vendidos por no pocos como decisivos, sigue siendo, a día de hoy, el de constantes oleadas de ataques aéreos rusos, muertos a mansalva y una posición norteamericana dudosa, cuando no comprensiva ante las demandas del kremlin. Es lo que tiene que EEUU haya caído en manos de sus, y nuestros, enemigos. El mundo se ha vuelto muy hostil para nosotros.

viernes, agosto 22, 2025

Frivolidad en Alaska

Ayer Rusia lanzó otro enorme ataque sobre suelo ucraniano, usando para ello unos cinco centenares de drones y algunos misiles de distinto tipo. Los principales objetivos fueron zonas civiles, urbes que llevan siendo castigadas sin piedad a lo largo de este verano con ataque más o menos similares en intensidad. En el frente de batalla, se han producido avances rusos, y rupturas de la línea de frente que han permitido a las tropas rusas avanzar en el territorio ocupado. Tampoco se han dado conquistas enormes, ni mucho menos, pero sí avances que han roto la estabilidad que llevaba caracterizando a ese frente desde hace tiempo.

Mientras todo esto sucede, y los ucranianos mueren sin remedio, se ha producido en Alaska la muy esperada cumbre entre Trump y Putin, encuentro improvisado, al estilo de la desastrosa administración estadounidense que padecemos, que ha sido muy poco fructífero en lo que hace a propuestas e indignante en las formas. Había muchas dudas sobre qué iba a salir de ese encuentro y cómo iban a reaccionar los dos personajes al verse, pero lo que nadie esperaba era una recepción por parte de Trump al presidente ruso más propia de un emocionado aficionado que otra cosa. Trump le puso la alfombra roja, le recibió con palmadas, abrazos, sonrisas infinitas, confraternización sin límite y alegría plena. Recordemos que Putin, perseguido por la Corte Penal Internacional, es un dictador en su país y un agresor nato que no disimula en lo más mínimo a la hora de mantener su guerra de invasión en el exterior y sus políticas represivas en casa. Trump le obsequió incluso con un viaje en su coche oficial, el apodado como “la bestia” de tal manera que se podía ver a los dos como viejos amigos compartiendo el recorrido desde la pista de aterrizaje de la base de Anchorage hasta el punto en el que se iba a realizar el encuentro. Sólo estas escenas bastan para darse cuenta de hasta qué punto puede llegar la traición de Trump a occidente y a las libertades que son atacadas en Ucrania. Tras un encuentro de unas tres horas, menos tiempo de lo que se anunciaba, se produjo una rueda de prensa extraña en la que los dos mandatarios aparecieron sentados junto a sus asesores, con caras que lo decían todo. Trump tenía pinta de cansado y, pese a lo que es él, no estaba nada locuaz. Putin exhibía un semblante raro para el, sonriente, graciosillo, poniendo caras ante algunas de las preguntas de los periodistas, haciendo gestos de todo tipo. Se le veía disfrutando, como si del encuentro hubiera quedado claro cuáles son sus posturas y lo que Trump puede hacer para respetarlas y lo que le da igual que haga si pretende alterarlas. Pocas palabras y fin del encuentro sin ninguna conclusión clara, más allá de la confianza vista en el arranque. Para la mayoría de los analistas, la cumbre fue un fracaso para las aspiraciones trumpistas de acabar con la guerra vía cesión del Kremlin. Putin, que ya partía como ganador del encuentro por el mero hecho de que se celebrase, por la rehabilitación pública que eso le suponía, salió de Alaska con una doble sensación de victoria, que las cancillerías europeas no podían ocultar en su lamento. Para Ucrania, el gran tema sobre la mesa, no presente de ninguna manera en el encuentro, sin representante alguno, el resultado de la cumbre fue nefasto, quedando claro que su agresor tiene bastante más elaborada su propuesta y sabe lo que quiere hacer, frente a la indecisión de quien debiera ser su mayor aliado, que no deja de dar bandazos en función de los vaivenes de la pelambrera de Trump. Una cumbre de este tipo requiere mucho trabajo previo, y muy serio, por parte de niveles intermedios de las naciones que se reúnen para garantizar que el encuentro vaya a ser poco más que un par de fotos. Nada de eso se ha producido esta vez, por obra y gracia de la actual negligencia norteamericana, y por ello, el agresor es el único beneficiado de un encuentro que, visto lo visto, mucho mejor que no se hubiera producido.

A partir de ahí se ha especulado sobre posibles altos el fuego, acuerdos de paz, el papel que las “potencias” europeas pueden tener en consolidar una situación de seguridad en Ucrania, una reunión con o sin EEUU en la que sí estuviera Zelensky, etc, pero todo han sido divinas palabras en medio de unos combates constantes y una actitud rusa de troleo general. El Kremlin parece tener controlados los tiempos y la manera en la que se debe negociar con Trump, un fanfarrón arrogante al que ser adulado es lo que más le pone, y Putin, bastante más listo que él, le tiene cogida la medida. Por ahora, en agosto, Rusia ha ganado en todos los frentes posibles, y nosotros vamos perdiendo. El posterior encuentro que se dio en la Casa Blanca entre Trump y los líderes europeos merece un artículo propio, a ver si la semana que viene puede ser.

jueves, agosto 21, 2025

Tecnología incapaz frente al fuego

Si este fuera un país normal, tras conseguir apagar los fuegos, se organizaría un equipo de trabajo para estudiar qué es lo que ha pasado, cuáles han sido las causas, organizar la detención de aquellos que hayan provocado los incendios que no sean fruto del azar, evaluar todo lo que se podía haber hecho semanas y meses antes de que empezaran, redimensionar los efectivos de bomberos y avisos, y empezar a planificar cómo recuperar las zonas afectadas. Tranquilos, no se hará nada de eso. Requiere trabajo y pensar. Sólo tendremos sucia bronca política muy bien alimentada por sandeces vestidas de argumentarios de parte.

Lo que si requiere una pensada profunda, y no sólo aquí, es cómo combatir unos incendios que, en todas partes, adquieren cada vez más unas dimensiones que no son controlables. No hemos pasado la ola de calor más dura e intensa de la historia, por mucho que diga el gobierno, pero no es necesario que eso sea así para que unos cuantos días sostenidos a cuarenta grados hagan que las cosas ardan con sólo mirarlas fijamente. Aquí, en California, en Canadá, las oleadas de incendios crecen y los sistemas de extinción siguen anclados en los mismos métodos que se usaban hace décadas. Mucha intervención humana a pie de tierra y ataques aéreos con helicópteros y aviones anfibios descatalogados que sólo se usan para estos menesteres. Al contrario que otras muchas cosas, el fuego no se ha digitalizado, y las nuevas tecnologías que nos ofrecen todo tipo de comodidades al alcance del dedo apenas son capaces de aportar nada en la extinción de unos fuegos que cogen dimensiones monstruosas. Ya hace años suponía que, con la creciente dimensión del problema, agravada por unos veranos cada vez más largos e intensos, surgirían ideas sobre cómo poder atacar esos frentes de llama de una manera más efectiva, o cómo diseñar sistemas de aviso de alta velocidad que permitan atacar a toda velocidad un fuego nada más iniciarse, con el objeto de que no se descontrole en los primeros instantes, ofreciendo de esta manera una ventana de oportunidad. Pero no, no parece que se haya creado nada por parte de la comunidad científica e ingenieril. Si desde el martes las labores contra el fuego avanzan se debe más a la mejora en las condiciones meteorológicas que a la propia labor de los esforzados que se están dejando la piel frente a las llamas. Si la ola de calor llega a durar una semana más a lo mejor el fuego se apaga cuando llegue al mar, o a un terreno ya yermo en el que nada pueda arder. Contemplar la impotencia de los que se dedican al tema frente a un fenómeno tan destructivo contra el que apenas se puede hacer nada resulta desoladora. Hay gente miles, millones de veces más lista que yo, que seguramente podría crear algún tipo de tecnología o hacer brotar ideas novedosas sobre cómo atacar esos incendios, o al menos la manera de impedir que avancen y contener sus perímetros. ¿No hay sustancias retardantes efectivas que se puedan arrojar sobre aquellas masas boscosas a las que las llamas se acercan para que no ardan? Que tanto satélite y móvil sólo sirva para que llevemos un recuento lo más actualizado y preciso de las dimensiones del desastre resulta descorazonador. Y claro, para que podamos poner corazoncitos en las imágenes de los que luchan contra el fuego o las de los que han perdido sus casas. Y, desde luego, para lanzar insultos a diestro y siniestro y convertir las redes en un remedo sin llamarada del incendio que devora la realidad. Los botoncitos virtuales no ayudan para nada ante un problema que sigue siendo cruelmente analógico. Y, por lo visto, poco rentable.

Tampoco se ha inventado nada para el después. Los cientos de miles de hectáreas arrasadas han liberado toneladas de CO2 a la atmósfera en cantidades ingentes, que estaban almacenadas y ahora ya se han puesto otra vez en el sistema climático, reforzando el proceso de calentamiento global. El terreno tardará décadas en cubrirse de arbolado, porque no se ha inventado nada parecido a una clorofila artificial que permita crear “árboles” que realicen una fotosíntesis artificial pero efectiva. La velocidad de recuperación de los espacios sigue siendo la misma que hace décadas, siglos. Otro enorme problema analógico para el que, por lo que parece, tampoco hay ideas novedosas. No, tampoco debe ser rentable.

miércoles, agosto 20, 2025

Fuegos e ineptos eternos

Me repito hasta la saciedad. He dicho una y mil veces que no hay mayor desastre natural que un incendio forestal, por mucho que otros sean también dañinos y visualmente espectaculares. Nada destruye como un fuego, nada arrasa propiedades, enseres, vidas, infraestructuras y paisaje de una manera tan profunda y duradera como un fuego. Seguimos sin ser conscientes de ello, y lo naturalizamos, lo damos como normal, no castigamos con la dureza requerida a quienes prenden fuego al monte, no hacemos lo que es debido para evitarlos.

La previsión de ola de calor disparatada y larguísima que teníamos para primeros de agosto colocaba sobre la mesa las condiciones necesarias para que se desatasen fuegos, por lo que nadie debiera extrañarse de que se hayan producido. Necesario no es suficiente. Han tenido que jugar las tres variables que se le añaden al calor asfixiante para generar el desastre; la imprudencia, la mala suerte y la maldad delictiva. Las dos primeras son difícilmente evitables, porque errores humanos y desgracias como las provocadas por las tormentas secas son apenas imposibles de evitar. Las terceras, las maldades provocadas por sujetos odiosos que alientan sus fines particulares, económicos o de otro tipo, son las que deben ser perseguidas sin descanso, sin tregua, con el mismo afán desde los despachos judiciales con el que miles de personas se juegan su vida a diario para tratar de parar el avance de las llamas. Tengo por seguro que no se hará, que no conoceremos los partes de detenidos, que no habrá medios de comunicación siguiendo juicios en los que pirómanos son condenados a altas penas de cárcel por el enorme daño causado. No habrá nada de eso, casi seguro. También tengo claro que de este desastre, como de anteriores, como el de la DANA, volveremos a sacar la conclusión de que vivimos en un país disfuncional, un reino de taifas llamadas Comunidades Autónomas que, en general, son bastante incapaces de afrontar situaciones complicadas, y que una vez desbordadas, ni piden la ayuda debida ni, por su puesto, la encuentran en el gobierno nacional, que primero duerme, luego mira de qué color político son las CCAA afectadas y, haciendo unos cálculos sobre los votos que puede ganar o perder, actúa desganadamente para tratar de no chamuscarse. El mismo esquema que vimos en la DANA, en aquel caso con una Generalitat Valenciana inepta y un gobierno central inexistente, se ha visto en estos incendios, con el agravante técnico de que las muertes de la DANA se produjeron, casi todas ellas, durante la tarde noche de la maldita riada, y el destrozo ya era inevitable, pero aquí, afortunadamente sin un número de víctimas tan salvaje, el tiempo es fundamental para actuar y tratar de que un incendio no se convierta en un fenómeno incontrolable. Esos días en los que los que Castilla y León o Galicia no han sido capaces de atajar el fuego y el gobierno central no ha movido un dedo para actuar se han traducido en decenas de miles de hectáreas adicionales arrasadas, en pueblos que han desaparecido. En comarcas enteras convertidas en ceniza, donde antes había poca gente, algunos recursos y mucha riqueza forestal ahora ya no queda nada, ni siquiera casas en las que habitar. Cientos de kilómetros cuadrados donde residían personas mayores, abandonadas, olvidadas, se van a convertir en páramos arrasados donde ya no podrá vivir casi nadie, donde la sombra será inexistente y el recuerdo de un paisaje verde se morirá completamente en apenas pocos años, cuando los lugareños se extingan. El olvido que ya son esas comarcas se ha visto claramente en la incapacidad o indolencia a la hora de actuar contra los fuegos.

Sí, estamos, otra vez, ante un fallo de país, ante una inoperancia institucional y social, ante una batalla entre administraciones, encantadas de haberse conocido y de recaudar tributos, pero que no son capaces de actuar pase lo que pase en sus territorios porque su calculadora de votos es más importante que todo lo demás. El desastre natural es absoluto, el social enorme, el sentimental, para quienes son de allí, eterno. Para el político, regional o nacional, la oportunidad de navajear con lo sucedido vuelve a ser grande, y para el ciudadano común, se reproduce la sensación de asco y de temor, asco ante quienes nos gobiernan y temor por la evidente soledad de cada uno de nosotros ante lo que el futuro depara. Otra vez, hemos fallado como país. Otra vez.

lunes, agosto 04, 2025

Agosto revuelto en los mercados

Fue el viernes 1 un mal día para los mercados. Las bajadas se generalizaron en las bolsas de todo el mundo a medida que la Casa Blanca iba desgranando los punitivos aranceles que se iban a aplicar a naciones, amigas o no, tratadas todas ellas como vulgares formas de extraer recursos. Los casos más llamativos fueron los de Canadá, con un 35% de castigo, y Brasil, con un 50%, la más afectada. En ese caso el disparate de tasa tiene un trasfondo político, y es una forma de chantaje de Trump frente al proceso judicial que vive el expresidente Bolsonaro tras su participación en el asalto golpista que se produjo en Brasilia tras las elecciones que perdió.

No hace falta mucha cosa para generar inestabilidad en agosto, porque es un mes de bajo volumen de movimiento, con muchos operadores ausentes por vacaciones. En un agosto normal las cosas son tibias y los índices sestean en medio de la indiferencia, y luego existe el agosto brusco, en el que se dan fuertes movimientos, amplificados por ese escaso volumen que les comentaba, de tal manera que los sustos son mayores de lo que la realidad puede ser, aunque esto a su vez condicione la realidad. ¿Va a ser este agosto de los revueltos? Si Trump se va de vacaciones y deja de destrozar cosas puede que sí, pero la hiperactividad del personaje amenaza con amargar a más de un inversionista. Los mercados reaccionaron con fuerza al maldito día de abril que Trump bautizó eufemísticamente como el de la liberación, y tras ello se ha producido una recuperación generalizada, junto con una marcha atrás de los trumpistas al ver el daño que estaban haciendo, pero la creencia en que las cotizaciones puedan ser capaces de domesticar al magnate es una idea loable, pero que puede ser errónea. El sujeto es un egocéntrico como los ha habido pocos, y resultados como el nefasto acuerdo comercial con la UE engordan aún más su viciada interpretación de la realidad, y le animan a subir apuestas que puede que luego retire, pero que harán daño en su tramitación. En todo caso, lo que ya todos los operadores del mercado van asimilando, por duro que sea, es que EEUU ha pasado de ser el garante principal de la economía abierta a uno de sus mayores enemigos. Esto es un movimiento sistémico en el conjunto de la economía global, y es algo capaz de generar enormes consecuencias, muchas de las cuales se extienden en el tiempo y espacio de una manera que resulta muy difícil de atisbar. El proceso de globalización, que ha traído el más extenso de los tiempos de crecimiento económico global y que ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza en todo el planeta se enfrenta a la posibilidad de ser cercenado por uno de los países que más se ha beneficiado del mismo, aunque algunas partes de su población se haya visto perjudicada por deslocalizaciones productivas. En la industria EEUU ha perdido grandes empresas y empleos, y ahí está una de las fuerzas reactivas que han llevado a Trump a la presidencia, pero en la economía de servicios dominante las empresas de EEUU no son las líderes, no, son casi un monopolio absoluto que no tiene competidor significativo. Si no se lo creen, echen un vistazo al software que corre en su ordenador, en su móvil, las plataformas televisivas que observa, y haga recuento de la procedencia de las empresas que desarrollan todo eso. Con suerte encontrará una que no es de EEUU. Pues bien, si desde el centro del sistema económico global se decide lanzar un pulso contra el resto del mundo, es probable que las consecuencias no sean buenas para nadie. Las guerras comerciales se pierden por todas las partes, sí o sí, porque suponen un incremento de costes, una generación de ineficiencias, la creación de sectores subsidiados que viven del presupuesto público y un montón de cosas más que son frenos al crecimiento e innovación. Por encima de todo, las guerras comerciales son una enorme estupidez.

Embarcados como estamos en una, sufriremos sus consecuencias. No tanto Trump y su camarilla, como sí usted, yo, y el consumidor norteamericano, que vamos a ver como los precios de los bienes que adquirimos suben porque los costes de la cadena productiva no hacen sino crecer al introducirse ineficiencias en forma de aranceles. Las empresas se enfrentan a nuevas restricciones globales y deberán adaptar inversiones, cancelando algunas, redirigiendo otras, perdiendo esfuerzos duramente ganados. Se ha puesto en marcha un freno al crecimiento global que nos perjudicará a todos. Y eso es bastante más serio que un agosto movido en bolsa.

Subo a Elorrio un par de semanas, a pasar algo menos de calor allí. Descansen, pásenlo bien, y si no pasa nada raro, nos leemos el próximo miércoles 20.

viernes, agosto 01, 2025

El ciclo económico sigue subiendo

Agosto, mes de vacaciones, la gente que aún no lo ha hecho huye de sus localidades buscando un descanso, que a veces encuentra y otras no. En todo caso, seguro, se van a topar con precios más caros que el año pasado, porque la inflación no acaba de ser controlada del todo. El último dato nacional, el indicador adelantado de julio del INE, se dispara hasta el 2,7%, por los mayores costes eléctricos (evitar apagones por la mala gestión de REDEIA sale caro sí o sí) y el disparo tanto de los productos frescos como todo lo relacionado con el ocio y vacaciones. Creo que los hoteles nunca han estado más caros que ahora, y esa frase se puede asociar a un montón de productos asociados al ocio.

Pero el ciclo económico sigue al alza y los últimos datos muestran que nuestro país es de los que más crece en un entorno complicado. Ya se conocen los datos de incremento del PIB del segundo trimestre del año en la UE. En su conjunto, el área euro ha crecido un pírrico 0,1%, hemos logrado salir del estancamiento, pero por los pelos. Tras un primer trimestre que fue bastante más positivo, este deja una sensación de frenazo. De entre las cuatro grandes economías de la eurozona, somos nosotros los que más crecemos, con un 0,7%, y Francia, dato que ha sorprendido, también se apunta un incremento del 0,3%, aunque en este caso se ha detectado una acumulación de inventarios que puede suponer que parte de esa subida sea un tanto espejismo. Por el contrario, Alemania e Italia comparten registro, con una bajada del 0,1%. Sí, dato negativo. No ha sorprendido el dato de Italia, que permanece dando tumbos arriba y abajo del 0% desde hace mucho, sin conseguir salir de una especie de estancamiento perpetuo. Sí se esperaba que Alemania consiguiera mantener un suave ascenso, pero no ha sido así, y ella, y su obvio gran peso en la UE, es la causante principal de que el dato global sea tan flojo. En España los impulsores del crecimiento en este trimestre han sido más los factores internos que los externos. El contexto internacional de dudas comerciales, gracias a los disparates de Trump, ha hecho que hayan disminuido los aportes del sector exterior, que han sido compensado por un crecimiento de la inversión nacional y del consumo privado. El consumo público también se ha frenado. Sigue el incremento constante de la población, con ganancias netas que se acercan al centenar de miles cada trimestre, de tal manera que suponen un incremento del PIB por el mero hecho de la agregación de más factores. El empleo está en máximos históricos, lo que es coherente con datos de población que superan claramente ya la cifra de los 49 millones de habitantes, y el dinamismo en la creación de empresas y negocios se mantiene. Aún es pronto para hacerse una idea de cómo evoluciona la temporada turística, pero durante el primer semestre del año se han batido récords de entradas de turistas, de pernoctaciones, de ingresos y de todo tipo de variables. Las proyecciones que situaban como posible la cifra de los 100 millones de visitantes durante este año 2025 siguen consolidándose, y a la vez que crecen las protestas y problemas en destinos donde la capacidad de absorción de visitantes se encuentra ya al límite, las cifras macro muestran un incremento sostenido de los ingresos en ese sector. Lo que antes les comentaba de los hoteles y demás servicios turísticos carísimos se conjugan en apariencia algo absurda, con una demanda desatada que lo llena todo. El turismo internacional, de mayor poder adquisitivo, desplaza al nacional en numerosos destinos, especialmente en islas y costa, de tal manera que para la clase media española una semana en el Caribe puede resultar bastante más barata que cuatro días en Mallorca. Es lo que tiene que el ciclo suba, genera tensiones en la oferta y demanda de los sectores más dinámicos y no todas las rentas crecen al ritmo debido para soportar esa presión.

Esto, el que las rentas no suban acorde a los precios y la carestía de la vida, el que la renta per cápita del país se mantenga casi estacionaria desde momentos anteriores al reventón de la burbuja, es lo que genera esa sensación que existe en la calle de que la economía puede crecer, pero los saldos de mi cartera no. Y en muchos sentidos, no todos, es una sensación correcta. La productividad apenas ha crecido en estos últimos años y la economía del país tira con muchas de las disfuncionalidades del pasado corregidas (como el disparate de deuda privada preburbuja) y la competitividad internacional reforzada, pero con bajos ingresos para la gran mayoría de nosotros. La factura del supermercado sí que crece más que el PIB, por así decirlo.

jueves, julio 31, 2025

Desastre evitado

Al llegar ayer las primeras noticias del terremoto ruso y las alertas de tsunami en todo el Pacífico era imposible no recordar el desastre que se produjo en 2004, cuando un tsunami enorme, originado también por un terremoto, arrasó las costas de gran parte de Asia y causo víctimas en un balance que se pudo medir en cientos de miles, una de las mayores catástrofes de los tiempos modernos. Desde entonces tsunami se asocia a devastación, a miedo absoluto, y, en parte, esto es lo que ha permitido que ayer no se reprodujera un balance similar, ni a la escala más pequeña imaginable. Hemos tenido suerte y se ha actuado bien.

Transcurrido un día, el saldo del evento es, afortunadamente, nimio. Se han registrado destrozos en tierra, principalmente en la remota zona de la península de Kamchatka, uno de esos sitios donde se puede situar, de manera figurada, el fin del mundo. El tren de olas que ha generado el fuerte terremoto se ha sentido en ambas orillas del Pacífico, pero ni ha sido de una gran intensidad ni ha pillado a nadie en la costa. Hay zonas en las que el mar ha entrado anegando tierra, pero no son muy significativas, y las evacuaciones preventivas decretadas han minimizado los efectos en la población, de tal manera que se habla de uno o dos muertos, y creo que se han debido a infartos provocados por la angustia de la evacuación más que a otra cosa. Los daños materiales probablemente sean significativos en la zona rusa donde se ha dado el movimiento, pero en general son menores. Hemos tenido suerte. Dada la magnitud del sismo, de 8,8, enorme, las posibilidades de catástrofe eran muy altas, pero el movimiento de las placas que ha generado el temblor ha sido de desplazamiento entre ambas, no de levantamiento o subducción, y esto hace que las masas de agua que se encuentran sobre la placa se agiten, obviamente, pero en menor medida. Ante un movimiento de placas que se alzan o subduccionan el agua sufre un impulso vertical directo mucho más intenso y, por tanto, el oleaje generado también es de mayor potencia. Tsunami ha habido, pero menor del esperado. El otro factor que ha contribuido a que el desastre sea menor es el del aviso y evacuación de la población de las zonas potencialmente afectadas. En Japón más de dos millones de personas fueron ayer desplazadas a toda prisa de la zona en la que los modelos indicaban que se producirían los mayores efectos, lo que hizo que al llegar la ola no se encontrase a nadie allí. Este ha sido un perfecto ejemplo de lección bien aprendida, algo que no se da frecuentemente. El desastre de 2004 pilló a gran parte del mundo sin protocolos, sin sistemas de aviso mediante móviles o sirenas, sin planes de evacuación ni estrategias claras para responder ante algo así. Sumado a que la marejada era mucho más intensa, el desastre estaba servido. El trauma que generó aquello se tradujo en la creación de unos sistemas de alerta global en toda la cuenca del Pacífico, que desde entonces se han disparado más de una vez, siendo la de ayer la primera en la que se ha dado de manera efectiva un tsunami real. Esos sistemas de alerta están coordinados con los de emergencia de las naciones y localidades costeras, de tal manera que móviles, sirenas, policía y demás efectivos de protección civil se movilizan de manera casi instantánea, y coordinada, para responder ante lo que pueda suceder. Las rutas de evacuación para escapar de la costa y dirigirse a las zonas altas están bien señaladas, y aunque es imposible que no se produzcan escenas de aglomeración o miedo, como algunas de las vistas ayer en Hawái, el resultado global es que en un tiempo muy corto es posible sacar a casi todas la población de la franja más peligrosa, los primeros kilómetros de costa, de tal manera que las pérdidas materiales no puedan ser vitadas en caso de impacto pero sí las humanas, salvándose vidas que, sin información, estarían en un grave riesgo.

La imagen que ofrecieron ayer las naciones de la cuenca del Pacífico fue positiva, y aleccionadora. Se puede aprender de desgracias pasadas en las que o no se hizo lo debido o se falló al hacer cosas. Si alguno está pensando en la DANA de Valencia, sí, quizás lo único bueno de desastres de ese tipo, donde la naturaleza se alió con la necedad administrativa, es que cuando la naturaleza vuelva a castigar, que lo hará, nos pille con unas autoridades, medios y sistemas preparados para minimizar las consecuencias. Si al menos logramos eso habrá salido algo bueno de estos desastres. Ojalá tardemos mucho mucho tiempo en tener que comprobar si nos sabemos la lección.

miércoles, julio 30, 2025

Llevar la contraria al jefe

Hoy hay reunión de la FED en EEUU para decidir sobre los tipos de interés en aquel país en función de la economía. A ver si mañana o pasado puedo escribir sobre ello, pero, no huyan aún, hoy no quiero centrarme en la economía. La semana pasada Trump visitó las obras que se desarrollan en el edificio histórico de la FED, no muy lejos de la Casa Blanca. En un momento dado, habló del presupuesto de la obra, que ciertamente se ha disparado, y citó un coste unas tres veces mayor de lo que va a acabar siendo. A su lado, Powell, el mandatario de la FED, empezaba a cabecear en un claro gesto de negación. El subordinado contradecía a su jefe.

¿Cuántas veces se han visto ustedes en esa situación? En la de estar delante de un jefe que afirma algo que no es cierto, o que incurre en un error, y ustedes saben la respuesta correcta. ¿Se atreverían a contradecirle? ¿levantarían su voz para llevarle la contraria? Supongo que la respuesta depende mucho del contexto, de la relación personal con el jefe, del tamaño de la hipoteca que queda por pagar, de lo directamente relacionado que esté el jefe con el contrato que le une a usted a su empresa, y un montón de factores similares, pero, en general, es bastante poco común el ver una escena en público donde un superior es contradicho por alguien que, directa o indirectamente, depende de él. A medida que se asciende en el escalafón de una estructura, sea pública o privada, el poder es más intenso, y más es lo que se puede perder en caso de contradecirlo. Esto lleva a muchos a adoptar el rol del pelota, el adulador, el que siempre le da la razón al jefe pase lo que pase, aunque sepan que a veces tenga razón o no. Han descubierto que en su ecosistema se prospera más y mejor alabando las bondades de la jefatura que trabajando o siendo sinceros. Estos personajes se dan en todas partes, pero crecen en proporción a medida que nos acercamos a la cumbre, dado que desde ella el jefe puede decidir de manera discrecional quiénes le acompañan y quienes no (esos ya no podrán pagar sus hipotecas). Esto está muy estudiado y se sabe que el poder, cuanto mayor es, más ciego se muestra ante la realidad porque está todo el día oyendo voces aduladoras que le ciegan el juicio, creyéndose el superior el más listo de todos, cuando sólo está rodeado de un mayor número de aprovechados que viven a cuenta de él. Pero bueno, no nos vayamos a los cielos, donde viven muy pocos. En el día a día de su trabajo, en su empresa o negocio, tendrá muchas situaciones en las que su superior conoce más que usted y, al revés, y el cómo se gestiona eso cuando en ambos casos se deben acatar las decisiones que provienen sólo de un sentido es uno de los mayores problemas del trabajo habitual. Conseguir grados de confianza suficientes con los jefes para hacerles ver que hay cosas en las que están equivocados y no poner en riesgo la nómina es todo un arte, que a veces se aprende con el tiempo, y en otras muchas ocasiones resulta inaccesible. Mi experiencia al respecto es mixta y poco extrapolable, creo, dado que juego con red al tener un puesto de trabajo casi garantizado al 100%. En más de una ocasión le he llevado la contraria a mis superiores en aspectos técnicos que sí dominaba y ellos no, y el resultado ha sido variable, siendo mi criterio tenido en cuenta en unos casos y en otros no. De unos años a esta parte sí estoy notando dos tendencias que no me gustan nada en el mundo laboral en el que me muevo. Una es la inflación de cargos, el número de jefes no deja de crecer, y eso genera disfunciones y disputas entre ellos. Otra es que el criterio por el que reclutan a la gente no tiene tanto que ver con la valía profesional como con la lealtad, lo de no llevar la contraria y seguir las directrices. Y eso es condición necesaria para que una organización se estrelle. El papel del técnico se va reduciendo a medida que el nivel de jerarquía se dispara y opera de manera inaccesible, y justo cuando la vida real que nos rodea se complica cada vez más. No se, es lo que veo.

En la discusión entre Trump y Powell, Powell llevaba la razón. Trump le sacó un papel en el que figuraba esa cifra que triplicaba los costes. Powell se puso las gafas de leer y le contestó, en segundos, que eso hacía referencia a obras de otros edificios que no eran el del la FED, por lo que nada tenían que ver con él. A Trump ser pillado en renuncio le da igual, porque la realidad es lo que a él le parece, pero quedó claro hablaba sin saber y quién no. Eso no evitará que, en lo que le queda de mandato, Powell sea torturado sin cesar por los insultos de Trump, pero, al menos, se irá con la cabeza alta. Quizás eso, una vez pagada la hipoteca, sea lo más importante que se pueda decir del ejercicio de uno de su profesión y su relación con la jefatura.