lunes, febrero 23, 2026

El Supremo para a Trump

Se esperaba la sentencia sobre los aranceles fálsamente recíprocos de Trump desde hace tiempo, desde finales de enero ya la invocaban algunos analistas, y existía un cierto consenso en que iba a ser negativa para los intereses del presidente. El caso lo interpusieron varias medianas y pequeñas empresas norteamericanas, perjudicadas por el gravamen dictado desde la Casa Blanca. Sí, sí, las medidas de Trump nos perjudican a nosotros, pero también les perjudican a ellos. Quizás sea la fortuna personal del sujeto y de algunos de sus secuaces lo único que se vea beneficiado por sus políticas.

La cuestión es que fue el pasado viernes por la tarde, hora española, cuando se hizo pública esa sentencia y, en efecto, era un varapalo a las medidas dictadas por Trump. Se consideraban arbitrarios los gravámenes impuestos e ilegal la norma utilizada para ello, por lo que se estimaba la petición de los demandantes de anularlos y de revertir lo ingresado por ello. La sentencia hace referencia a la dificultad de este último punto, dado que estamos hablando de cientos de miles de millones de dólares recaudados que debieran ser reintegrados, con el inmenso lío administrativo que eso supone y el daño a las arcas públicas. Pero el fondo de la sentencia es nítido. Trump actuó de manera arbitraria e ilegal. Al poco respondió el magnate desde la Casa blanca acusando al Supremo de haberse vendido a intereses antinorteamericanos, insultando a los jueces y mostrando hasta qué punto la degradación de la institución presidencial del país no deja de ahondarse en manos de semejante individuo. Prometió reponer los aranceles, y su equipo jurídico ha buscado nuevas fórmulas, de momento provisionales, para imponer un arancel universal a todo el mundo del 10%, que en la noche del sábado subió al 15%, generando aún más confusión en el tablero económico global ante las dudas sobre si esta nueva medida también será ilegal, o sobre dónde quedan ahora los acuerdos comerciales bilaterales firmados entre EEUU y otras naciones para eludir, o al menos suavizar, los aranceles que se impusieron en la primera ronde de agravios, ahora declarada ilegal. Como es habitual con Trump, ruido y caos a mansalva. Lo relevante de lo vivido el viernes, más allá de las consecuencias económicas, es que, por primera vez, una enorme institución del país, el Tribunal Supremo, le ha llevado la contraria al magnate. Tres de los miembros conservadores del Tribunal, algunos de ellos colocados por Trump, han votado en contra de los intereses del presidente que les llevó hasta esa alta magistratura, lo que es algo reseñable, y envidiable visto desde aquí. Es cierto que la pertenencia vitalicia al tribunal hace que los magistrados no se deban a quien les colocó una vez puestos en el cargo, dado que son incesables, sólo la enfermedad o la muerte les puede quitar el puesto, pero siempre da envidia comprobar como una institución en la que la ecuanimidad se encuentra entre los pilares principales que justifican su existencia la ejerce de esa manera. En el primer año de presidencia trumpista el sistema de check & balance, compromisos y cortapisas, por así decirlo, ha fracasado en aquel país. Con el control de la presidencia y las cámaras apenas nadie ha osado llevar la contraria el ególatra supremo, y su presidencia discurre por un decretismo autoritario que no cesa y que va a más. El viernes, por fin, alguien con poder de verdad en EEUU decidió decir basta a quien amenaza con sumir a la nación en el caos. Y aunque sea sólo por eso, debemos celebrar la sentencia del Supremo.

En su escrito de justificación de su voto, contrario el presidente, el juez Gorsuch, conservador, puesto en el Tribunal por Trump, argumentó que las decisiones legislativas de la nación deben tener un componente deliberativo incuestionable, deben por tanto nacer de una contraposición de ideas entre instituciones, sea la presidencia, las cámaras o similar, y en ningún caso la norma debe responder exclusivamente al deseo de una única persona, a las ambiciones de alguien que se apropie el derecho como uso exclusivo en su propio beneficio. Gorsuch defiende en su escrito la esencia de la república norteamericana y la separación de poderes que consagran las constituciones de las democracias liberales. Y si lo hace es porque sabe que ambas, república y constitución, están amenazadas.

viernes, febrero 20, 2026

¿La IA nos dejará a todos en paro?

Aunque la actualidad vuelve a atropellarme, en forma de ex príncipe detenido, voy a aprovechar el artículo de hoy para enlazarles un comentario en X de hace un par de semanas que tuvo mucho éxito, y que se dedica exclusivamente al impacto creciente, y potencialmente revolucionario, de la IA en el mundo del trabajo. Lo escribió Matt Shumer, un ingeniero informático que trabaja en Silicon Valley y que de esto sabe bastante, y en Le Grand Continent lo han traducido para que, si lo desean, puedan leerlo y entender lo que señala, y así lo puedan valorar en su justa medida.

La tesis de Shumer es simple. Escrita de una manera que trata de impactar al lector y, en cierta medida asustarle, indica que no somos capaces de asumir el crecimiento exponencial que están alcanzando los modelos de IA a la hora de desarrollar tareas intelectuales cada vez más complejas, que su evolución es cada vez más rápida y precisa, y que es probable que en mucho menos tiempo del que imaginamos esas IAs sean capaces de hacer la mayor parte del trabajo que hoy desempeñamos los humanos, y de una manera mucho más precisa, y por supuesto, más rápida. Shumer utiliza el símil del Covid, de cómo a principios de 2020 se hablaba de algo que estaba pasando en China pero que no estábamos muy seguros de lo que era, y que en ningún caso iba a llegar a afectarnos, y un par de meses después teníamos a todo el planeta revolucionado y a gran parte de él viviendo en pijama en casa de manera constante. Así describe la ola que viene, que va a ser, según él, mucho más disruptiva y trascendental, porque viene para quedarse. Es cierto que Shumer de esto sabe mucho y está en primera línea de los desarrollos que luego cada uno de nosotros, como usuarios, acabamos utilizando de una manera u otra, pero él, como todos nosotros, tiene una capacidad escasa para predecir realmente lo que puede suceder en el futuro, y sobre este tema de la IA el debate es tan profundo y disputado que, realmente, se me antoja difícil saber si este experto se ha tirado a una piscina con agua o no. Cierto es que su intención es al de llamar la atención, lanzar un aviso de cara a lo que viene, advertir a la gente de que sus empleos y formas de vida, que cree garantizadas, se enfrentan a un terremoto inmenso que puede trastocarlo todo, y no hace predicciones sobre impactos en PIB o cosas por el estilo. Sólo quiere hacer de señal de advertencia, de letreo luminoso en medio de la carretera que indica PELIGRO ante algo que se aproxima. ¿Es real el escenario que preludia Shumer? No lo se. Varias profesiones sí se están viendo afectadas por el desarrollo de la IA, y no hace falta pensar sólo en el mundo de los programadores y todos aquellos que trabajan con el desarrollo de sistemas informáticos. Su extensión al campo cultural es cada vez mayor y crecen ahí las voces, especialmente en el campo de los guionistas y actores, sobre la probabilidad creciente de que creaciones puras de IA sean capaces de suplirlos dada la cada vez mayor verosimilitud de lo que producen. En nuestro día a día leemos artículos y textos en los que la IA ha participado como apoyo o, directamente, como redactora, y a veces se nota y en otras ocasiones no. El propio internet se encuentra en un momento delicado, al ver como el tráfico de humanos cae y el del bots de IA se dispara, o cómo las búsquedas y el uso de enlaces se reduce a medida que los agentes de IA de las empresas de la red responden a las preguntas que se les plantean sin tener que llevarte a ningún otro sitio. Sí, la IA puede ser disruptiva.

En esto, como en tecnologías pasadas, cuando se descubrieron e implantaron, no es tan relevante el efecto que producen como la velocidad a la que lo logran, de tal manera que se disponga de tiempo para que, individual y socialmente, se puedan dar las adaptaciones precisas para que se acceda a los nuevos empleos y capacidades que suplan los perdidos. Precisamente ahí es donde más incide Shumer en su advertencia, en que la velocidad de lo que viene va a ser mucho más rápida de lo que somos capaces de imaginar, y que no nos va a dar tiempo a ajustarnos. ¿Será así? No lo se. En todo caso, el texto merece la pena ser leído y reflexionado.

jueves, febrero 19, 2026

¿Burbuja de inversión en IA?

A ver si puedo escribir un par de artículos sobre la IA, que está la cosa candente. Hoy vamos sobre temas financieros. Desde hace unos cuántos días las cotizaciones de las empresas vinculadas con la IA, el grupo de los siete magníficos (Apple, Alphabet, Meta, Amazón, Tesla, Nvidia y Microsoft) llevan goteando a la baja en bolsa, en un proceso de rotación de carteras que beneficia a sectores como el de la energía u otros más relacionados con el “value” una forma de inversión muy basada en análisis fundamental de las características financieras de la empresa, y menos en su capacidad innovadora. ¿A qué se debe esto?

El movimiento empezó tras la publicación de resultados de varias de estas empresas, en general buenos, o incluso mejores de lo esperado, pero que iban acompañados de mastodónticos anuncios de inversión en centros de datos y demás parafernalia destinada a la IA. Las cifras que las compañías han puesto sobre la mesa para un plazo que no llega a los dos años se sitúan en el entorno de los 600.000 millones de dólares, una barbaridad, o un disparate, según han querido verlo algunos analistas. Unas cifras de inversión que dejan a los presupuestos nacionales en I+D+i de las naciones europeas convertidos en propina y que comprometen la estabilidad financiera de empresas enormes, actualmente muy saneadas, pero que se han puesto un reto por delante difícil de imaginar. Además de con sus propias cajas, muchas de ellas han hablado de la necesidad de emitir deuda corporativa para hacer frente a semejante esfuerzo, y Alphabet, la empresa matriz de Google, ha sugerido la posibilidad de sacar bonos a un plazo de cien años para lograr conseguir los más de cien mil millones de dólares de inversión que, ella solita, pretende llevar a cabo. ¿Existirá Google dentro de cien años? Es una buena pregunta, y quizás sea correcto empezar a responderla imaginando qué de lo que conocemos lo logrará. En general el mercado ha acogido con prudencia, cuando no temor, estas perspectivas de inversión, porque se consideran exageradamente altas, y porque se corre el riesgo de que la apuesta por la IA alcance unas dimensiones existenciales para el futuro de estas empresas. Visto lo visto, o resulta el mejor negocio de la historia o no habrá manera de recuperar semejantes fortunas invertidas, por lo que muchos de estos planes se enfrentan a un todo o nada que no gusta demasiado. Lo de poner todos los huevos en la misma cesta y esas cosas. Además, como ha sucedido anteriormente en el mundo tecnológico, independientemente de si la IA resulta ser el negocio paradisiaco que se promete, la experiencia demuestra que no son varias, sino una empresa la que se acaba haciendo con el pastel. Hubo muchos buscadores, triunfó Google, Meta es la líder en redes sociales, Amazon lidera el comercio electrónico, Apple la tecnología de teléfonos…. Si la IA se acaba imponiendo es más que probable que alguna empresa, quizás ninguna de las mencionadas, sea la que domine su aplicación y se lleve la mayor parte de los beneficios, lo que supondría que el resto difícilmente serían capaces de recuperar las ingentes sumas invertidas. Lo que ha supuesto esta serie de anuncios es el recrudecimiento de toda una carrera de armamentos tecnológica que se ha desatado en Silicon Valley en torno a la IA, y a una especie de juego de apuestas desatado en el que los órdagos se suceden y las cifras se disparan hasta valores inmanejables. Con ello, evidentemente, también lo hacen los riesgos, en este caso los financieros, y si alguna de esas inversiones sale mal, empresas que ahora son joyas, símbolos globales de riqueza, poder y estatus, pueden acabar arrasadas. No sería la primera vez que sucede, desde luego que no.

Hay cada vez más estudios que relativizan el efecto de la IA en la productividad de aquellas empresas que la han implantado, que muestran ganancias relativas, menores que las esperadas, y que el uso de este tipo de tecnología puede tener más efectos sociales que económicos. El modelo de negocio de entidades como OpenAI (ChatGPT) o Antrophic (Claude) sigue estando en entredicho y no consiguen generar beneficios. Si la productividad no se dispara con la IA, como predicen sus gurús, los problemas de financiación de las inversiones irán creciendo y la paciencia del mercado se puede agotar. ¿Cómo va a acabar esto? Nadie lo sabe.

miércoles, febrero 18, 2026

La economía andaluza, golpeada

Ayer, con algunas incidencias menores, reabrió la línea de alta velocidad entre Madrid Córdoba y Sevilla, suspendida desde que se produjo el trágico accidente de Adamuz, del que hoy se cumple exactamente un mes. Tras todo el trabajo de rescate e indagación judicial se ha podido proceder a la reconstrucción de los cientos de metros afectados por el doble descarrilamiento, y la línea vuelve a estar operativa. No sucede lo mismo con el trayecto hacia Málaga, dado que sigue afectado por un desprendimiento sucedido entre la capital de la costa del sol y Antequera, ahí los plazos de reapertura son más dilatados, y los trabajos más costosos.

Entre el desastre del tren y las intensas lluvias que han azotado a todo el país, pero con especial incidencia al sur, se puede decir que Andalucía ha estado sometida a la tormenta perfecta, aislada en la práctica del resto del país no sólo por tren, sino también por carretera. En lo más crudo de las borrascas que nos han golpeado eran numerosas las vías locales y nacionales que se encontraban afectadas por balsas del agua, desprendimientos o cualquier otro tipo de incidencia y, en general, se desaconsejaba viajar hacia allí y moverse dentro de la región mientras la serenidad no volviera. Esto ha supuesto, como era de esperar, un duro golpe al sector turístico local. De por sí estos meses de invierno suelen ser los más flojos, pero es que sin tren ni visitantes no son pocos los negocios que se han visto completamente vacíos ante la ausencia de unos turistas que no llegaban porque no había manera de hacerlo. La mayor incidencia se vive en Málaga, que sigue sin conexión ferroviaria, y ha sido, junto a Cádiz, la provincia más dañada por las lluvias, pero el parón es generalizado. En BBAResearch han elaborado un análisis de coyuntura para poder medir este impacto, y los datos son claros. Los flujos bilaterales entre Madrid y Andalucía han caído y con ellos el gasto, en un 27,2% interanual, un desplome de algo más de la cuarta parte, lo que es imposible que no genere incidencias económicas. El gasto con tarjetas nacionales ha caído un 6,2% y el de extranjeras un 12,1%. A lo largo de esta semana habrán sido innumerables los eventos planificados en la región, de alcance nacional e internacional, que habrán sido suspendidos dadas las circunstancias. Congresos, ferias, reuniones de todo tipo… decisiones de gran volumen de masas que se han sumado al inmenso número de decisiones personales que, por prudencia, han optado por el repliegue. Muchos negocios, especialmente los ligados al ocio y la restauración, habrán visto caer su facturación una barbaridad y, dado que los costes para mantener sus stocks de productos ya se habrían producido, es de esperar que las cuentas de resultados de estas semanas sean de un rojo pasión nada agradable. Obviamente, a estos daños directos en el espacio y tiempo se les deberán sumar muchos otros, en forma de infraestructuras dañadas que deben ser reconstruidas, y, especialmente, del mundo agrario. Hay miles de hectáreas de todo tipo de cultivo que han sido dañadas de una u otra manera, o que permanecen encharcadas e inaccesibles. Se han perdido cosechas por el simple hecho de ser arrastradas por el agua, junto aquellas a las que no se ha podido acceder a recoger el fruto, mientras que otras se habrán podrido en los barrizales que son muchos campos. Adicionalmente, miles de hectáreas que debieran estar siendo plantadas para el cultivo no son trabajadas porque es imposible, por lo que no sólo los daños afectan a las cosechas presentes, sino a las futuras. Evaluar todo esto será mucho más complicado, y, me temo, costoso, que la medición del dolor del sector servicios.

La reapertura del tren, la vuelta de los vecinos de Grazalema a sus casas y, sobre todo, este fin de semana que viene, que será soleado en todo el país, marcarán el inicio de una recuperación que va a tener que ser sostenida para paliar los daños de cerca de dos meses de agonía y vendaval. El conjunto del país ha vivido una serie de episodios meteorológicos severos que han marcado ya 2026 como un año absolutamente histórico, sea lo que sea que pueda pasar en los meses que restan. Recuperar lo perdido es el principal afán ahora de muchos, esperemos que se pueda lograr lo antes posible, y que el Sol ayude.

viernes, febrero 13, 2026

La no seguridad europea

Hoy comienza en Munich la conferencia de seguridad, el principal encuentro anual en el continente en el que, a lo largo del fin de semana, analistas, dignatarios, empresarios y todos lo que son algo en el juego de poder continental se reúnen en la localidad bávara para debatir sobre las cuestiones más candentes. El año pasado la conferencia tuvo lugar apenas tres semanas después de la toma de posesión de Trump en su segundo mandato, y acudió a ella el ya vicepresidente JD Vance, que abroncó a todos los europeos en un discurso que hasta hizo parecer soleada a una de esas típicas jornadas brumosas alemanas.

Este 2026, con el primer año de mandato de Trump ya transcurrido, el ambiente será lúgubre. Europa va despertando poco a poco de su ensoñación y se encuentra ante un escenario en el que no ya la rivalidad, sino directamente la confrontación, le rodea. EEUU ha optado por el ejercicio de un imperialismo sin restricciones basado en su inmensa fuerza militar y un espíritu nacionalista que se ha hecho con el poder. La alianza trasatlántica se resquebraja y, en la práctica, existe sólo en el papel. Los mensajes que surgen desde Washington dejan cada vez más claro a las naciones europeas que la subcontrata de seguridad que tenían apalabrada ya ha caducado. Por el este, Rusia sigue su ofensiva contra Ucrania sin descanso. Apenas avanza en el frente, pero destruye sin cesar infraestructuras y viviendas en la nación atacada, y en este invierno duro que estamos viviendo la situación de la población civil atraviesa una de sus mayores penurias, con semanas de temperaturas bajo cero y cientos de miles de personas sin calefacción ni nada parecido. No se tiene constancia de cuánta gente puede estar muriendo en sus casas en medio de esta tortura helada, pero es de esperar que no se sean pocas. Rusia ve con alborozo como los intentos de negociación auspiciados por EEUU se han ido convirtiendo en un ejercicio de extorsión coordinado entre Moscú y Washington, en el que Putin no cede absolutamente en nada, Trump abronca con regularidad a Zelesnky y los ucranianos ven que sus únicos aliados reales, los europeos, se encuentran cada vez más divididos y a merced de unos acontecimientos que no controlan. El 22 de febrero se cumplirá el cuarto aniversario del inicio de la invasión rusa y la guerra no cesa, sus daños siguen creciendo y la herida humana en el este ya es inimaginable. Mucho más al este, en oriente, China observa todo lo que sucede con algo de nervio ante su irracionalidad pero, también, con deleite, al comprobar como las políticas del magnate hunden la imagen de la nación en el mundo. Sus problemas internos quedan opacados por el salvaje espectáculo que despliega cada día Trump desde una desprestigiada Casa Blanca, y aprovecha cada una de las renuncias que EEUU realiza para ocupar espacios, especialmente económicos. La invasión de productos chinos en todo el mundo ya no es sólo lo que se vende en los bazares del viejo “todo a cien” sino que empieza a copar sectores de alto valor añadido como la automoción, las industrias de todo tipo y la tecnología. China inunda Europa con sus productos y lleva a las empresas locales a un dilema de rentabilidades inasumibles, que les abocan o a la reestructuración o al cierre. China ve a Europa débil, se desentiende de sus problemas geopolíticos a la espera de lo que pueda sacar de ellos, echando en todo caso una buena mano a Rusia, y sobre todo, hace negocio sin cesar con los consumidores europeos como buenos compradores de sus productos.

Este es el escenario general al que se enfrenta la seguridad europea, al que se deben añadir factores relevantes como la inestabilidad generalizada de muchos de sus gobiernos, los populismos crecientes, la gestión de la inmigración, el envejecimiento de la población…. Europa se enfrenta a un policrisis, en parte por su culpa, en otra parte por agresiones externas, a la que debe hacer frente de manera unificada, sabiendo que su proyecto corre un riesgo existencial de seguir las cosas así. Como mínimo, lo que se diga este fin de semana en Munich será muy importante.

Este fin de semana subo a Elorrio y me cojo dos días. Nos leemos, si no pasa nada raro, el miércoles 18

jueves, febrero 12, 2026

La disolución del Washington Post

Jeff Bezos es uno de los hombres más ricos del mundo. Es el dueño de Amazon, líder global en las compras por internet y una de las mayores empresas en el sector de la nube, a través de su división AWS. De vez en cuando Bezos se compra cosas, y hace unos años, como quien va al supermercado a reponer su nevera, adquirió el Washington Post, el segundo periódico más importante de EEUU y uno de los más famosos del mundo. Lo hizo, según sus palabras, por lo mucho que le importa la prensa y el mundo de la información. Lo cierto es que en esa compra había mucho interés en usar ese medio como palanca para la propia autopromoción y vía para acceder a personas famosas, influyentes. Los periodistas están cerca del poder.

Tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, Bezos es uno de los magnates a los que el sujeto presidente adula sin cesar, entre otras cosas por el dinero que le prestó para su campaña, y Bezos ya no necesita ni periódicos ni nada para pasearse por Washington con el aura de ser de los que deciden lo que va a pasar, así que ha empezado a olvidarse del medio o, más bien, ha comenzado su desguace. La semana pasada se anunció el despido de un tercio de la plantilla de la cabecera, formada por unos novecientos empleados, principalmente periodistas. El Post tiene unas cuentas precarias, y eso se observa con lupa por parte de un multimillonario que podría permitirse las pérdidas de toda la prensa global sin que su cuenta particular de resultados lo notara en exceso. Secciones enteras, como las de deportes o libros, cierran, y el recorte es muy intenso en internacional, donde áreas completas, como Ucrania o el sureste asiático se quedan sin nadie que las cubra. El Post se jibariza por completo en una decisión traumática para la empresa y mucho más aún para la profesión, que ve como una de las cabeceras más conocidas en el mundo entra en un proceso de achique del que, si nada lo remedia, acabará convirtiéndose apenas en la sombra de lo que fue. Ya antes de las elecciones de 2024 Bezos forzó a que el periódico no publicase su habitual artículo de “endorsement”, de apoyo o aprobación a uno de los candidatos que aspiraban a la contienda electoral. De todos era sabida la animadversión que en el Post suscitaba Trump, y también era más que obvia la sintonía entre el candidato y el dueño del periódico. Finalmente Bezos forzó a que no se publicase el texto que se esperaba de respaldo a Kamala Harris, y eso desató una oleada de cancelación de suscripciones, la vía principal junto a la publicidad con la que las cabeceras encuentran hoy la fuente de sus ingresos. Muchos habituales del Post consideraban que la vuelta de Trump a la presidencia era un error, y un peligro, y que su medio así debía de dejarlo claro en el posicionamiento editorial. Aquí ya se desató una seria crisis en la empresa que se ha ido agudizando a lo largo del primer año del segundo mandato, con algunas dimisiones, cuentas deterioradas y presiones crecientes desde el entorno de Bezos para que el periódico no realizara ataques a las cada vez más delirantes políticas de Trump. Finalmente, Bezos ha optado no ya por la tijera, sino por el hacha, y ha descabezado el periódico alegando las menguantes cifras de ingresos. De un día para otro articulistas que llevaban toda la vida allí o en corresponsalías, y que eran referentes de la profesión, se han visto en la calle, al modo americano, sin apenas indemnizaciones ni respaldos. Muchos simplemente ha recibido un correo notificándoles que ya no forman parte de la empresa y que se las arreglen como puedan. Si ese es el trato que reciben las grandes figuras de un medio más que centenario, ¿qué les esperará al resto?

Además de lo que esto supone para la prensa, para su libertad, y todo lo relacionado con el debate de los medios y la disputa entre los que en ellos trabajan y sus propietarios, este asunto revela que el movimiento de introspección que se vive en EEUU es profundo. Esa nación está cortando sus lazos con el resto del planeta, está demoliendo los puentes que la unen con los demás y que servían para mantener un canal de comunicación y, por qué no decirlo, de admiración hacia lo que pasaba en la gran nación norteamericana. La regresión crece, y la oscuridad en la que muere la democracia parece cernirse sobre los EEUU, rememorando cruelmente la advertencia que el Post incorporó a su mancheta con la primera presidencia de Trump

miércoles, febrero 11, 2026

Epstein y las redes de poder

En el caso Pellicot pudimos comprobar, con asombro y horror, cómo el marido de la abusada había organizado toda una trama en la que su mujer era el centro y decenas de hombres, de procedencias y vidas distintas, compartían un secreto y, ya de paso, ninguna moralidad. En esa situación la obscenidad se daba entre personas comunes, normales, sin fama ni relevancia, sujetos como cada uno de los que, aleatoriamente, usted puede seleccionar una tarde cualquiera en un vagón de metro o en el autobús en el que viaja, o entre los que se cruza por la acera en un momento dado. Maldad sin origen ni distinción. Cuesta imaginar que cosas así pasen, pero sucede.

Epstein nos pone ante una red muy similar, en la que la depravación y delito son equivalentes, con la única diferencia de que aquí nos encontramos ante un club exclusivo formado por personas famosas en todo el mundo, poderosas por sus influencias, cargos o cuentas corrientes, sujetos a los que medio mundo pone cara, nombre, responsabilidad y patrimonio estimado. Millonarios, políticos, personajes de relumbrón…. Como los socios del depravado marido Pellicot pero con todos los posibles imaginables. En la red de Esptein también se da un pacto de silencio, una complicidad para mantener el secreto de lo que sucede cuando los partícipes de la red se juntan, porque ellos saben que lo que hacen no sólo es ilegal, sino también repugnante, pero pueden hacerlo, y lo que les preocupa no es el hecho que cometen, sino que alguien se entere de ello. El secretismo es lo fundamental, el resto no importa. Epstein es el nexo común, el que los pone en contacto, el que dispone de un lugar perfecto para que se desarrollen los hechos lejos de la curiosidad del mundo, una isla privada, un enclave protegido. La socia de Epstein, Ghislane Maxwell es la organizadora de todo, la que se encarga de la logística, del funcionamiento, y también, claro, del abastecimiento de carne, de las chicas que van a ser abusadas por los potentados, que son tratadas como carne al peso, como muñecos sin valor, como objetos de usar y tirar. Ghislane sabe todo lo que pasa y le da igual, es una profesional en lo suyo, la más eficiente, la mejor. Todos le adoran. Los contactos y la red han permitido a Epstein hacerse con una fortuna respetable que le cubre todos los vicios posibles y le hace ser el rey de la fiesta. Es un síntoma de estatus poder accede a su isla, que te reciba, que Ghislane contacte previamente contigo para apalabrar los vuelos y la estancia, lo que deseas, el tipo de vicio que quieres consumir, rarezas y fetichismos que requieres, todas esas cosas necesarias de cara a maximizar la calidad de la experiencia. Sabes que si cas a la isla de Epstein estás en la cumbre del mundo, que las personas con las que contactas manejan información ultraprivilegiada, pueden hacer los mejores negocios del mundo, y escriben, si es necesario, las leyes que los convierten en lícitos. No hay cielo para el ego comparable a acudir a la isla de Epstein, y retozar allí con los sueños más oscuros que uno pueda imaginar. Quítenle todo el dinero, el lujo y el poder y tendrán nuevamente a la banda de malnacidos que abusaban de Giselle Pellicot, sin ostentaciones, sin palmeras ni villas con playas privadas de arenas finas, sin copazos de precio inimaginable ni excentricidades de millonario. Sólo sexo depravado, ilegal y abusivo, sólo violación, sólo abuso, sólo mierda. Ambas historias tienen un decorado muy distinto, casi antagónico, pero unos protagonistas que son de lo más similar. Y, desde luego, unas víctimas que sólo se han podido defender después de haber pasado una pesadilla inimaginable, una situación de horror que, vista desde fuera, es tan incomprensible como despiadada.

En el juicio del caso Pellicot los abusadores trataban de ocultarse, buscaban que no se conocieran sus rostros, rostros que no tuvieron problema de mostrar al marido organizador de la trama cuando se apuntaron a semejante asquerosidad. A medida que salen nombres de invitados a la fiestas de Epstein se repite el patrón de la negación, del callado arrepentimiento, del mea culpa, del “no sabía lo que pasaba” y demás clichés, predecibles y vacíos. Mentían los anónimos franceses, lo hacen los potentados epsteinianos. Ghislane Maxwell se puede cargar la imagen de medio mundo. Y lo sabe. Y los saben. Y, me temo, lo sabemos.

martes, febrero 10, 2026

Epstein y su derivada británica

El caso Epstein es una de los escándalos más profundos, densos y extensos de nuestro tiempo. La cantidad de personas de alto rango implicadas en él y lo que se sabe, y no, es realmente impresionante. Tenía pensado dedicarle algún artículo a este tema desde hace tiempo, especialmente por el uso que ha hecho Trump de él y por su falsedad para, cuando se le ha vuelto en contra, intentar diluirlo, pero la actualidad, ya saben, a veces atropella. Y de mientras pasan otras cosas siguen saliendo documentos sobre las actividades del pedófilo y de la red de amistades que cultivó a lo largo y ancho del mundo y el poder. Y la bola no deja de crecer.

Curiosamente, por ahora no es EEUU el lugar en el que más impacto tiene lo que se hizo al amparo del millonario abusador, sino en Reino Unido. Allí, desde el principio, la presencia de Andrés, hermano del actual rey Carlos III, en todos los papeles conocidos, supuso un escándalo mayúsculo en la casa real y, por extensión, todo el país. Cada vez que el príncipe negaba haber tenido relación con Epstein salía a la luz un documento o imagen aún más escabroso que lo ponía en entredicho. Obligado a renunciar a su distinción principesca, la policía se acerca cada vez más a su figura en medio del repudio popular, y el Rey ha optado, con inteligencia, por separarse lo más posible de su hermano para que todo esto no contamine a la institución, que no está muy sólida que digamos desde que la Reina Isabel II dejó el mundo de los vivos. Pero la cosa ya no es sólo monarquía, no. En la última tanda de papeles aparece muy destacada la figura de Peter Mandelson, Lord, prominente figura del laborismo, que en los tiempos de Tony Blair era apodado como el “príncipe de las tinieblas” por no tener cargo en el gobierno pero ser el que más mandaba por detrás, tano en el ejecutivo y en el partido. Mandelson llegó a ser nombrado embajador en EEUU, uno de los cargos más relevantes de la diplomacia británica, y su aura de poder nunca ha dejado de ser enorme. Pues bien, este señor aparece en el escándalo Epstein no sólo presuntamente en su faceta sexual, sin que de ello se hayan publicado pruebas claras, sino en otras dos vertientes muy feas. Una es la del desvío de dinero, de tal manera que Mandelson habría recibido ingresos de la trama Epstein que no habría declarado, y otro, que es muy grave desde la óptica del estado, es la sospecha de que Mandelson habría suministrado a Epstein y su círculo información confidencial sobre el Reino Unido, se supone que de seguridad y de carácter económico. Esto, desde la posición que representaba en EEUU, es directamente un acto de traición a la corona y al gobierno británico, y convierte al personaje en una de las cosas más repulsivas que en los estados pueden imaginarse, y más en aquel, donde la confidencialidad de la información ha sido siempre una obsesión. Mandelson ha contado, hasta hace muy poco, con el beneplácito de su partido y sus altos cargos, que lo han defendido sin cesar, pero desde hace unas semanas su situación se ha vuelto tan radioactiva que todo aquel que se acerca a él o ha tenido proximidad se arriesga a ser intoxicado. En los últimos días han dimitido dos altos cargos del ejecutivo británico, no dueños de carteras ministeriales, pero sí fontaneros de primer grado, de los que gestionan el poder real. El responsable de comunicación y el jefe de gabinete del primer ministro Stammer han cesado de sus cargos, y en sus renuncias se autoinculpan de haber confiado en la honestidad de Mandelson, y con ello haber respaldado su figura ante su jefe, el primer ministro. Ahora, afirman, al conocerse los hechos, se sienten traicionados y consideran que han errado, y deben irse. Su marcha es un pretendido cortafuegos para impedir que sea Stammer el que se abrase con este escándalo. ¿Funcionará?

Ayer mismo el jefe del laborismo en Escocia solicitaba públicamente la renuncia del primer ministro, que es de su partido, por si había dudas, dejando claro que Stammer no tiene, ni mucho menos, el control de la situación. Posee una mayoría clara en el parlamento, pero si figura, sin que hayan transcurrido dos años desde su elección, está claramente a la baja y sin visos de poder remontar. La crisis política que devastó al conservadurismo se puede replicar en el laborismo, por errores propios de gestión y por las derivadas de Epstein. Supongo que Stammer tratará de aguantar el chaparrón, pero esto le deja muy tocado. Y desde la barrera, Farage y los populistas ven como sus intenciones de voto se disparan sin hacer prácticamente nada.

lunes, febrero 09, 2026

Aragón replica los resultados extremeños

Los comicios celebrados ayer en Aragón no han mostrado unos resultados muy sorprendentes, ajustándose bastante a lo que señalaban las encuestas, y reforzando unas tendencias que vienen viéndose desde hace tiempo y se consolidan a nivel nacional. Se ha vuelto a dar que el partido gobernante de la región, el PP, adelanta los comicios para reducir su dependencia de VOX y logra, sí, la victoria electoral, pero a cambio de unos números que aumentan aún más su dependencia respecto a la formación populista de derechas, de tal manera que la gobernabilidad, que era difícil, se vuelve aún más enrevesada. Y el resto pierden, aunque con excepciones.

Azcón, el presidente regional aragonés, ha salido algo decepcionado de lo que pasó ayer, aunque no quiere exteriorizarlo. Baja dos escaños respecto a lo que tenía, y ve como VOX duplica su fuerza, de siete a catorce, por lo que lo que antes era un grupo minoritario ahora es la tercera fuerza en al cámara y poco se puede hacer sin su concurso. La posición negociadora de los de Abascal en las cortes aragonesas se vuelve mucho más fuerte, y la del PP, más débil, como ya sucedió en Extremadura. También, al igual que allí, el PSOE sufre un resultado desastroso, iguala el peor de sus registros regionales en la comunidad, con el agravante de que, cuando eso se produjo, tenía a un Podemos enorme fagocitándole voto, por lo que se encontraba desplazado en su espectro político, pero la izquierda era la dominante. Ahora el PSOE se desangra en un escenario de crecimiento de la derecha, que si aunamos sus votos tiene un dominio regional como no se si se ha dado alguna vez en las tierras mañas. La candidata del PSOE, ministra y portavoz sanchista hasta el último momento en el que pudo serlo, ha sido, como se esperaba, un fracaso, y ha recibido en carne propia el castigo del electorado regional dirigido al presidente que él trata de eludir a toda costa, poniendo a subalternos fieles que son lanzados a las hogueras electorales en una sucesión de inmolaciones absurdas. Los fieles del PSOE contemplan con angustia como, elección tras elección, su marca y poder se deshace, cosa que no le importa en lo más mínimo al inquilino de Moncloa, únicamente obsesionado consigo mismo, y nada con el partido que utilizó para encumbrarse en el poder y que ahora se volatiliza bajo sus pies. Del resto de formaciones políticas, es muy reseñable el ascenso de Chunta aragonesista, izquierda regional que ha absorbido gran parte de los votos del populismo a la izquierda del PSOE y que duplica representación, por lo que ellos y los de VOX son los que pueden estar más satisfechos tras la noche de ayer. Se confirmó que lo que parecía un ascenso de formaciones provinciales denunciantes del abandono en el que se encuentran muchas de sus comarcas no era sino un espejismo. Teruel existe ha calado como lema nacional y se usa ya en contextos muy distintos al de la política, pero la formación ha perdido un escaño, y su relevancia se va diluyendo poco a poco. IU saca un escaño con un porcentaje de voto poco más que residual y su candidata, lo más gris que he visto en mucho tiempo, presume en su discurso de la estabilidad de su electorado (que va de casi nada a nada o casi) y el PAR, fuerza regionalista de larga trayectoria, no consigue escaño, por lo que ya veremos si la formación logra sobrevivir al desierto electoral y, sobre todo, a la ausencia de ingresos derivada de la pérdida de representación institucional. La participación subió ligeramente respecto a las últimas autonómicas, que también eran municipales, algo que no se esperaba, y eso no se ha traducido en un aumento del voto de izquierdas, sino más bien lo contrario. Los lemas de toda la vida para explicar las dinámicas electorales caducan a la velocidad a la que lo hace el cambio social.

Si Aragón es nuestro Ohio, que algo de eso tiene, lo visto ayer tiene una sencilla extrapolación en el caso de unas elecciones generales. Ahora mismo la suma de PP y VOX alcanza una holgada mayoría absoluta, con una más que probable victoria del PP en unas cifras que parecen haber tocado techo, en el entorno de los 140 diputados, y un VOX crecido que puede romper sus límites y acercarse a los 70, y con un PSOE al que VOX come los talones (Ayer en Teruel ciudad el PSOE quedó tercero) Con unas estimaciones más o menos como estas es lógico que Sánchez quiera apurar su mandato aunque no tenga ni presupuestos ni votos ni nada. Es muy probable que al desastre de su gobierno le siga el caos de la derecha pegándose entre ella.

viernes, febrero 06, 2026

Desalojar un pueblo

La situación de desbordamientos crecientes que se vive especialmente en Andalucía no afloja, a pesar de que hoy las lluvias serán menores. Mañana la borrasca Marta aportará un nuevo chorro de precipitación, con intensidades que podrán superar el centenar de litros por metro cuadrado a lo largo del día en numerosas áreas de la región. Todo lo que caiga se derramará sobre una superficie que no soporta más agua, que no absorbe nada, e ira a crecidas de ríos, desbordes de pantanos y anegación de cauces y riberas, donde ya son miles los desalojados que llevan numerosas horas fuera de sus casas, y lo que aún les queda.

El caso más espectacular, y complicado, es el de la localidad de Grazalema, el lugar donde más llueve de España por el efecto que su orografía genera cuando los vientos atlánticos húmedos impactan sobre él. La zona es un macizo kárstico, rocas de carbonato cálcico, que son solubles en agua. Esto genera paisajes llamativos y multitud de oquedades en el terreno, propiciándose la formación de grutas, ríos subterráneos y acuíferos. El que se encuentra en la zona donde se asienta la localidad está repleto tras el aluvión de agua que le ha llegado, y ha empezado a rebosar. Su nivel freático ha superado el de la superficie terrestre y, aunque no llueva, el agua fluye desde el subsuelo, por lo que lo inunda de manera natural. Si en ese suelo existen edificaciones el agua no tendrá más que reventarlas o encontrar las fugas “naturales” para brotar, por lo que grietas en las paredes, enchufes, agujeros o cualquier otra cosa se convierten en nuevas fuentes de las que mana agua sin cesar. No importa ya si llueve o no, el volumen de agua acumulado fruto de lo que llega desde la cabecera mantendrá el nivel por encima de la superficie del municipio hasta que baje de forma natural, por absorción. Eso llevará su tiempo, y un periodo de gracia sin precipitaciones. Es fácil imaginar que ahora mismo ese pueblo es inhabitable, todas las construcciones tienen sus sótanos inundados y sus bajos cubiertos de aguas hasta el nuevo nivel natural del acuífero, por lo que el desalojo de toda la población es una medida más que lógica. El mayor problema, sin embargo, no es tanto por la inundación como por la estructura. El efecto de la presión del agua y de la erosión acelerada por la potencia del flujo que mana de lo alto de la sierra genera una erosión brutal sobre la formación rocosa en la que se asienta el pueblo, y ya desde el miércoles empezaron a sentirse vibraciones en las casas de la localidad, síntoma de inestabilidades. No es difícil imaginar que al daño que el agua pueda hacer en las estructuras de las casas se le va a sumar un efecto de “hinchado” en el terreno y que, cuando el nivel del acuífero bajo, pueden haberse producido rupturas geológicas que se traduzcan en hundimientos del terreno. Como señalo ayer el alcalde de la localidad, no es que una calle u otra pueda sufrir un mayor riesgo de este tipo de derrumbe, no, sino que todo el municipio puede llegar a verse afectado, y ahora mismo es imposible determinar cuándo y de qué manera, por lo que la mejor de las medidas es sacar a todo el mundo de sus casas, vaciar el pueblo, y esperar a que el temporal pase, luzca el sol, baje el nivel freático y se pueda comprobar qué es lo que ha dejado en forma de movimientos en el subsuelo. Esto, para los habitantes de la localidad, es una pesadilla, porque al contrario de otras zonas desalojadas, en las que la bajada de las aguas, cuando se de, dará paso a una cierta tranquilidad y al proceso de limpieza y reconstrucción, en su caso el descenso del agua puede originar problemas mayores, y de una manera traicionera. Es una situación muy especial, potencialmente peligrosa, pero que ahora mismo nadie puede estar en condiciones de calibrar en toda su dimensión.

Lo de desalojar un pueblo es algo que se da en las películas, y que supone un reto pero, sobre todo, un trauma para sus residentes. En el verano pasado vimos localidades asediadas por el fuego en las que se realizaron evacuaciones masivas, pero, afortunadamente, se trataba de lugares pequeños, escasamente poblados. No disminuye para nada la angustia del suceso para quienes lo viven, pero sí es más fácil de gestionar por parte de las autoridades que se ven obligadas a ello. Grazalema tiene una población cercana a los dos mil habitantes, no son cuatro casas. Y ahora mismo todos ellos, realojados en Ronda, si no me equivoco, viven una pesadilla que se extiende en el tiempo mientras el cielo no quiera dar tregua. Y mañana es seguro que no la habrá.

jueves, febrero 05, 2026

El diluvio sobre Andalucía

Ya enero, mes mitológico, arrancó con una meteorología llamativa, con temporales de frío que hicieron posible que el día de Reyes nevase en Elorrio y pudiera verlo blanco, cosa que no sucedía desde 2021. A lo largo de los días, la situación zonal se impuso en la península y un carrusel de borrascas, alguna de ellas de alto impacto, golpearon sucesivamente la fachada atlántica, de tal manera que las precipitaciones fueron remitiendo en el norte y disparándose en el centro y todo el oeste peninsular, con aislados pero intensos episodios de tormenta en el Mediterráneo central y norte. En Madrid se puso a llover a lo tonto, con nieve el miércoles 28, y así sigue.

La situación, anómala, ha ido derivando en extraordinaria, con el disparo en la intensidad de las borrascas. Kristin, a finales de la semana pasada, ya causó daños significativos en varias comarcas andaluzas y extremeñas, y contribuyó a saturar por completo unos suelos que ya no podían albergar más agua. La llegada de Leonardo, con menos intensidad ventosa, pero con una eficacia llovedora extraordinaria, está suponiendo graves problemas en numerosas comarcas de Cádiz, Granada y, en general toda Andalucía. Se ha configurado un impresionante pasillo húmedo que bebe del Caribe y que, impulsado por Leonardo, llega hasta nosotros, estrellándose de manera orográfica y descargando unas cantidades de agua salvajes. Ayer en Grazalema se superaron los 400 litros por metro cuadrado a lo largo del día. No hay infraestructura, paisaje o suelo que pueda hacer frente a eso. Toda esa montaña de agua caía calles y ríos debajo de manera salvaje e inútil, unida a la que el propio suelo vomitaba tras alcanzar la saturación plena. Casas y estructuras de todo tipo corren graves peligros en una situación como esta, y ha querido la fortuna que la buena previsión de la AEMET ha permitido establecer medidas preventivas, como la suspensión de colegios e institutos en casi toda Andalucía, por lo que los daños personales, por ahora, no son relevantes, salvo una mujer desaparecida en Málaga. La actuación previa de la UME y de protección civil en Grazalema y su entorno es seguro que ha salvado vidas, pero no va a poder evitar una situación en la localidad, y en muchas otras, en las que enseres, viviendas y muchas infraestructuras van a sufrir daños de gran intensidad. Desprendimientos por doquier, entre ellos uno que ha cortado las vías del AVE entre Córdoba y Málaga, derrumbes de muros de contención, presas que desaguan porque se encuentran ya al límite de su capacidad, cauces de ríos y arroyos, habitualmente escasos, convertidos en cataratas propias de zonas selváticas, completamente descontroladas…  prácticamente todos los ríos de la región se encuentran en un estado de alerta roja, con crecidas enormes y que siguen anegando riberas y zonas ya no tan aledañas. El Guadalquivir, que ya es de por sí un buen río, puede alcanzar cotas históricas, y la avenida que puede llegar a Sevilla será de las que hacen época. Con la luz del día se van a poder apreciar mejor las consecuencias del diluvio de ayer, pero se puede suponer que los daños se medirán en muchos millones de euros. Y hay daños que nos e ven, como todo lo que tiene que ver con zonas de cultivo inundadas y el campo olivarero completamente encharcado, con unos árboles que necesitan agua pero que llevan mal semejante aluvión de humedad. Todo el proceso agrario de invierno está detenido en Andalucía, y no sólo. Es imposible sembrar en el fango que es el terreno y lo que se pudiera haber puesto en los primeros días del año es probable que ya esté podrido, o se lo haya llevado alguna riada.

El río atmosférico de Leonardo ha subido unos grados de latitud y, desde la madrugada, afecta plenamente a toda la franja central, valle del Tajo y Castilla y León. Ahí también las alertas por inundaciones se están disparando por todas partes, con el Tajo y sus afluentes como los más peligrosos, pero en la zona de Salamanca y aledaños también el riesgo es elevado. Es de esperar que lo más intenso de las lluvias termine en torno al mediodía, pero mañana, y sobre todo el sábado, tendremos una nueva entrada intensa de precipitación. Jarrea sobre empapado. Máxima precaución en los desplazamientos, gran parte del país ahora mismo es una balsa rodeada de mares.

miércoles, febrero 04, 2026

Cierra Tipos Infames

Cafeterías y librerías son los locales que más frecuento en Madrid, con diferencia. De hecho creo que son los únicos que visito por gusto, ya que el resto suelen estar relacionados con obligaciones que uno debe cubrir (ropa, alimentación, etc) Pasar la tarde en un centro comercial me parece un plan tan absurdo como aburrido. En esos dos establecimientos me dejo bastante dinero, cada vez más dado el coste creciente del café. Por eso, que cierre alguno de esos locales me parece una mala notica, una pena, una pérdida, algo que lamentar. No entiendo la politización de esos hechos, simplemente lo veo como algo que me aportaba y deja de existir, y eso es malo.

Tipos Infames es una librería que está en Malasaña y que abrió en medio de la debacle de la crisis financiera, tras los años más duros del desplome y cuando estábamos en el fondo de un pozo al que no se le veía salida. Tres amigos montaron un local para vender libros y que tenía la cafetería como una forma paralela de negocio. De hecho era un bar con espacio en el que la mayor parte de este se ocupaba con estantes y mesas expositoras con títulos de todo tipo, especialmente novedades y de editoriales no masivas, en los que el gusto personal de los propietarios se notaba mucho en la selección de la oferta. Cuando descubrí el negocio lo anoté como uno de los que debiera visitar con cierta frecuencia, cosa que he hecho a lo largo de estos años. Al principio la cosa debía ir funcionando lentamente, porque era sencillo poder encontrar sitio en sus dos o tres mesitas para poder tomarse un café y leer (soy más de café que de vinos, aunque ellos publicitaban más las copas que las tazas) en una escena que era el sumun de lo que entonces empezaba a llamarse cultura hípster, sólo que yo no cumplía ninguno de los estereotipos estéticos de ese grupo de gente. Era muy urbanita, propio de la capi, por así decirlo, lo de tomarse algo y leer en el mismo local, y me parecía una idea excelente, por la misma razón por la que hay gente que disfruta en esas inmensas tiendas de ropa en las que la música no cesa y siguen llenas. Que se lo pasen genial así, pensaba, yo lo hago de otra manera, y todos contentos. Con el tiempo el local empezó a crecer en audiencia y ya no era posible encontrar sitio para tomar algo, pero sí se podían seguir comprando libros, y lo hacía de vez en cuando, de tal manera que soy de los que ha contribuido a mantener la empresa en pie durante estos tiempos, con mi modesta aportación de cultureta pringado compra volúmenes, que es lo único que soy capaz de hacer en condiciones. Por eso, hace unas semanas, cuando me enteré de la noticia de que van a cerrar el negocio em entró mucha tristeza. Salían entrevistas en varios medios a algunos de los propietarios, en los que comentaban el disparo de precios en los alquileres en el barrio, sometido a una demanda desesperada y constante, y el cómo ya no han podido hacer frente a la marea. Al poco, cosas infames de verdad que suceden en estos tiempos, en las redes sociales empezó una especie de batallita cutre en la que algunos, ante las declaraciones anticapitalistas de los propietarios (creo que erradas) empezaban a acusarles de subvencionados, de falsos y de todo tipo de cosas sin sentido. Se podía percibir un cierto aroma de venganza en esos mensajes, como de “os lo tenéis merecidos, por modernos” en un movimiento áspero y sucio que carecía de sentido. Lo observaba y no entendía nada. La politización basura que nos absorbe y que todo lo enfanga también entró ahí, para buscar rédito o para echar aún más sal en la herida. Y seguía sin entender nada. Lo único que sabía es que una librería que he visitado varias veces, en la que me lo he pasado bien, en la que me han tratado bien, va a cerrar, y eso, para mi, es una pena.

A veces he soñado con regentar yo una librería, dado que me paso tanto tiempo leyendo en mi tiempo de ocio, pero me he desengañado rápidamente porque me da que el negocio no es lo suficientemente lucrativo como para cubrir la hipoteca de casa y ciertas necesidades, entre ellas la de comprar libros. Los que crearon Tipos Infames lograron llegar a ver su sueño cumplido, y durante años les ha permitido vivir de ello, y eso es algo que merece admiración, y, sí, también, un punto de envidia, en este caso sana. Cuando dentro de un tiempo pasee por esa zona y vea que en ese negocio hay obras de reforma, o se abre cualquier otra cosa, me dará pena, por un pasado que se fue. Al menos pude disfrutarlo de mientras existió. Gracias por ello.

martes, febrero 03, 2026

Sin corrección en bolsa

Ayer, tras el desplome de los metales preciosos del fin de semana, las bolsas asiáticas vivieron un día duro, con bajadas generalizadas y superiores al 2%, y el arranque de las europeas tuvo un tono similar, pero luego las cosas se fueron enderezando y, finalmente, los índices occidentales cerraron en ganancias. En el caso del selectivo español, el Ibex35 cerró por primera vez por encima de los 18.000 puntos, en lo que vuelve a ser un récord histórico. El comportamiento de nuestro índice es de los mejores del mundo, sostenido fundamentalmente, aunque no sólo, por el peso de la banca, que sobrepondera en nuestra bolsa, y que está a unos niveles de cotización extraordinarios.

¿Cuál es el techo de este mercado bursátil? Desde hace tiempo se viene insistiendo que hemos llegado a él y nuevos registros no hacen sino contradecir esa idea, por lo que aventurarse a pronosticar se ha convertido en un ejercicio de pura fe, lleno de riesgo. Las tensiones comerciales desatadas por Trump en abril de 2025 provocaron un minicrash que se recuperó con gran velocidad, de tal manera que, si uno hubiera estado quieto durante esas semanas de turbulencias, habría acabado en el mismo punto y se habría podido anotar ganancias adicionales. Si es cierto que los índices norteamericanos, aunque siguen subiendo, lo están haciendo a un ritmo cada vez más pausado. El SP ha llegado a superar los 7.000 en cotización intradía, pero no ha cerrado aún por encima de esa marca, y en lo que llevamos de 2026 la evolución ofrece ganancias, pero cortas. Hay una sensación de que el mercado está muy alto, pero no deja de subir, y los agoreros llevan ya un tiempo medio callados en vista de que sus pronósticos no se han cumplido. Dos son las fuerzas, simplificando mucho las cosas, que tiran del merado. Por un lado, la liquidez creciente que llena de papelitos todo y hace que los precios de los activos suban en su denominación en unas monedas a las que la inflación erosiona sin cesar. El otro impulso es la IA, las enormes inversiones en esa tecnología que, día sí y día también, revientan marcas alcanzadas en acuerdos entre empresas del sector. Este de la IA es el puntal principal para asentar el crecimiento, especialmente en EEUU, y es, a la vez, el gran riesgo económico. La eterna discusión de hasta qué punto las expectativas que se están poniendo en esa tecnología serán capaces de cumplirse es la pregunta que obsesiona a todos, y se están dando respuestas de todo tipo, algunas que hacen ver que la IA es una solucionadora de problemas, como se ve casi a diario en publicaciones científicas de todo tipo, mientras que no son pocos los artículos que cuestionan el uso real de herramientas como Copilot, el asistente de IA de Office, en el día a día de las empresas, habiéndose detectado una reducción de su uso desde el disparo inicial tras su implantación. ChatGPT, la gran empresa que todos asociamos como el culmen de la IA, ejemplifica muy bien tanto las esperanzas en la tecnología como los costes de capital que supone desarrollarla. Sigue sin dar beneficios y consumiendo dinero para mantener un sistema informático colosal que es mundialmente conocido, pero que no sirve, hoy en día, como negocio. Su futura salida a bolsa, principalmente para obtener capital fresco con el que financiarse, ha sido señalada por más de uno como el momento culminante de la exuberancia de la IA, el punto en el que todo el mundo se lanzará a por acciones de esa empresa para subirse al carro de lo que promete ser el negocio perfecto, convirtiendo la expectativa en una burbuja de verdad, que puede ser el colofón de la época. ChatGPT no es Terra, pero no falta quien compara la locura que puede suponer su salida a bolsa con la que se vivió con aquel portal web. ¿Recuerdan lo mal que acabo todo aquello, verdad?

Sí tengo la sensación de que este año puede ser más irregular que los pasados en bolsa, especialmente viniendo de un 2025 con ganancias muy elevadas, pero no me atrevo a hacer pronóstico alguno. Creo que en lo de la IA hay algo de burbuja, de vendehúmos, pero también observo realidades tangibles. Quizás, como pasó con la web, sea necesaria una purga para hacer limpieza y que la tecnología se despliegue con todo su potencial y capacidades, y limitaciones, y en esa limpieza no pocos palmen sus ahorros e ilusiones, pero si eso se produce, a saber cuándo, cómo y por qué será. Lo comentaremos aquí, y si no pasa, no. De momento, las bolsas aguantan.

lunes, febrero 02, 2026

Burbuja del oro reventada

Enero ha sido un mes apoteósico, le ha dado tiempo a todo lo imaginable, hasta el punto de que hemos asistido al disparo y derrumbe de una burbuja en los metales preciosos, un fenómeno que venía sucediendo desde hace tiempo y que en las primeras semanas de 2026 se exacerbó, alcanzando el oro y plata valores nunca vistos, y registrando sus gráficos un ascenso exponencial que sólo podía acabar de una manera. En esto de las cotizaciones, subir como un cohete es peligroso, porque puede pasar como en los dibujos animados, que en plena subida agota el combustible y se queda colgando un instante en el cielo antes de comenzar a caer a lo loco.

El viernes el oro llegó a caer un 12% y la plata un 32%, pulverizando todas las ganancias deslumbrantes que se habían acumulado desde el inicio del año. El metal precioso por excelencia llegó a superar los 5.500 dólares la onza (escribí aquí sobre ello al tocar los 5.000) y terminó el viernes por debajo de ese nivel psicológico, cotizando ahora mismo en los 4.500 dólares la onza, un valor muy alto en la serie histórica, pero a mil dólares del máximo registrado apenas un par de días antes. Con la plata las cosas han sido aún más exageradas. Tocó techo en 119,87 dólares el mismo viernes 30 de enero y ahora cotiza en el entorno de los 75$, un derrumbe salvaje del -37,43% Son cifras propias de burbuja, de las de toda la vida, y cumplen lo necesario para denominarla como tal, dado que se e el ascenso fulgurante y, ay, el derrumbe, que es lo que permite llamarlas así. Desde que la cotización de oro y plata comenzaron a desplomarse se produjo el típico pánico vendedor de quienes se habían subido al carro de las subidas en máximos, junto con la liquidación de espabilados que llevaban grandes ganancias acumuladas, y que este viernes las convirtieron en efectivo, saliéndose de un mercado en el ellos, y pocos más, resultaban ganadores, y una gran masa se convertía en pagana de un movimiento desquiciado de subida que a buen seguro había obnubilado a más de uno. ¿Cuántos se han arruinado con este movimiento? Conozco a más de uno que se ha metido a jugar en este mercado de materias primas, al calor de las subidas, pero de manera prudente por la poca cantidad de dinero que han puesto, como si fuera un juego y uno coloca un par de fichas ahí a ver que pasa. Han puesto poco dinero que pueden arriesgarse a perder sin consecuencias, y alguno de ellos ya estará en pérdidas, pero no les va a quitar el sueño. Sin embargo es bastante probable que al calor del subidón de las cotizaciones no hayan sido pocos los que sí que se hayan metido en estos valores con cifras respetables, con cantidades serias que, en caso de pérdida o de bloqueo para no ejecutar la pérdida, pueden ser realmente significativas para sus economías. ¿Cuántos se han quedado atrapados en este movimiento? La brusquedad del mismo, por su dimensión y velocidad, es la propia de los mercados actuales donde hay muchísimos operadores particulares jugando desde sus apps y un montón de bots, programas automáticos, que actúan de manera fulgurante y pueden amplificar todo tipo de movimientos en manada. Una caída del valor de un tercio, como la de la plata, deja muertos y heridos, financieramente hablando, supone un desplome de mercado de consecuencias inevitables para casi todo el mundo, y destruye valor de una manera absoluta. Sí, valor que no sería cierto, pero era convertible en real antes del desplome. En el juego de los mercados las expectativas son una pieza fundamental, y el viernes por la mañana la sensación de euforia entre los inversores de oro y plata era generalizada, tanto como la del pánico unas horas después. A más de uno este fin de semana le habrá sentado peor que mal.

A otro que le ha ido mal en estos días es al Bitcoin, que ha pasado de rozar los 90.000 el viernes 28 a encontrarse ahora en el entorno de los 76.000. El, a mi modo de ver mal llamado, “oro digital” no ha servido como valor refugio en medio del desplome de los metales preciosos, porque el Bitcoin es de todo menos refugio. Aquí la pérdida ha sido menor que en los metales, pero nada pequeña, aunque es cierto que los que se meten en el mercado de Bitcoin saben que se lanzan a una selva en la que las posibilidades de ser devorado son elevadas. Hay mucho aventurismo, pero no tantos ingenuos. Desde luego sospecho que menos que los atrapados en el oro y plata.

viernes, enero 30, 2026

Liliana y la verdad

Es muy famoso el inicio de la novela del añorado Javier Marías Corazón tan blanco, ese “No he querido saber, pero he sabido” en el que el narrador relata como quiere negarse a conocer la verdad de un hecho cruel que ha sucedido en su entorno, prefiere vivir sin la carga que supone el conocimiento de lo que ha pasado. Lo evita. Yo tampoco quiero saber, no quiero, no quiero, no quiero, lo que viven las personas que han sufrido una pérdida, sin ir más lejos, en el desastre ferroviario de Adamuz. Esas familias rotas, que el domingo por la tarde no lo estaban, han conocido el dolor de una manera que no he vivido nunca. Y no quiero, no quiero, no quiero saberlo.

Ayer, en el funeral que tuvo lugar en Huelva como despedida a los fallecidos y homenaje a sus familias, subió Liliana Sáenz al atril para leer un comunicado en nombre de todos los fallecidos y sus familias. Con su hermano al lado, ambos despedían a su madre, que se quedó para siempre en ese rincón de Córdoba del que casi todos nada sabíamos, que se llama Adamuz. Liliana realizó una alocución de diez minutos tras la que, la verdad, todo lo que yo escriba, o lo que se añada desde cualquier medio, no sirve para nada, sólo es ruido y algarabía. Todo lo que había que decir lo dijo Liliana, y todo lo dijo bien. Desde una honda fe religiosa, que es la dominante en la ciudad onubense de la que procedían la mayor parte de los fallecidos en el desastre, Liliana trató de encontrar consuelo a su pérdida absoluta en la fe en Dios y en la esperanza de la resurrección, de un más allá de cielo al que su madre ha sido llamada con premura, inmensa premura. Liliana desgranó el sentimiento de angustia de las familias ante algo que no tiene sentido, ante la vivencia de unos hechos que son indeseables, que sólo generan dolor. En medio del desastre hay ayuda, sí, pero sólo sirve para paliar mínimamente el instante, no cubre la pérdida. En su alocución Liliana mencionó a todos los que, desde el domingo por la noche, se movilizaron sin cesar para asistir a los heridos, rescatar lo que fuera posible, dar cobijo… en este sentido los profesionales sanitaros y todo el pueblo de Adamuz, el que tuvo la desgracias de ser el más cercano al lugar de los hechos, estarán para siempre en la memoria de los supervivientes de la catástrofe, un lugar por el que algunos de ellos quizás pasaban regularmente, otros por primera vez, ni idea, pero que se volcó con sus recursos, todos los que disponía, para asistir en lo que fuera necesario. Agradecimiento sin límite expresó Liliana a todos los que han hecho posible que el dolor no creciera aún más, a sabiendas de que nada puede minimizarlo. Reclamó Liliana verdad sobre lo sucedido, expresando claramente que las familias la reclamarán sin cesar pero también sin rencor, e hizo mención expresa a la polarización indigna que ha calado entre todos nosotros, esa miseria moral que nos corroe y nos hace ver las cosas que suceden desde el sádico prisma de si beneficia “a los míos” y perjudica “a los de enfrente”, que pone en marcha calculadoras siniestras de votos en función de lo que ha sucedido, de donde y a quién le toca gestionarlo, para poder arrojarse las víctimas a la cara del contrario y así sacar un rédito repugnante. Liliana tuvo el valor de decir los que muchos piensan y, también, no pocos, callan. El valor de señalar una corrupción profunda que se ha quedado no sólo en la política, sino en los medios, en las opiniones, en el debate público, en las charlas del café, en tantos y tantos espacios de comunicación que han degenerado en vulgares cámaras de eco en las que los argumentarios de turno se suceden sea cual sea el hecho que se comenté, y que los muertos son uno de los activos que más se puede explotar de cara a herir a ese que se ve como el contrario. Liliana, con su discurso, se elevó muy por encima de la miseria moral que anida entre nosotros.

Sus palabras son un aldabonazo enorme, un grito que, a buen seguro, muchos no querrán escuchar, porque les deja desnudos ante la verdad, ante un dolor que no tiene cura, reparación, ante un hueco eterno que el tiempo suavizará, pero no logrará llenar. Ayer Liliana estuvo muy por encima de todos aquellos que se supone son representantes de la sociedad, fue la expresión del dolor y de la conciencia de una sociedad que se sabe manipulada, manejada, que entierra a sus muertos en medio de la incomprensión general, que se esconde ante la muerte y que, como mucho, la explota en beneficio propio. El discurso de Liliana es ya Historia de este país, pero, sobre todo, es ejemplo de ser y de estar. Todo sobra, basta lo que ella dijo.

jueves, enero 29, 2026

El papel del dólar

Bastante relacionado con lo que hablábamos ayer, sobre el precio del oro, que sigue subiendo, está el papel que desempeña el dólar en la economía global y su presunto declive, de momento más un deseo por parte de algunos agentes que una realidad. Siempre la moneda del país dominante ha actuado como moneda de reserva global. Pasó con el real de a ocho de la monarquía hispánica (del que el dólar también hereda las columnas de Hércules de nuestro escudo nacional, eso son sus dos barras verticales). La libra británica cumplió ese papel en el tiempo del imperio victoriano y, tras las guerras mundiales y la victoria de EEUU, es el dólar el que desempeña la función.

Eso significa que la demanda de dólares es mucho mayor que la derivada de los flujos económicos que se desarrollan en y con EEUU. El petróleo cotiza en dólares, por lo que si un país europeo quiere comprarlo debe entregar dólares para ello, cambiando sus euros. Muchas materias primas funcionan de igual manera, y otro tipo de bienes. El dólar es una moneda aceptada en casi todas partes, especialmente en aquellos lugares donde hay inseguridad financiera y lo sistemas de pago son endebles. Piense usted en Argentina, en qué moneda ahorraría, ¿en pesos?. Los depósitos denominados en dólares se ofrecen por parte de la inmensa mayoría de entidades financieras como vehículo de ahorro global. Es una moneda plenamente convertible, que cotiza a diario en el mercado de divisas. Los títulos de deuda emitidos bajo su denominación suponen el mayor mercado de bonos del mundo, el más líquido, el que más se demanda, compra y vende. Y por detrás está la primera economía del mundo, el mayor ejército y el garante del sistema de reglas globales, financieras y no, bajo las que nos regimos. Esto otorga a EEUU un privilegio enorme, exorbitante lo denominada De Gaulle, porque puede endeudarse mucho más que el resto de naciones, ya que siempre habrá alguien a quine le convenga o necesite hacerse con dólares, mientras que la demanda del resto de monedas será menor, poco o mucho, pero menor. ¿Puede cambiar este panorama? Sí, pero no es tan fácil. Los cambios de moneda de reserva global han ido precedidos de derrumbes en el poder real del país que tenía esa enseña como propia, principalmente por la pérdida de guerras y el declive en su peso internacional. Si EEUU deja de ser la gran potencia global el papel del dólar se debilitaría, pero es necesario mucho más que eso para que la preminencia de esa moneda deje de ser la que es, y por ahora no se ven signos evidentes que puedan ser capaces de alterar el panorama. China, su economía, empieza a rivalizar con la norteamericana en extensión, capacidad y vinculaciones, eso es cierto, pero su sistema financiero sigue siendo un juguete intervenido por el régimen de Xi, que ni aporta garantías ni solidez ni convertibilidad. El yuan está muy lejos de ser moneda de reserva internacional. Cierto es que cada vez que China firma acuerdos comerciales con terceros países en los que obliga a intercambiar los bienes en yuanes trata de erosionar el papel global del dólar, y esta es una vía efectiva para lograrlo, pero aun así es necesaria una reconfiguración global enorme para que el cambio se dé. Realmente, las mayores amenazas para el dólar sólo pueden surgir desde los propios EEUU, en dos vertientes, financiera y política. Por el lado financiero, el gigantesco déficit público que no deja de crecer allí puede acabar siendo una bola indigerible que nadie sea capaz de abordar, y la historia demuestra que el derrumbe de muchos imperios ha ido acompañado de déficits que se disparan, fruto del cada vez más costoso mantenimiento de una estructura de poder que requiere recursos infinitos. ¿Puede la deuda norteamericana herir gravemente las finanzas del país y debilitarlo globalmente? Sí, es un elemento capaz de lograrlo, y la discusión sobre si eso va a pasar o no y cuándo, de suceder, es una constante en el debate de no pocos estudiosos.

La otra vertiente es la política. La previsibilidad de EEUU en sus actuaciones y su papel como garante del sistema global, político y financiero, son algo que se daban por sentado pero que, con la deriva trumpista, empiezan a ponerse en duda. Si instituciones, flujos comerciales, incluso la estabilidad interna de la nación empieza a ser puesta en cuestión, el temor a que el billete verde empiece a dejar de ser visto como algo respaldado por poder efectivo puede crecer, y pocas cosas son más miedosas que el dinero. Trump grita a los cuatro vientos que el sistema global roba a EEUU, cuando es justo al contrario, EEUU es mucho más fuerte gracias a un sistema global en el que resulta ser el pilar decisivo. Este asunto, de enorme calado, empieza a abrirse paso en el debate global como pocas veces en el pasado.

miércoles, enero 28, 2026

Oro a 5.000 dólares

Esta semana el oro ha batido un nuevo récord en su cotización, alcanzando la barrera de los 5.000$ la onza, registros nunca vistos. Su carrera ascendente a lo largo del año pasado fue ya imparable, rompiendo el 3.000 en marzo y el 4.000 en octubre. De hecho la gráfica muestra una aceleración en la subida que no cesa y que le está otorgando una forma exponencial típica de los movimientos burbujiles. Con la plata ha pasado algo parecido, disparándose de una manera loca y con bruscos movimientos intradía en las pasadas jornadas que no han afectado a los que se han quedado quietos, pero ha arruinado a más de uno que se ha subido a esa montaña rusa a jugar. Mucho cuidado.

¿Por qué sube el oro? Sus movimientos tradicionales son lentos, pausados, marcados por ciclos seculares de varios años, tanto de subida como de bajada, nunca ha sido, como hasta ahora, un activo de especulación rápida y de cambios en su cotización más propios del bitcoin o de cosas por el estilo. Normalmente el oro se entiende como un valor refugio. Comparto con Keynes la idea de que esto es absurdo, de que es un mero metal que no aporta nada, pero hay lago atávico en la psique humana que lo reconoce como especial, y no tiene sentido luchar contra ello. En épocas de incertidumbre el oro suele subir porque se considera como algo que ancla el valor, que no se devaluara frente a otro tipo de activos, sujetos a coyunturas tormentosas. Lo cierto es que, en el mundo en el que estamos, la incertidumbre sobra, por lo que ese argumento precautorio tiene un respaldo muy sólido. También se ha visto, a lo largo de los últimos años, especialmente desde el Covid, como los bancos centrales han ido aumentando sus compras de oro, de tal manera que este activo ha ido pesando cada vez más en la composición de sus reservas respecto a otros, especialmente bonos y divisas. ¿Tiene este movimiento un calado profundo? Pudiera ser, ya que no son pocos los que opinan que ciertas autoridades monetarias, se habla sobre todo de la China, pero no sólo, tratan de ir creando una base sobre la que construir un patrón monetario que tenga un cierto respaldo en ese valor, y mutar respecto al sistema fiat en el que nos encontramos, en el que la moneda sólo es válida como tal por la fe que tenemos en ella, dado que no hay nada que la respalde. Es difícil saber qué hay de cierto o no en este argumento, que de ser correcto, nos llevaría a un replanteamiento del sistema global de divisas respecto a la situación actual, pero es innegable que, declaradas o no, las adquisiciones de oro por parte de los Bancos Centrales suben y suben, y eso presiona a las cotizaciones. Por último, ligado a lo anterior, se encuentra la explosión de déficits públicos que atenaza a las economías de medio mundo, déficits que no se reducen de ninguna manera y que se someten a refinanciación constante vía nuevas emisiones de deuda en un mercado que no deja de crecer. Hay una sensación extendida de que esa deuda nunca podrá ser devuelta, que la moneda que respalda esa deuda pierde valor a ojos vista, y que procesos inflacionarios como el vivido tras la salida del Covid, a pesar de su evidente componente de estrangulamiento de oferta, ahondan en la idea de que las monedas se depauperan sin freno. Este ha sido uno de los argumentos favoritos de los defensores del Bitcoin, que algunos, fantasiosos a mi entender, denominan el oro digital. Lo cierto es que, como bien sabe todo el mundo, el aumento del precio de un bien se puede explicar tanto por la subida del valor que otorgamos en ese momento al bien como por la devaluación de la moneda en la que lo expresamos. Si una onza de oro pasa de 4.000$ a 5.000$ podemos entender que su valor ha crecido un 25% o que el dólar se ha devaluado en esa misma proporción. Y es probable que haya algo de ambos movimientos.

En todo caso, es anómalo que el oro se encuentre en un proceso de subida libre, no es normal. Indica que algo pasa en el sistema económico. No son pocos los que señalan que parte de su ascenso se debe al daño que Trump está haciendo a los EEUU y a lo que eso supone en forma de no ver al dólar como una reserva de valor, como un activo invertible, sino como un riesgo en el que no hay que aumentar la exposición. El dólar es la moneda de reserva global y eso supone una enorme ventaja y poder para EEUU. ¿Señala el disparo del oro que ese papel del dólar empieza a concluir? No lo se, eso serían palabras mayores. De momento, sigue subiendo, ya a 5.200$. Enhorabuena a los que han pillado la subida y precaución para los que juegan con él.

martes, enero 27, 2026

El desastre de cercanías

Sobrevivo en Madrid gracias al metro. Tengo un coche que duerme en lonja en el pueblo y, hace años, pasó un verano en la capital, pero tengo la suerte de tener una boca de metro cerca de casa y más cerca aún de la oficina, por lo que no necesito vehículo para desplazarme. Sin ese servicio público de transporte la ciudad sería invivible, estaría sumida en el colapso permanente. Lo mismo se puede decir, a menor escala, respecto al servicio de autobuses o al de cercanías de RENFE. Entre semana, y en hora punta, somos cientos de miles de trabajadores los que los utilizamos para ir a nuestros empleos, y los cogemos otra vez para volver a casa. Sin ellos no sería posible.

Por eso, asistir como ha sucedido al constante proceso de degradación de los servicios de cercanías en nuestras ciudades, fruto del abandono por parte de la administración central, no me atrevo a decir que si por premeditación o por pura necedad, es sangrante, es injusto, y, sobre todo, supone un golpe para las rentas medias y bajas, que no disponen alternativa de transporte ni medios para sufragarse un vehículo o similar. Dejar morir las cercanías es golpear a las capas de la sociedad que más requieren el servicio público, con un gobierno cuyo constante marketing no hace sino pregonar su defensa de ese tipo de bienes, los públicos. El abandono es constante, y sus efectos progresivos, pero aquí también se puede utilizar esa frase que se le atribuía a Mark Twain. A la pregunta de cómo llegó a la ruina respondió “primero poco a poco, luego, de repente”. Desidias, faltas de inversión y mantenimiento, orillamiento, dejadez… el estado de la infraestructura y los trenes se va deteriorando poco a poco, como todo lo que se usa, y empiezan la catarata de incidencias que ataca la fiabilidad del servicio y lo convierte, poco a poco, en una lotería. Sus usuarios, recordemos que muchos de ellos sin alternativa, empiezan a ver al cercanías no como una solución, sino como el primero de sus problemas diarios. Aglomeraciones constantes, interrupciones de servicio, paradas no programadas, horarios que son fantasías… la dinámica del mal funcionamiento se instala como rutina, y de ahí a que se produzca un incidente serio no suele mediar demasiado. Todo esto se ha vivido así tanto en Madrid como en Barcelona, pero por las informaciones que han llegado desde allí, los incidentes han sido más serios y continuados en el área metropolitana catalana. A ninguno de los irresponsables políticos regionales que han pasado por cargos de poder en esa comunidad le ha interesado eso en lo más mínimo, seguramente porque muchos de ellos consideran en su fuero interno como chusma a la mayor parte de los usuarios del cercanías, no son “de los suyos”. En fin, ha querido la desgraciada casualidad que el Rodalies, que es la marca con la que el cercanías de RENFE opera allí (sí, para desvincularse del estado sí han sido efectivos, para nada más) tuviera un grave incidente en la misma semana de la tragedia de Adamuz, con el balance de un maquinista en prácticas fallecidos y decenas de heridos al descarrilar una unidad por desprendimiento de un talud de la AP7, en este caso parece que fruto de las intensas lluvias que han azotado toda aquella zona. A partir de ahí se ha producido un pulso entre los maquinistas, que llevaban tiempo denunciando el deterioro del servicio y la inseguridad creciente, y los gestores de las entidades ferroviarias y administrativas, que han hecho todo lo posible para acallar las críticas y no solucionar ninguno de los problemas. Plantes, huelga, revisión de las vías prometida y no realizada, nuevos sustos, nuevas huelgas, interrupción total del servicio durante el fin de semana ante la incapacidad del asegurar el funcionamiento correcto del mismo, rearranque ayer y un cúmulo de incidencias, incluidas las informáticas, que lo dejaron todo nuevamente medio parado…

Cientos de miles de usuarios catalanes ninguneados, burlados, despreciados por las administraciones a las que pagan sus impuestos y que ven como no hay manera de que el servicio de trenes funcione, mientras que el número de cargos y asesores en la administración y empresas paralelas no deja de crecer, al igual que sus nóminas. Lógica indignación, sensación de estafa, cabreo, descrédito absoluto ante las vacías promesas de un gobierno regional y nacional que miente más que habla, y en el día a día, incomparecencias en el trabajo, citas perdidas o aplazadas, malestar, angustia y todo lo que ustedes ya saben. Sí, sale muy caro tener a unos inútiles al mando. A ellos, a sus elevados ingresos, no. Al resto del país, carísimo.

lunes, enero 26, 2026

La purga china

Seguimos paso a paso la degeneración que se vive en EEUU, el derrumbe de la fiabilidad y la creación de una fractura social violenta alentada principalmente desde el poder que desea ser absoluto, con testimonios, imágenes y análisis sin cesar. Nada nos pilla por sorpresa, pero no sabemos prácticamente nada de lo que sucede en China, el otro gran poder, camino de imperio rival del norteamericano, en cuyas estructuras de gobierno domina tanto la férrea jerarquía como la opacidad más absoluta. Xi Jinping es el presidente del país y ha decidido perpetuarse, generando mucha envidia a Trump, pero de ahí para abajo lo desconocemos casi todo. Es anómalo, y peligroso.

Este fin de semana ha trascendido que se ha producido una purga en la jefatura del ejército de China. En palabras oficiales, “se ha abierto una investigación contra el general de más alto rango del país, Zhang Youxia, el número dos del presidente del país, Xi Jinping, en la Comisión Militar Central (CMC), por supuestas infracciones graves de la disciplina y la ley”. Si el nombre de Youxia no les dice nada no se preocupen, a mi tampoco hasta que lo leí ayer, pero es el segundo al mando del segundo ejército más importante del mundo. Bueno, más bien lo era, porque ahora ha caído en las sombras. La acusación genérica cuando se produce un movimiento de este tipo en el poder chino es la de corrupción, el desvío de dinero público para el enriquecimiento personal, la ostentación fruto de las mordidas. Xi y su corte han mostrado públicamente un odio profundo a la corrupción y no les ha temblado la mano a la hora de cargarse a dirigentes del partido de altísimo nivel alegando limpieza y ejemplaridad. Curiosamente, o no, estos cambios siempre se han traducido en la consolidación del poder de Xi, acaparando en cada movimiento parcelas de control del país que, hasta entonces, no se encontraban directamente bajo sus designios. En este caso estamos hablando de un movimiento serio no por las acusaciones en sí, sino por la institución de que se trata, el ejército, en un momento de disparatadas inversiones militares y de constante empleo de la fuerza para mostrar las crecientes capacidades de una milicia, la china, que ansía hacerse con Taiwán pero que, sobre todo, busca rivalizar en el escenario asiático con unos EEUU que, hasta ahora, eran la fuerza incontestable. Por cada ejercicio de demostración de nuevas capacidades que se ordena ejecutar desde Beijing queda claro que el ejército chino ya es una fuerza capaz de oponer resistencia significativa, y ejercer poder de disuasión En este sentido, se han conocido desde hace meses las directrices de Xi buscando ampliar la capacidad y versatilidad de los arsenales nucleares del país. China posee la bomba, eso es más que sabido, pero frente a las miles de cabezas de que disponen Rusia y EEUU, y sus múltiples combinaciones de vectores de uso, se estima que el arsenal nuclear chino supera por poco los tres centenares de elementos, y sus capacidades tácticas están muy por debajo de las de los dos líderes en esta materia. Tiene la bomba, y le sirve como elemento de disuasión, pero la asimetría en este campo respecto a Moscú o Washington es aún muy evidente. Por ese motivo es relevante la información que circulaba ayer por algunos medios en los que se señalaba que la causa profunda del cese de Youxia no ha sido la corrupción de toda la vida, no, sino el que le hubieran pillado filtrando secretos del programa nuclear chino a EEUU, información que surgió de fuentes norteamericanas que parecen ser solventes. En este caso estaríamos ante un acto de traición en el seno del ejército de China, y evidentemente, ante algo así, los ceses es lo menor que puede decretar un dictador absoluto como Xi. ¿Será esa la causa real de la purga? ¿el espionaje norteamericano había llegado lograr hasta la cúpula del ejército chino? Si así fuera, bastante más van a ser los purgados en un movimiento de limpieza que no se andará con remilgos.

En todo caso, lo único que podemos hacer es especular. Las fuentes oficiales chinas son propiedad del gobierno, y las no oficiales no pueden hacer nada sin el permiso del régimen. Al oscurantismo con el que se gestionan allí las decisiones se suma una cultura de trabajo y vida totalmente ajena a la nuestra que dificulta interpretar los gestos que se muestran cara a la galería. Siempre hay rumores sobre la estabilidad del régimen chino, sobre disputas internas y el miedo a que el control de la nación no sea tan rígido como se nos quiere hacer ver, pero realmente China sigue siendo un misterio en el que las opiniones vertidas desde aquí tienen poco suelo firme sobre el que asentarse. Que esto suceda en el segundo país más poderoso del mundo es para que nos lo hagamos mirar. Y temer.

viernes, enero 23, 2026

El discurso de Marck Carney

Esta semana han pasado bastantes cosas fuera, mientras en España estábamos doloridos por la tragedia ferroviaria de Adamuz. Lo más trascendente ha sido la celebración del foro de Davos, antaño encuentro anual cumbre de la globalización financiera y del poder, que ha ido mutando, desde el crecimiento de los populistas, a una franquicia desde la que se intenta mantener el espíritu liberal en medio del acoso que sufre. Trump acudió y dio un discurso menos belicoso de lo esperado sobre Groenlandia, aunque como es habitual en él, resulto inconexo, vulgar y lleno de frase noticiables por su descaro.

Lo más relevante de lo que ha pasado en esa montaña suiza es el discurso del primer ministro canadiense, Marck Carney. Está disponible en YouTube en varios enlaces, por ejemplo este. Dura poco más de un cuarto de hora y es la mejor descripción de la situación que se vive ahora en el mundo. Carney adopta una postura didáctica, pero no elude en ningún momento las palabras claras y evita eufemismos. La base de toda la alocución es asumir que el mundo del pasado ya no va a volver, que la estructura internacional que ha funcionado desde la IIGM basada en un consenso tácito de respeto de reglas comerciales, políticas y sociales se ha fracturado porque las potencias que han sostenido ese consenso, especialmente EEUU, han decidido que ya no les vale, que pueden ejercer directamente el poder por el poder y la fuerza de la que disponen para hacer de sus deseos la voluntad de los demás. Curiosamente, EEUU ha sido uno de los países más beneficiados desde que este orden global se instauró, pero su posición hegemónica, derivada en parte de ese orden, le otorga la capacidad de poder destruirlo creyéndose inmune, y es lo que ha empezado a hacer, fruto del poder de las fuerzas populistas que se han hecho con el control del gobierno en Washington. Carne y llama a asumir lo que son hechos, que la Alianza trasatlántica se encuentra en grave riesgo, que la fiabilidad de Washington se ha ido, que la visión multilateral de responsabilidad compartida naufraga en medio de una competición de potencias globales, EEUU y China, que se dedican a realizar acuerdos transaccionales, meros intercambios diseñados para su propio beneficio donde la posición del otro no importa. Sólo el cómo presionarlo, chantajearlo. En este contexto depredativo, la posición de las potencias medias, como es Canadá, es precaria, ya que no cuentan con la capacidad para actuar de manera independiente en el mundo. Carney señaló, con acierto, que una tendencia de las naciones antes este escenario es el del aislamiento, el comportamiento autárquico, buscar la autonomía energética, estratégica, económica, cortar lazos con el resto para así no verse afectados por sus decisiones, pero eso es imposible para la mayor parte de las naciones existentes, y sólo va a generar enormes costes, tanto económicos como sociales. Los países medios sólo tienen la opción de buscar alianzas cooperativas con otras naciones que se encuentran en su misma tesitura, romper los vínculos exclusivos que les ataban a la potencia dominante y, en cada caso, definir acuerdos que unas veces serán con unos y otras con otros, buscando el beneficio e interés de la nación, en este caso Canadá, pero tratando de crear redes que permitan cooperar. Eso que se llama geometría variable, y que puede ser una vía para eludir el enfrentamiento con el gran patrón norteamericano. Su país, poseedor de enormes recursos naturales, situado en un lugar geoestratégico de primer orden y vinculado desde siempre al mundo occidental y al anglosajón, sabe que depende sobremanera del comercio con EEUU, una relación simbiótica en la que, hasta ahora, ambos países eran casi uno. El enfrentamiento con Washington supone un reto estratégico existencial para Canadá, y así es como lo ven.

En todo caso, Carney, por hacer un chiste, fue descarnado. Su alocución cosechó algunos aplausos pero, sobre todo, hizo cundir un silencio espeso de temor entre el auditorio, que quizás por primera vez escuchaba a un primer ministro de un país relevante llamar a las cosas por su nombre, huyendo de un apaciguamiento que, expresamente, recordó que no suele acabar con los problemas, sólo aplazarlos, como demuestra la historia del siglo XX. Fue una intervención churhilliana que no sólo merece verse, sino estudiarse en detalle. Y, sobre todo, asumir que es cierto y que no tenemos muchas alternativas.

jueves, enero 22, 2026

Algunas certezas sobre el accidente, varias dudas

Ayer, mientras Trump ejercía de emperador gagá y no tan malévolo en su visita a la cumbre de Davos, el ministro Oscar puente y dos altos directivos de RENFE y ADIF, no sus presidentes, comparecían para explicar lo que sabían del accidente de Adamuz y las hipótesis con las que trabaja la investigación. Fueron más detallistas en la descripción cronológica de los hechos que en lo que hace a saber lo que realmente pasó, pero la hipótesis de fallo en la vía se abrió claramente a lo largo de su comparecencia como la más probable para justificar lo que ha sucedido. Quedó claramente descartada la responsabilidad humana y la del material rodante puede darse casi por eliminada.

Del relato de los hechos se deduce que ni el maquinista el Iryo ni el centro de control de tráfico de Atocha eran conscientes de que, además de haberse producido un descarrilamiento de la unidad que iba camino a Madrid, se había dado el impacto en la unidad Alvia, donde se han producido la inmensa mayoría de las muertes. El conductor del Iryo, en sus comunicaciones con el centro de mando, reporta una primera incidencia, que achaca a un enganche con la catenaria, y en dos o tres minutos vuelve a llamar para avisar que no, que la parte trasera del tren se ha salido y que ocupa parte de la vía contraria. Desde Atocha le indican que no viene nadie de frente, y son conscientes desde el primer instante, que el fluido eléctrico de la catenaria en la línea se ha interrumpido (no lo saben, pero medio kilómetro de cables están arrancados por completo) por lo que todos los convoyes están detenidos. Saben que el Alvia está cerca y llaman al maquinista, reiteradamente, pero no les contesta (tampoco sabe que lleva muerto ya unos minutos) y consiguen contactar con la interventora, que entre ruidos, les indica que está contusionada, que sangra de la cabeza, que todo le da vueltas. En ese momento es cuando en el control de Atocha surge el pánico, porque descubren que hay dos trenes involucrados en algo que ha pasado en el punto de Adamuz, y que todo pinta bastante mal, pero no son capaces de atisbar ni lo que ha sucedido ni sus dimensiones. La información que llega a los medios a partir de entonces habla de un accidente ferroviario en el que está implicada una unidad Iryo, y las primeras imágenes que llegan, noche cerrada, muestran, en efecto, unos vagones rojos detenidos sobre las vías, algunos de ellos correctamente posicionados, los que parecen ser la parte trasera del convoy salidos y doblados. Es al poco cuando se empieza a hablar de que hay otro tren involucrado, un Alvia, pero en las imágenes no se ve nada de ese vehículo (estaba a casi a medio kilómetro de ahí, nadie lo podía intuir en ese momento). Las llamadas de familiares y de allegados de los viajeros que a esa hora circulaban por la línea empieza a indicar que los que iban en el Iryo no se han visto muy gravemente afectados, pero hay decenas de personas que viajaban en la otra unidad que no responden a los suyos, y eso hace saltar todas las alarmas, por si quedaba alguna que ya no estuviera sonando. El balance de heridos y fallecidos, se empieza por confirmar dos, se circunscribe a la unidad Iryo, pero nadie de ese tren era medianamente consciente de que lo que les había pasado a ellos había tenido incidencia en otro convoy. La noche no contribuye a aclarar las cosas y los servicios de emergencia que acuden a la zona tardan en darse cuenta de que, a cientos de metros del tren rojo, empiezan a verse restos de un tren blanco que se encuentra en mucho peor estado. La dimensión del desastre crece aceleradamente y el escenario se convierte en doble, con la gestión de los viajeros accidentados del Iryo como problema fundamental de las asistencias médicas y civiles voluntarios, mientras que los pocos que han sobrevivido del Alvia, que ya de por sí transportaba bastantes menos personas, se mezclan con ellos.

El fallo en la vía, la posible ruptura del carril, parece que en uno de los puntos en los que se produce la soldadura entre raíles, ha dejado marcas en las ruedas del Iryo en los vagones uno a cinco, los que pasaron instantes antes que el seis, que es el que se sale. Es probable que ese punto de la vía se fuera deteriorando a cada paso que sufría y llegó al punto de ruptura en una de las ruedas del coche seis, provocando todo el desastre. Nada podía hacer el maquinista del convoy ni persona alguna para evitar lo que estaba a punto de suceder en el momento en el que el perfil de la rueda da el último paso útil sobre un carril fracturado que se astilla como si estuviera podrido. El resto ya solo es ruido, dolor y angustia.