martes, noviembre 14, 2006

Reprocesando

Parece que, poco a poco, inexorablemente, el mal llamado Proceso de Paz del País Vasco se tuerce, se despeña en medio de acusaciones mutuas e incidentes, terrorismo puro y duro, de cada vez mayor intensidad. Este pasado viernes se rozó la tragedia en Bilbao cuando un grupo de encapuchados roció con líquido inflamable a un par de agentes de la policía municipal con el objeto de prenderles fuego, no creo que para evitar que pasasen frío en esas oscuras y largas noches de Noviembre, sin con el fin de que se sumieran en la eterna noche del dolor y la muerte en al que los de siempre parece que no van a dejar de vivir. No se si era lo esperado, pero no me sorprende.

Hace unas semanas había hipótesis circulando por la web sobre un supuesto comunicado de ETA en el que anunciaría su cese definitivo de las armas, como anticipo de su disolución. Sería precioso, pero el comunicado que llegó fue duro, inflexible y tajante. De ahí en adelante Otegui, desaparecido durante unos meses, lleva días hablando sin parar, alardeando de ser el responsable de la mal llamada “Kale Borroka”, diciendo que la puede detener cuando se den las condiciones que el crea convenientes (el problema de ser parte y creerse juez) y que para ello deben cesar las hostilidades del Estado español y francés (me imagino las carcajadas, o la mera y absoluta indiferencia en El Eliseo cuando oyen esto). Si se ha fijado el observador, Otegui siempre pone la paz al final del camino, tras una negociación en la que el gobierno debe ceder lo que llaman la territorialidad (Anexión de Navarra y de las tres provincias del norte de Francia a esa gran Euskadi fantasiosa y delirante) y el derecho a decidir (referéndum para proclamar la independencia de ese ente imaginario, que sólo será válido si sale que sí, claro). Una vez conseguido esto se alcanzará la paz. En su delirante concepto, este planteamiento tiene lógica. Todas estas pretensiones sólo pueden ser oídas y tenidas en cuenta por el gobierno y la sociedad si hay un elemento de fuerza que las impone o amenaza de no llevarse a cabo. Sin la parte de ETA Batasuna y su conglomerado darían más pena que miedo, y no impondrían su visión excepto a sus convencidos, por lo que se transformarían en un ente político normal, sujeto a las urnas, las victorias y, que daño, a las derrotas.

Dos creo que han sido los fallos que están viciando este proceso. Uno es la desunión de los partidos políticos nacionales. PSOE y PP no pueden ir enfrentados en este, y el PSOE se ha dejado tentar por un caramelo jugoso, que le garantizaría la victoria eterna de conseguirlo. Ayer José Blanco empezó a virar al postura del partido, pero quizás sea tarde. El otro error, mucho más de fondo y grave, es suponer que Otegui y compañía actúan como individuos normales, sujetos las reglas de la lógica. Usando la expresión que utilizó ayer Gabilondo, los malos están perdiendo frente a los peores, y si tanto decimos que matar no tiene futuro en ninguna parte, eso vale para nosotros, no para aquel que no distingue entre el futuro y una nebulosa dictatorial y absolutista, enmarcada en una gran Euskadi de sus sueños, pesadilla para el común de los, ah!, mortales.

1 comentario:

David Azcárate dijo...

Hola Wolfang

Gran verdad. Dile a uno de los pertenecientes a ese mundo, que no son los más listos de l aclase precisamente, que se levante todos los días a las 6:30AM para trabajar, pudiendo extorisonar a timepo parcial por las mañanas como ahora y viviendo de maravilla. Este estilo de vida se extiense, y se "Sicializa" la sociedad (y encima Ibarretxe siempre tan locuaz... y prescindible)

Saludos y gracias por la atención y los comentarios