viernes, noviembre 17, 2006

Ya ni la gula

Definitivamente estamos en una época en la que, por aburrimiento o por cuestiones más oscuras, los gobiernos se han propuesto regular y controlar la vida de los ciudadanos hasta límites absurdos, tratándolos más como siervos que como sujetos de derecho, y contribuyentes, aspecto este que nadie debiera olvidar tan fácilmente. El asunto es que la Ministra de Sanidad, Elena Salgado, que acertó con la normativa antitabaco, ha amonestado a la cadena “Burguer King” porque la citada cadena de hamburgueserías no cumple el plan firmado con el Ministerio de lucha contra la obesidad por anunciar una hamburguesa XXL enorme, gigantesca.

Es cierto que ese producto es una bomba de calorías, concretamente 971 Kcal por unidad, cuando un varón normal necesita unas 2.200 Kcal al día. Pero claro, aquí entra en juego la elección del consumidor. ¿Y si alguien quiere zamparse esa macrohamburguesa? ¿Quién es el gobierno para impedírselo? Las tiendas están llenas de productos potencialmente peligrosos que nadie denuncia. Deportivos de cientos de caballos en manos de incautos con carné recién estrenado y otorgado de manera muchas veces inconsciente por el mismo gobierno que ahora ataca el superbocata, licores de enorme graduación que producen efectos nocivos casi con inhalarlos, cortaplumas, abrecartas y cuchillos de cocina que pueden ser usados para matar gente, martillos, clavos, sierras etc. Parece obvio que si un adolescente se come muchas XXL acabará generando obesidad, pero al culpa de eso no es del Burguer King, no. Es similar a lo que ocurre con la televisión. Hay un acuerdo general sobre le escasa, nula, calidad de la mayor parte de la programación (yo directamente la calificaría de apestosa basura) pero el que un niño vea a ciertas horas a la Zaldívar y esa gente no es responsabilidad del gobierno, sino de sus padres. Pues en esto lo mismo, el Burguer puede vender ese producto si quiere, faltaría más, y serán los padres los responsables de controlar el uso que hacen sus hijos de este o de otros artículos como los móviles o el alcohol, que tampoco destacan por su moderada utilización. Y a los adultos que nos dejen en paz, y podamos escoger lo que deseamos, que esta XXL tendrá un 17% de IVA como casi todo, al cual el gobierno no le va a hacer asco alguno.

Todos los que me conocen saben mi pasión no por las hamburguesas, pero si por el dulce, pasteles y chocolates, y para alguien como yo ir a un país anglosajón, en el que las “muffins” son XXL y el dulce rebosa es un paraíso. Puede que eso no sea demasiado bueno para mi salud (seguro que trabajar mucho tampoco) pero ya me encargaré yo de eso. A este paso el azúcar se prohibirá, y los que busquemos sobrecitos por el suelo seremos tratados como parias, drogadictos y seres apestados, regodeados en nuestra dulzura y sabor, mirados con altivez por aquellos que sólo ingieren agua destilada y toneladas de sacarosa química sin sabor ni olor. Pero, que cosas, todos pagaremos nuestro 17% de IVA al gobierno, faltaría más, y encima deberemos hacerlo con una dulce sonrisa.

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