jueves, febrero 13, 2014

El temporal no da tregua en Europa Occidental


Se estiman en más de cien millones de euros los daños causados por los temporales marítimos y de lluvia y viento que han azotado a España en lo que va de 2014, especialmente en las costas atlánticas y cantábricas. Paseos marítimos, calles, aceras, mobiliario urbano, escolleras, diques, cientos de elementos de infraestructura que deberán ser reparados o reconstruidos tras una serie de temporales que no cesa, y que en el principio de este fin de semana se volverán a repetir tras la más que probable formación de una nueva y potente borrasca atlántica, generada de forma explosiva, que atacará Galicia en la tarde del viernes y luego subirá hacia el cantábrico y norte de Europa.

Y es que si aquí estamos cansados de tanta lluvia y temporal, la situación en otros países es mucho peor. Tanto la costa atlántica francesa como la de Bélgica y Holanda han sufrido los rigores del viento y las olas, pero la palma, sin duda alguna, se la lleva el Reino Unido. No ha habido ni una sola de todas estas borrascas que no haya impactado en el sur de Inglaterra con toda su fuerza, y la sucesión de temporales es ya histórica. Grandes áreas del país se encuentran anegadas, incomunicadas o encharcadas por completo, y son cientos de miles los abonados que carecen de servicio eléctrico porque el agua o el viento se han llevado los postes que lo suministraban. En el mapa que pueden ver en esta página se indican en rojo las zonas que están inundadas ahora mismo y en naranja las que corren serio riesgo de estarlo si, como se prevé, las lluvias continúen. Es curioso observar como sobre el territorio de Inglaterra se extiende la representación de una estructura que recuerda mucho, demasiado, a una muestra de tejido humano, con sus capilares distribuidos por todas partes. Es como si en rojo se marcasen los puntos del sistema circulatorio en los que se hubiera producido una obstrucción coronaria y en naranja las venas y alveolos donde la situación puede ser mala. Esta similitud no es casual, ni mucho menos, es una nueva manifestación de lo que se denominan estructuras fractales, idénticas  entre sí independientemente de la escala a la que sean observadas. Pero recordemos que estamos viendo ríos y agua, lo que nos vuelve a recordar que lo que se ve afectado por las manchas de color no son células, sino infraestructuras, cultivos y, sobre todo, personas. La persistencia de las lluvias ha encharcado por completo el terreno de la isla y ya no es capaz de absorber ni una sola gota más, por lo que todo lo que cae va a formar parte de los desmadrados ríos, y es casi seguro que la situación de alerta se mantendrá, al menos, hasta pasado el fin de semana y la borrasca que nos azotará primero a nosotros, luego a ellos. Las autoridades están también bastante desbordadas, en otro sentido muy distinto pero igualmente agobiante, y las críticas que se lanzaron contra el gobierno de David Cameron, tímidas en un principio, son ya un ruidoso clamor que amenaza con convertirse en una seria crisis para el primer ministro británico. Las demandas y protestas que se oyen desde las zonas anegadas se parecen mucho a las que se suelen escuchar en España. Acusaciones de abandono por parte de las autoridades, de dejación a la hora de limpiar cauces, drenarlos y mantenerlos en buen estado para prevenir posibles crecidas, desatención, etc. En descargo del gobierno se puede decir que el temporal está siendo de unas dimensiones muy difíciles de prever y que, aún actuando correctamente, se hubieran producido inundaciones debido a toda el agua que está cayendo. Pero no es menos cierto que de llevar a cabo las actuaciones demandadas las inundaciones hubieran sido menores. Y ya se sabe que si no se puede evitar un desastre hay que hacer todo lo posible para minimizarlo.

Y a río revuelto o desbordado, ganancia de pescadores que en él se zambullen. Los tabloides británicos están haciendo su agosto en medio de la tormenta, publicando artículos y portadas en las que las borrascas son las perfectas malas de la película, se las llama asesinas y terroríficas, y llenan páginas ilustradas a todo color que parecen salidas del atrezzo de una película de catástrofes. Y luego están los que relacionan todo lo que pasa en el tiempo con el cambio climático, cuando una cosa y otra son completamente distintas y es muy difícil establecer una relación causal entre ambas. Son ciertas la excepcionalidad de estos temporales, y sus graves consecuencias, pero es muy difícil determinar cuál es la causa por la que este año la corriente en chorro, la autopista de viento que arrastra a las borrascas, ha bajado tanto de latitud y se ha vuelto tan intensa. Consejo, huyan de los titulares alarmistas y simplones, y guarézcanse ante el próximo temporal.

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