miércoles, julio 16, 2014

¿Cómo soportar lo insoportable?


A todos nos pone pruebas la vida, que a veces se comporta como un plácido paseo primaveral y en no pocas ocasiones se torna agreste como una ruta montañosa, llena de barrancos, agujeros y trechos por los que trepar para poder seguir. Es en esos momentos cuando más necesitamos la fuerza propia y la de los demás. Sabemos que tarde o temprano esos momentos llegan, por lo que tratamos de disfrutar el resto del tiempo y de, a veces sin ser conscientes, fortalecernos para cuando el reto se nos presentes. Sin embargo, cuando llegue el momento, nunca sabremos cómo vamos a reaccionar y sobrellevar el dolor.

Y eso en condiciones normales, en nuestras vidas que, en general, discurren sin sobresaltos, ajenas al desastre de la guerra, en las que la enfermedad o los accidentes son las formas naturales del mal que a todos se nos lleva. Sin embargo pueden suceder cosas mucho peores. Hace una semana se produjo la típica (usar esta palabra para referirse a un hecho así es repugnante, pero me temo que inevitable) matanza en EEUU, concretamente en los alrededores de Houston. Un hombre entró en una casa y disparó a matar, acabando con la vida de un matrimonio y cuatro de sus cinco hijos. El asesino era el exmarido de la hermana de la madre de los niños, y a por ella iba, pero al no encontrarla decidió matar allí mismo y a quienes se encontraban. Horrendo. Sólo hubo una superviviente, llamada Cassidy, de 15 años de edad, levemente herida, que conservó la sangre fría para, cuando el asesino huyó de la casa creyendo que todos estaban muertos, llamar a la policía y así permitir que fuera detenido en pocos instantes. Alrededor de Cassidy todo era muerte. El hogar en el que había vivido desde que nació había terminado, y sus padres y hermanos ya no eran sino cadáveres. Un espanto que, sinceramente, soy incapaz de imaginar. Pero no les quiero escribir para regodearme en el sufrimiento familiar y el morbo asociado, no, sino más bien por todo lo contrario. Ha causado sensación en EEUU, y no es para menos, la intervención de Cassidy en el funeral de su familia, en uno de esos actos colectivos de homenaje y despedida que tanto me gustan y echo de menos en nuestra cultura, en la que nos da vergüenza todo, incluso glosar la figura de un fallecido al que hemos admirado por su labor, obra o relación. Tras intervenir uno de los abuelos de las niñas, bastante joven en apariencia, sube Cassidy al estrado, con sus gafas grandes, pelo largo en coleta y, glups, radiante sonrisa. Y dice unas palabras emocionadas pero no entrecortadas, con una entereza apabullante, asombrosa, en las que recuerda a sus padres y hermanos, y les habla dirigiéndose a dónde ahora están, un lugar mucho mejor que este mundo, y dice a los presentes que la felicidad puede ser encontrada hasta en los momentos más oscuros, haciendo referencia a un pasaje del tercero de los libros de la serie de Harry Potter, el de Azkabán. Y con su mensaje y entereza Cassidy asombra a todos, enjuaga las lágrimas de los presentes y deja a los que leen la crónica y ven el vídeo, al menos a mi, en un profundo estado de congoja y asombro. Como antes he comentado no soy capaz de imaginar para nada el trauma que puede suponer el vivir una situación semejante, el sobrevivir a algo así, pero tengo serias dudas de que pudiera reaccionar con semejante aplomo y vitalidad. Si a veces la pena me embarga por cosas que me suceden en el día a día a que a muchos de ustedes les parecerían meras tonterías, seguro que me derrumbaba ante algo así. Pero Cassidy no se derrumba, se crece, y no deja que el dolor la venza, sino que ella gana al dolor. Es asombroso, es ilusionante, es admirable.

Leo en la crónica que toda la familia era de creencia mormona, y es muy probable que la fe que profesaba le haya permitido sobrellevar tanto dolor, pero creo que no es sólo la fe lo que empuja a Cassidy a seguir viviendo, sino una inmensa fuerza que reside en ella, probablemente fruto del amor y cariño que vivió durante su vida con sus padres y hermanos. Como en la historia de Harry Potter, fue ese amor que los demás proporcionaron al niño Harry lo que permitió que Voldemort no pudiera matarlo cuando era un bebé. Me dirá alguno que todo eso son novelas y que no sirven para nada ante la vida real, pero el amor y el cariño son reales, novelados o vividos, y Cassidy ha encontrado en ellos, me parece, la fuera para seguir viviendo y honrar a su familia con su ejemplo y sonrisa. Una historia que merece la pena ser contada.

No hay comentarios: