lunes, julio 07, 2014

El inmenso desastre de Gowex


La semana pasada pensé en escribir sobre lo que estaba pasando con Gowex, que me tenía bastante escamado, pero la actualidad meteorológica se impuso con toda su furia y violencia. Tras la suspensión de la cotización de la tecnológica, decretada el Jueves, supuse que las cosas estarían más tranquilas y lo iba a dejar para estos días, enfocándolo por el asunto de la influencia de las opiniones negativas, pero ayer estalló una bomba que lo cambió todo. El CEO de la compañía no sólo admitía que el negativo informe que inició todo era cierto, sino que las cuentas de Gowex eran falsas desde hace cuatro años. La empresa es un fraude. Pufff

Gowex es una empresa de origen y capital español especializada en la prestación de servicios y redes wifi. Su negocio consistía en proveer de conectividad wifi a espacios públicos, mediante contratos de patrocinio publicitario o institucional. Muy internacionalizada, su presencia en numerosos países y los contratos que allí ha ganado eran noticia un día sí y otro también. En España su logotipo aparece, por ejemplo, en todos los autobuses de la EMT de Madrid, y estaba casi adjudicado a su nombre el concurso para que fuera ella la que proveyera de red al metro de la capital. Era un caso de éxito de una start up nacional, de una empresa innovadora, de un grupo de emprendedores encabezados por Jenaro García, que tenían un aire a los chicos de Silicon Valley pero con raíces castizas, y que llevaron a Jenaro a foros, conferencias, premios y actos sociales en los que no dejaba de repetir el discurso del emprendedor triunfante en medio de la admiración y envidia de los presentes. Sacarse una foto con él se convirtió en objeto del deseo de políticos y autoridades de todos los colores e ideologías. Gowex era moderna, triunfante, exitosa, un modelo de la nueva economía y del futuro. La empresa cotizaba en el Mercado Alternativo Bursátil, MAB, una especie de IBEX para empresas emergentes, por simplificarlo mucho, y la acción no dejaba de crecer. Una historia brillante que empezó a descarrilar el martes pasado, no hace ni una semana. Ese día una empresa analista financiera de nombre cómico, Gotham Research, publicó un informe en el que se afirmaba que Gowex era la nueva Pescanova, que su modelo de negocio no funcionaba, que sus cuentas eran irreales, por falsas e infladas, y que el precio objetivo de la acción en el citado MAB era prácticamente cero. Esta información causó una convulsión en la bolsa española y en las acciones de Gowex, que ese día se dejaron algo menos de la mitad de su valor. El miércoles la cosa fue más leve, pero cayó otro 20% entre rumores y peticiones a la directiva de la empresa, cada vez más insistentes, para que hicieran algo para evitar lo que casi todos denominaban ataque especulativo y sin fundamento por parte de un analista buitre. El jueves BME, la empresa que gestiona el IBEX y el MAB suspendió la cotización de la tecnológica, que no dejaba de emitir comunicados en defensa propia, llenos de acusaciones ante los que no creían sus cifras, pero sin dato ni balance alguno. La semana acabó con la empresa muy herida en bolsa, su reputación puesta en entredicho y con la obligación de ser lo más transparente y clara posible para convencer a los accionistas y a todos los interesados de que esos informes acusadores eran falsos y que Gowex tenía todo el futuro por delante. Para algunos la empresa llevaba ya demasiado tiempo sin responder (en esto las horas son años, aprende Rajoy) y ofrecía una sensación de que algo había de cierto en esas acusaciones si no se refutaban de manera clara. La sensación de debilidad crecía entre los interesados y expertos, pero sospecho que muy pocos esperaban la bomba del Domingo por la mañana, sí, de ayer. Jenaro García admite que todas las cuentas de la empresa son falsas, lanza un tuit de disculpas y solicita el concurso de acreedores. Y en medio del marasmo, Gowex muere.

Si ayer la sensación era de incredulidad, hoy lo es de shock e indignación, y veremos a ver dentro de una hora escasa qué sensaciones ofrecen las empresas que cotizan en el MAB y el IBEX, golpeadas por un caso de fraude tan inmenso que ha dejado a todo el mundo sumido en la vergüenza. Regulador, auditor, analistas, periodistas, políticos, expertos, todos han fracasado a la hora de detectar irregularidades que, como mínimo, llevaban sucediendo desde hace cuatro años, sino más. Nuevamente ha tenido que ser un analista internacional, ajeno a nuestras miserias y conchabeos, el que destape nuestras vergüenzas y nos diga claramente lo que es cierto y lo que es falso. En fin, una triste historia de fraude y engaño que dejará mucho dolor en todo su recorrido.

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