viernes, agosto 29, 2025

Cierto pinchazo del turismo en el verano

En homenaje a Manuel de la Calva, miembro del dúo dinámico, fallecido hace un par de días, se puede decir que este fin de semana que tenemos por delante sí que va a sonar con todo su sentido “el final del verano”: La operación retorno del domingo se prevé masiva y el lunes será 1 de septiembre, un lunes de esos enormes en el calendario, con L mayúscula, que significan un cambio temporal y de ánimo. Para muchos hoy y mañana serán de despedida de sus lugares de descanso, y el domingo el día del viaje y el agobio. Consuélense, tienen trabajo al que volver.

Aún es pronto para hacer balance del gran mes turístico del año, pero por lo que se puede leer en varios sitios, hay algunas sensaciones generales que parecen ser dominantes. Si exceptuamos las zonas azotadas por los devastadores incendios, donde las cancelaciones han hundido la temporada, en el resto del país las reservas de alojamientos han llegado a los picos que se esperaban, y el volumen de gente deambulando por los lugares turísticos ha sido el previsto, una marabunta. Pero eso sí, deambulando más que gastado. La sensación general en la hostelería es de pinchazo, de que no se han llenado sus locales. Paseantes a mansalva, pero clientes los justos, con unas cifras de facturación que no han cubierto las expectativas. Puede haber varias causas, pero una es la determinante, la subida disparatada, alocada, de los precios de todo lo relacionado con el ocio, restauración y vacaciones. No es sólo que los viajes y hoteles se han puesto por las nubes, que también, sino que una vez en destino, cualquier destino, tomar una copa o comer se ha convertido en toda una experiencia dolorosa para cualquier bolsillo. Ante esto, el turista español ha optado por una política de recortes. Se viaja a costa, sí, pero menos tiempo, y se toman tragos y comidas, sí, pero bastantes menos. Los volúmenes de ocupación que antes correspondían a turistas nacionales empiezan a ser suplidos en numerosos destinos por turistas extranjeros, que son los que tienen capacidad adquisitiva para permitirse ir, pongamos, a Baleares, archipiélago cuyos precios empiezan a ser disuasorios hasta para los que tienen ingresos elevados. En general, la sensación es que mucho turista ha tirado de bocadillos y compras en supermercados para cubrir la necesidad de alimentación, dejando el chiringuito a medio gas. El de la terraza, que había puesto en su cartel precios equivalentes a restaurante de Michelín, en parte se ha estrellado, y por ello, en general, se ha podido acudir a muchos locales sin reserva porque no todo el mundo puede pagarlo que se pide en ellos. Hay una cierta sensación, lógica, de abuso en los precios del sector y de que se ha producido un incremento ilógico, que a gran parte de la población le ha supuesto renunciar a días de ocio y a costumbres arraigadas en lo que hace a comidas y cenas. Es probable que, al menos en este sector, se haya podido llegar a un tope en lo que hace a la demanda, porque el precio de la oferta parece haberla agotado. Irse de vacaciones a los precios actuales empieza a ser un lujo en gran parte del país, y el residente nacional se encuentra con que el esfuerzo de pagarse unos días de ocio le puede suponer el gran roto de su economía familiar. El incremento de precios que se da en otros sectores ajenos al turismo, como es el de la cesta de la compra de cada día o el de lo relacionado con la vuelta al cole (ay, eso sí que es desmoralizante), por no hablar de todo lo relacionado con el acceso a la vivienda, agota por completo la capacidad de gasto del ciudadano medio. Han proliferado los estudios comparativos de los que se deduce que una semana en Mallorca equivale a otra en Bali o en un destino exóticos similar, dado los precios que ha alcanzado todo en el archipiélago balear. En este estado de cosas esos lugares antes frecuentados se vuelven prohibitivos para la clase media nacional, y los extranjeros pudientes cubren gran parte de ese nicho, pero no todo.

Cogerse vacaciones es una necesidad, irse por ahí durante ellas no. Las redes sociales, especialmente Instagram, han disparado el postureo vacacional y han masificado muchos destinos a la vez que convierten en pringados a los que no acuden a una cala o paisaje a posar. Esas fotos, vacías de contenido, cuestan una pasta, y suponen una sangría para muchos, que la sufren a cambio de no parecer menos frente a otros. Gran error. Nadie es más que otro, y tener dinero para irse a un lugar y no tenerlo y quedarse en casa no es la manera de medir a las personas, sus vidas y sus valores. En fin, que ánimo para el lunes, y a esperar a que las cifras de agosto ya cerradas nos den la imagen fiel de cómo se ha comportado la gran industria de este país, la del turismo.

jueves, agosto 28, 2025

Nvidia y la IA

Ayer presentó resultados trimestrales Nvidia, la mayor empresa del mundo por capitalización bursátil. Al cierre de ayer, antes de publicarlos, su valor en Wall Street era de 4,4 billones de dólares, billones europeos, billones burros. El PIB de España es de aproximadamente 1,6 billones de euros, por lo que esta empresa vale bastante más del doble de toda nuestra producción anual. Es una de las que está en el centro de la IA, la fabricante de los mejores chips para los centros de datos que alimentan a ChatGPT y demás modelos LLM que pueblan nuestros dispositivos, y reflejo de la fiebre que existe en el sector sobre la IA y todo lo que se le parezca.

Los resultados han estado en la línea de lo esperado, sin sorpresas. La empresa ha ingresado 46.700 millones de dólares en el trimestre que va de abril a junio, y el beneficio por acción se sitúa en 1,04 dólares (tiene unos 24.400 millones de acciones cotizando a diario). Son cifras mareantes que sonrojan a cualquier otro negocio, y que ayer fueron recibidas, tras el cierre de mercado, que es cuando se publican los resultados, con caídas en la cotización del entorno del 3%. Nvidia ha acostumbrado a los inversores a batir las expectativas, y eso de que se ajuste a ellas los dejó algo fríos. Los resultados de ayer son los primeros que se publican tras la puesta en funcionamiento de ChatGPT 5.0, la última evolución del LLM de OpenAI, que ha resultado ser parcialmente un fiasco, y la creciente publicación de estudios y opiniones que hablan de un riesgo de burbuja en el sector de la IA. Uno de los que ha utilizado esa palabra es Sam Altman, el todopoderoso líder de OpenAI, afirmando seguidamente que, pese a ello, la IA es la tecnología más importante en estos momentos y que cambiará nuestras vidas. Por definición una burbuja sólo se puede afirmar que ha existido una vez que se ha reventado, porque alzas explosivas sin bajadas no lo son. La IA ahora mismo cumple varias de las condiciones necesarias que se relacionan con estos fenómenos, como el acaparamiento de inversiones, el disparo de precios o cotizaciones de todo lo relacionado con ello y la sensación de vivir algo nuevo, nunca visto, el no va más, donde las expresiones grandilocuentes se suceden una tras otra. Todas las burbujas que han sido han tenido momentos similares y luego han pinchado, dejando tras ellas numerosas expectativas frustradas, ruinas abundantes, empresas quebradas, hileras de adosados abandonados o lo que tocase en aquel momento. Quizás la imagen de burbuja que más fácilmente nos viene a la cabeza es la de la inmobiliaria de 2008, pero creo que, dado el sector del que estamos hablando, puede que sea la de las puntocom del dos mil la que no sirva mejor como referente. Con el surgimiento de internet como fenómeno social y económico se produjo un disparo desaforado de inversión, creación de empresas y empleos, y anuncios maravillosos sobre todo aquello que tuviera una versión web, fuera lo que fuese. En España Terra se convirtió en el fenómeno burbujero. Partiendo de los 11 euros de cotización llego a superar los 130, y acabaría con el tiempo valiendo nada. Aquella burbuja, que arruinó a más de uno, produjo una depuración del ecosistema empresarial ligado a internet, arrasó muchas empresas, algunas de ellas valiosas, la mayoría superfluas, y creo las bases de lo que luego ha sido el negocio en la web tal y como lo conocemos. Internet sí transformó nuestras vidas, como se anunciaba por entonces, pero de una forma algo más lenta y para nada como se esperaba, ya que fue la eclosión de la web y sus simbiosis con los teléfonos móviles lo que realmente ha transformado las economías, y sociedades, en lo que ahora son. Por tanto, algo de aquellos mensajes de trascendencia que se postulaban en su momento sí se ha cumplido, pero obviamente no todo. La inversión en la red y en todo lo relacionado con ella ha seguido creciendo tras el derrumbe y hoy en día es imposible imaginar la vida sin conectividad. Los negocios que sí han sabido subirse a esa ola se han hecho de oro, el resto han logrado adaptarse o se han quedado atrás, y de aquel reventón queda bastante como resto útil, por lo menos si lo comparamos con el desastre del ladrillo patrio de hace tres lustros.

¿Va a pasar lo mismo con la IA? ¿Estamos en el punto álgido de una burbuja que ha sobreestimado sus efectos y va a generar una crisis? ¿Surgirá de esa crisis la economía de la IA libre de humo y promesas huecas que ahora pueden estar llenándolo todo? No lo se, es muy difícil hacer vaticinios sobre esto. Estudiar el pasado permite reconocer patrones que, como les señalo, se vuelven familiares en la situación actual, pero el futuro no está escrito y no tiene por qué repetirse de igual manera. En todo caso, Nvidia y el resto de las empresas que ahora, o pertenecen a ese sector o apuestan por él, son, hoy en día, las más punteras, valiosas e importantes del mundo. Y eso ya es mucho. Mañana ya se verá.

miércoles, agosto 27, 2025

Trump contra la FED

Son muchos los frentes abiertos por Trump en su proceso de deslegitimación de las instituciones norteamericanas y su búsqueda de suplirlas por un autoritarismo personalista, encarnada en él. Los ataques que realiza día sí y día también contra la FED, el Banco Central de EEUU, son seguidos con cierta distancia por los comentaristas políticos, que lo ven como una línea más de las muchas gruesas que traza el presidente, pero no es así. Es una de las más graves actuaciones que está llevando a cabo desde su despacho, y si consigue su propósito, puede tener consecuencias enormes, tanto en EEUU como en el resto del mundo.

El Banco Central tiene dos grandes cometidos en todos los países. Control de la política monetaria y supervisión del sistema financiero. La FED, adicionalmente, incluye entre sus mandatos la búsqueda del pleno empleo. Para la primera de las funciones, la más relevante, el Banco Central mantiene el control de las emisiones monetarias, los tipos de interés de referencia, los posibles procesos de compra y venta de títulos de deuda pública, etc. Muchas de estas acciones tienen que ver con las políticas que se desarrollan por parte de los gobiernos, pero la teoría de la independencia del Banco Central respecto al gobierno de turno es de las más asentadas en la doctrina económica. Se busca que la posible irresponsabilidad en el gasto en la que puede incurrir cualquier gobierno en cualquier momento no sea respaldada por su autoridad monetaria, para así frenar inflaciones descontroladas. Qué gobierno no tiraría de la impresora de billetes si pudiera para pagarse todos sus caprichos, empobreciendo de esta manera al país. Separar ambas instituciones y blindar lo máximo posible el Banco Central de las injerencias políticas ha sido uno de los mayores avances institucionales logrados en las últimas décadas. Adicionalmente, desde hace tiempo los economistas saben que una de las principales bazas para luchar contra la inflación es la gestión de las expectativas, es decir, si se hace creer que la política monetaria va a ser estricta y hará lo posible por mantener una tasa, digamos el 2%, lo más probable es que ese valor sea la referencia que se instale en la mente de particulares, empresas y demás agente, anclando las expectativas, que se suele decir, evitando movimientos de todo tipo que puedan alejarnos de él. Es un refuerzo, la credibilidad de la institución y su objetivo manifiesto de inflación, hecho público, contribuyen a saber hasta dónde se puede llegar y qué no se puede traspasar. Esto es difícil de lograr en la práctica, requiere tiempo, suerte, constancia y mucha perspicacia por parte de las autoridades monetarias, que normalmente toman sus decisiones con mucha incertidumbre, muy habitualmente con retardo respecto a la posición real del ciclo económico y con variables de control que son indirectas respecto a las que pretender realmente regular. La política monetaria tiene algo de arte, y por eso acertar con ella es tan difícil. Desde la crisis de 2008 los bancos centrales en occidente se han convertido en salvadores de última instancia de las democracias mediante la puesta en marcha de programas muy polémicos y transgresores, como los QE, criticados por no pocos, y que han solucionado los graves problemas que se pretendían corregir, aunque han generado distorsiones de otro tipo en otros mercados. Su relevancia ha ido creciendo mucho más allá de lo que nunca imaginaron sus titulares o aquellos que establecieron sus reglas básicas de funcionamiento, y en tiempos de deudas públicas crecientes y de costes de financiación disparatados para los erarios públicos, esas instituciones aparecen como jugosas manzanas disponibles para ser merendadas. Ejemplos históricos tanto de décadas pasadas como muy recientes muestran hasta qué punto la toma del poder del gobierno en la autoridad monetaria acaba en todo tipo de desmanes que se traducen en inflaciones disparatadas, empobrecimiento general, crisis y ruina. No se debe jugar con esas cosas.

¿Para qué quiere Trump controlar la FED? Principalmente para que derrumbe los tipos en EEUU y así el gobierno federal se ahorre un pastizal en intereses de la desbocada deuda pública que no deja de crecer. También para dejar claro que él es el que manda y nadie puede estar sin servirle ni complacer sus deseos, y eso de los organismos independientes es algo propio de democracias, no de la visión totalitaria del poder que tiene en su mente. Si Trump logra hacerse con el control de la FED, cosa que me temo acabará sucediendo, nos puede meter a todo el mundo en un monumental problema, porque el dólar es mucho mucho mucho más que la moneda de EEUU.

martes, agosto 26, 2025

Israel usa tácticas rusas en Gaza

Ayer, durante su ataque al hospital Nasser, en Gaza, las IDF de Israel utilizaron una táctica que Rusia ha empleado en numerosas ocasiones en la guerra de Ucrania, destinada a disparar el balance de fallecidos civiles. Se denomina “doble tap” o doble golpe, para entendernos. Se busca primero un objetivo civil, fuera de las líneas de frente de batalla, que cause daños significativos y víctimas, a ser posible más heridos que fallecidos, y se espera a que los servicios médicos o rescatadores acudan al lugar a prestar ayuda a los que allí se encuentran. Es en ese momento, en el de los auxilios, cuando se vuelve a atacar el mismo lugar y se disparan las bajas causadas.

Acciones de este tipo no son muy efectivas en lo que hace a la toma de posiciones, urbanas o de otro tipo, pero sí funcionan muy bien a la hora de conseguir dos objetivos. Matar al máximo número de personas posibles e inocular el miedo irracional entre todos los que sobrevivan. Desde el momento en el que se realiza un acto así, la pregunta que surge en muchos al día siguiente, cuando se vuelve a dar un ataque en otro punto será “¿me están esperando a que vaya a ayudar y erradicarme?” Cruz roja, sanitarios y demás personal de auxilio, así como los medios de comunicación, acuden a cada ataque porque es su obligación, y eso les pone en primera línea en caso de un doble golpe. Decidir no acudir en el rescate de alguien por miedo a ser cazado es un acto racional, sí, pero que viola la humanidad de la profesión sanitaria y deja inermes a los ciudadanos de las zonas atacadas. Es por eso que la crueldad de este tipo de acciones es conocida por todos, y denunciada día tras día por parte no sólo de la población atacada, sino por muchas voces de eso que se llamaba comunidad internacional. Voces que claman en el desierto, porque el atacante sabe de la enorme efectividad, en bajas y en moral, que le reportan este tipo de acciones. Ayer, en el segundo golpe, murieron, entre otras personas, cinco periodistas que acudieron a informar de lo que había sucedido. Ha tenido mala suerte Israel, porque lo que seguramente estaba planificado era que debían morir el mayor número de sanitarios y sin testigos, pero en el ataque de ayer la proporción de informadores muertos es salvaje. Ello ha obligado a los portavoces de las IDF a salir a dar explicaciones, ha decir que se ha cometido un error y que lo investigarán. Estas declaraciones son, obviamente, falsas. El ataque de ayer buscaba provocar la mayor de las carnicerías posibles, y en número lo logró. Era una acción perfectamente planificada, programada y ejecutada, en el amplio sentido de este último término, y se llevó a cabo con el pleno conocimiento y aprobación de los mandos militares de las IDF y de los responsables del gobierno israelí, que son en última instancia los que dirigen la guerra en Gaza. A menos de dos meses del segundo aniversario de los salvajes atentados de Hamas, la venganza ciega y el odio din fin que destila una parte extremista de Israel se ha hecho con el control de la fuerza del país y lo ha convertido en un exterminador en la franja, donde no se distingue de ninguna manera ni a civiles ni a combatientes de Hamas ni nada, sólo se busca la destrucción, el asesinato indiscriminado y la reducción de la población allí asentada a una masa informe que puede ser desplazada, aprisionada, apelmazada y eliminada sin pudor alguno. Las imágenes que llegan todos los días desde allí, sabiendo que la propaganda también está presente en ellas, son bastante claras, y muestran la muerte lenta del pueblo de Gaza y la destrucción de un espacio físico en el que no será posible que nadie habite en mucho tiempo. ¿Cuál es el último fin de las ofensivas de las IDF? No, no es rescatar a los rehenes aún en poder de Hamas, sino salvar el pellejo a un primer ministro, Netanyahu, asediado por casos de corrupción, que ha visto en la guerra la mejor de sus oportunidades para seguir en el poder y eludir su responsabilidad. Si para ello debe cometer crímenes sin cesar, es evidente que está dispuesto a hacerlo sin reparo alguno.

Toda la legitimidad que tenía Israel para responder tras los ataques yihadistas del 7 de octubre hace tiempo que ha quedado sepultada bajo los escombros y cadáveres en Gaza. La nación va camino de ser un paria internacional por el comportamiento extremista de su gobierno, y la crisis social en el país no deja de crecer. Las naciones que defienden a Israel hoy en día se cuentan con los dedos de una mano, y la destrucción de su imagen es total. El fruto sembrado por el islamismo yihadista ha devenido en árbol de odio que se expande por la región y ahoga por completo a la que fue la única democracia de la zona, ahora mismo sometida a un régimen que va camino de arrasarla, civil y legalmente. El desastre es total, absoluto.

lunes, agosto 25, 2025

Enanitos en la Casa Blanca

Como les iba contando el viernes, las cancillerías europeas tuvieron ataques de pánico cuando vieron el resultado de la reunión entre Trump y Putin, sintiéndose con razón amenazadas por el compadreo que mostraban ambos dirigentes. Tras el encuentro en Alaska, Trump citó a Zelensky en Washigton, y esta vez, los países importantes de la UE (obviamente España no estaba entre ellos) coordinaron una respuesta en forma de misión conjunta, para que Zelensky no estuviera solo y no se produjera el patético espectáculo que se dio en su primera reunión en el despacho oval, aquella encerrona indignante.

Así que a Washington viajaron varios de los presidentes de los países de la UE, y la Casa Blanca tuvo que establecer un protocolo de reunión, de tal manera que no consintió que Zelenskey se reuniera con la delegación europea y Trump. Primero sería el encuentro con el presidente ucraniano y luego el de EEUU con todos los europeos, pero la mera presencia de esos dignatarios allí lanzaba un mensaje interesante para todo el que quisiera entenderlo. Desde Europa no se iba a consentir otro acto de insultos hacia Zelensky. En las formas, esta vez, la reunión entre Trump y el presidente ucraniano fue bastante mejor que la vez pasada (cierto, había mucho margen de mejora) y el mero hecho de que Zelensky se pusiera una americana negra fue suficiente para que esta vez el magnate no se empezara a meter con él por su atuendo. El resultado de la reunión es que quedaba en manos de Ucrania tanto la realización de una bilateral con Putin, o una trilateral con Trump presente, y que también quedaba al alcance de Kiev dar por concluida la guerra si aceptaba cesiones. De una manera no disimulada, Trump actuaba como portavoz de las peticiones rusas, si se quiere no con la firmeza expresada por el Kremlin, pero sí con el mismo argumentario basura. Tras las formas, Zelensky se marchó y, al poco, se produjo el encuentro entre los mandatarios europeos y Trump. Hay una foto que recoge ese momento y no se si es ilustrativa de lo que allí se trató, pero si recoge fielmente dónde se encuentra el poder de decisión y dónde la necesidad. En esa escena Trump está sentado en su sillón frente a su escritorio, imagino que con su gesto soberbio habitual, dado que la toma está hecha a la altura de su hombre y no se ve su rostro. Frente a él, Macron, Stammer, Metz, Rutte y unos pocos más observan con cara de preocupación. Es la muestra de sumisión más clara que se ha visto, a los ojos del mundo, de lo que antaño fueron las potencias europeas ante el poder norteamericano, en este caso en relación a la seguridad de nuestro continente. Los presidentes de las naciones de la UE parecen implorar clemencia al emperador, que sin duda sabe ser magnánimo, pero que ofrece su caridad a cuentagotas y en función de quién le adule con la mayor de las convicciones. Hay una estrategia, que han revelado varios de los que trabajan con Trump, que viene a decir que Donald hace caso al último que habla con él, de tal manera que ser el primero es un error y que hay que tratar de cerrar la ronda de conversaciones para que tus argumentos sean los que tengan más peso. En este sentido la idea de los mandatarios de la UE fue buena, acudir allí y ser los que dejasen claras sus opiniones ante Trump después de la cumbre de Alaska y el encuentro con Zelensky, pero está claro que la escena ofreció al mundo una imagen contraproducente, muy cruda, sobre cuál es el papel de la UE y de sus distintas naciones en medio de la guerra de Ucrania y, si me apuran, sobre todo el tablero global. Se ha contrastado en varios medios esa foto con la escena, durante la primera presidencia de Trump, en la que Merkel, junto a otros dignatarios, se encara ante el magnate y, desde una posición altiva, le insta a reconsiderar su postura, en lo que, sino recuerdo mal, eran las primeras disputas comerciales instadas desde el proteccionismo trumpista. Ahora Merkel no está, su acuerdo con Putin no existe y Alemana ve como su PIB cae y su seguridad está en entredicho.

Comparar las dos escenas induce a la melancolía, pero es un ejercicio falso, porque entonces la UE no estaba tan fuerte como la imagen de Merkel parece transmitir. Lo que es seguro es que, desde entonces, nuestra posición económica y de poder se ha deteriorado, y la de EEUU no. El resultado de todos estos encuentros sobre Ucrania, vendidos por no pocos como decisivos, sigue siendo, a día de hoy, el de constantes oleadas de ataques aéreos rusos, muertos a mansalva y una posición norteamericana dudosa, cuando no comprensiva ante las demandas del kremlin. Es lo que tiene que EEUU haya caído en manos de sus, y nuestros, enemigos. El mundo se ha vuelto muy hostil para nosotros.

viernes, agosto 22, 2025

Frivolidad en Alaska

Ayer Rusia lanzó otro enorme ataque sobre suelo ucraniano, usando para ello unos cinco centenares de drones y algunos misiles de distinto tipo. Los principales objetivos fueron zonas civiles, urbes que llevan siendo castigadas sin piedad a lo largo de este verano con ataque más o menos similares en intensidad. En el frente de batalla, se han producido avances rusos, y rupturas de la línea de frente que han permitido a las tropas rusas avanzar en el territorio ocupado. Tampoco se han dado conquistas enormes, ni mucho menos, pero sí avances que han roto la estabilidad que llevaba caracterizando a ese frente desde hace tiempo.

Mientras todo esto sucede, y los ucranianos mueren sin remedio, se ha producido en Alaska la muy esperada cumbre entre Trump y Putin, encuentro improvisado, al estilo de la desastrosa administración estadounidense que padecemos, que ha sido muy poco fructífero en lo que hace a propuestas e indignante en las formas. Había muchas dudas sobre qué iba a salir de ese encuentro y cómo iban a reaccionar los dos personajes al verse, pero lo que nadie esperaba era una recepción por parte de Trump al presidente ruso más propia de un emocionado aficionado que otra cosa. Trump le puso la alfombra roja, le recibió con palmadas, abrazos, sonrisas infinitas, confraternización sin límite y alegría plena. Recordemos que Putin, perseguido por la Corte Penal Internacional, es un dictador en su país y un agresor nato que no disimula en lo más mínimo a la hora de mantener su guerra de invasión en el exterior y sus políticas represivas en casa. Trump le obsequió incluso con un viaje en su coche oficial, el apodado como “la bestia” de tal manera que se podía ver a los dos como viejos amigos compartiendo el recorrido desde la pista de aterrizaje de la base de Anchorage hasta el punto en el que se iba a realizar el encuentro. Sólo estas escenas bastan para darse cuenta de hasta qué punto puede llegar la traición de Trump a occidente y a las libertades que son atacadas en Ucrania. Tras un encuentro de unas tres horas, menos tiempo de lo que se anunciaba, se produjo una rueda de prensa extraña en la que los dos mandatarios aparecieron sentados junto a sus asesores, con caras que lo decían todo. Trump tenía pinta de cansado y, pese a lo que es él, no estaba nada locuaz. Putin exhibía un semblante raro para el, sonriente, graciosillo, poniendo caras ante algunas de las preguntas de los periodistas, haciendo gestos de todo tipo. Se le veía disfrutando, como si del encuentro hubiera quedado claro cuáles son sus posturas y lo que Trump puede hacer para respetarlas y lo que le da igual que haga si pretende alterarlas. Pocas palabras y fin del encuentro sin ninguna conclusión clara, más allá de la confianza vista en el arranque. Para la mayoría de los analistas, la cumbre fue un fracaso para las aspiraciones trumpistas de acabar con la guerra vía cesión del Kremlin. Putin, que ya partía como ganador del encuentro por el mero hecho de que se celebrase, por la rehabilitación pública que eso le suponía, salió de Alaska con una doble sensación de victoria, que las cancillerías europeas no podían ocultar en su lamento. Para Ucrania, el gran tema sobre la mesa, no presente de ninguna manera en el encuentro, sin representante alguno, el resultado de la cumbre fue nefasto, quedando claro que su agresor tiene bastante más elaborada su propuesta y sabe lo que quiere hacer, frente a la indecisión de quien debiera ser su mayor aliado, que no deja de dar bandazos en función de los vaivenes de la pelambrera de Trump. Una cumbre de este tipo requiere mucho trabajo previo, y muy serio, por parte de niveles intermedios de las naciones que se reúnen para garantizar que el encuentro vaya a ser poco más que un par de fotos. Nada de eso se ha producido esta vez, por obra y gracia de la actual negligencia norteamericana, y por ello, el agresor es el único beneficiado de un encuentro que, visto lo visto, mucho mejor que no se hubiera producido.

A partir de ahí se ha especulado sobre posibles altos el fuego, acuerdos de paz, el papel que las “potencias” europeas pueden tener en consolidar una situación de seguridad en Ucrania, una reunión con o sin EEUU en la que sí estuviera Zelensky, etc, pero todo han sido divinas palabras en medio de unos combates constantes y una actitud rusa de troleo general. El Kremlin parece tener controlados los tiempos y la manera en la que se debe negociar con Trump, un fanfarrón arrogante al que ser adulado es lo que más le pone, y Putin, bastante más listo que él, le tiene cogida la medida. Por ahora, en agosto, Rusia ha ganado en todos los frentes posibles, y nosotros vamos perdiendo. El posterior encuentro que se dio en la Casa Blanca entre Trump y los líderes europeos merece un artículo propio, a ver si la semana que viene puede ser.

jueves, agosto 21, 2025

Tecnología incapaz frente al fuego

Si este fuera un país normal, tras conseguir apagar los fuegos, se organizaría un equipo de trabajo para estudiar qué es lo que ha pasado, cuáles han sido las causas, organizar la detención de aquellos que hayan provocado los incendios que no sean fruto del azar, evaluar todo lo que se podía haber hecho semanas y meses antes de que empezaran, redimensionar los efectivos de bomberos y avisos, y empezar a planificar cómo recuperar las zonas afectadas. Tranquilos, no se hará nada de eso. Requiere trabajo y pensar. Sólo tendremos sucia bronca política muy bien alimentada por sandeces vestidas de argumentarios de parte.

Lo que si requiere una pensada profunda, y no sólo aquí, es cómo combatir unos incendios que, en todas partes, adquieren cada vez más unas dimensiones que no son controlables. No hemos pasado la ola de calor más dura e intensa de la historia, por mucho que diga el gobierno, pero no es necesario que eso sea así para que unos cuantos días sostenidos a cuarenta grados hagan que las cosas ardan con sólo mirarlas fijamente. Aquí, en California, en Canadá, las oleadas de incendios crecen y los sistemas de extinción siguen anclados en los mismos métodos que se usaban hace décadas. Mucha intervención humana a pie de tierra y ataques aéreos con helicópteros y aviones anfibios descatalogados que sólo se usan para estos menesteres. Al contrario que otras muchas cosas, el fuego no se ha digitalizado, y las nuevas tecnologías que nos ofrecen todo tipo de comodidades al alcance del dedo apenas son capaces de aportar nada en la extinción de unos fuegos que cogen dimensiones monstruosas. Ya hace años suponía que, con la creciente dimensión del problema, agravada por unos veranos cada vez más largos e intensos, surgirían ideas sobre cómo poder atacar esos frentes de llama de una manera más efectiva, o cómo diseñar sistemas de aviso de alta velocidad que permitan atacar a toda velocidad un fuego nada más iniciarse, con el objeto de que no se descontrole en los primeros instantes, ofreciendo de esta manera una ventana de oportunidad. Pero no, no parece que se haya creado nada por parte de la comunidad científica e ingenieril. Si desde el martes las labores contra el fuego avanzan se debe más a la mejora en las condiciones meteorológicas que a la propia labor de los esforzados que se están dejando la piel frente a las llamas. Si la ola de calor llega a durar una semana más a lo mejor el fuego se apaga cuando llegue al mar, o a un terreno ya yermo en el que nada pueda arder. Contemplar la impotencia de los que se dedican al tema frente a un fenómeno tan destructivo contra el que apenas se puede hacer nada resulta desoladora. Hay gente miles, millones de veces más lista que yo, que seguramente podría crear algún tipo de tecnología o hacer brotar ideas novedosas sobre cómo atacar esos incendios, o al menos la manera de impedir que avancen y contener sus perímetros. ¿No hay sustancias retardantes efectivas que se puedan arrojar sobre aquellas masas boscosas a las que las llamas se acercan para que no ardan? Que tanto satélite y móvil sólo sirva para que llevemos un recuento lo más actualizado y preciso de las dimensiones del desastre resulta descorazonador. Y claro, para que podamos poner corazoncitos en las imágenes de los que luchan contra el fuego o las de los que han perdido sus casas. Y, desde luego, para lanzar insultos a diestro y siniestro y convertir las redes en un remedo sin llamarada del incendio que devora la realidad. Los botoncitos virtuales no ayudan para nada ante un problema que sigue siendo cruelmente analógico. Y, por lo visto, poco rentable.

Tampoco se ha inventado nada para el después. Los cientos de miles de hectáreas arrasadas han liberado toneladas de CO2 a la atmósfera en cantidades ingentes, que estaban almacenadas y ahora ya se han puesto otra vez en el sistema climático, reforzando el proceso de calentamiento global. El terreno tardará décadas en cubrirse de arbolado, porque no se ha inventado nada parecido a una clorofila artificial que permita crear “árboles” que realicen una fotosíntesis artificial pero efectiva. La velocidad de recuperación de los espacios sigue siendo la misma que hace décadas, siglos. Otro enorme problema analógico para el que, por lo que parece, tampoco hay ideas novedosas. No, tampoco debe ser rentable.

miércoles, agosto 20, 2025

Fuegos e ineptos eternos

Me repito hasta la saciedad. He dicho una y mil veces que no hay mayor desastre natural que un incendio forestal, por mucho que otros sean también dañinos y visualmente espectaculares. Nada destruye como un fuego, nada arrasa propiedades, enseres, vidas, infraestructuras y paisaje de una manera tan profunda y duradera como un fuego. Seguimos sin ser conscientes de ello, y lo naturalizamos, lo damos como normal, no castigamos con la dureza requerida a quienes prenden fuego al monte, no hacemos lo que es debido para evitarlos.

La previsión de ola de calor disparatada y larguísima que teníamos para primeros de agosto colocaba sobre la mesa las condiciones necesarias para que se desatasen fuegos, por lo que nadie debiera extrañarse de que se hayan producido. Necesario no es suficiente. Han tenido que jugar las tres variables que se le añaden al calor asfixiante para generar el desastre; la imprudencia, la mala suerte y la maldad delictiva. Las dos primeras son difícilmente evitables, porque errores humanos y desgracias como las provocadas por las tormentas secas son apenas imposibles de evitar. Las terceras, las maldades provocadas por sujetos odiosos que alientan sus fines particulares, económicos o de otro tipo, son las que deben ser perseguidas sin descanso, sin tregua, con el mismo afán desde los despachos judiciales con el que miles de personas se juegan su vida a diario para tratar de parar el avance de las llamas. Tengo por seguro que no se hará, que no conoceremos los partes de detenidos, que no habrá medios de comunicación siguiendo juicios en los que pirómanos son condenados a altas penas de cárcel por el enorme daño causado. No habrá nada de eso, casi seguro. También tengo claro que de este desastre, como de anteriores, como el de la DANA, volveremos a sacar la conclusión de que vivimos en un país disfuncional, un reino de taifas llamadas Comunidades Autónomas que, en general, son bastante incapaces de afrontar situaciones complicadas, y que una vez desbordadas, ni piden la ayuda debida ni, por su puesto, la encuentran en el gobierno nacional, que primero duerme, luego mira de qué color político son las CCAA afectadas y, haciendo unos cálculos sobre los votos que puede ganar o perder, actúa desganadamente para tratar de no chamuscarse. El mismo esquema que vimos en la DANA, en aquel caso con una Generalitat Valenciana inepta y un gobierno central inexistente, se ha visto en estos incendios, con el agravante técnico de que las muertes de la DANA se produjeron, casi todas ellas, durante la tarde noche de la maldita riada, y el destrozo ya era inevitable, pero aquí, afortunadamente sin un número de víctimas tan salvaje, el tiempo es fundamental para actuar y tratar de que un incendio no se convierta en un fenómeno incontrolable. Esos días en los que los que Castilla y León o Galicia no han sido capaces de atajar el fuego y el gobierno central no ha movido un dedo para actuar se han traducido en decenas de miles de hectáreas adicionales arrasadas, en pueblos que han desaparecido. En comarcas enteras convertidas en ceniza, donde antes había poca gente, algunos recursos y mucha riqueza forestal ahora ya no queda nada, ni siquiera casas en las que habitar. Cientos de kilómetros cuadrados donde residían personas mayores, abandonadas, olvidadas, se van a convertir en páramos arrasados donde ya no podrá vivir casi nadie, donde la sombra será inexistente y el recuerdo de un paisaje verde se morirá completamente en apenas pocos años, cuando los lugareños se extingan. El olvido que ya son esas comarcas se ha visto claramente en la incapacidad o indolencia a la hora de actuar contra los fuegos.

Sí, estamos, otra vez, ante un fallo de país, ante una inoperancia institucional y social, ante una batalla entre administraciones, encantadas de haberse conocido y de recaudar tributos, pero que no son capaces de actuar pase lo que pase en sus territorios porque su calculadora de votos es más importante que todo lo demás. El desastre natural es absoluto, el social enorme, el sentimental, para quienes son de allí, eterno. Para el político, regional o nacional, la oportunidad de navajear con lo sucedido vuelve a ser grande, y para el ciudadano común, se reproduce la sensación de asco y de temor, asco ante quienes nos gobiernan y temor por la evidente soledad de cada uno de nosotros ante lo que el futuro depara. Otra vez, hemos fallado como país. Otra vez.

lunes, agosto 04, 2025

Agosto revuelto en los mercados

Fue el viernes 1 un mal día para los mercados. Las bajadas se generalizaron en las bolsas de todo el mundo a medida que la Casa Blanca iba desgranando los punitivos aranceles que se iban a aplicar a naciones, amigas o no, tratadas todas ellas como vulgares formas de extraer recursos. Los casos más llamativos fueron los de Canadá, con un 35% de castigo, y Brasil, con un 50%, la más afectada. En ese caso el disparate de tasa tiene un trasfondo político, y es una forma de chantaje de Trump frente al proceso judicial que vive el expresidente Bolsonaro tras su participación en el asalto golpista que se produjo en Brasilia tras las elecciones que perdió.

No hace falta mucha cosa para generar inestabilidad en agosto, porque es un mes de bajo volumen de movimiento, con muchos operadores ausentes por vacaciones. En un agosto normal las cosas son tibias y los índices sestean en medio de la indiferencia, y luego existe el agosto brusco, en el que se dan fuertes movimientos, amplificados por ese escaso volumen que les comentaba, de tal manera que los sustos son mayores de lo que la realidad puede ser, aunque esto a su vez condicione la realidad. ¿Va a ser este agosto de los revueltos? Si Trump se va de vacaciones y deja de destrozar cosas puede que sí, pero la hiperactividad del personaje amenaza con amargar a más de un inversionista. Los mercados reaccionaron con fuerza al maldito día de abril que Trump bautizó eufemísticamente como el de la liberación, y tras ello se ha producido una recuperación generalizada, junto con una marcha atrás de los trumpistas al ver el daño que estaban haciendo, pero la creencia en que las cotizaciones puedan ser capaces de domesticar al magnate es una idea loable, pero que puede ser errónea. El sujeto es un egocéntrico como los ha habido pocos, y resultados como el nefasto acuerdo comercial con la UE engordan aún más su viciada interpretación de la realidad, y le animan a subir apuestas que puede que luego retire, pero que harán daño en su tramitación. En todo caso, lo que ya todos los operadores del mercado van asimilando, por duro que sea, es que EEUU ha pasado de ser el garante principal de la economía abierta a uno de sus mayores enemigos. Esto es un movimiento sistémico en el conjunto de la economía global, y es algo capaz de generar enormes consecuencias, muchas de las cuales se extienden en el tiempo y espacio de una manera que resulta muy difícil de atisbar. El proceso de globalización, que ha traído el más extenso de los tiempos de crecimiento económico global y que ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza en todo el planeta se enfrenta a la posibilidad de ser cercenado por uno de los países que más se ha beneficiado del mismo, aunque algunas partes de su población se haya visto perjudicada por deslocalizaciones productivas. En la industria EEUU ha perdido grandes empresas y empleos, y ahí está una de las fuerzas reactivas que han llevado a Trump a la presidencia, pero en la economía de servicios dominante las empresas de EEUU no son las líderes, no, son casi un monopolio absoluto que no tiene competidor significativo. Si no se lo creen, echen un vistazo al software que corre en su ordenador, en su móvil, las plataformas televisivas que observa, y haga recuento de la procedencia de las empresas que desarrollan todo eso. Con suerte encontrará una que no es de EEUU. Pues bien, si desde el centro del sistema económico global se decide lanzar un pulso contra el resto del mundo, es probable que las consecuencias no sean buenas para nadie. Las guerras comerciales se pierden por todas las partes, sí o sí, porque suponen un incremento de costes, una generación de ineficiencias, la creación de sectores subsidiados que viven del presupuesto público y un montón de cosas más que son frenos al crecimiento e innovación. Por encima de todo, las guerras comerciales son una enorme estupidez.

Embarcados como estamos en una, sufriremos sus consecuencias. No tanto Trump y su camarilla, como sí usted, yo, y el consumidor norteamericano, que vamos a ver como los precios de los bienes que adquirimos suben porque los costes de la cadena productiva no hacen sino crecer al introducirse ineficiencias en forma de aranceles. Las empresas se enfrentan a nuevas restricciones globales y deberán adaptar inversiones, cancelando algunas, redirigiendo otras, perdiendo esfuerzos duramente ganados. Se ha puesto en marcha un freno al crecimiento global que nos perjudicará a todos. Y eso es bastante más serio que un agosto movido en bolsa.

Subo a Elorrio un par de semanas, a pasar algo menos de calor allí. Descansen, pásenlo bien, y si no pasa nada raro, nos leemos el próximo miércoles 20.

viernes, agosto 01, 2025

El ciclo económico sigue subiendo

Agosto, mes de vacaciones, la gente que aún no lo ha hecho huye de sus localidades buscando un descanso, que a veces encuentra y otras no. En todo caso, seguro, se van a topar con precios más caros que el año pasado, porque la inflación no acaba de ser controlada del todo. El último dato nacional, el indicador adelantado de julio del INE, se dispara hasta el 2,7%, por los mayores costes eléctricos (evitar apagones por la mala gestión de REDEIA sale caro sí o sí) y el disparo tanto de los productos frescos como todo lo relacionado con el ocio y vacaciones. Creo que los hoteles nunca han estado más caros que ahora, y esa frase se puede asociar a un montón de productos asociados al ocio.

Pero el ciclo económico sigue al alza y los últimos datos muestran que nuestro país es de los que más crece en un entorno complicado. Ya se conocen los datos de incremento del PIB del segundo trimestre del año en la UE. En su conjunto, el área euro ha crecido un pírrico 0,1%, hemos logrado salir del estancamiento, pero por los pelos. Tras un primer trimestre que fue bastante más positivo, este deja una sensación de frenazo. De entre las cuatro grandes economías de la eurozona, somos nosotros los que más crecemos, con un 0,7%, y Francia, dato que ha sorprendido, también se apunta un incremento del 0,3%, aunque en este caso se ha detectado una acumulación de inventarios que puede suponer que parte de esa subida sea un tanto espejismo. Por el contrario, Alemania e Italia comparten registro, con una bajada del 0,1%. Sí, dato negativo. No ha sorprendido el dato de Italia, que permanece dando tumbos arriba y abajo del 0% desde hace mucho, sin conseguir salir de una especie de estancamiento perpetuo. Sí se esperaba que Alemania consiguiera mantener un suave ascenso, pero no ha sido así, y ella, y su obvio gran peso en la UE, es la causante principal de que el dato global sea tan flojo. En España los impulsores del crecimiento en este trimestre han sido más los factores internos que los externos. El contexto internacional de dudas comerciales, gracias a los disparates de Trump, ha hecho que hayan disminuido los aportes del sector exterior, que han sido compensado por un crecimiento de la inversión nacional y del consumo privado. El consumo público también se ha frenado. Sigue el incremento constante de la población, con ganancias netas que se acercan al centenar de miles cada trimestre, de tal manera que suponen un incremento del PIB por el mero hecho de la agregación de más factores. El empleo está en máximos históricos, lo que es coherente con datos de población que superan claramente ya la cifra de los 49 millones de habitantes, y el dinamismo en la creación de empresas y negocios se mantiene. Aún es pronto para hacerse una idea de cómo evoluciona la temporada turística, pero durante el primer semestre del año se han batido récords de entradas de turistas, de pernoctaciones, de ingresos y de todo tipo de variables. Las proyecciones que situaban como posible la cifra de los 100 millones de visitantes durante este año 2025 siguen consolidándose, y a la vez que crecen las protestas y problemas en destinos donde la capacidad de absorción de visitantes se encuentra ya al límite, las cifras macro muestran un incremento sostenido de los ingresos en ese sector. Lo que antes les comentaba de los hoteles y demás servicios turísticos carísimos se conjugan en apariencia algo absurda, con una demanda desatada que lo llena todo. El turismo internacional, de mayor poder adquisitivo, desplaza al nacional en numerosos destinos, especialmente en islas y costa, de tal manera que para la clase media española una semana en el Caribe puede resultar bastante más barata que cuatro días en Mallorca. Es lo que tiene que el ciclo suba, genera tensiones en la oferta y demanda de los sectores más dinámicos y no todas las rentas crecen al ritmo debido para soportar esa presión.

Esto, el que las rentas no suban acorde a los precios y la carestía de la vida, el que la renta per cápita del país se mantenga casi estacionaria desde momentos anteriores al reventón de la burbuja, es lo que genera esa sensación que existe en la calle de que la economía puede crecer, pero los saldos de mi cartera no. Y en muchos sentidos, no todos, es una sensación correcta. La productividad apenas ha crecido en estos últimos años y la economía del país tira con muchas de las disfuncionalidades del pasado corregidas (como el disparate de deuda privada preburbuja) y la competitividad internacional reforzada, pero con bajos ingresos para la gran mayoría de nosotros. La factura del supermercado sí que crece más que el PIB, por así decirlo.

jueves, julio 31, 2025

Desastre evitado

Al llegar ayer las primeras noticias del terremoto ruso y las alertas de tsunami en todo el Pacífico era imposible no recordar el desastre que se produjo en 2004, cuando un tsunami enorme, originado también por un terremoto, arrasó las costas de gran parte de Asia y causo víctimas en un balance que se pudo medir en cientos de miles, una de las mayores catástrofes de los tiempos modernos. Desde entonces tsunami se asocia a devastación, a miedo absoluto, y, en parte, esto es lo que ha permitido que ayer no se reprodujera un balance similar, ni a la escala más pequeña imaginable. Hemos tenido suerte y se ha actuado bien.

Transcurrido un día, el saldo del evento es, afortunadamente, nimio. Se han registrado destrozos en tierra, principalmente en la remota zona de la península de Kamchatka, uno de esos sitios donde se puede situar, de manera figurada, el fin del mundo. El tren de olas que ha generado el fuerte terremoto se ha sentido en ambas orillas del Pacífico, pero ni ha sido de una gran intensidad ni ha pillado a nadie en la costa. Hay zonas en las que el mar ha entrado anegando tierra, pero no son muy significativas, y las evacuaciones preventivas decretadas han minimizado los efectos en la población, de tal manera que se habla de uno o dos muertos, y creo que se han debido a infartos provocados por la angustia de la evacuación más que a otra cosa. Los daños materiales probablemente sean significativos en la zona rusa donde se ha dado el movimiento, pero en general son menores. Hemos tenido suerte. Dada la magnitud del sismo, de 8,8, enorme, las posibilidades de catástrofe eran muy altas, pero el movimiento de las placas que ha generado el temblor ha sido de desplazamiento entre ambas, no de levantamiento o subducción, y esto hace que las masas de agua que se encuentran sobre la placa se agiten, obviamente, pero en menor medida. Ante un movimiento de placas que se alzan o subduccionan el agua sufre un impulso vertical directo mucho más intenso y, por tanto, el oleaje generado también es de mayor potencia. Tsunami ha habido, pero menor del esperado. El otro factor que ha contribuido a que el desastre sea menor es el del aviso y evacuación de la población de las zonas potencialmente afectadas. En Japón más de dos millones de personas fueron ayer desplazadas a toda prisa de la zona en la que los modelos indicaban que se producirían los mayores efectos, lo que hizo que al llegar la ola no se encontrase a nadie allí. Este ha sido un perfecto ejemplo de lección bien aprendida, algo que no se da frecuentemente. El desastre de 2004 pilló a gran parte del mundo sin protocolos, sin sistemas de aviso mediante móviles o sirenas, sin planes de evacuación ni estrategias claras para responder ante algo así. Sumado a que la marejada era mucho más intensa, el desastre estaba servido. El trauma que generó aquello se tradujo en la creación de unos sistemas de alerta global en toda la cuenca del Pacífico, que desde entonces se han disparado más de una vez, siendo la de ayer la primera en la que se ha dado de manera efectiva un tsunami real. Esos sistemas de alerta están coordinados con los de emergencia de las naciones y localidades costeras, de tal manera que móviles, sirenas, policía y demás efectivos de protección civil se movilizan de manera casi instantánea, y coordinada, para responder ante lo que pueda suceder. Las rutas de evacuación para escapar de la costa y dirigirse a las zonas altas están bien señaladas, y aunque es imposible que no se produzcan escenas de aglomeración o miedo, como algunas de las vistas ayer en Hawái, el resultado global es que en un tiempo muy corto es posible sacar a casi todas la población de la franja más peligrosa, los primeros kilómetros de costa, de tal manera que las pérdidas materiales no puedan ser vitadas en caso de impacto pero sí las humanas, salvándose vidas que, sin información, estarían en un grave riesgo.

La imagen que ofrecieron ayer las naciones de la cuenca del Pacífico fue positiva, y aleccionadora. Se puede aprender de desgracias pasadas en las que o no se hizo lo debido o se falló al hacer cosas. Si alguno está pensando en la DANA de Valencia, sí, quizás lo único bueno de desastres de ese tipo, donde la naturaleza se alió con la necedad administrativa, es que cuando la naturaleza vuelva a castigar, que lo hará, nos pille con unas autoridades, medios y sistemas preparados para minimizar las consecuencias. Si al menos logramos eso habrá salido algo bueno de estos desastres. Ojalá tardemos mucho mucho tiempo en tener que comprobar si nos sabemos la lección.

miércoles, julio 30, 2025

Llevar la contraria al jefe

Hoy hay reunión de la FED en EEUU para decidir sobre los tipos de interés en aquel país en función de la economía. A ver si mañana o pasado puedo escribir sobre ello, pero, no huyan aún, hoy no quiero centrarme en la economía. La semana pasada Trump visitó las obras que se desarrollan en el edificio histórico de la FED, no muy lejos de la Casa Blanca. En un momento dado, habló del presupuesto de la obra, que ciertamente se ha disparado, y citó un coste unas tres veces mayor de lo que va a acabar siendo. A su lado, Powell, el mandatario de la FED, empezaba a cabecear en un claro gesto de negación. El subordinado contradecía a su jefe.

¿Cuántas veces se han visto ustedes en esa situación? En la de estar delante de un jefe que afirma algo que no es cierto, o que incurre en un error, y ustedes saben la respuesta correcta. ¿Se atreverían a contradecirle? ¿levantarían su voz para llevarle la contraria? Supongo que la respuesta depende mucho del contexto, de la relación personal con el jefe, del tamaño de la hipoteca que queda por pagar, de lo directamente relacionado que esté el jefe con el contrato que le une a usted a su empresa, y un montón de factores similares, pero, en general, es bastante poco común el ver una escena en público donde un superior es contradicho por alguien que, directa o indirectamente, depende de él. A medida que se asciende en el escalafón de una estructura, sea pública o privada, el poder es más intenso, y más es lo que se puede perder en caso de contradecirlo. Esto lleva a muchos a adoptar el rol del pelota, el adulador, el que siempre le da la razón al jefe pase lo que pase, aunque sepan que a veces tenga razón o no. Han descubierto que en su ecosistema se prospera más y mejor alabando las bondades de la jefatura que trabajando o siendo sinceros. Estos personajes se dan en todas partes, pero crecen en proporción a medida que nos acercamos a la cumbre, dado que desde ella el jefe puede decidir de manera discrecional quiénes le acompañan y quienes no (esos ya no podrán pagar sus hipotecas). Esto está muy estudiado y se sabe que el poder, cuanto mayor es, más ciego se muestra ante la realidad porque está todo el día oyendo voces aduladoras que le ciegan el juicio, creyéndose el superior el más listo de todos, cuando sólo está rodeado de un mayor número de aprovechados que viven a cuenta de él. Pero bueno, no nos vayamos a los cielos, donde viven muy pocos. En el día a día de su trabajo, en su empresa o negocio, tendrá muchas situaciones en las que su superior conoce más que usted y, al revés, y el cómo se gestiona eso cuando en ambos casos se deben acatar las decisiones que provienen sólo de un sentido es uno de los mayores problemas del trabajo habitual. Conseguir grados de confianza suficientes con los jefes para hacerles ver que hay cosas en las que están equivocados y no poner en riesgo la nómina es todo un arte, que a veces se aprende con el tiempo, y en otras muchas ocasiones resulta inaccesible. Mi experiencia al respecto es mixta y poco extrapolable, creo, dado que juego con red al tener un puesto de trabajo casi garantizado al 100%. En más de una ocasión le he llevado la contraria a mis superiores en aspectos técnicos que sí dominaba y ellos no, y el resultado ha sido variable, siendo mi criterio tenido en cuenta en unos casos y en otros no. De unos años a esta parte sí estoy notando dos tendencias que no me gustan nada en el mundo laboral en el que me muevo. Una es la inflación de cargos, el número de jefes no deja de crecer, y eso genera disfunciones y disputas entre ellos. Otra es que el criterio por el que reclutan a la gente no tiene tanto que ver con la valía profesional como con la lealtad, lo de no llevar la contraria y seguir las directrices. Y eso es condición necesaria para que una organización se estrelle. El papel del técnico se va reduciendo a medida que el nivel de jerarquía se dispara y opera de manera inaccesible, y justo cuando la vida real que nos rodea se complica cada vez más. No se, es lo que veo.

En la discusión entre Trump y Powell, Powell llevaba la razón. Trump le sacó un papel en el que figuraba esa cifra que triplicaba los costes. Powell se puso las gafas de leer y le contestó, en segundos, que eso hacía referencia a obras de otros edificios que no eran el del la FED, por lo que nada tenían que ver con él. A Trump ser pillado en renuncio le da igual, porque la realidad es lo que a él le parece, pero quedó claro hablaba sin saber y quién no. Eso no evitará que, en lo que le queda de mandato, Powell sea torturado sin cesar por los insultos de Trump, pero, al menos, se irá con la cabeza alta. Quizás eso, una vez pagada la hipoteca, sea lo más importante que se pueda decir del ejercicio de uno de su profesión y su relación con la jefatura.

martes, julio 29, 2025

La irrelevancia

Más allá de las palabras, tratados y acuerdos, los gestos. No es necesario leerse páginas farragosas para detectar, con una sola mirada, en la cara del interlocutor las perspectivas de una relación o una situación de incomodo. Podemos hacer el mejor de los discursos, el más sentido, si para ella no somos nada, o casi nada, de poco valdrán las palabras. Esto se da en las relaciones personales y, desde luego, en la diplomacia entre naciones, porque ese arte de las relaciones estatales es ejercido por personas, con sus flaquezas, orgullos, valías y debilidades. En el fondo, el cortejo amoroso y la redacción de tratados comerciales o de paz comparten un origen similar.

Si la situación de la presidenta de la Comisión Von der Layen era embarazosa durante su encuentro con Trump, la que se pudo ver ayer del primer ministro británico Stammer resultó, directamente, sonrojante. Trump, el visitante, en su club de golf escocés, hacía de anfitrión al primer ministro del país en el que se encontraba. Pocas formas hay más claras de decir hasta qué punto uno considera subordinado al otro. En las muchas escenas que se les vieron juntos, compartiendo un tiempo de varias horas, Stammer mantenía una pose sonriente y cordial, pero quería adivinar uno un deje de malestar, de sentirse desubicado. Él, laborista, pero Lord británico, tratado como invitado, como personal de servicio al que se le permite acceder a la casa del dueño de la finca para que disfrute de una tarde de ocio, a sabiendas de que mañana volverá a su chamizo y lo que hoy es techo se volverá a convertir en cielo inalcanzable. Para los británicos, clasistas profundos, estas relaciones estructuradas entre clases sociales son parte de las reglas de comportamiento que aprenden desde niños, y les han sabido sacar un enorme partido en todo tipo de producciones para el cine y la televisión, que se degustan en medio mundo sin apenas rascar en la profunda injusticia que destilan. Trump es norteamericano, de una nación que se creó como reverso de la jerarquía cerrada británica, como opuesto a su monarquía y corte, pero se siente como el emperador del mundo, y le gusta ejercer como si lo fuera. Encaprichado hasta el extremo, ególatra máximo y con un comportamiento infantil desmesurado a la hora de coger las cosas que cree que son suyas, Trump va por el mundo deseando ser servido y dejando claro que él es el primero en todas partes. ¿Cómo se iba a rebajar a una vista de estado a Reino Unido, a ese país de cortesanos que no es sino una mota de polvo frente a su imperio americano? ¿Cómo iba a caer en la ordinariez de visitar Bruselas, que no sabe ni dónde está, para discutir con una mujer sobre aranceles? No, ni hablar. Les concedo a todas estas naciones menores que me perturban el privilegio de acercarme a ellas, de cruzar el Atlántico para estar junto a sus territorios, pero nada de someterme a protocolos y ordenanzas que no sean las mías. Me quedo en mi finca privada, donde soy rey señor, donde ejerzo de terrateniente y de presidente, y desde allí estoy dispuesto a recibir a los mandatarios que se tercie, a dispensarles algo del valioso tiempo que tengo destinado a jugar al golf, para escuchar sus opiniones y súplicas, y tras ello, hacer lo que me plazca. La ordinariez del comportamiento mostrado por el mandatario norteamericano estos días alcanza un punto difícilmente imaginable, pero no es sino una muestra perfecta de la personalidad del sujeto y del aprecio que nos tiene (nulo). Para él Europa es un incordio, un problema, una antigualla, una rémora, una petardez, un lugar dividido lleno de sujetos débiles que se quejan y emiten normas para regular cosas. Un lugar atrasado, un espacio lleno de cosas viejas para ver pero sin interés alguno. Una realidad que, geopolíticamente, no cuenta, está superada, es débil e indefensa, y debe ser tratada con el desprecio que se merece.

Y resulta que a esta visión, que creo que es la que domina en la mente del personaje y la corte de pelotas que le sigue en su movimiento, vamos los europeos y contribuimos plenamente a fortalecerla, al prestarnos sumisos al ejercicio de humillación que ha supuesto no sólo el tratado comercial firmado, que también, sino las formas y modos que antes les comentaba. En el único campo en el que la UE tenía un poder relevante para hacerle frente a EEUU, el comercial, hemos optado por la retirada como estrategia. Ahora mismo los de MAGA no hacen sino carcajearse de lo que ha pasado “allí, donde los viejos europeos” y nuestra irrelevancia global ha quedado certificada ante el mundo.

lunes, julio 28, 2025

Mal acuerdo comercial para la UE

Antes que nada, resaltar que todo con Trump es anómalo y como no debe ser. Resulta escandaloso que una reunión de estado, y con la trascendencia de la celebrada ayer, se produzca en su campo de golf privado de Escocia. Para Trump no hay ni que mantener el disimulo hipócrita que separa su función presidencial de sus negocios, todo es uno. El nivel de corrupción que esto supone es casi absoluto, y convierte a la institución presidencial norteamericana en una mera agencia de representación de un comisionista encargado de sacar todo el valor posible a sus negocios. Da mucha grima que esa gran nación consienta algo así.

Ahora, algo sobre el acuerdo de ayer, por llamarlo de alguna manera. En esencia, la UE se baja los pantalones y, para evitar la amenaza del 30% con la que Trump nos iba a arrear a partir del viernes 1 de agosto acepta un 15% de arancel a casi todos los productos fabricados en la UE que entran en territorio norteamericano. No sólo eso, la UE se compromete a realizar compras a EEUE en materias como energía y seguridad por valor de cientos de miles de millones de euros, y acepta inamovible el gravamen extra que ya tenían el acero y aluminio europeo, que me quiere sonar que es del 25% pero no descarten un valor mayor. ¿Qué penalizaciones pone la UE como contrapartida? Ninguna. No se cobrará arancel alguno a los productos norteamericanos que accedan a nuestro mercado, de tal manera que nosotros seremos castigados al vender allí y ellos no lo serán al hacerlo aquí. Si esto no es una claudicación en toda regla que alguien me lo explique. Bruselas tenía estudiados un grupo de bienes norteamericanos sobre los que ir imponiendo gravámenes en caso de que se llegara a un procedimiento de aranceles agravado a partir de agosto, de tal manera que se diera un cruce de tarifas que disuadiera al presidente naranja de sus intenciones iniciales, pero todo eso ha debido quedarse olvidado en un cajón, porque las negociaciones han sido de una simpleza extraordinaria. A cambio de rendirnos, se nos aplica un castigo menor. El papel de la UE como socio comercial pasa a ser de igualdad a subordinación, y los daños que estas tarifas van a suponer para los sectores europeos no tardarán en mostrarse. Para España, en principio, el acuerdo es dañino, pero supeditado a sectores específicos, como el agroalimentario. No es EEUU el mayor de nuestros mercados, por lo que vana ser algunas empresas concretas las que sufran, pero no tanto el tejido productivo. Pero esa primera impresión debe matizarse mucho, porque otros grandes mercados a los que si vendemos, por ejemplo, Alemania, van a ser de los más perjudicados. Los coches europeos sí van a tener ese gravamen del 15%, y el coche alemán se vende mucho allí, y el coche alemán demanda componentes en una cadena de suministros global en la que hay muchas empresas españolas. Directamente no, pero indirectamente la industria de componentes nacional va a sufrir esos aranceles. A este gravamen, injusto, se le debe sumar la actual depreciación del dólar respecto a un euro que cotiza caro, en el entorno de los 1,17, por lo que la competitividad de los productos europeos en el mercado americano se va a ver muy dañada. Además de los destrozos que esto pueda suponer para nuestras empresas, este arancel, estúpido, va a generar inflación en EEUU. El consumidor norteamericano va a ver como las marcas europeas, algunas de las cuales son sus favoritas para ciertas cuestiones, se encarecen notablemente de un día par otro, y eso va a hacer daño en su capacidad adquisitiva. Los aranceles son un impuesto al consumo, una idea nefasta que sólo genera daños y que pagan aquellos que menos renta tienen (al que va sobrado le preocupa poco el precio de los bienes). El consumidor norteamericano es, junto a la UE, el gran perdedor del acuerdo de ayer.

¿Por qué la UE ha aceptado semejante disparate? No lo se. Quizás a cambio de ceder Se haya conseguido un apoyo norteamericano en seguridad frente a Rusia en el frente del este, pero algo así no ha trascendido, y la palabra de Trump tiene la misma solidez que la de Sánchez. Desde luego, la imagen que hoy domina es la de una Europa sometida, rendida, que agacha la cabeza ante un matón que, por ahora, se sale con la suya. Comprando el discurso injusto de los abusones es como no se acaba con ellos, y las bazas de presión que tenía la UE en este asunto han sido arrojadas a la basura a las primeras de cambio. Un mal acuerdo que nos va a salir caro.

jueves, julio 24, 2025

El infierno es Gaza

Puede que en estos momentos sea Gaza el peor lugar del mundo para vivir, si es que vivir es algo que tenga sentido allí ahora mismo. Sometidos a un cerco estricto del que no pueden escapar, en un paisaje lleno de escombros y ruinas, sin alimentos, y muriendo a decenas cada vez que se organizan colas para el suministro racionado de comida, el hambre empieza a causar los estragos propios de una situación de escasez generalizada. Los más débiles, niños y mayores, son los primeros que caen, y las escenas que de allí llegan son propias de hambrunas africanas de los ochenta, esqueléticas, atroces.

Hay una responsabilidad originaria de lo que está pasando, la de Hamas al desencadenar la matanza del 7 de octubre de 2023, pero ahora mismo es sobre Israel donde recae la mayor de las responsabilidades ante la situación de Gaza, ante la muerte y desesperación de sus habitantes. El que se produzca una hambruna en ese territorio es por causa de la guerra y de cómo el ejército israelí está desarrollando los combates, y cómo su estrategia de tierra quemada ha convertido a la población civil de ese territorio no ya en rehenes, que también, sino en un estorbo que pareciera ser necesario eliminar. A poca gente le importan los rehenes israelís que se encuentran aún en la franja, salvo a sus familiares directos. Desde luego nada le importan al gabinete de Netanyahu, que contempla con ojos muy abiertos como la guerra le ha permitido llevar a cabo el mayor de los planes radicales jamás soñados, en el que no sólo Gaza deja de ser un problema, sino que, directamente, los gazatíes pueden dejar de ser. Que decenas de personas mueran tiroteadas cada día en los infames puntos de aprovisionamiento de ayuda que ha organizado Israel en la franja es responsabilidad de Israel, no de la masa desesperada de hambrientos que no busca otra cosa que algo que llevarse a la boca para poder sobrevivir otro día en el infierno que es su vida. La sociedad israelí contempla con distancia lo que allí está pasando, con un sentimiento de cierta venganza, os lo tenéis merecido por lo que nos habéis hecho, y ese silencio es el que ampara a los más radicales entre los sionistas, que ejecutan su ambición de una Israel grande, limpia, pura, y sin presencia palestina. Es muy difícil decir si realmente se está produciendo un genocidio en Gaza, porque esa figura exige probar que hay una voluntad manifiesta, explícita, por parte de las autoridades que desarrollan la acción, de eliminar a una parte significativa de una sociedad o grupo humano, es decir, que es algo pensado y planificado, no fruto del azar o el caos. Sí hay facciones radicales en Israel que sueñan con ejecutar un proceso similar, e incluso miembros del actual gobierno israelí, de pequeños partidos ultranacionalistas, que abiertamente reconocen que su objetivo es erradicar a los palestinos, eliminarlos, en un lenguaje idéntico al del propio Hamas, que sueña con ese reino palestino desde el río hasta el mar, excluyendo a todo lo que suene a israelí. ¿Es viable una acusación formal de genocidio contra Netanyahu y su gabinete por lo que está sucediendo en Gaza? No lo se, pero a cada día que pasa, a cada imagen atroz que nos llega desde allí, la consistencia de esa acusación, la más grave que puede recaer sobre un gobernante, es más consistente. No es cuestión de si el número de fallecidos llega a un punto mayor o menor, o si el daño en el territorio es demasiado amplio o no. Se trata de saber si hay una orden clara y conocida de eliminar a un grupo humano por el hecho de compartir un origen, creencia, característica, etc. Es probable que en semanas o meses veamos procedimientos judiciales abiertos en tribunales internacionales, a los que Israel no otorga legitimidad, pidiendo investigar a Netanyahu y a otros miembros de su gabinete y de las fuerzas armadas israelíes por la comisión de este posible delito extremo, y serán los expertos y juristas los que digan si se puede usar esa palabra tan dura, y que nunca se debe pronunciar con frivolidad, pero reitero, a cada día que pasa, a cada escena que contemplamos, el tamaño con el que el término se define aumenta ligeramente, y ya sólo eso es insoportable.

Eso que se llamaba comunidad internacional, que va camino de la inexistencia, contempla lo que sucede en Gaza con una mezcla de horror e indiferencia. Los países europeos son los que denuncian de manera más clara lo que pasa, con diferencias entre ellos, mientras que los países árabes se suman al coro de los que no hacen ni dicen nada. En EEUU la posición empieza a ser dubitativa, con rumores de que la administración Trump ya no le ve sentido a lo que está haciendo su aliado Netanyahu, pero sin mojarse en lo más mínimo. La ausencia absoluta de poder de Europa en el mundo hace que nuestras condenas no sirvan para mucho, y nos aboque a la irrelevancia. Y a cada día que pasa la situación en Gaza empeora.

Mañana es fiesta en Madrid. Nos leemos el próximo lunes 28

miércoles, julio 23, 2025

Zelensky comete un grave error político

Miles de manifestantes, con pancartas de todo tipo, abarrotan el centro de la ciudad y protestan ante las instituciones donde reside el poder parlamentario y ejecutivo del país por una decisión de su gobierno que coarta a la magistratura que persigue la corrupción, mal endémico del país. El parlamento ha aprobado una ley por la que esa institución que lucha contra los corruptos pasa a ser controlada completamente por el ejecutivo, de tal manera que puede someterla y evitar que, si el propio ejecutivo o algunos de sus miembros cometen actos delictivos de ese tipo, sean perseguidos. Es un golpe durísimo a la legitimidad del gobierno y un acto indigno.

¿Es este el sueño húmedo de Pedro Sánchez? A buen seguro que sí, pero la escena no se produce en Madrid, por ahora, sino en Kiev. Sí, en medio de la guerra de Ucrania miles de habitantes de la castigada capital han salido a protestar contra una medida de su gobierno que consideran lesiva para los intereses de la nación. Es algo digno de ser destacado, y merece la pena verlo con la importancia que tiene, tanto por lo que se discute como por la libertad que existe en la nación asediada a la que apoyamos, donde la sociedad civil puede protestar contra su gobierno, aún en medio de los combates, cosa que es imposible en la Rusia agresora, donde la dictadura de Putin prohíbe cualquier tipo de manifestación civil que no sea para alabar a su líder. El problema de la corrupción en Ucrania es, para que se hagan una idea de su dimensión, aún más grave que en España. Allí, durante muchos años, los oligarcas han sido los auténticos dueños y señores de la nación y sus recursos, ocuparan cargos en el ejecutivo o no. Más de uno, por ejemplo Petro Poroshenko, han llegado hasta la presidencia del país, después de haber amasado amplias fortunas en las que la captura de las instituciones, la información privilegiada y, en algunos casos, el simple reparto del botín de lo que el estado les podía proporcionar, han sido el modus operandi de todos ellos. Un régimen en el que la cleptocracia ha estado a la orden del día. En esto Ucrania era muy similar a Rusia. Sin embargo, ha habido movimientos sociales en el país que han tratado de frenar esa deriva, que en Moscú se pervirtió hasta el extremo de que la mafia putinesca se hiciera con las riendas de todo, estado, economía, poder. Zelensky mismo representó, en su candidatura a las presidenciales de 2021, una alternativa a los oligarcas. Su discurso tenía como bandera principal no la relación con Rusia, con la que se mantenía una guerra de baja intensidad en el Dombas, sino la lucha contra la corrupción. Proveniente de fuera de cualquier entorno de poder económico establecido, famoso por su participación como actor en series de televisión de corte satírico, Zelensky representaba la nueva política, para que nos entendamos, frente a las castas establecidas que deseaban seguir repartiéndose el botín. Su victoria electoral fue sonada y le otorgó una amplia mayoría parlamentaria, con la que podía reformar las instituciones del estado, pero el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022 alteró todos los planes y convirtió al gobierno y al propio Zelensky en un símbolo de resistencia patrio. Desde entonces se ha hecho muy poco en Ucrania respecto a asuntos no relacionados con el frente militar, por motivos obvios, y la integridad del país, el reclutamiento y la disponibilidad de munición han sido las obsesiones de Kiev, dejando atrás las promesas de política interna que dominaron la ya muy olvidada campaña electoral. Es comprensible que así haya sido, porque lo urgente prevalece ante todo, pero tarde o temprano algunos de los problemas de fondo que siguen existiendo en el país afloran, y no son pocos los casos de corrupción destapados con relación a suministros militares y, en definitiva, todo lo relacionado con la guerra. Su persecución exige ser drásticos y ejemplarizantes si se quiere mantener la moral del país en una lucha desesperada y eterna frente al invasor.

Pues bien, la votación en la Rada, parlamento ucraniano, y la posterior firma de Zelensky del decreto antes mencionado es una nefasta decisión, un grave error, que va en contra de no pocas de las ideas con las que Ucrania lucha su guerra frente a Rusia. La opinión unánime de analistas e instituciones que apoyan sin fisuras a Kiev en su lucha frente a Moscú es que lo de ayer es uno de los mayores errores estratégicos que ha podido cometer Zelensky, un auténtico baldón a su figura y gestión, y un golpe bajo a la sociedad ucraniana, que ve como la guerra no acaba y su gobierno dicta una norma en contra de sus más íntimas aspiraciones de transparencia. Ayer Ucrania perdió una batalla importante, pero no en el frente del este, ni a manos del enemigo ruso.

martes, julio 22, 2025

Recortes severos (de festivos) en Francia

Entretenidos como estamos en la disputa de corruptos de nuestro cutre patio nacional no prestamos atención a lo que sucede fuera, y no hay que irse muy lejos para ver cosas que nos debieran hacer pensar. Basta, después de echar un vistazo a la etapa del día del Tour, pensar en el ajardinado país vecino y hacerse una idea de las propuestas de recorte que el primer ministro Bayrou presentó la semana pasada, con el objetivo de reducir en 40.000 millones el importe de gasto público, actualmente desbocado, en una nación rica, pero bastante menos de lo que ella misma cree.

La economía francesa es un caso especial dentro de las occidentales. Es, probablemente, la más centralizada y la que presenta una mayor proporción de gasto público sobre el PIB, superando ampliamente el 50%. París es un el corazón, cerebro y músculo del mayor país en extensión de la UE y de lo que antaño fue una potencia global, ahora en declive. Su peso en el contexto internacional declina año a año, pese a los constantes esfuerzos que hacen los presidentes de la república por aparentar ser líderes globales (sí, la ampulosidad de los salones en los que se pasean les da empaque), su idioma hace tiempo que dejó de ser lengua franca global, habiendo sido superado ampliamente por el español, por ejemplo, y la competitividad general de la economía francesa deja mucho que desear, poseyendo grandes empresas de alcance global pero mostrando una cuota de mercado internacional que se erosiona sin freno. Las finanzas públicas, como las de la mayor parte de los países occidentales, dan miedo, con déficits presupuestarios año tras año y un volumen de deuda pública que no deja de crecer. En todas esas ratios está peor que nosotros, que no estamos bien. La prima de riesgo de la deuda francesa ha superado a la española desde hace ya algún tiempo, y la sensación de que una posible crisis fiscal en el euro pueda surgir allí es uno de los temores recurrentes de muchos analistas. Las prestaciones sociales siguen siendo más generosas que en otras naciones y el proceso de envejecimiento, aunque más lento que en el resto de la UE al mantener un mínimo saldo vegetativo positivo, se nota cada vez más. Y todo con la sabida inestabilidad política que se lleva ahora tanto en nuestras naciones, para desgracia de todos. Bien, en este contexto, y con la idea principal de controlar el crecimiento de la deuda y dar una señal a los mercados que le prestan el dinero a “Marianne” de que se va a poner seria, el gobierno francés ha presentado un conjunto de medidas de recortes sociales, reformas y redistribución de partidas de gasto, que ha soliviantado a media clase política gala y promete, tras el verano, un otoño caliente de manifestaciones y protestas, que ya se sabe la querencia de los galos a la bronca callejera, por mucho que su pastelería, moda y estilo de vida estén llenos de sofisticado encanto. Las medidas aumentan el gasto en una partida, defensa, en la que Francia posee no pocas empresas de carácter estratégico, por lo que ese aumento de gasto puede ser visto como un paquete de estímulo para la economía nacional y un intento del equipo de Macron de que la industria de defensa gala tome algo del relevo que los EEUU dejan con su actitud despectiva respecto a la UE. Que la asunción de capacidades estratégicas de defensa de la UE se traduzca en empleos e inversiones en Francia es uno de los sueños del Eliseo. El resto de las ideas, más o menos las habituales en los paquetes de austeridad. Recorte de prestaciones, congelación de sueldos públicos, reducción de inversiones no esenciales… seguro que les son familiares, pero hay una que ha llamado mucho la atención, y es la propuesta de suprimir dos festivos en el calendario laboral, de tal manera que se conviertan en laborales ordinarios y, así, la productividad del país crezca. Es algo bastante novedoso y que ha delado descolocado a muchos.

¿Es una buena idea? Dado que las naciones asiáticas trabajan mucho más que las occidentales, y que el esfuerzo del ciudadano occidental está en retroceso frente a la competencia china o coreana, no es un disparate proponer algo así. También tiene sus contras, y más en una nación en la que el turismo es una de las mayores industrias (por ahora Francia sigue siendo el país más visitado del mundo, con unos cien millones de turistas al año). Póngase en el papel de los franceses, mire nuestras cuentas públicas, no buenas, y piense. ¿Cómo respondería si nuestro gobierno, este o cualquier otro, propusiera eliminar dos festivos? ¿Cómo se lo tomaría? ¿Qué haría? Creo que no tardaremos en ver propuestas similares en otros países de la UE. ¿Llegarán hasta aquí?

lunes, julio 21, 2025

Negocios Montoro SA

Los sumarios judiciales pueden ser inabordables, por su tamaño y complejidad. Afortunadamente los hay que se los leen, desmenuzan y extractan lo más relevante para que el conjunto de los mortales podamos entender algo. El que ha salido a la luz a cuenta de la imputación del ex ministro Cristóbal Montoro y gran parte de su organigrama ejecutivo durante el gobierno de Rajoy es de los grandes, en tamaño y contenido, y deja a las claras que la corrupción en España puede albergar todo tipo de estilos, desde el zafio de Ábalos y cía al reservado para aquellos que quieren guardar las formas, pero todas las vías acaban llevando al mangoneo más evidente y al fraude al ciudadano, da igual quién y cómo lo haga.

Por lo que parece, Montoro no accedía a presiones directas por parte de algunas empresas interesadas en que su fiscalidad se viera reducida, deseo que compartimos todos los seres vivos del planeta. Esas empresas fallaban en su objetivo, y tras un primer intento legal, convencional, iban por la puerta de atrás. Montoro fundó una consultora, Equipo Económico, EE, a la que no le fue mal antes de que el PP llegase al gobierno, y de la que formalmente se desvinculó al acceder al cargo de ministro. Al frente de la empresa se quedaron personas de plena confianza de Cristóbal, algunas de las cuales acabaron siendo nombradas altos cargos del ministerio de Hacienda. Las empresas que lo habían intentado por lo legal descubrieron que había una vía encubierta para lograr sus objetivos, que era a través de EE. Se reunían con ellos, les contaban sus deseos y pagaban favores, y el equipo de EE accedía a la sala de mandos del ministerio y acababa convirtiendo los deseos de esas empresas en realidades, normalmente mediante decretos o normas presupuestarias que aliviaban su carga fiscal. Así, mientras Montoro subía a la tribuna del Congreso y se ciscaba en media nación a cuenta de sus incumplimientos fiscales, algunas empresas apalabraban con su mano derecha e izquierda cómo pagar menos de lo debido. Todo un ejercicio de corrupción organizada, en el que no consta que el propio Montoro recibiera ingresos ilegales, pero hay sospechas que muchos de los de su equipo sí lo hacían. Esto no es sino un entramado corrupto adosado a la administración, algo muy similar en el fondo a lo que hemos visto en el caso Cerdán, que ahora nos tiene bastante ocupados. Sí, hay diferencias, porque no está claro aún el papel del partido, en este caso el PP, en esta trama, y si existía una connivencia entre las estructuras de Génova y los altos cargos de Hacienda que se llevaban tajada, pero lo que es seguro es que la trama era real, que había personas que, haciéndose valor de su cargo, alto en denominación y poder, influían para beneficio injusto de terceros y se llevaban mordidas a cambio. Todo un entramado de corrupción del que aún queda bastante por saber, tanto en dimensión económica (cuánto se han llevado) como en protagonistas (corruptos y corruptores) como en las ramificaciones que pueden existir, pero una vez destapado el caso en su superficie, es de esperar que el procedimiento judicial vaya contestando a varias de estas preguntas, y que los presuntos acusados, al verse acorralados por la justicia y el oprobio social, comiencen a cantar para que se sepa todo. Es probable que muchos de ellos tiren por elevación y le echen el muerto a Montoro, que es un personaje que se ganó el odio de gran parte de la sociedad por esa actitud que poseía a la hora de denunciar el fraude, con tics inquisitoriales y formas propias de un Scrugge recién salido de un cuento de Dickens. Pero eso, si es así, no va a librar ni a unos ni a otro de la responsabilidad sobre lo que han cometido, ni de la pena en el caso de que se demuestre la veracidad de todo lo que se señala en el sumario, que pinta verosímil. El caso es muy feo, es corrupción de primer grado, aborrecible, injustificable, odiosa, cometida en este caso por altos cargos de un gobierno del PP.

Hay un matiz especialmente odioso en este caso, y es la implicación de Hacienda en él. Ese ministerio, con el de Economía, es la base de cualquier gobierno, y se encarga de recaudar los ingresos que permiten a todo el gobierno y la administración pública llevar a cabo su labor. Hacienda impone tributos, por eso se llaman impuestos, los exige y cobra a todo el mundo, y que sea precisamente Hacienda el lugar en el que anide una trama corrupta supone un golpe muy duro en la credibilidad del estado en su conjunto, en la creencia del ciudadano contribuyente en la necesidad de pagar esos impuestos que se le requieren. En definitiva, es una traición profunda al contrato social que vertebra nuestra sociedad y al régimen político que, así misma, se ha dado.

viernes, julio 18, 2025

La IA y el internet que conocemos

Desde hace un tiempo, no mucho, se habrán dado cuenta de que, cuando buscan algo en Google, lo que aparece arriba del todo en la pantalla de resultados, antes de cualquier enlace, es la propuesta que la IA de Alphabet, la empresa matriz dueña del buscador, les sugiere ante su consulta. A veces es un texto pequeño y en otras ocasiones un par de párrafos. Tras ello, como sucedía antes, se listan los enlaces que PageRank, el algoritmo que ha permitido convertir a Google en el monstruo que es ha seleccionado como los más relevantes dada su consulta, y en donde se puede acceder a la información solicitada y contenidos más relevantes o completos.

Si la IA es buena, y lo que ofrece inicialmente es correcto y satisface la consulta hecha, mucha gente optará por tener su consulta resuelta y no entrará en ninguno de los enlaces ofertados por el buscador, con lo que, aunque se muestren, no se utilizarán. Antes de la implantación de la IA, sin otra posibilidad, era inevitable que el usuario que buscaba algo accediera a alguno de los enlaces mostrados, casi siempre los dos o tres primeros nada más, de tal manera que veía el contenido de esas webs y, de paso, además de la duda que le había surgido, podía acceder a otro tipo de información que pudiera serle curiosa. Ahora ya no. La gran mayoría de los usuarios se quedan con el resultado que otorga la IA y no clican a ninguna otra parte. Las consecuencias de esto son muy interesantes. El tráfico en internet está empezando a bajar, sí, sí entendemos como tráfico el número de páginas consultadas, los accesos a las mismas, etc. Google era una enorme fuente de demanda de tráfico que el buscador canalizaba a millones de webs, y que ahora ya no funciona como canal, salvo en un pequeño porcentaje de los casos. Antes, estar en lo más alto del PageRank era un orgullo, e incluso fuente de estafas, con empresas que modificaban código y hacían perrerías para intentar engañar al algoritmo para que las posicionase en lo más alto como resultado de la búsqueda. Ya no hace falta nada de eso. Miles y miles de webs que antes obtenían accesos a través de las búsquedas ahora son consultadas muchísimo menos, de tal manera que su relevancia se apaga, su papel disminuye y se van convirtiendo poco a poco en islas en un mar menos transitado. Google, y su servicio de IA, siguen accediendo a toda la información relevante y se quedan con el resultado de las consultas de los usuarios y las respuestas, y comprueban en cada una de las iteraciones pregunta respuesta que reciben, millones y millones al día, la efectividad de su IA y los efectos en el buscador y en la web. De hecho el papel de buscador empieza a ser menos de buscar como tal y más de servicio de consulta directo, y eso altera por completo la ecuación que hemos visto durante bastantes años en el internet que hemos conocido. Una de las mayores consecuencias, de las más relevantes en el plano económico, han empezado a denunciarlas servicios webs como revistas, portales y otros muchos, que viven de la publicidad que facturan, y que la contratan en función de las visitas que reciben. Como es lógico, cuantas más visitas, más puedo cobrar en mi web por poner anuncios y más ingreso por ellos, y más posibilidades tiene el anunciante de que su producto llegue a más gente. Si el acceso a mi web se derrumba porque las visitas ya obtienen información directa de lo que desean sin acudir a lo que publico, el anunciante querrá renegociar el contrato o, directamente, cancelarlo, porque una web que se ve poco interesa poco. Y así los ingresos que mantienen muchos de los servicios están empezando a declinar por primera vez desde que internet explotó, porque existe una competencia feroz que es capaz de suplantar a la audiencia que antes tenían y les proporcionaba su fuente de financiación. La IA les está quitando el negocio.

Si el proceso se extiende, si las IAs aumentan su capacidad y precisión, si finalmente todo lo que se quiera saber esté al alcance de una IA que es capaz de responder al instante, ¿Cuál es el papel que le queda a internet? ¿Está condenada la red a ser un barrio decadente con visitas menguantes y, en muchos casos, lugares cerrados o apenas visitados? No se sabe, pero la derivada de que la IA iba a hacer que internet fuera una de sus primeras víctimas no la había visto casi nadie, muestra de que, en general, el futuro es impredecible y, en particular, que es casi imposible saber hasta qué punto pueden llegar los efectos de la IA en nuestras vidas. Todo está por averiguar en este caso, y no hay brújula ni mapa, sólo incógnitas, que la propia IA desconoce.

jueves, julio 17, 2025

Volar el ministerio de defensa sirio

Desde hace unos días se producen graves enfrentamientos en los altos del Golán, territorio disputado entre Israel y Siria, entre fuerzas islámicas alentadas por el gobierno sirio y personas de la minoría drusa, aliada de Israel, que viven en esa zona. Apenas ha salido en los medios, pero el balance de la refriega ha dejado un saldo de cerca de trescientos muertos y numerosos heridos. El actual gobierno sirio, débil, no es capaz de imponer la seguridad en su territorio y las milicias que respalda, en muchas ocasiones, no es que se extralimiten, sino que directamente realizan acciones de tierra quemada en las que no dejan nada vivo. Ya pasó algo similar en Tartus, antigua base rusa y zona controlada por los alauíes, afectos al caído régimen de los Asad.

Pues bien, Israel, que ah descubierto que su mejor diplomacia es la del palo, y no la zanahoria, ayer atacó posiciones en el mismo centro de Damasco, la capital siria, y en una acción de gran impacto destruyó, directamente, la sede del ministerio de defensa sirio, con una serie de bombazos que redujeron el edificio a un conjunto de escombros. Como llamada de atención equivale a pulsar un timbre muy grande. Aunque Siria es enorme frente al tamaño de Israel, Damasco está situada en el extremo oeste, por lo que la distancia de tiro desde Israel es mínima, tanto para un lanzamiento balístico como para una operación aérea de ida y vuelta. Es de suponer que el gobierno sirio haya captado el mensaje y la situación en el Golán se reconduzca rápidamente, pero esta vuelve a ser una nueva muestra de hasta qué punto el gabinete israelí de Netanyahu ha decidido resolver todos sus problemas a base de ataques militares, empleando una fuerza disuasoria de capacidad no vista en la zona. Todos sus vecinos, a excepción de Egipto, creo, han sido atacados últimamente por Israel, con consecuencias devastadoras para la población civil y con el claro mensaje de superioridad que esos actos han implicado. Ahora mismo nadie es capaz de toser a Tel Aviv en su región, porque tanto Líbano como Siria como Irán han sufrido duros castigos que les han hecho ver que meterse con Israel es un mal negocio. En un mundo de diplomacia en retirada las armas imponen su ley, e Israel ha decidido que su seguridad vale más que cualquier otra cosa, y desde luego más que la vida de cualquiera de sus vecinos. EEUU ha reaccionado con una posición diplomática ante lo sucedido, reclamando la calma entre las partes y la apertura de negociaciones para que la situación en el Golán se encauce, pero de las declaraciones de Marco Rubio y de algunos miembros de su equipo trasluce una creciente incomodidad respecto a la autonomía estratégica con la que Israel se desenvuelve. Completamente dependiente del suministro de armas por parte de EEUU, Netanyahu se ha convertido en un pistolero de gatillo fácil en una zona demasiado convulsa, y el recurrir a bombardear como primera medida de presión es algo que no se contempla en los manuales de la diplomacia moderna. Hasta ahora estaba claro que la seguridad de Israel estaba en manos de EEUU y que la superpotencia era el garante último de lo que pasase allí, pero desde los crueles atentados de Hamas del 7 de octubre de 2023 y la llegada al poder en Tel Aviv del extremismo sionista, las reglas han cambiado, e Israel dicta su política de seguridad sin ambages, sin cortapisa alguna. Sabe que su imagen en el mundo se ha desplomado, pero no le importa, porque ha logrado meter miedo a sus enemigos históricos, que ahora están más débiles que nunca. El ciudadano israelí contempla como su país se ha embarcado en un proceso de militarización acelerada, con reservistas llamados a filas de continuo, con muchos negocios y empresas cerrados por los recelos de los clientes internacionales y la falta de trabajadores, algunos en el ejército, otros, inmigrantes, que no pueden acceder al país, y una sociedad que vive el orgullo de imponer su ley a todo quisqui que le rodee pero que no se quita el miedo de encima sobre posibles agresiones y venganzas. Israel está construyendo su seguridad a base de humillar a todo lo que le rodea, y ese es el perfecto caldo de cultivo de futuras venganzas.

Lo que antes les comentaba, recurrir a la violencia como primera alternativa, antes de la negociación, es, en parte, un resultado del mundo descontrolado al que vamos, en el que la labor policial que ejercía EEUU se está diluyendo con las decisiones que cada día toma Trump desde su despacho. Vamos a un escenario global fragmentado, inestable, peligroso, en el que la fuerza empieza a ser la vara de medir, y en el que varios actores pueden tomar decisiones militares de relevancia en la creencia de que nadie va a detenerlos. El nivel de peligrosidad crece y las violencias locales pueden resurgir. Israel, en este caso, puede ser el alumno aventajado de lo que está por venir.