Este fin de semana se volvieron a repetir las grandes manifestaciones en París y otras ciudades francesas, esta vez bajo una lluvia que, por momentos, alcanzó gran intensidad. Quizás eso, junto con la mayor previsión policial y la presencia de muchos más medios contribuyó a que la violencia tras las protestas fuera de menor intensidad que el sábado pasado, pero nuevamente se produjeron saqueos, carreras, actos de pillaje y ataques a las fuerzas del orden, saldados con numerosos policías heridos y cerca de mil detenidos, cifras que indican la magnitud del esfuerzo al que hacen frente las autoridades galas.
Se ha dado un efecto contagio de las protestas, y esta vez también en España, concretamente en Barcelona, donde no se produjo apenas manifestación alguna de corte social o reivindicativo, no, sino que directamente se pasó al asalto de comercios o a su mera destrucción. Bandas organizadas de encapuchados se dispersaron por Palza Cataluña, Balmes, Portal del Ángel, las calles comerciales más significativas de la ciudad, y se dedicaron a golpear con saña a unos locales que, en algunos casos, habían logrado bajar las persianas para protegerse de asaltos, a veces incluso con clientes dentro, pero en otros fueron pillados de improviso, con apenas un par o tres de personas entre dependientes y encargados de seguridad para retener unas puertas que fueron forzadas con facilidad por la turba de saqueadores. Tiendas de electrónica, moda, gafas y, en general, comercios de alto nivel fueron los afectados, junto con locales de restauración. Los daños ascienden a muchos miles de euros, sin contar el valor de todo lo sustraído, y el mobiliario urbano de la ciudad en la zona del ataque quedó convertido en poco más que chatarra humeante. Una ola de salvajismo que pilló por sorpresa a las autoridades y responsables de las fuerzas y cuerpos de seguridad. El despliegue de los mosos se produjo cuando ya empezaban los actos vandálicos, y los comerciantes llevan desde ayer denunciando la falta de previsión de Ayuntamiento y Generalitat. ¿Cómo se ha gestado este ataque? Por lo que se ha ido sabiendo todo comenzó un par de días antes en redes sociales, en grupos de tik tok e Instagram, que animaban a movilizarse en imitación a lo que estaba sucediendo en Francia, con un cierto toque de protesta social, pero haciendo hincapié, sobre todo, en la algarabía, la bronca. Algunos expertos que se dedican a monitorizar las redes ya han avisado que lo sucedido es fruto de una organización previa que llevaba días reclutando chavales en institutos, algunos de ellos no de clase baja, y de ahí que, en el balance de detenidos, unos ciento cincuenta para redondear, la mitad sean menores de edad, y abunden entre ellos los críos de catorce y quince años. El sustrato violento, de base fundamentalmente anarquista, que anida desde hace tiempo en Barcelona es más que conocido por parte de las autoridades, y son reiterados los eventos en los que se pone a hacer lo único que sabe, destruir. Sea el sedicioso procés independentista, una celebración de fútbol o las fiestas de la Mercé, no hay manifestación en Barcelona que no acabe en un conato violento por parte de estos grupos, muy organizados y profesionalizados en lo que hace a las acciones violentas. ¿Están ellos detrás de lo que ha pasado este sábado? A priori es bastante probable, pero habría que investigar en las redes, y ahí, como han denunciado varios expertos, nos topamos con la opacidad de las empresas que las gestionan, que no colaboran para nada en estos casos, en general en ninguno. La medida adoptada en algunas ciudades francesas de bloquear el acceso a internet en las zonas de las manifestaciones impide la comunicación entre los asaltantes en el lugar de los hechos, pero no evita su organización los días previos. Hay trabajo por delante.
Una cuestión relativa a los menores y a la responsabilidad de sus padres. Decenas de críos detenidos asaltando tiendas y quemando paradas de autobús nos deben obligar a preguntar a sus padres qué opinan de todo esto, qué piensan de sus hijos. Además de hacer pagar a los padres por los destrozos que causen los menores a su cargo, medida que debiera implantarse de manera generalizada si no lo está ya, alguien debiera preguntar a esos padres sobre lo sucedido, sobre los conceptos de responsabilidad, educación, convivencia, respecto y cosas por el estilo que, seguramente, han sido repetidos varias veces en el aula en la que están esos críos y en casa. ¿Ha sido así? ¿Se va a pronunciar en público alguno de ellos?