lunes, febrero 08, 2010

Una “peli” de acción

En este bonito fin de semana de final de invierno, que hoy parece querer volver, he ido a ver dos películas muy buenas e interesantes, que pese a ser ambas duras y sin concesiones no relatan lo mismo ni plantean problemas morales idénticos, ni mucho menos. Pero me atrevería a decir que las dos, “La Carretera” y “En Tierra Hostil” son necesarias. Hoy me voy a centrar en comentar esta última, advirtiendo, eso sí, Eso sí, no vayan en un momento bajo moral o con tristeza, porque la salida pueden plantearse el suicidio.

En Tierra Hostil narra la vida de un desactivador de explosivos norteamericano y las tropas con las que trabaja en Bagdad y alrededores. El protagonista llega a su destino para suplir a un compañero y veremos como su carácter duro y algo pasota es puesto a prueba en un mundo para el que no se encuentra preparado. La relación tensa con el jefe militar de su unidad, las amistades que realiza en el campamento donde, encerrados bajo una coraza, viven los militares americanos en la ciudad, e incursiones y altercados variados son la clave de una historia que avanza firme en medio de la locura. Finalmente el desactivador vuelve a su casa, a su hogar, con su mujer e hijo, pero allí tampoco se encuentra a sí mismo (impagable la escena del supermercado) y toma una decisión vital que parece no tener vuelta atrás. La película es cruda, descarnada, muy masculina y no tiene nada que envidiar a muchos títulos consagrados del género bélico. Se da la casualidad de que la directora es Kathryn Bigelow, ex mujer del Avatar James Cameron, y no es cuestión de hacer comparaciones sobre quién de los dos está mas dotado, pero al menos en este caso la Bigelow le da sopas con onda al Cameron. En Tierra Hostil es una película mucho mejor que Avatar en varios sentidos. Es cierto que no puede competir en espectacularidad visual, pero en interpretaciones, historia y emoción no hay color, y en el mismo desarrollo de la acción, con unas escenas de violencia, tensión y nervio que te dejan pegado a la butaca, te hacen sentir intranquilo (éxito total, prueba lograda) y te ponen nervioso, cosa que al menos a mi no me sucedió en Avatar en ningún punto. El grado de credibilidad que alcanza en algunos momentos es absoluto, quizás motivado porque está rodada en formato casi de documental, con mucha cámara al hombro e imagen temblorosa, aunque sin abusar. Ya fuera del plano cinematográfico, la cinta muestra a las claras la situación de angustia, nervios y agobio infinito que soportan las tropas americanas en Irak, sin discursos patrióticos baratos ni apelaciones a la granda, y la miseria diaria en la que se desarrolla la vida de los irakíes, más concretamente de los habitantes de una Bagdad que luce ruinosa, desvencijada, sucia y herida por todas partes. Como reflexión sobre la guerra en sí, el destino de los americanos en ella, y de los occidentales en general, y de las nuevas formas de combate a las que se enfrentan los ejércitos me parece un ejercicio soberbio, y como producto de entretenimiento es una barbaridad.

Eso sí, es cruda. La violencia militar puede ser muy dura, y aquí vemos enfrentamientos con disparos de alto calibre, miembros reventados, consecuencias de torturas y explosiones.... y violencia psicológica, producto de un ambiente enrarecido, juegos de soldaos que acaban en enfrentamientos, diversiones brutas que embrutecen aún más, y un recorrido bastante completo por el alma de personas enfrentadas a situaciones para las que no están preparadas, aunque la pregunta debiera ser si alguno puede estar preparado realmente para eso. Todo un conjunto de reflexiones y valientes imágenes, sin gafas 3D, pero con historia.

1 comentario:

Alderaan dijo...

¡¡¡Qué dices!!! Criticando Avatar que es la mejor película del mundo mundial..sino porque va tanta gente a verla..no sabes de cine...si todo el mundo dice que es la mejor película de la historia...badulaque



Me han entrado mil ganas de ver la peli. Gracias.