jueves, febrero 07, 2013

Los drones y la guerra del futuro


Quizás en estos últimos días haya oído hablar mucho del concepto de “drone” pero no lo ha llegado a entender, y ha pasado a otro asunto por no considerarlo muy relevante. Hace mal, los drones son una de las mayores novedades tecnológicas que están a punto de entrar en nuestra vida y poseen implicaciones en campos que van mucho más allá de lo que se pueda imaginar, y es todo tan nuevo que la propia palabra “drone” no es reconocida por el diccionario del Word 2010, así que procederé a agregarla al mismo para evitar las líneas rojas surjan por doquier mientras escribo estas líneas.

Un drone no es más que un pequeño avión teledirigido, pero no tiene nada que ver con las avionetas de aeromodelismo que nos enseñaban cuando éramos unos críos en los ochenta, no. La tecnología ha permitido crear drones que pueden volar a miles de metros de altitud, surcar grandes distancias y portar cargas y, obviamente, armamento. Quizás les suene el concepto al oírlo asociado a esos helicópteros de juguete que se controlan por el móvil, cuadricópteros que ejecutan piruetas imposibles y que parecen más moscas zumbonas que auténticos aparatos mecánicos. Eso también son drones, e internet está lleno de vídeos en los que enjambres de cuadricópteros controlados por ordenador levantan estructuras, muy interesantes y que le dejan a uno algo mosca. Pero por lo que los drones están adquiriendo relevancia es por su cada vez más intensivo, y efectivo, uso militar. Israel en un principio, fue la introductora de este tipo de armamento. Barato, fiable, seguro para el ejército que lo opera y de escaso coste en caso de fallo, supone un arma maravillosa para operaciones en territorio enemigo. La escasa dimensión de los aparatos dificulta su detección por parte de los radares enemigos, la precisión del armamento que portan puede ser muy elevada, aunque la potencia de fuego no sea demasiado alta, y al poder ser controlados a distancia se pueden manejar con un riesgo nulo para el ejército que los usa. Un chollo. Estados Unidos vio rápidamente las posibilidades de esta arma y disparó sus inversiones al respecto, y hoy en día seguramente sea el líder mundial en el sector, no estoy seguro de si en fabricación, pero sin ninguna duda respecto a la posesión de efectivos y uso. Afganistán ha sido el país en el que los drones atacantes han sido más usados, y de ahí se ha extendido su campo de operaciones a Pakistán y otros países del entorno. Usados principalmente para operaciones selectivas de eliminación de presuntos terroristas, células insurgentes o grupúsculos localizados, la guerra mediante drones se parece demasiado a un maldito videojuego, en el que un militar acude a una oficina, que puede estar en el teatro de operaciones, o en un país aliado, o junto al centro comercial de su barrio, en pleno EEUU, se sienta delante de una pantalla que representa el área de visión del drone, y ejecuta su operación, no teniendo muy claro si en caso de acierto el programa otorgará también puntos y ranking de los jugadores más exitosos. Esto puede parecer una broma macabra, pero es como se está ejerciendo la guerra ahora mismo en aquellas latitudes por parte de EEUU. Poseyendo una base de naves en Arabia Saudita, los avioncitos pueden actuar en todo oriente medio con una capacidad de despliegue y operatividad muy superior a la de cualquier fuerza terrestre, y a un coste económico ridículo, sin contar con que es casi imposible que se produzcan bajas en las fuerzas norteamericanas, salvo quizás de tráfico en el trayecto del militar desde su pantalla de juego hasta casa, pasando por el centro comercial de marras. Esta trivialización de la guerra abre enormes debates éticos y morales, carentes de respuesta en su mayoría, pero que demuestran que, como en otros tantos aspectos, la tecnología y su uso no dejan de suscitar nuevas cuestiones para las que aún no estamos preparados del todo.

Para evitar polémicas legales, el gobierno de Obama, el mayor defensor de la utilización de esta tecnología, prepara la cobertura legal necesaria para poder eliminar de esta manera a ciudadanos con pasaporte norteamericanos fuera de las fronteras de EEUU, y que lo que hoy en día sería un asesinato de estado sobre los propios conciudadanos se convierta en un acto protegido por las leyes federales. Un asunto polémico a más no poder y que poco a poco está generando un debate que va ganando en intensidad y contenido. La reciente operación francesa en Mali va a suponer también la oportunidad para que EEUU cree allí una base de drones y extienda esta forma de ataque al escenario del norte de África. Los drones han venido para quedarse.

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