jueves, junio 14, 2018

Máxim, el mínimo


Pensábamos que con el cese de Román Escolano tras poco más de ochenta días de ministro habíamos asistido a la brevedad personificada de la estancia en el poder, y que su marca se estudiaría en los libros de historia, pero qué equivocados estábamos. Si Escolano fue “el breve” Máxim Huerta ha sido “el efímero” con seis días en el cargo que le han dado para ver la victoria de Nadal en Roland Garrós y pasear en loor de multitudes por una feria del libro en la que le tocaba firmar ejemplares y recibió elogios y adulaciones inesperadas. Su paso por el ministerio ha sido un visto y no visto. Apenas un guiño.

Se va Máxim porque se ha descubierto que, como a casi todos, a él tampoco le gustaba pagar impuestos pero, como no todos, él sí podía evadirlos. Como muchos de los profesionales que cobran sin estar sujetos a una nómina, Máxim dio de alta un sociedad pantalla para depositar en ella sus ingresos, sin el engorro de la tributación de autónomos y pudiendo cargar sobre la misma costes personales, como los derivados de la compra y reforma de un apartamento en la playa, logrando como fin último una más que sustanciosa rebaja de los impuestos pagados. Era de los muchos, muchísimos, que pregonan día a día en los medios las bondades de la tributación y denuncian a los corruptos que no pagan pero que, por detrás, eluden las obligaciones derivadas de los ingresos que reciben. Un comportamiento tan hipócrita como extendido, tal y como vino a reconocer ayer su exjefa, Ana Rosa Quintana, que no se escandalizaba en lo más mínimo de que la mayoría de los profesionales que trabajan con ella actuaran fiscalmente de esa forma, mientras que en sus discursos la moralidad y el respeto a la Hacienda Pública estaban en todo momento en su boca. Hacienda sabía desde hace tiempo que estas prácticas escondían una gran bolsa de fraude, pero hizo la vista gorda en los años en los que la burbuja hinchaba los ingresos vía ladrillo y no era necesario mover un dedo para conseguir ingresos. Cuando todo se derrumbó hacía falta encontrar euros hasta debajo de las piedras, y el equipo de Montoro puso sus ojos en todos estos profesionales que hablaban mucho, cobraban muchísimo pero apenas pagaban. Supimos hace no muchos años del caso de Monedero, o el del escritor Ildefonso Falcones, que eran idénticos a este, con su sociedad interpuesta y sus ingresos eludidos, y muchos contribuyentes de a pie empezaron a descubrir el pastel que se escondía detrás del famoseo diario y de gremios como el de artistas y periodistas, por nombrar a los conocidos públicos, y en general, profesionales liberales que no están sujetos a nómina y retención. Estas figuras explican que si uno analiza los datos de Hacienda (hablo de memoria, perdón por los posibles errores) apenas haya unas pocas decenas de miles de contribuyentes que tributen al tipo máximo de IRPF, dado que a partir de unos ingresos de 70.000 – 80.000 euros compensa empezar a crear figuras societarias que alivien la carga fiscal. Por eso, también, cada vez que un político dice que va a subir los tipos máximos de IRPF para recaudar más, lo que está haciendo es un discurso electoralista y tramposo, y a sabiendas, porque esa subida afectará a muy pocas personas, las que posean nóminas altas, pero no a los cientos y cientos de miles que eluden el IRPF vía sociedades. Declaraciones de ese estilo quizás den votos en la parroquia de los indignados, pero ni aumentan la recaudación ni son efectivas. El que las hace lo sabe, y como sólo le importa lo primero, las dice. Y de paso, casi seguro, pula su sociedad para seguir apurando las obligaciones con el fisco.

Un apunte, Máxim, sobre tu despedida de ayer. Fue incorrecta. No es adecuado describir como jauría a aquellos que levantan las alfombras propias y considerarlos como portavoces de la libertas y del pueblo cuando lo hacen con los de enfrente. Ese mismo término, jauría, lo emplean el PP, el PSOE, Podemos, o cualquier otro, cuando son ellos los investigados y descubiertos en fraude y es, además de incorrecto, sumamente infantil. Si hubieras tributado lo debido quizás hubieras sido y seguido como Ministro, quién sabe, y los medios no hubieran encontrado nada oscuro en tu pasado. Eso sí, serías mucho menos rico de lo que eres ahora. Y la verdad, ahora que no nos lee nadie, eso es lo único que importa, ¿verdad?

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