jueves, junio 07, 2018

Pedro Duque, del espacio al Ministerio


De entre todos los nombramientos del nuevo gobierno de Sánchez, el más sonado y mediático, hasta la elección de Maxím Huerta como responsable de Cultura, es sin duda el de Pedro Duque, como gestor de Ciencia, Investigación y Universidades. Duque es un símbolo de este país, un lugar en el que la ciencia no destaca y los que se dedican a ella malviven tantas veces entre la indiferencia. Si la cultura en España no da mucho dinero, me atrevo a decir que la ciencia casi menos. Por eso es aún más relevante su presencia al frente de un cargo de tan alta responsabilidad y lo que pueda hacer, impulsar y mover desde ese puesto.

¿Qué va a ser capaz de hace Duque como ministro? Lo primero y más recomendable, como casi siempre, es rebajar las expectativas y no esperar revolucione ni cambios trascendentes. Se pone Duque al frente de una enorme maquinaria en la que un montón de organismos oficiales y privados desarrollan su actividad y miles de personas, funcionarios y no, trabajan cada día. Eso implica, sobre todo, inercia. Y contra esa inercia poco podrá hacer la voluntad de una sola persona. El diagnóstico de los males de la investigación en España es ya clásico y muy acordado entre los responsables del gremio, y afecta tanto a la parte pública como a la privada. ¿La elección de un personaje mediático puede ser un revulsivo? Sí, pero no garantiza nada. Ya tuvimos dos ministros con fama en áreas similares en el gobierno de ZP: Bernat Soria en Sanidad y Cristina Garmedia en Ciencia e Innovación, y su desempeño no fue memorable. Posee Duque características especiales que pueden ayudar en labor. No sólo el hecho de que sea un genio, que lo es, ni que concite todo el respeto posible por parte de todo el país, que lo tiene, sino, sobre todo, su experiencia internacional y de trabajo en equipo. Uno no llega al espacio subido en una montaña de soberbia y autoconfianza, sino en toneladas de esfuerzo, combustible y trabajo en equipos inmensos, de miles de personas que desempeñan las más inimaginables labores. Duque domina toda la técnica que podamos esperar, pero también sabe negociar, ceder, colaborar, compartir y, una vez logrado el éxito, no dejarse obnubilar por él, saber bajar de la borrachera de los elogios para volver a la vida discreta y entregada. Ha trabajado con las tres principales agencias espaciales (EEUU, Rusia y ESA europea) y ha desempeñado labores en empresas privadas como Deimos, por lo que sabe lo que es ciencia y lo que significa un presupuesto, y que este último puede ser una restricción para los viajes espaciales miles de veces más fuerte que cualquier campo gravitatorio o de radiación cósmica. El 23 de febrero les conté en este mismo blog mis impresiones tras una charla en la que le pude ver, en la que el tema principal era el de un posible viaje a Marte y el estado actual de la exploración espacial. Divulgativo, sencillo, directo, claro y con un toque socarrón, Duque habló mucho de la tecnología de los viajes, de los retos científicos y de los problemas que aún no hemos sabido resolver para desarrollar esa aventura, pero también se explayó en la necesidad de la cooperación internacional, en la simbiosis entre lo público y lo privado, en que si los europeos no dotamos de presupuesto a la investigación no rendirá y los que sí lo hacen (China sin ir más lejos) nos adelantarán y que estudiar carreras de ciencias y motivar a los chavales para ello es trascendente para que la sociedad tenga capital humano formado. Trató de sembrar vocaciones ante un auditorio diverso, con personas de todas las edades y, seguro, inquietudes. Y lo hizo muy bien.

Un aspecto de Duque muy importante, y no menor en estos tiempos, es su lucha constante contra los escépticos y los que defienden las pseudociencias, que lamentablemente tan en boga están hoy en día. Terraplanistas, homeaopáticos, creacionistas, antivacunas y demás especies de este aberrante zoo son atacadas sin piedad, pero a la vez con gracia y estilo, por Duque cada vez que tiene oportunidad para ello. El contraste con Italia, donde han escogido una ministra de sanidad que flirtea con los antivacunas no puede ser mayor. En fin, a expensas de lo que pueda durar el gobierno y de lo que sea capaz de hacer en él, es seguro que Duque trabajará sin descanso para mejorar el área que le ha tocado. Ojalá acierte y todos le ayudemos a ello. Qué emocionante va a ser verle como ministro

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