miércoles, julio 11, 2012

Las 32 condiciones de la intervención


Volvamos la vista atrás y hagamos un símil histórico algo retorcido. El 31 de octubre de 1517, harto de que ver como el compadreo de la iglesia romana con las indulgencias degenerara en un burdo comercio financiero, Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, dando así inicio a la revolución protestante, así llamada por la protesta que Lutero encabezó contra la oficialidad. A partir de ahí el cisma religioso en el cristianismo estaba servido, y Europa se enzarzó en múltiples y dolorosas guerras, como casi siempre.

Ayer sucedió, a su escala, algo similar. Nuevamente debida a una inspiración alemana, que es la que ha redactado el texto, se colgó en Internet, el equivalente al tablón de anuncios público universal de nuestro tiempo, el llamado Memorándum of Understanding, el MoU, que puede traducirse como acuerdo o memorándum de entendimiento, con las 32 cláusulas mediante las que la banca española pasa a estar controlada por la Unión Europea, el Banco de España por el Banco Central Europeo, y el Gobierno de España pasa a ser un mero administrador, un mensajero, un corresponsal de la autoridad europea, que es la única que adquiere derechos y facultades para tomar decisiones en el ámbito financiero. Esto no abre un cisma en Europa, que está abierto desde hace ya algunos años, pero para España es una revolución, algo inédito, y para el sistema financiero nacional, el fin del mismo tal y como lo hemos conocido. Todos los expertos en el tema, estudiosos y analistas, hablarán del “antes del MoU” y “después del MoU”. Para las entidades, directivos y empleados, el MoU se ha convertido en su biblia, en su nueva constitución. Puede que ese documento, escrito en inglés, y del que se conocerá su versión definitiva el 20 de Julio, prácticamente sin modificaciones y en al misma lengua anglosajona en la que ya está, sea lo más impreso en España desde hace horas, y a lo largo del día de hoy. Muchos habrán pasado la noche escudriñando sus abigarradas veinte páginas, tratando de desentrañar su contenido, buscando si lo que indican los puntos 17 y 18 es tan duro para el gobierno y el Banco de España en lo que a cesión de competencias, o si como parece los puntos 29 a 31 son la nueva definición del programa de gobierno, ocupe quién ocupe ese puesto. En fin, no me lo he leído con detenimiento ni tengo suficientes conocimientos financieros para determinar hasta que punto las entidades pueden estar aterradas o sumidas en el pánico, pero lo que destila el documento en su conjunto es algo tan simple y sencillo como el catálogo de exigencias que te pone quien te presta dinero, cosa de la que todos tenemos una cierta experiencia en muchos ámbitos de la vida. Recordemos que la UE, el BCE, el FMI o el organismo que ustedes deseen no DA dinero, lo PRESTA, sea quien sea el que lo solicite, y en función de cuánto te preste, para qué fin, y lo creíble que te vea, te pondrá más o menos condiciones. Señalan algunos analistas que las exigencias financieras se sitúan en los márgenes de lo esperable, pero las macroeconómicas y, hasta cierto punto las políticas, son más duras y profundas de lo esperado. Tratar de hacer ahora un debate sobre palabras y términos sería ridículo. Por supuesto que estamos intervenidos, antes de manera implícita, ahora ya de forma legal, y no duden de que lo podemos estar aún más. La pregunta que muchos se hacen es si esto es bueno o no. Dado que es inevitable, vista la insolvencia de nuestro sistema financiero, la bondad vendrá determina a través de cómo se aplique el programa de reforma y las consecuencias que de él se deriven. Si quieren una pincelada, tiene de bueno que personas responsables de fuera nos dirán que debemos hacer, y d malo que constata nuestro fracaso. A partir de ahí el juicio moral es muy laxo y, a mi modo de ver, demasiado simplista.

Un detalle político que me parece muy importante. El MoU se filtró ayer, justo el día anterior a la comparecencia de Rajoy en el Congreso para explicar los acuerdos europeos de hace un par de semanas. A esto le llamo yo una jugada de presión. El supervisor, UE, filtra el contenido de la nueva agenda de gobierno para que el tutelado, España, a través de su Presidente, la explicite ante la soberanía del Congreso, mostrando así hoy a Rajoy como el presidente con menos poder de la historia. Y más le vale anunciar medidas en consonancia con el texto que se le impone, porque sino Bruselas añadirá una condición 33, su cabeza. Así estamos, a merced del viento en medio de la tormenta…

martes, julio 10, 2012

Banksters


Aunque lo parezca, no he sido muy creativo con el título del artículo, pero es que cuando uno encuentra una genialidad copiar es síntoma de admiración, no de falta de originalidad. Y es que así titulaba la semana pasada The Economist uno de sus principales artículos, referidos al escándalo de manipulación del Líbor por parte de Barclays y de gran parte del sector financiero de la City londinense, en connivencia más o menos clara con el Banco de Inglaterra y con el Exchequer, que es así como allí se denomina al Ministerio de Economía. Toda una trama de corrupción de muy altos vuelos.

Si Libor les recuerda a Euribor no van mal desencaminados, porque en esencia es lo mismo pero para el mercado anglosajón. Representa el tipo de interés de préstamo de las operaciones intradía que se fija entre los bancos británicos en la City, y es la referencia, como sucede con el Euribor, de hipotecas y productos financieros en medio mundo. La sola idea de que se produzca una manipulación en un índice así resulta tremenda, porque indica hasta que punto la podredumbre ha llegado al sistema financiero y de lo poco que uno puede fiarse ya a estas alturas. Sin embargo parece que eso ha sucedido, y si Barclays ha sido el principal banco implicado, no es menos cierto que esa manipulación no podía llevarse a cabo, al menso durante tanto tiempo como parece haber sido realizada, sin la colaboración o el conocimiento silencioso (cobarde quizás sería mejor) de otras entidades financieras, que probablemente también ganaban algo en todo esto, y del regulador público, en este caso los dependientes del gobierno británico y el independiente Banco de Inglaterra, mostrando, otra vez más, el absoluto fracaso de los reguladores en un nuevo episodio de compadreo, cohecho y falta de supervisión hasta sus últimas consecuencias. Si este escándalo se investiga a fondo puede suponer un auténtico desastre en el entramado financiero londinense, que aporta algo más del 10% del PIB de la economía del reino Unido, todo el concentrado en los escasos kilómetros cuadrados de la City y del Cannry Wharf, su extensión natural. La primera vez que visité el Cannary, a principios de los noventa, estaba terminada sólo la gran torre de punta piramidal que se sitúa en el número uno de Canada Square, pero ya a su lado surgían solares sobre los que se levantarían nuevas torres, y una de ellas, de similares dimensiones, que iba a ser un poco más pequeña, estaba destinada a alojar la sede del Barclays. Inaugurada en 2005, ha sido desde ese punto donde se ha cocinado la estafa financiera que, a base de engaños, ha permitido ganar intradía mucho dinero a operadores, directivos y asociados de la entidad, mientras que miles, millones de pagadores de préstamos, hipotecas y demás créditos, han abonado más dinero de lo debido en sus cuotas mensuales al estar sujetos a un tipo de referencia que llevaba escondida una “prima” que, al abonarla, les hacía parecer unos “primos” a los sufridos clientes. Aunque muy sofisticado, retorcido y difícil de investigar, este no es sino el último de la serie de escándalos que ha sacudido al sistema financiero en todo el mundo, que desde 2008 se encuentra en estado de descomposición, víctima de sus excesos, derivados de las instintivas y lógicas ansias de ganancia, pero que, no frenadas por los reguladores, que han fracasado en su labor, se han convertido en el origen de un cáncer que está devorando las entidades, arruinando el prestigio de empresas con decenas, cientos de años de antigüedad, y sobre todo, está logrando que el cliente pierda toda la confianza en su entidad. Entrar en un banco se empieza convertir en síntoma de sospecha, de saberse rodeado de lobos que tratarán de quedarse con el dinero de uno y, para un negocio cuyo principal activo es al confianza, eso es letal.

Y en medio de este maremágnum distinguir conceptos como el de banca de inversión y banca comercial resulta tan difícil como imposible de explicar. El negocio tradicional de la banca, remunerar a sus confiados depositantes algo menso de lo que cobran por los créditos que conceden, ha sido devorado por el componente de inversión financiera, y ahora mismo la mayor parte de las entidades poseen balances cruzados, comprometidos hasta las cejas en productos derivados de alto riesgo, que contaminan toda la estructura societaria. Limpiar todo eso, y volver a “domesticar” a al banca de inversión es una de las tareas más necesarias, difíciles y desconocidas de las que hay que llevar a cabo para salir de este agujero.

lunes, julio 09, 2012

Twitter


Tras una semana de experimentación, ya puedo decir que tengo Internet en casa. No es algo que vaya a usar en exceso, porque como trabajo más de lo debido paso poco tiempo en el hogar, y me va a dar una cierta pereza arrancar el portátil cunado allí llegue, pero en previsión ante lo que pueda pasar con mi empleo (todo el país está en el aire, y yo más) es bueno estar conectado. Otra de las razones es que cada vez hay más webs capadas en el trabajo, y twitter es una de ellas. Y Twitter quería conocerlo y usarlo para ver si realmente es tan interesante como se dice.

Y lo es, aunque no sea la panacea, como por otro lado era de esperar. Suple la exigencia d la brevedad con la posibilidad de conocer lo que piensan, dicen y expresan multitud de personas conocidas, mejor dicho interesantes, que uno ve habitualmente en los medios de comunicación, debates, tertulias y foros, y allí se los encuentra casi en directo, de la manera más natural posibles sin conocerles en persona. Como su propio nombre indica, esa red social puede convertirse en un lugar de chismorreo, y quizás por eso su éxito ha sido tan fulgurante, pero sobre todo puede ser un lugar de intercambio de información, impresiones, debates, avisos y sensaciones que, bien utilizada, puede hacer de ella el foro perfecto para poner en contacto a personas de procedencias dispares pero intereses (y admiraciones) comunes. Además permite hacer cosas impensables, como que un pobre bloguero como yo siga los comentarios de Don Antonio Muñoz Molina y pueda mandarle un mensaje a él, a Don Antonio, dándole las gracias por, por ejemplo, su última columna del Babelia, y con la mayor de las probabilidades de que él la lea que están a mi modesto alcance. Y quien dice Muñoz Molina dice Pérez Reverte, Carlos Alsina, José Carlos Díez, Mónica López, y tantos otros personajes de interés. Sin embargo el formato que impone twitter tiene un problema de origen, que es insalvable. La obligación de ceñirse a los 140 caracteres por entrada supone que se debe extractar mucho, resumir demasiado, y ahí dos alternativas: O se es muy brillante y se logra la genialidad en cuatro palabras, cosa que está al alcance de pocos (yo no estoy entre los escogidos) o se cae en el riesgo de la soflama, el eslogan o la, por así llamarlo “titularitis” el titular rápido, fácil e impactante, que normalmente suele estar tan alejado de la realidad como este verano de la lluvia. Así, las posibilidades de enfrentamiento entre twiteros crecen porque no se pueden poner contextos o explicaciones a lo que uno escribe, y la profundidad mental de muchos de los mensajes puede ser simplemente nula. En ese aspecto no es una herramienta de reflexión, como es un blog, ya que no permite ningún tipo de argumentación mínimamente expresada. Frente a la serenidad del blog, que como una carta o artículo deja el tiempo y espacio necesario para explayarse en los argumentos, twitter es la llamada telefónica, la inmediatez, la prisa, al necesidad imperiosa de ser breve conciso y directo al grano, buscando muchas veces al respuesta igualmente rápida y contundente por parte del lector. Los blogueros, al menos es mi caso, buscamos no sólo compartir nuestras ideas, que también, sino sobre todo suscitar un debate, una reflexión, un conocimiento. Usamos nuestra columna diaria, semanal o de periodicidad irregular para contar cómo vemos el mundo desde nuestra particular atalaya, en la esperanza de que no estemos solos en la cofia, y que haya otros como nosotros que observan el mar desde una perspectiva similar, pero igualmente buscamos a otros navegantes, a otros barcos, a otros puestos de mando, a otras cofias, que no ven lo mismo que nosotros, y queremos compartir su vista, apreciarla y, quién sabe, unirnos a ella. Twitter equivale a ese llamado de barco a barco, pero con mucha espuma de por medio…

Como de momento voy a seguir sin Internet en el móvil, por pura decisión personal (me conozco, es la única manera en la que puedo garantizarme que no accederé a la red en todas partes) no usaré twitter con al inmediatez y “directo” que más se asocia a su esencia y utilidad, pero trataré de conectarme de manera regular para palpar lo que allí se cuece, que es mucho. Supongo que la usaré también para retransmitir desde casa eventos como debates electorales, y cosas así, que siempre me han interesado. Si quieren seguirme mi usuario es @davidazcarate Y no lo olviden, tras mandar y consultar sus tweets, sigan leyendo el libro con el que estaban…

viernes, julio 06, 2012

Lecciones del Bosón de Higgs


Para no acabar la semana con el amargo regusto que volvió ayer a dejar el mundo financiero, con un ibex hundido, una prima voladora y un descontrol europeo incesante, quiero hoy referirme a algunos aspectos relacionados colateralmente con el descubrimiento del bosón de Higgs, pero no fijándome en el plano de la física teórica, donde tanto hay par analizar y tan pronto me encuentro sin capacidad para diseccionado, sino en ciertos aspectos económicos y sociales que me parecen de enorme relevancia, y más en estos tiempos de zozobra en los que nos encontramos. Creo que todo lo relacionado con el bosón puede servirnos de ejemplo virtuoso.

Habrá quien diga que esta ciencia, y en conjunto la investigación pura, es cara, costosa y que no sirve salvo para entretener a un grupo de chalados. Se estima que el coste del LHC, el acelerador, que integra la construcción del mismo y el dotarlo de la tecnología necesaria para su funcionamiento, ha estado en torno a los 6.000 millones de euros, cifra muy elevada, sin duda, pero que no es sino un tercio de lo que vamos a aportar para el rescate de Bankia. Sí, en la torre Kio que veo desde el otro ala de mi trabajo se ha dilapidado dinero suficiente como para construir no uno nidos, sino tres aceleradores tan gigantescos como el de Ginebra. Visto desde esa perspectiva no es caro. Sobre el retorno de la inversión, hay un problema en el mundo de la ciencia básica, y es que los retornos son lentos, tardíos y, muchas veces, inesperados. Requieren un tiempo de maduración incompatible con la histérica prisa que nos impone la vida económica actual, que se desvive por cuánto ganará el ibex en un día o, a lo sumo, los resultados trimestrales de una compañía consolidada. Seamos sinceros. Sólo mediante la investigación científica se logra el conocimiento que, aplicado a la vida diaria, genera eso que está tan en boca de todos, la ID+i, que es la aplicación tecnológica de esos descubrimientos. Si no investigamos en ciencia básica se nos cae uno de los eslabones de la cadena que acaba en un producto novedoso, rentable y de sustanciosas ganancias. Ahora que estamos en época de necesarios recortes, no tiene sentido aplicar una reducción lineal de los presupuestos para lograr el ansiado déficit del 5,3% (tranquilos, no se podrá cumplir) y el reducir el presupuesto de la ciencia y la I+D+i es la mejor forma, aunque no se vea a corto plazo, de cerrar una de las más importantes vías de salida de esta crisis. Así que grábenselo en la cabeza, invertir en ciencia no sólo es bueno y necesario, sino que acaba siendo rentable, más tarde que haciéndolo en ladrillo, sí, pero de una manera aún más sólida. ¡¡¡Sin ciencia no hay futuro!!!. Otra de las lecciones a aprender del proyecto es que se trata de unos de los más importantes del mundo en lo que hace a cooperación internacional. El dispositivo y el equipamiento del CERN está en Ginebra, pero equipos de científicos de todo el mundo ha trabajado años, muchos años, en cooperación, para poder alcanzar el resultado que conocimos ayer. Esto no es nuevo, sino que es algo que en el campo de la investigación científica se lleva haciendo desde hace muchos años, dada la cada vez mayor complejidad de los estudios que se llevan a acabo y a que la genialidad humana está repartida por todo el mundo sin distinción. Hay egos, rencillas, envidias y celos, como en todas partes, pero el bosón es el fruto de uno de los mayores trabajos en equipo que jamás se hayan desarrollado. El que se haya centralizado en una Europa, continente creado por amalgama de naciones que amenaza con disgregación, es una ironía que nos vuelve a enseñar que, ante retos que superan a los individuos, sean estos personas, entidades o naciones, sólo la cooperación y el trabajo conjunto y coordinado podrá ayudar a superarlos. Las disensiones, enfrentamientos y rencillas sólo llevan al fracaso.

Y un tercer aspecto a destacar es el humano, centrado en la persona de Higgs, un señor que supera ya los ochenta años, y que hace cincuenta, junto con otros muchos, armado de su intuición, una tiza y una pizarra, ideo un campo nuevo y una nueva partícula para dar consistencia al modelo en el que trabajaba. Ver como tras cinco décadas ese logro pasa del papel a la realidad es asombroso. Su clarividencia es enorme. Higgs es, desde ayer, “Nobel súbito”, y pocos casos recuerdo de semejante anticipación en su descubrimiento. Mendeleiev lo logró con su tabla periódica, y Einstein con casi todo lo que hizo. Ayer Higgs, el hombre, demostró que nada hay tan inmenso en el mundo como la imaginación humana, y no me digan que eso no es bello.

jueves, julio 05, 2012

Esto se parece tanto al Bosón de Higgs….


El champán corrió ayer libremente por la sede del CERN en Ginebra, tras la conferencia de prensa en la que se anunciaron los resultados que el gran acelerador de partículas LHC ha obtenido en los últimos meses. La búsqueda del bosón de Higgs parece haber terminado con éxito, y la famosa partícula, predicha por Higgs hace casi cincuenta años, se ha encontrado casi con el 100% de seguridad. Por cierto, no tiene nada que ver con Dios, por lo que el fácil titular que se puede leer en la prensa es puro sensacionalismo. A ver si en poco más de un párrafo puedo explicarles de que va todo esto.

A todos nos enseñaron en la escuela que los átomos se componen de un núcleo formado por protones y neutrones, con los electrones orbitando a su alrededor. Esta imagen es sencilla de entender pero no refleja la realidad. El proceso de investigación que se dio a partir del conocimiento de la radiactividad y de todo lo relacionado con el núcleo atómico acabó llevando a la teoría de la mecánica cuántica, que se carga la imagen del átomo como un sistema solar en miniatura, y que además descubre que las partículas que pensábamos que eran básicas no lo eran, sino que se formaban por unión de otras aún más pequeñas. A lo largo de las décadas de los cincuenta y sesenta se empezaron a descubrir nuevas de esas partículas que, para simplificar, podemos clasificarlas en dos familias, que toman su nombre de dos científicos muy importantes en todo esto. Los fermiones, que conforman la materia propiamente dicha, y los bosones, que son los que conforman los campos (un ejemplo de bosón es el fotón, que define el campo electromagnético). Cada una de estas familias tiene un conjunto de partículas, (gluónes, quarks, ect) que poseen propiedades diversas, por lo que se llegó a un punto en el que el zoológico de partículas era ingobernable. Y hubo que devanarse los sesos para establecer un marco teórico donde encajaran todas ellas. Eso es lo que se alcanzó en los sesenta con el llamado modelo estandar, que sigue vigente. Ese modelo tiene muchos supuestos para poder funcionar, y uno de ellos es que, en su origen, ninguna de las partículas posee masa por sí misma, porque en la realidad algunas la tienen (pe, los quarks) y otras no (pe, los fotones). ¿Cómo aportamos masa al sistema? A través de un campo nuevo que la genere y que posea su propia partícula, y esa es la deducción teórica de Higgs,q ue la hizo con tiza en una pizarra. Así, encontrar la partícula de Higgs, el bosón, daría sentido a la teoría y permitiría compatibilizar el modelo estándar con la más que cierta sensación de que las cosas tienen masa, lo que hace que la gravedad actúe sobre ellas y acaben pesando, algunas más que otras. Alo largo de los años el modelo estándar ha ido funcionando perfectamente, y el móvil que usted posee o su mando a distancia no son sino una de las millones de aplicaciones que, de una manera u otra, demuestran cada día la validez de la teoría cuántica y de ese modelo, pero Higgs seguía siendo una conjetura, antes en una pizarra, luego en un powerpoint. Para encontrarla el camino a seguir era el mismo que se había utilizado para las anteriores partículas. Usar la fórmula de Einstein E = mc2 a la inversa, es decir, no generar mucha energía con la descomposición de la masa (cosa que es lo que más conocemos, por ejemplo, en una central nuclear) sino crear masa a partir de mucha energía. Los aceleradores de partículas cargan a muchas de ellas con altas energías, las lanzan a todo correr y las estrellan para romperlas y que en la explosión se creen nuevas partículas, algunas de vida casi instantánea. Cuanta más energía se consiga acumular en la máquina mayor será el empuje de las partículas, mayor al explosión y más interesantes sus restos.

Según las ecuaciones del modelo, el bosón de Higgs era una partícula muy pesada, por lo que era necesario generar muchísima energía, y para ello se construyó el LHC, el acelerador más potente del mundo. Por los resultados expuestos se ha encontrado a ese bosón en el rango de energía que el modelo predecía con una seguridad de 4 sigmas (los que sepan de estadística, o sufran con ella, saben que el intervalo de confianza del 95% de las pruebas normales es de +-1,96) por lo que casi seguro que lo encontrado es esa partícula, lo que supone un respaldo inmenso al modelo estándar y glorifica el trabajo teórico de Higgs de hace cincuenta años y el esfuerzo coordinado de miles de científicos desde entonces hasta hoy. Pero esto no es sino otro paso más hacia el conocimiento, nos queda aún tanto…..

Espero que hayan entendido algo, es complejo… sino, se lo puede explicar Sheldom Cooper junto con el resto de los de Big Bang theory :-)))))

miércoles, julio 04, 2012

Ayer estuve con Paul Krugman


Cola en la entrada, sala repleta de gente, cámaras de televisión, fotógrafos con enormes teleobjetivos y decenas de periodistas corriendo por el fondo de la sala, rumores, cuchicheos y la sensación de estar ante uno de esos encuentros de los que son realmente importantes. Y allí estaba yo, sentado en la última fila, quitándole el sitio a un señor que lo ocupaba esperando a un amigo, pero que yo acabé ocupando porque la azafata de al sala ya no dejaba reservar espacios. Siendo Madrid la ciudad en la que se celebraba el acto lo lógico era pensar que esperábamos a un futbolista, pero no. Era aún más extraordinario. Todo era por un economista.

En estos tiempos de crisis los economistas juegan un papel dual que, como poco, refleja la esquizofrenia del mundo en el que vivimos. Por una parte son, mejor dicho somos, porque yo soy uno de ellos, de lo más insignificante e inculto, atacados, criticados y vituperados con dureza por haber sido en parte los causantes del desastre que estamos viviendo, y no falta razón en muchas de esas acusaciones, no lo negaré, aunque no todas sean acertadas. Pero a la vez, cuando aparece un economista en la sala todo el mundi se lanza a preguntarle qué es lo que va a pasar, qué debe hacer con sus ahorros, cómo va a acabar esto del euro, y demás preguntas de una complejidad casi inabarcable. Así, los economistas se han convertido en las estrellas mediáticas de estos tiempos de zozobra, y las televisiones y los medios se los rifan. Entre ellos Paul Krugman es algo así como el Obama de la profesión, el tótem, el súmmum de lo conocido, la fama hecha catedrático de economía. Nóbel desde 2008 por su teoría del comercio internacional, que han estudiado la mayoría de los alumnos de cursos de economía internacional en todo el mundo, adicto a las redes sociales, polemista, bloguero incansable desde el New York Times, apologista político de los demócratas, fustigador de los republicanos, euro escéptico, amante de la buena vida y la discusión, buen escritor y vendedor de libros, futurólogo a tiempo parcial, Krugman es toda una estrella mediática que se mueve por todo el mundo causando sensación allí por donde pasa. En países como España donde tendemos a la simplificación más absurda y maniquea el público se ha dividido claramente entre los prokrugman, que los contrarios tildan de socialistas, y los antikrugman, a los que los contrarios tildan de derecha, lo que demuestra que, como es habitual, en España los libros se compran y no se leen, y que el pensamiento de Paul no ha sido entendido en su conjunto por muchos de sus incondicionales ni de sus críticos. Quizás por eso en la presentación que hizo ayer en la Fundación Rafael del Pino de su último libro, los organizadores rodearon a Krugman de dos contertulios enfrentados ideológicamente. Por un lado estaba Pedro Schwartz, economista de amplia trayectoria en el mundo liberal, que optó por un enfrentamiento con las tesis del norteamericano muy radical al principio, más moderado al final, tendiendo a veces al simplismo, y por otro estaba Manuel Conthe, hombre de larga trayectoria en la función pública y, tras las desavenencias con el gobierno de ZP, metido a gestor en la empresa privada, que adoptó un papel muy laudatorio de la obra de Krugman y se situó casi en el polo opuesto a Schwartz. Previo a ese debate, la conferencia que dio el Nóbel fue interesante y directa al grano, no refiriéndose tanto al libro que se presentaba, muy centrado en la economía norteamericana, sino a la situación de Europa, el euro y España, epicentro de la tormenta que vivimos en palabras suyas. Tienen aquí un buen resumen en castellano de lo que allí dijo, pero básicamente volvió a reclamar la intervención del BCE para que compre deuda española e italiana para aliviar la presión que impide ahora financiarse a esos países, y que Alemania haga la labor de estímulo de demanda que un sur de Europa, exhausto y necesitado de reformas que lo hagan competitivo, no puede hacer.

En el turno de preguntas quiero destacar una que le inquirió sobre el papel de los economistas, su deteriorada imagen tras la crisis, y sobre si era consciente de hasta que punto sus palabras son relevantes y debe tener un cierto cuidado al pronunciarlas, cuestión que, según sus palabras, le preocupa. Al acabar el acto me acerqué al estrado, tuve suerte y Paul me firmó mi ejemplar de su último libro, que leí hace un mes. Y me fui de allí muy contento, porque por primera vez en mi vida un Premio Nóbel me ha escrito algo, sí un garabato, pero algo, y me ha saludado, y le he podido decir gracias directamente a los ojos. Para un economista de andar por casa, que trabaja en la cantera de los números en el día a día, qué más se puede pedir.

martes, julio 03, 2012

Hectáreas quemadas


No se si ustedes han visto alguna vez un incendio forestal. Yo, la verdad es que no muchos. En el norte no son tan frecuentes, dado todo lo que llueve, pero en otoño, cuando sopla el viento sur recalentado e intenso, es más probable que se produzcan. Mis recuerdos de árboles en llamas se asocian a muy primeros años noventa, con un otoño muy seco y un inicio de diciembre que arrasó gran parte de los pinares de Elorrio. Súmenle a ese tiempo adverso el hecho de que el pino es un trozo de madera lleno de resina y tendrán unas llamas enormes y un espectáculo difícil de definir dada su magnitud.

En el Mediterráneo la cosa es distinta. Allí los incendios son tan típicos que han traspasado el imaginario colectivo hasta tomar parte y ser elementos fundamentales en las fiestas. Las fallas valencianas, la “nit del foc” y cosas por el estilo no es sino el recuerdo de una naturaleza que, de vez en cuando, arde, en medio de los tórridos y secos veranos locales. La fiesta muestra la crudeza del fuego, pero también como la ceniza regenera el suelo, abona para una nueva siembra y crecimiento, como reflejo de los bien instaurados ciclos agrícolas que, hasta hace escasas décadas, condicionaban la forma de vida de casi todo el mundo. Sin embargo, y eliminando toda la poesía que uno pretenda darle, un incendio es lo peor que le puede pasar a un paisaje, a un terreno, a un lugar. Independientemente de las dimensiones y del coste en vidas humanas que pueda tener, el incendio supone la destrucción de todo lo que a su paso se encuentra, sea vegetación, animales, propiedades, enseres, restos antiguos, etc. La imagen de un monte quemado, pongamos como último ejemplo el devastador incendio de Valencia de este fin de semana, es triste hasta decir basta. Uno se imagina esas lomas de la imagen cubiertas hasta hace un par de días de verde, con árboles, arbustos, praderas y demás especies, en mayor o menor armonía, y frente a ello la escena que se puede contemplar hoy es la nada, el vacío más cruel posible, lo más parecido a la muerte frente a la imagen de vida que se respiraba hace no demasiadas horas. El esfuerzo de las miles de personas que han trabajado estos días para impedir que el incendio crezca parece que ha dado sus frutos y estos fuegos ya no irán a más, pero para las comarcas afectadas el mundo ha cambiado radicalmente. Los vecinos que hayan podido volver a sus casas, esperemos que no afectadas por las llamas, habrán abierto sus ventanas y frente a ellos el paisaje ya no será el mismo que recordaban, de hecho será exactamente el opuesto. Olor a ceniza, humo, y naturaleza muerta sustituirá a la imagen que ha reinado en sus mentes durante años y años. Los árboles bajo los que, quizás, se columpiaron cuando eran pequeños, ya no están, el prado en el que celebraron la última paellada ahora es un campo de ardientes brasas, y el olor a lavanda y jara de los pastos ha sido sustituido por una ceniza penetrante que lo llena todo. Les queda el consuelo de que, en casi todos los casos, sus casas se han salvado, pero nada fuera de sus muros ha sobrevivido. En el día después del incendio la sensación de que todo ha terminado para los que viven en la zona afectada debe ser angustiosa, insoportable y, contemplando el paisaje que se extiende ante sus ojos, imposible de evitar. Si exceptuamos todo lo relacionado con el resto de sus semejantes, no creo que existan muchas imágenes más duras para una persona que la contemplación de cómo el paisaje de su memoria desaparece en apenas dos días envuelto entre las llamas.

De hecho siempre he dicho que un incendio forestal es la mayor de las catástrofes naturales, ecológicas, medioambientales, o como ustedes quieran llamarlas, que existen. Es triste la imagen de una playa cubierta de chapapote, sí, pero en seis meses estará limpia. Sin embargo la zona quemada ni en seis años ni quizás sesenta volverá a ser lo que era. Sin embargo seguimos viendo el fuego en el monte sin darle la gravedad que tiene, y más aún en un país semidesértico como España, en el que cada árbol vale su peso en oro, rodeado como suele estar muchas veces de resecos campos, maltratados por un sol que nunca descansa. Este de Valencia es el último de una serie de tantos y tantos incendios desgraciados. Luchemos contra ellos con la máxima fuerza posible.

viernes, junio 29, 2012

Jugársela todo a una carta


Pasa muchas veces en la vida, y pese a que es injusto, es así como parece que suceden las cosas habitualmente. Años de esfuerzo, trabajo, sacrificio, entrega, y es en el último instante del proyecto cuando todo se juega, cuando de una pregunta mal contestada en un examen se pierde la plaza por la que se estaba opositando, cunado una negociación fallida trunca el sueño de una Unión Europea (esperemos que no suceda eso hoy) o de la puesta en marcha errónea de una maquinaria se frustra un proyecto de inversión ambicionado desde hace tiempo. Es normal, frustrante quizás, injusto seguro, pero es normal.

Como de los riesgos de la cumbre europea de Bruselas les vana hablar mucho y bien hoy y el resto del fin de semana, voy a comentarles otra situación excepcional que se acerca y que también se la juega todo al final, a una sola carta. Como sabrán si leen habitualmente este blog (gracias, gracias, gracias!!!! Muac!!!!) comenté a finales de 2011 que lo que más ilusión me hacía de este 2012 era la llegada, en verano, de la sonda MSL de la NASA a Marte, el robot Curiosity. Bien, 2012 avanza, mañana llegamos a la mitad, demostrando que las previsiones de que iba a ser un mal año se están quedando muy cortas, y Curiosity se acerca a Marte a toda velocidad, tanto es así que su aterrizaje sobre la superficie marciana está previsto para el 5 de Agosto, dentro de poco más de un mes. Despegue y aterrizaje son los momentos más delicados de una misión espacial, porque es cuando toda la tecnología y pericia de la tripulación o del control de vuelo es requerida hasta su máximo desempeño. En el envío de sondas marcianas, dada la distancia de la tierra, una media de siete minutos luz, es imprescindible automatizar todo el proceso, de tal manera que una vez puesto en marcha ya no hay posibilidad ni de corrección ni de supervisión desde la tierra. Sabremos que Curiosity ha entrado en órbita marciana y, si todo va bien, le “oiremos” cuando ya esté en el suelo. En comparación a los anteriores vehículos mandados a Marte, Curiosity es inmenso. El primero de ellos, el Pathfinder, no era mucho mayor que un microondas. Los gemelos Spirit y Oportunity tenían las dimensiones de un cortacésped, y este nuevo vehículo pesa mucho más y alcanza el tamaño de un coche pequeño. En los casos anteriores las dimensiones y peso de los vehículos permitían hacer un aterrizaje a lo bruto, en el que la sonda iba protegida dentro de un caparazón que, rodeado de globos a la manera de airbags, era frenado antes de tocar la superficie del planeta y luego arrojado sobre ella. Los globos amortiguaban el impacto de la caída y el conjunto iba rodando hasta que se paraba del todo, se desinflaban los globos, el caparazón se abría y al sonda abandonaba su “nave2 y empezaba a deambular por el planeta. Esta vez ese procedimiento de aterrizaje no es válido por dos razones. Una es que la sonda pesa mucho más que las anteriores, y dada la escasa densidad de la atmósfera marciana, aun usando grandes paracaídas, la velocidad de impacto sería muy elevada, y por tanto se requerirían globos inmensos que no está claro que, aún así, garantizasen una amortiguación efectiva. La otra es que si uno quiere tener una cierta precisión respecto al punto de caída, el rodar como un loco sobre los globos elimina toda posibilidad de acierto. La NASA calculo en una simulación que una aterrizaje de este tipo para Curiosity requeriría unos doce kilómetros de superficie plana hasta que la sonda se parase quieta. Demasiado sitio y muy aburrido para aprovechar la tecnología de la sonda.

Para evitar todo esto la NASA ha diseñado un sistema de descenso en múltiples fases que, visto en su conjunto, es tan deslumbrante como aterrador, porque la posibilidad de que algo falle en cada uno de esos procesos implica que todo el conjunto se estrella sin remisión sobre Marte y todo se va a la porra. Se han calculado en siete minutos, siete, los que tardará la sonda en llevar a cabo todo ese proceso, en los que si algo falla, toda la misión, todo el esfuerzo, se convertirá un montón de chatarra en medio de un valle marciano. NASA ha recreado toda la secuencia con comentarios de los expertos de la misión en un interesante video llamado (no sólo pensé yo en esa idea) siete minutos de terror. Véanlo, y piensen que no es una película, sino una descripción de lo que debiera pasar dentro de un mes a millones de kilómetros de aquí. Crucemos los dedos.

El Lunes me lo cojo festivo. Hasta el martes 3 de Julio, disfruten del verano.

jueves, junio 28, 2012

El sainete de Eurovegas



Esta semana hemos tenido un nuevo episodio de la trama eurovegas, ya saben, ese tinglado de juego y espectáculo para adultos que unos inversores americanos quieren levantar en España. Para unos es un complejo de ocio y para otros una casa de putas, y ambos tienen razón, y es que una cosa no está reñida con la otra. En la disputa que mantienen Madrid y Barcelona por albergar el tinglado los chicos de Adelson, el magnate que paga todo el tinglado, se han paseado por ambas localidades como auténticos hombres de negro, dejando a su paso un espectáculo entre costumbrista y patético.

No sólo es que la tradicional batalla entre Madrid y Barcelona se ha ya extendido también a este proyecto, y que debido a ello cada una de las ciudades trate de halagar más a los visitantes y hacerles la pelota de la manera más burda posible, que también. Los propios inversores se han dado cuenta de que aquí les ponen alfombra roja aunque pisen eriales nauseabundos, y empiezan a aumentar su puja entre el jolgorio de presidentes de comunidades autónomas dispuestos a ofrecer el moro y, sobre todo, el oro, del que por supuesto carecen. Resulta ahora que el complejo empresarial de Adelson no posee todo el dinero necesario para realizar las inversiones, y necesitaría unos 4.000 millones de aportación por parte de las entidades financieras locales. Puede que hayan leído en la prensa que los bancos españoles están medioquebrados y traten de apuntarse al rescate europeo, llevándose ellos también un pellizquito, que 4.000 entre las cifras que se barajan tampoco es tanto. Total, BFA, la matriz de la madrileña Bankia, vale -13.500 millones…..Además siguen empeñados en que la ley hay que adaptarla a sus necesidades. Qué está prohibido fumar, pues no, se cambia. Que a la gente hay que hacerle contratos y pagarles, pues no, que sea gratis (bueno, esto ya lo ha puesto en marcha PRISA con la versión española del Huffington post y nadie ha protestado) y así exigencias de todo tipo, sin cortarse a la hora de pedir exenciones fiscales y de índole similar. Cuando ves que tu socio se desvive por ti, exprímelo, deben estar pensando entre risas. Súmenle a esto el irresponsable, populista y muy chabacano comportamiento de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que en su cada vez más alocada carrera hacia la nada no hace más que proporcionar titulares gruesos y carentes de valor y tendremos el espectáculo servido. Aparece un señor con Esperanza diciendo que se debe fumar, y replica Esperanza que por supuesto que se podrá fumar. Ella no es nadie para decir eso, pero lo suelta tan alegremente, y pone en un brete al Ministerio, que dirige su propio partido (quizás no sea exactamente así, pero…) y le obliga a sacar un comunicado diciendo que la ley antitabaco no se va a cambiar. En fin, un espectáculo divertido pero que en el fondo tiene poca gracia. Para remate de la faena, Adelson y sus hombres pudieron disfrutar de un pase privado y exclusivo en el Museo del Prado, tras el cierre del horario oficial. Esto no es algo tan extraño como parece, y de hecho se da en muchas visitas oficiales de jefes de estado y gobierno, como agasajo especial y promoción del país, pero la verdad en este caso me gustaría saber cuáles fueron las salas que visitaron y qué opinión sacaron de allí. A lo mejor acabaron con la idea de que el cuadro de los borrachos de Velázquez podría ir bien para el bar del restaurante principal del complejo, y ya me imagino a Esperanza desatada… “no hay problema, se descuelga en un plis plas y se empaqueta a donde haga falta”.

Sinceramente, creo que toda esta historia va a acabar como las anteriores que idénticas han sido, en un inmenso bluf, en una declaración en la que, alegando inestabilidad financiera u otras razones de peso, el proyecto se ve cancelado hasta un futuro “cercano” y la Generlaitat de Cataluña y la comunidad de Madrid saldrán a lamentar la pérdida de esa oportunidad, y probablemente se acusen mutuamente del fiasco colectivo. Y apuesto todo al rojo a que en su despacho Adelson, un sujeto con más sombras que luces según el NY Times, se reirá a carcajada limpia de lo panolis que han sido esos gobernantes de ese país tercermundista, y empezará a buscar un “nuevo destino” para sus inversiones. Puro Berlanga, pero de verdad. Qué vergüenza.

….. y que bien lo refleja hoy Forges en su viñeta

miércoles, junio 27, 2012

Uffffff, Noche tropical


Si hay algo de lo que hoy va a hablar la gente, por encima incluso de la prima de riesgo, los eurobonos y la recapitalización de los bancos (de qué cosas se habla ahora en los cafés, verdad???) es del calor. Quitando el extremo norte del país, la azotea de España, que hoy superará los treinta grados como hecho excepcional, el resto del país se está asando a fuego intenso, nada lento, y sus habitantes, como trocitos de carne en una barbacoa, saltamos sin cesar buscando un respiro entre las olas de aire caliente que surgen por todos lados. La cara más dura del verano ya está aquí.

Para los que hemos nacido y criado en el norte, el calor es como ese familiar lejano, al que conoces de oídas, y que no ves salvo en ocasiones singulares, y que al poco desaparece nuevamente sin saber cuándo volverá. Hace calor en el norte, sería estúpido negarlo, y además es húmedo, por lo que la sensación de bochorno e incomodidad puede ser incluso superior a la que se vive en el centro y sur de España a igualdad de (altas) temperaturas, pero hay dos diferencias sustanciales con respecto a cómo funciona el verano que, hasta que no vienes a vivir a Madrid o cualquier otro sitio caluroso no te das cuenta. Una es que aquí, a un día de calor le sigue otro, luego va otro, y otro, y así sucesivamente… y es lo normal!!! Arriba puede haber uno o dos días muy calurosos, pero luego la secuencia se rompe, cambia el tiempo, entra un viento de no se donde, aparecen las nubes y en media tarde cambias de estación. Raro es que haya tres días seguidos de mucho calor, tanto como que aquí sólo sean tres los días calurosos. Por ello el ver que cada mañana es igual de despejada que la anterior, y que los termómetros siguen la misma pauta día tras día resulta asombroso y, hasta cierto punto, desesperante. La otra gran diferencia, y quizás la más relevante, es cómo funciona el calor por la noche, y es que en Madrid la principal diferencia en verano entre el día y la noche es la luz, que si antes venía del sol luego proviene de las farolas, porque en ambos momentos puedes estar en bañador por la calle. Las llamadas noches tropicales, que son aquellas en las que la temperatura no baja de veinte grados, son muy habituales desde mediados de Junio a mediados de Septiembre, y suponen para el recién llegado toda una experiencia. Es sabido que, por muy caluroso que sea el día en el norte, la noche implica una bajada sustancial de las temperaturas, y no hay terraza en la que se pueda estar agusto a partir de cierta hora, porque el frío o el rocío hacen acto de aparición. Sólo el viento sur, típico de septiembre y octubre, ofrece noches calurosas y de terraza, pero no los limpios días de verano. Aquí la noche es una tregua falsa, un periodo sin luz pero con menos calor, en el que la ciudad, tras haber sido sometida al bombardeo solar del día, parece irradiar de noche una luz fosforita derivada del calor de sus calles, aceras y edificios. Las paredes de las casas se retuercen de calor tras haber estado todo el día horneándose, y uno se lanza a la cama pertrechado de paciencia, temor y cierta angustia, pensando en si será capaz de conciliar el sueño en medio de una noche estancada, sin que una hoja se mueva, y con los veinte grados en la calle, sabiendo que si la mínima del día son veinte se alcanzará normalmente justo a la salida del sol, por lo que uno se habrá ido a la cama a las doce de la noche a muchos más grados. En esos casos lo de “irse a la cama” es más una convención para hablar que el reflejo de lo que se hace en el cuarto.

Ahora mismo en Madrid tenemos veintiséis grados, lo que implica que hasta bien entrada la madrugada no hemos bajado de los treinta. Miles de habitantes de la ciudad, y del resto del país, habrán pasado sensaciones de agobio, insomnio, desvelo, aburrimiento, hastío y pesadez sobre un colchón que debiera ofrecerles descanso y que ha sido testigo mudo de su intento, en muchos casos fracaso, de conciliar el sueño. Para un insomne como yo ha sido una noche más, pero para casi todo el mundo habrá sido una pesadilla hecha realidad. Es poco probable que caiga esta tarde una buena tormenta, que llueva, refresque y limpie el aire, así que me temo que hoy volverá a ser otro día duro tras una noche de esas que son difíciles de explicar si no se han vivido (y no, no piensen mal, ojala fuera por eso :-)))))

martes, junio 26, 2012

La “sele” bancaria


Hace unos días dedicaba el artículo a la selectividad, a los estudiantes nerviosos y a lo que esa prueba suponía y lo que me hizo pasar en mis tiempos, cuando me enfrenté a ella. No sólo por ese examen es Junio mal recordado por los estudiantes. El solsticio de verano siempre se ha juntado con las pruebas finales de cada año y el sol y el calor hacían aún más duro el estudio y la concentración. Nos ha pasado a todos. A los bancos también, y en la particular nota de selectividad que ayer publicó la universidad Moodys, el balance es desastroso, porque sólo uno, el Santander, “aprueba” mientras que el resto suspenden, por los pelos u holgadamente.

Como pasa con muchos exámenes, la nota obtenida no es tanto una sorpresa como el reflejo de un ejercicio en el tiempo, y el deterioro de la solvencia de España, sus finanzas y el crecimiento de la prima de riesgo patria no iban a llevar a otro lado que a una rebaja como la que hemos visto, así que podemos decir que, nuevamente, las agencias de calificación llegan tarde al escenario del crimen, y se limitan a constatar el mal estado en el que se encuentar ael cadáver, sin aportar ninguna pista sobre quién o qué le mató. Por ello su efecto en el mercado está bastante descontado. Pese a todo es una mala noticia, cierto, otra más, que se suma a muchas anteriores y que aumenta la presión sobre un sector que, hundido cada vez más en una vorágine de incremento de provisiones, falta de solvencia, exámenes y dudas, no deja de convertirse cada vez en un problema más y más grave para el conjunto de España. Ayer por la mañana Luis de Guindos mandaba la carta oficial mediante la cual España solicita el rescate financiero, trámite oficial, burocrático, pero cargado de simbolismo, mediante el que nos plegamos forzadamente a las exigencias de Bruselas (Alemania) para que nos preste el dinero que no tenemos para tapar agujeros. Y por la tarde Moodys aumentaba el tamaño de los boquetes que tenemos que cubrir, en un juego de espiral descendente hacia la nada. Entre medias el Ibex se daba un castañazo de esos que duelen con sólo mirar el gráfico y la prima de riesgo se contagiaba del calor reinante y le echaba una carrera a las temperaturas a ver quién subía más. Otro día para olvidar, y ya van tantos…. Echando un vistazo a las calificaciones que han puesto a los bancos, y teniendo en cuenta que les ha bajado la nota a todos, se pueden organizar tres grupos. Por un lado están los que superan la nota que Moodys aplica al reino de España, es decir, para la agencia son más solventes que el país mismo, lo que es algo contradictorio. Ese grupo sólo lo integra una entidad, el Santander, que emulando la proeza de Fernando Alonso el Domingo lleva a victorioso a la meta dejando atrás a todos sus rivales. Otro bloque lo conforman entidades que tienen la misma nota que España, y aquí hay más de una pero tampoco se crean que tantas. Concretamente son BBVA, Caja Laboral, Banca March, Caja Rural de Navarra, CaixaBank y Banesto, nada más que seis, y teniendo en cuenta que Banesto está en la órbita del Santander. El resto de las entidades juzgadas se encuentran al nivel de lo que el mercado denomina como “bono basura” producto altamente especulativo, de elevado riesgo y de incierto futuro, algo así como “tú sabrás si te metes ahí o no” y ahí está el resto del mundo: Bankinter, Popular, Sabadell, la CECA, IberCaja, BAnkia, Nova Caixa Galicia, Banco de Valencia….. un montón. ¿Y la Kutxa bank, donde yo tengo los ahorros y mi hipoteca? Hasta ahora había sobrevivido, pero desde ayer pertenece al nada selecto y sí muy abigarrado club del bono basura, habiendo descendido desde Baa1 a Ba1, que es la jerga de números y letras que usa Moodys para puntuar (estos anglosajones siempre complican las cosas, con lo fácil que es usar sólo número, verdad?).

Así que desde hoy yo también tengo mis ahorros depositados en una entidad con un grado de solvencia “basura” cuando ella misma pide dinero a los demás. ¿Me afecta en algo? No, la verdad es que no mucho, salvo el regocijo moral que supone para un cliente saber que su entidad también recibe palos, no sólo los da. En este ejercicio de bajada hay muchas injusticias, especialmente las cometidas sobre Banco Popular y Unicaja, pero que sus clientes no se sientan, no nos sintamos basura. Se debe seguir trabajando duro día a día, pagando los créditos e hipotecas, y exigiendo responsabilidades a los gestores. Sólo así subirán las notas y, sobre todo, confiarán más en nosotros.

lunes, junio 25, 2012

IVECO da una buena noticia


Leer el periódico el fin de semana, uno de los mayores placeres que se me ocurren, se ha convertido últimamente en un ejercicio algo amargo. Aquella máxima de que las noticias sólo lo son cuando son malas se ha convertido en una regla absoluta, y en lo que hace a al economía, resulta ser la mejor guía para saber el contenido de lo que se va a publicar. Ya sabemos como está el patio, por lo que tampoco debiera extrañarnos. Sin embargo esta vez he encontrado un mensaje positivo y de ánimo en la prensa, pero no en las noticias, sino en la publicidad, en un enorme anuncio que traía toda la prensa escrita este fin de semana.

A doble página, justo al inicio en el ABC, y más hacia el centro en El País y El Mundo, como en las grandes ocasiones, IVECO ha colocado un enorme anuncio en el que forma el número 1.200 con rostros de personas, en tonos amarillos. Y sobre el impone el lema VAMOS! en rojo, haciendo un juego de color que evidentemente homenaje a la bandera española. El objetivo no es alentar a ningún equipo de fútbol ni otra tontería similar, no, sino dar a conocer el nuevo proyecto de inversión que va a desarrollar en España, que va a tener como principal consecuencia la creación de mil doscientos puestos de trabajo. El colorista anuncio se acompaña de un lema llamativo y lleno de carga informativa y sentimental “Despegamos con 1.200 empleos y ellos nos motivan a hacer más”. Como ven se anuncia el fruto de la inversión, pero sobre todo se trata de lograr convencer al lector de que por fin está ante un motivo para confiar y creer en el país. Ese “VAMOS” es una llamada a la fe, a la pura, simple y necesaria fe que es necesario poseer en grandes cantidades para sostener que España tiene futuro en la situación en la que se encuentra. Conocedores de la depresión colectiva que atraviesa el país, los directivos y publicistas de la marca de automoción han echado el resto y han juntado, creo que muy sabiamente, la propaganda falsa que todo anuncio comercial posee por definición con el mensaje de ánimo y aliento que la situación requiere. Los detalles de la noticia son también interesantes. El monto total de las inversiones que IVECO prevé para sus instalaciones de Madrid y Valladolid se cifra en 500 millones de euros, a lo largo de un plazo de cuatro años, en lo que parece ser todo un plan de inversión industrial a largo plazo, algo que junta dos términos, industria y largo plazo, que parecían haber sido olvidados en este país durante los años de la burbuja y los el desastre. También prevé la creación de un centro de I+D que, con alta probabilidad, se sitúe en las instalaciones madrileñas. En el caso de IVECO, como en el resto de los fabricantes de automoción de España, la mayor parte de su producción se destina al extranjero, con un porcentaje de exportación que alcanza el disparatado 80%. Lo que yo no sabía es que la planta que la compañía posee en Madrid, en al antigua ciudad Pegaso de la Nacional II, es la única de España en la que se montan vehículos pesados, por lo que el resto de camiones que vemos sobre nuestras carreteras, pese a que sean carrozados aquí, vienen montados de fuera en sus elementos internos (motos, chasis, transmisiones, electrónica, tableros de mandos, etc) haciéndose en España sólo el envoltorio, importante y estético de cara a la venta, pero de menor valor añadido que el resto del proceso. Por lo tanto sólo los IVECO, de raíz y capital italiano (pertenecen al grupo FIAT) son creados desde un principio aquí, con componentes nacionales y desarrollos y trabajadores españoles. Es por tanto lógico el orgullo de la marca al realizar la campaña y el destino de la misma.

Siendo como soy originario del País Vasco, un lugar tan industrial que en algunos casos parece que hay gente que más que sangre tiene grasa de rodamiento en las venas, resulta triste ver como la continuidad del tejido industrial que allí existe, y que tanto ha costado crear y mantener, se rompe al analizar el conjunto de España, y ver que el mapa se transforma del continuo a un archipiélago de islas aisladas y pequeñas, manchas industriales en medio de la nada, oasis que deben ser regados y mimados porque su existencia peligra día a día. Y lo de IVECO es una nueva mancha de industria, un nuevo oasis que surge en el yermo. Bienvenido sea. Alegrémonos por ello y, sobre todo, por los que allí encuentren trabajo.

viernes, junio 22, 2012

Óliver y Benji, auditores


Ayer por la tarde, en el edificio donde trabajo, diecisiete pisos bajo los pies de mi oficina, se presentaron las auditorías que Roland Berger y Oliver Wyman, los Óliver y Benji de los que hacían gracias los medios desde hace algunas jornadas, han hecho al sistema financiero español para determinar cuáles son las cantidades necesarias para recapitalizarlo. Fue una de esas tardes en las que había bastante más prensa que empleados en este edificio, y la expectativa debió ser tan internacional que aquello me supongo era una muestra de medios y periodistas de todo el mundo, literalmente.

Buscando la cifra redonda, y en el peor de los escenarios contemplados, son 62.000 millones de euros los que se necesitan para tapar los agujeros de la crisis. No me he leído los informes, pero supongo que la metodología para elaborarlos habrá sido muy similar a la de los famosos stress test de hace un par de años (y esperemos que sirvan para algo más). En esencia se trata de confeccionar un Excel en el que se anotan las variables del sistema financiero (créditos concedidos, provisiones, moras, activos, valores de participadas, dividendos, etc) y se empieza a jugar suponiendo que el riesgo aumenta, la mora crece y demás, viendo así como las necesidades de capital calculadas en el escenario de partida, el vigente, aumentan en función de los supuestos que se hagan, más o menos graves. Es similar a si ustedes se sientan una tarde en casa, abren un Excel y empiezan a anotar sus ingresos mensuales y sus gastos, viendo lo que les queda, o deben, a final de mes, y a partir de ahí plantean “escenarios”. Supongan que les bajan el sueldo un 10%, qué consecuencias tendría en su balance? O que les empieza a doler una muela y, tras la visita al simpático dentista, les empieza a doler la cartera con el presupuesto que les ha hecho, o que la gasolina baja un 3% este verano, y así empezarían a retorcer a sus propios datos y verían hasta que punto su presupuesto personal puede soportar una coyuntura más o menos mala. Para realizar este tipo de ejercicio son necesarias dos cosas muy importantes. La primera es que los supuestos de stress sean plausibles. Es decir, si ustedes estiman el impacto que les supondría que les toque la primitiva me temo que se están haciendo trampas. Tampoco es lógico pensar que un terremoto destruirá su casa hipotecada y con ella todos sus bienes, porque aunque pase es algo tan improbable que no merece la pena considerar. La otra condición, la más importante de todas, es ser veraz con uno mismo y no engañarse. A la hora de poner los datos hay que ponerlos todos y con sus valores reales. No sirve eso de… “bueno, pago 50 euros al mes de gimnasio, pero eso tampoco es tanto, así que no merece la pena ponerlo” o “no, a mi no me van a echar, por lo que los ingresos son seguros” o cosas así. Esta es la peor de las políticas, porque sólo sirve para engañarnos a nosotros mismos, obtener un resultado falseado que nos da una imagen ilusoria de cumplimiento y hacer que un supuesto ejercicio de sinceridad y seriedad financiera acabe convertido en un inútil cuento de hadas. Por lo tanto, sea sincero y no se engañe. Este gran pecado fue el cometido en los pasados test de stress por parte de las entidades financieras, porque seguían pensado que sus pisos y suelos valían tropeceintosmil millones de euros cuando valen muchísimo menos, y este engaño, que dio unos test con resultados maravillosos, sólo sirvió para que nadie se creyera sus cuentas. Fue un fracaso. De ahí la gran inestabilidad en el sector, los miedos, la huída hacia adelante y la necesidad de contratar a Oliver y Benji, unos chicos de fuera, para que nos examinen.

¿Y esta vez el ejercicio está bien hecho y es útil para despejar dudas? Pues sí y pues no. Como no me lo he leído y, aún así, no soy un experto financiero, no puedo entrar en detalles técnicos sobre las cifras y conclusiones, pero a mi ese entorno de 60.000 millones me parece escaso, muy escaso, pensando que sólo Bankia pide 19.000 millones ella sola. Veo que hay personas que saben más que yo que también opinan que esas cifras de los auditores son, como mínimo, confusas, por lo que tocará esperar y ver que se saca en claro de todo esto. Lo malo es que no hay tiempo y el rescate hay que aceptarlo ya. En fin, que Oli y Benji ya han cobrado, dos millones de euros, y ahora toca saber si su trabajo será tan útil como es necesario.

jueves, junio 21, 2012

Ya es verano


A la una y nueve minutos de la mañana, en medio del sueño o desvelo de muchos, ha empezado el verano de 2012, la estación que más días dura. Esta ha sido la noche más corta del año y el día que empezó hace ya algunas horas será el más largo, empezando a acortar las jornadas a partir de mañana, muy muy despacio al principio y más deprisa a partir de mediados de Agosto. Hoy a las dos de la tarde hora española el sol alcanzará el punto más alto sobre el horizonte de todo el año, y parecerá que quiere irse, alejarse de nosotros y nuestros mundanos problemas. Pero no, bajará como siempre lo ha hecho.

Para ser inicio del verano la actualidad no puede venir más cargada: Legalización de Sortu por parte del Tribunal Constitucional, subasta de bonos del Tesoro a tres y cinco años, publicación de los importes que los auditores independientes han elaborado sobre las necesidades de recapitalización de la banca, nueva toma de los militares egipcios del control del país y retraso en la publicación de los resultados de las presidenciales… un momento, dirán muchos. “No, no y no, hoy empieza el verano, y quiero huir de todo eso” quiero evadirme, quiero un rato esta mañana en la oficina, haciendo recados, mirando por la ventana, en al cola del INEM, o donde esté, pensar en qué voy a hace este verano, qué planes tengo. El verano es la época de los planes, diferentes cada año habitualmente, frente a septiembre o enero, que son los momentos para los propósitos, reiterativos un año tras otro. Y creo que otra gran diferencia entre ambos momentos es que si nunca conseguimos aprender inglés como es debido, o durar en el gimnasio dos días más de los que incluía el bono de la oferta, o llegar si quiera a la mitad de la absurda colección que el quiosquero nos ha recomendado, los planes del verano suelen acabar siendo realizados, quizás no con el empeño e intensidad soñados, pero se logran ejecutar. Si hay un momento pensado para el disfrute, el relax, la contemplación, el descanso, ese es el verano, y pese a que cada año las ofertas de ocio se multiplican, y uno tiene la sensación de que ir de vacaciones se está convirtiendo en algo tan estresante como ir a trabajar, no es difícil que logremos unos cuantos días en los que no hacer mucha cosa, o sí, pero de las que nos gustan, relajan y permiten que al atardecer de la jornada estemos más contentos que al amanecer, justo al contrario de lo que nos pasa el resto del año. Uno ve las ofertas de viajes, calendarios de excursiones, decenas de páginas llenas de información exhaustiva sobre lo que resulta “imprescindible” para ver en cualquier localidad de, pongamos, trescientos habitantes, y a veces piensa que ni los mayores expertos en arte occidental serían capaces de estudiar al detalle el contenido de algunas guías de viaje. En medio de esos viajes, uno se encuentra atropellado muchas veces por esas riadas de turistas organizados que son llevados en tropel de un lado a otro, mostrando una variada colección de erupciones solares, llagas y ampollas en sus casi siempre desnudos pies, y no puede dejar de expresar al verles un sentimiento de admiración por su aguante y lástima por su sufrimiento, un poco menor del que uno lleva tras varios días de caminatas igualmente agotadoras, pero sin guía. ¿Descansarán esas personas? ¿Sobrevivirá su cuenta corriente a los precios “típicos” de los lugares “típicos”? ¿Tendrán un recuerdo del viaje o será su podólogo el que logre averiguar todos los detalles del mismo?

En todo caso, seguro que ustedes hoy, cuando lean que ya es verano se guro que se fijan sobre todo en el término “ya” y piensan en un extenso y profundo “por fin….” Estando como se encuentra España en un estado de postración económica, moral y existencial como no se ha visto en muchas décadas quizás sea este año más necesaria que nunca la escapada, la búsqueda del descanso, el dejar atrás durante un momento, aunque sean sólo unas horas, esta pesadilla en la que nos hemos metido, y huir de la prima de riesgo a un lugar seguro, familiar o no. Preparen sus planes, empiecen a construir sus sueños de aventura y placer, llénenlos de ilusiones, y ojala que se cumplan en su totalidad.

miércoles, junio 20, 2012

El negro futuro de la minería


La protesta de las mujeres de los mineros ayer en el Senado es el último, por ahora, de los actos que están protagonizando los trabajadores de las comarcas mineras de Asturias, Castilla y León y Aragón en contra del decreto del Ministerio de Industria que, anticipándose a lo dictado por Bruselas, reduce en un 60% las subvenciones a ese sector, imprescindibles para que siga en funcionamiento. Entiendo la desesperación de los trabajadores de ese sector ante su futuro, pero su lucha se enfrenta con la más cruda de las realidades, y tarde o temprano está abocada al fracaso.

Ver estos días los enfrentamientos entre mineros y policía en las autopistas de León y Asturias, a pelotazo limpio, me ha recordado mucho a las escenas que llenaron Bilbao de violencia a mediados de los años ochenta, en la época de la reconversión industrial. Si uno visita ahora Bilbao sólo encontrará flamantes construcciones cuyos nombres recuerdan a lo que allí se asentaba, pero desconocerá toda la historia de lo sucedido. Donde ahora se encuentra un centro comercial de diseño bastante feo llamado “Zubiarte” y un Palacio de Congresos que pretende recrear a un barco en construcción en su draga, se situaban los astilleros de Euskalduna, los principales de Bilbao. Donde ahora se eleva majestuosa la torre Iberdrola y se levantan, junto a ella, otros bloques de pisos de gusto más o menos discutible se situaba la campa de los ingleses y la estación de contenedores de RENFE, y en medio, antes señorial, hoy escondido, esté al puente de Deusto, que entonces era la principal vía que cruzaba la ría de Bilbao para ir a la margen derecha. La reconversión supuso el cierre de muchas empresas, entre ellas los astilleros de Euskalduna, y la bronca no tardó en estallar. Durante meses, años, con una puntualidad digna de estudio, los antidisturbios se situaban en el puente de Deusto, elevado respecto a la cota en al que estaba el astillero, y los trabajadores, desde su fábrica, empezaban a arrojar piedras, rodamientos, botes, y, como hemos visto estas semanas, cohetes usando para ello bazokas improvisados, fabricados en las instalaciones de la fábrica. A eso de las 9 de la mañana el puente se cerraba parcialmente y la batalla duraba horas, en las que la ciudad se sumía en el caos de tráfico que ustedes se pueden imaginar y en el que los vecinos de la zona veían como, sino les salpicaba una tuerca rebotada, se les colaban gases lacrimógenos por las ventanas. Aquello incluso generó su público, que acudía a veces a presenciar el espectáculo desde una posición resguardada. Si hubiera habido twitter o cámaras digitales en aquella época tendríamos un registro inmenso de lo sucedido. Como era lógico, la protesta se fue apaciguando con el tiempo y, finalmente, cesó, porque los astilleros eran inviables, y nada podían hacer contra los de un país llamado Corea del Sur que, en aquellos años, empezaba a despuntar en el sector naval a unos precios de risa. Euskalduna, junto con otras grandes empresas de la zona como Altos Hornos, se cerró, durante años sus pabellones permanecieron abandonados, como un recuerdo gris y roñoso de su glorioso pasado y, finalmente, fueron derruidos para dar paso a nuevas construcciones, la primera de ellas el puente y el palacio de Congresos que llevan su nombre. Hoy sólo una preciosa grúa, la Carola, y parte de las antiguas gradas recuerdan que allí un día se construyeron enormes barcos.

El caso de las minas es muy similar, aunque su agonía se prolonga durante muchos más años dado lo simbólico que es en ciertas partes del país y del imaginario social. Es más barato pagar el carbón importado que explotarlo en casa, y la calidad del que se extrae de nuestro subsuelo no es compatible con ninguna normativa medioambiental. Lo único que pueden esperar las comarcas mineras es que se trabaje, con imaginación y recursos, para tratar de implantar allí alternativas que no las lleven al despoblamiento, pero la mina en España está condenada a ser, en unos años, un recuerdo, una atracción turística, un conjunto de castilletes en los que subir y bajar a museos subterráneos que nos recuerden lo que era eso, que sean como la grúa Carola en la ría de Bilbao, un recuerdo del pasado.

martes, junio 19, 2012

En el medio de la tormenta


Hay veces en las que la afición al análisis económico produce satisfacciones, las menos la verdad, cuando uno predice que, en función de lo que sabe y su olfato, va a pasar algo… y pasa!!! Qué bonito, era tan obvio… Pero no nos engañemos, la mayor parte de las veces sucede lo contrario. Armado de datos, conocimientos y experiencia, uno vaticina un comportamiento en alguna variable y la realidad lo desmiente del todo, dejando la imagen del pronosticador hundida a la altura de su asombro. Ayer fue uno de esos días, tantos, en los que me equivoqué, no sólo yo, también todo el mundo, pero en la vida real, y fuera de la política, eso no sirve de excusa.

Se suponía que el resultado de las elecciones griegas era “bueno” en dos sentidos. Se podía conformar un gobierno, cosa que no pasó en las anteriores, y éste se componía con partidos partidarios del rescate, o al menos de los que menos trabas ponen a su cumplimiento. Se evitaba así un escenario caótico o controlado por Syriza, partido de izquierda que desea mantenerse en el euro pero aspira a renegociar todos los acuerdos con Europa, cosa que Alemania ya había dicho que no iba a suceder. Así, analistas, medios y este modesto opinador pensábamos que ayer sería un día de respiro en los mercados, con un cierto relax en lo que hace a las bolsas, la prima de riesgo y todo ese tinglado que nos absorbe en el día a día. Y en efecto así sucedió al principio de la mañana, con rebote del ibex superior al 2% y con caídas de la prima de riesgo española de unos quince puntos, pero a media mañana la situación empezó a torcerse, con el ibex desinflándose y la prima recuperando lo que había perdido, y a partir de ahí todo se torció. La bolsa empezó a bajar de manera continua y sostenida y la prima subía como si estuviera montada en el Apollo lunar. A medio día la situación era de medio pánico, con la prima en los 590, dato muy malo, el bono español a 10 años en el entorno del 7,2%, el dato más importante y grave, y el ibex cayendo un 2%, lo más anecdótico de todo. Se repetía casi calcado el guión del lunes anterior, tras el rescate financiero a España, que también se suponía que iba a traer confianza y calma, pero a una escala aún más violenta. ¿Por qué? A eso de media tarde empezaron a salir los analistas diciendo que, claro, lo que se suponía que era muy bueno no lo era tanto y lo que era malo seguía siéndolo. Vaya, vaya, un discurso que dado la vuelta hubiera valido perfectamente para justificar, en el caso de que el comportamiento hubiera sido el inverso, la anticipada subida bursátil que se previó el Domingo. Esto hace que el papel referencial del analista económico se hunda en lo más profundo, porque ayer hubiera acertado más un crupier con una moneda al aire que todos los medios sesudos, más que nada porque la moneda le ofrecía dos opciones posibles, mientras que la profesión sólo veía una al principio de la jornada. Dicen que un buen economista es aquel que justifica mejor hoy porqué se equivocó hace dos días en la predicción que hizo sobre el comportamiento del mercado de ayer. Sí, suena a retorcido, y en el fondo lo es. Curiosamente la jornada financiera de ayer fue un calco de la meteorológica en Madrid, que empezó radiante y soleada y acabó envuelta en oscuras nubes de tormenta que mojaron de manera irregular el reseco suelo de la capital y alrededores. ¿Estaba escrito en el cielo capitalino el destino de la prima? No lo creo, pero el maldito diferencial crecía a medida que lo hacían los cumulonimbos de tormenta, todo ello con la misma pinta de amenaza.

Mi conclusión es que, a parte de saber cada vez menos, me huele que estamos condenados. Nadie se fía ya de España, sus entidades, su gobierno, sus cifras y sus comportamientos. No se si como dice hoy Carlos Sánchez, que sabe mucho más que yo, el mercado descuenta ya la intervención dura de nuestro país, entre otras cosas porque dada la dimensión de nuestra economía y agujero no se muy bien como se haría, pero es cierto que la prima, los bonos y demás materias han entrado en una dinámica de descontrol idéntica a la que se produjo en los anteriores casos de rescate. Si miramos lo sucedido en estos dos años pasados, nadie nos libra de ese trance. Veremos a ver cómo se comportan las subastas del Tesoro de esta semana, pero gracias a deméritos propios y los deseos de ganancia de algunos, nuestro destino parece estar sentenciado.

lunes, junio 18, 2012

Elecciones a la francesa


Ayer fue un día de muchas elecciones en todo el mundo. Todos nuestros ojos estuvieron posados en Grecia, donde el resultado parece que, esta vez sí, permite formar un gobierno, además proeuro, por lo que sea del signo que sea estamos mejor que hace unas semanas. También las hubo en Egipto, donde los rumores dan como ganador al candidato islamista, pero como allí siempre gana el ejército, si no le gusta el resultado cambiará las normas y santas pascuas, por lo que interesa más cómo serán los próximos días en el Cairo que el proceso electoral en sí.

Las terceras elecciones, las más aburridas por lo previsible del resultado, eran la segunda vuelta de las legislativas francesas, donde la duda estaba en si los socialistas de Hollande, una vez lograda la presidencia, también alcanzarían el control de la cámara de diputados por mayoría absoluta, porque nadie discutía su prevista victoria. Al final ha sido así, y Hollande tendrá incluso más poder, teórico, que el que disfrutaba Miterrand en los ochenta, aunque cuando vea como su prima de riesgo empieza a subir descubrirá que ese poder es más bien ficticio. Pero donde se ha demostrado que Hollande no tiene poder es, paradojas de la vida, en su propia casa, y ya recién elegido ha protagonizado un espectáculo de faldas en un sentido algo distinto al habitual. Padre de cuatro hijos, todos ellos son fruto de su anterior matrimonio con Segolene Royal, antigua rival por la presidencia frente a Sarkozy (quizás se acuerden de cuando ZP fue a hacer campaña a su favor y aquello de “Segolene, Segolene”). Hace ya algunos años que Hollande se divorció y desde no tantos vive con otra mujer, una madura y muy guapa periodista del Paris Match llamada Valérie Trierweiler, que ha pasado por dos matrimonios con anterioridad. Digamos que desde que ganó las presidenciales Trierweiler es la primera dama y “compite” con Segole Royal, exmujer y madre de los hijos del presidente, por los focos, la relevancia y el prestigio social. El continuo desempeño político de Segolene no deja de hacer que aparezca día sí y día también en los medios, y ha tratado de jugar un papel más relevante desde que su exmarido está en la presidencia. Ya tenemos las piezas del triángulo, y como pueden suponer, en esta relación de pareja teórica con adosada sobra una. ¿Quién? La campaña de estas legislativas volvía a mostrar a Segolene con ambición de poder, posibilidades de revalidar su escaño y volver a jugar un papel en la política francesa, y de paso tirar de los hilos del Elíseo, la Moncloa local para entendernos, aprovechando su papel familiar. Las cosas se le empezaron a torcer cuando un candidato disidente del Partido Socialista francés se presentó para arrebatarle su escaño, y se le pusieron completamente de cara cuando Trierweiler le mandó por twitter un mensaje de apoyo… a ese candidato disidente. A partir de ahí las encuestas giraron, poniendo a Segolene en segundo puesto, y destapando el odio y la batalla que ambas mujeres mantenía, hasta entonces de manera soterrada, por el, en teoría, amor de un hombre y, en la práctica, acceso al poder. Una historia de celos, pasiones, poder y traición digna de los mejores guiones, aderezado todo ello del gusto francés para vestir y ostentar en base a la imagen personal.

Como se supo ayer tras el recuento de votos, la perdedora de esta intriga palaciega ha sido Segolene, que no ha revalidado su escaño en la Rochelle, norte del país, y se enfrenta al ocaso de su carrera política sin alcanzar ninguno de los objetivos previstos. En las últimas semanas Segolene no ha cesado en proclamar su inocencia moral y el que se siente víctima de una conspiración que trata de acabar con ella. Tiene razón, y la conspiración ha triunfado. Y todo esto en las primeras semanas de mandato del pobre François, que parece la antítesis de Sarkozy en todo, ya que si aquel consiguió que Carla Bruni se bajara de sus tacones éste no logra que sus mujeres dejen de pegarse delante de las cámaras….oh, la gauche divine…..

viernes, junio 15, 2012

Vender trapitos es un buen negocio


Es difícil buscar luces en medio de las sombras que atravesamos, pero es más necesario que nunca, no sólo para constatar lo obvio, que en España no todo es un desastre, sino también para cargarse de moral y buscar ejemplos donde poder encontrar vías de salida. En estos casos la receta siempre es la misma. Esfuerzo, trabajo, sacrificio y entrega, todo ello combinado con una visión audaz y un toque de suerte, justo la necesaria para sobrevivir al principio del negocio y que permita que todos esos factores den sus frutos. Y pese al erial patrio, hay donde cosechar, y en abundancia.

Ayer se hizo público que Amancio Ortega, creador y dueño de Inditex, ya es el hombre más rico de Europa, con una fortuna estimada en 39.500 millones de euros, otra de esas cifras imposibles de comprender, pero para que se hagan una idea de su tamaño, es aún mayor que el agujero de Bankia, lo que la eleva a los altares de lo muy grande. Ortega ha superado en esta envidiable, sobre todo para nosotros, clasificación a un sueco llamado Ingvar Kamprad. Si tiene la sensación de que ese nombre les suena a cómoda de pasillo o a flexo de oficina no andan desencaminados, porque es el dueño de IKEA. Así que parece que, por ahora, resulta más rentable vestir a las personas que a los pisos en los que habitan, pero entre vestimentas, modas y juegos de colores anda el negocio de ambos. Ortega, con este último ascenso, se ha convertido en la cuarta persona más rica del mundo, tras el mejicano Carlos Slim y los norteamericanos Bill Gates y Warren Buffet., que fíjese si tendrán pasta que el corrector ortográfico del Word en castellano no marca sus anglosajones nombre como falta de ortografía. La subida de Amancio en la lista de megamillonarios se deriva del aumento de la cotización de su empresa, que no deja de subir en bolsa tras cada presentación de resultados, que bate previsiones año tras año. La última vez fue hace dos días, en los que presento los datos correspondientes al trimestre fiscal de febrero a abril, y dejó alucinado a todo el mundo. Ganó en ese periodo 432 millones de euros, un 30% más de lo que preveían los analistas y elevó sus ventas un 15% interanual hasta los 3.415 millones de euros. Lo dicho, en medio de la desolación Inditex no deja de crecer. La subida bursátil asociada al valor lo ha puesto en valor cotizado por encima de los grandes bancos y, día sí y día no, arrebata a Telefónica el puesto como valor más importante del Ibex 35 por capitalización. Expandida por todo el mundo, abriendo locales semana tras semana, diversificada, moderna y atractiva, Inditex es la historia de éxito más fulminante, potente y real que jamás haya visto yo en una empresa española, y se ha dado en un periodo de tiempo no tan dilatado. La moda y las tiendas de ropa son un sector que me repele, por lo que hablo de oídas, pero en los ochenta asociaba esos negocios a los italianos, y me parecía que Benetton era el arquetipo de la tienda de ropa global. Hoy es Inditex y sus marcas (Zara, Bershka, Pull & Bear, Stradivarius, etc) la que se sitúa como líder planetario, y otras cadenas internacionales como la sueca H&M o la irlandesa Primark son las que se fijan en ella para seguir sus pasos. No se debe olvidar en el Zaraéxito el papel de Pablo Isla, consejero delegado de la empresa, el ejecutivo mejor pagado de España, pero que se gana su sueldo, no como muchos otros. Un profesional como la copa de un pino gallego que gestiona el negocio con seriedad, eficiencia y compromiso de calidad, sin buscar pelotazos fáciles ni argucias financieras para enmascarar su incompetencia. Con un grupo de “Islas” sacábamos a este país del desastre en el que está sumido.

Si tengo que hacer un reproche a Amancio, porque no todo van a ser elogios en la vida, es que su éxito mundial es uno de los principales contribuyentes de que las principales calles de todo el mundo sean clónicas unas de otras, y de que las tiendas de sus marcas se hayan hecho con el espacio comercial de los centros urbanos en todas partes. Pasear por el tramo central de la Gran Vía en Madrid, como en medio mundo, es ir saltando de tienda en tienda de Inditex, lo que es una muestra de su más absoluto poderío comercial, de su éxito y de, también, su dictadura. Desde la pequeña localidad gallega de Arteixo Amancio Ortega ha conquistado el mundo, y eso tiene un mérito tan inmenso como difícil de entender.

jueves, junio 14, 2012

La guerra económica a pie de calle


Es bueno informarse de la actualidad, saber como evolucionan las variables macro, enterarse que si, como pasó ayer por la noche, Moodys nos baja tres puestos en la calificación de la deuda eso es malo, y que dejarnos al nivel de bono basura tarde o temprano hará un poco más basura nuestra vida privada, pero no debemos olvidar, y menos aun los gestores y responsables, que más allá de esas cifras, la economía real la componen miles de empresas, grandes, medianas o minúsculas, que luchan día a día por sobrevivir, y en ellas se encuentran los millones de españoles que tienen trabajo, sueñan con no perderlo, y se desviven día a día para conservarlo.

Salí ayer muy tarde de la oficina, a eso de las 21, y en el primer viaje de metro camino a casa oí la conversación de dos chicas de mediana edad. También habían salido del trabajo entonces, de alguna oficina sita en los alrededores de mi edificio, de un trabajo con jornada parcial de tarde de 14 a 20 que casi siempre llegaba hasta las 21, y la más cercana a mi le comentaba a su compañera que cuando llegara a casa tenía que hacer la cena, acostar al niño, limpiarlo todo y un montón de cosas más que no le iban a dejar acostarse al menos hasta la 1 o 2 de la mañana, y luego a las 6 arriba, porque después de estar un rato con el niño y llevarlo a casa de su madres, por la mañana limpiaba en dos casas, desde hace algún tiempo ya, desde que a su novio le echaron del trabajo y se quedaron sin su sueldo, y sin un ingreso extra no había manera de pagar ni el piso ni los pañales ni los potitos ni nada de todo eso…... Tenía la cara de estar agotada, y así lo reflejaba su tono de voz, pero su intención era no desfallecer. “Él”, supongo que el novio, sigue buscando, pero no encuentra nada. Esta semana está en Barcelona a ver si allí hay más suerte, pasando las noches en casa de una tía, pero tengo unas ganas de que venga el fin de semana y pueda ayudarme a descansar…. Su compañera asentía, tratando de entenderla y apoyarla, y por los pocos comentarios que hacía era obvio que su situación personal era algo mejor. Cuando la chica se bajó en la parada anterior a la mía, ambas se dieron un abrazo suave, sentido, pero sin aspavientos, se dijeron hasta mañana y la chica cruzó la puerta del vagón apresurada, camino de las escaleras mecánicas, mientras que su compañera se deslizó hacia otra esquina, saliendo de mi ángulo visual y, por tanto, sin que yo pudiera ver su rostro y saber con qué expresión se había quedado tras la marcha de su compañera, aunque supongo que nada parecido a la alegría cruzaría por su mente y expresión. Me bajé en la siguiente parada y puede ver la espalda de la compañera, puede que absorta en sus pensamientos, pensando que probablemente ya nunca me iba a cruzar más en la vida ni de ella ni de su compañera, ni iba a saber si “Él” habría encontrado trabajo esta semana, o la que viene, o cómo la amiga se las arreglaba para descansar algo por la noche entre los lloros del niños, el agotamiento físico y la incertidumbre de cómo van a salir de esta situación, como van a pagarlo todo. Imagino que sus sueños serán poco reparadores, y más cercanos a las pesadillas, y que sus fines de semana, en compañía, servirán para dormir, estar quieta en casa, descansar, dar de comer al niño y pensar en cómo su vida ha llegado a ser así.

Esa chica, pensaba cuando avanzaba en mi viaje camino a casa, era el reflejo de la crisis en España, pero el reflejo de verdad. El de muchos miles de personas que trabajan día a día dejándose la piel por los suyos, por los que quieren, por los que aman, ganando cada vez menos y sufriendo cada vez más, que callados se desviven para llegar al final de una jornada cada vez más larga y depresiva, y que llegada la noche en su casa dan gracias por el mal día que han tenido, porque saben que la alternativa es aún peor. Si salimos de esta será por el inmenso, impagable, esfuerzo de personas como esa chica a la que puede oír ayer, que supongo que a estas horas ya estará camino de su primer trabajo del día…..

miércoles, junio 13, 2012

Carlos Dívar debe dimitir


Causa o consecuencia, más lo primero que lo segundo a mi entender, la falta de ética y de responsabilidad de la sociedad en la que vivimos, y de cada uno de los que la componemos, es un factor decisivo en el devenir de la crisis que estamos viviendo. Todos los días observamos obscenos comportamientos en banqueros, dirigentes y demás personas relevantes que muestran hasta que punto la codicia, el poder y la irresponsabilidad ha prendido en lo más profundo de sus vidas, hasta llevarlas a la ruina moral. ¿Estamos seguros de que de estar nosotros en sus puestos hubiéramos actuado de diferente manera?

El caso de Carlos Dívar, Presidente del Consejo General del Poder Judicial, CGPJ, el máximo órgano de control y gobierno de los jueces en España, es una muestra pequeña por su dimensión, pero enorme por su relevancia, de cómo algunos comportamientos que no son admisibles se han llegado a entender como lógicos entre los ciudadanos de este país. Se acusa a Divar de haberse ido bastantes fines de semana de viaje a Marbella, caribeños fines de semana que empezaban el jueves y acababan el martes, en lo que él llamaba jornadas de trabajo, con alojamiento hotelero de lujo, acompañante ocasional y cenas y comidas compartidas, todo ello abonado a cargo del presupuesto del CGPJ. El montante de gastos facturados de esta manera, según ha trascendido a los medios, se sitúe en el entorno de los 15.000 euros, lo que no es demasiado dinero, sobre todo si se le compara con lo que se está hablando respecto a Bankia y demás despropósitos, pero es mucho dinero, muchísimo. De hecho un euro de dinero público es mucho dinero porque no pertenece a quién lo gasta, sino a quien lo aportó, el ciudadano o contribuyente, que a través de sus impuestos cede parte de sus ingresos para que otros ciudadanos y contribuyentes los gestionen en beneficio del bien común. Y esas dos ideas, que el dinero público no es de quien lo gestiona, y que el gestor no es sino un mero administrador con contrato temporal para llevar a cabo su servicio público, no han cuajado en España. Nuevo, más bien se ha tratado de hacer todo lo posible para subvertirlas, y de ahí todos los casos de corrupción, nepotismo, fraude y desvío de fondos públicos que día sí y día también conocemos a través de los medios en todo tipo de instituciones y partidos. Dio Dívar una rueda de prensa en la que trató de justificar su comportamiento, reconociendo viajes públicos con componentes privados, pero adujo que el coste de las facturas era “miserable”, dando a entender que algo sí había pagado con dinero de la institución. Y es ese “miserable” el que determina hasta dónde llega el grado de corrupción consentida que Carlos Dívar, el presidente de los jueces, considera como suficiente. ¿Defraudar 15.000 euros al CGPJ es poco, y por tanto no es delito? ¿Y 30.000, empieza a ser ya una cifra respetable? ¿100.000? ¿Dónde pone Dívar el limite para considerar como no miserable la apropiación? ¿Por qué no es capaz de darse cuenta de que un euro, uno sólo, ya es demasiado? Porque como todo español, tenga cargo o no, asume que el dinero que gestiona le pertenece, que es libre de hacer con él lo que le plazca y que, nuevamente el Lazarillo, puede llevarse algo para su propio bolsillo siempre que el resto se lleve más y, por tanto, su robo no se note mucho. ¿Están los 15.000 euros por debajo de la media de lo que se llevan los demás miembros del CGPJ y, por tanto, es una cantidad “miserable”?.

A todo esto hay que añadir la obviedad de que Dívar es juez, y presidente de la más alta institución de responsabilidad de los jueces en España, detentando un cargo público que cobra mucho más que cualquier político y que posee inmunidad y prebendas cercanas a las del propio Rey. Más allá del posible delito cometido, el cargo que ostenta Dívar le exige mantener una ética en su comportamiento y actitud pública no sólo más allá de la duda, sino ejemplarizante. Por ello su situación es insostenible y, más allá de las explicaciones que debe ofrecer, debe dejar su puesto cuanto antes, por su bien y por el de la institución que preside.