lunes, mayo 22, 2006

Antes del disco duro

Ayer, al llegar a casa tras un viaje tranquilo, que incluyó un atasco por desprendimiento de carretera antes de empezar a subir Somosierra, puse la tele mientras deshacía la maleta y me encontré el panorama de siempre. Horror, como vuelvo a caer en esto, las mismas frases y lamentos... en fin. Pero hubo suerte, porque en La 2 estaban emitiendo un programa que no me sonaba de nada, titulado “Cuadernos de Paso” en el que se estaba haciendo un recorrido por Galicia, en una zona denominada Ribeira Sacra, relatado por un señor llamado Juan Manuel Blázquez, señor a quién yo no conocía. Pues bien, el programa me enganchó.

Lo que se mostraba era precioso. Paisajes gallegos salvajes, verdes intensos, bosques enormes desbocados, zonas donde parecía que no había pasado nunca el hombre, y un recorrido por monasterios y restos de edificios que daba gusto verlos. Me encantó especialmente uno, que se encontraba en un deplorable estado de abandono, que poseía dos capiteles románicos policromados, antes los cuales el narrador denunciaba su dejadez y olvido. Había en él una tumba, sobre la cual había surgido un árbol, y sus raíces la rodeaban completamente, la abrazaban, y daba la impresión de que el árbol asía a la vida al muerto, a su último destino, todo lleno de musgo y moho. Impactante. El autor quería saber la historia de semejante edificio, como era antes y porqué estaba así ahora, y había en una aldea cercana un parroquiano que fue el último monaguillo del monasterio. El señor se sabía la historia del lugar, y recitaba salmos latinos de la misa a sus más de setenta años, pero era el último que lo recordaba no estaba nada escrito en ningún lado, y su muerte supondrá el fin del recuerdo de ese lugar entre los hombres. Su olvido.


Contrastaba con la belleza del paisaje el dolor que supone que en unos años, si la desidia no lo impide, ese señor muera y se lleve ese recuerdo, y en medio del bosque se alce un edificio singular, un conjunto de piedras que nadie sabrá que son, de donde vienen o que sucedió entre ellas, y que habiendo tantas recursos como hay hoy para almacenar la información eso se pueda perder, porque antes de que los ordenadores existiesen era la débil memoria de las gentes y los valientes que la escribían los portadores de la historia. En algunas partes aún no ha llegado Internet, pero ayer ví un lugar donde el conocimiento puede desaparecer antes de que se instale la fibra, el disco duro y el Wifi. A ver si alguien lo impide...............

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