miércoles, marzo 01, 2006

Viaje en el tiempo

Ayer, 28 de febrero, se celebró el día de Andalucía. En estos tiempos en los que cada fecha del año sirve de efeméride de cosas a cual más variada, la Junta de Andalucía celebra el aniversario de la aprobación del Estatuto de Autonomía y, como casi todas las instituciones de ese tipo, aprovecha día tan señalado para repartir regalos y hacer ceremonias algo vacías y protocolarias, pero probablemente necesarias. Una de las agasajadas ayer fue la Duquesa Cayetana de Alba, un personaje habitual en la prensa rosa y la televisión de ese tipo (o sea, que no sale en la tele únicamente cuando hay fútbol), con aspecto de figurante de película extraterrestre de serie B o menos y con una voz aflautada bastante ridícula. Pues bien, mientras se le otorgaba el reconocimiento, había una manifestación en la calle que a gritos pedía libertad, el fin de los cortijos y latifundios y denunciaban el enorme aprovechamiento que fincas como la de al Duquesa realizan de las subvenciones agrarias europeas.

Esas imágenes me recordaban un poco a la película “Novecento” de Bertolucci, con masas campesinas avanzando en pos de la libertad, contra la tiranía del capital y en medio de una soberbia banda sonora, sólo que aquello reflejaba una época que yo creía distante, y pensaba, al verlo, en cuantos años han pasado de democracia en España y, al parecer, que poco se ha hecho por resolver los enormes y viejos problemas que asolan a algunas regiones. Tras más de 25 años de gobierno del PSOE en Andalucía (que no vendría mal cambiar, aunque me temo que el resultado no sería muy distinto) la región vive en su mayoría del turismo y de la agricultura. Las infraestructuras dejan mucho que desear y existen vicios asentados (el PER, las peonadas, el latifundio, etc) que generan una gran frustración en la población y una patente falta de oportunidades de desarrollo laboral para los trabajadores cualificados, aunque, como en todo, hay notables excepciones.

Como muestra de las enormes posibilidades que tiene la región para despegar económicamente, se publicó un artículo este pasado Domingo en EL PAÍS sobre el desarrollo de
plantas de energía termosolar en Andalucía, Extremadura, Murcia y Castilla la Mancha. Una buena oportunidad para invertir, desarrollar una industria alternativa, ecológica y de futuro que genere empleo y riqueza, y de paso evite imágenes como las de ayer, que le hacen pensar a uno que algunos problemas de España jamás tendrán solución, que sólo son paliados suavemente hasta que vuelven a aparecer debajo de nuestras ya viejas y roídas alfombras.

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