lunes, febrero 02, 2009

El turismo

Ayer pasé parte del día visitando FITUR, la Feria sobre el turismo y vacaciones que tiene lugar todos los años por estas fechas en Madrid, y que en este ejercicio parecía haber trasladado su ubicación al recinto ferial de Moscú, porque nuevamente el tiempo nos sorprendió y tras una noche de lluvia continuada, a eso de las 10 de la mañana empezó a nevar copiosamente, y creo que fueron los charcos y las balsas de la noche los causantes de que no cuajase mucho., Desde luego no la diligente actuación de Maleni” y su tropa de Fomento, que ya se sabe que eso es imposible.

Con este extraño decorado de postal, entré en al feria. FITUR es una cosa un poco rara, porque uno entra en los pabellones y no deja de saltar de país en país en unos pocos metros. Y con el objeto de hacer su oferta lo más atrayente posible, cada país muestra cosas distintivas, y a ser posible radicalmente distintas a lo que ofrecen sus vecinos. Era curioso ver como en la zona de Europa y Oriente Medio los pabellones de Israel y Palestina se miraban frente a frente, junto con el de Siria, Jordania y Egipto, como en la vida real, pero allí todo el mundo se llevaba bien y la sensación era de fiesta, cosa que, desafortunadamente, ya no es tan propia del mundo real. Los países asiáticos desplegaban mucho colorido y algarabía, especialmente china, que saca músculo turístico tras las olimpiadas, tanto con el objeto de rellenar ese hueco como con ganas de que el turista deje divisas que ayuden a que su reducción en las tasas ce crecimiento no genere problemas (algún día hay que hablar de esto). La mitad del recinto se dedicaba a las Comunidades Autónomas españolas, contando Andalucía ella sola con un pabellón entero, el 4, y la Comunidad Valenciana con el 5. Supongo que debe costar mucho montar unos pabellones como esos, todo ello con dinero público, claro, y espero que la inversión esté justificada, porque me da que a cuenta de la feria se habrán producido muchos viajes de expositores, comisarios, alcaldes y demás figuras públicas a cuenta del bolsillo del ciudadano contribuyente. Se notaba la crisis? Sí había menos gente que en otras ocasiones en las que he estado, pero es cierto que también hacía un día fuera que animaba a cualquier cosa que no fuera salir de casa. Había ofertas interesantes, y pregonaba un señor, propietario al parecer de un hotel en una localidad asturiana, que regalaba el fin de semana en habitación doble si el cliente no quedaba satisfecho con el servicio y trato recibido, todo con tal de llenar el establecimiento. Eso sí que son rebajas, y supongo que los mayoristas también ,pero serán los dueños de pequeños establecimientos, hoteles rurales, chiringuitos playeros y demás los que más estén notando directamente la bajada de turistas, tanto nacionales como extranjeros, que de seguir así las cosas se intensificará en verano, si es que las nubes permiten que llegue el verano, cosa que empiezo a dudar.

Lo que nunca falta en una feria de estas son los folletos. Grandes, pequeños, de colorines, planos plegados, posters gigantescos... todo el mundo acababa lleno de folletos, bolsas y demás objetos publicitarios, y al coger el metro una veía a señores de todas las edades atiborrados de hojas y cuchufletas varias. ¿Se leen alguna vez todos esos folletos? ¿Sirven para algo, o meramente acaban en una estantería y, al cabo de los meses, en la basura? Yo fui selectivo y acabé con un porrón de ellos. No se que me da que estos días los contenedores de papel de todos los barrios van a estar más coloristas de lo habitual, con listas de precios de viajes y fotos de lugares exóticos a donde quién sabe si alguna vez podremos viajar....

No hay comentarios: